Las condiciones no cancerosas del seno son cambios en los senos que no
son cáncer. Son muy comunes y pueden estar presentes en la mayoría de
las mujeres. De hecho, la mayoría de los cambios en los senos que se
someten a una biopsia y son observados con un microscopio resultan ser
benignos, término con el cual se denomina a los cambios no cancerosos.
Contrario a los cánceres de seno, las condiciones benignas del seno no
atentan contra la vida, pero a veces pueden causar síntomas que
resultan molestos. Además, ciertas condiciones benignas están asociadas
con un riesgo mayor a originar cáncer de seno en el futuro, lo cual se
explicará con más detalle más adelante.
¿Qué es el tejido normal del seno y qué
función tiene?
El seno produce leche para la lactancia. Posee dos tipos principales de
tejidos: tejidos glandulares y tejidos de soporte (estromales).
La parte glandular
del seno comprende los lobulillos
y los conductos
(mostrados en la gráfica que se presenta más adelante). En mujeres que
están lactando, las células y los lobulillos producen la leche que se
desplaza a través de los conductos: pequeños tubos que transportan la
leche al pezón. Cada seno tiene varios conductos que llegan hasta el
pezón.
El tejido de soporte
del seno comprende el tejido adiposo y el tejido conectivo fibroso que
proporciona el tamaño y la forma del seno.

Cualquiera de estas partes del seno puede experimentar cambios que
causan síntomas. Los dos tipos principales de cambios en el seno son
las condiciones benignas (masas o tumores no cancerosos) del seno y las
condiciones malignas (masas o tumores cancerosos) del seno.
Esta información hace un repaso de algunos de los signos y síntomas de
las condiciones benignas del seno, así como la forma en que se pueden
detectar y diagnosticar. También se hace mención de las condiciones
benignas del seno más comunes, como los cambios fibroquísticos, tumores
benignos del seno e inflamación del seno.
Si desea recibir más información sobre el cáncer seno, puede ponerse en
contacto con nosotros o visitar nuestro sitio Web para acceder nuestro
documento Cáncer
de seno.
Detección de las condiciones benignas del
seno
Signos y síntomas de los cambios del seno
Los cambios en los senos pueden ser causados por condiciones benignas o
por el cáncer. Los síntomas más comunes son probablemente a causa de
condiciones benignas. Aun, es importante reportar a su médico cualquier
cambio que usted observe en sus senos. Muchos síntomas de condiciones
benignas son los mismos que se presentan con el cáncer de seno. Es
difícil diferenciar entre las condiciones benignas y las cancerosas
basándose solamente en los síntomas. Su doctor puede requerir que se
hagan otras pruebas para diferenciar entre las dos condiciones.
Es posible que algunas condiciones benignas no causen ningún síntoma y
que se detecten durante un mamograma o una biopsia del seno.
Masas o protuberancias
Una condición benigna del seno a menudo causa una masa, protuberancia o
área de engrosamiento. Puede o no que esta área esté muy sensible. A
menudo una mujer detecta esto al estar revisando sus senos y axilas, o
cuando el médico o enfermera está realizando un examen del seno.
Las causas más comunes de una sola masa en el seno son:
- Fibroadenoma:
un tumor sólido benigno.
- Cambios
fibroquísticos: cambios benignos en el seno.
- Hiperplasia
atípica: células anormales de rápido crecimiento.
- Quistes:
sacos llenos de líquido, benignos.
- Cánceres no
invasivos: carcinoma ductal in situ (ductal carcinoma in situ,
DCIS).
Todas estas causas se detallarán en la sección "Tipos de condiciones no
cancerosas del seno".
Entre más joven sea una mujer, mayor es la probabilidad de que una sola
masa del seno sea una condición benigna. Sin embargo, algunos cambios
son más comunes para las mujeres de cierta edad, como se muestra a
continuación:
| Edad |
Causa
probable de una sola masa en el seno |
| Menor de 30 años |
fibroadenoma |
| Entre 30 y 49 años |
fibroadenoma, cambios
fibroquísticos, hiperplasia atípica u algún otro problema benigno |
| 50 años o más |
quistes, cánceres no
invasivos |
En cualquiera de estos grupos de edad, existe la probabilidad de que
puede que una sola masa del seno sea cáncer, aunque es más probable que
éste sea el caso en las mujeres de mayor edad que en las mujeres
jóvenes. Sin importar de qué edad es la mujer, las masas y otros
cambios deben ser revisados para asegurarse de que no sea cáncer de
seno.
El tener muchas masas en ambos senos es a menudo causado por cambios
fibroquísticos.
Las masas en los senos, al igual que otros síntomas, tienen que tomarse
en consideración junto con los otros síntomas que la mujer pudiera
tener. Por ejemplo, una masa nueva y sensible que surja al mismo tiempo
que enrojecimiento de la piel y fiebre pudiera ser un signo de
infección del seno. Pero cualquier masa nueva u otro cambio debe ser
revisado por un doctor o enfermera, ya que al menos un tipo de cáncer
de seno (cáncer inflamatorio del seno) puede ser confundido al
parecerse mucho a una infección. Algunas veces, incluso los médicos
tienen dificultad para distinguir la diferencia. Debido a que esta
clase de cáncer de seno crece rápidamente, comuníquese inmediatamente
con su médico si presenta una infección en los senos que no se alivia
dentro de varios días de haber sido tratada.
Dolor
Algunas mujeres sienten dolor o molestia en el seno que está asociado
con su ciclo menstrual. Este tipo de dolor cíclico es más común durante
o alrededor de la semana previa a la menstruación, y por lo general
desaparece una vez que ésta comienza. Muchas mujeres con cambios
fibroquísticos sienten dolor cíclico en el seno. Se considera que esto
se deba por cambios en los niveles hormonales.
Algunas condiciones benignas del seno, como la inflamación del seno
(mastitis),
pudiera causar el surgimiento de más dolor repentino en un
punto. En estos casos, el dolor no está asociado con el ciclo
menstrual. En raras ocasiones, las protuberancias del cáncer de seno
también pudieran causar dolor.
Secreción del pezón
Una secreción del pezón (que no sea leche) pudiera ser alarmante, pero
en la mayoría de los casos se debe a una condición benigna. Al igual
que con las protuberancias del seno, mientras más joven sea la mujer,
mayores probabilidades hay de que la condición que origina la secreción
sea benigna (consulte la sección "Examen de la secreción del pezón" más
adelante).
En las condiciones benignas, una secreción no lechosa es por lo general
de color claro, amarillo o verde. Si la secreción contiene sangre que
usted pueda ver o que se detecte a través de un análisis de
laboratorio, aún la causa probablemente no sea cáncer, aunque sí es
algo inquietante que requerirá de más pruebas.
Si la secreción proviene de más de uno de los conductos del seno o de
ambos senos, por lo general se debe a una condición benigna como
cambios fibroquísticos o ectasia
ductal (explicada más adelante).
Si la secreción (ya sea sanguinolenta o no) es de un solo ducto, puede
ser por causa de una condición benigna como el papiloma intraductal
o
ecstacia ductal. Pero también puede ser debido a alguna condición
precancerosa (como el carcinoma ductal in situ) o por cáncer, y usted
debe consultar inmediatamente con un médico.
Una secreción lechosa que proviene de ambos senos (que no sea durante
el embarazo o durante la lactancia) puede algunas veces ocurrir como
una reacción al ciclo menstrual. Además puede deberse a un
desequilibrio en las hormonas producidas por la glándula pituitaria o
la glándula tiroides, o incluso por ciertos medicamentos.
Como se mencionó previamente, mientras las condiciones benignas son
mucho más comunes que el cáncer de seno, es importante informar al
equipo de atención médica sobre cualquier cambio en los senos para que
pueda ser revisado de inmediato.
Recomendaciones de la Sociedad Americana
del Cáncer sobre la detección
temprana del cáncer de seno
Las mujeres de 40 años en
adelante deben hacerse un mamograma de detección al año, y deben
continuar haciéndose este examen mientras estén en buen estado de salud.
- La evidencia que existe sobre los beneficios de los
mamogramas es aún más contundente que en el pasado. Hay evidencia
reciente que confirma que los mamogramas ofrecen un gran beneficio a
las mujeres entre 40 y 49 años de edad. Las mujeres pueden sentirse
seguras de los beneficios asociados con los mamogramas habituales para
encontrar el cáncer en su etapa inicial. Sin embargo, los mamogramas
también tienen sus limitaciones al poder dejar pasar de forma
desapercibida algunos cánceres, y por otro lado, en ocasiones induce a
medidas de seguimiento (como biopsias) sobre hallazgos que resultan no
ser cáncer.
- Las mujeres deben ser informadas sobre los beneficios,
limitaciones y daños potenciales asociados con los exámenes de
detección periódicos. Los mamogramas pueden pasar por alto algunos
cánceres. A pesar de las limitaciones del mamograma, siguen siendo un
recurso muy efectivo y valioso para disminuir el sufrimiento y las
muertes causadas por el cáncer de seno.
- Para las mujeres de edad avanzada, la decisión de someterse
a mamogramas debe basarse en el estado de salud y otras enfermedades
graves, tales como insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad renal
de etapa terminal, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, y demencia
de moderada a grave. La edad por sí sola no debe ser la razón para
suspender los mamogramas que se hacen periódicamente. Mientras la mujer
se encuentre en buen estado de salud y pueda ser una candidata para
recibir tratamiento en caso de que se haya detectado cáncer, debe
continuar haciéndose un mamograma.
Las mujeres de 20 a 39
años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos, como
parte de un examen de salud periódico (habitual), por parte de un
profesional de la salud al menos cada tres años. A partir de los 40,
deben someterse a un examen del seno por parte de un profesional de la
salud cada año.
- El examen clínico de los senos se hace junto con los
mamogramas y ofrece una oportunidad para la mujer y su médico o
enfermera de hablar sobre varios asuntos, tales como cualquier cambio
que se haya detectado en sus senos, información sobre las pruebas de
detección temprana, y los factores en el historial de la mujer que
pudieran hacer que ella tenga más probabilidad de padecer cáncer de
seno.
- La persona que realiza el examen debe hablarle sobre las
formas de familiarizarse más con sus propios senos. Además, se le debe
proveer información sobre los beneficios y limitaciones del examen
clínico de los senos y el autoexamen de los senos. El riesgo de cáncer
de seno es muy bajo en una mujer de 20 a 29 años, pero el riesgo
aumenta con la edad. A la mujer se le debe informar que cualquier
síntoma nuevo relacionado con el seno debe ser notificado a su
profesional de la salud a la brevedad posible.
El autoexamen de los
senos es una opción para las mujeres después de cumplir 20 años de
edad. Se debe orientar a las mujeres sobre los beneficios y las
limitaciones del autoexamen de los senos. La mujer debe reportar a su
médico o enfermera cualquier cambio en sus senos lo antes posible.
- La investigación ha demostrado que, en comparación con el
descubrimiento de una masa o bulto por casualidad, o simplemente estar
consciente de lo que es normal en cada mujer, el autoexamen de los
senos tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer de seno.
Algunas mujeres se sienten muy seguras haciéndose el autoexamen de los
senos de forma habitual (por lo general, una vez al mes después del
periodo) lo que conlleva un método cuidadoso paso a paso para examinar
la apariencia y sensación de sus propios senos. Otras mujeres se
sienten mejor simplemente observando y palpando sus senos en una manera
menos sistemática, por ejemplo, al ducharse o vestirse o haciéndose
ocasionalmente un examen completo. Algunas veces, la técnica de hacer
el autoexamen correctamente preocupa tanto a las mujeres que les causa
estrés. Hacerse el autoexamen de los senos habitualmente permite a las
mujeres saber cómo se sienten y lucen normalmente sus senos, así como
palpar cualquier cambio en ellos. Ya sea que usted opte por hacerse el
autoexamen o decida no hacerlo, lo importante es notificar
inmediatamente a su médico o enfermera cualquier cambio en sus
senos.
- En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen de los
senos, el profesional de la salud debe revisar, durante el examen
físico, la técnica que ellas emplean para hacerse el autoexamen de los
senos. Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen
de los senos o no hacerlo de forma periódica. Pero al realizar este
examen periódicamente, la mujer puede saber cómo sus senos lucen y se
sienten normalmente, lo que permite que detecten con más facilidad
cualquier cambio. Si nota cambios, tal como una nueva masa o
protuberancia, hinchazón, irritación o formación de hoyuelos o
hendiduras en la piel, dolor o retracción (contracción) de los pezones,
enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos,
o una secreción que manche el sostén o las sábanas y que no sea leche
materna, usted debe acudir a su médico a la brevedad posible. Recuerde
que en la mayoría de los casos, cualquiera de estos cambios en los
senos no quiere decir que usted tenga cáncer.
Las mujeres que tienen un
alto riesgo de desarrollar cáncer de seno (riesgo durante la vida mayor
de 20%), deben someterse a una imagen de resonancia magnética (MRI por
sus siglas en inglés) junto con un mamograma cada año. Las
mujeres en riesgo moderadamente mayor (riesgo durante la vida del 15%
al 20%) deben hablar con su doctor sobre los beneficios y limitantes de
agregar una prueba de detección con MRI a su mamograma anual. La prueba de detección de MRI
anual no se recomienda en mujeres cuyo riesgo de cáncer de seno durante
la vida sea menor al 15%.
- Las mujeres en alto riesgo incluyen aquéllas que:
- Se sabe que presentan una mutación del gen BRCA1 o BRCA2.
- Tienen un pariente de primer grado (madre, padre, hermano
o hijo) con una mutación del gen BRCA2, pero no se han sometido ellas
mismas a una prueba genética.
- Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del
20% al 25% o mayor, de acuerdo a las herramientas de evaluación del
riesgo que se basan principalmente en el antecedente familiar.
- Han sido sometidas a radioterapia en el área del tórax
(pecho) cuando tenían una edad de entre 10 y 30 años.
- Tienen el síndrome de Li-Fraumeni, de Cowden o de
Bannayan-Riley-Ruvalcaba, o tienen parientes de primer grado con
algunos de estos síndromes.
- Las mujeres en riesgo moderado incluyen aquéllas que:
- Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del
15% al 20%, de acuerdo a las herramientas de evaluación del riesgo que
se basan principalmente en el historial de la familia (vea información
más adelante).
- Tienen un antecedente personal de cáncer de seno,
carcinoma ductal in situ (DCIS), carcinoma lobulillar in situ (LCIS),
hiperplasia ductal atípica (ADH), o hiperplasia lobular atípica (ALH).
- Tienen senos extremadamente densos o irregularmente
densos al examinarse en los mamogramas.
- Si se utiliza una imagen por resonancia magnética (MRI),
debe hacerse en conjunto con, y no en sustitución de, un mamograma de
detección. Esto es por que mientras que un MRI es una prueba más
sensible (que es más propensa a detectar el cáncer que un mamograma),
aún podría no detectar algunos cánceres que el mamograma sí detectaría.
- Para la mayoría de las mujeres en alto riesgo, la detección
con mamogramas y MRIs debe comenzar a la edad de 30 años y continuar
hasta que la mujer conserve un buen estado de salud. Pero debido a que
la evidencia es limitada respecto a la mejor edad en la cual comenzar
la detección, esta decisión debe basarse compartidamente entre el
paciente y su proveedor de atención médica, tomando en consideración
las circunstancias y preferencias personales.
- Hay varias herramientas disponibles para la evaluación del
riesgo, como modelo Gail, modelo Claus y modelo Tyrer-Cuzick, que
ayudan a los profesionales médicos a calcular el riesgo de cáncer de
seno en una mujer. Estas herramientas dan un valor aproximado en lugar
de una cifra exacta, calculando el riesgo de cáncer de seno sobre
diferentes combinaciones de factores de riesgo y de conjuntos de datos.
Como resultado, diferentes herramientas puede que provean cálculos de
riesgo distintos en una misma mujer. Los resultados deben hablarse
entre la mujer y su doctor cuando se utilicen para decidir si comenzar
o no la detección con MRI.
- Se recomienda que la mujer que se somete a la detección con
MRI lo haga en un centro de atención que pueda realizar biopsias del
seno guiadas con MRI al mismo tiempo, en caso de ser necesario. De no
ser así, la mujer podría requerir un segundo examen con MRI en otro
centro de atención al momento de realizar la biopsia.
- No hay evidencia en ese momento sobre si un MRI puede ser
una herramienta de detección eficaz para las mujeres en riesgo
promedio. Mientras que una MRI es más sensible que los mamogramas,
también tiene un índice mayor de resultados positivos falsos (tiende a
encontrar algo que luego resulta que no es cáncer), lo cual puede
resultar en biopsias y otras pruebas innecesarias en gran parte de
estas mujeres.
La Sociedad Americana del Cáncer considera que el uso de mamogramas,
imágenes de resonancia magnética en mujeres de alto riesgo, exámenes
clínicos de los senos, así como encontrar y reportar en breve cualquier
cambio en los senos, de acuerdo con las recomendaciones que se
describen anteriormente, ofrece a las mujeres la mejor oportunidad de
reducir el riesgo de morir por cáncer de seno. Este enfoque combinado
es claramente superior a cualquier otro examen o prueba individual. Sin
duda alguna, el examen físico de los senos sin un mamograma dejaría de
detectar muchos tumores cancerosos que son demasiado pequeños para que
la mujer o su médico puedan palparlos, mismos que sí podrían ser
observados en los mamogramas. Aunque el mamograma es un método de
detección sensible, un pequeño porcentaje de los tumores cancerosos del
seno no se ven en los mamogramas, pero pueden ser palpados por la mujer
o por su doctor. Para las mujeres en alto riesgo de cáncer de seno, tal
y como se definió anteriormente, como aquellas con mutaciones del gen
BRCA o con cáncer de seno en familiares cercanos, se recomienda tanto
el MRI como los mamogramas.
Diagnóstico de los cambios benignos del
seno
Si sus síntomas o resultados de su mamograma sugieren que puede que
tenga cáncer de seno o alguna enfermedad benigna del seno, su médico
tomará más medidas para saber de qué se trata. Es importante
saber exactamente qué tipo de problema es para que se pueda determinar
el tratamiento más adecuado.
Historia médica y examen físico
Los primeros pasos consisten en hacer preguntas sobre su salud
(historia médica) y un examen físico. Responder a las preguntas acerca
de su historia clínica personal y familiar proporcionará a su médico
información sobre los síntomas y sus factores de riesgo del cáncer de
seno y de las condiciones benignas del seno. Luego, el médico llevará a
cabo un examen minucioso de los senos para detectar cualquier
protuberancia y palpar su textura, tamaño y relación con la piel y los
músculos del pecho. Se notará cualquier cambio en los pezones o en la
piel del seno. Se podrán palpar los ganglios linfáticos situados debajo
de la axila y encima de la clavícula, ya que la hinchazón o la
consistencia de dichos ganglios pudiera ser un signo de propagación de
un cáncer de seno (los ganglios linfáticos son pequeños grupos, en
forma de fríjol, de células del sistema inmunitario que son importantes
en la lucha contra las infecciones, los cuales están conectados por los
vasos linfáticos. Las células del cáncer de seno pueden ingresar en los
vasos linfáticos y comenzar a crecer en los ganglios linfáticos).
Además de hacerle preguntas sobre su salud y realizar un examen físico,
se podrán llevar a cabo estudios por imágenes y una biopsia.
Estudios por imágenes para enfermedades
del seno (pruebas de diagnóstico)
Mamogramas
Un mamograma
(mamografía) es una radiografía del seno que se usa principalmente para
la detección. El mamograma de detección
se usa para encontrar enfermedades de los senos en mujeres que no
tienen síntomas (asintomáticas),
esto es, que aparentemente no tienen problemas en los senos. Por lo
general, los mamogramas de detección requieren que se tomen dos
radiografías (dos radiografías tomadas de ángulos diferentes) de cada
seno. En algunos pacientes, como las mujeres con implantes de senos, es
necesario tomar más radiografías para incluir en ellas tanto tejido del
seno como sea posible. Las mujeres que estén lactando a sus bebés
pueden hacerse los mamograma, aunque éstos no sean probablemente tan
precisos debido a que el tejido del seno tiende a estar denso.
Las mamogramas también se pueden usar para examinar el seno de una
mujer si ésta presenta un problema en el seno o un resultado anormal en
el mamograma de detección. Al utilizarse de esta manera, se les conoce
como mamogramas de
diagnóstico. Pueden ser utilizados para obtener más
información sobre una masa del seno, una secreción del pezón o alguna
parte en la que se detectó algo que no lucía normal a través de un
mamograma. En algunos casos se usan imágenes especiales conocidas como vistas cónicas con magnificación
que se usan para tener una imagen ampliada para facilitar la evaluación
de un área pequeña de tejido alterado del seno.
Un mamograma de diagnóstico puede mostrar si una lesión (una región
de tejido anormal, la cual puede o no palparse como una masa) es
mayormente propensa a ser benigna (no cancerosa). En estos casos, es
común pedirle a la paciente que regrese más pronto de lo usual para que
se le vuelva a examinar, generalmente en cuatro a seis meses. Por otro
lado, un mamograma de diagnóstico puede mostrar si definitivamente el
tejido anormal no debe ser causa de preocupación, y la paciente puede
regresar a que le hagan los mamogramas anuales rutinarios. No obstante,
los resultados de un diagnóstico pueden indicar la necesidad de
realizar una biopsia para determinar si la lesión es cancerosa. Aun
cuando los mamogramas no muestran un tumor, pero usted o su doctor
pueden palpar una protuberancia, se necesitará por lo general una
biopsia para asegurarse de que no se trata de cáncer. Una excepción a
esto sería que mediante una ecografía se determine que la protuberancia
es un quiste, o sea un saco lleno de líquido (remítase a la sección
ecografía del seno).
¿Qué es lo que el médico observa en su
mamograma?
El mamograma es analizado por un radiólogo
(un doctor capacitado para interpretar las imágenes obtenidas por
radiografías, ecografías y resonancias magnéticas, entre otras). El
médico que lee el mamograma observará si hay varios tipos de cambios.
Las calcificaciones
son depósitos muy pequeños de minerales dentro del tejido del seno. En
la imagen, aparecen como puntos blancos diminutos. Puede o no que sean
causadas por el cáncer. Las calcificaciones se dividen en dos tipos:
- Las macrocalcificaciones
son gruesos (grandes) depósitos de calcio que, la mayoría de las veces,
representan cambios en los senos causados por el envejecimiento de las
arterias del seno, viejas lesiones o inflamaciones. Estos depósitos
están asociados con condiciones no cancerosas y no requieren una
biopsia. Las macrocalcificaciones se encuentran en aproximadamente la
mitad de las mujeres mayores de 50 años de edad, así como en una de
diez mujeres menores de 50.
- Las microcalcificaciones
son minúsculas partículas de calcio localizadas en el seno. Pueden
estar en forma individual o en forma de racimos. En la imagen, aparecen
como puntos blancos diminutos. Las microcalcificaciones que aparecen en
un mamograma causan más preocupación, pero no siempre indican la
presencia de cáncer. La forma y la distribución de las
microcalcificaciones ayudan al doctor a evaluar cuán probable es que el
cáncer esté presente. Si las microcalcificaciones causan sospechas, es
necesaria una biopsia.
Una masa,
que puede o no tener calcificaciones, es otro cambio importante visto
en los mamogramas. Estas masas pueden deberse a muchas cosas,
incluyendo quistes (sacos llenos de líquido que no son cancerosos) y
tumores sólidos no cancerosos (como los fibroadenomas), aunque también
podrían ser cáncer. Por lo general, las masas que no son quistes
necesitan una biopsia.
- En un examen físico, un quiste y un tumor se pueden sentir
igual al parparse. Puede que también luzcan igual en un
mamograma. Para confirmar que una masa en realidad es un quiste, a
menudo se utiliza la ecografía del seno. Otra opción consiste en
remover (aspirar) el líquido del quiste con una aguja hueca y delgada.
- Un quiste contiene líquido. Si una masa tiene alguna parte
sólida, usted necesitará más estudios por imágenes. Algunas masas
pueden ser observadas con mamogramas, mientras que otras pudieran
necesitar una biopsia. El tamaño, la forma y los márgenes (bordes) de
la masa ayudan al radiólogo a determinar si hay cáncer.
Es muy importante que el radiólogo tenga disponible sus mamogramas
anteriores, ya que éstos pueden ayudar a mostrar si una masa o
calcificación no ha cambiado en muchos años. Esto implicaría que es
probable que la masa sea una condición benigna y que no se requiera de
una biopsia.
Los mamogramas tienen
limitaciones: un mamograma no puede demostrar que alguna
anormalidad se trate de cáncer. Sin embargo, un mamograma de
diagnóstico puede que muestre que un área de tejido anormal se trate
más probablemente de un cambio benigno. En estos casos, es posible que
se le pida a la mujer que regrese más pronto de lo usual para que se le
vuelva a examinar.
Si los resultados del mamograma de diagnóstico y el examen del seno
sugieren la presencia de cáncer, se requerirá de una biopsia. Una
biopsia es un procedimiento en el que el doctor extirpa una pequeña
cantidad de tejido. Luego un patólogo
lo observa para ver si la anomalía en el tejido es un cáncer (un
patólogo es un médico que se especializa en el diagnóstico de
enfermedades a través de examinar las muestras de tejidos o de células
con un microscopio).
Los mamogramas no son estudios perfectos que siempre encuentran cáncer
de seno. En mujeres jóvenes, los mamogramas no son tan
eficaces, generalmente porque sus senos son densos, lo que puede
ocultar un tumor. Esto también puede ser cierto para mujeres
embarazadas y las que están en lactancia. Debido a que la mayoría de
los cánceres de seno ocurre en mujeres de edad avanzada, esto
usualmente no representa una gran preocupación.
Sin embargo, esto puede representar un problema para las mujeres
jóvenes que tienen un mayor riesgo de cáncer de seno, ya que ellas a
menudo desarrollan cáncer de seno a una edad más temprana. Por esta
razón, la Sociedad Americana del Cáncer ahora recomienda los MRI junto
con los mamogramas para examinar a las mujeres que presentan mutaciones
genéticas o un antecedente familiar contundente de cáncer de seno. El
MRI se describe más adelante.
Si tiene una masa en el seno, debe someterse a revisión por su médico y
considerar someterse a una biopsia incluso si el mamograma reporta
resultados normales. La única manera de asegurarse si el cambio en el
seno se trata de cáncer o no es mediante una biopsia.
Ecografía del seno
La ecografía, también conocida como sonografía o ultrasonido,
utiliza ondas sonoras para delinear una parte del cuerpo. Se coloca un
instrumento que se sujeta con la mano para enviar ondas sonoras a
través del seno. Una computadora recoge los ecos de las ondas sonoras y
los convierte en una imagen que aparece en la pantalla de una
computadora. Este estudio no causa dolor y no le expone a radiación.
La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse junto
con un mamograma, ya que está disponible ampliamente, no es un
procedimiento invasivo y cuesta menos que otras opciones. Sin embargo,
no se recomienda el uso de ecografía en lugar de mamogramas para la
detección del cáncer de seno. A pesar de esto, la ecografía es útil
para evaluar algunas masas de los senos que se encuentran en un
mamograma o un examen físico. La ecografía ayuda a distinguir entre los
quistes (sacos llenos de líquido) y las masas sólidas, y algunas veces
puede ayudar a indicar la diferencia entre los tumores benignos y los
cancerosos.
Puede que también se lleve a cabo una ecografía del seno para ayudar a
los médicos a guiar la aguja de una biopsia en algunas lesiones del
seno. Además, puede ser útil en las mujeres con senos muy densos.
Actualmente los estudios clínicos están evaluando los beneficios y los
riesgos de añadir la ecografía del seno a los mamogramas de detección
en las mujeres que tienen senos densos y un riesgo mayor de cáncer de
seno.
Mamogramas digitales
Un mamograma digital también conocido en inglés como full-field digital mammography
o FFDM, es similar al mamograma convencional en cuanto a que se usan
rayos X para producir una imagen de su seno. La diferencia radica en la
forma en que la imagen es grabada, analizada por el médico y
almacenada. Los mamogramas convencionales son grabados en hojas largas
de película fotográfica, mientras que los mamogramas digitales son
grabados y almacenados como archivos en una computadora. Después del
examen, el doctor puede observar las imágenes en una pantalla de
computadora y ajustar el tamaño, la claridad y el contraste para ver
más claramente ciertas áreas. Las imágenes digitales pueden también
enviarse electrónicamente a otro sitio donde otros especialistas puedan
examinarlas. Aunque muchos centros no ofrecen actualmente la opción
digital, se espera que en el futuro esta técnica esté ampliamente
disponible.
Debido a que los mamogramas digitales son más costosos que los
mamogramas convencionales, se están realizando actualmente estudios
para determinar qué forma de mamograma beneficiará más a las mujeres a
largo plazo. Algunos estudios han encontrado que las mujeres que se
someten a la mamografía digital tienen que regresar con menos
frecuencia a hacerse estudios por imágenes adicionales debido a áreas
poco claras en el mamograma original. Un estudio de gran alcance
realizado recientemente por el Instituto Nacional del Cáncer encontró
que la mamografía digital era más precisa en encontrar cánceres en las
mujeres menores de 50 años y en mujeres con tejido del seno
denso. No obstante, las tasas de resultados poco claros
(inconclusos) fueron similares entre el mamograma digital y el
mamograma con película. Es importante recordar que los mamogramas con
película convencional siguen siendo una buena opción para estos grupos
de mujeres. Ellas no deben dejar de hacerse el mamograma convencional
en caso de que el mamograma digital no esté disponible.
Diagnóstico y detección asistida por
computadora
Durante las últimas dos décadas, el diagnóstico y detección por
computadora ha evolucionado para ayudar a los radiólogos a encontrar
cambios sospechosos en los mamogramas. Esto usualmente se hace con
mamograma de película o con mamograma digital.
Las computadoras pueden ayudar a encontrar áreas anormales en un
mamograma al actuar como un segundo conjunto de “ojos”. Para los
mamogramas convencionales, la película se coloca en una máquina que
cambia la imagen a una señal digital que luego es analizada por la
computadora. Esta tecnología también se puede aplicar a un mamograma
digital. La computadora muestra la imagen en una pantalla de vídeo con
marcadores que indican las áreas que el radiólogo debe examinar con
detenimiento.
Aún no es claro cuán útil podrá ser el diagnóstico y detección por
computadora. Algunos médicos encuentran que es útil, pero un estudio
abarcador recientemente encontró que no mejoró significativamente la
precisión de la detección del cáncer de seno. No obstante, aumenta el
número de mujeres que necesitaron hacerse biopsias del seno. Se
necesitan más investigaciones.
Imágenes por resonancia magnética del
seno
Para ciertas mujeres en un riesgo alto del cáncer de seno, la detección
con imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imagine, MRI)
se recomienda junto con el mamograma cada año. No se recomienda
generalmente como una herramienta de detección por sí misma porque a
pesar de que es un examen sensitivo, aún podría pasar por alto algunos
cánceres que los mamogramas sí detectarían.
Las imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes
muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es
absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y
por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las
ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de
las partes del cuerpo. Un material de contraste llamado gadolinio a menudo
se usa para ver mejor los detalles.
Los pacientes deben permanecer recostados dentro de un cilindro para
esta prueba, lo cual puede resultar confinante y alterar a algunas
personas que padezcan de claustrofobia (temor a los espacios cerrados).
La máquina también produce un ruido martillante que podría ser molesto
para algunas personas. Algunos lugares proveen audífonos con música
para bloquear el ruido.
Las máquinas de MRI son bastante comunes, pero éstas tienen que ser
adaptadas especialmente para examinar el seno. Esto significa que no
todos los centros con una máquina de MRI puede realizar un MRI del
seno. Sin embargo, los estudios de MRI pueden ser usados para observar
mejor los cánceres encontrados en un mamograma o para la detección en
las mujeres con un alto riesgo de cáncer de seno. También pueden usarse
para guiar las biopsias de tal forma que el médico pueda estar seguro
de extraer tejido del área en cuestión.
El estudio de MRI también se usa para las mujeres que han sido
diagnosticadas con cáncer de seno. En este caso, se usa para determinar
mejor el tamaño real del cáncer y para buscar cualquier otro cáncer en
el seno.
El MRI cuesta más que los mamogramas. La mayoría de los planes médicos
principales pagan por el MRI una vez se detecta el cáncer. Hoy día, más
compañías de seguro están pagando por los MRI de detección en mujeres
de alto riesgo, al igual que para las biopsias guiadas por MRI. Puede
que quiera consultar con su compañía aseguradora para determinar si el
procedimiento está cubierto.
Ductograma
Esta prueba, también llamada galactograma,
algunas veces es útil para determinar la causa del flujo sanguinolento
del pezón. En esta prueba, se introduce un tubo plástico muy delgado en
la abertura de un conducto del pezón por donde sale la secreción. Se
inyecta una pequeña cantidad de un agente de contraste (“tinte”), el
cual delinea el contorno del conducto a través de una radiografía que
mostrará si existe una masa dentro del conducto.
Estudios por imágenes más recientes
Actualmente se están estudiando algunos métodos por imágenes más nuevos
para evaluar áreas anormales en los senos.
Mamocintigrafía (imágenes moleculares
del seno)
En la mamocintigrafía se inyecta un trazador ligeramente radioactivo,
llamado tecnecio
sestamibi, en una vena. El trazador se adhiere a las
células del cáncer de seno y es detectado por una cámara especial.
Ésta es una técnica más nueva. Algunos radiólogos creen que algunas
veces resulta útil para observar áreas sospechosas encontradas en los
mamogramas regulares, aunque su función exacta aún no está clara. La
investigación actual está dirigida a mejorar la tecnología y evaluar su
uso en situaciones específicas, tal como en caso de senos densos en
mujeres más jóvenes. Algunos estudios preliminares han sugerido que
puede ser tan preciso como los exploradores más costosos de imágenes
por resonancia magnética (MRI). No obstante, este estudio no debe
reemplazar definitivamente su mamograma de detección usual.
Tomosíntesis (Mamografía 3D)
La tomosíntesis es una clase de extensión del mamograma digital. Para
esta prueba, la mujer se acuesta boca abajo en una camilla que tiene un
orificio por el cual cuelga el seno, y una máquina toma radiografías
mientras rota alrededor del seno. Esto permite que el seno sea visto
como muchas secciones delgadas, lo que puede ser combinado en una
imagen tridimensional. Puede permitirles a los médicos detectar
lesiones más pequeñas o aquellas que no podrían verse en los mamogramas
convencionales. Esta tecnología sigue siendo experimental y sólo está
disponible en estudios clínicos por el momento.
Otros métodos por imágenes experimentales, incluyendo las imágenes
térmicas (termografía),
se discuten en nuestro documento disponible en inglés Mammograms and Other Breast
Imaging Procedures.
Examen de la secreción del pezón
Si sale líquido de su pezón y mancha las sábanas o la ropa interior,
puede que una muestra del líquido sea recolectada y observarse con un
microscopio para ver si contiene células cancerosas. La mayoría de los
líquidos o secreciones del pezón no son cáncer. En la mayoría de los
casos, si el líquido luce transparente, o de color verde o lechoso, es
muy poco probable que se trate de cáncer. Si un flujo es de color
rojizo o rojo-café, entonces indica que contiene sangre, lo cual podría
sugerir la presencia de cáncer. No obstante, es más probable que la
secreción sanguinolenta sea causada por lesión, infección o tumor
benigno.
Aun cuando no se encuentran células cancerosas en la secreción del
pezón, no es posible determinar con certeza que no hay cáncer de seno.
Si hay una masa sospechosa, es necesario realizar una biopsia, incluso
si la muestra de la secreción del pezón no contiene células cancerosas.
Lavado ductal y aspiración del pezón
El lavado ductal es una prueba experimental desarrollada para las
mujeres que no tienen síntomas de cáncer de seno, pero que están en un
riesgo muy alto. No es una prueba para detectar o diagnosticar el
cáncer de seno, pero ésta puede ayudar a proveer un mejor panorama del
riesgo de una mujer de desarrollar la enfermedad.
El lavado ductal
se puede hacer en el consultorio del doctor o en una clínica para
pacientes ambulatorios. Se aplica crema anestésica para adormecer el
área del pezón. Luego se ejerce una succión suave para ayudar a extraer
pequeñas cantidades de líquido de los conductos lácteos hasta la
superficie del pezón. Las gotas de líquido son útiles en aumentar la
visibilidad de las aberturas naturales de los conductos lácteos en la
superficie del pezón. Luego, se introduce un tubo delgado (llamado catéter) en la
abertura de un conducto lácteo en el pezón. Se pone una pequeña
cantidad de anestésico en el conducto para adormecer el interior. Se
administra lentamente solución salina (agua con sal) a través del
catéter para enjuagar suavemente el conducto y recolectar células. Se
extrae líquido ductal a través del catéter y el cual se acumula en un
tubo de recolección. Entonces se envía el tubo al laboratorio y se
observar las células con un microscopio.
El lavado ductal no se considera útil para las mujeres que no tienen un
alto riesgo de padecer cáncer de seno. Todavía no se sabe si en algún
momento se convierta en una herramienta útil. La prueba no ha mostrado
que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales. El lavado ductal es
más útil como prueba para determinar el riesgo de cáncer que como
prueba de detección del cáncer. Es necesario realizar más estudios para
definir mejor la utilidad de esta prueba.
La aspiración del pezón
también detecta células anormales que están en los conductos, pero es
un procedimiento mucho más simple, ya que no se introduce nada en el
seno. El dispositivo para la aspiración del pezón utiliza unas copas
pequeñas que son colocadas en los senos de la mujer. El dispositivo
calienta los senos, los oprime suavemente, y aplica una succión ligera
para extraer líquido del pezón hasta la superficie del seno. Luego el
líquido que sale del pezón es recolectado y se envía a un laboratorio
para ser estudiado. Al igual que el lavado ductal, este procedimiento
puede utilizarse como prueba para determinar el riesgo de cáncer, pero
no conforma una prueba para detectar el cáncer. La prueba no ha
mostrado que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales.
Biopsia
Durante una biopsia el médico extrae una muestra de tejido para ser
examinada con un microscopio. Una biopsia se realiza cuando se
encuentra en mamogramas, pruebas por imágenes o examen físico, un
cambio en un seno (o anomalía) que puede que sea ser cáncer. Una
biopsia es la única manera de indicar la presencia real de un cáncer.
Hay varios tipos de biopsias, como por ejemplo la aspiración con aguja
fina (fine needle aspiration, FNA), la biopsia por punción (de núcleo)
con aguja gruesa y la biopsia quirúrgica. Cada tipo de biopsia tiene
sus propias ventajas y desventajas, y el tipo que se utilice para su
caso dependerá de su situación. Algunos de los factores que el médico
considerará incluyen:
- Qué tan sospechosa es la lesión.
- El tamaño de la lesión.
- Su localización en el seno.
- La cantidad de lesiones existentes.
- Otros problemas de salud que usted pueda tener.
- Sus preferencias personales.
Si necesita someterse a una biopsia, podría ser que quiera hablar con
su médico sobre los distintos tipos de biopsia.
Biopsia por aspiración con aguja fina
En una biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en
inglés), el médico utiliza una aguja hueca muy fina mediante una
jeringa para extraer (aspirar)
una pequeña cantidad de tejido de la región sospechosa. El tejido luego
se observa con un microscopio. Para esta prueba se utiliza una aguja
más delgada que las agujas usadas en las pruebas sanguíneas.
Si se puede palpar el área (detectar una masa al tacto por ejemplo)
donde se hará la biopsia, la aguja puede ser guiada hacia el área del
seno con el cambio mientras el médico está palpándola.
Si la masa no se puede palpar con facilidad, el médico puede utilizar
una ecografía para observar la aguja en una pantalla a medida que la
dirige hacia la masa.
Es posible que se use anestesia local (medicamento para adormecer el
área). Debido a que se usa una aguja fina para hacer la biopsia, la
inyección para adormecer el seno puede causar más molestias que la
biopsia en sí.
Una vez que la aguja está en su lugar, se extrae líquido o tejido de la
masa. Si el líquido es transparente, esto significa que es más probable
que la masa sea un quiste benigno. Un líquido sanguinolento o turbio
puede significar un quiste benigno o, raras veces, un cáncer. Si la
masa es sólida, se extraen pequeños fragmentos de tejido. Un patólogo
observará el tejido o fluido que se extrajo con la biopsia bajo un
microscopio para ver si la muestra contiene células cancerosas.
Una biopsia de aspiración con aguja fina es un tipo de biopsia fácil,
pero algunas veces puede pasar por alto un cáncer si la aguja no se
coloca donde están las células cancerosas. Además, aun cuando se
encuentran células cancerosas, usualmente no es posible saber si el
cáncer es invasivo (la clase de cáncer que se propaga). En algunos
casos de cáncer, puede que no haya suficientes células para realizar
algunas de las otras pruebas de laboratorio que se hacen
rutinariamente. Si la biopsia FNA no provee un diagnóstico claro, o su
médico sigue sospechando cáncer, se debe realizar
una segunda biopsia o un tipo diferente de biopsia.
Biopsia por punción con aguja gruesa
La biopsia por punción con aguja gruesa es similar a la biopsia por
aspiración con aguja fina, aunque en esta biopsia se usa una aguja
hueca y un poco más grande para extraer pequeños cilindros (o núcleos)
de tejido del área anormal en el seno. El procedimiento se
realiza más a menudo en el consultorio del médico o clínico con
anestesia local (usted permanece despierta pero su seno está
adormecido).
En la biopsia por punción, se usa una aguja de aproximadamente 1/16 a
1/8 de pulgada de diámetro y alrededor de media pulgada de largo. Se
inserta la aguja en el área anormal de tres a cinco veces para obtener
las muestras o núcleos. Normalmente, el médico que realiza la biopsia
por punción con aguja gruesa, guía la aguja hacia el área anormal
mientras usa sus dedos para palpar (tocar) la masa. Si el área anormal
es demasiado pequeña como para ser palpada, un radiólogo u otro médico
puede usar un instrumento estereotáxico para la colocación de la aguja
o una ecografía para guiar la aguja hacia el objetivo.
Esta biopsia es un procedimiento más complejo y toma más tiempo que la
biopsia por aspiración con aguja fina, pero es más probable que dé un
resultado definitivo por que se extrae más tejido para ser analizado.
Este tipo de biopsia puede causar algo de moretones, pero por lo
general no deja cicatriz.
Biopsia estereotáctica
con aguja gruesa: la biopsia estereotáctica con aguja
gruesa hace uso de equipo radiográfico y una computadora para observar
las radiografías. La computadora luego muestra exactamente al médico
dónde deberá colocarse la punta de la aguja sobre el área que presenta
la anomalía. Este procedimiento se usa a menudo para obtener biopsias
de microcalcificaciones (depósitos muy pequeños de calcio).
Biopsia asistida por
vacío: los procedimientos Mammotome® y ATEC® (siglas en
inglés de escisión y extracción automatizada de tejido) son dos tipos
de biopsia asistida por
vacío. Para estos procedimientos, la piel es adormecida y
se hace un corte pequeño de alrededor de medio centímetro (¼ de pulgada
aproximadamente). Se introduce una sonda hueca a través de corte y
luego hacia el área del tejido anormal en el seno. La sonda puede ser
guiada hacia el lugar en cuestión mediante radiografías o ecografías (o
incluso imágenes por resonancia magnética para el procedimiento ATEC).
Un cilindro de tejido es entonces succionado a través de un hueco en el
lado de la sonda, y un bisturí que rota dentro de la sonda corta la
muestra de tejido del resto del seno. Se pueden tomar muchas muestras
de la misma incisión en la piel. Las biopsias asistidas por vacío se
realizan de manera ambulatoria. No requiere de suturas o puntadas, y
hay poca cicatrización. Por lo general este método extrae más tejido
que las biopsias por punción con aguja gruesa.
Biopsia quirúrgica (abierta)
A veces se hace necesaria la cirugía para extraer la masa por completo,
o una parte de ésta, para observarse con un microscopio. Este
procedimiento se conoce como biopsia quirúrgica o biopsia abierta. Por
lo general, ésta es una biopsia por escisión, en la que el cirujano
extirpa la masa o el área anormal totalmente, así como el margen o
borde alrededor de tejido que parece normal. Si la masa es demasiado
grande como para ser extirpada fácilmente, se puede hacer una biopsia
por incisión. En este tipo de biopsia, sólo se extirpa parte de la
masa. En pocas ocasiones, este tipo de biopsia se puede realizar en la
oficina del médico. Se realiza más a menudo en el departamento para
pacientes ambulatorios del hospital con anestesia local (usted
permanece despierta durante el procedimiento, pero su seno es
adormecido). Es posible que le administren medicamento para
adormecerle. También este tipo de biopsia se puede hacer usando
anestesia general (usted está dormida).
Durante una biopsia quirúrgica del seno, el cirujano puede utilizar un
procedimiento llamado localización
estereotáctica con alambre cuando hay una masa pequeña
difícil de localizar mediante palpación o si el área luce sospechosa en
las radiografías pero no se puede palpar. Primero, la región es
adormecida con anestesia local. Luego se coloca una delgada aguja hueca
en el seno y se usan radiografías para guiarla hacia el área bajo
sospecha. Una vez que la punta de la aguja está en el punto correcto,
un alambre muy fino se introduce a través del centro de la aguja. Un
gancho pequeño en el extremo del alambre lo mantiene en su lugar.
Después se extrae la aguja hueca y el cirujano utiliza el alambre como
una guía para llegar al tejido anormal que se va a extirpar. La muestra
quirúrgica se envía a un laboratorio para ser examinada con un
microscopio. Si el tejido no muestra presencia de cáncer, no se
requerirá de más tratamiento.
Este tipo de biopsia es más compleja que la FNA o la biopsia por
punción con aguja gruesa, ya que a menudo requiere de varios puntos de
sutura, y puede dejar una cicatriz. Por lo general, la
biopsia por punción con aguja gruesa es suficiente para saber con
certeza lo que es el área anormal. No obstante, a veces se
puede necesitar una biopsia abierta dependiendo de la localización de
la anomalía, o si la biopsia por punción con aguja gruesa no obtiene
suficiente tejido como para estar seguro de los resultados.
Precisión de la biopsia
Las tasas de precisión para la biopsia por aspiración con aguja fina,
por punción con aguja gruesa y por cirugía son muy similares entre sí.
La disposición de información para las técnicas de biopsia asistida por
vacío y la biopsia por punción con aguja más gruesa es mucho
menor. La precisión de cada método depende en gran medida de
la experiencia del doctor que realice el procedimiento. Esto es
especialmente cierto para los métodos que extirpan cantidades menores
de tejido, como la biopsia de aspiración con aguja fina y biopsia por
punción con aguja gruesa. Se requiere de una colocación con exactitud
de la aguja para que estos métodos puedan proporcionar resultados
precisos.
Tipos de condiciones no cancerosas del
seno
Cambios fibroquísticos
Los cambios fibroquísticos incluyen una gama de alteraciones en el seno
que comprenden tanto los tejidos glandulares (lobulillos y conductos)
como los estromales. En el pasado, se les solía llamar "enfermedades
fibroquísticas". Debido a que este padecimiento afecta por lo menos al
50% de las mujeres en alguna etapa de su vida, éste se define más como
un cambio que como una enfermedad. Puede que escuche que los cambios
fibroquísticos sean referidos con sus siglas en inglés FCC.
Los cambios fibroquísticos son más frecuentes en las mujeres que se
encuentran en edad fértil, pero pueden afectar a las mujeres de
cualquier edad. Los cambios fibroquísticos son las condiciones benignas
del seno más comunes. Estos cambios a menudo afectan a mujeres de entre
20 y 50 años de edad, antes de llegar a la menopausia. Los cambios
fibroquísticos pueden ser encontrados en distintas partes del seno, así
como en ambos senos a la vez.
Tipos de cambios fibroquísticos
Cuando el tejido fibroquístico del seno es observado bajo el
microscopio, puede que se hallen muchos cambios distintos. La mayoría
de éstos reflejan la forma en que el tejido del seno de la mujer ha
respondido a los cambios hormonales mensuales, y tienen poca
importancia. No obstante, algunos cambios pueden indicar un riesgo
ligeramente mayor de padecer un cáncer de seno en el futuro. Al
familiarizarse con algunos de los términos que los doctores usan para
describir estos cambios, usted podrá comprender mejor el grado de
gravedad de los mismos y de si requerirá pruebas adicionales para
determinar la presencia de cáncer. Como lo sugiere el término
fibroquístico, las dos características principales de este tejido son
la fibrosis y los quistes.
Fibrosis: la
fibrosis se refiere al tejido fibroso, la misma materia de la que están
compuestos los ligamentos y los tejidos cicatriciales. Las áreas de
fibrosis tienen una consistencia como de hule, firme o dura al tacto.
La fibrosis no aumenta su riesgo de tener cáncer de seno y no necesita
ningún tratamiento especial.
Quistes: los
quistes son
sacos en forma redonda u ovalada que están llenos de líquido dentro de
los senos. Se presentan en alrededor de una de cada tres mujeres de
entre 35 y 50 años de edad. A menudo, no es posible determinar la
diferencia entre un quiste y una masa con un examen clínico de los
senos. Por lo tanto, es necesaria una ecografía o una
aspiración con aguja fina para estar seguros de qué se trata.
Los quistes se originan con una acumulación de líquido dentro de las
glándulas del seno. Los microquistes
(quistes microscópicos) son demasiado pequeños para poder ser
reconocidos al tacto y sólo se detectan al examinar el tejido por medio
del microscopio. Si el líquido continúa acumulándose, se formarán
quistes de mayor tamaño o macroquistes.
Éstos se pueden palpar fácilmente y pueden alcanzar un diámetro de
alrededor de dos a cinco centímetros (entre una y dos pulgadas).
Conforme vayan creciendo, puede que el tejido del seno alrededor de
estas formaciones se estire causando dolor.
Una protuberancia redonda y móvil, en especial si resulta dolorosa al
tacto, sugiere la presencia de un quiste. Los quistes a menudo crecen y
se hacen más dolorosos justo antes de la menstruación. Esto se debe al
efecto de los cambios mensuales de las hormonas. Los quistes tienden a
notarse más justo antes de que comience la menstruación.
La aspiración con aguja fina puede confirmar el diagnóstico de un
quiste y, al mismo tiempo, drenar el líquido del mismo. La eliminación
del líquido puede disminuir la presión y el dolor por algún tiempo,
pero salvo que cause malestar, no es necesario extraer el líquido. Si
se remueve, el líquido puede volver posteriormente. Tener uno o más
quistes no afecta su riesgo de desarrollar cáncer de seno en el futuro.
Diagnóstico de los cambios fibroquísticos
En la mayoría de los casos, los síntomas típicos de los cambios
fibroquísticos incluyen dolor en el seno y masas sensibles o áreas
engrosadas en los senos. Puede que estos síntomas cambien a medida que
la mujer pase por las distintas etapas del ciclo menstrual. A veces,
una de las protuberancias puede resultar más dura o presentar otras
características que inducen la inquietud sobre la presencia de un
cáncer. Cuando esto ocurre, puede ser necesaria una biopsia con aguja o
una biopsia quirúrgica para asegurarse de que no se trate de un cáncer.
Tratamiento de los síntomas de los
cambios fibroquísticos
La mayoría de las mujeres con cambios fibroquísticos sin síntomas no
tienen necesidad de tratamiento, pero se pudiera recomendar un
seguimiento más riguroso. Las mujeres con molestia leve pudieran
encontrar alivio en los sostenes con soporte o en los analgésicos
(medicina contra el dolor) de venta sin receta.
En un número muy pequeño de mujeres con quistes dolorosos, el drenaje
del líquido mediante la aspiración con aguja fina puede ayudar a
aliviar los síntomas.
Algunas mujeres informan que los síntomas de sus senos mejoran si dejan
de ingerir cafeína y otros estimulantes (metilxantinas)
contenidos en el café, el té, el chocolate y muchos refrescos. Los
estudios no han encontrado que estos estimulantes tengan algún efecto
significativo en los síntomas, pero muchas mujeres consideran
recomendable sacrificar estos alimentos y bebidas al prescindir de
ellos durante un par de meses.
Debido a que la inflamación de los senos en los últimos días de la
menstruación resulta dolorosa para ciertas mujeres, algunos doctores
recomiendan que las pacientes reduzcan la ingestión de sal o tomen
diuréticos (medicamentos para eliminar la sal y el líquido del cuerpo).
Sin embargo, los estudios no han encontrado que los diuréticos sean
mejores que las píldoras que no tienen ningún medicamento (placebos).
Se han sugerido muchos suplementos vitamínicos, pero hasta el momento
ninguno ha demostrado ser de utilidad, y algunos tienen efectos
secundarios peligrosos si se toman en grandes dosis.
Algunos doctores recomiendan tomar hormonas, como los anticonceptivos
orales (pastillas para el control de la natalidad), así como tamoxifeno
o andrógenos. Pero estas hormonas por lo general sólo se utilizan en
mujeres con síntomas severos debido a que pueden presentar efectos
secundarios más graves.
Hiperplasia
La hiperplasia (también conocida como hiperplasia epitelial
o enfermedad
proliferativa del seno) es una sobreproducción de las
células que revisten los conductos o los lobulillos. Cuando la
hiperplasia afecta el conducto, se denomina hiperplasia ductal
o hiperplasia epitelial
ductal. Cuando ésta afecta el lobulillo, se le llama hiperplasia lobulillar.
La hiperplasia atípica
(o hiperplasia con
atipia) es un término usado para describir las células que
son ligeramente distorsionadas en cuanto a cómo están configuradas.
Según el aspecto de las células bajo el microscopio, la hiperplasia
puede agruparse como:
- Hiperplasia
leve.
- Hiperplasia
de tipo usual (sin atipia) – también conocida como hiperplasia usual.
- Hiperplasia
atípica – hiperplasia ductal atípica (ADH) o hiperplasia
lobulillar atípica (ALH).
Una mujer con hiperplasia leve no está en riesgo aumentado de cáncer de
seno. Sin embargo, una mujer con hiperplasia de tipo usual tiene una
probabilidad ligeramente mayor de padecer un cáncer de seno. En una
mujer que no tenga anormalidades en el seno, el riesgo es de 1½ a 2
veces. Por otro lado, el riesgo para una mujer con hiperplasia atípica
es de cuatro a cinco veces mayor que para una mujer que no tenga
anormalidades en el seno (consulte la sección, “Cómo las condiciones
benignas del seno afectan el riesgo de cáncer de seno”, para más
información).
- Aproximadamente siete de diez biopsias llevadas a cabo
debido a condiciones benignas del seno no muestran ninguna hiperplasia.
- Aproximadamente un 26% de éstas (alrededor de una de cada
cuatro mujeres) muestran hiperplasia leve o usual.
- Aproximadamente 4% (o una mujer en 25) muestra hiperplasia
atípica.
De estas pocas mujeres a las que se les diagnosticó hiperplasia
atípica, alrededor de una en cinco desarrollará un cáncer de seno
invasivo en un plazo de quince años después de hacerse la biopsia.
Por lo general, la hiperplasia se diagnostica mediante una biopsia con
aguja o una biopsia quirúrgica. Un diagnóstico de hiperplasia,
especialmente hiperplasia atípica, por lo general significa que
requerirá consultar con su médico con más frecuencia. Puede que
implique exámenes del seno con más frecuencia y un esfuerzo especial
para someterse a mamogramas anuales debido a que la hiperplasia está
asociada con un mayor riesgo de cáncer de seno en el futuro. Consulte a
su médico para ver si su riesgo es lo suficientemente elevado como para
que requiera imágenes de resonancia magnética junto con sus mamogramas
de detección.
Adenosis
En la condición de adenosis,
los lobulillos del seno están agrandados y contienen más glándulas de
lo normal. A menudo, la adenosis se encuentra en biopsias de mujeres
con cambios fibroquísticos. Si se detectan muchos lobulillos agrandados
próximos entre sí, puede que estén lo suficientemente grandes como para
ser palpados. Existen diferentes nombres para este padecimiento,
incluyendo adenosis
general, adenosis
tumoral o adenoma.
Esta afección es benigna, no es cáncer. (Algunas personas se
confunden con el término tumor, el cual significa simplemente masa o
protuberancia. Tener un tumor no siempre significa que se
tiene cáncer).
La adenosis esclerosante
es un tipo especial de adenosis, en el cual los lobulillos de tamaño
mayor están distorsionados por el tejido fibroso de apariencia
cicatricial.
Cuando las áreas de adenosis y de adenosis esclerosante son lo
suficientemente grandes como para poder palparse, puede ser difícil
para el doctor determinar si se trata de masas o de cáncer de seno con
tan sólo un examen de los senos. Las calcificaciones (depósitos
minerales) pueden formarse en la adenosis, la adenosis esclerosante y
los tumores cancerosos. Éstos pueden confundirse en los mamogramas. Por
lo general, la biopsia por aspiración con aguja fina de estas
protuberancias puede mostrar si éstas son benignas. Una biopsia por
punción con aguja gruesa generalmente identifica la masa como una
adenosis, pero, en algunas veces, se requiere una biopsia quirúrgica
para asegurarse de que no se trata de un cáncer.
Algunos estudios han hallado que las mujeres con adenosis esclerosante
tienen casi el mismo riesgo de padecer un cáncer de seno que las que
tienen una hiperplasia usual. El riesgo de estas mujeres es de
aproximadamente 1½ a 2 veces el riesgo de las mujeres que no presentan
cambios en los senos.
Fibroadenomas
Los fibroadenomas son tumores benignos compuestos de tejido glandular
del seno y de tejido estromal (conectivo). Son más frecuentes en
mujeres jóvenes de entre veinte y cuarenta años de edad, aunque pueden
presentarse a cualquier edad. El uso de pastillas anticonceptivas antes
de tener 20 años está asociado con el riesgo de fibroadenomas.
Algunos fibroadenomas son demasiado pequeños para poder palparse y sólo
pueden verse con el microscopio, pero otros tienen varias pulgadas de
diámetro. Éstos tienden a ser redondos y presentar bordes que son
distintos a los del tejido circundante del seno. A menudo se sienten
como una canica o balín dentro del seno. Usted los puede mover debajo
de la piel y por lo general son firmes y no causan sensibilidad al
palparlos. Algunas mujeres sólo tienen un fibroadenoma, pero otras
pueden tener muchos.
Los fibroadenomas pueden diagnosticarse mediante una biopsia por
aspiración con aguja fina o biopsia por punción con aguja gruesa. La
mayoría de ellos se conocen como fibroadenomas
simples. Éstos lucen iguales (uniformes) al ser observados
con un microscopio, y no incrementan el riesgo de cáncer de seno. Pero
algunos fibroadenomas contienen otros componentes (macroquistes,
adenosis esclerosante, calcificaciones, o cambios apocrinos). Las
mujeres con estos fibroadenomas
complejos tienen un riesgo ligeramente mayor de cáncer de
seno (aproximadamente de 1½ a 2 veces el riesgo de las mujeres que no
tienen cambios del seno).
Muchos doctores recomiendan la extirpación de los fibroadenomas,
especialmente si éstos siguen creciendo o si cambian la forma del seno.
A veces (particularmente en mujeres de mediana edad o de edad
avanzada), estos tumores dejan de crecer, o incluso disminuyen de
tamaño, sin recibir tratamiento alguno. En este caso, siempre y cuando
los doctores tengan certeza de que las masas son realmente
fibroadenomas y no cáncer de seno, puede que los dejen permanecer, pero
bajo observación para asegurarse de que no crezcan. Este enfoque
resulta útil para aquellas mujeres con muchos fibroadenomas que no
estén creciendo. En tales casos, la extirpación de los mismos pudiera
requerir la eliminación de una cantidad considerable de tejido
circundante normal del seno, lo que causaría una cicatriz que cambiaría
la forma y textura del seno. Esto puede hacer aún más difícil la
interpretación de los exámenes físicos y los mamogramas en el futuro.
Es importante que las mujeres a quienes no se les hayan extraído sus
fibroadenomas, se sometan a exámenes periódicos del seno para
asegurarse de que la masa no esté creciendo.
A veces, después de la extirpación quirúrgica de un fibroadenoma,
crecen uno o varios nuevos. Esto significa que se ha formado otro
fibroadenoma y no que el anterior haya reaparecido.
Tumores filoides
El tumor filoides es un tumor del seno poco frecuente que, al igual que
un fibroadenoma, contiene dos tipos de tejido: tejido conectivo (estroma) y tejido
glandular (lobulillo y conducto) del seno. A diferencia de los
fibroadenomas, los tumores filoides presentan un sobrecrecimiento del
tejido conectivo.
Las células que componen la parte del tejido conectivo pueden tener un
aspecto anormal cuando se observan por medio del microscopio. Según la
apariencia de las células, los tumores filoides pueden clasificarse
como benignos
(no cancerosos), malignos
(cancerosos) o de potencial
maligno indeterminado (la probabilidad de que el tumor se
transforme en cáncer es incierta).
Los tumores filoides
suelen ser benignos, pero en pocos casos pueden ser cancerosos. Menos
del 5% de estos tumores se propagan a otras áreas, como a los pulmones,
o regresan (recurrencia) en áreas distantes después del tratamiento.
Anteriormente los tumores filoides benignos y malignos se conocían como
cistosarcoma filoides.
Por lo general, los tumores se sienten como masas que no causan dolor,
aunque algunos pueden causarlo. Éstos pueden crecer rápidamente y
estirar la piel. A menudo estos tumores son difíciles de diferenciarse
de los fibroadenomas en los estudios por imágenes, o incluso con
biopsias por aspiración con aguja fina o por punción con aguja
gruesa.
Algunas veces, los tumores filoides benignos pueden regresar si son
extirpados sin que se haya tomado de ellos algo de tejido circundante.
Por esta razón, estos tumores se tratan mediante la extirpación de la
masa y de un área alrededor del tumor de uno a dos centímetros
(aproximadamente de ½ a ¾ de pulgada) de tejido normal alrededor del
seno.
Los tumores filoides malignos se tratan mediante la extirpación de los
mismos, junto con un amplio margen de tejido normal, o mediante una
mastectomía (extirpación total del seno), de ser necesario. Los tumores
filoides malignos no responden a la terapia hormonal y tienen menos
probabilidades de responder a la quimioterapia o a la radioterapia que
la mayoría de los tumores cancerosos del seno. Los tumores filoides que
se han propagado a regiones distantes son a menudo tratados como
sarcomas (cánceres de tejido blando) y no como cánceres de seno.
Por lo general se recomienda el seguimiento riguroso con exámenes del
seno frecuentes y estudios por imágenes después del tratamiento.
Papilomas intraductales
Los papillomas intraductales son tumores benignos que crecen dentro de
los conductos del seno. Son crecimientos semejantes a verrugas del
tejido glandular en conjunto con el tejido fibroso y vasos sanguíneos
(tejido fibrovascular).
Los papilomas solitarios
o papilomas
intraductales solitarios son tumores aislados que a menudo
crecen en los conductos lácteos grandes cercanos al pezón. Éstos son
una causa común de secreción clara o sanguinolenta, especialmente
cuando proviene de un solo seno. Pudieran sentirse como una
protuberancia pequeña debajo o próxima al pezón. Los papilomas
solitarios no aumentan el riesgo de cáncer de seno, a menos que
contengan otros cambios, como la hiperplasia atípica.
Los papilomas también pueden encontrarse en los pequeños conductos en
áreas del seno distantes del pezón. En este caso, con frecuencia hay
varios crecimientos (papilomas
múltiples). Hay menos probabilidad de que estos tumores
causen secreción del pezón. Contrario a los papilomas solos, los
papilomas múltiples están asociados a un riesgo aumentado de cáncer de
seno.
La papilomatosis es un tipo de hiperplasia en la que hay áreas muy
pequeñas de crecimiento celular dentro de los conductos, pero no están
tan enfocadas como lo están con los papilomas. Esta condición también
está asociada a un riesgo ligeramente aumentado de cáncer de seno.
A menudo, los ductogramas son útiles en encontrar papilomas. Si el
papiloma es lo suficientemente grande como para poder palparse, puede
llevarse a cabo una biopsia con aguja.
El tratamiento habitual consiste en extirpar el papiloma y un segmento
del conducto donde se encuentra. Esto por lo general se hace
mediante una incisión (corte) en el borde de la areola (la zona más
oscura que rodea el pezón).
Tumor de células granulares
Los tumores de células granulares comienzan en las células nerviosas
primitivas (prematuras). Éstos rara vez se encuentran en el seno. La
mayoría surge en la piel o la boca, aunque son raros incluso en estos
lugares. Casi siempre son benignos.
Un tumor de células granulares del seno puede en la mayoría de las
veces ser palpado como una protuberancia firme que se puede mover,
aunque algunas pudieran estar adheridas a la piel o a la pared
torácica. Por lo general, tienen un diámetro de uno a dos y medio
centímetros aproximadamente (de media a una pulgada). Los tumores de
células granulares a veces son considerados como cáncer cuando se
detectan durante un examen clínico de los senos, ya que son firmes,
especialmente si se mantienen en su lugar. Puede que también
luzcan como cáncer en un mamograma. Una biopsia con aguja fina o por
punción con aguja gruesa puede distinguirlo de los cánceres.
Este tumor por lo general se cura al extirparlo junto con un margen
pequeño de tejido normal del seno circundante. Los tumores de células
granulares no están asociados con un mayor riesgo de padecer cáncer de
seno más adelante en su vida.
Necrosis adiposa y quistes oleosos
La necrosis adiposa
se presenta cuando se daña un área del tejido adiposo del seno. Por lo
general se debe a una lesión en el seno. También puede presentarse
después de una cirugía o de la radioterapia. A medida que el cuerpo
repara el tejido dañado, va siendo reemplazado por un tejido
cicatricial firme.
Como la mayoría de los tumores cancerosos del seno también son firmes,
las áreas de necrosis adiposa con cicatrices pueden ser difíciles de
diferenciar de los tumores cancerosos mediante un examen de los senos.
También pudiera ser difícil establecer la diferencia en un mamograma.
Una biopsia con aguja, o en ocasiones una escisión quirúrgica, puede
ser necesaria para determinar si es cáncer.
La necrosis adiposa es más común en las mujeres cuyos senos son
bastante grandes. No aumenta el riesgo de una mujer de desarrollar
cáncer de seno.
Ciertas células adiposas pueden tener una respuesta diferente a las
lesiones. En lugar de formar tejido cicatricial, las células adiposas
mueren y liberan su contenido. Esto forma un depósito con la forma de
una bolsa de líquido graso llamado quistes
oleosos. Los quistes oleosos pueden diagnosticarse
mediante el método de aspiración con aguja fina. Esto también puede
servir como tratamiento, aunque usualmente no es necesario a menos que
el quiste cause cierta molestia.
Mastitis u otra infección
La mastitis es una infección del seno que a menudo afecta a las mujeres
que están amamantando a su bebé, pero puede presentarse en cualquier
mujer. La piel abierta o una abertura en el pezón puede permitir que
las bacterias entren en el conducto del seno, donde pueden crecer. Los
glóbulos blancos del cuerpo secretan sustancias para combatir la
infección. Esto causa inflamación y un aumento en el flujo sanguíneo.
Puede que el área se sienta adolorida, se enrojezca y se sienta
caliente al tacto. Otros síntomas pueden incluir fiebre y dolor de
cabeza.
La mastitis se trata con antibióticos. Algunos casos pueden causar un
absceso en el seno (acumulación de pus). Los abscesos son tratados
mediante el drenaje de pus, ya sea a través de cirugía o mediante el
uso de una aguja (a menudo guiada con una ecografía), para luego
administrar antibióticos.
La mastitis no aumenta el riesgo de una mujer de padecer cáncer de
seno. Pero un tipo poco común de cáncer conocido como cáncer inflamatorio del seno
tiene síntomas similares a la mastitis y puede confundirse con una
infección. Si el tratamiento con antibióticos no es útil, puede que se
requiera una biopsia de la piel para asegurarse que no se trate de
cáncer. El cáncer de seno inflamatorio puede propagarse
rápidamente. Por lo tanto, no hay que demorar la consulta con
el médico si empiezan a surgir síntomas tras el tratamiento con
antibióticos.
Ectasia ductal
La ectasia ductal también es conocida como ectasia ductal mamaria.
Es una afección común que tiende a afectar a las mujeres cuya edad está
en los 40s y 50s. Ocurre cuando un conducto del seno se dilata y sus
paredes se hacen más densas, lo que puede causar que se tape y haya una
acumulación de líquido.
La ectasia ductal puede causar secreción verde o negra pegajosa, a
menudo espesa. El pezón y el tejido adyacente del seno pueden estar
dolorosos al tacto y enrojecidos. Puede que el pezón se contraiga hacia
adentro. A veces, el tejido cicatricial alrededor del conducto anormal
causa una protuberancia dura que puede confundirse con un cáncer.
En ocasiones, este padecimiento mejora sin tratamiento alguno, o con
compresas tibias y antibióticos. Si los síntomas persisten, el conducto
anormal se puede extirpar mediante una incisión (corte) en el borde de
la areola (la zona más oscura que rodea el pezón).
La ectasia ductal no incrementa el riesgo de cáncer de seno.
Otras condiciones benignas del seno
Otros tipos de tumores y condiciones benignas menos comunes también se
pueden presentar en el seno.
Cicatrices radiales
Las cicatrices radiales,
también conocidas como lesiones
esclerosantes complejas, menudo son encontradas cuando se
hace una biopsia del seno con otro propósito. Puede que distorsionen el
tejido normal del seno. Las cicatrices radiales no son realmente
cicatrices, sino que se les llama así debido a su aspecto semejante a
las cicatrices al observarse mediante un microscopio. Las cicatrices
radiales por lo general no causan síntomas, pero hay dos razones por
las que son importantes. Por un lado, si son lo suficientemente
grandes, éstas pueden parecer cáncer en un mamograma, o incluso en una
biopsia. En segundo lugar, también están asociadas con un ligero
aumento en el riesgo de una mujer de desarrollar cáncer de seno. Es
posible que a las mujeres que las presentan se les recomiende ver al
médico con más frecuencia de lo habitual. Muchos doctores recomiendan
la extracción de las cicatrices radiales.
Otras masas o tumores benignos
Los lipomas
son tumores adiposos benignos que pueden aparecer en cualquier parte
del cuerpo, incluyendo el seno. Por lo general no ocasionan
sensibilidad dolorosa al tacto.
Otros tumores benignos o masas que a veces se detectan en el seno
incluyen los hamartomas,
los hemangiomas
y los neurofibromas.
Ninguna de estas condiciones aumenta el riesgo de cáncer de seno.
Cómo las condiciones benignas del seno
afectan el riesgo de cáncer de
seno
Como se indicó anteriormente, algunas condiciones benignas del seno
están más asociadas con el riesgo de cáncer de seno que otras. Los
médicos a menudo dividen las condiciones del cáncer de seno en tres
grupos generales en función de si las células se están multiplicando
(proliferativas) y de si existen células inusuales (atipias).
- Las lesiones no proliferativas parecen no afectar el riesgo
de cáncer.
- Las lesiones proliferativas sin atipia puede que levemente
aumenten el riesgo de cáncer.
- Las lesiones proliferativas con atipia aumentan el riesgo
de cáncer.
Lesiones no proliferativas
Estas condiciones no están asociadas con el sobrecrecimiento del tejido
mamario. No parecen afectar el riesgo de cáncer de seno, o en caso de
que sí lo hagan, el efecto es muy pequeño. Éstas incluyen:
- Fibrosis.
- Quistes.
- Hiperplasia leve.
- Adenosis (no esclerosante).
- Fibroadenoma simple.
- Tumor filoide (benigno).
- Un solo papiloma.
- Necrosis adiposa.
- Mastitis.
- Ectasia ductal.
- Protuberancias o tumores benignos (lipoma, hamartoma,
hemangioma, hematoma, neurofibroma).
Lesiones proliferativas sin atipia
Estas condiciones están asociadas con el crecimiento de células en los
conductos y lobulillos del tejido mamario. Parecen aumentar ligeramente
el riesgo de cáncer de seno en una mujer (de 1½ a 2 veces respecto al
riesgo usual):
- Hiperplasia ductal usual (sin atipia).
- Fibroadenoma complejo.
- Adenosis esclerosante.
- Varios papilomas o papilomatosis.
- Cicatriz radial.
Lesiones proliferativas con atipia
Estas condiciones están asociadas con un crecimiento excesivo de las
células en los conductos y lobulillos del tejido mamario, y las células
ya no lucen normales. Pueden aumentar el riesgo de cáncer de seno de
cuatro a cinco veces más que el riesgo normal:
- Hiperplasia ductal atípica.
- Hiperplasia lobular atípica.
Para las mujeres con
riesgo aumentado de cáncer de seno
Las mujeres con algunas de las condiciones del seno discutidas
anteriormente pudieran tener un riesgo aumentado de cáncer de seno. Sin
embargo, es importante recordar lo que realmente significa este aumento
en el riesgo.
Por ejemplo, un estudio reciente comparó el riesgo de cáncer de seno
entre las mujeres con condiciones benignas del seno y aquéllas sin
estas condiciones. El estudio encontró que aproximadamente 5 de 100
mujeres sin
ninguna condición benigna del seno desarrolló cáncer de seno dentro de
los próximos 15 años. Entre las mujeres con una condición benigna que
aumenta el riesgo de 1½ a 2 veces, se pudiese esperar que alrededor de
7 a 10 por cada 100 mujeres tengan cáncer de seno en los próximos 15
años. Por otro lado, entre las mujeres con hiperplasia atípica (ductal
o lobular), cuyo riesgo es de cuatro a cinco veces lo normal, se
pudiese esperar que alrededor de 20 a 25 por cada 100 mujeres tengan
cáncer de seno dentro de 15 años. El riesgo de cáncer entonces baja
después de 15 años.
Además es muy importante recordar que hay muchos otros factores que
pueden afectar el riesgo de una mujer, incluyendo sus antecedentes
familiares de cáncer de seno y su historial personal de menstruación y
embarazo. Estos y otros factores tienen que tomarse en consideración
cuando se trata de determinar el riesgo actual de cáncer de seno en una
mujer.
Si se encuentra en un grupo de mayor riesgo para el cáncer de seno,
hable con su médico sobre si debe someterse a imágenes por resonancia
magnética junto con sus mamogramas de detección, al que igual que de si
deberá comenzar a someterse a las pruebas de detección a una edad más
temprana.
Recursos adicionales
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Última revisión /
cambio realizado:
29-Sep.-2009
Última actualización completa: 29-Sep.-2009
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