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Locutor da esperanza a través del 'Relevo por la Vida'
Dicho conductor de radio es en sí un sobreviviente de cáncer
Article date: 2005/07/31
"Esto es terapia realmente, tanto para la cabeza, el corazón y el espíritu. Es esto lo que el evento es".
 

A sus trece años de edad, José Vallenilla, mejor conocido como "Funky Joe", comenzó su carrera en la radio, convirtiéndose en el locutor más joven en la historia de Puerto Rico. Joe recuerda la emoción que le causaba cuando sus compañeros en la escuela solían sintonizar sus radios para escucharle. Dicho entusiasmo originó la gran pasión que ahora tiene por su profesión.

Actualmente Joe, junto con su colega y amigo de antaño Antonio Sánchez (conocido también como Tony, "el Gángster"), conducen "El Bayú", el programa matutino de radio número uno en el país. Ambos locutores se conocieron hace alrededor de veinte años en una estación de radio local en Mayagüez, Puerto Rico y desde entonces han sido grandes amigos. Tal amistad se hizo evidente cuando Joe confrontó un diagnóstico de cáncer en 1999, que no sólo representó un riesgo para su salud, sino que también atentó contra su vida.

"Creo que fui una de las primeras personas a quien llamó para notificar que tenía cáncer", dice Tony, "comencé a llorar porque él es una persona muy especial".

Un diagnóstico irónico

Siendo una personalidad del mundo radiofónico, Joe indicó lo irónico que le resultó la noticia sobre su diagnóstico de cáncer en octubre de 1999.

"De todos los lugares, el cáncer se dio en mi lengua", explicó. "Mi lengua es mi vida".

En un comienzo recuerda no haberse preocupado por su vida debido a que el médico sólo hizo referencia a la presencia de un pequeño tumor benigno. No fue sino hasta que el médico le sugirió obtener su tratamiento en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center en Nueva York, cuando realmente se percató de padecer esta enfermedad.

"Ese mismo día tomé un vuelo dejando la isla rumbo a Nueva York".

Una biopsia confirmó lo que Joe temía: se trataba de cáncer evidentemente. No obstante, había un rayo de luz al final del túnel: los médicos le informaron que contaban con uno de los tratamientos más efectivos para su tipo de cáncer. Dentro de tres días tras recibir el tratamiento, el tumor se había desvanecido por completo, y en tan sólo pocos meses había completado todo el tratamiento de quimioterapia.

Teniendo un estilo de vida que incluía ejercicio y una alimentación sana, hasta entonces su salud se mostraba bien. Pero aproximadamente al mes de terminar el tratamiento experimentó repentinamente un dolor en su pierna izquierda, lo cual causó que perdiera la movilidad de su pie. Partió de nuevo rumbo a Nueva York, y justo al llegar apenas podía caminar.

"Al ingresar a través del departamento de urgencias, tuve que ser atendido de forma inmediata por el personal médico", declara Joe.

El cáncer se había propagado a su cerebro y tuvo que recibir más quimioterapia a través de tubos y vías intravenosas que le habían colocado en el pecho y la cabeza.

Pero aún sus problemas no acababan: justo cuando fue dado de alta y salía de las instalaciones, tuvo que reingresar de inmediato a causa de meningitis viral. Su situación comenzaba a resultarle absurda y decidió tomar todo lo que le acontecía con una buena actitud.

"Simplemente comencé a reírme. ¿Cómo me podían estar pasando tantas cosas? Y me dije: está bien, está bien, puedo lidiar con esto, vamos, ¡que pasen más cosas!".

Amigos al rescate

No obstante su optimismo, aún quedaba mucho camino por recorrer en la recuperación de Joe. Requería de un trasplante de médula ósea, para la cual requeriría contar con la suma de aproximadamente doscientos mil dólares. Pero habiendo ya incurrido de todos sus ahorros, Joe no podía solventar dicho procedimiento, y fue cuando recurrió a su amigo Tony.

Tony sugirió solicitar el apoyo de los seguidores del programa de radio para recaudar los fondos necesarios; Joe se resistió ya que no deseaba involucrar a la gente en algo tan personal. Sin embargo, Tony terminó por convencerlo de que era la mejor alternativa que tenían.

Joe reconoce que la participación de Tony fue crucial.

"Estoy seguro de esto por que la gente pudo percibir el dolor, ese sentimiento dentro de él que transmitió por toda la isla que se unió para apoyarme", explicó.

La suma reunida fue superior a los trescientos mil dólares, más de lo que se requería para el trasplante de Joe. Tan pronto Joe regresó a trabajar, éste saldó todo el dinero que le habían otorgado en un fondo que se creó para ayudar a otras personas con grandes necesidades.

"La ayuda de la gente se extendió más allá para ayudar a muchas otras personas", afirmó Joe.

Relevo Por La Vida -- Puerto Rico

La experiencia de Joe aún continuó tras terminar su tratamiento. Por los últimos cinco años ha participado como presidente honorario de la edición de Puerto Rico del 'Relevo por la Vida' (Relay for Life). Este evento que se realiza durante 24 horas consiste de una caminata en honor a los sobrevivientes de cáncer, así como la conmemoración de aquéllos que perdieron la lucha contra la enfermedad. Se lleva a cabo en muchos lugares de los EE.UU. y el mundo, conformando el evento distintivo que la Sociedad Americana del Cáncer organiza para la recaudación de fondos.

Pero para Joe, el evento es mucho más que sólo la recaudación de fondos para la organización. Estar rodeado por tantas personas cuyas vidas han sido afectadas por el cáncer es "una sensación increíble", según lo define. El escuchar los casos de otras personas con la enfermedad le resulta ser una experiencia que emite inspiración y humildad.

"Esto es terapia realmente, tanto para la cabeza, el corazón y el espíritu. Es esto lo que el evento es", afirma Joe. "Sé que el dinero es una parte importante, pero la gente habla de muchas otras cosas, como lo duro que ha sido, o lo difícil que es recordar a esa persona que no está más aquí con nosotros, y todo se mezcla en una palabra que yo creo es 'esperanza'. La esperanza es lo que todos quieren obtener de este evento en sus corazones".

Ahora que Joe ha combatido su cáncer y sintiéndose con la salud de "un nene de 15 años", la experiencia lo ha convertido en una mejor persona, y en una más feliz. El haber tenido que tomarse el tiempo para su tratamiento le dio la oportunidad de pensar sobre lo que realmente importa en la vida, lo cual le dio la determinación para vencer la enfermedad.

"No voy a morir de cáncer. Podré morir de cualquier otra cosa; quizás me tropiece y me rompa la cabeza o algo, pero me rehúso a morir de cáncer".

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