Información de referencia sobre el cáncer
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Las mujeres y el fumar
Las enfermedades y el cáncer asociados con el hábito de fumar son una epidemia en las mujeres

En marzo de 2001, el Director General de Salud de los Estados Unidos (US Surgeon General) emitió un informe detallado, que por mucho tiempo se había esperado, llamado "La mujer y el fumar", junto con esta declaración:

"Cuando nos estamos refiriendo a los problemas de salud pública, no debemos dar mal uso a la palabra ‘epidemia’. Sin embargo, no hay mejor palabra para describir el incremento del 600 por ciento en la tasa de mortalidad de cáncer de pulmón, una enfermedad en las mujeres desde 1950, causada principalmente por el hábito de fumar cigarrillos. Evidentemente, esta enfermedad relacionada con el hábito de fumar en las mujeres es una epidemia en su totalidad".
---- David Satcher, MD, PhD

El fumar representa la causa de muerte prematura más evitable en este país. Según los “Centros para la Prevención y Control de las Enfermedades” (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), las enfermedades asociadas con el hábito de fumar causaron la muerte de alrededor de 178,000 mujeres cada año. En promedio, estas mujeres murieron 14.5 años antes por haber fumado.

La encuesta más reciente del CDC (2007) muestra que alrededor de una de seis mujeres estadounidenses (17%) de 18 años o más fumaron cigarrillos. Las tasas más altas se registraron entre las mujeres indio-americanas y las nativas de Alaska (36%), seguido de las mujeres de raza blanca (20%), las de raza negra (16%), las hispanas/latinas (8%) y las asiáticas (4%). Entre menor sea el nivel educativo que tenga una mujer, mayores son las probabilidades de que fume. Por ejemplo las mujeres que tienen un nivel educativo inferior a la escuela preparatoria tienen más del doble de probabilidad de fumar en comparación a las que se gradúan de la universidad.

En general, las mujeres tienen una probabilidad menor de fumar en comparación con los hombres. Sin embargo, se ha descubierto que el fumar es más popular entre las mujeres más jóvenes que las de mayor edad. Ésta es una tendencia alarmante que afectará la salud futura de estas mujeres jóvenes. Alrededor del 20% de las mujeres de 25 a 44 años fuman, mientras que sólo alrededor del 8% de las mujeres de 65 años o más fuman. Si estas mujeres jóvenes continúan fumando a medida que envejecen, padecerán más enfermedades y discapacidades asociadas con el hábito. Las tasas del hábito de fumar son ligeramente más bajas entre las mujeres de 18 a 24 años, un poco más del 19%.

Las mujeres que fuman casi siempre comienzan cuando son adolescentes, por lo general antes de terminar la preparatoria (nivel de estudios previos a la universidad). Mientras más joven comienza a fumar, mayor es la probabilidad de consumir tabaco en grandes cantidades cuando sea adulta. Las jóvenes adolescentes tienen la misma probabilidad de fumar que los adolescentes varones. Las encuestas más recientes del CDC muestran que el 19% de las estudiantes de escuela preparatoria y el 6% de las de escuela intermedia (secundaria) han fumado por lo menos un cigarrillo en los últimos 30 días. Más del 9% de las niñas del duodécimo grado (grado 12) informaron que había fumado al menos un cigarro el mes anterior. Casi el 29% de las niñas de este grado ha usado alguna forma de tabaco en el mes anterior.



¿Cómo se puede afectar su salud al fumar?

Cánceres

El consumo de tabaco es responsable de casi una de tres muertes por cáncer. Miles de mujeres morirán este año de cáncer de pulmón, sobrepasando considerablemente al cáncer de seno como principal causa de muerte por cáncer en las mujeres. Casi el 90% de estas muertes por cáncer de pulmón se deberán al hábito de fumar.

El fumar no sólo aumenta el riesgo de cáncer de pulmón, sino que también es un factor de riesgo para otros cánceres, como:
  • Boca.
  • Laringe (caja sonora).
  • Faringe (garganta).
  • Nariz y senos nasales.
  • Labios.
  • Esófago.
  • Riñón.
  • Cuello uterino.
  • Vejiga.
  • Páncreas.
  • Estómago.

Además, el hábito de fumar está asociado con algunas formas de leucemia.
 

El hábito de fumar aumenta su riesgo de enfermedad cardiaca y derrame cerebral

Las mujeres que fuman aumentan en gran medida su riesgo de tener ataques al corazón (causa principal de muerte entre las mujeres) y derrames cerebrales. El riesgo aumenta con el número de cigarrillos fumados y el tiempo que la mujer ha estado fumando. Aunque la mayoría de las mujeres que mueren de enfermedad cardiaca han pasado por la menopausia, fumar aumenta el riesgo mayormente en mujeres jóvenes que en mujeres de edad avanzada. Algunos estudios indican que fumar cigarrillos incrementa aún más el riesgo de enfermedad cardiaca en mujeres jóvenes y que estén tomando pastillas anticonceptivas.


El hábito de fumar es perjudicial para sus pulmones

Fumar causa daño a las vías respiratorias y a los sacos de aire diminutos que se encuentran en los pulmones. Esto puede causar tos crónica y respiración sibilante. Más del 75% de las muertes por bronquitis crónica y enfisema, lo que juntas se conoce como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (chronic obstructive pulmonary disease, COPD), son causadas por el fumar. El riesgo aumenta tanto con la cantidad de cigarrillos fumados diariamente como con el tiempo que lleve fumando la mujer. Las mujeres de 35 años o más que fuman tienen casi 13 veces más probabilidad de morir de bronquitis o enfisema que las no fumadoras. Fumar cigarrillos bajos en alquitrán o "light" no reduce estos riesgos ni ninguno de los otros riesgos a la salud asociados con el tabaco.

Los pulmones crecen más lentamente en las adolescentes que fuman, mientras que las mujeres adultas fumadoras comienzan a perder su función pulmonar en la adultez temprana.


Fumar causa otros problemas de salud

El fumar puede causar o empeorar la pobre circulación de la sangre en los brazos y las piernas (enfermedad vascular periférica o PVD, por sus siglas en inglés). Esto puede limitar las actividades diarias, tal como caminar. Peor aún, la cirugía para mejorar la circulación sanguínea a menudo no es eficaz en las personas que siguen fumando. Por esta razón, muchos médicos que hacen cirugías en los vasos sanguíneos (cirujanos vasculares) se niegan a realizar cirugías en pacientes con PVD a menos que ellos dejen de fumar. Dejar de fumar reduce el riesgo de PVD. En las personas que ya padecen PVD, dejar de fumar mejora las probabilidades de que el tratamiento sea eficaz.

Las mujeres fumadoras, especialmente tras haber pasado por la menopausia, tienen una densidad ósea menor (adelgazamiento de los huesos) y un mayor riesgo de fractura de huesos, incluyendo fractura de la cadera, en comparación con las mujeres que no fuman. También pudieran tener un mayor riesgo de artritis reumatoide y cataratas (opacidad de la lente ocular), así como de degeneración macular relacionada con la edad, lo que puede causar ceguera.


Fumar afecta la salud del sistema reproductor femenino

El consumo de tabaco puede dañar la salud del sistema reproductor femenino. Las mujeres que fuman tienen una mayor probabilidad de confrontar problemas para quedar embarazadas. Las fumadoras tienden a ser más jóvenes al comienzo de la menopausia que las no fumadoras y puede que presenten más síntomas molestos mientras pasen por esta etapa.

Además, fumar puede causar problemas durante el embarazo que pueden afectar tanto a la madre como al bebé. Las fumadoras tienen un mayor riesgo de que la placenta (el órgano que protege y por el cual el feto en crecimiento se alimenta) crezca muy cerca de la abertura del útero. También tienen una probabilidad mayor de ruptura de membrana prematura y placentas que se separan del útero muy prematuramente. Esto puede traer como consecuencias hemorragia, parto prematuro y una cesárea de emergencia. Las fumadoras también tienen más probabilidad de aborto espontáneo y parto de feto muerto.


 
Fumar puede afectar la salud de su bebé

Primero que nada, hasta el 5% de las muertes infantiles se hubiesen podido prevenir si las mujeres embarazadas no hubiesen fumado.

Más del 10% de las mujeres fuman a lo largo de su embarazo, y algunos estudios indican que este porcentaje es 16% o más. El fumar está asociado con un mayor riesgo de parto prematuro y muerte infantil. La investigación también sugiere que los infantes de madres que fuman durante y después del embarazo tienen una probabilidad de dos a tres veces mayor de morir del síndrome de muerte súbita (SIDS) en comparación con bebés nacidos de madres que no fuman. El riesgo de SIDS es algo menor para los bebés cuyas madres dejaron de fumar durante el embarazo, incluso si comenzaron a fumar nuevamente después del parto.

De las mujeres que logran dejar de fumar durante el embarazo, sólo una de cada tres permanece sin fumar tras un año después del parto. Los bebés de las madres que no fuman tienen el riesgo más bajo de SIDS.

Fumar durante el embarazo causa que al menos uno de cinco bebés nazcan con bajo peso. El fumar durante el embarazo disminuye el crecimiento del feto.  A menudo, esto causa que los bebés tengan problemas de salud como consecuencia del bajo peso al nacer. Las mujeres que dejan de fumar antes de quedar embarazadas reducen el riesgo de tener un bebé de bajo peso al mismo nivel de las mujeres que nunca han fumado. Incluso las mujeres que dejan de fumar durante los primeros tres a cuatro meses de embarazo tienen bebés mucho más saludables que aquéllas que siguen fumando.

Muchas mujeres pueden dejar de fumar durante el principio del embarazo. Sin embargo, a las mujeres que padecen trastornos de estado de ánimo, tal como depresión, a menudo se les hace más difícil dejar de fumar. Las investigaciones han encontrado que entre un tercio y la mitad de las mujeres que fuman durante el embarazo tienen un trastorno del estado de ánimo. Puede ser más difícil tratar con medicinas a las mujeres embarazadas que padecen depresión, ansiedad o abstinencia de nicotina debido a que preocupa los efectos dañinos que pueden causar los medicamentos al feto. El asesoramiento y la terapia de salud mental pueden ayudar a algunas de estas mujeres. Si la mujer no puede dejar de fumar con terapia, puede que quiera hablar con su médico sobre otras cosas que ella pueda tratar para dejar el hábito.

Después del nacimiento de un bebé, algunos químicos perjudiciales que se encuentran en el tabaco también se le pueden pasar al bebé a través de la leche materna. Esto puede afectar al bebé inmediatamente. Por ejemplo, los bebés que fueron amamantados por madres que han fumado duermen media hora menos que los bebés de las madres que no fuman (esto se midió por 3½ horas justo después de la lactancia).

Si usted deja de fumar durante el embarazo, no vuelva a fumar de nuevo después del nacimiento del bebé. Cuando sienta la tentación de comenzar a fumar, busque ayuda inmediatamente. Además, recuerde que los padres que fuman tienen una mayor probabilidad de tener hijos que fuman. Por lo tanto, si usted se mantiene sin fumar, habrá una mejor probabilidad de que su hijo nunca comience a fumar.


 
El humo de segunda mano puede afectar la salud de sus hijos

Alrededor de uno de cada 10 niños en los Estados Unidos menores de seis años respira el humo de segunda mano en sus hogares por lo menos cuatro días por semana. Los estudios reportan que los niños mayores cuyos padres fuman se enferman con mayor frecuencia. Sus pulmones se desarrollan menos que los de los niños que no viven alrededor de fumadores. Contraen bronquitis y neumonía con más frecuencia. Tosen más y tienen respiración sibilante en mayor grado. Además, el humo de segunda mano puede causar un ataque de asma en un niño, empeorar los síntomas del asma, e incluso causar nuevos casos de asma en niños que nunca antes habían mostrado síntomas. Más del 40% de los niños que acuden a la sala de urgencias debido a asma viven con fumadores. Un ataque severo de asma puede causar la muerte. 

Los niños que viven con padres fumadores también contraen más infecciones de los oídos. A menudo, esto causa acumulación de líquido en sus oídos y puede que ellos necesiten una cirugía para drenar sus conductos auditivos. Algunos de estos problemas pueden parecer insignificantes, pero éstos se van acumulando rápidamente: piense sobre los gastos, las visitas al médico, las medicinas, las ausencias en la escuela, y a menudo las ausencias en el trabajo del padre o la madre que tiene que llevar al hijo al médico. Además, esto no incluye las molestias que tiene que pasar el niño.



Informe del Director General de Salud Pública: el humo de segunda mano mata a las personas que no fuman y enferma a otras personas

Se ha demostrado que el humo ambiental de tabaco, también conocido como humo de segunda mano, aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. El informe del 2006 el Director de Salud Pública sobre el humo de segunda mano declaró que:
  • Muchos millones de estadounidenses, tanto niños como adultos, siguen estando expuestos al humo de segunda mano en sus casas y lugares de trabajo, aún y cuando se ha logrado un avance sustancial en el control del tabaco.

  • El humo de segunda mano ocasiona muerte prematura y enfermedades en niños y adultos que no fuman.

  • Los niños expuestos al humo de segunda mano tienen un riesgo aumentado del síndrome de muerte súbita infantil, infecciones del sistema respiratorio, complicaciones en los oídos y asma más severo. El hábito de fumar por los padres causa síntomas respiratorios y desacelera el crecimiento de los pulmones de sus hijos.

  • El humo de segunda mano afecta inmediatamente al corazón y a la circulación sanguínea en una manera perjudicial. Por un tiempo más prolongado, también causa enfermedad cardiaca y cáncer de pulmón.

  • La evidencia científica muestra que no existe un nivel seguro de exposición al humo de segunda mano.

  • La única manera de proteger completamente a las personas que no fuman de la exposición al humo de segunda mano en interiores es previniendo que se fume en los interiores o en los edificios. Separar a los fumadores de los no fumadores, limpiar el aire y ventilar los edificios no puede evitar la exposición de los no fumadores al humo de segunda mano.


Dejar el hábito de fumar

Más de un 75% de las mujeres dice que quieren dejar de fumar. Casi la mitad ha reportado haber intentado dejar de fumar en el último año. La probabilidad para dejar de fumar y mantenerse sin fumar es casi igual para los hombres que para las mujeres, aunque puede que haya algunas maneras en que las mujeres sean diferentes (consulte la sección “Diferencias entre las mujeres y los hombres” que se presenta más adelante).

El dejar de fumar puede ayudar a reducir el riesgo de muchos de los efectos de salud mencionados anteriormente. El riesgo de enfermedades cardiacas se reduce grandemente a tan sólo uno o dos años después de haber dejado de fumar, así como el riesgo de un derrame cerebral vuelve a la normalidad de 10 a 15 años después de dejar el hábito.

Muchas mujeres tienen miedo de dejar de fumar por temor a aumentar de peso. Algunas mujeres que dejan de fumar aumentan algunas libras, principalmente en el primer año. Aunque las cifras varían, las mujeres aumentan un promedio de aproximadamente 10 libras después de dejar de fumar. Esta cantidad de peso ganado usualmente puede ser controlada mediante dieta y ejercicio. Además, los beneficios para la salud que se obtienen al dejar de fumar son considerablemente mayores que cualquier problema que cause un pequeño aumento de peso.
 

Diferencias entre las mujeres y los hombres

Algunos estudios han demostrado que existen diferencias entre hombres y mujeres que están tratando de dejar de fumar. Por ejemplo, algunos estudios encontraron que las terapias de reemplazo de nicotina parecían ayudar más a los hombres que a las mujeres. Los estudios de otras medicinas, tal como bupropión (Zyban®) y vareniclina (Chantix®) no han encontrado tal diferencia (los hombres y las mujeres tuvieron las mismas tasas de éxito). Algunos de estos estudios utilizaron orientación o grupo de apoyo, lo que pareció ayudar tanto a hombres como a mujeres a dejar de fumar y mantenerse sin fumar.

Además existe la interrogante sobre cómo los cambios hormonales de cada mes pueden afectar a las mujeres que no han pasado por la menopausia mientras están dejando de fumar. Los resultados de estos estudios han sido mixtos en cuanto a si funciona mejor tratar y dejar de fumar durante las primeras o las últimas partes de los ciclos menstruales. La mayoría de los estudios parecen apoyar la idea de que las mujeres pueden tener ansias más fuertes de fumar justo antes de comenzar sus periodos menstruales. Éste es casi el mismo tiempo en que las mujeres pueden presentar síntomas premenstruales. Debido a esto, algunos expertos recomiendan que las mujeres dejen de fumar después que hayan pasado por los síntomas premenstruales. Si usted opta por esto, es posible que quiera hacer un plan para lidiar con las ansias de fumar antes de la menstruación que pudieran presentarse dos o tres semanas más tarde.
 

Busque ayuda para dejar de fumar

Usted no tiene por qué dejar de fumar por sí sola. De hecho, los recursos para abandonar el hábito como los programas vía telefónica, grupos de apoyo, y medicamentos pueden duplicar sus probabilidades de dejar de fumar y mantenerse sin fumar. Para más información, consulte el documento Pasos para dejar de fumar, así como otras publicaciones presentadas a continuación o llámenos al 1-800-227-2345.



Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

Los siguientes documentos pueden ser de utilidad para usted. Estos materiales pueden solicitarse llamando a nuestra línea gratuita 1-800-227-2345.

El hábito de fumar cigarrillos

Pasos para dejar de fumar

El humo de segunda mano

Preguntas acerca del hábito de fumar, el tabaco y la salud

Consejos para lidiar con las ansias y las situaciones difíciles que surgen después de dejar de fumar

Viva libre del tabajo - por usted y por su bebé

Libérese: decida cómo dejar de fumar: una guía para el fumador

Double Your Chances of Quitting Smoking

Helping a Smoker Quit: Dos and Don'ts



Organizaciones nacionales y sitios Web*

Si usted está tratando de dejar de fumar y necesita ayuda, póngase en contacto con la Sociedad Americana del Cáncer o cualquiera de estas otras fuentes de información y apoyo:

American Heart Association & American Stroke Association
Heart Association
Teléfono sin cargo: 1-800-242-8721
Sitio Web: www.americanheart.org
Stroke Association
Teléfono sin cargo: 1-888-478-7653
Sitio Web: www.strokeassociation.org
Consejos prácticos y asesoría para dejar de fumar disponible en everydachoices.org o llamando al 1-866-399-6789.

American Lung Association
Teléfono sin cargo: 1-800-548-8252
Sitio Web: www.lungusa.org
Cuenta con materiales impresos para dejar de fumar, algunos en español. También ofrece el programa en línea para dejar de fumar "Freedom from Smoking Online" en www.ffsonline.corg

Centers for Disease Control and Prevention
Departamento sobre salud y el hábito de fumar
Teléfono sin cargo: 1-800-232-4636
Teléfono sin cargo para dejar de fumar: 1-800-784-8669
TTY: 1-800-332-8615
Sitio Web: www.cdc.gov/tobacco/

Environmental Protection Agency (EPA)
Teléfono: 202-272-0167
Sitio Web: www.epa.gov
Provee consejos sobre cómo proteger a los niños del humo de segunda mano, Promesa de Mantener su Casa Libre de Humo, y otros materiales relacionados con el uso del tabaco en el sitio Web directo www.epa.gov/smokefree, o en 1-866-766-5337 (1-866-SMOKE-FREE)

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237 - Asistencia disponible en español sobre cáncer.
Teléfono sin cargo para dejar de fumar: 1-877-448-7848
Sitio Web: www.cancer.gov
Sitio Web sobre tabaco: www.smokefree.gov
Información para dejar de fumar, guía para dejar el hábito, asesoría e información sobre programas estatales para dejar de fumar.

Nicotine Anonymous
Teléfono sin cargo: 1-877-879-6422
Sitio Web: www.nicotine-anonymous.org
Información gratuita, programación de reuniones, materiales impresos o información sobre cómo comenzar un grupo de apoyo en su región.

QuitNet
Sitio Web: www.quitnet.com
Ofrece una guía gratuita y efectiva para reducir y dejar de fumar, así como servicios varios para personas en todo el mundo.

* La inclusión en esta lista no implica endoso por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.  

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en www.cancer.org.



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Última revisión / cambio realizado: 14-Oct.-2009
Última actualización completa:  14-Oct.-2009