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Embarazo y cáncer de seno
Muy pocas mujeres embarazadas son diagnosticadas con cáncer de seno. Sin embargo, debido a que más mujeres deciden tener hijos a una edad mayor, y aunado a que el riesgo de cáncer de seno incrementa con la edad de la mujer, puede que se presenten más casos en el futuro. Por ejemplo, solo uno en 50 cánceres de seno se encuentra en mujeres menores de 35 años, pero alrededor de uno en nueve cánceres de seno se encuentra en mujeres de 35 a 44 años. Las mujeres de 45 años o más tienen un riesgo aún mayor.

Los estimados indican que alrededor de una en 3,000 mujeres embarazadas es diagnosticada con cáncer de seno.



Riesgo del cáncer de seno

¿Qué es el cáncer?

Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen con más rapidez hasta que la persona alcanza la edad adulta. Entonces, las células de la mayor parte del cuerpo sólo se dividen para reemplazar células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

Debido a que las células cancerosas continúan creciendo y reproduciéndose, éstas difieren de las células normales. En lugar de morir, viven más que las células normales y continúan formando nuevas células anormales. Las hormonas, como el estrógeno, ayudan a las células normales del seno a crecer y dividirse, pero también pueden promover el crecimiento de las células cancerosas del seno.


Cómo su ciclo menstrual afecta el riesgo de cáncer de seno

Las mujeres que están expuestos a mayores niveles de estrógeno por periodos de tiempo prolongados parecen tener un riesgo de cáncer de seno ligeramente mayor. Esto incluye a mujeres que tuvieron más periodos menstruales, como las que comenzaron a menstruar antes de los 12 años o que pasaron por la menopausia después de los 55 años.


Cómo el embarazo afecta el riesgo de cáncer de seno posteriormente en la vida

El embarazo ocasiona muchos cambios hormonas en el cuerpo. Por una parte, el embarazo detiene los ciclos menstruales de cada mes y cambia el equilibrio hormonal hacia progesterona en vez de estrógeno. Debido a esto, las mujeres que están embarazadas mientras son jóvenes pueden presentar un riesgo ligeramente menor de cáncer de seno posteriormente. Las mujeres que no han tenido hijos o que tuvieron su primer embarazo después de los 30 años tienen un riesgo de cáncer de seno ligeramente mayor más adelante en la vida.


Cómo afecta la lactancia el riesgo de cáncer de seno

Algunos estudios han sugerido que la lactancia pudiera reducir ligeramente el riesgo de cáncer de seno.  Esto es más probable que ocurra si la mujer continúa la lactancia de 1 ½ a 2 años, o si amamanta a muchos hijos. La razón para esto pudiera ser que tanto el embarazo como la lactancia reducen el número total de ciclos menstruales que tiene una mujer en el transcurso de su vida. Sin embargo, la información reciente sugiere que amamantar también puede afectar el nivel de otra hormona, llamada prolactina.  Un estudio de 2008 demostró que las mujeres que amamantaron a sus bebés por un año o más tenían menos niveles de prolactina por el resto de sus vidas, independientemente de si volvieron o no a amamantaron a sus bebés.  Esto también pudiera ayudar a reducir el riesgo de cáncer de seno posteriormente. Se necesitan más estudios para profundizas en los posibles efectos de la lactancia en el riesgo de cáncer de seno.



Detección del cáncer de seno durante el embarazo

Cuando una mujer en estado de embarazo tiene cáncer de seno, éste se diagnostica a menudo en una etapa más avanzada que cuando se diagnostica en mujeres que no están embarazadas. Esto se debe a que durante el embarazo, los cambios hormonales causan que los senos de una mujer aumenten de tamaño, se hagan más sensibles y con protuberancias. Esto puede dificultar que su médico o usted misma detecte una masa en sus senos. Además, a los médicos les resulta más difícil interpretar los mamogramas de mujeres embarazadas debido a que el tejido del seno se vuelve más denso.  Los cambios iniciales causados por el cáncer podrían confundirse o ser pasados por alto por los cambios naturales que se dan con el embarazo.

Someterse a una mamograma es bastante más seguro durante el embarazo que otras pruebas de detección. La cantidad de radiación necesaria para un mamograma es pequeña y se dirige al seno. Como protección adicional, se coloca una placa de plomo sobre la parte inferior del abdomen para evitar que la radiación alcance el útero. No obstante, los científicos no pueden tener certeza en los efectos de la radiación sobre el bebé dentro del vientre, incluso a una cantidad reducida. Si su doctor no considera que usted necesita un mamograma de inmediato, puede que sea mejor esperar. También se pueden considerar otros estudios por imágenes que no usan radiación, como la ecografía del seno. Éstas se consideran alternativas seguras a los mamogramas durante el embarazo.

Incluso durante el embarazo, la detección temprana es un aspecto importante para la salud mamaria. Hable con su médico o enfermera sobre los exámenes del seno y el mejor momento para realizar su próximo mamograma (especialmente si usted tiene 40 años o más, o si usted o su médico nota un cambio en sus senos). Como siempre, si encuentra una masa o cambio en sus senos, deberá comunicárselo a su médico o enfermera inmediatamente.



Diagnóstico del cáncer de seno y clasificación por etapas durante el embarazo

Biopsia

Una nueva protuberancia o el resultado anormal de un estudio por imágenes pudiera causar preocupación, pero se necesita hacer una biopsia para saber si se trata de cáncer de seno.  Durante una biopsia, se extrae un pedazo de tejido del área que preocupa a los médicos. Por lo general, la biopsia se hace usando una aguja larga y hueca o mediante una pequeña incisión quirúrgica (cortadura). Por lo general, una biopsia del seno durante el embarazo se puede hacer sin que la mujer sea admitida en un hospital.  El médico utiliza medicina para adormecer sólo el área del seno involucrada en la biopsia. Esto causa poco riesgo al feto.  Sin embargo, la biopsia se puede llevar a cabo bajo anestesia general (se usan medicamentos para que la paciente quede profundamente dormida) de ser necesaria, con sólo un poco de riesgo para el feto.

Puede obtener más información sobre los tipos diferentes de biopsias del seno usados en el documento Para la mujer que afronta una biopsia del seno de la Sociedad Americana del Cáncer.


Otras pruebas

Si se ha encontrado cáncer de seno, es posible que se necesiten otras pruebas para determinar si las células cancerosas se han propagado dentro del seno o a otras partes del cuerpo. Este proceso se llama clasificación por etapas. Las pruebas de clasificación por etapas son muy importantes para las mujeres embarazadas con cáncer de seno ya que sus casos de cáncer tienden a ser encontrados en una etapa más avanzada. Las pruebas para la clasificación de la etapa que pudieran necesitarse dependen de su caso.

Tenga en cuenta que el feto no está expuesto a la radiación con pruebas, como las ecografías e imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés). En general, estos estudios se consideran seguros, y pueden usarse si son importantes para su cuidado. Sin embargo, el material de contraste o tinte que algunas veces se usa en el MRI alcanza la placenta (el órgano que conecta a la madre con el feto). Este tinte ha sido asociado con anomalías en fetos de animales en estudios de laboratorio. Por esta razón, las imágenes por resonancia magnética realizadas con material de contraste no se recomiendan durante el embarazo. No obstante, un MRI sin contraste no conlleva radiación y se puede utilizar de ser necesario.

Las radiografías del tórax, necesitadas algunas veces para ayudar a tomar decisiones sobre el tratamiento, utilizan una pequeña cantidad de radiación. Se cree que son seguras para mujeres embarazadas cuando la barriga es protegida.

Por otro lado, es más probable que otros estudios, como las gammagrafías óseas o tomografías computarizadas (CT) del tórax, abdomen o pelvis expongan al feto a la radiación. A menudo, estos estudios no son necesarios, especialmente si se cree que el cáncer se encuentra solamente en el seno. En los pocos casos en los que es necesario realizar estos estudios, los médicos pueden ajustar la manera en que se realizan para limitar la cantidad de radiación que el feto recibe.

No se han reportado casos de cáncer de seno que se transfiera de la madre al feto. En muy pocos casos, el cáncer alcanza la placenta (el órgano que conecta a la madre con el feto). Esto podría afectar la cantidad de nutrientes que el feto recibe de la madre.



Tratamiento del cáncer de seno durante el embarazo

Si el cáncer de seno es detectado durante el embarazo, el tipo del tratamiento y el momento en que se administra dependen de muchos factores, tal como:  
  • El tamaño del tumor.
  • La localización del tumor.
  • Cuán avanzado está el embarazo.
  • La preferencia de la mujer.

El tratamiento de una mujer embarazada con cáncer de seno tiene los mismos objetivos que el tratamiento de una mujer que no lo está: controlar el cáncer en el lugar donde comenzó y evitar que se propague. Sin embargo, proteger a un embrión o feto en crecimiento puede complicar más el logro de estos objetivos.  

 Si desea más información sobre los tratamientos del cáncer de seno, remítase a nuestro documento “Cáncer de seno”.

Si una mujer embarazada necesita quimioterapia, terapia hormonal o radioterapia para tratar el cáncer de seno, puede que le pidan que considere terminar el embarazo, ya que estos tratamientos pueden causar daño al feto. Resulta más fácil tratar a una mujer que no está embarazada, pues no existe el temor de causar daño al feto. Sin embargo, ningún estudio ha probado que terminar un embarazo para recibir tratamiento contra el cáncer mejora el pronóstico de una mujer (perspectiva). Estos asuntos se discuten en detalle en las secciones que siguen.


Cirugía

Cuando es posible, la cirugía es el primer tratamiento para cualquier mujer con cáncer de seno, incluso para aquellas que están embarazadas. La extirpación del tumor (tumorectomía) o de todo el seno (mastectomía) y/o la extirpación de ganglios linfáticos localizados debajo de los brazos implican un riesgo mínimo para el feto. No obstante, existen ciertos momentos durante el embarazo cuando la anestesia (los medicamentos utilizados que le pondrían a dormir durante la cirugía) puede causar mayor riesgo al feto. Muchos médicos, como el obstetra, el cirujano y el anestesiólogo necesitarán trabajar en conjunto para determinar cuál es el mejor momento para realizar la cirugía durante el embarazo. Además, ellos pueden decidir qué medicamentos y técnicas son las más seguras tanto para la madre como para el bebé.

La mastectomía puede emplearse a menudo como tratamiento primario para los cánceres en etapa temprana. Dependiendo de la etapa del cáncer, una mujer pudiera recibir tratamiento adicional, como la quimioterapia, radioterapia y/o terapia de hormonas para ayudar a reducir el riesgo de que el cáncer regrese tras la cirugía. A esto se le llama tratamiento adyuvante, ya que se usa junto con el tratamiento principal (la cirugía).

Las mujeres que se han sometido a una cirugía para la conservación del seno, como la tumorectomía, usualmente necesitan radioterapia después de la cirugía para reducir la probabilidad de que el cáncer regrese. La necesidad de radiación es un asunto importante para las mujeres embarazadas al momento de escoger la cirugía.  La radiación pudiera afectar al feto si se administra durante el embarazo, por lo que no usa hasta después del parto. Los médicos desconocen cómo esto puede afectar el riesgo de que el cáncer regrese (recurrencia) en una mujer. El cáncer que se encuentra en el tercer trimestre puede conllevar un retraso muy breve en los tratamientos de radiación, por lo que probablemente no haya un efecto en el resultado. Además, una mujer que recibirá quimioterapia antes de la radiación puede tener poco o ningún retraso en sus tratamiento de radiación.  No obstante, los cánceres encontrados en los inicios del embarazo pudieran representar un retraso mayor en la radiación. El tratamiento siempre se tiene que considerar de acuerdo con cada caso.


Quimioterapia

La quimioterapia, también llamada quimio, se puede usar junto con la cirugía (como un tratamiento adyuvante) para algunos cánceres de seno en etapas más tempranas. También se puede usar por sí sola para los cánceres más avanzados.

Por lo general, la quimioterapia no se administra durante los primeros tres meses de embarazo (el primer trimestre). Esto se debe a que la mayoría de los órganos internos del feto se desarrollan durante el primer trimestre. Además, el riesgo de un aborto no provocado (perder al bebé) es el mayor durante el primer trimestre. La seguridad de la quimioterapia durante este tiempo no se ha estudiado debido a la preocupación sobre el daño al feto.

En el pasado se pensaba que todo tipo de medicamento de quimioterapia causaría daño al feto. Sin embargo, los estudios recientes han mostrado que ciertos medicamentos de quimioterapia no aumentan el riesgo de defectos o muerte del feto si se administran durante el segundo y tercer trimestre (del cuarto al noveno mes de embarazo). Los investigadores aún desconocen si estos niños tendrán efectos a largo plazo.

Cuando una mujer embarazada con cáncer de seno en etapa inicial requiere que se le administre quimioterapia adyuvante después de la cirugía, por lo general se pospone hasta al menos el segundo trimestre. Para la mujer que ya se encuentra en su tercer trimestre al momento de encontrar el cáncer, la quimioterapia adyuvante se podría posponer hasta después del nacimiento del bebé. En estos casos, el nacimiento podría ser inducido (provocado) unas semanas antes de la fecha del parto. Dependiendo de la extensión del cáncer, también se pueden usar estos mismos planes de tratamiento en mujeres con enfermedad más avanzada.

No se deberá administrar la quimioterapia a las tres o cuatro semanas previas al nacimiento. Esto se debe a que uno de los efectos secundarios de la quimioterapia es la reducción de los recuentos sanguíneos de la madre. Esto podría ocasionar un sangrado e incrementar las probabilidades de infecciones durante el nacimiento. Posponer la quimioterapia por las últimas semanas antes del nacimiento permite que los recuentos sanguíneos en la madre se normalicen.


Radioterapia

La radioterapia al seno a menudo se administra después de las cirugías para conservar el seno (tumorectomía o mastectomía parcial) para reducir el riesgo de que el cáncer regrese. Las dosis altas de radiación utilizadas para esto pueden causar daño al feto durante cualquier momento del embarazo. Puede causar un aborto, defectos congénitos o retardar el crecimiento del feto, por lo que no se recomienda su uso durante el embarazo.

Las mujeres embarazadas que escogen la tumorectomía o mastectomía parcial, por lo general pueden someterse a cirugía durante el embarazo y esperar hasta después de que el bebé nazca para recibir radioterapia. Sin embargo, este enfoque de tratamiento no ha sido bien estudiado en mujeres embarazadas y no se sabe si los cambios que ocurren en los senos durante el embarazo y la demora podrían afectar cuán bien funciona la radiación.


Terapia hormonal

La terapia hormonal, como el tratamiento con tamoxifeno, puede ser usada como tratamiento adyuvante después de la cirugía o como tratamiento contra el cáncer avanzado. El uso de la terapia hormonal en mujeres embarazadas no ha sido estudiado bien, por lo que sus efectos se desconocen. La mayoría de los infantes nacidos de mujeres que toman tamoxifeno son normales. Sin embargo, ha habido informes sobre defectos de nacimiento en la cabeza y la cara de algunos bebés nacidos de mujeres que han quedado embarazadas mientras toman tamoxifeno. Se necesitan más estudios en esta área.

Actualmente se recomienda que la terapia hormonal para el tratamiento de cáncer de seno no beba comenzar hasta después de que la mujer haya dado a luz.



La lactancia durante el tratamiento del cáncer

La mayoría de los médicos recomiendan que las mujeres que ya hayan dado a luz y que van a recibir tratamiento contra el cáncer de seno deben suspender (o no comenzar) la lactancia (amamantar al bebé).

Si se planifica hacer una cirugía, la suspensión de la lactancia ayudará a reducir el flujo sanguíneo a los senos y a disminuir el tamaño de éstos, lo que puede ayudar con la operación.  Además, ayuda a reducir el riesgo de infección en el seno, y puede ayudar a evitar que se acumule leche materna en las áreas de biopsia o cirugía.

Muchos medicamentos de quimioterapia y de terapia hormonal pueden filtrarse en la leche materna, y por tanto afectar al bebé. Es por esto que si la madre está recibiendo quimioterapia, o terapia hormonal, ésta no debe amamantar a su bebé.

Si usted tiene preguntas específicas, tales como cuándo sería seguro comenzar la lactancia, asegúrese de hablar con el equipo de atención a la salud. Si usted planea comenzar nuevamente la lactancia después de suspenderla por un tiempo, tal vez usted quiera planear con anticipación.  Puede que necesite ayuda adicional de expertos en lactancia.



La coordinación de todos los planes de tratamiento

La parte más difícil del tratamiento surge cuando existe un conflicto entre el mejor tratamiento conocido para la madre y el bienestar del feto.  Una mujer, a quien se le encuentra cáncer de seno durante el embarazo, puede que tenga que tomar decisiones difíciles, y necesitar la ayuda profesional.  Su obstetra necesitará colaborar con su cirujano, oncólogo, oncólogo especialista en radiación, entre otros profesionales de la salud. A través de toda esta experiencia, la mujer con cáncer de seno necesitará apoyo emocional, por lo que un consejero o un psicólogo deben ser parte de su equipo de atención.



Efecto del embarazo en la supervivencia después del cáncer de seno

Embarazo antes del cáncer de seno

Algunos estudios han encontrado que las mujeres que fueron diagnosticadas con cáncer de seno dentro de dos años de haber dado a luz no estuvieron tan bien como otras mujeres con cáncer de seno. Sin embargo, otros estudios no han encontrado tal diferencia. Aún se necesita realizar más investigación al respecto.


El embarazo durante el cáncer de seno

El embarazo puede hacer más difícil detectar y diagnosticar el cáncer de seno. Sin embargo, la mayoría de los estudios han encontrado que el resultado entre las mujeres con cáncer de seno que están embarazadas y aquéllas que no lo están es casi el mismo si los cánceres son encontrados en la misma etapa. Por ejemplo, un estudio realizado en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center demostró que las mujeres embarazadas sometidas a una mastectomía no empeoraron más que las no embarazadas que se sometieron a una mastectomía. Las tasas de supervivencia después de cinco y 10 años fueron casi las mismas en ambos grupos. Por lo tanto, el embarazo, ni los cambios en los senos que éste causa, empeoraron las probabilidades de la madre de sobrevivir al cáncer de seno.

Algunos médicos creen que la terminación del embarazo podría ayudar a disminuir el progreso de más cánceres avanzados del seno, y ellos pudieran recomendar un aborto en estos casos. Ha sido difícil mostrar si esto mejora los pronósticos de las mujeres. Se han realizados muy pocos estudios buenos y resulta difícil realizar investigación en esta área. Los estudios que se han hecho no han demostrado que la terminación del embarazo mejore la supervivencia de la mujer o el resultado del cáncer.

Por otro lado, los estudios no han demostrado que los retrasos en el tratamiento que algunas veces son necesarios durante el embarazo tienen un efecto en el resultado del cáncer de seno. Sin embargo, se ha probado que esta área también es difícil de estudiar.


Embarazo después del tratamiento contra el cáncer de seno

Algunos tratamientos para el cáncer de seno, como ciertos medicamentos de quimioterapia, pueden afectar la capacidad de una mujer de tener un bebé (fertilidad). Aun así, muchas mujeres pueden quedar embarazadas después del tratamiento. Las mujeres que tengan inquietudes sobre la fertilidad deben hablar sobre esto con sus médicos antes de comenzar el tratamiento del cáncer de seno.

Los médicos no están seguros si las mujeres que han tenido cáncer de seno en el pasado aumentan el riesgo de que el cáncer regrese al quedar embarazadas. Se han realizado pocos estudios sobre esto. La mayoría de los estudios ha encontrado que el embarazo no aumenta el riesgo de que el cáncer regrese después del tratamiento exitoso del cáncer de seno.

Sin embargo, los médicos saben que existe una clara relación entre los niveles de estrógeno y el crecimiento de las células cancerosas del seno. Debido a esta relación, muchos médicos aconsejan a las sobrevivientes del cáncer de seno a que esperen al menos dos años después del tratamiento para intentar quedar embarazadas. Esto les permitiría la oportunidad de encontrar cualquier cáncer recurrente en etapa inicial, lo cual podría afectar la decisión de una mujer de quedar embarazada en el futuro. No obstante, este consejo no está basado en información que provenga de algún estudio clínico. La decisión de cada mujer está basada en muchas cosas, como su edad, su deseo de más embarazos, su riesgo de una recaída temprana y el efecto potencial que el estrógeno puede tener en su riesgo de que el cáncer de seno regrese.

Las mujeres que reciben terapia hormonal, como tamoxifeno, deben hablar con sus médicos antes de tratar de quedar embarazadas. Estos medicamentos podrían afectar el crecimiento de un feto (remítase a la sección “Terapia hormonal”).

No existe prueba de que un historial de cáncer de seno en una mujer tenga algún efecto en su bebé. Sin embargo, la quimioterapia para el cáncer de seno puede causar cierto daño a los ovarios. El tratamiento también puede causar que las mujeres retrasen quedar embarazadas. A menudo, estos factores juntos significan que una mujer tiene menos probabilidad de quedar embarazada después del tratamiento del cáncer de seno.

Todas las mujeres que han tenido cáncer de seno que estén pensando tener hijos deben hablar con sus médicos sobre cómo el tratamiento pueden afectar sus probabilidades de otro embarazo. También querrán saber sus riesgos de que el cáncer regrese. En muchos casos, el asesoramiento puede ayudar a las mujeres a analizar las opciones que tienen para sobrevivir al cáncer de seno y planear un embarazo.



Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

Hemos incluido aquí material informativo relacionado con este tema que también puede ayudarle. Estos materiales pueden ser solicitados llamando gratis al 1-800-227-2345:


Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo incluyen:

Breast Cancer Network of Strength
Teléfono sin cargo: 1-800-221-2141
Sitio Web: www.networkofstrength.org
Los pacientes y sobrevivientes se pueden poner en contacto con alguien de la misma edad que haya tenido el mismo diagnóstico. Los compañeros de las pacientes de cáncer de seno también se pueden apoyar mutuamente.

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237
TYY: 1-800-332-8615
Sitio Web: www.cancer.gov
Encuentre información especial para las mujeres embarazadas que tienen cáncer de seno en: www.cancer.gov/cancertopics/pdq/treatment/breast-cancer-and-pregnancy/Patient

Hope for Two: The Pregnant With Cancer Network
Teléfono sin cargo: 1-800-743-4471
Sitio Web: www.pregnantwithcancer.org
Apoyo a través de línea telefónica e Internet, paquete de información y boletín informativo para las mujeres embarazadas que tienen cáncer. Además se le ofrece a las mujeres que han pasado por esta experiencia la oportunidad de convertirse en voluntarias para ayudar a otras mujeres.

Young Survival Coalition
Teléfono sin cargo: 1-877-YSC-1011 (1-877-972-1011)
Sitio Web: www.youngsurvival.org
Ofrece recursos, apoyo e información para mejorar la calidad de vida de las mujeres de 40 años o menos que han sido diagnosticadas con cáncer de seno (algunos materiales en español están disponibles).

U. S. Food and Drug Administration Pregnancy Exposure Registries Information
Teléfono sin cargo (para sólo algunos medicamentos contra el cáncer): 1-877-635-4499
Sitio Web: www.fda.gov/ScienceResearch/SpecialTopics/WomensHealthResearch/ucm134848.htm
Permite a mujeres que han recibido ciertos tratamientos contra el cáncer durante el embarazo compartir los efectos de la quimioterapia en sus bebés con otras mujeres que necesitan tratamiento contra el cáncer.


*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.


Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo sobre temas relacionados al cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.



Referencias

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Última revisión / cambio realizado:  9-Sep.-2009
Última actualización completa:  9-Sep.-2009

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