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| Detección y síntomas |
| Cáncer de esófago |
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¿Se puede
detectar el cáncer de esófago en sus etapas tempranas?
A las pruebas que se realizan para la búsqueda de una enfermedad en
alguien que no tiene síntomas se les llaman pruebas de detección. El
objetivo de las pruebas es encontrar una enfermedad, como el cáncer, en
una etapa inicial y más curable, para ayudar a las personas a vivir más
saludablemente por más tiempo.
En los Estados Unidos, no existen pruebas para detectar (encontrar) el
cáncer de esófago en la población general. Sin embargo, a las personas
que tienen un alto riesgo de cáncer de esófago, como aquellas con
esófago de Barrett, se les brinda un seguimiento minucioso con
endoscopia para identificar cánceres en etapa temprana y pre-cánceres.
(Una endoscopia es una prueba que le permite al médico observar el
interior del esófago a través de un tubo flexible e iluminado llamado
endoscopio). Este procedimiento también se usa para identificar signos
de lesión del esófago en muchas personas que padecen reflujo esofágico
crónico.
Pruebas para personas en alto riesgo
Muchos expertos recomiendan que las personas con un alto riesgo de
cáncer de esófago se hagan una endoscopia superior regularmente. Si se
observa un área anormal, se debe remover una pequeña muestra de tejido
del área y examinarla para saber si contiene células
cancerosas.
Los médicos recomiendan que las personas con esófago de Barrett se
sometan a una endoscopia superior y a una biopsia. Los médicos no saben
con certeza la frecuencia con la que se debe repetir la prueba, aunque
la mayoría recomienda que se haga con más frecuencia si se encuentran
células anormales (a la presencia de células anormales se le llama
displasia). Esta prueba se repite incluso con más frecuencia si hay una
displasia de alto grado (las células aparecen muy anormales).
Si una biopsia muestra displasia de alto grado (las células apareen muy
anormales), el médico puede recomendar cirugía para remover el área de
esófago de Barrett. La cirugía se recomienda con más frecuencia cuando
el área de Barrett es extensa y/o existen muchos lugares diferentes de
displasia de alto grado. En estos casos, se recomienda la cirugía
debido al alto riesgo de que un adenocarcinoma ya esté presente (pero
no fue encontrado) o que se origine dentro de pocos años. Si
se trata con cirugía, el pronóstico para estos pacientes es
relativamente bueno. Para algunos pacientes, la cirugía no es una
opción porque no gozan de buena salud y no pueden tolerar la operación.
Las otras opciones de tratamiento para la displasia de alto grado
incluyen: resección mucosal endoscópica, terapia fotodinámica y
ablación por radiofrecuencia. Estos temas se discuten con mayor detalle
más adelante en este documento.
Esta estrategia de observación e intervención puede ayudar a prevenir
que el cáncer se origine y a detectar cánceres en etapa temprana cuando
tienen una probabilidad mayor de responder a tratamiento.
¿Cómo se
diagnostica el cáncer de esófago?
Signos y síntomas del cáncer de esófago
En la mayoría de los casos, los cánceres de esófago se descubren debido
a los síntomas que causan. El diagnóstico en personas que no
presentan síntomas ocurre raras veces y generalmente es accidental
(debido a pruebas que se hacen para otros problemas médicos).
Desafortunadamente, la mayoría de los cánceres de esófago no causa
síntomas sino hasta que han alcanzado una etapa avanzada, cuando la
cura es menos probable.
Disfagia
El síntoma más común de cáncer de esófago es dificultad al tragar con
la sensación de que los alimentos se atascan en la garganta o el
pecho. A esto se le llama disfagia. A menudo, este problema
es leve cuando se presenta, pero empeora con el transcurso del tiempo.
Frecuentemente la abertura del esófago se estrecha hasta
aproximadamente la mitad de su anchura normal. La
disfagia es comúnmente un síntoma tardío causado por un cáncer de gran
tamaño.
Cuando se dificulta tragar, frecuentemente las personas cambian su
dieta y sus hábitos de alimentación sin darse cuenta. Comen
bocados más pequeños y mastican su comida más cuidadosa y
lentamente. Conforme el cáncer aumenta de tamaño, el problema
empeora. Entonces, las personas pueden comenzar a comer alimentos más
blandos que pueden pasar más fácilmente por el esófago. Puede que
eviten el pan y la carne, ya que estos alimentos por lo general se
atascan en la garganta. La dificultad al tragar puede incluso empeorar
tanto que algunas personas dejan de comer alimentos sólidos y cambian a
una dieta líquida. Si el cáncer sigue creciendo, eventualmente ni
siquiera los líquidos pasarán por el esófago. Para ayudar a que los
alimentos pasen por el esófago, el cuerpo produce más saliva. Esto
causa que algunas personas se quejen de producir mucha mucosidad o
saliva espesa.
Dolor
En algunos casos, las personas se quejan de dolor o malestar en la
parte media del pecho. Algunas personas lo describen como una sensación
de presión o ardor en el pecho. Estos síntomas son causados con más
frecuencia por otros problemas distintos al cáncer, tal como acidez
(agruras), y por lo tanto rara vez son vistos como un signo de
cáncer.
Puede presentarse dolor al tragar cuando el cáncer es lo
suficientemente grande como para bloquear el esófago. El dolor se puede
sentir algunos segundos antes de tragar, conforme el alimento o el
líquido alcanza el tumor y no puede pasar.
Pérdida de peso
Alrededor de la mitad de los pacientes con cáncer de esófago presenta
una pérdida de peso que no es intencional. Esto ocurre debido a que los
problemas al tragar impiden que el paciente se alimente lo suficiente
como para mantener su peso. Otros factores incluyen disminución del
apetito y aumento en el metabolismo debido al cáncer.
Otros síntomas
Ronquera, hipo, neumonía y altos niveles de calcio en la sangre son
signos usuales de un cáncer de esófago más
avanzado. Algunas veces el cáncer causará
hemorragia. Si hay suficiente sangre, las
heces fecales pueden tornarse negras, lo que también puede
ocurrir con otros cánceres y con algunas enfermedades benignas (no
cancerosas). Esto no siempre significa que se trata de
cáncer.
Si experimenta cualquiera de los siguientes síntomas, por favor
consulte inmediatamente a su médico para los exámenes y diagnóstico
apropiados:
- Disfagia (una sensación de
que la comida se atora en la garganta o en el pecho).
- Pérdida significativa de
peso sin estar a dieta.
- Evitar los alimentos
sólidos debido al dolor que se experimenta al tragar.
- Hipo y disfagia al mismo
tiempo.
Antecedentes y examen físico
El médico tomará sus antecedentes médicos completos (entrevista
relacionada con su salud) para analizar los factores de riesgo y sus
síntomas. Un examen físico proporcionará información sobre
los signos del cáncer de esófago y otros problemas de salud. Si a su
médico le preocupa que usted tenga cáncer de esófago, se necesitarán
pruebas adicionales para determinar qué está causando sus problemas.
Estudios por imágnes
Ingesta de bario
En la ingesta de bario, se traga un líquido llamado bario que cubre las
pares del esófago. Cuando se toman radiografías, el bario delinea
claramente el esófago. Esta prueba se puede hacer por sí sola, o como
parte de una serie de radiografías que incluyen el estómago y parte del
intestino, llamada serie gastrointestinal superior. Una prueba de
ingesta de bario puede mostrar cualquier irregularidad en la normalidad
de la pared de la superficie del esófago.
A menudo, una prueba de ingesta de bario es la primera prueba que se
hace para saber qué está causando un problema al tragar. Con esta
prueba, se puede incluso ver un cáncer pequeño en etapa inicial. Los
tumores crecen en el revestimiento del esófago. Estas masas sobresalen
en el lumen (el área abierta del conducto) y causan que el bario
aplique irregularmente una capa al área del esófago. En las
radiografías con bario, los cánceres en etapa temprana pueden parecer
como pequeñas masas redondas. También pueden aparecer como un
área plana elevada llamada placa. Los cánceres avanzados
aparecen como grandes áreas irregulares y causan el estrechamiento de
la anchura del esófago. Una prueba de ingesta de bario no se
puede utilizar para determinar cuán lejos un cáncer se ha propagado
fuera del esófago.
Por otro lado, la prueba de ingesta de bario también se puede usar para
diagnosticar una de las complicaciones más graves del cáncer de esófago
llamada fístula traqueo esofágica. Esto ocurre cuando el tumor destruye
el tejido que se encuentra entre el esófago y la tráquea, y crea un
hueco que los conecta. Con esta conexión, cualquier cosa que se trague
puede pasar del esófago a la tráquea y a los pulmones. Esto causa tos y
arcadas frecuentemente. Este problema se puede aliviar con cirugía o un
procedimiento de endoscopia.
Tomografía computarizada
Esta prueba es un procedimiento radiológico que produce imágenes
transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía,
como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada
(CT, por sus siglas en inglés) toma muchas fotografías mientras rota a
su alrededor. La computadora luego combina estas fotografías en una
imagen de una sección de su cuerpo.
Generalmente no se usa la tomografía computarizada para hacer el
diagnóstico inicial del cáncer de esófago, pero es útil para determinar
cuán lejos la enfermedad se ha propagado. A menudo, la CT
puede mostrar donde se encuentra el cáncer en el esófago. Estas
tomografías también pueden mostrar los órganos y los ganglios
linfáticos cercanos (grupos en forma de fríjol de células del sistema
inmunitario que ayudan a combatir las infecciones y los cánceres), así
como área distantes de propagación del cáncer. Esta prueba puede ayudar
a determinar si la cirugía es una buena opción de tratamiento.
Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba
aproximadamente entre una y dos pintas de un contraste oral. Esto ayuda
a delinear el esófago y los intestinos para que no se vayan a pasar por
alto los tumores. Si está presentando problemas al tragar, usted debe
informar a su médico antes de la CT. También es posible que le apliquen
una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase
diferente de tinte de contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear
mejor las estructuras en su cuerpo.
La inyección puede causar algo de rubor (enrojecimiento y sensación de
calor que pudiera durar de horas a días). Algunas personas son
alérgicas y presentan ronchas en la piel. En raras ocasiones, padecen
reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión
arterial. Se pueden administrar medicamentos para prevenir y tratar las
reacciones alérgicas. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha
tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para
los rayos X.
Las tomografías computarizadas conllevan más inconvenientes que las
radiografías regulares, ya que toman más tiempo y requieren que usted
permanezca inmóvil en una camilla mientras se realizan. No obstante,
las CT cada vez son más rápidas y la estancia puede ser agradablemente
corta. Además, algunas personas se sienten un poco confinadas por el
anillo bajo el cual permanecen acostadas durante la toma de imágenes.
Las tomografías computarizadas pueden también ser usadas para guiar con
precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha
propagación del cáncer. Este procedimiento se llama biopsia con aguja
guiada por tomografía computarizada. El paciente se acuesta en una
camilla mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia hacia la
localización de la masa. La exploración por CT continúa hasta que los
médicos puedan ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Se
extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento
diminuto de tejido) o una biopsia de núcleo (un cilindro delgado de
tejido de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro) y
se examina con un microscopio.
Imágenes por resonancia
magnética
Los estudios con imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance
imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de
rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada
en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades.
Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por
los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Esto
no sólo produce secciones transversales del cuerpo como un examen CT,
sino que también produce secciones que son paralelas a la longitud de
su cuerpo. Se pudiera inyectar un material de contraste, al igual que
con la tomografía computarizada, pero se usa con menor frecuencia.
Los MRI son también muy útiles para ver el cerebro y la médula espinal.
A menudo, los MRI no son necesarios para evaluar la propagación de
cáncer de esófago. El procedimiento para obtener el MRI causa un poco
más de molestias que los estudios de CT. En primer lugar, toman más
tiempo, con frecuencia hasta una hora. Además, a usted lo colocan en
una estructura con forma de tubo que lo restringe, lo que causa que
muchas personas se sientan incómodas. Para estar calmado,
trate de mantener sus ojos cerrados. Además, se ha demostrado que
pensar en cosas placenteras y relajantes ayuda a hacer que el tiempo
pase rápidamente. Mientras se hace el MRI, usted podrá hablar con el
técnico durante todo el procedimiento.
A las personas con temor a espacios cerrados (claustrofobia) se les
hace muy difícil hacerse un MRI. Si usted tiene problemas con
los espacios estrechos, hable con su médico sobre este asunto. Puede
que su médico le administre un medicamento para la ansiedad antes del
estudio. Si esto no es suficiente, puede que su médico solicite que se
haga un MRI abierto. Un MRI abierto no contiene un tubo cerrado. Aunque
estos exploradores están menos disponibles que las máquinas de MRI
regulares, muchas ciudades tienen un centro con un MRI abierto.
La máquina también produce un ruido retumbante, como una máquina de
lavar, que puede parecerle molesto. En algunos centros se proporcionan
audífonos para escuchar música y bloquear estos ruidos. La mayoría de
las personas tienen un poco de dificultad en manejar la experiencia del
MRI, pero no dude en discutir cualquier inquietud que tenga con su
equipo de atención médica.
Tomografía por emisión de positrones
En esta prueba (positron emission tomography, PET) se le inyecta al
paciente glucosa (azúcar) radioactiva en una vena. Debido a que los
cánceres utilizan azúcar más rápidamente que los tejidos normales, la
radioactividad tenderá a concentrarse en el cáncer. Se usa un
explorador para identificar los depósitos radioactivos. Este estudio es
útil para encontrar áreas de propagación del cáncer. Además, ayuda a
encontrar pequeños grupos de células cancerosas que puede que no se
vean en otros estudios.
La captación de la glucosa radioactiva (“brillantez”) puede ser medida.
Se están realizando estudios para determinar si el grado de captación o
“brillantez” se puede usar como indicativo de cuán rápidamente está
creciendo el tumor. Además, los estudios están analizando si los
cambios en la brillantes que aparecen en las PET se pueden usar para
saber si el tratamiento, tal como quimioterapia, está surtiendo efecto.
Endoscopia
Endoscopia superior
Un endoscopio es un tubo flexible y muy estrecho con una cámara de
vídeo y una luz en el extremo. Durante una endoscopia superior, se le
administra un sedante al paciente (para ponerlo a dormir) con el fin de
pasar el endoscopio a través de la boca hasta llegar al esófago y al
estómago. La cámara se conecta a un televisor, lo que permite que el
médico observe claramente las anomalías en la pared del esófago.
La endoscopia es un estudio importante en el diagnóstico de cáncer de
esófago. El médico puede ver el cáncer a través del telescopio y hacer
una biopsia. Se puede tomar una muestra de tejido (biopsia) de
cualquier área que no parezca normal (a través del
endoscopio). Estas muestras se envían al laboratorio para que
el médico pueda observarlas con un microscopio y determinar si hay
cáncer. Si el cáncer está bloqueando la abertura (lumen) del esófago,
entonces se pueden usar ciertos instrumentos para ayudar a agrandar la
abertura y permitir que pase alimento y líquido. La endoscopia superior
puede proporcionar información al cirujano para la cirugía de
seguimiento, incluyendo el tamaño y la propagación del tumor, y si el
tumor se puede extirpar completamente.
Ecografía endoscópica
Las pruebas de ecografía usan ondas sonoras para tomar imágenes de
partes del cuerpo. Para una ecografía endoscópica, la sonda que emite
ondas sonoras se encuentra en el extremo de un endoscopio. Esto permite
que la sonda llegue muy cerca al cáncer.
Este estudio es muy útil para determinar el tamaño de un cáncer de
esófago y cuán lejos ha crecido hacia los tejidos cercanos. El
endoscopio con la pequeña sonda de ultrasonido se coloca en el esófago.
La sonda emite ondas sonoras muy sensitivas que penetran profundamente
en los tejidos. Las ondas sonoras rebotan en el tejido normal y en
cualquier cáncer que esté presente. Estas ondas son captadas por la
sonda y una computadora convierte el patrón de ondas sonoras en una
imagen que muestra cuán profundamente el tumor ha invadido en el
esófago. Este estudio no usa radiación y es muy seguro. Puede encontrar
muy bien pequeños cambios anormales.
El ultrasonido endoscópico puede ayudar a determinar cuánto del tejido
adyacente al esófago (incluyendo los ganglios linfáticos cercanos) está
afectado por el cáncer. Esto ayuda a que los cirujanos
decidan cuáles tumores se pueden extirpar quirúrgicamente y cuáles no.
Broncoscopia
En el procedimiento se utiliza un endoscopio para examinar la tráquea y
los bronquios (los conductos que conducen de la tráquea hasta los
pulmones). Esto permite que el médico vea si el cáncer creció hacia
estas estructuras. Para realizar este procedimiento, al paciente se le
administra un sedante.
Toracoscopia y laparoscopia
Estos procedimientos permiten que el médico vea los ganglios linfáticos
y otros órganos cercanos al esófago en el interior del pecho (mediante
toracoscopia) o del abdomen (laparoscopia) a través de un tubo hueco
iluminado. El cirujano puede operar los instrumentos a través
del tubo y tomar muestras de los ganglios linfáticos y hacer una
biopsia para saber si el cáncer se propagó. Con frecuencia
esta información es importante para decidir si una persona se
beneficiará de la cirugía. Estos procedimientos se realizan
en un quirófano (sala de operaciones) y requieren que usted reciba
anestesia general.
Biopsia
Un área puede parecer cáncer, pero la única manera de saber con certeza
es mediante una biopsia. Para una biopsia, el médico extrae una pequeña
porción de tejido (usualmente de un área que no luce normal). Luego, un
médico llamado patólogo observa el tejido con un microscopio para
determinar si hay células cancerosas. Si hay cáncer, el patólogo
determinará qué tipo es (adenocarcinoma o célula escamosa). Toma al
menos varios días recibir los resultados de una biopsia.
¿Cómo se
clasifica por etapas el cáncer de esófago?
La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar
hasta dónde se ha extendido un cáncer. El tratamiento y el pronóstico
de las personas con cáncer de esófago dependen, en gran medida, de la
etapa en que se encuentre el cáncer.
El cáncer de esófago es clasificado por etapas mediante los estudios
por imágenes que se describieron anteriormente, combinados con
endoscopia y biopsia.
El sistema que más comúnmente se usa para clasificar el cáncer de
esófago es el sistema
TNM del American
Joint Committee on Cancer (AJCC). El sistema TNM
describe tres piezas clave de información. La letra T se refiere al
tamaño del tumor principal y cuán lejos se propagó dentro del esófago y
los órganos cercanos. Por otro lado, la N se refiere a la
propagación del cáncer a los ganglios linfáticos cercanos. La
letra M
indica si el cáncer se metastatizó (propagación a órganos distantes).
Etapas T
Tis
El cáncer se encuentra solamente en el epitelio (la capa superior de
células que recubre el esófago). No ha comenzado a crecer hacia las
capas más profundas. Esta etapa también se conoce como carcinoma in
situ.
T1
El cáncer está creciendo hacia el tejido debajo del epitelio, como la
lámina propria o la submucosa.
T2
El cáncer está creciendo hacia la capa muscular (muscularis
propria).
T3
El cáncer está creciendo hacia la capa exterior del tejido que cubre el
esófago (la adventicia).
T4
El cáncer está creciendo hacia las estructuras cercanas, tal como la
tráquea, la pleura (el tejido que cubre a los pulmones) o el tejido que
cubre el corazón (el pericardio).
Etapas N
N0
El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.
N1
El cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.
Etapas M
M0
El cáncer no se ha propagado a órganos o a ganglios linfáticos
distantes.
M1a
El cáncer se ha propagado a ganglios linfáticos distantes, pero no a
otros órganos.
M1b
El cáncer se ha propagado a órganos distantes.
Entonces se combina la información sobre el tumor, los ganglios
linfáticos y cualquier propagación del cáncer para asignar una etapa a
la enfermedad. Este proceso se conoce como agrupación por
etapas. Las etapas se describen usando el número 0 y con números
romanos del I al IV:
Etapas
Etapa 0 (Tis, N0, M0)
Ésta es la etapa más temprana del cáncer de esófago. Las células
cancerosas se encuentra solamente en el epitelio (la capa de células
que recubre el esófago). El cáncer no ha crecido hacia el tejido
conectivo debajo de estas células. El cáncer no se ha propagado a los
ganglios linfáticos ni a otros órganos. Esta etapa también se llama
carcinoma in situ.
Etapa I (T1, N0, M0)
El cáncer ha crecido desde el epitelio hacia el tejido conectivo que se
encuentran debajo (la lamina propia). También pudo haber crecido a
través ese tejido hacia la capa inferior (la submucosa), pero no ha
crecido en más profundidad. No se ha propagado a los ganglios
linfáticos ni a áreas distantes.
Etapa II
Esta etapa se divide en dos subetapas, etapa IIA y etapa IIB.
Etapa IIA (T2 ó 3, N0, M0): el cáncer está creciendo
hacia la capa
muscular llamada la muscularis propria (T2). También pudo haber crecido
a través de la capa muscular hacia la adventicia, el tejido conectivo
que cubre el exterior del esófago (T3). El cáncer no se ha propagado a
los ganglios linfáticos ni a sitios distantes.
Etapa IIB (T1 ó 2, N1, M0): el cáncer ha crecido
hacia la lámina propia
(T1). También pudo haber crecido hacia las capas siguientes: la
submucosa (T1) y la muscularis propia (T2). No ha crecido a través de
la capa exterior del tejido que cubre el esófago. Se ha propagado a los
ganglios linfáticos cercanos al esófago (N1), pero no se ha propagado a
los ganglios linfáticos más lejanos al esófago o a lugares distantes.
Etapa III (T3, N1, M0; o T4, N0 ó 1, M0)
Cualquiera de lo siguiente está presente:
- El cáncer ha crecido a través de la pared del esófago hasta
la capa exterior, la adventicia (T3). Se ha propagado a los ganglios
linfáticos cercanos al esófago (N1), pero no se ha propagado a los
ganglios linfáticos más lejanos al esófago o a lugares distantes
O
- El cáncer ha crecido a través de todo el esófago y hacia
los órganos o tejidos cercanos (T4). También se ha propagado a los
ganglios linfáticos cercanos, pero no se ha propagado a los ganglios
linfáticos más lejanos al esófago o a lugares distantes.
Etapa IV
Esta etapa se divide en dos subetapas, etapa IVA y etapa IVB.
Etapa IVA (cualquier T, cualquier N, M1a): el cáncer
se ha propagado a
los ganglios linfáticos distantes (M1a). Si el cáncer de esófago se
encuentra en la parte superior del tórax, estos ganglios linfáticos
están en el cuello. Para los cánceres de la parte inferior del esófago,
estos ganglios linfáticos están en el abdomen. El cáncer no se ha
propagado a órganos o a tejidos distantes.
Etapa IVB (cualquier T, cualquier N, M1b): el cáncer
se ha propagado a
lugares distantes, tal como el hígado, los huesos, el cerebro o más
ganglios linfáticos distantes (M1b).
Tasas de supervivencia según la etapa
Estos números describen los resultados de pacientes diagnosticados hace
varios años (antes del 2000).
| Etapa |
Tasa
de supervivencia relativa a cinco años |
| 0 |
>95% |
| I |
50 a
80% |
| IIA |
30 a
40% |
| IIB |
10 a
30% |
| III |
10 a
15% |
| IV |
Menos
de 5% |
La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de
pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de
cáncer. Estas tasas de supervivencia a cinco años se usan para producir
una manera convencional al hablar sobre el pronóstico. Por supuesto,
muchas personas viven mucho más de cinco años. Las tasas relativas de
supervivencia a cinco años asumen que las personas morirán de otras
causas y comparan la supervivencia observada con la esperada para las
personas sin cáncer. Ésta constituye una mejor forma de
analizar
las muertes a causa de cáncer de esófago. Tenga en cuenta que estas
tasas corresponden a personas diagnosticadas y tratadas hace muchos
años. El tratamiento y la atención han mejorado desde entonces, y las
personas diagnosticadas hoy día pueden tener mejores resultados.
Última revisión / cambio realizado: 22-Mayo-2009
Última actualización completa: 22-Mayo-2009
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