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Condiciones no cancerosas del seno
Las condiciones no cancerosas del seno son cambios en los senos que no son cáncer. Son muy comunes y pueden estar presentes en la mayoría de las mujeres. De hecho, la mayoría de los cambios en los senos que se someten a una biopsia y son observados con un microscopio resultan ser benignos, término con el cual se denomina a los cambios no cancerosos.

Contrario a los cánceres de seno, las condiciones benignas del seno no atentan contra la vida, pero a veces pueden causar síntomas que resultan molestos. Además, ciertas condiciones benignas están asociadas con un riesgo mayor a originar cáncer de seno en el futuro, lo cual se explicará con más detalle más adelante.


¿Qué es el tejido normal del seno y qué función tiene?

El seno produce leche para la lactancia. Posee dos tipos principales de tejidos: tejidos glandulares y tejidos de soporte (estromales).

La parte glandular del seno comprende los lobulillos y los conductos (mostrados en la gráfica que se presenta más adelante). En mujeres que están lactando, las células y los lobulillos producen la leche que se desplaza a través de los conductos: pequeños tubos que transportan la leche al pezón. Cada seno tiene varios conductos que llegan hasta el pezón.

El tejido de soporte del seno comprende el tejido adiposo y el tejido conectivo fibroso que proporciona el tamaño y la forma del seno.
 




Cualquiera de estas partes del seno puede experimentar cambios que causan síntomas. Los dos tipos principales de cambios en el seno son las condiciones benignas (masas o tumores no cancerosos) del seno y las condiciones malignas (masas o tumores cancerosos) del seno.

Esta información hace un repaso de algunos de los signos y síntomas de las condiciones benignas del seno, así como la forma en que se pueden detectar y diagnosticar. También se hace mención de las condiciones benignas del seno más comunes, como los cambios fibroquísticos, tumores benignos del seno e inflamación del seno.

Si desea recibir más información sobre el cáncer seno, puede ponerse en contacto con nosotros o visitar nuestro sitio Web para acceder nuestro documento Cáncer de seno.
 

Detección de las condiciones benignas del seno

Signos y síntomas de los cambios del seno

Los cambios en los senos pueden ser causados por condiciones benignas o por el cáncer. Los síntomas más comunes son probablemente a causa de condiciones benignas. Aun, es importante reportar a su médico cualquier cambio que usted observe en sus senos. Muchos síntomas de condiciones benignas son los mismos que se presentan con el cáncer de seno. Es difícil diferenciar entre las condiciones benignas y las cancerosas basándose solamente en los síntomas. Su doctor puede requerir que se hagan otras pruebas para diferenciar entre las dos condiciones.

Es posible que algunas condiciones benignas no causen ningún síntoma y que se detecten durante un mamograma o una biopsia del seno.

Masas o protuberancias

Una condición benigna del seno a menudo causa una masa, protuberancia o área de engrosamiento. Puede o no que esta área esté muy sensible. A menudo una mujer detecta esto al estar revisando sus senos y axilas, o cuando el médico o enfermera está realizando un examen del seno.

Las causas más comunes de una sola masa en el seno son:
  • Fibroadenoma: un tumor sólido benigno.
  • Cambios fibroquísticos: cambios benignos en el seno.
  • Hiperplasia atípica: células anormales de rápido crecimiento.
  • Quistes: sacos llenos de líquido, benignos.
  • Cánceres no invasivos: carcinoma ductal in situ (ductal carcinoma in situ, DCIS).

Todas estas causas se detallarán en la sección "Tipos de condiciones no cancerosas del seno".

Entre más joven sea una mujer, mayor es la probabilidad de que una sola masa del seno sea una condición benigna. Sin embargo, algunos cambios son más comunes para las mujeres de cierta edad, como se muestra a continuación:
 

Edad Causa probable de una sola masa en el seno
Menor de 30 años fibroadenoma
Entre 30 y 49 años fibroadenoma, cambios fibroquísticos, hiperplasia atípica u algún otro problema benigno
50 años o más quistes, cánceres no invasivos

En cualquiera de estos grupos de edad, existe la probabilidad de que puede que una sola masa del seno sea cáncer, aunque es más probable que éste sea el caso en las mujeres de mayor edad que en las mujeres jóvenes. Sin importar de qué edad es la mujer, las masas y otros cambios deben ser revisados para asegurarse de que no sea cáncer de seno.

El tener muchas masas en ambos senos es a menudo causado por cambios fibroquísticos.

Las masas en los senos, al igual que otros síntomas, tienen que tomarse en consideración junto con los otros síntomas que la mujer pudiera tener. Por ejemplo, una masa nueva y sensible que surja al mismo tiempo que enrojecimiento de la piel y fiebre pudiera ser un signo de infección del seno. Pero cualquier masa nueva u otro cambio debe ser revisado por un doctor o enfermera, ya que al menos un tipo de cáncer de seno (cáncer inflamatorio del seno) puede ser confundido al parecerse mucho a una infección. Algunas veces, incluso los médicos tienen dificultad para distinguir la diferencia. Debido a que esta clase de cáncer de seno crece rápidamente, comuníquese inmediatamente con su médico si presenta una infección en los senos que no se alivia dentro de varios días de haber sido tratada.

Dolor

Algunas mujeres sienten dolor o molestia en el seno que está asociado con su ciclo menstrual. Este tipo de dolor cíclico es más común durante o alrededor de la semana previa a la menstruación, y por lo general desaparece una vez que ésta comienza. Muchas mujeres con cambios fibroquísticos sienten dolor cíclico en el seno. Se considera que esto se deba por cambios en los niveles hormonales.

Algunas condiciones benignas del seno, como la inflamación del seno (mastitis), pudiera causar el surgimiento de más dolor repentino en un punto. En estos casos, el dolor no está asociado con el ciclo menstrual. En raras ocasiones, las protuberancias del cáncer de seno también pudieran causar dolor.

Secreción del pezón

Una secreción del pezón (que no sea leche) pudiera ser alarmante, pero en la mayoría de los casos se debe a una condición benigna. Al igual que con las protuberancias del seno, mientras más joven sea la mujer, mayores probabilidades hay de que la condición que origina la secreción sea benigna (consulte la sección "Examen de la secreción del pezón" más adelante).

En las condiciones benignas, una secreción no lechosa es por lo general de color claro, amarillo o verde. Si la secreción contiene sangre que usted pueda ver o que se detecte a través de un análisis de laboratorio, aún la causa probablemente no sea cáncer, aunque sí es algo inquietante que requerirá de más pruebas.

Si la secreción proviene de más de uno de los conductos del seno o de ambos senos, por lo general se debe a una condición benigna como cambios fibroquísticos o ectasia ductal (explicada más adelante).

Si la secreción (ya sea sanguinolenta o no) es de un solo ducto, puede ser por causa de una condición benigna como el papiloma intraductal o ecstacia ductal. Pero también puede ser debido a alguna condición precancerosa (como el carcinoma ductal in situ) o por cáncer, y usted debe consultar inmediatamente con un médico.

Una secreción lechosa que proviene de ambos senos (que no sea durante el embarazo o durante la lactancia) puede algunas veces ocurrir como una reacción al ciclo menstrual. Además puede deberse a un desequilibrio en las hormonas producidas por la glándula pituitaria o la glándula tiroides, o incluso por ciertos medicamentos.

Como se mencionó previamente, mientras las condiciones benignas son mucho más comunes que el cáncer de seno, es importante informar al equipo de atención médica sobre cualquier cambio en los senos para que pueda ser revisado de inmediato.

 

Recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer sobre la detección temprana del cáncer de seno

Las mujeres de 40 años en adelante deben hacerse un mamograma de detección al año, y deben continuar haciéndose este examen mientras estén en buen estado de salud.
  • La evidencia que existe sobre los beneficios de los mamogramas es aún más contundente que en el pasado. Hay evidencia reciente que confirma que los mamogramas ofrecen un gran beneficio a las mujeres entre 40 y 49 años de edad. Las mujeres pueden sentirse seguras de los beneficios asociados con los mamogramas habituales para encontrar el cáncer en su etapa inicial. Sin embargo, los mamogramas también tienen sus limitaciones al poder dejar pasar de forma desapercibida algunos cánceres, y por otro lado, en ocasiones induce a medidas de seguimiento (como biopsias) sobre hallazgos que resultan no ser cáncer.

  • Las mujeres deben ser informadas sobre los beneficios, limitaciones y daños potenciales asociados con los exámenes de detección periódicos. Los mamogramas pueden pasar por alto algunos cánceres. A pesar de las limitaciones del mamograma, siguen siendo un recurso muy efectivo y valioso para disminuir el sufrimiento y las muertes causadas por el cáncer de seno.

  • Para las mujeres de edad avanzada, la decisión de someterse a mamogramas debe basarse en el estado de salud y otras enfermedades graves, tales como insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad renal de etapa terminal, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y demencia de moderada a grave. La edad por sí sola no debe ser la razón para suspender los mamogramas que se hacen periódicamente. Mientras la mujer se encuentre en buen estado de salud y pueda ser una candidata para recibir tratamiento en caso de que se haya detectado cáncer, debe continuar haciéndose un mamograma.


Las mujeres de 20 a 39 años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos, como parte de un examen de salud periódico (habitual), por parte de un profesional de la salud al menos cada tres años. A partir de los 40, deben someterse a un examen del seno por parte de un profesional de la salud cada año.
  • El examen clínico de los senos se hace junto con los mamogramas y ofrece una oportunidad para la mujer y su médico o enfermera de hablar sobre varios asuntos, tales como cualquier cambio que se haya detectado en sus senos, información sobre las pruebas de detección temprana, y los factores en el historial de la mujer que pudieran hacer que ella tenga más probabilidad de padecer cáncer de seno.

  • La persona que realiza el examen debe hablarle sobre las formas de familiarizarse más con sus propios senos. Además, se le debe proveer información sobre los beneficios y limitaciones del examen clínico de los senos y el autoexamen de los senos. El riesgo de cáncer de seno es muy bajo en una mujer de 20 a 29 años, pero el riesgo aumenta con la edad. A la mujer se le debe informar que cualquier síntoma nuevo relacionado con el seno debe ser notificado a su profesional de la salud a la brevedad posible.


El autoexamen de los senos es una opción para las mujeres después de cumplir 20 años de edad. Se debe orientar a las mujeres sobre los beneficios y las limitaciones del autoexamen de los senos. La mujer debe reportar a su médico o enfermera cualquier cambio en sus senos lo antes posible.
  • La investigación ha demostrado que, en comparación con el descubrimiento de una masa o bulto por casualidad, o simplemente estar consciente de lo que es normal en cada mujer, el autoexamen de los senos tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer de seno. Algunas mujeres se sienten muy seguras haciéndose el autoexamen de los senos de forma habitual (por lo general, una vez al mes después del periodo) lo que conlleva un método cuidadoso paso a paso para examinar la apariencia y sensación de sus propios senos. Otras mujeres se sienten mejor simplemente observando y palpando sus senos en una manera menos sistemática, por ejemplo, al ducharse o vestirse o haciéndose ocasionalmente un examen completo. Algunas veces, la técnica de hacer el autoexamen correctamente preocupa tanto a las mujeres que les causa estrés. Hacerse el autoexamen de los senos habitualmente permite a las mujeres saber cómo se sienten y lucen normalmente sus senos, así como palpar cualquier cambio en ellos. Ya sea que usted opte por hacerse el autoexamen o decida no hacerlo, lo importante es notificar inmediatamente a su médico o enfermera cualquier cambio en sus senos. 

  • En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen de los senos, el profesional de la salud debe revisar, durante el examen físico, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de los senos. Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen de los senos o no hacerlo de forma periódica. Pero al realizar este examen periódicamente, la mujer puede saber cómo sus senos lucen y se sienten normalmente, lo que permite que detecten con más facilidad cualquier cambio. Si nota cambios, tal como una nueva masa o protuberancia, hinchazón, irritación o formación de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones, enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos, o una secreción que manche el sostén o las sábanas y que no sea leche materna, usted debe acudir a su médico a la brevedad posible. Recuerde que en la mayoría de los casos, cualquiera de estos cambios en los senos no quiere decir que usted tenga cáncer.


Las mujeres que tienen un alto riesgo de desarrollar cáncer de seno (riesgo durante la vida mayor de 20%), deben someterse a una imagen de resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés) junto con un mamograma cada año. Las mujeres en riesgo moderadamente mayor (riesgo durante la vida del 15% al 20%) deben hablar con su doctor sobre los beneficios y limitantes de agregar una prueba de detección con MRI a su mamograma anual. La prueba de detección de MRI anual no se recomienda en mujeres cuyo riesgo de cáncer de seno durante la vida sea menor al 15%.
  • Las mujeres en alto riesgo incluyen aquéllas que:

    • Se sabe que presentan una mutación del gen BRCA1 o BRCA2.

    • Tienen un pariente de primer grado (madre, padre, hermano o hijo) con una mutación del gen BRCA2, pero no se han sometido ellas mismas a una prueba genética.

    • Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del 20% al 25% o mayor, de acuerdo a las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar.

    • Han sido sometidas a radioterapia en el área del tórax (pecho) cuando tenían una edad de entre 10 y 30 años.

    • Tienen el síndrome de Li-Fraumeni, de Cowden o de Bannayan-Riley-Ruvalcaba, o tienen parientes de primer grado con algunos de estos síndromes.

  • Las mujeres en riesgo moderado incluyen aquéllas que:

    • Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del 15% al 20%, de acuerdo a las herramientas de evaluación del riesgo que se basan principalmente en el historial de la familia (vea información más adelante).

    • Tienen un antecedente personal de cáncer de seno, carcinoma ductal in situ (DCIS), carcinoma lobulillar in situ (LCIS), hiperplasia ductal atípica (ADH), o hiperplasia lobular atípica (ALH).

    • Tienen senos extremadamente densos o irregularmente densos al examinarse en los mamogramas.

  • Si se utiliza una imagen por resonancia magnética (MRI), debe hacerse en conjunto con, y no en sustitución de, un mamograma de detección. Esto es por que mientras que un MRI es una prueba más sensible (que es más propensa a detectar el cáncer que un mamograma), aún podría no detectar algunos cánceres que el mamograma sí detectaría.

  • Para la mayoría de las mujeres en alto riesgo, la detección con mamogramas y MRIs debe comenzar a la edad de 30 años y continuar hasta que la mujer conserve un buen estado de salud. Pero debido a que la evidencia es limitada respecto a la mejor edad en la cual comenzar la detección, esta decisión debe basarse compartidamente entre el paciente y su proveedor de atención médica, tomando en consideración las circunstancias y preferencias personales.

  • Hay varias herramientas disponibles para la evaluación del riesgo, como modelo Gail, modelo Claus y modelo Tyrer-Cuzick, que ayudan a los profesionales médicos a calcular el riesgo de cáncer de seno en una mujer. Estas herramientas dan un valor aproximado en lugar de una cifra exacta, calculando el riesgo de cáncer de seno sobre diferentes combinaciones de factores de riesgo y de conjuntos de datos. Como resultado, diferentes herramientas puede que provean cálculos de riesgo distintos en una misma mujer. Los resultados deben hablarse entre la mujer y su doctor cuando se utilicen para decidir si comenzar o no la detección con MRI.

  • Se recomienda que la mujer que se somete a la detección con MRI lo haga en un centro de atención que pueda realizar biopsias del seno guiadas con MRI al mismo tiempo, en caso de ser necesario. De no ser así, la mujer podría requerir un segundo examen con MRI en otro centro de atención al momento de realizar la biopsia.

     
  • No hay evidencia en ese momento sobre si un MRI puede ser una herramienta de detección eficaz para las mujeres en riesgo promedio. Mientras que una MRI es más sensible que los mamogramas, también tiene un índice mayor de resultados positivos falsos (tiende a encontrar algo que luego resulta que no es cáncer), lo cual puede resultar en biopsias y otras pruebas innecesarias en gran parte de estas mujeres.

La Sociedad Americana del Cáncer considera que el uso de mamogramas, imágenes de resonancia magnética en mujeres de alto riesgo, exámenes clínicos de los senos, así como encontrar y reportar en breve cualquier cambio en los senos, de acuerdo con las recomendaciones que se describen anteriormente, ofrece a las mujeres la mejor oportunidad de reducir el riesgo de morir por cáncer de seno. Este enfoque combinado es claramente superior a cualquier otro examen o prueba individual. Sin duda alguna, el examen físico de los senos sin un mamograma dejaría de detectar muchos tumores cancerosos que son demasiado pequeños para que la mujer o su médico puedan palparlos, mismos que sí podrían ser observados en los mamogramas. Aunque el mamograma es un método de detección sensible, un pequeño porcentaje de los tumores cancerosos del seno no se ven en los mamogramas, pero pueden ser palpados por la mujer o por su doctor. Para las mujeres en alto riesgo de cáncer de seno, tal y como se definió anteriormente, como aquellas con mutaciones del gen BRCA o con cáncer de seno en familiares cercanos, se recomienda tanto el MRI como los mamogramas.



Diagnóstico de los cambios benignos del seno

Si sus síntomas o resultados de su mamograma sugieren que puede que tenga cáncer de seno o alguna enfermedad benigna del seno, su médico tomará más medidas para saber de qué se trata.  Es importante saber exactamente qué tipo de problema es para que se pueda determinar el tratamiento más adecuado.


Historia médica y examen físico

Los primeros pasos consisten en hacer preguntas sobre su salud (historia médica) y un examen físico. Responder a las preguntas acerca de su historia clínica personal y familiar proporcionará a su médico información sobre los síntomas y sus factores de riesgo del cáncer de seno y de las condiciones benignas del seno. Luego, el médico llevará a cabo un examen minucioso de los senos para detectar cualquier protuberancia y palpar su textura, tamaño y relación con la piel y los músculos del pecho. Se notará cualquier cambio en los pezones o en la piel del seno. Se podrán palpar los ganglios linfáticos situados debajo de la axila y encima de la clavícula, ya que la hinchazón o la consistencia de dichos ganglios pudiera ser un signo de propagación de un cáncer de seno (los ganglios linfáticos son pequeños grupos, en forma de fríjol, de células del sistema inmunitario que son importantes en la lucha contra las infecciones, los cuales están conectados por los vasos linfáticos. Las células del cáncer de seno pueden ingresar en los vasos linfáticos y comenzar a crecer en los ganglios linfáticos).

Además de hacerle preguntas sobre su salud y realizar un examen físico, se podrán llevar a cabo estudios por imágenes y una biopsia.


Estudios por imágenes para enfermedades del seno (pruebas de diagnóstico)

Mamogramas

Un mamograma (mamografía) es una radiografía del seno que se usa principalmente para la detección. El mamograma de detección se usa para encontrar enfermedades de los senos en mujeres que no tienen síntomas (asintomáticas), esto es, que aparentemente no tienen problemas en los senos. Por lo general, los mamogramas de detección requieren que se tomen dos radiografías (dos radiografías tomadas de ángulos diferentes) de cada seno. En algunos pacientes, como las mujeres con implantes de senos, es necesario tomar más radiografías para incluir en ellas tanto tejido del seno como sea posible. Las mujeres que estén lactando a sus bebés pueden hacerse los mamograma, aunque éstos no sean probablemente tan precisos debido a que el tejido del seno tiende a estar denso.

Las mamogramas también se pueden usar para examinar el seno de una mujer si ésta presenta un problema en el seno o un resultado anormal en el mamograma de detección. Al utilizarse de esta manera, se les conoce como mamogramas de diagnóstico. Pueden ser utilizados para obtener más información sobre una masa del seno, una secreción del pezón o alguna parte en la que se detectó algo que no lucía normal a través de un mamograma. En algunos casos se usan imágenes especiales conocidas como vistas cónicas con magnificación que se usan para tener una imagen ampliada para facilitar la evaluación de un área pequeña de tejido alterado del seno.

Un mamograma de diagnóstico puede mostrar si una lesión (una región de tejido anormal, la cual puede o no palparse como una masa) es mayormente propensa a ser benigna (no cancerosa). En estos casos, es común pedirle a la paciente que regrese más pronto de lo usual para que se le vuelva a examinar, generalmente en cuatro a seis meses. Por otro lado, un mamograma de diagnóstico puede mostrar si definitivamente el tejido anormal no debe ser causa de preocupación, y la paciente puede regresar a que le hagan los mamogramas anuales rutinarios. No obstante, los resultados de un diagnóstico pueden indicar la necesidad de realizar una biopsia para determinar si la lesión es cancerosa. Aun cuando los mamogramas no muestran un tumor, pero usted o su doctor pueden palpar una protuberancia, se necesitará por lo general una biopsia para asegurarse de que no se trata de cáncer. Una excepción a esto sería que mediante una ecografía se determine que la protuberancia es un quiste, o sea un saco lleno de líquido (remítase a la sección ecografía del seno).

¿Qué es lo que el médico observa en su mamograma?

El mamograma es analizado por un radiólogo (un doctor capacitado para interpretar las imágenes obtenidas por radiografías, ecografías y resonancias magnéticas, entre otras). El médico que lee el mamograma observará si hay varios tipos de cambios.

Las calcificaciones son depósitos muy pequeños de minerales dentro del tejido del seno. En la imagen, aparecen como puntos blancos diminutos. Puede o no que sean causadas por el cáncer. Las calcificaciones se dividen en dos tipos:
  • Las macrocalcificaciones son gruesos (grandes) depósitos de calcio que, la mayoría de las veces, representan cambios en los senos causados por el envejecimiento de las arterias del seno, viejas lesiones o inflamaciones. Estos depósitos están asociados con condiciones no cancerosas y no requieren una biopsia. Las macrocalcificaciones se encuentran en aproximadamente la mitad de las mujeres mayores de 50 años de edad, así como en una de diez mujeres menores de 50.

  • Las microcalcificaciones son minúsculas partículas de calcio localizadas en el seno. Pueden estar en forma individual o en forma de racimos. En la imagen, aparecen como puntos blancos diminutos. Las microcalcificaciones que aparecen en un mamograma causan más preocupación, pero no siempre indican la presencia de cáncer. La forma y la distribución de las microcalcificaciones ayudan al doctor a evaluar cuán probable es que el cáncer esté presente. Si las microcalcificaciones causan sospechas, es necesaria una biopsia.

Una masa, que puede o no tener calcificaciones, es otro cambio importante visto en los mamogramas. Estas masas pueden deberse a muchas cosas, incluyendo quistes (sacos llenos de líquido que no son cancerosos) y tumores sólidos no cancerosos (como los fibroadenomas), aunque también podrían ser cáncer. Por lo general, las masas que no son quistes necesitan una biopsia.
  • En un examen físico, un quiste y un tumor se pueden sentir igual al parparse.  Puede que también luzcan igual en un mamograma. Para confirmar que una masa en realidad es un quiste, a menudo se utiliza la ecografía del seno. Otra opción consiste en remover (aspirar) el líquido del quiste con una aguja hueca y delgada.

  • Un quiste contiene líquido. Si una masa tiene alguna parte sólida, usted necesitará más estudios por imágenes. Algunas masas pueden ser observadas con mamogramas, mientras que otras pudieran necesitar una biopsia. El tamaño, la forma y los márgenes (bordes) de la masa ayudan al radiólogo a determinar si hay cáncer.

Es muy importante que el radiólogo tenga disponible sus mamogramas anteriores, ya que éstos pueden ayudar a mostrar si una masa o calcificación no ha cambiado en muchos años. Esto implicaría que es probable que la masa sea una condición benigna y que no se requiera de una biopsia.

Los mamogramas tienen limitaciones: un mamograma no puede demostrar que alguna anormalidad se trate de cáncer. Sin embargo, un mamograma de diagnóstico puede que muestre que un área de tejido anormal se trate más probablemente de un cambio benigno. En estos casos, es posible que se le pida a la mujer que regrese más pronto de lo usual para que se le vuelva a examinar.

Si los resultados del mamograma de diagnóstico y el examen del seno sugieren la presencia de cáncer, se requerirá de una biopsia. Una biopsia es un procedimiento en el que el doctor extirpa una pequeña cantidad de tejido. Luego un patólogo lo observa para ver si la anomalía en el tejido es un cáncer (un patólogo es un médico que se especializa en el diagnóstico de enfermedades a través de examinar las muestras de tejidos o de células con un microscopio).

Los mamogramas no son estudios perfectos que siempre encuentran cáncer de seno.  En mujeres jóvenes, los mamogramas no son tan eficaces, generalmente porque sus senos son densos, lo que puede ocultar un tumor. Esto también puede ser cierto para mujeres embarazadas y las que están en lactancia. Debido a que la mayoría de los cánceres de seno ocurre en mujeres de edad avanzada, esto usualmente no representa una gran preocupación.

Sin embargo, esto puede representar un problema para las mujeres jóvenes que tienen un mayor riesgo de cáncer de seno, ya que ellas a menudo desarrollan cáncer de seno a una edad más temprana. Por esta razón, la Sociedad Americana del Cáncer ahora recomienda los MRI junto con los mamogramas para examinar a las mujeres que presentan mutaciones genéticas o un antecedente familiar contundente de cáncer de seno. El MRI se describe más adelante.

Si tiene una masa en el seno, debe someterse a revisión por su médico y considerar someterse a una biopsia incluso si el mamograma reporta resultados normales. La única manera de asegurarse si el cambio en el seno se trata de cáncer o no es mediante una biopsia.

Ecografía del seno

La ecografía, también conocida como sonografía o ultrasonido, utiliza ondas sonoras para delinear una parte del cuerpo. Se coloca un instrumento que se sujeta con la mano para enviar ondas sonoras a través del seno. Una computadora recoge los ecos de las ondas sonoras y los convierte en una imagen que aparece en la pantalla de una computadora. Este estudio no causa dolor y no le expone a radiación.

La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse junto con un mamograma, ya que está disponible ampliamente, no es un procedimiento invasivo y cuesta menos que otras opciones. Sin embargo, no se recomienda el uso de ecografía en lugar de mamogramas para la detección del cáncer de seno. A pesar de esto, la ecografía es útil para evaluar algunas masas de los senos que se encuentran en un mamograma o un examen físico. La ecografía ayuda a distinguir entre los quistes (sacos llenos de líquido) y las masas sólidas, y algunas veces puede ayudar a indicar la diferencia entre los tumores benignos y los cancerosos.

Puede que también se lleve a cabo una ecografía del seno para ayudar a los médicos a guiar la aguja de una biopsia en algunas lesiones del seno. Además, puede ser útil en las mujeres con senos muy densos. Actualmente los estudios clínicos están evaluando los beneficios y los riesgos de añadir la ecografía del seno a los mamogramas de detección en las mujeres que tienen senos densos y un riesgo mayor de cáncer de seno.

Mamogramas digitales

Un mamograma digital también conocido en inglés como full-field digital mammography o FFDM, es similar al mamograma convencional en cuanto a que se usan rayos X para producir una imagen de su seno. La diferencia radica en la forma en que la imagen es grabada, analizada por el médico y almacenada. Los mamogramas convencionales son grabados en hojas largas de película fotográfica, mientras que los mamogramas digitales son grabados y almacenados como archivos en una computadora. Después del examen, el doctor puede observar las imágenes en una pantalla de computadora y ajustar el tamaño, la claridad y el contraste para ver más claramente ciertas áreas. Las imágenes digitales pueden también enviarse electrónicamente a otro sitio donde otros especialistas puedan examinarlas. Aunque muchos centros no ofrecen actualmente la opción digital, se espera que en el futuro esta técnica esté ampliamente disponible.

Debido a que los mamogramas digitales son más costosos que los mamogramas convencionales, se están realizando actualmente estudios para determinar qué forma de mamograma beneficiará más a las mujeres a largo plazo. Algunos estudios han encontrado que las mujeres que se someten a la mamografía digital tienen que regresar con menos frecuencia a hacerse estudios por imágenes adicionales debido a áreas poco claras en el mamograma original. Un estudio de gran alcance realizado recientemente por el Instituto Nacional del Cáncer encontró que la mamografía digital era más precisa en encontrar cánceres en las mujeres menores de 50 años y en mujeres con tejido del seno denso.  No obstante, las tasas de resultados poco claros (inconclusos) fueron similares entre el mamograma digital y el mamograma con película. Es importante recordar que los mamogramas con película convencional siguen siendo una buena opción para estos grupos de mujeres. Ellas no deben dejar de hacerse el mamograma convencional en caso de que el mamograma digital no esté disponible.

Diagnóstico y detección asistida por computadora

Durante las últimas dos décadas, el diagnóstico y detección por computadora ha evolucionado para ayudar a los radiólogos a encontrar cambios sospechosos en los mamogramas. Esto usualmente se hace con mamograma de película o con mamograma digital.
Las computadoras pueden ayudar a encontrar áreas anormales en un mamograma al actuar como un segundo conjunto de “ojos”. Para los mamogramas convencionales, la película se coloca en una máquina que cambia la imagen a una señal digital que luego es analizada por la computadora. Esta tecnología también se puede aplicar a un mamograma digital. La computadora muestra la imagen en una pantalla de vídeo con marcadores que indican las áreas que el radiólogo debe examinar con detenimiento.

Aún no es claro cuán útil podrá ser el diagnóstico y detección por computadora. Algunos médicos encuentran que es útil, pero un estudio abarcador recientemente encontró que no mejoró significativamente la precisión de la detección del cáncer de seno. No obstante, aumenta el número de mujeres que necesitaron hacerse biopsias del seno. Se necesitan más investigaciones.

Imágenes por resonancia magnética del seno

Para ciertas mujeres en un riesgo alto del cáncer de seno, la detección con imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imagine, MRI) se recomienda junto con el mamograma cada año. No se recomienda generalmente como una herramienta de detección por sí misma porque a pesar de que es un examen sensitivo, aún podría pasar por alto algunos cánceres que los mamogramas sí detectarían.

Las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste llamado gadolinio a menudo se usa para ver mejor los detalles.

Los pacientes deben permanecer recostados dentro de un cilindro para esta prueba, lo cual puede resultar confinante y alterar a algunas personas que padezcan de claustrofobia (temor a los espacios cerrados). La máquina también produce un ruido martillante que podría ser molesto para algunas personas. Algunos lugares proveen audífonos con música para bloquear el ruido.

Las máquinas de MRI son bastante comunes, pero éstas tienen que ser adaptadas especialmente para examinar el seno. Esto significa que no todos los centros con una máquina de MRI puede realizar un MRI del seno. Sin embargo, los estudios de MRI pueden ser usados para observar mejor los cánceres encontrados en un mamograma o para la detección en las mujeres con un alto riesgo de cáncer de seno. También pueden usarse para guiar las biopsias de tal forma que el médico pueda estar seguro de extraer tejido del área en cuestión.

El estudio de MRI también se usa para las mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de seno. En este caso, se usa para determinar mejor el tamaño real del cáncer y para buscar cualquier otro cáncer en el seno.

El MRI cuesta más que los mamogramas. La mayoría de los planes médicos principales pagan por el MRI una vez se detecta el cáncer. Hoy día, más compañías de seguro están pagando por los MRI de detección en mujeres de alto riesgo, al igual que para las biopsias guiadas por MRI. Puede que quiera consultar con su compañía aseguradora para determinar si el procedimiento está cubierto.

Ductograma

Esta prueba, también llamada galactograma, algunas veces es útil para determinar la causa del flujo sanguinolento del pezón. En esta prueba, se introduce un tubo plástico muy delgado en la abertura de un conducto del pezón por donde sale la secreción. Se inyecta una pequeña cantidad de un agente de contraste (“tinte”), el cual delinea el contorno del conducto a través de una radiografía que mostrará si existe una masa dentro del conducto.


Estudios por imágenes más recientes

Actualmente se están estudiando algunos métodos por imágenes más nuevos para evaluar áreas anormales en los senos.

Mamocintigrafía (imágenes moleculares del seno)

En la mamocintigrafía se inyecta un trazador ligeramente radioactivo, llamado tecnecio sestamibi, en una vena. El trazador se adhiere a las células del cáncer de seno y es detectado por una cámara especial.

Ésta es una técnica más nueva. Algunos radiólogos creen que algunas veces resulta útil para observar áreas sospechosas encontradas en los mamogramas regulares, aunque su función exacta aún no está clara. La investigación actual está dirigida a mejorar la tecnología y evaluar su uso en situaciones específicas, tal como en caso de senos densos en mujeres más jóvenes. Algunos estudios preliminares han sugerido que puede ser tan preciso como los exploradores más costosos de imágenes por resonancia magnética (MRI). No obstante, este estudio no debe reemplazar definitivamente su mamograma de detección usual.

Tomosíntesis (Mamografía 3D)

La tomosíntesis es una clase de extensión del mamograma digital. Para esta prueba, la mujer se acuesta boca abajo en una camilla que tiene un orificio por el cual cuelga el seno, y una máquina toma radiografías mientras rota alrededor del seno. Esto permite que el seno sea visto como muchas secciones delgadas, lo que puede ser combinado en una imagen tridimensional. Puede permitirles a los médicos detectar lesiones más pequeñas o aquellas que no podrían verse en los mamogramas convencionales. Esta tecnología sigue siendo experimental y sólo está disponible en estudios clínicos por el momento.

Otros métodos por imágenes experimentales, incluyendo las imágenes térmicas (termografía), se discuten en nuestro documento disponible en inglés Mammograms and Other Breast Imaging Procedures.


Examen de la secreción del pezón

Si sale líquido de su pezón y mancha las sábanas o la ropa interior, puede que una muestra del líquido sea recolectada y observarse con un microscopio para ver si contiene células cancerosas. La mayoría de los líquidos o secreciones del pezón no son cáncer. En la mayoría de los casos, si el líquido luce transparente, o de color verde o lechoso, es muy poco probable que se trate de cáncer. Si un flujo es de color rojizo o rojo-café, entonces indica que contiene sangre, lo cual podría sugerir la presencia de cáncer. No obstante, es más probable que la secreción sanguinolenta sea causada por lesión, infección o tumor benigno.

Aun cuando no se encuentran células cancerosas en la secreción del pezón, no es posible determinar con certeza que no hay cáncer de seno. Si hay una masa sospechosa, es necesario realizar una biopsia, incluso si la muestra de la secreción del pezón no contiene células cancerosas.

Lavado ductal y aspiración del pezón

El lavado ductal es una prueba experimental desarrollada para las mujeres que no tienen síntomas de cáncer de seno, pero que están en un riesgo muy alto. No es una prueba para detectar o diagnosticar el cáncer de seno, pero ésta puede ayudar a proveer un mejor panorama del riesgo de una mujer de desarrollar la enfermedad.
 
El lavado ductal se puede hacer en el consultorio del doctor o en una clínica para pacientes ambulatorios. Se aplica crema anestésica para adormecer el área del pezón. Luego se ejerce una succión suave para ayudar a extraer pequeñas cantidades de líquido de los conductos lácteos hasta la superficie del pezón. Las gotas de líquido son útiles en aumentar la visibilidad de las aberturas naturales de los conductos lácteos en la superficie del pezón. Luego, se introduce un tubo delgado (llamado catéter) en la abertura de un conducto lácteo en el pezón. Se pone una pequeña cantidad de anestésico en el conducto para adormecer el interior. Se administra lentamente solución salina (agua con sal) a través del catéter para enjuagar suavemente el conducto y recolectar células. Se extrae líquido ductal a través del catéter y el cual se acumula en un tubo de recolección. Entonces se envía el tubo al laboratorio y se observar las células con un microscopio.

El lavado ductal no se considera útil para las mujeres que no tienen un alto riesgo de padecer cáncer de seno. Todavía no se sabe si en algún momento se convierta en una herramienta útil. La prueba no ha mostrado que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales. El lavado ductal es más útil como prueba para determinar el riesgo de cáncer que como prueba de detección del cáncer. Es necesario realizar más estudios para definir mejor la utilidad de esta prueba.

La aspiración del pezón también detecta células anormales que están en los conductos, pero es un procedimiento mucho más simple, ya que no se introduce nada en el seno. El dispositivo para la aspiración del pezón utiliza unas copas pequeñas que son colocadas en los senos de la mujer. El dispositivo calienta los senos, los oprime suavemente, y aplica una succión ligera para extraer líquido del pezón hasta la superficie del seno. Luego el líquido que sale del pezón es recolectado y se envía a un laboratorio para ser estudiado. Al igual que el lavado ductal, este procedimiento puede utilizarse como prueba para determinar el riesgo de cáncer, pero no conforma una prueba para detectar el cáncer. La prueba no ha mostrado que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales.


Biopsia

Durante una biopsia el médico extrae una muestra de tejido para ser examinada con un microscopio. Una biopsia se realiza cuando se encuentra en mamogramas, pruebas por imágenes o examen físico, un cambio en un seno (o anomalía) que puede que sea ser cáncer. Una biopsia es la única manera de indicar la presencia real de un cáncer.

Hay varios tipos de biopsias, como por ejemplo la aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA), la biopsia por punción (de núcleo) con aguja gruesa y la biopsia quirúrgica. Cada tipo de biopsia tiene sus propias ventajas y desventajas, y el tipo que se utilice para su caso dependerá de su situación. Algunos de los factores que el médico considerará incluyen:
  • Qué tan sospechosa es la lesión.
  • El tamaño de la lesión.
  • Su localización en el seno.
  • La cantidad de lesiones existentes.
  • Otros problemas de salud que usted pueda tener.
  • Sus preferencias personales.

Si necesita someterse a una biopsia, podría ser que quiera hablar con su médico sobre los distintos tipos de biopsia.

Biopsia por aspiración con aguja fina

En una biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés), el médico utiliza una aguja hueca muy fina mediante una jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de la región sospechosa. El tejido luego se observa con un microscopio. Para esta prueba se utiliza una aguja más delgada que las agujas usadas en las pruebas sanguíneas.

Si se puede palpar el área (detectar una masa al tacto por ejemplo) donde se hará la biopsia, la aguja puede ser guiada hacia el área del seno con el cambio mientras el médico está palpándola.

Si la masa no se puede palpar con facilidad, el médico puede utilizar una ecografía para observar la aguja en una pantalla a medida que la dirige hacia la masa. 

Es posible que se use anestesia local (medicamento para adormecer el área). Debido a que se usa una aguja fina para hacer la biopsia, la inyección para adormecer el seno puede causar más molestias que la biopsia en sí.

Una vez que la aguja está en su lugar, se extrae líquido o tejido de la masa. Si el líquido es transparente, esto significa que es más probable que la masa sea un quiste benigno. Un líquido sanguinolento o turbio puede significar un quiste benigno o, raras veces, un cáncer. Si la masa es sólida, se extraen pequeños fragmentos de tejido. Un patólogo observará el tejido o fluido que se extrajo con la biopsia bajo un microscopio para ver si la muestra contiene células cancerosas.

Una biopsia de aspiración con aguja fina es un tipo de biopsia fácil, pero algunas veces puede pasar por alto un cáncer si la aguja no se coloca donde están las células cancerosas. Además, aun cuando se encuentran células cancerosas, usualmente no es posible saber si el cáncer es invasivo (la clase de cáncer que se propaga). En algunos casos de cáncer, puede que no haya suficientes células para realizar algunas de las otras pruebas de laboratorio que se hacen rutinariamente. Si la biopsia FNA no provee un diagnóstico claro, o su médico sigue sospechando cáncer,   se debe realizar una segunda biopsia o un tipo diferente de biopsia.

Biopsia por punción con aguja gruesa

La biopsia por punción con aguja gruesa es similar a la biopsia por aspiración con aguja fina, aunque en esta biopsia se usa una aguja hueca y un poco más grande para extraer pequeños cilindros (o núcleos) de tejido del área anormal en el seno.  El procedimiento se realiza más a menudo en el consultorio del médico o clínico con anestesia local (usted permanece despierta pero su seno está adormecido).

En la biopsia por punción, se usa una aguja de aproximadamente 1/16 a 1/8 de pulgada de diámetro y alrededor de media pulgada de largo. Se inserta la aguja en el área anormal de tres a cinco veces para obtener las muestras o núcleos. Normalmente, el médico que realiza la biopsia por punción con aguja gruesa, guía la aguja hacia el área anormal mientras usa sus dedos para palpar (tocar) la masa. Si el área anormal es demasiado pequeña como para ser palpada, un radiólogo u otro médico puede usar un instrumento estereotáxico para la colocación de la aguja o una ecografía para guiar la aguja hacia el objetivo.

Esta biopsia es un procedimiento más complejo y toma más tiempo que la biopsia por aspiración con aguja fina, pero es más probable que dé un resultado definitivo por que se extrae más tejido para ser analizado. Este tipo de biopsia puede causar algo de moretones, pero por lo general no deja cicatriz.

Biopsia estereotáctica con aguja gruesa: la biopsia estereotáctica con aguja gruesa hace uso de equipo radiográfico y una computadora para observar las radiografías. La computadora luego muestra exactamente al médico dónde deberá colocarse la punta de la aguja sobre el área que presenta la anomalía. Este procedimiento se usa a menudo para obtener biopsias de microcalcificaciones (depósitos muy pequeños de calcio).

Biopsia asistida por vacío: los procedimientos Mammotome® y ATEC® (siglas en inglés de escisión y extracción automatizada de tejido) son dos tipos de biopsia asistida por vacío. Para estos procedimientos, la piel es adormecida y se hace un corte pequeño de alrededor de medio centímetro (¼ de pulgada aproximadamente). Se introduce una sonda hueca a través de corte y luego hacia el área del tejido anormal en el seno. La sonda puede ser guiada hacia el lugar en cuestión mediante radiografías o ecografías (o incluso imágenes por resonancia magnética para el procedimiento ATEC). Un cilindro de tejido es entonces succionado a través de un hueco en el lado de la sonda, y un bisturí que rota dentro de la sonda corta la muestra de tejido del resto del seno. Se pueden tomar muchas muestras de la misma incisión en la piel. Las biopsias asistidas por vacío se realizan de manera ambulatoria. No requiere de suturas o puntadas, y hay poca cicatrización. Por lo general este método extrae más tejido que las biopsias por punción con aguja gruesa.

Biopsia quirúrgica (abierta)

A veces se hace necesaria la cirugía para extraer la masa por completo, o una parte de ésta, para observarse con un microscopio. Este procedimiento se conoce como biopsia quirúrgica o biopsia abierta. Por lo general, ésta es una biopsia por escisión, en la que el cirujano extirpa la masa o el área anormal totalmente, así como el margen o borde alrededor de tejido que parece normal. Si la masa es demasiado grande como para ser extirpada fácilmente, se puede hacer una biopsia por incisión. En este tipo de biopsia, sólo se extirpa parte de la masa. En pocas ocasiones, este tipo de biopsia se puede realizar en la oficina del médico. Se realiza más a menudo en el departamento para pacientes ambulatorios del hospital con anestesia local (usted permanece despierta durante el procedimiento, pero su seno es adormecido). Es posible que le administren medicamento para adormecerle. También este tipo de biopsia se puede hacer usando anestesia general (usted está dormida).

Durante una biopsia quirúrgica del seno, el cirujano puede utilizar un procedimiento llamado localización estereotáctica con alambre cuando hay una masa pequeña difícil de localizar mediante palpación o si el área luce sospechosa en las radiografías pero no se puede palpar. Primero, la región es adormecida con anestesia local. Luego se coloca una delgada aguja hueca en el seno y se usan radiografías para guiarla hacia el área bajo sospecha. Una vez que la punta de la aguja está en el punto correcto, un alambre muy fino se introduce a través del centro de la aguja. Un gancho pequeño en el extremo del alambre lo mantiene en su lugar. Después se extrae la aguja hueca y el cirujano utiliza el alambre como una guía para llegar al tejido anormal que se va a extirpar. La muestra quirúrgica se envía a un laboratorio para ser examinada con un microscopio. Si el tejido no muestra presencia de cáncer, no se requerirá de más tratamiento.

Este tipo de biopsia es más compleja que la FNA o la biopsia por punción con aguja gruesa, ya que a menudo requiere de varios puntos de sutura, y puede dejar una cicatriz.  Por lo general, la biopsia por punción con aguja gruesa es suficiente para saber con certeza lo que es el área anormal.  No obstante, a veces se puede necesitar una biopsia abierta dependiendo de la localización de la anomalía, o si la biopsia por punción con aguja gruesa no obtiene suficiente tejido como para estar seguro de los resultados.

Precisión de la biopsia

Las tasas de precisión para la biopsia por aspiración con aguja fina, por punción con aguja gruesa y por cirugía son muy similares entre sí. La disposición de información para las técnicas de biopsia asistida por vacío y la biopsia por punción con aguja más gruesa es mucho menor.  La precisión de cada método depende en gran medida de la experiencia del doctor que realice el procedimiento. Esto es especialmente cierto para los métodos que extirpan cantidades menores de tejido, como la biopsia de aspiración con aguja fina y biopsia por punción con aguja gruesa. Se requiere de una colocación con exactitud de la aguja para que estos métodos puedan proporcionar resultados precisos.



Tipos de condiciones no cancerosas del seno

Cambios fibroquísticos

Los cambios fibroquísticos incluyen una gama de alteraciones en el seno que comprenden tanto los tejidos glandulares (lobulillos y conductos) como los estromales. En el pasado, se les solía llamar "enfermedades fibroquísticas". Debido a que este padecimiento afecta por lo menos al 50% de las mujeres en alguna etapa de su vida, éste se define más como un cambio que como una enfermedad. Puede que escuche que los cambios fibroquísticos sean referidos con sus siglas en inglés FCC.

Los cambios fibroquísticos son más frecuentes en las mujeres que se encuentran en edad fértil, pero pueden afectar a las mujeres de cualquier edad. Los cambios fibroquísticos son las condiciones benignas del seno más comunes. Estos cambios a menudo afectan a mujeres de entre 20 y 50 años de edad, antes de llegar a la menopausia. Los cambios fibroquísticos pueden ser encontrados en distintas partes del seno, así como en ambos senos a la vez.

Tipos de cambios fibroquísticos

Cuando el tejido fibroquístico del seno es observado bajo el microscopio, puede que se hallen muchos cambios distintos. La mayoría de éstos reflejan la forma en que el tejido del seno de la mujer ha respondido a los cambios hormonales mensuales, y tienen poca importancia. No obstante, algunos cambios pueden indicar un riesgo ligeramente mayor de padecer un cáncer de seno en el futuro. Al familiarizarse con algunos de los términos que los doctores usan para describir estos cambios, usted podrá comprender mejor el grado de gravedad de los mismos y de si requerirá pruebas adicionales para determinar la presencia de cáncer. Como lo sugiere el término fibroquístico, las dos características principales de este tejido son la fibrosis y los quistes.

Fibrosis: la fibrosis se refiere al tejido fibroso, la misma materia de la que están compuestos los ligamentos y los tejidos cicatriciales. Las áreas de fibrosis tienen una consistencia como de hule, firme o dura al tacto. La fibrosis no aumenta su riesgo de tener cáncer de seno y no necesita ningún tratamiento especial.

Quistes: los quistes son sacos en forma redonda u ovalada que están llenos de líquido dentro de los senos. Se presentan en alrededor de una de cada tres mujeres de entre 35 y 50 años de edad. A menudo, no es posible determinar la diferencia entre un quiste y una masa con un examen clínico de los senos.  Por lo tanto, es necesaria una ecografía o una aspiración con aguja fina para estar seguros de qué se trata.

Los quistes se originan con una acumulación de líquido dentro de las glándulas del seno. Los microquistes (quistes microscópicos) son demasiado pequeños para poder ser reconocidos al tacto y sólo se detectan al examinar el tejido por medio del microscopio. Si el líquido continúa acumulándose, se formarán quistes de mayor tamaño o macroquistes. Éstos se pueden palpar fácilmente y pueden alcanzar un diámetro de alrededor de dos a cinco centímetros (entre una y dos pulgadas). Conforme vayan creciendo, puede que el tejido del seno alrededor de estas formaciones se estire causando dolor.

Una protuberancia redonda y móvil, en especial si resulta dolorosa al tacto, sugiere la presencia de un quiste. Los quistes a menudo crecen y se hacen más dolorosos justo antes de la menstruación. Esto se debe al efecto de los cambios mensuales de las hormonas. Los quistes tienden a notarse más justo antes de que comience la menstruación.

La aspiración con aguja fina puede confirmar el diagnóstico de un quiste y, al mismo tiempo, drenar el líquido del mismo. La eliminación del líquido puede disminuir la presión y el dolor por algún tiempo, pero salvo que cause malestar, no es necesario extraer el líquido. Si se remueve, el líquido puede volver posteriormente. Tener uno o más quistes no afecta su riesgo de desarrollar cáncer de seno en el futuro.


Diagnóstico de los cambios fibroquísticos

En la mayoría de los casos, los síntomas típicos de los cambios fibroquísticos incluyen dolor en el seno y masas sensibles o áreas engrosadas en los senos. Puede que estos síntomas cambien a medida que la mujer pase por las distintas etapas del ciclo menstrual. A veces, una de las protuberancias puede resultar más dura o presentar otras características que inducen la inquietud sobre la presencia de un cáncer. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria una biopsia con aguja o una biopsia quirúrgica para asegurarse de que no se trate de un cáncer.

Tratamiento de los síntomas de los cambios fibroquísticos

La mayoría de las mujeres con cambios fibroquísticos sin síntomas no tienen necesidad de tratamiento, pero se pudiera recomendar un seguimiento más riguroso. Las mujeres con molestia leve pudieran encontrar alivio en los sostenes con soporte o en los analgésicos (medicina contra el dolor) de venta sin receta.

En un número muy pequeño de mujeres con quistes dolorosos, el drenaje del líquido mediante la aspiración con aguja fina puede ayudar a aliviar los síntomas.

Algunas mujeres informan que los síntomas de sus senos mejoran si dejan de ingerir cafeína y otros estimulantes (metilxantinas) contenidos en el café, el té, el chocolate y muchos refrescos. Los estudios no han encontrado que estos estimulantes tengan algún efecto significativo en los síntomas, pero muchas mujeres consideran recomendable sacrificar estos alimentos y bebidas al prescindir de ellos durante un par de meses.

Debido a que la inflamación de los senos en los últimos días de la menstruación resulta dolorosa para ciertas mujeres, algunos doctores recomiendan que las pacientes reduzcan la ingestión de sal o tomen diuréticos (medicamentos para eliminar la sal y el líquido del cuerpo). Sin embargo, los estudios no han encontrado que los diuréticos sean mejores que las píldoras que no tienen ningún medicamento (placebos).

Se han sugerido muchos suplementos vitamínicos, pero hasta el momento ninguno ha demostrado ser de utilidad, y algunos tienen efectos secundarios peligrosos si se toman en grandes dosis.

Algunos doctores recomiendan tomar hormonas, como los anticonceptivos orales (pastillas para el control de la natalidad), así como tamoxifeno o andrógenos. Pero estas hormonas por lo general sólo se utilizan en mujeres con síntomas severos debido a que pueden presentar efectos secundarios más graves.


Hiperplasia

La hiperplasia (también conocida como hiperplasia epitelial o enfermedad proliferativa del seno) es una sobreproducción de las células que revisten los conductos o los lobulillos. Cuando la hiperplasia afecta el conducto, se denomina hiperplasia ductal o hiperplasia epitelial ductal. Cuando ésta afecta el lobulillo, se le llama hiperplasia lobulillar. La hiperplasia atípica (o hiperplasia con atipia) es un término usado para describir las células que son ligeramente distorsionadas en cuanto a cómo están configuradas.

Según el aspecto de las células bajo el microscopio, la hiperplasia puede agruparse como:
  • Hiperplasia leve.
  • Hiperplasia de tipo usual (sin atipia) – también conocida como hiperplasia usual.
  • Hiperplasia atípica – hiperplasia ductal atípica (ADH) o hiperplasia lobulillar atípica (ALH).

Una mujer con hiperplasia leve no está en riesgo aumentado de cáncer de seno. Sin embargo, una mujer con hiperplasia de tipo usual tiene una probabilidad ligeramente mayor de padecer un cáncer de seno. En una mujer que no tenga anormalidades en el seno, el riesgo es de 1½ a 2 veces. Por otro lado, el riesgo para una mujer con hiperplasia atípica es de cuatro a cinco veces mayor que para una mujer que no tenga anormalidades en el seno (consulte la sección, “Cómo las condiciones benignas del seno afectan el riesgo de cáncer de seno”, para más información).
  • Aproximadamente siete de diez biopsias llevadas a cabo debido a condiciones benignas del seno no muestran ninguna hiperplasia.

  • Aproximadamente un 26% de éstas (alrededor de una de cada cuatro mujeres) muestran hiperplasia leve o usual.

  • Aproximadamente 4% (o una mujer en 25) muestra hiperplasia atípica.

De estas pocas mujeres a las que se les diagnosticó hiperplasia atípica, alrededor de una en cinco desarrollará un cáncer de seno invasivo en un plazo de quince años después de hacerse la biopsia.

Por lo general, la hiperplasia se diagnostica mediante una biopsia con aguja o una biopsia quirúrgica. Un diagnóstico de hiperplasia, especialmente hiperplasia atípica, por lo general significa que requerirá consultar con su médico con más frecuencia. Puede que implique exámenes del seno con más frecuencia y un esfuerzo especial para someterse a mamogramas anuales debido a que la hiperplasia está asociada con un mayor riesgo de cáncer de seno en el futuro. Consulte a su médico para ver si su riesgo es lo suficientemente elevado como para que requiera imágenes de resonancia magnética junto con sus mamogramas de detección.


Adenosis

En la condición de adenosis, los lobulillos del seno están agrandados y contienen más glándulas de lo normal. A menudo, la adenosis se encuentra en biopsias de mujeres con cambios fibroquísticos. Si se detectan muchos lobulillos agrandados próximos entre sí, puede que estén lo suficientemente grandes como para ser palpados. Existen diferentes nombres para este padecimiento, incluyendo adenosis general, adenosis tumoral o adenoma. Esta afección es benigna, no es cáncer.  (Algunas personas se confunden con el término tumor, el cual significa simplemente masa o protuberancia.  Tener un tumor no siempre significa que se tiene cáncer).

La adenosis esclerosante es un tipo especial de adenosis, en el cual los lobulillos de tamaño mayor están distorsionados por el tejido fibroso de apariencia cicatricial.

Cuando las áreas de adenosis y de adenosis esclerosante son lo suficientemente grandes como para poder palparse, puede ser difícil para el doctor determinar si se trata de masas o de cáncer de seno con tan sólo un examen de los senos. Las calcificaciones (depósitos minerales) pueden formarse en la adenosis, la adenosis esclerosante y los tumores cancerosos. Éstos pueden confundirse en los mamogramas. Por lo general, la biopsia por aspiración con aguja fina de estas protuberancias puede mostrar si éstas son benignas. Una biopsia por punción con aguja gruesa generalmente identifica la masa como una adenosis, pero, en algunas veces, se requiere una biopsia quirúrgica para asegurarse de que no se trata de un cáncer.

Algunos estudios han hallado que las mujeres con adenosis esclerosante tienen casi el mismo riesgo de padecer un cáncer de seno que las que tienen una hiperplasia usual. El riesgo de estas mujeres es de aproximadamente 1½ a 2 veces el riesgo de las mujeres que no presentan cambios en los senos.


Fibroadenomas

Los fibroadenomas son tumores benignos compuestos de tejido glandular del seno y de tejido estromal (conectivo). Son más frecuentes en mujeres jóvenes de entre veinte y cuarenta años de edad, aunque pueden presentarse a cualquier edad. El uso de pastillas anticonceptivas antes de tener 20 años está asociado con el riesgo de fibroadenomas.

Algunos fibroadenomas son demasiado pequeños para poder palparse y sólo pueden verse con el microscopio, pero otros tienen varias pulgadas de diámetro. Éstos tienden a ser redondos y presentar bordes que son distintos a los del tejido circundante del seno. A menudo se sienten como una canica o balín dentro del seno. Usted los puede mover debajo de la piel y por lo general son firmes y no causan sensibilidad al palparlos. Algunas mujeres sólo tienen un fibroadenoma, pero otras pueden tener muchos.

Los fibroadenomas pueden diagnosticarse mediante una biopsia por aspiración con aguja fina o biopsia por punción con aguja gruesa. La mayoría de ellos se conocen como fibroadenomas simples. Éstos lucen iguales (uniformes) al ser observados con un microscopio, y no incrementan el riesgo de cáncer de seno. Pero algunos fibroadenomas contienen otros componentes (macroquistes, adenosis esclerosante, calcificaciones, o cambios apocrinos). Las mujeres con estos fibroadenomas complejos tienen un riesgo ligeramente mayor de cáncer de seno (aproximadamente de 1½ a 2 veces el riesgo de las mujeres que no tienen cambios del seno).

Muchos doctores recomiendan la extirpación de los fibroadenomas, especialmente si éstos siguen creciendo o si cambian la forma del seno. A veces (particularmente en mujeres de mediana edad o de edad avanzada), estos tumores dejan de crecer, o incluso disminuyen de tamaño, sin recibir tratamiento alguno. En este caso, siempre y cuando los doctores tengan certeza de que las masas son realmente fibroadenomas y no cáncer de seno, puede que los dejen permanecer, pero bajo observación para asegurarse de que no crezcan. Este enfoque resulta útil para aquellas mujeres con muchos fibroadenomas que no estén creciendo. En tales casos, la extirpación de los mismos pudiera requerir la eliminación de una cantidad considerable de tejido circundante normal del seno, lo que causaría una cicatriz que cambiaría la forma y textura del seno. Esto puede hacer aún más difícil la interpretación de los exámenes físicos y los mamogramas en el futuro.

Es importante que las mujeres a quienes no se les hayan extraído sus fibroadenomas, se sometan a exámenes periódicos del seno para asegurarse de que la masa no esté creciendo.

A veces, después de la extirpación quirúrgica de un fibroadenoma, crecen uno o varios nuevos. Esto significa que se ha formado otro fibroadenoma y no que el anterior haya reaparecido.


Tumores filoides

El tumor filoides es un tumor del seno poco frecuente que, al igual que un fibroadenoma, contiene dos tipos de tejido: tejido conectivo (estroma) y tejido glandular (lobulillo y conducto) del seno. A diferencia de los fibroadenomas, los tumores filoides presentan un sobrecrecimiento del tejido conectivo.

Las células que componen la parte del tejido conectivo pueden tener un aspecto anormal cuando se observan por medio del microscopio. Según la apariencia de las células, los tumores filoides pueden clasificarse como benignos (no cancerosos), malignos (cancerosos) o de potencial maligno indeterminado (la probabilidad de que el tumor se transforme en cáncer es incierta).

Los tumores filoides suelen ser benignos, pero en pocos casos pueden ser cancerosos. Menos del 5% de estos tumores se propagan a otras áreas, como a los pulmones, o regresan (recurrencia) en áreas distantes después del tratamiento. Anteriormente los tumores filoides benignos y malignos se conocían como cistosarcoma filoides.

Por lo general, los tumores se sienten como masas que no causan dolor, aunque algunos pueden causarlo. Éstos pueden crecer rápidamente y estirar la piel. A menudo estos tumores son difíciles de diferenciarse de los fibroadenomas en los estudios por imágenes, o incluso con biopsias por aspiración con aguja fina o por punción con aguja gruesa. 

Algunas veces, los tumores filoides benignos pueden regresar si son extirpados sin que se haya tomado de ellos algo de tejido circundante. Por esta razón, estos tumores se tratan mediante la extirpación de la masa y de un área alrededor del tumor de uno a dos centímetros (aproximadamente de ½ a ¾ de pulgada) de tejido normal alrededor del seno.

Los tumores filoides malignos se tratan mediante la extirpación de los mismos, junto con un amplio margen de tejido normal, o mediante una mastectomía (extirpación total del seno), de ser necesario. Los tumores filoides malignos no responden a la terapia hormonal y tienen menos probabilidades de responder a la quimioterapia o a la radioterapia que la mayoría de los tumores cancerosos del seno. Los tumores filoides que se han propagado a regiones distantes son a menudo tratados como sarcomas (cánceres de tejido blando) y no como cánceres de seno.

Por lo general se recomienda el seguimiento riguroso con exámenes del seno frecuentes y estudios por imágenes después del tratamiento.

 
Papilomas intraductales

Los papillomas intraductales son tumores benignos que crecen dentro de los conductos del seno. Son crecimientos semejantes a verrugas del tejido glandular en conjunto con el tejido fibroso y vasos sanguíneos (tejido fibrovascular).

Los papilomas solitarios o papilomas intraductales solitarios son tumores aislados que a menudo crecen en los conductos lácteos grandes cercanos al pezón. Éstos son una causa común de secreción clara o sanguinolenta, especialmente cuando proviene de un solo seno. Pudieran sentirse como una protuberancia pequeña debajo o próxima al pezón. Los papilomas solitarios no aumentan el riesgo de cáncer de seno, a menos que contengan otros cambios, como la hiperplasia atípica.

Los papilomas también pueden encontrarse en los pequeños conductos en áreas del seno distantes del pezón. En este caso, con frecuencia hay varios crecimientos (papilomas múltiples). Hay menos probabilidad de que estos tumores causen secreción del pezón. Contrario a los papilomas solos, los papilomas múltiples están asociados a un riesgo aumentado de cáncer de seno.

La papilomatosis es un tipo de hiperplasia en la que hay áreas muy pequeñas de crecimiento celular dentro de los conductos, pero no están tan enfocadas como lo están con los papilomas. Esta condición también está asociada a un riesgo ligeramente aumentado de cáncer de seno.

A menudo, los ductogramas son útiles en encontrar papilomas. Si el papiloma es lo suficientemente grande como para poder palparse, puede llevarse a cabo una biopsia con aguja.

El tratamiento habitual consiste en extirpar el papiloma y un segmento del conducto donde se encuentra.  Esto por lo general se hace mediante una incisión (corte) en el borde de la areola (la zona más oscura que rodea el pezón).


Tumor de células granulares

Los tumores de células granulares comienzan en las células nerviosas primitivas (prematuras). Éstos rara vez se encuentran en el seno. La mayoría surge en la piel o la boca, aunque son raros incluso en estos lugares. Casi siempre son benignos.

Un tumor de células granulares del seno puede en la mayoría de las veces ser palpado como una protuberancia firme que se puede mover, aunque algunas pudieran estar adheridas a la piel o a la pared torácica. Por lo general, tienen un diámetro de uno a dos y medio centímetros aproximadamente (de media a una pulgada). Los tumores de células granulares a veces son considerados como cáncer cuando se detectan durante un examen clínico de los senos, ya que son firmes, especialmente si se mantienen en su lugar.  Puede que también luzcan como cáncer en un mamograma. Una biopsia con aguja fina o por punción con aguja gruesa puede distinguirlo de los cánceres.

Este tumor por lo general se cura al extirparlo junto con un margen pequeño de tejido normal del seno circundante. Los tumores de células granulares no están asociados con un mayor riesgo de padecer cáncer de seno más adelante en su vida.


Necrosis adiposa y quistes oleosos

La necrosis adiposa se presenta cuando se daña un área del tejido adiposo del seno. Por lo general se debe a una lesión en el seno. También puede presentarse después de una cirugía o de la radioterapia. A medida que el cuerpo repara el tejido dañado, va siendo reemplazado por un tejido cicatricial firme.

Como la mayoría de los tumores cancerosos del seno también son firmes, las áreas de necrosis adiposa con cicatrices pueden ser difíciles de diferenciar de los tumores cancerosos mediante un examen de los senos. También pudiera ser difícil establecer la diferencia en un mamograma. Una biopsia con aguja, o en ocasiones una escisión quirúrgica, puede ser necesaria para determinar si es cáncer.

La necrosis adiposa es más común en las mujeres cuyos senos son bastante grandes. No aumenta el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de seno.

Ciertas células adiposas pueden tener una respuesta diferente a las lesiones. En lugar de formar tejido cicatricial, las células adiposas mueren y liberan su contenido. Esto forma un depósito con la forma de una bolsa de líquido graso llamado quistes oleosos. Los quistes oleosos pueden diagnosticarse mediante el método de aspiración con aguja fina. Esto también puede servir como tratamiento, aunque usualmente no es necesario a menos que el quiste cause cierta molestia.


Mastitis u otra infección

La mastitis es una infección del seno que a menudo afecta a las mujeres que están amamantando a su bebé, pero puede presentarse en cualquier mujer. La piel abierta o una abertura en el pezón puede permitir que las bacterias entren en el conducto del seno, donde pueden crecer. Los glóbulos blancos del cuerpo secretan sustancias para combatir la infección. Esto causa inflamación y un aumento en el flujo sanguíneo. Puede que el área se sienta adolorida, se enrojezca y se sienta caliente al tacto. Otros síntomas pueden incluir fiebre y dolor de cabeza.

La mastitis se trata con antibióticos. Algunos casos pueden causar un absceso en el seno (acumulación de pus). Los abscesos son tratados mediante el drenaje de pus, ya sea a través de cirugía o mediante el uso de una aguja (a menudo guiada con una ecografía), para luego administrar antibióticos.

La mastitis no aumenta el riesgo de una mujer de padecer cáncer de seno. Pero un tipo poco común de cáncer conocido como cáncer inflamatorio del seno tiene síntomas similares a la mastitis y puede confundirse con una infección. Si el tratamiento con antibióticos no es útil, puede que se requiera una biopsia de la piel para asegurarse que no se trate de cáncer. El cáncer de seno inflamatorio puede propagarse rápidamente.  Por lo tanto, no hay que demorar la consulta con el médico si empiezan a surgir síntomas tras el tratamiento con antibióticos.


Ectasia ductal

La ectasia ductal también es conocida como ectasia ductal mamaria. Es una afección común que tiende a afectar a las mujeres cuya edad está en los 40s y 50s. Ocurre cuando un conducto del seno se dilata y sus paredes se hacen más densas, lo que puede causar que se tape y haya una acumulación de líquido.

La ectasia ductal puede causar secreción verde o negra pegajosa, a menudo espesa. El pezón y el tejido adyacente del seno pueden estar dolorosos al tacto y enrojecidos. Puede que el pezón se contraiga hacia adentro. A veces, el tejido cicatricial alrededor del conducto anormal causa una protuberancia dura que puede confundirse con un cáncer.

En ocasiones, este padecimiento mejora sin tratamiento alguno, o con compresas tibias y antibióticos. Si los síntomas persisten, el conducto anormal se puede extirpar mediante una incisión (corte) en el borde de la areola (la zona más oscura que rodea el pezón).

La ectasia ductal no incrementa el riesgo de cáncer de seno.



Otras condiciones benignas del seno

Otros tipos de tumores y condiciones benignas menos comunes también se pueden presentar en el seno.

Cicatrices radiales

Las cicatrices radiales, también conocidas como lesiones esclerosantes complejas, menudo son encontradas cuando se hace una biopsia del seno con otro propósito. Puede que distorsionen el tejido normal del seno. Las cicatrices radiales no son realmente cicatrices, sino que se les llama así debido a su aspecto semejante a las cicatrices al observarse mediante un microscopio. Las cicatrices radiales por lo general no causan síntomas, pero hay dos razones por las que son importantes. Por un lado, si son lo suficientemente grandes, éstas pueden parecer cáncer en un mamograma, o incluso en una biopsia. En segundo lugar, también están asociadas con un ligero aumento en el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de seno. Es posible que a las mujeres que las presentan se les recomiende ver al médico con más frecuencia de lo habitual. Muchos doctores recomiendan la extracción de las cicatrices radiales.


Otras masas o tumores benignos

Los lipomas son tumores adiposos benignos que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluyendo el seno. Por lo general no ocasionan sensibilidad dolorosa al tacto.

Otros tumores benignos o masas que a veces se detectan en el seno incluyen los hamartomas, los hemangiomas y los neurofibromas.

Ninguna de estas condiciones aumenta el riesgo de cáncer de seno.



Cómo las condiciones benignas del seno afectan el riesgo de cáncer de seno

Como se indicó anteriormente, algunas condiciones benignas del seno están más asociadas con el riesgo de cáncer de seno que otras. Los médicos a menudo dividen las condiciones del cáncer de seno en tres grupos generales en función de si las células se están multiplicando (proliferativas) y de si existen células inusuales (atipias).
  • Las lesiones no proliferativas parecen no afectar el riesgo de cáncer.
  • Las lesiones proliferativas sin atipia puede que levemente aumenten el riesgo de cáncer.
  • Las lesiones proliferativas con atipia aumentan el riesgo de cáncer.

Lesiones no proliferativas

Estas condiciones no están asociadas con el sobrecrecimiento del tejido mamario. No parecen afectar el riesgo de cáncer de seno, o en caso de que sí lo hagan, el efecto es muy pequeño. Éstas incluyen:
  • Fibrosis.
  • Quistes.
  • Hiperplasia leve.
  • Adenosis (no esclerosante).
  • Fibroadenoma simple.
  • Tumor filoide (benigno).
  • Un solo papiloma.
  • Necrosis adiposa.
  • Mastitis.
  • Ectasia ductal.
  • Protuberancias o tumores benignos (lipoma, hamartoma, hemangioma, hematoma, neurofibroma).


Lesiones proliferativas sin atipia

Estas condiciones están asociadas con el crecimiento de células en los conductos y lobulillos del tejido mamario. Parecen aumentar ligeramente el riesgo de cáncer de seno en una mujer (de 1½ a 2 veces respecto al riesgo usual):
  • Hiperplasia ductal usual (sin atipia).
  • Fibroadenoma complejo.
  • Adenosis esclerosante.
  • Varios papilomas o papilomatosis.
  • Cicatriz radial.

Lesiones proliferativas con atipia

Estas condiciones están asociadas con un crecimiento excesivo de las células en los conductos y lobulillos del tejido mamario, y las células ya no lucen normales. Pueden aumentar el riesgo de cáncer de seno de cuatro a cinco veces más que el riesgo normal:
  • Hiperplasia ductal atípica.
  • Hiperplasia lobular atípica.


Para las mujeres con riesgo aumentado de cáncer de seno

Las mujeres con algunas de las condiciones del seno discutidas anteriormente pudieran tener un riesgo aumentado de cáncer de seno. Sin embargo, es importante recordar lo que realmente significa este aumento en el riesgo.

Por ejemplo, un estudio reciente comparó el riesgo de cáncer de seno entre las mujeres con condiciones benignas del seno y aquéllas sin estas condiciones. El estudio encontró que aproximadamente 5 de 100 mujeres sin ninguna condición benigna del seno desarrolló cáncer de seno dentro de los próximos 15 años. Entre las mujeres con una condición benigna que aumenta el riesgo de 1½ a 2 veces, se pudiese esperar que alrededor de 7 a 10 por cada 100 mujeres tengan cáncer de seno en los próximos 15 años. Por otro lado, entre las mujeres con hiperplasia atípica (ductal o lobular), cuyo riesgo es de cuatro a cinco veces lo normal, se pudiese esperar que alrededor de 20 a 25 por cada 100 mujeres tengan cáncer de seno dentro de 15 años. El riesgo de cáncer entonces baja después de 15 años.

Además es muy importante recordar que hay muchos otros factores que pueden afectar el riesgo de una mujer, incluyendo sus antecedentes familiares de cáncer de seno y su historial personal de menstruación y embarazo. Estos y otros factores tienen que tomarse en consideración cuando se trata de determinar el riesgo actual de cáncer de seno en una mujer.

Si se encuentra en un grupo de mayor riesgo para el cáncer de seno, hable con su médico sobre si debe someterse a imágenes por resonancia magnética junto con sus mamogramas de detección, al que igual que de si deberá comenzar a someterse a las pruebas de detección a una edad más temprana.



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Última revisión / cambio realizado:  29-Sep.-2009
Última actualización completa:  29-Sep.-2009

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