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Por favor saque tiempo para hacerse un examen del seno y una mamografía. Nosotros cuidamos mucho a nuestras familias, pero necesitamos cuidarnos a nosotras mismas primero para poder atenderlos a ellos. No tenga miedo. Aquí tenemos un lema: 'Cada mujer cuenta, cada año'.
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Si en algún momento se hiciera evidente el poder que tiene una sola persona de tocar miles de vidas, se reflejaría en la compasión infinita de Isabel Ruiz. Ella es el cerebro, el corazón y el agente catalizador detrás de la creación de nuevas posibilidades para las personas subatendidas del condado de San Luis Obispo en California.
Ruiz dice presente para todo lo que tenga que ver con el cáncer del seno. Mediante importantes asociaciones públicas, privadas y sin fines de lucro en la comunidad, ella, que ha sobrevivido dos veces a esta enfermedad, se ha esforzado por ayudar a las mujeres de bajos ingresos a obtener pruebas de detección temprana del cáncer del seno.
Como voluntaria, es la presidenta regional de los programas Aconseje a Una Amiga (Tell a Friend) y Aconseje a Una Amiga para hispanas/latinas que ofrece la Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society), en los cuales las mujeres llaman a sus amigas para animarlas a que se hagan una mamografía.
También ha estado activa en el programa Recuperación a Su Alcance(Reach to Recovery) de la Sociedad y en las actividades de Relevo por la Vida (Relay for Life) y Flores por la Esperanza (Daffodil Days). Ruiz es miembro de las juntas de las regiones y divisiones de la Sociedad Americana del Cáncer.
Su trabajo precursor para poner en marcha el programa Aconseje a Una Amiga para hispanas/latinas para el cáncer del cuello uterino ayudará a las mujeres en toda la nación.
"Isabel es realmente el corazón de nuestra organización", indicó Sombra Ruiz (no son parientes), quien dirige los servicios comunitarios en San Luis Obispo. "Ella ayuda a otros voluntarios a entender la visión de la Sociedad. Es verdaderamente una heroína."
Del Perú a una nueva vida en California
Ruiz ayuda además a los inmigrantes cuando llegan para que puedan adaptarse y representarse a sí mismos. Ruiz, que también es inmigrante, se desempeñaba como ginecóloga obstetra en Lima, Perú, cuando decidió venir a los Estados Unidos en 1973 para casarse con su prometido.
Un bebé producto de su luna de miel la mantuvo en casa durante varios años, pero en 1976 aprovechó la oportunidad para trabajar en el campo médico como directora del programa de planificación familiar de un condado, en el que se le ofrecían servicios de salud a las mujeres.
En 1987 su esposo le descubrió una masa en un seno. Como en el año anterior le habían extirpado un área de tejido fibroso, no le prestó mucha atención a la masa durante tres meses, pensando: "Esto es simplemente otro fibroma".
Posteriormente le hicieron una biopsia que resultó positiva para cáncer. Optó por hacerse una mastectomía del seno izquierdo y recibir quimioterapia. No tenía antecedentes familiares de la enfermedad. Ella tenía 42 años de edad.
Para ese entonces, las mamografías eran costosas, no se usaban con mucha frecuencia y los seguros no las cubrían. Esta experiencia fue lo que llevó a Ruiz a trabajar con la Sociedad Americana del Cáncer para ayudar a lograr que todas las mujeres tuvieran acceso a las mamografías a un costo razonable.
Las organizaciones de la comunidad trabajan juntas
En 1989, para aumentar los servicios de detección temprana en su comunidad, Ruiz reunió a centros de radiología, clínicas comunitarias y hospitales y les preguntó si se podía hacer algo para proveer mamografías a costos razonables.
Uno de los detractores principales era el papeleo. Los centros de radiología indicaron que necesitaban un proceso sencillo. Trabajando con las clínicas de la comunidad, Ruiz dijo que ellos remitirían a las mujeres y tramitarían los documentos.
Los proveedores aceptaron que, si la mamografía costaba $120, ellos cobrarían $60. Al mismo tiempo, Ruiz consiguió, mediante actividades de recaudación de fondos, financiamiento privado para las mujeres sin seguro.
En California, el impuesto de dos centavos al tabaco recolectado gracias a la ley Breast Cancer Act de 1993 ayudó a financiar las pruebas de detección y las investigaciones del cáncer del seno, lo que proveyó alrededor de $34 millones anuales.
Desde 1994, el Breast Cancer Early Detection Program (BCEDP), patrocinado por el California Department of Health Services (DHS), ha estado proveyéndole servicios de detección y diagnóstico a las mujeres de 50 años o más que tienen bajos ingresos. Ahora, las mujeres están cubiertas desde los 40 años de edad.
La Sociedad Americana del Cáncer ha trabajado con el DHS de California para asegurar fondos adicionales. "Nuestra división ha sido la líder", indicó Ruiz. "Ahora tenemos fondos para tratar tanto el cáncer del seno como el cáncer del cuello uterino para todas las residentes de California, independientemente de su estado migratorio."
"Hemos progresado mucho", señaló Ruiz. "He presenciado una revolución en los últimos 15 años, pero todavía nos queda mucho por hacer. En nuestra región sólo estamos llegando al 20% de la población elegible. Muchas personas aún no conocen el programa. Queremos alcanzar las metas que nos hemos establecido para lograr el objetivo de la misión de la Sociedad Americana del Cáncer para el año 2015."
Obstáculos vencidos
"Uno de los obstáculos principales en nuestra área es la transportación", indicó Ruiz. "Nuestro mayor éxito ha sido cuando hemos sostenido clínicas durante los fines de semana y cuando se programan las mamografías y exámenes del seno simultáneamente. Hemos realizado tanto como 24 mamografías y exámenes en un sólo día."
El idioma también es un obstáculo, señalo Ruiz, así como lo es también la educación.
"Estamos trabajando con una población en la que el nivel de alfabetización es menor a un nivel de cuarto grado", dijo. "Estamos llegando a estas personas a través de las iglesias, lugares de trabajo y grupos comunitarios".
Ruiz descubrió que trabajar con las iglesias es crucial. "Trabajamos de cerca con la iglesia católica de nuestra comunidad, y los sacerdotes nos han dado todo su apoyo", señaló.
"Además, se necesita llegar a las personas de forma individual y comunitaria en los lugares en los que se reúnen y frecuentan como el Salvation Army", dijo Ruiz. "Es una oportunidad magnífica para preguntarles: '¿Ya se hicieron su mamografía de este año?' y entonces poder ofrecerles una opción."
La Sociedad Americana del Cáncer establece asociaciones con clínicas o iglesias de la comunidad que tengan espacio para realizar los exámenes del seno. Una persona del equipo de alcance comunitario de la Sociedad trae la unidad portátil de mamografía a la comunidad y así pueden hacerse las dos pruebas en la misma oportunidad. "Estos tipos de arreglo han tenido mucho éxito", recalcó Ruiz.
Las creencias culturales también son otro obstáculo. Ruiz explicó que las comunidades hispanas/latinas no están acostumbradas al cuidado de salud preventivo, sino que sólo visitan al médico cuando están enfermas.
Otro obstáculo ha sido la preocupación que tienen las mujeres sin seguro de qué van a hacer si tienen cáncer. Ruiz explicó: "En California, si a una mujer se le detecta algo anormal podemos decirle 'no se preocupe si no tiene seguro, hay fondos disponibles para pagar su tratamiento'."
Ruiz habla de la importancia que tiene el que las mujeres se cuiden a sí mismas. "Por favor saque tiempo para hacerse un examen del seno y una mamografia. Nosotros nos preocupamos mucho por nuestras familias, pero necesitamos cuidarnos a nosotras mismas primero para poder atenderlos a ellos. No tenga miedo. Aquí tenemos un lema: 'Cada mujer cuenta, cada año'."
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