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Detección y síntomas
Cáncer de vesícula biliar

En esta sección usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas

¿Se puede encontrar temprano el cáncer de vesícula biliar?
Sólo alrededor de uno de cada tres casos de cáncer de vesícula biliar se encuentran antes de que se propaguen a otros tejidos y órganos. Muchos de los cánceres que se detectan temprano se encuentran por casualidad cuando se extirpa la vesícula biliar como parte del tratamiento por cálculos biliares. Cuando se examina la vesícula biliar en el laboratorio, después de extirparla, algunas veces se encuentran algunos cambios precancerosos o pequeños cánceres que no habían producido síntomas.

Debido a que la vesícula biliar está ubicada en una región profunda del cuerpo, no se pueden ver ni sentir los tumores en sus etapas iniciales durante los exámenes físicos de rutina. Actualmente no existe ningún análisis de sangre, ni otras pruebas, que detecten de forma confiable los cánceres de vesícula biliar lo suficientemente temprano que pueda ser útil como prueba de detección. Sin pruebas de detección eficaces, la mayoría de los cánceres de vesícula biliar se encuentran sólo cuando el cáncer ha crecido lo suficiente como para causar síntomas.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de vesícula biliar?

Algunos cánceres de vesícula biliar se encuentran después que se extirpa la vesícula biliar como parte del tratamiento de cálculos biliares, o por inflamación crónica (de larga duración) de la vesícula biliar. Un patólogo (doctor que se especializa en pruebas de laboratorio) siempre observa las vesículas biliares que se extirpan por dichas razones, para ver si contienen células cancerosas.

Sin embargo, la mayoría de los casos de cáncer de vesícula biliar no se encuentra sino hasta que los pacientes acuden al médico porque presentan síntomas.


Signos y síntomas del cáncer de vesícula biliar

Los signos y los síntomas generalmente no se presentan hasta las etapas avanzadas del cáncer, a veces pueden presentarse temprano y resultar en un diagnóstico más temprano. Si acude al médico cuando comienza a notar los síntomas, es posible que el cáncer se diagnostique en una etapa temprana cuando aún se puede tratar. Algunos de los síntomas más comunes del cáncer de vesícula biliar son:

Dolor abdominal: la mayoría de los pacientes con cáncer de vesícula biliar tienen dolor abdominal (en el área del estómago) al momento del diagnóstico. La mayoría de las veces este dolor se siente en la parte superior derecha del abdomen.

Náuseas y/o vómitos: en el momento del diagnóstico, muchas personas afectadas con cáncer de vesícula biliar reportan como síntoma los vómitos.

Ictericia: la ictericia es una condición que le da un color amarillento a la piel y la parte blanca de los ojos. Algunos pacientes con cáncer de vesícula biliar presentan ictericia al momento del diagnóstico.
 
Distensión de la vesícula: algunas veces el bloqueo de los conductos biliares hace que la bilis se acumule en la vesícula biliar, lo que la hace más grande de lo normal. Eventualmente, este agrandamiento lo puede palpar un doctor durante un examen físico; y también puede detectarse mediante estudios por imágenes, como una ecografía (ultrasonido).
 
Otros síntomas: algunos síntomas menos comunes incluyen pérdida del apetito, pérdida de peso, hinchazón abdominal, picazón severa y heces fecales negras, parecida a la brea.

Aunque éstos son síntomas y signos de cáncer de vesícula biliar, es importante recordar que es más probable que sean causados por enfermedades que no son cáncer. Por ejemplo, muchos de estos síntomas también son vistos en personas con cálculos biliares. Existen muchas causas para el dolor abdominal que son más comunes que el cáncer de vesícula biliar.  Además, la hepatitis (infección del hígado por un virus) es una causa de ictericia mucho más frecuente. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte a su doctor de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Antecedentes y examen físico

Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer de vesícula biliar, su médico tomará sus antecedentes médicos completos para analizar los factores de riesgo y los síntomas, incluyendo los antecedentes familiares.

Se hace un examen físico para identificar signos de cáncer de vesícula biliar y de otros problemas de salud. Si se sospecha cáncer de vesícula biliar, el examen físico se concentrará principalmente en el abdomen, en busca de masas, dolor al palpar el área o acumulación de líquidos. Se le revisará la piel y la parte blanca de los ojos para ver si tiene ictericia (coloración amarilla). Algunas veces, el cáncer de vesícula biliar se extiende a los ganglios linfáticos, lo que produce un abultamiento que se puede palpar debajo de la piel. Se examinarán con mucho cuidado los ganglios linfáticos localizados encima de la clavícula, y los ganglios linfáticos de otras partes.

Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la presencia de cáncer de vesícula biliar, probablemente se realizarán más pruebas. Estas pruebas pudieran incluir pruebas de laboratorio, estudios por imágenes y otros procedimientos.


Análisis de sangre 

Pruebas de la función hepática y de la vesícula biliar: los doctores pueden ordenar análisis de laboratorio para determinar la concentración de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es el químico que le da a la bilis su color amarillo. Los problemas en la vesícula biliar o en el hígado pueden causar demasiada bilirrubina como para permanecer en la sangre, lo que puede causar el color amarillento de la piel y la parte blanca de los ojos (ictericia).  El alto nivel de bilirrubina le indica al doctor que es probable que haya problemas con la vesícula biliar o el hígado.

El médico también puede ordenar pruebas de otras sustancias en su sangre, tal como la albúmina, la fosfatasa alcalina, AST, ALT, y GGT, que también pueden indicar si hay una enfermedad del hígado o de la vesícula biliar.

Marcadores de tumores: existen otras pruebas, como CEA y CA 19-9, las cuales son marcadores tumorales (proteínas encontradas en la sangre cuando ciertos cánceres están presentes). A menudo, las personas con cáncer de vesícula biliar presentan altos niveles de estas sustancias. Por lo general, sólo cuando el cáncer se encuentra en una etapa avanzada, los niveles sanguíneos de estos marcadores son elevados.
 

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, campos magnéticos u ondas sonoras para obtener imágenes del interior de su cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosas, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.


Ultrasonografía (ecografía o ultrasonido)  

A menudo, la ecografía es el primer estudio por imágenes que se les hace a las personas que tienen síntomas, tal como ictericia o dolor en la parte superior derecha del abdomen. Para esta estudio, un pequeño instrumento llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los órganos internos. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en un monitor. Los ecos que la mayoría de los tumores de producen difieren de los que produce el tejido normal. Estos patrones de ecos pueden ayudar a distinguir entre algunos tipos de tumores benignos y malignos.

Éste es un procedimiento muy fácil de realizar en el que no se utiliza radiación. Para el examen de ecografía, usted simplemente se acuesta en una mesa mientras el médico o técnico de ecografía coloca el transductor (en forma de varita) en la piel sobre la parte del cuerpo bajo estudio. Generalmente, se lubrica primero la piel con gel. 

Ecografía  endoscópica o laparoscópica: estas técnicas relativamente nuevas le permiten al doctor colocar el transductor de la ecografía dentro del cuerpo y más cerca de la vesícula biliar para producir imágenes más detalladas que las que produciría una ecografía convencional. El transductor se encuentra en el extremo del tubo delgado e iluminado que tiene un dispositivo adherido para observar (endoscopio o laparoscopio). El tubo se pasa a través de la boca y el estómago y cerca del área de la vesícula biliar (ecografía endoscópica) o a través de una incisión quirúrgica (corte) en el interior del cuerpo del paciente (ecografía laparoscópica). Si hay un tumor, el doctor puede decir si ha invadido las paredes de la vesícula biliar, y cuánto las ha invadido, lo que ayuda a planificar la cirugía. Una ecografía puede mostrar si los ganglios linfáticos adyacentes están agrandados, lo que puede ser un signo de que contienen cáncer. También puede ser útil para guiar una aguja en un nódulo sospechoso de manera que las células puedan ser removidas (se hace una biopsia) y observadas con un microscopio.


Tomografía computarizada (computed tomography, CT)

Esta prueba es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. Luego una computadora combina éstas en imágenes de las secciones de la parte de su cuerpo bajo estudio. Antes del estudio, puede que le pidan que toma una solución de contrate y/o reciba una inyección intravenosa (IV) de un tinte de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo.

Usted pudiera necesitar una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de contraste. La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y presión arterial baja. Asegúrese de decir al médico si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X.

Necesita acostarse inmóvil sobre una mesa mientras se realiza el examen. Durante el examen la mesa entra y sale del explorador, que es una máquina en forma de anillo que rodea completamente la mesa. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo dentro del cual permanece acostado durante la captura de las imágenes.

En años recientes, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal) ha estado disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con mucha más rapidez que con la CT convencional. Como resultado, usted no tiene que aguantar la respiración por el tiempo que se esté tomando la imagen. Esto reduce la probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento que ocasiona la respiración. Además, reduce la dosis de radiación recibida durante el examen. Las secciones que se presentan en las imágenes son más finas, lo que resulta en fotografías más detalladas.

Las tomografías computarizadas tienen varios usos:

  • A menudo ayudan con el diagnóstico inicial del cáncer de vesícula al mostrar tumores en el área.

  • Ayudan con la clasificación por etapas del cáncer (determinan la extensión de la propagación). Además, puede mostrar los órganos adyacentes a la vesícula biliar (especialmente el hígado), así como los ganglios linfáticos y los órganos distantes donde pudiese haber propagación del cáncer. Este estudio puede ayudar a determinar si la cirugía es una buena opción de tratamiento.

  • Las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una biopsia por aguja a las áreas en las que se sospecha hay un tumor o metástasis. Para este procedimiento, llamado biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, el paciente permanece en la mesa de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel hacia la localización de la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Entonces, una muestra de biopsia se extirpa y examina bajo el microscopio.



Imágenes por resonancia magnética (Magnetic resonance imaging, MRI)  

Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, el MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas de radio y luego se libera en un patrón específico que depende del tipo de tejido corporal y de ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado gadolinium, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar mejor los detalles.

Los MRI proveen imágenes muy detalladas y pueden ser muy útiles para observar la vesícula biliar, las vías biliares cercanas y otros órganos. En ocasiones ayuda a distinguir un tumor benigno de uno maligno. Además, se pueden usar tipos especiales de MRI en personas que pudieran tener cáncer de vesícula biliar. La colangiopancreatografía MR (MRCP), la cual se puede usar para observar las vías biliares, se describe más adelante en la sección sobre colangiografía. La angiografía por MRI, la cual se usa para observar los vasos sanguíneos, se menciona más adelante en la sección sobre angiografía.

Las imágenes por resonancia magnética pueden ser un tanto más incómodas que la tomografía computarizada. Toman más tiempo realizarlas, con frecuencia hasta una hora. A usted lo pueden introducir en un tubo que lo restringe y que puede afectar a las personas claustrofóbicas. Las máquinas de imágenes por resonancia magnética más recientes son más "abiertas" y pueden aliviar esta inquietud que algunas personas puedan tener en caso de ser necesario. La máquina de MRI produce un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos lugares se ofrecen tapones para los oídos con el fin de bloquear este ruido.


Colangiografía

Una colangiografía es un estudio por imágenes que se usa para observar específicamente las vías biliares para determinar si están estrechas, bloqueadas o dilatadas.  Se puede usar en personas que pudieran tener cáncer de vesícula biliar para ayudar a planear la cirugía. Existen varios tipos de colangiografías con diferentes ventajas y desventajas.

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP): en este procedimiento, el doctor introduce un tubo largo y flexible (endoscopio) por la garganta del paciente, a través del estómago y la primera parte del intestino delgado hasta llegar al conducto colédoco. Entonces, una pequeña cantidad de tinte (material de contraste) es inyectada a través del tubo para ayudar a delinear el conducto biliar y el conducto pancreático a medida que se toman las radiografías. Las imágenes pueden mostrar el estrechamiento o bloqueo de la vía biliar o del conducto pancreático.  Este estudio es más invasivo que la MRCP (vea información más adelante), pero su ventaja consiste en que el médico puede usar el endoscopio para tomar muestras de células o líquidos que serán observados con un microscopio. También se puede usar para colocar un tubo pequeño (“stent”) en un conducto para ayudar a mantenerlo abierto.

Colangiopancreatografía por resonancia magnética (MRCP): ésta es una manera menos invasiva de proveer una imagen de las vías biliares utilizando el mismo tipo de máquina para los MRI convencionales. La MRCP no requiere de un endoscopio o infusión IV de un agente de contraste.

Colangiopancreatografía transhepática percutánea (PTC): en este procedimiento, el médico coloca una aguja fina y hueca a través de la piel hacia un conducto biliar que se encuentra dentro del hígado. (Se usa un anestésico para adormecer el área antes de insertar la agua). Luego se inyecta un tinte de contraste a través de la aguja y se toman radiografías conforme el tinte pasa por las vías biliares.  Al igual que la ERCP, este método también se puede usar para tomar muestras de líquidos o tejidos.


Angiografía

La angiografía es un procedimiento radiológico para examinar los vasos sanguíneos. Para este estudio, se inyecta una pequeña cantidad de un medio de contraste (colorante) en una arteria, para delinear los vasos sanguíneos antes que se tomen las imágenes radiológicas. Las imágenes les permiten a los doctores ver si el flujo sanguíneo está bloqueado en un área, o si está complicado con algún tumor, y puede mostrar cualquier vaso sanguíneo anormal localizado en esa área. La angiografía también puede mostrar si el cáncer de vesícula biliar ha crecido a través de las paredes de ciertos vasos sanguíneos. Esta información se utiliza principalmente para ayudar a los cirujanos a decidir si puede extirparse el cáncer y ayuda a planear la operación.

La angiografía puede ser un procedimiento incómodo porque el radiólogo que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter (un tubo hueco y flexible) en la arteria que conduce a la vesícula biliar para inyectar el tinte. Usualmente el catéter se coloca en una arteria en la parte interna del muslo y se guía hasta la arteria que suple la vesícula biliar. Se suele administrar un anestésico para adormecer el área antes de realizar la inserción. Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.

La angiografía también se puede hacer con un explorador de CT (angiografía por CT) o un explorador MRI (angiografía por MRI). Estas técnicas proveen información sobre los vasos sanguíneos en el hígado sin la necesidad de un catéter, aunque usted aún necesitará una línea intravenosa para que el tinte de contraste pueda ser inyectado en el torrente sanguíneo durante el estudio por imágenes.

Laparoscopia

En un procedimiento laparoscópico, un doctor inserta un tubo delgado e iluminado que tiene una cámara de vídeo en su extremo (un laparoscopio) a través de la pared abdominal para observar la vesícula biliar, el hígado y otros órganos y tejidos localizados en el área. El tubo se inserta a través de una pequeña incisión (corte) en el frente del abdomen. (Algunas veces se hace más de un corte). Por lo general, este procedimiento se realiza en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente).

La laparoscopia provee una imagen de los órganos que pueden ayudar a planificar la cirugía u otros tratamientos, y puede ayudar a los doctores a confirmar la etapa (extensión) del cáncer. Si es necesario, los médicos también pueden insertar pequeños instrumentos a través de incisiones para extraer pequeñas muestras de tejido para observarlas con un microscopio.

La laparoscopia se utiliza muchas veces para extirpar la vesícula biliar como tratamiento de cálculos biliares o por inflamación crónica de la vesícula biliar. Esta operación se conoce como colecistectomía laparoscópica. Si durante esa operación se encuentra cáncer de vesícula biliar, o si se sospecha que existe, los cirujanos cambian usualmente la operación a una colecistectomía abierta (extirpación de la vesícula biliar a través de una incisión más grande en el abdomen) para reducir la probabilidad de liberación de células cancerosas en la cavidad abdominal cuando se extirpe la vesícula biliar. Esto depende del tamaño del cáncer y si todo el cáncer fue extirpado mediante cirugía.


Biopsia

Para muchos tipos de cáncer, es necesario realizar una biopsia (extirpación de una porción del tumor y la observación de ésta con un microscopio) para confirmar el diagnóstico antes de planear el tratamiento.

Sin embargo, no siempre se hace una biopsia antes de una cirugía para un posible cáncer de vesícula biliar. A los médicos les preocupa que al colocar una aguja en el tumor o de otro modo afectarlo sin extirparlo totalmente pudiera permitir que las células cancerosas se propaguen a otras áreas.

Si los estudios por imágenes (ecografía, CT o MRI, colangiografía, etc.) sugieren que existe un tumor en la vesícula biliar y no hay signos obvios de propagación a distancia, el médico puede decidir proceder directamente con la cirugía para tratarlo como cáncer de vesícula biliar (consulte “¿Cómo se trata el cáncer de vesícula biliar?”). En estos casos, se observa el tejido de la vesícula biliar con un microscopio después de haberla extirpado.

En algunos casos, sin embargo, un médico puede entender que el mejor método es una biopsia de un área sospechosa de la vesícula biliar. Por ejemplo, los estudios por imágenes pueden mostrar que un tumor se ha propagado o ha crecido demasiado como para extirparlo totalmente mediante cirugía. Desafortunadamente, muchos cánceres de vesícula biliar no se pueden extirpar al momento de ser encontrados.


Tipos de biopsias

Hay varias formas de tomar las muestras de la vesícula biliar.

Si se hace una colangiografía, es posible que se obtenga una muestra de bilis durante el procedimiento para determinar si hay células tumorales en el líquido.

Como se explicó anteriormente, los especimenes de las biopsias pueden tomarse durante una laparoscopia. Esto le permite al doctor observar la superficie de la vesícula biliar y tomar muestras de áreas sospechosas.

Si el cáncer pareciera estar demasiado avanzado como para realizar una cirugía, es posible que se haga una biopsia con aguja. Para esta prueba, se inserta una aguja hueca y fina a través de la piel hacia el interior del tumor sin hacer una incisión quirúrgica. Primero, se adormece la piel con anestesia local. La aguja usualmente es guiada hacia el lugar usando una ecografía o una CT.  Con este método, la aguja se hace avanzar lentamente, mientras los doctores van examinando su posición al observar las imágenes que genera uno de estos estudios de imagen. Cuando las imágenes muestran que la aguja está en el tumor, se saca una muestra en la aguja, y se envía al laboratorio para examinarla al microscopio.

En la mayoría de los casos, esto se hace como biopsia por aspiración con aguja fina (FNA), en la que se usa una aguja muy fina adherida a una jeringuilla para succionar (aspirar) una muestra de células.  Si esto no da buenos resultados, se puede hacer una biopsia por punción con aguja gruesa, en la que se usa una aguja un poco más grande para obtener una muestra mayor. Por lo general, los médicos no hacen primero una biopsia por punción con aguja gruesa debido a que esta biopsia presenta una probabilidad mayor de propagación de las células cancerosas.


¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de vesícula biliar?

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar hasta dónde se ha extendido un cáncer. La etapa del cáncer de vesícula biliar es uno de los factores más importante para seleccionar las opciones de tratamiento y estimar el pronóstico de recuperación y supervivencia de un paciente.

Un sistema de clasificación por etapas es una manera convencional que utilizan los miembros del equipo que atiende su cáncer para resumir el grado de propagación de un cáncer. La etapa de un cáncer se puede determinar mediante los resultados del examen físico, los estudios por imágenes (ecografía, CT, MRI, etc.), otras pruebas que se describen en la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de vesícula biliar?” y por los resultados de la cirugía si ésta fue realizada.

Sistema TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC)

El sistema principal de clasificación por etapas utilizado para describir las etapas del cáncer de vesícula biliar es el sistema TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC). Este sistema proporciona tres piezas claves de información:

  • La letra T describe cuánto ha invadido el tumor primario a la pared de la vesícula biliar y si ha invadido otros órganos o tejidos cercanos. 

  • La letra N describe si el cáncer se ha propagado a ganglios linfáticos cercanos (regionales) (grupos en forma de fríjol de células del sistema inmunitario localizados por todo el cuerpo). 

  • La M indica si el cáncer ha hecho metástasis (se ha propagado) a otros órganos del cuerpo (los sitios de propagación más comunes del cáncer de vesícula biliar son el hígado, los pulmones y el peritoneo, es decir, el revestimiento de la cavidad abdominal).


Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores:

  • Los números del 0 al 4 indican gravedad en orden ascendente.
  • La letra X significa que “no puede ser evaluado” debido a que la información no está disponible.


Prácticamente, todos los cánceres de vesícula biliar comienzan en el tejido interior de la misma. Con el transcurso del tiempo, los cánceres invaden con más profundidad en la vesícula biliar, y empujan las diversas capas de tejido de la vesícula biliar hacia fuera de la misma.

La vesícula biliar tiene tres capas. Desde el interior hacia afuera, éstas son:

  • El epitelio, una capa de células localizada en el lugar más cercano al interior de la vesícula biliar.
  • La lámina propia, una capa fina de tejido conectivo suelto (el epitelio más la lámina propia forman la mucosa).
  • La muscularis, una capa de tejido muscular que ayuda a la vesícula biliar a contraerse, lo que fuerza a la bilis a entrar en el conducto biliar.
  • Tejido fibroso perimuscular (“alrededor del músculo”), otra capa de tejido conectivo.
  • La serosa, la capa más externa de la vesícula biliar que proviene del peritoneo, que es el revestimiento de la cavidad abdominal.

 
El tumor puede crecer hasta llenar alguna parte o todo el espacio dentro de la vesícula biliar, mientras que, al mismo tiempo, empuja las varias capas de la vesícula biliar en la dirección opuesta. Si continúa creciendo, el tumor puede invadir órganos cercanos, tales como el hígado, al extenderse directamente a esos órganos; o puede entrar en los vasos sanguíneos o linfáticos localizados dentro de las paredes de la vesícula biliar y se puede propagar a los ganglios linfáticos, al hígado y a otras partes del cuerpo.


Grupos T

TX: no es posible describir la extensión del tumor debido a que no existe suficiente información.

T0: no existe evidencia de tumor primario.

Tis (carcinoma in situ): las células del cáncer están limitadas al epitelio (la capa más interior de la vesícula biliar), y no han invadido capas más profundas de la misma.

T1: el tumor invade la lámina propia o la capa muscular (muscularis).

T1a: el tumor invade la lámina propia.
T1b: el tumor invade la capa muscular que está debajo de la mucosa y la lámina propia.


T2: el tumor invade el tejido fibroso perimuscular.

T3: el tumor se extiende a través de la serosa y/o invade directamente al hígado y/o invade otra estructura cercana, tal como el estómago, el duodeno (la primera parte del intestino delgado), el colon, el páncreas, o las vías biliares fuera del hígado.

T4: el tumor invade los vasos sanguíneos principales que conducen al hígado (la vena porta o la arteria hepática) o ha alcanzado más de un órgano fuera del hígado. En términos generales, la mayoría de los médicos considera a los tumores T3 como potencialmente resecables (extirpables mediante cirugía), mientras que a los tumores T4 como no resecables. Sin embargo, es posible que haya otros factores que pudieran determinar si una cirugía es una buena opción de tratamiento en cada caso.


Grupos N

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales (cercanos).
N0: el cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos regionales.
N1: el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.


Grupos M

MX: no se puede evaluar la presencia de propagación (metástasis).
M0: el cáncer se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la vesícula biliar.
M1: el cáncer se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la vesícula biliar.



Agrupamiento de las categorías TNM para definir la etapa

Una vez que se han determinado las categorías T, N y M, esta información se combina en un proceso llamado agrupamiento por etapas. La etapa se expresa en números romanos desde la etapa 0 (la menos avanzada) hasta la etapa IV (la más avanzada). Algunas etapas se subdividen con letras.

Etapa 0: Tis, N0, M0: hay un pequeño cáncer solamente en la capa epitelial de la vesícula biliar.  No se ha propagado fuera de la vesícula biliar.

Etapa IA: T1(a o b), NO, M0: el tumor invade la lámina propia o la capa muscular No se ha propagado fuera de la vesícula biliar.

Etapa IB: T2, N0, M0: el tumor invade el tejido fibroso perimuscular.  No se ha propagado fuera de la vesícula biliar.

Etapa IIA: T3, N0, M0: el tumor se extiende a través de la capa serosa y/o invade directamente al hígado y/o a otra estructura cercana. No se ha propagado a los ganglios linfáticos o a tejidos u órganos distantes de la vesícula biliar.

Etapa IIB: T1-3, N1, M0: además de cualquier crecimiento en la vesícula biliar, el tumor se ha propagado a los ganglios linfáticos locales. El cáncer no se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la vesícula biliar.

Etapa III: T4, cualquier N, M0: el tumor invade los vasos sanguíneos principales que van hacia el hígado o ha alcanzado más de un órgano además del hígado Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos. El cáncer no se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la vesícula biliar.

Etapa IV: cualquier T, cualquier N, M1: el tumor se ha propagado a los tejidos u órganos distantes de la vesícula biliar.



Estadísticas de supervivencia por etapa

Las tasas de supervivencia son una manera que los médicos usan para discutir y comparar el pronóstico de los pacientes, basándose en la etapa del cáncer u otras características. Los números que se presentan a continuación provienen del Centro Nacional de Datos del American College of Surgeons, y corresponden a más de 10,000 pacientes diagnosticados con cáncer de vesícula biliar entre 1989 y 1996. Existen algunos puntos importantes a señalar sobre estos números:

  • La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de los pacientes que viven por los menos cinco años después del diagnóstico. Por supuesto, algunos de estos pacientes viven mucho más de cinco años después de su diagnóstico.

  • Aunque estos números están dentro de los más actuales que tenemos disponibles, ellos representan a personas que hace varios años fueron diagnosticadas y tratadas por primera vez. Gracias a los avances en el tratamiento desde entonces, las tasas de supervivencia para las personas que hoy día son diagnosticadas con estos cánceres pudieran ser más altas.

  • Las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser útiles como una guía general, pero puede que éstas no representen de una forma precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros factores, incluyendo las características de otro tumor, cómo se trató el cáncer, la edad y el estado de salud general de una persona también pueden afectar el pronóstico. Probablemente su médico sea una buena fuente de información para saber si estos números pueden aplicar en su caso, ya que él o ella está familiarizado con los aspectos de su situación particular.

 

Etapa Tasa de supervivencia relativa a 5 años
0 81%
IA 50%
IB 29%
IIA 7%
IIB 9%
III 3%
IV 2%

 

Grado del cáncer de vesícula biliar

Otro factor que puede afectar al pronóstico es el grado del cáncer. El grado es una descripción de cuán parecido es el cáncer al tejido normal de la vesícula biliar cuando se observa en un microscopio.

La escala utilizada para clasificar por grados a los cánceres de vesícula biliar va desde G1 (donde el cáncer se parece mucho al tejido normal de la vesícula biliar) hasta G4 (donde el cáncer luce muy anormal). Los grados G2 y G3 están en algún lugar intermedio.

Típicamente, los cánceres de bajo grado   tienen menor probabilidad de propagarse fuera de la vesícula biliar que los cánceres de alto grado, además tienen un pronóstico más favorable. Los cánceres de grado intermedio tienen una apariencia y un pronóstico entre los cánceres de bajo y de alto grado.
 

Última revisión médica: 30-Ene.-2009
Última actualización completa:  30-Ene.-2009

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