Las condiciones benignas o no cancerosas del seno son muy comunes y
pueden ser detectadas en la mayoría de las mujeres. No obstante, la
mayoría de las condiciones o cambios detectados en el seno que se
someten a biopsia para su observación bajo el microscopio resultan ser
benignos.
Contrario a los cánceres del seno, las condiciones benignas del seno no
atentan contra la vida. Sin embargo, algunas veces estas condiciones
pueden causar síntomas molestos. Además, ciertas condiciones benignas
están asociadas con un riesgo mayor a originar cáncer del seno. Se
hablará de esto con mayor detalle más adelante.
Descripción de la función y del tejido
normal del seno
La función principal del seno es producir leche para la lactancia. El
seno tiene dos tipos principales de tejido: tejido glandular y tejido
estromal (de soporte). La parte glandular
del seno comprende los
lobulillos y los conductos.
Las células de los lobulillos producen la leche en mujeres que están
amamantando al bebé, la cual es transportada luego al interior de los
conductos (tubos diminutos que llevan la leche al pezón). Cada seno
tiene varios conductos principales. El tejido de soporte del seno (estromal) comprende
el tejido adiposo y el tejido conectivo fibroso que proporciona el
tamaño y la forma del seno, y lo sostiene.
Cualquiera de estas áreas del seno puede experimentar cambios que
causan síntomas. Los dos grupos principales de cambios en el seno son
las condiciones benignas (no cancerosas) del seno y los tumores
cancerosos del seno. Este documento hace un repaso de algunos de los
signos y síntomas de las condiciones benignas del seno y de cómo pueden
detectarse y diagnosticarse. También hace mención de las condiciones
benignas del seno más comunes, como los cambios fibroquísticos, tumores
benignos del seno e inflamación del seno. El cáncer del seno es
abordado en detalle en el documento Cáncer del seno de
la Sociedad Americana del Cáncer.
Detección de las condiciones benignas del
seno
Signos y síntomas de los cambios del seno
Los cambios en los senos pueden ser causados por condiciones benignas o
por el cáncer. Aunque la mayoría de los síntomas que se presentan a
continuación se deben más probablemente a condiciones benignas, es
importante informar a su doctor sobre cualquier cambio que usted note.
Muchos síntomas de condiciones benignas son los mismos que se presentan
con el cáncer del seno. A menudo, no es posible diferenciar entre las
condiciones benignas y las cancerosas basándose solamente en los
síntomas. Su doctor puede requerir que se hagan otras pruebas para
diferenciar entre las dos condiciones.
Es posible que algunas condiciones benignas no causen ningún síntoma y
que se detecten durante un mamograma o una biopsia del seno.
Masas o protuberancias
Una condición benigna del seno a menudo causa una masa, protuberancia o
área de engrosamiento. Puede que esta área esté o no muy sensible. Por
lo general, un mujer detecta esto al estar revisando sus senos, o bajo
sus brazos, o cuando el médico o enfermera está realizando un examen
del seno.
Mientras más joven sea la mujer, mayor es la probabilidad de que una sola masa del
seno sea una condición benigna. En las mujeres menores de 30 años, la
causa más común es un fibroadenoma (explicado a continuación). Las
condiciones benignas son más propensas a ser fibroadenomas, cambio
fibroquísticos o hiperplasia atípica en las mujeres cuya edad está en
los 30s y 40s. Los quistes (sacos no cancerosos que contienen líquido)
y los cánceres no invasivos (carcinoma ductal in situ o DCIS) son más
comunes en las mujeres de mayor edad. La probabilidad de que una sola
masa sea cáncer del seno es una posibilidad importante en cualquiera de
estos grupos, pero es más probable que ocurra en mujeres de mayor edad
que en las mujeres más jóvenes.
Es muy común que varias
masas en ambos senos se deban una condición benigna, como
los cambios fibroquísticos.
Las masas en los senos, al igual que otros síntomas, tienen que tomarse
en consideración junto con los otros síntomas que la mujer pudiera
tener. Por ejemplo, una masa nueva y sensible que surja al mismo tiempo
que enrojecimiento de la piel y fiebre pudiera ser un signo de
infección del seno. Pero cualquier masa nueva u otro cambio debe ser
revisado por un doctor o enfermera, ya que al menos un tipo de cáncer
del seno (cáncer inflamatorio del seno) puede ser confundido al
parecerse mucho a una infección.
Dolor
Algunas mujeres sienten dolor o molestia en el seno que está asociado
con el ciclo menstrual. Este tipo de dolor cíclico es más común por
alrededor de la semana previa al periodo menstrual, y a menudo
desaparece una vez iniciada la menstruación. Muchas mujeres con cambios
fibroquísticos sienten dolor cíclico en el seno. Se cree que los
cambios en los niveles hormonales son la causa.
Algunas condiciones benignas del seno, como la inflamación del seno
(mastitis), pudiera causar el surgimiento de más dolor repentino en un
punto. En estos casos, el dolor no está asociado con el ciclo
menstrual. En raras ocasiones, las protuberancias del cáncer del seno
también pueden causar dolor.
Secreción del pezón
Aunque la secreción del pezón (que no sea leche) pudiera ser alarmante,
en la mayoría de los casos se debe a una condición benigna. Al igual
que con las protuberancias del seno, mientras más joven sea la mujer,
mayores probabilidades hay de que la condición sea benigna (consulte la
sección “Examen de la secreción del pezón” más adelante).
En las condiciones benignas, una secreción no lechosa es por lo general
de color claro, amarillo, verde o café. Si la secreción contiene sangre
(visible a simple vista o detectada en análisis de laboratorio), aunque
por lo general no es cáncer, es causa de mayor inquietud y requiere de
más evaluación.
Si la secreción proviene de varios conductos del seno o de ambos senos,
por lo general se debe a una condición benigna como cambios
fibroquísticos o ectasia ductal (explicada a continuación).
La secreción que proviene de un solo conducto (con o sin sangre) puede
ser causada por una condición benigna, como el papiloma intraductal y
la ectasia ductal, pero también puede ser causada por una condición
precancerosa (como el DCIS) o por cáncer, y debe ser examinada
inmediatamente.
Una secreción lechosa que proviene de ambos senos (que no sea durante
el embarazo o durante la lactancia) algunas veces ocurre como una
reacción al ciclo menstrual. Además puede deberse a un desequilibrio de
hormonas segregadas por la pituitaria o la glándula tiroides, o incluso
por ciertos medicamentos.
De nuevo, mientras las condiciones benignas son mucho más comunes que
el cáncer del seno, es importante informar al equipo de atención médica
sobre cualquier cambio en los senos para que puedan evaluarlo sin
demora.
Recomendaciones de la Sociedad Americana
del Cáncer sobre la
detección temprana
del cáncer del seno
Las mujeres de 40 años en
adelante deben
hacerse un mamograma de
detección al año, y deben continuar haciéndose este examen mientras
estén en buen estado de salud.
La evidencia que existe
sobre los beneficios de los mamogramas es aún
más contundente que en el pasado. En particular, la evidencia reciente
confirma que los mamogramas ofrecen un beneficio sustancial a las
mujeres entre 40 y 49 años de edad. Las mujeres pueden sentirse seguras
de los beneficios asociados con los mamogramas habituales para
encontrar el cáncer en su etapa inicial. Sin embargo, los mamogramas
también tienen sus limitaciones: un mamograma puede pasar por alto
algunos cánceres, y en ocasiones induce a un seguimiento de hallazgos
que no son cáncer.
Las mujeres deben ser informadas sobre los beneficios y limitaciones
asociadas con los mamogramas que se hacen cada año. No obstante, a
pesar de las limitaciones del mamograma, éste sigue siendo un recurso
efectivo y valioso para disminuir el sufrimiento y las muertes causadas
por el cáncer del seno.
Una mujer debe seguir sometiéndose a los mamogramas sin importar la
edad, siempre y cuando no tenga problemas graves y crónicos de salud,
tales como insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad renal en etapa
final, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o demencia a nivel
moderado o grave. La edad por sí sola no debe ser la razón para
suspender los mamogramas que se hacen periódicamente. Las mujeres con
problemas graves de salud o una expectativa de vida corta, deben hablar
con su médico sobre la necesidad de continuar sometiéndose a los
mamogramas.
Las mujeres de 20 a 39
años de edad deben
someterse a un examen clínico
de los senos (CBE, por sus siglas en inglés), como parte de un examen
de salud periódico (habitual), por parte de un profesional de la salud
preferiblemente cada 3 años. A partir de los 40, deben someterse a un
examen del seno por parte de un profesional de la salud cada año.
El examen clínico de los
senos (CBE) es un complemento de los
mamogramas y una oportunidad para las mujeres y sus doctores para
discutir los cambios en sus senos, las pruebas de detección temprana, y
los factores en los antecedentes de una mujer que pudiesen hacer que
ella sea más propensa al cáncer del seno.
Llevar a cabo el examen clínico de los senos poco antes del mamograma
pudiera tener algunos beneficios. El examen debe incluir instrucciones
sobre cómo familiarizarse más con sus senos. Además, se le
debe proveer información sobre los beneficios y limitaciones del examen
clínico de los senos y el autoexamen de los senos. El riesgo de cáncer
del seno es muy bajo en una mujer de 20 a 29 años, pero el riesgo
aumenta con la edad.
El auto examen del seno
(BSE) es una
opción para las mujeres después de
cumplir 20 años de edad. Se debe orientar a las mujeres sobre los
beneficios y las limitaciones del auto examen de los senos. La mujer
debe reportar a un profesional de atención médica cualquier cambio en
sus senos lo antes posible.
La investigación ha
demostrado que, en comparación con el
descubrimiento de una masa o bulto por casualidad o simplemente estar
consciente de lo que es normal en cada mujer, el autoexamen
de los senos tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer
del seno. Algunas mujeres se sienten muy seguras haciéndose el BSE de
forma habitual (por lo general, una vez al mes) lo que conlleva un
método sistemático paso a paso para examinar la apariencia y palpar sus
propios senos. Otras mujeres se sienten mejor simplemente observando y
palpando sus senos en un método menos sistemático, por ejemplo, al
ducharse o vestirse o haciéndose ocasionalmente un examen completo.
Algunas veces, la técnica de hacer el autoexamen correctamente preocupa
tanto a las mujeres que les causa estrés. Hacerse el BSE
habitualmente permite a las mujeres saber cómo se sienten y lucen
normalmente sus senos y así como palpar cualquier cambio en ellos. Ya
sea que usted opte por hacerse el autoexamen o decida no hacerlo, lo
importante es notificar inmediatamente a su médico o enfermera
cualquier cambio en sus senos.
Las mujeres que tienen implantes de seno pueden hacerse el autoexamen
de los senos, y deben seguir las guías recomendadas para el examen
clínico de los senos. Puede que sea útil la ayuda del cirujano para
ayudar a identificar los bordes del implante, de tal manera que usted
pueda saber qué es lo que está palpando. Se cree que los implantes
empujan el tejido del seno, lo que hace más fácil examinarlo.
En las mujeres que opten por el método "paso a paso" del autoexamen de
los senos, el profesional de la salud debe revisar, durante el examen
físico, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de los
senos. Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen
de los senos o no hacerlo de forma periódica. Sin embargo, al
hacer el examen de periódicamente, la mujer puede saber cómo
sus senos lucen y se sienten normalmente, lo que puede encontrar con
más facilidad cualquier cambio. Si se produce algún cambio, tal como el
origen de una masa o protuberancia, hinchazón, irritación o formación
de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción)
de los pezones, enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la
piel de los senos, o una secreción que manche el sostén o las sábanas y
que no sea leche materna, usted debe ver a su doctor lo antes posible
para que le haga una evaluación. Recuerde que en la mayoría de las
veces estos cambios que se producen en los senos no constituyen un
cáncer.
Las mujeres que tienen un
alto riesgo de
desarrollar cáncer del seno
(riesgo durante la vida mayor de 20%), deben someterse a una imagen de
resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés) junto con un
mamograma cada año. Las mujeres en riesgo moderadamente mayor (riesgo
durante la vida del 15% al 20%) deben hablar con su doctor sobre los
beneficios y limitantes de agregar una prueba de detección con MRI a su
mamograma anual. La prueba de detección de MRI anual no se recomienda
en mujeres cuyo riesgo de cáncer del seno durante la vida sea menor al
15%.
Las mujeres en alto riesgo
incluyen aquéllas que:
- Se sabe que presentan una
mutación del gen BRCA1 o BRCA2.
- Tienen un pariente de primer grado
(madre, padre, hermano o hijo) con una mutación del gen BRCA2 y no
se han sometido ellas mismas a una prueba genética.
- Tienen un riesgo de cáncer del seno
durante su vida del 20% al 25% o mayor, de acuerdo a las herramientas
de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el historial de
la familia.
- Han sido sometidas a radioterapia en el
área del tórax (pecho) cuando tenían una edad de entre 10 y 30 años.
- Tienen el síndrome de Li-Fraumeni, de
Cowden o de Bannayan-Riley-Ruvalcaba, o tienen parientes de primer
grado con algunos de estos síndromes.
Las mujeres en riesgo moderado incluyen aquéllas que:
- Tienen un riesgo de cáncer del seno
durante su vida del 15% al 20%, de acuerdo a las herramientas de
evaluación del riesgo que se basan principalmente en el historial de la
familia.
- Tienen un historial personal de cáncer
del seno, carcinoma ductal in situ (DCIS), carcinoma lobulillar in situ
(LCIS), hiperplasia ductal atípica (ADH), o hiperplasia lobular atípica
(ALH).
- Tienen senos extremadamente densos o
irregularmente densos al examinarse en las mamografías.
Si se utiliza una MRI, debe hacerse en conjunto con, y no en
sustitución de, un mamograma de detección. Esto es por que mientras que
una MRI es una prueba más sensible (que es más propensa a detectar el
cáncer que un mamograma), aún podría no detectar algunos cánceres que
el mamograma sí detectaría.
Para la mayoría de las mujeres en alto riesgo, la detección con
mamogramas y MRIs debe comenzar a la edad de 30 años y continuar hasta
que la mujer siga con buena salud. Pero debido a que la evidencia es
limitada respecto a la mejor edad en la cual comenzar la detección,
esta decisión debe basarse compartidamente entre el paciente y su
proveedor de atención médica, tomando en consideración las
circunstancias y preferencias personales.
Hay disponibles varias herramientas para la evaluación del riesgo, como
BRCAPRO, modelo Claus y modelo Tyrer-Cuzick, que ayudan a los
profesionales médicos a calcular el riesgo de cáncer del seno en una
mujer. Estas herramientas dan un aproximado en lugar de una cifra
exacta, calculando el riesgo de cáncer del seno sobre diferentes
combinaciones de factores de riesgo y de conjuntos de datos. Como
resultado, puede que se obtengan cálculos de riesgo distintos en una
misma mujer. Los resultados deben hablarse entre la mujer y su doctor
cuando se utilicen para decidir si comenzar o no la detección con MRI.
Se recomienda que la mujer que se somete a la detección con MRI lo haga
en un centro de atención que pueda realizar biopsias del seno guiadas
con MRI al mismo tiempo, en caso de ser necesario. De no ser así, la
mujer podría requerir un segundo examen con MRI en otro centro de
atención al momento de realizar la biopsia.
No hay evidencia en ese momento sobre si una MRI puede ser una
herramienta de detección eficaz para las mujeres en riesgo promedio.
Mientras que una MRI es más sensible que los mamogramas, también tiene
un índice mayor de resultados positivos falsos (en los que las pruebas
detectan algo que no es cáncer), lo cual puede resultar en biopsias y
otras pruebas innecesarias en gran parte de estas mujeres.
La Sociedad Americana del Cáncer considera que el uso de mamogramas,
imágenes de resonancia magnética (MRIs), exámenes clínicos de los
senos, así como encontrar y reportar pronto cualquier cambio en los
senos, de acuerdo con las recomendaciones que se describen
anteriormente, ofrece a las mujeres la mejor oportunidad de reducir el
índice de mortalidad por cáncer del seno mediante una detección
temprana. Este enfoque combinado es claramente superior a cualquier
otro examen. Sin duda alguna, el examen físico de los senos sin un
mamograma dejaría de detectar muchos tumores cancerosos que son
demasiado pequeños para que la mujer o su médico puedan palparlos, pero
que sí podrían ser observados en los mamogramas. Aunque el mamograma es
un método de detección sensible, un pequeño porcentaje de los tumores
cancerosos del seno no se ven en los mamogramas, pero pueden ser
palpados por la mujer o por su doctor. Se recomienda que las mujeres
con un mayor riesgo de cáncer del seno como está indicado
anteriormente, sean sometidas tanto al MRI como al mamograma.
Diagnóstico de los cambios benignos del
seno
Si sus síntomas o los resultados de su mamograma sugieren la
posibilidad de un tumor maligno (cáncer) o benigno (no cáncer) del
seno, su doctor empleará uno o más métodos para diagnosticar la
condición, a fin de poder elegir el tratamiento más apropiado.
Historia clínica y examen físico
El primer paso consiste en una historia clínica y un examen físico. La
historia clínica personal y familiar proporcionará información acerca
de los síntomas y factores de riesgo del cáncer del seno y de las
condiciones benignas del seno. Luego, se llevará a cabo un examen
minucioso de los senos para localizar cualquier protuberancia y palpar
su textura, tamaño y relación con la piel y los músculos del pecho. Se
notará cualquier cambio en los pezones o en la piel del seno. Se podrán
palpar los ganglios linfáticos situados debajo de la axila y encima de
la clavícula, ya que la hinchazón o la consistencia de dichos ganglios
pudiera ser un signo de propagación de un cáncer del seno.
Además de la historia clínica y del examen físico, se podrán llevar a
cabo estudios por imágenes y una biopsia.
Estudios por imágenes para enfermedades
del seno (pruebas de diagnóstico)
Mamogramas
Aunque los mamogramas son principalmente usados para la detección,
también pueden ser usados para examinar a una mujer que presenta un
problema en el seno. Al utilizarse de esta manera, se les conoce como
mamogramas de diagnóstico. Pueden ser utilizados para obtener más
información sobre una masa del seno, una secreción del pezón o alguna
anormalidad que se descubrió a través de un mamograma previo de
detección. En algunos casos se usan imágenes especiales conocidas como vistas cónicas con magnificación
para facilitar la evaluación de un área pequeña de tejido alterado del
seno.
Un mamograma de diagnóstico puede mostrar si una lesión (área de
tejido anormal, la cual puede o no sentirse como una masa) tiene una
alta probabilidad de ser benigna
(no cancerosa). En estos casos, es común pedirle a la paciente que
regrese más pronto de lo usual para que se le vuelva a examinar,
generalmente entre 4 y 6 meses. Por otro lado, un mamograma de
diagnóstico puede mostrar si la anomalía definitivamente no es causa de
preocupación, y la paciente puede regresar a que le hagan los
mamogramas anuales rutinarios. Finalmente, los resultados de su
diagnóstico pueden indicar la necesidad de realizar una biopsia para
determinar si la lesión es cancerosa. Aun cuando los mamogramas no
muestran un tumor, pero usted o su doctor pueden palpar una
protuberancia, se necesitará, por lo general, una biopsia para
asegurarse de que no se trata de cáncer. Una excepción a esto sería que
mediante una ecografía se determine que la protuberancia es un quiste
(estudio también conocido como ultrasonido o sonograma, explicado más
adelante).
El mamograma es analizado por un radiólogo
(un doctor capacitado para interpretar las imágenes obtenidas por
radiografías, ecografías y resonancias magnéticas, entre otras). El
radiólogo que lee las mamografías busca varios tipos de cambios. Los
dos tipos principales de anormalidades que los médicos buscan en las
mamografías son las calcificaciones
y las masas.
Las calcificaciones
son minúsculos depósitos de minerales dentro del tejido del seno que
parecen pequeñas manchas blancas en las radiografías. Puede o no que
sean causadas por el cáncer. Las calcificaciones se dividen en dos
tipos:
- Las macrocalcificaciones
son gruesos (grandes) depósitos de calcio que, la mayoría de las veces,
representan cambios en los senos causados por el envejecimiento de las
arterias del seno, viejas lesiones o inflamaciones. Estos depósitos
están asociados con condiciones no cancerosas y no requieren una
biopsia. Las macrocalcificaciones se encuentran en aproximadamente la
mitad de las mujeres mayores de 50 años de edad, así como en una de
diez mujeres menores de 50.
- Las microcalcificaciones
son depósitos muy pequeños de calcio en el seno. Pueden aparecer
individualmente o en forma de racimos. En la imagen, aparecen como
puntos blancos diminutos. Las microcalcificaciones que aparecen en un
mamograma causan más preocupación, pero no siempre indican la presencia
de cáncer. La forma y la distribución de las microcalcificaciones
ayudan al doctor a evaluar cuán probable es que el cáncer esté
presente. En la mayoría de las veces, la presencia de
microcalcificaciones no significa que se requiere de una biopsia, sino
que puede que su médico recomiende realizar un mamograma de seguimiento
dentro de los próximos 3 a 6 meses. En otros casos, si las
microcalcificaciones causan más sospechas, será necesaria la
realización de una biopsia.
Una masa,
que puede ocurrir con o sin calcificaciones, es otro cambio importante
en los mamogramas. Estas masas pueden deberse a muchas cosas,
incluyendo quistes (sacos llenos de líquido que no son cancerosos) y
tumores sólidos no cancerosos (como los fibroadenomas). Sin embargo,
pueden ser de índole cancerosa, por lo que, generalmente, deben
someterse a biopsia si es que no son quistes.
- Un quiste no puede diagnosticarse mediante un examen físico
solamente, ni mediante una mamografía solamente. Para confirmar que una
masa es realmente un quiste, debe someterse ya sea a una ecografía
(ultrasonido) o a un procedimiento para drenar el fluido del quiste
mediante una delgada aguja hueca.
- Un quiste contiene líquido. Si una masa tiene alguna parte
sólida, no se trata ya de un simple quiste y puede que se requiera de
más estudios de imágenes. Algunas masas pueden se observadas con
mamogramas, mientras que otras pudieran necesitar una biopsia. El
tamaño, la forma y los márgenes (bordes) de la masa ayudan al radiólogo
a determinar si hay cáncer.
Si los mamogramas previamente realizados están disponibles, éstos
pueden ayudar a mostrar que una masa no ha cambiado por muchos años, lo
que significaría que es probable que la masa sea una condición benigna,
y no se necesita una biopsia. Es muy importante que el radiólogo tenga
disponible sus mamogramas anteriores para su revisión.
Un mamograma, aunque resulte sugerente, no puede demostrar por sí solo
que un área anormal sea un cáncer. Sin embargo, un mamograma de
diagnóstico puede que muestre que un área de tejido anormal se trate
más probablemente de un cambio benigno. En estos casos, es común
pedirle a la paciente que regrese más pronto de lo usual para que se le
vuelva a examinar, generalmente de seis a doce meses.
Si los resultados del mamograma de diagnóstico y el examen del seno
sugieren la presencia de cáncer, se requerirá de una biopsia. Una
biopsia es un procedimiento en el que el doctor extirpa una pequeña
cantidad de tejido. Luego, un patólogo (médico especializado en el
diagnóstico de enfermedades mediante la observación de las muestras de
tejidos o células bajo el microscopio) analiza la muestra para ver si
el tejido anormal es un cáncer.
También deberá tener presente que los mamogramas de diagnóstico no son
completamente perfectos para la detección del cáncer. Si tiene una masa
en el seno, debe someterse a revisión por su médico y considerar
someterse a una biopsia incluso si el mamograma reporta resultados
normales. La única manera de asegurarse si el cambio en el seno se
trata de cáncer o no es mediante una biopsia.
Ecografía del seno
La ecografía,
también conocida como sonograma
o ultrasonido,
es un método por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia
para observar el interior de una parte del cuerpo. Se coloca un
instrumento que se sujeta con la mano para transmitir ondas sonoras a
través del seno. Una computadora recoge el eco de las ondas sonoras y
convierte este eco en una imagen que aparece en la pantalla. Durante
esta prueba no hay exposición a la radiación.
La ecografía del seno se utiliza a veces para evaluar los problemas en
los senos que se detectan durante un mamograma de diagnóstico o de
detección, o durante un examen físico. La ecografía no se usa como
prueba de detección de rutina para el cáncer del seno.
La ecografía es útil para evaluar algunas masas del seno, y es la única
manera para determinar si un área sospechosa es un quiste sin necesidad
de introducir una aguja para extraer líquido. El examen físico por sí
solo no puede diagnosticar los quistes de forma precisa. Puede que
también se lleve a cabo una ecografía del seno para ayudar a los
médicos a guiar la aguja de una biopsia en algunas lesiones del seno.
La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse junto
con un mamograma, ya que está disponible ampliamente, no es un
procedimiento agresivo y es menos costoso que las otras opciones. Sin
embargo, la eficacia de una prueba de ecografía depende de la habilidad
y experiencia del técnico que la realiza. Aunque la ecografía es una
prueba menos sensible que una MRI (es decir, detecta menos tumores),
tiene la ventaja de ser menos costosa.
Mamogramas digitales
La mamografía digital (FFDM, por sus siglas en ingles) es similar al
mamograma convencional por hacer uso de rayos X para producir una
imagen del seno. La diferencia radica en la forma en que la imagen es
grabada, analizada por el médico y almacenada. Los mamogramas
convencionales son grabados en hojas largas de película fotográfica,
mientras que los mamogramas digitales son grabados y almacenados en una
computadora. Después del examen, el doctor puede observarlos en una
pantalla de computadora y ajustar el tamaño de la imagen, la claridad,
o el contraste para ver más claramente ciertas áreas. Las imágenes
digitales también se pueden enviar electrónicamente a otro lugar para
una consulta a distancia con especialistas del seno. Aunque muchos
centros no ofrecen actualmente la opción digital, se espera que en el
futuro esta técnica esté ampliamente disponible.
Debido a que los mamogramas digitales cuestan más que los mamogramas
convencionales, se están realizando actualmente estudios para
determinar qué forma de mamograma beneficiará más a las mujeres a largo
plazo. Algunos estudios han encontrado que las mujeres que se hacen la
mamografía digital tienen que regresar con menos frecuencia a hacerse
estudios por imágenes adicionales debido a áreas inconclusas en el
mamograma original. Un estudio de gran alcance realizado recientemente
por el Instituto Nacional del Cáncer encontró que la mamografía digital
era más precisa en encontrar cánceres en las mujeres menores de 50 años
y en mujeres con tejido del seno denso. No obstante, las tasas de
resultados inconclusos fueron similares entre el mamograma digital y el
mamograma con película. Es importante recordar que la mamografía con
película convencional es también efectiva para esos grupos de mujeres,
y ellas deben someterse a un mamograma convencional si la mamografía
digital no está disponible.
Diagnóstico y detección
asistida por computadora
Durante las últimas décadas, el diagnóstico y detección por computadora
(CAD) se ha desarrollado para ayudar a los radiólogos a detectar
cambios sospechosos en los mamogramas. Esto se hace comúnmente con
mamogramas en pantalla y menos frecuente con mamogramas digitales. Por
lo general, el dispositivo computarizado estudia el mamograma primero.
Puede encontrar tumores que el radiólogo no puede localizar. El
radiólogo, conociendo los resultados del CAD, entonces revisará las
imágenes para determinar si el CAD pasó por alto algunas lesiones.
Además, el radiólogo decidirá la gravedad de las lesiones encontradas
mediante el CAD. Los resultados preliminares de una investigación
sugieren que los sistemas del CAD ayudan a los radiólogos a
diagnosticar más cánceres en etapas tempranas en comparación con el
mamograma solo.
Tomosíntesis
La tomosíntesis permite que el seno sea visto como muchas secciones
delgadas y provee la posibilidad de ofrecer un diagnóstico de cáncer
del seno más preciso y temprano. Esta tecnología aún se considera que
está en su fase experimental y sólo está disponible en estudios
clínicos por el momento.
Los mamogramas son menos eficaces entre las mujeres jóvenes,
generalmente porque sus senos son densos, lo que puede ocultar el
tumor. Esto también es cierto para las mujeres embarazadas y las
mujeres que están amamantando a sus bebés, aunque algunos estudios han
demostrado que los senos pueden o no estar más densos que antes del
embarazo. Debido a que la mayoría de los cánceres del seno ocurre en
mujeres de edad avanzada, esto usualmente no representa un problema
mayor. Sin embargo, esto representa un problema para las mujeres
jóvenes que tienen un factor de riesgo genético, ya que ellas a menudo
desarrollan cáncer del seno a una edad más temprana. Por este motivo,
las imágenes por resonancia magnética (MRI) se recomiendan junto con
los mamogramas para la detección de las mujeres en el grupo de alto
riesgo.
Imágenes por resonancia
magnética
Los exámenes de MRI utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en
lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego
liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas
enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio
obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del
cuerpo. Un material de contraste llamado gadolinio a menudo
se inyecta para ver mejor los detalles.
Los pacientes tienen que permanecer acostados dentro de un tubo, lo
cual puede ser confinante y puede molestar a las personas que sufren de
claustrofobia (temor a lugares cerrados). La máquina también produce un
ruido martillante que podría ser molesto para algunas personas. Algunos
lugares proveen audífonos con música para bloquear el ruido. Los MRI
son muy costosos, aunque los planes médicos por lo general pagan por
estos estudios una vez se haya diagnosticado el cáncer. La mayoría de
las compañías de seguro cubre los estudios MRI para la detección en
mujeres del grupo de alto riesgo, al igual que para las biopsias
guiadas por MRI. Puede que quiera consultar con su compañía aseguradora
para determinar si el procedimiento está cubierto.
Aunque las máquinas de MRI son bastante comunes, éstas tienen que ser
adaptadas especialmente para examinar el seno. Los MRI pueden ser
usados para examinar mejor los cánceres encontrados en un mamograma o
para la detección en las mujeres con un alto riesgo de cáncer del seno.
También se utiliza para las biopsias guiadas cuando una mujer presenta
una parte con anomalías detectadas por el estudio MRI.
El MRI también se usa para las mujeres que han sido diagnosticadas con
cáncer del seno. En este caso, el MRI se usa para determinar mejor el
tamaño real del cáncer y para buscar cualquier otro cáncer en el seno.
Ductograma
Esta prueba, también llamada galactograma, algunas veces es útil para
determinar la causa del flujo sanguinolento del pezón. En esta prueba,
se introduce un tubo plástico fino en la abertura de un conducto del
pezón. Se inyecta una pequeña cantidad de un agente de radiocontraste,
la cual delinea el contorno del conducto a través de una radiografía
que mostrará una masa delineada dentro del conducto, en caso de haberla.
Examen de la secreción del pezón
Si tiene una secreción en el pezón (flujo que surge del pezón y que
mancha las sábanas o la ropa interior), puede que una muestra del
líquido sea recolectada y observarse bajo el microscopio para ver si
contiene células cancerosas. La mayoría de los líquidos o secreciones
del pezón no son cáncer. En general, si la secreción luce transparente,
o de color verde o lechoso, es muy poco probable que se trate de
cáncer. Si la secreción es roja o café rojizo, lo cual sugiere que
contiene sangre, es probable que pudiera tratarse de un cáncer, aunque
es más probable que se trate de una lesión, infección o de un tumor
benigno.
Aun cuando no se encuentran células cancerosas en la secreción del
pezón, no es posible determinar con certeza que no hay cáncer del seno.
Si la mujer presenta una masa sospechosa, es necesario realizar una
biopsia, aunque la muestra de la secreción del pezón no muestre células
cancerosas.
Lavado ductal y
aspiración del pezón
El lavado ductal es una prueba experimental desarrollada para las
mujeres que no tienen síntomas de cáncer del seno, pero que están en un
riesgo muy alto. No es una prueba para detectar o diagnosticar el
cáncer del seno, pero ésta puede ayudar a proveer un panorama más
preciso del riesgo de una mujer de desarrollar la enfermedad.
El lavado ductal se puede hacer en el consultorio del doctor o en una
institución ambulatoria. Se aplica crema anestésica para adormecer el
área del pezón. Luego se ejerce una succión suave para ayudar a extraer
pequeñas cantidades de líquido de los conductos lácteos hasta la
superficie del pezón. Las gotas de líquido que aparecen ayudan a
localizar las aberturas naturales de los conductos lácteos en la
superficie del pezón. Luego, se introduce un tubo delgado (llamado
catéter) en la abertura de un conducto lácteo en el pezón. Se infunde
una pequeña cantidad de anestésico en el conducto para adormecer el
interior. Se administra lentamente solución salina a través del catéter
para enjuagar suavemente el conducto y recolectar células. Se extrae
líquido ductal a través del catéter y se deposita en un tubo de
colección. Entonces se envía el tubo al laboratorio y se observar las
células bajo un microscopio.
El lavado ductal no se considera útil para las mujeres que no tienen un
alto riesgo de padecer cáncer del seno. Todavía no se sabe si en algún
momento se convierta en una herramienta útil. La prueba no ha mostrado
que detecta temprano el cáncer. El lavado ductal es más útil como
prueba para determinar el riesgo de cáncer que como prueba de detección
del cáncer. Es necesario realizar más estudios para definir mejor la
utilidad de esta prueba.
La aspiración del pezón también detecta células anormales que están
surgiendo en los conductos. Sin embargo, es un procedimiento más
sencillo, ya que no se inserta nada en el seno. El dispositivo para la
aspiración del pezón utiliza unas copas pequeñas que son colocadas en
los senos de la mujer. El dispositivo calienta los senos, los comprime
suavemente, y aplica una succión ligera para extraer líquido del pezón
hasta la superficie del seno. Luego, se recoge el líquido del pezón
para ser enviado a un laboratorio para análisis. Al igual que el lavado
ductal, este procedimiento puede utilizarse como prueba para determinar
el riesgo de cáncer, pero no es apropiada como prueba para detectar el
cáncer. La prueba no ha mostrado que detecta temprano el cáncer.
Biopsia
Una biopsia se realiza cuando se encuentra un cambio en un seno (o
anomalía) que pudiera ser cáncer en un mamograma, una ecografía o un
examen físico. Una biopsia es la única manera de indicar la presencia
real de un cáncer. En todos los procedimientos de biopsia se extrae una
muestra de tejido para observarse bajo el microscopio. Hay varios tipos
de biopsias, como por ejemplo la aspiración con aguja fina (FNA por sus
siglas en inglés), la biopsia de núcleo (con aguja ancha) y la biopsia
quirúrgica. Cada tipo de biopsia conlleva sus propias ventajas y
desventajas.
La elección sobre cuál usar depende de su situación específica. Algunos
de los factores que su doctor considerará incluyen qué tan sospechosa
aparece la lesión, el tamaño, en qué parte del seno se ubica, cuántas
lesiones hay, otros problemas médicos que pueda tener y sus
preferencias personales. Pudiera ser que quiera hablar con su médico
sobre las ventajas y desventadas entre los diferentes tipos de biopsia.
Aspiración con aguja fina
(FNA)
En la biopsia por aspiración con aguja fina, el médico utiliza una
aguja muy fina colocada en una jeringa para extraer (aspirar) una
pequeña cantidad de tejido de un área sospechosa que luego se observa
con un microscopio. Para esta prueba se utiliza una aguja más delgada
que las agujas usadas en las pruebas sanguíneas.
Si se puede palpar el área (detectar una masa al tacto por ejemplo)
donde se hará la biopsia, la aguja puede ser guiada hacia el área del
seno con el cambio mientras el médico está palpándola.
Si la protuberancia no se puede sentir fácilmente, es posible que el
doctor utilice una ecografía para observar la aguja en una pantalla y
moverla hacia y adentro de la masa. Otra opción para el médico sería
utilizar un método llamado biopsia esterotáxica con aguja para guiar la
aguja. En la biopsia esterotáxica con aguja, las computadoras
determinan la ubicación exacta de la masa usando mamogramas tomados
desde dos ángulos, lo que ayuda al médico a guiar la aguja al punto
exacto.
Es posible que se use anestesia local (medicamento para adormecer el
área). Debido a que se usa una aguja fina para hacer la biopsia, el
proceso de la anestesia pudiera ser más molesto que la biopsia en sí.
Una vez que la aguja está en su lugar, se extrae líquido. Si el líquido
es transparente, probablemente la masa es un quiste benigno. Un líquido
sanguinolento o turbio puede significar un quiste benigno o, raras
veces, un cáncer. Si la protuberancia es sólida, se extraen pequeños
fragmentos de tejido. Un patólogo observará el tejido o fluido que se
extrajo con la biopsia bajo un microscopio para ver si la muestra
contiene células cancerosas.
Una biopsia de aspiración con aguja fina algunas veces puede pasar por
alto un cáncer si la aguja no se coloca entre las células cancerosas.
Si no provee un diagnóstico claro, pero su doctor considera que la masa
es sospechosa, se debe realizar una segunda biopsia o un tipo diferente
de biopsia.
Biopsia por punción con
aguja gruesa
La biopsia por punción con aguja gruesa es similar a la biopsia por
aspiración con aguja fina. Se usa una aguja hueca un poco más grande
para extraer diminutas muestras cilíndricas (o núcleos) de tejido de la
región del seno que presenta los cambios bajo sospecha. El
procedimiento por lo general se realiza en el consultorio dél médico
con anestesia local (la persona permanece despierta pero la región del
seno es adormecida). Se inserta la aguja de tres a seis veces para
obtener las muestras o núcleos. Este es un procedimiento más agresivo y
toma más tiempo que la biopsia por aspiración con aguja fina, pero es
más probable que dé un resultado definitivo por que se extrae más
tejido para ser examinado. Es posible que haya amoratamiento, pero por
lo general no deja cicatrices internas ni externas.
Normalmente, el médico que realiza la biopsia de núcleo guía la aguja
hacia el área anormal mientras palpa (toca) la masa. Si el área anormal
es demasiado pequeña como para ser palpada, un radiólogo u otro médico
puede usar un instrumento esterotáxico para la colocación de la aguja o
una ecografía para guiar la aguja hacia el objetivo.
Biopsia esterotáxica de
núcleo
La biopsia esterotáxica de núcleo hace uso de equipo
radiográfico y una computadora para analizar las radiografías. Luego,
la computadora identifica exactamente en qué lugar del área anormal se
debe colocar la punta de la aguja. Este procedimiento se usa a menudo
para obtener biopsias de microcalcificaciones (depósitos pequeños de
calcio).
Biopsias de núcleo más
grandes
Se cuentan con biopsias de núcleo más grandes que emplean métodos
esterotáxicos para extraer un tejido incluso mayor que una biopsia por
punción. El Mammotome®
es un tipo de biopsia
de núcleo asistida con vacío. Para este procedimiento, la
piel es adormecida y se hace una pequeña incisión de medio centímetro
aproximadamente. Una sonda hueca es insertada a través de la incisión
en el área del tejido anormal del seno. Un cilindro de tejido es
entonces succionado a través de un hueco en el lado de la sonda,
y un bisturí que rota dentro de la sonda corta la muestra de
tejido del resto del seno.
Existen otros dos tipos de sistemas de biopsia de núcleo asistida por
vacío, el ATEC
y el MIBB
(abreviaciones para biopsias del seno poco agresivas). Ambos métodos
permiten la extracción de tejido a través de una sola apertura pequeña.
Las biopsias de núcleo asistidas por vacío (VACB) se realizan de manera
ambulatoria. Estos métodos pueden extraer más tejido que una biopsia de
núcleo estándar (biopsia por punción con aguja gruesa). No requiere de
suturas o puntadas, y la cicatrización es mínima.
El método ABBI
(siglas en inglés que significan: instrumento avanzado para la biopsia
del seno) usa una sonda con un bisturí circular que rota y un alambre
delgado que se calienta mediante corriente eléctrica para extraer una
muestra cilíndrica mayor de tejido anormal. Este método se utiliza
mediante la guía radiográfica (imágenes esterotáxicas), y a veces puede
utilizarse para extirpar toda una masa o lesión. Este método es
ligeramente menos agresivo que una biopsia quirúrgica, y por lo
general, se requiere de algunos puntos de sutura después de realizar el
procedimiento.
En algunos centros de atención, la biopsia es guiada mediante una
imagen de resonancia magnética en la que un análisis por computadora se
utiliza para ubicar el tumor, trazar las coordinadas y apoyar la
colocación de la aguja o dispositivo de la biopsia hacia del tumor.
Esto es útil para mujeres cuya región sospechosa sólo puede ser vista a
través de una imagen por resonancia magnética. El ATEC, uno de los
sistemas de biopsia de núcleo asistida por vacío, está diseñado de tal
forma que pueda usarse en conjunto con una imagen de resonancia
magnética.
Biopsia quirúrgica
Algunas veces es necesario realizar una cirugía con el fin de extirpar
toda o parte de una masa para examinarla bajo el microscópico. Una biopsia por escisión
extirpa una lesión
completa (una anomalía del seno tal como una masa o un área con
calcificaciones), así como un margen circundante de tejido del seno
aparentemente normal. En raras circunstancias, este tipo de biopsia se
puede llevar a cabo en el consultorio del doctor, pero más comúnmente
se hace en el departamento de consulta externa del hospital, con
anestesia local (en el que se permanece despierto durante el
procedimiento pero el seno está adormecido). Frecuentemente se
administra sedación intravenosa para que la paciente esté menos
consciente del procedimiento.
Durante una biopsia por escisión del seno, el cirujano puede utilizar
un procedimiento llamado localización
con alambre cuando hay una masa pequeña difícil de
localizar mediante palpación o si el área luce sospechosa en las
radiografías pero no se puede palpar. Después de que el área se
adormece con un anestésico local, se coloca una aguja hueca delgada en
el seno y se usa la visualización por rayos X para guiar la aguja hacia
el área sospechosa. Se inserta un alambre fino a través del centro de
la aguja. Un pequeño gancho en el extremo del alambre lo mantiene en su
lugar. Después se extrae la aguja hueca y el cirujano utiliza el
alambre como guía para llegar al área anormal que se va a extirpar.
Si se diagnostica una condición benigna, no es necesario un tratamiento
adicional.
Precisión de la biopsia
Las tasas de precisión de la biopsia por aspiración con aguja fina, la
biopsia de núcleo y la biopsia quirúrgica son similares. La disposición
de información para las técnicas de biopsia asistida con vacío y la
biopsia de núcleo grande es mucho menor. La precisión de cada método
depende en gran medida de la experiencia del doctor que realice el
procedimiento. Esto es especialmente cierto para los métodos que
extirpan cantidades menores de tejido (biopsia de aspiración con aguja
y de núcleo). Estos métodos requieren de una colocación de la aguja con
una mayor precisión para conseguir resultados satisfactorios.
Tipos de condiciones no cancerosas
Las secciones siguientes proveen información sobre varios tipos de
condiciones benignas del seno.
Cambios fibroquísticos
Los cambios fibroquísticos incluyen una gama de alteraciones en el seno
que comprenden tanto los tejidos glandulares (lobulillos y conductos)
como los estromales. En el pasado, se les solía llamar "enfermedades
fibroquísticas". Debido a que este padecimiento afecta por lo menos al
50% de las mujeres en alguna etapa de su vida, éste se define con más
precisión como un cambio que como una enfermedad.
Los cambios fibroquísticos son más frecuentes en las mujeres que se
encuentran en edad fértil, pero pueden afectar a las mujeres de
cualquier edad. Los cambios fibroquísticos son las condiciones benignas
del seno más comunes. Estos cambios afectan con más frecuencia a las
mujeres entre las edades de 20 a 50 años que no han pasado por la
menopausia. Pueden ocurrir en muchas localizaciones del seno y en ambos
senos al mismo tiempo.
Diagnóstico de los
cambios fibroquísticos
En la mayoría de los casos, los síntomas típicos incluyen dolor en el
seno y masas sensibles o áreas engrosadas en los senos. Estos síntomas
pueden cambiar con las diferentes etapas del ciclo menstrual. A veces,
una de las protuberancias puede resultar más dura o presentar otras
características que aumentan la preocupación sobre la presencia de un
cáncer. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria una biopsia con aguja o
una biopsia quirúrgica para asegurarse de que no se trate de un cáncer.
Tipos de cambios
fibroquísticos
Cuando el tejido fibroquístico del seno es observado bajo el
microscopio, puede que se hallen muchos cambios distintos. La mayoría
de éstos reflejan la forma en que el tejido del seno de la mujer ha
respondido a los cambios hormonales mensuales, y tienen poca
importancia. No obstante, algunos cambios pueden indicar un riesgo
ligeramente mayor de contraer un cáncer del seno en el futuro. Al
familiarizarse con algunos de los términos que los doctores usan para
describir estos cambios, usted podrá comprender mejor el grado de
gravedad de los mismos y de si requerirá pruebas adicionales para
determinar la presencia de cáncer.
Fibrosis:
como lo sugiere el término fibroquístico, las dos características
principales de este tejido son la fibrosis y los quistes. La fibrosis se refiere
a la abundancia de tejido
fibroso, la misma materia de la que están compuestos los
ligamentos y los tejidos cicatriciales. Las áreas de fibrosis tienen
una consistencia como de hule, firme o dura al tacto. La fibrosis no
aumenta su riesgo de tener cáncer del seno y no necesita ningún
tratamiento especial.
Quistes:
sacos en forma redonda u ovalada que están llenos de líquido dentro de
los senos. Se presentan en alrededor de una tercera parte de las
mujeres entre 35 y 50 años de edad. No es posible determinar la
diferencia entre un quiste o una masa con un examen clínico.
Por lo tanto, es necesaria una ecografía o una aspiración con aguja
fina para hacer el diagnóstico.
Los quistes se originan con una acumulación de líquido dentro de las
glándulas del seno. Los microquistes
(quistes microscópicos) son demasiado pequeños para poder ser
reconocidos al tacto y sólo se detectan al examinar el tejido por medio
del microscopio. Si el líquido continúa acumulándose, se formarán
quistes de mayor tamaño o macroquistes.
Éstos se pueden palpar fácilmente y pueden alcanzar un diámetro de
alrededor de dos a cinco centímetros (entre una y dos pulgadas).
Conforme vayan creciendo, puede que el tejido del seno alrededor de
estas formaciones se estire causando dolor.
Una protuberancia redonda y móvil, en especial si resulta dolorosa al
tacto, sugiere la presencia de un quiste. Los quistes a menudo se
inflaman y se tornan dolorosos justo antes del periodo menstrual,
debido al efecto de los cambios hormonales mensuales. Los quistes
tienden a notarse más justo antes de que comience el periodo menstrual.
La aspiración con aguja fina también puede confirmar el diagnóstico de
un quiste y, al mismo tiempo, drenar el líquido del mismo. La
eliminación del líquido puede disminuir la presión y el dolor, aunque
no es necesario extraer el líquido a menos que la mujer sienta
incomodidad a causa de los quistes. El líquido puede volver a
acumularse, por lo que es posible que se requieran más aspiraciones.
Tener uno o más quistes no afecta su riesgo de desarrollar cáncer del
seno en el futuro.
Hiperplasia
La hiperplasia (también conocida como hiperplasia epitelial o
enfermedad proliferativa del seno) es una superproducción de las
células que revisten los conductos o los lobulillos. Cuando la
hiperplasia afecta el conducto, se denomina hiperplasia ductal
o
hiperplasia epitelial
ductal. Cuando ésta afecta el lobulillo, se le
llama hiperplasia lobulillar. La hiperplasia atípica (o hiperplasia con
atipia) es un término usado para describir las células que son
ligeramente distorsionadas en cuanto a cómo están configuradas.
Según el aspecto de las células bajo el microscopio, la hiperplasia
puede agruparse como:
- Hiperplasia
leve.
- Hiperplasia
del tipo usual (sin
atipia); también conocida como hiperplasia usual.
- Hiperplasia
atípica; hiperplasia ductal
atípica (ADH) o hiperplasia lobulillar atípica (ALH).
Una mujer con hiperplasia leve no está en mayor riesgo de cáncer del
seno. Sin embargo, una mujer con hiperplasia de tipo usual tiene una
probabilidad ligeramente mayor de contraer un cáncer del seno. En una
mujer que no tenga anormalidades en el seno, el riesgo es de una y
media a dos veces. Por otro lado, el riesgo para una mujer con
hiperplasia atípica es de cuatro a cinco veces mayor que para una mujer
que no tenga anormalidades en el seno (consulte la sección, “Cómo las
condiciones benignas del seno afectan el riesgo de cáncer del seno”,
para más información).
- Aproximadamente siete de diez biopsias
llevadas a cabo debido a condiciones benignas del seno no muestran
ninguna hiperplasia.
- Aproximadamente un 26% de éstas
muestran hiperplasia leve o usual, y sólo 4% muestra hiperplasia
atípica.
- Alrededor de dos de cada diez mujeres
con hiperplasia atípica desarrollarán un cáncer invasivo en un plazo de
quince años después de hacerse la biopsia.
Por lo general, la hiperplasia se diagnostica mediante una biopsia con
aguja o una biopsia quirúrgica. Un diagnóstico de hiperplasia, en
particular de hiperplasia atípica, suele significar un seguimiento más
riguroso con su doctor (exámenes del seno más frecuentes y un esfuerzo
especial para someterse a mamogramas anuales). Esto se debe a que la
hiperplasia aumenta las probabilidades de contraer un cáncer del seno
en el futuro. Consulte a su médico para ver si su riesgo es lo
suficientemente elevado como para que requiera imágenes de resonancia
magnética junto con sus mamogramas de detección.
Adenosis
La adenosis
se refiere al aumento de tamaño de los lobulillos del seno,
los cuales contienen más glándulas que lo habitual. A menudo se
encuentra en biopsias de mujeres con cambios fibroquísticos. Si se
detecta un gran número de lobulillos de mayor tamaño y próximos entre
sí, esta agrupación de lobulillos puede resultar lo suficientemente
grande como para ser palpada. Existen diferentes nombres para este
padecimiento, incluyendo adenosis
general, adenosis
tumoral o adenoma.
Aunque algunos de estos términos contienen la palabra tumor, la
condición es benigna y no es un cáncer.
La adenosis esclerosante es un tipo especial de adenosis, en el cual
los lobulillos de tamaño mayor están distorsionados por el tejido
fibroso de apariencia cicatricial.
Cuando las áreas de adenosis y de adenosis esclerosante son lo
suficientemente grandes como para poder palparse, puede ser difícil
para el doctor determinar si se trata de masas o de cáncer del seno con
tan sólo un examen de los senos. Las calcificaciones
(depósitos
minerales) pueden formarse en la adenosis, la adenosis esclerosante y
los tumores cancerosos. Éstos pueden confundirse en los mamogramas. Por
lo general, la biopsia por aspiración con aguja fina de estas
protuberancias puede mostrar si éstas son benignas. Una biopsia con
aguja generalmente identificará la masa como una adenosis, pero, en
algunos casos, se requiere una biopsia quirúrgica para asegurarse de
que no se trata de un cáncer.
Algunos estudios han hallado que las mujeres con adenosis esclerosante
tienen casi el mismo riesgo de contraer un cáncer del seno que las que
tienen una hiperplasia usual (de una y media a dos veces el riesgo de
las mujeres sin cambios en los senos).
Tratamiento de los
síntomas de los cambios fibroquísticos
Para la mayoría de las mujeres con cambios fibroquísticos sin síntomas,
no hay necesidad de tratamiento (aunque se pudiera recomendar un
seguimiento más riguroso). Las mujeres con molestia leve pudieran
beneficiarse de los sostenes de apoyo o los analgésicos de venta libre
(medicamentos que alivian el dolor que se pueden adquirir sin receta
médica).
En un número muy pequeño de mujeres con quistes dolorosos, el drenaje
del líquido mediante la aspiración con aguja fina puede ayudar a
aliviar los síntomas. Muchas otras mujeres que no tienen ningún quiste
grande experimentan dolor y sensibilidad al tacto en los senos.
Algunas mujeres informan que los síntomas de sus senos mejoran si dejan
de ingerir cafeína y otros estimulantes (metilxantinas) contenidos en
el café, el té, el chocolate y muchos refrescos. Los estudios no han
encontrado que estos estimulantes tengan ningún efecto significativo en
los síntomas, pero muchas mujeres y sus doctores consideran
recomendable sacrificar estos alimentos y bebidas al prescindir de
ellos durante un par de meses.
Debido a que la inflamación de los senos en los últimos días de la
menstruación resulta dolorosa para ciertas mujeres, algunos doctores
recomiendan que las pacientes reduzcan la ingestión de sal o tomen
diuréticos (medicamentos para eliminar la sal y el líquido del cuerpo).
Sin embargo, los estudios no han encontrado que los diuréticos sean
mejores que las píldoras que no tienen ningún medicamento (placebos).
Se han sugerido varios suplementos vitamínicos, pero ninguno ha
demostrado ser de utilidad, y algunos tienen efectos secundarios
peligrosos, si se toman en grandes dosis.
Algunos doctores recomiendan las hormonas, tales como los
anticonceptivos orales (pastillas anticonceptivas), tamoxifeno o
andrógenos, pero éstos son usualmente reservados para las mujeres con
síntomas graves debido al potencial de efectos secundarios de mayor
seriedad.
Fibroadenomas
Los fibroadenomas
son tumores benignos compuestos de tejido glandular del seno y de
tejido estromal
(conectivo). Son más frecuentes en mujeres jóvenes de
entre veinte y cuarenta años de edad, aunque pueden presentarse a
cualquier edad. El uso de pastillas anticonceptivas antes de la edad de
20 está asociado con el riesgo de fibroadenomas.
Algunos fibroadenomas son demasiado pequeños para poder palparse y sólo
pueden verse con el microscopio, pero otros tienen varias pulgadas de
diámetro. Suelen ser redondos y tienen bordes que se distinguen del
tejido circundante del seno, por lo que a menudo se sienten como si
hubiera una canica o balín adentro del seno. Usted los puede mover
debajo de la piel y por lo general son firmes y no sensibles. Algunas
mujeres sólo tienen un fibroadenoma, pero otras pueden tener varios.
Los fibroadenomas pueden diagnosticarse mediante una biopsia por
aspiración con aguja fina o de núcleo. La mayoría de los fibroadenomas
son fibroadenomas
simples, los cuales son relativamente uniformes en
apariencia al observarse bajo el microscopio. No incrementan el riesgo
de cáncer del seno. Algunos fibroadenomas, sin embargo, contienen otros
componentes (macroquistes, adenosis esclerosante, calcificaciones, o
cambios apocrinos). Las mujeres con estos fibroadenomas complejos
tienen un riesgo ligeramente mayor de cáncer del seno (aproximadamente
de una y media a dos veces el riesgo de las mujeres que no tienen
cambios del seno).
Muchos doctores recomiendan la extirpación de los fibroadenomas,
especialmente si éstos siguen creciendo o si cambian la forma del seno.
A veces (particularmente en mujeres de mediana edad o de edad
avanzada), estos tumores dejan de crecer, o incluso disminuyen de
tamaño, sin recibir tratamiento alguno. En este caso, siempre y cuando
los doctores tengan certeza de que las masas son realmente
fibroadenomas y no cáncer del seno, puede que los dejen permanecer,
pero bajo observación para asegurarse de que no crezcan. Este enfoque
resulta útil para aquellas mujeres con muchos fibroadenomas que no
estén creciendo. En tales casos, la extirpación de los mismos pudiera
requerir la eliminación de una cantidad considerable de tejido
circundante normal del seno, lo que causaría una cicatriz que cambiaría
la forma y textura del seno. Esto puede hacer aún más difícil la
interpretación de los exámenes físicos y los mamogramas en el futuro.
Sigue siendo importante que las mujeres con fibroadenomas no extirpados
se sometan periódicamente a exámenes de los senos para asegurarse de
que la masa no siga creciendo.
A veces, después de la extirpación quirúrgica de un fibroadenoma,
crecen uno o varios nuevos. Esto significa simplemente que se ha
formado otro fibroadenoma y no que el anterior haya reaparecido.
Tumores filoides
El tumor filoides es un tumor del seno poco frecuente que, al igual que
un fibroadenoma, contiene dos tipos de tejido: tejido conectivo (estroma) y tejido
glandular del seno. La diferencia entre los tumores filoides y los
fibroadenomas es que, en los primeros, existe un sobrecrecimiento del
tejido conectivo en el tumor filoides.
Las células que componen la parte del tejido conectivo pueden tener un
aspecto anormal cuando se observan por medio del microscopio. Según la
apariencia de las células, los tumores filoides pueden clasificarse
como benignos, malignos o de potencial maligno indeterminado (la
probabilidad de que el tumor se transforme en cáncer es incierta).
Los tumores filoides
suelen ser benignos, pero en pocos casos pueden ser malignos (cáncer).
Menos del 5% de estos tumores se propagan a otras áreas, como a los
pulmones, o recurren en áreas distantes después del tratamiento.
Anteriormente los tumores filoides benignos y malignos se conocían como
cistosarcoma filoides.
Por lo general, los tumores se sienten como masas que no causan dolor
(aunque algunos pueden causarlo). Éstos pueden crecer rápidamente,
causando que la piel se estire. A menudo estos tumores son difíciles de
diferenciarse de los fibroadenomas en los estudios por imágenes, o
incluso con biopsias por aspiración con aguja fina (FNA) o con aguja.
Algunas veces, los tumores filoides benignos pueden recurrir (regresar)
si son extirpados sin que se haya tomado de ellos algo de tejido
circundante. Por esta razón, estos tumores se tratan mediante la
extirpación de la masa y de un área alrededor del tumor de uno a dos
centímetros (aproximadamente una pulgada) de tejido normal del seno.
Los tumores filoides malignos se tratan mediante la extirpación de los
mismos, junto con un amplio margen de tejido normal, o mediante una
mastectomía (extirpación total del seno), de ser necesario. Los tumores
filoides malignos no responden a la terapia hormonal y tienen menos
probabilidades de responder a la quimioterapia o a la radioterapia que
la mayoría de los tumores cancerosos del seno. Los tumores filoides con
propagación a distancia son a menudo tratados como sarcomas (cánceres
del tejido blando) que como cánceres del seno.
Por lo general se recomienda el seguimiento riguroso con exámenes del
seno frecuentes y estudios por imágenes después del tratamiento.
Papiloma intraductal
Los papilomas
intraductales son tumoraciones semejantes a verrugas del
tejido glandular en conjunto con el tejido fibroso y vasos sanguíneos (tejido fibrovascular).
Estos tumores benignos crecen dentro de los conductos del seno.
Los papilomas solitarios
(papilomas intraductales solitarios) son tumores aislados que a menudo
crecen en los conductos lácteos grandes cercanos al pezón. Éstos son
una causa común de secreción clara o sanguinolenta (especialmente
cuando proviene de un solo seno). Pudieran sentirse como una
protuberancia pequeña debajo o próxima al pezón. Los papilomas
solitarios no aumentan el riesgo de cáncer del seno, a menos que
contengan otros elementos, como hiperplasia atípica.
Los papilomas también pueden encontrarse en los pequeños conductos en
áreas del seno distantes del pezón. En este caso, con frecuencia hay
varios crecimientos (papilomas múltiples). Hay menos probabilidad de
que estos tumores causen secreción del pezón. Contrario a los papilomas
solos, éstos están asociados a un riesgo mayor de cáncer del seno.
La papilomatosis es un tipo de hiperplasia en la que hay áreas muy
pequeñas de crecimiento celular dentro de los conductos, pero no están
tan enfocadas como lo están con los papilomas. Esta condición también
está asociada a un riesgo ligeramente mayor de cáncer del seno.
A menudo, los ductogramas son útiles en encontrar papilomas. Si el
papiloma es lo suficientemente grande como para poder palparse, puede
llevarse a cabo una biopsia con aguja.
El tratamiento habitual consiste en extirpar el papiloma y un segmento
del conducto donde se encuentra, por lo general mediante una incisión
en el borde de la areola (la zona más oscura que rodea el pezón).
Tumor de células granulares
Los tumores de células
granulares comienzan en las células nerviosas primitivas
(prematuras). Éstos ocurren rara vez en el seno. La mayoría se surgen
en la piel o la boca, aunque son raros incluso en este lugar. Casi
siempre son benignos.
La mayoría de los tumores de células granulares del seno pueden
palparse como una protuberancia sólida y móvil, aunque algunas pudieran
estar adheridas a la piel o a la pared torácica. Por lo general, tienen
un diámetro de uno a dos y medio centímetros aproximadamente (de media
a una pulgada). Algunas veces se cree que se trata de cáncer al
detectarse en un examen físico debido a su firmeza y fijación. Puede
que también luzca como cáncer en un mamograma. Una biopsia con aguja o
por aspiración con aguja fina puede distinguirlo de los cánceres.
Este tumor por lo general se cura al extirparlo junto con un margen de
tejido normal del seno circundante. Los tumores de células granulares
no aumentan el riesgo de que una mujer contraiga un cáncer del seno más
adelante en su vida.
Necrosis adiposa
La necrosis adiposa
se presenta cuando se daña un área del tejido adiposo del seno. Por lo
general se debe a una lesión en el seno. También puede presentarse
después de una cirugía o de la radioterapia. A medida que el cuerpo
repara el tejido dañado, va siendo reemplazado por un tejido
cicatricial firme.
Como la mayoría de los tumores cancerosos del seno también son firmes,
las áreas de necrosis adiposa con cicatrices pueden ser difíciles de
diferenciar de los tumores cancerosos mediante un examen de los senos.
También pudiera ser difícil establecer la diferencia en un mamograma.
Una biopsia con aguja, o en ocasiones una escisión quirúrgica, puede
ser necesaria para determinar si es cáncer.
Ciertas células adiposas pueden tener una respuesta diferente a las
lesiones. En lugar de formar tejido cicatricial, las células adiposas
mueren y liberan su contenido. Esto forma un depósito con la forma de
una bolsa de líquido graso llamado quistes
oleosos. Los quistes oleosos pueden diagnosticarse
mediante el método de aspiración con aguja fina. Esto también puede
servir como tratamiento, aunque usualmente no es necesario a menos que
el quiste cause cierta molestia.
La necrosis adiposa es más común en las mujeres cuyos senos son
bastante grandes. No aumenta el riesgo de una mujer de desarrollar
cáncer del seno.
Mastitis u otra infección
La mastitis
es una infección del seno que a menudo afecta a las mujeres que están
dando el pecho a su bebé, pero puede presentarse en cualquier mujer. La
piel abierta o una abertura en el pezón puede permitir que las
bacterias entren en el conducto del seno, donde pueden crecer. Los
glóbulos blancos del cuerpo liberan sustancias que combaten la
infección, lo que causa inflamación y un mayor flujo sanguíneo. Puede
que el área se sienta adolorida, se enrojezca y se sienta caliente al
tacto. Otros síntomas pueden incluir fiebre y dolor de cabeza.
Este padecimiento se trata con antibióticos. Algunos casos de mastitis
pueden causar un absceso en el seno (acumulación de pus). Los abscesos
son tratados con drenar el pus por cirugía o mediante una aguja (a
menudo guiada con un sonograma), administrando luego antibióticos.
La mastitis no aumenta el riesgo de una mujer de contraer cáncer del
seno. Sin embargo, un tipo poco común de cáncer conocido como cáncer
inflamatorio del seno tiene síntomas similares a la mastitis y puede
confundirse con una infección. Si el tratamiento con antibióticos no es
útil, puede que se requiera una biopsia de la piel para asegurarse que
no se trate de cáncer. Debido a que el cáncer de seno inflamatorio
puede propagarse rápidamente, no hay que demorar la consulta con el
médico si empiezan surgir síntomas tras el tratamiento.
Ectasia ductal
La ectasia ductal
(también conocida como ectasia ductal mamaria) es un padecimiento
frecuente que tiende a afectar a las mujeres con edad en los 40s y 50s.
Ocurre cuando un conducto del seno se dilata y sus paredes se hacen más
densas, lo que puede causar que se tape y haya una acumulación de
líquido.
La ectasia ductal puede causar secreción verde o negra, a menudo espesa
y pegajosa. El pezón y el tejido adyacente del seno pueden estar
dolorosos al tacto y enrojecidos. Puede que el pezón se contraiga hacia
adentro. A veces, el tejido cicatricial alrededor del conducto anormal
causa una protuberancia dura que puede confundirse con un cáncer.
En ocasiones, este padecimiento mejora sin tratamiento alguno, o con
compresas tibias y antibióticos. Si los síntomas persisten, el conducto
anormal se extirpa mediante una incisión en el borde de la areola.
La ectasia ductal no incrementa el riesgo de cáncer del seno.
Otras condiciones benignas del seno
Otros tipos de tumores y condiciones benignas menos comunes también se
pueden presentar en el seno.
Cicatrices radiales
Las cicatrices radiales (lesiones esclerosantes complejas) a menudo son
encontradas cuando se hace una biopsia del seno con otro propósito.
Puede que distorsione el tejido normal del seno. Las cicatrices
radiales no son realmente cicatrices, sino que se les llama así debido
a su aspecto semejante a las cicatrices al observarse bajo el
microscopio. Las cicatrices radiales por lo general no causan síntomas,
pero hay dos razones por las que son importantes. Si son lo
suficientemente grandes, éstas pueden parecer cáncer en un mamograma, o
incluso en una biopsia. Muchos doctores recomiendan su extirpación.
Además, también pueden aumentar ligeramente el riesgo de desarrollar
cáncer del seno, por lo que es posible que a las mujeres que tengan
cicatrices radiales se les aconseje acudir al doctor con más frecuencia
de lo normal.
Lipomas
Los lipomas son tumores adiposos benignos que pueden aparecer en
cualquier parte del cuerpo, incluyendo el seno. Por lo general no
ocasionan sensibilidad. Otros tumores benignos o masas que
ocasionalmente aparecen en el seno incluyen los hamartomas, los hemangiomas y
los neurofibromas. Ninguna de estas condiciones aumenta el
riesgo de cáncer del seno.
Cómo las condiciones benignas del seno
afectan el riesgo de cáncer del
seno
Como se indicó anteriormente, algunas condiciones benignas del seno
están más asociadas al riesgo de cáncer del seno que otras. Los médicos
a menudo dividen las condiciones del cáncer del seno en tres grupos
generales en función de si las células se están multiplicando
(proliferativas) y de si existen células inusuales (atipias).
- Las lesiones no proliferativas parecen
no afectar el riesgo de cáncer.
- Las lesiones proliferativas sin atipia
puede que levemente aumenten el riesgo de cáncer.
- Las lesiones proliferativas con atipia
aumentan el riesgo de cáncer.
Lesiones no proliferativas
Estos tipos de condiciones del seno parecen no afectar el riesgo de
cáncer del seno (o si lo afectan, el efecto es mínimo). Estas incluyen:
- fibrosis
- quistes
- hiperplasia leve
- adenosis (no esclerosante)
- fibroadenoma simple
- tumor filoide (benigno)
- un solo papiloma
- necrosis adiposa
- mastitis
- ectasia ductal
- tumores benignos (lipoma, hamartoma,
hemangioma, hematoma, neurofibroma)
Lesiones proliferativas sin atipia
Estas condiciones parecen aumentar ligeramente el riesgo de cáncer del
seno en una mujer (de una y media a dos veces respecto al riesgo
normal):
- hiperplasia ductal usual (sin atipia)
- fibroadenoma complejo
- adenosis esclerosante
- varios papilomas o papilomatosis
- cicatriz radial
Lesiones proliferativas con atipia
Estas condiciones tienen un efecto mayor en el riesgo de cáncer del
seno, aumentándolo de cuatro a cinco veces más que el riesgo normal:
- Hiperplasia ductal atípica.
- Hiperplasia lobular atípica.
Para las mujeres con
mayor riesgo de cáncer del seno
Las mujeres con algunas de las condiciones del seno discutidas
anteriormente pudieran tener un riesgo mayor de cáncer del seno. Sin
embargo, es importante recordar lo que realmente significa este aumento
en riesgo.
Por ejemplo, un estudio reciente analizó el riesgo de cáncer del seno
entre las mujeres con condiciones benignas del seno. El estudio
encontró que aproximadamente cinco de cien mujeres sin ninguna de
estas condiciones contrajo cáncer del seno dentro de los próximos años.
Entre las mujeres con una condición benigna que aumenta el riesgo de
una a dos veces, se pudiese esperar que alrededor de siete a diez por
cada cien mujeres tengan cáncer del seno en los próximos 15 años (y
alrededor de 90 a 93 no). Por otro lado, entre las mujeres con
hiperplasia atípica (ductal o lobular), cuyo riesgo es de cuatro a
cinco veces lo normal, se pudiese esperar que alrededor de veinte a
veinticinco por cada cien mujeres tengan cáncer del seno dentro de 15
años. El riesgo de cáncer entonces baja después de 15 años.
Además es muy importante recordar que hay muchos otros factores que
pueden afectar el riesgo de una mujer, incluyendo sus antecedentes
familiares de cáncer del seno y su historial personal de menstruación y
embarazo. Estos y otros factores tienen que tomarse en consideración
cuando se trata de determinar el riesgo actual de cáncer del seno en
una mujer. Si se encuentra en un grupo de mayor riesgo para el cáncer
del seno, hable con su médico sobre si debe someterse a imágenes por
resonancia magnética junto con sus mamogramas de detección, al que
igual que de si deberá comenzar a someterse a las pruebas de detección
a una edad más temprana.
Recursos adicionales
Hemos seleccionado material informativo relacionado con este tema que
también puede ayudarle. Estos materiales pueden solicitarse llamando a
nuestra línea gratuita 1-800-227-2345.
Cáncer del seno.
Detección temprana del cáncer del seno.
Cáncer del seno en hombres (disponible en inglés)
Mammograms and Other
Breast Imaging Procedures (mamografías y otros
procedimientos de imágenes del seno).
La Sociedad Americana del Cáncer se complace en proveer información
sobre casi cualquier tema relacionado con el cáncer. Si tiene más
preguntas, por favor, llámenos al 1-800-227-2345 a cualquier hora, las
24 horas del día.
Referencias
Anderson BO, Lawton TJ, Lehman CD, Moe RE. Phyllodes tumors. In: Harris
JR, Lippman ME, Morrow M, Osborne CK, eds. Diseases of the Breast.
3rd ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins;
2004:991-1006.
Brennin DR. Management of the palpable breast mass. In: Harris JR,
Lippman ME, Morrow M, Osborne CK, eds. Diseases of the Breast, 3rd ed.
Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins; 2004:33-46.
Guray, M, Sahin. Benign Breast Diseases: Classification, Diagnosis, and
Management. Oncologist.
2006; 11;435-449.
Hartmann LC, Sellers TA, Frost MH, et al. Benign breast disease and the
risk of breast cancer. N
Engl J Med. 2005;353:229-237.
Lewis JT, Hartmann LC, Vierkant RA, et al. An analysis of breast cancer
risk in women with single, multiple, and atypical papilloma. Am J Surg
Pathol. 2006 Jun;30(6):665-72.
Santen RJ, Mansel R. Benign breast disorders. N Engl J Med.
2005;353:275-285.
Saslow D, Boetes C, Burke W, et al for the American Cancer Society
Breast Cancer Advisory Group. American Cancer Society guidelines for
breast screening with MRI as an adjunct to mammography. CA Cancer J Clin.
2007;57:75-89. [Free full text article available at:
http://caonline.amcancersoc.org/cgi/content/full/57/2/75]. Accessed
September 4, 2007.
Schnitt SJ, Connolly JL. Pathology of benign breast disorders. In:
Harris JR, Lippman ME, Morrow M, Osborne CK, eds. Diseases of the Breast.
3rd ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins;
2004:77-99.
Scott BG, Silberfein EJ, Pham HQ, et al. Rate of malignancies in breast
abscesses and argument for ultrasound drainage. Am J Surg. 2006
Dec;192(6):869-72.
Smith RA, Saslow D, Sawyer KA, et al. American Cancer Society
guidelines for breast cancer screening: Update 2003. CA Cancer J Clin.
2003;53:141-169.
Última revisión:
3-Oct.-2007
|