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Detección temprana del cáncer colorrectal

Aquí usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: el cáncer colorrectal
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¿Qué es el cáncer colorrectal?

El término cáncer colorrectal se usa para referirse al cáncer que se ha originado en el colon o el recto. Algunas veces a estos cánceres se les llama por separado cáncer de colon o cáncer rectal dependiendo del lugar donde se origina. El cáncer de colon y el cáncer de recto tienen muchas características en común, por lo que se presentan juntos en este documento.

El sistema digestivo normal

El colon y el recto son partes del sistema digestivo, que también se denomina sistema gastrointestinal (GI, por sus siglas en inglés). La primera parte del sistema digestivo procesa los alimentos para obtener energía mientras que la parte final (el colon y el recto) absorbe líquido para formar residuos sólidos (excremento o heces fecales) que luego salen del cuerpo.

Para poder entender el cáncer colorrectal, resulta útil cierto conocimiento básico de la estructura normal y el funcionamiento del sistema digestivo (vea la ilustración más adelante).

Después de masticar y tragar los alimentos, éstos se desplazan a través del esófago hasta el estómago. Ahí, se descomponen parcialmente y pasan al intestino delgado. La palabra "delgado" describe el diámetro del intestino delgado, que es menor que el del intestino grueso (colon y recto). El intestino delgado es realmente el segmento más largo del aparato digestivo. Tiene una longitud aproximada de 20 pies. El intestino delgado continúa digiriendo los alimentos y absorbe la mayoría de los nutrientes.

En el abdomen inferior derecho, el intestino delgado se une al colon. El colon (también conocido como intestino grueso es un tubo muscular de aproximadamente cinco pies de largo (metro y medio) que absorbe agua y sal de los alimentos y sirve como área de almacenamiento para la materia de desecho.

El colon consta de cuatro secciones:
  • La primera sección se llama colon ascendente. Comienza con una pequeña bolsa (el ciego) donde el intestino delgado se une al colon y se extiende hacia arriba en el lado derecho del abdomen. El ciego también se ubica donde la apéndice se une al colon.

  • La segunda sección se llama colon transverso ya que se extiende a través del cuerpo del lado derecho hacia el lado izquierdo en el abdomen superior.

  • La tercera sección, el colon descendente, continúa hacia abajo en el lado izquierdo.

  • La cuarta y última sección se conoce como colon sigmoide debido a su forma en S o forma sigmoide.

El material de desecho que queda después de pasar por el colon se conoce como heces fecales o excremento. Las heces fecales pasan al recto, la parte final del sistema digestivo cuya longitud es de seis pulgadas, donde se almacenan hasta que pasan fuera del cuerpo a través del ano.





La pared del colon y del recto está compuesta por varias capas de tejido. El cáncer colorrectal se origina en la capa más interna y puede crecer a través de algunas o de todas las demás capas. La etapa (extensión de la propagación) de un cáncer colorrectal depende en gran medida de cuán profundo ha invadido estas capas, y ayuda a determinar las opciones de tratamiento y el pronóstico. 


Crecimientos anormales en el colon o el recto

En la mayoría de las personas, los cánceres colorrectales se desarrollan lentamente durante varios años. Antes de que se origine un cáncer, usualmente se forma un crecimiento de tejido o un tumor que es un pólipo no canceroso en el revestimiento interno del colon o del recto. Un tumor consiste de tejido anormal que puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso). Un pólipo es un tumor benigno, no canceroso. Algunos pólipos (no todos) pueden transformarse en cáncer, y la probabilidad de transformarse en cáncer depende de la clase de pólipo:  
  • Los pólipos adenomatosos (adenomas) son pólipos que tienen el potencial de transformarse en cáncer. Debido a esto, a los adenomas se les llama condición precancerosa.

  • Los pólipos inflamatorios y los pólipos hiperplásicos, por lo general, no son precancerosos. Pero algunos médicos creen que algunos pólipos hiperplásicos pudiesen convertirse en precancerosos o pudiese ser un signo de un riesgo mayor de adenomas y cáncer, particularmente cuando estos pólipos crecen en el colon ascendente.

La displasia es otra clase de condición precancerosa. La displasia es un área en el revestimiento del colon o del recto donde las células lucen anormales (pero no como células cancerosas verdaderas) cuando son observadas con un microscopio. Estás células pueden transformarse en cáncer con el paso del tiempo. Por lo general, la displasia se presenta en las personas que han tenido enfermedades, como la colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, por muchos años. Ambas enfermedades causan inflamación crónica del colon.


Principio y propagación del cáncer colorrectal

Si se forma el cáncer dentro de un pólipo, puede comenzar a crecer con el tiempo en la pared del colon o del recto. Cuando las células cancerosas se encuentran en la pared, éstas pueden crecer hacia los vasos sanguíneos o los vasos linfáticos. Los vasos linfáticos son canales delgados y diminutos que transportan material de desecho y líquido. El material de desecho y líquido llega primero hasta los ganglios linfáticos adyacentes, que son estructuras en forma de fríjol que ayudan a combatir las infecciones. Una vez las células cancerosas se propagan a los vasos sanguíneos o linfáticos, éstas pueden trasladarse hasta partes distantes del cuerpo, como el hígado. A este proceso de propagación se le llama metástasis.


Tipos de cáncer en el colon y el recto

Varios tipos de cáncer pueden comenzar en el colon o el recto.

Adenocarcinomas

Más del 95% de los cánceres colorrectales son un tipo de cáncer conocido como adenocarcinomas. Estos cánceres comienzan en las células que forman glándulas que producen mucosidad para lubricar el interior del colon y del recto. Los médicos casi siempre se refieren a esto cuando hablan sobre el cáncer colorrectal.

Otros tipos de tumores menos comunes también se pueden formar en el colon y en el recto. Éstos incluyen:

Tumores carcinoides

Estos tumores se originan a partir de células especializadas productoras de hormonas del intestino. Se discuten en el documento disponible en inglés “Tumores carcinoides gastrointestinales” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Tumores del estroma gastrointestinal

Estos tumores se originan de células especializadas en la pared del colon llamadas "células intersticiales de Cajal". Algunos son benignos (no cancerosos), mientras que otros son malignos (cancerosos). Aunque estos tumores pueden ser encontrados en cualquier parte del tracto gastrointestinal, éstos son poco comunes en el colon. Se discuten en el documento disponible en inglés “Tumores estromales gastrointestinales “Tumores gastrointestinales estromales” de la Sociedad Americana del Cáncer.

Linfomas

Éstos son cánceres de las células del sistema inmunitario que típicamente se forman en los ganglios linfáticos, pero que también pudieran comenzar en el colon y el recto o en otros órganos. En nuestro documento sobre el linfoma no Hodgkin se incluye información sobre los linfomas del sistema digestivo.


El resto de este documento se concentra solamente en los adenocarcinomas colorrectales.



La importancia de las pruebas para detectar el cáncer colorrectal

Excluyendo a los cánceres de la piel, el cáncer colorrectal es el tercer cáncer que se diagnostica con más frecuencia tanto en los hombres como en las mujeres en Estados Unidos. Los cálculos más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer indican lo siguiente en cuanto al número de casos de cáncer colorrectal en los Estados Unidos para el 2009:
  • 106,100 nuevos casos de cáncer de colon (52,010 en hombres y 54,090 en mujeres).
  • 40,870 nuevos casos de cáncer de recto (23,580 en hombres y 17,290 en mujeres).

En general, el riesgo de cáncer colorrectal durante la vida es aproximadamente de 1 en 19 (5.3%). El riesgo es ligeramente mayor en los hombres que en las mujeres. Un número de otros factores (descritos en la sección   “Factores de riesgo del cáncer de colorrectal”) también pueden afectar el riesgo de una persona de padecer cáncer colorrectal.

El cáncer colorrectal es la tercera causa principal de fallecimientos asociados al cáncer en los Estados Unidos cuando se consideran a los hombres y a las mujeres por separado, y la segunda causa principal cuando se combinan ambos sexos.  Se calcula que causa alrededor de 49,920 muertes (25,240 hombres y 24,680 mujeres) durante el 2009.

La tasa de muertes (el número de muertes por 100,000 personas cada año) a causa del cáncer colorrectal ha estado disminuyendo por más de 20 años. Esto probablemente se deba a varias razones. Es posible que una de estas razones sea el hecho de que los pólipos se descubren mediante pruebas de detección y son extirpados antes de que se transformen en cáncer. Las pruebas de detección también están permitiendo que más cánceres colorrectales sean encontrados más temprano cuando es más fácil curar la enfermedad. Además, el tratamiento del cáncer colorrectal ha mejorado durante los últimos años.  Como resultado, actualmente existen más de un millón de sobrevivientes de cáncer colorrectal en los Estados Unidos.

Las pruebas de detección del cáncer colorrectal que se hacen regularmente son una de las armas más poderosas para prevenir el cáncer colorrectal. Las pruebas de detección se realizan como parte del proceso de determinar la presencia de cáncer en las personas que no presentan ningún síntoma de la enfermedad.

Desde el momento en que las primeras células anormales comienzan a crecer para convertirse en pólipos, usualmente transcurren aproximadamente de 10 a 15 años para que éstas se transformen en cáncer colorrectal. En muchos casos, las pruebas de detección que se hacen regularmente pueden prevenir el cáncer colorrectal por completo. Esto se debe a que algunos pólipos, o crecimientos, pueden ser encontrados y extirpados antes de que tengan la oportunidad de convertirse en cáncer. Las pruebas de detección también pueden encontrar la enfermedad en sus etapas iniciales, cuando es altamente curable.

Se usan varias pruebas para detectar (encontrar) el cáncer colorrectal en personas que tienen un riesgo promedio de esta enfermedad. Pregúntele a su médico cuáles son las pruebas que están disponibles en el área donde usted reside y cuál opciones serían adecuadas para usted.

Las personas que no han identificado factores de riesgo (que no sea la edad) deben comenzar las pruebas de detección regulares a los 50 años de edad. Por otro lado, las personas que tengan antecedentes familiares u otros factores de riesgo de pólipos o cáncer colorrectal (vea información más adelante), deben hablar con sus médicos sobre la necesidad de comenzar las pruebas a una edad temprana y/o hacerlas con más frecuencia.



Factores de riesgo del cáncer colorrectal

Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de padecer una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición a los intensos rayos solares es un factor de riesgo para el cáncer de piel, y el fumar es un factor de riesgo para el cáncer de pulmón, laringe, boca, garganta, esófago, riñones, vejiga, colon y otros órganos.

Pero los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que usted tendrá la enfermedad. Además, algunas personas que desarrollan la enfermedad puede que no tengan ningún factor de riesgo conocido. Aun cuando una persona con cáncer colorrectal tiene un factor de riesgo, a menudo es muy difícil saber cuánto pudo haber contribuido ese factor de riesgo al cáncer.

Los investigadores han encontrado varios factores de riesgo que pueden aumentar las probabilidades que tiene una persona de presentar pólipos o cáncer colorrectal.


Factores de riesgo que usted no puede cambiar

Edad

Aunque los adultos más jóvenes pueden padecer cáncer colorrectal, las probabilidades de tener cáncer colorrectal aumentan significativamente después de los 50 años de edad. Más del 90% de las personas diagnosticadas con cáncer colorrectal son mayores de 50 años.

Antecedente personal de cáncer colorrectal o pólipos colorrectales

Si usted presenta un antecedente de pólipos adenomatosos (adenomas), tiene un riesgo aumentado de cáncer colorrectal, especialmente si los pólipos son grandes o si son numerosos.

Si ha padecido cáncer colorrectal, aunque se le haya extirpado completamente, tiene más probabilidades de padecer nuevos cánceres en otras áreas del colon y del recto. Las probabilidades de que esto suceda son mucho mayores si usted padeció su primer cáncer colorrectal siendo joven.

Antecedente personal de enfermedad inflamatoria del intestino

La enfermedad inflamatoria intestinal (IBD, por sus siglas en inglés), incluyendo la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, es una afección en la cual el colon se encuentra inflamado durante un período prolongado de tiempo. Si usted padece IBD, su riesgo de cáncer colorrectal aumenta, y necesita hacerse las pruebas de detección con más frecuencia.

Las personas que han padecido IBD por muchos años a menudo desarrollan displasia. El término displasia se utiliza para describir las células en el revestimiento del colon o del recto que lucen anormales (pero no como células cancerosas verdaderas) cuando se observan con un microscopio. Estás células pueden transformarse en cáncer con el paso del tiempo.

La enfermedad inflamatoria intestinal es diferente al síndrome del intestino irritable (IBS), el cual no representa un riesgo aumentado de cáncer colorrectal.

Antecedentes familiares de cáncer colorrectal

La mayoría de los cánceres colorrectales ocurren en personas sin antecedentes familiares de cáncer colorrectal. A pesar de esto, tanto como una de cinco personas que padece cáncer colorrectal tiene otros familiares que han sido afectados por esta enfermedad.

Las personas con un antecedente de cáncer colorrectal o de pólipos adenomatosos en uno o más familiares de primer grado (padres, hermanos o hijos) tienen un riesgo aumentado. El riesgo es alrededor del doble para aquellas personas con un solo familiar de primer grado afectado. Resulta aún mayor si el familiar de primer grado es menor de 60 años, o si más de un familiar de primer grado es afectado.

Las razones para el riesgo aumentado no están claras en todos los casos. Los cánceres que “corren en la familia” debido a genes hereditarios, compartieron factores ambientales, o cierta combinación de éstos.

Las personas con antecedentes familiares de pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal deben hablar con sus médicos sobre la posible necesidad de comenzar las pruebas de detección antes del los 50 años de edad. Si usted ha tenido pólipos adenomatosos o cáncer colorrectal, es importante que informe a sus familiares cercanos para que puedan notificar de esto a sus médicos y comiencen las pruebas de detección a la edad adecuada.

Síndromes hereditarios

Alrededor del 5% de las personas con cáncer colorrectal tienen una susceptibilidad genética hereditaria para esta enfermedad. Los dos síndromes hereditarios más comunes asociados a los cánceres colorrectales son la poliposis familiar adenomatosa (familial adenomatous polyposis, FAP) y cáncer colorrectal hereditario no asociado a poliposis (hereditary non-polyposis colorectal cancer, HNPCC).

Poliposis adenomatosa familiar (FAP): la poliposis adenomatosa familiar (FAP) es causada por cambios (mutaciones) en el gen APC que una persona hereda de sus padres. Aproximadamente 1% de todos los cánceres colorrectales se debe a la poliposis adenomatosa familiar.

Las personas con esta enfermedad típicamente presentan cientos o miles de pólipos en el colon y el recto, usualmente en la adolescencia o en la adultez temprana. El cáncer, por lo general, surge en uno o más de estos pólipos tan pronto como a la edad de 20 años. Al cumplir los 40 años, casi todas las personas con este desorden tendrán cáncer si no se realiza una cirugía preventiva (extirpación del colon).

La poliposis adenomatosa familiar algunas veces se relaciona con el síndrome de Gardner, una afección que también se manifiesta con tumores benignos (no cancerosos) de la piel, el tejido conectivo blando y los huesos.

Cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis (HNPCC): el HNPCC, también conocido como síndrome de Lynch, representa alrededor del 3% al 4% de todos los cánceres colorrectales. El HNPCC puede ser causado por cambios hereditarios en un número de genes diferentes que ayudan normalmente a reparar el daño al ADN.

Este síndrome también se presenta cuando las personas son relativamente jóvenes. Las personas con HNPCC tienen pólipos, pero sólo presentan pocos, no cientos de ellos, como en el caso de la poliposis adenomatosa familiar. El riesgo de cáncer colorrectal en el transcurso de la vida de una persona con esta condición puede ser tan alto como 70% a 80%.

Las mujeres con esta condición también tienen un riesgo muy alto de cáncer de endometrio (el revestimiento del útero). Otros cánceres asociados a el HNPCC incluyen el cáncer de ovario, estómago, intestino delgado, páncreas, riñón, uréteres (conductos que llevan la orina desde los riñones hasta la vejiga) y las vías biliares.

Para más información sobre el HNPCC, consulte las secciones “¿Conocemos las causas del cáncer colorrectal?” y “¿Se puede prevenir el cáncer colorrectal?” de nuestro documento con más detalles “Cáncer colorrectal”.

Síndrome de Turcot: ésta es una afección hereditaria que se presenta en raras ocasiones, en la que las personas están en riesgo aumentado de pólipos adenomatosos y cáncer colorrectal, así como tumores cerebrales. En realidad, existen dos tipos de síndrome de Turcot:
  • Uno puede ser causado por cambios genéticos similares a aquellos vistos en poliposis adenomatosa familiar, en cuyos casos los tumores cerebrales son meduloblastomas.

  • El otro también puede ser causado por cambios genéticos similares a aquellos vistos en HNPCC, en cuyos casos los tumores cerebrales son glioblastomas.

Síndrome Peutz-Jeghers: las personas con esta rara afección hereditaria tienden a presentar pecas alrededor de la boca (y algunas veces en sus manos y pies) y grandes pólipos en sus tractos digestivos. Tienen un riesgo significativamente mayor de cáncer colorrectal, así como de otros cánceres, los cuales usualmente se presentan a una edad más temprana que lo habitual.

La identificación de las familias con estos síndromes hereditarios es importante, ya que permite a los médicos recomendar medidas específicas como pruebas de detección y otras medidas preventivas cuando los familiares son más jóvenes.

Debido a que varios tipos de cáncer pueden estar asociados a estos síndromes, las personas deben cotejar sus antecedentes médicos familiares de pólipos o de cualquier tipo de cáncer. Si usted ha tenido pólipos ademonatosos o cáncer, es importante que notifique a sus familiares cercanos. La persona con antecedentes familiares de pólipos colorrectales o de cáncer debe considerar la orientación genética para revisar su árbol médico familiar y determinar si es correcto someterse a pruebas genéticas. De ser necesario, esto puede ayudarles a tomar decisiones sobre pruebas de detección y tratamiento a una edad temprana.

Antecedentes étnicos y raciales

Las personas de la raza negra tienen las tasas de incidencia y de mortalidad de cáncer colorrectal más altas en comparación con todos los grupos raciales en los Estados Unidos. La razón de esto todavía no se comprende.

Los judíos con ascendencia en Europa Oriental (judíos Ashkenazi) tienen uno de los riesgos mayores de cáncer colorrectal en comparación con cualquier otro grupo étnico en el mundo. Se han encontrado varias mutaciones genéticas que conduce a un riesgo aumentado de cáncer colorrectal en este grupo. El más común de estos cambios en el ADN, llamado la mutación I1307K APC, se presenta en aproximadamente un 6% de los judíos en Estados Unidos.
 

Factores relacionados con los estilos de vida

Varios factores relacionados al estilo de vida han sido asociados al cáncer colorrectal. De hecho, la relación que hay entre la alimentación, el peso y el ejercicio con el riesgo de cáncer colorrectal es una de las más fuertes para cualquiera de los tipos de cáncer.

Ciertos tipos de alimentos

Una alimentación con mucha carne roja (res, cerdo, cordero) y carnes procesadas (perros calientes y algunas carnes frías) pueden aumentar el riesgo de cáncer colorrectal. Los métodos de cocción de las carnes a temperaturas muy altas (freír, asar o cocinar a la parrilla) crean químicos que pudieran aumentar el riesgo de cáncer, aunque no está claro cuánto de esto pudiera contribuir a un aumento en el riesgo de cáncer colorrectal. Una alimentación con muchos vegetales, verduras y frutas ha sido asociada a un riesgo menor de cáncer colorrectal. No está claro si otros componentes alimenticios (fibra, ciertos tipos de grasas, etc.) afectan el riesgo de cáncer colorrectal.

Inactividad física

Si usted no está activo físicamente, tiene una mayor probabilidad de padecer cáncer colorrectal. Un aumento en la actividad física puede ayudar a reducir su riesgo.

Obesidad

Si tiene exceso de peso, su riesgo de padecer y morir de cáncer colorrectal es mayor. Aunque la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de colon tanto en los hombres como en las mujeres, esta asociación parece ser mayor en los hombres.

Fumar

Las personas que fuman por mucho tiempo tienen una probabilidad mayor de padecer y morir de cáncer colorrectal que las personas que no fuman. Aunque es bien conocido que fumar causa cáncer de pulmón, algunas sustancias cancerígenas se tragan y pueden causar cáncer en el sistema digestivo, como por ejemplo cáncer colorrectal.

Consumo excesivo de alcohol

El cáncer colorrectal ha sido vinculado al consumo excesivo de alcohol. Al menos algo de esto puede que se deba al hecho de que las personas que consumen alcohol en exceso tienden a presentar bajos niveles de ácido fólico en el cuerpo. Aun así, el alcohol se debe limitar a no más de dos tragos por día para los hombres y un trago al día para las mujeres.

Diabetes tipo 2

Las personas con diabetes tipo 2 (usualmente no dependiente de insulina) tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer colorrectal. Tanto la diabetes tipo 2 como el cáncer colorrectal comparten algunos de los mismos factores de riesgo (como el exceso de peso). Sin embargo, aun cuando se toma esto en consideración, las personas con diabetes tipo 2 todavía presentan un riesgo aumentado. Estas personas también suelen tener un pronóstico menos favorable después del diagnóstico.


Factores con efectos inciertos, controversiales o no comprobados de cáncer colorrectal

Turno de trabajo nocturno

Los resultados de un solo estudio sugirieron que trabajar en el turno de noche por al menos tres noches al mes por al menos 15 años podría incrementar el riesgo de cáncer colorrectal en las mujeres. Los autores del estudio sugirieron que esto se pudiese deber a cambios en los niveles de melatonina (una hormona que responde a los cambios de la luz) en el cuerpo. Se necesitan más estudios para confirmar o refutar este hallazgo.

Tratamiento previo para ciertos cánceres

Algunos estudios han encontrado que los hombres que sobreviven a cáncer testicular parecen tener una tasa mayor de cáncer colorrectal y algunos otros cánceres. Esto se pudiera deber a los tratamientos que han recibido.

Algunos estudios han sugerido que los hombres que recibieron radioterapia para tratar el cáncer de próstata pueden tener un riesgo mayor de cáncer rectal, ya que el recto recibe algo de radiación durante el tratamiento. La mayoría de estos estudios están basados en hombres tratados en los años ’80 y ’90, y el efecto de los métodos de radiación más modernos en el riesgo de cáncer rectal no está claro. Existen muchos posibles efectos secundarios del tratamiento de cáncer de próstata que los hombres deben considerar al momento de tomar decisiones sobre el tratamiento. Algunos médicos recomiendan que se considere el riesgo de cáncer rectal como uno de esos posibles efectos secundarios.


La Sociedad Americana del Cáncer, junto con varias otras organizaciones médicas, recomienda las pruebas de detección tempranas en personas con riesgo aumentado de cáncer colorrectal. Estas recomendaciones difieren de aquéllas para personas con riesgo promedio. Para más información, consulte con su médico y remítase a las tablas que aparecen más adelante.


Detección temprana del cáncer colorrectal

Aunque el cáncer colorrectal a menudo se encuentra después que se presentan los síntomas, la mayoría de las personas con cáncer de colon o rectal en etapa inicial no tienen síntomas de la enfermedad. Los síntomas generalmente se presentan sólo en un estado más avanzado de la enfermedad. Por esta razón, es muy importante hacerse las pruebas de detección recomendadas (como se describen en la próxima sección) antes de que surja cualquier síntoma.

Si su médico encuentra algo sospechoso durante el examen de detección o si usted tiene cualquiera de los síntomas de cáncer colorrectal que se describen a continuación, probablemente se le recomendarán estudios y pruebas para saber la causa.


Signos y síntomas del cáncer colorrectal

Si tiene cualquiera de los siguientes síntomas y signos debe consultar con su médico:
  • Algún cambio en los hábitos de evacuación como diarrea, estreñimiento o reducción del diámetro de las heces fecales (excremento) por varios días.
  • Una sensación de que necesita defecar y que no desaparece después de hacerlo.
  • Sangrado rectal, sangre en las heces fecales o de un color oscuro (a pesar de que a menudo, el excremento luzca normal).
  • Calambres o dolor abdominal (área del estómago).
  • Debilidad y cansancio.

Es más probable que la mayoría de estos síntomas sean causados por otras afecciones en lugar de cáncer colorrectal, tal como infecciones, hemorroides y enfermedad inflamatoria intestinal. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.


Pruebas de detección del cáncer colorrectal

Las pruebas de detección se realizan como parte del proceso de determinar la presencia de cáncer en las personas que no presentan ningún síntoma de la enfermedad. Se pueden usar varias pruebas diferentes para detectar el cáncer colorrectal. Estas pruebas pueden ser divididas en dos grupos principales:
  • Pruebas que pueden detectar tanto pólipos como cáncer colorrectal: estas pruebas observan la estructura del colon en sí para determinar si hay áreas anormales. Se puede hacer con un endoscopio insertado en el recto o con estudios especiales por imágenes (radiografías). Los pólipos que se encuentran antes de que se transformen en cancerosos pueden ser extirpados, por lo que estas pruebas pueden prevenir el cáncer colorrectal. Debido a esto, se prefieren estas pruebas si están disponibles y si usted está dispuesto a someterse a ellas.

  • Pruebas que detectan principalmente cáncer: éstas conllevan pruebas en las heces fecales para saber si hay signos de cáncer. Estas pruebas son menos invasivas y fáciles de realizar, pero la probabilidad de que detecten pólipos es menor.

Estas y otras pruebas también se pueden hacer cuando la persona presenta síntomas de cáncer colorrectal y de otras enfermedades digestivas.


Pruebas que pueden detectar pólipos y cáncer colorrectal

Sigmoidoscopia flexible

Durante este examen, el médico observa parte del colon y el recto con un sigmoidoscopio (tubo iluminado y flexible del grosor aproximado de un dedo y que tiene una pequeña cámara de video en el extremo). Se introduce a través del recto, en la parte inferior del colon. Las imágenes que se obtienen del endoscopio son observadas en un monitor.

Su médico puede usar el sigmoidoscopio para observar el interior del recto y parte del colon con el fin de detectar (y posiblemente extirpar) cualquier anomalía. Debido a que el sigmoidoscopio tiene sólo 60 centímetros (aproximadamente dos pies) de largo, el médico puede observar todo el recto, pero menos de la mitad del colon con este procedimiento.

Antes de la prueba: usted necesitará preparar el intestino para limpiar la sección inferior del colon. El colon y el recto se tienen que vaciar y limpiar para que su médico pueda observar el revestimiento del colon sigmoide y del recto. Su médico le proporcionará instrucciones específicas. Asegúrese que su médico esté enterado de cualquier medicamento que esté tomando, ya que es posible que necesite cambiar la manera en que lo toma antes de la prueba. Es posible que le soliciten seguir una alimentación especial (por ejemplo, beber líquidos claros solamente) por un día antes del examen. Además, podrían pedirle que use enemas o que tome un laxante fuerte para limpiar su colon antes del examen.

Durante la prueba: por lo general, la sigmoidoscopia dura de 10 a 20 minutos. La mayoría de las personas no necesitan recibir un sedante para este examen, aunque esto puede ser una opción que usted puede dialogar con su médico. Aunque el sedante puede hacer que el examen cause menos molestia, esto requiere que alguien le acompañe para regresar a su casa después de finalizar el examen.

Probablemente a usted se le colocará en una camilla sobre el lado izquierdo con las rodillas dobladas hacia el pecho. Su médico deberá hacer un examen digital del recto (DRE) antes de insertar el sigmoidoscopio. El sigmoidoscopio se lubrica para facilitar su introducción en el recto. El endoscopio se puede sentir frío. Es posible que el sigmoidoscopio distienda la pared del colon, lo que puede causar espasmos intestinales o dolor en la región inferior del abdomen. Para facilitarle al médico la visión del colon, se pasará aire en el colon sigmoide a través del sigmoidoscopio. Durante el procedimiento, usted pudiera sentir presión y calambres ligeros en la región inferior del abdomen. Para aliviar la molestia que esto produce y los deseos de evacuar, puede ayudarle respirar profunda y lentamente por la boca. Después del examen, cuando el aire salga del colon, se sentirá mejor.

Si se encuentra un pequeño pólipo durante el examen, el médico puede extirparlo con un pequeño instrumento que se pasa a través del endoscopio. El pólipo se enviará al laboratorio para que un patólogo lo examine. Si se encuentra un pólipo precanceroso (un adenoma) o cáncer colorrectal durante el examen, usted necesitará una colonoscopia en una fecha posterior para detectar pólipos o cáncer en el resto del colon.

Posibles complicaciones y efectos secundarios: este examen puede ser algo incómodo debido al aire que se introduce en el colon, pero no debe ser doloroso. Asegúrese de informar a su médico si siente dolor durante el procedimiento. Puede que vea una pequeña cantidad de sangre en su primera evacuación después de la prueba. Las posibles complicaciones de este procedimiento son el sangrado profuso y la perforación del colon, pero éstas no son comunes.


Colonoscopia

Para este examen, el médico observa todo el colon y el recto con un colonoscopio, el cual es básicamente una versión más larga de un sigmoidoscopio. Se introduce por el recto hasta el colon. El colonoscopio tiene una cámara de vídeo en su extremo que está conectada a un monitor para que el médico pueda observar y examinar de cerca el interior del colon. A través del colonoscopio, se pueden pasar instrumentos especiales para extirpar cualquier área (hacer una biopsia) que se vea sospechosa, como pólipos, de ser necesario.

La colonoscopia se puede llevar a cabo en el departamento de servicios ambulatorios de un hospital, en una clínica o en consultorio del médico.

Antes de la prueba: asegúrese que su médico esté enterado de cualquier medicamento que esté tomando, ya que es posible que necesite cambiar la manera en que lo toma antes de la prueba. El colon y el recto se tienen que vaciar y limpiar para que su médico pueda observar las capas internas durante el examen. Usted tendrá que tomar laxantes (líquidos, pastillas, o ambos) el día antes del examen y posiblemente aplicarse un enema la mañana del examen. Su médico le proporcionará instrucciones específicas. Es importante que usted lea cuidadosamente estas instrucciones unos días antes del procedimiento, ya que necesitará comprar productos especiales y laxantes en una farmacia. Si tiene dudas sobre las instrucciones, llame a la oficina del médico, y discútalas paso a paso con su enfermera. Muchas personas consideran la preparación del intestino como la parte de la prueba que causa más molestias, ya que usualmente requiere que vaya al baño frecuentemente.

Es posible que también reciba otras instrucciones. Por ejemplo, su médico puede pedir que sólo beba líquidos claros (agua, jugo de manzana o arándano y cualquier gelatina que no sea roja o púrpura) por un día o dos antes del examen. Por lo general, se puede tomar té o café con azúcar, pero sin leche o crema. Los caldos claros, los refrescos de jengibre, y la mayoría de los refrescos por lo general son permitidos a menos que sean de color rojo o púrpura, lo que se puede confundir con sangre en el colon.

También es probable que le pidan que no coma ni beba nada después de la medianoche anterior al examen. Hable con su médico o enfermera si usted normalmente toma medicamentos en las mañanas.  Él o ella le puede indicar lo que debe hacer ese día en relación con sus medicamentos.

Puede que necesite coordinar con alguien para que le lleve a su casa después de la prueba, ya que el sedante puede afectar su capacidad para conducir. Dependiendo de los medicamentos que se usen, algunos médicos requieren que alguien le lleve a su casa.

Durante la prueba: el examen en sí usualmente toma aproximadamente 30 minutos, aunque puede tomar más tiempo si se encuentra un pólipo y se extirpa. Antes de comenzar la colonoscopia, a usted se le administrará un sedante (por lo general, a través de la vena) que le hará sentir relajado y soñoliento durante el procedimiento. Probablemente usted estará despierto, pero es posible que no se dé cuenta de lo que está ocurriendo y no recuerde el procedimiento después que finalice. La mayoría de las personas estarán completamente despiertas al llegar a sus casas tras finalizada la prueba.

Para el procedimiento, se le colocará de lado, con las rodillas flexionadas, y se le cubrirá con una sábana. Durante la prueba y después de ésta, se le tomarán la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria.

Su médico deberá hacer un examen digital del recto (DRE) antes de insertar el colonoscopio. El colonoscopio se lubrica para facilitar su introducción en el recto. Una vez en el recto, se pasa el colonoscopio hasta que llega al inicio del colon (el ciego). Si no le han administrado un sedante, usted puede sentir deseos de evacuar al introducirse el colonoscopio, o al hacerse ascender hacia el colon. Para aliviar la molestia que esto produce, puede que ayude respirar profunda y lentamente por la boca. El colonoscopio llevará aire al colon para facilitar que el médico pueda observar el revestimiento del mismo y el uso de los instrumentos para realizar la prueba. Para eliminar la sangre o el excremento líquido se utilizará la succión.

El médico observará las paredes internas del colon conforme retire lentamente el colonoscopio. Si se encuentra un pólipo pequeño, el médico podría extirparlo. Algunos pólipos pequeños pueden en el futuro convertirse en cancerosos. Por esta razón, usualmente se extirpan. Por lo general, esto se hace pasando un bucle o asa de alambre a través del colonoscopio para cortar el pólipo de la pared del colon mediante una corriente eléctrica. Entonces el pólipo se puede enviar al laboratorio para que se analice con un microscopio y ver si tiene áreas que se hayan tornado cancerosas.

Si su médico observa un pólipo o tumor más grande o cualquier otra anomalía, se realizará una biopsia. Para hacer esto, a través del colonoscopio se toma una pequeña porción de tejido. El tejido se examina con un microscopio para determinar si es un cáncer, un crecimiento benigno (no canceroso) o el resultado de una inflamación.

Posibles complicaciones y efectos secundarios: la preparación del intestino antes del examen puede ser desagradable. El examen en sí puede causar molestia, aunque el sedante usualmente previene esto, y la mayoría de las personas se sienten bien una vez desaparecen los efectos del sedante. Algunas personas pueden presentar dolores por gas o calambres durante un tiempo después del examen.

En algunos casos, las personas pueden presentar baja presión sanguínea o cambios en los ritmos cardiacos debido al sedante que se aplica durante el examen, aunque estos efectos usualmente no son graves.

Si se extirpa un pólipo o se realiza una biopsia durante la colonoscopia, podrá notar un poco de sangre en sus excrementos por un día o dos después de la prueba. Con la colonoscopia, el sangrado profuso es un poco más probable que con la sigmoidoscopia, aunque esto sigue siendo algo poco común. En raras ocasiones, un sangrado que persiste podrá requerir tratamiento.

Aunque la colonoscopia es un procedimiento seguro, en pocas ocasiones el colonoscopio puede perforar la pared del colon o del recto. Esto se conoce como perforación. Puede ser una complicación grave, y en ocasiones, se requiere de cirugía para repararla. Hable con su médico sobre el riesgo de esta complicación.


Enema de bario de doble contraste

A un enema de bario de doble contraste también se le llama enema de bario con contraste de aire. Éste es básicamente es un tipo de radiografía. El sulfato de bario, una sustancia caliza en forma de líquido, y aire se usan para delinear la parte interna del colon y el recto con el fin de determinar con las radiografías si hay áreas anormales. Si se observan áreas sospechosas en este examen, será necesario realizar una colonoscopia para examinarlas más.

Antes de la prueba: al igual que con la colonoscopia, es muy importante vaciar y limpiar el colon y el recto para que su médico puede observarlos durante la prueba. Su médico le proporcionará instrucciones específicas para la preparación del examen. Asegúrese de seguir las instrucciones. Por ejemplo, puede que le pidan que limpie sus intestinos la noche anterior con laxantes, y/o que se administre un enema la mañana de la prueba. Es probable que le pidan que ingiera líquidos claros durante uno o dos días antes del procedimiento. Además, puede que le pidan que evite comer o beber productos lácteos el día antes de la prueba, y que no coma ni beba nada después de la medianoche anterior al procedimiento. Muchas personas consideran la preparación del intestino como la parte de la prueba que causa más molestias, ya que usualmente requiere que vaya al baño frecuentemente.

Durante la prueba: el procedimiento toma aproximadamente de 30 a 45 minutos, y no requiere de sedantes. Para este examen, usted se acuesta de lado en una camilla en la sala de radiografías. Luego se inserta un tubo pequeño y flexible en el recto, y se usa el sulfato de bario para llenar parcialmente y abrir el colon. Cuando el colon está aproximadamente medio lleno de bario, se le volteará sobre la mesa de radiografía para que el bario se disperse a través del colon. Luego se bombeará aire en el colon a través del mismo tubo, a fin de que se expanda. Esto puede causar algo de molestia, y puede sentir deseos de evacuar.

Entonces se toman las imágenes del revestimiento del colon, lo que le permite al médico identificar pólipos o cánceres. Para que se puedan observar el colon y el recto desde ángulos diferentes en las radiografías, es posible que le pidan que cambie de posiciones.

Si se observan pólipos u otras áreas sospechosas en esta prueba, será necesario realizar una colonoscopia para extirparlos o examinarlos totalmente.

Posibles complicaciones y efectos secundarios: puede que presente inflamación abdominal o cólicos después del examen, y probablemente sentirá la necesidad de evacuar poco tiempo después de la prueba. El bario puede causar estreñimiento por algunos días, y es posible que su excremento luzca gris o blanco hasta que el cuerpo elimine el bario. Al inflar el colon con aire, existe un riesgo mínimo de causar daño o perforar el colon, pero se cree que este riesgo es mucho menor con este procedimiento que con la colonoscopia.


Colonografía CT (colonoscopia virtual)

Este examen es un tipo avanzado de tomografía computarizada (CT o CAT, por sus siglas en inglés) del colon y el recto. Una CT es un examen radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes de secciones de la parte del cuerpo que se estudia. Para la colonografía CT, programas especiales de computadora crean dos imágenes radiológicas dimensionales y una vista tridimensional “fly-through”del interior del colon y el recto, lo que permite al médico detectar pólipos o cáncer.

Este examen puede ser usado especialmente para algunas personas que no pueden o no quieren someterse a pruebas más invasivas, como la colonoscopia. Se puede realizar con bastante rapidez y no requiere de un sedante. A pesar de que este examen no es invasivo como la colonoscopia, requiere el mismo tipo de preparación intestinal.  Además, se coloca un tubo en el recto (similar al tubo que se usa para el enema de bario) para llenar de aire el colon. Otra posible desventaja consiste en que si se observan pólipos u otras áreas sospechosas en esta prueba, probablemente aún se necesitará realizar una colonoscopia para extirparlos o examinarlos totalmente.

Antes de la prueba: para obtener buenas imágenes, es importante que se vacíen el colon y el recto. Debido a esto, la preparación para este examen es similar a la que se usa para el enema de bario de doble contraste o la colonoscopia. Es probable que le pidan que ingiera líquidos claros durante uno o dos días antes del examen. Además, se le darán instrucciones para que se administre enemas y/o laxantes la noche antes o la mañana del examen.  Esto probablemente requerirá que usted vaya al baño con frecuencia.

Durante la prueba: esta prueba se hace en una sala especial con una tomografía computarizada y toma aproximadamente 10 minutos. Es posible que le pidan que se tome una solución de contraste antes del examen para ayudar a “marcar” cualquier excremento remanente en el colon o el recto, lo que ayuda al médico cuando observa las imágenes. A usted le pedirán que se acueste en una camilla delgada que es parte del explorador CT, y se insertará un tubo pequeño y flexible en el recto. A través del tubo se bombea aire en el colon para expandirlo y así obtener mejores imágenes. Entonces la camilla se desliza hacia el explorador de CT, y a usted le pedirán que aguante la respiración mientras se haga el procedimiento. Puede que se someta a dos exámenes: uno mientras usted está acostado sobre su espalda y otro mientras está boca abajo. Cada examen típicamente toma sólo de 10 a 15 segundos.

Posibles complicaciones y efectos secundarios: por lo general, se presentan muy pocos efectos secundarios después de la colonografía CT. Puede que presente inflamación abdominal o cólicos debido al aire en el colon, pero esto debe desaparecer conforme se elimina el aire del cuerpo. Al inflar el colon con aire, existe un riesgo mínimo de causar daño o perforar el colon, pero se cree que este riesgo es mucho menor con este procedimiento que con la colonoscopia.
 

Pruebas que detectan principalmente cáncer colorrectal

Estas pruebas examinan las heces fecales para determinar si hay signos de cáncer. La mayoría de las personas encuentran que estas pruebas son fáciles de hacer, ya que no son invasivas y a menudo se pueden hacer en la casa. Sin embargo, no son tan eficaces para la detección de pólipos como las pruebas que se describieron anteriormente.  Además, un resultado positivo de una de estas pruebas de detección probablemente requerirá de una prueba más invasiva, como una colonoscopia.

Prueba de sangre oculta en las heces fecales

La prueba de sangre oculta en las heces fecales (FOBT, por sus siglas en inglés) se usa para encontrar sangre oculta (escondida) en el excremento. Esta prueba se hace porque a menudo los vasos sanguíneos que se encuentran en la superficie de los pólipos o los cánceres colorrectales son frágiles y se lesionan fácilmente durante el paso del excremento. Los vasos dañados usualmente liberan una pequeña cantidad de sangre en el excremento, pero sólo en pocas ocasiones hay suficiente sangre como para ser notada en el excremento.

La FOBT detecta la presencia de sangre en las heces fecales mediante una reacción química. Esta prueba no puede indicar si la sangre proviene del colon o de otras partes del tracto digestivo (por ejemplo, el estómago). Si esta prueba es positiva, es necesario realizar una colonoscopia para ver si es un cáncer, un pólipo o si hay otra causa del sangrado, como por ejemplo úlceras, hemorroides, diverticulosis (presencia de bolsas diminutas que se forman en zonas débiles en la pared del colon) o enfermedad inflamatoria intestinal (colitis).

Para esta prueba de detección se usa un equipo que usted puede llevar a su casa para realizar la prueba en la privacidad de su hogar. Una FOBT que se tome en el consultorio médico durante un examen digital del recto no es suficiente para la prueba de detección. Para que pueda ser beneficiosa, la prueba se tiene que repetir una vez al año.

Las personas que se someten a esta prueba recibirán un equipo con instrucciones del consultorio médico o de la clínica. Las instrucciones le explicarán cómo obtener una muestra de excremento en su casa (generalmente tres muestras que se colocan en un pequeño cuadro de papel). Luego el equipo se devuelve al consultorio del médico o a un laboratorio clínico (usualmente en dos semanas) para su posterior análisis. Remítase a la información que aparece más adelante para más detalles.

Antes de la prueba: algunos alimentos o medicamentos pueden afectar los resultados de esta prueba, por lo cual su médico puede sugerir que trate de evitar lo siguiente antes de la prueba:
  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (NSAIDs) como el ibuprofeno (Advil), naproxeno (Aleve) o aspirina (más de una aspirina para adultos al día) durante siete días antes de la prueba. (Pueden causar sangrado, lo que puede conducir a un resultado falso positivo). El acetaminofén (Tylenol) puede tomarse conforme sea necesario.

  • Más de 250 mg de vitamina C al día ya sea de suplementos o de frutas y jugos cítricos durante tres días antes de la prueba. (Esto puede afectar las sustancias químicas en el examen y mostrar un resultado negativo).

  • Carne roja (res, cordero o hígado) durante tres días antes de la prueba. (Componentes de sangre en la carne pudieran causar que el resultado de la prueba sea positivo).

Algunas personas nunca se hacen la prueba o no se la entregan a sus médicos, ya que les preocupa que algo que hayan comido pudiera interferir con la prueba. Por esta razón, muchos médicos les comunican a sus pacientes que no es esencial seguir estas restricciones en su alimentación. Lo más importante es hacerse la prueba. Las personas deben tratar de evitar la aspirina o medicamentos relacionados que se usan contra dolores menores. No obstante, si usted toma estos medicamentos diariamente para problemas cardiacos u otras condiciones, no los suspenda a causa de esta prueba sin la aprobación de su médico.

Cómo obtener las muestras: tenga listos todos los suministros en un solo lugar. Los suministros incluirán un equipo de prueba, tarjetas de prueba, un cepillo o aplicador de madera y un sobre para enviar la muestra por correo. El equipo de prueba le proveerá instrucciones detalladas sobre cómo obtener la muestra. Las instrucciones que se presentan a continuación pueden ser usadas como una guía, aunque las instrucciones que aparecen en su equipo de prueba pudieran ser un poco diferentes. Siempre siga las instrucciones que aparecen en su equipo de prueba.

  • Usted necesitará obtener una muestra de sus heces fecales. Puede colocar un plástico en la taza del inodoro para recoger los excrementos, o puede usar un recipiente sin agua para obtener las heces fecales. No permita que la muestra se mezcle con orina. Después de obtener la muestra, puede descargar el inodoro para eliminar las heces restantes.

  • Use un aplicador de madera o un cepillo para esparcir una capa delgada de la muestra en una de las ranuras de la tarjeta o lámina de prueba.

  • Seguidamente, recoja una muestra de un área diferente del mismo excremento, y esparza una capa delgada de la misma en la otra ranura de la tarjeta o lámina de prueba.

  • Cierre las ranuras e identifique el equipo de prueba con su nombre y la fecha. Guarde el equipo en un sobre de papel de un día para otro para permitir que se seque.

  • Repita la prueba en sus próximas dos evacuaciones, si así se indica. La mayoría de las pruebas requieren la toma de más de una muestra de diferentes evacuaciones. Esto mejora la precisión de la prueba, ya que muchos cánceres no sangran todo el tiempo, y es posible que no todas las muestras contengan sangre.

  • Coloque el equipo de la prueba en la bolsa de correo que se provee y regrésela a su médico o al laboratorio tan pronto como pueda (dentro de 14 días de haber tomado la primera muestra).

Si la prueba detecta sangre, se necesitará una colonoscopia para determinar cuál es la causa. No es suficiente simplemente repetir la FOBT o el seguimiento con otros tipos de pruebas.


Prueba inmunoquímica fecal

La prueba inmunoquímica fecal (FIT, por sus siglas en inglés), también llamada prueba inmunoquímica de sangre oculta en las heces fecales (iFOBT) es una clase más reciente de prueba que también detecta sangre oculta en el excremento. Esta prueba reacciona a parte de la proteína de la hemoglobina humana, la cual se encuentra en los glóbulos rojos.

La FIT se realiza esencialmente de la misma manera que la FOBT, pero para algunas personas puede ser más fácil usar la FIT debido a que no existen restricciones asociadas a medicamentos o alimentos (vitaminas o alimentos no afectan la FIT) y puede que sea más fácil obtener la muestra de heces fecales. Además, es menos probable que se presente sangrado en la parte superior del tracto digestivo, como el estómago.

Al igual que con la FOBT, la FIT puede que no detecte un tumor que no está sangrando por lo que muchas muestras de heces fecales deben ser examinadas. Además, si los resultados son positivos para sangre oculta, se requiere de una colonoscopia para investigar aún más. Para que pueda ser beneficiosa, la prueba se tiene que repetir una vez al año.

Cómo obtener las muestras: tenga listos todos los suministros en un solo lugar. Los suministros incluirán un equipo de prueba, tarjetas de prueba, cepillos largos, bolsas de desecho y un sobre para enviar la muestra por correo. El equipo de prueba le proveerá instrucciones detalladas sobre cómo obtener la muestra. Las instrucciones que se presentan a continuación se pueden usar como una guía, aunque las instrucciones que aparecen en su equipo de prueba pudieran ser un poco diferentes. Siempre siga las instrucciones que aparecen en su equipo de prueba.
  • Descargue el inodoro antes de la evacuación. Después de evacuar, coloque el papel de inodoro usado en la bolsa de desecho del equipo, no en el inodoro.

  • Pase uno de los cepillos por la superficie del excremento, y luego sumerja el cepillo en el agua del inodoro. Entonces, pase el extremo del cepillo por una de las ranuras de la tarjeta o lámina de prueba.

  • Cierre la ranura e identifique el equipo de prueba con su nombre y la fecha.

  • Repita la prueba en su próxima evacuación, si así se indica. La mayoría de las pruebas requieren la toma de más de una muestra de diferentes evacuaciones. Esto mejora la precisión de la prueba, ya que muchos cánceres no sangran todo el tiempo, y es posible que no todas las muestras contengan sangre.

  • Coloque el equipo de la prueba en el sobre de correo que se provee y regrésela a su médico o al laboratorio tan pronto como pueda (dentro de 14 días de haber tomado la primera muestra).

Prueba del ADN en las heces fecales

En lugar de buscar sangre en el excremento, estas pruebas determinan si hay ciertas secciones anormales del ADN (material genético) de cáncer o de células de pólipos. A menudo, las células de los cánceres colorrectales contienen mutaciones del ADN (cambios) en ciertos genes. Las células de los cánceres colorrectales o de los pólipos con estas mutaciones a menudo son eliminadas en las heces fecales, donde las pruebas pueden detectarlas.

Éste es un tipo de prueba más reciente, y el tiempo más apropiado transcurrido entre pruebas aún no está claro. Además, esta prueba es mucho más costosa que las otras formas de pruebas de heces fecales.

La prueba no es invasiva y no requiere de ninguna preparación especial. Sin embargo, al igual que con otras pruebas de heces fecales, si los resultados son positivos, se necesitará una colonoscopia para investigar más. 

Las personas que se someten a esta prueba recibirán un equipo con instrucciones detalladas del consultorio médico o de la clínica para saber cómo obtener la muestra. Siempre siga las instrucciones que aparecen en su equipo de prueba.

Esta prueba requiere de una muestra completa de excremento que se obtiene usando un envase especial, el cual se coloca en un soporte que se extiende alrededor del asiento del inodoro. Mientras está sentado en el inodoro, asegúrese que el excremento sea depositado en el envase. Entonces, usted coloca el envase y una bolsa de hielo en una caja de envío que deberá ser cerrada luego de colocar una etiqueta. La muestra tiene que ser enviada al laboratorio dentro de 24 horas de la evacuación.



¿Cuáles son algunas de las ventajas y desventajas de estas pruebas de detección?

Prueba Ventaja Desventaja

Sigmoidoscopia flexible


Relativamente rápida y segura.

Por lo general, no requiere de preparación intestinal.

Por lo general, no se usa sedación.

No requiere un especialista.

Se hace cada cinco años.

Sólo se puede observar una tercera parte del colon.

Puede pasar por alto pólipos pequeños.

No puede extirpar todos los pólipos.

Puede causar algo de molestia

Presenta un riesgo muy pequeño de sangrado, infección o perforación intestinal.

Si resulta anormal, será necesaria una colonoscopia.

Colonoscopia


Generalmente puede observarse totalmente el colon.

Puede hacerse biopsia y extirpar pólipos

Se hace cada diez años.

Se pueden diagnosticar otras enfermedades.


Puede pasar por alto pólipos pequeños.

Requiere preparación total del intestino.

Más costosa cuando se hace sólo en una ocasión en comparación con las otras formas de pruebas

Por lo general, se requiere sedación de algún tipo.

Necesitará que alguien le lleve a su casa

Puede que necesite ausentarse del trabajo por un día.

Presenta un pequeño riesgo de sangrado, infección o perforación intestinal.


Enema de bario de doble contraste


Generalmente puede observarse totalmente el colon.

Es relativamente segura.

Se hace cada cinco años.

No requiere sedación.


Puede pasar por alto pólipos pequeños.

Requiere preparación total del intestino.

Algunos resultados falso positivo.

No pueden extirparse pólipos durante la prueba.

Si resulta anormal, será necesaria una colonoscopia.


Colonografía CT (colonoscopia virtual)


Relativamente rápida y segura.

Generalmente puede observarse totalmente el colon.

Se hace cada cinco años.

No requiere sedación.


Puede pasar por alto pólipos pequeños.

Requiere preparación total del intestino.

Algunos resultados falso positivo.

No pueden extirparse pólipos durante la prueba.

Si resulta anormal, será necesaria una colonoscopia.

Aún bastante nueva – puede haber problemas con el seguro médico.


Prueba de sangre oculta en las heces fecales (FOBT)

 


No presenta riesgo directo al colon.

No requiere preparación del intestino.

Muestra tomada en su casa.

Es económica.

 


Puede pasar por alto muchos pólipos y algunos cánceres.

Puede dar un resultado falso positivo.

Requiere limitaciones en la dieta antes de la prueba.

Debe hacerse cada año.

Si resulta anormal, será necesaria una colonoscopia.


Prueba inmunoquímica fecal (FIT)


No presenta riesgo directo al colon.

No requiere preparación del intestino.

No hay restricciones a la alimentación antes de la prueba.

Muestra tomada en su casa.

Bastante económica.


Puede pasar por alto muchos pólipos y algunos cánceres.

Puede dar un resultado falso positivo.

Debe hacerse cada año.

Si resulta anormal, será necesaria una colonoscopia.


Prueba del ADN en las heces fecales


No presenta riesgo directo al colon.

No requiere preparación del intestino.

No hay restricciones a la alimentación antes de la prueba.

Muestra tomada en su casa.

 


Puede pasar por alto muchos pólipos y algunos cánceres.

Puede dar un resultado falso positivo.

Más costosa que otras pruebas de heces fecales.

Sigue siendo una prueba bastante nueva.

No está claro con cuánta frecuencia se debe hacer.

Si resulta anormal, será necesaria una colonoscopia.




Recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer para la detección temprana del cáncer colorrectal

Personas en riesgo promedio

La Sociedad Americana del Cáncer considera que la prevención del cáncer colorrectal (y no sólo la detección temprana) debe ser una razón importante para someterse a las pruebas. La detección y extirpación de los pólipos evitan que algunas personas desarrollen cáncer colorrectal. Se prefieren las pruebas que tienen la mejor probabilidad de encontrar tanto pólipos como cáncer si están disponibles, y si usted está en la disposición de someterse a ellas.

A partir de los 50 años de edad, tanto hombres como mujeres con un riesgo promedio de cáncer colorrectal, se deben someter a una de las siguientes pruebas de detección:

Pruebas para encontrar pólipos y cáncer
>
  • Sigmoidoscopia flexible cada cinco años.*
  • Colonoscopia cada 10 años.
  • Enema de bario de doble contraste cada cinco años.*
  • Colonografía CT (colonoscopia virtual) cada cinco años.*

Pruebas para encontrar principalmente cáncer
  • Una prueba anual de sangre oculta en las heces fecales (FOBT, por sus siglas en inglés).*,**
  • Prueba inmunoquímica fecal (FIT) cada año.*,**
  • Prueba de ADN en las heces fecales (sDNA), intervalo incierto.*
* Si la prueba da positivo, se debe realizar una colonoscopia.
** Para la FOBT o la FIT utilizada como prueba de detección, se debe usar el método de muestras múltiples realizado en el hogar. Una FOBT o una FIT que se tome en el consultorio médico durante un examen digital del recto no es adecuada para la prueba de detección.

En un examen digital del recto (DRE), el médico se coloca un guante lubricado para examinar el recto con el dedo. Aunque el DRE es frecuentemente incluido como parte del examen físico de rutina, no se recomienda como única prueba para el cáncer colorrectal. Este examen sencillo, el cual usualmente no es doloroso, puede detectar masas en el canal del ano o el recto inferior. Sin embargo, por sí solo, no es un examen muy preciso para detectar el cáncer colorrectal debido a su alcance limitado. 

Los médicos a menudo encuentran una pequeña cantidad de heces fecales mientras hacen el examen digital del recto. Sin embargo, el examen simple de excreta obtenida de esta manera para determinar si hay evidencia de sangrado con la FOBT o la FIT no es un método aceptado de detección para el cáncer colorrectal. Los estudios han mostrado que este tipo de prueba de heces fecales pasará por alto más del 90% de las anomalías del colon, incluyendo la mayoría de los cánceres.


Personas en alto riesgo o riesgo aumentado

Si está en alto riesgo o riesgo aumentado de cáncer colorrectal, usted debe comenzar las pruebas de detección antes de los 50 años y/o hacérselas con mayor frecuencia. Las siguientes condiciones le colocan a usted en un mayor riesgo en comparación con el riesgo promedio:
  • Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos.
  • Antecedentes personales de enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn).
  • Antecedentes familiares significativos de cáncer colorrectal o pólipos (remítase a la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer colorrectal?”).
  • Antecedentes familiares conocidos de síndromes de cáncer colorrectal hereditarios, como poliposis adenomatosa familiar (FAP) o cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis (HNPCC).

La tabla siguiente sugiere guías de detección para las personas que tienen riesgo aumentado o alto de cáncer colorrectal según los factores de riesgo específicos. Algunas personas pueden tener más de un factor de riesgo. Consulte la siguiente tabla y hable con su médico sobre estas recomendaciones. De acuerdo con su situación y cualquier factor de riesgo que pudiera tener, su médico puede sugerir la opción de pruebas de detección que sea mejor para usted, así como cualquier cambio en la programación, dependiendo de su riesgo individual.

Guías de detección y vigilancia de la Sociedad Americana del Cáncer para la detección temprana de adenomas y cáncer colorrectal en personas con riesgo en aumento o alto riesgo
Mujeres y hombres en riesgo aumentado o alto riesgo Prueba(s) recomendada(s) Edad para comenzar
RIESGO AUMENTADO – Pacientes con antecedentes de pólipos en colonoscopia previa
Personas con pequeños pólipos hiperplásicos rectales.
La misma que para aquellos con riesgo promedio.
Colonoscopia, u otras opciones de detección a intervalos iguales que para aquellos en riesgo promedio.
Aquellos con el síndrome de poliposis hiperplásica están en riesgo aumentado de pólipos adenomatosos y cáncer, por lo que deben someterse a un seguimiento más riguroso.
Personas con uno o dos  adenomas tubulares (menor a 1 cm) con displasia de bajo grado
Cinco a diez años después de la extirpación de pólipos.
Colonoscopia
El tiempo entre las pruebas debe ser basado en otros factores, como hallazgos de la colonoscopia previa, antecedentes familiares y preferencias del paciente y del médico.
Personas que tienen de tres a 10 adenomas, o un adenoma grande (mayor a 1 cm), o cualquier adenoma con displasia de alto grado o características vellosas.
Tres años después de la extirpación de pólipos.
Colonoscopia
Los adenomas tienen que haber sido extirpados por completo. Si los resultados de la colonoscopia fueron normales o sólo muestra uno o dos adenomas tubulares pequeños con displasia de bajo grado, en el futuro se pueden hacer colonoscopias cada cinco años.
Personas con más de diez adenomas en un solo examen.
Dentro de tres años después de la extirpación de pólipos.
Colonoscopia
El médico debe considerar la posibilidad de síndrome genético (como FAP o HNPCC).
Personas con adenomas sésiles que son extirpados en fragmentos.
De dos a seis meses después de la extirpación del adenoma.
Colonoscopia
Si se ha extirpado todo el adenoma, las pruebas adicionales deben ser basadas en el criterio del médico.
RIESGO AUMENTADO - Pacientes con cáncer colorrectal
Personas diagnosticadas con cáncer del colon o del recto.
Al momento de hacer la cirugía colorrectal, o puede ser de tres a seis meses después si la persona no presenta cáncer propagado que no puede ser removido.
Colonoscopia para observar el colon completo y extirpar todos los pólipos.
Si el tumor ejerce presión en el colon o el recto e impide hacer la colonoscopia, se puede hacer colonoscopia CT (con contraste IV) o DCBE para observar el resto del colon.
Personas que han tenido cáncer del colon o del recto extirpado mediante cirugía.
Dentro de un año después de la resección del cáncer (o un año después de la colonoscopia para asegurarse de que el resto del colon/recto no tiene cáncer).
Colonoscopia
Si es normal, repetir el examen en tres años. Si entonces es normal, repetir el examen cada cinco años. El tiempo entre las pruebas puede ser más corto si se encuentran pólipos o existe una razón para sospechar HNPCC.  Después de la resección anterior inferior debido a cáncer rectal, los exámenes del recto se pueden hacer cada tres a seis meses por los primeros dos a tres años para determinar si hay signos de recurrencia.
RIESGO AUMENTADO - Pacientes con antecedentes familiares
Ya sea cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos en cualquier familiar de primer grado menor de 60 años de edad o en dos o más familiares de primer grado de cualquier edad (si no es un síndrome hereditario).
A los 40 años, o 10 años antes de la edad del caso más joven en la familia inmediata.  
Colonoscopia Cada cinco años.
Cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos en cualquier familiar de primer grado de 60 años o más, o al menos en dos familiares de segundo grado de cualquier edad.
A los 40 años de edad.
Las mismas opciones que para aquellas personas en riesgo promedio. Los mismos intervalos que para aquellas personas en riesgo promedio.
ALTO RIESGO
Poliposis adenomatosa familiar (FAP) diagnosticada mediante pruebas genéticas, o se sospecha FAP sin pruebas genéticas
Entre 10 y 12 años.
Sigmoidoscopia flexible cada año para determinar si hay signos de FAP; asesoría para considerar pruebas genéticas si no se han hecho.
Si las pruebas genéticas dan positivo, se debe considerar la extirpación del colon (colectomía).
Cáncer del colon hereditario no asociado a poliposis (HNPCC), o en riesgo aumentado de HNPCC según antecedentes familiares sin pruebas genéticas.
Entre los 20 y 25 años, o 10 años antes de la edad del caso más joven en la familia inmediata.
Colonoscopia cada uno a dos años; asesoría para considerar pruebas genéticas si no se han realizado.
Se deben ofrecer pruebas genéticas a los familiares de primer grado de las personas a las que se les encontraron mutaciones HNPCC mediante pruebas genéticas. También se deben ofrecer si se cumple con uno de los primeros tres criterios modificados de Bethesda.1
Enfermedad inflamatoria intestinal.
Colitis ulcerativa crónica.
Enfermedad de Crohn.
El riesgo de cáncer comienza a ser significativo ocho años después del inicio de la pancolitis (todo el intestino grueso afectado), o 12-15 años después del inicio de la colitis del costado izquierdo.
Colonoscopia cada uno a dos años con biopsias por displasia.
Es mejor referir a estas personas a un centro con experiencia en la vigilancia y tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal.
1Los criterios Bethesda pueden encontrarse en la sección “¿Se puede prevenir el cáncer colorrectal?” del documento "Cáncer colorrectal".



Pruebas de detección del cáncer colorrectal: leyes estatales y federales de cobertura


Los beneficios de las pruebas de detección temprana del cáncer colorrectal

Las pruebas de detección pueden encontrar pólipos no cancerosos y éstos se pueden extirpar antes de que se transformen en cáncer. Si el cáncer colorrectal se origina, las pruebas de detección y el tratamiento temprano aumentan significativamente las probabilidades de supervivencia.

La tasa de supervivencia relativa a cinco años para el cáncer colorrectal, cuando se diagnostica en etapa inicial, antes de que se propague, es de aproximadamente 90%.  Sin embargo, sólo alrededor de cuatro de cada 10 casos de cáncer colorrectal se encuentran en esa etapa inicial. Una vez el cáncer se propaga a los órganos y a ganglios linfáticos cercanos, la supervivencia relativa a cinco años baja, y si el cáncer se ha propagado a órganos distantes (como el hígado o un pulmón), la tasa es de aproximadamente 11%.  

Una tasa de supervivencia a cinco años convencional se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años después que se diagnostica el cáncer; incluye a las personas con cáncer colorrectal que mueren de otras causas, como enfermedades cardiacas. Las tasas de supervivencia relativas a cinco años se ajustan para los pacientes que mueren de otras enfermedades, por lo que reflejan los cambios de aquellos que no mueren específicamente de cáncer colorrectal.

Las pruebas de detección del cáncer colorrectal no sólo salvan vidas, sino que también reducen los costos del cuidado de salud. Los estudios han mostrado que la rentabilidad de las pruebas de detección para el cáncer colorrectal es consistente con muchos de los otros tipos de servicios preventivos, y resulta menor que algunas intervenciones comunes. Resulta mucho menos costoso extirpar un pólipo durante las pruebas de detección que tratar el cáncer colorrectal avanzado. Con los posibles aumentos en los costos que conlleven los tratamientos nuevos que se vuelvan parte del cuidado convencional, es probable que las pruebas de detección sean incluso más rentables en cuanto a eficacia y costos.


¿Qué se necesita para aumentar el uso de las pruebas de detección del cáncer colorrectal?

Varias pruebas de detección del cáncer colorrectal están disponibles, pero sólo aproximadamente la mitad de las personas de 50 años o más se someten a ellas.   Algunos de los factores que afectan su uso podrían incluir una falta de orientación pública y de los profesionales de la salud sobre las herramientas de detección, así como barreras económicas y/o una cobertura o beneficios de seguro médico insuficientes.

La Sociedad Americana del Cáncer cree que todas las personas deben beneficiarse de las pruebas de detección del cáncer, sin importar si su seguro médico provee cobertura o no. Las limitaciones de los beneficios cubiertos no deben obstruir la capacidad de las personas para beneficiarse de las pruebas de detección temprana del cáncer. Con este fin, la Sociedad apoya las políticas que proveen acceso a todas las personas a las pruebas de detección temprana del cáncer y cobertura para las mismas. Estas políticas deben ajustarse a la edad y al riesgo, según las pruebas científicas vigentes que se explican en las guías de detección temprana de la Sociedad Americana del Cáncer.
 

Actividad estatal

Un número de estados, así como también el Distrito de Columbia, han aprobado leyes que exigen cobertura para una gama completa de pruebas de detección del cáncer colorrectal. Algunos otros estados requieren cobertura de sólo ciertas pruebas o tienen acuerdos entre las compañías de seguro (en lugar de leyes) para proveer cobertura de una gama completa de pruebas. Otros estados requieren que las pruebas sean ofrecidas o estén disponibles a través de las políticas del seguro suplementario de Medicare (Medigap) o no tienen leyes relacionadas con la cobertura de estas pruebas.

Estados que tienen leyes que exigen cobertura para una variedad completa de pruebas*:
  • Alaska
  • Arkansas
  • California
  • Colorado
  • Connecticut
  • Delaware
  • Georgia
  • Illinois
  • Indiana
  • Kentucky
  • Louisiana
  • Maine
  • Maryland
  • Missouri
  • Nebraska
  • Nevada
  • Nueva Jersey
  • Nuevo México
  • Carolina del Norte
  • Oregon
  • Pennsylvania
  • Rhode Island
  • Texas
  • Virginia
  • Washington
  • Washington, D.C.
  • West Virginia

Estados que tienen leyes que requieren que las compañías de seguro médico cubran algunas, pero no todas las pruebas, o donde las compañías han acordado voluntariamente cubrir una variedad completa de pruebas*:
  • Minnesota
  • Nueva York
  • Vermont
  • Wyoming

*Las leyes sobre la cobertura pueden variar ligeramente de estado a estado.  Por lo tanto, verifique con su compañía de seguro médico o su gobierno estatal qué pruebas están cubiertas.

En todos los otros estados, no existen leyes que exijan cobertura, o existen leyes que requieren a los seguros médicos ofrecer la cubierta (no se proporciona necesariamente).


Cobertura

Medicare

El Medicare cubre un examen físico preventivo inicial para todos los beneficiarios nuevos del programa que se tiene que realizar dentro del primer año de inscripción al Medicare. El examen físico “Bienvenido a Medicare” incluye referidos para servicios preventivos que ya están cubiertos por Medicare, incluyendo las pruebas de detección para el cáncer colorrectal.

¿Qué pruebas de detección del cáncer colorrectal cubre Medicare?

  • Una prueba anual de sangre oculta en las heces fecales (FOBT) o una prueba inmunoquímica fecal (FIT) para todos los beneficiarios de Medicare que tengan 50 años o más.

  • Sigmoidoscopia flexible:
    • Cada cuatro años para las personas que tienen un alto riesgo.
    • Cada cuatro años para aquellos de 50 años o más que están en riesgo promedio, pero no dentro de 10 años de una colonoscopia previa.

  • Colonoscopia:
    • Cada dos años para las personas que tienen un alto riesgo (independientemente de la edad).
    • Cada 10 años para las personas de 50 años de edad o más que tienen un riesgo promedio.

  • Un enema de bario de doble contraste (DCBE) como alternativa si el médico opina que su valor como prueba de detección es igual o mejor que la sigmoidoscopia flexible o la colonoscopia.
    • Cada dos años para los beneficiarios que tienen un alto riesgo.
    • Cada cuatro años para los beneficiarios de 50 años de edad o más que tienen un riesgo promedio.

Actualmente, Medicare no cubre el costo de la colonoscopia virtual o la prueba del DNA en las heces fecales.

¿Qué tendría que pagar un beneficiario de Medicare por una prueba de detección de cáncer colorrectal
  • Prueba anual de sangre oculta en las heces fecales (FOBT)/prueba inmunoquímica fecal (FIT): los beneficiarios de Medicare que tengan 50 años o más no tienen que incurrir en co-seguros ni en deducibles de la parte B.

  • Sigmoidoscopia flexible: el beneficiario paga el coaseguro o el copago. No hay deducible de la Parte B a menos que los resultados de la prueba conduzcan a una biopsia o la extirpación de un crecimiento. Si la prueba se hace en una clínica ambulatoria o un centro quirúrgico ambulatorio, el beneficiario paga 25% de la cantidad aprobada por Medicare.

  • Colonoscopia: el beneficiario paga el coaseguro o el copago. No hay deducible de la Parte B a menos que los resultados de la prueba conduzcan a una biopsia o la extirpación de un crecimiento. Si la prueba se hace en una clínica ambulatoria o un centro quirúrgico ambulatorio, el beneficiario paga 25% de la cantidad aprobada por Medicare.

  • Enema de bario de doble contraste: el beneficiario paga el coaseguro o el copago. No hay deducible de la Parte B a menos que los resultados de la prueba conduzcan a una biopsia o la extirpación de un crecimiento. Si la prueba se hace en una clínica ambulatoria o un centro quirúrgico ambulatorio, el beneficiario paga 25% de la cantidad aprobada por Medicare.


Medicaid

Los estados están autorizados para cubrir las pruebas de detección del cáncer colorrectal bajo sus programas de Medicaid. Sin embargo, a diferencia de Medicare, no existe una garantía federal de que todos los programas de Medicaid estatales tengan que cubrir las pruebas de detección del cáncer colorrectal para personas sin síntomas. La cobertura de Medicaid para las pruebas de detección del cáncer colorrectal varía según el estado. Algunos estados cubren la prueba de sangre oculta en las heces fecales (FOBT), otros cubren las pruebas de detección del cáncer colorrectal si un médico determina que la prueba es médicamente necesaria y, en algunos estados, la cobertura varía dependiendo de los planes de manejo del cuidado de Medicaid en los que la persona esté inscrita.
 


Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos materiales pueden consultarse en nuestro sitio Web, o solicitarse llamando a nuestra línea gratuita al 1-800-227-2345.


Los siguientes libros de la Sociedad Americana del Cáncer también están disponibles en inglés Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

The American Cancer Society's Complete Guide to Colorectal Cancer


Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

American College of Gastroenterology
Sitio Web: www.acg.gi.org

American Gastroenterological Association
Sitio Web: www.gastro.org

American Society of Colon and Rectal Surgeons
Sitio Web: www.fascrs.org

C3: Colorectal Cancer Coalition
Teléfono sin cargo: 1-877-4CRC-111 (1-877-427-2111)
Sitio Web: www.fightcolorectalcancer.org

Centers for Medicare & Medicaid Services
Sitio Web: www.cms.hhs.gov

Colon Cancer Alliance
Teléfono: 1-877-422-2030
Sitio Web: www.ccaliance.org

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono: 1-800-422-6237; TYY: 1-800-332-8615
Sitio Web: www.cancer.gov

National Colorectal Cancer Research Alliance
Sitio Web: www.eif.nccra.org

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llame al 1-800-227-2345 o visite www.cancer.org.



Referencias

American Cancer Society. Cancer Facts & Figures 2009. Atlanta, Ga: American Cancer Society; 2009.

American Cancer Society. Cancer Prevention & Early Detection Facts & Figures 2009. Atlanta, Ga: American Cancer Society; 2009.

American Cancer Society. Colorectal Cancer Facts & Figures 2008-2010. Atlanta, Ga: American Cancer Society; 2008.

American Cancer Society. Detailed Guide: Colon and Rectum Cancer. 2009. Accessed at www.cancer.org/docroot/CRI/CRI_2_3x.asp?dt=10.

Centers for Medicare and Medicaid Services. Colon Cancer Screening. 2008. Accessed at www.cms.hhs.gov/ColorectalCancerScreening on May 8, 2009.

Frazier AL, Colditz GA, Fuchs CS, and Kuntz KM. Cost-effectiveness of screening for colorectal cancer in the general population. JAMA. 2000;284:1954-1961.

Hendriks YM, deJong AE, Morreau H, et al. Diagnostic approach and management of Lynch syndrome (hereditary nonpolyposis colorectal carcinoma): A guide for clinicians. CA Cancer J Clin. 2006;56:213-225.

Levin B, Lieberman DA, McFarland, et al. Screening and surveillance for the early detection of colorectal cancer and adenomatous polyps, 2008: a joint guideline from the American Cancer Society, the US Multi-Society Task Force on Colorectal Cancer, and the American College of Radiology. CA Cancer J Clin. 2008;58:130-160.

Rex DK, Kaho CJ, Levin B, et al. Guidelines for colonoscopy surveillance after cancer resection: a consensus update by the American Cancer Society and US Multi-Society Task Force on Colorectal Cancer. CA Cancer J Clin. 2006;56:160-167.

Schrag D. The price tag on progress--chemotherapy for colorectal cancer. N Engl J Med. 2004;351:317-319.

Winawer, SJ, Zauber AG, Fletcher RH, et al. Guidelines for colonoscopy surveillance after polypectomy: a consensus update by the US Multi-Society Task Force on Colorectal Cancer and the American Cancer Society. CA Cancer J Clin. 2006;56:143-159.




Última revisión / cambio realizado:  12-Jun-2009
Última actualización médica:  
12-Jun-2009
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