| |
|
Contáctenos
|
| |
Para hablar en español con un especialista en información
sobre el cáncer, llame al 1-800-ACS-2345 (1-800-227-2345) o
envíenos un mensaje por correo electrónico.
|
|
|
 |
|
| Detección y síntomas |
| Leucemia linfocítica crónica |
 |
¿Se puede
detectar la leucemia linfocítica crónica en sus etapas tempranas?
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que se realicen exámenes de
detección para ciertos tipos de cáncer en personas que no tienen
síntomas, porque son más fáciles de tratar si se detectan en sus etapas
tempranas. Pero hasta estos momentos no hay exámenes de detección que
se recomienden rutinariamente para detectar leucemia linfocítica
crónica en sus etapas tempranas.
Algunas veces se puede detectar CLL en exámenes rutinarios de sangre
realizados por otras razones. Por ejemplo, la cuenta de glóbulos
blancos de una persona puede ser muy alta, aunque no presente ningún
síntoma.
Es importante reportar inmediatamente a su médico cualquier síntoma
cuya causa pudiese ser la CLL. En la siguiente sección, “¿Cómo se
diagnostica la leucemia linfocítica crónica?”, se describen los
síntomas de la CLL.
¿Cómo se
diagnostica la leucemia linfocítica crónica?
Ciertos signos y síntomas pudieran sugerir que una persona puede tener
leucemia linfocítica crónica (CLL), aunque se necesitan realizar
pruebas para confirmar el diagnóstico.
Muchas personas con CLL no presentan ningún síntoma cuando son
diagnosticados con la enfermedad. Con frecuencia la leucemia se detecta
cuando el médico les pide exámenes sanguíneos por algún problema médico
no relacionado o durante un examen físico de rutina.
Signos y síntomas
Aun cuando las personas con CLL presentan síntomas, con frecuencia son
vagos y no específicos. Los síntomas pueden incluir:
- Debilidad.
- Sensación de cansancio.
- Pérdida de peso.
- Fiebre.
- Sudores nocturnos.
- Ganglios linfáticos agrandados (que se
sienten como masas debajo de la piel).
- Dolor o una sensación de llenura en el
estómago (especialmente después de ingerir una comida pequeña), que es
causada por un bazo ensanchado.
Muchos de los signos y síntomas de CLL avanzada ocurren debido a que
las células leucémicas reemplazan las células productoras de sangre
normales de la médula ósea. Como resultado, las personas no producen
suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos que funcionen
adecuadamente ni plaquetas sanguíneas.
La anemia es una disminución de
glóbulos rojos. Causa cansancio, debilidad y falta de aire.
Una disminución de glóbulos blancos
normales (leucopenia) aumenta el riesgo de sufrir infecciones. Un
término común que puede escuchar es neutropenia, que se refiere
específicamente bajos niveles de neutrófilos (un tipo de granulocito).
Aunque los pacientes con CLL pueden tener un recuento muy alto de
glóbulos blancos debido al número excesivo de linfocitos
(linfocitosis), las células leucémicas no protegen contra las
infecciones de la manera en que lo hacen los glóbulos blancos normales.
Una disminución de plaquetas sanguíneas
(trombocitopenia) puede producir desarrollo fácil de hematomas,
sangrado, sangrado nasal frecuente o grave y sangrado en las encías.
Las personas con CLL tienen un mayor riesgo de desarrollar infecciones.
Esto es principalmente porque su sistema inmunitario no está
funcionando tan bien como debiera. La CLL es un cáncer de los
linfocitos B, que normalmente producen anticuerpos para combatir las
infecciones. Pero en la CLL, estas células productoras de anticuerpos
no funcionan como debieran, así que no pueden combatir bien las
infecciones. Las infecciones pueden variar desde cosas simples como
resfriados o herpes labial frecuente o pulmonía y otras infecciones
graves.
La CLL también puede afectar el sistema inmunitario de otras maneras.
En algunas personas con CLL, las células del sistema inmunitario
producen anticuerpos anormales que atacan las células sanguíneas
normales. A esto se le llama autoinmunidad. Esta condición puede
producir anemia hemolítica (si los anticuerpos atacan los glóbulos
rojos, trombocitopenia (si atacan las células que producen plaquetas) o
leucopenia (si atacan los glóbulos blancos).
La CLL con frecuencia causa agrandamiento del hígado o del bazo. Si
estos órganos se agrandan, es posible que note llenura o hinchazón del
estómago. El bazo se encuentra en el lado izquierdo y el hígado en el
derecho. Usualmente estos órganos están cubiertos por las costillas
inferiores, pero cuando su tamaño es mayor que lo normal, su médico
puede sentirlos al tacto.
La CLL con frecuencia invade los ganglios linfáticos. Si los ganglios
se encuentran cerca de la superficie del cuerpo (por ejemplo, a los
lados del cuello, en la ingle, en el área de las axilas o sobre la
clavícula), usted o su médico pueden notar la hinchazón como una masa
debajo de la piel. Los ganglios linfáticos que se encuentran en el
interior del pecho o del abdomen también pueden hincharse, pero sólo
pueden detectarse mediante estudios por imágenes, como los de
tomografía computarizada (CT).
Aunque los síntomas y signos mencionados pueden ser causados por CLL,
también pueden ser causados por otras condiciones. No obstante, si
tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su
médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir
tratamiento de ser necesario.
Historia médica y examen físico
Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese
tener leucemia, su médico tomará sus antecedentes médicos completos
para analizar los síntomas y los posibles factores de riesgo. También
le harán preguntas sobre su salud general.
Un examen físico provee información sobre su estado de salud en
general, los posibles signos de leucemia y otros problemas de salud.
Durante el examen físico, su médico prestará especial atención a los
ganglios linfáticos y a otras áreas del cuerpo que pudieran estar
afectadas.
Tipos de muestras que se usan en los
exámenes de detección de leucemia linfocítica crónica
Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren que usted
puede tener leucemia, el médico necesitará analizar muestras de sangre
y de médula ósea para estar seguro de este diagnóstico. También se
pueden tomar otras pruebas de tejidos y células para ayudar a guiar el
tratamiento.
Muestras de sangre
Generalmente las muestras de sangre para las pruebas de detección de
CLL se toman de una vena del brazo.
Muestras de médula ósea
Las muestras de médula ósea se obtienen por aspiración y biopsia, dos
pruebas que generalmente se hacen al mismo tiempo. Generalmente las
muestras se toman de la parte posterior del hueso de la pelvis
(cadera), aunque algunas veces se pueden tomar del esternón o de otros
huesos.
En el procedimiento de aspiración
de médula ósea, usted se acuesta en una mesa (ya sea sobre
su costado o su barriga). Después de limpiar la piel que se encuentra
sobre la cadera, el médico adormece el área y la superficie del hueso
con un anestésico local, que puede causar una breve sensación de
escozor o ardor. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el
hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula
ósea líquida (aproximadamente una cucharada). Hasta con el uso de un
anestésico, la mayoría de los pacientes experimentan un dolor breve
cuando se extrae la médula ósea.
Generalmente se realiza una biopsia
de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se
extrae un pequeño trozo de hueso y de médula (aproximadamente 1/16 de
pulgada de diámetro y 1/2 pulgada de largo) con una aguja ligeramente
más grande que se hace girar al empujarse en el hueso. La biopsia
también puede causar algo de dolor brevemente. Una vez que se hace la
biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a prevenir el
sangrado.
Generalmente estas pruebas no se necesitan para diagnosticar CLL, pero
pueden ayudar a determinar qué tan avanzada se encuentra.
Frecuentemente se hacen antes de comenzar el tratamiento para ver
cuánta CLL hay en la médula ósea. Se pueden repetir durante o después
del tratamiento para ver si el tratamiento es eficaz.
Biopsia escisional de ganglios linfáticos
En este procedimiento se extirpa un ganglio linfático completo a través
de una incisión en la piel. Si el ganglio se encuentra cerca de la
superficie de la piel, ésta es una operación sencilla que puede hacerse
con anestesia local, pero si el ganglio se encuentra dentro del pecho o
del abdomen, se usa anestesia general (el paciente se pone a dormir).
Este tipo de biopsia se usa frecuentemente para diagnosticar linfomas,
pero raramente se usa en la CLL. Se puede usar si un ganglio linfático
ha crecido mucho y el médico desea saber si la leucemia ha cambiado (se
ha transformado) en un linfoma más agresivo.
Punción lumbar
Este procedimiento se usa para buscar células leucémicas en el líquido
cefalorraquídeo (cerebrospinal fluid, CSF), que es el líquido que rodea
el cerebro y la médula espinal. Para esta prueba, el médico primero
adormece un área en la parte baja de la espalda sobre la médula
espinal. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre los huesos
de la columna vertebral para extraer algo de líquido.
Ésta no es una prueba de rutina para los pacientes con CLL. Sólo se
hace cuando el médico sospecha que las células leucémicas se han
propagado al cerebro o a la médula espinal (lo cual es raro), o si es
posible que haya una infección en esas áreas.
Pruebas de laboratorio usadas para
diagnosticar y clasificar la leucemia
Se puede usar una o más de las siguientes pruebas de laboratorio en las
muestras para diagnosticar CLL o para ayudar a determinar qué tan
avanzada se encuentra la enfermedad.
Cuentas y examen de células sanguíneas
(frotis de la sangre periférica)
En estas pruebas se determina el número de linfocitos en la sangre y su
apariencia bajo el microscopio. Los pacientes con CLL tienen demasiados
de estos glóbulos blancos (lifocitosis). Tener más de 10,000
linfocitos/mm³ (por milímetro cúbico) de sangre indica un diagnóstico
casi seguro, aunque es posible que necesite confirmarse mediante las
pruebas más especializadas que se mencionan más adelante. Con
frecuencia el paciente también tiene muy pocos glóbulos rojos y
plaquetas.
Otros análisis de sangre
Se pueden hacer otras pruebas para medir la cantidad de ciertas
sustancias químicas en la sangre, pero no se usan para diagnosticar
leucemia. En pacientes que ya se sabe que tienen CLL, estas pruebas
ayudan a detectar problemas del hígado o de los riñones causados por la
propagación de las células leucémicas o debidos a los efectos
secundarios de ciertos medicamentos quimioterapéuticos. Estas pruebas
también ayudan a determinar si se necesita un tratamiento para corregir
los niveles bajos o altos de ciertos minerales en sangre.
Se pueden medir los niveles de inmunoglobulina sanguínea para saber si
el paciente cuenta con suficientes anticuerpos para combatir las
infecciones, especialmente si recientemente han tenido muchas
infecciones. Se puede medir otra proteína sanguínea llamada
beta-2-macroglobulina. Los niveles altos de esta proteína indican una
CLL más avanzada.
Exámenes microscópicos rutinarios
Un patólogo (un médico que se especializa en pruebas de laboratorio)
observa las muestras tomadas (de sangre, médula ósea, tejido de los
ganglios linfáticos o líquido cefalorraquídeo) bajo el microscopio, y
el hematólogo/oncólogo (un médico que se especializa en enfermedades de
la sangre y en cáncer) del paciente pueden revisarlas.
Los médicos observarán el tamaño, la forma y otras características de
los glóbulos blancos de las muestras para clasificarlos en tipos
específicos.
Un factor importante es si las células se ven maduras (como células
sanguíneas que pueden combatir infecciones). Algunas células leucémicas
pueden carecer de las características de las células sanguíneas
normales y no combatir eficazmente las infecciones. Las células más
inmaduras se llaman linfoblastos
(o blastos). Generalmente las células de la leucemia linfocítica
crónica parecen maduras.
Una característica importante de una muestra de médula ósea es su celularidad. La
médula ósea normal contiene cierto número de células productoras de
sangre y de células adiposas. Se dice que una médula que tiene
demasiadas células productoras de sangre es hipercelular. Si se
encuentran muy pocas células formadoras de sangre, se considera que la
médula es hipocelular.
Los médicos también analizan qué tanta médula normal ha sido
reemplazada por las células de la CLL.
El patrón de propagación de las células CLL en la médula ósea también
es importante. Un patrón en el que las células se encuentran en
pequeños grupos (patrón nodular o intersticial) con frecuencia indica
un mejor pronóstico que cuando las células se encuentran diseminadas
por toda la médula (un patrón difuso).
Citoquímica
Para las pruebas de citoquímica, las células se exponen a tinciones
(colorantes) químicas que reaccionan solamente con algunos tipos de
células leucémicas. Estas tinciones causan cambios de color que se
pueden observar bajo un microscopio y que pueden ayudar al médico a
determinar los tipos de células presentes.
Citometría de flujo
Esta prueba es importante para diagnosticar CLL. Analiza ciertas
sustancias en la superficie exterior de las células, lo cual ayuda a
identificar el tipo de células que son.
Una muestra de células se trata con anticuerpos especiales que sólo se
adhieren a estas sustancias. Las células son luego pasadas por delante
de un rayo láser. Si ahora las células tienen adheridos anticuerpos, el
rayo láser causa que reflejen luz, que entonces se puede medir y
analizar por medio de una computadora.
En la actualidad algunos médicos usan la citometría de flujo (o
inmunocitoquímica) para analizar sustancias llamadas ZAP-70 y CD38 en
las células. Estas sustancias parecen estar asociadas al tipo de
linfocito B involucrado en la leucemia. Algunos estudios recientes
sugieren que una CLL con menos células que tengan estas sustancias
parece tener un mejor pronóstico. Estas pruebas son relativamente
nuevas y no están disponibles en todos los laboratorios. Aún no es
claro si son exactas o útiles en todos los casos.
Inmunocitoquímica
Durante esta prueba, al igual que en la citometría de flujo, las
células de la muestra de sangre o de médula ósea se tratan con
anticuerpos especiales. Pero en lugar de usar un rayo láser y una
computadora, la muestra se trata para que ciertos tipos de células
cambien de color cuando se observan con un microscopio.
Citogenética
Para esta prueba, se observan los cromosomas (segmentos de ADN) de una
célula con un microscopio para detectar cualquier cambio. Las células
humanas normales contienen 23 pares de cromosomas, cada una de las
cuales tiene cierto tamaño. En algunos casos de CLL se presentan
cambios en los cromosomas que se pueden observar bajo el microscopio
después de procesar las células de una manera especial.
Hibridización
fluorescente in situ:
éste es un tipo de prueba citogenética. Utiliza tintes
fluorescentes especiales que sólo se adhieren a ciertas partes de
cromosomas particulares. La prueba de FISH se puede usar para detectar
cambios específicos en los cromosomas. Se puede usar en muestras
regulares de sangre y médula ósea. Es muy precisa y generalmente se
obtienen los resultados en un par de días, razón por la cual esta
prueba se usa ahora en muchos centros médicos.
En algunos casos de CLL, es posible que falte una sección de un
cromosoma. A esto se le llama eliminación,
deleción o pérdida. Las supresiones más comúnmente ocurren
en partes de los cromosomas 13, 11 ó17. Otros cambios
cromosómicos menos comunes incluyen la presencia de una copia adicional
del cromosoma 12 (trisomía 12), o una translocación (intercambio de
ADN) entre los cromosomas 11 y 14.
Esta información a veces es útil para determinar el pronóstico
(perspectiva) de un paciente, pero es necesario considerarlo junto con
otros factores, como por ejemplo la etapa de la CLL. La pérdida de una
sección del cromosoma 13 usualmente se relaciona con una enfermedad de
crecimiento más lento y un mejor pronóstico, mientras que los defectos
en los cromosomas 11 o 17 frecuentemente indican un pronóstico menos
favorable. La trisomía 12 no parece tener mucho efecto sobre el
pronóstico.
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes utilizan rayos X, ondas sonoras o campos
magnéticos para obtener imágenes del interior de su cuerpo. Los
estudios por imágenes no se hacen para diagnosticar leucemia, pero se
pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a encontrar un
área sospechosa que pudiera ser cancerosas, saber cuán lejos se ha
propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento ha sido
eficaz.
Tomografía computarizada
La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un tipo de
estudio radiológico que produce una imagen detallada, transversal de su
cuerpo. Contrario a una radiografía regular, las CT pueden mostrar el
detalle en tejidos blandos (tal como órganos internos).
Esta prueba puede ayudar a decir si cualquiera de sus ganglios
linfáticos u órganos están agrandados. Generalmente no se necesita para
diagnosticar la CLL, pero puede hacerse si su médico sospecha que la
leucemia se está desarrollando en un órgano, como su bazo.
En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía regular, la
tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que rota a
su alrededor. Luego una computadora combina estas fotografías en
imágenes detalladas de la parte de su cuerpo bajo estudio.
Antes del estudio, puede ser que le pidan que tome una solución de
contrate y/o reciba una inyección intravenosa (IV) de un tinte de
contraste que ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo.
Usted pudiera necesitar una línea intravenosa (IV) para inyectarle el
material de contraste. La inyección del tinte de contraste puede causar
una sensación de sonrojo o calor en el rostro o en otras áreas del
cuerpo. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces
otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja
presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha
tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para
los rayos X.
Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse
inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el
estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner,
una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es
posible que se sienta un poco confinado por el anillo bajo el cual
permanece acostado durante la toma de imágenes.
Actualmente, la CT
espiral (también conocida como CT helicoidal) está
disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina
más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del
cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con
mucha más rapidez que con la CT convencional. Esto reduce la
probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento
del cuerpo. Además, reduce la dosis de radiación recibida durante el
estudio. Las secciones que se presentan en las imágenes son más finas,
lo que resulta en fotografías más detalladas.
Recientemente se han desarrollado nuevos dispositivos que combinan la
CT con la CT (PET/CT scan). Para la tomografía por emisión de
positrones (positron emission tomography, PET) se inyecta glucosa (una
forma de azúcar), la cual contiene un átomo radioactivo, en la sangre.
Debido a que las células cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente,
éstas absorben grandes cantidades de azúcar radioactivo. Entonces, una
cámara especial puede crear una imagen de las áreas de radioactividad
en el cuerpo. La PET/CT permite al médico comparar las áreas de mayor
radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en
la CT.
Imágenes por resonancia magnética
Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic
resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos
blandos del cuerpo. Sin embargo, el MRI utiliza ondas de radio e imanes
potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas
radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido
corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón
en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de
contraste, llamado gadolinio, a menudo se inyecta en una vena antes de
realizar el estudio para mostrar mejor los detalles. El material de
contraste usualmente no causa reacciones alérgicas.
El MRI es muy útil para examinar el cerebro y la médula espinal, pero
no es necesario con frecuencia en personas con CLL.
En comparación con la CT, el MRI toma más tiempo, a menudo hasta una
hora. Puede que durante la realización del estudio, permanezca acostado
dentro de tubo estrecho lo cual puede resultar incómodo y confinante
para algunas personas. Las nuevas máquinas de MRI más abiertas pueden
ser otra opción. La máquina de MRI produce un zumbido fuerte y
martillante que puede resultar incómodo. En algunos lugares se ofrecen
audífonos o tapones para los oídos con el fin de ayudar a bloquear este
ruido.
Ecografía
La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de
los órganos internos o masas. Para esta prueba, se coloca sobre la piel
un pequeño instrumento que parece un micrófono y que se llama
transductor (que primero se lubrica con gel). Un transductor emite las
ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los órganos.
Una computadora convierte el eco en una imagen en la pantalla.
Se puede usar para observar los ganglios linfáticos cercanos a la
superficie del cuerpo o para observar órganos agrandados dentro de su
abdomen.
Esta prueba es fácil y en ella no se utiliza radiación. Simplemente el
paciente se acuesta sobre una mesa, y el técnico pasa el transductor
sobre el área del cuerpo que se está examinando.
Radiografía de tórax
Una radiografía simple del abdomen se puede realizar casi en cualquier
entorno ambulatorio. En los pacientes con CLL, no es necesario realizar
este procedimiento para hacer el diagnóstico, pero se puede usar para
ver si los pulmones son normales o tienen alguna infección.
¿Cómo se
clasifica por etapas la leucemia linfocítica crónica?
En la mayoría de los cánceres, la clasificación por etapas (estadios)
es un proceso para determinar el grado de propagación de un cáncer. A
menudo, las etapas son útiles ya que pueden ayudar a guiar el
tratamiento y a determinar el pronóstico de una persona. La mayoría de
los tipos de cáncer se clasifican por etapas con base en el tamaño del
tumor y la distancia que el cáncer se ha propagado.
Por otro lado, la leucemia linfocítica crónica generalmente no forma
masas tumorales. Generalmente involucra toda la médula ósea del cuerpo,
y en muchos casos cuando se detecta, ya se ha propagado a otros órganos
como el bazo, el hígado y los ganglios linfáticos. Por lo tanto, el
pronóstico de un paciente con CLL depende de otra información como los
resultados de las pruebas de laboratorio y de los estudios de imágenes.
Clasificación por etapas de la leucemia
linfocítica crónica
El sistema de clasificación por etapas es una manera estandarizada que
tiene su equipo de profesionales de atención del cáncer para resumir la
información sobre cuánto se ha propagado un cáncer. Existen dos
sistemas diferentes para clasificar por etapas la CLL:
- Sistema de Rai: se usa con más frecuencia en Estados
Unidos.
- Sistema Binet: se usa más ampliamente en Europa.
También hay otros factores que afectan la prognosis y que se discuten
más abajo.
Sistema de clasificación de Rai
El sistema de clasificación Rai divide la CLL en cinco etapas:
- Etapa Rai 0:
la cuenta de linfocitos en sangre es demasiado alta, lo que usualmente
se define como más de 10,000 linfocitos/mm3 de sangre (a esto se le
llama linfocitosis). Algunos médicos diagnostican CLL si la cuenta es
mayor de 10,000 linfocitos/mm3 y todas las células muestran el mismo
patrón químico en exámenes especiales Los ganglios linfáticos, el bazo
y el hígado no se han agrandado y las cuentas de glóbulos rojos y
plaquetas son casi normales.
- Etapa Rai I:
linfocitosis y ganglios linfáticos agrandados. El bazo y el hígado no
se han agrandado y las cuentas de glóbulos rojos y plaquetas son casi
normales.
- Etapa Rai II:
linfocitosis más bazo agrandado (y posiblemente hígado agrandado), con
o sin aumento de tamaño de los ganglios linfáticos. Las cuentas de
glóbulos rojos y de plaquetas son casi normales.
- Etapa Rai III:
linfocitosis más anemia (muy pocos glóbulos rojos), con o sin
agrandamiento de los ganglios linfáticos, bazo o hígado. La cuenta de
plaquetas es casi normal.
- Etapa Rai IV:
linfocitosis más trombocitopenia (muy pocos glóbulos rojos), con o sin
agrandamiento de los ganglios linfáticos, bazo o hígado.
Para propósitos prácticos, los médicos separan las etapas Rai en grupos
de riesgo bajo, intermedio y alto, al momento de determinar las
opciones de tratamiento.
- La etapa 0 se considera de bajo riesgo.
- Las etapas I y II se consideran de riesgo intermedio.
- Las etapas III y IV se consideran de alto riesgo.
Estos grupos de riesgo se utilizan más adelante en este documento en la
sección “¿Cómo se trata la leucemia linfocítica crónica?”.
Sistema de clasificación de Binet
En el sistema de clasificación Binet, la CLL se clasifica por el número
de grupos de tejido linfático afectados (ganglios linfáticos del
cuello, ganglios linfáticos de la ingle, ganglios linfáticos de las
axilas, bazo e hígado) y si el paciente tiene o no anemia (muy pocos
glóbulos rojos) o trombocitopenia (muy pocas plaquetas).
- Etapa A de Bidet: menos de tres áreas de tejido linfático
están agrandadas, no se observa anemia ni trombocitopenia.
- Etapa B de Binet: tres o más áreas de tejido linfático
están agrandadas, no se observa anemia ni trombocitopenia.
- Etapa C de Binet: se observa anemia, trombocitopenia o
ambas.
Estos dos sistemas de clasificación son útiles y se han usado por
muchos años.
En años recientes los médicos han descubierto que se pueden usar otros
factores para determinar el pronóstico de una persona. Los factores que
se describen abajo no forman parte de sistemas de clasificación
formales (al menos hasta estos momentos), pero también pueden
proporcionar información útil.
Factores para el pronóstico de las
leucemia linfocítica crónica
Además de la etapa, existen otros factores que pueden ayudar a
determinar el pronóstico de supervivencia de una persona. Algunas veces
estos factores se toman en cuenta cuando se trata de encontrar opciones
de tratamiento posibles. Los factores que tienden a relacionarse con
una supervivencia más breve se denominan factores adversos de pronóstico.
Los que predicen una supervivencia más prolongada se llaman factores pronósticos favorables.
Factores pronósticos adversos
- Patrón difuso de afección de la médula ósea (reemplazo más
extendido de la médula normal por las células leucémicas).
- Edad avanzada.
- Sexo masculino.
- Eliminación de partes de los cromosomas 17 u 11.
- Altas concentraciones sanguíneas de ciertas substancias,
como beta-2-microglobulina.
- Tiempo de duplicación de linfocitos (el tiempo que tarda
para que la cuenta de linfocitos se duplique) de menos de 12 meses.
- Mayor proporción de linfocitos grandes o atípicos en la
sangre.
- Alta proporción de células que contienen ZAP-70 o CD38.
Factores pronósticos favorables
- Patrón no difuso (nodular o intersticial) de afección de la
médula ósea.
- Eliminación de parte del cromosoma 13 (sin otras
anormalidades en los cromosomas).
- Baja proporción de células que contienen ZAP-70 o CD38.
Los factores pronósticos basados en pruebas de laboratorio más
recientes, tales como la presencia o ausencia de ZAP-70 y CD38,
probablemente se tornarán más importantes con el paso del tiempo, y
puede que eventualmente sean mejores predictores de la evolución de la
enfermedad que los sistemas de clasificación, especialmente para las
personas cuya CLL se encuentra en las primeras etapas.
Determinación de las etapas de la
leucemia de células peludas
No existe un sistema de clasificación de las etapas de la leucemia de
células peludas que esté generalmente aceptado.
Última
revisión / cambio realizado: 10-Sep.-2009
Última actualizción completa: 10-Sep.-2009
|
|
 |
|
 |