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Detección y síntomas

En esta sección del Centro de Recursos contra el Cáncer del Endometrio usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas

¿Se puede detectar el cáncer del endometrio en sus primeras etapas?

En la mayoría de los casos, el poner atención a cualquier singo y síntoma de cáncer endometrial, como sangrado o secreción vaginal anormal, así como reportar inmediatamente los mismos a su médico, permiten hacer un diagnóstico en una etapa temprana. La detección temprana mejora las probabilidades de que el tratamiento de su cáncer sea exitoso. Sin embargo, algunos cánceres del endometrio pueden alcanzar una etapa avanzada antes de que se manifiesten signos y síntomas reconocibles. En la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer endometrial?”, se puede encontrar más información sobre los signos y síntomas de este cáncer.
  

Pruebas de detección temprana

La detección temprana se refiere a las pruebas que se realizan para encontrar una enfermedad, como el cáncer, en personas que no presentan síntomas de esa enfermedad.


Mujeres en riesgo promedio de cáncer endometrial

Actualmente, no existen pruebas o exámenes que puedan encontrar el cáncer endometrial temprano en las mujeres que tienen un riesgo promedio de cáncer endometrial y que no tienen síntomas de esta enfermedad.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que, al momento de la menopausia , a toda mujer se le debe hablar sobre los riesgos y síntomas de cáncer del endometrio y se les exhorta insistentemente a que le informen a su médico si tienen cualquier sangrado o manchado vaginal.

Toda mujer debe consultar a su médico sobre someterse a exámenes de la pelvis de forma periódica. Aunque el examen pélvico puede detectar algunos cánceres, incluyendo algunos cánceres avanzados del cuello uterino, no es muy eficaz en encontrar temprano los cánceres del endometrio.

Aunque la prueba de Papanicolaou puede encontrar algunos cánceres del endometrio en etapa inicial, no es una prueba eficaz para este tipo de cáncer. Dicha prueba es muy eficaz para encontrar el cáncer del cuello uterino (parte inferior del útero) en etapa temprana. Es por esta razón que la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que:

Todas las mujeres comiencen las pruebas de detección del cáncer del cuello uterino tres años después de haber comenzado las relaciones sexuales (coito), pero no más tarde de los 21 años de edad. La prueba de detección se debe realizar anualmente junto con la prueba normal de Papanicolaou, o cada dos años si se usa la prueba más moderna del Papanicolaou en líquido.

A partir de los 30 años de edad, las mujeres que hayan tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse las pruebas cada dos a tres años. Otra opción razonable para las mujeres mayores de 30 años consiste en hacerse las pruebas cada tres años (pero no con más frecuencia) ya sea con la prueba regular de Papanicolaou o Papanicolaou en líquido, más la prueba HPV DNA. Las mujeres que tengan ciertos factores de riesgo, tales como la exposición a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento, infección con el VIH (HIV en inglés), o un sistema inmunitario débil debido a transplante de órgano, quimioterapia, o uso prolongado de esteroides deben continuar las pruebas de detección anualmente.

Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales, y que no hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años anteriores, pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino. Las mujeres con antecedentes de cáncer del cuello uterino, exposición a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento, infección con VIH, o un sistema inmunitario débil deben continuar las pruebas de detección mientras estén en buen estado de salud.

Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total (extirpación del útero y del cuello uterino) también pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino a menos que la cirugía se haya hecho como tratamiento de precáncer o de cáncer del cuello uterino. Las mujeres que hayan tenido una histerectomía sin la extirpación del cuello uterino deben seguir las guías anteriores.


Mujeres en riesgo elevado de cáncer del endometrio

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que a la mayoría de las mujeres que están en riesgo elevado se les debe informar sobre su riesgo, así como recomendarles que consulten a su doctor en cuanto se presente sangrado vaginal anormal. Esto incluye a mujeres cuyo riesgo de cáncer endometrial es elevado debido a edad avanzada, menopausia tardía, nunca haber tenido hijos, infertilidad, obesidad, diabetes, alta presión arterial, tratamiento con estrógeno o terapia con tamoxifeno.

Las mujeres que tienen (o pudieran tener) cáncer de colon hereditario no poliposo (HNPCC) corren un riesgo muy alto de cáncer endometrial.  A estas mujeres se les debe ofrecer un examen anual para cáncer del endometrio mediante biopsia endometrial a partir de los 35 años.  Esto incluye mujeres que se sabe que portan mutaciones genéticas asociadas con el HNPCC, las mujeres que tienen probabilidad de portar una mutación de ese tipo (aquellas que se sabe que tienen una mutación presente en sus familias) y las mujeres cuyas familias tienen una tendencia a cáncer del colon en las que no se hayan realizado pruebas genéticas.

Otra opción para una mujer que tiene (o pudiera tener) HNPCC es someterse a una histerectomía una vez termine de tener hijos. Un estudio encontró que ninguna de las 61 mujeres que se sometieron a histerectomías profilácticas desarrolló cáncer endometrial, mientras 1/3 de las mujeres que no tuvieron la cirugía padeció de cáncer endometrial.


¿Cómo se diagnostica el cáncer del endometrio?

No existe prueba que se recomiende para encontrar este cáncer antes de que los síntomas se desarrollen (excepto para mujeres en alto riesgo). Los exámenes pélvicos rutinarios rara vez encuentran esta enfermedad. La mayoría de las mujeres son diagnosticadas por que presentan síntomas. 


Signos y síntomas de cáncer endometrial

Sangrado, manchado u otra secreción anormal 

Si usted ha pasado la menopausia, es especialmente importante que informe a su doctor acerca de cualquier sangrado vaginal, manchado o secreción inusual.

Aproximadamente el 90% de las pacientes a las que se les ha diagnosticado un cáncer endometrial presentan sangrado vaginal anormal, tal como sangrado entre periodos o después de la menopausia. Aunque este síntoma también puede ocurrir en algunas condiciones no cancerosas, es importante que el doctor le examine inmediatamente si se presenta cualquier sangrado irregular.

La secreción vaginal sin sangre también puede ser un signo de cáncer endometrial. Aunque cuando usted no vea sangre en la secreción, esto no significa que no hay cáncer. En alrededor de un 10% de los casos, la secreción asociada con el cáncer endometrial no es sanguinolenta. Su doctor deberá investigar cualquier secreción anormal.


Dolor de la pelvis y/o pérdida de masa y peso

Estos síntomas suelen ser más comunes en las últimas etapas de la enfermedad. Aún así, las demoras en buscar atención médica pueden hacer que la enfermedad progrese aún más, lo que reduce las probabilidades de que el tratamiento sea exitoso.


Antecedentes y examen físico


Usted debe visitar a su médico si presenta cualquiera de los síntomas del cáncer endometrial que se citaron anteriormente. El médico le preguntará sobre sus síntomas, factores de riesgo e historial médico familiar. El doctor también llevará a cabo un examen físico general y un examen pélvico.

Visita a un especialista

Si el médico cree que usted pudiera tener un cáncer endometrial, un ginecólogo que es un médico calificado para diagnosticar y tratar enfermedades del sistema reproductor femenino, deberá examinarle. Los especialistas en tratar cánceres del endometrio y otros órganos reproductivos de la mujer son también llamados oncólogos ginecológicos.  


Muestreo del tejido endometrial

Para determinar si existe una hiperplasia o un cáncer endometrial, el doctor tendrá que extirpar parte del tejido para examinarlo bajo el microscopio. Se puede hacer un muestreo del tejido mediante una biopsia endometrial, o bien, por medio de dilatación y curetaje, con o sin histeroscopia. Un especialista como el ginecólogo es quien normalmente realiza estos procedimientos que se describen más adelante. 


Biopsia endometrial

Una biopsia endometrial es la prueba más realizada comúnmente para el cáncer endometrial. Puede llevarse a cabo en el consultorio médico. En este procedimiento, se inserta un tubo flexible muy delgado en el útero por el cuello uterino. Luego, se extrae por succión una pequeña cantidad de endometrio a través del tubo. Esto toma alrededor de un minuto o menos. La molestia se asemeja a la que produce un cólico menstrual, y puede aliviarse tomando un antiinflamatorio no esteroide, tal como el ibuprofeno, antes del procedimiento.

A menudo se hace una ecografía transvaginal antes de la biopsia. Este procedimiento ayuda al médico a localizar cualquier área sospechosa que requiera de una biopsia.


Histeroscopia

Para esta técnica, los médicos insertan un telescopio diminuto (alrededor de 1/6 de diámetro) en el útero a través del cuello uterino. El útero se llena con una solución salina (agua salada) para poder observar mejor el interior del útero. Esto le permite al doctor observar el útero y hacer una biopsia de cualquier anomalía, tal como un cáncer o un pólipo. Esto usualmente se hace mientras el paciente está despierto, usando anestesia local (medicamento para adormecer el área). Ésta es la manera más precisa de encontrar el cáncer.


Dilatación y curetaje

Si la muestra de la biopsia endometrial no proporciona suficiente tejido, o si la biopsia sugiere cáncer, pero los resultados son inciertos, deberá efectuarse una dilatación y un curetaje. En este procedimiento ambulatorio, el cuello uterino se agrandado (dilatado) y se utiliza un instrumento especial para extraer tejido del interior del útero mediante raspado. Esto se puede hacer con o sin histeroscopia.

Este procedimiento demora aproximadamente una hora, y puede requerir anestesia general (en la que usted está dormido) o sedación consciente (un medicamento que se administra en la vena para que la paciente se adormezca). Por lo general, la dilatación y el curetaje se llevan a cabo en el área de cirugía ambulatoria de una clínica o un hospital. La mayoría de las mujeres experimentan algo de molestia después de este procedimiento.



Pruebas del tejido endometrial

Las muestras de tejido endometrial extraídas por medio de la biopsia o el procedimiento de dilatación y curetaje se observan bajo el microscopio para ver si hay un cáncer. Si se detecta cáncer, éste se describirá. El informe del laboratorio indicará el tipo de cáncer endometrial y el grado del cáncer.

El grado del cáncer endometrial se basa según la similitud con el endometrio normal. A un cáncer se le llama grado 1 si el 95% o más del cáncer forma glándulas similares a las glándulas encontradas en el tejido normal del endometrio. Los tumores de grados 2 tienen entre 50% y 94% de formación glandular. Al cáncer que tiene menos de la mitad del tejido en forma de glándulas se le asigna el grado 3.  Las mujeres con cánceres de menor grado son menos propensas a presentar la enfermedad en estado avanzado, así como recurrencias (o recaídas).

Estudios por imágenes para el cáncer endometrial

Ecografía o sonografía transvaginal

Las pruebas de ecografía usan ondas sonoras para tomar imágenes de partes del cuerpo. Para una ecografía transvaginal, se inserta una sonda que libera ondas de sonido en la vagina, lo que crea imágenes del útero y otros órganos de la pelvis.  A menudo, estas imágenes ayudan a mostrar si hay un tumor, y si está creciendo hacia la capa muscular del útero (miometrio).

Para que el médico pueda ver con más claridad el revestimiento uterino, se introduce agua salada (salina) en el útero a través de un tubo pequeño antes de realizar el sonograma. A este procedimiento se le llama ultrahisterosonograma o sonograma con infusión salina. La sonografía puede ayudar a los médicos a dirigir las biopsias si otros procedimientos no detectan un tumor.


Cistoscopia y proctoscopia

Si una mujer presenta problemas que sugieran que el cáncer se ha propagado a la vejiga o al recto, el interior de estos órganos podrá observarse a través de un tubo iluminado. En la cistoscopia, el tubo es colocado en la vejiga a través de la uretra. Cuando se hace la proctoscopia, el tubo se coloca en el recto. Estos exámenes permiten que el médico pueda observar los posibles cánceres. Se pueden extraer pequeñas muestras de tejido durante estos procedimientos para realizar pruebas patológicas (microscópicas). Estos procedimientos pueden realizarse usando un anestésico local, pero algunos pacientes podrán requerir de anestesia general. Su médico le indicará qué esperar antes y después del procedimiento. Estos procedimientos se usaban con más frecuencia en el pasado, pero ahora rara vez son parte de la evaluación del cáncer endometrial.


Tomografía computarizada  

La tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) es un procedimiento radiográfico que crea imágenes transversales detalladas de su cuerpo. Para una CT, usted se acuesta en una camilla mientras se toman radiografías. En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras la cámara gira a su alrededor. Luego una computadora combina estas imágenes y forma la imagen de una sección del cuerpo. La máquina tomará imágenes de muchas porciones de la parte de su cuerpo bajo estudio.

Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas de un “contraste oral”. Esto ayuda a delinear el intestino para que no se vayan a pasar por alto los tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo.

La inyección puede causar algo de rubor (enrojecimiento y sensación de calor que pudiera durar de horas a días). Algunas personas son alérgicas al tinte y presentan ronchas en la piel.  En raras ocasiones, se pueden presentar reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Se pueden administrar medicamentos para prevenir y tratar las reacciones alérgicas. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Las tomografías computarizadas no se usan para diagnosticar cáncer endometrial. Sin embargo, las CT se pueden usar para ver si el cáncer se ha propagado a otros órganos y para saber si el cáncer ha regresado después del tratamiento.

Las tomografías computarizadas pueden también ser usadas para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer. Para este procedimiento, llamado biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la camilla de tomografía mientras un doctor mueve una aguja de biopsia hacia la masa.   La exploración por CT se repite hasta que el médico está seguro de que la aguja se encuentra dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto de tejido) o una biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro) y se examina bajo el microscopio.

Este procedimiento toma más tiempo que las radiografías comunes. Puede que se sienta confinada un poco por el anillo en el que debe permanecer mientras las imágenes están siendo tomadas. 


Imágenes por resonancia magnética  

Las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio se absorbe, y luego se libera, formando un patrón que depende del tipo de tejido y de ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Esto crea imágenes transversales de su cuerpo al igual que la tomografía computarizada, y también crea secciones que son paralelas con el largo de su cuerpo.

Los MRI son muy útiles para examinar el cerebro y la médula espinal. Algunos médicos también consideran las imágenes por resonancia magnética como una forma efectiva de determinar si se ha desarrollado el cáncer endometrial en el cuerpo del útero, y de ser así, a qué extensión. También pueden ser útiles para encontrar ganglios linfáticos agrandados con una técnica nueva que usa partículas muy diminutas de óxido de hierro. Estas partículas se administran mediante una vena y se dejan en los ganglios linfáticos donde pueden ser localizadas por el MRI.

Al igual que en la tomografía computarizada, algunas veces se inyecta un material de contraste. El contraste usado para el MRI es diferente al que se usa para la CT. El procedimiento para obtener las MRI toma más tiempo que las pruebas de CT. En primer lugar, toman más tiempo, con frecuencia hasta una hora. Además, a usted le colocan dentro de un tubo que lo restringe y que puede ser molesto para las personas que sienten angustia al estar en lugares cerrados (claustrofobia). Las máquinas más nuevas “MRI abiertas” pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor. La máquina también produce un ruido o zumbido como de martilleo que podría causarle molestias. En muchos centros se proporcionarán audífonos para escuchar música y bloquear estos ruidos.


Tomografía por emisión de positrones 

En la tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) se administra glucosa (azúcar) radiactiva para determinar si hay células cancerosas. Debido a que los cánceres utilizan glucosa (azúcar) a un ritmo mayor que los tejidos normales, la radiactividad tenderá a concentrarse en el cáncer. Un dispositivo de lectura (escáner) puede detectar los depósitos radiactivos. Este estudio puede ser útil para localizar pequeños grupos de células cancerosas. Pero los análisis de las tomografías por emisión de positrones no son prescritos de forma rutinaria, y su contribución en el cáncer endometrial aún se está estudiando.


Radiografía del tórax

Esta prueba puede mostrar si el cáncer se ha propagado hacia los pulmones. También pueden usarse para ver si hay graves problemas en los pulmones o el corazón, especialmente antes de la cirugía.


Pielograma intravenoso   

El pielograma intravenoso (IVP, por sus siglas en inglés) consiste en una radiografía del sistema urinario, tomada después de inyectar un colorante especial en una vena. Este colorante es extraído del torrente sanguíneo por los riñones y pasa por los uréteres hasta la vejiga (los uréteres son los conductos que conectan a los riñones con la vejiga). Esta prueba es útil para encontrar anomalías en el tracto urinario, tales como cambios causados por la propagación del cáncer a los ganglios linfáticos de la pelvis, que pueden comprimir o bloquear un uréter. Sin embargo, este examen se usa pocas veces en la evaluación inicial de los pacientes con cáncer de endometrial. Usted podría no necesitar un pielograma intravenoso si ya se le ha realizado una tomografía computarizada o imágenes por resonancia magnética.


Pruebas de sangre

Recuento sanguíneo completo

El recuento sanguíneo completo (CBC, por sus siglas en inglés) es una prueba que mida las diferentes células en la sangre, tal como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Muchas veces las mujeres con mucha pérdida de sangre del útero presentarán un recuento bajo de glóbulos rojos (anemia).


Análisis de sangre CA125

El CA 125 es una sustancia liberada en el torrente sanguíneo por muchos, pero no por todos, los tumores cancerosos ováricos y endometriales. Un nivel muy alto de CA 125 en la sangre sugiere la probabilidad de que un cáncer endometrial se haya extendido más allá del útero. Algunos médicos utilizarán esto para decidir si la cirugía debe hacerse por un oncólogo ginecológico. Si los niveles CA 125 están elevados antes de la cirugía, algunos médicos utilizan mediciones de seguimiento para saber cuán eficaz es el tratamiento (los niveles bajarán después de la cirugía si el tratamiento es eficaz), y para saber si el cáncer regresó después de un tratamiento inicialmente exitoso.


¿Cómo se clasifican las etapas del cáncer del endometrio?

La clasificación por etapas consiste en analizar la información adquirida por los médicos acerca de su tumor para saber la extensión de la enfermedad. La etapa en que se encuentra un cáncer endometrial es el factor más importante al seleccionar el plan de tratamiento. Solicite a su médico que le explique la etapa en que se encuentra su cáncer, de manera que usted pueda tomar decisiones informadas en cuanto a su tratamiento.

Los médicos utilizan un sistema de clasificación por etapas para describir la extensión del cáncer de la paciente. El método principal empleado para clasificar por etapas el cáncer endometrial se denomina el sistema FIGO (siglas de Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia). Éste es un sistema quirúrgico de clasificación por etapas que significa que la clasificación por etapas se basa en el examen del tejido extraído durante la operación. Los médicos no pueden asegurar la etapa en que se encuentra el cáncer hasta después de realizar la cirugía. El sistema FIGO clasifica el cáncer en etapas de la I a la IV (1-4), algunas de las cuales se subdividen (por ejemplo, las etapas IIA y IIB).

Un médico puede ordenar pruebas antes de la cirugía, como una ecografía, un MRI o una CT para buscar signos de que el cáncer se ha propagado. Aunque la información que se obtiene de estas pruebas no es tan precisa como la que se obtiene con la etapa quirúrgica, la información puede ser útil para planear la cirugía y otro tratamiento. Puede que estas pruebas resulten en la necesidad de referir al paciente a un ginecólogo oncólogo.

Este sistema de clasificación indica cuán lejos se extendió el cáncer. Puede propagarse localmente a otras partes del útero. También puede propagarse a la región de los ganglios linfáticos (órganos del tamaño de un fríjol que son parte del sistema inmunitario). Los ganglios linfáticos regionales se encuentran en la pelvis y por la aorta (la arteria principal que va desde el corazón hacia abajo por la parte trasera del abdomen y la pelvis.) A los ganglios linfáticos que se encuentran por la aorta se les llama ganglios paraaórticos. Finalmente, el cáncer puede propagarse (metastizarse) a los ganglios linfáticos u órganos tales como los pulmones, el hígado, los huesos, el cerebro, y otros.

Etapa I: el cáncer se limita al cuerpo del útero. El cáncer no se ha propagado al cuello uterino, los ganglios linfáticos o a áreas distantes.

Etapa IA: en esta primera forma de la etapa I, el cáncer sólo afecta al endometrio (el revestimiento interno del útero).

Etapa IB: el cáncer se ha propagado del endometrio a el miometrio (pared muscular del útero), creciendo a menos de la mitad del camino a través del miometrio.  

Etapa IC: el cáncer se ha propagado del endometrio al miometrio, creciendo a menos de la mitad del camino a través del miometrio.   El cáncer no se ha propagado más allá del cuerpo del útero.  

        
Etapa II: el cáncer se ha extendido del cuerpo del útero al cuello uterino (la parte inferior del útero próxima a la vagina). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a sitios distantes.

Etapa IIA: el cáncer abarca el cuerpo del útero y las glándulas endocervicales (las glándulas que forman el revestimiento interno del cuello uterino).

Etapa IIB: el cáncer abarca el cuerpo del útero y ha crecido más allá del revestimiento y hacia el tejido conectivo de sostén del cuello uterino (llamado estroma cervical).

        
Etapa III: el cáncer se ha propagado fuera del útero, pero permanece solamente en el área pélvica.

Etapa IIIA: el cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a lugares distantes, pero se ha propagado a:
  • la superficie exterior del útero (la serosa) o
  • las trompas de Falopio u los ovarios (los anexos) o    
  • hay células cancerosas en el líquido peritoneal (líquido procedente del revestimiento interno de la pelvis y el abdomen).

Etapa IIIB: el cáncer se ha propagado a la vagina. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a sitios distantes.

Etapa IIIC: el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos al útero (los ganglios linfáticos pélvicos y/o paraaórticos), pero no a lugares distantes.

        
Etapa IV: el cáncer se ha extendido a la superficie interior de la vejiga urinaria o del recto (la parte inferior del intestino grueso), se ha extendido a los ganglios linfáticos de la ingle, y/o se ha extendido a órganos distantes, tales como los huesos o los pulmones.

Etapa IVA: el cáncer se ha propagado a la   superficie interior del recto o de la vejiga urinaria (llamada la mucosa). Puede que se haya propagado o no a los ganglios linfáticos, pero no se ha propagado a sitios distantes.

Etapa IVB: el cáncer se ha propagado a los órganos distantes del útero, como los huesos o los pulmones. El cáncer podrá ser de cualquier tamaño y podrá o no haberse propagado a los ganglios linfáticos.



Supervivencia por etapa

La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de cáncer. Estas tasas de supervivencia se usan para producir una manera convencional al hablar sobre el pronóstico. Por supuesto, muchos de estos pacientes viven mucho más de cinco años después de su diagnóstico. Las tasas de supervivencia a cinco años son basadas en pacientes diagnosticados y tratados inicialmente por más de cinco años. Los avances en el tratamiento desde entonces pueden producir un pronóstico más favorable para los pacientes recientemente diagnosticados. La supervivencia relativa a cinco años asume que algunas personas morirán de otras causas y compara la supervivencia observada con la esperada para las personas sin cáncer. Esto significa que la supervivencia relativa sólo cubre las muertes por cáncer. Ésta es una manera más precisa de describir el pronóstico para las pacientes con un tipo y etapa particular de cáncer.

Las tasas de supervivencia a cinco años por etapa para el adenocarcinoma endometrial son:

Etapa IA 99%
Etapa IB 99%
Etapa IC 92%
Etapa IIA 80%
Etapa III 60%
Etapa IV 30%

Las tasas de supervivencia a cinco años para el carcinosarcoma son:

Etapa IA 70%
Etapa II 45%
Etapa III 30%
Etapa IV 15%

El sistema que se utiliza para clasificar la mayoría de los cánceres es el sistema TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC). Para el cáncer endometrial, las etapas del sistema TNM igualan con exactitud aquellas del sistema FIGO. Esto significa que la etapa I del sistema FIGO es la misma etapa I del sistema AJCC, la etapa IIA en FIGO es la misma etapa IIA en AJCC, y así sucesivamente.


Última revisión médica: 29-Ago.-2008
Última actualización completa: 29-Ago.-2008
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