Importancia
de detectar el cáncer de seno
en sus inicios
El objetivo de los exámenes para detectar el cáncer del seno en sus
primeras etapas consiste en encontrar el tumor canceroso antes de que
empiece a causar síntomas. Las pruebas y exámenes de detección tienen
el propósito de encontrar una enfermedad, como el cáncer, en las
personas que no tienen ningún síntoma. La detección temprana
significa usar un método que permita el diagnóstico más temprano de
cáncer de seno.
Los tumores cancerosos del seno que se encuentran porque causan
síntomas tienden a ser mayores, y tienen más probabilidades de haberse
ya extendido más allá del seno. En cambio, los que se encuentran
durante los exámenes de detección suelen ser más pequeños y estar aún
confinados al seno. El tamaño y la extensión del cáncer de seno son
algunos de los factores más importantes para establecer el pronóstico
(expectativa) de una mujer que padezca esta enfermedad.
No hay duda de que las pruebas de detección temprana del cáncer de seno
salvan miles de vidas cada año, y que muchas más pudieran salvarse si
un número aún mayor de mujeres y sus doctores aprovecharan dichas
pruebas. La observación de las guías de la Sociedad Americana del
Cáncer para la detección temprana del cáncer de seno aumenta las
probabilidades de que esta enfermedad se pueda diagnosticar en una
etapa temprana y que se pueda tratar con éxito.
¿Cuáles son
los factores de riesgo del
cáncer de seno?
Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de que
usted padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos
tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo,
mientras la exposición a los rayos intensos del sol es un factor de
riesgo para el cáncer de piel, el fumar es un factor de riesgo para el
cáncer de los pulmones, la boca, la laringe, la vejiga, el riñón y
otros órganos.
Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Si se tiene
uno, o hasta varios factores de riesgo, no necesariamente significa que
se desarrollará la enfermedad. La mayoría de las mujeres que tienen uno
o más factores de riesgo de cáncer de seno nunca padecen la enfermedad,
mientras que muchas mujeres que la padecen no tienen factores de riesgo
aparentes (además de ser mujer y el envejecimiento). Aún cuando una
mujer con factores de riesgo padece cáncer de seno, resulta difícil
saber cuánto pudieron haber contribuido estos factores a su cáncer.
Existen distintos tipos de factores de riesgo. Algunos de ellos, como
la edad o raza de una persona, no se pueden cambiar. Otros están
relacionados con factores cancerígenos ambientales. Además, existen
factores de riesgo relacionados con conductas personales tales como
fumar, tomar alcohol y la alimentación. Algunos factores tienen más
influencia sobre el riesgo que otros, y el riesgo de cáncer de seno
cambia con el transcurso del tiempo debido a factores como el
envejecimiento o cambios en el estilo de vida.
Factores de riesgo que usted no puede
cambiar
Sexo
El simple hecho de ser mujer es el principal riesgo de padecer cáncer
de seno. Aunque las mujeres tienen muchas más células del seno que los
hombres, la razón principal por la que ellas padecen más cánceres de
seno consiste en que las células del seno están expuestas
constantemente a los efectos de estimulación de crecimiento de las
hormonas femeninas, estrógeno y progesterona. Los hombres pueden
padecer cáncer de seno, pero esta enfermedad es aproximadamente 100
veces más común entre las mujeres que en los hombres.
Envejecimiento
El riesgo de padecer cáncer de seno aumenta al envejecer.
Aproximadamente uno de ocho cánceres de seno se detecta en mujeres
menores de 45 años de edad, mientras que alrededor de dos a tres
cánceres invasivos del seno se encuentran en mujeres de 55 años o
más.
Factores de riesgo genéticos
Se cree que alrededor del 5 al 10% de los casos de cáncer de seno son
hereditarios, ósea que se originan directamente de defectos genéticos
(llamados mutaciones)
heredados de uno de los padres.
BRCA1 y BRCA2: la causa más común de cáncer de seno hereditario es una
mutación hereditaria en los genes BRCA1 y BRCA2. En las células
normales, estos genes ayudan a prevenir el cáncer al producir proteínas
que ayudan a evitar el crecimiento anormal de las células. Si usted
heredó una copia mutada de uno de estos dos genes de cualquiera de sus
padres, usted tiene un alto riesgo de cáncer de seno en el transcurso
de su vida.
El riesgo puede ser tan alto como 80% para los miembros de algunas
familias con mutaciones BRCA. Estos cánceres tienden a presentarse en
mujeres más jóvenes y con más frecuencia son bilaterales (en ambos
senos) en comparación con cánceres en mujeres que no nacieron con
ninguna de estas mutaciones genéticas. Las mujeres con estas mutaciones
hereditarias también tienen un riesgo aumentado de padecer otros
cánceres, particularmente cáncer de ovario.
Aunque en los Estados Unidos, las mutaciones BRCA son encontradas con
mayor frecuencia en las mujeres judías ashkenazi (Europa oriental), se
pueden presentar en mujeres de cualquier grupo racial o étnico.
Cambios en otros genes: otras mutaciones genéticas podrían también
conducir a cánceres de seno hereditarios. Estos genes se presentan con
mucha menos frecuencia y por lo general no aumentan el riesgo de cáncer
de seno tanto como los genes BRCA. Estos cambios no son causas
frecuentes de cáncer de seno hereditario.
- ATM: el gen ATM ayuda
normalmente a reparar el ADN dañado. Heredar dos copias anormales de
este gen causa la enfermedad ataxia-telangiectasia. Por otro lado,
heredar una copia mutada de este gen ha sido asociado con una alta tasa
de cáncer de seno en algunas familias.
- p53: las mutaciones
hereditarias del gen p53 supresor de tumores causa el síndrome de
Li-Fraumeni (que lleva el nombre de los dos investigadores que primero
lo describieron). Las personas con este síndrome tienen un riesgo
aumentado de cáncer de seno, al igual que otros cánceres, como
leucemia, tumores encefálicos y sarcomas (cáncer en los huesos o en el
tejido conectivo). Ésta es una causa poco común de cáncer de seno.
- CHEK2: el síndrome de
Li-Fraumeni también puede ser causado por mutaciones hereditarias en el
gen CHEK2. Aun cuando no causa este síndrome, puede aumentar el riesgo
de cáncer de seno alrededor del doble cuando está mutado.
- PTEN: el gen PTEN ayuda
normalmente a regular el crecimiento celular. Las mutaciones
hereditarias en este gen causan el síndrome
de Cowden, un trastorno poco común en el cual las personas
están en un riesgo aumentado de tumores del seno malignos y benignos,
así como crecimientos en el tracto digestivo, la tiroides, el útero y
los ovarios.
- CDH1: las mutaciones
hereditarias en este gen causan cáncer gástrico difuso hereditario, un
síndrome en el cual las personas desarrollan un tipo poco común de
cáncer de estómago a una edad temprana. Las mujeres con mutaciones en
este gen también tienen un riesgo aumentado de cáncer de seno
lobulillar invasivo.
Prueba genética: se pueden hacer pruebas genéticas para identificar
mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 (o con menos frecuencia en otros
genes tal como PTEN o p53). Aunque las pruebas pueden ser útiles en
algunas situaciones, se deben considerar cuidadosamente las ventajas y
las desventajas.
Si está considerando someterse a pruebas genéticas, se recomienda
enfáticamente que hable primero con un consejero genético, una
enfermera o un médico calificado para que interprete y le explique los
resultados de estas pruebas. Es muy importante que entienda lo que las
pruebas genéticas pueden y no pueden indicar, y considerar
cuidadosamente los beneficios y los riesgos de las pruebas genéticas
antes de someterse a ellas. Las pruebas son costosas y puede que no
sean cubiertas por algunos planes de seguro médico.
Para más información, remítame al documento en inglés Genetic
Testing: What You Need to Know. Además
usted puede visitar la página Web del National Cancer Institute
en
www.cancer.gov/cancertopics/Genetic-Testing-for-Breast-and-Ovarian-Cancer-Risk
para más información.
Antecedentes familiares de cáncer de seno
Las mujeres cuyos parientes consanguíneos cercanos hayan padecido
cáncer de seno tienen un mayor riesgo de esta enfermedad.
El que un familiar de primer grado (madre, hermana o hija) padezca
cáncer de seno casi duplica el riesgo de una mujer. Si dos familiares
de primer grado padecen la enfermedad, el riesgo aumenta
aproximadamente cinco veces.
Aunque no se sabe el riesgo exacto, las mujeres con antecedentes
familiares de cáncer de seno en el padre o un hermano también tienen
riesgo aumentado de padecer esta enfermedad. En general, alrededor del
20 al 30% de las mujeres con cáncer de seno tiene un familiar con esta
enfermedad. Esto significa que la mayoría (70% al 80%) de las mujeres
que padecen cáncer de seno no
tienen antecedentes familiares de esta enfermedad.
Antecedentes personales de cáncer de seno
Una mujer con cáncer en un seno tiene un riesgo de tres a cuatro veces
mayor de padecer un nuevo cáncer en el otro seno o en otra parte del
mismo seno. Esto es diferente a la recurrencia (regreso) del primer
cáncer.
Raza y origen étnico
Las mujeres de raza blanca tienen una probabilidad ligeramente mayor de
padecer cáncer de seno que las mujeres de raza negra. Sin embargo, las
mujeres de raza negra tienen más probabilidades de fallecer de este
cáncer. Parte de esto parece deberse a que las mujeres de la raza negra
tienden a padecer tumores más agresivos, aunque las razones para esto
se desconocen. Las mujeres asiáticas, hispanas e indias americanas
tienen un menor riesgo de padecer y morir de cáncer de seno.
Tejido del seno denso
Las mujeres con tejido del seno más denso (como se observa en un
mamograma) tienen tejido más glandular y menos tejido adiposo, por lo
que tienen un mayor riesgo de cáncer de seno. Desafortunadamente, el
tejido del seno denso también puede hacer más difícil que los médicos
identifiquen problemas en los mamogramas.
Ciertas condiciones benignas del seno
Las mujeres diagnosticadas con ciertas condiciones benignas pueden
tener un riesgo aumentado de cáncer de seno. Algunas de estas
condiciones están más asociadas con el riesgo de cáncer de seno que
otras. Los doctores a menudo dividen las condiciones benignas del seno
en tres grupos generales, dependiendo de cómo ellas afectan este
riesgo.
Lesiones no proliferativas: estas condiciones no están asociadas con el
sobrecrecimiento del tejido mamario. No parecen afectar el riesgo de
cáncer de seno, o de afectar el riesgo, es a muy poca extensión. Éstas
incluyen:
- Enfermedad fibroquística
(fibrosis y/o quistes).
- Hiperplasia leve.
- Adenosis (no esclerosante).
- Fibroadenoma simple.
- Tumor filoide (benigno).
- Un solo papiloma.
- Necrosis adiposa.
- Mastitis.
- Ectasia ductal.
- Otros tumores benignos
(lipoma, hamartoma, hemangioma, neurofibroma).
Lesiones proliferativas sin atipia: estas condiciones muestran un
crecimiento excesivo de células en los conductos o lobulillos del
tejido mamario. Estas condiciones parecen aumentar ligeramente el
riesgo de cáncer de seno en una mujer (de una y media a dos veces
respecto al riesgo normal). Éstas incluyen:
- Hiperplasia ductal usual
(sin atipia).
- Fibroadenoma complejo.
- Adenosis esclerosante.
- Varios papilomas o
papilomatosis.
- Cicatriz radial.
Lesiones proliferativas con atipia: en estas condiciones, existe
crecimiento excesivo de células en los conductos o lobulillos del
tejido del seno, y las células ya no lucen normales. Estas condiciones
tienen un efecto mayor en el riesgo de cáncer de seno, aumentándolo de
cuatro a cinco veces más que el riesgo normal. Éstas incluyen:
- Hiperplasia ductal atípica
(atypical ductal hyperplasia, ADH).
- Hiperplasia lobulillar
atípica (atypical lobular hyperplasia, ALH).
Las mujeres con un antecedente familiar de cáncer de seno y con
hiperplasia o hiperplasia atípica tienen un riesgo aún mayor de padecer
un cáncer de seno.
Para más información sobre estas condiciones, consulte el documento
“Condiciones no cancerosas del seno” de la Sociedad Americana del
Cáncer.
Carcinoma lobulillar in situ
Las mujeres con carcinoma lobulillar in situ (lobular carcinoma in
situ, LCIS) tienen un riesgo de siete a once veces mayor de padecer
cáncer en cualquiera de los senos.
Periodos menstruales
Las mujeres que han tenido más ciclos menstruales debido a que
comenzaron a menstruar a una edad temprana (antes de los 12 años) y/o
que experimentaron la menopausia a una mayor edad (después de los 55
años) tienen un riesgo ligeramente mayor de padecer cáncer de seno.
Esto puede estar relacionado con una exposición mayor a las hormonas
estrógeno y progesterona durante toda la vida.
Antecedente de radiación al tórax
Las mujeres que siendo niñas o jóvenes recibieron radiación en el área
del tórax como tratamiento contra otro tipo de cáncer (como la
enfermedad de Hodgkin o el linfoma no Hodgkin) tienen un riesgo
significativamente mayor de padecer cáncer de seno. Esto varía con la
edad de la paciente al momento de recibir la radiación. Si también se
administró la quimioterapia, esto pudo haber detenido por un tiempo la
producción de hormonas ováricas, reduciendo el riesgo. El riesgo de
padecer un cáncer de seno debido a radiación administrada al tórax es
el mayor si la radiación se recibió durante la adolescencia, cuando los
senos aún estaban en desarrollo. La radioterapia después de los 40 años
no parece aumentar el riesgo de cáncer de seno.
Exposición al dietilestilbestrol
Desde los años 40 a los 70, a algunas mujeres embarazadas se les
administraba un medicamento parecido al estrógeno llamado DES, ya que
se pensaba que éste disminuía las probabilidades de perder el bebé
(aborto espontáneo). Estas mujeres tienen un riesgo ligeramente mayor
de padecer cáncer de seno. Las mujeres cuyas madres tomaron
dietilestilbestrol durante el embarazo también pudieran tener un riesgo
ligeramente mayor de cáncer de seno. Para más información sobre DES,
remítase al documento DES
Exposure: Questions and Answers.
Factores
relacionados con los estilos de vida
No tener hijos o tenerlos tarde en la
vida
Las mujeres que no han tenido hijos o aquellas que tuvieron su primer
hijo después de los 30 años tienen un riesgo ligeramente mayor de
padecer cáncer de seno. Los embarazos múltiples y quedar embarazada a
una edad temprana reducen el riesgo del cáncer de seno. El embarazo
reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer,
lo cual puede que sea una razón de este efecto.
Uso reciente de anticonceptivos orales
Los estudios han reportado que las mujeres que usan anticonceptivos
orales tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer de seno que
aquellas mujeres que nunca los han usado. Con el paso del tiempo, este
riesgo parece regresar a lo normal una vez se dejan de tomar las
pastillas anticonceptivas. Las mujeres que dejaron de usar los
anticonceptivos orales hace más de 10 años no parecen tener aumento del
riesgo de padecer cáncer de seno. Al considerar el uso de los
anticonceptivos orales, las mujeres deben discutir con su equipo de
atención médica sus otros factores de riesgo de cáncer de seno.
Terapia hormonal posmenopáusica
La terapia hormonal posmenopáusica (post-menopausal hormone therapy,
PHT), también conocida como terapia de restitución de hormonas ha sido
usada por muchos años para ayudar a aliviar los síntomas de la
menopausia y para ayudar a prevenir la osteoporosis (adelgazamiento de
los huesos). Los estudios más preliminares sugirieron que la terapia
hormonal también pudiese tener otros beneficios a la salud, pero estos
beneficios no han sido encontrados en estudios más recientes y mejores
diseñados.
Existen dos tipos principales de terapia hormonal posmenopáusica. Para
las mujeres que siguen teniendo un útero (matriz), los doctores
generalmente prescriben estrógeno y progesterona (conocida como terapia
hormonal posmenopáusica combinada). Debido a que el estrógeno solo
puede aumentar el riesgo de cáncer de útero, se agrega progesterona
para ayudar a prevenir esto. Por otro lado, a las mujeres que han sido
sometidas a una histerectomía (mujeres que ya no tienen útero) se les
puede recetar sólo estrógeno. A esto se le conoce comúnmente como
terapia de restitución de estrógeno (estrogen replacement therapy,
ERT).
Terapia hormonal posmenopáusica combinada (PHT): el uso de terapia
hormonal posmenopáusica combinada aumenta el riesgo de padecer cáncer
de seno. Además, pudiera aumentar las probabilidades de morir de cáncer
de seno. Este aumento en riesgo se puede observar con tan poco como dos
años de uso. Los estudios a gran escala han encontrado que hay un
aumento en el riesgo de cáncer de seno relacionado con el uso de la PHT
combinada. La terapia combinada también aumenta la probabilidad de que
el cáncer pueda ser encontrado en una etapa más avanzada, posiblemente
porque reduce la eficacia de los mamogramas.
El riesgo aumentado debido a la terapia hormonal posmenopáusica
combinada parece aplicar sólo a las usuarias actuales y recientes. El
riesgo de una mujer de cáncer de seno parece regresar al de la
población general dentro de cinco años después de suspender la terapia
hormonal posmenopáusica combinada.
Terapia de restitución de estrógenos (ERT): el uso de estrógeno solo
después de la menopausia no parece aumentar tanto el riesgo de cáncer
de seno, si es que lo aumenta. Sin embargo, en algunos estudios se ha
descubierto que la ERT aumenta el riesgo de cáncer de ovario y del seno
cuando se usa por mucho tiempo (por más de 10 años).
Actualmente, tal parece que existen pocas razones contundentes para
usar la terapia hormonal posmenopáusica (terapia hormonal
posmenopáusica o terapia de restitución de estrógenos combinadas), que
no sea para posiblemente aliviar por un corto periodo de tiempo los
síntomas de la menopausia. Además del riesgo aumentado de cáncer de
seno, la terapia hormonal posmenopáusica combinada parece aumentar el
riesgo de enfermedad cardiaca, coágulos sanguíneos y ataques al
cerebro. La terapia reduce el riesgo de cáncer colorrectal y
osteoporosis, pero estos beneficios y los posibles daños deben
evaluarse teniendo en cuenta que existen otros métodos efectivos para
prevenir la osteoporosis. Aunque la terapia de restitución de
estrógenos no parece tener mucho efecto en el riesgo de cáncer de seno,
sí aumenta el riesgo de ataque al cerebro. El riesgo aumentado de la
terapia de restitución hormonal es el mismo para hormonas
“bioidénticas” y “naturales” que para las hormonas
sintéticas.
La decisión de usar la terapia hormonal posmenopáusica debe tomarla la
mujer y su médico después de analizar los posibles riesgos y beneficios
(incluyendo la gravedad de los síntomas de la menopausia), y considerar
los factores riesgos para enfermedad cardiaca, cáncer de seno y
osteoporosis. Si una mujer y su médico deciden emplear la terapia
hormonal posmenopáusica como tratamiento de los síntomas menopáusicos,
por lo general es mejor usar la menor dosis posible y por el tiempo más
breve que sea efectiva para ella.
Mujeres que no lactan a sus bebés
Algunos estudios sugieren que la lactancia pudiera disminuir
ligeramente el riesgo de cáncer de seno, especialmente si la lactancia
se prolonga por 1 1/2 a 2 años. No obstante, ésta ha sido un área muy
difícil de estudiar, especialmente en países como Estados Unidos, donde
la lactancia por un periodo tan prolongado como éste no es común.
La explicación para este posible efecto puede ser que la lactancia
reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer
(lo mismo que comenzar los periodos menstruales a una edad mayor o
experimentar la menopausia temprano).
Alcohol
El consumo de bebidas alcohólicas está claramente asociado a un aumento
en el riesgo de padecer cáncer de seno. El riesgo aumenta con la
cantidad de alcohol consumido. En comparación con las mujeres que no
ingieren alcohol, las que consumen una bebida alcohólica diaria tienen
un aumento muy ligero en el riesgo. Aquéllas que toman de dos a cinco
bebidas al día tienen alrededor de 1 ½ veces más riesgo que las mujeres
que no toman alcohol. También se sabe que el consumo excesivo de
alcohol aumenta el riesgo de padecer cánceres de la boca, garganta,
esófago e hígado. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las
mujeres limiten su consumo de alcohol a no más de un trago por día.
Sobrepeso u obesidad
Se ha encontrado que el sobrepeso u la obesidad aumenta el riesgo de
cáncer de seno, especialmente en mujeres después de la menopausia.
Antes de la menopausia, sus ovarios producen la mayor cantidad de
estrógeno, y el tejido adiposo produce una pequeña cantidad de
estrógeno. Por otro lado, después de la menopausia (cuando los ovarios
dejan de producir estrógeno), la mayor parte del estrógeno de una mujer
proviene del tejido adiposo. Un exceso de tejido adiposo después de la
menopausia puede aumentar su probabilidad de padecer cáncer de seno al
aumentar los niveles de estrógeno.
Sin embargo, la relación entre el peso y el riesgo de cáncer de seno es
compleja. Por ejemplo, el riesgo parece ser mayor en las mujeres que
aumentan de peso en su vida adulta, pero es posible que no aumente en
aquellas mujeres que han tenido exceso de peso desde la infancia.
Además, un exceso de grasa en el área de la cintura afecta el riesgo
más que la misma cantidad de grasa en las caderas y en los muslos. Los
investigadores creen que las células grasas de varias partes del cuerpo
tienen diferencias sutiles que pueden explicar esta observación.
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda mantener un peso saludable
durante toda su vida mediante el consumo balanceado de alimentos, la
actividad física y evitar el exceso de peso.
Falta de actividad física
La evidencia que indica que la actividad física en forma de ejercicio
reduce el riesgo de cáncer de seno está aumentando. La pregunta
principal es determinar cuánto ejercicio es necesario. En un estudio de
la "Women’s Health Initiative", caminar a paso ligero tan poco como 1
1/4 a 2 1/2 horas por semana redujo a 18% el riesgo de una mujer. Con
diez horas de caminata a la semana se redujo el riesgo aún un poco más.
Para reducir su riesgo de cáncer de seno, la Sociedad Americana del
Cáncer recomienda 45 a 60 minutos de actividad física intencional
durante cinco o más días de la semana.
Factores
con efectos inciertos, controversiales o no comprobados en
el riesgo de cáncer de seno
Alimentos con alto contenido de grasas
Los estudios relacionados con la grasa en la alimentación y el riesgo
del cáncer de seno frecuentemente dan resultados conflictivos.
En la mayoría de los estudios se ha encontrado que el cáncer de seno es
menos común en aquellos países cuya dieta típica tiene un bajo
contenido total de grasas, bajo contenido de grasas poliinsaturadas y
bajo contenido de grasas saturadas. Por otro lado, muchos estudios
realizados en las mujeres de los Estados Unidos no han encontrado que
exista una relación entre el riesgo del cáncer de seno y el consumo de
grasas en la alimentación. Los investigadores todavía no están seguros
de cómo explicar este desacuerdo aparente. Los estudios en los que se
compara la alimentación y el riesgo de cáncer de seno en diferentes
países se complican con otras diferencias (como por ejemplo el nivel de
actividad, la ingestión de otros nutrientes y los factores genéticos),
que también pueden alterar el riesgo de cáncer de seno.
Es necesario realizar más investigaciones para entender mejor el efecto
de los tipos de grasa consumidos sobre el riesgo de cáncer de seno. Sin
embargo, se ha demostrado que las calorías son un factor que cuenta, y
la grasa es su fuente principal. Los alimentos con altos contenidos de
grasa pueden causar obesidad o sobrepeso, lo que es un factor de riesgo
para el cáncer de seno. Sin embargo, se ha demostrado que estos
factores afectan el riesgo de padecer otros tipos de cáncer, y el
consumo de ciertos tipos de grasa se relaciona claramente con el riesgo
de padecer enfermedades cardíacas.
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda comer alimentos saludables,
enfatizando en aquéllos de fuente vegetal. Esto incluye comer cinco o
más porciones de vegetales, verduras y frutas al día, optando por
granos integrales en lugar de granos procesados (refinados), y limitar
el consumo de carnes rojas y procesadas.
Antitranspirantes
Algunos rumores publicados en Internet han sugerido que las sustancias
químicas que se encuentran en los antiperspirantes axilares son
absorbidas a través de la piel, interfieren con la circulación
linfática y causan la acumulación de toxinas en el seno, lo cual
eventualmente produce cáncer de seno. Existe muy poca evidencia de
laboratorio o epidemiológica que apoye este rumor.
Un pequeño estudio encontró niveles de parabens (usados como
preservativos en antitranspirantes y en otros productos), los cuales
tienen pocas propiedades parecidas al estrógeno, en una pequeña muestra
de tumores cancerosos del seno. Sin embargo, el estudio no determinó si
los parabens causaron los tumores. Éste fue un hallazgo preliminar, y
se necesitarán más investigaciones para determinar qué efecto, si
alguno, pudieran tener los parabens en el riesgo de cáncer de seno. Por
otro lado, un estudio epidemiológico abarcador encontró que no hay
aumento de riesgo de cáncer de seno en las mujeres que usaron
antitranspirantes y/o se rasuraron las axilas.
Sostenes
Los rumores en Internet, y al menos un libro, han señalado que los
sostenes causan cáncer de seno al obstruir el flujo linfático. Tal
declaración no tiene buena base científica ni clínica. Las mujeres que
no usan sostenes regularmente tienden a ser más delgadas, lo que
probablemente contribuiría a cualquier diferencia percibida en cuanto a
riesgo.
Aborto provocado
Varios estudios han provisto datos bastantes significativos de que los
abortos provocados o espontáneos no tienen un efecto general en el
riesgo de cáncer de seno. Para más información, remítase al documento
en inglés de la Sociedad Americana del Cáncer, “Is Having an Abortion Linked to
Breast Cancer?”.
Implantes de seno
Varios estudios han encontrado que los implantes de seno no aumentan el
riesgo de cáncer de seno, aunque los implantes de silicona (silicón)
para el seno pueden causar la formación de tejido cicatricial en el
seno. Los implantes dificultan la visualización del tejido del seno en
los mamogramas convencionales, pero se pueden utilizar otras tomas
diferentes, llamadas vistas
con desplazamiento de implantes, para hacer un examen más
completo del tejido del seno.
Químicos en el ambiente
Se han reportado numerosas investigaciones, y se están realizando aún
más, para entender las posibles influencias del medio ambiente en el
riesgo de cáncer de seno.
Existe un interés especial en compuestos que hay en el medio ambiente,
y que en estudios de laboratorio se ha encontrado que tienen
propiedades que se asemejan al estrógeno, los cuales podrían en teoría
afectar el riesgo de cáncer de seno. Por ejemplo, las sustancias
encontradas en algunos plásticos, ciertos cosméticos y productos del
cuidado personal, pesticidas y PCDs (bifenilos policlorinados) parecen
tener tales propiedades.
Aunque se comprende que este asunto causa una gran preocupación en el
público, actualmente ninguna investigación muestra una clara asociación
entre el riesgo de cáncer de seno y la exposición a estas sustancias.
Desafortunadamente, el estudio de tales efectos en los humanos es
difícil. Se necesitan más estudios para definir mejor los posibles
efectos a la salud de éstas y otras sustancias similares.
Humo del tabaco
La mayoría de los estudios han reportado que no hay una relación entre
fumar cigarrillos y el cáncer de seno. Aunque algunos estudios han
sugerido que el fumar aumenta el riesgo de cáncer de seno, esto sigue
siendo controversial.
Un foco activo de investigación consiste en si el humo de segunda mano
aumenta el riesgo de cáncer de seno. Tanto el humo directo que aspira
el fumador como el humo de segunda mano contienen químicos que, en
altas concentraciones, causa cáncer de seno en roedores. Los químicos
en el humo del tabaco alcanzan el tejido del seno, los cuales han sido
encontrados en la leche materna.
La evidencia relacionada con el humo de segunda mano y el riesgo de
cáncer de seno en los estudios con humanos es controversial, por lo
menos en parte ya que no se ha demostrado que los fumadores están en
riesgo aumentado. Otra posible explicación para esto consiste en que el
humo del tabaco puede tener diferentes efectos en el riesgo de cáncer
de seno de los fumadores en comparación con aquellas personas que sólo
están expuestas al humo de segunda mano.
Un informe de la Agencia de Protección Ambiental de California concluyó
en 2005 que la evidencia asociada con el humo de segunda mano y el
cáncer de seno es “consistente con una asociación causal” en mujeres
jóvenes, principalmente premenopáusicas. El informe de la Dirección
General de Salud Pública de los Estados Unidos “The Health Consequences of
Involuntary Exposure to Tobacco Smoke”, emitido en 2006,
concluyó que en este momento la evidencia es “sugerente, pero no
suficiente” para establecer el vínculo. De todas maneras, este posible
vínculo con el cáncer de seno es otra razón para evitar el humo de
segunda mano.
Trabajo nocturno
En algunos estudios se ha sugerido que las mujeres que trabajan durante
la noche, por ejemplo las enfermeras del turno de la noche, pueden
tener un riesgo aumentado de padecer cáncer de seno. Éste es un
hallazgo bastante reciente, y se están realizando más estudios para
analizar este asunto. Algunos investigadores creen que el efecto puede
deberse a cambios en los niveles de melatonina, una hormona cuya
producción es afectada por la exposición del cuerpo a luz, aunque otras
hormonas también se han estado estudiando.
Recomendaciones
de la Sociedad Americana
del Cáncer sobre la detección
temprana del cáncer de seno en las mujeres sin síntomas en sus senos
Las mujeres de 40 años en
adelante deben hacerse un mamograma al año y deben continuar haciéndose
este examen mientras estén en buen estado de salud.
- La evidencia que existe sobre los beneficios de los
mamogramas es aún más contundente que en el pasado. En particular, la
evidencia reciente confirma que los mamogramas ofrecen un beneficio
sustancial a las mujeres entre 40 y 49 años de edad. Las mujeres pueden
sentirse seguras de los beneficios asociados con los mamogramas
habituales para encontrar el cáncer en su etapa inicial. Sin embargo,
los mamogramas también tienen sus limitaciones. Un mamograma puede
pasar por alto algunos cánceres, y puede conducir al seguimiento de
hallazgos que no son cáncer.
- Las mujeres deben ser informadas sobre los beneficios y
limitaciones asociadas con los mamogramas que se hacen cada año. A
pesar de las limitaciones del mamograma, éste sigue siendo un recurso
muy efectivo y valioso para disminuir el sufrimiento y las muertes
causadas por el cáncer de seno.
- Los mamogramas deben continuarse sin importar la edad de la
mujer, a menos que ésta tenga problemas graves y crónicos de salud,
tales como insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad renal en etapa
final, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y demencia moderada o
grave. La edad por sí sola no debe ser la razón para suspender los
mamogramas que se hacen periódicamente. Las mujeres con problemas
graves de salud o una expectativa de vida corta, deben hablar con su
médico sobre la necesidad de continuar sometiéndose a los mamogramas.
Las mujeres de 20 a 39
años de edad deben someterse a un examen clínico de los senos como
parte de un examen de salud periódico, por parte de un profesional de
la salud preferiblemente cada 3 años. A partir de los 40, deben
someterse a un examen del seno por parte de un profesional de la salud
todos los años.
- El examen clínico de los senos se hace junto con los
mamogramas y ofrece una oportunidad para la mujer y su médico o
enfermera de hablar sobre varios asuntos, tales como cualquier cambio
que se haya detectado en sus senos, información sobre las pruebas de
detección temprana, y los factores en el historial de la mujer que
pudieran hacer que ella tenga más probabilidad de padecer de cáncer de
seno.
- Llevar a cabo el examen clínico de los senos poco antes del
mamograma pudiera tener algunos beneficios. El examen debe incluir
instrucciones sobre cómo familiarizarse más con sus senos. Además, se
le debe proveer información sobre los beneficios y limitaciones del
examen clínico de los senos y el autoexamen de los senos. La
probabilidad de cáncer de seno en una mujer de 20 a 29 años es muy
baja, pero la probabilidad aumenta con la edad. A la mujer se le debe
informar que cualquier síntoma nuevo relacionado con el seno debe ser
notificado a su profesional de la salud con la mayor brevedad posible.
El auto examen del seno
es una opción para las mujeres después de cumplir 20 años de edad. Se
debe orientar a las mujeres sobre los beneficios y las limitaciones del
autoexamen de los senos. La mujer debe reportar a su médico o enfermera
cualquier cambio en sus senos lo antes posible.
- La investigación ha demostrado que, en comparación con el
descubrimiento de una masa o bulto por casualidad, o simplemente estar
consciente de lo que es normal en cada mujer, el autoexamen de los
senos tiene una función menor en el descubrimiento del cáncer de seno.
Algunas mujeres se sienten muy cómodas haciendo el autoexamen de los
senos regularmente (por lo general, una vez al mes después del periodo
menstrual), lo que requiere de un método sistemático paso a paso para
examinar la apariencia y palpar sus senos. Otras mujeres se sienten más
cómodas simplemente palpando sus senos mediante un método menos
sistemático (durante el baño o cuando se visten o haciendo un examen
completo ocasionalmente). Algunas veces, la técnica de hacer el
autoexamen correctamente preocupa tanto a las mujeres que les causa
estrés. Hacerse el autoexamen de los senos habitualmente permite a las
mujeres saber cómo se sienten y lucen normalmente sus senos, así como
palpar cualquier cambio en ellos. Ya sea que usted opte por hacerse el
autoexamen o decida no hacerlo, lo importante es notificar
inmediatamente a su médico o enfermera cualquier cambio en sus
senos.
- En las mujeres que opten por el método "paso a paso" del
autoexamen de los senos, el profesional de la salud debe revisar,
durante el examen físico, la técnica que ellas emplean para hacerse el
autoexamen de los senos. Es aceptable que las mujeres opten por no
hacerse el autoexamen de los senos o no hacerlo regularmente (una vez
al mes). Sin embargo, al hacer el examen de periódicamente, la mujer
puede saber cómo sus senos lucen y se sienten normalmente, lo que puede
encontrar con más facilidad cualquier cambio. Si se produce algún
cambio, tal como el origen de una masa o protuberancia, hinchazón,
irritación o formación de hoyuelos o hendiduras en la piel, dolor o
retracción (contracción) de los pezones, enrojecimiento o escamosidad
de los pezones o de la piel de los senos, o una secreción que no sea de
leche materna, usted debe ver a su doctor lo antes posible para que le
haga una evaluación. Recuerde que en la mayoría de las veces estos
cambios que se producen en los senos no constituyen un cáncer.
Las mujeres que tienen un
alto riesgo (riesgo durante la vida mayor de 20%) deben someterse a una
imagen de resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) junto
con un mamograma cada año. Las mujeres en riesgo
moderadamente mayor (riesgo durante la vida del 15% al 20%) deben
hablar con su doctor sobre los beneficios y limitantes de agregar una
prueba de detección con MRI a su mamograma anual. La prueba de detección de MRI
anual no se recomienda en mujeres cuyo riesgo de cáncer de seno durante
la vida sea menor al 15%.
Las mujeres en alto riesgo incluyen aquéllas que:
- Se sabe que presentan una mutación del gen BRCA1 o BRCA2.
- Tienen un pariente de primer grado (madre, padre, hermana o
hija) con una mutación del gen BRCA1 o BRCA2, y no se han sometido
ellas mismas a una prueba genética.
- Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del 20%
al 25% o mayor, de acuerdo a las herramientas de evaluación del riesgo
que se basan principalmente en el antecedente familiar.
- Han sido sometidas a radioterapia en el área del tórax
(pecho) cuando tenían una edad de entre 10 y 30 años.
- Tienen el síndrome de Li-Fraumeni, de Cowden o de
Bannayan-Riley-Ruvalcaba, o tienen parientes de primer grado con
algunos de estos síndromes.
Las mujeres en riesgo moderado incluyen aquéllas que:
- Tienen un riesgo de cáncer de seno durante su vida del 15%
al 20%, de acuerdo a las herramientas de evaluación del riesgo que se
basan principalmente en el antecedente familiar (vea información más
adelante).
- Tienen un antecedente personal de cáncer de seno, carcinoma
ductal in situ (DCIS), carcinoma lobulillar in situ (LCIS), hiperplasia
ductal atípica (ADH), o hiperplasia lobular atípica (ALH).
- Tienen senos extremadamente densos o irregularmente densos
al examinarse en los mamogramas.
Si se utiliza una imagen por resonancia magnética (MRI), debe hacerse
en conjunto con, y no en sustitución de, un mamograma de detección.
Esto se debe a que mientras un MRI es una prueba más sensible (que es
más propensa a detectar el cáncer que un mamograma), aún podría no
detectar algunos cánceres que el mamograma sí detectaría.
Para la mayoría de las mujeres en alto riesgo, la detección con
mamogramas y MRIs debe comenzar a la edad de 30 años y continuar hasta
que la mujer conserve un buen estado de salud. Pero debido a que la
evidencia es limitada respecto a la mejor edad en la cual comenzar la
detección, esta decisión debe basarse compartidamente entre el paciente
y su proveedor de atención médica, tomando en consideración las
circunstancias y preferencias personales.
Hay varias herramientas disponibles para la evaluación del riesgo, como
modelo Gail, modelo Claus y modelo Tyrer-Cuzick, que ayudan a los
profesionales médicos a calcular el riesgo de cáncer de seno en una
mujer. Estas herramientas dan un valor aproximado en lugar de una cifra
exacta, calculando el riesgo de cáncer de seno sobre diferentes
combinaciones de factores de riesgo y de conjuntos de datos. Como
resultado, puede que se obtengan cálculos de riesgo distintos en una
misma mujer. Los resultados deben hablarse entre la mujer y su doctor
cuando se utilicen para decidir si comenzar o no la detección con MRI.
Se recomienda que la mujer que se somete a la detección con MRI lo haga
en un centro de atención que pueda realizar biopsias del seno guiadas
con MRI al mismo tiempo, en caso de ser necesario. De no ser así, la
mujer podría requerir un segundo examen con MRI en otro centro de
atención cuando se haga la biopsia.
No hay evidencia en ese momento sobre si un MRI puede ser una
herramienta de detección eficaz para las mujeres en riesgo promedio.
Mientras que el MRI es más sensible que el mamograma, también presenta
una tasa mayor de positivos falsos (es más probable encontrar algo que
resulta no ser cáncer), lo cual ocasiona que se realicen más pruebas y
biopsias en muchas mujeres que se hacen estudios para detectar cáncer
de seno.
La Sociedad Americana del Cáncer considera que el uso de mamogramas,
imágenes de resonancia magnética (MRIs), exámenes clínicos de los
senos, así como encontrar y reportar pronto cualquier cambio en los
senos, de acuerdo con las recomendaciones que se describen
anteriormente, ofrece a las mujeres la mejor oportunidad de reducir el
riesgo de morir de cáncer de seno. Este enfoque es claramente superior
a cualquier otro examen o prueba individual. Sin duda alguna, el examen
físico de los senos sin un mamograma no permitiría detectar muchos
tumores cancerosos que son demasiado pequeños para que la mujer o su
médico los pueda palpar, pero que pueden observarse en los mamogramas.
El mamograma es un método de detección sensible, aunque un pequeño
porcentaje de los tumores cancerosos del seno no se ven en los
mamogramas, pero pueden ser palpados por la mujer o por su doctor. Para
las mujeres en alto riesgo de cáncer de seno, como aquellas con
mutaciones del gen BRCA o con un antecedente familiar significativo, se
recomiendan los exámenes del seno que incluyan MRI y mamogramas.
Mamogramas
Un mamograma es una radiografía del seno. Se usa un mamograma de diagnóstico para
diagnosticar alguna enfermedad del seno en mujeres que presentan
síntomas en sus senos o resultados anormales en un mamograma de detección. El
mamograma de detección se usa para encontrar enfermedades de los senos
en mujeres que no tienen síntomas (asintomáticas),
esto es, aquellas que aparentemente no tienen problemas en los senos.
Por lo general, en los mamogramas de detección se tomen dos
radiografías (radiografías tomadas de ángulos diferentes) de cada seno.
Las mujeres que estén lactando a sus bebés pueden hacerse los
mamograma, aunque éstos no sean probablemente tan precisos debido a que
el tejido del seno tiende a estar denso.
Para algunas mujeres, como aquellas con implantes de senos (para lucir
un seno más grande o como reconstrucción después de la mastectomía),
puede que sea necesario tomar más radiografías para incluir en ellas
tanto tejido del seno como sea posible. Los implantes de seno
dificultan la visualización del tejido del seno en los mamogramas
convencionales, pero se pueden utilizar otras tomas diferentes con
desplazamiento de implantes y compresión, para examinar más
completamente el tejido del seno. Si usted tiene implantes es
importante que se haga los mamogramas en una instalación donde haya
personal adiestrado en las técnicas usadas para las mujeres con
implantes.
Aunque se han realizado radiografías del seno durante más de 70 años,
el mamograma moderno sólo existe desde 1969. Ese fue el primer año en
que hubo disponibles unidades de rayos X especiales para la obtención
de imágenes del seno. El equipo moderno para el mamograma está diseñado
para tomar radiografías del seno, y utiliza niveles muy bajos de
radiación, generalmente una dosis de aproximadamente 0.1 a 0.2 rads por
imagen (un rad es una medida de la dosis de radiación).
Existen guías estrictas aseguran que el equipo de mamograma sea seguro
y que utilice la dosis de radiación más baja posible. A muchas personas
les preocupa la exposición a los rayos X, pero el nivel de radiación
usado en el equipo moderno de los mamogramas no aumenta
significativamente el riesgo de cáncer de seno.
Para poner esto en perspectiva, una mujer que reciba radioterapia para
cáncer de seno recibirá varios miles de rads. Si se sometiera a
mamogramas cada año a partir de los 40 años y continuara haciéndolos
hasta los 90 años, recibiría entre 20 y 40 rads. Otro ejemplo es que un
mamograma expone a una mujer aproximadamente a la misma cantidad de
radicación que un vuelo de Nueva York a California en un jet comercial.
Para el mamograma, el pecho se somete a una compresión entre dos placas
para aplanar y dispersar el tejido. Aunque puede que esto resulte
incómodo por un momento, es necesario para producir una buena lectura
en el mamograma. Esta presión ejercida es por sólo unos cuantos
segundos. El procedimiento completo de un mamograma para la detección
toma alrededor de 20 minutos.

Máquina de
rayos X para mamografía
El procedimiento produce una imagen en blanco y negro del tejido del
seno en una película grande o en una imagen digital de computadora que
un radiólogo (doctor especialmente capacitado para interpretar las
imágenes de rayos X, ecografía, MRI y estudios relacionados) lee o
interpreta.
¿Qué es lo que el médico observa en su
mamograma?
El doctor que lee las radiografías busca varios tipos de cambios.
Las calcificaciones
son pequeños depósitos de minerales dentro del tejido del seno que
aparecen como pequeñas manchas blancas en las radiografías. Puede o no
que sean causadas por el cáncer. Las calcificaciones se dividen en dos
tipos:
- Las macrocalcificaciones
son depósitos de calcio voluminosos (grandes) que probablemente
representen cambios degenerativos en los senos, tales como el
envejecimiento de las arterias, viejas lesiones o inflamación de los
senos. Estos depósitos están asociados con condiciones benignas (no
cancerosas) y no requieren una biopsia. Las macrocalcificaciones se
encuentran en aproximadamente la mitad de las mujeres mayores de 50
años de edad, así como en una de cada diez mujeres menores de
50.
- Las microcalcificaciones
son minúsculas partículas de calcio localizadas en el seno. Pueden
aparecer individualmente o en forma de racimos. Las
microcalcificaciones que aparecen en un mamograma causan más
preocupación, pero no siempre indican la presencia de cáncer. La forma
y la distribución de las microcalcificaciones ayudan al radiólogo a
evaluar cuán probable es que el cáncer esté presente. En la mayoría de
las instancias, la presencia de microcalcificaciones no significa que
se necesite realizar una biopsia. Si las microcalcificaciones causan
sospechas de cáncer, se realizará una biopsia.
Una masa,
que puede ocurrir con o sin calcificaciones, es otro cambio importante
en los mamogramas. Estas masas pueden deberse a muchas cosas,
incluyendo quistes (sacos llenos de líquido que no son cancerosos) y
tumores sólidos no cancerosos (como los fibroadenomas). Por lo general,
las masas que no son quistes necesitan una biopsia.
- En un examen físico, un quiste y un tumor se pueden sentir
igual al parparse. Puede que también luzcan igual en un
mamograma. Para confirmar que una masa en realidad es un quiste, a
menudo se utiliza la ecografía del seno. Otra opción consiste en
remover (aspirar) el líquido del quiste con una aguja hueca y delgada.
- Si una masa no es un simple quiste (que al menos es
parcialmente sólido), entonces es posible que usted necesite más
estudios por imágenes. Algunas masas pueden se observadas con
mamogramas periódicos, mientras que otras pudieran necesitar una
biopsia. El tamaño, la forma y los márgenes (bordes) de la masa ayudan
al radiólogo a determinar si hay cáncer.
Es muy importante que el radiólogo tenga disponible sus mamogramas
anteriores, ya que éstos pueden ser útiles para mostrar si una masa o
calcificación no ha cambiado en muchos años. Esto implicaría que es
probable que la masa sea una condición benigna y que no se requiera de
una biopsia.
Limitaciones de los mamogramas
Un mamograma no puede demostrar que un área anormal es cáncer. Para
confirmar si hay presencia de cáncer, se debe extraer una cantidad
pequeña de tejido y examinarse con un microscopio. Este procedimiento
se conoce como biopsia.
Para más información sobre este tema, remítase al documento “Para las
mujeres que enfrentan una biopsia del seno”, de la Sociedad Americana
del Cáncer.
Debe estar consciente de que los mamogramas se hacen para encontrar
cánceres que no se puede palpar. Si tiene una masa en el
seno, debe hacerla revisar por su médico, quien puede recomendar
una biopsia, incluso si el mamograma reporta
resultados normales.
Para algunas mujeres, como aquellas con implantes de senos, es posible
que sea necesario obtener más imágenes. Los implantes de seno
dificultan la visualización del tejido del seno en los mamogramas
convencionales, pero se pueden utilizar otras tomas diferentes con
desplazamiento de implantes y compresión, para examinar más
completamente el tejido del seno.
Los mamogramas no son estudios perfectos que siempre encuentran cáncer
de seno. En mujeres jóvenes, los mamogramas no son tan
eficaces, generalmente porque sus senos son densos, lo que puede
ocultar un tumor. Esto también puede ser cierto para mujeres
embarazadas y las que están lactando. Debido a que la mayoría de los
cánceres de seno ocurre en mujeres de edad avanzada, esto usualmente no
representa una gran preocupación.
Sin embargo, esto puede ser un problema para las mujeres jóvenes que
tienen un alto riesgo de cáncer de seno (debido a mutaciones genéticas,
fuerte antecedente familiar de cáncer de seno u otros factores) ya que
a menudo desarrollan este cáncer a una temprana edad. Por esta razón,
la Sociedad Americana del Cáncer ahora recomienda las imágenes por
resonancia magnética (MRI) además de los mamogramas como pruebas de
detección en estas mujeres. (El MRI se describe más adelante). Si desea
más información al respecto, consulte también nuestro documento
disponible en inglés "Mammograms
and Other Breast Imaging Procedures".
Consejos para realizar los mamogramas
Las siguientes son sugerencias para asegurarse que recibirá un
mamograma de calidad:
- Si no está a la vista cerca del escritorio de la
recepcionista, pida le muestren el certificado de FDA otorgado a todas
las instalaciones que ofrecen mamografía. La FDA requiere que todas las
instalaciones reúnan los niveles más altos de seguridad y calidad para
poder ofrecer servicios de mamografía. Sin este certificado, una
instalación no puede ofrecer mamografía.
- Acuda a un centro de atención especializado en mamogramas o
que efectúe muchos cada día.
- Si está satisfecha con la buena calidad del centro de
atención, continúe yendo anualmente para que así se puedan comparar sus
mamogramas cada año.
- Si acude a un centro de atención por primera vez, traiga
una lista de los lugares, las fechas de los mamogramas, las biopsias u
otros tratamientos del seno que haya tenido en el pasado.
- Si se ha hecho mamogramas en otro centro de atención, haga
lo posible por obtener sus mamogramas anteriores para que los lleve al
nuevo centro de atención (o pida que sean enviados a éste) y así los
puedan comparar con las más recientes.
- Trate de programar su mamograma para un momento del mes
cuando sus senos no estén sensibles o inflamados para ayudar a reducir
la molestia y para asegurar una buena imagen. Trate de evitar hacerse
el mamograma la semana antes del período menstrual (la regla).
- No use desodorante o antitranspirantes el día del examen.
Algunos de éstos contienen sustancias que pueden interferir con la
lectura de su mamograma, ya que pueden aparecer como puntos blancos en
la radiografía.
- Es posible que usted encuentre conveniente vestir una falda
o pantalón para que solamente tenga que quitarse la blusa para el
estudio.
- Programe su mamograma cuando sus senos no estén sensibles o
inflamados para ayudar a reducir la molestia y para asegurar una buena
imagen. Trate de evitar hacerse el mamograma la semana antes del
período menstrual (la regla).
- Siempre descríbale al tecnólogo que está haciendo el
mamograma cualquier síntoma o problema del seno que esté
experimentando. Esté preparada para describir cualquier historial
médico que podría afectar su riesgo de cáncer de seno, tal como
cirugías previas, uso de hormona, o antecedentes familiares o
personales de cáncer de seno. Además discuta con su médico o enfermera
cualquier problema o hallazgo nuevo en su seno antes de hacerse el
mamograma.
- Si su médico no se comunica con usted dentro de 10 días, no
asuma que el resultado del mamograma fue normal. Llame a su médico o al
centro de atención.
Qué se debe esperar cuando se vaya a
hacer un mamograma
- Someterse a un mamograma requiere que usted se desvista de
la cintura hacia arriba. La instalación le proporcionará una bata para
que se cubra durante el procedimiento.
- Un tecnólogo estará presente a fin de colocar los senos
para el mamograma. La mayoría de los técnicos son mujeres. Usted y el
tecnólogo serán los únicos que estarán durante el mamograma.
- Para obtener una imagen de mamograma de alta calidad es
necesario comprimir ligeramente el seno. Un tecnólogo coloca el seno en
la placa inferior de la máquina del mamograma. Esta placa está hecha de
metal y tiene una gaveta que contiene la película de la radiografía o
la cámara para producir una imagen digital. Se baja la placa superior,
que está hecha de plástico, para comprimir el seno por unos cuantos
segundos mientras se toma la imagen.
- El procedimiento completo toma alrededor de 20 minutos. La
compresión del seno propiamente dicha sólo dura unos segundos.
- Es posible que experimente ciertas molestias durante la
compresión del seno, pero no debe sentir dolor. Trate de no programar
un mamograma para cuando sea más probable que sus senos estén
sensibles, como justo antes o durante el periodo menstrual.
- Ahora se requiere que todos los centros de mamografía
envíen los resultados en un lapso de 30 días. Por lo general, si hay
algún problema con el mamograma, usted debe ser notificada en un lapso
de cinco días hábiles.
- Sólo de dos a cuatro de cada 1,000 mamogramas de detección
conduce a un diagnóstico de cáncer. Aproximadamente un 10% de las
mujeres que se someten a un mamograma necesitarán más pruebas, y sólo
la mayoría necesitará un mamograma adicional. No se alarme si esto le
sucede. Sólo de un 8% a un 10% de estas mujeres necesitarán una
biopsia, y la mayoría (80%) de estas biopsias no darán como resultado
un diagnóstico de cáncer.
Si es mujer y tiene 40 años o más, debe someterse a un mamograma cada
año. Puede programar el siguiente mientras se encuentre en el centro o
puede solicitar que se le envíe un recordatorio cuando se aproxime la
fecha.
Para más información acerca de los mamogramas y los estudios por
imágenes para la detección temprana y el diagnóstico de las
enfermedades del seno, favor de referirse al documento disponible en
inglés "Mamograms and
Other Breast Imaging Procedures" de la Sociedad
Americana del Cáncer.
Signos y
síntomas de los cambios del seno
Aunque el uso extenso de los mamogramas de detección ha aumentado el
número de cánceres de seno detectados antes de que causen síntomas,
algunos cánceres de seno no se detectan mediante mamogramas, ya sea por
que no se realizó la prueba o porque aun en condiciones ideales los
mamogramas no detectan todos los cánceres de seno.
El signo más común del cáncer de seno es una nueva masa o
protuberancia. Una masa no dolorosa, dura y con bordes irregulares
tiene más probabilidades de ser cáncer, aunque los tumores cancerosos
del seno pueden ser sensibles a la palpación, blandos y de forma
redondeada. Por esa razón, es muy importante que cualquier masa o
protuberancia, o cambio en el seno sea revisada por un profesional de
la salud con experiencia en el diagnóstico de las enfermedades del
seno.
Otros posibles signos de cáncer de seno incluyen los siguientes:
- Inflamación de parte o de todo el seno (aunque no se sienta
una protuberancia definida).
- Irritación o hendiduras en la piel.
- Dolor en el seno o en el pezón.
- Retracción (contracción) de los pezones.
- Enrojecimiento, descamación o engrosamiento de la piel del
seno o del pezón.
- Una secreción del pezón que no sea leche materna.
Algunas veces el cáncer de seno se puede propagar a los ganglios
linfáticos axilares y causar una protuberancia o inflamación allí, aun
antes de que el tumor original en el tejido del seno tenga el tamaño
suficiente para poderse palpar. Al doctor también se le debe notificar
cualquier inflamación de los ganglios linfáticos.
Examen
clínico de los senos
El examen clínico de los senos es un examen de los senos que hace un
profesional de la salud como un médico, enfermera titulada practicante,
enfermera o asistente médico. Para este examen, usted se desviste de la
cintura hacia arriba. El profesional del cuidado de la salud primero
observará los senos tratando de detectar si hay anomalías en su tamaño
o forma, o cambios en la piel de los senos o de los pezones. Luego,
usando las yemas de los dedos, el examinador palpará suavemente sus
senos.
Se le dará atención especial a la forma y textura de los senos,
localización de cualquier protuberancia, y si tal protuberancia está
adherida a la piel o a tejidos más profundos. También examina
el área debajo de los dos brazos.
Durante el examen clínico de los senos, la mujer que no sabe cómo
examinarse sus senos puede aprovechar la oportunidad para aprender de
los profesionales de la salud la manera correcta de hacer el
autoexamen. Pida a su médico o enfermera que le enseñe y que observe
cómo usted lo hace.
Conozca sus
senos y autoexamen
A partir de los 20 años de edad, se les debe informar a las mujeres
sobre los beneficios y limitaciones del autoexamen de los senos. La
mujer debe familiarizarse con el aspecto natural de sus senos, mediante
la observación y la palpación, y notificar inmediatamente a su médico
cualquier cambio nuevo relacionado con sus senos. Encontrar un cambio
en los senos no significa necesariamente que se trate de cáncer.
Una mujer puede notar cambios en sus senos cuando se familiariza con el
aspecto normal de sus senos al observar y palpar sus senos en busca de
cualquier cambio (toma de conciencia) o cuando opta por usar un método
paso a paso y usa un programa específico para examinar sus senos.
Las mujeres que tienen implantes de seno pueden hacerse el autoexamen
de los senos. Puede que sea útil la ayuda del cirujano para ayudar a
identificar los bordes del implante, de tal manera que usted pueda
saber qué es lo que está palpando. Se cree que los implantes empujan el
tejido del seno, lo que hace más fácil examinarlo. Las mujeres que
están embarazadas o amamantando a un bebé, también pueden optar por
examinarse sus senos regularmente.
Si usted opta por hacerse el autoexamen, la siguiente información
provee un método paso a paso para realizar el examen. El mejor momento
para que la mujer examine sus senos es cuando éstos no están sensibles
ni inflamados. En las mujeres que decidan hacerse el autoexamen de los
senos, el profesional de la salud debe revisar, durante los exámenes
periódicos de salud, la técnica que ellas emplean para hacerse el
autoexamen de los senos.
Es aceptable que las mujeres opten por no hacerse el autoexamen de los
senos o hacerlo ocasionalmente. La mujer que opta por no hacerse el
autoexamen aún debe familiarizarse con el aspecto y sensación natural
de sus senos y notificar inmediatamente a su médico cualquier cambio.
Cómo examinar sus senos
Acuéstese boca arriba y coloque el brazo derecho detrás de la cabeza.
El examen se realiza mientras está acostada y no de pie. Esto se debe a
que cuando se está acostada el tejido del seno se extiende
uniformemente sobre la pared torácica, haciendo que el tejido esté lo
más delgado posible. Esto permite que se pueda palpar todo el
tejido del seno con mucha más facilidad.
Utilice las yemas de los tres dedos del medio de la mano izquierda para
palpar cualquier masa, bulto o protuberancia en el seno derecho. Con
las yemas de los dedos, emplee movimientos circulares contiguos del
tamaño de una moneda de diez centavos para palpar el tejido del seno.
Use tres niveles de presión diferentes para palpar toda el área del
tejido del seno. La presión leve es necesaria para palpar el tejido que
está más cercano a la piel, mientras que la presión moderada servirá
para palpar un poco más profundo. Es normal sentir un reborde firme en
la curva inferior de cada seno, pero usted debe informar a su médico si
siente algo fuera de lo ordinario. Si no está segura de la
presión que debe hacer, hable con su médico o enfermera. Emplee cada
nivel de presión para palpar el tejido del seno antes de pasar a la
próxima área.
Mueva las yemas de sus dedos en un patrón de arriba hacia abajo,
comenzando con una línea derecha imaginaria dibujada en el lado de su
costado que vaya desde la axila y se mueva por todo el seno hasta el
medio del esternón. Asegúrese de examinar toda el área del seno yendo
hacia abajo hasta donde usted siente sólo las costillas y hacia arriba
hasta llegar al cuello o a la clavícula.
Existe cierta evidencia que sugiere que el patrón de arriba y abajo
(algunas veces llamado patrón vertical) es el patrón más efectivo para
cubrir toda el área del seno sin dejar de examinar ningún tejido del
seno.
Repita el examen con el seno izquierdo, colocando su brazo izquierdo
detrás de su cabeza y empleando las yemas de los dedos de la mano
derecha para realizar el examen.
Mientras esté de pie frente a un espejo, con sus manos presionando
hacia abajo firmemente sus caderas, observe sus senos para detectar
cualquier cambio en tamaño, forma, contorno, formación de hoyuelos, o
enrojecimiento o escamosidad de los pezones o de la piel de los senos,
(cuando se hace presión hacia abajo a las caderas, los músculos de la
pared torácica se contraen y esto hace que sobresalga cualquier cambio
en los senos).
Examine cada axila mientras esté sentada o parada y con su brazo
ligeramente levantado para que usted pueda palpar esa área con
facilidad. Si levanta el brazo completamente, el tejido estará rígido
en esa área, lo que hará más difícil examinarla.
Este procedimiento para hacer el autoexamen de los senos es diferente a
recomendaciones anteriores. Estos cambios son parte de una revisión
extensa de la literatura médica y la aportación de un grupo de expertos
que consultamos. Existe evidencia de que esta posición de la mujer
(acostada), el área a palparse, el patrón para cubrir el seno, y el uso
de distintos niveles de presión aumentan la habilidad de la mujer de
encontrar áreas anormales a través de este examen.
Nuevas
tecnologías para la detección del
cáncer del seno
La mamografía es la prueba convencional actual para detectar el cáncer
de seno. También se recomiendan las imágenes por resonancia magnética
(MRI) en conjunto con los mamogramas para algunas mujeres con cáncer de
seno. Otras pruebas, como la ecografía, están siendo estudiadas también.
Imágenes por resonancia magnética
Para ciertas mujeres en un riesgo alto de cáncer de seno, la detección
con imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI)
se recomienda junto con el mamograma anual. El MRI no se recomienda
generalmente como una herramienta de detección por sí misma porque a
pesar de que es un examen sensitivo, aún podría pasar por alto algunos
cánceres que los mamogramas sí detectarían. El MRI también se puede
usar en otras situaciones, tal como para examinar áreas sospechosas
encontradas en un mamograma. Además, el MRI se puede usar en las
mujeres que han sido diagnosticadas con cáncer de seno para determinar
mejor el tamaño real del cáncer y para buscar cualquier otro cáncer en
el seno.
Un MRI utiliza imanes y ondas de radio, en lugar de rayos X, para
producir imágenes transversales muy detalladas del cuerpo. Los exámenes
más útiles para las imágenes del seno usan un material de contraste
(llamado gadolinio) que se inyecta en una vena pequeña del brazo antes
o durante el examen. Esto mejora la capacidad de un MRI en mostrar
claramente los tejidos del seno detalladamente.
Las imágenes por resonancia magnética toman mucho tiempo (a menudo
hasta una hora). Usted tiene que permanecer acostados dentro de un tubo
estrecho, lo cual puede ser confinante y puede molestar a las personas
que sufren de claustrofobia (temor a lugares cerrados). La máquina
produce un zumbido fuerte y martillante que puede resultar incómodo. En
algunos centros se proporcionan audífonos para escuchar música y
bloquear estos ruidos.
Aunque las imágenes por resonancia magnética son más sensibles en
detectar cáncer que los mamogramas, también presentan un mayor índice
de positivos falsos (en donde las pruebas detectan algo que resulta no
ser cáncer), lo cual origina que se realicen más pruebas y biopsias de
lo necesario. Esta es la razón por la cual no se recomienda como una
prueba de detección para mujeres con un riesgo promedio de cáncer de
seno, ya que generaría biopsias y otras pruebas innecesarias en una
gran cantidad de estas mujeres.
Así como la mamografía hace uso de maquinaria de rayos X diseñadas
especialmente para obtener imágenes del seno, las imágenes por
resonancia magnética también requieren de equipo especial. Las máquinas
de MRI para los senos producen imágenes de calidad superior en
comparación con las máquinas de MRI diseñada para examinar la cabeza,
el tórax o el abdomen. Sin embargo, muchos hospitales y centros de
imágenes no cuentan con dicho equipo especializado. Es importante que
los estudios de MRI se hagan en instalaciones donde se puedan hacer
biopsias del seno guiadas por MRI. De otra forma, el examen completo
tendrá que repetirse en otra instalación donde se haga la biopsia.
El MRI es más costoso que la mamografía. La mayoría de las compañías de
seguro médico cubrirán estas pruebas si se demuestra que una mujer está
en alto riesgo, pero aún no se desconoce cuáles de estas compañías lo
harán. Actualmente existen inquietudes sobre los costos y el acceso
limitado a servicios de pruebas de detección del seno con MRI de alta
calidad para mujeres con un alto riesgo de cáncer de seno.
Ecografía del seno
La ecografía, también conocida como sonograma o ultrasonido, es un
método por imágenes que utiliza ondas sonoras para observar el interior
de una parte del cuerpo. En esta prueba, se coloca un pequeño
instrumento en la piel que parece micrófono y que se llama transductor
(primero se lubrica con gel). Un transductor emite las ondas sonoras y
detecta los ecos a medida que rebotan de los tejidos del cuerpo. Una
computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que
aparece en una pantalla. Este estudio no causa dolor y no le expone a
radiación.
La ecografía del seno se utiliza a veces para evaluar los problemas en
los senos que se detectan durante un mamograma de diagnóstico o de
detección, o durante un examen físico. La ecografía del seno no suele
llevarse a cabo para la detección. Algunos estudios han sugerido que la
ecografía puede ser una adición útil a la mamografía durante la
detección en mujeres con tejidos densos del seno (los cuales son
difíciles de evaluar con un mamograma), pero no se recomienda el uso de
la ecografía en lugar del mamograma.
La ecografía es útil para evaluar algunas masas del seno, y es la única
manera para determinar si un área sospechosa es un quiste (saco lleno
de líquido) sin necesidad de introducir una aguja para extraer líquido.
Los quistes no pueden ser diagnosticados de forma precisa mediante un
examen físico solamente. Puede que también se lleve a cabo una
ecografía del seno para ayudar a los médicos a guiar la aguja de una
biopsia en algunas lesiones del seno.
La ecografía se ha convertido en un recurso valioso para usarse junto
con un mamograma, ya que está disponible ampliamente, no es un
procedimiento agresivo y es menos costoso que las otras opciones. Sin
embargo, la eficacia de una prueba de ecografía depende de la habilidad
y experiencia del técnico que la realiza. Aunque la ecografía es una
prueba menos sensible que un MRI (es decir, detecta menos tumores),
tiene la ventaja de estar más disponible y ser menos costosa.
Ductograma
Esta prueba, también llamada galactograma, algunas veces es útil para
determinar la causa del flujo del pezón. La mayoría de los líquidos o
secreciones del pezón no son cáncer. En general, si la secreción luce
lechosa o color verdoso claro, es muy poco probable que se trate de
cáncer. Si la secreción es roja o café rojizo, lo cual sugiere que
contiene sangre, es probable que pudiera tratarse de un cáncer, aunque
es más probable que se trate de una lesión, infección o de un tumor
benigno.
En esta prueba, se introduce un tubo plástico muy delgado en la
abertura de un conducto del pezón. Se inyecta una pequeña cantidad de
material de contraste que delinea la forma del conducto en una imagen
de radiografía y muestra si hay una masa en el interior del conducto.
Mamogramas digitales
Un mamograma digital, conocida en inglés como "full-field digital
mammography” o FFDM, es similar al mamograma convencional en cuanto a
que se usan rayos X para producir una imagen de su seno. La diferencia
radica en la forma en que la imagen es grabada, analizada por el médico
y almacenada. Los mamogramas convencionales son grabados en hojas
largas de película fotográfica, mientras que los mamogramas digitales
son grabados y almacenados en una computadora. Después del examen, el
doctor puede observarlos en una pantalla de computadora y ajustar el
tamaño de la imagen, la claridad, o el contraste para ver más
claramente ciertas áreas. Las imágenes digitales también se pueden
enviar electrónicamente a otro lugar para una consulta a distancia con
especialistas del seno. Aunque muchos centros no ofrecen actualmente la
opción digital, se espera que en el futuro esta técnica esté
ampliamente disponible.
Debido a que los mamogramas digitales cuestan más que los mamogramas
convencionales, se están realizando actualmente estudios para
determinar qué forma de mamograma beneficiará más a las mujeres a largo
plazo. Algunos estudios han encontrado que las mujeres que se someten a
la mamografía digital tienen que regresar con menos frecuencia a
hacerse estudios por imágenes adicionales debido a áreas inconclusas en
el mamograma original. Un estudio abarcador realizado recientemente
encontró que la mamografía digital era más precisa en encontrar
cánceres en las mujeres menores de 50 años y en mujeres con tejido del
seno denso. No obstante, las tasas de resultados inconclusos fueron
similares entre el mamograma digital y el mamograma con película. Es
importante recordar que el mamograma con película convencional es
también efectivo para esos grupos de mujeres, y ellas no deben dejar de
hacerse el mamograma regular si el mamograma digital no está disponible.
Diagnóstico y detección asistida por
computadora
Durante las últimas décadas, el diagnóstico y detección por computadora
(computer-aided detection and diagnosis, CAD) se ha desarrollado para
ayudar a los radiólogos a detectar cambios sospechosos en los
mamogramas. Esto puede hacerse con mamograma de película convencional o
con mamograma digital.
Las computadoras pueden ayudar a identificar áreas anormales en un
mamograma al actuar como un segundo conjunto de “ojos”. Para los
mamogramas convencionales, la película se coloca en una máquina que
convierte la imagen en una señal digital que luego es analizada por la
computadora. De forma alterna, la tecnología puede ser aplicada a un
mamograma digital. Luego, la computadora muestra la imagen en una
pantalla de vídeo con marcadores que indican las áreas que el radiólogo
“cree” que debe examinar específicamente con detenimiento.
Aún no es claro cuán útil podrá ser el diagnóstico y detección por
computadora. Algunos médicos encuentran que es útil, pero un estudio
abarcador recientemente encontró que no mejoró significativamente la
precisión de la detección del cáncer de seno. No obstante, aumenta el
número de mujeres que necesitaron hacerse biopsias del seno. Se
necesitan más estudios sobre este método.
Mamocintigrafía (imágenes moleculares del
seno)
En la mamocintigrafía se inyecta un trazador ligeramente radioactivo,
llamado tecnecio sestamibi, en una vena. El trazador se adhiere a las
células del cáncer de seno y es detectado por una cámara especial.
Ésta es una técnica más nueva que la mayoría de los médicos siguen
considerando experimental. Algunos radiólogos creen que algunas veces
resulta útil para observar áreas sospechosas encontradas en los
mamogramas regulares, aunque su función exacta aún no está clara. La
investigación actual está dirigida a mejorar la tecnología y evaluar su
uso en situaciones específicas, tal como en caso de senos densos en
mujeres más jóvenes. Algunos estudios preliminares han sugerido que
puede ser tan preciso como los exploradores más costosos de imágenes
por resonancia magnética (MRI).
Tomosíntesis (Mamografía 3D)
Esta tecnología es básicamente una extensión del mamograma digital.
Para esta prueba, la mujer se acuesta boca abajo en una camilla que
tiene un orificio por el cual cuelga el seno, y una máquina toma
radiografías mientras rota alrededor del seno. La tomosíntesis permite
que el seno sea visto como muchas secciones delgadas que se pueden
combinar en una imagen tridimensional. Puede que les permita
a los médicos detectar lesiones más pequeñas o aquellas que no podrían
verse en los mamogramas convencionales. Todavía esta tecnología sigue
considerándose experimental y no está disponible en el mercado.
Otras pruebas
Estas pruebas se pueden hacer con propósitos de investigación, pero
todavía no se ha encontrado que sean útiles en el diagnóstico de cáncer
de seno en la mayoría de las mujeres.
Examen de la secreción del pezón
Si presenta secreción en el pezón, se puede colectar una muestra del
líquido y observarlo con un microscopio para ver si contiene células
cancerosas. Aun cuando no se encuentran células cancerosas en la
secreción del pezón, no es posible determinar con certeza que no hay
cáncer de seno. Si la paciente presenta una masa sospechosa, es
necesario realizar una biopsia de la masa, aunque la muestra de la
secreción del pezón no muestre células cancerosas.
Lavado ductal y aspiración del pezón
El lavado ductal
es una prueba experimental desarrollada para las mujeres que no tienen
síntomas de cáncer de seno, pero que están en un riesgo muy alto de
cáncer de seno. No es una prueba para detectar o diagnosticar el cáncer
de seno, pero ésta puede ayudar a proveer un panorama más preciso del
riesgo de una mujer de padecerlo.
Para esta prueba, se ejerce una succión suave para ayudar a extraer
pequeñas cantidades de líquido de los conductos lácteos hasta la
superficie del pezón, lo que ayuda a localizar las aberturas naturales
de los conductos lácteos en la superficie del pezón. Luego, se
introduce un tubo diminuto en la abertura de un conducto. Se administra
lentamente solución salina a través del tubo para enjuagar suavemente
el conducto y recolectar células. Entonces el líquido se extrae a
través del tubo y se envía al laboratorio para analizar las células en
un microscopio.
El lavado ductal es más útil como prueba para determinar el riesgo de
cáncer que como prueba de detección del cáncer. Esta prueba no se
considera apropiada para las mujeres que no tienen un alto riesgo de
padecer cáncer de seno. Todavía no se sabe si en algún momento se
convierta en una herramienta útil. La prueba no ha mostrado que pueda
detectar cáncer en sus etapas iniciales. Es necesario realizar más
estudios para definir mejor la utilidad de esta prueba.
La aspiración del pezón
también detecta células anormales que están surgiendo en los conductos.
El dispositivo para la aspiración del pezón utiliza unas copas pequeñas
que son colocadas en los senos de la mujer. El dispositivo calienta los
senos, los comprime suavemente, y aplica una succión ligera para
extraer líquido del pezón hasta la superficie del seno. Luego, se
recoge el líquido del pezón para ser enviado a un laboratorio para
análisis. Al igual que el lavado ductal, este procedimiento puede
utilizarse como prueba para determinar el riesgo de cáncer, pero no es
apropiada como prueba para detectar el cáncer. La prueba no ha mostrado
que pueda detectar cáncer en sus etapas iniciales.
Hable con su médico
Si usted cree que tiene un mayor riesgo de padecer cáncer de seno,
hable con su médico sobre lo que se conoce acerca de estos exámenes y
sus beneficios potenciales, limitaciones y daños. Luego, tomen una
decisión juntos en cuanto a lo más que le conviene.
Para más información acerca de los estudios por imágenes para la
detección y el diagnóstico de las enfermedades del seno, favor de
referirse al documento disponible en inglés "Mamograms and Other Breast
Imaging Procedures" de la Sociedad Americana del Cáncer.
Cómo
pagar las pruegas de detección del cáncer del seno
Esta sección provee un resumen sobre las leyes que garantizan cobertura
de los planes privados de salud, Medicaid y Medicare para los servicios
de detección temprana del cáncer de seno.
Iniciativas estatales para garantizar la
cobertura de las pruebas de mamografías
para los planes de seguro médico privados
Muchos estados requieren que las compañías privadas de seguros,
Medicaid, y los planes de salud de los empleados públicos provean
cobertura y reembolso por procedimientos y servicios específicos de
salud. La Sociedad Americana del Cáncer apoya este tipo de protección
al paciente, particularmente cuando se trata de la prevención del
cáncer basada en evidencia, la detección temprana y los servicios de
tratamiento.
El único estado sin una ley que garantice que los planes privados de
salud cubran u ofrezcan los mamogramas de detección es Utah (remítase a
la tabla que sigue). De los 49 estados restantes que han aprobado
beneficios u ofrecimientos garantizados para la cobertura de la
mamografía, muchos no siguen las guías de la Sociedad Americana del
Cáncer y son más "generosos" o menos "generosos" que nuestras
recomendaciones. . Sin embargo, algunos estados, como Rhode Island,
indicaron en sus leyes que se deben cubrir los mamogramas de detección
de acuerdo con las guías de la Sociedad Americana del Cáncer.
Estados
con leyes que cubren las pruebas de detección mediante
mamografía
| Estado |
Frecuencia
y requisitos de edad |
| Alabama |
Cada dos años para las
que estén en los 40 o por recomendación médica; cada año para las de 50
o más o
por recomendación médica.
|
| Alaska |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
Arizona |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Arkansas |
Las compañías de seguro
tienen que ofrecer cobertura básica para las edades entre 35 y 39, cada
dos años para las
que estén en los 40, cada año para las de 50 o más, o por recomendación
médica. |
| California |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Colorado |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Connecticut |
Cobertura básica para las edades entre 35 y 39, cada
año para las que tengan 40 o más (Las aseguradoras grupales o
individuales tienen que proveer cobertura para una ecografía de
detección completa de todo el seno si es recomendada por un médico para
una mujer clasificada en una categoría 2,3,4 ó 5 según el "American
College of Radiology's Breast Imaging Reporting and Data System").
|
| Washington, DC |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más. |
| Delaware |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más. |
| Florida |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Georgia |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Hawaii |
Anual para las de 40 o más o por recomendación médica.
|
| Iowa |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Idaho |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Illinois |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada año para las de 40 o más. |
| Indiana |
Anual para las de 40 o más o por recomendación médica.
|
| Kansas |
Cobertura de acuerdo a
las guías de la Sociedad Americana del Cáncer si las compañías de
seguro proveen reembolso por los servicios de laboratorio y
radiológicos. |
| Kentucky |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más. |
| Lousiana |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Massachusetts |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada año para las de 40 o más. |
| Maryland |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Maine |
Cobertura cada año para las de 40 o más. |
| Michigan |
Las compañías de seguro
tienen que ofrecer
o incluir cobertura básica para las edades entre 35 y 39, cada año para
las de 40 o más. |
| Minnesota |
Por recomendación médica. |
| Missouri |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Mississippi |
Las compañías de seguro
tienen que ofrecer
cobertura cada año para las de 35 o más. |
| Montana |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Carolina del Norte |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Dakota del Norte |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada año para las de 40 o más o por
recomendación médica. |
| Nebraska |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| New Hampshire |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más. |
| Nueva Jersey |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada año para las de 40 o más. |
| Nuevo México |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Nevada |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada año para las de 40 o más. |
| Nueva York |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada año para las que estén en los 40, o por
recomendación médica. |
| Ohio |
Cobertura inicial para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año si la mujer tiene al menos 50 pero es menor de 65, o por
recomendación médica. |
| Oklahoma |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada año para las de 40 o más. |
| Oregon |
Anual para las mujeres de 40 años o más o por
recomendación médica. |
| Pensilvania |
Anual para las de 40 o más, por recomendación
médica para las menores de 40. |
| Rhode Island |
En conformidad con las guías de la Sociedad Americana
del Cáncer
(además requiere a las aseguradoras grupales o individuales proveer
cobertura para dos mamogramas de detección cada año para las mujeres
que han sido tratadas para el cáncer de seno dentro de los pasados
cinco años o quienes están en alto riesgo de padecer cáncer debido a
predisposición genética, tienen una lesión de alto riesgo descubierta
en una biopsia anterior o tienen hiperplasia ductal atípica). |
| Carolina del Sur |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica en
conformidad con las
guías de la Sociedad Americana del Cáncer. |
| Dakota del Sur |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Tennessee |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más, o por recomendación médica. |
| Texas |
Cada año para mujeres con edad de 35 años o
más. |
| Utah |
Ninguna. |
| Virginia |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40,
cada año para las de 50 o más. |
| Vermont |
Anual para las de 50 o más, por recomendación médica
para las
menores de 50. |
| Washington |
Por recomendación médica. |
| Wisconsin |
Un total de dos pruebas
para las edades entre 45 y 49, cada año para las de 50 o más. |
| West Virginia |
Cobertura básica para
las edades entre 35 y 39, cada dos años para las que estén en los 40. |
| Wyoming |
Cubre un mamograma de
detección y examen clínico del seno y otras pruebas de detección del
cáncer; sin embargo, el plan de salud es responsable de pagar sólo
hasta $250 por todas las pruebas de detección del cáncer. |
Fuentes:
Health Policy Tracking Service, " Mandated Benefits: Breast Cancer
Screening Coverage Requirements," 4/01/04; CDC Division of
Cancer Prevention and Control "State
Laws Relating
to Breast Cancer: Legislative Summary, January 1949 to May 2000."
Health Policy Tracking Service, "Overview: Health Insurance Access and
Oversight," 6/20/05
Netscan’s Health Policy Tracking Service Health Insurance Snapshot,
8/8/05
Netscan’s Health Policy Tracking Service, “Mandated Benefits: An
Overview of 2006 Activity,” 4/03/06
Actualizado 14 de Sept. de 2006, ACS National
Government Relations Department
Otras
iniciativas estatales y
planes auto-asegurados
Otros tipos de cobertura de salud también proveen las pruebas
de detección con mamogramas. Los planes de salud de los empleados
públicos se rigen por los reglamentos y leyes estatales, y muchos de
ellos cubren los mamogramas. Los planes auto-asegurados no se rigen en
el ámbito estatal, lo que implica que las mujeres que tienen estos
planes no necesariamente reciben beneficios para las mamogramas de
detección, aunque haya leyes estatales que cubran dichos beneficios.
Los planes auto-asegurados típicamente son empleadores grandes. Las
mujeres cuyo seguro de salud sea auto-asegurado deben corroborar con
sus planes de salud para ver qué beneficios de detección temprana del
cáncer de seno cubren.
Medicaid
Todos los programas estatales de Medicaid más el Distrito de Columbia
cubren los mamogramas para la detección temprana. Esta cobertura puede
o no estar de acuerdo con las guías de la Sociedad Americana del
Cáncer. Las oficinas estatales de Medicaid deben proveer información de
cobertura sobre detección temprana a las personas interesadas. Los
programas de Medicaid se rigen por las leyes y reglamentos estatales,
así que la cobertura obligatoria no siempre está clara en las leyes.
Además, todos los 50 estados y el Distrito de Columbia han adoptado
proveer cobertura del Medicaid a las mujeres diagnosticadas con cáncer
de seno a través del Centers
for Disease Control and Prevention's (CDC’s) National Breast and
Cervical Cancer Early Detection Program (consulte la
próxima sección), para que puedan recibir tratamiento contra el cáncer.
Esta opción le permite a los estados recibir una cantidad significativa
de fondos del gobierno federal. Los requisitos de edad, ingresos, y
otros, para poder recibir tratamiento a través de Medicaid varían según
el estado. (Todos los 50 estados, 4 territorios estadounidenses, el
Distrito de Columbia, y 13 organizaciones que agrupan a los indios
americanos y a los oriundos de Alaska participan en el National Breast and Cervical
Cancer Early Detection Program).
Programa nacional para la detección
temprana del cáncer del seno y el cáncer de cuello uterino
Los estados están haciendo las pruebas para detectar el cáncer de seno
más accesibles a las mujeres de pocos recursos médicos a través del
Programa nacional para la detección temprana del cáncer de seno y el
cáncer de cuello uterino (National
Breast and Cervical Cancer Early Detection Program). Este
programa provee gratuitamente, o a un muy bajo costo, pruebas de
detección temprana de cáncer de seno y del cuello uterino a mujeres de
bajos ingresos, que no tienen seguro médico o médicamente subatendidas.
El NBCCEDP trata de llegar a tantas mujeres de las comunidades
médicamente subatendidas como sea posible, incluidas mujeres de edad
avanzada, mujeres sin seguro médico y mujeres que pertenecen a minorías
raciales y étnicas. Los requisitos de edad e ingreso varían según el
estado.
El programa provee servicios de detección temprana y de diagnóstico,
incluyendo:
- Exámenes clínicos de los senos.
- Mamogramas.
- Pruebas de Papanicolaou.
- Pruebas de diagnóstico para mujeres cuyos resultados de
detección indiquen alguna anomalía.
- Consultas quirúrgicas.
- Referencias a tratamiento.
Aunque el programa se administra dentro de cada estado, tribu o
territorio, el Center
for Disease Control and Prevention (CDC) iguala la
cantidad de financiamiento y apoyo de cada programa.
Desde 1991 cuando el programa comenzó, ha provisto más de 7.8
millones de pruebas de detección temprana a mujeres subatendidas y ha
diagnosticado más de 35,000 casos de cáncer de seno, más de 114,000
lesiones precancerosas del cuello uterino y más de 2,100 casos de
cáncer de cuello uterino. Ahora que el programa está establecido
firmemente, los médicos están detectando nuevos cánceres en sus etapas
más tempranas, lo que conduce a una supervivencia prolongada. Estos
logros demuestran un verdadero esfuerzo a escala nacional. No obstante
y desafortunadamente, debido a limitaciones en los recursos, sólo
alrededor de una de cinco mujeres elegibles entre 40 y 64 años reciben
el servicio en toda la nación.
Como se indicó anteriormente, todos los 50 estados más el Distrito de
Columbia han adoptado proveer cobertura del Medicaid a las mujeres
diagnosticadas con cáncer de seno a través del NBCCEDP (consulte la
próxima sección), para que puedan recibir tratamiento contra el cáncer.
El Departamento de Salud de cada estado tendrá información sobre cómo
comunicarse con el programa de detección temprana del CDC más cercano a
su área. Para más información, por favor comuníquese con el CDC al
1-800-232-4636 o visite la página de Internet www.cdc.gov/cancer.
Medicare
Desde 1998, Medicare ha cubierto los mamogramas una vez cada 12 meses
para todas las mujeres con Medicare de 40 años o más (las mujeres son
elegibles para el Medicare si tienen 65 años o más, está discapacitada
o tiene enfermedad renal de etapa terminal). Medicare también paga por
el examen clínico de los senos y el examen pélvico una vez cada 24
meses. Estos beneficios no están sujetos al deducible usual de Medicare
Parte B. El copago estándar de 20% aplica.
Además, Medicare cubre un examen físico preventivo inicial para todos
los beneficiarios nuevos del Medicare dentro de los primeros seis meses
de inscripción al Medicare. El examen "Bienvenidos al Medicare”
incluirá medidas de su altura, peso y presión arterial, y orientación
sobre servicios de prevención y detección temprana ya cubiertos por el
Medicare, como los mamogramas.
Recursos
adicionales
Más
información de su Sociedad Americana del Cáncer
La siguiente información pudiera serle útil. Estos materiales
pueden solicitarse a través del 1-800-227-2345 o encontrase en nuestra
página web en www.cancer.org.
Organizaciones
nacionales y sitios en Internet*
Además de la Sociedad Americana del Cáncer, los siguientes
son otros recursos de apoyo e información para pacientes:
Centers for Disease
Control and Prevention (CDC)
Cancer Prevention and Control Program
Teléfono sin carg: 1-888-842-6355
Sitio Web: www.cdc.gov/cancer
Información sobre el Programa Nacional de Detección Temprana del
Cáncer del Seno y Cuello Uterino.
National Cancer Institute
(NCI)
Teléfono sin carg: 1-800-422-6237
Sitio Web: www.cancer.gov
Información general sobre el cáncer del seno
*
La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la
Sociedad Americana del Cáncer.
Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a
cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo.
Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.
Referencias
American Cancer Society. Detailed Guide: Breast Cancer. 2009.
Available at: www.cancer.org/docroot/CRI/CRI_2_3x.asp?dt=5. Accessed
September 22, 2009.
Centers for Disease Control and Prevention. National Breast and
Cervical Cancer Early Detection Program. Available at:
www.cdc.gov/cancer/nbccedp/about.htm. Accessed September 22, 2009.
Pisano ED, Gatsonis C, Hendrick E, et al. Diagnostic performance of
digital versus film mammography for breast-cancer screening. N Engl J Med.
2005;353:1773–1783.
Saslow D, Boetes C, Burke W, et al for the American Cancer Society
Breast Cancer Advisory Group. American Cancer Society guidelines for
breast screening with MRI as an adjunct to mammography. CA Cancer J Clin.
2007;57:75–89.
Smith RA, Saslow D, Sawyer KA, et al. American Cancer Society
guidelines for breast cancer screening: Update 2003. CA Cancer J Clin.
2003;53:141–169.
Última
revisión / cambio realizado:
29-Sep.-2009
Última actualización completa: 29-Sep.-2009
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