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"Esto es terapia realmente, tanto para la cabeza, el
corazón y el espíritu. Es esto lo que el evento es".
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A sus trece años de edad, José
Vallenilla, mejor conocido como "Funky
Joe", comenzó su carrera en la radio, convirtiéndose en el locutor más
joven en la historia de Puerto Rico. Joe recuerda
la emoción que le causaba cuando sus compañeros en la escuela solían
sintonizar sus radios para escucharle. Dicho entusiasmo
originó la gran pasión que ahora tiene por su profesión.
Actualmente Joe, junto con su
colega y amigo de antaño Antonio Sánchez
(conocido también como Tony, "el Gángster"), conducen "El Bayú", el
programa matutino de radio número uno en el país. Ambos
locutores se conocieron hace alrededor de veinte años en una estación
de radio local en Mayagüez, Puerto Rico y desde entonces han sido
grandes amigos. Tal amistad se hizo evidente cuando Joe confrontó un
diagnóstico de cáncer en 1999, que no sólo representó un riesgo para su
salud, sino que también atentó contra su vida.
"Creo que fui una de las primeras personas a quien llamó para notificar
que tenía cáncer", dice Tony, "comencé a llorar porque él es una
persona muy especial".
Un diagnóstico irónico
Siendo una personalidad del
mundo radiofónico, Joe indicó lo irónico
que le resultó la noticia sobre su diagnóstico de cáncer en octubre de 1999.
"De todos los lugares, el
cáncer se dio en mi lengua",
explicó. "Mi lengua es mi vida".
En un comienzo recuerda no
haberse preocupado por su vida debido a que
el médico sólo hizo referencia a la presencia de un pequeño tumor
benigno. No fue sino hasta que el médico le sugirió obtener
su tratamiento en el Memorial
Sloan-Kettering Cancer Center en
Nueva
York, cuando realmente se percató de padecer esta enfermedad.
"Ese mismo día tomé un vuelo
dejando la isla rumbo a Nueva York".
Una biopsia confirmó lo que Joe
temía: se trataba de cáncer
evidentemente. No obstante, había un rayo de luz al final del
túnel: los médicos le informaron que contaban con uno de los
tratamientos más efectivos para su tipo de cáncer. Dentro de
tres días tras recibir el tratamiento, el tumor se había desvanecido
por completo, y en tan sólo pocos meses había completado todo el
tratamiento de quimioterapia.
Teniendo un estilo de
vida que incluía ejercicio y una
alimentación sana, hasta entonces su salud se mostraba bien. Pero
aproximadamente al mes de terminar el tratamiento experimentó
repentinamente un dolor en su pierna izquierda, lo cual causó que
perdiera la movilidad de su pie. Partió de nuevo rumbo a
Nueva York, y justo al llegar apenas podía caminar.
"Al ingresar a través del
departamento de urgencias, tuve que ser
atendido de forma inmediata por el personal médico", declara Joe.
El cáncer se había propagado a su cerebro y tuvo que recibir más
quimioterapia a través de tubos y vías
intravenosas que le
habían colocado en el pecho y la cabeza.
Pero aún sus problemas no
acababan: justo cuando fue dado de alta y
salía de las instalaciones, tuvo que reingresar de inmediato a causa de
meningitis viral. Su situación comenzaba a resultarle absurda
y decidió tomar todo lo que le acontecía con una buena actitud.
"Simplemente comencé a reírme.
¿Cómo me podían estar pasando tantas
cosas? Y me dije: está bien, está bien, puedo lidiar con
esto, vamos, ¡que pasen más cosas!".
Amigos al rescate
No obstante su optimismo, aún
quedaba mucho camino por recorrer en la
recuperación de Joe. Requería de un trasplante de médula
ósea, para la cual requeriría contar con la suma de aproximadamente
doscientos mil dólares. Pero habiendo ya incurrido de todos
sus ahorros, Joe no podía solventar dicho procedimiento, y fue cuando
recurrió a su amigo Tony.
Tony sugirió solicitar el apoyo
de los seguidores del programa de radio
para recaudar los fondos necesarios; Joe se resistió ya que no deseaba
involucrar a la gente en algo tan personal. Sin embargo, Tony terminó
por convencerlo de que era la mejor alternativa que tenían.
Joe reconoce que la
participación de Tony fue crucial.
"Estoy seguro de esto por que
la gente pudo percibir el dolor, ese
sentimiento dentro de él que transmitió por toda la isla que se unió
para apoyarme", explicó.
La suma reunida fue superior a
los trescientos mil dólares, más de lo
que se requería para el trasplante de Joe. Tan pronto Joe
regresó a trabajar, éste saldó todo el dinero que le habían otorgado en
un fondo que se creó para ayudar a otras personas con grandes
necesidades.
"La ayuda de la gente se
extendió más allá para ayudar a muchas otras
personas", afirmó Joe.
Relevo Por La Vida -- Puerto Rico
La experiencia de Joe aún
continuó tras terminar su
tratamiento. Por los últimos cinco años ha participado como
presidente honorario de la edición de Puerto Rico del 'Relevo
por la Vida' (Relay for Life).
Este evento que se realiza
durante 24 horas consiste de una caminata en honor a los sobrevivientes
de cáncer, así como la conmemoración de aquéllos que
perdieron la lucha contra la enfermedad. Se lleva a cabo en
muchos lugares de los EE.UU. y el mundo, conformando el evento
distintivo que la Sociedad Americana del Cáncer organiza para la
recaudación de fondos.
Pero para Joe, el evento es
mucho más que sólo la recaudación de fondos
para la organización. Estar rodeado por tantas personas cuyas vidas han
sido afectadas por el cáncer es "una sensación increíble", según lo
define. El escuchar los casos de otras personas con la
enfermedad le resulta ser una experiencia que emite inspiración y
humildad.
"Esto es terapia realmente,
tanto para la cabeza, el corazón y el
espíritu. Es esto lo que el evento es", afirma Joe.
"Sé que el dinero es una parte importante, pero la gente
habla de muchas otras cosas, como lo duro que ha sido, o lo difícil que
es recordar a esa persona que no está más aquí con nosotros, y todo se
mezcla en una palabra que yo creo es 'esperanza'. La
esperanza es lo que todos quieren obtener de este evento en sus
corazones".
Ahora que Joe ha combatido su
cáncer y sintiéndose con la salud de "un nene de 15 años", la experiencia lo ha convertido
en una mejor persona, y en una más feliz. El haber tenido que
tomarse el tiempo para su tratamiento le dio la oportunidad de pensar
sobre lo que realmente importa en la vida, lo cual le dio la
determinación para vencer la enfermedad.
"No
voy a morir de
cáncer. Podré morir de cualquier otra
cosa; quizás me tropiece y me rompa la cabeza o algo, pero me rehúso a
morir de cáncer".
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