Las enfermedades y el cáncer asociados
con el hábito de fumar son una epidemia en las mujeres
En marzo de 2001, el Director General de Salud de los Estados Unidos
(US Surgeon General) emitió un informe detallado, que por mucho tiempo
se había esperado, llamado "La mujer y el fumar", junto con esta
declaración:
"Cuando nos
estamos refiriendo a los problemas de salud pública, no debemos dar mal
uso a la palabra ‘epidemia’. Sin embargo, no hay mejor palabra para
describir el incremento del 600 por ciento en la tasa de mortalidad de
cáncer de pulmón, una enfermedad en las mujeres desde 1950, causada
principalmente por el hábito de fumar cigarrillos. Evidentemente, esta
enfermedad relacionada con el hábito de fumar en las mujeres es una
epidemia en su totalidad".
---- David Satcher, MD, PhD
El fumar representa la causa de muerte prematura más evitable en este
país. Según los “Centros para la Prevención y Control de las
Enfermedades” (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), las
enfermedades asociadas con el hábito de fumar causaron la muerte de
alrededor de 178,000 mujeres cada año. En promedio, estas mujeres
murieron 14.5 años antes por haber fumado.
La encuesta más reciente del CDC (2008) muestra que alrededor de una de
seis mujeres estadounidenses (18.3%) de 18 años o más fumaron
cigarrillos. Las tasas más altas se registraron entre las mujeres
indio-americanas y las nativas de Alaska (22.4%), seguido de las mujeres
de raza blanca (20.6%), las de raza negra (17.8%), las hispanas/latinas
(10.7%) y las asiáticas (4.7%). Entre menor sea el nivel educativo que tenga
una mujer, mayores son las probabilidades de que fume. Por ejemplo las
mujeres que tienen un nivel educativo inferior a la escuela
preparatoria tienen más del doble de probabilidad de fumar en
comparación a las que se gradúan de la universidad.
En general, las mujeres tienen una probabilidad menor de fumar en
comparación con los hombres. Sin embargo, se ha descubierto que el
fumar es más popular entre las mujeres más jóvenes que las de mayor
edad. Ésta es una tendencia alarmante que afectará la salud futura de
estas mujeres jóvenes. Alrededor del 21% de las mujeres de 25 a 44 años
fuman, mientras que sólo alrededor del 8% de las mujeres de 65 años o
más fuman. Si estas mujeres jóvenes continúan fumando a medida que
envejecen, padecerán más enfermedades y discapacidades asociadas con el
hábito. Las tasas del hábito de fumar son ligeramente más bajas entre
las mujeres de 18 a 24 años, alrededor del 19%.
Las mujeres que fuman casi siempre comienzan cuando son adolescentes,
por lo general antes de terminar la preparatoria (nivel de estudios
previos a la universidad). Mientras más joven comienza a fumar, mayor
es la probabilidad de consumir tabaco en grandes cantidades cuando sea
adulta. Las jóvenes adolescentes tienen la misma probabilidad de fumar
que los adolescentes varones. Las encuestas más recientes del CDC
muestran que el 19% de las estudiantes de escuela preparatoria y el 6%
de las de escuela intermedia (secundaria) han fumado por lo menos un
cigarrillo en los últimos 30 días. Más del 9% de las niñas del
duodécimo grado (grado 12) informaron que había fumado al menos un
cigarro el mes anterior. Casi el 29% de las niñas de este grado ha
usado alguna forma de tabaco en el mes anterior.
¿Cómo se
puede afectar su salud al fumar?
Cánceres
El consumo de tabaco es responsable de casi una de tres muertes por
cáncer. Miles de mujeres morirán este año de cáncer de pulmón,
sobrepasando considerablemente al cáncer de seno como principal causa
de muerte por cáncer en las mujeres. Casi el 90% de estas muertes por
cáncer de pulmón se deberán al hábito de fumar.
El fumar no sólo aumenta el riesgo de cáncer de pulmón, sino que
también es un factor de riesgo para otros cánceres, como:
- Boca.
- Laringe (caja sonora).
- Faringe (garganta).
- Nariz y senos nasales.
- Labios.
- Esófago.
- Riñón.
- Cuello uterino.
- Vejiga.
- Páncreas.
- Estómago.
Además, el hábito de fumar está asociado con algunas formas de leucemia.
El hábito de fumar aumenta su riesgo de
enfermedad cardiaca y derrame cerebral
Las mujeres que fuman aumentan en gran medida su riesgo de tener
ataques al corazón (causa principal de muerte entre las mujeres) y
derrames cerebrales. El riesgo aumenta con el número de cigarrillos
fumados y el tiempo que la mujer ha estado fumando. Aunque la mayoría
de las mujeres que mueren de enfermedad cardiaca han pasado por la
menopausia, fumar aumenta el riesgo mayormente en mujeres jóvenes que
en mujeres de edad avanzada. Algunos estudios indican que fumar
cigarrillos incrementa aún más el riesgo de enfermedad cardiaca en
mujeres jóvenes y que estén tomando pastillas anticonceptivas.
El hábito de fumar es perjudicial para
sus pulmones
Fumar causa daño a las vías respiratorias y a los sacos de aire
diminutos que se encuentran en los pulmones. Esto puede causar tos
crónica y respiración sibilante. Más del 75% de las muertes por
bronquitis crónica y enfisema, lo que juntas se conoce como enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (chronic obstructive pulmonary disease,
COPD), son causadas por el fumar. El riesgo aumenta tanto con la
cantidad de cigarrillos fumados diariamente como con el tiempo que
lleve fumando la mujer. Las mujeres de 35 años o más que fuman tienen
casi 13 veces más probabilidad de morir de bronquitis o enfisema que
las no fumadoras. Fumar cigarrillos bajos en alquitrán o "light" no reduce
estos riesgos ni ninguno de los otros riesgos a la salud asociados con
el tabaco.
Los pulmones crecen más lentamente en las adolescentes que fuman,
mientras que las mujeres adultas fumadoras comienzan a perder su
función pulmonar en la adultez temprana.
Fumar causa otros problemas de salud
El fumar puede causar o empeorar la pobre circulación de la sangre en
los brazos y las piernas (enfermedad vascular periférica o PVD, por sus
siglas en inglés). Esto puede limitar las actividades diarias, tal como
caminar. Peor aún, la cirugía para mejorar la circulación sanguínea a
menudo no es eficaz en las personas que siguen fumando. Por esta razón,
muchos médicos que hacen cirugías en los vasos sanguíneos (cirujanos
vasculares) se niegan a realizar cirugías en pacientes con PVD a menos
que ellos dejen de fumar. Dejar de fumar reduce el riesgo de PVD. En
las personas que ya padecen PVD, dejar de fumar mejora las
probabilidades de que el tratamiento sea eficaz.
Las mujeres fumadoras, especialmente tras haber pasado por la
menopausia, tienen una densidad ósea menor (adelgazamiento de los
huesos) y un mayor riesgo de fractura de huesos, incluyendo fractura de
la cadera, en comparación con las mujeres que no fuman. También
pudieran tener un mayor riesgo de artritis reumatoide y cataratas
(opacidad de la lente ocular), así como de degeneración macular
relacionada con la edad, lo que puede causar ceguera.
Fumar afecta la salud del sistema
reproductor femenino
El consumo de tabaco puede dañar la salud del sistema reproductor
femenino. Las mujeres que fuman tienen una mayor probabilidad de
confrontar problemas para quedar embarazadas. Las fumadoras tienden a
ser más jóvenes al comienzo de la menopausia que las no fumadoras y
puede que presenten más síntomas molestos mientras pasen por esta
etapa.
Además, fumar puede causar problemas durante el embarazo que pueden
afectar tanto a la madre como al bebé. Las fumadoras tienen un mayor
riesgo de que la placenta (el órgano que protege y por el cual el feto
en crecimiento se alimenta) crezca muy cerca de la abertura del útero.
También tienen una probabilidad mayor de ruptura de membrana prematura
y placentas que se separan del útero muy prematuramente. Esto puede
traer como consecuencias hemorragia, parto prematuro y una cesárea de
emergencia. Las fumadoras también tienen más probabilidad de aborto
espontáneo y parto de feto muerto.
Fumar puede afectar la salud
de su bebé
Primero que nada, hasta el 5% de las muertes infantiles se hubiesen
podido prevenir si las mujeres embarazadas no hubiesen fumado.
Más del 10% de las mujeres fuman a lo largo de su embarazo, y algunos
estudios indican que este porcentaje es 16% o más. El fumar está
asociado con un mayor riesgo de parto prematuro y muerte infantil. La
investigación también sugiere que los infantes de madres que fuman
durante y después del embarazo tienen una probabilidad de dos a tres
veces mayor de morir del síndrome de muerte súbita (SIDS) en
comparación con bebés nacidos de madres que no fuman. El riesgo de SIDS
es algo menor para los bebés cuyas madres dejaron de fumar durante el
embarazo, incluso si comenzaron a fumar nuevamente después del parto.
De las mujeres que logran dejar de fumar durante el embarazo, sólo una
de cada tres permanece sin fumar tras un año después del parto. Los
bebés de las madres que no fuman tienen el riesgo más bajo de SIDS.
Fumar durante el embarazo causa que al menos uno de cinco bebés nazcan
con bajo peso. El fumar durante el embarazo disminuye el crecimiento
del feto. A menudo, esto causa que los bebés tengan problemas
de salud como consecuencia del bajo peso al nacer. Las mujeres que
dejan de fumar antes de quedar embarazadas reducen el riesgo de tener
un bebé de bajo peso al mismo nivel de las mujeres que nunca han
fumado. Incluso las mujeres que dejan de fumar durante los primeros
tres a cuatro meses de embarazo tienen bebés mucho más saludables que
aquéllas que siguen fumando.
Muchas mujeres pueden dejar de fumar durante el principio del embarazo.
Sin embargo, a las mujeres que padecen trastornos de estado de ánimo,
tal como depresión, a menudo se les hace más difícil dejar de fumar.
Las investigaciones han encontrado que entre un tercio y la mitad de
las mujeres que fuman durante el embarazo tienen un trastorno del
estado de ánimo. Puede ser más difícil tratar con medicinas a las
mujeres embarazadas que padecen depresión, ansiedad o abstinencia de
nicotina debido a que preocupa los efectos dañinos que pueden causar
los medicamentos al feto. El asesoramiento y la terapia de salud mental
pueden ayudar a algunas de estas mujeres. Si la mujer no puede dejar de
fumar con terapia, puede que quiera hablar con su médico sobre otras
cosas que ella pueda tratar para dejar el hábito.
Después del nacimiento de un bebé, algunos químicos perjudiciales que
se encuentran en el tabaco también se le pueden pasar al bebé a través
de la leche materna. Esto puede afectar al bebé inmediatamente. Por
ejemplo, los bebés que fueron amamantados por madres que han fumado
duermen media hora menos que los bebés de las madres que no fuman (esto
se midió por 3½ horas justo después de la lactancia).
Si usted deja de fumar durante el embarazo, no vuelva a fumar de nuevo
después del nacimiento del bebé. Cuando sienta la tentación de comenzar
a fumar, busque ayuda inmediatamente. Además, recuerde que los padres
que fuman tienen una mayor probabilidad de tener hijos que fuman. Por
lo tanto, si usted se mantiene sin fumar, habrá una mejor probabilidad
de que su hijo nunca comience a fumar.
El humo de segunda mano puede afectar la
salud de
sus hijos
Alrededor de uno de cada 10 niños en los Estados Unidos menores de seis
años respira el humo de segunda mano en sus hogares por lo menos cuatro
días por semana. Los estudios reportan que los niños mayores cuyos
padres fuman se enferman con mayor frecuencia. Sus pulmones se
desarrollan menos que los de los niños que no viven alrededor de
fumadores. Contraen bronquitis y neumonía con más frecuencia. Tosen más
y tienen respiración sibilante en mayor grado. Además, el humo de
segunda mano puede causar un ataque de asma en un niño, empeorar los
síntomas del asma, e incluso causar nuevos casos de asma en niños que
nunca antes habían mostrado síntomas. Más del 40% de los niños que
acuden a la sala de urgencias debido a asma viven con fumadores. Un
ataque severo de asma puede causar la muerte.
Los niños que viven con padres fumadores también contraen más
infecciones de los oídos. A menudo, esto causa acumulación de líquido
en sus oídos y puede que ellos necesiten una cirugía para drenar sus
conductos auditivos. Algunos de estos problemas pueden parecer
insignificantes, pero éstos se van acumulando rápidamente: piense sobre
los gastos, las visitas al médico, las medicinas, las ausencias en la
escuela, y a menudo las ausencias en el trabajo del padre o la madre
que tiene que llevar al hijo al médico. Además, esto no incluye las
molestias que tiene que pasar el niño.
Informe del Director General de Salud
Pública: el humo de segunda mano
mata a las personas que no fuman y enferma a otras personas
Se ha demostrado que el humo ambiental de tabaco, también conocido como
humo de segunda mano, aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. El informe
del 2006 el Director de Salud Pública sobre el humo de segunda mano
declaró que:
- Muchos millones de estadounidenses, tanto niños como
adultos, siguen estando expuestos al humo de segunda mano en sus casas
y lugares de trabajo, aún y cuando se ha logrado un avance sustancial
en el control del tabaco.
- El humo de segunda mano ocasiona muerte prematura y
enfermedades en niños y adultos que no fuman.
- Los niños expuestos al humo de segunda mano tienen un
riesgo aumentado del síndrome de muerte súbita infantil, infecciones
del sistema respiratorio, complicaciones en los oídos y asma más
severo. El hábito de fumar por los padres causa síntomas respiratorios
y desacelera el crecimiento de los pulmones de sus hijos.
- El humo de segunda mano afecta inmediatamente al corazón y
a la circulación sanguínea en una manera perjudicial. Por un tiempo más
prolongado, también causa enfermedad cardiaca y cáncer de pulmón.
- La evidencia científica muestra que no existe un nivel
seguro de exposición al humo de segunda mano.
- La única manera de proteger completamente a las personas
que no fuman de la exposición al humo de segunda mano en interiores es
previniendo que se fume en los interiores o en los edificios. Separar a
los fumadores de los no fumadores, limpiar el aire y ventilar los
edificios no puede evitar la exposición de los no fumadores al humo de
segunda mano.
Dejar el
hábito de fumar
Más de un 75% de las mujeres dice que quieren dejar de fumar. Casi la
mitad ha reportado haber intentado dejar de fumar en el último año. La
probabilidad para dejar de fumar y mantenerse sin fumar es casi igual
para los hombres que para las mujeres, aunque puede que haya algunas
maneras en que las mujeres sean diferentes (consulte la sección
“Diferencias entre las mujeres y los hombres” que se presenta más
adelante).
El dejar de fumar puede ayudar a reducir el riesgo de muchos de los
efectos de salud mencionados anteriormente. El riesgo de enfermedades
cardiacas se reduce grandemente a tan sólo uno o dos años después de
haber dejado de fumar, así como el riesgo de un derrame cerebral vuelve
a la normalidad de 10 a 15 años después de dejar el hábito.
Muchas mujeres tienen miedo de dejar de fumar por temor a aumentar de
peso. Algunas mujeres que dejan de fumar aumentan algunas libras,
principalmente en el primer año. Aunque las cifras varían, las mujeres
aumentan un promedio de aproximadamente 10 libras después de dejar de
fumar. Esta cantidad de peso ganado usualmente puede ser controlada
mediante dieta y ejercicio. Además, los beneficios para la salud que se
obtienen al dejar de fumar son considerablemente mayores que cualquier
problema que cause un pequeño aumento de peso.
Diferencias entre las mujeres y los
hombres
Algunos estudios han demostrado que existen diferencias entre hombres y
mujeres que están tratando de dejar de fumar. Por ejemplo, algunos
estudios encontraron que las terapias de reemplazo de nicotina parecían
ayudar más a los hombres que a las mujeres. Los estudios de otras
medicinas, tal como bupropión (Zyban®) y vareniclina (Chantix®) no han
encontrado tal diferencia (los hombres y las mujeres tuvieron las
mismas tasas de éxito). Algunos de estos estudios utilizaron
orientación o grupo de apoyo, lo que pareció ayudar tanto a hombres
como a mujeres a dejar de fumar y mantenerse sin fumar.
Además existe la interrogante sobre cómo los cambios hormonales de cada
mes pueden afectar a las mujeres que no han pasado por la menopausia
mientras están dejando de fumar. Los resultados de estos estudios han
sido mixtos en cuanto a si funciona mejor tratar y dejar de fumar
durante las primeras o las últimas partes de los ciclos menstruales. La
mayoría de los estudios parecen apoyar la idea de que las mujeres
pueden tener ansias más fuertes de fumar justo antes de comenzar sus
periodos menstruales. Éste es casi el mismo tiempo en que las mujeres
pueden presentar síntomas premenstruales. Debido a esto, algunos
expertos recomiendan que las mujeres dejen de fumar después que hayan
pasado por los síntomas premenstruales. Si usted opta por esto, es
posible que quiera hacer un plan para lidiar con las ansias de fumar
antes de la menstruación que pudieran presentarse dos o tres semanas
más tarde.
Busque ayuda para dejar de fumar
Usted no tiene por qué dejar de fumar por sí sola. De hecho, los
recursos para abandonar el hábito como los programas vía telefónica,
grupos de apoyo, y medicamentos pueden duplicar sus probabilidades de
dejar de fumar y mantenerse sin fumar. Para más información, consulte
el documento Pasos
para dejar de fumar, así como otras publicaciones presentadas
a continuación o llámenos al 1-800-227-2345.
Recursos
adicionales
Más información de su Sociedad Americana
del Cáncer
Los siguientes documentos pueden ser de utilidad para usted. Estos
materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita
1-800-227-2345.
Organizaciones
nacionales y sitios Web*
Si usted está tratando de dejar de fumar y necesita ayuda, póngase en
contacto con la Sociedad Americana del Cáncer o cualquiera de estas
otras fuentes de información y apoyo:
American Heart
Association & American Stroke Association
Heart Association
Teléfono sin cargo: 1-800-242-8721
Sitio Web: www.americanheart.org
Stroke Association
Teléfono sin cargo: 1-888-478-7653
Sitio Web: www.strokeassociation.org
Consejos prácticos y
asesoría para dejar de fumar disponible en everydachoices.org o
llamando al 1-866-399-6789.
American Lung Association
Teléfono sin cargo: 1-800-548-8252
Sitio Web: www.lungusa.org
Cuenta con materiales
impresos para
dejar de fumar, algunos en español. También ofrece el programa en línea
para dejar de fumar "Freedom from Smoking Online" en www.ffsonline.corg
Centers for Disease
Control and Prevention
Departamento sobre salud y el hábito de fumar
Teléfono sin cargo: 1-800-232-4636
Teléfono sin cargo para dejar de fumar: 1-800-784-8669
TTY: 1-800-332-8615
Environmental Protection
Agency (EPA)
Teléfono: 202-272-0167
Sitio Web: www.epa.gov
Provee
consejos sobre cómo proteger a los niños del humo de segunda mano,
Promesa de Mantener su Casa Libre de Humo, y otros materiales
relacionados con el uso del tabaco en el sitio Web directo
www.epa.gov/smokefree, o en 1-866-766-5337 (1-866-SMOKE-FREE)
Instituto Nacional del
Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237 - Asistencia disponible en español
sobre cáncer.
Teléfono sin cargo para dejar de fumar: 1-877-448-7848
Sitio Web: www.cancer.gov
Sitio Web sobre tabaco: www.smokefree.gov
Información para dejar de
fumar, guía
para dejar el hábito, asesoría e información sobre programas estatales
para dejar de fumar.
Nicotine Anonymous
Teléfono sin cargo: 1-877-879-6422
Sitio Web: www.nicotine-anonymous.org
Información gratuita,
programación de
reuniones, materiales impresos o información sobre cómo comenzar un
grupo de apoyo en su región.
QuitNet
Sitio Web: www.quitnet.com
Ofrece una guía gratuita y
efectiva para reducir y dejar de fumar, así como servicios varios para
personas en todo el mundo.
* La inclusión en esta lista no implica endoso por parte de la Sociedad
Americana del Cáncer.
Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier
hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos
al 1-800-227-2345,
o visítenos en www.cancer.org.
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Última
revisión / cambio realizado: 2-Dic.-2009
Última actualización completa: 14-Oct.-2009
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