¿Se puede
encontrar el cáncer de riñón en sus primeras etapas?
Muchos cánceres de riñón se encuentran bastante temprano, mientras se
encuentran confinados en el riñón. Pero otros son encontrados en una
etapa más avanzada. Esto se debe a varias razones:
- Algunas veces, estos cánceres se vuelven bastante grandes
sin causar ningún dolor u otros problemas.
- Debido a que los riñones se encuentran en un área profunda
del cuerpo, los tumores pequeños del riñón no se pueden ver o palpar
durante un examen físico.
- No existen pruebas de detección confiables que se puedan
usar para detectar el cáncer de riñón en personas que no presentan un
riesgo aumentado.
Una prueba de orina rutinaria (análisis de orina), el cual algunas
veces forma parte de un examen médico completo, pueden encontrar
pequeñas cantidades de sangre en la orina de algunas personas con
cáncer de células renales en etapa inicial. Sin embargo, existen muchas
otras causas que resultan en sangre en la orina, incluyendo infecciones
del tracto urinario, infecciones de la vejiga, cáncer de la vejiga y
padecimientos benignos (no cancerosos) del riñón como los cálculos
renales. Por otro lado, algunas personas con cáncer de riñón no
presentan sangre en la orina hasta que el cáncer se encuentra bastante
grande y pudiera estar propagado a otras partes del cuerpo.
Los estudios por imágenes como la tomografía computarizada (CT, por sus
siglas en inglés) y las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus
siglas en inglés) pueden detectar carcinomas pequeños de células
renales. Sin embargo, estos estudios son costosos y no siempre pueden
distinguir los tumores benignos de los carcinomas pequeños de células
renales.
Por estas razones, los médicos usualmente recomiendan la tomografía
computarizada y las imágenes por resonancia magnética para la detección
temprana del cáncer de riñón solamente en personas que presentan
ciertos factores de riesgo como la enfermedad de von Hippel-Lindau
(VHL) u otros padecimientos hereditarios. Algunos médicos también
recomiendan que las personas con enfermedades del riñón que son
tratadas con diálisis a largo plazo deben someterse a pruebas
periódicas (ya sea una tomografía computarizada o imágenes por
resonancia magnética) para detectar el cáncer de riñón.
La ecografía es menos costosa y también puede detectar temprano el
cáncer de riñón. Sin embargo, para recomendar pruebas de detección en
personas sin factores de riesgo o síntomas de un cáncer, los estudios
tienen que demostrar que la prueba mejora la supervivencia. Ningún
estudio por imágenes para la detección de cáncer de riñón ha hecho
esto.
A menudo, los cánceres de riñón se detectan incidentalmente durante
exámenes médicos debidos a otras enfermedades, como una enfermedad de
la vesícula. Estos cánceres usualmente no causan dolor ni molestia al
momento de la detección. La tasa de supervivencia del cáncer de riñón
que se detecta de esta forma es muy alta porque estos cánceres se
detectan generalmente en una etapa muy temprana.
Pruebas genéticas para padecimientos
hereditarios asociados con el
cáncer de riñón
Es importante notificarle a su médico si algún miembro de su familia
(parientes consanguíneos) tiene o ha padecido de cáncer de riñón,
especialmente a una edad temprana, o si han sido diagnosticados con un
padecimiento hereditario asociado con este cáncer, por ejemplo
enfermedad VHL. Es posible que su médico recomiende que usted considere
someterse a pruebas genéticas. Sólo las personas con signos clínicos de
estos padecimientos o parientes consanguíneos con estos signos clínicos
son sometidas a pruebas genéticas para estas afecciones.
Antes de someterse a pruebas genéticas, es importante consultar con un
asesor genético para que usted pueda entender qué pueden, y que no
pueden, indicarle las pruebas, así como lo que significaría cualquier
resultado. Las pruebas genéticas se usan para saber si hay mutaciones
genéticas que causen estos padecimientos en su ADN. Se emplean para
diagnosticar estos padecimientos hereditarios, no para diagnosticar
cáncer de riñón en sí. Su riesgo puede ser mayor si usted padece de uno
de estos padecimientos, pero esto no significa que usted tiene (o
definitivamente padecerá) cáncer de riñón. Para más información sobre
las pruebas genéticas, remítase al documento de la Sociedad Americana
del Cáncer Genetic
Testing: What You Need to Know.
Si usted ha sido diagnosticado con uno de estos padecimientos, podría
necesitar tomografías computarizadas o imágenes por resonancia
magnética (MRI) frecuentes para determinar si tiene cáncer de riñón en
etapa inicial.
¿Cómo se
diagnostica el cáncer de riñón?
Signos y síntomas del cáncer de riñón
Desafortunadamente, los cánceres de riñón en etapas iniciales por lo
general no causan ningún signo o síntoma, pero los cánceres mayores sí
pudieran presentarlos. Algunos signos y síntomas posibles de cáncer de
riñón pudieran incluir:
- Sangre en la orina (hematuria).
- Dolor en un lado de la espalda baja (no causado por una
lesión).
- Una masa o protuberancia en el costado o espalda baja.
- Cansancio.
- Pérdida de peso inexplicable.
- Fiebre que no es causada por un resfriado u otra infección
y que no desaparece después de unas semanas.
- Hinchazón de los tobillos y piernas (edema).
Estos síntomas pudieran ser causados por el cáncer pero más a menudo se
deben a enfermedades no cancerosas. Por ejemplo, la presencia de sangre
en la orina puede ser un signo de cáncer de riñón, la vejiga o la
próstata, pero con más frecuencia se debe a una infección de la vejiga
o a cálculos renales. A pesar de esto, si tiene cualquiera de estos
síntomas, usted debe consultar a su médico para que la causa pueda ser
evaluada y tratada, de ser necesario.
Historial médica y examen físico
Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese
tener cáncer de riñón, su médico tomará sus antecedentes médicos
completos para analizar los factores de riesgo y los síntomas. Un
examen físico podría proveer información sobre los signos de cáncer de
riñón y otros problemas de salud. Por ejemplo, el médico pudiera palpar
una masa anormal cuando él o ella examine su abdomen.
Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la
presencia de cáncer de riñón, probablemente se realizarán más pruebas.
Estas pruebas pudieran incluir estudios por imágenes y/o pruebas de
laboratorio.
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes utilizan rayos X, campos magnéticos o
substancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo.
Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones,
incluyendo ayudar a determinar si un área sospechosa pudiera ser
cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a
determinar si el tratamiento ha sido eficaz.
Contrario a la mayoría de los cánceres, los médicos puede a menudo
diagnosticar con bastante seguridad el cáncer de riñón sin la necesidad
de hacer una biopsia (extirpación de una muestra del tumor para
examinarlo bajo un microscopio.) A menudo, los estudios por imágenes
pueden ofrecerles a los médicos una seguridad razonable de que una masa
en el riñón es o no cancerosa. En algunos pacientes, sin embargo, una
biopsia puede ser necesaria para confirmar el diagnóstico.
Las tomografías computarizadas (CT), las imágenes por resonancia
magnética (MRI), los pielogramas intravenosos y las ecografías pueden
ser muy útiles en el diagnóstico de la mayoría de los tumores del
riñón, aunque los pacientes rara vez necesitan todas estas pruebas.
Otras pruebas descritas en este documento, tales como las radiografías
del tórax y las gammagrafías óseas, son utilizadas con mayor frecuencia
para ayudar a determinar si el cáncer se ha propagado hacia a otras
partes del cuerpo (ha hecho metástasis).
Tomografía computarizada
La tomografía computarizada (CT o CAT) es una radiografía que produce
imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una
fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada
toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su
alrededor mientras usted se encuentra acostado. Luego una computadora
combina éstas en imágenes de las secciones de la parte de su cuerpo
bajo estudio. A diferencia de los rayos X regulares, las CT crean
imágenes con detalles de los tejidos blandos del cuerpo.
Después de tomar el primer conjunto de fotografías, es posible que le
pidan que tome una solución de contraste y/o que le apliquen una línea
intravenosa mediante la cual se le inyecte el tinte de contraste. Esto
ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. Entonces se
procede con tomar un segundo conjunto de imágenes.
El contraste puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación
de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y
presentan erupciones o, Raramente, se presentan reacciones más graves
como dificultad para respirar y baja presión sanguínea. Asegúrese de
decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier
material de contraste utilizado para los rayos X.
Este procedimiento toma más tiempo que las radiografías comunes.
Necesita acostarse inmóvil sobre una mesa mientras se realiza el
examen. Durante la realización, la camilla se mueve hacia adentro y
hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea
completamente la camilla. Es posible que se sienta un poco confinado
por el anillo dentro del cual permanece acostado durante la captura de
las imágenes.
En años recientes, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal)
ha estado disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una
máquina más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor
del cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes
con mucha más rapidez que con la CT convencional. Esto reduce la
probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento.
Además, reduce la dosis de radiación recibida durante el examen. La
ventaja mayor puede ser que las “secciones” que se presentan en las
imágenes son más finas y más detalladas que les permiten a los médicos
observar áreas sospechosas de diferentes ángulos.
La tomografía computarizada es una de las pruebas más eficaces para
detectar y observar una masa dentro de su riñón. Es útil para
determinar si un cáncer se ha propagado o no a órganos y tejidos fuera
del riñón. La tomografía computarizada proveerá información precisa
sobre el tamaño, la forma y la posición de un tumor, y puede ayudar a
detectar ganglios linfáticos inflamados que pudieran contener cáncer.
Imágenes por resonancia magnética
Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (MRI) proveen
imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, el
MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se
absorbe la energía de las ondas de radio y luego se libera en un patrón
específico que depende del tipo de tejido corporal y de ciertas
enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy
detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado gadolinium, a
menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar
mejor los detalles.
El procedimiento para obtener el MRI causa un poco más de molestias que
los estudios de CT. En primer lugar, toman más tiempo, con frecuencia
hasta una hora. Segundo, usted debe permanecer acostada dentro de un
tubo estrecho, que podría ser confinante y puede molestar a las
personas que sufren de claustrofobia (temor a lugares encerrados).
Algunas veces, las máquinas más nuevas y más abiertas de MRI pueden
ayudar a las personas que enfrentan este temor, si es necesario. La
máquina también produce un zumbido y ruidos de chasquido que puede
resultar incómodo. En algunos centros proporcionan audífonos para
escuchar música y bloquear este ruido.
El MRI se usa con menos frecuencia que la CT en personas con cáncer de
riñón. Se pueden hacer en casos donde la CT no es práctica, por ejemplo
si la persona es alérgica al tinte de contraste de la CT. Los MRI
también se pueden hacer si existe una probabilidad que el cáncer afecta
a una vena principal en el abdomen (la vena cava inferior), ya que
proveen una mejor imagen de los vasos sanguíneos en comparación con las
CT. Por último, se pueden usar para detectar posible propagación del
cáncer al cerebro o la médula espinal si una persona presenta síntomas
que sugieren que éste pudiera ser el caso.
Ecografía (ultrasonografía)
El ultrasonido usa ondas sonoras para formar imágenes de los órganos
internos. En esta prueba, se coloca un pequeño instrumento parecido a
un micrófono y que se llama transductor en la piel cercana al riñón.
Emite ondas de sonido y recoge los ecos que rebotan en los tejidos del
riñón. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y
negro que aparece en una pantalla. Este estudio no causa dolor y no le
expone a radiación.
Una ecografía puede ayudar a determinar si una masa en el riñón es
sólida o está llena de líquido. Los patrones de ecos que producen la
mayoría de los tumores del riñón lucen diferentes de los que produce el
tejido normal del riñón. Los patrones de eco diferentes también pueden
distinguir entre algunos tipos de tumores benignos del riñón y los
tumores malignos. Si se necesita una biopsia del riñón, este estudio se
puede utilizar para guiar la aguja de la biopsia hacia la masa con el
fin de obtener una muestra.
Tomografía por emisión de positrones
La tomografía por emisión de positrones (PET) conlleva inyectar una
forma de azúcar radiactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en
la sangre. La cantidad de radiactividad usada es muy poca. Debido a que
las células cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente, éstas absorben
grandes cantidades de azúcar radiactivo. Entonces, una cámara especial
puede crear una imagen de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La
imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee
información útil sobre todo su cuerpo.
Este estudio puede ser útil para ver si el cáncer se ha propagado a los
ganglios linfáticos cercanos al riñón. La tomografía por emisión de
positrones también puede ser útil si su médico cree que es posible que
el cáncer se haya propagado, pero no sabe dónde. La PET puede ser
utilizada en vez de varios estudios diferentes de rayos X ya que ésta
examina todo el cuerpo.
Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una CT al mismo
tiempo (PET/CT scan). Esto le permite al radiólogo comparar las áreas
de mayor radioactividad (que sugieren un área de cáncer) en la PET con
la apariencia de esa área en la CT.
Pielograma intravenoso
El pielograma intravenoso consiste en una radiografía del sistema
urinario, tomada después de inyectar un colorante especial en una vena.
Este colorante es extraído del torrente sanguíneo por los riñones y
pasa a los uréteres y a la vejiga. Un pielograma intravenoso puede ser
útil para encontrar anomalías del tracto urinario, por ejemplo cáncer,
aunque usted no necesitaría un pielograma si ya se ha hecho una CT o un
MRI.
Angiografía
Al igual que en el pielograma intravenoso, este tipo de radiografía usa
un material de contraste. Por lo general, se conecta un catéter desde
la arteria grande en su pierna hasta una arteria que conduce a su riñón
(arteria renal). Luego, este material de contraste se inyecta a la
arteria para hacer resaltar los vasos sanguíneos. Gracias a que la
angiografía puede hacer resaltar los vasos sanguíneos que suministran a
un tumor del riñón, puede ayudar al cirujano a planear una operación en
algunos pacientes que necesitan un mapa de vasos sanguíneos antes de la
cirugía. La angiografía también puede ayudar a diagnosticar cánceres
renales ya que los vasos sanguíneos usualmente presentan una apariencia
especial con esta prueba.
Radiografía de tórax
Si el cáncer de riñón se ha diagnosticado (o se sospecha) se pudiera
realizar una radiografía regular del tórax para ver si el cáncer se ha
propagado a los pulmones. Esto es muy poco probable a menos que el
cáncer esté bastante avanzado. Esta radiografía se puede realizar en un
centro de atención para pacientes ambulatorios. Si los resultados son
normales, probablemente no tenga cáncer en los pulmones. Los
pulmones son una localización común de cáncer de riñón que ha hecho
metástasis. Si su médico cree que existe una probabilidad de
que el cáncer de riñón se haya propagado a los pulmones, puede que se
le haga una CT del tórax en lugar de una radiografía regular del tórax.
Gammagrafía ósea
Este procedimiento puede ayudar a mostrar si el cáncer ha hecho
metástasis (propagación) en los huesos. Para este estudio, se inyecta
una pequeña cantidad de material de bajo nivel radiactivo en una vena
(intravenosamente o IV). La sustancia se asienta en áreas de hueso
afectado por todo el esqueleto en varias horas. Después usted se
acostará en una camilla durante aproximadamente 30 minutos mientras una
cámara especial detecta la radiactividad y crea una imagen de su
esqueleto.
Las áreas de cambios activos en los huesos aparecen como "puntos
radiactivos" en el esqueleto, esto significa que estas áreas atraen la
radiactividad. Estas áreas podrían indicar la presencia de cáncer
metastásico, pero la artritis u otras condiciones de los huesos también
pueden causar el mismo patrón. Para poder distinguir entre estas
condiciones, su equipo de atención del cáncer puede usar otros estudios
por imágenes tales como radiografías simples o un MRI para obtener una
mejor imagen de las áreas que se iluminan, o incluso se puede hacer una
biopsia para obtener muestras de los huesos.
Las gammagrafías óseas se hacen principalmente cuando existe una razón
para pensar que el cáncer se pudo haber propagado a los huesos (porque
una persona está presentando síntomas, como dolor de hueso o análisis
de sangre que muestran un aumento en el nivel de calcio). Por lo
general, las tomografías por emisión de positrones (PET) también
muestran la propagación del cáncer a los huesos. Por lo tanto, es
posible que no necesite hacerse una gammagrafía ósea si usted ya se
sometió a una PET.
Análisis de laboratorio
Las pruebas de laboratorio usualmente no se usan para diagnosticar el
cáncer de riñón, pero algunas veces pueden dar el primer indicio de que
puede haber un problema con los riñones. También se hacen para obtener
una idea del estado general de salud de la persona y para ayudar a
determinar si el cáncer se ha propagado a otras áreas. Las pruebas de
laboratorio pueden ayudar a indicar si una persona es lo
suficientemente saludable como para someterse a una operación.
Análisis de orina
Algunas veces, el análisis de orina forma parte de un examen físico
completo, pero puede no ser realizada como parte de un examen físico de
rutina. Es probable que sea una de las primeras pruebas a realizarse si
el cáncer de riñón es una posibilidad.
Las pruebas microscópicas y químicas se hacen en la orina para ver las
pequeñas cantidades de sangre y otras sustancias que no se puedan ver a
simple vista. Alrededor de la mitad de todos los pacientes con cáncer
de células renales tendrá sangre en la orina. Algunas veces, un examen
microscópico especial de las muestras de orina (llamado citología de la
orina) mostrará células cancerosas en la orina.
Recuento sanguíneo completo
Un recuento sanguíneo completo puede detectar hallazgos que algunas
veces se observan con cáncer de células renales. La anemia (escasez de
glóbulos rojos) es muy común. Con menos frecuencia, una persona puede
que tenga muchos glóbulos rojos debido a que el cáncer de riñón hace
que una hormona (eritropoyetina) estimule a la médula ósea a producir
más glóbulos rojos. Además, los recuentos sanguíneos son importantes
para asegurarse que una persona está lo suficientemente saludable como
para someterse a una cirugía.
Pruebas químicas de la sangre
Las pruebas químicas de la sangre usualmente se hacen en las personas
que pueden padecer de cáncer de riñón, ya que puede la enfermedad puede
afectar los niveles de ciertos químicos en la sangre. Por ejemplo, a
veces se encuentran altos niveles de enzimas hepáticas, aunque las
razones para esto se desconocen. Los niveles elevados de calcio en la
sangre pueden indicar que el cáncer se ha propagado a los huesos, y por
lo tanto, puede hacer que un médico ordene una gammagrafía ósea.
Biopsia por aspiración con aguja fina y
biopsia por punción con aguja gruesa
Por lo general, no se utilizan biopsias para diagnosticar tumores del
riñón. Los estudios por imágenes generalmente proveen información
suficiente para que el cirujano decida si se necesita o no una
operación. Sin embargo, se usa una biopsia por aspiración con aguja
fina (FNA) o una biopsia por punción con aguja gruesa para obtener una
pequeña muestra de células de un área sospechosa si los resultados de
los estudios por imágenes no son suficientemente concluyentes para
justificar la extirpación de un riñón. Además se realiza para confirmar
el diagnóstico de cáncer si la salud de la persona es muy desfavorable
como para someterse a cirugía y otros tratamientos locales (por
ejemplo, ablación por radiofrecuencia, embolización arterial o
crioterapia).
La biopsia por aspiración con aguja fina y la biopsia por punción con
aguja gruesa son dos tipos de biopsias de riñón percutáneas (significa
que se coloca una aguja a través de la piel para tomar una muestra de
tejido o de algunos órganos internos).
Para cualquier tipo de biopsia percutánea, la piel en la que se inserta
la aguja se adormecerá con anestesia local. El médico dirige una aguja
hueca hacia el área mientras observa sus riñones
con una ecografía o una tomografía computarizada. A diferencia de la
ecografía, la CT no proporciona una imagen continua, de manera que la
aguja se introduce en dirección a la masa, se toma una CT, y la aguja
se guía tomando como referencia la imagen. Esto se repite varias veces
hasta que la aguja esté dentro de la masa.
Para una FNA, se succiona (aspira) una pequeña muestra del área con una
jeringa. Para esta biopsia, se utiliza una aguja más delgada que las
agujas usadas en las pruebas sanguíneas rutinarias. La aguja que se usa
en la biopsia por punción con aguja gruesa es más grande que la que se
usa en la FNA. Se extrae una pequeña muestra cilíndrica de tejido
(aproximadamente de 1/16 a 1/8 de pulgada de diámetro y ½ pulgada de
largo). Cualquier tipo de muestra se observa con un microscopio para
determinar si hay células cancerosas.
En los casos en que los médicos crean que el cáncer de riñón pudiera
haberse propagado a otras localizaciones, puede que tomen una muestra
de la localización metastásica y no del riñón.
Grado de Fuhrman
El grado de Fuhrman se determina al observar las células cancerosas del
riñón (tomadas durante una biopsia o durante la cirugía) con un
microcopio. Se usa por muchos médicos como una manera de describir cuán
agresivo probablemente sea el cáncer. El grado se basa en qué tanto se
parecen los núcleos (parte de una célula donde se almacena el ADN) de
las células cancerosas a los núcleos de las células normales.
Generalmente se asigna un grado
en una escala del 1 al 4 a los cánceres de células renales. Los núcleos
de las células del cáncer de células renales grado 1 se asemejan mucho
a los núcleos de las células normales del riñón. Por lo general estos
cánceres crecen y se propagan lentamente y tienden a tener un buen
pronóstico. En el otro extremo, los núcleos de las células cancerosas
renales grado 4 lucen bastante diferente de los núcleos de las células
normales del riñón y tienen un peor pronóstico.
Si bien el tipo de célula y el grado algunas veces son útiles para
predecir un pronóstico, la etapa del cáncer es por mucho el mejor
factor de predicción de supervivencia. La etapa describe el tamaño del
cáncer y qué tan distante se ha propagado fuera del riñón. La
clasificación por etapas se explica en la sección "¿Cómo se clasifica
por etapas el cáncer de riñón?".
¿Cómo se
clasifica por etapas el cáncer de riñón?
La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar
hasta dónde se ha extendido un cáncer. Su tratamiento y pronóstico (las
expectativas) dependen, en gran medida, de la etapa en que se encuentre
el cáncer.
La clasificación por etapas se basa en los resultados del examen
físico, las biopsias y los estudios por imágenes (CT, radiografía del
tórax, PET, etc.), los cuales se describen en la sección “¿Cómo se
diagnostica el cáncer de riñón?”.
Existen en realidad dos tipos de clasificación por etapa para el cáncer
de riñón. La etapa
clínica consiste en el mejor estimado del médico en cuando
a la extensión de su enfermedad según los resultados del examen físico,
los análisis de laboratorio y cualquier estudio por imágenes que haya
tenido. Si se sometió a una cirugía, sus médicos también pueden
determinar la etapa
patológica, la cual se basa en los mismos factores que la
etapa clínica, más lo que se encuentre durante la cirugía y la
evaluación del tejido extirpado. Esto significa que si usted se sometió
a una cirugía, la etapa de su cáncer pudiese cambiar después de la
operación (por ejemplo, si se descubrió que el cáncer se ha propagado
más de lo que se sospechaba). La clasificación patológica por etapas
probablemente sea más precisa que la clasificación clínica por etapas,
ya que permite a su médico obtener una impresión directa de la
extensión de su enfermedad.
Sistema de clasificación por etapas del
AJCC
Un sistema de clasificación por etapas es una manera estándar que el
equipo de profesionales que atiende el cáncer tiene para describir la
extensión del cáncer. El sistema de clasificación por etapas del
American Joint Committee on Cancer (AJCC) es el que se usa con más
frecuencia. También se conoce algunas veces como el sistema TNM. El
sistema TNM describe tres piezas clave de información:
- La letra T
indica el tamaño
del tumor
primario y si éste ha crecido hacia el interior de las áreas cercanas.
- La N
describe la
extensión de la propagación a los ganglios linfáticos regionales (nódulos). Los
ganglios linfáticos son pequeños grupos, en forma de fríjol, de células
del sistema inmune que son importantes en la lucha contra las
infecciones.
- La M
indica si el
cáncer ha hecho metástasis
(se ha propagado) a otros órganos del cuerpo (las localizaciones más
comunes de propagación son los pulmones, los huesos, el hígado y los
ganglios linfáticos distantes).
Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen
más detalles acerca de cada uno de estos factores. Los números del 0 al
4 indican gravedad en orden ascendente. La letra X significa "no puede
ser evaluado porque la información no está disponible".
Categorías T de cáncer de riñón
TX: no se puede
evaluar el tumor primario (la información no está disponible).
T0: no hay
evidencia de un tumor primario.
T1a: el
tumor mide 4 cm (aproximadamente 1 ½ pulgadas) de ancho o menos y se
limita al riñón.
T1b: el
tumor mide más de 4 cm, pero no más de 7 cm (aproximadamente 2 ¾
pulgadas) de ancho y se limita al riñón.
T2: el tumor
es más grande de 7 cm de ancho, pero sigue limitado al riñón.
T3a: el
tumor se ha propagado a la glándula suprarrenal (ubicada en la parte
superior del riñón) o al tejido adiposo alrededor del riñón, pero no
más allá de las capas fibrosas que rodean al riñón y el tejido fibroso
adyacente (fascia de Gerota).
T3b: el
tumor se propagó hacia la vena principal que sale del riñón (vena
renal) y/o hacia la parte de la vena grande que sale del corazón (la
vena cava) que se encuentra dentro del abdomen.
T3c: el
tumor ha alcanzado la parte de la vena cava que se encuentra dentro del
tórax o invade la pared de la vena cava.
T4: el tumor
se ha propagado fuera de la fascia de
Gerota (capa fibrosa que rodea el riñón y el tejido adiposo adyacente).
Categorías N de cáncer de riñón
NX: no se pueden
evaluar los ganglios linfáticos adyacentes (la información no está
disponible).
N0: no se ha
propagado a los ganglios linfáticos adyacentes.
N1: el tumor
se propagó a un ganglio linfático adyacente.
N2: el tumor
se propagó a más de un ganglio linfático adyacente.
Categorías M de cáncer de riñón
MX: no se puede
evaluar la presencia de la metástasis distante (la información no está
disponible).
M0: no hay
propagación a los ganglios linfáticos distantes o a otros órganos.
M1: hay
presencia de metástasis distante; incluye propagación a ganglios
linfáticos distantes y/o a otros órganos (como los
pulmones, los huesos o el cerebro).
Agrupación de las etapas
Una vez se han asignado las categorías T, N y M, esta información se
combina para asignar una etapa general de I, II, III o IV. Las etapas
identifican cánceres que tienen un pronóstico similar, y de esto modo
son tratados de una manera similar. Los pacientes con etapas de números
más pequeños tienden a tener mejor pronóstico.
Etapa I
T1a-T1b, N0, M0:
el tumor es de 7 cm de ancho o más pequeño y se limita al riñón. No hay
propagación a los ganglios linfáticos o a órganos distantes.
Etapa II
T2, N0, M0:
el tumor es más grande de 7 cm de ancho, pero sigue limitado al riñón.
No hay propagación a los ganglios linfáticos o a órganos distantes.
Etapa III
En esta etapa se incluyen combinaciones diferentes de las categorías T
y N.
T3a-T3c, N0, M0:
el tumor principal ha alcanzado la glándula suprarrenal, el tejido
adiposo que rodea el riñón, la vena renal y/o la vena grande (vena
cava) que conduce del riñón al corazón. No se ha propagado fuera de la
fascia de Gerota. No hay propagación a los ganglios linfáticos o a
órganos distantes.
T1a-T3c, N1, M0:
el tumor principal puede ser de cualquier tamaño y puede estar fuera
del riñón, pero no se ha propagado fuera de la fascia de Gerota. El
cáncer se ha propagado a un ganglio linfático, pero no a ganglios
linfáticos distantes ni a otros órganos.
Etapa IV
En esta etapa, hay varias combinaciones de las categorías T, N y M.
T4, N0-N1, M0:
el tumor principal ha invadido más allá de la fascia de Gerota. Se ha
propagado a más de un ganglio linfático adyacente. No hay metástasis a
los ganglios linfáticos distantes ni a otros órganos.
Cualquier T, N2, M0:
el tumor principal puede ser de cualquier tamaño y puede estar fuera
del riñón. El cáncer se ha propagado a más de un ganglio linfático
adyacente, pero no a ganglios linfáticos distantes ni a otros órganos.
Cualquier T, Cualquier N,
M1: el tumor principal puede ser de cualquier tamaño y
puede estar fuera del riñón. Pudiera o no haberse propagado a los
ganglios linfáticos adyacentes. Hay propagación a los ganglios
linfáticos distantes y/o a otros órganos.
Tasas de supervivencia por etapa TNM para
el cáncer de riñón
Los números que se presentan a continuación provienen de varios
estudios diferentes publicados dentro de los últimos 10 años. Existen
algunos puntos importantes a señalar sobre estos números:
- La tasa de
supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de los
pacientes que viven por
los menos cinco años después del diagnóstico. Muchos de
estos pacientes viven mucho más de 5 años después de su diagnóstico.
- Aunque estos números están dentro de los más actuales que
tenemos disponibles, ellos representan a personas que hace muchos años
fueron diagnosticadas y tratadas por primera vez. Los avances en el
tratamiento desde entonces se traducen en tasas de supervivencia más
altas para las personas que hoy día son diagnosticadas con estos
cánceres.
- Aunque las estadísticas de supervivencia algunas veces
pueden ser útiles como una guía general, puede que éstas no representen
de una forma precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros
factores, incluyendo las características de otro tumor, la edad y el
estado de salud general de una persona también pueden afectar el
pronóstico. Probablemente su médico sea una buena fuente de información
para saber si estos números pueden aplicar en su caso, ya que él o ella
está familiarizado con los aspectos de su situación particular.
| Etapa
T |
Tasa
de supervivencia a cinco años |
| I |
96% |
| II |
82% |
| III |
64% |
| IV |
23% |
Otros sistemas de pronóstico y de
clasificación por etapa
Aunque el sistema TNM de clasificación por etapas resulta útil, algunos
médicos han señalado que existen factores a parte de la extensión del
cáncer que se deben considerar cuando se está determinando el
pronóstico y el tratamiento.
Sistema integrado de clasificación por
etapas de la Universidad de
California en Los Ángeles (UCLA)
Éste es un sistema más complejo, pero probablemente más preciso. Junto
con la etapa del cáncer, toma en consideración el estado de salud
general de la persona y el grado Fuhrman del tumor para dividir a las
personas en grupos de bajo, intermedio y alto riesgo. Puede que usted
quiera preguntarle a su médico si él o ella utilizan este sistema y
cómo pudiera aplicar en su caso. Los investigadores en la UCLA
publicaron recientemente un estudio que evalúa su sistema de tasas de
supervivencia en grupos de bajo, intermedio y de alto riesgo. Para los
pacientes con cáncer de riñón localizado (cáncer que no se propagó a
los órganos distantes), el estudio mostró tasas de supervivencia a
cinco años de 97% para los grupos de bajo riesgo, 81% para los grupos
de riesgo intermedio, y 62% para los grupos de alto riesgo.
Indicadores de supervivencia
La etapa de la enfermedad es un indicador de la supervivencia. Ahora
los investigadores han asociado ciertos factores con períodos de
supervivencia más cortos en personas con cáncer de riñón:
- Alto nivel de lactato deshidrogenasa
(LDH).
- Nivel alto de calcio en la sangre.
- Anemia (bajos recuentos de glóbulos
rojos).
- Propagación del cáncer a dos o más
localizaciones distantes.
- Menos de un año del diagnóstico para
necesitar tratamiento sistémico (terapia dirigida, inmunoterapia o
quimioterapia).
- El estado general de la persona es
desfavorable (una medida que indica qué tan bien una persona puede
realizar normalmente sus actividades diarias).
Se considera que las personas sin ninguno de los factores de riesgo
presentados anteriormente tienen un buen pronóstico, mientras que las
personas con uno o dos factores tienen un pronóstico
intermedio. Asimismo, se considera que las personas con tres
o más de estos factores tienen un pronóstico desfavorable y puede que
tengan una probabilidad mayor o menor de beneficiarse de ciertos
tratamientos
Última
revisión / cambio realizado: 24-Abr.-2009
Última actualización completa: 24-Abr.-2009
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