¿Es
posible detectar el cáncer
endometrial en sus primeras etapas?
En la mayoría de los casos, el poner atención a cualquier señal y
síntoma de cáncer endometrial (consulte la sección "¿Cómo se
diagnostica el cáncer endometrial?"), así como reportar inmediatamente
los mismos a su doctor, permiten hacer un diagnóstico en una etapa
temprana. La detección temprana mejora las probabilidades de que el
tratamiento de su cáncer sea exitoso. Sin embargo, algunos cánceres del
endometrio pueden alcanzar una etapa avanzada antes de que se
manifiesten señales y síntomas reconocibles.
Pruebas de detección
temprana:
la detección temprana se refiere a las pruebas que se realizan para
encontrar una enfermedad, como el cáncer, en personas que no presentan
síntomas de esa enfermedad.
Mujeres en riesgo
promedio de contraer cáncer endometrial:
actualmente, no existen pruebas de detección temprana o exámenes que
puedan encontrar el cáncer endometrial temprano en las mujeres que no
presentan síntomas y que tienen un riesgo promedio de cáncer
endometrial.
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que, al momento de la
menopausia , a toda mujer se le debe hablar sobre los riesgos y
síntomas de cáncer del endometrio y se les exhorta insistentemente a
que le informen a su médico si tienen cualquier sangrado o manchado
vaginal.
Toda mujer debe consultar a su médico sobre someterse a exámenes de la
pelvis de forma periódica. Aunque el examen pélvico puede detectar
algunos cánceres, incluyendo algunos cánceres avanzados del cuello
uterino, no es muy eficaz en encontrar temprano los cánceres del
endometrio.
La prueba del Papanicolaou puede encontrar algunos cánceres del
endometrio en etapa temprana, pero la mayoría de los casos no se
encuentran mediante esta prueba. Dicha prueba es muy eficaz para
encontrar el cáncer cervical (parte inferior del útero) en etapa
temprana. Es por esta razón que la Sociedad Americana del Cáncer
recomienda que:
Todas las mujeres comiencen las pruebas de detección del cáncer del
cuello uterino tres años después de haber comenzado las relaciones
sexuales (coito), pero no más tarde de los 21 años de edad. La prueba
de detección se debe realizar anualmente junto con la prueba normal de
Papanicolaou, o cada dos años si se usa la prueba más moderna del
Papanicolaou en líquido.
A partir de los 30 años de edad, las mujeres que hayan tenido tres
pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse las pruebas
cada dos a tres años. Otra opción razonable para las mujeres mayores de
30 años consiste en hacerse las pruebas cada tres años (pero no con más
frecuencia) ya sea con la prueba regular de Papanicolaou o Papanicolaou
en líquido, más la prueba HPV DNA. Las mujeres que tengan ciertos
factores de riesgo, tales como la exposición a dietilestilbestrol (DES)
antes del nacimiento, infección con el VIH (HIV en inglés), o un
sistema inmunológico débil debido a transplante de órgano,
quimioterapia, o uso prolongado de esteroides deben continuar las
pruebas de detección anualmente.
Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más pruebas de
Papanicolaou consecutivas con resultados normales, y que no hayan
tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años
anteriores, pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer
de cuello uterino. Las mujeres con antecedentes de cáncer del cuello
uterino, exposición a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento,
infección con VIH, o un sistema inmunológico débil deben continuar las
pruebas de detección mientras estén en buen estado de salud.
Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total
(extirpación del útero y del cuello uterino) también pueden dejar de
hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino a menos
que la cirugía se haya hecho como tratamiento de precáncer o de cáncer
del cuello uterino. Las mujeres que hayan tenido una histerectomía sin
la extirpación del cuello uterino deben seguir las guías anteriores.
Mujeres en riesgo elevado
de cáncer endometrial:
la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las mujeres que tienen
un riesgo elevado (debido a edad avanzada, tomar estrógeno solamente,
menopausia tardía, terapia con tamoxifeno, nunca haber tenido
hijos, infertilidad o falta de ovulación, obesidad, diabetes o alta
presión arterial) se les debe informar sobre su riesgo, así como
recomendarles que consulten a su doctor en cuanto se presente sangrado
vaginal anormal.
Las mujeres con cáncer de colon hereditario no poliposo (HNPCC) o con
riesgo de ello deben someterse a un examen anual para cáncer del
endometrio mediante biopsia endometrial a partir de los 35 años. Esto
incluye mujeres que se sabe que portan mutaciones genéticas asociadas
con el HNPCC, las mujeres que tienen probabilidad de portar una
mutación de ese tipo (aquellas que se sabe que tienen una mutación
presente en sus familias) y las mujeres cuyas familias tienen una
tendencia a contraer cáncer del colon en las que no se hayan
realizado pruebas genéticas.
Otra opción sería hacer una histerectomía una vez la mujer decida no
quedar embarazada nuevamente. Un estudio reciente encontró que ninguna
de las 61 mujeres que se sometieron a histerectomías profilácticas
contrajo cáncer endometrial. Sus edades variaban entre 20 a 63 años. La
mitad de las mujeres tenía menos de 41 años al momento de la cirugía.
¿Cómo se
diagnostica el cáncer
endometrial?
No se cuenta con una prueba de detección efectiva y los exámenes de
rutina para la pelvis rara vez encuentran esta enfermedad. La mayoría
de las mujeres son diagnosticadas por que presentan síntomas.
Signos y síntomas de cáncer endometrial
Sangrado,
manchado u otra secreción anormal:
si usted ha pasado la menopausia, es especialmente importante que
informe a su doctor acerca de cualquier sangrado vaginal, manchado o
secreción inusual.
Aproximadamente el 90% de las pacientes a las que se les ha
diagnosticado un cáncer endometrial presentan sangrado vaginal
irregular o sangrado después de la menopausia. Aunque el sangrado
irregular también puede ocurrir en casos de hiperplasia y de algunas
condiciones no cancerosas, es importante que el doctor le examine
inmediatamente.
La secreción vaginal sin sangre también puede ser un signo de cáncer
endometrial. Aunque cuando usted no vea sangre en la secreción, esto no
significa que no hay cáncer. En alrededor de un 10% de los casos, la
secreción asociada con el cáncer endometrial no es sanguinolenta. Su
doctor deberá investigar cualquier secreción anormal.
Dolor de la pelvis y/o
pérdida de masa y peso:
estos síntomas suelen presentarse en las últimas etapas de la
enfermedad. No obstante, si la paciente se demora en buscar atención
médica, la enfermedad puede avanzar aún más, lo que reduce las
probabilidades de que el tratamiento sea exitoso.
Historia clínica y examen físico
Una mujer debe visitar a su médico si presenta cualquiera de los
síntomas del cáncer endometrial que se citaron anteriormente. El médico
le preguntará sobre sus síntomas, factores de riesgo e historial médico
familiar. El doctor también llevará a cabo un examen físico general y
un examen pélvico.
Consulta con un especialista
Si el doctor
cree que una mujer
pudiera tener un cáncer endometrial, un ginecólogo que es un doctor
calificado para diagnosticar y tratar enfermedades del sistema
reproductivo femenino, deberá examinar a la paciente. Los especialistas
en tratar cánceres del endometrio y otros órganos reproductivos de la
mujer son también llamados oncólogos ginecológicos.
Muestreo del tejido endometrial
Para determinar si existe una hiperplasia o un cáncer endometrial, el
doctor tendrá que extirpar parte del tejido para examinarlo bajo el
microscopio. Se puede hacer un muestreo del tejido mediante una biopsia
endometrial, o bien, por medio de dilatación y curetaje, con o sin
histeroscopia. Un especialista como el ginecólogo es quien normalmente
realiza estos procedimientos que se describen más adelante.
Biopsia endometrial:
una
biopsia endometrial es un procedimiento mediante el cual se obtiene una
muestra de tejido endometrial a través de un tubo flexible muy delgado
que se introduce en el útero por el cuello uterino. Este tubo extrae
una pequeña porción de endometrio mediante succión, La succión dura
aproximadamente un minuto o menos. La molestia se asemeja a la que
produce un cólico menstrual, y puede aliviarse tomando un
antiinflamatorio no esteroide, tal como el ibuprofeno, antes del
procedimiento.
Esta es la prueba más realizada comúnmente para el cáncer endometrial.
Puede llevarse a cabo en el consultorio médico.
A menudo se hace una ecografía transvaginal antes de la biopsia. Este
procedimiento ayuda al doctor a localizar cualquier área sospechosa que
requiera de una biopsia.
Histeroscopia:
esta técnica les
permite a los doctores observar el interior del útero. Si la biopsia
del endometrio no encontró el problema, entonces los doctores pueden
insertar un diminuto telescopio (de aproximadamente 1/6 de pulgada de
diámetro) en el útero a través del cuello uterino. El útero es entonces
expandido al llenarlo con agua salada (salina). Esto le permite al
doctor ver qué es lo que pudiese causar cualquier sangrado, tal como un
cáncer o un pólipo, y hacer una biopsia de la anomalía. Por lo general,
este procedimiento se hace con anestesia local (adormecimiento del área
local) para que la paciente pueda permanecer despierta. Ésta es la
manera más precisa de encontrar el cáncer.
Dilatación y legrado (D
& C):
si la muestra de la biopsia endometrial no proporciona suficiente
tejido, o si la biopsia sugiere cáncer, pero los resultados son
inciertos, deberá efectuarse una dilatación y un curetaje. En este
procedimiento ambulatorio, el cuello uterino se agrandado (dilatado) y
se utiliza un instrumento especial para extraer tejido del interior del
útero mediante raspado. Esto se puede hacer con o sin histeroscopia.
Este procedimiento demora aproximadamente una hora, y puede requerir
anestesia general (en la que usted está dormido) o sedación consciente
(un medicamento que se administra en la vena para que la paciente se
adormezca, pero se mantenga despierta). Generalmente se usa una D
&
C en un área quirúrgica ambulatoria de una clínica u hospital. La
mayoría de las mujeres presenta muy poca molestia después de este
procedimiento.
Análisis del tejido endometrial
Las muestras de tejido endometrial extraídas por medio de la biopsia o
el procedimiento de dilatación y curetaje se observan bajo el
microscopio para ver si hay un cáncer. Si se detecta cáncer, éste se
describirá y clasificará por grados. El informe del laboratorio
indicará el tipo de cáncer endometrial.
El grado del cáncer endometrial, que se basa en cómo luce bajo el
microscopio, es muy importante. Si un 95% o más del cáncer se asemeja a
las glándulas del tejido endometrial normal, se le asigna el grado
1. Los tumores de grado 2 tienen entre 50% y 94% de formación
glandular que luce normal. Al cáncer que tiene menos de la mitad del
tejido en forma de glándulas se le asigna el grado 3. Las
mujeres
con cánceres de menor grado son menos propensas a presentar la
enfermedad en estado avanzado, así como recurrencias (o recaídas).
Pruebas de radiografía para el cáncer
endometrial
Ultrasonido
(ecografía) o sonografía transvaginal:
un ultrasonido transvaginal utiliza ondas sonoras para crear imágenes
del útero. Una sonda introducida en la vagina emite ondas sonoras que
producen ecos al rebotar contra los órganos de la pelvis. Una
computadora analiza el patrón de ecos para crear imágenes en la
pantalla. A menudo, estas imágenes ayudan a mostrar si hay un tumor, y
pudiera determinar si éste se ha extendido al miometrio.
Para que el doctor pueda ver con más claridad el recubrimiento uterino,
se introduce agua salada (salina) en el útero a través de un tubo
pequeño antes de realizar el sonograma. Esto le permitirá al médico
observar con mayor claridad las anormalidades del revestimiento
uterino. La sonografía puede ayudar a los doctores a dirigir las
biopsias si otros procedimientos no localizan un tumor.
Cistoscopia y
proctoscopia: si
una paciente presenta señales o síntomas que sugieran la extensión de
un cáncer endometrial a la vejiga o el recto, el interior de estos
órganos podrá observarse a través de un tubo iluminado. En la
cistoscopia, el tubo es colocado en la vejiga a través de la uretra.
Cuando se hace la proctoscopia, el tubo se coloca en el
recto.
Estos exámenes permiten que el doctor pueda observar los posibles
cánceres. Se pueden extraer pequeñas muestras de tejido durante estos
procedimientos para realizar pruebas patológicas (microscópicas). Estos
procedimientos pueden realizarse usando un anestésico local, pero
algunos pacientes podrán requerir de anestesia general. Su médico le
indicará qué esperar antes y después del procedimiento.
Tomografía computarizada
(Computed tomography, CT):
la tomografía computarizada es un procedimiento radiográfico que crea
imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una
fotografía como sucede con los rayos X convencionales, una tomografía
computarizada toma muchas imágenes conforme gira a su
alrededor.
Luego una computadora combina estas imágenes y forma la imagen de una
sección del cuerpo. La máquina creará varias imágenes de la parte de su
cuerpo que está bajo estudio.
Las tomografías computarizadas se usan pocas veces para diagnosticar
cáncer endometrial. Sin embargo, las tomografías pueden ser útiles si
se cree que el cáncer es avanzado o si parece que el cáncer ha
regresado después del tratamiento. Esta prueba puede ayudar a indicar
si el cáncer se ha propagado al hígado u otros órganos. Después de
tomar el primer grupo de imágenes, usted podría recibir una inyección
intravenosa de un "tinte" (agente de contraste), que ayuda a delinear
mejor las estructuras en su cuerpo. Enseguida se toma un segundo
conjunto de imágenes.
Las tomografías por computadora pueden también ser usadas para guiar
con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha
propagación del cáncer. Para este procedimiento, llamado biopsia con
aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la
camilla de tomografía mientras un doctor mueve una aguja de biopsia
hacia la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que el
doctor esté seguro de que la aguja se encuentra en la masa. Se extrae
una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto
de tejido) o una biopsia de núcleo (un cilindro delgado de tejido de ½
pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro) y se observa
bajo el microscopio.
Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías
regulares. Pero al igual que otros dispositivos computarizados, cada
vez son más rápidas y el procedimiento puede ser agradablemente corto.
Puede que se sienta confinada un poco por el anillo en el que debe
permanecer mientras las imágenes están siendo tomadas.
Usted necesita tener una línea IV (intravenosa) a través de la cual se
inyecta el "colorante" de contraste. La inyección puede causar un poco
de rubor. Algunas personas son alérgicas y experimentan urticaria, o
rara vez se presentan reacciones más serias como dificultad para
respirar o baja presión arterial. Asegúrese de decir al médico si
alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste
usado para rayos X. Tal vez se le pida beber entre medio litro o un
litro de una solución con el material de contraste. Esto ayuda a
delinear el intestino para que no se confunda con tumores.
Imágenes de resonancia
magnética (Magnetic resonance imaging, MRI):
los exámenes de MRI utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en
lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida, y
luego es liberada, en un patrón que depende del tipo de tejido y de
ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de
radio que liberan los tejidos, y lo convierte en una imagen detallada
de las partes del cuerpo. Esto crea imágenes transversales de su cuerpo
al igual que la tomografía computarizada, y también crea secciones que
son paralelas con el largo de su cuerpo.
Las imágenes por resonancia magnética (MRI) son muy útiles para
examinar el cerebro y la médula espinal. Algunos médicos también
consideran las imágenes por resonancia magnética como una forma
efectiva de determinar si se ha desarrollado el cáncer endometrial en
el cuerpo del útero, y de ser así, a qué extensión. Los MRI también
pueden ser útiles para encontrar ganglios linfáticos agrandados con una
técnica nueva que usa partículas muy diminutas de óxido de hierro.
Estas partículas se administran mediante una vena y se dejan en los
ganglios linfáticos donde pueden ser localizadas por el MRI.
Al igual que la CT, se inyectará un material de contraste con el MRI,
pero esto se usa con menos frecuencia. Los exámenes de IRM son un poco
más incómodos que los exámenes de TC. En primer lugar, requieren más
tiempo, frecuentemente hasta una hora. Además, a usted le colocan
dentro de un tubo que lo restringe y que puede ser molesto para las
personas que sienten angustia al estar en lugares cerrados
(claustrofobia). Las máquinas más nuevas “MRI abiertas” pueden ayudar a
las personas que enfrentan este temor. La máquina también produce un
ruido o zumbido como de martilleo que podría causarle molestias. En
algunos lugares se ofrecen audífonos con música para bloquear este
ruido.
Tomografía mediante la
emisión de positrones (Positron emission tomography, PET):
esta prueba usa una forma de azúcar (glucosa) que contiene un átomo
radiactivo. Las células del cuerpo absorben las cantidades diferentes
del azúcar, dependiendo de su índice metabólico. La sustancia emite
partículas subatómicas diminutas llamadas positrones. Una cámara
especial graba el lugar de los positrones conforme abandonan el cuerpo.
A diferencia de la mayoría del resto de análisis de imágenes los cuales
ofrecen visualizaciones de la forma y el tamaño de las estructuras
internas solamente, el análisis PET ofrece además información sobre su
actividad metabólica.
Debido a que el metabolismo de las células cancerosas difiere del de
las células normales, el análisis PET es útil a veces en identificar
cánceres y determinar qué tanto se han propagado. Pero los análisis de
las tomografías de emisión de positrones no son prescritos de forma
rutinaria, y su contribución en el cáncer endometrial aún se está
estudiando.
Rayos X torácicos:
éstos pueden
mostrar si el cáncer se ha propagado hacia los pulmones. También pueden
usarse para ver si hay cualquier enfermedad seria en los pulmones o el
corazón, especialmente antes de la cirugía.
Pielograma (o
pielografía) intravenoso (IVP, por sus siglas en inglés):
si tal parece que el cáncer se ha propagado alrededor de los uréteres
(los tubos que conectan los riñones con la vejiga), puede hacerse un
pielograma intravenoso. Esta es una radiografía que delinea el sistema
urinario. No obstante, la tomografía computarizada proporciona la misma
información y se usa más frecuentemente que el pielograma intravenoso.
Pruebas de sangre
Recuento
sanguíneo completo:
será realizado para asegurarse que puede someterse de forma segura a
una cirugía. Muchas veces las mujeres con mucha pérdida de sangre del
útero estarán anémicas (presentan un recuento bajo de glóbulos rojos).
Prueba de sangre CA-125:
el CA
125 es una sustancia liberada en el torrente sanguíneo por muchos, pero
no por todos, los tumores cancerosos ováricos y endometriales. Un nivel
muy alto de CA 125 en la sangre sugiere la probabilidad de que un
cáncer endometrial se haya extendido más allá del útero. Algunos
doctores utilizarán esto para decidir si la cirugía debe hacerse por un
oncólogo ginecológico. Si los niveles CA 125 están altos, algunos
doctores utilizan mediciones de seguimiento para saber cuán eficaz es
el tratamiento (los niveles bajarán después de la cirugía si el
tratamiento es eficaz), y para saber si el cáncer regresó después de un
tratamiento inicialmente exitoso.
¿Cómo se
clasifican las etapas del
cáncer endometrial?
La clasificación por etapas consiste en analizar la información
adquirida por los doctores acerca de su tumor para saber la extensión
de la enfermedad. La etapa en que se encuentra un cáncer endometrial es
el factor más importante al seleccionar el plan de tratamiento.
Solicite a doctor que le explique la etapa en que se encuentra su
cáncer, de manera que usted pueda tomar decisiones informadas en cuanto
a su tratamiento.
Los doctores utilizan un sistema de clasificación por etapas para
describir la extensión del cáncer de la paciente. El método principal
empleado para clasificar por etapas el cáncer endometrial se denomina
el sistema FIGO (siglas de Federación Internacional de Ginecología y
Obstetricia). Éste es un sistema quirúrgico de clasificación por etapas
que significa que la clasificación por etapas se basa en el examen del
tejido extraído durante la operación. El sistema FIGO clasifica el
cáncer en etapas de la I a la IV (1-4), algunas de las cuales se
subdividen (por ejemplo, las etapas IIA y IIB).
Este sistema de clasificación indica cuán lejos se extendió el cáncer.
Puede propagarse localmente a otras partes del útero. También puede
propagarse a la región de los ganglios linfáticos (órganos del tamaño
de un fríjol que son parte del sistema inmune). Los ganglios linfáticos
regionales se encuentran en la pelvis y por la aorta (la arteria
principal que va desde el corazón hacia abajo por la parte trasera del
abdomen y la pelvis.) A los ganglios linfáticos que se encuentran por
la aorta se les llama ganglios paraaórticos. Finalmente, el cáncer
puede propagarse (metastizarse) a los ganglios linfáticos u órganos
tales como los pulmones, el hígado, los huesos, el cerebro, y otros.
Etapa I: el
cáncer se limita al corpus
(cuerpo) del útero. El cáncer no se ha propagado a los ganglios
linfáticos o a sitios distantes.
Etapa IA: en esta
primera forma de la etapa I, el cáncer se limita al endometrio (el
revestimiento interno del útero).
Etapa IB: el
cáncer ya no se limita al endometrio, sino que se ha extendido a menos
de la mitad del camino a través del miometrio (la pared
muscular del útero).
Etapa IC: el
cáncer ya no se
limita al endometrio. Se ha extendido a más de la mitad del camino a
través del miometrio, pero no más allá del cuerpo del útero.
Etapa II: el
cáncer se ha
extendido del cuerpo del útero al cuello uterino (la parte inferior del
útero próxima a la vagina). El cáncer no se ha propagado a los ganglios
linfáticos o a sitios distantes.
Etapa IIA: el cáncer
abarca el cuerpo del útero y las glándulas
endocervicales (las glándulas que forman el revestimiento
interno del cuello uterino).
Etapa IIB:
el cáncer abarca el cuerpo del útero y el estroma cervical
(el tejido conectivo de sostén del cuello uterino).
Etapa III:
el cáncer se ha extendido más allá o fuera del útero, pero sigue
estando confinado al área de la pelvis.
Etapa IIIA: el
cáncer se ha extendido a la serosa
del útero (la capa de tejido en la superficie exterior del
útero) o a los anexos
(los órganos próximos a los lados del útero, tales como las trompas de
Falopio y los ovarios), o bien el examen microscópico detectó células
cancerosas en el líquido
peritoneal
(líquido procedente del revestimiento interno de la pelvis y el
abdomen). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos o a
sitios distantes.
Etapa IIIB:
el cáncer se ha
extendido más allá del útero, hasta la vagina. El cáncer no se ha
propagado a los ganglios linfáticos o a sitios distantes.
Etapa IIIC:
el cáncer podrá ser
de cualquier tamaño, pero se ha extendido a los ganglios linfáticos
cercanos al útero (los ganglios linfáticos pélvicos y/o paraaórticos),
mas no a sitios distantes.
Etapa IV: el
cáncer se ha
extendido a la mucosa (la superficie interior) de la vejiga urinaria o
del recto (la parte inferior del intestino grueso), y/o se ha extendido
a los ganglios linfáticos de la ingle, y/o se ha extendido a órganos
distantes, tales como los huesos o los pulmones.
Etapa IVA:
el cáncer se ha extendido a la mucosa (la superficie interior) del
recto o de la vejiga urinaria. Puede que se haya propagado o no a los
ganglios linfáticos, pero no se ha propagado a sitios distantes.
Etapa IVB:
el cáncer se ha
propagado a los órganos distantes del útero, como los huesos o los
pulmones. El cáncer podrá ser de cualquier tamaño y podrá o no haberse
propagado a los ganglios linfáticos.
Supervivencia por etapa
A continuación se describe una supervivencia de las etapas por cinco
años. Más de tres cuartas partes de los pacientes están ya sea en etapa
I o etapa II. Estas etapas se determinan después de la cirugía, como se
describen anteriormente.
| Etapa IA |
91% |
| Etapa IB |
90% |
| Etapa IC |
81% |
| Etapa IIA |
79% |
| Etapa IIB |
71% |
| Etapa IIIA |
60% |
| Etapa IIIB |
30%* |
| Etapa IIIC |
52% |
| Etapa IVA |
15% |
| Etapa IVB |
17% |
*Puede
que no sea preciso, sólo un pequeño número de pacientes en este grupo.
La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de los
pacientes que viven por los menos cinco años a partir de que se les
diagnostica el cáncer. Muchos de estos pacientes viven mucho más de 5
años después del diagnóstico, y las tasas a 5 años se utilizan para
crear una norma convencional para la discusión del pronóstico. Por
supuesto, las tasas a 5 años se basan en pacientes diagnosticados y
tratados inicialmente hace más de 5 años. Los avances en el tratamiento
desde entonces a menudo producen un pronóstico más favorable para los
pacientes recientemente diagnosticados.
La tasa relativa
de
supervivencia es otra clase de tasa de supervivencia. La tasa relativa
de supervivencia no incluye a las pacientes con cáncer que han muerto
debido a heridas, accidentes, u otras enfermedades. Se consideran la
manera más precisa de describir la expectativa para las personas con un
tipo y etapa particular de cáncer. Las tasas de supervivencia que se
presentaron anteriormente no son relativas; algunas de las pacientes
pudieron haber muerto debido a otras causas.
El sistema que se utiliza para clasificar la mayoría de los cánceres es
el sistema TNM de la American
Joint Committee on Cancer (AJCC).
A veces este sistema se usa para el cáncer endometrial.
Afortunadamente, las etapas del sistema TNM igualan con exactitud
aquellas del sistema FIGO. Esto significa que la etapa I del sistema
FIGO es la misma etapa I del sistema AJCC, la etapa IIA en FIGO es la
misma etapa IIA en AJCC, y así sucesivamente.
Última revisión: 22-Eno.-2007
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