¿Se
puede detectar el cáncer del
endometrio en sus primeras etapas?
En la mayoría de los casos, el poner atención a cualquier singo y
síntoma de cáncer endometrial, como sangrado o secreción vaginal
anormal, así como reportar inmediatamente los mismos a su médico,
permiten hacer un diagnóstico en una etapa temprana. La detección
temprana mejora las probabilidades de que el tratamiento de su cáncer
sea exitoso. Sin embargo, algunos cánceres del endometrio pueden
alcanzar una etapa avanzada antes de que se manifiesten signos y
síntomas reconocibles. En la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer
endometrial?”, se puede encontrar más información sobre los signos y
síntomas de este cáncer.
Pruebas de detección temprana
La detección temprana se refiere a las pruebas que se realizan para
encontrar una enfermedad, como el cáncer, en personas que no presentan
síntomas de esa enfermedad.
Mujeres en riesgo promedio de cáncer
endometrial
Actualmente, no existen pruebas o exámenes que puedan encontrar el
cáncer endometrial temprano en las mujeres que tienen un riesgo
promedio de cáncer endometrial y que no tienen síntomas de esta
enfermedad.
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que, al momento de la
menopausia , a toda mujer se le debe hablar sobre los riesgos y
síntomas de cáncer del endometrio y se les exhorta insistentemente a
que le informen a su médico si tienen cualquier sangrado o manchado
vaginal.
Toda mujer debe consultar a su médico sobre someterse a exámenes de la
pelvis de forma periódica. El examen pélvico puede detectar algunos
cánceres, incluyendo algunos cánceres avanzados del cuello uterino,
pero no es muy eficaz en encontrar temprano los cánceres del
endometrio.
La prueba de Papanicolaou puede encontrar algunos cánceres del
endometrio en etapa inicial, pero no se usa para detectar cáncer de
endometrio, ya que no es una prueba eficaz para este tipo de cáncer.
Dicha prueba es muy eficaz para encontrar el cáncer de cuello uterino
(parte inferior del útero) en etapa temprana. Es por esta razón que la
Sociedad Americana del Cáncer recomienda que:
- Todas las mujeres comiencen las pruebas de detección del
cáncer del cuello uterino tres años después de haber comenzado las
relaciones sexuales (coito), pero no más tarde de los 21 años de edad.
La prueba de detección se debe realizar anualmente junto con la prueba
normal de Papanicolaou, o cada dos años si se usa la prueba del
Papanicolaou en líquido.
- A partir de los 30 años de edad, las mujeres que hayan
tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse
las pruebas cada dos a tres años. Otra opción razonable para las
mujeres mayores de 30 años consiste en hacerse las pruebas cada tres
años (pero no con más frecuencia) ya sea con la prueba regular de
Papanicolaou o Papanicolaou en líquido, más la prueba HPV DNA. Las
mujeres que tengan ciertos factores de riesgo, tales como la exposición
a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento, infección con el VIH
(HIV en inglés), o un sistema inmunitario débil debido a transplante de
órgano, quimioterapia, o uso prolongado de esteroides deben continuar
las pruebas de detección anualmente.
- Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más
pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales, y que no
hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años
anteriores, pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer
de cuello uterino. Las mujeres con antecedentes de cáncer del cuello
uterino, exposición a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento,
infección con VIH, o un sistema inmunitario débil deben continuar las
pruebas de detección mientras estén en buen estado de salud.
- Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total
(extirpación del útero y del cuello uterino) también pueden dejar de
hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino a menos
que la cirugía se haya hecho como tratamiento de precáncer o de cáncer
del cuello uterino. Las mujeres que hayan tenido una histerectomía sin
la extirpación del cuello uterino deben seguir las guías anteriores.
Mujeres en riesgo elevado de cáncer del
endometrio
La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que a la mayoría de las
mujeres que están en riesgo elevado se les debe informar sobre su
riesgo, así como recomendarles que consulten a su doctor en cuanto se
presente sangrado vaginal anormal. Esto incluye a mujeres cuyo riesgo
de cáncer endometrial es elevado debido a edad avanzada, menopausia
tardía, nunca haber tenido hijos, infertilidad, obesidad, diabetes,
alta presión arterial, tratamiento con estrógeno o terapia con
tamoxifeno.
Las mujeres que tienen (o pudieran tener) cáncer de colon hereditario
no poliposo (HNPCC) corren un riesgo muy alto de cáncer
endometrial. A estas mujeres se les debe ofrecer un examen
anual para cáncer del endometrio mediante biopsia endometrial a partir
de los 35 años. Esto incluye mujeres que se sabe que portan
mutaciones genéticas asociadas con el HNPCC, las mujeres que tienen
probabilidad de portar una mutación de ese tipo (aquellas que se sabe
que tienen una mutación presente en sus familias) y las mujeres cuyas
familias tienen una tendencia a cáncer del colon en las que no se hayan
realizado pruebas genéticas.
Otra opción para una mujer que tiene (o pudiera tener) HNPCC es
someterse a una histerectomía una vez termine de tener hijos. Un
estudio encontró que ninguna de las 61 mujeres que se sometieron a
histerectomías profilácticas desarrolló cáncer endometrial, mientras
1/3 de las mujeres que no tuvieron la cirugía padeció de cáncer
endometrial.
¿Cómo
se
diagnostica el cáncer
del endometrio?
No existe prueba que se recomiende para encontrar este cáncer antes de
que los síntomas se desarrollen (excepto para mujeres en alto riesgo).
Los exámenes pélvicos rutinarios rara vez encuentran esta enfermedad.
La mayoría de las mujeres son diagnosticadas por que presentan síntomas.
Signos y síntomas de cáncer endometrial
Sangrado, manchado u otra secreción
anormal
Aproximadamente el 90% de las pacientes a las que se les ha
diagnosticado un cáncer endometrial presentan sangrado vaginal anormal,
tal como sangrado entre periodos o después de la menopausia. Este
síntoma también puede ocurrir en algunas condiciones no cancerosas,
pero es importante que el doctor le examine inmediatamente si se
presenta cualquier sangrado irregular. Si usted ha pasado la
menopausia, es especialmente importante que informe a su doctor acerca
de cualquier sangrado vaginal, manchado o secreción.
La secreción vaginal sin sangre también puede ser un signo de cáncer
endometrial. Aunque cuando usted no vea sangre en la secreción, esto no
significa que no hay cáncer. En alrededor de un 10% de los casos, la
secreción asociada con el cáncer endometrial no es sanguinolenta. Su
doctor deberá investigar cualquier secreción anormal.
Dolor de la pelvis y/o pérdida de masa y
peso
Un dolor en la pelvis, sentir una masa (tumor), y perder peso
inesperadamente también pueden ser síntomas de cáncer de endometrio.
Estos síntomas suelen ser más comunes en las últimas etapas de la
enfermedad. Aún así, las demoras en buscar atención médica pueden hacer
que la enfermedad progrese aún más, lo que reduce las probabilidades de
que el tratamiento sea exitoso.
Antecedentes y examen físico
Usted debe visitar a su médico si presenta cualquiera de los síntomas
del cáncer endometrial que se citaron anteriormente. El médico le
preguntará sobre sus síntomas, factores de riesgo e historial médico
familiar. El doctor también llevará a cabo un examen físico general y
un examen pélvico.
Visita a un especialista
Si el médico cree que usted pudiera tener un cáncer endometrial, un
ginecólogo que es un médico calificado para diagnosticar y tratar
enfermedades del sistema reproductor femenino, deberá examinarle. Los
especialistas en tratar cánceres del endometrio y otros órganos
reproductivos de la mujer son también llamados oncólogos
ginecológicos.
Muestreo del tejido endometrial
Para determinar si existe una hiperplasia o un cáncer endometrial, el
doctor tendrá que extirpar parte del tejido para examinarlo bajo el
microscopio. Se puede hacer un muestreo del tejido mediante una biopsia
endometrial, o bien, por medio de dilatación y curetaje, con o sin
histeroscopia. Un especialista como el ginecólogo es quien normalmente
realiza estos procedimientos que se describen más adelante.
Biopsia endometrial
Una biopsia endometrial es la prueba más realizada comúnmente para el
cáncer endometrial. Puede llevarse a cabo en el consultorio médico. En
este procedimiento, se inserta un tubo flexible muy delgado en el útero
por el cuello uterino. Luego, se extrae por succión una pequeña
cantidad de endometrio a través del tubo. Esto toma alrededor de un
minuto o menos. La molestia se asemeja a la que produce un cólico
menstrual, y puede aliviarse tomando un antiinflamatorio no esteroide,
tal como el ibuprofeno, antes del procedimiento.
A menudo se hace una ecografía transvaginal antes de la biopsia. Este
procedimiento ayuda al médico a localizar cualquier área sospechosa que
requiera de una biopsia.
Histeroscopia
Para esta técnica, los médicos insertan un telescopio diminuto
(alrededor de 1/6 de diámetro) en el útero a través del cuello uterino.
El útero se llena con una solución salina (agua salada) para poder
observar mejor el interior del útero. Esto le permite al doctor
observar el útero y hacer una biopsia de cualquier anomalía, tal como
un cáncer o un pólipo. Esto usualmente se hace mientras el paciente
está despierto, usando anestesia local (medicamento para adormecer el
área). Ésta es la manera más precisa de encontrar el cáncer.
Dilatación y curetaje
Si la muestra de la biopsia endometrial no proporciona suficiente
tejido, o si la biopsia sugiere cáncer, pero los resultados son
inciertos, deberá efectuarse una dilatación y un curetaje. En este
procedimiento ambulatorio, el cuello uterino se agrandado (dilatado) y
se utiliza un instrumento especial para extraer tejido del interior del
útero mediante raspado. Esto se puede hacer con o sin histeroscopia.
Este procedimiento demora aproximadamente una hora, y puede requerir
anestesia general (en la que usted está dormido) o sedación consciente
(un medicamento que se administra en la vena para que la paciente se
adormezca). Por lo general, la dilatación y el curetaje se llevan a
cabo en el área de cirugía ambulatoria de una clínica o un hospital. La
mayoría de las mujeres experimentan algo de molestia después de este
procedimiento.
Pruebas del tejido endometrial
Las muestras de tejido endometrial extraídas por medio de la biopsia o
el procedimiento de dilatación y curetaje se observan bajo el
microscopio para ver si hay un cáncer. Si se detecta cáncer, éste se
describirá. El informe del laboratorio indicará el tipo de cáncer
endometrial y el grado del cáncer.
El grado del cáncer endometrial se basa según la similitud con el
endometrio normal. A un cáncer se le llama grado 1 si el 95% o más del
cáncer forma glándulas similares a las glándulas encontradas en el
tejido normal del endometrio. Los tumores de grados 2 tienen entre 50%
y 94% de formación glandular. Al cáncer que tiene menos de la mitad del
tejido en forma de glándulas se le asigna el grado 3. Las
mujeres con cánceres de menor grado son menos propensas a presentar la
enfermedad en estado avanzado, así como recurrencias (o recaídas).
Estudios por imágenes para el cáncer
endometrial
Ecografía o sonografía transvaginal
Las pruebas de ecografía usan ondas sonoras para tomar imágenes de
partes del cuerpo. Para una ecografía transvaginal, se inserta una
sonda que libera ondas de sonido en la vagina, lo que crea imágenes del
útero y otros órganos de la pelvis. A menudo, estas imágenes
ayudan a mostrar si hay un tumor, y si está creciendo hacia la capa
muscular del útero (miometrio).
Para que el médico pueda ver con más claridad el revestimiento uterino,
se introduce agua salada (salina) en el útero a través de un tubo
pequeño antes de realizar el sonograma. A este procedimiento se le
llama ultrahisterosonograma o sonograma con infusión salina. La
sonografía puede ayudar a los médicos a dirigir las biopsias si otros
procedimientos no detectan un tumor.
Cistoscopia y proctoscopia
Si una mujer presenta problemas que sugieran que el cáncer se ha
propagado a la vejiga o al recto, el interior de estos órganos podrá
observarse a través de un tubo iluminado. En la cistoscopia, el tubo es
colocado en la vejiga a través de la uretra. Cuando se hace la
proctoscopia, el tubo se coloca en el recto. Estos exámenes permiten
que el médico pueda observar los posibles cánceres. Se pueden extraer
pequeñas muestras de tejido durante estos procedimientos para realizar
pruebas patológicas (microscópicas). Estos procedimientos pueden
realizarse usando un anestésico local, pero algunos pacientes podrán
requerir de anestesia general. Su médico le indicará qué esperar antes
y después del procedimiento. Estos procedimientos se usaban con más
frecuencia en el pasado, pero ahora rara vez son parte de la evaluación
del cáncer endometrial.
Tomografía computarizada
La tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) es un
procedimiento radiográfico que crea imágenes transversales detalladas
de su cuerpo. Para una CT, usted se acuesta en una camilla mientras se
toman radiografías. En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en
una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas
imágenes mientras la cámara gira a su alrededor. Luego una computadora
combina estas imágenes y forma la imagen de una sección del cuerpo. La
máquina tomará imágenes de muchas porciones de la parte de su cuerpo
bajo estudio.
Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba
aproximadamente entre una y dos pintas de un “contraste oral”. Esto
ayuda a delinear el intestino para que no se vayan a pasar por alto los
tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa
mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de
contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras
en su cuerpo.
La inyección puede causar algo de rubor (enrojecimiento y sensación de
calor que pudiera durar de horas a días). Algunas personas son
alérgicas al tinte y presentan ronchas en la piel. En raras
ocasiones, se pueden presentar reacciones más graves como dificultad
para respirar y baja presión arterial. Se pueden administrar
medicamentos para prevenir y tratar las reacciones alérgicas. Asegúrese
de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier
material de contraste utilizado para los rayos X.
Las tomografías computarizadas no se usan para diagnosticar cáncer
endometrial. Sin embargo, las CT se pueden usar para ver si el cáncer
se ha propagado a otros órganos y para saber si el cáncer ha regresado
después del tratamiento.
Las tomografías computarizadas pueden también ser usadas para guiar con
precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha
propagación del cáncer. Para este procedimiento, llamado biopsia con
aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la
camilla de tomografía mientras un doctor mueve una aguja de biopsia
hacia la masa. La exploración por CT se repite
hasta que el médico está seguro de que la aguja se encuentra dentro de
la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un
fragmento diminuto de tejido) o una biopsia por punción con aguja
gruesa (un cilindro delgado de tejido de ½ pulgada de largo y menos de
1/8 de pulgada de diámetro) y se examina bajo el microscopio.
Este procedimiento toma más tiempo que las radiografías comunes. Puede
que se sienta confinada un poco por el anillo en el que debe permanecer
mientras las imágenes están siendo tomadas.
Imágenes por resonancia magnética
Las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés)
utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La
energía de las ondas de radio se absorbe, y luego se libera, formando
un patrón que depende del tipo de tejido y de ciertas enfermedades. Una
computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por los
tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Esto crea
imágenes transversales de su cuerpo al igual que la tomografía
computarizada, y también crea secciones que son paralelas con el largo
de su cuerpo.
Los MRI son muy útiles para examinar el cerebro y la médula espinal.
Algunos médicos también consideran las imágenes por resonancia
magnética como una forma efectiva de determinar si se ha desarrollado
el cáncer endometrial en el cuerpo del útero, y de ser así, a qué
extensión. También pueden ser útiles para encontrar ganglios linfáticos
agrandados con una técnica nueva que usa partículas muy diminutas de
óxido de hierro. Estas partículas se administran mediante una vena y se
dejan en los ganglios linfáticos donde pueden ser localizadas por el
MRI.
Al igual que en la tomografía computarizada, algunas veces se inyecta
un material de contraste. El contraste usado para el MRI es diferente
al que se usa para la CT. El procedimiento para obtener las MRI toma
más tiempo que las pruebas de CT. En primer lugar, toman más tiempo,
con frecuencia hasta una hora. Además, a usted le colocan dentro de un
tubo que lo restringe y que puede ser molesto para las personas que
sienten angustia al estar en lugares cerrados (claustrofobia). Las
máquinas más nuevas “MRI abiertas” pueden ayudar a las personas que
enfrentan este temor. La máquina también produce un ruido o zumbido
como de martilleo que podría causarle molestias. En muchos centros se
proporcionarán audífonos para escuchar música y bloquear estos ruidos.
Tomografía por emisión de positrones
En la tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en
inglés) se administra glucosa (azúcar) radiactiva para determinar si
hay células cancerosas. Debido a que los cánceres utilizan glucosa
(azúcar) a un ritmo mayor que los tejidos normales, la radiactividad
tenderá a concentrarse en el cáncer. Un dispositivo de lectura
(escáner) puede detectar los depósitos radiactivos. Este estudio puede
ser útil para localizar pequeños grupos de células cancerosas. Pero los
análisis de las tomografías por emisión de positrones no son prescritos
de forma rutinaria, y su contribución en el cáncer endometrial aún se
está estudiando.
Radiografía del tórax
Esta prueba puede mostrar si el cáncer se ha propagado hacia los
pulmones. También pueden usarse para ver si hay graves problemas en los
pulmones o el corazón, especialmente antes de la cirugía.
Pielograma intravenoso
El pielograma intravenoso (IVP, por sus siglas en inglés) consiste en
una radiografía del sistema urinario, tomada después de inyectar un
colorante especial en una vena. Este colorante es extraído del torrente
sanguíneo por los riñones y pasa por los uréteres hasta la vejiga (los
uréteres son los conductos que conectan a los riñones con la vejiga).
Esta prueba es útil para encontrar anomalías en el tracto urinario,
tales como cambios causados por la propagación del cáncer a los
ganglios linfáticos de la pelvis, que pueden comprimir o bloquear un
uréter. Sin embargo, este examen se usa pocas veces en la evaluación
inicial de los pacientes con cáncer de endometrial. Usted podría no
necesitar un pielograma intravenoso si ya se le ha realizado una
tomografía computarizada o imágenes por resonancia magnética.
Pruebas de sangre
Recuento sanguíneo completo
El recuento sanguíneo completo (CBC, por sus siglas en inglés) es una
prueba que mida las diferentes células en la sangre, tal como los
glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Muchas veces las
mujeres con mucha pérdida de sangre del útero presentarán un recuento
bajo de glóbulos rojos (anemia).
Análisis de sangre CA125
El CA 125 es una sustancia liberada en el torrente sanguíneo por
muchos, pero no por todos, los tumores cancerosos ováricos y
endometriales. Un nivel muy alto de CA 125 en la sangre sugiere la
probabilidad de que un cáncer endometrial se haya extendido más allá
del útero. Algunos médicos utilizarán esto para decidir si la cirugía
debe hacerse por un oncólogo ginecológico. Si los niveles CA 125 están
elevados antes de la cirugía, algunos médicos utilizan mediciones de
seguimiento para saber cuán eficaz es el tratamiento (los niveles
bajarán después de la cirugía si el tratamiento es eficaz), y para
saber si el cáncer regresó después de un tratamiento inicialmente
exitoso.
¿Cómo se
clasifican las etapas del
cáncer endometrial?
La clasificación
por etapas consiste en analizar la información adquirida por los
médicos acerca de su tumor para saber la extensión de la enfermedad. La
etapa en que se encuentra un cáncer endometrial es el factor más
importante al seleccionar el plan de tratamiento. Solicite a su médico
que le explique la etapa en que se encuentra su cáncer, de manera que
usted pueda tomar decisiones informadas en cuanto a su tratamiento.
Los doctores utilizan un sistema de clasificación por etapas para
describir la extensión del cáncer de la paciente. El sistema FIGO (International Federation of
Gynecology and Obstetrics) y el sistema de clasificación
del cáncer TNM del AJCC (American
Joint Committee on Cancer) usados para clasificar la etapa
del cáncer endometrial, son muy similares entre sí. Ambos
realizan la clasificación del cáncer en función de tres factores: el
alcance del cáncer (Tumor),
si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos (Nódulos), y si se ha
propagado a órganos distantes (Metástasis).
El sistema descrito a continuación es el más reciente del AJCC, el cual
entró en vigor en enero de 2010. Cualquier diferencia entre el sistema
AJCC y el sistema FIGO se explican en este texto.
El cáncer endometrial se clasifica por etapas en función del análisis
del tejido extraído durante una operación. A esto se le denomina una
clasificación quirúrgica, lo cual implica que el médico no puede
determinar con certeza la etapa del cáncer hasta que se lleve a cabo la
cirugía (la mayoría de los casos). Ambos sistemas clasifican el cáncer
en etapas de la I a la IV (1-4), algunas de las cuales se subdividen
(por ejemplo, las etapas IIIA y IIIB).
Un médico puede ordenar pruebas antes de la cirugía, como una
ecografía, un MRI o una CT para buscar signos de que el cáncer se ha
propagado. Aunque la información que se obtiene de estas pruebas no es
tan precisa como la que se obtiene con la etapa quirúrgica, la
información puede ser útil para planear la cirugía y otro tratamiento.
Puede que estas pruebas resulten en la necesidad de referir a la
paciente a un ginecólogo oncólogo.
Este sistema de clasificación indica cuán lejos se ha extendido el
cáncer. Puede propagarse localmente a otras partes del útero. También
puede propagarse regionalmente cerca de los ganglios linfáticos
(órganos del tamaño de un frijol que son parte del sistema
inmunitario). Los ganglios linfáticos regionales se encuentran en la
pelvis y por la aorta (la arteria principal que va desde el corazón
hacia abajo por la parte trasera del abdomen y la pelvis). A
los ganglios linfáticos que se encuentran por la aorta se les llama
ganglios paraaórticos. Finalmente, el cáncer puede propagarse (hacer
metástasis) a los ganglios linfáticos u órganos tales como los
pulmones, el hígado, los huesos y el cerebro, entre otros.
Alcance del tumor (T)
T0: no hay
signos de que haya un tumor en la región del útero.
Tis: cáncer
preinvasivo (también conocido como carcinoma
in-situ). Las células cancerosas sólo se encuentran en la
capa celular superficial del endometrio, sin que se haya propagado
hacia las capas celulares subyacentes (capas más profundas).
T1: el
cáncer crece solamente en el cuerpo principal del útero. Puede que
también crezca hacia las glándulas cervicales, pero no crece hacia el
tejido conectivo de soporte del cuello uterino.
T1a: el cáncer se
encuentra en el endometrio (recubrimiento interior del útero) y puede
que haya crecido a través del endometrio a menos de la mitad de la capa
muscular subyacente del útero (el miometrio).
T1b: el
cáncer ha crecido del endometrio al miometrio, creciendo a través de
más de la mitad de la capa miometrial. El cáncer no se ha propagado más
allá del cuerpo del útero.
T2:
el cáncer se ha propagado desde el cuerpo del útero y crece hacia el
tejido conectivo de soporte del cuello uterino (tumor conocido como
estroma cervical). El cáncer no se ha propagado fuera del
útero.
T3: el
cáncer se ha propagado fuera del útero, pero no hacia el recubrimiento
interior del recto o de la vejiga urinaria.
T3a: el cáncer se ha
propagado hacia la superficie exterior del útero (la serosa) y/o a las
tropas de Falopio u ovarios (los anexos).
T3b: el
cáncer se ha propagado a la vagina o a los tejidos alrededor del útero
(el parametrio).
T4: el
cáncer se ha propagado a la superficie interior del recto o de la
vejiga urinaria (referida como la mucosa).
Propagación a los ganglios linfáticos (N)
NX: no se
puede evaluar la propagación a los ganglios linfáticos cercanos.
N0: no se ha
propagado a los ganglios linfáticos cercanos.
N1: el
cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos en la pelvis.
N2: el
cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos (ganglios linfáticos
periaórticos).
Propagación distante (M)
M0: el
cáncer no se ha propagado a otros ganglios linfáticos, órganos o
tejidos distantes.
M1: el
sarcoma se ha propagado a órganos distantes (tal como a los pulmones o
al hígado).
Agrupación por etapas
Para asignar una etapa a la enfermedad, se combina la información sobre
el tumor, los ganglios linfáticos y cualquier propagación del cáncer.
Este proceso se conoce como agrupación por etapas. Las etapas se
describen usando el número 0 y los números romanos del I al IV. Algunas
etapas se dividen en subetapas indicadas por letras y números.
Etapa 0 (Tis, N0, M0):
esta etapa también se conoce como carcinoma in situ.
Las células cancerosas sólo se encuentran en la capa celular
superficial del endometrio, sin que se haya propagado hacia las capas
celulares subyacentes (capas más profundas). El cáncer no se ha
propagado a los ganglios linfáticos cercanos ni a sitios distantes.
Esta etapa no se incluye en clasificación de etapas del sistema FIGO.
Etapa I (T1, N0, M0):
el cáncer
crece solamente en el cuerpo principal del útero. Puede que también
crezca hacia las glándulas cervicales, pero no crece hacia el tejido
conectivo de soporte del cuello uterino. El cáncer no se ha propagado a
los ganglios linfáticos ni a sitios distantes.
Etapa IA (T1a, N0, M0):
en esta forma más inicial de la etapa I, el cáncer se encuentra en el
endometrio (recubrimiento interior del útero) y puede que haya crecido
a través desde el endometrio hacia menos de la mitad de la capa
muscular subyacente del útero (el miometrio). No se ha propagado a los
ganglios linfáticos ni a áreas distantes.
Etapa IB (T1b, N0, M0):
el
cáncer ha crecido del endometrio al miometrio, creciendo a través de
más de la mitad de la capa miometrial. El cáncer no se ha propagado más
allá del cuerpo del útero.
Etapa II (T2, N0, M0):
el
cáncer se ha propagado desde el cuerpo del útero y crece hacia el
tejido conectivo de soporte del cuello uterino (tumor conocido como
estroma cervical). El cáncer no se ha propagado fuera del útero. El
cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a sitios
distantes.
Etapa III (T3, N0, M0):
el cáncer se ha propagado fuera del útero hacia cualquier tejido
cercano en la región pélvica.
Etapa IIIA (T3a, N0, M0):
el cáncer se ha propagado hacia la superficie exterior del útero (la
serosa) y/o a las tropas de Falopio u ovarios (los anexos). El cáncer
no se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a sitios distantes.
Etapa IIIB (T3b, N0, M0):
el
cáncer se ha propagado a la vagina o a los tejidos alrededor del útero
(el parametrio). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos
ni a sitios distantes.
Etapa IIIC1 (T1 a T3, N1,
M0):
el cáncer crece en el cuerpo principal del útero. Puede que se haya
propagado hacia algunos tejidos cercanos, pero no crece hacia el
interior de la vejiga o recto. El cáncer se ha propagado hacia los
ganglios linfáticos de la pelvis pero no hacia los que están alrededor
de la aorta, ni a sitios distantes.
Etapa IIIC2 (T1 a T3, N2,
M0):
el cáncer crece en el cuerpo principal del útero. Puede que se haya
propagado hacia algunos tejidos cercanos, pero no crece hacia el
interior de la vejiga o recto. El cáncer se ha propagado hacia los
ganglios linfáticos alrededor de la aorta (ganglios linfáticos
periaórticos) pero no a sitios distantes.
Etapa IV: el
cáncer se ha
extendido a la superficie interior de la vejiga urinaria o del recto
(la parte inferior del intestino grueso), se ha extendido a los
ganglios linfáticos de la ingle, y/o se ha extendido a órganos
distantes, tales como los huesos o los pulmones.
Etapa IVA (T4, cualquier N, M0):
el cáncer se ha propagado a la superficie interior del recto o de la
vejiga urinaria (la mucosa). Puede que se haya propagado o no a los
ganglios linfáticos, pero no se ha propagado a sitios distantes.
Etapa IVB (cualquier T,
cualquier N, M1):
el cáncer se ha propagado a los órganos distantes del útero, como los
huesos o los pulmones. El cáncer podrá ser de cualquier tamaño y podrá
o no haberse propagado a los ganglios linfáticos.
Supervivencia por etapa
Los índices de supervivencia a menudo se usan por médicos como la forma
convencional de hablar sobre el pronóstico (prognosis) de un paciente.
Algunos pacientes con cáncer puede que quieran saber las estadísticas
de supervivencia para personas en situaciones similares, mientras que
otros puede que no vean que esto sea útil e incluso que no quieran
saberlo. Es su decisión ya sea que quiera consultar o no las
estadísticas de supervivencia que se presentan a continuación para el
cáncer endometrial.
La tasa de supervivencia a cinco (5) años se refiere al porcentaje de
pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de
cáncer. Por supuesto, muchas personas viven mucho más de cinco años (y
muchas de ellas logran sanarse).
Para obtener las cifras de las estadísticas de supervivencia a cinco
años, los médicos tienen que llevar un seguimiento de quienes han
recibido tratamiento durante al menos los últimos cinco años. Puede que
los avances en el tratamiento desde entonces resulten en un pronóstico
más favorable para las mujeres que estén siendo diagnosticadas con
cáncer endometrial en la actualidad.
Las estadísticas de supervivencia a menudo están basadas de los
resultados obtenidos con un número grande de personas que padecieron la
enfermedad, pero no pueden predecir lo que podrá pasar en el caso de
una persona en particular. Hay muchos otros factores que puede que
afecten el pronóstico de una persona, como su estado general de salud y
qué tan bien responda al tratamiento contra el cáncer. Su médico puede
indicarle cómo estos datos aplican en su caso, ya que está
familiarizado con los aspectos de su situación particular.
Las cifras a continuación provienen de la base de datos nacional sobre
cáncer (National Cancer
Data Base) y se basan en personas que fueron
diagnosticadas entre los años 2000 y 2002.
Las tasas de supervivencia a cinco años por etapa para el
adenocarcinoma endometrial son:
Etapa 0: 90%
Etapa IA: 88%
Etapa IB: 75%
Etapa II: 69%
Etapa IIIA: 58%
Etapa IIIB: 50%
Etapa IIIC: 47%
Etapa IVA: 17%
Etapa IVB: 15%
Las estadísticas a continuación para el carcinosarcoma son distintas de
varias formas importantes a las que se dieron para el adenocarcinoma
endometrial. Antes que nada, las cifras a continuación corresponden a
la tasa se supervivencia relativa a cinco (5) años. Estas tasas asumen
que las personas morirán de otras causas y comparan la supervivencia
observada con la esperada para las personas sin cáncer. Esto puede
mostrar mejor el impacto de un tipo y etapa particular del cáncer sobre
la supervivencia. Además, estas cifras provienen de otra fuente: el
programa SEER del Instituto Nacional del Cáncer. Finalmente, las etapas
mencionadas están en función de una versión más antigua de
clasificación por etapas. En el sistema de clasificación por etapas más
reciente, algunos de los casos de cáncer clasificados en etapa III
podrían ser considerados ahora en etapa I o II. Estas diferencias en la
clasificación puede que dificulten más la aplicación de las cifras para
su propia situación.
Las tasas de supervivencia a cinco años para el carcinosarcoma
son:
Etapa I: 70%
Etapa II: 45%
Etapa III: 30%
Etapa IV: 15%
Última revisión / cambio realizado: 1-Eno.-2010
Última actualización completa: 1-Eno.-2010
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