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Detección y síntomas
Leucemia linfocítica crónica

En esta sección usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas

¿Se puede detectar la leucemia linfocítica crónica en sus etapas tempranas?

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que se realicen exámenes de detección para ciertos tipos de cáncer en personas que no tienen síntomas, porque son más fáciles de tratar si se detectan en sus etapas tempranas. Pero hasta estos momentos no hay exámenes de detección que se recomienden rutinariamente para detectar leucemia linfocítica crónica en sus etapas tempranas.

Algunas veces se puede detectar CLL en exámenes rutinarios de sangre realizados por otras razones. Por ejemplo, la cuenta de glóbulos blancos de una persona puede ser muy alta, aunque no presente ningún síntoma.

Es importante reportar inmediatamente a su médico cualquier síntoma cuya causa pudiese ser la CLL. En la siguiente sección, “¿Cómo se diagnostica la leucemia linfocítica crónica?”, se describen los síntomas de la CLL.


¿Cómo se diagnostica la leucemia linfocítica crónica?

Ciertos signos y síntomas pudieran sugerir que una persona puede tener leucemia linfocítica crónica (CLL), aunque se necesitan realizar pruebas para confirmar el diagnóstico.

Muchas personas con CLL no presentan ningún síntoma cuando son diagnosticados con la enfermedad. Con frecuencia la leucemia se detecta cuando el médico les pide exámenes sanguíneos por algún problema médico no relacionado o durante un examen físico de rutina.


Signos y síntomas

Aun cuando las personas con CLL presentan síntomas, con frecuencia son vagos y no específicos. Los síntomas pueden incluir:
  • Debilidad.
  • Sensación de cansancio.
  • Pérdida de peso.
  • Fiebre.
  • Sudores nocturnos.
  • Ganglios linfáticos agrandados (que se sienten como masas debajo de la piel).
  • Dolor o una sensación de llenura en el estómago (especialmente después de ingerir una comida pequeña), que es causada por un bazo ensanchado.

Muchos de los signos y síntomas de CLL avanzada ocurren debido a que las células leucémicas reemplazan las células productoras de sangre normales de la médula ósea. Como resultado, las personas no producen suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos que funcionen adecuadamente ni plaquetas sanguíneas.

La anemia es una disminución de glóbulos rojos. Causa cansancio, debilidad y falta de aire.

Una disminución de glóbulos blancos normales (leucopenia) aumenta el riesgo de sufrir infecciones. Un término común que puede escuchar es neutropenia, que se refiere específicamente bajos niveles de neutrófilos (un tipo de granulocito). Aunque los pacientes con CLL pueden tener un recuento muy alto de glóbulos blancos debido al número excesivo de linfocitos (linfocitosis), las células leucémicas no protegen contra las infecciones de la manera en que lo hacen los glóbulos blancos normales.

Una disminución de plaquetas sanguíneas (trombocitopenia) puede producir desarrollo fácil de hematomas, sangrado, sangrado nasal frecuente o grave y sangrado en las encías.

Las personas con CLL tienen un mayor riesgo de desarrollar infecciones. Esto es principalmente porque su sistema inmunitario no está funcionando tan bien como debiera. La CLL es un cáncer de los linfocitos B, que normalmente producen anticuerpos para combatir las infecciones. Pero en la CLL, estas células productoras de anticuerpos no funcionan como debieran, así que no pueden combatir bien las infecciones. Las infecciones pueden variar desde cosas simples como resfriados o herpes labial frecuente o pulmonía y otras infecciones graves.

La CLL también puede afectar el sistema inmunitario de otras maneras. En algunas personas con CLL, las células del sistema inmunitario producen anticuerpos anormales que atacan las células sanguíneas normales. A esto se le llama autoinmunidad. Esta condición puede producir anemia hemolítica (si los anticuerpos atacan los glóbulos rojos, trombocitopenia (si atacan las células que producen plaquetas) o leucopenia (si atacan los glóbulos blancos).

La CLL con frecuencia causa agrandamiento del hígado o del bazo. Si estos órganos se agrandan, es posible que note llenura o hinchazón del estómago. El bazo se encuentra en el lado izquierdo y el hígado en el derecho. Usualmente estos órganos están cubiertos por las costillas inferiores, pero cuando su tamaño es mayor que lo normal, su médico puede sentirlos al tacto.

La CLL con frecuencia invade los ganglios linfáticos. Si los ganglios se encuentran cerca de la superficie del cuerpo (por ejemplo, a los lados del cuello, en la ingle, en el área de las axilas o sobre la clavícula), usted o su médico pueden notar la hinchazón como una masa debajo de la piel. Los ganglios linfáticos que se encuentran en el interior del pecho o del abdomen también pueden hincharse, pero sólo pueden detectarse mediante estudios por imágenes, como los de tomografía computarizada (CT).

Aunque los síntomas y signos mencionados pueden ser causados por CLL, también pueden ser causados por otras condiciones. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.


Historia médica y examen físico

Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese tener leucemia, su médico tomará sus antecedentes médicos completos para analizar los síntomas y los posibles factores de riesgo. También le harán preguntas sobre su salud general.

Un examen físico provee información sobre su estado de salud en general, los posibles signos de leucemia y otros problemas de salud. Durante el examen físico, su médico prestará especial atención a los ganglios linfáticos y a otras áreas del cuerpo que pudieran estar afectadas.
  

Tipos de muestras que se usan en los exámenes de detección de leucemia linfocítica crónica

Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren que usted puede tener leucemia, el médico necesitará analizar muestras de sangre y de médula ósea para estar seguro de este diagnóstico. También se pueden tomar otras pruebas de tejidos y células para ayudar a guiar el tratamiento.


Muestras de sangre

Generalmente las muestras de sangre para las pruebas de detección de CLL se toman de una vena del brazo.


Muestras de médula ósea

Las muestras de médula ósea se obtienen por aspiración y biopsia, dos pruebas que generalmente se hacen al mismo tiempo. Generalmente las muestras se toman de la parte posterior del hueso de la pelvis (cadera), aunque algunas veces se pueden tomar del esternón o de otros huesos.

En el procedimiento de aspiración de médula ósea, usted se acuesta en una mesa (ya sea sobre su costado o su barriga). Después de limpiar la piel que se encuentra sobre la cadera, el médico adormece el área y la superficie del hueso con un anestésico local, que puede causar una breve sensación de escozor o ardor. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula ósea líquida (aproximadamente una cucharada). Hasta con el uso de un anestésico, la mayoría de los pacientes experimentan un dolor breve cuando se extrae la médula ósea.

Generalmente se realiza una biopsia de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de médula (aproximadamente 1/16 de pulgada de diámetro y 1/2 pulgada de largo) con una aguja ligeramente más grande que se hace girar al empujarse en el hueso. La biopsia también puede causar algo de dolor brevemente. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a prevenir el sangrado.

Generalmente estas pruebas no se necesitan para diagnosticar CLL, pero pueden ayudar a determinar qué tan avanzada se encuentra. Frecuentemente se hacen antes de comenzar el tratamiento para ver cuánta CLL hay en la médula ósea. Se pueden repetir durante o después del tratamiento para ver si el tratamiento es eficaz.


Biopsia escisional de ganglios linfáticos

En este procedimiento se extirpa un ganglio linfático completo a través de una incisión en la piel. Si el ganglio se encuentra cerca de la superficie de la piel, ésta es una operación sencilla que puede hacerse con anestesia local, pero si el ganglio se encuentra dentro del pecho o del abdomen, se usa anestesia general (el paciente se pone a dormir).

Este tipo de biopsia se usa frecuentemente para diagnosticar linfomas, pero raramente se usa en la CLL. Se puede usar si un ganglio linfático ha crecido mucho y el médico desea saber si la leucemia ha cambiado (se ha transformado) en un linfoma más agresivo.


Punción lumbar

Este procedimiento se usa para buscar células leucémicas en el líquido cefalorraquídeo (cerebrospinal fluid, CSF), que es el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal. Para esta prueba, el médico primero adormece un área en la parte baja de la espalda sobre la médula espinal. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos de la columna vertebral para extraer algo de líquido.

Ésta no es una prueba de rutina para los pacientes con CLL. Sólo se hace cuando el médico sospecha que las células leucémicas se han propagado al cerebro o a la médula espinal (lo cual es raro), o si es posible que haya una infección en esas áreas.


Pruebas de laboratorio usadas para diagnosticar y clasificar la leucemia

Se puede usar una o más de las siguientes pruebas de laboratorio en las muestras para diagnosticar CLL o para ayudar a determinar qué tan avanzada se encuentra la enfermedad.


Cuentas y examen de células sanguíneas (frotis de la sangre periférica)

En estas pruebas se determina el número de linfocitos en la sangre y su apariencia bajo el microscopio. Los pacientes con CLL tienen demasiados de estos glóbulos blancos (lifocitosis). Tener más de 10,000 linfocitos/mm³ (por milímetro cúbico) de sangre indica un diagnóstico casi seguro, aunque es posible que necesite confirmarse mediante las pruebas más especializadas que se mencionan más adelante. Con frecuencia el paciente también tiene muy pocos glóbulos rojos y plaquetas.


Otros análisis de sangre

Se pueden hacer otras pruebas para medir la cantidad de ciertas sustancias químicas en la sangre, pero no se usan para diagnosticar leucemia. En pacientes que ya se sabe que tienen CLL, estas pruebas ayudan a detectar problemas del hígado o de los riñones causados por la propagación de las células leucémicas o debidos a los efectos secundarios de ciertos medicamentos quimioterapéuticos. Estas pruebas también ayudan a determinar si se necesita un tratamiento para corregir los niveles bajos o altos de ciertos minerales en sangre.

Se pueden medir los niveles de inmunoglobulina sanguínea para saber si el paciente cuenta con suficientes anticuerpos para combatir las infecciones, especialmente si recientemente han tenido muchas infecciones. Se puede medir otra proteína sanguínea llamada beta-2-macroglobulina. Los niveles altos de esta proteína indican una CLL más avanzada.


Exámenes microscópicos rutinarios

Un patólogo (un médico que se especializa en pruebas de laboratorio) observa las muestras tomadas (de sangre, médula ósea, tejido de los ganglios linfáticos o líquido cefalorraquídeo) bajo el microscopio, y el hematólogo/oncólogo (un médico que se especializa en enfermedades de la sangre y en cáncer) del paciente pueden revisarlas.

Los médicos observarán el tamaño, la forma y otras características de los glóbulos blancos de las muestras para clasificarlos en tipos específicos.

Un factor importante es si las células se ven maduras (como células sanguíneas que pueden combatir infecciones). Algunas células leucémicas pueden carecer de las características de las células sanguíneas normales y no combatir eficazmente las infecciones. Las células más inmaduras se llaman linfoblastos (o blastos). Generalmente las células de la leucemia linfocítica crónica parecen maduras.

Una característica importante de una muestra de médula ósea es su celularidad. La médula ósea normal contiene cierto número de células productoras de sangre y de células adiposas. Se dice que una médula que tiene demasiadas células productoras de sangre es hipercelular. Si se encuentran muy pocas células formadoras de sangre, se considera que la médula es hipocelular. Los médicos también analizan qué tanta médula normal ha sido reemplazada por las células de la CLL.

El patrón de propagación de las células CLL en la médula ósea también es importante. Un patrón en el que las células se encuentran en pequeños grupos (patrón nodular o intersticial) con frecuencia indica un mejor pronóstico que cuando las células se encuentran diseminadas por toda la médula (un patrón difuso).


Citoquímica

Para las pruebas de citoquímica, las células se exponen a tinciones (colorantes) químicas que reaccionan solamente con algunos tipos de células leucémicas. Estas tinciones causan cambios de color que se pueden observar bajo un microscopio y que pueden ayudar al médico a determinar los tipos de células presentes.


Citometría de flujo

Esta prueba es importante para diagnosticar CLL. Analiza ciertas sustancias en la superficie exterior de las células, lo cual ayuda a identificar el tipo de células que son.

Una muestra de células se trata con anticuerpos especiales que sólo se adhieren a estas sustancias. Las células son luego pasadas por delante de un rayo láser. Si ahora las células tienen adheridos anticuerpos, el rayo láser causa que reflejen luz, que entonces se puede medir y analizar por medio de una computadora.

En la actualidad algunos médicos usan la citometría de flujo (o inmunocitoquímica) para analizar sustancias llamadas ZAP-70 y CD38 en las células. Estas sustancias parecen estar asociadas al tipo de linfocito B involucrado en la leucemia. Algunos estudios recientes sugieren que una CLL con menos células que tengan estas sustancias parece tener un mejor pronóstico. Estas pruebas son relativamente nuevas y no están disponibles en todos los laboratorios. Aún no es claro si son exactas o útiles en todos los casos.


Inmunocitoquímica

Durante esta prueba, al igual que en la citometría de flujo, las células de la muestra de sangre o de médula ósea se tratan con anticuerpos especiales. Pero en lugar de usar un rayo láser y una computadora, la muestra se trata para que ciertos tipos de células cambien de color cuando se observan con un microscopio.


Citogenética

Para esta prueba, se observan los cromosomas (segmentos de ADN) de una célula con un microscopio para detectar cualquier cambio. Las células humanas normales contienen 23 pares de cromosomas, cada una de las cuales tiene cierto tamaño. En algunos casos de CLL se presentan cambios en los cromosomas que se pueden observar bajo el microscopio después de procesar las células de una manera especial.

Hibridización fluorescente in situ: éste es un tipo de prueba citogenética.  Utiliza tintes fluorescentes especiales que sólo se adhieren a ciertas partes de cromosomas particulares. La prueba de FISH se puede usar para detectar cambios específicos en los cromosomas. Se puede usar en muestras regulares de sangre y médula ósea. Es muy precisa y generalmente se obtienen los resultados en un par de días, razón por la cual esta prueba se usa ahora en muchos centros médicos.

En algunos casos de CLL, es posible que falte una sección de un cromosoma. A esto se le llama eliminación, deleción o pérdida. Las supresiones más comúnmente ocurren en partes de los cromosomas 13, 11 ó17.  Otros cambios cromosómicos menos comunes incluyen la presencia de una copia adicional del cromosoma 12 (trisomía 12), o una translocación (intercambio de ADN) entre los cromosomas 11 y 14.

Esta información a veces es útil para determinar el pronóstico (perspectiva) de un paciente, pero es necesario considerarlo junto con otros factores, como por ejemplo la etapa de la CLL. La pérdida de una sección del cromosoma 13 usualmente se relaciona con una enfermedad de crecimiento más lento y un mejor pronóstico, mientras que los defectos en los cromosomas 11 o 17 frecuentemente indican un pronóstico menos favorable. La trisomía 12 no parece tener mucho efecto sobre el pronóstico.


Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, ondas sonoras o campos magnéticos para obtener imágenes del interior de su cuerpo. Los estudios por imágenes no se hacen para diagnosticar leucemia, pero se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosas, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.


Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un tipo de estudio radiológico que produce una imagen detallada, transversal de su cuerpo. Contrario a una radiografía regular, las CT pueden mostrar el detalle en tejidos blandos (tal como órganos internos).

Esta prueba puede ayudar a decir si cualquiera de sus ganglios linfáticos u órganos están agrandados. Generalmente no se necesita para diagnosticar la CLL, pero puede hacerse si su médico sospecha que la leucemia se está desarrollando en un órgano, como su bazo.

En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que rota a su alrededor. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes detalladas de la parte de su cuerpo bajo estudio.

Antes del estudio, puede ser que le pidan que tome una solución de contrate y/o reciba una inyección intravenosa (IV) de un tinte de contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo. Usted pudiera necesitar una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de contraste. La inyección del tinte de contraste puede causar una sensación de sonrojo o calor en el rostro o en otras áreas del cuerpo. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo bajo el cual permanece acostado durante la toma de imágenes. 

Actualmente, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal) está disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con mucha más rapidez que con la CT convencional. Esto reduce la probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento del cuerpo. Además, reduce la dosis de radiación recibida durante el estudio. Las secciones que se presentan en las imágenes son más finas, lo que resulta en fotografías más detalladas.

Recientemente se han desarrollado nuevos dispositivos que combinan la CT con la CT (PET/CT scan). Para la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) se inyecta glucosa (una forma de azúcar), la cual contiene un átomo radioactivo, en la sangre. Debido a que las células cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente, éstas absorben grandes cantidades de azúcar radioactivo. Entonces, una cámara especial puede crear una imagen de las áreas de radioactividad en el cuerpo. La PET/CT permite al médico comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la CT.


Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, el MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado gadolinio, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar mejor los detalles. El material de contraste usualmente no causa reacciones alérgicas.

El MRI es muy útil para examinar el cerebro y la médula espinal, pero no es necesario con frecuencia en personas con CLL. 

En comparación con la CT, el MRI toma más tiempo, a menudo hasta una hora. Puede que durante la realización del estudio, permanezca acostado dentro de tubo estrecho lo cual puede resultar incómodo y confinante para algunas personas. Las nuevas máquinas de MRI más abiertas pueden ser otra opción. La máquina de MRI produce un zumbido fuerte y martillante que puede resultar incómodo. En algunos lugares se ofrecen audífonos o tapones para los oídos con el fin de ayudar a bloquear este ruido.


Ecografía

La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órganos internos o masas. Para esta prueba, se coloca sobre la piel un pequeño instrumento que parece un micrófono y que se llama transductor (que primero se lubrica con gel). Un transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los órganos. Una computadora convierte el eco en una imagen en la pantalla.

Se puede usar para observar los ganglios linfáticos cercanos a la superficie del cuerpo o para observar órganos agrandados dentro de su abdomen.

Esta prueba es fácil y en ella no se utiliza radiación. Simplemente el paciente se acuesta sobre una mesa, y el técnico pasa el transductor sobre el área del cuerpo que se está examinando.


Radiografía de tórax

Una radiografía simple del abdomen se puede realizar casi en cualquier entorno ambulatorio. En los pacientes con CLL, no es necesario realizar este procedimiento para hacer el diagnóstico, pero se puede usar para ver si los pulmones son normales o tienen alguna infección.



¿Cómo se clasifica por etapas la leucemia linfocítica crónica?

En la mayoría de los cánceres, la clasificación por etapas (estadios) es un proceso para determinar el grado de propagación de un cáncer. A menudo, las etapas son útiles ya que pueden ayudar a guiar el tratamiento y a determinar el pronóstico de una persona. La mayoría de los tipos de cáncer se clasifican por etapas con base en el tamaño del tumor y la distancia que el cáncer se ha propagado.

Por otro lado, la leucemia linfocítica crónica generalmente no forma masas tumorales. Generalmente involucra toda la médula ósea del cuerpo, y en muchos casos cuando se detecta, ya se ha propagado a otros órganos como el bazo, el hígado y los ganglios linfáticos. Por lo tanto, el pronóstico de un paciente con CLL depende de otra información como los resultados de las pruebas de laboratorio y de los estudios de imágenes.
 

Clasificación por etapas de la leucemia linfocítica crónica

El sistema de clasificación por etapas es una manera estandarizada que tiene su equipo de profesionales de atención del cáncer para resumir la información sobre cuánto se ha propagado un cáncer. Existen dos sistemas diferentes para clasificar por etapas la CLL:
  • Sistema de Rai: se usa con más frecuencia en Estados Unidos.
  • Sistema Binet: se usa más ampliamente en Europa.

También hay otros factores que afectan la prognosis y que se discuten más abajo.

Sistema de clasificación de Rai

El sistema de clasificación Rai divide la CLL en cinco etapas:
  • Etapa Rai 0: la cuenta de linfocitos en sangre es demasiado alta, lo que usualmente se define como más de 10,000 linfocitos/mm3 de sangre (a esto se le llama linfocitosis). Algunos médicos diagnostican CLL si la cuenta es mayor de 10,000 linfocitos/mm3 y todas las células muestran el mismo patrón químico en exámenes especiales Los ganglios linfáticos, el bazo y el hígado no se han agrandado y las cuentas de glóbulos rojos y plaquetas son casi normales.

  • Etapa Rai I: linfocitosis y ganglios linfáticos agrandados. El bazo y el hígado no se han agrandado y las cuentas de glóbulos rojos y plaquetas son casi normales.

  • Etapa Rai II: linfocitosis más bazo agrandado (y posiblemente hígado agrandado), con o sin aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. Las cuentas de glóbulos rojos y de plaquetas son casi normales.

  • Etapa Rai III: linfocitosis más anemia (muy pocos glóbulos rojos), con o sin agrandamiento de los ganglios linfáticos, bazo o hígado. La cuenta de plaquetas es casi normal.

  • Etapa Rai IV: linfocitosis más trombocitopenia (muy pocos glóbulos rojos), con o sin agrandamiento de los ganglios linfáticos, bazo o hígado.

Para propósitos prácticos, los médicos separan las etapas Rai en grupos de riesgo bajo, intermedio y alto, al momento de determinar las opciones de tratamiento.
  • La etapa 0 se considera de bajo riesgo.
  • Las etapas I y II se consideran de riesgo intermedio.
  • Las etapas III y IV se consideran de alto riesgo.

Estos grupos de riesgo se utilizan más adelante en este documento en la sección “¿Cómo se trata la leucemia linfocítica crónica?”.


Sistema de clasificación de Binet

En el sistema de clasificación Binet, la CLL se clasifica por el número de grupos de tejido linfático afectados (ganglios linfáticos del cuello, ganglios linfáticos de la ingle, ganglios linfáticos de las axilas, bazo e hígado) y si el paciente tiene o no anemia (muy pocos glóbulos rojos) o trombocitopenia (muy pocas plaquetas).
  • Etapa A de Bidet: menos de tres áreas de tejido linfático están agrandadas, no se observa anemia ni trombocitopenia.

  • Etapa B de Binet: tres o más áreas de tejido linfático están agrandadas, no se observa anemia ni trombocitopenia.

  • Etapa C de Binet: se observa anemia, trombocitopenia o ambas.


Estos dos sistemas de clasificación son útiles y se han usado por muchos años.

En años recientes los médicos han descubierto que se pueden usar otros factores para determinar el pronóstico de una persona. Los factores que se describen abajo no forman parte de sistemas de clasificación formales (al menos hasta estos momentos), pero también pueden proporcionar información útil.


Factores para el pronóstico de las leucemia linfocítica crónica

Además de la etapa, existen otros factores que pueden ayudar a determinar el pronóstico de supervivencia de una persona. Algunas veces estos factores se toman en cuenta cuando se trata de encontrar opciones de tratamiento posibles. Los factores que tienden a relacionarse con una supervivencia más breve se denominan factores adversos de pronóstico. Los que predicen una supervivencia más prolongada se llaman factores pronósticos favorables.

Factores pronósticos adversos
  • Patrón difuso de afección de la médula ósea (reemplazo más extendido de la médula normal por las células leucémicas).
  • Edad avanzada.
  • Sexo masculino.
  • Eliminación de partes de los cromosomas 17 u 11.
  • Altas concentraciones sanguíneas de ciertas substancias, como beta-2-microglobulina.
  • Tiempo de duplicación de linfocitos (el tiempo que tarda para que la cuenta de linfocitos se duplique) de menos de 12 meses.
  • Mayor proporción de linfocitos grandes o atípicos en la sangre.
  • Alta proporción de células que contienen ZAP-70 o CD38.

Factores pronósticos favorables
  • Patrón no difuso (nodular o intersticial) de afección de la médula ósea.
  • Eliminación de parte del cromosoma 13 (sin otras anormalidades en los cromosomas).
  • Baja proporción de células que contienen ZAP-70 o CD38.

Los factores pronósticos basados en pruebas de laboratorio más recientes, tales como la presencia o ausencia de ZAP-70 y CD38, probablemente se tornarán más importantes con el paso del tiempo, y puede que eventualmente sean mejores predictores de la evolución de la enfermedad que los sistemas de clasificación, especialmente para las personas cuya CLL se encuentra en las primeras etapas.
 

Determinación de las etapas de la leucemia de células peludas

No existe un sistema de clasificación de las etapas de la leucemia de células peludas que esté generalmente aceptado.

Última revisión / cambio realizado: 10-Sep.-2009
Última actualizción completa:  10-Sep.-2009

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