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Detección y síntomas
Cáncer de hígado

En esta sección usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas


¿Se puede encontrar temprano el cáncer de hígado?

Debido a que los signos y los síntomas del cáncer de hígado generalmente no aparecen hasta que se encuentra en sus etapas avanzadas, raras veces se diagnostica temprano. Los tumores pequeños del hígado son difíciles de detectar mediante un examen físico porque las costillas derechas cubren la mayor parte del hígado. Para cuando un tumor puede ser palpado, puede que ya sea bastante grande.

Muchos pacientes que padecen cáncer de hígado tienen cirrosis (formación de tejido cicatricial causada por el daño a las células hepáticas) desde hace tiempo. Si un paciente de cirrosis empeora sin razón aparente, los médicos deben sospechar que la causa pudiera ser el cáncer de hígado y deben realizar las pruebas correspondientes.

Si se conoce que la persona tiene cirrosis, independientemente de la causa, la mayoría de los médicos recomiendan pruebas de detección para el cáncer de hígado cada seis meses con pruebas de alfafetoproteína (AFP) y ecografía. Sin embargo, aún no está claro si las pruebas de detección darán como resultado un tratamiento más eficaz contra el cáncer de hígado.
 

Análisis de sangre de la alfafetoproteína (AFP)

La AFP es una proteína que normalmente se encuentra en altos niveles en la sangre de los fetos, pero que desaparece poco después del nacimiento. Si se encuentra en la sangre de los adultos, esto sugiere que ellos pudieran tener cáncer de hígado o algunos tipos de tumores de células germinales de los testículos (en hombres) o de los ovarios (en las mujeres). También puede ser encontrada en la sangre de las mujeres embarazadas y puede ser usaba para ayudar a diagnosticar algunos defectos de nacimiento y otros problemas con el feto antes del parto.

Las pruebas de la AFP se usan para detectar tumores iniciales en las personas que tienen un alto riesgo de padecer cáncer de hígado. Sin embargo, por lo general no se recomienda como prueba de rutina para detectar el cáncer de hígado en las personas en riesgo promedio ya que hay problemas potenciales con su uso.
  • Algunos tumores del hígado no producen mucha cantidad de esta proteína.

  • Con frecuencia, para cuando el nivel de AFP está elevado, el tumor es demasiado grande como para que se pueda extirpar o se ha propagado fuera del hígado.

  • Algunas enfermedades no cancerosas del hígado también pueden aumentar los niveles de la AFP.

En los lugares en los que el cáncer de hígado es muy común, el uso del análisis de sangre de la AFP para detectar este cáncer ha resultado en la detección de muchos tumores en una etapa más temprana. Aun así, muchos expertos creen que las pruebas de la AFP no son lo suficientemente sensibles para las personas que viven en los Estados Unidos y en Europa, por lo que recomiendan la ecografía (vea información más adelante) como prueba principal, y se sigue midiendo el nivel de AFP.


Ecografía (ultrasonido)

La ecografía es una prueba que usa ondas sonoras y sus ecos para crear una imagen de los órganos internos o masas. Un pequeño instrumento llamado transductor emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los órganos. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en un monitor. Este estudio puede mostrar masas que están creciendo en el hígado, las cuales entonces pueden someterse a prueba para determinar si son cancerosas, si es necesario.

Éste es un procedimiento muy fácil de realizar. No usa radiación, razón por la que a menudo se usa para examinar fetos en desarrollo. Cuando se somete a una ecografía, usted simplemente se acuesta en una mesa mientras el transductor (en forma de varita) se coloca en la piel sobre la parte del cuerpo bajo estudio. Generalmente, se lubrica primero la piel con gel.

Esta prueba se usa en las personas que tienen ciertos factores de riesgo de cáncer de hígado para ayudar a detectarlo más temprano. Muchos expertos recomiendan que la prueba debe hacerse cada seis a doce meses. Sin embargo, nadie sabe por seguro cuál debe ser el intervalo correcto de las pruebas.


¿Quién debe hacerse las pruebas de detección?

Las pruebas de detección del cáncer de hígado no se recomiendan para las personas que no tienen un riesgo aumentado. Actualmente, no existen pruebas de detección que los médicos consideren lo suficientemente precisas como para hacérselas a la población general.

Las personas con un riesgo más alto de cáncer de hígado pueden beneficiarse de las pruebas de detección. Muchos doctores recomiendan las pruebas para ciertos grupos. Esto incluye a las personas con cirrosis (independientemente de si se debe a HBV, HCV, alcohol, hemocromatosis, u otras causas), especialmente si la cirrosis es tan grave que la persona no puede esperar a recibir un trasplante de hígado. De no ser así, mientras la persona espera, un cáncer puede ocurrir y volverse tan avanzado que sea incurable.  Cuando se encuentra un cáncer temprano, esto también hará que la persona adquiera prioridad en la lista de espera para el trasplante.

La mayoría de los médicos también recomienda que ciertas personas con infecciones crónicas de HBV o HCV se hagan las pruebas, especialmente las que tienen un antecedente en la familia de cáncer de hígado. En otros grupos con riesgo aumentado, los beneficios de las pruebas puede que no sean tan claros. Si cree que está en riesgo aumentado para el cáncer de hígado, pregúntele a su médico si las pruebas son una buena opción para usted.



¿Cómo se diagnostica el cáncer de hígado?

Muchos cánceres de hígado no son encontrados sino hasta que comienzan a causar síntomas.  En este punto ya pudieran estar en una etapa avanzada.

Signos y síntomas del cáncer de hígado

Aunque los signos y los síntomas generalmente no se presentan hasta las etapas avanzadas del cáncer de hígado, a veces pueden presentarse temprano y resultar en un diagnóstico más temprano. Si acude al médico cuando comienza a notar los síntomas, es posible que el cáncer se diagnostique y trate cuando aún es curable. O al menos, podría vivir más tiempo con una mejor calidad de vida. Algunos de los síntomas más comunes del cáncer de hígado son:
  • Pérdida de peso (cuando no está tratando de perder peso).
  • Pérdida del apetito.
  • Sensación de llenura tras comer poco.
  • Náuseas o vómitos.
  • Fiebre.
  • Agrandamiento del hígado (se siente como una masa debajo de las costillas del lado derecho).
  • Agrandamiento del bazo (se siente como una masa debajo de las costillas del lado izquierdo).
  • Dolor persistente en el abdomen.
  • Hinchazón o acumulación de líquido en el abdomen.
  • Comezón.
  • Coloración amarillento de la piel y los ojos (ictericia).
  • Venas agrandadas en el abdomen que se vuelven visibles a través de la piel.
  • Deterioro en su condición si usted tiene hepatitis crónica o cirrosis.

Muchos de los signos y síntomas de cáncer de hígado también pueden ser causados por otras condiciones que no son cáncer de hígado. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte a su doctor de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Algunos tumores del hígado producen hormonas que actúan en otros órganos aparte del hígado. Estas hormonas pueden causar:
  • Altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia), lo que puede causar nausea, confusión, estreñimiento, debilidad o problemas musculares.

  • Bajos niveles de azúcar en la sangre (hipoglucemia), lo que puede causar cansancio o debilidad.

  • Aumento del tamaño de los senos (ginecomastia) y/o reducción del tamaño de los testículos en los hombres.

Estos raros hallazgos pueden hacer que los médicos sospechen que la persona tiene una enfermedad del sistema nervioso o de las glándulas endocrinas (productoras de hormonas), en lugar de cáncer de hígado.

Si usted presenta uno o más de estos síntomas, su médico tratará de determinar si se deben a cáncer de hígado o a alguna otra causa.



Historia clínica y examen físico

Su médico analizará la historia médica completa para determinar los factores de riesgo y los síntomas. Su médico también le hará un examen para detectar signos de cáncer de hígado y otros problemas médicos. El médico prestará probablemente atención especial a su abdomen.

Si los síntomas y/o los resultados del examen físico sugieren la presencia de cáncer de hígado, probablemente se realizarán más pruebas. Estas pruebas pudieran incluir estudios por imágenes, pruebas de laboratorio y otros procedimientos.


Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan rayos X, campos magnéticos u ondas sonoras para obtener imágenes del interior de su cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosas, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.


Ecografía

Este estudio se usa para encontrar masas en el hígado. Se describe en la sección "¿Se puede detectar el cáncer de hígado en sus etapas iniciales?"


Tomografía computarizada (CT)

Esta prueba es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. Este estudio es muy útil para identificar muchos tipos de tumores del hígado. Puede proporcionar información precisa sobre el tamaño, forma y posición de cualquier tumor que se encuentre en el hígado o en cualquier lugar en el abdomen. 

En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras rota a su alrededor. Luego una computadora combina éstas en imágenes de las secciones de la parte de su cuerpo bajo estudio.

Antes de la CT, es posible que reciba una inyección intravenosa (IV) de un agente de radiocontraste, un tinte especial que ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el hígado.  Puede que necesita una línea intravenosa (IV) para inyectar el agente de radiocontraste.  La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves como dificultad para respirar y presión arterial baja. Asegúrese de decir al médico si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X.

Los exámenes de CT requieren más tiempo que los rayos X regulares. Necesita acostarse inmóvil sobre una mesa mientras se realiza el examen. Durante el examen la mesa entra y sale del explorador, que es una máquina en forma de anillo que rodea completamente la mesa. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo dentro del cual permanece acostado durante la captura de las imágenes.

En años recientes, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal) ha estado disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con mucha más rapidez que con la CT convencional. Como resultado, usted no tiene que aguantar la respiración por el tiempo que se esté tomando la imagen. Esto reduce la probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento que ocasiona la respiración. La CT espiral también reduce la dosis de radiación que usted recibe durante este estudio, y las imágenes que se obtienen son más detalladas.

Para la CT espiral con portografías (examinar la vena porta, la vena grande que conduce al hígado desde el intestino), el material de contraste se inyecta en las venas que llegan al hígado, para ayudar a encontrar tumores en el área.


Imágenes por resonancia magnética (MRI)

Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, el MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas de radio y luego se libera en un patrón específico que depende del tipo de tejido corporal y de ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen bien detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado gadolinium, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar mejor los detalles.

Las imágenes por resonancia magnética pueden ser muy útiles para observar los cánceres de la próstata. En ocasiones se puede distinguir un tumor benigno de uno maligno.

Las imágenes por resonancia magnética pueden ser un tanto más incómodas que la tomografía computarizada. Toman más tiempo realizarlas, con frecuencia hasta una hora. A usted lo pueden introducir en un tubo que lo restringe y que puede afectar a las personas claustrofóbicas. Las máquinas de MRI más recientes y más abiertas pueden ayudar con este problema, de ser necesario. La máquina de MRI produce un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos lugares se ofrecen tapones para los oídos con el fin de bloquear este ruido.


Angiografía

La angiografía es un procedimiento radiológico para examinar los vasos sanguíneos. Se inyecta un medio de contraste en una arteria antes de que se tomen las radiografías. El tinte delinea los vasos sanguíneos en las imágenes radiográficas. La angiografía puede ser útil para mostrar las arterias que le suplen sangre a un cáncer de hígado. Esta información puede ayudar a los cirujanos a decidir si un cáncer se puede extirpar y, de ser así, puede ayudar a planificar la operación.

La angiografía puede ser un procedimiento incómodo porque el radiólogo que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter (un tubo hueco y flexible) en la arteria que conduce al hígado para inyectar el tinte. Usualmente el catéter se coloca en una arteria en la parte interna del muslo y se guía hasta la arteria del hígado. Se suele administrar un anestésico para adormecer el área antes de realizar la inserción. Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.

La angiografía también se puede hacer con un explorador de CT (angiografía por CT) o un explorador MRI (angiografía por MRI). Estas técnicas proveen información sobre los vasos sanguíneos en el hígado sin la necesidad de un catéter, aunque usted aún necesitará una línea intravenosa para que el tinte de contraste pueda ser inyectado en el torrente sanguíneo durante el estudio por imágenes.


Para más información sobre estos procedimientos por imágenes remítase al documento "Estudios de imágenes (radiológicos)".


Otros procedimientos

Laparoscopia

En este procedimiento, un médico usa un tubo delgado con una fuente de luz conectado a una cámara de vídeo para observar el hígado y otros órganos internos. El tubo se inserta a través de una pequeña incisión en el frente del abdomen. La laparoscopia provee una perspectiva de los órganos, que puede ayudar en la planificación de la cirugía o de otros tratamientos. Además, los médicos pueden usar pequeños instrumentos a través de este tubo para extraer muestras de tejido (biopsias) para observarlas bajo el microscopio.

La laparoscopia se practica generalmente en un centro ambulatorio, pero es como una operación. A usted se le sedará (ponerle a dormir), y el área donde se hará la incisión estará adormecida. Debido a que el cirujano sólo hace una pequeña incisión para introducir los tubos, usted no debe sentir mucho dolor después de la cirugía. Usted podrá regresar a casa después de que se recupere de la anestesia.


Biopsia

En la mayoría de los casos, la única manera de confirmar la presencia de cáncer de hígado es haciendo una biopsia (muestra del tejido del tumor) y observando la muestra bajo un microscopio. Sin embargo, en algunos casos, si los estudios por imágenes (la tomografía computarizada o las imágenes por resonancia magnética) muestran un tumor en el hígado que probablemente sea canceroso y los análisis de sangre revelan un nivel de AFP muy alto, es posible que no sea necesaria una biopsia.

Existen varios métodos de biopsia que se pueden usar para tomar muestras del tejido del hígado.

Biopsias quirúrgicas: en algunos casos, no se obtiene una muestra de biopsia hasta que se hace la cirugía para tratar el tumor. Durante una operación quirúrgica se puede hacer una biopsia incisional (extracción de un pedazo del tumor) o se puede hacer una biopsia escisional (extracción del tumor en su totalidad con algo de tejido normal del hígado adyacente). No obstante, puesto que los médicos generalmente prefieren conocer el tipo exacto de tumor antes de la cirugía, se usan con frecuencia otros tipos de métodos de biopsia.

Biopsia con aguja: si el tumor es grande, o se ha propagado por todo el hígado, se puede colocar una aguja hueca a través de la piel en el abdomen hasta llegar al hígado. La piel en la que se coloca la aguja se adormecerá con anestesia local.

Se pueden usar agujas de diferentes tamaños. Para realizar una biopsia por aspiración con aguja fina (FNA), se succionan células tumores en una aguja muy delgada con una jeringa. Por lo general, esto confirma el cáncer, pero no provee mucha información sobre cómo están agrupadas las células cancerosas. Por esta razón, los médicos a menudo usan una agua ligeramente más grande para obtener una muestra mayor. Esto se conoce como biopsia por punción con aguja gruesa.

Si el tumor es más pequeño, el médico puede utilizar la ecografía o la tomografía computarizada para guiar la aguja. En este método el médico va avanzando lentamente la aguja mientras verifica su posición con uno de estos estudios por imágenes. Cuando las imágenes muestran que la aguja se encuentra en el tumor, se extrae una muestra y se envía al laboratorio para analizarla bajo un microscopio.

Biopsia laparoscópica: las muestras de la biopsia también se pueden tomar durante una laparoscopia. Esto le permite al médico observar la superficie del hígado y tomar muestras de áreas que parezcan anormales.
 

Pruebas de laboratorio

Es posible que su médico ordene pruebas de laboratorio por un número de razones:
  • Para ayudar a diagnosticar el cáncer de hígado.
  • Para determinar cuán bien el hígado está funcionando, lo que puede afectar qué tipos de tratamientos usted puede recibir.
  • Para obtener una idea de su estado de salud general y cuán bien están funcionando sus otros órganos, lo que también puede afectar qué tipos de tratamientos usted puede recibir.
  • Para saber cuán bien está funcionando el tratamiento.
  • Para detectar recurrencias del cáncer después del tratamiento.


Análisis de sangre de la alfafetoproteína (AFP)

Esta prueba se describe en la sección "¿Se puede detectar el cáncer de hígado en sus etapas iniciales?" Puede ser útil en determinar si una masa del hígado pudiera ser cáncer, aunque no es preciso en cada caso. También puede ser útil en las personas diagnosticadas con cáncer de hígado. Además, el nivel de AFP puede ayudar a indicar qué opciones de tratamiento pudieran ser adecuadas. La prueba también puede usarse para ayudar a dar una idea de cuán eficaz es el tratamiento, ya que el nivel de AFP debe bajar después del tratamiento. También puede ser usada después del tratamiento para identificar posibles signos de que el cáncer ha regresado (recurrido).


Otros análisis de sangre

Pruebas de la función hepática (LFTs): debido a que el cáncer de hígado a menudo surge en los hígados que han sufrido daños, los médicos necesitan saber en qué estado se encuentra su hígado antes de comenzar con su tratamiento. Una serie de análisis de sangre puede ayudar con esto. Estas pruebas pueden evaluar el estado de la parte de su hígado no afectado por el cáncer. Las pruebas miden los niveles de ciertas sustancias en su sangre, tal como la bilirrubina, la albúmina, la fosfatasa alcalina, AST, ALT, y GGT. Puesto que la cirugía pudiera requerir que el médico extirpe una buena parte de su hígado, es posible que usted no pueda someterse a una cirugía curativa si su hígado no está saludable. Éste es un problema común en las personas con cáncer de hígado.

Pruebas de coagulación de la sangre: el hígado también produce proteínas que ayudan a que la sangre se coagule cuando usted tiene sangrado. Un hígado dañado puede que no produzca suficientes de estos factores de coagulación, lo que pudiera aumentar su riesgo de hemorragia. Es posible que su médico ordene análisis de sangre, tales como   tiempo de protrombina (PT) para evaluar el riesgo.

Pruebas de hepatitis viral: si aún no se ha diagnosticado el cáncer de hígado, su médico también pudiera ordenar otros análisis de sangre, como pruebas para detectar hepatitis B y C. Si los resultados indican que usted ha sido infectado con cualquiera de estos virus, hay una probabilidad mayor de que se trate de cáncer de hígado.

Pruebas de la función renal: a menudo se realizan pruebas para medir la cantidad del nitrógeno de urea en la sangre (BUN) y los niveles de creatinina para evaluar cuán bien funcionan sus riñones.

Recuento sanguíneo completo (CBC): esta prueba mide los niveles de glóbulos rojos, glóbulos blancos (los cuales combaten infecciones) y las plaquetas (las cuales ayudan con la coagulación de la sangre). Además, proveen una idea de la función de la médula ósea, las partes interiores de ciertos huesos donde se producen nuevas células sanguíneas.

 

¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de hígado?

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de descubrir cuánto se ha propagado el cáncer. La etapa de un cáncer de hígado es uno de los factores más importantes para considerar las opciones de tratamiento.

El sistema de clasificación por etapas es una manera estandarizada que tiene su equipo de profesionales de atención del cáncer para resumir la información sobre cuánto se ha propagado un cáncer. Los médicos usan sistemas de clasificación por etapas para obtener una idea del pronóstico del paciente y para tratar de determinar el tratamiento más apropiado.

Existen varios sistemas de clasificación por etapas para el cáncer de hígado, y no todos los médicos utilizan el mismo sistema.


Sistema TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC)

El sistema principal de clasificación por etapas utilizado para describir las etapas del cáncer de hígado es el sistema TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC). Este sistema se basa en los resultados del examen físico, los estudios por imágenes (ecografía, CT, MRI, etc.) y otras pruebas que se describen en la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de hígado?”.

El sistema TNM de clasificación por etapas contiene tres piezas clave de información:
  • La letra T describe el número y el tamaño del tumor(s) primario, medido en centímetros (cm), y si el cáncer se ha propagado a los órganos adyacentes al tumor.

  • La N describe la extensión de la propagación a los ganglios linfáticos (nódulos) regionales.

  • La M indica si el cáncer ha hecho metástasis (se ha propagado) a otros órganos del cuerpo (El cáncer de hígado se propaga con más frecuencia a los pulmones y a los huesos).

Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores:
  • Los números del 0 al 4 indican gravedad en orden ascendente.
  • La letra X significa que “no puede ser evaluado” debido a que la información no está disponible.

Grupos T
  • TX: no se puede evaluar el tumor primario.
  • T0: no existe evidencia de tumor primario.
  • T1: un solo tumor (de cualquier tamaño) sin invasión a los vasos sanguíneos.
  • T2: un solo tumor (de cualquier tamaño) con invasión a los vasos sanguíneos, O múltiples tumores que miden menos de 5 cm (aproximadamente 2 pulgadas) de ancho.
  • T3: múltiples tumores que miden más de 5 cm (aproximadamente 2 pulgadas) de ancho, O un tumor afecta una rama principal de la(s) vena(s) porta o vena hepática.
  • T4: el tumor invade a un órgano adyacente (además de la vesícula biliar), O el tumor invade el peritoneo visceral (recubrimiento que rodea al hígado).


Grupos N
  • NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.
  • N0: no hay propagación a los ganglios linfáticos regionales
  • N1: propagación a los ganglios linfáticos regionales


Grupos M
  • MX: no se puede evaluar la presencia de  propagación (metástasis)
  • M0: no hay metástasis a los ganglios linfáticos distantes ni a otros órganos
  • M1: el cáncer se ha propagado a ganglios linfáticos distantes o a otros órganos.


Agrupación de las etapas

Los grupos T, N y M son entonces combinados para proporcionar una etapa general:

Etapa I: T1, N0, M0: hay un solo tumor (de cualquier tamaño) que no invade los vasos sanguíneos.

Etapa II: T2, N0, M0: hay un solo tumor (cualquier tamaño) que invade los vasos sanguíneos; O hay varios tumores, y todos miden menos de 5 cm (2 pulgadas) de diámetro.

Etapa IIIA: T3, N0, M0: hay varios tumores, y por lo menos uno mide más de 5 cm (2 pulgadas) de diámetro; O un tumor invade una rama de los vasos sanguíneos principales del hígado (vena porta o vena hepática).

Etapa IIIB: T4, N0, M0: un tumor invade un órgano adyacente (además de la vesícula biliar), O un tumor ha penetrado la capa exterior del hígado.

Etapa IIIC: Cualquier T, N1, M0: El cáncer ha invadido a los ganglios linfáticos adyacentes. (Los tumores pueden ser de cualquier tamaño o número)

Etapa IV: Cualquier T, Cualquier N, M1: El cáncer se ha propagado a otras partes del cuerpo. (Tumores pueden ser de cualquier tamaño o número, y los ganglios linfáticos pueden estar afectados o tal vez no).


Otros sistemas de clasificación del cáncer de hígado

Los sistemas de clasificación para la mayoría de los tipos de cáncer dependen únicamente de la extensión de la enfermedad.  Sin embargo, el cáncer de hígado es complicado por el hecho de que, además del cáncer, la mayoría de los pacientes presentan daño al hígado. Esto también tiene un efecto en las opciones de tratamiento y el pronóstico.

Aunque el sistema TNM define la extensión del cáncer de hígado con cierto detalle, no toma en consideración la función hepática. Se han desarrollado otros sistemas de clasificación que incluyen ambos factores:
  • El sistema “Barcelona-Clinic Liver Cancer” (BCLC).
  • El sistema “Cancer of the Liver Italian Program” (CLIP).
  • El sistema Okuda.

Estos sistemas de clasificación por etapas no han sido comparados entre sí, y actualmente no existe un sólo sistema de clasificación que los médicos usen. Si tiene preguntas sobre la etapa de su cáncer o sobre qué sistema usa su médico, asegúrese de preguntar.


Puntuación “Child-Pugh” (sistema de clasificación de la cirrosis)

La puntuación “Child-Pugh” es una medida de la función hepática, especialmente en personas con cirrosis. Debido a que las personas con cáncer de hígado a menudo tienen dos enfermedades, cáncer y cirrosis, los médicos que tratan el cáncer de hígado necesitan saber la extensión de la función hepática. Este sistema toma en consideración cinco factores, los primeros tres de éstos son pruebas de sangre:
  • Niveles sanguíneos de bilirrubina (sustancia que puede causar que los ojos y la piel se torne amarillenta).
  • Niveles sanguíneos de albúmina (una proteína principal que normalmente es producida por el hígado).
  • Tiempo de protrombina (mide cuán bien el hígado está produciendo factores de coagulación sanguínea).
  • Si hay líquido en el abdomen.
  • Si la enfermedad del hígado está afectando las funciones cerebrales.

Según esta puntuación, la función del hígado se divide en tres clases. Si todos estos factores son normales, entonces a la función del hígado se le llama clase A. Las anomalías leves le clasifican como clase B, mientras que las graves como clase C. Las personas con cáncer de hígado y cirrosis de clase C usualmente están demasiado enfermas como para recibir tratamiento.

En realidad, la puntuación “Child-Pugh” es una puntuación que es parte de los sistemas de clasificación por etapas BCLC y CLIP mencionados anteriormente.


Cáncer de hígado localizado resecable, localizado irresecable y avanzado

Para propósitos de tratamiento, los médicos a menudo clasifican a los cánceres del hígado basándose en si pueden o no extirparlos completamente (resecable). Resecable es el término médico que significa "que se puede extirpar mediante cirugía".

Cánceres localizados resecables: sólo un pequeño número de pacientes con cáncer de hígado tienen tumores que se pueden extirpar completamente mediante cirugía. Esto incluiría a la mayoría de las etapas I y algunos cánceres en etapa II del sistema TNM, en pacientes que no presentan cirrosis.

Cánceres localizados irresecables: los cánceres que no se hayan propagado a los ganglios linfáticos o a órganos distantes, pero que no se puedan extirpar completamente mediante cirugía, se clasifican como localizados irresecables. Esto incluiría a algunos cánceres en etapa temprana, así como cánceres en etapa IIIA y IIIB del sistema TNM. Hay varias razones por las cuales pudiera no ser posible extirpar de manera segura un cáncer localizado del hígado. Si la parte de su hígado que no tiene cáncer no está saludable (debido a cirrosis, por ejemplo), es posible que la cirugía no deje suficiente tejido hepático como para que funcione adecuadamente. Además, es posible que la cirugía curativa no sea viable si su cáncer se ha propagado por todo el hígado o está cerca del área donde se une a las arterias, las venas y los conductos biliares principales.

Cánceres avanzados: el cáncer que se ha propagado a los ganglios linfáticos o a otros órganos se clasifica como avanzado. Éstos incluirán a los cánceres en etapa IIIC y en etapa IV del sistema TNM. La mayoría de los cánceres del hígado avanzados no pueden ser tratados mediante cirugía.


Tasas de supervivencia para el cáncer de hígado

Sólo un reducido número de casos de cáncer de hígado se detecta en las etapas iniciales y permitiendo que pueda extirparse mediante cirugía. La tasa de supervivencia a cinco años para los pacientes con cáncer en etapa inicial resecable está entre el 30% al 60%. Este porcentaje disminuye en casos de cánceres más avanzados o de enfermedad hepática más grave.

La tasa de supervivencia a cinco años para las personas con cáncer que se ha propagado ampliamente por todo el hígado o a lugares distantes es menos del 5%, y el tiempo promedio de supervivencia a menudo se mide en meses.

La tasa de supervivencia a cinco años general para el cáncer de hígado es de menos del 10%. Parte de la razón para esta tasa de supervivencia baja consiste en que la mayoría de los pacientes con cáncer de hígado también tienen otros problemas del hígado, como cirrosis, la cual por sí solo puede ser fatal.

La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de cáncer. Las tasas de supervivencia a cinco años se usan para producir una manera convencional al hablar sobre el pronóstico. Por supuesto, algunas personas viven mucho más de cinco años.



Última revisión / cambio realizado:  10-Abr.-2009
Última actualización completa:  10-Abr.-2009
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