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sobre el cáncer, llame al 1-800-ACS-2345 (1-800-227-2345) o
envíenos un mensaje por correo electrónico.
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| ¿Qué es? |
| Leucemia mieloide aguda (mielógena) |
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¿Qué es la
leucemia mieloide aguda?
A la leucemia mieloide aguda (acute myeloid leukemia, AML) se le conoce
por muchos nombres, incluyendo leucemia mielocítica aguda, leucemia
mielógena aguda, leucemia granulocítica aguda y leucemia no linfocítica
aguda. El término "aguda" significa que la leucemia puede progresar
rápidamente y, si no se trata, probablemente sea fatal en pocos meses.
La leucemia mieloide aguda (AML) es un cáncer que se origina en las
células que normalmente madurarían hacia los diferentes tipos de
células sanguíneas. La mayoría de los casos de AML
se originan de células que se convertirían en glóbulos blancos (pero no
en linfocitos), pero en algunos casos de AML se desarrollan en otros
tipos de células formadoras de la sangre. Los diferentes tipos de AML
se presentan en la sección “¿Cómo se clasifica la leucemia mieloide
aguda?”
(La leucemia aguda que se origina en los linfocitos se llama leucemia
linfocítica aguda [ALL]). Para más información sobre este
tipo de leucemia, llame al teléfono 1-800-227-2345 para solicitar una
copia de nuestro documento Leucemia
linfocítica
aguda.
La leucemia mieloide aguda se inicia en la médula ósea (la parte
interior blanda de los huesos, donde se producen las nuevas células
sanguíneas), pero en la mayoría de los casos pasa rápidamente a la
sangre. Algunas veces, se puede propagar a otras partes del cuerpo,
como a los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo, el sistema nervioso
central (el cerebro y la médula espinal) y los testículos (en los
hombres).
Otros tipos de cáncer pueden comenzar en estos órganos y propagarse
después a la médula ósea, pero estos cánceres que comienzan en otro
lugar y se propagan después a la médula ósea no son leucemia.
Médula ósea, sangre y tejido
linfoide normales
Para entender los diferentes tipos de leucemia, ayuda tener algunos
conocimientos básicos sobre los sistemas sanguíneo y linfático.
Médula ósea
La médula ósea es la porción suave interior de algunos huesos como el
cráneo, los omóplatos, las costillas, la pelvis y la columna vertebral.
La médula ósea consiste en un pequeño número de células madre
sanguíneas, células productoras de sangre más maduras, células adiposas
y tejidos de apoyo que ayudan al crecimiento celular.
Las células madre sanguíneas experimentan una serie de cambios para
producir nuevas células sanguíneas. Durante este proceso, las células
se desarrollan hasta convertirse en linfocitos (un tipo de glóbulo
blanco) o en otras células productoras de sangre. Las otras células
productoras de sangre se pueden desarrollar hasta uno de los tres
principales tipos de células sanguíneas:
- Glóbulos rojos.
- Glóbulos blancos (que no son linfocitos).
- Plaquetas.
Glóbulos rojos
Los glóbulos rojos transportan oxígeno desde los pulmones a todos los
demás tejidos del cuerpo, y llevan el dióxido de carbono hasta los
pulmones para su eliminación. Usualmente, la anemia (una cantidad
insuficiente de glóbulos rojos en el cuerpo) causa que una persona se
sienta cansada, débil y tenga dificultad para respirar debido a que los
tejidos del cuerpo no reciben suficiente oxígeno.
Plaquetas
Las plaquetas en realidad son fragmentos celulares producidos por un
tipo de célula de la médula ósea que se llama megacariocito. Las
plaquetas son importantes para tapar los orificios de los vasos
sanguíneos causados por cortaduras y hematomas. Un número disminuido de
plaquetas se llama trombocitopenia. Una persona con trombocitopenia
puede sangrar y desarrollar hematomas fácilmente.
Glóbulos blancos
Los glóbulos blancos ayudan al cuerpo a combatir las infecciones. Los
linfocitos son un tipo de glóbulo blanco. Los otros tipos de glóbulos
blancos son los granulocitos (neutrófilos, basófilos y eosinófilos) y
los monocitos.
Linfocitos:
son las principales células que forman el tejido linfático, que es una
parte importante del sistema inmunitario. El tejido linfático se
encuentra en los ganglios linfáticos, el timo, el bazo, las amígdalas y
las glándulas adenoides, y se encuentra diseminado a través de los
sistemas digestivo y respiratorio y la médula ósea.
Los linfocitos se desarrollan a partir de células llamadas linfoblastos hasta
convertirse en células maduras que combaten las infecciones. Los dos
tipos principales de linfocitos son los linfocitos B (o células B) y
los linfocitos T (o células T).
- Los linfocitos
B protegen al cuerpo contra gérmenes invasores al
desarrollarse (madurar) para formar células plasmáticas, que producen
proteínas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos se adhieren a los
gérmenes (bacteria, virus y hongos), lo que ayuda a los otros glóbulos
blancos a reconocerlos y destruirlos.
- Los linfocitos
T pueden reconocer las células infectadas por virus y
destruirlas directamente.
Granulocitos:
glóbulos blancos que tienen gránulos, que son manchas que se pueden ver
a través del microscopio. Estos gránulos contienen enzimas y otras
sustancias que pueden destruir gérmenes como las bacterias. Los tres
tipos de granulocitos, neutrófilos,
basófilos y eosinófilos,
se distinguen por el tamaño y el color de los gránulos. Los
granulocitos se desarrollan a partir de células productoras de sangre
llamadas mieloblastos
hasta convertirse en células maduras que combaten las infecciones.
Monocitos:
estos glóbulos blancos, que están relacionados con los granulocitos,
también son importantes para proteger al cuerpo contra las bacterias.
Se generan en la médula ósea como monoblastos
productores de sangre y se desarrollan hasta convertirse en monocitos
maduros. Después de circular en el torrente sanguíneo por
aproximadamente un día, los monocitos ingresan en los tejidos
corporales para convertirse en macrófagos,
que pueden destruir algunos gérmenes rodeándolos y digiriéndolos. Los
macrófagos también ayudan a los linfocitos a reconocer gérmenes y
comenzar a producir anticuerpos para combatirlos.
Cualquiera de las células formadoras de sangre o células linfoides de
la médula ósea puede convertirse en una célula leucémica. Una vez que
ocurre este cambio, las células leucémicas no pasan por el proceso
normal de maduración. Las células leucémicas se pueden reproducir
rápidamente, pero en la mayoría de los casos el problema es que no
mueren cuando debería hacerlo, sino que sobreviven y se acumulan en la
médula ósea. Con el paso del tiempo, estas células entran en el
torrente sanguíneo y se propagan a otros órganos, en donde pueden
evitar el funcionamiento normal de otras células corporales.
Tipos de leucemias
No todas las leucemias son iguales. Las leucemias se dividen en cuatro
tipos principales. Cuando los médicos saben el tipo de leucemia
específico que padece el paciente, pueden hacer un mejor pronóstico
(tener una mejor perspectiva) y seleccionar el mejor tratamiento.
Leucemia aguda versus leucemia crónica
El primer factor para clasificar la leucemia de un paciente es si la
mayoría de las células anormales son maduras (parecen glóbulos blancos
normales) o inmaduras (más bien parecen células madre).
En la leucemia aguda
las células de la médula ósea no pueden madurar apropiadamente. Las
células leucémicas inmaduras continúan reproduciéndose y acumulándose.
Sin tratamiento, la mayoría de los pacientes con leucemia aguda
vivirían sólo unos meses. Algunos tipos de leucemia aguda responden
bien al tratamiento, y muchos pacientes se pueden curar. Otros tipos de
leucemia aguda tienen una perspectiva menos favorable.
En la leucemia crónica,
las células pueden madurar parcialmente, pero no por completo. Estas
células no son normales, aunque parezcan ser bastante
normales. Por lo general, no combaten las infecciones tan
bien como los glóbulos blancos normales, y sobreviven más tiempo, se
acumulan y desplazan a las células normales. La leucemia crónica tiende
a progresar por un periodo de tiempo más prolongado, y la mayoría de
los pacientes puede vivir por muchos años. Sin embargo, las leucemias
crónicas son generalmente más difíciles de curar que las leucemias
agudas.
Leucemia mieloide versus leucemia
linfocítica
El segundo factor para clasificar la leucemia es el tipo de células de
la médula ósea que están afectadas.
Las leucemias que se inician como células mieloides en etapa temprana,
glóbulos blancos (que no sean linfocitos), glóbulos rojos o células
productoras de plaquetas (megacariocitos), son leucemias mieloides (también
conocida como leucemias mielocíticas,
mielógenas o no linfocíticas).
Si el cáncer comienza en las primeras etapas de los linfocitos, se
llama leucemia linfocítica
(también conocida como leucemia linfoide o linfoblástica). Los linfomas
también son cánceres que se originan en los linfocitos. No obstante, a
diferencia de las leucemias linfocíticas que se desarrollan en la
médula ósea, los linfomas se desarrollan de células en los ganglios
linfáticos o en otros órganos.
Dependiendo de si las leucemias son agudas o crónicas, y si son
mieloides o linfocíticas, se pueden dividir en cuatro grupos
principales:
- Leucemia mieloide aguda
(acute myeloid leucemia, AML) o mielógena.
- Leucemia mieloide crónica
(chronic myeloid leucemia, CML) o mielógena.
- Leucemia linfocítica aguda
(acute lymphocytic leucemia, ALL), o linfoblástica.
- Leucemia linfocítica
crónica (chronic lymphocytic leukemia, CLL).
El resto de este documento contiene información sobre las leucemias
mieloides agudas en los adultos solamente. Las leucemias crónicas en
adultos y la leucemia linfocítica aguda (ALL) en adultos se discuten en
otros documentos de la Sociedad Americana del Cáncer. Si desea
información sobre la AML en niños, consulte el documento “Leucemias en
niños”.
¿Qué indican
las estadísticas clave sobre la leucemia mieloide aguda?
La Sociedad Americana del Cáncer calcula que durante el 2009 se
reportará lo siguiente en cuanto a la leucemia en los Estados Unidos:
- Alrededor de 44,790 nuevos casos de leucemia (todos los
tipos) y 21,870 muertes a causa de leucemia (todos los tipos).
- Alrededor de 12,810 nuevos casos de leucemia mieloide aguda
(AML). La mayoría se reportará en adultos.
- Alrededor de 9,000 muertes a causa de AML. Casi todas se
reportará en adultos.
Por lo general, la leucemia mieloide aguda es una enfermedad que afecta
a personas de edad avanzada, y es poco común en personas menores de 40
años. La edad promedio de un paciente con AML es de
aproximadamente 67 años.
La leucemia mieloide aguda es ligeramente más común entre los hombres
que entre las mujeres. El riesgo de padecer AML en el transcurso de la
vida para el hombre promedio es de alrededor de 1 en 250; para la mujer
promedio, el riesgo es de alrededor de 1 en 300.
En la sección ¿Cómo se trata la leucemia mieloide aguda? puede
encontrar información sobre las tasas de éxito del tratamiento de las
AML en adultos.
Última
revisión / cambio realizado: 30-Sep.-2009
Última actualización completa: 30-Sep.-2009
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