Las condiciones no cancerosas del seno son cambios en los senos que no
son cáncer. Son muy comunes y pueden estar presentes en la mayoría de
las mujeres. De hecho, la mayoría de los cambios en los senos que se
someten a una biopsia y son observados bajo el microscopio resultan ser
benignos, término con el cual se denomina a los cambios no cancerosos.
Contrario a los cánceres del seno, las condiciones benignas del seno no
atentan contra la vida, pero a veces pueden causar síntomas que
resultan molestos. Además, ciertas condiciones benignas están asociadas
con un riesgo mayor a originar cáncer del seno, lo cual se explicará
con más detalle más adelante.
Descripción de la función y del tejido
normal del seno
La función principal del seno es producir leche para la lactancia. El
seno tiene dos tipos principales de tejido: tejido glandular y tejido
estromal (de soporte).
La parte glandular
del seno comprende los lobulillos
y los conductos.
En mujeres que están lactando, las células y los lobulillos producen la
leche que se desplaza a través de los conductos: pequeños tubos que
transportan la leche a pezón. Cada seno cuenta con muchos conductos
principales.
El tejido de soporte
del seno comprende el tejido adiposo y el tejido conectivo fibroso que
proporciona el tamaño y la forma del seno.
Cualquiera de estas partes del seno puede experimentar cambios que
causan síntomas. Los dos tipos principales de cambios en el seno son
las condiciones benignas (masas o tumores no cancerosos) del seno y las
condiciones malignas (masas o tumores cancerosos) del seno.
Esta información hace un repaso de algunos de los signos y síntomas de
las condiciones benignas del seno, así como la forma en que se pueden
detectar y diagnosticar. También se hace mención de las condiciones
benignas del seno más comunes, como los cambios fibroquísticos, tumores
benignos del seno e inflamación del seno.
Si desea recibir más información sobre el cáncer seno, puede ponerse en
contacto con nosotros o visitar nuestro sitio Web para acceder la guía
sobre cáncer
del seno.
Detección de las condiciones benignas del
seno
Signos y síntomas de los cambios del seno
Los cambios en los senos pueden ser causados por condiciones benignas o
por el cáncer. Los síntomas más comunes son probablemente a causa de
condiciones benignas. Aun, es importante reportar a su médico cualquier
cambio que usted observe en sus senos. Muchos síntomas de condiciones
benignas son los mismos que se presentan con el cáncer del seno. Es
difícil diferenciar entre las condiciones benignas y las cancerosas
basándose solamente en los síntomas. Su doctor puede requerir que se
hagan otras pruebas para diferenciar entre las dos condiciones.
Es posible que algunas condiciones benignas no causen ningún síntoma y
que se detecten durante un mamograma o una biopsia del seno.
Masas o protuberancias
Una condición benigna del seno a menudo causa una masa, protuberancia o
área de engrosamiento. Puede o no que esta área esté muy sensible. A
menudo una mujer detecta esto al estar revisando sus senos y axilas, o
cuando el médico o enfermera está realizando un examen del seno.
Las causas más comunes de una sola masa en el seno son:
- Fibroadenoma:
un tumor sólido benigno.
- Cambios
fibroquísticos: cambios benignos en el seno.
- Hiperplasia
atípica: células anormales de rápido crecimiento.
- Quistes:
sacos llenos de líquido, benignos.
- Cánceres no
invasivos: carcinoma ductal in situ o DCIS (siglas en
inglés).
Todas estas causas se detallarán en la sección "Tipos de condiciones no
cancerosas del seno".
Entre más joven sea una mujer, mayor es la probabilidad de que una sola
masa del seno sea una condición benigna. Sin embargo, ciertos cambios
son más comunes para las mujeres de cierta edad, como se muestra a
continuación:
| Edad |
Causa
probable de una sola masa en el seno |
| Menor de 30 años |
fibroadenoma |
| Entre 30 y 49 años |
fibroadenoma, cambios
fibroquísticos, hiperplasia atípica u algún otro problema benigno |
| 50 años o más |
quistes, cánceres no
invasivos |
En cualquiera de estos grupos de edad, existe la probabilidad de que
puede que una sola masa del seno sea cáncer, aunque es más probable que
éste sea el caso en las mujeres de mayor edad que en las mujeres
jóvenes. Sin importar de qué edad es la mujer, las masas y otros
cambios deben ser revisados para asegurarse de que no sea cáncer del
seno.
El tener muchas masas en ambos senos es a menudo causado por cambios
fibroquísticos.
Las masas en los senos, al igual que otros síntomas, tienen que tomarse
en consideración junto con los otros síntomas que la mujer pudiera
tener. Por ejemplo, una masa nueva y sensible que surja al mismo tiempo
que enrojecimiento de la piel y fiebre pudiera ser un signo de
infección del seno. Pero cualquier masa nueva u otro cambio debe ser
revisado por un doctor o enfermera, ya que al menos un tipo de cáncer
del seno (cáncer inflamatorio del seno) puede ser confundido al
parecerse mucho a una infección.
Dolor
Algunas mujeres sienten dolor o molestia en el seno que está asociado
con su ciclo menstrual. Este tipo de dolor cíclico es más común durante
o alrededor de la semana previa a la menstruación, y por lo general
desaparece una vez que ésta comienza. Muchas mujeres con cambios
fibroquísticos sienten dolor cíclico en el seno. Se considera que esto
se deba por cambios en los niveles hormonales.
Algunas condiciones benignas del seno, como la inflamación del seno
(mastitis), pudiera causar el surgimiento de más dolor repentino en un
punto. En estos casos, el dolor no está asociado con el ciclo
menstrual. En raras ocasiones, las protuberancias del cáncer del seno
también pudieran causar dolor.
Secreción del pezón
Aunque la secreción del pezón (que no sea leche) pudiera ser alarmante,
en la mayoría de los casos se debe a una condición benigna. Al igual
que con las protuberancias del seno, mientras más joven sea la mujer,
mayores probabilidades hay de que la condición que origina la secreción
sea benigna (consulte la sección "Examen de la secreción del pezón" más
adelante).
En las condiciones benignas, una secreción no lechosa es por lo general
de color claro, amarillo, verde o café. Si la descarga contiene sangre
que usted pueda ver o que se detecte a través de un análisis de
laboratorio, aún la causa es propensa a no ser cáncer, aunque sí es
algo inquietante que requerirá de más pruebas.
Si la secreción proviene de más de uno de los conductos del seno o de
ambos senos, por lo general se debe a una condición benigna como
cambios fibroquísticos o ectasia
ductal (explicada más adelante).
Si la secreción (ya sea sanguinolenta o no) es de un solo ducto, puede
ser por causa de una condición benigna como el papiloma intraductal
o ecstacia ductal. Pero también puede ser debido a alguna condición
precancerosa (como el carcinoma ductal in situ) o por cáncer, y por
esta razón debe someterse a revisión de inmediato.
Una secreción lechosa que proviene de ambos senos (que no sea durante
el embarazo o durante la lactancia) puede algunas veces ocurrir como
una reacción al ciclo menstrual. Además puede deberse a un
desequilibrio en las hormonas producidas por la glándula pituitaria o
la glándula tiroides, o incluso por ciertos medicamentos.
Como se mencionó previamente, mientras las condiciones benignas son
mucho más comunes que el cáncer del seno, es importante informar al
equipo de atención médica sobre cualquier cambio en los senos para que
pueda ser revisado de inmediato.
Recomendaciones de la Sociedad Americana
del Cáncer sobre la
detección temprana
del cáncer del seno
Las mujeres de 40 años en
adelante deben hacerse un mamograma de detección al año, y deben
continuar haciéndose este examen mientras estén en buen estado de salud.
- La evidencia que existe sobre los beneficios de los
mamogramas es aún más contundente que en el pasado. Hay evidencia
reciente que confirma que los mamogramas ofrecen un gran beneficio a
las mujeres entre 40 y 49 años de edad. Las mujeres pueden sentirse
seguras de los beneficios asociados con los mamogramas habituales para
encontrar el cáncer en su etapa inicial. Sin embargo, los mamogramas
también tienen sus limitaciones al poder dejar pasar de forma
desapercibida algunos cánceres, y por otro lado, en ocasiones induce a
medidas de seguimiento (como biopsias) sobre hallazgos que resultan no
ser cáncer.
- Las mujeres deben ser informadas sobre los beneficios,
limitaciones y daños potenciales asociados con los exámenes de
detección periódicos. Los mamogramas pueden pasar por alto
algunos cánceres. A pesar de las limitaciones del mamograma, siguen
siendo un recurso muy efectivo y valioso para disminuir el sufrimiento
y las muertes causadas por el cáncer del seno.
- Para las mujeres de edad avanzada, la decisión de someterse
a mamogramas debe basarse en el estado de salud y otras enfermedades
graves, tales como insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad renal
de etapa terminal, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y demencia
de moderada a grave. La edad por sí sola no debe ser la razón para
suspender los mamogramas que se hacen periódicamente. Mientras la mujer
se encuentre en buen estado de salud y pueda ser una candidata para
recibir tratamiento en caso de que se haya detectado cáncer, debe
continuar haciéndose un mamograma.
Las mujeres de 20 a 39
años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos (CBE, por
sus siglas en inglés), como parte de un examen de salud periódico
(habitual), por parte de un profesional médico, preferiblemente cada 3
años. A partir de los 40, deben someterse a un examen del seno por
parte de un profesional de la salud cada año.
- El examen clínico de los senos se realiza en conjunto con
los mamogramas y ofrece una oportunidad para que la mujer hable sobre
los cambios detectados en sus senos con su médico, así como sobre las
pruebas de detección temprana y los factores en los antecedentes de una
mujer que pudiesen hacer que sea más propensa al cáncer del seno.
- Llevar a cabo el examen clínico de los senos poco antes del
mamograma pudiera tener algunos beneficios. La persona que realiza el
examen debe hablarle sobre las formas de familiarizarse más con sus
propios senos. Además, se le debe proveer información sobre los
beneficios y limitaciones del examen clínico de los senos y el
autoexamen de los senos. El riesgo de cáncer del seno es muy bajo en
una mujer de 20 a 29 años, pero el riesgo aumenta con la edad. A la
mujer se le debe informar que cualquier síntoma nuevo relacionado con
el seno debe ser notificado a su profesional de la salud a la brevedad
posible.
El auto examen del seno
(BSE, por sus siglas en inglés) es una opción para las mujeres después
de cumplir 20 años de edad. Se debe orientar a las mujeres sobre los
beneficios y las limitaciones del auto examen de los senos. La mujer
debe reportar a un profesional de atención médica cualquier cambio en
sus senos lo antes posible.
- La investigación ha demostrado que, en comparación con el
descubrimiento de una masa o bulto por casualidad, o simplemente estar
consciente de lo que es normal en cada mujer, el autoexamen
de los senos tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer
del seno. Algunas mujeres se sienten muy seguras haciéndose el BSE de
forma habitual (por lo general, una vez al mes) lo que conlleva un
método cuidadoso paso a paso para examinar la apariencia y sensación de
sus propios senos. Otras mujeres se sienten mejor simplemente
observando y palpando sus senos en un método menos sistemático, por
ejemplo, al ducharse o vestirse o haciéndose ocasionalmente un examen
completo. Algunas veces, la técnica de hacer el autoexamen
correctamente preocupa tanto a las mujeres que les causa estrés.
Hacerse el BSE habitualmente permite a las mujeres saber cómo se
sienten y lucen normalmente sus senos, así como palpar cualquier cambio
en ellos. Ya sea que usted opte por hacerse el autoexamen o decida no
hacerlo, lo importante es notificar inmediatamente a su médico o
enfermera cualquier cambio en sus senos.
- En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen de los
senos, el profesional de la salud debe revisar, durante el examen
físico, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de los
senos. Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen
de los senos o no hacerlo de forma periódica. Pero al realizar este
examen periódicamente, la mujer puede saber cómo sus senos lucen y se
sienten normalmente, lo que permite que detecten con más facilidad
cualquier cambio. Si algo cambió, tal como una nueva masa o
protuberancia, hinchazón, irritación o formación de hoyuelos o
hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones,
enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos,
o una secreción que manche el sostén o las sábanas y que no sea leche
materna, usted debe acudir a su médico a la brevedad posible. Recuerde
que en la mayoría de los casos, cualquiera de estos cambios no quiere
decir que usted tenga cáncer.
Las mujeres que tienen un
alto riesgo de desarrollar cáncer del seno (riesgo durante la vida
mayor de 20%), deben someterse a una imagen de resonancia magnética
(MRI por sus siglas en inglés) junto con un mamograma cada año.
Las mujeres en riesgo moderadamente mayor (riesgo durante la vida del
15% al 20%) deben hablar con su doctor sobre los beneficios y
limitantes de agregar una prueba de detección con MRI a su mamograma
anual. La prueba de
detección de MRI anual no se recomienda en mujeres cuyo riesgo de
cáncer del seno durante la vida sea menor al 15%.
- Las mujeres en alto riesgo incluyen aquéllas que:
- Se sabe que presentan una mutación del gen BRCA1 o BRCA2.
- Tienen un pariente de primer grado (madre, padre, hermano
o hijo) con una mutación del gen BRCA2 y no se han sometido ellas
mismas a una prueba genética.
- Tienen un riesgo de cáncer del seno durante su vida del
20% al 25% o mayor, de acuerdo a las herramientas de evaluación del
riesgo que se basan principalmente en el historial de la familia.
- Han sido sometidas a radioterapia en el área del tórax
(pecho) cuando tenían una edad de entre 10 y 30 años.
- Tienen el síndrome de Li-Fraumeni, de Cowden o de
Bannayan-Riley-Ruvalcaba, o tienen parientes de primer grado con
algunos de estos síndromes.
- Las mujeres en riesgo moderado incluyen aquéllas que:
- Tienen un riesgo de cáncer del seno durante su vida del
15% al 20%, de acuerdo a las herramientas de evaluación del riesgo que
se basan principalmente en el historial de la familia.
- Tienen un historial personal de cáncer del seno,
carcinoma ductal in situ (DCIS), carcinoma lobulillar in situ (LCIS),
hiperplasia ductal atípica (ADH), o hiperplasia lobular atípica (ALH).
- Tienen senos extremadamente densos o irregularmente
densos al examinarse en las mamografías.
- Si se utiliza una imagen por resonancia magnética (MRI),
debe hacerse en conjunto con, y no en sustitución de, un mamograma de
detección. Esto es por que mientras que una MRI es una prueba más
sensible (que es más propensa a detectar el cáncer que un mamograma),
aún podría no detectar algunos cánceres que el mamograma sí detectaría.
- Para la mayoría de las mujeres en alto riesgo, la detección
con mamogramas y MRIs debe comenzar a la edad de 30 años y continuar
hasta que la mujer conserve un buen estado de salud. Pero debido a que
la evidencia es limitada respecto a la mejor edad en la cual comenzar
la detección, esta decisión debe basarse compartidamente entre el
paciente y su proveedor de atención médica, tomando en consideración
las circunstancias y preferencias personales.
- Hay varias herramientas disponibles para la evaluación del
riesgo, como BRCAPRO, modelo Claus y modelo Tyrer-Cuzick, que ayudan a
los profesionales médicos a calcular el riesgo de cáncer del seno en
una mujer. Estas herramientas dan un valor aproximado en lugar de una
cifra exacta, calculando el riesgo de cáncer del seno sobre diferentes
combinaciones de factores de riesgo y de conjuntos de datos. Como
resultado, puede que se obtengan cálculos de riesgo distintos en una
misma mujer. Los resultados deben hablarse entre la mujer y su doctor
cuando se utilicen para decidir si comenzar o no la detección con MRI.
- Se recomienda que la mujer que se somete a la detección con
MRI lo haga en un centro de atención que pueda realizar biopsias del
seno guiadas con MRI al mismo tiempo, en caso de ser necesario. De no
ser así, la mujer podría requerir un segundo examen con MRI en otro
centro de atención al momento de realizar la biopsia.
- No hay evidencia en ese momento sobre si una MRI puede ser
una herramienta de detección eficaz para las mujeres en riesgo
promedio. Mientras que una MRI es más sensible que los mamogramas,
también tiene un índice mayor de resultados positivos falsos (en los
que las pruebas detectan algo que no es cáncer), lo cual puede resultar
en biopsias y otras pruebas innecesarias en gran parte de estas mujeres.
La Sociedad Americana del Cáncer considera que el uso de mamogramas,
imágenes de resonancia magnética en mujeres de alto riesgo, exámenes
clínicos de los senos, así como encontrar y reportar en breve cualquier
cambio en los senos, de acuerdo con las recomendaciones que se
describen anteriormente, ofrece a las mujeres la mejor oportunidad de
reducir el riesgo de morir por cáncer del seno. Este enfoque combinado
es claramente superior a cualquier otro examen o prueba individual. Sin
duda alguna, el examen físico de los senos sin un mamograma dejaría de
detectar muchos tumores cancerosos que son demasiado pequeños para que
la mujer o su médico puedan palparlos, mismos que sí podrían ser
observados en los mamogramas. Aunque el mamograma es un método de
detección sensible, un pequeño porcentaje de los tumores cancerosos del
seno no se ven en los mamogramas, pero pueden ser palpados por la mujer
o por su doctor. Se recomienda que las mujeres con un mayor riesgo de
cáncer del seno como está indicado anteriormente, sean sometidas tanto
un estudio de imágenes por resonancia magnética, como al mamograma.
Diagnóstico de los cambios benignos del
seno
Si sus síntomas o resultados de su mamograma sugieren que puede que
tenga cáncer o alguna enfermedad benigna del seno, su médico tomará más
medidas para poder diagnosticar la condición. Es importante identificar
exactamente qué tipo de problema es para que se pueda determinar el
tratamiento más adecuado.
Historial médico y examen físico
El primer paso consiste en una historia clínica y un examen físico.
Responder a las preguntas acerca de su historia clínica personal y
familiar proporcionará a su médico información sobre los síntomas y sus
factores de riesgo del cáncer del seno y de las condiciones benignas
del seno. Luego, el médico llevará a cabo un examen minucioso de los
senos para detectar cualquier protuberancia y palpar su textura, tamaño
y relación con la piel y los músculos del pecho. Se notará cualquier
cambio en los pezones o en la piel del seno. Se podrán palpar los
ganglios linfáticos situados debajo de la axila y encima de la
clavícula, ya que la hinchazón o la consistencia de dichos ganglios
pudiera ser un signo de propagación de un cáncer del seno (los ganglios
linfáticos son pequeños grupos, en forma de frijol, de células del
sistema inmune que son importantes en la lucha contra las infecciones,
los cuales están conectados por los vasos linfáticos. Las células del
cáncer del seno pueden ingresar en los vasos linfáticos y comenzar a
crecer en los ganglios linfáticos).
Aunado a hablar con su médico sobre su historia clínica y someterse a
un examen físico, puede que se lleven a cabo estudios por imágenes y
una biopsia.
Estudios por imágenes para enfermedades
del seno (pruebas de diagnóstico)
Mamogramas
Un mamograma
es una radiografía del seno. Las mamogramas son mayormente utilizados
para la detección, pero también pueden emplearse para examinar el seno
para ver si hay algún problema. Al utilizarse de esta manera, se les
conoce como mamogramas
de diagnóstico. Pueden ser utilizados para obtener más
información sobre una masa del seno, una secreción del pezón o alguna
parte en la que se detectó algo que no lucía normal a través de un
mamograma. En algunos casos se usan imágenes especiales conocidas como vistas cónicas con magnificación
que se usan para tener una imagen ampliada para facilitar la evaluación
de un área pequeña de tejido alterado del seno.
Un mamograma de diagnóstico puede mostrar si una lesión (una región
de tejido anormal, la cual puede o no palparse como una masa) es
mayormente propensa a ser benigna (no cancerosa). En estos casos, es
común pedirle a la paciente que regrese más pronto de lo usual para que
se le vuelva a examinar, generalmente en 4 a 6 meses. Por otro lado, un
mamograma de diagnóstico puede mostrar si la anomalía definitivamente
no debe ser causa de preocupación, y la paciente puede regresar a que
le hagan los mamogramas anuales rutinarios. No obstante, los resultados
de un diagnóstico pueden indicar la necesidad de realizar una biopsia
para determinar si la lesión es cancerosa. Aun cuando los mamogramas no
muestran un tumor, pero usted o su doctor pueden palpar una
protuberancia, se necesitará por lo general una biopsia para asegurarse
de que no se trata de cáncer. Una excepción a esto sería que mediante
una ecografía se determine que la protuberancia es un quiste (estudio
también conocido como ultrasonido o sonograma del seno, explicado más
adelante).
El mamograma es analizado por un radiólogo
(un doctor capacitado para interpretar las imágenes obtenidas por
radiografías, ecografías y resonancias magnéticas, entre otras). El
radiólogo que lee las mamografías busca varios tipos de cambios. Los
dos tipos principales de anormalidades que los médicos buscan en las
mamografías son las calcificaciones
y las masas.
Las calcificaciones
son depósitos muy pequeños de minerales dentro del tejido del seno. En
la imagen, aparecen como puntos blancos diminutos. Puede o no que sean
causadas por el cáncer. Las calcificaciones se dividen en dos tipos:
- Las macrocalcificaciones
son gruesos (grandes) depósitos de calcio que, la mayoría de las veces,
representan cambios en los senos causados por el envejecimiento de las
arterias del seno, viejas lesiones o inflamaciones. Estos depósitos
están asociados con condiciones no cancerosas y no requieren una
biopsia. Las macrocalcificaciones se encuentran en aproximadamente la
mitad de las mujeres mayores de 50 años de edad, así como en una de
diez mujeres menores de 50.
- Las microcalcificaciones
son depósitos muy pequeños de calcio en el seno. Pueden estar en forma
individual o en forma de racimos. En la imagen, aparecen como puntos
blancos diminutos. Las microcalcificaciones que aparecen en un
mamograma causan más preocupación, pero no siempre indican la presencia
de cáncer. La forma y la distribución de las microcalcificaciones
ayudan al doctor a evaluar cuán probable es que el cáncer esté
presente. En la mayoría de las instancias, la presencia de
microcalcificaciones no significa que necesite someterse a una biopsia.
En lugar de esto, el médico puede recomendarle un mamograma de
seguimiento dentro de tres a seis meses En otros casos, si
las microcalcificaciones causan más sospechas, será necesaria la
realización de una biopsia.
Una masa,
que puede o no tener calcificaciones, es otro cambio importante visto
en los mamogramas. Estas masas pueden deberse a muchas cosas,
incluyendo quistes (sacos llenos de líquido que no son cancerosos) y
tumores sólidos no cancerosos (como los fibroadenomas). Pero pueden ser
de tipo canceroso, por lo que generalmente deben someterse a biopsia si
es que no son quistes.
- Un quiste no puede diagnosticarse mediante un examen físico
solamente, ni mediante una mamografía solamente. Para confirmar que una
masa es realmente un quiste, es necesario someterse ya sea a una
ecografía (ultrasonido, sonograma), o a un procedimiento para drenar el
fluido del quiste mediante una delgada aguja hueca.
- Un quiste contiene líquido. Si una masa tiene alguna parte
sólida, no se trata ya de un simple quiste y puede que se requiera
realizar más estudios de imágenes. Algunas masas pueden ser observadas
con mamogramas, mientras que otras pudieran necesitar una biopsia. El
tamaño, la forma y los márgenes (bordes) de la masa ayudan al radiólogo
a determinar si hay cáncer.
Si tiene a disposición sus mamogramas anteriores, puede que éstos sean
útiles para ver que una masa no ha cambiado a través de los años. Esto
implicaría que es probable que la masa sea una condición benigna y que
no se requiera de una biopsia. Es muy importante que el radiólogo tenga
disponible sus mamogramas anteriores para su revisión.
Sin embargo, los
mamogramas tienen limitaciones: los mamogramas no muestran
los cambios tan bien en las mujeres jóvenes, generalmente porque sus
senos son densos, lo que puede ocultar el tumor. Esto también es cierto
para las mujeres embarazadas y las mujeres que están amamantando a sus
bebés, aunque algunos estudios han demostrado que los senos pueden o no
estar más densos que antes del embarazo. Debido a que la mayoría de los
cánceres del seno ocurre en mujeres de edad avanzada, esto usualmente
no representa un mayor problema. Sin embargo, representa un problema
para las mujeres jóvenes que tienen un factor de riesgo genético, ya
que ellas a menudo desarrollan cáncer del seno a una edad más temprana.
Por este motivo, las imágenes por resonancia magnética se recomiendan
junto con los mamogramas para la detección de las mujeres en el grupo
de alto riesgo.
Un mamograma, aunque resulte sugerente, no puede demostrar por sí solo
que un área anormal sea un cáncer. Sin embargo, un mamograma de
diagnóstico puede que muestre que un área de tejido anormal se trate
más probablemente de un cambio benigno. En estos casos, es común
pedirle a la paciente que regrese más pronto de lo usual para que se le
vuelva a examinar, generalmente de seis a doce meses.
Si los resultados del mamograma de diagnóstico y el examen del seno
sugieren la presencia de cáncer, se requerirá de una biopsia. Una
biopsia es un procedimiento en el que el doctor extirpa una pequeña
cantidad de tejido. Luego un patólogo lo observa para ver si la
anormalidad en el tejido es un cáncer (un patólogo es un médico que se
especializa en el diagnóstico de enfermedades a través de examinar las
muestras de tejidos o de células bajo un microscopio).
También deberá tener presente que los mamogramas de diagnóstico no son
completamente perfectos para la detección del cáncer. Si tiene una masa
en el seno, debe someterse a revisión por su médico y considerar
someterse a una biopsia incluso si el mamograma reporta resultados
normales. La única manera de asegurarse si el cambio en el seno se
trata de cáncer o no es mediante una biopsia.
Ecografía del seno
La ecografía,
también conocida como sonograma
o ultrasonido,
es un método por imágenes que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia
para observar el interior de una parte del cuerpo. Se coloca un
instrumento que se sujeta con la mano para transmitir ondas sonoras a
través del seno. Una computadora recoge el eco de las ondas sonoras y
convierte este eco en una imagen que aparece en la pantalla. Este
estudio no causa dolor y usted no queda expuesto a la radiación.
La ecografía del seno se utiliza a veces para evaluar los problemas en
los senos que se detectan durante un mamograma de diagnóstico o de
detección, o durante un examen físico. La ecografía no se usa como
prueba de detección de rutina para el cáncer del seno.
La ecografía es útil para evaluar algunas masas del seno, y es la única
manera para determinar si un área sospechosa es un quiste sin necesidad
de introducir una aguja para extraer líquido. Un examen físico por sí
solo no puede diagnosticar los quistes de forma precisa. Puede que
también se lleve a cabo una ecografía del seno para ayudar a los
médicos a guiar la aguja de una biopsia en algunas lesiones del seno.
La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse junto
con un mamograma, ya que está disponible ampliamente, no es un
procedimiento agresivo y es menos costoso que las otras opciones. Sin
embargo, la eficacia de una prueba de ecografía depende de la habilidad
y experiencia del técnico que la realiza. Aunque la ecografía es una
prueba menos sensible que una MRI (es decir, detecta menos tumores),
tiene la ventaja de ser menos costosa.
Mamogramas digitales
La mamografía digital (FFDM, por sus siglas en ingles) es muy parecida
al mamograma convencional por hacer uso de radiografías para producir
una imagen del seno. La diferencia radica en la forma en que la imagen
es grabada, analizada por el médico y almacenada. Los mamogramas
convencionales son grabados en hojas largas de película fotográfica,
mientras que los mamogramas digitales son grabados y almacenados en una
computadora. Después del examen, el doctor puede observar las imágenes
en una pantalla de computadora y ajustar el tamaño, la claridad y el
contraste para ver más claramente ciertas áreas. Las imágenes digitales
pueden también enviarse electrónicamente a otro sitio donde otros
especialistas puedan examinarlas. Aunque muchos centros no ofrecen
actualmente la opción digital, se espera que en el futuro esta técnica
esté ampliamente disponible.
Debido a que los mamogramas digitales son más costosos que los
mamogramas convencionales, se están realizando actualmente estudios
para determinar qué forma de mamograma beneficiará más a las mujeres a
largo plazo. Algunos estudios han encontrado que las mujeres que se
someten a la mamografía digital tienen que regresar con menos
frecuencia a hacerse estudios por imágenes adicionales debido a áreas
inconclusas en el mamograma original. Un estudio de gran alcance
realizado recientemente por el Instituto Nacional del Cáncer encontró
que la mamografía digital era más precisa en encontrar cánceres en las
mujeres menores de 50 años y en mujeres con tejido del seno denso. No
obstante, las tasas de resultados inconclusos fueron similares entre el
mamograma digital y el mamograma con película. Es importante recordar
que el mamograma convencional con película es también efectivo para
esos grupos de mujeres, y ellas no deben dejar de hacerse el mamograma
convencional en caso de que el mamograma digital no esté disponible.
Diagnóstico y detección
asistida por computadora
Durante las últimas décadas, el diagnóstico y detección por computadora
(CAD) se ha desarrollado para ayudar a los radiólogos a encontrar
cambios sospechosos en los mamogramas. Esto es realizado más comúnmente
con mamogramas en pantalla y menos frecuente con mamogramas digitales.
En la mayoría de los casos, el dispositivo computarizado estudia el
mamograma primero. Puede encontrar tumores que el radiólogo no puede
localizar. El radiólogo, conociendo los resultados del CAD, entonces
revisará las imágenes para determinar si el CAD pasó por alto algunas
lesiones (áreas con anomalías). Además, el radiólogo decidirá la
gravedad de las lesiones encontradas mediante el CAD. Los resultados
preliminares de una investigación sugieren que los sistemas del CAD
ayudan a los radiólogos a diagnosticar más cánceres en etapas tempranas
en comparación con el mamograma por sí solo.
Tomosíntesis
La tomosíntesis permite que el seno sea visto como muchas secciones
delgadas y puede que ofrezca un diagnóstico de cáncer del seno más
preciso y temprano. Esta tecnología aún se considera que está en su
fase experimental y sólo está disponible en estudios clínicos por el
momento.
Imagen del seno por
resonancia magnética
Las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes
muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es
absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y
por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las
ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de
las partes del cuerpo. Un material de contraste llamado gadolinio a menudo
se inyecta para ver los detalles mejor.
Los pacientes deben permanecer recostados dentro de un cilindro para
esta prueba, lo cual puede resultar confinante y alterar a algunas
personas que padezcan de claustrofobia (temor a los espacios cerrados).
La máquina también produce un ruido martillante que podría ser molesto
para algunas personas. Algunos lugares proveen audífonos con música
para bloquear el ruido.
Aunque las máquinas de imágenes por resonancia magnética (MRI) son
bastante comunes, éstas tienen que ser adaptadas para examinar el seno.
Los estudios de MRI pueden ser usados para observar mejor los cánceres
encontrados en un mamograma o para la detección en las mujeres con un
alto riesgo de cáncer del seno. También pueden usarse para guiar las
biopsias de tal forma que el médico pueda estar seguro de extraer
tejido del área en cuestión.
El estudio de MRI también se usa para las mujeres que han sido
diagnosticadas con cáncer del seno. En este caso, se usa para
determinar mejor el tamaño real del cáncer y para buscar cualquier otro
cáncer en el seno.
Los estudios de MRI son muy costosos, aunque los planes médicos por lo
general pagan por estos estudios una vez se haya diagnosticado el
cáncer. La mayoría de las compañías de seguro cubre los estudios de MRI
para la detección en mujeres del grupo de alto riesgo, al igual que
para las biopsias guiadas por MRI. Puede que quiera consultar con su
compañía aseguradora para determinar si el procedimiento está cubierto.
Ductograma
Esta prueba, también llamada galactograma, algunas veces es útil para
determinar la causa del flujo sanguinolento del pezón. En esta prueba,
se introduce un tubo plástico muy delgado en la abertura de un conducto
del pezón. Se inyecta una pequeña cantidad de un agente de
radiocontraste, la cual delinea el contorno del conducto a través de
una radiografía que mostrará una masa delineada dentro del conducto, en
caso de haberla.
Examen de la secreción del pezón
Si el pezón está secretando algún líquido (fluido que surge del pezón y
que mancha las sábanas o la ropa interior), puede que una muestra del
líquido sea recolectada y observada bajo el microscopio para ver si
contiene células cancerosas. La mayoría de los líquidos o secreciones
del pezón no son cáncer. En la mayoría de los casos, si la secreción
luce transparente, o de color verde o lechoso, es muy poco probable que
se trate de cáncer. Si un flujo es de color rojizo o rojo-café,
entonces indica que contiene sangre, lo cual podría sugerir la
presencia de cáncer. Pero las lesiones, infecciones o tumores benignos
también pueden ser causas probables para una secreción sanguinolenta.
Aun cuando no se encuentran células cancerosas en la secreción del
pezón, no es posible determinar con certeza que no hay cáncer del seno.
Si hay una masa sospechosa, es necesario realizar una biopsia, incluso
si la muestra de la secreción del pezón no contiene células cancerosas.
Lavado ductal y
aspiración del pezón
El lavado ductal es una prueba experimental desarrollada para las
mujeres que no tienen síntomas de cáncer del seno, pero que están en un
riesgo muy alto. No es una prueba para detectar o diagnosticar el
cáncer del seno, pero ésta puede ayudar a proveer un mejor panorama del
riesgo de una mujer de desarrollar la enfermedad.
El lavado ductal se puede hacer en el consultorio del doctor o en una
institución ambulatoria. Se aplica crema anestésica para adormecer el
área del pezón. Luego se ejerce una succión suave para ayudar a extraer
pequeñas cantidades de líquido de los conductos lácteos hasta la
superficie del pezón. Las gotas de líquido son útiles en aumentar la
visibilidad de las aberturas naturales de los conductos lácteos en la
superficie del pezón. Luego, se introduce un tubo delgado (llamado
catéter) en la abertura de un conducto lácteo en el pezón. Se pone una
pequeña cantidad de anestésico en el conducto para adormecer el
interior. Se administra lentamente solución salina (agua con sal) a
través del catéter para enjuagar suavemente el conducto y recolectar
células. Se extrae líquido ductal a través del catéter y el cual se
acumula en un tubo de recolección. Entonces se envía el tubo al
laboratorio y se observar las células bajo un microscopio.
El lavado ductal no se considera útil para las mujeres que no tienen un
alto riesgo de padecer cáncer del seno. Todavía no se sabe si en algún
momento se convierta en una herramienta útil. La prueba no ha mostrado
que detecta temprano el cáncer. El lavado ductal es más útil como
prueba para determinar el riesgo de cáncer que como prueba de detección
del cáncer. Es necesario realizar más estudios para definir mejor la
utilidad de esta prueba.
La aspiración del pezón
también detecta células anormales que están en los conductos, pero es
un procedimiento mucho más simple, ya que no se introduce nada en el
seno. El dispositivo para la aspiración del pezón utiliza unas copas
pequeñas que son colocadas en los senos de la mujer. El dispositivo
calienta los senos, los oprime suavemente, y aplica una succión ligera
para extraer líquido del pezón hasta la superficie del seno. Luego el
líquido que sale del pezón es recolectado y se envía a un laboratorio
para ser estudiado. Al igual que el lavado ductal, este procedimiento
puede utilizarse como prueba para determinar el riesgo de cáncer, pero
no conforma una prueba para detectar el cáncer. La prueba no ha
mostrado que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales.
Biopsia
Durante una biopsia el médico extrae una muestra de tejido para ser
examinada con un microscopio. Una biopsia se realiza cuando se
encuentra en mamogramas, pruebas por imágenes o examen físico, un
cambio en un seno (o anomalía) que puede que sea ser cáncer. Una
biopsia es la única manera de indicar la presencia real de un cáncer.
Hay varios tipos de biopsias, como por ejemplo la aspiración con aguja
fina (FNA por sus siglas en inglés), la biopsia por punción (de núcleo)
con aguja gruesa y la biopsia quirúrgica. Cada tipo de biopsia tiene
sus propias ventajas y desventajas, y el tipo que se utilice para su
caso dependerá de su situación específica. Algunos de los factores que
su doctor considerará incluyen qué tan sospechosa la lesión parece ser,
qué tan grande es, en qué parte del seno se ubica, cuántas lesiones
hay, así como otros problemas médicos que pueda tener y sus
preferencias personales. Si necesita someterse a una biopsia, podría
ser que quiera hablar sobre los distintos tipos de biopsia con su
médico.
Biopsia por aspiración
con aguja fina
En una biopsia por aspiración con aguja fina (FNA por sus siglas en
inglés), el médico utiliza una aguja hueca muy fina mediante una
jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de la
región sospechosa. El tejido luego es observado bajo un microscopio.
Para esta prueba se utiliza una aguja más delgada que las agujas usadas
en las pruebas sanguíneas.
Si se puede palpar el área (detectar una masa al tacto por ejemplo)
donde se hará la biopsia, la aguja puede ser guiada hacia el área del
seno con el cambio mientras el médico está palpándola.
Si la protuberancia no se puede sentir fácilmente, es posible que el
doctor utilice una ecografía para observar la aguja en una pantalla y
moverla hacia y adentro de la masa. Otra opción para el médico sería
utilizar un método llamado biopsia
estereotáxica con aguja para guiar la aguja. Para este
tipo de biopsia, la ubicación exacta de la masa es trazada por una
computadora a través de mamogramas capturados desde dos ángulos. Esto
ayuda al médico a guiar la aguja al punto preciso.
Es posible que se use anestesia local (medicamento para adormecer el
área). Una vez que la aguja está en su lugar, se extrae líquido. Si el
líquido es transparente, es más probable a que la masa sea un quiste
benigno. Un líquido sanguinolento o turbio puede significar un quiste
benigno o, raras veces, un cáncer. Si la masa es sólida, se extraen
pequeños fragmentos de tejido. Un patólogo observará el tejido o fluido
que se extrajo con la biopsia bajo un microscopio para ver si la
muestra contiene células cancerosas.
Una biopsia de aspiración con aguja fina algunas veces puede pasar por
alto un cáncer si la aguja no se coloca entre las células cancerosas.
Si no provee un diagnóstico claro, pero su doctor considera que la masa
es sospechosa, se debe realizar una segunda biopsia o un tipo diferente
de biopsia.
Biopsia por punción con
aguja gruesa
La biopsia por punción con aguja gruesa es muy similar a la biopsia por
aspiración con aguja fina. Se usa una aguja hueca un poco más grande
para extraer pequeños cilindros (o "núcleos") de tejido del área
anormal del seno. El procedimiento se realiza más a menudo en el
consultorio dél médico con anestesia local (la persona permanece
despierta pero la región del seno es adormecida). Se inserta la aguja
de tres a cinco veces para obtener las muestras o núcleos. Este es un
procedimiento más agresivo y toma más tiempo que la biopsia por
aspiración con aguja fina, pero es más probable que dé un resultado
definitivo por que se extrae más tejido para ser analizado. Este tipo
de biopsia puede causar algo de amoratamiento, pero por lo general no
deja cicatriz.
Normalmente, el médico que realiza la biopsia por punción con aguja
gruesa, guía la aguja hacia el área anormal mientras palpa (toca) la
masa. Si el área anormal es demasiado pequeña como para ser palpada, un
radiólogo u otro médico puede usar un instrumento estereotáxico para la
colocación de la aguja o una ecografía para guiar la aguja hacia el
objetivo.
Biopsia estereotáxica de
núcleo
La biopsia estereotáxica de núcleo hace uso de equipo radiográfico y
una computadora para observar las radiografías. La computadora luego
muestra exactamente al médico dónde deberá colocarse la punta de la
aguja sobre el área que presenta la anomalía. Este procedimiento se usa
a menudo para obtener biopsias de microcalcificaciones (depósitos muy
pequeños de calcio).
Biopsias de núcleo más
grandes
Para las biopsias de núcleo más grandes se hace uso de métodos
estereotáxicos para extraer aún más tejido que la biopsia por punción
con aguja gruesa. Los procedimientos Mammotome®
y ATEC®
(siglas en inglés de escisión y extracción automatizada de tejido) son
dos tipos de biopsia
por punción asistida con vacío. Para estos procedimientos,
la piel es adormecida y se hace un corte pequeño de alrededor de medio
centímetro (¼ de pulgada aproximadamente). Se introduce una sonda a
través de corte hacia el área del tejido anormal en el seno. La sonda
puede ser guiada hacia el lugar en cuestión mediante radiografías o
ecografías (o incluso imágenes por resonancia magnética para el
procedimiento ATEC). Un cilindro de tejido es entonces succionado a
través de un hueco en el lado de la sonda, y un bisturí que rota dentro
de la sonda corta una muestra de tejido del resto del seno. Es posible
obtener muchas muestras desde una misma incisión. Las biopsias
asistidas con vacío se realizan de manera ambulatoria. No requiere de
suturas o puntadas, y hay poca cicatrización. Por lo general este
método extrae más tejido que las biopsias por punción con aguja gruesa.
Biopsia quirúrgica
A veces se hace necesaria la cirugía para extraer la masa por completo,
o una parte de ésta, para observarse bajo el microscopio. Una biopsia por escisión
extirpa la anomalía en el seno por completo (como una masa o una región
con calcificaciones) junto con un margen de tejido circundante del seno
aparentemente normal. En raras ocasiones, este tipo de biopsia se puede
llevar a cabo en el consultorio del doctor, ya que comúnmente se hace
en el departamento de atención ambulatoria del hospital, con anestesia
local (en el que se permanece despierto durante el procedimiento pero
el seno está adormecido). A menudo se llega a utilizar la sedación
intravenosa (inyección) para que la paciente esté adormecida y menos
consciente del procedimiento.
Durante una biopsia por escisión del seno, el cirujano puede utilizar
un procedimiento llamado localización
estereotáxica con alambre cuando hay una masa pequeña
difícil de localizar mediante palpación o si el área luce sospechosa en
las radiografías pero no se puede palpar. Primero, la región es
adormecida con anestesia local. Luego se coloca una delgada aguja hueca
en el seno y se usan radiografías para guiarla hacia el área bajo
sospecha. Una vez que la punta de la aguja está en el punto correcto,
un alambre muy fino se introduce a través del centro de la aguja. Un
gancho pequeño en el extremo del alambre lo mantiene en su lugar.
Después se extrae la aguja hueca y el cirujano utiliza el alambre como
una guía para llegar al tejido anormal que se va a extirpar.
Si el tejido no muestra presencia de cáncer, no se requerirá de más
tratamiento.
Precisión de la biopsia
Las tasas de precisión para la biopsia por aspiración con aguja fina,
por punción con aguja gruesa y por cirugía son muy similares entre sí.
La disposición de información para las técnicas de biopsia asistida con
vacío y la biopsia de núcleo grande es mucho menor. La precisión de
cada método depende en gran medida de la experiencia del doctor que
realice el procedimiento. Esto es especialmente cierto para los métodos
que extirpan cantidades menores de tejido, como la biopsia de
aspiración con aguja fina y biopsia por punción con aguja gruesa. Se
requiere de una colocación con exactitud de la aguja para que estos
métodos puedan proporcionar resultados precisos.
Tipos de condiciones no cancerosas del
seno
Cambios fibroquísticos
Los cambios fibroquísticos incluyen una gama de alteraciones en el seno
que comprenden tanto los tejidos glandulares (lobulillos y conductos)
como los estromales. En el pasado, se les solía llamar "enfermedades
fibroquísticas". Debido a que este padecimiento afecta por lo menos al
50% de las mujeres en alguna etapa de su vida, éste se define más como
un cambio que como una enfermedad. Puede que escuche que los cambios
fibroquísticos sean referidos con sus siglas CFQ (FCC en inglés).
Los cambios fibroquísticos son más frecuentes en las mujeres que se
encuentran en edad fértil, pero pueden afectar a las mujeres de
cualquier edad. Los cambios fibroquísticos son las condiciones benignas
del seno más comunes. Estos cambios a menudo afectan a mujeres de entre
20 y 50 años de edad, antes de llegar a la menopausia. Los cambios
fibroquísticos pueden ser encontrados en distintas partes del seno, así
como en ambos senos a la vez.
Tipos de cambios
fibroquísticos
Cuando el tejido fibroquístico del seno es observado bajo el
microscopio, puede que se hallen muchos cambios distintos. La mayoría
de éstos reflejan la forma en que el tejido del seno de la mujer ha
respondido a los cambios hormonales mensuales, y tienen poca
importancia. No obstante, algunos cambios pueden indicar un riesgo
ligeramente mayor de contraer un cáncer del seno en el futuro. Al
familiarizarse con algunos de los términos que los doctores usan para
describir estos cambios, usted podrá comprender mejor el grado de
gravedad de los mismos y de si requerirá pruebas adicionales para
determinar la presencia de cáncer.
Fibrosis: como lo
sugiere el término fibroquístico, las dos características principales
de este tejido son la fibrosis y los quistes. La fibrosis se refiere
a la abundancia de tejido
fibroso, la misma materia de la que están compuestos los
ligamentos y los tejidos cicatriciales. Las áreas de fibrosis tienen
una consistencia como de hule, firme o dura al tacto. La fibrosis no
aumenta su riesgo de tener cáncer del seno y no necesita ningún
tratamiento especial.
Quistes: son
sacos en forma redonda u ovalada que están llenos de líquido dentro de
los senos. Se presentan en alrededor de una de cada tres mujeres de
entre 35 y 50 años de edad. No es posible determinar la diferencia
entre un quiste y una masa con un examen clínico. Por lo
tanto, es necesaria una ecografía o una aspiración con aguja fina para
hacer el diagnóstico.
Los quistes se originan con una acumulación de líquido dentro de las
glándulas del seno. Los microquistes
(quistes microscópicos) son demasiado pequeños para poder ser
reconocidos al tacto y sólo se detectan al examinar el tejido por medio
del microscopio. Si el líquido continúa acumulándose, se formarán
quistes de mayor tamaño o macroquistes.
Éstos se pueden palpar fácilmente y pueden alcanzar un diámetro de
alrededor de dos a cinco centímetros (entre una y dos pulgadas).
Conforme vayan creciendo, puede que el tejido del seno alrededor de
estas formaciones se estire causando dolor.
Una protuberancia redonda y móvil, en especial si resulta dolorosa al
tacto, sugiere la presencia de un quiste. Los quistes a menudo crecen y
se hacen más dolorosos justo antes de la menstruación. Esto se debe al
efecto de los cambios mensuales de las hormonas. Los quistes tienden a
notarse más justo antes de que comience la menstruación.
La aspiración con aguja fina puede confirmar el diagnóstico de un
quiste y, al mismo tiempo, drenar el líquido del mismo. La eliminación
del líquido puede disminuir la presión y el dolor, pero salvo que cause
malestar, no es necesario extraer el líquido. El líquido puede volver a
acumularse, por lo que es posible que se requieran más aspiraciones.
Tener uno o más quistes no afecta su riesgo de desarrollar cáncer del
seno en el futuro.
Diagnóstico de los
cambios fibroquísticos
En la mayoría de los casos, los síntomas típicos de los cambios
fibroquísticos incluyen dolor en el seno y masas sensibles o áreas
engrosadas en los senos. Puede que estos síntomas cambien a medida que
la mujer pase por las distintas etapas del ciclo menstrual. A veces,
una de las protuberancias puede resultar más dura o presentar otras
características que inducen la inquietud sobre la presencia de un
cáncer. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria una biopsia con aguja o
una biopsia quirúrgica para asegurarse de que no se trate de un cáncer.
Tratamiento de los
síntomas de los cambios fibroquísticos
La mayoría de las mujeres con cambios fibroquísticos sin síntomas no
tienen necesidad de tratamiento, pero se pudiera recomendar un
seguimiento más riguroso. Las mujeres con molestia leve pudieran
encontrar alivio en los sostenes con soporte o en los analgésicos
(medicina contra el dolor) de venta sin receta.
En un número muy pequeño de mujeres con quistes dolorosos, el drenaje
del líquido mediante la aspiración con aguja fina puede ayudar a
aliviar los síntomas. Muchas mujeres que no tienen ningún quiste grande
también experimentan dolor y sensibilidad al tacto en los senos.
Algunas mujeres informan que los síntomas de sus senos mejoran si dejan
de ingerir cafeína y otros estimulantes (metilxantinas) contenidos en
el café, el té, el chocolate y muchos refrescos. Los estudios no han
encontrado que estos estimulantes tengan algún efecto significativo en
los síntomas, pero muchas mujeres y sus doctores consideran
recomendable sacrificar estos alimentos y bebidas al prescindir de
ellos durante un par de meses.
Debido a que la inflamación de los senos en los últimos días de la
menstruación resulta dolorosa para ciertas mujeres, algunos doctores
recomiendan que las pacientes reduzcan la ingestión de sal o tomen
diuréticos (medicamentos para eliminar la sal y el líquido del cuerpo).
Sin embargo, los estudios no han encontrado que los diuréticos sean
mejores que las píldoras que no tienen ningún medicamento (placebos).
Se han sugerido muchos suplementos vitamínicos, pero hasta el momento
ninguno ha demostrado ser de utilidad, y algunos tienen efectos
secundarios peligrosos si se toman en grandes dosis.
Algunos doctores recomiendan tomar hormonas, como los anticonceptivos
orales (pastillas para el control de la natalidad), así como tamoxifeno
o andrógenos. Pero estas hormonas por lo general sólo se utilizan en
mujeres con síntomas severos debido al potencial de efectos secundarios
graves.
Hiperplasia
La hiperplasia (también conocida como hiperplasia epitelial
o enfermedad
proliferativa del seno) es una sobreproducción de las
células que revisten los conductos o los lobulillos. Cuando la
hiperplasia afecta el conducto, se denomina hiperplasia ductal
o hiperplasia epitelial
ductal. Cuando ésta afecta el lobulillo, se le llama hiperplasia lobulillar.
La hiperplasia atípica
(o hiperplasia con atipia) es un término usado para describir las
células que son ligeramente distorsionadas en cuanto a cómo están
configuradas.
Según el aspecto de las células bajo el microscopio, la hiperplasia
puede agruparse como:
- Hiperplasia
leve.
- Hiperplasia
del tipo usual (sin atipia); también conocida como
hiperplasia usual.
- Hiperplasia
atípica; hiperplasia ductal atípica (ADH) o hiperplasia
lobulillar atípica (ALH).
Una mujer con hiperplasia leve no está en mayor riesgo de cáncer del
seno. Sin embargo, una mujer con hiperplasia de tipo usual tiene una
probabilidad ligeramente mayor de contraer un cáncer del seno. En una
mujer que no tenga anormalidades en el seno, el riesgo es de 1½ a 2
veces. Por otro lado, el riesgo para una mujer con hiperplasia atípica
es de cuatro a cinco veces mayor que para una mujer que no tenga
anormalidades en el seno (consulte la sección, “Cómo las condiciones
benignas del seno afectan el riesgo de cáncer del seno”, para más
información).
- Aproximadamente siete de diez biopsias llevadas a cabo
debido a condiciones benignas del seno no muestran ninguna hiperplasia.
- Aproximadamente un 26% de éstas muestran hiperplasia leve o
usual, y sólo 4% muestra hiperplasia atípica.
- Alrededor de dos de cada diez mujeres con hiperplasia
atípica desarrollarán un cáncer invasivo en un plazo de quince años
después de hacerse la biopsia.
Por lo general, la hiperplasia se diagnostica mediante una biopsia con
aguja o una biopsia quirúrgica. Un diagnóstico de hiperplasia,
especialmente hiperplasia atípica, por lo general significa que
requerirá de un plan de seguimiento más detallado con su médico. Puede
que implique exámenes del seno con más frecuencia y un esfuerzo
especial para someterse a mamogramas anuales debido a que la
hiperplasia incrementa la probabilidad de desarrollar cáncer del seno
en el futuro. Consulte a su médico para ver si su riesgo es lo
suficientemente elevado como para que requiera imágenes de resonancia
magnética junto con sus mamogramas de detección.
Adenosis
En la condición de adenosis, los lobulillos del seno están agrandados y
contienen más glándulas de lo normal. A menudo, la adenosis se
encuentra en biopsias de mujeres con cambios fibroquísticos. Si se
detectan muchos glóbulos agrandados próximos entre sí, puede que estén
lo suficientemente grandes como para ser palpados. Existen diferentes
nombres para este padecimiento, incluyendo adenosis general, adenosis tumoral o adenoma. Incluso
cuando en una de las formas se use el término 'tumor', se trata de una
condición benigna, por lo que no es cáncer (un tumor es una
protuberancia o masa que no siempre es cáncer).
La adenosis esclerosante
es un tipo especial de adenosis, en el cual los lobulillos de tamaño
mayor están distorsionados por el tejido fibroso de apariencia
cicatricial.
Cuando las áreas de adenosis y de adenosis esclerosante son lo
suficientemente grandes como para poder palparse, puede ser difícil
para el doctor determinar si se trata de masas o de cáncer del seno con
tan sólo un examen de los senos. Las calcificaciones
(depósitos minerales) pueden formarse en la adenosis, la adenosis
esclerosante y los tumores cancerosos. Éstos pueden confundirse en los
mamogramas. Por lo general, la biopsia por aspiración con aguja fina de
estas protuberancias puede mostrar si éstas son benignas. Una biopsia
con aguja generalmente identificará la masa como una adenosis, pero, en
algunos casos, se requiere una biopsia quirúrgica para asegurarse de
que no se trata de un cáncer.
Algunos estudios han hallado que las mujeres con adenosis esclerosante
tienen casi el mismo riesgo de contraer un cáncer del seno que las que
tienen una hiperplasia usual (de 1½ a 2 veces el riesgo de las mujeres
sin cambios en los senos).
Fibroadenomas
Los fibroadenomas
son tumores benignos compuestos de tejido glandular del seno y de
tejido estromal
(conectivo). Son más frecuentes en mujeres jóvenes de entre veinte y
cuarenta años de edad, aunque pueden presentarse a cualquier edad. El
uso de pastillas anticonceptivas antes de tener 20 años está asociado
con el riesgo de fibroadenomas.
Algunos fibroadenomas son demasiado pequeños para poder palparse y sólo
pueden verse con el microscopio, pero otros tienen varias pulgadas de
diámetro. Éstos tienden a ser redondos y presentar bordes que son
distintos a los del tejido circundante del seno. A menudo se sienten
como una canica o balín dentro del seno. Usted los puede mover debajo
de la piel y por lo general son firmes y no causan sensibilidad al
palparlos. Algunas mujeres sólo tienen un fibroadenoma, pero otras
pueden tener muchos.
Los fibroadenomas pueden diagnosticarse mediante una biopsia por
aspiración con aguja fina o biopsia por punción con aguja gruesa. La
mayoría de ellos se conocen como fibroadenomas
simples. Éstos lucen relativamente uniformes (de forma
similar en todas partes) al ser observados bajo el microscopio y no
incrementan el riesgo de cáncer del seno. Pero algunos fibroadenomas
contienen otros componentes (macroquistes, adenosis esclerosante,
calcificaciones, o cambios apocrinos). Las mujeres con estos
fibroadenomas complejos tienen un riesgo ligeramente mayor de cáncer
del seno (aproximadamente de 1½ a 2 veces el riesgo de las mujeres que
no tienen cambios del seno).
Muchos doctores recomiendan la extirpación de los fibroadenomas,
especialmente si éstos siguen creciendo o si cambian la forma del seno.
A veces (particularmente en mujeres de mediana edad o de edad
avanzada), estos tumores dejan de crecer, o incluso disminuyen de
tamaño, sin recibir tratamiento alguno. En este caso, siempre y cuando
los doctores tengan certeza de que las masas son realmente
fibroadenomas y no cáncer del seno, puede que los dejen permanecer,
pero bajo observación para asegurarse de que no crezcan. Este enfoque
resulta útil para aquellas mujeres con muchos fibroadenomas que no
estén creciendo. En tales casos, la extirpación de los mismos pudiera
requerir la eliminación de una cantidad considerable de tejido
circundante normal del seno, lo que causaría una cicatriz que cambiaría
la forma y textura del seno. Esto puede hacer aún más difícil la
interpretación de los exámenes físicos y los mamogramas en el futuro.
Es importante que las mujeres a quienes no se le han extraído sus
fibroadenomas, que se sometan a exámenes periódicos del seno para
asegurarse de que la masa no esté creciendo.
A veces, después de la extirpación quirúrgica de un fibroadenoma,
crecen uno o varios nuevos. Esto significa que se ha formado otro
fibroadenoma y no que el anterior haya reaparecido.
Tumores filoides
El tumor filoides es un tumor del seno poco frecuente que, al igual que
un fibroadenoma, contiene dos tipos de tejido: tejido conectivo (estroma) y tejido
glandular (lobulillo y conducto) del seno. A diferencia de los
fibroadenomas, los tumores filoides presentan un sobrecrecimiento del
tejido conectivo.
Las células que componen la parte del tejido conectivo pueden tener un
aspecto anormal cuando se observan por medio del microscopio. Según la
apariencia de las células, los tumores filoides pueden clasificarse
como benignos
(no cancerosos), malignos
(cancerosos) o de potencial
maligno indeterminado (la probabilidad de que el tumor se
transforme en cáncer es incierta).
Los tumores filoides suelen ser benignos, pero en pocos casos pueden
ser malignos (cáncer). Menos del 5% de estos tumores se propagan a
otras áreas, como a los pulmones, o regresan (recurrencia) en áreas
distantes después del tratamiento. Anteriormente los tumores filoides
benignos y malignos se conocían como cistosarcomas filoides.
Por lo general, los tumores se sienten como masas que no causan dolor,
aunque algunos pueden causarlo. Éstos pueden crecer rápidamente y
estirar la piel. A menudo estos tumores son difíciles de diferenciarse
de los fibroadenomas en los estudios por imágenes, o incluso con
biopsias por aspiración con aguja fina o por punción con aguja gruesa.
Algunas veces, los tumores filoides benignos pueden regresar si son
extirpados sin que se haya tomado de ellos algo de tejido circundante.
Por esta razón, estos tumores se tratan mediante la extirpación de la
masa y de un área alrededor del tumor de uno a dos centímetros
(aproximadamente de ½ a ¾ de pulgada) de tejido normal alrededor del
seno.
Los tumores filoides malignos se tratan mediante la extirpación de los
mismos, junto con un amplio margen de tejido normal, o mediante una
mastectomía (extirpación total del seno), de ser necesario. Los tumores
filoides malignos no responden a la terapia hormonal y tienen menos
probabilidades de responder a la quimioterapia o a la radioterapia que
la mayoría de los tumores cancerosos del seno. Los tumores filoides que
se han propagado a regiones distantes son a menudo tratados como
sarcomas (cánceres del tejido blando) y no como cánceres del seno.
Por lo general se recomienda el seguimiento riguroso con exámenes del
seno frecuentes y estudios por imágenes después del tratamiento.
Papilomas intraductales
Los papilomas intraductales son tumoraciones semejantes a verrugas del
tejido glandular en conjunto con el tejido fibroso y vasos sanguíneos
(tejido fibrovascular). Estos tumores benignos crecen dentro de los
conductos del seno.
Los papilomas solitarios
o papilomas
intraductales solitarios son tumores aislados que a menudo
crecen en los conductos lácteos grandes cercanos al pezón. Éstos son
una causa común de secreción clara o sanguinolenta, especialmente
cuando proviene de un solo seno. Pudieran sentirse como una
protuberancia pequeña debajo o próxima al pezón. Los papilomas
solitarios no aumentan el riesgo de cáncer del seno, a menos que
contengan otros cambios, como la hiperplasia atípica.
Los papilomas también pueden encontrarse en los pequeños conductos en
áreas del seno distantes del pezón. En este caso, con frecuencia hay
varios crecimientos (papilomas
múltiples). Hay menos probabilidad de que estos tumores
causen secreción del pezón. Contrario a los papilomas solos, los
papilomas múltiples están asociados a un riesgo mayor de cáncer del
seno.
La papilomatosis
es un tipo de hiperplasia en la que hay áreas muy pequeñas de
crecimiento celular dentro de los conductos, pero no están tan
enfocadas como lo están con los papilomas. Esta condición también está
asociada a un riesgo ligeramente mayor de cáncer del seno.
A menudo, los ductogramas son útiles en encontrar papilomas. Si el
papiloma es lo suficientemente grande como para poder palparse, puede
llevarse a cabo una biopsia con aguja.
El tratamiento habitual consiste en extirpar el papiloma y un segmento
del conducto donde se encuentra. Esto por lo general se hace
mediante una incisión en el borde de la areola (la zona más oscura que
rodea el pezón).
Tumor de células granulares
Los tumores de células granulares comienzan en las células nerviosas
primitivas (prematuras). Éstos rara vez se encuentran en el seno. La
mayoría surgen en la piel o la boca, aunque son raros incluso en estos
lugares. Casi siempre son benignos.
La mayoría de los tumores de células granulares del seno pueden
palparse como una protuberancia sólida y móvil, aunque algunas pudieran
estar adheridas a la piel o a la pared torácica. Por lo general, tienen
un diámetro de uno a dos y medio centímetros aproximadamente (de media
a una pulgada). Los tumores de células granulares a veces son
considerados como cáncer cuando se detectan durante un examen físico
debido a su rigidez y ubicación. Puede que también luzcan como cáncer
en un mamograma. Una biopsia con aguja o por aspiración con aguja fina
puede distinguirlo de los cánceres.
Este tumor por lo general se cura al extirparlo junto con un margen
pequeño de tejido normal del seno circundante. Los tumores de células
granulares no aumentan el riesgo de que una mujer llegue a tener un
cáncer del seno más adelante en su vida.
Necrosis adiposa
La necrosis adiposa se presenta cuando se daña un área del tejido
adiposo del seno. Por lo general se debe a una lesión en el seno.
También puede presentarse después de una cirugía o de la radioterapia.
A medida que el cuerpo repara el tejido dañado, va siendo reemplazado
por un tejido cicatricial firme.
Como la mayoría de los tumores cancerosos del seno también son firmes,
las áreas de necrosis adiposa con cicatrices pueden ser difíciles de
diferenciar de los tumores cancerosos mediante un examen de los senos.
También pudiera ser difícil establecer la diferencia en un mamograma.
Una biopsia con aguja, o en ocasiones una escisión quirúrgica, puede
ser necesaria para determinar si es cáncer.
Ciertas células adiposas pueden tener una respuesta diferente a las
lesiones. En lugar de formar tejido cicatricial, las células adiposas
mueren y liberan su contenido. Esto forma un depósito con la forma de
una bolsa de líquido graso llamado quistes
oleosos. Los quistes oleosos pueden diagnosticarse
mediante el método de aspiración con aguja fina. Esto también puede
servir como tratamiento, aunque usualmente no es necesario a menos que
el quiste cause cierta molestia.
La necrosis adiposa es más común en las mujeres cuyos senos son
bastante grandes. No aumenta el riesgo de una mujer de desarrollar
cáncer del seno.
Mastitis u otra infección
La mastitis
es una infección del seno que a menudo afecta a las mujeres que están
amamantando a su bebé, pero puede presentarse en cualquier mujer. La
piel abierta o una abertura en el pezón puede permitir que las
bacterias entren en el conducto del seno, donde pueden crecer. Los
glóbulos blancos del cuerpo secretan sustancias para combatir la
infección. Esto causa inflamación y un aumento en el flujo sanguíneo.
Puede que el área se sienta adolorida, se enrojezca y se sienta
caliente al tacto. Otros síntomas pueden incluir fiebre y dolor de
cabeza.
La mastitis se trata con antibióticos. Algunos casos pueden causar un
absceso en el seno (acumulación de pus). Los abscesos son tratados a
través de cirugía o drenándolos mediante una aguja (a menudo guiada con
un sonograma), administrando luego antibióticos.
La mastitis no aumenta el riesgo de una mujer de contraer cáncer del
seno. Pero un tipo poco común de cáncer conocido como cáncer inflamatorio del seno
tiene síntomas similares a la mastitis y puede confundirse con una
infección. Si el tratamiento con antibióticos no es útil, puede que se
requiera una biopsia de la piel para asegurarse que no se trate de
cáncer. Debido a que el cáncer de seno inflamatorio puede propagarse
rápidamente, no hay que demorar la consulta con el médico si empiezan
surgir síntomas tras el tratamiento con antibióticos.
Ectasia ductal
La ectasia ductal también es conocida como ectasia ductal mamaria.
Es una condición común que tiende a afectar a las mujeres cuya edad
está en los 40s y 50s. Ocurre cuando un conducto del seno se dilata y
sus paredes se hacen más densas, lo que puede causar que se tape y haya
una acumulación de líquido.
La ectasia ductal puede causar secreción verde o negra, a menudo espesa
y pegajosa. El pezón y el tejido adyacente del seno pueden estar
dolorosos al tacto y enrojecidos. Puede que el pezón se contraiga hacia
adentro. A veces, el tejido cicatricial alrededor del conducto anormal
causa una protuberancia dura que puede confundirse con un cáncer.
En ocasiones, este padecimiento mejora sin tratamiento alguno, o con
compresas tibias y antibióticos. Si los síntomas persisten, el conducto
anormal se extirpa mediante una incisión en el borde de la areola.
La ectasia ductal no incrementa el riesgo de cáncer del seno.
Otras condiciones benignas del seno
Otros tipos de tumores y condiciones benignas menos comunes también se
pueden presentar en el seno.
Cicatrices radiales
Las cicatrices radiales, también conocidas como lesiones esclerosantes
complejas, menudo son encontradas cuando se hace una biopsia del seno
con otro propósito. Puede que distorsionen el tejido normal del seno.
Las cicatrices radiales no son realmente cicatrices, sino que se les
llama así debido a su aspecto semejante a las cicatrices al observarse
bajo el microscopio. Las cicatrices radiales por lo general no causan
síntomas, pero hay dos razones por las que son importantes. Por un
lado, si son lo suficientemente grandes, éstas pueden parecer cáncer en
un mamograma, o incluso en una biopsia. Y por otro lado, también pueden
aumentar ligeramente el riesgo de desarrollar cáncer del seno, por lo
que es posible que a las mujeres que tengan cicatrices radiales se les
aconseje acudir al doctor con más frecuencia de lo normal. Muchos
doctores recomiendan la extracción de las cicatrices radiales.
Otras masas o tumores
benignos
Los lipomas
son tumores adiposos benignos que pueden aparecer en cualquier parte
del cuerpo, incluyendo el seno. Por lo general no ocasionan
sensibilidad.
Otros tumores benignos o masas que a veces se detectan en el seno
incluyen los hamartomas,
los hemangiomas
y los neurofibromas.
Ninguna de estas condiciones aumenta el riesgo de cáncer del seno.
Cómo las condiciones benignas del seno
afectan el riesgo de cáncer del
seno
Como se indicó anteriormente, algunas condiciones benignas del seno
están más asociadas al riesgo de cáncer del seno que otras. Los médicos
a menudo dividen las condiciones del cáncer del seno en tres grupos
generales en función de si las células se están multiplicando
(proliferativas) y de si existen células inusuales (atipias).
- Las lesiones no proliferativas parecen no afectar el riesgo
de cáncer.
- Las lesiones proliferativas sin atipia puede que levemente
aumenten el riesgo de cáncer.
- Las lesiones proliferativas con atipia aumentan el riesgo
de cáncer.
Lesiones no proliferativas
Estas condiciones no están asociadas con el sobrecrecimiento del tejido
mamario. No parecen afectar el riesgo de cáncer del seno, o en caso de
que sí lo hagan, el efecto es muy pequeño. Éstas incluyen:
- fibrosis
- quistes
- hiperplasia leve
- adenosis (no esclerosante)
- fibroadenoma simple
- tumor filoide (benigno)
- un solo papiloma
- necrosis adiposa
- mastitis
- ectasia ductal
- tumores benignos (lipoma, hamartoma, hemangioma, hematoma,
neurofibroma)
Lesiones proliferativas sin atipia
Estas condiciones muestran un crecimiento excesivo de células en los
conductos y lobulillos del tejido mamario. Parecen aumentar ligeramente
el riesgo de cáncer del seno en una mujer (de 1½ a 2 veces respecto al
riesgo normal):
- hiperplasia ductal usual (sin atipia)
- fibroadenoma complejo
- adenosis esclerosante
- varios papilomas o papilomatosis
- cicatriz radial
Lesiones proliferativas con atipia
En estas condiciones, el crecimiento excesivo de las células en los
conductos y lobulillos del tejido mamario, y las células en sí, deja de
ser normal. Estas condiciones tienen un efecto mayor en el riesgo de
cáncer del seno, aumentándolo de cuatro a cinco veces más que el riesgo
normal:
- Hiperplasia ductal atípica.
- Hiperplasia lobular atípica.
Para las mujeres con
mayor riesgo de cáncer del seno
Las mujeres con algunas de las condiciones del seno discutidas
anteriormente pudieran tener un riesgo mayor de cáncer del seno. Sin
embargo, es importante recordar lo que realmente significa este aumento
en el riesgo.
Por ejemplo, un estudio reciente analizó el riesgo de cáncer del seno
entre las mujeres con condiciones benignas del seno. El estudio
encontró que aproximadamente 5 de 100 mujeres sin ninguna condición
benigna del seno desarrolló cáncer del seno dentro de los próximos 15
años. Entre las mujeres con una condición benigna que aumenta el riesgo
de 1½ a 2 veces, se pudiese esperar que alrededor de 7 a 10 por cada
100 mujeres tengan cáncer del seno en los próximos 15 años (y alrededor
de 90 a 93 no). Por otro lado, entre las mujeres con hiperplasia
atípica (ductal o lobular), cuyo riesgo es de 4 a 5 veces lo normal, se
pudiese esperar que alrededor de 20 a 25 por cada 100 mujeres tengan
cáncer del seno dentro de 15 años. El riesgo de cáncer entonces baja
después de 15 años.
Además es muy importante recordar que hay muchos otros factores que
pueden afectar el riesgo de una mujer, incluyendo sus antecedentes
familiares de cáncer del seno y su historial personal de menstruación y
embarazo. Estos y otros factores tienen que tomarse en consideración
cuando se trata de determinar el riesgo actual de cáncer del seno en
una mujer. Si se encuentra en un grupo de mayor riesgo para el cáncer
del seno, hable con su médico sobre si debe someterse a imágenes por
resonancia magnética junto con sus mamogramas de detección, al que
igual que de si deberá comenzar a someterse a las pruebas de detección
a una edad más temprana.
Recursos adicionales
Hemos seleccionado material informativo relacionado con este tema que
también puede ayudarle. Estos materiales pueden solicitarse llamando a
nuestra línea gratuita 1-800-227-2345.
Sin importar quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del
día o de la noche, para obtener información y apoyo sobre temas
relacionados al cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en
Internet en www.cancer.org.
Referencias
Anderson BO, Lawton TJ, Lehman CD, Moe RE. Phyllodes tumors. In: Harris
JR, Lippman ME, Morrow M, Osborne CK, eds. Diseases of the Breast.
3rd ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins;
2004:991-1006.
Brennin DR. Management of the palpable breast mass. In: Harris JR,
Lippman ME, Morrow M, Osborne CK, eds. Diseases of the Breast,
3rd ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins;
2004:33-46.
Guray, M, Sahin. Benign Breast Diseases: Classification, Diagnosis, and
Management. Oncologist.
2006; 11;435-449.
Hartmann LC, Sellers TA, Frost MH, et al. Benign breast disease and the
risk of breast cancer. N
Engl J Med. 2005;353:229-237.
Lewis JT, Hartmann LC, Vierkant RA, et al. An analysis of breast cancer
risk in women with single, multiple, and atypical papilloma. Am J Surg Pathol.
2006 Jun;30(6):665-72.
Pisano ED, Gatsonis C, Hendrick E, et al. Diagnostic performance of
digital versus film mammography for breast-cancer screening. N Eng J Med.
2005;353:1773-1783.
Santen RJ, Mansel R. Benign breast disorders. N Engl J Med.
2005;353:275-285.
Saslow D, Boetes C, Burke W, et al for the American Cancer Society
Breast Cancer Advisory Group. American Cancer Society guidelines for
breast screening with MRI as an adjunct to mammography. CA Cancer J Clin.
2007;57:75-89. [Free full text article available at:
http://caonline.amcancersoc.org/cgi/content/full/57/2/75]. Accedido en
julio 29, 2008.
Schnitt SJ, Connolly JL. Pathology of benign breast disorders. En:
Harris JR, Lippman ME, Morrow M, Osborne CK, eds. Diseases of the Breast.
3rd ed. Philadelphia, Pa: Lippincott Williams & Wilkins;
2004:77-99.
Scott BG, Silberfein EJ, Pham HQ, et al. Rate of malignancies in breast
abscesses and argument for ultrasound drainage. Am J Surg. 2006
Dec;192(6):869-72.
Smith RA, Saslow D, Sawyer KA, et al. American Cancer Society
guidelines for breast cancer screening: Update 2003. CA Cancer J Clin.
2003;53:141-169.
Última revisión médica:
17-Sep.-2008
Última actualización completa: 17-Sep.-2008
|