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| Tratamiento |
| Cáncer de vesícula biliar |
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¿Cómo se
trata el cáncer de vesícula biliar?
Esta información
representa los puntos de vista de los médicos y enfermeras que prestan
servicio en la junta cáncer Information Database Editorial Board de la
Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre tratamientos que este documento contiene, no es la
norma oficial de la Sociedad ni se pretende que sea un consejo médico
que sustituya la experiencia y el criterio de su equipo de atención del
cáncer. Su objetivo es ayudar a usted y a su familia a que tomen
decisiones fundamentadas en conjunto con su médico.
Su médico puede tener razones para sugerir un plan de tratamiento
diferente a estas opciones generales de tratamiento. No dude en
hacerles preguntas sobre sus opciones de tratamiento.
La primera parte de esta sección describe los varios tipos de
tratamientos usados para el cáncer de vesícula biliar. Esto es seguido
de una descripción de los métodos más comunes usados para estos
cánceres según las distintas situaciones.
Decisiones sobre el tratamiento
Después de encontrar y clasificar el cáncer de vesícula biliar, el
equipo que atiende su cáncer hablará de las opciones de tratamiento con
usted. Es importante que dedique tiempo para pensar sobre sus opciones.
Al elegir un plan de tratamiento, los factores que deben considerarse
incluyen el tipo y la etapa del cáncer, los efectos secundarios
probables del tratamiento, su salud en general, y la probabilidad de
curar la enfermedad, de extender la vida o de aliviar los síntomas.
Si el tiempo lo permite, a menudo es una buena idea buscar una segunda
opinión, especialmente para un cáncer poco común como es el de la
vesícula biliar. Una segunda opinión puede suministrar más información
y puede ayudarle a sentirse más a gusto con el plan de tratamiento
elegido.
Casi todos los doctores están de acuerdo en que la cirugía ofrece la
única probabilidad razonable para curar a las personas que tienen
cáncer de vesícula biliar. Sin embargo, hay diferencias de opinión
acerca de cuán avanzado puede estar el cáncer de vesícula biliar y aún
ser curable. Por lo tanto, resulta especialmente importante que las
personas con cáncer de vesícula biliar obtengan una segunda opinión al
considerar las opciones de tratamiento. Encontrar un médico con
experiencia en el tratamiento de esta enfermedad también puede ofrecer
otros beneficios. La mayoría de los estudios encontraron que las
cirugías más extensas tienden a dar como resultado tasas de
supervivencia más altas, pero tales operaciones se hacen con más
frecuencia en importantes centros de cáncer, y es posible que no estén
disponibles en cada comunidad.
En general, la propagación del cáncer fuera de la vesícula biliar no
siempre lo hace incurable por cirugía, a menos que el cáncer se haya
propagado a áreas muy distantes o a los vasos sanguíneos principales.
Si, por ejemplo, el cáncer ha invadido el hígado, pero sólo un área, y
no a mucha profundidad, es posible extirpar todo el cáncer
quirúrgicamente. Si el cáncer se ha propagado a ambos lados del hígado,
al revestimiento de la cavidad abdominal, a órganos localizados a más
distancia de la vesícula biliar que el hígado, o si rodea una vena
sanguínea principal, puede que la cirugía no logre extirparlo todo.
Cirugía
Hay dos tipos generales de tratamiento quirúrgico para el cáncer de
vesícula biliar: la cirugía
potencialmente curativa y la cirugía paliativa.
La cirugía potencialmente curativa se utiliza cuando los estudios por
imágenes indican una buena probabilidad de que el cirujano podrá
extirpar todo el cáncer. Los doctores pueden emplear el término resecable para
describir los cánceres que creen pueden extirparse por la cirugía
potencialmente curativa; y no
resecable para describir los que creen que se han
propagado demasiado lejos, o están localizados en un lugar en donde
sería demasiado difícil extirparlos del todo por cirugía.
Desafortunadamente, sólo un pequeño número de cánceres de vesícula
biliar son resecables al momento de ser encontrados.
La cirugía paliativa puede hacerse para aliviar el dolor o para
prevenir complicaciones como el bloqueo de los conductos biliares, si
el tumor se ha propagado demasiado como para que se extirpe por
completo. No se espera que la cirugía paliativa cure el cáncer, pero
algunas veces puede ayudar a aliviar los síntomas y/o a prolongar la
vida de la persona. La cirugía paliativa se describe e la sección
“Terapia paliativa”.
La cirugía utilizada para extirpar el cáncer de vesícula biliar tiene
efectos secundarios significativos y, dependiendo de cuán extenso sea,
puede requerir de varias semanas para la recuperación. Los pacientes
que tienen un cáncer incurable podrían desear evaluar cuidadosamente
las ventas y las desventajas de la cirugía o los tratamientos que
requieren mucho tiempo de recuperación. A menos que haya una clara
evidencia que indique que tales tratamientos mejorarán las
probabilidades de supervivencia o la calidad de vida del paciente,
algunos pacientes que tienen cáncer de vesícula biliar en una etapa
avanzada podrían decidir evitarlas.
Colecistectomía
(colecistectomía simple)
Si se extirpa toda la vesícula biliar (pero sólo la vesícula biliar),
la operación se conoce como colecistectomía o colecistectomía simple.
La mayoría de los médicos sólo utiliza esta operación para tratar el
cáncer de vesícula biliar si existe una probabilidad muy buena que el
cáncer esté en una etapa muy tempana (T1a) y si es poco probable que se
haya propagado fuera de la vesícula biliar. Resulta imposible para los
médicos conocer la extensión real de la enfermedad sino hasta después
de la cirugía, cuando se observa la vesícula biliar con un microscopio.
Si en ese momento se encuentra que el cáncer aún está en etapa
temprana, no hay necesidad de cirugía adicional. Por otro
lado, si el cáncer está en una etapa más avanzada de lo que se pensó,
usualmente se recomienda una cirugía más extensa.
Algunas veces, los cánceres de vesícula biliar son encontrados
casualmente después que a una persona se le hace una colecistectomía
por otra razón, tal como cálculos biliares. De nuevo, si el médico cree
el cáncer probablemente se extirpó completamente, no hay necesidad de
más cirugía. Si existe una probabilidad que el cáncer se haya propagado
fuera de la vesícula biliar, puede que se aconseje hacer una cirugía
más extensa.
Una colecistectomía se puede hacer de dos maneras:
Colecistectomía abierta:
en este método, el cirujano extirpa la vesícula biliar a través de una
incisión grande (corte) en la pared abdominal. Si parece probable, por
los estudios por imágenes u otras pruebas, que puede haber cáncer de
vesícula biliar, los médicos usualmente recomiendan este método en
lugar de la colecistectomía laparoscópica.
Colecistectomía
laparoscópica: si los estudios por imágenes y/u otras
pruebas no les hacen pensar al médico que hay cáncer de vesícula
biliar, pero el médico cree que se extirpar la vesícula biliar debido a
cálculos biliares u otros problemas, la operación puede hacerse con un
laparoscopio. El laparoscopio es un tubo delgado y flexible que tiene
una cámara de vídeo diminuta en un extremo y se inserta a través de una
pequeña incisión quirúrgica en el costado del paciente. Otros
instrumentos quirúrgicos largos se introducen a través de varias
aberturas pequeñas para cortar y extirpar la vesícula biliar.
La cirugía laparoscópica tiende a ser más fácil para los pacientes
debido a que las incisiones son más pequeñas. Sin embargo, debido a que
la colecistectomía algunas veces causa propagación accidental del
cáncer a otras partes del cuerpo, este procedimiento no se emplea
usualmente si se sospecha cáncer de vesícula biliar.
Si se descubre cáncer de vesícula biliar durante una colecistectomía
laparoscópica, la mayoría de los cirujanos cambiarían el procedimiento
a colecistectomía abierta (hacen una incisión de mayor tamaño y llevan
a cabo la operación con los instrumentos de una cirugía convencional).
Este cambio se hace para evitar el riesgo de dejar cáncer que pudiera
propagarse fuera de la vesícula biliar. También evita que la cavidad
abdominal quede "contaminada" con células cancerosas que salen del
interior de la vesícula biliar cuando ésta se aprieta al extirparse.
Colecistectomía extendida
(radical)
Debido al riesgo de que el cáncer de vesícula biliar regrese si sólo se
extirpa la vesícula biliar, en la mayoría de los casos se hace una
operación más extensa, conocida como colecistectomía extendida (o
radical). Ésta puede ser una operación de mayor grado y compleja, y es
mejor que la haga un cirujano con experiencia en el tratamiento de
cáncer de vesícula biliar.
La extensión de la cirugía depende del lugar donde está localizado el
cáncer y cuán lejos probablemente se ha propagado. Como mínimo, una
colecistectomía conlleva la extirpación de:
- La vesícula biliar.
- Aproximadamente una pulgada o más del tejido del hígado
contiguo a la vesícula biliar.
- Todos los ganglios linfáticos en la región.
Si el cirujano cree que es necesario y si el paciente está lo
suficientemente saludable, la operación también puede incluir una o más
de lo siguiente:
- Más extirpación del hígado, desde una sección del hígado,
en forma de cuña, cercana a la vesícula biliar (resección en cuña)
hasta todo un lóbulo del hígado (lobectomía hepática).
- Extirpación del conducto colédoco.
- Extirpación de parte o de todo el ligamento entre el hígado
y los intestinos.
- Extirpación de ganglios linfáticos alrededor del páncreas,
alrededor de los vasos sanguíneos principales que conducen al hígado
(vena porta y la arteria hepática) y alrededor de
la arteria que lleva la sangre a casi todo el intestino delgado y el
páncreas.
- Extirpación del páncreas.
- Extirpación del duodeno (la primera parte del intestino
delgado donde descarga el conducto biliar).
- Extirpación de cualquier otra área de los órganos a los que
se haya propagado el cáncer.
Posibles riesgos y
efectos secundarios
Los riesgos y los efectos secundarios de la cirugía dependen en gran
manera de la extensión de la operación y la salud general de la persona
antes de la cirugía. Toda cirugía conlleva algunos riesgos, incluyendo
la posibilidad de hemorragia, infecciones, complicaciones de la
anestesia y pulmonía.
La colecistectomía laparoscópica es la operación menos invasiva y
tiende a causar menos efectos secundarios. La mayoría de las personas
presentarán al menos algo de dolor a causa de las incisiones por
algunos días después de la operación, aunque esto usualmente puede ser
controlado con medicamentos de ser necesario. La incisión que se hace
para una colecistectomía abierta es de mayor tamaño. Por lo
tanto, el paciente usualmente presenta más dolor y el periodo de
recuperación es más prolongado.
La colecistectomía extendida es una operación de mayor que puede
conllevar la extirpación de partes de varios órganos. Esto pude tener
un efecto significativo en la recuperación y la salud de una persona
después de la cirugía. Debido a que la mayoría de los órganos está
relacionada con la digestión, es posible que los problemas de
alimentación sean una inquietud por algún tiempo después de la cirugía.
Para más información general sobre cirugía, remítame al documento
“Cirugía”.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos de alta energía (por ejemplo, rayos X) o
partículas para destruir las células cancerosas. Existen diferentes
clases de radioterapia.
- La radiación
mediante un haz de rayos externos (EBRT, por sus siglas en
inglés), también conocida como radioterapia externa, utiliza rayos X
provenientes de una máquina localizada fuera del cuerpo del paciente,
para destruir las células cancerosas.
- La braquiterapia
(terapia de radiación interna) utiliza pequeñas pastillas de material
radiactivo que se colocan junto o directamente en el cáncer.
La radioterapia externa es la forma más común de radioterapia para
tratar el cáncer de vesícula biliar. El tratamiento es muy similar a la
radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí
no causa dolor. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación
cuidadosamente tomará medidas para determinar los ángulos correctos
para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación.
Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de
preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento)
usualmente toma más. Con más frecuencia, los tratamientos de radiación
se administran cinco días a la semana por varias semanas.
La radiación externa convencional se usa con mucha menos frecuencia que
en el pasado. Con las técnicas más nuevas, los médicos pueden tratar
los cánceres de vesícula biliar con más precisión mientras se reduce la
exposición de radiación a los tejidos sanos adyacentes. Esto puede
ofrecer una mejor probabilidad de aumentar la tasa de éxito y reducir
los efectos secundarios.
Radioterapia
conformacional tridimensional (3D-CRT): utiliza
computadoras especiales para determinar con precisión la ubicación del
tumor(s). Entonces los rayos de la radiación son configurados y
dirigidos al tumor(s) desde varias direcciones, lo que hace menos
probable que haya daños a los tejidos normales. La mayoría de los
médicos actualmente recomiendan usarla cuando está disponible.
Usos de radioterapia
La terapia por radiación puede utilizarse de varias formas para tratar
el cáncer de vesícula biliar.
Como terapia adyuvante
para los cánceres resecables: puede utilizarse como
terapia adyuvante (una terapia que se suma al efecto de la terapia
principal, que casi siempre es la cirugía) para tratar de destruir las
células cancerosas que pudieran quedar después de la cirugía. A menudo,
la radioterapia se administra junto con un medicamento de quimioterapia
llamado 5-fluorouracilo (5-FU) que puede hacer la radiación más
eficaz. Algunos estudios poco abarcadores parecen sugerir que
el uso de la radioterapia después de la cirugía puede ayudar a los
pacientes a vivir por más tiempo. Sin embargo, se necesita
más investigación para confirmar esto.
Con más frecuencia, la radioterapia se administra después de la
cirugía, pero en algunos casos se puede administrar durante la
operación, lo que permite al cirujano apartar los órganos sanos para
limitar la radiación a sólo las áreas específicas. A esto se le llama
radioterapia intraoperatoria (IORT). La IORT es casi siempre
radioterapia externa. Actualmente, pocos centros ofrecen la IORT.
Como parte de una terapia
principal para algunos cánceres avanzados: la radioterapia
también se puede utilizar como terapia principal en algunos pacientes
cuyo cáncer no es resecable, pero que se ha propagado ampliamente por
el cuerpo. Con mayor frecuencia, se administra con
quimioterapia. El tratamiento en este caso no ofrece una cura, pero
puede ayudar a los pacientes a vivir por más tiempo. Se necesita más
investigación para determinar si esa terapia es realmente útil en los
pacientes.
Como terapia paliativa:
la radioterapia se utiliza con frecuencia para aliviar síntomas cuando
el cáncer de un paciente está demasiado avanzado como para que pueda
curarse. Puede utilizarse para aliviar el dolor u otros síntomas, al
reducir el tamaño de los tumores que bloquean el paso de la sangre o de
la bilis, o que están presionando algunos nervios. Hay un consenso
general entre los doctores respecto de que la radiación paliativa
contra el cáncer de vesícula biliar es útil.
Posibles efectos
secundarios de la radioterapia
Los efectos secundarios de la radioterapia externa pudieran incluir
problemas en la piel, parecidos a quemaduras por el sol, en el área
donde se dirige la radiación al cuerpo, náusea, vómitos y cansancio. A
menudo éstos desaparecen después del tratamiento. La radiación también
puede empeorar sus efectos secundarios de la quimioterapia.
Para más información sobre la radioterapia, por favor remítase al
documento de la Sociedad Americana del Cáncer "Radioterapia: una guía
para los pacientes y su familiares”.
Quimioterapia
La quimioterapia consiste de medicamentos contra el cáncer que se
administran por vía venosa u oral. Estos medicamentos entran en el
torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo, lo que hace
que éste sea un tratamiento útil en algunos cánceres que se han
propagado a órganos más allá de la vesícula biliar. Desafortunadamente,
la quimioterapia no es muy eficaz contra el cáncer de vesícula biliar,
razón por la cual no se usa ampliamente contra esta enfermedad.
Para los cánceres de vesícula biliar que son resecables, se puede
administrar quimioterapia después de la cirugía (a menudo con
radioterapia) para tratar de reducir el riesgo de que el cáncer
regrese. Además, se puede usar quimioterapia (con o sin radioterapia)
para los cánceres más avanzados. Sin embargo, no está claro si la
quimioterapia utilizada en esta situación ayuda a las personas a vivir
por más tiempo.
Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período
de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su
cuerpo se recupere. Los ciclos de quimioterapia generalmente durante
aproximadamente de tres a cuatro semanas. A menudo, la quimioterapia se
recomienda en pacientes que están en mal estado de salud, aunque la
edad avanzada en sí no es una barrera para recibir quimioterapia.
Infusión de la arteria
hepática: debido a la pobre respuesta que ofrece la
quimioterapia sistémica, los médicos actualmente están estudiando si
una infusión de la arteria hepática (HAI) es más eficaz. Esta técnica
administrar directamente la quimioterapia en la arteria hepática, la
cual suple a la mayoría de los tumores de vesícula biliar. Entonces, el
hígado saludable elimina la mayor parte del medicamento remanente antes
de que pueda llegar al resto del cuerpo. La HAI puede permitir que las
personas, cuyos cánceres no se podían extirpar mediante cirugía, a
vivir por más tiempo. Sin embargo, se necesita más
investigación sobre este asunto. Es posible que esta técnica no sea
útil en todos los casos ya que a menudo requiere cirugía para insertar
un catéter en la arteria hepática, una operación que muchos pacientes
de cáncer de vesícula biliar puede que no toleran bien.
Medicamentos para tratar
el cáncer de vesícula biliar
Se pueden usar varios medicamentos para tratar el cáncer de vesícula
biliar. En algunos casos, se combinan dos o más de estos medicamentos
para tratar que éstos sean más eficaces. Los medicamentos que se usan
con más frecuencia para el cáncer de vesícula biliar son:
- 5-fluorouracilo (5-FU).
- Gemcitabina.
- Mitomicina C.
- Doxorrubicina (Adriamicina).
- Cisplatino.
- Capecitabina.
Posibles efectos
secundarios
Los medicamentos quimioterapéuticos ejercen su acción atacando las
células que se dividen rápidamente, manera en la cual combaten las
células cancerosas. Pero otras células del cuerpo, como las de la
médula ósea, las del recubrimiento de la boca y los intestinos y las de
los folículos pilosos también se dividen rápidamente. Es probable que
estas células también resulten afectadas por la quimioterapia, y esto
puede producir efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis
de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo
que se administran. Estos efectos secundarios pueden incluir:
- Pérdida del cabello.
- Llagas en la boca.
- Pérdida del apetito.
- Náuseas y vómitos.
- Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a los
bajos niveles de glóbulos blancos).
- Aparición de hematomas o sangrado con facilidad (debido al
bajo número de plaquetas).
- Cansancio (debido a la cuenta baja de glóbulos rojos).
Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen
después de finalizar el tratamiento. Muchas veces hay métodos para
aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, existen medicamentos que
se pueden administrar para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y
los vómitos. Asegúrese de preguntarle a su médico o enfermera sobre los
medicamentos que ayudan a reducir los efectos secundarios.
También avíseles cuando usted experimente los efectos secundarios para
que puedan ser tratados eficazmente.
Para más información sobre quimioterapia, por favor remítase al
documento de la Sociedad Americana del Cáncer "Quimioterapia: una guía
para los pacientes y su familiares”.
Terapia
paliativa
La terapia paliativa es el tratamiento que se emplea para ayudar a
controlar o reducir los síntomas causados por el cáncer avanzado. No se
espera que el tratamiento cure la enfermedad. Si el cáncer se ha
propagado demasiado lejos para ser extirpado completamente por cirugía,
los doctores pueden concentrarse en operaciones paliativas, radiación
paliativa, y otras terapias paliativas. Debido a que estos cánceres
suelen avanzar rápidamente, los médicos usualmente tratan de usar,
siempre que sea posible, terapias paliativas que tienen menos
probabilidad de afectar la calidad de vida de una persona.
Catéter biliar o “stent” biliar: si el cáncer bloquea un conducto que
transporta bilis de la vesícula biliar al intestino delgado,
el médico puede insertar un pequeño tubo (llamado “stent” o
catéter) en el conducto biliar o en la vesícula biliar para
ayudar a mantenerlo abierto. Esto se puede hacer como parte de un
procedimiento de colangiografía, tal como PTC o ERCP (consulte la
sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de vesícula biliar?”) o, en
algunos casos, como parte de una cirugía. El tubo o “stent” abre el
conducto para permitir que la bilis drene hacia el intestino delgado,
mientras que un catéter drena hacia una bolsa colocada fuera del cuerpo
que puede vaciarse cuando sea necesario. Es posible
que haya que reemplazar el “stent” o el catéter cada dos o tres meses,
a fin de reducir el riesgo de ictericia o de inflamación de la vesícula
biliar.
Derivación biliar: en las personas que están lo suficientemente
saludables, otra opción para transportar bilis de la vesícula biliar es
mediante una cirugía llamada derivación biliar Hay varias operaciones
diferentes para la derivación biliar. La selección de una de ellas se
basa en la localización del bloqueo. Una coledocoyeyunostomía une el
conducto colédoco con el yeyuno del intestino delgado, mientras que una
gastroyeyunostomía une el estómago con el yeyuno del intestino delgado.
En una hepaticoenterostomía se unen el conducto que lleva la bilis
desde el hígado y el yeyuno del intestino delgado.
Inyección de alcohol: para aliviar el dolor, los doctores pueden calmar
las sensaciones dolorosas provenientes de la vesícula biliar y del área
intestinal, que transmiten los nervios al cerebro, al inyectarlos con
alcohol. Esto se puede hacer durante la cirugía o posteriormente con
ayuda de una CT como guía.
Radioterapia paliativa: la terapia por radiación puede emplearse para
ayudar a aliviar los dolores y otros síntomas, al matar algunas células
cancerosas que están bloqueando los conductos biliares o que están
ejerciendo presión sobre los nervios.
Medicamentos contra el dolor: si es necesario, los médicos pueden
recetar medicamentos fuertes que alivien el dolor. Algunas personas
afectadas con cáncer pueden resistirse al empleo de medicamentos
narcóticos por temor a estar somnolientos todo el tiempo o por miedo a
volverse adictos a los mismos. Sin embargo, muchas personas obtienen
alivio eficaz contra el dolor gracias a estos medicamentos sin padecer
graves efectos secundarios. Resulta importante que le comunique al
equipo de profesionales que atienden el cáncer si usted tiene dolor de
manera que pueda ser tratado eficazmente.
Estudios
clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su
diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una
de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el
más adecuado para tratar su caso. Tal vez haya escuchado hablar acerca
de estudios clínicos sobre su tipo de cáncer. O quizá uno de los
miembros de su equipo médico le mencionó un estudio clínico.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Puede llamar al 1-800-303-5691 o visitar nuestro sitio Web
http://clinicaltrials.cancer.org para solicitar este
servicio. También puede obtener una lista de los estudios clínicos
actuales llamando a la línea telefónica sin costo de Servicio de
Información sobre Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer al
1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o visitando el sitio Web sobre estudios
clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.
Debe reunir ciertos requisitos para participar en cualquier estudio
clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden mejores métodos para tratar la enfermedad. pero no es una
opción adecuada para todos.
Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en
nuestro documento Estudios clínicos: lo que
necesita saber, el cual puede leer en nuestro
sitio Web o puede solicitar a través de nuestro número de teléfono
gratuito.
Terapias
complementarias y alternativas
Cuando padece cáncer, es posible que escuche maneras de tratar esta
enfermedad o de aliviar los síntomas que sean diferentes al tratamiento
médico convencional (estándar). Estos tratamientos pueden incluir
vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como acupuntura y
masaje, entre muchos otros. Es posible que tenga muchas preguntas sobre
estos tratamientos. A continuación se listan algunas en las que
posiblemente ya haya pensado:
- ¿Cómo sé si un tratamiento no convencional es seguro?
- ¿Cómo sé si es eficaz?
- ¿Debo tratar uno o más de estos tratamientos?
- ¿Qué sabe o piensa mi médico sobre estos tratamientos?
¿Debo decir a mi médico que estoy pensando tratarlos?
- ¿Causarán estos tratamientos un problema con mi tratamiento
médico convencional?
- ¿Cuál es la diferencia entre tratamientos “complementarios”
y “alternativos”?
- ¿Dónde puedo encontrar más información sobre estos
tratamientos?
Términos que pueden ser
confusos
No todas las personas usan estos términos de la misma manera, lo cual
puede crear confusión. La Sociedad Americana del Cáncer utiliza el
término complementario
para referirse a medicinas o tratamientos que se usan junto con su
atención médica regular. La medicina alternativa es un
tratamiento que se usa en
lugar del tratamiento médico convencional.
Métodos complementarios:
en su mayor parte los métodos de los tratamientos complementarios no se
presentan como curas del cáncer. Con mayor frecuencia se usan para
ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se pueden usar de manera
complementaria son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura
para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas.
Existen muchos otros. Se sabe que algunos métodos ayudan, pero otros no
se han probado. Se ha comprobado que algunos de ellos no son útiles, y
se ha descubierto que unos pocos son perjudiciales. Sin embargo,
algunos de estos métodos pueden aumentar su comodidad y bienestar.
Existen muchos métodos complementarios que puede usar con seguridad
junto con su tratamiento médico para ayudar a aliviar los síntomas o
los efectos secundarios, aliviar el dolor o ayudarle a disfrutar más la
vida. Por ejemplo, algunas personas descubren que algunos métodos como
la aromaterapia, la terapia con masaje, la meditación o el yoga les son
de utilidad.
Tratamientos alternativos:
los tratamientos alternativos son aquellos que se usan en lugar de la
atención médica convencional. No se ha comprobado que estos
tratamientos sean seguros ni efectivos mediante estudios clínicos.
Algunos de estos métodos hasta pueden ser peligrosos o tener efectos
secundarios potencialmente mortales. En la mayoría de los casos el
mayor peligro es que se puede perder la oportunidad de beneficiarse de
un tratamiento convencional. Las demoras o las interrupciones en su
tratamiento médico convencional puede dar al cáncer más tiempo para
crecer.
Cómo decidir qué hacer
Es fácil entender por qué las personas con cáncer pueden considerar
métodos alternativos. Quieren hacer todo lo posible por combatir el
cáncer. Algunas veces los tratamientos convencionales como la
quimioterapia pueden ser difíciles de tolerar, o tal vez ya no surtan
efecto.
Algunas veces las personas sugieren que su método puede curar su cáncer
sin producirle efectos secundarios, y es normal que desee creer en
ellos. Pero la verdad es que la mayoría de los métodos no
convencionales no se han estudiado ni se ha comprobado su eficacia
contra el cáncer.
Al considerar sus opciones, hay tres pasos importantes que puede tomar:
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté pensando usar.
- Revise la lista de “signos de advertencia” que aparece a
continuación.
- Comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer al
teléfono 1-800-227-2345 para aprender más sobre métodos complementarios
o alternativos en general y para aprender más sobre los métodos que
está considerando.
Signos de advertencia
Puede utilizar las siguientes preguntas para determinar los
tratamientos o los métodos que debe evitar. Una respuesta afirmativa a
cualquiera de las siguientes preguntas es un signo de advertencia.
- ¿Promete el tratamiento una cura para todos o casi todos
los tipos de cáncer?
- ¿Se le dice que no use un tratamiento médico convencional?
- ¿Es el tratamiento o medicamento un “secreto” que sólo
ciertas personas pueden dar?
- ¿Requiere el tratamiento que viaje a otro país?
- ¿Atacan los promotores a la comunidad médica o científica?
Es su decisión
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre serán
suyas. Si está pensando en usar un método complementario o alternativo,
asegúrese de aprender sobre él y hablar con su médico sobre
él. Con información confiable y el apoyo de su equipo médico,
usted podrá usar seguramente los métodos que puedan ayudarle y evitar
los que puedan perjudicarle.
Opciones de
tratamiento por etapas
LLa etapa (extensión) del cáncer de vesícula biliar es un
factor importante para determinar las opciones de tratamiento. No
obstante, otros factores, como si el médico cree que el cáncer es
resecable mediante cirugía y el estado de salud general y las
preferencias también pueden desempañar un papel. También puede ser
importante la manera en que se descubrió el cáncer. Por ejemplo,
algunos cánceres se pueden encontrar mediante estudios por imágenes
antes de la cirugía, mientras que otros se pudieron haber descubierto
sólo después de la cirugía para tratar otra afección, tal como cálculos
biliares.
Independientemente de la etapa del cáncer, resulta muy importante que
usted entienda el objetivo del tratamiento antes de comenzarlo, ya sea
para tratar de curar el cáncer o para ayudar a aliviar los síntomas,
así como la probabilidad de beneficios y riesgos. Esto puede ayudarle a
tomar una decisión informada cuando analice sus opciones de
tratamiento.
Etapa IA
La mayoría de estos cánceres son encontrados después de una
colecistectomía simple (ya sea laparoscópica o abierta) cuando la
vesícula biliar se extirpa para tratar cálculos biliares o inflamación
crónica. La vesícula biliar luego se observa con un microscopio en el
laboratorio. Es en éste momento que se descubre el cáncer. Si
en ese momento se confirma que el cáncer está en etapa IA, no es
necesario más tratamiento.
En caso de que se descubra un tumor en etapa IA durante la
colecistectomía laparoscópica (en lugar de descubrirlo luego en el
laboratorio), es muy probable que el médico cambie la operación a una
colecistectomía abierta para reducir el riesgo de dejar algo de cáncer.
Si antes de la cirugía se observa en los estudios por imágenes un
posible cáncer en etapa IA, el cirujano puede elegir realizar una
colecistectomía simple abierta o hacer una colecistectomía extendida
(lo que conlleva extirpar ganglios linfáticos vecinos, junto con una
parte del hígado) para reducir las probabilidades de que el cáncer
regrese. Algunos centros de cáncer recomiendan la colecistectomía
extendida para todos los cánceres de vesícula biliar, aun en la etapa
IA.
Si después de la extirpación de la vesícula biliar (ya sea debido a
cálculos biliares, inflamación o sospecha de un cáncer en etapa IA), se
descubre que el cáncer es más avanzado que etapa IA, a menudo se hace
una operación más extensa. Esto se hace para remover cualquier cáncer
que se haya propagado fuera de la vesícula biliar antes de ser removido
y para asegurar que los ganglios linfáticos adyacentes no estaban
afectados. Es posible que se necesite remover incluso la piel donde se
hizo la incisión original (especialmente si la cirugía orinal fue hecha
laparoscópicamente), ya que las células cancerosas se pudieran haber
alojado allí.
Etapa IB
Por lo general, estos cánceres se pueden tratar con una colecistectomía
extendida para extirpar la vesícula biliar, los ganglios linfáticos
adyacentes y parte del hígado. Esto debe curar un alto porcentaje de
los pacientes si el cáncer está realmente en etapa IB.
Algunos médicos pueden recomendar quimioterapia adyuvante con o sin
radioterapia después de la cirugía, pero no está claro si esto mejora
la supervivencia.
Como se indicó anteriormente, si se extirpa la vesícula biliar durante
una colecistectomía simple debido a otra razón (cálculos biliares,
etc.) y se encuentra un cáncer en etapa IB, en la mayoría de los casos
el cirujano recomendará otra operación más extensa para tratar de
asegurar que se removió todo el cáncer.
Etapa II
Cuando son encontrados, estos cánceres ya han alcanzado un área fuera
de la vesícula biliar.
Puede que las personas con cáncer de vesícula biliar quieran buscar a
un cirujano con experiencia en el tratamiento de estos cánceres para
obtener una opinión sobre si el cáncer es resecable o no y cuáles
serían probablemente los resultados. De nuevo, esta operación puede ser
compleja.
Resecable: si el médico cree que el cáncer es resecable, la opción de
tratamiento preferida es la colecistectomía extendida. Este
procedimiento incluirá probablemente la extirpación de una parte más
grande del hígado y ganglios linfáticos adyacentes. Además,
pudiera conllevar la extirpación de partes de otros órganos cercanos.
Si se extirpa la vesícula biliar durante una colecistectomía simple
debido a otra razón (cálculos biliares, etc.) y se encuentra un cáncer
resecable en etapa II, en la mayoría de los casos el cirujano
recomendará otra operación más extensa para tratar de asegurar que se
removió todo el cáncer.
En muchos casos, los médicos pueden recomendar quimioterapia adyuvante,
radioterapia, o ambas, después de la cirugía para tratar de reducir el
riesgo de que el cáncer regrese. Sin embargo, no está claro cuán útil
es la terapia adyuvante en estas situaciones.
No resecable: si el médico cree que la cirugía no es una buena opción
(por ejemplo, debido al tamaño o la localización del cáncer o debido al
estado de salud general de la persona), el tratamiento usualmente se
debe enfocar en tratar de controlar el cáncer y los síntomas que puede
causar. El tratamiento con radioterapia, quimioterapia, o ambas, puede
ser útil por un tiempo para algunas personas. Para aquellas que
presentan ictericia debido a un bloqueo del conducto biliar, se puede
colocar un “stent” o un catéter en el conducto para permitir que la
bilis fluya. Si es necesario, una opción sería hacer una cirugía para
desviar el conducto biliar. Para las personas que presentan dolor, es
posible que sea útil la radioterapia, las inyecciones de alcohol a los
nervios que rodean la vesícula biliar y los medicamentos contra el
dolor.
Debido a que estos cánceres pueden ser muy difíciles de tratar con las
opciones actuales, quizás algunas personas quieran considerar la
participación en un estudio clínico de nuevos tratamientos.
Etapa III
Estos cánceres se han propagado más extensamente fuera de la vesícula
biliar cuando son encontrado, aunque aún no se han propagado a partes
distantes del cuerpo. Tienen una probabilidad menor de ser resecables,
aunque la cirugía puede ser una opción en algunos casos. Puede que
usted quiera buscar a un cirujano con experiencia en el tratamiento de
estos cánceres para obtener una opinión sobre si el cáncer es resecable
o no y cuáles serían probablemente los resultados.
Resecable: el tratamiento para estos cánceres es similar al de la etapa
II. Sin embargo, la cirugía necesita ser aún más extensa ya
que es posible que se requiera la extirpación de los vasos sanguíneos y
otros órganos. Sólo algunos pacientes podrán soportar la cirugía
radical. Por lo general, esta clase de cirugía puede realizarse sólo
por cirujanos especializados en cánceres de hígado y la vesícula biliar
y en centros de cáncer donde el personal cuente con el conocimiento y
la experiencia en la atención de los pacientes después de esta cirugía.
En muchos casos, los médicos pueden recomendar quimioterapia adyuvante,
radioterapia, o ambas, después de la cirugía para tratar de reducir el
riesgo de que el cáncer regrese. Sin embargo, no está claro cuán útil
es la terapia adyuvante en estas situaciones.
No resecable: para los pacientes con cáncer en etapa III que no se
pueden extirpar mediante cirugía, el tratamiento usualmente se debe
enfocar en tratar de controlar el cáncer y los síntomas que puede
causar. El tratamiento con radioterapia, quimioterapia, o ambas, puede
ser útil por un tiempo para algunas personas. Para aquellas que
presentan ictericia debido a un bloqueo del conducto biliar, se puede
colocar un “stent” o un catéter en el conducto para permitir que la
bilis fluya. Si es necesario, una opción sería hacer una cirugía para
desviar el conducto biliar. Para las personas que presentan dolor, es
posible que sea útil la radioterapia, las inyecciones de alcohol a los
nervios que rodean la vesícula biliar y los medicamentos contra el
dolor.
Debido a que estos cánceres pueden ser muy difíciles de tratar con las
opciones actuales, quizás algunas personas quieran considerar la
participación en un estudio clínico de nuevos tratamientos.
Etapa IV
Estos cánceres se han propagado a partes distantes del
cuerpo. Por lo tanto, la cirugía curativa no es una opción.
Es muy probable que el cáncer se haya propagado al revestimiento del
abdomen, llamado peritoneo.
Al igual que con los cánceres no resecables, el tratamiento usualmente
se enfoca en tratar de controlar el cáncer y los síntomas que puede
causar. El tratamiento con radioterapia, quimioterapia, o ambas, puede
ser útil por un tiempo para algunas personas. Para aquellas que
presentan ictericia debido a un bloqueo del conducto biliar, se puede
colocar un “stent” o un catéter en el conducto para permitir que la
bilis fluya. Si es necesario, una opción sería hacer una cirugía para
desviar el conducto biliar. Para las personas que presentan dolor, es
posible que sea útil la radioterapia, las inyecciones de alcohol a los
nervios que rodean la vesícula biliar y los medicamentos contra el
dolor.
Debido a que estos cánceres pueden ser muy difíciles de tratar con las
opciones actuales, quizás algunas personas quieran considerar la
participación en un estudio clínico de nuevos tratamientos.
Cáncer recurrente de
vesícula biliar
Si el cáncer regresa después del tratamiento inicial, el tratamiento
adicional depende de dónde recurre el cáncer, del tipo de tratamiento
que se utilizó previamente y del estado general de salud del paciente.
En la mayoría de los casos, el cáncer recurrente es no resecable y se
trata de la misma forma que el cáncer de vesícula biliar avanzado
(etapa IV, vea información anterior).
Debido a que los cánceres recurrentes son muy difíciles de tratar,
quizás los pacientes quieran considerar la participación en un estudio
clínico de nuevos tratamientos.
Más información sobre el tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, el Instituto
Nacional del Cáncer (NCI) y la National
Comprehensive Cancer Network (NCCN) son buenas fuentes de
información.
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de
tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
La NCCN, formada por expertos de muchos de los centros de cáncer más
importantes del país, desarrolla guías de tratamiento del cáncer que
los médicos pueden usar cuando tratan a sus pacientes. Estas guías
están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
¿Qué debe
preguntarle a su médico sobre
el
cáncer de vesícula biliar?
Es importante que tenga conversaciones francas y abiertas con los
miembros del equipo médico encargado de su caso. Ellos desean contestar
todas sus preguntas, no importa lo insignificantes que puedan parecer.
Por ejemplo, considere las siguientes:
- ¿Qué tipo de cáncer de vesícula biliar tengo?
- ¿Se me ha propagado el cáncer más allá de la vesícula
biliar?
- ¿Cuál es la etapa de mi cáncer y qué significa eso en mi
caso?
- ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de considerar las
opciones de tratamiento?
- ¿Cuánta experiencia tiene con el tratamiento de este tipo
de cáncer?
- ¿Qué opciones de tratamiento tengo?
- ¿Puede mi cáncer extirparse con cirugía?
- ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
- ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
- ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los
tratamientos que usted sugiere?
- ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
- ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará?
¿Dónde se administrará?
- ¿Cómo afectará el tratamiento mis actividades diarias?
- ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer recurra con
estos planes de tratamiento?
- ¿Qué se haría si el tratamiento no surte efecto o si el
cáncer regresa?
- ¿Qué tipo de atención médica de seguimiento necesitaría
después del tratamiento?
Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que
usted desee hacer. Por ejemplo, es posible que usted quiera más
información acerca de los períodos de recuperación, de manera que pueda
preparar su plan para sus actividades laborales. O tal vez desee
preguntar acerca de segundas opiniones o sobre estudios clínicos para
los cuales puede calificar.
¿Qué sucede
después del tratamiento
de la vesícula biliar?
La conclusión del tratamiento puede ser tanto estresante como
emocionante. Se sentirá aliviado de haber terminado el tratamiento,
pero a la vez es difícil no preocuparse por la posibilidad de que
recurra el cáncer (recurrencia significa el retorno del cáncer). Esta
preocupación es común entre las personas que han padecido cáncer.
Es posible que tarde un poco para sentir que la confianza en su
recuperación es real y para reducir algunos de sus temores. Para más
información sobre este tema, y para aprender cómo lidiar con la
posibilidad de que el cáncer regrese, llame al 1-800-227-2345 y
solicite el documento “Living
With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence”
(disponible en inglés) de la Sociedad Americana del Cáncer.
Atención de seguimiento
Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas
las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos
preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y puede requerir
que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT
o rayos X.
Si usted ha sido tratado con cirugía, muchos médicos recomiendan
atención de seguimiento con estudios por imágenes aproximadamente cada
a seis meses por al menos los primeros dos años, aunque no todos los
médicos siguen el mismo programa de tratamiento. La atención de
seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o
propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de
ciertos tratamientos.
Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención
médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.
Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios.
Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros
pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del
cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause
molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.
Además es importante conservar el seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar sobre la recurrencia del cáncer, ésta siempre es una
posibilidad. Si sucede, lo último de lo cual desea preocuparse es de
pagar el tratamiento. Si el cáncer recurre, el tratamiento adicional
dependerá de la localización del cáncer, qué tratamientos ha recibido
anteriormente y su salud. Para más información sobre cómo se trata el
cáncer recurrente, remítase a la sección, "¿Cómo se trata el cáncer de
vesícula biliar?" Para obtener más información general sobre cómo
lidiar con la recurrencia, usted puede consultar el documento
(disponible en inglés) “When Your Cancer Comes Back: Cancer
Recurrence”. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.
Visita a un médico nuevo
En cierto momento, después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que tenga que visitar a un médico nuevo. Es posible que su
médico original se haya mudado o jubilado, o tal vez usted se mudó o
cambió de médico por alguna razón. Es importante que proporcione a su
médico nuevo los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de tener a la mano la siguiente información:
- Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si se sometió a una cirugía, una copia del reporte del
procedimiento.
- Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al
alta que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su
casa.
- Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de
radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
- Si recibió quimioterapia, una lista de sus medicamentos,
las dosis y cuándo se tomaron.
Cambios del estilo de vida durante y
después del
tratamiento
El cáncer y su tratamiento pueden requerir mucho de su tiempo y
agotarle emocionalmente, pero también es una oportunidad para que vea
su vida bajo otra perspectiva. Tal vez piense en maneras de mejorar su
salud a largo plazo. Algunas personas comienzan a hacerlo durante el
tratamiento del cáncer.
Tome decisiones más
saludables
Piense en su vida antes de que se enterara que tenía cáncer. ¿Hacía
cosas que afectaban negativamente su salud? Quizás usted consumía
demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo que necesitaba, fumaba
o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, tal vez se guardaba sus
sentimientos, o permitía que los factores estresantes le afectaran por
demasiado tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse. El día de hoy
puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante
el resto de su vida. Se sentirá mejor y además estará más sano. ¿Qué
mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como
resultado de pasar por una experiencia que altera la vida como tener
cáncer?
Puede comenzar abordando los problemas que más le preocupan. Busque
ayuda en el caso de aquellos que son difíciles para usted. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Una buena alimentación puede ser difícil para todos, pero puede
volverse aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer.
Por ejemplo, el tratamiento puede cambiar su sentido del gusto. Las
náuseas pueden convertirse en un problema. Es posible que usted pierda
su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro
lado, algunas personas aumentan de peso aunque no coman más. Esto
también puede ser frustrante.
Si está perdiendo peso o tiene problemas con el sentido del gusto
durante el tratamiento, coma lo mejor que pueda y recuerde que estos
problemas se resolverán eventualmente. Puede preguntar a su equipo de
atención del cáncer que le refiera un dietista, que es un experto en
nutrición que le puede dar ideas para combatir algunos de los efectos
secundarios de su tratamiento. También puede descubrir que es útil
comer porciones más pequeñas cada 2 o 3 horas hasta que se sienta mejor
y pueda reanudar un horario más normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento es
adoptar hábitos saludables de alimentación. Se sorprenderá de los
beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como el aumento de
la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o
más porciones de vegetales y frutas al día. Seleccione alimentos de
granos integrales en lugar de harina blanca y azúcares. Trate de
limitar las carnes con alto contenido de grasa. Reduzca el consumo de
carnes procesadas como salchichas para perritos calientes, mortadela de
Bolonia y tocino. Si puede hacerlo evítelas definitivamente. Si bebe
alcohol, limite su consumo a 1 o 2 tragos al día como máximo. Y no se
le olvide hacer algún tipo de ejercicio regular. Una buena alimentación
y el ejercicio regular le ayudarán a mantener un peso saludable y le
darán más energía.
Descanso, cansancio,
trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están
recibiendo tratamiento del cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. En algunos casos, este cansancio continúa mucho tiempo
después del tratamiento, y puede hacerles difícil retomar sus
actividades físicas.
Sin embargo, el ejercicio puede ayudarle a reducir el cansancio. Los
estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de
ejercicios adecuado a sus necesidades personales se sienten mejor
física y emocionalmente y se pueden enfrentar mejor a la enfermedad.
Si está enfermo y necesita guardar cama durante el tratamiento, es
normal esperar que su forma física, resistencia y fuerza muscular
disminuyan hasta cierto grado. La terapia física puede ayudarle a
conservar la fuerza muscular y el rango de movimiento de sus músculos,
lo que a su vez puede ayudarle a combatir el cansancio y ese
sentimiento de depresión que algunas veces surge al estar tan cansado.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su propia
situación. Una persona de edad mayor que nunca ha hecho ejercicio no
podrá hacer el mismo nivel de ejercicio que una persona de 20 años de
edad que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no
se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar
caminar distancias cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar y pídales su
opinión acerca de planes de ejercicios. Luego, puede procurar que
alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se
motiven al no hacerlos solos. La participación de familiares y amigos
en un nuevo programa de ejercicios puede darle ese impulso adicional de
apoyo que le permita seguir cuando no tiene la motivación necesaria.
Sin embargo, si se siente muy cansado, debe asegurarse de equilibrar la
actividad con el descanso. Está bien descansar cuando lo necesita. Para
algunas personas es difícil permitirse descansar cuando acostumbraban a
trabajar todo el día o cuidar una familia.
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional.
- Mejora su acondicionamiento cardiovascular (corazón y
circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la depresión.
- Le hace sentir generalmente más feliz.
- Le ayuda a sentirse mejor consigo mismo.
Además sabemos que a largo plazo el ejercicio desempeña un papel en el
bloqueo de algunos tipos de cáncer. La Sociedad Americana del Cáncer,
en sus guías de actividades físicas para la prevención del cáncer,
recomienda que los adultos participen en al menos una actividad física
durante 30 minutos o más cinco días a la semana o más. Los niños y los
adolescentes deben tratar de realizar una actividad física vigorosa al
menos 60 minutos al día, cinco días a la semana como mínimo
¿Y qué acerca de la salud emocional?
Cuando termine su tratamiento es posible que se sienta abrumado con sus
emociones. Muchas personas experimentan esto. Tal vez pasó por tantas
cosas durante su tratamiento que sólo se podía enfocar en terminarlo.
Ahora puede descubrir lo que piensa sobre la posibilidad de su propia
muerte o el efecto de su cáncer en su familia, amigos y profesión. Tal
vez comience a reevaluar en sus relaciones con su cónyuge o compañero.
También pueden preocuparle problemas inesperados, por ejemplo, conforme
recupera la salud y visita menos al médico, verá a su equipo médico con
menos frecuencia. Para algunas personas esto es una fuente de ansiedad.
Éste es un momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Necesita
personas a quienes acudir para pedir fuerza y consuelo. Puede recibir
apoyo en muchas maneras: familiares, amigos, grupos de apoyo para
pacientes de cáncer, la iglesia o grupos espirituales, comunidades de
apoyo en línea o consejeros individuales.
Casi todas las personas que han experimentado cáncer se pueden sentir
mejor al recibir algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y de su personalidad. Algunas personas se
sienten seguras en grupos de apoyo de compañeros o en grupos
educativos. Otras prefieren hablar en un entorno informal, como una
iglesia. Otras personas se sienten con más confianza hablando
personalmente con un amigo cercano o con un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fuerza o consuelo, asegúrese de tener un lugar al cual
acudir para expresar sus inquietudes.
El viaje del cáncer puede ser muy solitario. No es necesario ni
realista que quiera hacerlo usted solo. Si decide excluir a sus
familiares y amigos, es posible que se sientan relegados. Permítales
entrar… e incluya a aquellas personas que le pueden ayudar. Si no está
seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
No puede cambiar el hecho de que padece cáncer. Lo que sí puede cambiar
es la manera en que vivirá el resto de su vida: tomando decisiones
saludables y adoptando sentimientos saludables, física y
emocionalmente, tanto como sea posible.
¿Qué sucede si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona recibe varios
tipos de tratamientos médicos y el cáncer no se cura, con el tiempo el
cáncer se vuelve resistente a todo tratamiento. En ese momento, resulta
importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo
tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas
continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de pensar respecto a esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si desea continuar su tratamiento para combatir el cáncer tanto como
pueda, aún necesita considerar las probabilidades de que un tratamiento
adicional le proporcione beneficios. En muchos casos, su médico puede
calcular la tasa de respuesta del tratamiento que usted está
considerando. Muchas personas se sienten motivadas a intentar más
quimioterapia o radiación, aunque los médicos les digan que las
probabilidades de recibir beneficios son menores de un 1%. En esta
situación, necesita pensar y entender las razones por las cuales usted
está eligiendo este plan.
Independientemente de lo que decida, es importante que esté tan cómodo
como sea posible. Asegúrese de pedir y de recibir tratamiento para los
síntomas que pueda tener, como dolor. Este tipo de tratamiento se
denomina tratamiento “paliativo”.
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar estos síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su principal propósito es mejorar la
calidad de su vida. Algunas veces los tratamientos que recibe para
controlar sus síntomas son similares a los usados para tratar el
cáncer. Por ejemplo, se puede administrar radioterapia para ayudar a
aliviar el dolor de huesos provocado por la metástasis ósea. O se le
puede administrar quimioterapia para ayudar a reducir el tamaño de un
tumor y evitar que cause una obstrucción intestinal. Pero esto no es lo
mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.
En cierto momento, es posible que se beneficie de la atención para
enfermos terminales. En la mayoría de los casos, este cuidado se puede
dar en la casa. Es posible que su cáncer cause síntomas o problemas que
requieren atención, y la atención para enfermos terminales se concentra
en su comodidad. Debe saber que recibir atención para enfermos
terminales no significa que no puede recibir tratamiento de los
problemas causados por su cáncer o por otras afecciones médicas. Sólo
significa que el enfoque de su atención es que viva la vida tan
plenamente como sea posible y que se sienta tan bien como pueda en esta
etapa difícil de su cáncer.
También recuerde que es importante no perder la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, hacer una pausa en este momento en su tratamiento del
cáncer puede darle la oportunidad de reenfocarse en las cosas
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las investigaciones y
tratamiento del cáncer de
vesícula biliar?
En muchos centros médicos de todo el mundo actualmente se están
realizando investigaciones sobre las causas, el diagnóstico y el
tratamiento contra el cáncer de vesícula biliar.
Quimioterapia y radioterapia
Los investigadores están buscando nuevas formas de aumentar la eficacia
de la radioterapia. Gracias a las nuevas técnicas, como la
radioterapia conformacional tridimensional (3D-CRT), la radioterapia de
intensidad modulada (IMRT) y la radiación con rayos de protones, los
médicos pueden dirigir mejor la radiación para que afecte solamente al
tumor y para preservar los tejidos normales
adyacentes. Además, los médicos han encontrado que
administrar ciertos medicamentos de quimioterapia justamente después de
administrar radioterapia pudiera hacer que ésta sea más eficaz.
En general, la quimioterapia no ha mostrado ser muy eficaz contra el
cáncer de vesícula biliar, pero actualmente se están estudiando
medicamentos más nuevos y combinaciones de medicamentos. Estos
medicamentos incluyen, entre otros, oxaliplatino, gemcitabina,
bortezomib y docetaxel.
Terapia dirigida
Desafortunadamente, hasta el momento la quimioterapia no ha funcionado
muy bien contra el cáncer de vesícula biliar. Se han estado
desarrollando medicamentos más nuevos que funcionan de maneras
distintas a la quimioterapia convencional. Estos medicamentos atacan
partes específicas de las células cancerosas o sus ambientes
circundantes.
Un blanco de varios de los medicamentos nuevos son los vasos sanguíneos
del tumor. Los tumores de vesícula biliar necesitan nuevos
vasos sanguíneos para poder crecer más allá de cierto tamaño. El
medicamento sorafenib (Nexavar), el cual ya se usa para algunos
cánceres de hígado, funciona en parte al dificultar el crecimiento de
nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis). Actualmente se
estudia este medicamento para ser usado contra el cáncer de vesícula
biliar. El bevacizumab (Avastin), otro medicamento que ataca el
crecimiento de vasos sanguíneos, también está bajo estudio para ser
usado contra el cáncer de vesícula biliar.
Los otros medicamentos nuevos tienen blancos diferentes. Por ejemplo,
la EGFR es una proteína que se encuentra en grandes cantidades en
algunas células cancerosas y que las ayuda a crecer. Los medicamentos
que atacan la EGFR han mostrado cierto beneficio contra varios tipos de
cáncer. Actualmente se estudian algunos de éstos, incluyendo el
erlotinib (Tarceva) y el lapatinib (Tykerb) para usarlos en las
personas con cáncer de vesícula biliar.
Última
revisión médica:
30-Ene.-2009
Última actualización completa: 30-Ene.-2009
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