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Detección y síntomas

En esta sección del Centro de Recursos contra el Cáncer del Endometrio usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas

¿Es posible detectar el cáncer endometrial en sus primeras etapas?

En la mayoría de los casos, el poner atención a cualquier señal y síntoma de cáncer endometrial (consulte la sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer endometrial?"), así como reportar inmediatamente los mismos a su doctor, permiten hacer un diagnóstico en una etapa temprana. La detección temprana mejora las probabilidades de que el tratamiento de su cáncer sea exitoso. Sin embargo, algunos cánceres del endometrio pueden alcanzar una etapa avanzada antes de que se manifiesten señales y síntomas reconocibles.  

Pruebas de detección temprana: la detección temprana se refiere a las pruebas que se realizan para encontrar una enfermedad, como el cáncer, en personas que no presentan síntomas de esa enfermedad.

Mujeres en riesgo promedio de contraer cáncer endometrial: actualmente, no existen pruebas de detección temprana o exámenes que puedan encontrar el cáncer endometrial temprano en las mujeres que no presentan síntomas y que tienen un riesgo promedio de cáncer endometrial.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que, al momento de la menopausia , a toda mujer se le debe hablar sobre los riesgos y síntomas de cáncer del endometrio y se les exhorta insistentemente a que le informen a su médico si tienen cualquier sangrado o manchado vaginal.

Toda mujer debe consultar a su médico sobre someterse a exámenes de la pelvis de forma periódica. Aunque el examen pélvico puede detectar algunos cánceres, incluyendo algunos cánceres avanzados del cuello uterino, no es muy eficaz en encontrar temprano los cánceres del endometrio.

La prueba del Papanicolaou puede encontrar algunos cánceres del endometrio en etapa temprana, pero la mayoría de los casos no se encuentran mediante esta prueba. Dicha prueba es muy eficaz para encontrar el cáncer cervical (parte inferior del útero) en etapa temprana. Es por esta razón que la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que:

Todas las mujeres comiencen las pruebas de detección del cáncer del cuello uterino tres años después de haber comenzado las relaciones sexuales (coito), pero no más tarde de los 21 años de edad. La prueba de detección se debe realizar anualmente junto con la prueba normal de Papanicolaou, o cada dos años si se usa la prueba más moderna del Papanicolaou en líquido.

A partir de los 30 años de edad, las mujeres que hayan tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse las pruebas cada dos a tres años. Otra opción razonable para las mujeres mayores de 30 años consiste en hacerse las pruebas cada tres años (pero no con más frecuencia) ya sea con la prueba regular de Papanicolaou o Papanicolaou en líquido, más la prueba HPV DNA. Las mujeres que tengan ciertos factores de riesgo, tales como la exposición a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento, infección con el VIH (HIV en inglés), o un sistema inmunológico débil debido a transplante de órgano, quimioterapia, o uso prolongado de esteroides deben continuar las pruebas de detección anualmente.

Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales, y que no hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años anteriores, pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino. Las mujeres con antecedentes de cáncer del cuello uterino, exposición a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento, infección con VIH, o un sistema inmunológico débil deben continuar las pruebas de detección mientras estén en buen estado de salud.

Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total (extirpación del útero y del cuello uterino) también pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino a menos que la cirugía se haya hecho como tratamiento de precáncer o de cáncer del cuello uterino. Las mujeres que hayan tenido una histerectomía sin la extirpación del cuello uterino deben seguir las guías anteriores.

Mujeres en riesgo elevado de cáncer endometrial: la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las mujeres que tienen un riesgo elevado (debido a edad avanzada, tomar estrógeno solamente, menopausia tardía, terapia con tamoxifeno, nunca  haber tenido hijos, infertilidad o falta de ovulación, obesidad, diabetes o alta presión arterial) se les debe informar sobre su riesgo, así como recomendarles que consulten a su doctor en cuanto se presente sangrado vaginal anormal.

Las mujeres con cáncer de colon hereditario no poliposo (HNPCC) o con riesgo de ello deben someterse a un examen anual para cáncer del endometrio mediante biopsia endometrial a partir de los 35 años. Esto incluye mujeres que se sabe que portan mutaciones genéticas asociadas con el HNPCC, las mujeres que tienen probabilidad de portar una mutación de ese tipo (aquellas que se sabe que tienen una mutación presente en sus familias) y las mujeres cuyas familias tienen una tendencia a contraer  cáncer del colon en las que no se hayan realizado pruebas genéticas.

Otra opción sería hacer una histerectomía una vez la mujer decida no quedar embarazada nuevamente. Un estudio reciente encontró que ninguna de las 61 mujeres que se sometieron a histerectomías profilácticas contrajo cáncer endometrial. Sus edades variaban entre 20 a 63 años. La mitad de las mujeres tenía menos de 41 años al momento de la cirugía.


¿Cómo se diagnostica el cáncer endometrial?

No se cuenta con una prueba de detección efectiva y los exámenes de rutina para la pelvis rara vez encuentran esta enfermedad. La mayoría de las mujeres son diagnosticadas por que presentan síntomas.

Signos y síntomas de cáncer endometrial

Sangrado, manchado u otra secreción anormal:  si usted ha pasado la menopausia, es especialmente importante que informe a su doctor acerca de cualquier sangrado vaginal, manchado o secreción inusual.

Aproximadamente el 90% de las pacientes a las que se les ha diagnosticado un cáncer endometrial presentan sangrado vaginal irregular o sangrado después de la menopausia. Aunque el sangrado irregular también puede ocurrir en casos de hiperplasia y de algunas condiciones no cancerosas, es importante que el doctor le examine inmediatamente.

La secreción vaginal sin sangre también puede ser un signo de cáncer endometrial. Aunque cuando usted no vea sangre en la secreción, esto no significa que no hay cáncer. En alrededor de un 10% de los casos, la secreción asociada con el cáncer endometrial no es sanguinolenta. Su doctor deberá investigar cualquier secreción anormal.

Dolor de la pelvis y/o pérdida de masa y peso: estos síntomas suelen presentarse en las últimas etapas de la enfermedad. No obstante, si la paciente se demora en buscar atención médica, la enfermedad puede avanzar aún más, lo que reduce las probabilidades de que el tratamiento sea exitoso.

Historia clínica y examen físico

Una mujer debe visitar a su médico si presenta cualquiera de los síntomas del cáncer endometrial que se citaron anteriormente. El médico le preguntará sobre sus síntomas, factores de riesgo e historial médico familiar. El doctor también llevará a cabo un examen físico general y un examen pélvico.

Consulta con un especialista

Si el doctor cree que una mujer pudiera tener un cáncer endometrial, un ginecólogo que es un doctor calificado para diagnosticar y tratar enfermedades del sistema reproductivo femenino, deberá examinar a la paciente. Los especialistas en tratar cánceres del endometrio y otros órganos reproductivos de la mujer son también llamados oncólogos ginecológicos.  

Muestreo del tejido endometrial

Para determinar si existe una hiperplasia o un cáncer endometrial, el doctor tendrá que extirpar parte del tejido para examinarlo bajo el microscopio. Se puede hacer un muestreo del tejido mediante una biopsia endometrial, o bien, por medio de dilatación y curetaje, con o sin histeroscopia. Un especialista como el ginecólogo es quien normalmente realiza estos procedimientos que se describen más adelante. 

Biopsia endometrial: una biopsia endometrial es un procedimiento mediante el cual se obtiene una muestra de tejido endometrial a través de un tubo flexible muy delgado que se introduce en el útero por el cuello uterino. Este tubo extrae una pequeña porción de endometrio mediante succión, La succión dura aproximadamente un minuto o menos. La molestia se asemeja a la que produce un cólico menstrual, y puede aliviarse tomando un antiinflamatorio no esteroide, tal como el ibuprofeno, antes del procedimiento.

Esta es la prueba más realizada comúnmente para el cáncer endometrial. Puede llevarse a cabo en el consultorio médico.

A menudo se hace una ecografía transvaginal antes de la biopsia. Este procedimiento ayuda al doctor a localizar cualquier área sospechosa que requiera de una biopsia.

Histeroscopia: esta técnica les permite a los doctores observar el interior del útero. Si la biopsia del endometrio no encontró el problema, entonces los doctores pueden insertar un diminuto telescopio (de aproximadamente 1/6 de pulgada de diámetro) en el útero a través del cuello uterino. El útero es entonces expandido al llenarlo con agua salada (salina). Esto le permite al doctor ver qué es lo que pudiese causar cualquier sangrado, tal como un cáncer o un pólipo, y hacer una biopsia de la anomalía. Por lo general, este procedimiento se hace con anestesia local (adormecimiento del área local) para que la paciente pueda permanecer despierta. Ésta es la manera más precisa de encontrar el cáncer. 

Dilatación y legrado (D & C): si la muestra de la biopsia endometrial no proporciona suficiente tejido, o si la biopsia sugiere cáncer, pero los resultados son inciertos, deberá efectuarse una dilatación y un curetaje. En este procedimiento ambulatorio, el cuello uterino se agrandado (dilatado) y se utiliza un instrumento especial para extraer tejido del interior del útero mediante raspado. Esto se puede hacer con o sin histeroscopia.

Este procedimiento demora aproximadamente una hora, y puede requerir anestesia general (en la que usted está dormido) o sedación consciente (un medicamento que se administra en la vena para que la paciente se adormezca, pero se mantenga despierta). Generalmente se usa una D & C en un área quirúrgica ambulatoria de una clínica u hospital. La mayoría de las mujeres presenta muy poca molestia después de este procedimiento.

Análisis del tejido endometrial

Las muestras de tejido endometrial extraídas por medio de la biopsia o el procedimiento de dilatación y curetaje se observan bajo el microscopio para ver si hay un cáncer. Si se detecta cáncer, éste se describirá y clasificará por grados. El informe del laboratorio indicará el tipo de cáncer endometrial.

El grado del cáncer endometrial, que se basa en cómo luce bajo el microscopio, es muy importante. Si un 95% o más del cáncer se asemeja a las glándulas del tejido endometrial normal, se le asigna el grado 1.  Los tumores de grado 2 tienen entre 50% y 94% de formación glandular que luce normal. Al cáncer que tiene menos de la mitad del tejido en forma de glándulas se le asigna el grado 3.  Las mujeres con cánceres de menor grado son menos propensas a presentar la enfermedad en estado avanzado, así como recurrencias (o recaídas).

Pruebas de radiografía para el cáncer endometrial

Ultrasonido (ecografía) o sonografía transvaginal: un ultrasonido transvaginal utiliza ondas sonoras para crear imágenes del útero. Una sonda introducida en la vagina emite ondas sonoras que producen ecos al rebotar contra los órganos de la pelvis. Una computadora analiza el patrón de ecos para crear imágenes en la pantalla. A menudo, estas imágenes ayudan a mostrar si hay un tumor, y pudiera determinar si éste se ha extendido al miometrio.

Para que el doctor pueda ver con más claridad el recubrimiento uterino, se introduce agua salada (salina) en el útero a través de un tubo pequeño antes de realizar el sonograma. Esto le permitirá al médico observar con mayor claridad las anormalidades del revestimiento uterino. La sonografía puede ayudar a los doctores a dirigir las biopsias si otros procedimientos no localizan un tumor.

Cistoscopia y proctoscopia: si una paciente presenta señales o síntomas que sugieran la extensión de un cáncer endometrial a la vejiga o el recto, el interior de estos órganos podrá observarse a través de un tubo iluminado. En la cistoscopia, el tubo es colocado en la vejiga a través de la uretra. Cuando se hace la proctoscopia, el tubo se coloca en el recto.  Estos exámenes permiten que el doctor pueda observar los posibles cánceres. Se pueden extraer pequeñas muestras de tejido durante estos procedimientos para realizar pruebas patológicas (microscópicas). Estos procedimientos pueden realizarse usando un anestésico local, pero algunos pacientes podrán requerir de anestesia general. Su médico le indicará qué esperar antes y después del procedimiento.

Tomografía computarizada (Computed tomography, CT): la tomografía computarizada es un procedimiento radiográfico que crea imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía como sucede con los rayos X convencionales, una tomografía computarizada toma muchas imágenes conforme gira a su alrededor.  Luego una computadora combina estas imágenes y forma la imagen de una sección del cuerpo. La máquina creará varias imágenes de la parte de su cuerpo que está bajo estudio.

Las tomografías computarizadas se usan pocas veces para diagnosticar cáncer endometrial. Sin embargo, las tomografías pueden ser útiles si se cree que el cáncer es avanzado o si parece que el cáncer ha regresado después del tratamiento. Esta prueba puede ayudar a indicar si el cáncer se ha propagado al hígado u otros órganos. Después de tomar el primer grupo de imágenes, usted podría recibir una inyección intravenosa de un "tinte" (agente de contraste), que ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. Enseguida se toma un segundo conjunto de imágenes.

Las tomografías por computadora pueden también ser usadas para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer. Para este procedimiento, llamado biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la camilla de tomografía mientras un doctor mueve una aguja de biopsia hacia la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que el doctor esté seguro de que la aguja se encuentra en la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto de tejido) o una biopsia de núcleo (un cilindro delgado de tejido de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro) y se observa bajo el microscopio.

Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías regulares. Pero al igual que otros dispositivos computarizados, cada vez son más rápidas y el procedimiento puede ser agradablemente corto. Puede que se sienta confinada un poco por el anillo en el que debe permanecer mientras las imágenes están siendo tomadas. 

Usted necesita tener una línea IV (intravenosa) a través de la cual se inyecta el "colorante" de contraste. La inyección puede causar un poco de rubor. Algunas personas son alérgicas y experimentan urticaria, o rara vez se presentan reacciones más serias como dificultad para respirar o baja presión arterial. Asegúrese de decir al médico si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X. Tal vez se le pida beber entre medio litro o un litro de una solución con el material de contraste. Esto ayuda a delinear el intestino para que no se confunda con tumores.

Imágenes de resonancia magnética (Magnetic resonance imaging, MRI): los exámenes de MRI utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida, y luego es liberada, en un patrón que depende del tipo de tejido y de ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio que liberan los tejidos, y lo convierte en una imagen detallada de las partes del cuerpo. Esto crea imágenes transversales de su cuerpo al igual que la tomografía computarizada, y también crea secciones que son paralelas con el largo de su cuerpo.

Las imágenes por resonancia magnética (MRI) son muy útiles para examinar el cerebro y la médula espinal. Algunos médicos también consideran las imágenes por resonancia magnética como una forma efectiva de determinar si se ha desarrollado el cáncer endometrial en el cuerpo del útero, y de ser así, a qué extensión. Los MRI también pueden ser útiles para encontrar ganglios linfáticos agrandados con una técnica nueva que usa partículas muy diminutas de óxido de hierro. Estas partículas se administran mediante una vena y se dejan en los ganglios linfáticos donde pueden ser localizadas por el MRI.

Al igual que la CT, se inyectará un material de contraste con el MRI, pero esto se usa con menos frecuencia. Los exámenes de IRM son un poco más incómodos que los exámenes de TC. En primer lugar, requieren más tiempo, frecuentemente hasta una hora. Además, a usted le colocan dentro de un tubo que lo restringe y que puede ser molesto para las personas que sienten angustia al estar en lugares cerrados (claustrofobia). Las máquinas más nuevas “MRI abiertas” pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor. La máquina también produce un ruido o zumbido como de martilleo que podría causarle molestias. En algunos lugares se ofrecen audífonos con música para bloquear este ruido.

Tomografía mediante la emisión de positrones (Positron emission tomography, PET): esta prueba usa una forma de azúcar (glucosa) que contiene un átomo radiactivo. Las células del cuerpo absorben las cantidades diferentes del azúcar, dependiendo de su índice metabólico. La sustancia emite partículas subatómicas diminutas llamadas positrones. Una cámara especial graba el lugar de los positrones conforme abandonan el cuerpo.

A diferencia de la mayoría del resto de análisis de imágenes los cuales ofrecen visualizaciones de la forma y el tamaño de las estructuras internas solamente, el análisis PET ofrece además información sobre su actividad metabólica.

Debido a que el metabolismo de las células cancerosas difiere del de las células normales, el análisis PET es útil a veces en identificar cánceres y determinar qué tanto se han propagado. Pero los análisis de las tomografías de emisión de positrones no son prescritos de forma rutinaria, y su contribución en el cáncer endometrial aún se está estudiando.

Rayos X torácicos: éstos pueden mostrar si el cáncer se ha propagado hacia los pulmones. También pueden usarse para ver si hay cualquier enfermedad seria en los pulmones o el corazón, especialmente antes de la cirugía.

Pielograma (o pielografía) intravenoso (IVP, por sus siglas en inglés): si tal parece que el cáncer se ha propagado alrededor de los uréteres (los tubos que conectan los riñones con la vejiga), puede hacerse un pielograma intravenoso. Esta es una radiografía que delinea el sistema urinario. No obstante, la tomografía computarizada proporciona la misma información y se usa más frecuentemente que el pielograma intravenoso.

Pruebas de sangre

Recuento sanguíneo completo: será realizado para asegurarse que puede someterse de forma segura a una cirugía. Muchas veces las mujeres con mucha pérdida de sangre del útero estarán anémicas (presentan un recuento bajo de glóbulos rojos).

Prueba de sangre CA-125: el CA 125 es una sustancia liberada en el torrente sanguíneo por muchos, pero no por todos, los tumores cancerosos ováricos y endometriales. Un nivel muy alto de CA 125 en la sangre sugiere la probabilidad de que un cáncer endometrial se haya extendido más allá del útero. Algunos doctores utilizarán esto para decidir si la cirugía debe hacerse por un oncólogo ginecológico. Si los niveles CA 125 están altos, algunos doctores utilizan mediciones de seguimiento para saber cuán eficaz es el tratamiento (los niveles bajarán después de la cirugía si el tratamiento es eficaz), y para saber si el cáncer regresó después de un tratamiento inicialmente exitoso.


¿Cómo se clasifican las etapas del cáncer endometrial?

La clasificación por etapas consiste en analizar la información adquirida por los doctores acerca de su tumor para saber la extensión de la enfermedad. La etapa en que se encuentra un cáncer endometrial es el factor más importante al seleccionar el plan de tratamiento. Solicite a doctor que le explique la etapa en que se encuentra su cáncer, de manera que usted pueda tomar decisiones informadas en cuanto a su tratamiento.

Los doctores utilizan un sistema de clasificación por etapas para describir la extensión del cáncer de la paciente. El método principal empleado para clasificar por etapas el cáncer endometrial se denomina el sistema FIGO (siglas de Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia). Éste es un sistema quirúrgico de clasificación por etapas que significa que la clasificación por etapas se basa en el examen del tejido extraído durante la operación. El sistema FIGO clasifica el cáncer en etapas de la I a la IV (1-4), algunas de las cuales se subdividen (por ejemplo, las etapas IIA y IIB).

Este sistema de clasificación indica cuán lejos se extendió el cáncer. Puede propagarse localmente a otras partes del útero. También puede propagarse a la región de los ganglios linfáticos (órganos del tamaño de un fríjol que son parte del sistema inmune). Los ganglios linfáticos regionales se encuentran en la pelvis y por la aorta (la arteria principal que va desde el corazón hacia abajo por la parte trasera del abdomen y la pelvis.) A los ganglios linfáticos que se encuentran por la aorta se les llama ganglios paraaórticos. Finalmente, el cáncer puede propagarse (metastizarse) a los ganglios linfáticos u órganos tales como los pulmones, el hígado, los huesos, el cerebro, y otros.

Etapa I: el cáncer se limita al corpus (cuerpo) del útero. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos o a sitios distantes.

Etapa IA: en esta primera forma de la etapa I, el cáncer se limita al endometrio (el revestimiento interno del útero).

Etapa IB: el cáncer ya no se limita al endometrio, sino que se ha extendido a menos de la mitad del camino a través del miometrio (la pared muscular del útero).

Etapa IC: el cáncer ya no se limita al endometrio. Se ha extendido a más de la mitad del camino a través del miometrio, pero no más allá del cuerpo del útero.

        
Etapa II: el cáncer se ha extendido del cuerpo del útero al cuello uterino (la parte inferior del útero próxima a la vagina). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos o a sitios distantes.

Etapa IIA: el cáncer abarca el cuerpo del útero y las glándulas endocervicales (las glándulas que forman el revestimiento interno del cuello uterino).

Etapa IIB: el cáncer abarca el cuerpo del útero y el estroma cervical (el tejido conectivo de sostén del cuello uterino).

        
Etapa III: el cáncer se ha extendido más allá o fuera del útero, pero sigue estando confinado al área de la pelvis.

Etapa IIIA: el cáncer se ha extendido a la serosa del útero (la capa de tejido en la superficie exterior del útero) o a los anexos (los órganos próximos a los lados del útero, tales como las trompas de Falopio y los ovarios), o bien el examen microscópico detectó células cancerosas en el líquido peritoneal (líquido procedente del revestimiento interno de la pelvis y el abdomen). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos o a sitios distantes.

Etapa IIIB: el cáncer se ha extendido más allá del útero, hasta la vagina. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos o a sitios distantes.

Etapa IIIC: el cáncer podrá ser de cualquier tamaño, pero se ha extendido a los ganglios linfáticos cercanos al útero (los ganglios linfáticos pélvicos y/o paraaórticos), mas no a sitios distantes.

        
Etapa IV: el cáncer se ha extendido a la mucosa (la superficie interior) de la vejiga urinaria o del recto (la parte inferior del intestino grueso), y/o se ha extendido a los ganglios linfáticos de la ingle, y/o se ha extendido a órganos distantes, tales como los huesos o los pulmones.

Etapa IVA: el cáncer se ha extendido a la mucosa (la superficie interior) del recto o de la vejiga urinaria. Puede que se haya propagado o no a los ganglios linfáticos, pero no se ha propagado a sitios distantes.

Etapa IVB: el cáncer se ha propagado a los órganos distantes del útero, como los huesos o los pulmones. El cáncer podrá ser de cualquier tamaño y podrá o no haberse propagado a los ganglios linfáticos.



Supervivencia por etapa

A continuación se describe una supervivencia de las etapas por cinco años. Más de tres cuartas partes de los pacientes están ya sea en etapa I o etapa II. Estas etapas se determinan después de la cirugía, como se describen anteriormente.

Etapa IA 91%
Etapa IB 90%
Etapa IC 81%
Etapa IIA 79%
Etapa IIB 71%
Etapa IIIA 60%
Etapa IIIB 30%*
Etapa IIIC 52%
Etapa IVA 15%
Etapa IVB 17%
*Puede que no sea preciso, sólo un pequeño número de pacientes en este grupo.


La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de los pacientes que viven por los menos cinco años a partir de que se les diagnostica el cáncer. Muchos de estos pacientes viven mucho más de 5 años después del diagnóstico, y las tasas a 5 años se utilizan para crear una norma convencional para la discusión del pronóstico. Por supuesto, las tasas a 5 años se basan en pacientes diagnosticados y tratados inicialmente hace más de 5 años. Los avances en el tratamiento desde entonces a menudo producen un pronóstico más favorable para los pacientes recientemente diagnosticados.

La tasa relativa de supervivencia es otra clase de tasa de supervivencia. La tasa relativa de supervivencia no incluye a las pacientes con cáncer que han muerto debido a heridas, accidentes, u otras enfermedades. Se consideran la manera más precisa de describir la expectativa para las personas con un tipo y etapa particular de cáncer. Las tasas de supervivencia que se presentaron anteriormente no son relativas; algunas de las pacientes pudieron haber muerto debido a otras causas.

El sistema que se utiliza para clasificar la mayoría de los cánceres es el sistema TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC). A veces este sistema se usa para el cáncer endometrial. Afortunadamente, las etapas del sistema TNM igualan con exactitud aquellas del sistema FIGO. Esto significa que la etapa I del sistema FIGO es la misma etapa I del sistema AJCC, la etapa IIA en FIGO es la misma etapa IIA en AJCC, y así sucesivamente.


Última revisión: 22-Eno.-2007
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