¿Se puede
encontrar temprano el cáncer
de vesícula biliar?
Sólo alrededor de uno de cada cinco casos de cáncer de
vesícula biliar se encuentran antes de que se propaguen a otros tejidos
y órganos. Muchos de los cánceres que se detectan temprano se
encuentran por casualidad cuando se extirpa la vesícula biliar como
parte del tratamiento por cálculos biliares. Cuando se examina la
vesícula biliar en el laboratorio, después de extirparla, algunas veces
se encuentran algunos cambios precancerosos o pequeños cánceres que no
habían producido síntomas.
Debido a que la vesícula biliar está ubicada en una región profunda del
cuerpo, no se pueden ver ni sentir los tumores en sus etapas iniciales
durante los exámenes físicos de rutina. Actualmente no existe ningún
análisis de sangre, ni otras pruebas, que detecten de forma confiable
los cánceres de vesícula biliar lo suficientemente temprano que pueda
ser útil como prueba de detección. Sin pruebas de detección eficaces,
la mayoría de los cánceres de vesícula biliar se encuentran sólo cuando
el cáncer ha crecido lo suficiente como para causar síntomas.
¿Cómo
se
diagnostica el cáncer de vesícula biliar?
Algunos cánceres de vesícula biliar se encuentran después que se
extirpa la vesícula biliar como parte del tratamiento de cálculos
biliares, o por inflamación crónica (de larga duración) de la vesícula
biliar. Un patólogo (doctor que se especializa en pruebas de
laboratorio) siempre observa las vesículas biliares que se extirpan por
dichas razones, para ver si contienen células cancerosas.
Sin embargo, la mayoría de los casos de cáncer de vesícula biliar no se
encuentra sino hasta que los pacientes acuden al médico porque
presentan síntomas.
Signos y síntomas del cáncer de
vesícula biliar
Aunque los signos y los síntomas generalmente no se presentan hasta las
etapas avanzadas del cáncer, a veces pueden presentarse temprano y
resultar en un diagnóstico más temprano. Si acude al médico cuando
comienza a notar los síntomas, es posible que el cáncer se diagnostique
en una etapa temprana cuando aún se puede tratar. Algunos de los
síntomas más comunes del cáncer de vesícula biliar son:
Dolor abdominal
La mayoría de las personas con cáncer de vesícula biliar tienen dolor
abdominal (en el área del estómago) al principio del diagnóstico. La
mayoría de las veces este dolor se siente en la parte superior derecha
del abdomen.
Náuseas y/o vómitos
En el momento del diagnóstico, muchas personas afectadas con cáncer de
vesícula biliar reportan como síntoma los vómitos.
Ictericia
La ictericia es una condición que le da un color amarillento a la piel
y la parte blanca de los ojos. Algunos pacientes con cáncer de vesícula
biliar presentan ictericia al momento del diagnóstico.
Distensión de la vesícula
En ocasiones, el cáncer causa un bloqueo en la vía biliar. Esto causa
que la bilis se acumule en la vesícula biliar, lo que la hace más
grande de lo normal. Algunas veces, el médico puede palpar la vesícula
biliar agrandada durante un examen físico. También puede detectarse
mediante estudios por imágenes, tal como una ecografía.
Otros síntomas
Algunos síntomas menos comunes incluyen pérdida del apetito, pérdida de
peso, hinchazón abdominal, picazón severa y heces fecales negras,
parecida a la brea.
Aunque éstos son síntomas y signos de cáncer de vesícula biliar, es
importante recordar que es más probable que sean causados por
enfermedades que no son cáncer. Por ejemplo, muchos de estos síntomas
también son vistos en personas con cálculos biliares. Además, existen
muchas causas para el dolor abdominal que son más comunes que el cáncer
de vesícula biliar. Además, la hepatitis (infección del
hígado por un virus) es una causa de ictericia mucho más frecuente. No
obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que
consulte a su doctor de inmediato para que se pueda determinar la causa
y recibir tratamiento de ser necesario.
Historial médico y examen físico
Si usted
presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer
de vesícula biliar, su médico tomará sus antecedentes médicos completos
para analizar los factores de riesgo y los síntomas, incluyendo los
antecedentes familiares.
Se hace un examen físico para identificar signos de cáncer de vesícula
biliar y de otros problemas de salud. Si se sospecha cáncer de vesícula
biliar, el examen físico se concentrará principalmente en el abdomen,
en busca de masas, dolor al palpar el área o acumulación de líquidos.
Se le revisará la piel y la parte blanca de los ojos para ver si tiene
ictericia (coloración amarilla). Algunas veces, el cáncer de vesícula
biliar se extiende a los ganglios linfáticos, lo que produce un
abultamiento que se puede palpar debajo de la piel. Se examinarán con
mucho cuidado los ganglios linfáticos localizados encima de la
clavícula, y los ganglios linfáticos de otras partes.
Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la
presencia de cáncer de vesícula biliar, probablemente se realizarán más
pruebas. Estas pruebas pudieran incluir pruebas de laboratorio,
estudios por imágenes y otros procedimientos.
Análisis de sangre
Pruebas de la función hepática y de la vesícula biliar
Los doctores pueden ordenar análisis de laboratorio para determinar la
concentración de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es el químico
que le da a la bilis su color amarillo. Los problemas en la vesícula
biliar o en el hígado pueden causar que el nivel de
bilirrubina alcance un nivel demasiado alto. Cuando esto ocurre la
bilirrubina puede permanecer en los otros tejidos, lo que puede causar
el color amarillento de la piel y la parte blanca de los ojos
(ictericia). El alto nivel de bilirrubina le indica al doctor que es
probable que haya problemas con la vesícula biliar o el hígado.
El médico también puede ordenar pruebas de otras sustancias en su
sangre, tal como la albúmina, la fosfatasa alcalina, AST, ALT, y GGT,
que también pueden indicar si hay una enfermedad del hígado o de la
vesícula biliar.
Marcadores de tumores
Existen otras pruebas, como CEA y CA 19-9, las cuales son marcadores
tumorales (proteínas encontradas en la sangre cuando ciertos cánceres
están presentes). A menudo, las personas con cáncer de vesícula biliar
presentan altos niveles de estas sustancias. Por lo general, sólo
cuando el cáncer se encuentra en una etapa avanzada, los niveles
sanguíneos de estos marcadores son elevados.
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes utilizan rayos X, campos magnéticos u ondas
sonoras para obtener imágenes del interior de su cuerpo. Los estudios
por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo
ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosas, saber
cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el
tratamiento ha sido eficaz.
Ultrasonografía (ecografía o ultrasonido)
A menudo, la ecografía es el primer estudio por imágenes que se les
hace a las personas que tienen síntomas (tal como ictericia o dolor en
la parte superior derecha del abdomen) que pudieran ser causados por
problemas de la vesícula biliar. Para este estudio, un pequeño
instrumento llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos
cuando rebotan en los órganos internos. Una computadora convierte los
ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en un monitor. Los
ecos que la mayoría de los tumores de producen difieren de los que
produce el tejido normal. Estos patrones de ecos pueden ayudar a
distinguir entre algunos tipos de tumores benignos y malignos.
Éste es un procedimiento muy fácil de realizar en el que no se utiliza
radiación. Para el examen de ecografía de la vesícula biliar, usted
simplemente se acuesta en una mesa mientras el médico o técnico de
ecografía coloca el transductor (en forma de varita) en la piel sobre
la parte superior derecha del abdomen. Generalmente, se lubrica primero
la piel con gel.
Ecografía
endoscópica o laparoscópica: estas técnicas le
permiten al doctor colocar el transductor de la ecografía dentro del
cuerpo y más cerca de la vesícula biliar para producir imágenes más
detalladas que las que produciría una ecografía convencional. El
transductor se encuentra en el extremo del tubo delgado e iluminado que
tiene un dispositivo adherido para observar (endoscopio o
laparoscopio). El tubo se pasa a través de la boca y el estómago y
cerca del área de la vesícula biliar (ecografía endoscópica) o a través
de una incisión quirúrgica (corte) en el interior del cuerpo del
paciente (ecografía laparoscópica). Si hay un tumor, el doctor puede
decir si ha invadido las paredes de la vesícula biliar, y cuánto las ha
invadido, lo que ayuda a planificar la cirugía. Una ecografía puede
mostrar si los ganglios linfáticos adyacentes están agrandados, lo que
puede ser un signo de que contienen cáncer. También puede ser útil para
guiar una aguja en un nódulo sospechoso de manera que las células
puedan ser removidas (se hace una biopsia) y observadas con un
microscopio.
Tomografía computarizada (computed
tomography, CT)
Esta prueba es un procedimiento radiológico que produce imágenes
transversales detalladas de su cuerpo. Luego una computadora combina
éstas en imágenes de las secciones de la parte de su cuerpo bajo
estudio.
Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba
aproximadamente entre una y dos pintas de un contraste oral. Esto ayuda
a delinear el intestino para que no se vayan a pasar por alto los
tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa
mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de
contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras
de su cuerpo.
La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor.
Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras
reacciones más graves como dificultad para respirar y presión arterial
baja. Asegúrese de decir al médico si alguna vez ha tenido alguna
reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X.
Necesita acostarse inmóvil sobre una mesa mientras se realiza el
examen. Durante el examen la mesa entra y sale del explorador, que es
una máquina en forma de anillo que rodea completamente la mesa. Es
posible que se sienta un poco confinado por el anillo dentro del cual
permanece acostado durante la captura de las imágenes.
Las tomografías computarizadas tienen varios usos:
- A menudo ayudan con el diagnóstico
inicial del cáncer de vesícula al mostrar tumores en el área.
- Pueden ser útiles en la clasificación
por etapas del cáncer (descubrir qué tanto se ha propagado). Pueden
mostrar los órganos adyacentes a la vesícula biliar (especialmente el
hígado), así como los ganglios linfáticos y los órganos distantes donde
pudiese haber propagación del cáncer. Este estudio puede ayudar a
determinar si la cirugía es una buena opción de tratamiento.
- Las tomografías computarizadas se usan
para guiar con precisión una biopsia por aguja a las áreas en las que
se sospecha hay un tumor o metástasis. Para este procedimiento, llamado
biopsia con aguja
guiada por tomografía computarizada, el paciente
permanece en la mesa de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de
biopsia a través de la piel hacia la localización de la masa. Las
tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de
la masa. Entonces, una muestra de biopsia se extirpa y examina bajo el
microscopio.
Imágenes por resonancia magnética (Magnetic Resonance Imaging,
MRI)
Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (MRI) proveen
imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, el
MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se
absorbe la energía de las ondas de radio y luego se libera en un patrón
específico que depende del tipo de tejido corporal y de ciertas
enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy
detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado
gadolinium,
a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el
estudio para mostrar mejor los detalles.
Los MRI proveen imágenes muy detalladas y pueden ser muy útiles para
observar la vesícula biliar, las vías biliares cercanas y otros
órganos. En ocasiones ayuda a distinguir un tumor benigno de uno
maligno. Además, se pueden usar tipos especiales de MRI en personas que
pudieran tener cáncer de vesícula biliar. La colangiopancreatografía MR
(MRCP), la cual se puede usar para observar las vías
biliares, se
describe más adelante en la sección sobre colangiografía. La
angiografía
por MRI, la cual se usa para observar los vasos sanguíneos,
se menciona más adelante en la sección sobre angiografía.
Las imágenes por resonancia magnética pueden ser un tanto más incómodas
que la tomografía computarizada. Toman más tiempo realizarlas, con
frecuencia hasta una hora. A usted lo pueden introducir en un tubo que
lo restringe y que puede afectar a las personas claustrofóbicas. Las
máquinas de imágenes por resonancia magnética más recientes son más
"abiertas" y pueden aliviar esta inquietud que algunas personas puedan
tener en caso de ser necesario. La máquina de MRI produce un zumbido y
ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos lugares se
ofrecen tapones para los oídos con el fin de bloquear este ruido.
Colangiografía
Una colangiografía es un estudio por imágenes que se usa para observar
específicamente las vías biliares para determinar si están estrechas,
bloqueadas o dilatadas. Se puede usar en personas que
pudieran tener cáncer de vesícula biliar para ayudar a planear la
cirugía. Existen varios tipos de colangiografías con diferentes
ventajas y desventajas.
Colangiopancreatografía
retrógrada endoscópica (ERCP): en este
procedimiento, un médico pasa un tubo flexible y largo (endoscopio) por
la garganta del paciente y se pasa hacia el esófago y el estómago hasta
llegar a la primera parte del intestino delgado. Un pequeño catéter
(tubo) se pasa el extremo del endoscopio hasta el conducto
colédoco. Entonces, una pequeña cantidad de tinte (material
de contraste) es inyectada a través del tubo para ayudar a delinear el
conducto biliar y el conducto pancreático a medida que se toman las
radiografías. Las imágenes pueden mostrar el estrechamiento o bloqueo
de la vía biliar o del conducto pancreático. Este estudio es más
invasivo que la MRCP (vea la próxima sección), pero su ventaja consiste
en que el médico también puede tomar muestras de células o líquidos que
serán observados con un microscopio. También se puede usar para colocar
un tubo pequeño ("stent") en un conducto para ayudar a mantenerlo
abierto.
Colangiopancreatografía
por resonancia magnética (MRCP): ésta es una
manera menos invasiva de proveer una imagen de las vías biliares
utilizando el mismo tipo de máquina para los MRI convencionales. La
MRCP no requiere de un endoscopio o infusión IV de un agente de
contraste.
Colangiopancreatografía
transhepática percutánea (PTC): en este
procedimiento, el médico coloca una aguja fina y hueca a través de la
piel hacia un conducto biliar que se encuentra dentro del hígado. (Se
usa un anestésico para adormecer el área antes de insertar la agua).
Luego se inyecta un tinte de contraste a través de la aguja y se toman
radiografías conforme el tinte pasa por las vías biliares. Al
igual que la ERCP, este método también se puede usar para tomar
muestras de líquidos o tejidos.
Angiografía
La angiografía es un procedimiento radiológico para examinar los vasos
sanguíneos. Para este estudio, se inyecta una pequeña cantidad de un
medio de contraste (colorante) en una arteria, para delinear los vasos
sanguíneos antes que se tomen las imágenes radiológicas. Las
imágenes les permiten a los doctores ver si el flujo sanguíneo está
bloqueado o afectado en un área con algún tumor, y pueden mostrar
cualquier vaso sanguíneo anormal localizado en esa área. La angiografía
también puede mostrar si el cáncer de vesícula biliar ha crecido a
través de las paredes de ciertos vasos sanguíneos. Esta
información se utiliza para ayudar a los cirujanos a decidir si puede
extirparse el cáncer y ayuda a planear la operación.
La angiografía puede ser un procedimiento incómodo porque el radiólogo
que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter (un tubo hueco y
flexible) en la arteria que conduce a la vesícula biliar para inyectar
el tinte. Usualmente el catéter se coloca en una arteria en la parte
interna del muslo y se guía hasta la arteria que suple la vesícula
biliar. Se suele administrar un anestésico para adormecer el área antes
de realizar la inserción. Luego se inyecta rápidamente el tinte para
delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.
La angiografía también se puede hacer con un explorador de CT
(angiografía por CT) o un explorador MRI (angiografía por MRI). Estas
técnicas proveen información sobre los vasos sanguíneos en el hígado
sin la necesidad de un catéter, aunque usted aún necesitará una línea
intravenosa para que el tinte de contraste pueda ser inyectado en el
torrente sanguíneo durante el estudio por imágenes.
Laparoscopia
En un procedimiento laparoscópico, un doctor inserta un tubo delgado e
iluminado que tiene una cámara de vídeo en su extremo (un laparoscopio)
a través de la pared abdominal para observar la vesícula biliar, el
hígado y otros órganos y tejidos localizados en el área. El tubo se
inserta a través de una pequeña incisión (corte) en el frente del
abdomen. (Algunas veces se hace más de un corte). Por lo general, este
procedimiento se realiza en el quirófano (sala de operaciones) mientras
usted está bajo anestesia general (dormido profundamente).
La laparoscopia puede ayudar a planificar la cirugía u otros
tratamientos, y puede ayudar a los doctores a confirmar la etapa
(extensión) del cáncer. Si es necesario, los médicos también pueden
insertar instrumentos a través de incisiones para extraer muestras de
biopsia (pequeños fragmentos de tejido para observarlos con un
microscopio).
La laparoscopía se utiliza muchas veces para extirpar la vesícula
biliar para tratar cálculos biliares o por inflamación crónica de la
vesícula biliar. Esta operación se conoce como colecistectomía laparoscópica.
Si durante esa operación se encuentra cáncer de vesícula biliar, o si
se sospecha que existe, los cirujanos cambian usualmente la operación a
una colecistectomía
abierta (extirpación de la vesícula biliar a través de una
incisión más grande en el abdomen). Este método permite que el cirujano
puede observar más y puede que reduzca la probabilidad de liberación de
células cancerosas en la cavidad abdominal cuando se extirpe la
vesícula biliar El uso del procedimiento abierto depende del tamaño del
cáncer y si la cirugía puede extirpar todo el cáncer.
Biopsia
Una biopsia se hace para extraer una muestra de tejido que se examina
con un microscopio para saber si hay cáncer (u alguna otra enfermedad).
Para la mayoría de los tipos de cáncer, se necesita una biopsia para
planear el tratamiento.
Sin embargo, cuando es probable que sea cáncer de vesícula biliar,
puede que no siempre se haga una biopsia antes de la cirugía para
remover el tumor. A los médicos les preocupa que al colocar una aguja
en el tumor o de otro modo afectarlo sin extirparlo totalmente pudiera
permitir que las células cancerosas se propaguen a otras áreas.
Si los estudios por imágenes (ecografía, CT o MRI, colangiografía,
etc.) sugieren que existe un tumor en la vesícula biliar y no hay
signos obvios de propagación a distancia, el médico puede decidir
proceder directamente con la cirugía para tratarlo como cáncer de
vesícula biliar (consulte “¿Cómo se trata el cáncer de vesícula
biliar?”). En estos casos, se observa el tejido de la vesícula biliar
con un microscopio después de haberla extirpado.
En algunos casos, sin embargo, un médico puede entender que el mejor
método es una biopsia de un área sospechosa de la vesícula biliar para
saber con certeza si se trata de cáncer de vesícula biliar. Por
ejemplo, cuando los estudios por imágenes muestran que un tumor se ha
propagado o ha crecido demasiado como para extirparlo totalmente
mediante cirugía. Desafortunadamente, muchos cánceres de vesícula
biliar no se pueden extirpar al momento de ser encontrados.
Tipos de biopsias
Hay varias formas de tomar las muestras de la vesícula biliar.
Si se hace una colangiografía, es posible que se obtenga una muestra de
bilis durante el procedimiento para determinar si hay células tumorales
en el líquido.
Como se explicó anteriormente, los especimenes de las biopsias pueden
tomarse durante una laparoscopia. Esto le permite al doctor observar la
superficie de la vesícula biliar y tomar muestras de áreas sospechosas.
Si el cáncer pareciera estar demasiado avanzado como para realizar una
cirugía, es posible que se haga una biopsia con aguja. Para esta
prueba, se inserta una aguja hueca y fina a través de la piel hacia el
interior del tumor sin hacer una incisión quirúrgica. Primero, se
adormece la piel con anestesia local. La aguja usualmente es guiada
hacia el lugar usando una ecografía o una CT. Con este
método, la aguja se hace avanzar lentamente, mientras los doctores van
examinando su posición al observar las imágenes que genera uno de estos
estudios de imagen. Cuando las imágenes muestran que la aguja está en
el tumor, se saca una muestra en la aguja, y se envía al laboratorio
para examinarla al microscopio.
En la mayoría de los casos, esto se hace como biopsia por aspiración
con aguja fina (FNA), en la que se usa una aguja muy fina adherida a
una jeringuilla para succionar (aspirar) una muestra de
células. Si esto no da buenos resultados, se puede hacer una
biopsia por punción con aguja gruesa, en la que se usa una aguja un
poco más grande para obtener una muestra mayor. Por lo general, los
médicos no hacen primero una biopsia por punción con aguja gruesa
debido a que esta biopsia presenta una probabilidad mayor de
propagación de las células cancerosas.
¿Cómo
se
clasifica por etapas el
cáncer de vesícula biliar?
La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar
hasta dónde se ha extendido un cáncer. La etapa del cáncer de vesícula
biliar es uno de los factores más importante para seleccionar las
opciones de tratamiento y estimar el pronóstico de recuperación y
supervivencia de un paciente.
Un sistema de clasificación por etapas es una manera convencional que
utilizan los miembros del equipo que atiende su cáncer para resumir el
grado de propagación de un cáncer. La etapa de un cáncer se puede
determinar mediante los resultados del examen físico, los estudios por
imágenes (ecografía, CT, MRI, etc.), otras pruebas que se describen en
la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de vesícula biliar?” y por
los resultados de la cirugía si ésta fue realizada.
Sistema TNM de la American Joint
Committee on Cancer (AJCC)
El sistema principal de clasificación por etapas utilizado para
describir las etapas del cáncer de vesícula biliar es el sistema TNM de
la American Joint Committee on Cancer (AJCC). Este sistema también se
usa para clasificar por etapas los cánceres que se originan en el
conducto cístico (el tubo que transporta bilis desde la vesícula
biliar). Este sistema proporciona tres piezas claves de información:
- La letra T
describe cuán
lejos el tumor primario ha crecido hacia la pared de la vesícula biliar
y si ha crecido hacia otros órganos o tejidos cercanos.
- La letra N
describe si el
cáncer se propagó (hizo metástasis) a ganglios linfáticos cercanos
(regionales) (grupos en forma de fríjol de células del sistema
inmunitario localizados por todo el cuerpo).
- La M
indica si el
cáncer ha hecho metástasis (se ha propagado) a otros órganos del cuerpo
(los sitios de propagación más comunes del cáncer de vesícula biliar
son el hígado, los pulmones y el peritoneo, es decir, el revestimiento
de la cavidad abdominal).
Los números y las letras después de la T, N y M proporcionan más
detalles sobre cada uno de estos factores:
- Los números del 0 al 4
indican gravedad en orden ascendente.
- La letra X significa que
“no puede ser evaluado” debido a que la información no está disponible.
Prácticamente, todos los cánceres de vesícula biliar comienzan en el
tejido interior de la misma. Con el transcurso del tiempo, los cánceres
crecen con más profundidad en la vesícula biliar, y empujan las
diversas capas de tejido de la vesícula biliar hacia fuera de la misma.
La pared de la vesícula biliar tiene tres capas. Desde el interior
hacia afuera, éstas son:
- El epitelio, una capa de
células localizada en el lugar más cercano al interior de la vesícula
biliar.
- La lámina propia, una capa
fina de tejido conectivo suelto (el epitelio más la lámina propia
forman la mucosa).
- La muscularis, una capa de
tejido muscular que ayuda a la vesícula biliar a contraerse, lo que
fuerza a la bilis a entrar en el conducto biliar.
- Tejido fibroso perimuscular
(“alrededor del músculo”), otra capa de tejido conectivo.
- La serosa, la capa más
externa de la vesícula biliar que proviene del peritoneo, que es el
revestimiento de la cavidad abdominal.
El tumor puede crecer hasta llenar alguna parte o todo el espacio
dentro de la vesícula biliar, mientras que, al mismo tiempo, crecen a
través de las varias capas de la vesícula biliar en la dirección
opuesta. Si continúa creciendo, el tumor puede invadir órganos
cercanos, tales como el hígado, al crecer directamente a esos órganos;
o puede entrar en los vasos sanguíneos o linfáticos localizados dentro
de las paredes de la vesícula biliar y se puede propagar a los ganglios
linfáticos, al hígado y a otras partes del cuerpo.
Grupos T
TX: no es
posible describir la extensión del tumor debido a que no existe
suficiente información.
T0: no
existe evidencia de tumor primario.
Tis: las
células del cáncer sólo se encuentran en el epitelio (la capa más
interior de la vesícula biliar), y no han crecido (invadido) hacia las
capas más profundas de la vesícula biliar. A esta etapa también se
conoce como carcinoma in situ.
T1: el tumor
crece hacia la lámina propia o la capa muscular (muscularis).
- T1a:
el tumor crece
hacia la lámina propia.
- T1b:
el tumor creció
hacia la muscularis (la capa muscular debajo de la lámina propia).
T2: el tumor
creció hacia el tejido fibroso perimuscular.
T3: el tumor
creció a través de la serosa (la capa más externa de la vesícula
biliar) y/o creció desde la vesícula biliar directamente al hígado y/o
a otra estructura cercana, tal como el estómago, el duodeno (la primera
parte del intestino delgado), el colon, el páncreas, o las vías
biliares fuera del hígado.
T4: el tumor
creció hacia uno de los vasos sanguíneos principales que conducen al
hígado (la vena porta o la arteria hepática) o ha crecido hacia dos o
más órganos fuera del hígado.
En términos generales, la mayoría de los médicos considera a los
tumores T3 como potencialmente resecables (extirpables mediante
cirugía), mientras que a los tumores T4 como no resecables. Sin
embargo, es posible que haya otros factores que pudieran determinar si
una cirugía es una buena opción de tratamiento en cada caso.
Grupos N
NX: no se
pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales (cercanos).
N0: el
cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos regionales.
N1: el
cáncer se propagó a los ganglios linfáticos cercanos a la vesícula
biliar, tal como a aquellos que están a lo largo del conducto cístico,
el conducto colédoco, la arteria hepática y la vena porta.
N2: el
cáncer se propagó a los ganglios linfáticos en el abdomen que está
lejanos a la vesícula biliar, tal como los ganglios linfáticos que se
extienden a lo largo de la aorta (periaórtico), la vena cava
(pericaval) y arteria mesentérica superior y el tronco celíaco.
Grupos M
MX: no se
puede evaluar la presencia de propagación (metástasis).
M0: el
cáncer se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la vesícula
biliar.
M1: el
cáncer se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la vesícula
biliar.
Agrupamiento de las categorías TNM para
definir la etapa
Una vez que se han determinado las categorías T, N y M, esta
información se combina en un proceso llamado agrupamiento por etapas.
La etapa se expresa en números romanos desde la etapa 0 (la menos
avanzada) hasta la etapa IV (la más avanzada). Algunas etapas se
subdividen con letras.
Etapa 0: Tis, N0, M0:
hay un pequeño cáncer solamente en la capa epitelial de la vesícula
biliar. No se ha propagado fuera de la vesícula biliar.
Etapa I: T1(a o b), NO,
MO: el tumor crece hacia la lámina propia (T1a) o la capa
muscular (T1b). No se ha propagado fuera de la vesícula biliar.
Etapa II: T2, N0, M0:
el tumor crece hacia el tejido fibroso perimuscular. No se ha propagado
fuera de la vesícula biliar.
Etapa IIIA: T3, N0, M0:
el tumor se extiende a través de la capa serosa y/o crece directamente
hacia el hígado y/o a otra estructura cercana. No se ha propagado a los
ganglios linfáticos o a tejidos u órganos distantes de la vesícula
biliar.
Etapa IIIB: T1 a T3, N1,
M0: además de cualquier crecimiento en la vesícula biliar,
el tumor se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes. El
cáncer no se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la
vesícula biliar.
Etapa IVA: T4, N0 o N1,
M0: el tumor invade los vasos sanguíneos principales que
van hacia el hígado o ha alcanzado más de un órgano además del hígado
Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos. El cáncer no
se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la vesícula
biliar.
Etapa IVB:
cualquiera de lo siguiente está presente:
Cualquier T, N2, M0:
además de cualquier crecimiento en la vesícula biliar, el tumor se ha
propagado a los ganglios linfáticos lejanos a la vesícula biliar (N2).
El cáncer no se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la
vesícula biliar.
O
Cualquier T, cualquier N,
M1: el tumor se ha propagado a los tejidos u órganos
distantes de la vesícula biliar.
Estadísticas de supervivencia por etapa
Las tasas de supervivencia son una manera que los médicos usan para
discutir y comparar el pronóstico de los pacientes, basándose en la
etapa del cáncer u otras características. Los números que se presentan
a continuación provienen del Centro Nacional de Datos del American
College of Surgeons, y corresponden a más de 10,000
pacientes
diagnosticados con cáncer de vesícula biliar entre 1989 y 1996. Existen
algunos puntos importantes a señalar sobre estos números:
- La tasa de
supervivencia a cinco años se refiere al
porcentaje de
los pacientes que viven al
menos cinco años después del diagnóstico.
Por supuesto, algunos de estos pacientes viven mucho más de cinco años
después de su diagnóstico.
- Aunque estos números están dentro de los más actuales que
tenemos
disponibles, ellos representan a personas que hace varios años fueron
diagnosticadas y tratadas por primera vez. Gracias a los avances en el
tratamiento desde entonces, las tasas de supervivencia para las
personas que hoy día son diagnosticadas con estos cánceres pudieran ser
más altas.
- Las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser
útiles
como una guía general, pero puede que éstas no representen de una forma
precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros factores,
incluyendo las características de otro tumor, cómo se trató el cáncer,
la edad y el estado de salud general de una persona también pueden
afectar el pronóstico. Probablemente su médico sea una buena fuente de
información para saber si estos números pueden aplicar en su caso, ya
que él o ella está familiarizado con los aspectos de su situación
particular.
| Etapa |
Tasa
de supervivencia relativa a 5 años |
| 0 |
81% |
| I |
50% |
| II |
29% |
| IIIA |
9% |
| IIIB |
7% |
| IVA |
3% |
| IVB |
2% |
Grado del cáncer de vesícula
biliar
Otro factor que puede afectar al pronóstico es el grado del cáncer. El
grado es una descripción de cuán parecido es el cáncer al tejido normal
de la vesícula biliar cuando se observa en un microscopio.
La escala utilizada para clasificar por grados a los cánceres de
vesícula biliar va desde G1 (donde el cáncer se parece mucho al tejido
normal de la vesícula biliar) hasta G4 (donde el cáncer luce muy
anormal). Los grados G2 y G3 están en algún lugar intermedio.
Típicamente, los cánceres de bajo grado tienen
menor
probabilidad de propagarse fuera de la vesícula biliar que los cánceres
de alto grado, además tienen un pronóstico más favorable. Los cánceres
de grado intermedio tienen una apariencia y un pronóstico entre los
cánceres de bajo y de alto grado.
Última
revisión / cambio realizado: 28-Ene.-2010
Última actualización completa: 28-Ene.-2010
|