¿Se pueden
detectar los pólipos y el cáncer colorrectal en sus
etapas iniciales?
Esta sección comienza con información sobre las pruebas que se pueden
hacer para saber si hay pólipos y cáncer colorrectal. A esto le siguen
las guías actuales de detección para el cáncer colorrectal de la
Sociedad Americana del Cáncer.
Pruebas de detección del cáncer
colorrectal
Las pruebas de detección se realizan como parte del proceso de
determinar la presencia de cáncer en las personas que no presentan
ningún síntoma de la enfermedad. Existen varias pruebas diferentes que
se pueden usar para detectar (encontrar) el cáncer colorrectal. Estas
pruebas pueden ser divididas en dos grupos principales:
- Pruebas que pueden detectar tanto pólipos como cáncer
colorrectal: estas pruebas observan la estructura del colon en sí para
determinar si hay áreas anormales. Se puede hacer con un endoscopio
insertado en el recto o con estudios especiales por imágenes
(radiografías). Los pólipos que se encuentran antes de que se
transformen en cancerosos pueden ser extirpados, por lo que estas
pruebas pueden prevenir el cáncer colorrectal. Debido a esto, se
prefieren estas pruebas si están disponibles y si usted está dispuesto
a someterse a ellas.
- Pruebas que detectan principalmente cáncer: éstas conllevan
pruebas en las heces fecales para saber si hay signos de cáncer. Estas
pruebas son menos invasivas y fáciles de realizar, pero la probabilidad
de que detecten pólipos es menor.
Estas y otras pruebas también se pueden hacer cuando la persona
presenta síntomas de cáncer colorrectal y de otras enfermedades
digestivas.
Pruebas que pueden detectar pólipos y
cáncer colorrectal
Sigmoidoscopia flexible
Durante este examen, el médico observa parte del colon y el recto con
un sigmoidoscopio (tubo iluminado y flexible del grosor aproximado de
un dedo y que tiene una pequeña cámara de video en la punta). Se
introduce a través del recto, en la parte inferior del colon. Las
imágenes que se obtienen del endoscopio son observadas en un monitor.
Su médico puede usar el sigmoidoscopio para observar el interior del
recto y parte del colon con el fin de detectar (y posiblemente
extirpar) cualquier anomalía. Debido a que el sigmoidoscopio tiene sólo
60 centímetros (aproximadamente dos pies) de largo, el médico puede
observar todo el recto, pero menos de la mitad del colon con este
procedimiento.
Antes de la prueba: usted necesitará preparar el
intestino para limpiar
la sección inferior del colon. El colon y el recto se tienen que vaciar
y limpiar para que su médico pueda observar el revestimiento del colon
sigmoide y del recto. Su médico le proporcionará instrucciones
específicas. Asegúrese que su médico esté enterado de cualquier
medicamento que esté tomando, ya que es posible que necesite cambiar la
manera en que lo toma antes de la prueba. Es posible que le soliciten
seguir una alimentación especial (por ejemplo, beber líquidos claros
solamente) por un día antes del examen. Además, podrían pedirle que use
enemas o que tome un laxante fuerte para limpiar su colon antes del
examen.
Durante la prueba: por lo general, la sigmoidoscopia
dura de 10 a 20
minutos. La mayoría de las personas no necesitan recibir un sedante
para este examen, aunque esto puede ser una opción que usted puede
dialogar con su médico. Aunque el sedante puede hacer que el examen
cause menos molestia, esto requiere que alguien le acompañe para
regresar a su casa después de finalizar el examen.
Probablemente a usted se le colocará en una camilla sobre el lado
izquierdo con las rodillas dobladas hacia el pecho. Su médico deberá
hacer un examen digital del recto (DRE) antes de insertar el
sigmoidoscopio. El sigmoidoscopio se lubrica para facilitar su
introducción en el recto. El endoscopio se puede sentir frío. Es
posible que el sigmoidoscopio distienda la pared del colon, lo que
puede causar espasmos intestinales o dolor en la región inferior del
abdomen. Para facilitarle al médico la visión del colon, se pasará aire
en el colon sigmoide a través del sigmoidoscopio. Durante el
procedimiento, usted pudiera sentir presión y calambres ligeros en la
región inferior del abdomen. Para aliviar la molestia que esto produce
y los deseos de evacuar, puede ayudarle respirar profunda y lentamente
por la boca. Después del examen, cuando el aire salga del colon, se
sentirá mejor.
Si se encuentra un pequeño pólipo durante el examen, el médico puede
extirparlo con un pequeño instrumento que se pasa a través del
endoscopio. El pólipo se enviará al laboratorio para que un patólogo lo
examine. Si se encuentra un pólipo precanceroso (un adenoma) o cáncer
colorrectal durante el examen, usted necesitará una colonoscopia en una
fecha posterior para detectar pólipos o cáncer en el resto del colon.
Posibles complicaciones y efectos secundarios: este
examen puede ser
algo incómodo debido al aire que se introduce en el colon, pero no debe
ser doloroso. Asegúrese de informar a su médico si siente dolor durante
el procedimiento. Puede que vea una pequeña cantidad de sangre en su
primera evacuación después de la prueba. Las posibles complicaciones de
este procedimiento son el sangrado profuso y la perforación del colon,
pero éstas no son comunes.
Colonoscopia
Para este examen, el médico observa todo el colon y el recto con un
colonoscopio, el cual es básicamente una versión más larga de un
sigmoidoscopio. Se introduce por el recto hasta el colon. El
colonoscopio tiene una cámara de vídeo en su extremo que está conectada
a un monitor para que el médico pueda observar y examinar de cerca el
interior del colon. A través del colonoscopio, se pueden pasar
instrumentos especiales para extirpar cualquier área (hacer una
biopsia) que se vea sospechosa, como pólipos, de ser necesario.
La colonoscopia se puede llevar a cabo en el departamento de servicios
ambulatorios de un hospital, en una clínica o en consultorio del médico.
Antes de la prueba: asegúrese que su médico esté
enterado de cualquier
medicamento que esté tomando, ya que es posible que necesite cambiar la
manera en que lo toma antes de la prueba. El colon y el recto se tienen
que vaciar y limpiar para que su médico pueda observar las capas
internas durante el examen. Usted tendrá que tomar laxantes (líquidos,
pastillas, o ambos) el día antes del examen y posiblemente aplicarse un
enema la mañana del examen. Su médico le proporcionará instrucciones
específicas. Es importante que usted lea cuidadosamente estas
instrucciones unos días antes del procedimiento, ya que necesitará
comprar productos especiales y laxantes en una farmacia. Si tiene dudas
sobre las instrucciones, llame a la oficina del médico, y discútalas
paso a paso con su enfermera. Muchas personas consideran la preparación
del intestino como la parte del examen que causa más molestias, ya que
usualmente requiere que vaya al baño frecuentemente.
Es posible que también reciba otras instrucciones. Por ejemplo, su
médico puede pedir que sólo beba líquidos claros (agua, jugo de manzana
o arándano y cualquier gelatina que no sea roja o púrpura) por un día o
dos antes del examen. Por lo general, se puede tomar té o café con
azúcar, pero sin leche o crema. Los caldos claros, los refrescos de
jengibre, y la mayoría de los refrescos por lo general son permitidos a
menos que sean de color rojo o púrpura, lo que se puede confundir con
sangre en el colon.
También es probable que le pidan que no coma ni beba nada después de la
medianoche anterior al examen. Hable con su médico o enfermera si usted
normalmente toma medicamentos en las mañanas. Él o ella le
puede indicar lo que debe hacer ese día en relación con sus
medicamentos.
Puede que necesite coordinar con alguien para que le lleve a su casa
después de la prueba, ya que el sedante puede afectar su capacidad para
conducir. Dependiendo de los medicamentos que se usen, algunos médicos
requieren que alguien le lleve a su casa.
Durante la prueba: el examen en sí usualmente toma
aproximadamente 30
minutos, aunque puede tomar más tiempo si se encuentra un pólipo y se
extirpa. Antes de comenzar la colonoscopia, a usted se le administrará
un sedante (por lo general, a través de la vena) que le hará sentir
relajado y soñoliento durante el procedimiento. Probablemente usted
estará despierto, pero es posible que no se dé cuenta de lo que está
ocurriendo y no recuerde el procedimiento después que finalice. La
mayoría de las personas estarán completamente despiertas al llegar a
sus casas tras finalizada la prueba.
Para el procedimiento, se le colocará de lado, con las rodillas
flexionadas, y se le cubrirá con una sábana. Durante la prueba y
después de ésta, se le tomarán la presión arterial, la frecuencia
cardiaca y la frecuencia respiratoria.
Su médico deberá hacer un examen digital del recto (DRE) antes de
insertar el colonoscopio. El colonoscopio se lubrica para facilitar su
introducción en el recto. Una vez en el recto, se pasa el colonoscopio
hasta que llega al inicio del colon (el ciego). Si no le han
administrado un sedante, usted puede sentir deseos de evacuar al
introducirse el colonoscopio, o al hacerse ascender hacia el colon.
Para aliviar la molestia que esto produce, puede que ayude respirar
profunda y lentamente por la boca. El colonoscopio llevará aire al
colon para facilitar que el médico pueda observar el revestimiento del
mismo y el uso de los instrumentos para realizar la prueba. Para
eliminar la sangre o el excremento líquido se utilizará la succión.
El médico observará las paredes internas del colon a medida que retira
lentamente el colonoscopio. Si se encuentra un pólipo pequeño, el
médico podría extirparlo. Algunos pólipos pequeños pueden en el futuro
convertirse en cancerosos. Por esta razón, usualmente se extirpan. Por
lo general, esto se hace pasando un bucle o asa de alambre a través del
colonoscopio para cortar el pólipo de la pared del colon mediante una
corriente eléctrica. Entonces el pólipo se puede enviar al laboratorio
para que se analice en un microscopio y ver si tiene áreas que se hayan
tornado cancerosas.
Si su médico observa un pólipo o tumor más grande o cualquier otra
anomalía, se realizará una biopsia. Para hacer esto, a través del
colonoscopio se toma una pequeña porción de tejido. El tejido se
examina con un microscopio para determinar si es un cáncer, un
crecimiento benigno (no canceroso) o el resultado de una inflamación.
Posibles complicaciones y efectos secundarios: la
preparación del
intestino antes del examen puede ser desagradable. El examen en sí
puede causar molestia, aunque el sedante usualmente previene esto, y la
mayoría de las personas se sienten bien una vez desaparecen los efectos
del sedante. Algunas personas pueden presentar dolores por gas o
calambres durante un tiempo después del examen.
En algunos casos, las personas pueden presentar baja presión sanguínea
o cambios en los ritmos cardíacos debido al sedante que se aplica
durante el examen, aunque estos efectos usualmente no son graves.
Si se extirpa un pólipo o se realiza una biopsia durante la
colonoscopia, podrá notar un poco de sangre en sus excrementos por un
día o dos después de la prueba. Con la colonoscopia, el sangrado
profuso es un poco más probable que con la sigmoidoscopia, aunque esto
sigue siendo algo poco común. En raras ocasiones, un sangrado que
persiste podrá requerir tratamiento.
Aunque la colonoscopia es un procedimiento seguro, en pocas ocasiones
el colonoscopio puede perforar la pared del colon o del recto. Esto se
conoce como perforación. Puede ser una complicación grave, y en
ocasiones, se requiere de cirugía para repararla. Hable con su médico
sobre el riesgo de esta complicación.
Enema de bario de doble contraste
A un enema de bario de doble contraste también se le llama enema
de
bario con contraste de aire. Éste es básicamente es un tipo
de
radiografía. El sulfato de bario, una sustancia caliza en forma de
líquido, y aire se usan para delinear la parte interna del colon y el
recto con el fin de determinar con las radiografías si hay áreas
anormales. Si se observan áreas sospechosas en este examen, será
necesario realizar una colonoscopia para examinarlas más.
Antes de la prueba: al igual que con la
colonoscopia, es muy importante
vaciar y limpiar el colon y el recto para que su médico puede
observarlos durante la prueba. Su médico le proporcionará instrucciones
específicas para la preparación del examen. Asegúrese de seguir las
instrucciones. Por ejemplo, puede que le pidan que limpie sus
intestinos la noche anterior con laxantes, y/o que se administre un
enema la mañana de la prueba. Es probable que le pidan que ingiera
líquidos claros durante uno o dos días antes del procedimiento. Además,
puede que le pidan que evite comer o beber productos lácteos el día
antes de la prueba, y que no coma ni beba nada después de la medianoche
anterior al procedimiento. Muchas personas consideran la preparación
del intestino como la parte de la prueba que causa más molestias, ya
que usualmente requiere que vaya al baño frecuentemente.
Durante la prueba: el procedimiento toma
aproximadamente de 30 a 45
minutos, y no requiere de sedantes. Para este examen, usted se acuesta
de lado en una camilla en la sala de radiografías. Luego se inserta un
tubo pequeño y flexible en el recto, y se usa el sulfato de bario para
llenar parcialmente y abrir el colon. Cuando el colon está
aproximadamente medio lleno de bario, se le volteará sobre la mesa de
radiografía para que el bario se disperse a través del colon. Luego se
bombeará aire en el colon a través del mismo tubo, a fin de que se
expanda. Esto puede causar algo de molestia, y puede sentir deseos de
evacuar.
Entonces se toman las imágenes del revestimiento del colon, lo que le
permite al médico identificar pólipos o cánceres. Para que se puedan
observar el colon y el recto desde ángulos diferentes en las
radiografías, es posible que le pidan que cambie de posiciones.
Si se observan pólipos u otras áreas sospechosas en esta prueba, será
necesario realizar una colonoscopia para extirparlos o examinarlos
totalmente.
Posibles complicaciones y efectos secundarios: puede
que presente
inflamación abdominal o cólicos después del examen, y probablemente
sentirá la necesidad de evacuar poco tiempo después de la prueba. El
bario puede causar estreñimiento por algunos días, y es posible que su
excremento luzca gris o blanco hasta que el cuerpo elimine el bario. Al
inflar el colon con aire, existe un riesgo mínimo de causar daño o
perforar el colon, pero se cree que este riesgo es mucho menor con este
procedimiento que con la colonoscopia.
Colonografía CT (colonoscopia virtual)
Este examen es un tipo avanzado de tomografía computarizada (CT o CAT,
por sus siglas en inglés) del colon y el recto. Una CT es un examen
radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo.
En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la
tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un
dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en
una camilla. Luego una computadora combina estas fotografías en
imágenes de secciones de la parte del cuerpo que se estudia. Para la
colonografía CT, programas especiales de computadora crean dos imágenes
radiológicas dimensionales y una vista tridimensional “fly-through”del
interior del colon y el recto, lo que permite al médico detectar
pólipos o cáncer.
Este examen puede ser usado especialmente para algunas personas que no
pueden o no quieren someterse a pruebas más invasivas, como la
colonoscopia. Se puede realizar con bastante rapidez y no requiere de
un sedante. A pesar de que este examen no es invasivo como la
colonoscopia, requiere el mismo tipo de preparación
intestinal. Además, se coloca un tubo en el recto (similar al
tubo que se usa para el enema de bario) para llenar de aire el colon.
Otra posible desventaja consiste en que si se observan pólipos u otras
áreas sospechosas en esta prueba, probablemente aún se necesitará
realizar una colonoscopia para extirparlos o examinarlos totalmente.
Antes de la prueba: para obtener buenas imágenes, es
importante que se
vacíen el colon y el recto. Debido a esto, la preparación para este
examen es similar a la que se usa para el enema de bario de doble
contraste o la colonoscopia. Es probable que le pidan que ingiera
líquidos claros durante uno o dos días antes del examen. Además, se le
darán instrucciones para que se administre enemas y/o laxantes la noche
antes o la mañana del examen. Esto probablemente requerirá
que usted vaya al baño con frecuencia.
Durante la prueba: esta prueba se hace en una sala
especial con una
tomografía computarizada y toma aproximadamente 10 minutos. Es posible
que le pidan que se tome una solución de contraste antes del examen
para ayudar a “marcar” cualquier excremento remanente en el colon o el
recto, lo que ayuda al médico cuando observa las imágenes. A usted le
pedirán que se acueste en una camilla delgada que es parte del
explorador CT, y se insertará un tubo pequeño y flexible en el recto. A
través del tubo se bombea aire en el colon para expandirlo y así
obtener mejores imágenes. Entonces la camilla se desliza hacia el
explorador de CT, y a usted le pedirán que aguante la respiración
mientras se haga el procedimiento. Puede que se someta a dos exámenes:
uno mientras usted está acostado sobre su espalda y otro mientras está
boca abajo. Cada examen típicamente toma sólo de 10 a 15 segundos.
Posibles complicaciones y efectos secundarios: por
lo general, se
presentan muy pocos efectos secundarios después de la colonografía CT.
Puede que presente inflamación abdominal o cólicos debido al aire en el
colon, pero esto debe desaparecer conforme se elimina el aire del
cuerpo. Al inflar el colon con aire, existe un riesgo mínimo de causar
daño o perforar el colon, pero se cree que este riesgo es mucho menor
con este procedimiento que con la colonoscopia.
Pruebas que detectan principalmente
cáncer colorrectal
Estas pruebas examinan las heces fecales para determinar si hay signos
de cáncer. La mayoría de las personas encuentran que estas pruebas son
fáciles de hacer, ya que no son invasivas y a menudo se pueden hacer en
la casa. Sin embargo, no son tan eficaces para la detección de pólipos
como las pruebas que se describieron anteriormente. Además,
un resultado positivo de una de estas pruebas de detección
probablemente requerirá de una prueba más invasiva, como una
colonoscopia.
Prueba de sangre oculta en las heces
fecales
La prueba de sangre oculta en las heces fecales (FOBT, por sus siglas
en inglés) se usa para encontrar sangre oculta (escondida) en el
excremento. Esta prueba se hace porque a menudo los vasos sanguíneos
que se encuentran en la superficie de los pólipos o los cánceres
colorrectales son frágiles y se lesionan fácilmente durante el paso del
excremento. Los vasos dañados usualmente liberan una pequeña cantidad
de sangre en el excremento, pero sólo en pocas ocasiones hay suficiente
sangre como para ser notada en el excremento.
La FOBT detecta la presencia de sangre en las heces fecales mediante
una reacción química. Esta prueba no puede indicar si la sangre
proviene del colon o de otras partes del tracto digestivo (por ejemplo,
el estómago). Si esta prueba es positiva, es necesario realizar una
colonoscopia para ver si es un cáncer, un pólipo o si hay otra causa
del sangrado, como por ejemplo úlceras, hemorroides, diverticulosis
(presencia de bolsas diminutas que se forman en zonas débiles en la
pared del colon) o enfermedad inflamatoria intestinal (colitis).
Para esta prueba de detección se usa un equipo que usted puede llevar a
su casa para realizar la prueba en la privacidad de su hogar. Una FOBT que se tome en el
consultorio médico durante un examen digital del recto no es suficiente
para la prueba de detección. Para que pueda ser
beneficiosa, la prueba se tiene que repetir una vez al año.
Las personas que se someten a esta prueba recibirán un equipo con
instrucciones del consultorio médico o de la clínica. Las instrucciones
le explicarán cómo obtener una muestra de excremento en su casa
(generalmente tres muestras que se colocan en un pequeño cuadro de
papel). Luego el equipo se devuelve al consultorio del médico o a un
laboratorio clínico (usualmente en dos semanas) para su posterior
análisis. Remítase a la información que aparece más adelante para más
detalles.
Antes de la prueba:
algunos alimentos o medicamentos pueden afectar los resultados de esta
prueba, por lo cual su médico puede sugerir que trate de evitar lo
siguiente antes de la prueba:
- Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (NSAIDs) como
el
ibuprofeno (Advil), naproxeno (Aleve) o aspirina (más de una aspirina
para adultos al día) durante siete días antes de la prueba. (Pueden
causar sangrado, lo que puede conducir a un resultado falso positivo).
El acetaminofén (Tylenol) puede tomarse conforme sea necesario.
- Más de 250 mg de vitamina C al día ya sea de suplementos o
de frutas y
jugos cítricos durante tres días antes de la prueba. (Esto puede
afectar las sustancias químicas en el examen y mostrar un resultado
negativo).
- Carne roja (res, cordero o hígado) durante tres días antes
de la
prueba. (Componentes de sangre en la carne pudieran causar que el
resultado de la prueba sea positivo).
Algunas personas nunca se hacen la prueba o no se la entregan a sus
médicos ya que les preocupa que algo que hayan comido pudiera
interferir con la prueba. Por esta razón, muchos médicos les comunican
a sus pacientes que no es esencial seguir estas restricciones en su
alimentación. Lo más importante es hacerse la prueba. Las personas
deben tratar de evitar la aspirina o medicamentos relacionados que se
usan contra dolores menores. No obstante, si usted toma estos
medicamentos diariamente para problemas cardiacos u otras condiciones,
no los suspenda a causa de esta prueba sin la aprobación de su médico.
Cómo obtener las muestras:
tenga listos todos los suministros en un solo lugar. Los suministros
incluirán un equipo de prueba, tarjetas de prueba, un cepillo o
aplicador de madera y un sobre para enviar la muestra por correo. El
equipo de prueba le proveerá instrucciones detalladas sobre cómo
obtener la muestra. Las instrucciones que se presentan a continuación
pueden ser usadas como una guía, aunque las instrucciones que aparecen
en su equipo de prueba pudieran ser un poco diferentes. Siempre siga
las instrucciones que aparecen en su equipo de prueba.
- Usted necesitará obtener una muestra de sus heces fecales.
Puede
colocar un plástico en la taza del inodoro para recoger los
excrementos, o puede usar un recipiente sin agua para obtener las heces
fecales. No permita que la muestra se mezcle con orina. Después de
obtener la muestra, puede descargar el inodoro para eliminar las heces
restantes.
- Use un aplicador de madera o un cepillo para esparcir una
capa delgada
de la muestra en una de las ranuras de la tarjeta o lámina de prueba.
- Seguidamente, recoja una muestra de un área diferente del
mismo
excremento, y esparza una capa delgada de la misma en la otra ranura de
la tarjeta o lámina de prueba.
- Cierre las ranuras e identifique el equipo de prueba con su
nombre y la
fecha. Guarde el equipo en un sobre de papel de un día para otro para
permitir que se seque.
- Repita la prueba en sus próximas dos evacuaciones, como se
indica. La
mayoría de las pruebas requieren la toma de más de una muestra de
diferentes evacuaciones. Esto mejora la precisión de la prueba, ya que
muchos cánceres no sangran todo el tiempo, y es posible que no todas
las muestras contengan sangre.
- Coloque el equipo de la prueba en la bolsa de correo que se
provee y
regrésela a su médico o al laboratorio tan pronto como pueda (dentro de
14 días de haber tomado la primera muestra).
Si la prueba detecta sangre, se necesitará una colonoscopia para
determinar cuál es la causa. No es suficiente simplemente repetir la
FOBT o el seguimiento con otros tipos de pruebas.
Prueba inmunoquímica fecal
La prueba inmunoquímica fecal (FIT, por sus siglas en inglés), también
llamada prueba inmunoquímica de sangre oculta en las heces fecales
(iFOBT) es una clase más reciente de prueba que también detecta sangre
oculta en el excremento. Esta prueba reacciona a parte de la proteína
de la hemoglobina humana, la cual se encuentra en los glóbulos rojos.
La FIT se realiza esencialmente de la misma manera que la FOBT, pero
para algunas personas puede ser más fácil usar la FIT debido a que no
existen restricciones asociadas a medicamentos o alimentos (vitaminas o
alimentos no afectan la FIT) y puede que sea más fácil obtener la
muestra de heces fecales. Además, es menos probable que se presente
sangrado en la parte superior del tracto digestivo, como el estómago.
Al igual que con la FOBT, la FIT puede que no detecte un tumor que no
está sangrando por lo que muchas muestras de heces fecales deben ser
examinadas. Además, si los resultados son positivos para sangre oculta,
se requiere de una colonoscopia para investigar aún más. Para que pueda
ser beneficiosa, la prueba se tiene que repetir una vez al año.
Cómo obtener las muestras:
tenga listos todos los suministros en un solo lugar. Los suministros
incluirán un equipo de prueba, tarjetas de prueba, cepillos largos,
bolsas de desecho y un sobre para enviar la muestra por correo. El
equipo de prueba le proveerá instrucciones detalladas sobre cómo
obtener la muestra. Las instrucciones que se presentan a continuación
se pueden usar como una guía, aunque las instrucciones que aparecen en
su equipo de prueba pudieran ser un poco diferentes. Siempre siga las
instrucciones que aparecen en su equipo de prueba.
- Descargue el inodoro antes de la evacuación. Después de
evacuar,
coloque el papel de inodoro usado en la bolsa de desecho del equipo, no
en el inodoro.
- Pase uno de los cepillos por la superficie del excremento,
y luego
sumerja el cepillo en el agua del inodoro. Entonces, pase el extremo
del cepillo por una de las ranuras de la tarjeta o lámina de prueba.
- Cierre la ranura e identifique el equipo de prueba con su
nombre y la
fecha.
- Repita la prueba en su próxima evacuación, si así se
indica. La mayoría
de las pruebas requieren la toma de más de una muestra de diferentes
evacuaciones. Esto mejora la precisión de la prueba, ya que muchos
cánceres no sangran todo el tiempo, y es posible que no todas las
muestras contengan sangre.
- Coloque el equipo de la prueba en el sobre de correo que se
provee y
regrésela a su médico o al laboratorio tan pronto como pueda (dentro de
14 días de haber tomado la primera muestra).
Prueba del DNA en las heces fecales
En lugar de buscar sangre en el excremento, estas pruebas determinan si
hay ciertas secciones anormales del ADN (material genético) de cáncer o
de células de pólipos. A menudo, las células de los cánceres
colorrectales contienen mutaciones del ADN (cambios) en ciertos genes.
Las células de los cánceres colorrectales o de los pólipos con estas
mutaciones a menudo son eliminadas en las heces fecales, donde las
pruebas pueden detectarlas.
Éste es un tipo de prueba más reciente, y el tiempo más apropiado
transcurrido entre pruebas aún no está claro. Además, esta prueba es
mucho más costosa que las otras formas de pruebas de heces fecales.
La prueba no es invasiva y no requiere de ninguna preparación especial.
Sin embargo, al igual que con otras pruebas de heces fecales, si los
resultados son positivos, se necesitará una colonoscopia para
investigar más.
Las personas que se someten a esta prueba recibirán un equipo con
instrucciones detalladas del consultorio médico o de la clínica para
saber cómo obtener la muestra. Siempre siga las instrucciones que
aparecen en su equipo de prueba.
Esta prueba requiere de una muestra completa de excremento que se
obtiene usando un envase especial, el cual se coloca en un soporte que
se extiende alrededor del asiento del inodoro. Mientras está sentado en
el inodoro, asegúrese que el excremento sea depositado en el envase.
Entonces, usted coloca el envase y una bolsa de hielo en una caja de
envío que deberá ser cerrada luego de colocar una etiqueta. La muestra
tiene que ser enviada al laboratorio dentro de 24 horas de la
evacuación.
¿Cuáles son algunas de las ventajas y
desventajas de estas pruebas de
detección?
| Prueba |
Ventaja |
Desventaja |
Sigmoidoscopia flexible
|
Relativamente rápida y segura.
Preparación no requiere de preparación
intestinal.
Por lo general, no se usa sedación.
No requiere un especialista.
Se hace cada cinco años.
|
Sólo se puede observar una tercera parte
del colon.
Puede pasar por alto pólipos pequeños.
No puede extirpar todos los pólipos.
Puede causar algo de molestia
Presenta un riesgo muy pequeño de
sangrado, infección o perforación intestinal.
Si resulta anormal, será necesaria una
colonoscopia.
|
Colonoscopia
|
Generalmente puede observarse totalmente
el colon.
Puede hacerse biopsia y extirpar pólipos
Se hace cada diez años.
Se pueden diagnosticar otras enfermedades.
|
Puede pasar por alto pólipos pequeños.
Requiere preparación total del intestino.
Más costosa cuando se hace sólo en una
ocasión en comparación con las otras formas de pruebas
Por lo general, se requiere sedación de
algún tipo.
Necesitará que alguien le lleve a su casa
Puede que necesite ausentarse del trabajo
por un día.
Presenta un pequeño riesgo de sangrado,
infección o perforación intestinal.
|
Enema de bario de doble contraste
|
Generalmente puede observarse totalmente
el colon.
Es relativamente segura.
Se hace cada cinco años.
No requiere sedación.
|
Puede pasar por alto pólipos pequeños.
Requiere preparación total del intestino.
Algunos resultados falso positivo.
No pueden extirparse pólipos durante la
prueba.
Si resulta anormal, será necesaria una
colonoscopia.
|
Colonografía CT (colonoscopia virtual)
|
Relativamente rápida y segura.
Generalmente puede observarse totalmente
el colon.
Se hace cada cinco años.
No requiere sedación.
|
Puede pasar por alto pólipos pequeños.
Requiere preparación total del intestino.
Algunos resultados falso positivo.
No pueden extirparse pólipos durante la
prueba.
Si resulta anormal, será necesaria una
colonoscopia.
Aún bastante nueva – pueden haber
problemas con el seguro médico.
|
Prueba de sangre oculta en las heces
fecales (FOBT)
|
No presenta riesgo directo al colon.
No requiere preparación del intestino.
Muestra tomada en su casa.
Es económica.
|
Puede pasar por alto muchos pólipos y
algunos cánceres.
Puede dar un resultado falso positivo.
Requiere limitaciones en la alimentación
antes de la prueba.
Debe hacerse cada año.
Si resulta anormal, será necesaria una
colonoscopia.
|
Prueba inmunoquímica fecal (FIT)
|
No presenta riesgo directo al colon.
No requiere preparación del intestino.
No hay restricciones a la alimentación
antes de la prueba.
Muestra tomada en su casa.
Bastante económica.
|
Puede pasar por alto muchos pólipos y
algunos cánceres.
Puede dar un resultado falso positivo.
Debe hacerse cada año.
Si resulta anormal, será necesaria una
colonoscopia.
|
Prueba del ADN en las heces fecales
|
No presenta riesgo directo al colon.
No requiere preparación del intestino.
No hay restricciones a la alimentación
antes de la prueba.
Muestra tomada en su casa.
|
Puede pasar por alto muchos pólipos y
algunos cánceres.
Puede dar un resultado falso positivo.
Más costosa que otras pruebas de heces
fecales.
Sigue siendo una prueba bastante nueva.
No está claro con cuánta frecuencia se
debe hacer.
Si resulta anormal, será necesaria una
colonoscopia.
|
Recomendaciones de la Sociedad Americana
del Cáncer para la detección
temprana del cáncer colorrectal
Personas en riesgo promedio
La Sociedad Americana del Cáncer considera que la prevención del cáncer
colorrectal (y no sólo la detección temprana) debe ser una razón
importante para someterse a las pruebas. La detección y extirpación de
los pólipos evitan que algunas personas desarrollen cáncer colorrectal.
Se prefieren las pruebas que tienen la mejor probabilidad de encontrar
tanto pólipos como cáncer si están disponibles, y si usted está en la
disposición de someterse a ellas.
A partir de los 50 años de edad, tanto hombres como mujeres con un riesgo promedio de
cáncer colorrectal, se deben someter a una de las siguientes pruebas de
detección:
Pruebas para encontrar pólipos y cáncer
- Sigmoidoscopia flexible cada
cinco años.*
- Colonoscopia cada 10 años.
- Enema de bario de doble
contraste cada cinco años.*
- Colonografía CT
(colonoscopia virtual) cada cinco años.*
Pruebas para encontrar principalmente cáncer
- Una prueba anual de sangre
oculta en las heces fecales (FOBT, por sus siglas en inglés).*,**
- Prueba inmunoquímica fecal
(FIT) cada año.*,**
- Prueba de ADN en las heces
fecales (sDNA), intervalo incierto.*
*Si la prueba da
positivo, se debe realizar una colonoscopia.
** Para la FOBT o la FIT utilizada como prueba de detección, se debe
usar el método de muestras múltiples realizado en el hogar. Una FOBT o
una FIT que se tome en el consultorio médico durante un examen digital
del recto no es adecuada para la prueba de detección.
En un examen digital
del recto (DRE), el médico se coloca un guante lubricado
para examinar el recto con el dedo. Aunque el DRE es frecuentemente
incluido como parte del examen físico de rutina, no se recomienda como
única prueba para el cáncer colorrectal. Este examen sencillo, el cual
usualmente no es doloroso, puede detectar masas en el canal del ano o
el recto inferior. Sin embargo, por sí solo, no es un examen muy
preciso para detectar el cáncer colorrectal debido a su alcance
limitado.
Los médicos a menudo encuentran una pequeña cantidad de heces fecales
mientras hacen el examen digital del recto. Sin embargo, el examen
simple de excreta obtenida de esta manera para determinar si hay
evidencia de sangrado con la FOBT o la FIT no es un
método aceptado de detección para el cáncer colorrectal. Los estudios
han mostrado que este tipo de prueba de heces fecales pasará por alto
más del 90% de las anomalías del colon, incluyendo la mayoría de los
cánceres.
Personas en alto riesgo o riesgo aumentado
Si está en alto riesgo o riesgo aumentado de cáncer colorrectal, usted
debe comenzar las pruebas de detección antes de los 50 años y/o
hacérselas con mayor frecuencia. Las siguientes condiciones le colocan
a usted en un riesgo mayor al riesgo promedio:
- Antecedentes personales de
cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos.
- Antecedentes personales de
enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa o enfermedad de
Crohn).
- Antecedentes familiares
significativos de cáncer colorrectal o pólipos (remítase a la sección
“¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer colorrectal?”).
- Antecedentes familiares
conocidos de síndromes de cáncer colorrectal hereditarios, como
poliposis adenomatosa familiar (FAP) o cáncer de colon hereditario no
asociado a poliposis (HNPCC).
La tabla siguiente sugiere guías de detección para las personas que
tienen riesgo aumentado
o alto de cáncer colorrectal según los factores de riesgo
específicos. Algunas personas pueden tener más de un factor de riesgo.
Consulte la siguiente tabla y hable con su médico sobre estas
recomendaciones. De acuerdo con su situación y cualquier factor de
riesgo que pudiera tener, su médico puede sugerir la opción de pruebas
de detección que sea mejor para usted, así como cualquier cambio en la
programación, dependiendo de su riesgo individual.
| Guías
de detección y vigilancia de la Sociedad Americana del Cáncer para la
detección temprana de adenomas y cáncer colorrectal en personas con
riesgo en aumento o alto riesgo |
| Mujeres
y hombres en riesgo aumentado o alto riesgo |
Prueba(s)
recomendada(s) |
Edad
para comenzar |
| RIESGO
AUMENTADO – Pacientes con antecedentes de pólipos en
colonoscopia previa |
Personas con
pequeños
pólipos hiperplásicos rectales.
|
La misma que
para aquellos
con riesgo promedio.
|
Colonoscopia,
u otras
opciones de detección a intervalos iguales que para aquellos en riesgo
promedio.
|
Aquellos con
el síndrome
de poliposis hiperplásica están en riesgo aumentado de pólipos
adenomatosos y cáncer, por lo que deben someterse a un seguimiento más
riguroso.
|
Personas con
uno o
dos adenomas tubulares (menor a 1 cm) con displasia
de bajo grado
|
Cinco a diez
años después
de la extirpación de pólipos.
|
Colonoscopia
|
El tiempo
entre las
pruebas debe ser basado en otros factores, como hallazgos de la
colonoscopia previa, antecedentes familiares y preferencias del
paciente y del médico.
|
Personas que
tienen de
tres a 10 adenomas, o un adenoma grande (mayor a 1 cm), o cualquier
adenoma con displasia de alto grado o características vellosas.
|
Tres años
después de la
extirpación de pólipos.
|
Colonoscopia
|
Los adenomas
tienen que
haber sido extirpados por completo. Si los resultados de la
colonoscopia fueron normales o sólo muestra uno o dos adenomas
tubulares pequeños con displasia de bajo grado, en el futuro se pueden
hacer colonoscopias cada cinco años.
|
Personas con
más de diez
adenomas en un solo examen.
|
Dentro de
tres años
después de la extirpación de pólipos.
|
Colonoscopia
|
El médico
debe considerar
la posibilidad de síndrome genético (como FAP o HNPCC).
|
Personas con
adenomas
sésiles que son extirpados en fragmentos.
|
De dos a seis
meses
después de la extirpación del adenoma.
|
Colonoscopia
|
Si se ha
extirpado todo el
adenoma, las pruebas adicionales deben ser basadas en el criterio del
médico.
|
| RIESGO
AUMENTADO - Pacientes con cáncer colorrectal |
Personas
diagnosticadas
con cáncer del colon o del recto.
|
Al momento de
hacer la
cirugía colorrectal, o puede ser de tres a seis meses después si la
persona no presenta cáncer propagado que no puede ser removido.
|
Colonoscopia
para observar
el colon completo y extirpar todos los pólipos.
|
Si el tumor
ejerce presión
en el colon o el recto e impide hacer la colonoscopia, se puede hacer
colonoscopia CT (con contraste IV) o DCBE para observar el resto del
colon.
|
Personas que
han tenido
cáncer del colon o del recto extirpado mediante cirugía.
|
Dentro de un
año después
de la resección del cáncer (o un año después de la colonoscopia para
asegurarse de que el resto del colon/recto no tiene cáncer).
|
Colonoscopia
|
Si es normal,
repetir el
examen en tres años. Si entonces es normal, repetir el examen cada
cinco años. El tiempo entre las pruebas puede ser más corto si se
encuentran pólipos o existe una razón para sospechar HNPCC.
Después de la resección anterior inferior debido a cáncer rectal, los
exámenes del recto se pueden hacer cada tres a seis meses por los
primeros dos a tres años para determinar si hay signos de recurrencia.
|
| RIESGO
AUMENTADO - Pacientes con antecedentes familiares |
Ya sea cáncer
colorrectal
o pólipos adenomatosos en cualquier familiar de primer grado menor de
60 años de edad o en dos o más familiares de primer grado de cualquier
edad (si no es un síndrome hereditario).
|
A los 40
años, o 10 años
antes de la edad del caso más joven en la familia
inmediata.
|
Colonoscopia |
Cada cinco
años. |
Cáncer
colorrectal o
pólipos adenomatosos en cualquier familiar de primer grado de 60 años o
más, o al menos en dos familiares de segundo grado de cualquier edad.
|
A los 40 años
de edad.
|
Las mismas
opciones que para aquellas
personas en riesgo promedio. |
Los mismos
intervalos que para aquellas
personas en riesgo promedio. |
| ALTO
RIESGO |
Poliposis
adenomatosa
familiar (FAP) diagnosticada mediante pruebas genéticas, o se sospecha
FAP sin pruebas genéticas
|
Entre 10 y 12
años.
|
Sigmoidoscopia
flexible
cada año para determinar si hay signos de FAP; asesoría para considerar
pruebas genéticas si no se han hecho.
|
Si las
pruebas genéticas
dan positivo, se debe considerar la extirpación del colon (colectomía).
|
Cáncer del
colon
hereditario no asociado a poliposis (HNPCC), o en riesgo aumentado de
HNPCC según antecedentes familiares sin pruebas genéticas.
|
Entre los 20
y 25 años, o
10 años antes de la edad del caso más joven en la familia inmediata.
|
Colonoscopia
cada uno a
dos años; asesoría para considerar pruebas genéticas si no se han
realizado.
|
Se deben
ofrecer pruebas
genéticas a los familiares de primer grado de las personas a las que se
les encontraron mutaciones HNPCC mediante pruebas genéticas. También se
deben ofrecer si se cumple con uno de los primeros tres criterios
modificados de Bethesda.1
|
Enfermedad
inflamatoria
intestinal.
Colitis ulcerativa crónica.
Enfermedad de Crohn.
|
El riesgo de
cáncer
comienza a ser significativo ocho años después del inicio de la
pancolitis (todo el intestino grueso afectado), o 12-15 años después
del inicio de la colitis del costado izquierdo.
|
Colonoscopia
cada uno a
dos años con biopsias por displasia.
|
Es mejor
referir a estas
personas a un centro con experiencia en la vigilancia y tratamiento de
la enfermedad inflamatoria intestinal.
|
1Los criterios Bethesda
pueden encontrarse en la sección “¿Se puede prevenir el cáncer
colorrectal?” de este documento.
Cobertura de seguro médico para las
pruebas de
detección del cáncer colorrectal
Independientemente de la disponibilidad de pruebas de detección
eficaces, las personas que usan las pruebas de detección del cáncer
colorrectal no son suficientes. Algunos de los factores que afectan su
uso podrían incluir una falta de orientación pública y de los
profesionales de la salud sobre las herramientas de detección, así como
barreras económicas y/o una cobertura o beneficios de seguro médico
insuficientes.
En los Estados Unidos, las leyes correspondientes a la cobertura de
seguro médico para las pruebas de detección del cáncer colorrectal
varían por estado. Lo mismo aplica para los programas estatales de
Medicaid. Para las personas con cobertura de Medicare, ésta comienza a
partir de la edad de 50 años para las pruebas de detección más comunes
del cáncer colorrectal.
Para obtener más información sobre la cobertura de seguro médico para
las pruebas de detección del cáncer colorrectal, remítase al documento
“Cáncer colorrectal: detección temprana” de la Sociedad Americana del
Cáncer.
¿Cómo se
diagnostica el cáncer colorrectal?
Aunque el cáncer colorrectal a menudo se encuentra después que se
presentan los síntomas, la mayoría de las personas con cáncer de colon
o rectal en etapa inicial no tienen síntomas de la enfermedad. Los
síntomas generalmente se presentan sólo en un estado más avanzado de la
enfermedad. Por esta razón, es muy importante hacerse las pruebas de
detección recomendadas (como se describen en la
sección “¿Se pueden encontrar los pólipos y el cáncer colorrectal en
sus etapas iniciales?”) antes de que surja cualquier síntoma.
Si su médico encuentra algo sospechoso durante el examen de detección o
si usted tiene cualquiera de los síntomas de cáncer colorrectal que se
describen a continuación, probablemente se le recomendarán estudios y
pruebas para saber la causa.
Signos y síntomas del cáncer colorrectal
Si tiene cualquiera de los siguientes síntomas y signos debe consultar
con su médico:
- Algún cambio en los hábitos
de evacuación como diarrea, estreñimiento o reducción del diámetro de
las heces fecales (excremento) por varios días.
- Una sensación de que
necesita defecar y que no desaparece después de hacerlo.
- Sangrado rectal, sangre en
las heces fecales o de un color oscuro (a pesar de que a menudo, el
excremento luzca normal).
- Calambres o dolor abdominal
(área del estómago).
- Debilidad y cansancio.
Es más probable que la mayoría de estos síntomas sean causados por
otras afecciones en lugar de cáncer colorrectal, tal como infecciones,
hemorroides y enfermedad inflamatoria intestinal. No obstante, si tiene
cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico
de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir
tratamiento de ser necesario.
Historial clínico y examen físico
Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese
tener cáncer colorrectal, su médico tomará sus antecedentes médicos
completos para analizar los factores de riesgo y los síntomas,
incluyendo los antecedentes familiares.
Como parte del examen físico, su médico examinará cuidadosamente su
abdomen para tratar de detectar masas u órganos que estén agrandados, y
también examinará el resto de su cuerpo. Su médico pudiera también
realizar un examen digital del recto. Durante este examen, el médico se
coloca un guante en la mano, inserta un dedo lubricado en el recto del
paciente y palpa para determinar si hay alguna área anormal.
Análisis de sangre
Puede que su médico ordene ciertas pruebas de sangre para ayudar a
determinar si usted tiene cáncer colorrectal.
Recuento sanguíneo
completo (CBC): su médico puede ordenar un recuento
sanguíneo completo para saber si usted tiene anemia (muy pocos glóbulos
rojos). Algunas personas con cáncer colorrectal se tornan anémicas
debido al sangrado prolongado del tumor. También es probable que se le
realice un análisis de sangre para examinar la función de su hígado, ya
que el cáncer colorrectal se puede propagar al hígado y causar
anomalías.
Marcadores de tumores:
algunas veces, el cáncer colorrectal produce sustancias, como el
antígeno carcinoembrionario (CEA, por sus siglas en inglés) y el CA
19-9, que se liberan al torrente sanguíneo. Los análisis de sangre para
estos "marcadores tumorales" se usan con más frecuencia junto con otras
pruebas para darles seguimiento a los pacientes que ya han sido
diagnosticados con cáncer colorrectal o que han recibido tratamiento
para esta enfermedad. Estas pruebas pueden mostrar qué bien está
funcionando el tratamiento o proveer una advertencia temprana de un
cáncer que ha regresado.
Estos marcadores tumorales no se usan como pruebas de detección para
cáncer en las personas que nunca han tenido un cáncer y que aparentan
estar saludables, ya que las pruebas no pueden indicar con seguridad si
alguien tiene o no cáncer colorectal. Los niveles del marcador tumoral
pueden ser normales en una persona que tiene cáncer y pueden ser
anormales debido a otras razones aparte del cáncer. Por ejemplo, en la
sangre de algunas personas que tienen colitis ulcerosa, tumores no
cancerosos en los intestinos o algunos tipos de trastornos hepáticos o
enfermedad pulmonar crónica puede haber niveles más altos de estos
marcadores. Además, fumar puede aumentar los niveles del CEA.
Pruebas para encontrar pólipos o cáncer
colorrectal
Si los síntomas o los resultados del examen físico o los análisis de
sangre sugieren que pudiera haber cáncer colorrectal, su médico puede
recomendar más pruebas. Estas pruebas pudieran incluir pruebas
endoscópicas, como la sigmoidoscopia o la colonoscopia, o estudios por
imágenes, como un enema de bario, un enema de bario de doble contraste
o una colonografía CT (colonoscopia virtual). La mayoría de estas
pruebas se describen en detalle en la sección "¿Se pueden detectar los
pólipos o el cáncer colorrectal en sus etapas iniciales?"
Biopsia: por
lo general, si durante cualquier prueba diagnóstica se sospecha la
presencia de un cáncer colorrectal, se toma una biopsia durante la
colonoscopia. En una biopsia, el médico extrae un pedacito de tejido
con un instrumento especial que se pasa a través del endoscopio. Aunque
después de este procedimiento se puede presentar algo de sangrado, por
lo general esto cesa poco tiempo después. Con menos frecuencia, es
posible que se necesite extirpar quirúrgicamente parte del colon para
hacer el diagnostico.
Pruebas de laboratorio de
las muestras: las muestras de la biopsia (del colonoscopio
o la cirugía) se envían al laboratorio donde un patólogo, un médico
entrenado para diagnosticar cáncer y otras enfermedades en muestras de
tejido, examina el tejido con un microscopio. Aunque otras pruebas
pueden sugerir que hay cáncer colorrectal, la única manera de confirmar
esto es mediante la observación de una muestra con un microscopio.
También se le pueden hacer otras pruebas de laboratorio a las muestras
de biopsia para ayudar a clasificar mejor el cáncer. Los médicos pueden
identificar cambios genéticos específicos en las células cancerosas que
pudieran afectar la manera que son tratadas. Por ejemplo, muchos
médicos le hacen actualmente pruebas a las células para detectar
cambios en el gen K-ras. Este gen está mutado en alrededor de cuatro de
cada 10 cánceres colorrectales. Los cánceres con estas mutaciones no se
benefician del tratamiento con ciertos medicamentos contra el cáncer,
tal como cetuximab (Erbitux) y panitumumab (Vectibix).
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos
magnéticos o sustancias radioactivas para obtener imágenes del interior
del cuerpo. Se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar
a determinar si un área sospechosa pudiera ser cancerosa, saber cuán
lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento
ha sido eficaz.
Tomografía computarizada
La tomografía computarizada, conocida en inglés como CT o “CAT scan”,
es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales
detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la
radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas
fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras
usted se encuentra acostado en una camilla. Luego una computadora
combina estas fotografías en imágenes de secciones de la parte del
cuerpo que se estudia. A diferencia de los rayos X regulares, las CT
crean imágenes con detalles de los tejidos blandos del cuerpo. Este
estudio puede ayudar a determinar si el cáncer de colon se ha propagado
hacia el hígado u otros órganos.
Antes del estudio, puede que le pidan que toma una solución de contrate
y/o reciba una inyección intravenosa (IV) de un tinte de contraste que
ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo. Usted pudiera
necesitar una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de
contraste. La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación
de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras
veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y baja
presión arterial. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha
tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para
los rayos X.
Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse
inmóvil sobre una mesa mientras se realiza el estudio. Durante el
estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner,
una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es
posible que se sienta un poco confinado por el anillo dentro del cual
permanece acostado durante la captura de las imágenes.
En años recientes, la CT
espiral (también conocida como CT helicoidal) ha estado
disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina
más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del
cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con
mucha más rapidez que con la CT convencional. Esto reduce la
probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento
que ocasiona la respiración. Además, reduce la dosis de radiación
recibida durante el estudio. La ventaja mayor puede ser que las
secciones que se presentan en las imágenes son más finas, lo que
resulta en fotografías más detalladas que les permiten a los médicos
observar áreas sospechosas de diferentes ángulos.
La CT espiral con portografía
examina específicamente la vena porta, la vena grande que conduce al
hígado desde el intestino. En esta prueba, el material de contraste se
inyecta en las venas que llegan al hígado, para ayudar a encontrar
metástasis del cáncer colorrectal en ese órgano.
Biopsia por punción
guiada por CT: las tomografías computarizadas se usan para
guiar con precisión una biopsia por aguja a las áreas en las que se
sospecha hay un tumor o metástasis. Para este procedimiento, el
paciente permanece en la camilla de la CT, mientras un radiólogo mueve
una aguja de biopsia a través de la piel hacia la localización de la
masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que los médicos
están seguros que la aguja está dentro de la masa. Se extrae una
muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto de
tejido) o una biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado
de tejido de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro)
y se examina con un microscopio.
Colonografía CT
(colonoscopia virtual): también se puede usar la
tomografía computarizada para una “colonoscopia virtual”. Este estudio
requiere el mismo tipo de preparación (limpiar el colon de heces
fecales) que se requiere antes de la colonoscopia. Antes de realizar el
estudio, se bombea aire al colon a través de un tubo flexible que se
inserta en el recto para que pueda verse con mayor claridad; esto
dilata el colon y puede causar cierta molestia.
Entonces, se realiza una CT espiral del abdomen. Las imágenes que se
obtienen pueden ser combinadas para crear vistas bidimensionales y
tridimensionales del colon y del recto. Si se detectan anomalías, se
requerirá una colonoscopia de seguimiento para tomar muestras de tejido
de las áreas anormales.
Ecografía
La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de
los órganos internos o masas. Un pequeño instrumento parecido a un
micrófono llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos
cuando rebotan en los tejidos del cuerpo. Una computadora
convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una
pantalla. Este estudio no causa dolor y no le expone a radiación.
La ecografía abdominal puede ser usada para detectar tumores en el
hígado, vesícula biliar, páncreas o en otro lugar de su abdomen, aunque
no puede detectar tumores en el colon. Para este estudio, usted
simplemente se acuesta en una camilla y un técnico mueve el transductor
por la piel que se encuentra sobre la parte del cuerpo a
examinar. Generalmente, se lubrica primero la piel con gel.
Algunas veces, se usan dos tipos especiales de ecografía para evaluar
los cánceres de colon y recto.
La ecografía endorrectal utiliza un transductor
especial que se puede
introducir directamente en el recto. Esta prueba se usa para ver qué
tanto ha penetrado el cáncer a través de la pared rectal y si se ha
propagado a órganos o tejidos cercanos, tal como los ganglios
linfáticos.
Por otro lado, la ecografía intraoperatoria se hace
durante la cirugía
después de que el cirujano haya abierto la cavidad abdominal. El
transductor se puede colocar sobre la superficie del hígado, lo cual
hace que esta prueba sea muy útil en detectar la propagación del cáncer
colorrectal al hígado.
Imágenes por resonancia magnética
Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (MRI) proveen
imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, el
MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La
energía de las ondas radiales es absorbida por el cuerpo y luego
liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por
ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen
muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste,
llamado gadolinium, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar
el estudio para mostrar mejor los detalles.
El procedimiento para obtener las MRI toma más tiempo que las pruebas
de CT. En primer lugar, toman más tiempo, con frecuencia hasta una
hora. Segundo, usted debe permanecer acostada dentro de un tubo
estrecho, que podría ser confinante y puede molestar a las personas que
sufren de claustrofobia (temor a lugares encerrados). Algunas veces,
las máquinas más nuevas y más abiertas de MRI pueden ayudar a las
personas que enfrentan este temor, si es necesario. La máquina también
produce un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo.
En algunos centros se ofrecen tapones para los oídos con el fin de
bloquear este ruido.
Algunas veces, los MRI son útiles para encontrar áreas anormales en el
hígado que pudieran deberse a la propagación del cáncer. Además, pueden
ayudar a determinar la extensión de los cánceres rectales. Para mejorar
la precisión de este estudio, algunos médicos usan el MRI endorrectal.
Para realizar este estudio, el médico coloca una sonda llamada espiral
endorrectal en el interior del recto. Durante el estudio, esta sonda
permanece colocada por 30 a 45 minutos y puede causar molestias.
Radiografía de tórax
Esta prueba se puede hacer después del diagnóstico de cáncer
colorrectal para saber si el cáncer se ha propagado a los pulmones.
Tomografía por emisión de positrones
En la tomografía por emisión de positrones (PET), usted recibe una
inyección de una sustancia que contiene una forma de azúcar radioactiva
(conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. La cantidad de
radioactividad usada es muy poca. Debido a que las células cancerosas
crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades
del azúcar radioactivo. Entonces, una cámara especial puede crear una
imagen de las áreas de radioactividad en el cuerpo. La imagen no es muy
detallada, como en la CT o MRI, pero provee información útil sobre todo
su cuerpo.
La PET puede ayudar a proporcionarle al médico una mejor idea en cuanto
a si un área anormal vista en otro estudio por imágenes es un tumor o
no. Si usted ya ha sido diagnosticado con cáncer, su médico puede
emplear este estudio para saber si el cáncer se ha propagado a los
ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo. Una tomografía por
emisión de positrones (PET) también puede ser útil si su médico cree
que es posible que el cáncer se haya propagado, pero no sabe dónde.
Algunas máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una CT al mismo
tiempo (PET/CT scan integrado). Esto permite al médico comparar las
áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada
de esa área en la CT.
Angiografía
La angiografía es un procedimiento radiológico para examinar los vasos
sanguíneos. Se inyecta un medio de contraste o tinte en una arteria
antes de que se tomen las radiografías. El tinte delinea los vasos
sanguíneos en las imágenes radiográficas.
Este estudio puede ser útil para mostrar las arterias que le suplen
sangre a los tumores en el hígado. Esta información puede ayudar a los
cirujanos a decidir si un cáncer se puede extirpar y, de ser así, puede
ayudar a planificar la operación.
La angiografía puede ser un procedimiento incómodo porque el radiólogo
que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter (un tubo hueco y
flexible) en la arteria que conduce al hígado para inyectar el tinte.
Usualmente el catéter se coloca en una arteria en la parte interna del
muslo y se guía hasta la arteria del hígado. Se suele administrar un
anestésico local para adormecer el área antes de insertar el catéter.
Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos
mientras se toman las radiografías.
Además, la angiografía se puede hacer con un explorador de CT
(angiografía por CT) o un explorador MRI (angiografía por MRI). Estas
técnicas proveen información sobre los vasos sanguíneos en el hígado
sin la necesidad de un catéter, aunque usted aún necesitará una línea
intravenosa para que el tinte de contraste pueda ser inyectado en el
torrente sanguíneo durante el estudio por imágenes.
¿Cómo se
clasifica por etapas el cáncer colorrectal?
La etapa describe la extensión del cáncer en el cuerpo. Se basa en cuán
lejos el cáncer ha crecido hacia la pared del intestino, si ha
alcanzado o no las estructuras cercanas, o si se ha propagado o no a
los ganglios linfáticos o a órganos distantes. La etapa de un cáncer es
uno de los factores más importantes para determinar el pronóstico y las
opciones de tratamiento.
La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar
hasta dónde se ha propagado un cáncer. La clasificación por etapas se
basa en los resultados del examen físico, las biopsias y los estudios
por imágenes (CT o MRI, radiografías, PET, etc.), los cuales se
describen en la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer colorrectal?”,
así como los resultados de la cirugía.
Existen en realidad dos tipos de clasificación por etapa para el cáncer
colorrectal. La etapa clínica consiste en el mejor estimado del médico
en cuando a la extensión de su enfermedad según los resultados del
examen físico, la biopsia y cualquier estudio por imágenes que haya
tenido. Si se sometió a una cirugía, sus médicos también pueden
determinar la etapa patológica, la cual se basa en los mismos factores
que la etapa clínica, más lo que se encuentre como resultado de la
cirugía. Debido a que la mayoría de los pacientes con cáncer
colorrectal se someten a cirugía, la etapa patológica se usa con más
frecuencia cuando se describe la extensión de este cáncer. La
clasificación patológica por etapas probablemente sea más precisa que
la clasificación clínica por etapas, ya que permite a su médico obtener
una impresión directa de la extensión de su enfermedad.
Sistema de clasificación por
etaps del
AJCC
Un sistema de clasificación por etapas es una manera convencional que
el equipo de profesionales que atiende el cáncer tiene para describir
la extensión del cáncer. El sistema de clasificación por etapas del
cáncer colorrectal es el que provee el American Joint Committee on
Cancer (AJCC). También se conoce algunas veces como el sistema TNM. Los
sistemas de clasificación más antiguos para el cáncer colorrectal, como
el sistema Dukes y el sistema Astler-Coller, se mencionan brevemente
más adelante para comparación. El sistema TNM describe tres piezas
clave de información:
- La letra T
describe cuán lejos el tumor
primario ha crecido hacia la pared del intestino y si ha crecido hacia
las áreas adyacentes.
- La N
describe la extensión de la propagación a los ganglios linfáticos
regionales (nódulos).
Los ganglios linfáticos son pequeños grupos, en forma de fríjol, de
células del sistema inmunitario que son importantes en la lucha contra
las infecciones.
- La M indica si el cáncer se propagó (ha hecho metástasis) a
otros órganos del cuerpo. (El cáncer colorrectal se puede propagar a
casi cualquier parte del cuerpo, pero los lugares más comunes de
propagación son el hígado y los pulmones).
Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen
más detalles acerca de cada uno de estos factores. Los números del 0 al
4 indican gravedad en orden ascendente. La letra X significa "no puede
ser evaluado porque la información no está disponible".
Categorías T de cáncer colorrectal
Las categorías T de cáncer colorrectal describen la extensión de la
propagación a través de las capas que forman la pared del colon y del
recto. Estas capas, de la interior a la exterior, incluyen:
- El revestimiento interno (mucosa).
- Una capa muscular delgada (mucosa muscularis).
- El tejido fibroso que se encuentra debajo de esta capa
muscular (submucosa).
- Una capa gruesa de músculo (muscularis propria)
que se contrae para forzar el contenido de los intestinos junto con
- La capa delgada más externa de tejido conectivo (la subserosa y la serosa) que cubre
la mayor parte del colon, pero no el recto.

Tx: no es posible
describir la extensión del tumor debido a que no existe suficiente
información.
Tis: el
cáncer se encuentra en su etapa más temprana. Sólo afecta la mucosa. No
ha crecido más allá de la mucosa muscularis (capa muscular interna).
T1: el
cáncer ha crecido a través de la mucosa muscularis y se extiende hasta
la submucosa.
T2: el
cáncer ha crecido a través de la submucosa y se extiende hasta la
muscularis propria (capa muscular más externa).
T3: el
cáncer ha crecido a través de la muscularis propria y hasta la
subserosa, pero no hacia ninguno de los órganos o tejidos vecinos.
T4: el
cáncer ha crecido a través de la pared del colon o del recto y hasta
tejidos adyacentes u órganos.
Categorías N de cáncer colorrectal
Las categorías N indican si el cáncer se ha propagado o no hasta los
ganglios linfáticos cercanos y, si lo ha hecho, cuántos ganglios
linfáticos están afectados. Para obtener una idea precisa sobre cuánto
se han afectado los ganglios linfáticos, la mayoría de los médicos
recomiendan que se remuevan al menos 12 ganglios linfáticos durante la
cirugía y se examinen con un microscopio.
Nx: no es posible la
descripción del daño en el ganglio linfático
debido a que no hay suficiente información.
N0: no se
encontró ningún ganglio linfático afectado.
N1: se
encuentran células cancerosas en uno, dos o tres ganglios
linfáticos adyacentes.
N2: se
encuentran células cancerosas en cuatro o más ganglios
linfáticos adyacentes.
Categorías M de cáncer colorrectal
Las categorías M indican si el cáncer se ha propagado a órganos
distantes, como por ejemplo el hígado, los pulmones o los ganglios
linfáticos distantes.
Mx: no es posible la
descripción de la propagación distante debido a
que no hay suficiente información.
M0: no hay
propagación a órganos distantes.
M1: hay
propagación a áreas distantes.
Agrupación de las etapas
Una vez se han determinado las categorías T, N y M, de una persona,
usualmente después de la cirugía, esta información se combina en un
proceso llamado agrupamiento por etapas. La etapa se expresa en números
romanos desde la etapa I (la menos avanzada) hasta la etapa IV (la más
avanzada). Algunas etapas se subdividen con letras.
Etapa 0
Tis, N0, M0:
el cáncer se encuentra en su etapa más temprana. No ha
crecido más allá de la capa interna (mucosa) del colon o del recto.
Esta etapa también se conoce como carcinoma in situ o carcinoma
intramucosal.
Etapa I
T1, N0, M0 o
T2, N0, M0:
el cáncer ha crecido a través de la mucosa
muscularis hasta la submucosa (T1) o también es posible que haya
crecido hasta la muscularis propria (T2). No se ha propagado a los
ganglios linfáticos adyacentes ni a áreas distantes.
Etapa IIA
T3, N0, M0:
el cáncer ha crecido hacia las capas más externas del colon
o del recto, pero no ha alcanzado los órganos adyacentes. Todavía no se
ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos u otras partes
distantes del cuerpo.
Etapa IIB
T4, N0, M0:
el cáncer ha crecido a través de la pared del colon o del
recto y hasta otros tejidos adyacentes u órganos. Todavía no se ha
propagado a los ganglios linfáticos cercanos u otras partes distantes
del cuerpo.
Etapa IIIA
T1, N1, M0 o
T2, N1, M0: el
cáncer ha crecido a través de la mucosa
hasta la submucosa (T1) o también es posible que haya crecido hasta la
muscularis propria (T2). Se ha propagado a uno, dos o tres ganglios
linfáticos cercanos, pero no a áreas distantes.
Etapa IIIB
T3, N1, M0 o
T4, N1, M0:
el cáncer ha crecido a través de las capas
externas del colon o del recto, pero no ha alcanzado a los órganos
cercanos (T3) o el cáncer ha crecido a través de la pared del colon o
del recto y hacia otros tejidos cercanos u órganos (T4). Se propagó a
uno, dos o tres ganglios linfáticos cercanos, pero no a áreas distantes.
Etapa IIIC
Cualquier T, N2, M0:
el cáncer puede o no haber crecido a través de la
pared del colon o del recto, pero se propagó a cuatro o más ganglios
linfáticos adyacentes. No se ha propagado a áreas distantes.
Etapa IV
Cualquier T, Cualquier N,
M1: el cáncer puede o no haber crecido a
través de la pared del colon o del recto, y puede o no haberse
propagado a los ganglios linfáticos adyacentes. Se ha propagado a
partes distantes tales como el hígado, el pulmón, el peritoneo (la
membrana que recubre la cavidad abdominal) o los ovarios.
Comparación de las etapas AJCC, Dukes y
Astler-Coller
Si su etapa se reporta con letras en lugar de números, su médico
probablemente se refiera a uno de los otros sistemas de clasificación
por etapas usado algunas veces para el cáncer colorrectal. La siguiente
tabla se puede usar para encontrar la etapa AJCC/TNM correspondiente.
Como puede ver, los sistemas de clasificación Dukes y Astler-Coller
frecuentemente combinan diferentes grupos de clasificación AJCC y no
son tan precisos.
| AJCC/TNM |
Dukes |
Astler-Coller |
| 0 |
- |
- |
| I |
A |
A, B1 |
| IIA |
B |
B2 |
| IIB |
B |
B3 |
| IIIA |
C |
C1 |
| IIIB |
C |
Etapa IIA |
| IIIC |
C |
Etapa IIIB |
| IV |
- |
D |
*JNCI 2004; 96:1420
(Vea la cita completa en la sección de referencias de este documento).
Tasas de supervivencia para el cáncer
colorrectal por etapas
Las tasas de supervivencia son una manera que los médicos usan para
discutir y comparar el pronóstico de los pacientes, basándose en la
etapa del cáncer u otras características. Existen algunos puntos
importantes a señalar sobre estos números:
- La tasa de
supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de los
pacientes que viven al
menos cinco años después del diagnóstico. Muchas de estas
personas viven mucho más de cinco años después del diagnóstico.
- Aunque estos números están dentro de los más actuales que
tenemos disponibles, ellos representan a personas que hace muchos años
fueron diagnosticadas y tratadas por primera vez. Desde entonces, se
han logrado varios avances en el tratamiento del cáncer colorrectal, y
las tasas de supervivencia son más altas para las personas que hoy día
son diagnosticadas con estos cánceres.
- Las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser
útiles como una guía general, pero puede que éstas no representen de
una forma precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros
factores, incluyendo las características de otro tumor, la edad y el
estado de salud general de una persona también pueden afectar el
pronóstico. Probablemente su médico sea una buena fuente de información
para saber si estos números pueden aplicar en su caso, ya que él o ella
está familiarizado con los aspectos de su situación particular.
Tasas de supervivencia por etapas del
cáncer de colon
Los números a continuación provienen de un estudio del centro de datos
del National Cancer
Institute's SEER, que incluyó a casi 120,000 personas
diagnosticadas con cáncer de colon entre 1991 y 2000.
| Etapa |
Tasa
relativa de supervivencia a 5 años |
| I |
93% |
| IIA |
85% |
| IIB |
72% |
| IIIA |
83%* |
| IIIB |
64% |
| IIIC |
44% |
| IV |
8% |
*En este estudio, la supervivencia fue mejor para
la etapa IIIA que para la etapa IIB. Las razones para esto aún no
quedan
claras, y se desconoce si éste sigue siendo el caso.
Tasas de supervivencia relativas por
etapa para el cáncer de recto
Resulta un poco más difícil encontrar estadísticas de supervivencia
precisas para el cáncer rectal, ya que es una enfermedad menos común.
Los números a continuación provienen del centro de datos del National Cancer Institute's
SEER, que incluyó personas diagnosticadas con cáncer rectal entre 1988
y 2001.
Estos números son tasas relativas
de supervivencia. Una tasa de supervivencia a cinco años convencional
se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años
después que se diagnostica el cáncer; incluye a las personas con cáncer
rectal que mueren de otras causas, como enfermedades cardiacas. Las
tasas de supervivencia relativas
a cinco años reflejan los cambios de aquellas personas que no mueren
específicamente de cáncer rectal. Al igual que las tasas de
supervivencia convencionales, estas tasas se basan en pacientes
diagnosticados y tratados hace más de cinco años. Los avances en el
tratamiento desde entonces pueden producir un pronóstico más favorable
para los pacientes recientemente diagnosticados.
| Etapa |
Tasa
relativa de superviviencia a 5 años |
| I |
90% |
| II |
70% |
| III |
56% |
| IV |
7% |
Grado del cáncer colorrectal
Otro factor que puede afectar al pronóstico de supervivencia es el
grado del cáncer. El grado es una descripción de cuán parecido es el
cáncer al tejido colorrectal normal cuando se observa en un
microscopio.
La escala utilizada para clasificar por grados a los cánceres
colorrectales va desde G1 (donde el cáncer se parece mucho al tejido
colorrectal normal) hasta G4 (donde el cáncer luce muy anormal). Los
grados G2 y G3 están en algún lugar intermedio. A menudo, el grado se
simplifica como de “bajo grado” (G1 o G2) o de “alto grado” (G3 o G4).
En la mayoría de los casos, el pronóstico es mejor para los cánceres de
bajo grado que para los cánceres de alto grado de la misma etapa. Los
médicos algunas veces usan esta distinción para decidir si un paciente
debe obtener tratamiento adicional (adyuvante) con quimioterapia
después de la cirugía (discutido en detalles en la sección
“Quimioterapia”).
Última
revisión / cambio realizado: 12-Jun.-2009
Última actualización completa: 12-Jun.-2009
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