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| Tratamiento |
| Cáncer de cuello uterino |
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¿Cómo se
trata el cáncer de cuello
uterino?
Esta información
representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta
Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana
del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que
ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas,
así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Las opciones para tratar a cada paciente con cáncer de cuello uterino
dependen de la etapa de la enfermedad. La etapa de un cáncer describe
su tamaño, la profundidad de invasión (cuán profundamente ha crecido
hacia el cuello uterino) y hasta dónde se ha propagado.
Después de que se ha establecido la etapa de su cáncer de cuello
uterino, su equipo médico le recomendará sus opciones de tratamiento.
Considere sus alternativas sin apresuramientos. Si hay algo que no
entienda, pida que se lo expliquen. Aunque la elección del tratamiento
depende en gran medida de la etapa de la enfermedad en el momento del
diagnóstico, otros factores que pueden influir en sus opciones son su
edad, estado general de salud, circunstancias individuales y sus
preferencias. Asegúrese de que comprenda todos los riesgos y efectos
secundarios de los diferentes tratamientos antes de tomar una decisión.
Casi siempre es buena idea buscar una segunda opinión, especialmente
con médicos experimentados en el tratamiento de cáncer de cuello
uterino. Una segunda opinión puede proporcionarle más información y le
ayudará a sentir más confianza al seleccionar un plan de tratamiento.
Algunas compañías de seguro requieren una segunda opinión antes de
aprobar el pago de ciertos tratamientos. Casi todas pagarán por una
segunda opinión. Aun así, puede que primero usted quiera verificar su
cobertura para que sepa si tiene que pagar por la consulta.
Los tres métodos principales de tratamiento son la cirugía, la
radioterapia y la quimioterapia. Algunas veces el mejor plan de
tratamiento incluye dos de estos métodos o más. Su equipo médico de
atención contra el cáncer tiene como meta su recuperación. Si no es
probable obtener una cura, la meta puede ser extirpar o destruir tanto
cáncer como sea posible para ayudarle a vivir más tiempo y a sentirse
mejor. A veces el tratamiento está dirigido a aliviar los síntomas.
Esto se llama tratamiento
paliativo.
Cirugía
Criocirugía
Se coloca una sonda de metal enfriada con nitrógeno líquido
directamente en el cuello uterino. Esto destruye las células anormales
mediante congelación. La criocirugía se usa para tratar el cáncer
preinvasivo del cuello uterino (etapa 0), pero no el cáncer invasivo.
Cirugía láser
Se usa un rayo láser enfocado (a través de la vagina) para vaporizar
(quemar) las células anormales o extirpar una porción pequeña de tejido
para estudiarlo. La cirugía láser se usa para tratar el cáncer
preinvasivo del cuello uterino (etapa 0), pero no para tratar el cáncer
invasivo.
Conización
Se extrae del cuello uterino un pedazo de tejido en forma de cono. Este
procedimiento se hace utilizando un bisturí quirúrgico o bisturí láser
(biopsia cónica con bisturí frío) o utilizando un alambre delgado
calentado mediante electricidad (procedimiento electroquirúrgico, LEEP
o LEETZ). Vea la sección "¿Se puede prevenir el cáncer de cuello
uterino?" para obtener más información. Una biopsia cónica se puede
usar para diagnosticar el cáncer antes del tratamiento adicional con
cirugía o radiación. También se puede usar como el único tratamiento en
las mujeres con cáncer en etapa temprana (etapa IA1) que quieren
preservar su capacidad para tener hijos (fertilidad). Después de la
biopsia, el tejido extirpado (el cono) se examina con un microscopio.
Si los márgenes (bordes más externos) del cono contienen células
cancerosas (o precáncer), se necesitará más
tratamiento para asegurarse de que todo el cáncer se removió.
Histerectomía
Esta cirugía se hace para extirpar el útero (tanto el cuerpo del útero
como el cuello uterino), pero no las estructuras próximas al útero
(parametrio y ligamentos uterosacros). La vagina ni los ganglios
linfáticos de la pelvis se extirpan. Los ovarios y las trompas de
Falopio usualmente se dejan en su lugar a menos que haya alguna otra
razón para extirparlas.
Cuando se extirpa el útero a través de una incisión quirúrgica en la
parte delantera del abdomen, se le llama histerectomía abdominal.
Cuando se extirpa el útero a través de la vagina, se llama histerectomía vaginal.
Al procedimiento que se emplea para extirpar el útero mediante
laparoscopia, se le llama histerectomía
laparoscópica. En algunos casos, la laparoscopia se
realiza con herramientas especiales para ayudar al cirujano a que vea
mejor y con instrumentos que son controlados por el cirujano. A este
procedimiento se le llama cirugía
asistida por robot.
Para todas estas operaciones se usa anestesia general o epidural
(regional). El tiempo de recuperación y hospitalización tiende a ser
más corto para una histerectomía laparoscópica o vaginal que para una
histerectomía abdominal. Para una histerectomía vaginal o
laparoscópica, la hospitalización es usualmente de uno a dos días y la
recuperación demora de dos a tres semanas. Para una histerectomía
abdominal se requiere usualmente de tres a cinco días de
hospitalización, y la recuperación completa toma alrededor de cuatro a
seis semanas. Cualquier tipo de histerectomía causa esterilidad
(incapacidad para tener hijos). Normalmente no hay complicaciones, pero
pudiera presentarse sangrado excesivo, infección de la herida o daños a
los sistemas urinario o intestinal.
Una histerectomía se realiza para tratar el cáncer de cuello uterino en
la etapa IA1. La operación también se realiza para algunos tumores
cancerosos en la etapa 0 (carcinoma in situ), si hay células cancerosas
en los bordes de la biopsia cónica (a esto se le llama márgenes positivos) o para
adenocarcinoma in situ.
La histerectomía también se utiliza para tratar algunas condiciones no
cancerosas. La más común de éstas es el leiomioma, un tipo de tumor
benigno conocido comúnmente como fibroma.
Histerectomía radical y disección de los
ganglios linfáticos de la
pelvis
Para esta operación, el cirujano extirpa más que solo el útero. También
se extirpan los tejidos próximos al útero (parametrio y ligamentos
uterosacros), la parte superior de la vagina próxima al cuello uterino
(alrededor de 1 pulgada) y algunos ganglios linfáticos (grupos en forma
de fríjol de tejido del sistema inmunitario) de la pelvis. Los ovarios
y las trompas de Falopio no se extirpan a no ser que haya otra razón
médica para hacerlo. Esta cirugía usualmente se hace a través de una
incisión abdominal.
Otro método quirúrgico se conoce como histerectomía vaginal radical
asistida por laparoscopia. Esta operación combina la histerectomía
vaginal radical con una disección laparoscópica de los ganglios
pélvicos. La laparoscopia permite observar el interior del abdomen y la
pelvis a través de un tubo insertado dentro de una incisión quirúrgica
muy pequeña. Algunos instrumentos pequeños se pueden controlar a través
del tubo, permitiendo que el cirujano extirpe los ganglios linfáticos a
través de los tubos sin hacer una incisión grande en el abdomen. La
laparoscopia también puede facilitar a los médicos extirpar el útero,
los ovarios y las trompas de Falopio a través de una incisión vaginal.
Algunas veces, la cirugía laparoscópica asistida por robot se usa para
llevar a cabo histerectomías radicales. Las ventajas consisten en menos
pérdida de sangre y una estadía más corta en el hospital después de la
cirugía. Sin embargo, esta manera de tratar el cáncer de cuello uterino
sigue siendo relativamente nueva, y su papel primordial en el
tratamiento sigue bajo estudio.
En la histerectomía radical se extirpa más tejido que en la
histerectomía simple, por lo que la estadía en el hospital puede ser
más larga, de cinco a siete días. Debido a que se extirpa el útero,
esta cirugía resulta en infertilidad. Normalmente no hay
complicaciones, pero pudiera presentarse sangrado excesivo, infección
de la herida o daños a los sistemas urinario o intestinal. Una
histerectomía radical y disección de los ganglios linfáticos pélvicos
son el tratamiento usual contra el cáncer de cuello uterino en las
etapas IA2, IB, y con menos frecuencia en la etapa IIA, especialmente
en las jóvenes.
Impacto sexual de la
histerectomía: la histerectomía radical no cambia la
capacidad de una mujer de sentir placer sexual. Aunque se acorta la
vagina, el área alrededor del clítoris y la membrana que recubre la
vagina permanecen tan sensitivas como antes. Una mujer no necesita un
útero o cuello uterino para alcanzar un orgasmo. Cuando el cáncer ha
causado dolor o sangrado con la relación sexual, la histerectomía puede
en realidad mejorar la vida sexual de una mujer al eliminar estos
síntomas.
Cervicectomía
La mayoría de las mujeres en etapa IA2 y etapa IB son tratadas con
histerectomía. Otro procedimiento, conocido como cervicectomía radical,
permite a algunas de estas mujeres jóvenes ser tratadas sin perder la
capacidad de tener hijos. En este procedimiento se extirpa el cuello
uterino y la parte superior de la vagina y se coloca una sutura "en
bolsa de tabaco" para que funcione como una abertura artificial interna
(la abertura del cuello uterino dentro de la cavidad uterina). También
se extirpan los ganglios linfáticos cercanos mediante una laparoscopia.
Esta operación se hace a través de la vagina o del abdomen.
Después de la cervicectomía, algunas mujeres pueden completar el
embarazo y dar a luz bebés saludables mediante cesárea. En un estudio,
la tasa de embarazo después de cinco años fue de más de 50%, pero el
riesgo de un aborto después de esta cirugía fue mayor que el de las
mujeres normales que están saludables. El riesgo de que el cáncer
reaparezca después de este procedimiento es bajo.
Exenteración pélvica
Ésta es una operación más extensa que puede emplearse para tratar el
cáncer de cuello uterino recurrente. En esta cirugía, se extirpan todos
los órganos y tejidos, como en la histerectomía radical con la
disección de los ganglios linfáticos pélvicos. Además, en
esta operación se puede extirpar la vejiga, la
vagina, el recto y parte del colon, dependiendo del lugar dónde se
propagó el cáncer.
Si se extirpa la vejiga, será necesario crear una vía para almacenar y
eliminar la orina. Esto por lo general incluye usar un segmento corto
de intestino para que funcione como una vejiga nueva. Esta nueva vejiga
puede estar conectada a la pared abdominal de manera que la orina se
drene periódicamente cuando la paciente coloca un catéter en la
urostomía (una pequeña abertura), o bien se puede drenar la orina
continuamente hacia una bolsa plástica pequeña colocada en la parte
delantera del abdomen.
Por otro lado, si se extirpa el recto y parte del colon, se necesita
crear una vía nueva para eliminar el desecho sólido. Esto se hace
conectando el intestino restante a la pared abdominal de manera que la
materia fecal pueda pasar a través de una colostomía (una pequeña
abertura) a una bolsa plástica pequeña colocada en la parte delantera
del abdomen. Pudiera ser posible extirpar una parte afectada del colon
(próxima al cuello uterino) y volver a conectar el colon, de manera que
no se necesiten bolsas o aditamentos externos. Si se extirpa la vagina,
se puede crear quirúrgicamente una nueva vagina con la piel, el tejido
intestinal o por medio de injertos miocutáneos (músculo y piel).
Impacto sexual de la
exenteración pélvica: la recuperación de una exenteración
pélvica total toma un largo tiempo. La mayoría de las mujeres no
comienza a sentir normalidad, sino hasta seis meses después de la
cirugía. Algunas dicen que toma entre un año o dos ajustarse
completamente.
A pesar de esto, estas mujeres pueden llevar vidas felices y
productivas. Con práctica y determinación, también pueden experimentar
deseo sexual, placer y orgasmos.
Radioterapia
La radioterapia usa rayos X de alta energía para destruir las células
cancerosas. Estos rayos X se pueden administrar externamente mediante
un procedimiento muy parecido al de una radiografía diagnóstica llamado
radiación externa.
Este tratamiento por lo general toma de seis a siete semanas. Para el
cáncer de cuello uterino, este tipo de radioterapia a menudo se
administra junto con bajas dosis de un medicamento de quimioterapia
llamado cisplatino.
Otro tipo de radioterapia recibe el nombre de braquiterapia o
terapia de radiación interna. Para el cáncer de cuello uterino, el
material radioactivo se coloca en un cilindro dentro de la vagina. En
algunos cánceres, el material radioactivo se puede colocar en agujas
delgadas que se insertan directamente en el tumor. La braquiterapia en
bajas dosis finaliza en sólo unos días. Durante ese tiempo, la paciente
permanece en el hospital con instrumentos que mantienen el material
radioactivo en el lugar. Por otro lado, la quimioterapia en altas dosis
se administra de forma ambulatoria durante varios tratamientos. Para
cada tratamiento, el material radioactivo se inserta por varios minutos
y luego se remueve. La ventaja de la alta tasa de dosis consiste en que
no necesita permanecer inmóvil por períodos prolongados de tiempo.
Los efectos secundarios comunes de la radioterapia incluyen cansancio,
malestar estomacal o evacuaciones blandas. Algunas personas pueden
experimentar náuseas, así como vómitos. Estos efectos secundarios
tienden a empeorar cuando se administra quimioterapia con radiación. La
radiación también puede ocasionar bajos recuentos sanguíneos, lo que
causa anemia (bajos recuentos de glóbulos rojos) y leucopenia (bajos
recuentos de glóbulos blancos). Por lo general, los recuentos
sanguíneos regresan a lo normal después de suspender la radiación.
También son comunes los cambios en la piel, pues la piel en el área
tratada luce y se siente como si estuviera quemada por el sol. La
radioterapia pélvica puede causar que se forme tejido cicatricial en la
vagina. El tejido cicatricial puede causar que la vagina sea más
estrecha (estenosis
vaginal) o incluso más corta, lo que ocasiona dolor
durante las relaciones sexuales (coito vaginal). No obstante, una mujer
puede ayudar a evitar este problema al estirar las paredes vaginales
varias veces por semana. Esto puede hacerse mediante relaciones
sexuales (coito) de tres a cuatro veces por semana o usando un
dilatador vaginal (un tubo plástico o de goma usado para estirar la
vagina). La sequedad vaginal y el dolor durante las relaciones sexuales
pueden ser efectos secundarios a largo plazo de la radiación. La
radiación pélvica puede afectar a los ovarios, causando menopausia
prematura. La radiación puede irritar la vejiga y puede ocasionar
problemas para orinar. Se pueden también usar estrógenos vaginales para
aliviar la sequedad vaginal y atrofia. La radiación a la pelvis también
puede debilitar los huesos, lo que causa fracturas. Las fracturas de
las caderas son las más comunes, y pueden ocurrir dos a cuatros años
después de la radiación. Se recomiendan estudios sobre la densidad
ósea. El tratamiento de los ganglios linfáticos con radiación puede
derivar en problemas con el drenaje de líquido proveniente de las
piernas. Esto puede causar inflamación grave en las piernas,
una condición llamada linfedema.
Si usted experimenta efectos secundarios ocasionados por la radiación,
discútalos con el equipo que atiende su cáncer.
Es importante saber que
el hábito de fumar aumenta los efectos secundarios de la radiación. Si
usted fuma, deje de fumar.
Quimioterapia
La quimioterapia sistémica usa medicamentos contra el cáncer que se
inyectan en una vena o se administran por la boca. Estos medicamentos
entran en el torrente sanguíneo y alcanzan todas las áreas del cuerpo,
haciendo que este tratamiento sea potencialmente útil contra el cáncer
que se ha propagado a órganos distantes (metástasis).
Los medicamentos utilizados con más frecuencia para tratar el cáncer de
cuello uterino incluyen cisplatino, paclitaxel (Taxol®), topotecán,
ifosfamida, y fluorouracilo (5-FU). Si se elige la quimioterapia, usted
puede recibir una combinación de medicamentos. Los medicamentos
utilizados en la quimioterapia destruyen las células cancerosas pero
también dañan algunas células normales, lo que puede resultar en
efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis
de los medicamentos administrados, así como del período de tiempo
durante el cual se administran. Los efectos secundarios temporales de
la quimioterapia pudieran incluir:
- Náusea y vómito.
- Pérdida de apetito.
- Caída del cabello.
- Llagas en la boca.
Como la quimioterapia puede dañar las células que producen sangre en la
médula ósea, los recuentos de células sanguíneas pueden bajar. Esto
puede resultar en:
- Aumento en la probabilidad de infecciones (debido a la
escasez de glóbulos blancos).
- Pérdida de sangre o hematomas después de cortaduras o
lesiones menores (debido a la escasez de plaquetas).
- Dificultad para respirar (por la disminución de los niveles
de glóbulos rojos).
El cansancio también es bastante común y puede ocurrir debido a los
bajos niveles de glóbulos rojos, a otras razones relacionadas con la
quimioterapia o al cáncer en sí.
La mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia (excepto por
la menopausia prematura y la infertilidad) desaparece una vez que se
termina el tratamiento. El cabello volverá a crecer cuando termine el
tratamiento. La menopausia prematura puede ser tratada con hormonas.
Si usted presenta efectos secundarios, hable con el equipo de
profesionales que le atiende. Existen remedios para muchos de los
efectos secundarios temporales de la quimioterapia. Por ejemplo,
medicamentos muy eficaces para prevenir o reducir las náuseas y el
vómito. Se pueden administrar otros medicamentos para estimular la
producción de células sanguíneas.
Para algunas etapas del cáncer de cuello uterino, la quimioterapia se
administra para ayudar a que la radiación sea más eficaz. Cuando se
administran la quimioterapia y la radioterapia juntas, se conoce como
quimioradiación concurrente.
Una opción consiste en administra una dosis de cisplatino cada semana
durante la radiación. Este medicamento se administra por una vena (IV)
alrededor de cuatro horas antes de la cita para recibir la radiación.
Otra opción es administrar cisplatino junto con fluorouracilo (5-FU)
cada cuatro semanas durante la radiación. También se utilizan otras
combinaciones de medicamentos. Administrar quimioterapia con radiación
puede mejorar el pronóstico de la paciente, aunque administrar ambas
juntas tiende a causar peores efectos secundarios. Asimismo, la náusea
y el cansancio a menudo son peores. La diarrea también puede ser un
problema si se administra quimioterapia al mismo tiempo que la
radiación. También se pueden empeorar los problemas con los bajos
recuentos sanguíneos. El equipo de especialistas en cáncer estará
pendiente a los efectos secundarios y le puede administrar medicamentos
para ayudar a que se sienta mejor.
Estudios
clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las
decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más
adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios
clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez
alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro
documento Estudios
clínicos: lo que usted necesita saber, el cual puede
acceder en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de nuestra línea
sin costo llamando al 1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son exactamente las terapias
complementarias y alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se
usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar
confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la
atención médica. El término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen
como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente
para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera
conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir
el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para
aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos
complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se
ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos
cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad
y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios
clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o
que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el
mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la
oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras
o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más
tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a
responder al tratamiento estándar.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales
de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude.
¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de
cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos
convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que
requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
- Hable con su médico o
enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
- Póngase en contacto con
nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los
métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber
más sobre los métodos específicos que esté considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Opciones de
tratamiento para el cáncer
del
cuello uterino según la etapa
La etapa (estadio) en que se encuentra el cáncer de cuello uterino es
el factor más importante al elegir un tratamiento. No obstante, entre
otros factores que influyen en esta decisión se encuentran la
localización exacta del cáncer en el cuello uterino, el tipo de cáncer
(de células escamosas o adenocarcinoma), su edad, su estado físico
general y si desea tener hijos.
Etapa 0 (carcinoma in situ)
Aunque el sistema de clasificación por etapas clasifica el carcinoma in situ como la
forma más temprana de cáncer, los médicos a menudo lo consideran como
un precáncer. Esto se debe a que las células cancerosas en el carcinoma
in situ
sólo están en la capa de la superficie del cuello uterino (no han
crecido hacia las capas más profundas de las células). Las opciones de
tratamiento para el carcinoma de células escamosas in situ son las
mismas que se utilizan para otros precánceres (displasia o neoplasia
intraepitelial cervical [CIN]). Las opciones incluyen criocirugía,
cirugía con láser, procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa
(LEEP/LEETZ) y conización con bisturí frío. Por lo general, se
recomienda una histerectomía para el adenocarcinoma in situ. Para las
mujeres que desean tener hijos, el tratamiento con una biopsia cónica
puede ser una opción. No puede haber células cancerosas en los bordes
del cono, y la paciente tiene que estar bajo observación minuciosa
mientras el cuello uterino esté en su lugar. Una vez la mujer haya
tenido sus hijos, se recomienda una histerectomía.
Una histerectomía simple también es una opción para el tratamiento del
carcinoma de células escamosas in situ, y se puede hacer si el cáncer
regresa después de otros tratamientos. Todos los casos de carcinoma in situ pueden
curarse con un tratamiento apropiado. No obstante, los cambios
precancerosos pueden recurrir (reaparecer) en el cuello uterino o en la
vagina, por lo que es muy importante que su médico le brinde una
atención cuidadosa. Esto incluye cuidado de seguimiento con pruebas de
Papanicolaou regularmente y en algunos casos con colposcopia.
La etapa IA se divide en etapa IA1 y
etapa IA2
Etapa IA1:
para esta etapa usted tiene tres opciones:
- Si usted aún quiere poder tener hijos, primero se extirpa
el cáncer con una biopsia cónica, y luego a usted se le vigila
cuidadosamente para ver si el cáncer regresa.
- Si la biopsia cónica no extirpa todo el cáncer (o si usted
ya no va a tener hijos), el útero se extirpará (histerectomía).
- Si el cáncer ha invadido a los vasos sanguíneos o los vasos
linfáticos, es posible que necesite someterse a una histerectomía
radical junto con la extirpación de los ganglios linfáticos pélvicos.
Etapa IA2:
existen tres opciones de tratamiento:
- Histerectomía radical junto con extirpación de ganglios
linfáticos en la pelvis.
- Radiación externa más braquiterapia.
- Se puede hacer una cervicectomía radical con extirpación de
ganglios linfáticos pélvicos si aún quiere tener hijos.
Si se lleva a cabo una cirugía, el tejido extirpado se examina en el
laboratorio para ver si el cáncer se ha propagado más allá de lo que se
esperaba. Por lo general, se recomienda radioterapia si el cáncer se ha
propagado a los tejidos adyacentes al útero (parametrio) o a
cualquier ganglio linfático. A menudo se administra quimioterapia con
radioterapia. Si el informe patológico indica que el tumor tenía márgenes positivos,
esto significa que es posible que haya quedado algo de cáncer. Esto
también se trata con radiación pélvica (administrada con el medicamento
de quimioterapia cisplatino). El médico también puede recomendar
braquiterapia.
La etapa IB se divide en etapa IB1 y
etapa IB2
Etapa IB1:
existen tres opciones:
- El tratamiento convencional es histerectomía radical junto
con extirpación de ganglios linfáticos en la pelvis. Algunos ganglios
linfáticos de la parte más superior del abdomen (ganglios linfáticos
paraaórticos) también se extirpan para ver si el cáncer se ha propagado
allí. Si se encuentran células cancerosas en los bordes de los tejidos
extirpados (márgenes positivos), o si durante la operación se
encuentran células cancerosas en los ganglios linfáticos, usted pudiera
recibir radioterapia, posiblemente con quimioterapia, después de la
cirugía.
- La segunda opción de tratamiento es la radioterapia interna
y externa en dosis altas.
- Una cervicectomía radical con extirpación de ganglios
linfáticos pélvicos (y algunos paraaórticos) es una opción si la
paciente aún quiere tener hijos.
Etapa IB2:
existen tres opciones:
- El tratamiento convencional es la combinación de
quimioterapia con cisplatino y radioterapia a la pelvis más
braquiterapia.
- Otra opción es una histerectomía radical con extirpación de
los ganglios linfáticos pélvicos (y algunos paraaórticos). Si se
encuentran células cancerosas en los ganglios linfáticos extirpados, o
en los márgenes, se puede administrar radioterapia, posiblemente con
quimioterapia, después cirugía.
- Algunos médicos recomiendan radiación administrada con
quimioterapia (primera opción) seguida de una histerectomía.
La etapa II se divide en etapa IIA y
etapa IIB
Etapa IIA:
el tratamiento para esta etapa depende del tamaño del tumor.
- Una opción de tratamiento es la braquiterapia y la
radioterapia externa. Este tratamiento se recomienda con más frecuencia
si el tumor mide más de 4 cm (alrededor de 1 ½ pulgadas). Se
administrará quimioterapia con cisplatino junto con la radiación.
- Algunos expertos recomiendan extirpar el útero después de
finalizar la radioterapia.
- Si el cáncer no mide más de 4 cm, se puede tratar con
histerectomía radical y extirpación de los ganglios linfáticos en la
pelvis (y algunos en el área paraaórtica). Si el tejido que se extirpa
durante la cirugía muestra células cancerosas en los márgenes o cáncer
en los ganglios linfáticos, los tratamientos con radiación a la pelvis
se administrarán con quimioterapia. También se puede administrar
braquiterapia.
Etapa IIB:
el tratamiento habitual es una combinación de radioterapia interna y
externa. La radiación se administra con el medicamento de quimioterapia
cisplatino. Algunas veces otros medicamentos de quimioterapia se pueden
administrar junto con cisplatino.
Etapas III y IVA
El tratamiento recomendado consiste de una combinación de radioterapia
interna y externa con cisplatino.
Si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos (especialmente
los que están en la parte superior del abdomen), puede ser un signo de
que el cáncer se ha propagado a otras áreas del cuerpo. Algunos
expertos recomiendan examinar los ganglios linfáticos para determinar
si contienen cáncer antes de administrar radiación. Una manera para
hacer esto es mediante cirugía. Otra manera es mediante una CT o un MRI
para ver cuán grandes están los ganglios linfáticos. Los ganglios
linfáticos que están más grandes de lo habitual tienen una probabilidad
mayor de tener cáncer. Puede que se les realicen biopsias a esos
ganglios linfáticos para determinar si contienen cáncer. Si los
ganglios linfáticos en la parte superior del abdomen (ganglios
linfáticos paraaórticos) son cancerosos, puede que los médicos quieran
hacer otros estudios para ver si el cáncer se ha propagado a otras
partes del cuerpo.
Etapa IVB
En esta etapa, el cáncer se ha propagado de la pelvis a otras partes
del cuerpo. La etapa IVB del cáncer cervical usualmente no se considera
curable. Entre las opciones de tratamiento se encuentran la
radioterapia para aliviar los síntomas del cáncer que se ha propagado
localmente (cerca del cuello uterino) o de las metástasis a distancia.
A menudo se recomienda la quimioterapia. La mayoría de los regímenes
convencionales usa un componente de platino (tal como cisplatino o
carboplatino) junto con otro medicamento, tal como paclitaxel,
gemcitabina, topotecán, o vinorelbina. Se están llevando a cabo
estudios clínicos para probar otras combinaciones de medicamentos
quimioterapéuticos, así como otros tratamientos experimentales.
Cáncer recurrente del cuello uterino
A un cáncer que regresa después del tratamiento se le llama cáncer
recurrente. El cáncer puede reaparecer localmente (en los órganos de la
pelvis cercanos al cuello uterino) o regresar en áreas distantes
(propagación a través del sistema linfático y/o del torrente sanguíneo
a órganos tales como los pulmones o los huesos).
Si el cáncer ha recurrido solamente en la pelvis, la cirugía extensa
(por exenteración pélvica) puede ser una opción para algunas pacientes.
Esta operación puede aplicarse con éxito en un 40% a un 50% de las
pacientes (véase información sobre cirugía en la sección "¿Cómo se
trata el cáncer de cuello uterino?"). Algunas veces se puede usar
radiación o quimioterapia como tratamiento paliativo (para aliviar los
síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad).
Si su cáncer ha recurrido en un área distante se puede usar
quimioterapia o radioterapia para tratar y aliviar los síntomas
específicos. Si se utiliza la quimioterapia, usted debe entender los
objetivos y limitaciones de este tipo de terapia. Algunas veces la
quimioterapia puede mejorar su calidad de vida, y otras veces la puede
empeorar. Es necesario que discuta esto con sus doctores. Entre un 15%
y un 25% de las pacientes pueden responder, por lo menos temporalmente,
a la quimioterapia.
Actualmente se están llevando a cabo estudios clínicos para evaluar
nuevos tratamientos que pudieran beneficiar a aquellas pacientes con
recurrencia a distancia del cáncer de cuello uterino. Puede que quiera
considerar la participación en un estudio clínico.
Cáncer
de cuello uterino durante
el
embarazo
Un pequeño número de casos de cáncer de cuello uterino se detecta en
mujeres embarazadas. La mayoría de los doctores considera que, si se
trata de un cáncer en una etapa muy temprana, tal como la IA, no hay
peligro de continuar el embarazo. Varias semanas después del parto, se
recomienda una histerectomía o una biopsia cónica (esta biopsia sólo se
sugiere para la subetapa IA1).
Si el cáncer se encuentra en la etapa IB, entonces usted y su doctor
deben tomar una decisión con respecto a si debe continuar el embarazo.
Si la decisión fuera en sentido negativo, el tratamiento deberá
consistir en histerectomía radical y/o radiación. Si ambos deciden
continuar el embarazo, la paciente deberá ser sometida a una cesárea,
tan pronto como el bebé pueda sobrevivir fuera del vientre materno. Los
cánceres más avanzados deben ser tratados inmediatamente.
Ayuda
financiera
En el año 2000 se firmó la Ley de Tratamiento del Cáncer Cervical y
Mamario. Esta ley proporciona fondos para tratar el cáncer de seno
(mama) y cuello uterino para algunas mujeres de bajos ingresos. Los
estados deben adoptar este programa para poder recibir los fondos
federales correspondientes. Para más información, puede
ponerse en contacto con el CDC llamando al 1-888-842-6355 o consultando
la página en Internet www.cdc.gov/cancer.
Información adicional sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer
Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI)
son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de
tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué debe
preguntarle a su médico sobre el cáncer de cuello
uterino?
Es importante que usted tenga conversaciones francas y abiertas con los
miembros del equipo de atención del cáncer encargado de su caso. Ellos
quieren responder todas sus preguntas, sin importar lo insignificantes
que éstas le parezcan. Estas son algunas de las preguntas que debe
considerar:
- ¿Qué tipo de cáncer de cuello uterino tengo?
- ¿Se ha propagado mi cáncer más allá del cuello uterino?
- ¿Se puede determinar la etapa de mi cáncer y qué significa
eso?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Qué tratamiento me recomienda? ¿Por qué?
- ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios del
tratamiento que me sugiere?
- ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento si quiero tener
hijos en el futuro?
- ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
- ¿Qué probabilidades hay de que se produzca una recurrencia
(reaparición) de mi cáncer con los programas de tratamiento que hemos
discutido?
- ¿Debo hacer una dieta especial?
- Según lo que sabe de mi cáncer, ¿cuál es mi pronóstico
(perspectiva de supervivencia)?
- ¿Dónde podré conseguir una peluca, si tengo que recibir
medicamentos quimioterapéuticos que me ocasionen una pérdida temporal
del cabello?
- ¿Qué debo decirles a mis hijos, a mi esposo, a mis padres y
a los demás miembros de la familia?
Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que
usted desee hacer. Por ejemplo, usted pudiera necesitar información
específica acerca del tiempo de recuperación previsto para poder
planificar su programa de trabajo. También es posible que requiera
información acerca de segundas opiniones o con respecto a los estudios
clínicos para los que pueda resultar elegible.
¿Qué sucede
después del tratamiento
contra
el cáncer de cuello uterino?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer
aprenden a vivir con la incertidumbre.
Cuidados posteriores
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas
las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos
preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que
se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o
rayos X. Usted necesitará continuar con las pruebas de Papanicolaou
independientemente del tratamiento que recibió (por ejemplo, biopsia
cónica, histerectomía, o radiación). La atención de seguimiento es
necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer,
así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es
el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica,
así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.
Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios.
Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros
pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del
cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause
molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento.
Consultas con un nuevo médico
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede
deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de conservar lo siguiente:
- Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si ha tenido radioterapia, una copia del resumen de su
tratamiento.
- Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta
que cada doctor tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a
casa.
- Y finalmente, como algunos medicamentos de tratamiento para
el cáncer tienen efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus
medicamentos (especialmente cualquier medicamento de quimioterapia),
las dosis y el horario en que los toma.
Cambios en el estilo de
vida que debe considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted consumía muchas bebidas con alcohol, o comía más de lo que
necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente,
quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las
situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El
día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos
efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero
también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para
aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por
una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a
un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo
combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además,
usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres
horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento es
comenzar hábitos saludables de alimentación. Usted se sorprenderá de
los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar
la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o
más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano
integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de
carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como
perros calientes (hot
dogs), mortadela (bologna)
y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo.
Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día.
No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante
el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su
estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física
puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de
sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la
depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su propia
situación. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse algo de actividad física, usted puede considerar
caminar distancias cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios
para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se
integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo
adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el
entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a
asumir las responsabilidades del hogar (Si desea más información sobre
el cansancio, consulte la publicación Fatigue in People with Cancer
[El cansancio en las personas con cáncer]).
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición
cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la
depresión.
- En general, le hace sentir
más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre
sí mismo.
Además, sabemos que a lo largo de la vida el ejercicio desempeña un
papel en el bloqueo de algunos tipos de cáncer. La Sociedad Americana
del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la
prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una
actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la
semana. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en
actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la
semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted
haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se
pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué sucede si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento, resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que
tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba
el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento “paliativo”.
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de
hospicio. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en
casa. Es posible que su cáncer cause síntomas o problemas que requieren
atención, y la atención para enfermos terminales se concentra en su
comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa
que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su
cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el
enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y
sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en la investigación y
tratamiento del cáncer de
cuello uterino?
Se han estado investigando nuevas maneras para prevenir y tratar el
cáncer de cuello uterino. Entre estos nuevos y prometedores métodos se
encuentran los siguientes:
Vacunas contra el VPH
Se han estado desarrollando vacunas para prevenir la infección con
algunos tipos de VPH asociados con el cáncer de cuello uterino. Las
vacunas disponibles actualmente tienen el propósito de producir
inmunidad a los tipos de VPH 16 y 18 para que las mujeres que se
expongan a estos virus no contraigan infecciones. Además se
han
estado desarrollando vacunas para prevenir infecciones con algunos
otros tipos de VPH que también causan cáncer. Se han estado realizando
estudios a largo plazo para ver cuán bien estas vacunas reducirán el
riesgo de cáncer de cuello uterino.
Algunas vacunas experimentales también se han estado estudiando para
aquellas mujeres con infecciones de VPH establecidas, a fin de ayudar
al sistema inmunitario a destruir el virus y curar la infección antes
de que se origine un cáncer. Otras pruebas pretenden ayudar a ciertas
mujeres con cáncer avanzado del cuello uterino que ya ha hecho
metástasis o ha recurrido. Estas vacunas intentan producir una reacción
inmunológica contra aquellas partes del virus (las proteínas E6 y E7)
que causan el crecimiento anormal de las células cancerosas del cuello
uterino. Se espera que esta inmunidad destruya las células cancerosas o
les impida seguir creciendo.
Otros estudios clínicos
Se están realizando numerosos estudios clínicos para probar nuevos
medicamentos quimioterapéuticos, nuevas formas de administrar
radioterapia y nuevas combinaciones de cirugía y radioterapia o
quimioterapia.
Última
revisión / cambio realizado: 13-Nov.-2009
Última actualización completa: 13-Nov.-2009
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