¿Puede
detectarse el linfoma no Hodgkin en sus primeras etapas?
En la actualidad, no existen pruebas de detección ampliamente
recomendadas para este cáncer. (Las pruebas para detección del cáncer
se realizan en personas sin ningún síntoma). Aun así, en
algunos casos el linfoma se puede encontrar temprano.
La mejor manera de detectar temprano este cáncer es la atención
inmediata de los signos y síntomas de esta enfermedad, los cuales se
discuten en la sección "¿Cómo se diagnostica el linfoma no Hodgkin?".
Las revisiones médicas minuciosas realizadas regularmente son
importantes para las personas con factores de riesgo conocidos de
linfoma no Hodgkin (por ejemplo, infecciones con VIH, trasplantes de
órganos, enfermedad autoinmune o tratamiento de cáncer previo). Estas
personas a menudo no padecen de linfoma, pero tanto ellos como sus
médicos deben estar familiarizados con los posibles síntomas y signos
de linfoma.
¿Cómo se
diagnostica el linfoma no Hodgkin?
Si los signos o síntomas indican que el paciente tiene linfoma no
Hodgkin, se realizarán exámenes y pruebas para determinar si tiene la
enfermedad y, de ser así, para determinar exactamente cuál es el tipo
de linfoma que tiene.
Signos y síntomas del linfoma no Hodgkin
El linfoma no Hodgkin puede causar muchos signos y síntomas diferentes
dependiendo de su localización en el cuerpo. En algunos casos, puede
que no cause ningún síntoma sino hasta que crecen bastante.
Ganglios linfáticos cercanos a la piel
El linfoma no Hodgkin puede afectar los ganglios linfáticos cercanos a
la superficie del cuerpo (tales como los ganglios linfáticos a los
lados del cuello, en la ingle o en las axilas, o encima de la
clavícula) que se pueden observar o palpar (tocar) como protuberancias
debajo de la piel. A menudo estos linfomas son detectados por el
paciente, por un miembro de la familia o por un profesional al cuidado
de la salud. Los ganglios linfáticos agrandados se presentan con más
frecuencia debido a infecciones que por linfoma.
Abdomen
Los linfomas en el abdomen pueden causar inflamación y sensibilidad
dolorosa al tacto. Esto puede deberse a una gran acumulación
de líquido o a un tumor. Cuando el linfoma causa inflamación cerca de
los intestinos, puede bloquearse el paso del excremento, lo que pudiera
causar dolor abdominal, náuseas o vómitos.
Los linfomas del estómago a menudo causan dolor estomacal, náusea y
pérdida del apetito.
Tórax
Cuando el linfoma comienza en el timo o en los ganglios linfáticos en
el tórax, esto pudiera causar presión en la tráquea, que está cerca, lo
que puede causar tos o dificultad respiratoria.
La vena cava superior (VCS) es la vena grande que lleva sangre desde la
cabeza y brazos de vuelta al corazón. Esta vena pasa cerca del timo y
de los ganglios linfáticos dentro del tórax. Los linfomas en esta área
pueden hacer presión en la vena cava superior, lo que puede causar que
la sangre se retenga en las venas. A esto se le llama síndrome de la
VCS, y puede causar inflamación (algunas veces con una
coloración roja
azulada) en la cabeza, los brazos y la parte superior del tórax.
También puede causar dificultad para respirar y, si afecta el cerebro,
un cambio en el conocimiento. Este síndrome puede ser potencialmente
mortal y requiere tratamiento inmediato.
Cerebro
Los linfomas del cerebro, llamados linfomas
primarios del cerebro,
pueden causar dolor de cabeza, dificultad para pensar y debilidad en
ciertas partes del cuerpo, cambios en la personalidad y, a veces,
convulsiones.
Piel
Los linfomas de la piel pueden verse y palparse. Éstos a menudo
aparecen como nódulos debajo de la piel o protuberancias (masas) de
color rojizas a púrpura que causan mucho picor. (Para más información,
remítame al documento “Linfoma de la piel” de la
Sociedad Americana del Cáncer).
Síntomas generales
Además de los signos y síntomas que surgen de los efectos locales del
crecimiento del cáncer, el linfoma no Hodgkin puede causar síntomas
generalizados, tales como:
- Pérdida de peso inexplicable.
- Fiebre.
- Sudoración excesiva (hasta empapar la ropa) en las noches.
Los médicos a veces se refieren a éstos como síntomas B. La
presencia
de síntomas B a menudo se observan en linfomas de crecimiento más
rápido.
Diagnóstico del linfoma no
Hodgkin por biopsia
Muchos de los síntomas del linfoma no Hodgkin no son lo suficientemente
específicos como para decir con certeza si el cáncer está o no
presente. La mayoría de estos síntomas también puede ser causada por
problemas no cancerosos, como infecciones, o por otros tipos de cáncer.
Por ejemplo, los ganglios linfáticos agrandados se presentan con más
frecuencia debido a infecciones que por linfoma no Hodgkin. Debido a
esto, los médicos a menudo observan los ganglios agrandados durante
varias semanas para determinar si disminuyen de tamaño. Algunas veces
los médicos recetan antibióticos para ver si se reduce el tamaño de los
nódulos.
Si el ganglio continúa creciendo o mantiene el mismo tamaño, se le
extirpa una porción pequeña o, más comúnmente, el ganglio completo para
ser observado bajo el microscopio y para otras pruebas de laboratorio.
Este procedimiento se llama biopsia.
En algunos casos puede que se requiera una biopsia inmediata si el
tamaño, textura o localización del ganglio, o la presencia de otros
síntomas indica significativamente que pudiera tratarse de un cáncer.
Sin embargo, un retraso en el diagnóstico de unas pocas semanas no es
probable que sea perjudicial en la mayoría de los casos. La excepción a
esto sería un linfoma de muy rápido crecimiento.
Tipos de biopsias utilizadas en el
diagnóstico del linfoma no Hodgkin
La única manera de diagnosticar el linfoma no Hodgkin es mediante una
biopsia. Existen varios tipos de biopsias. Los médicos deciden cuál
utilizar según los aspectos únicos de la situación de cada persona.
Biopsia por escisión o
incisión: éste es el tipo de biopsia más común
si se sospecha un linfoma. En este procedimiento, un cirujano corta a
través de la piel para extirpar el ganglio entero (biopsia por
escisión) o una pequeña parte de un tumor grande (biopsia por
incisión). Si el ganglio está localizado en una zona cercana a la
superficie de la piel, la operación es simple y a menudo se puede
realizar con anestesia local (medicamentos para adormecer una zona
determinada). Por el contrario, si el ganglio se encuentra dentro del
tórax o del abdomen, se utiliza anestesia general (se duerme al
paciente). Este método casi siempre proporciona suficiente cantidad de
muestra para hacer un diagnóstico del tipo exacto de linfoma no
Hodgkin. Se prefiere, si se puede hacer sin causarle demasiadas
molestias al paciente.
Biopsia por aspiración
con aguja fina o biopsia por punción con aguja
gruesa: en la biopsia por aspiración con aguja fina (fine
needle
aspiration, FNA), el médico utiliza una aguja muy fina mediante una
jeringa para extraer (aspirar) una pequeña cantidad de tejido de masa
tumoral. La biopsia por punción usa una aguja más gruesa para
extraer una muestra de tejido ligeramente más grande.
Para un ganglio agrandado que está cerca de la superficie del cuerpo,
el médico puede dirigir la aguja mientras palpa el ganglio. Si el tumor
está localizado en un sitio profundo del cuerpo, el médico puede guiar
la aguja usando una tomografía computarizada o una ecografía (los
estudios por imágenes se describen más adelante en esta sección).
Una biopsia por aguja no requiere cirugía, pero en muchos casos no
puede extraer suficiente cantidad de muestra para un diagnóstico
definido. Los avances en las pruebas de laboratorio (discutidas
próximamente en esta sección), así como la experiencia cada vez mayor
de muchos médicos han mejorado la precisión de este procedimiento.
La mayoría de los médicos no utilizan las biopsias con aguja para hacer
un diagnóstico de linfoma, aunque puede que usen la biopsia por
aspiración con aguja fina en los pacientes que han sido diagnosticados
para confirmar que un ganglio linfático agrandado o un órgano en otra
área también contiene linfoma. La FNA también se usa para diagnosticar
cánceres que se propagan a los ganglios, provenientes de otros órganos,
así como en la identificación de ganglios inflamados debido a una
infección y que no requieren extirpación.
Otros tipos de biopsias
Estos procedimientos pueden hacerse para diagnosticar el linfoma, pero
se hacen con mayor frecuencia para ayudar a determinar la etapa
(extensión) de un linfoma ya diagnosticado.
Aspiración y biopsia de
la médula ósea: estos procedimientos a menudo
se realizan después de haber diagnosticado un linfoma para ayudar a
determinar si ha alcanzado la médula ósea. A menudo, las dos pruebas se
hacen al mismo tiempo. Generalmente las muestras se toman de la parte
posterior del hueso de la pelvis (cadera), aunque en algunos casos se
pueden tomar del esternón o de otros huesos.
En el procedimiento de aspiración
de médula ósea, usted se acuesta en
una mesa (ya sea sobre su costado o su barriga). Después de limpiar la
piel que se encuentra sobre la cadera, el médico adormece el área y la
superficie del hueso con un anestésico local, que puede causar una
breve sensación de escozor o ardor. Luego se inserta una aguja delgada
y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña
cantidad de médula ósea líquida (aproximadamente una cucharada). Hasta
con el uso de un anestésico, la mayoría de los pacientes experimentan
un dolor breve cuando se extrae la médula ósea.
Generalmente se realiza una biopsia
de médula ósea inmediatamente
después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de
médula con una aguja ligeramente más grande que se hace girar al
empujarse en el hueso. La biopsia también puede causar algo de dolor
brevemente. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el
sitio para ayudar a detener el sangrado.
Punción lumbar:
esta prueba se usa para detectar células de linfoma en
el líquido cerebrospinal (cerebrospinal fluid, CSF), que es el líquido
que baña el cerebro y la médula espinal.
Para esta prueba, el paciente puede sentarse o acostarse de lado. El
médico primero adormece un área en la parte baja de la espalda sobre la
columna vertebral. Entonces se introduce una pequeña aguja hueca entre
los huesos de la columna vertebral para extraer algo de líquido.
La mayoría de las personas con linfoma no necesitarán esta prueba. Sin
embargo, los médicos pueden ordenarla para ciertos tipos de linfoma o
si una persona tiene síntomas que sugieren que el linfoma pudo haber
alcanzado el cerebro.
Muestras del líquido
pleural o peritoneal: la propagación del
linfoma al tórax o el abdomen puede causar la acumulación de líquido.
El líquido pleural (dentro del tórax) o líquido peritoneal (dentro del
abdomen) puede extraerse colocando una aguja hueca a través de la piel
en el tórax o en el abdomen. El médico usa un anestésico local para
adormecer la piel antes de insertar la aguja. Luego, se extrae el
líquido y se examina con un microscopio para determinar si hay células
de linfoma.
Pruebas de laboratorio en muestras de
biopsia para diagnosticar
y clasificar el linfoma
Un patólogo (médico con capacitación especial en la
identificación de células cancerosas) examina con el microscopio todas
las muestras de biopsia y líquidos. El patólogo estudia la apariencia,
el tamaño y la forma de las células, así como la forma en que están
agrupadas. Esto puede revelar no sólo si la persona tiene
linfoma, sino también qué tipo de linfoma tiene. Debido a que puede ser
complicado diagnosticar el linfoma, resulta útil que el patólogo se
especialice en enfermedades de la sangre.
Algunas veces, los patólogos pueden indicar la clase de linfoma que
tiene un paciente al observar las células, aunque usualmente se
necesitan otros tipos de pruebas para confirmar el diagnóstico.
Inmunohistoquímica
En esta prueba, una parte de la muestra de biopsia se trata con
anticuerpos especiales (versiones de proteínas del sistema inmunitario
artificiales) que se adhieren a moléculas específicas en la superficie
celular. Estos anticuerpos causan cambios de color que pueden
observarse bajo un microscopio. La prueba puede ser útil para
identificar los diferentes tipos de linfoma y para distinguirlos entre
sí y de otras enfermedades.
Citometría de flujo
Al igual que la inmunohistoquímica, esta prueba analiza ciertas
sustancias en la superficie exterior de las células, lo cual ayuda a
identificar el tipo de células que son. Sin embargo, esta prueba puede
identificar muchas más células que la inmunohistoquímica.
Para esta prueba, una muestra de las células se trata con anticuerpos
especiales que se pegan a las células sólo si ciertas sustancias están
presentes en sus superficies. Las células son luego pasadas por delante
de un rayo láser. Si ahora las células tienen adheridos anticuerpos, el
rayo láser causa que reflejen luz, que entonces se puede medir y
analizar por medio de una computadora. Los grupos de células se pueden
separar y contar mediante estos métodos.
Ésta es la prueba que se usa con más frecuencia para inmunofenotipos,
(clasificación de las células del linfoma según las sustancias
[antígenos] sobre sus superficies). Los diferentes tipos de linfocitos
tienen diferentes antígenos en su superficie. Estos antígenos también
pueden cambiar conforme cada célula madura.
La citometría de flujo puede ayudar a determinar si la inflamación de
un ganglio linfático se debe a un linfoma, a algún otro tipo de cáncer
o a una enfermedad no cancerosa. También puede ayudar a los médicos a
determinar el tipo exacto de linfoma para así poder seleccionar el
mejor tratamiento.
Citogenética
Esta técnica permite a los médicos evaluar los cromosomas (hebras
largas de ADN) en las células del linfoma. Las células se observan con
un microscopio para ver si los cromosomas tienen alguna translocación
(donde parte de un cromosoma se ha desprendido y ahora está unida a
otro cromosoma), como sucede en ciertos tipos de linfomas. Algunas
células de linfoma pueden tener demasiados cromosomas, muy pocos
cromosomas, u otras anomalías cromosómicas. Estos cambios pueden ayudar
a identificar el tipo de linfoma.
Las pruebas citogenéticas normalmente tardan de dos a tres semanas,
esto se debe a que las células del linfoma tienen que crecer en cajas
de Petri durante un par de semanas antes de que sus cromosomas puedan
verse bajo el microscopio.
Estudios genéticos moleculares
Estas pruebas estudian más detenidamente el ADN de las células del
linfoma. Pueden detectar la mayoría de los cambios que son visibles
bajo un microscopio en las pruebas citogenéticas, así como otros que no
se pueden observar.
Hibridización
fluorescente in situ:
la hibridización fluorescente in situ (fluorescent in situ
hybridization, FISH) es un procedimiento similar a la prueba
citogenética. Utiliza tintes fluorescentes especiales que sólo se
adhieren a ciertas partes de los cromosomas. La FISH puede encontrar la
mayoría de los cambios cromosómicos (como translocaciones) que son
visibles bajo un microscopio en las pruebas citogenéticas
convencionales, así como algunos cambios que son demasiado pequeños
para verlos con la prueba citogenética usual.
La prueba de FISH se puede usar para detectar cambios específicos en
los cromosomas. Se puede usar en muestras regulares de sangre y médula
ósea. Es muy precisa y generalmente se obtienen los resultados en un
par de días, razón por la cual esta prueba se usa ahora en muchos
centros médicos.
Reacción en cadena de la
polimerasa: ésta es una prueba de ADN de alta sensibilidad
que también puede encontrar algunos cambios cromosómicos tan pequeños
que no se pueden ver con un microscopio, incluso si la muestra tiene
muy pocas células de linfoma.
Estas pruebas también pueden detectar ciertos genes que han sido
"activados" y que están contribuyendo al crecimiento anormal de las
células del linfoma. Conforme los investigadores aprendan más sobre los
linfomas, estas pruebas se tornarán aún más importantes.
Otras pruebas de laboratorio
Los
análisis de sangre se pueden hacer para medir las cantidades de ciertos
tipos de células y químicos en la sangre. Auque no se usan para
diagnosticar linfoma, a veces pueden ayudar a determinar cuán avanzado
es el linfoma. En pacientes que se sabe tienen linfoma, si los
recuentos sanguíneos están bajos, esto pudiese indicar que el linfoma
está creciendo en la médula ósea y está afectando la formación de
nuevas células sanguíneas. Los resultados de otra prueba de sangre que
mide los niveles de lactato deshidrogenasa (LDH) a menudo estarán
anormalmente alta en la sangre de los pacientes con linfomas de
crecimiento rápido.
Otros análisis de sangre pueden ayudar a detectar problemas del hígado
o de los riñones causados por la propagación del linfoma o debidos a
los efectos secundarios de ciertos medicamentos de quimioterapia. Los
análisis de sangre también pueden ayudar a determinar si se necesita un
tratamiento para corregir los niveles bajos o altos de ciertos
minerales en sangre. Las pruebas también se pueden hacer para
asegurarse de que el proceso de coagulación de la sangre sea normal.
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X,
campos magnéticos o partículas radiactivas para obtener imágenes del
interior del cuerpo. Estos estudios por imágenes se pueden hacer por un
número de razones, incluyendo ayudar a encontrar un área sospechosa que
pudiera ser cancerosas, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y
ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.
Radiografía de tórax
Las radiografías de tórax se hacen a menudo para determinar si hay
ganglios linfáticos agrandados en esta área.
Tomografía computarizada
La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un tipo de
radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo.
Contrario a una radiografía regular, las CT pueden mostrar el detalle
en tejidos blandos (tal como órganos internos). Esta prueba puede
ayudar a indicar si cualquiera de sus ganglios linfáticos u órganos
están agrandados.
La tomografía es útil para detectar linfomas en el abdomen, la pelvis,
el tórax, la cabeza y el cuello.
En lugar de tomar una fotografía, como se hace la radiografía regular,
en este procedimiento se toman muchas fotografías mientras la máquina
rota a su alrededor. Luego una computadora combina estas fotografías en
imágenes detalladas de la parte de su cuerpo bajo estudio.
Antes del estudio, puede que le pidan que toma una solución de contrate
y/o reciba una inyección intravenosa (IV) de un tinte de contraste que
ayuda a delinear mejor las áreas anormales en el cuerpo. Usted pudiera
necesitar una línea intravenosa (IV) para inyectarle el material de
contraste. La inyección puede causar cierto enrojecimiento o bochorno
(sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son
alérgicas y les da urticaria o raras veces otras reacciones más graves
como dificultad para respirar y baja presión arterial. Asegúrese de
decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier
material de contraste utilizado para los rayos X.
Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse
inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el
estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner,
una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es
posible que se sienta un poco confinado por el anillo bajo el cual
permanece acostado durante la toma de imágenes.
Actualmente, la CT
espiral (también conocida como CT helicoidal) está
disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina
más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del
cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con
mucha más rapidez que con la CT convencional. Esto reduce la
probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento
del cuerpo. Además, reduce la dosis de radiación recibida durante el
estudio. Las secciones que se presentan en las imágenes son más finas,
lo que resulta en fotografías más detalladas.
En algunos casos, las tomografías computarizadas se usan para guiar con
precisión una biopsia con aguja a un área sospechosa. Para este
procedimiento, llamado biopsia
por aguja guiada por tomografía
computarizada, usted permanece en la camilla de la CT,
mientras un
radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la
localización de la masa. Las tomografías computarizadas se repiten
hasta que la aguja esté dentro de la masa. Entonces, se extrae una
muestra de biopsia y se observa con un microscopio.
Imágenes por resonancia
magnética
Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (magnetic
resonance imaging, MRI) proveen imágenes detalladas de los tejidos
blandos del cuerpo. Sin embargo, el MRI utiliza ondas de radio e imanes
potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas radiales es
absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el
tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora
traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo.
Un material de contraste, llamado gadolinio, a menudo se inyecta en una
vena antes de realizar el estudio para mostrar mejor los detalles. El
material de contraste usualmente no causa reacciones alérgicas.
Las imágenes por resonancia magnética son particularmente útiles para
examinar el cerebro y la médula espinal.
En comparación con la CT, el MRI toma más tiempo, a menudo hasta una
hora. Puede que durante la realización del estudio, permanezca acostado
dentro de tubo estrecho lo cual puede resultar incómodo y confinante
para algunas personas. Las nuevas máquinas de MRI más abiertas pueden
ser otra opción. La máquina de MRI produce un zumbido fuerte y
martillante que puede resultar incómodo. En algunos lugares se ofrecen
audífonos o tapones para los oídos con el fin de ayudar a bloquear este
ruido.
Ecografía
La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de
los órganos internos o masas. En esta prueba, se le coloca un pequeño
instrumento pequeño que parece micrófono y que se llama transductor
(que primero se lubrica con gel). Un transductor emite las ondas
sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los órganos. Una
computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que
aparece en una pantalla.
Se puede usar para observar los ganglios linfáticos cercanos a la
superficie del cuerpo o para observar ganglios linfáticos agrandados
dentro de su abdomen u órganos como el hígado y el bazo. También puede
detectar riñones que han crecido en tamaño debido a que el flujo de la
orina ha sido bloqueado por ganglios linfáticos agrandados. (No se
puede usar para observar órganos u ganglios linfáticos en el tórax
debido a que las costillas bloquean las ondas sonoras).
Esta prueba es fácil y en ella no se utiliza radiación. Simplemente el
paciente se acuesta sobre una mesa, y el técnico pasa el transductor
sobre el área del cuerpo que se está examinando.
Tomografía por emisión de positrones
Para la tomografía por emisión de positrones (positron emission
tomography, PET) se inyecta glucosa (una forma de azúcar), la cual
contiene un átomo radioactivo, en la sangre. Debido a que las células
cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente, éstas absorben grandes
cantidades de azúcar radiactivo. Entonces, una cámara especial puede
crear una imagen de las áreas de radioactividad en el cuerpo.
La PET puede ayudar a determinar si un ganglio linfático agrandado
contiene linfoma o si es benigno. La imagen no es muy detallada, como
en la CT o MRI, pero provee información útil sobre todo su cuerpo.
Además se puede usar para indicar si un linfoma está respondiendo al
tratamiento. Algunos médicos repetirán la PET después de uno o dos
cursos de quimioterapia. Si la quimioterapia surge efecto, los ganglios
linfáticos ya no adquieren la glucosa radioactiva. La PET también se
utiliza después del tratamiento para ayudar a decidir si los ganglios
linfáticos agrandados todavía contienen linfoma o si simplemente se
trata de tejido cicatricial.
Recientemente se han desarrollado nuevos dispositivos que combinan la
PET con la CT (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas
de mayor radioactividad en la PET con la apariencia más detallada de
esa área en la CT.
Gammagrafía con galio
Para este estudio, se inyecta una solución que contiene una dosis
pequeña de galio radioactivo en una vena, y el tejido linfático del
cuerpo la atrae. Entonces, una cámara especial puede detectar la
radioactividad y mostrar la ubicación del galio. Este estudio puede
encontrar tumores de linfoma en los huesos y en otros órganos.
Este estudio no se usa tanto como en el pasado, pues muchos médicos
optan por hacer la PET. Algunas veces, sigue siendo útil para localizar
áreas de linfoma que la PET pudiera pasar por alto. La gammagrafía con
galio no detecta la mayoría de los linfomas de crecimiento lento, pero
sí reconoce a muchos de los linfomas de crecimiento rápido (agresivos).
También ayuda a distinguir una infección de un linfoma cuando el
diagnóstico es incierto.
Gammagrafía ósea
Para este estudio se utiliza una sustancia radioactiva distinta
(tecnecio). Después de que se inyecta, viaja a las partes del hueso
afectadas. El linfoma a menudo causa daño en los huesos, y una
gammagrafía ósea podrá detectar esto. Sin embargo, la gammagrafía ósea
también detecta problemas que no estén relacionados con el cáncer,
tales como la artritis y las fracturas. Por lo general, este estudio no
se hace a menos que la persona esté presentando dolor de huesos o los
resultados de una prueba de laboratorio sugieran que el linfoma pudo
haber alcanzado los huesos.
¿Cómo se
clasifica por etapas el linfoma no Hodgkin?
Una vez que se diagnostica el linfoma no Hodgkin, se practican
diversas pruebas para determinar la etapa (estadio) de la enfermedad
(cuánto se ha propagado). El tratamiento y el pronóstico para un
paciente con linfoma no Hodgkin dependen de su tipo exacto y de su
etapa.
Las pruebas utilizadas para obtener información y clasificar la
enfermedad por etapas incluyen:
- Examen físico.
- Análisis de sangre.
- Estudios por imágenes, incluyendo radiografía del tórax y
CT o MRI del tórax/abdomen/pelvis (otras pruebas, tal como una PET
también se pueden emplear).
- La aspiración de la médula ósea y biopsia (se hace a
menudo, pero no siempre).
- Punción lumbar (no se hace a menudo).
Estas pruebas se describen en la sección ¿Cómo se diagnostica el
linfoma no Hodgkin?
Sistema Ann Arbor de
clasificación por
etapas
El sistema de clasificación por etapas más frecuentemente utilizado
para describir la extensión de un linfoma no Hodgkin en adultos se
denomina sistema Ann Arbor de clasificación por etapas. Las etapas por
lo general se clasifican con números romanos del I al IV (1-4). A los
linfomas que afectan los órganos que están fuera del sistema linfático
(órganos "extranodales") se les añade a su etapa la letra "E" (por
ejemplo, etapa IIE), mientras que a los que afectan el bazo se les
añade una S.
Etapa I
Si cualquiera de lo siguiente está presente, significa que la
enfermedad está en etapa I:
- El linfoma se encuentra en uno o más ganglios linfáticos en
solo una zona, como en el cuello, la ingle, la axila, etc.
- El cáncer se encuentra solamente en un área de un órgano
que está fuera del sistema linfático (IE).
Etapa II
Si cualquiera de lo siguiente está presente, significa que la
enfermedad está en etapa II:
- El linfoma está en dos o más grupos de ganglios linfáticos
en el mismo lado (superior o inferior) del diafragma (el músculo que
separa el tórax del abdomen). Por ejemplo, esto puede incluir los
ganglios en el área de la axila y el cuello, pero no la combinación de
los ganglios linfáticos de la axila y de la ingle.
- El linfoma se extiende localmente de un solo grupo de
ganglios linfáticos a los órganos cercanos (IIE). También puede afectar
otros grupos de ganglios linfáticos en el mismo lado del diafragma.
Etapa III
Si cualquiera de lo siguiente está presente, significa que la
enfermedad está en etapa III:
- El linfoma se encuentra en áreas de ganglios linfáticos a
ambos lados (superior e inferior) del diafragma.
- El cáncer también pudiera haberse propagado a un área u
órgano próximo a los ganglios linfáticos (IIIE), al bazo (IIIS) o a
ambos (IIISE).
Etapa IV
Si cualquiera de lo siguiente está presente, significa que la
enfermedad está en etapa IV:
- El linfoma se ha propagado desde fuera del sistema
linfático a un órgano que no está justamente adyacente a un ganglio
afectado.
- El linfoma se ha propagado a la médula ósea, el hígado, el
cerebro o la médula espinal, o la pleura (el revestimiento delgado de
los pulmones).
Junto con el número romano, a cada etapa también se le asigna una A o
una B. La letra "B" se añade (etapa IIIB, por ejemplo) si cualquiera
los siguientes “síntomas B” está presente:
- Pérdida de peso inexplicable (más del 10% de peso).
- Empaparse de sudor durante las noches.
- Fiebre inexplicable de al menos 101.5°F.
Por lo general, estos síntomas significan que la enfermedad es más
avanzada. Si ninguno de estos síntomas B está presente, se le añade a
la etapa la letra A.
El tipo y la etapa del linfoma proveen información útil sobre el
pronóstico de una persona, aunque para algunos tipos de linfomas
(especialmente los de rápido crecimiento) la etapa no es tan útil por
sí sola. En estos casos, otros factores les pueden dar a los médicos
una mejor idea sobre el pronóstico de una persona.
Índice internacional de
pronóstico
El índice internacional de pronóstico (IPI) se creó
originalmente
para ayudar a determinar el pronóstico para personas con linfomas de
rápido crecimiento. Sin embargo, también se ha probado útil para la
mayoría de los otros linfomas (aparte de los linfomas foliculares de
lento crecimiento que se discuten próximamente). El índice del linfoma
depende de cinco factores que se enumeran a continuación:
- La edad de la persona.
- La etapa del linfoma.
- Si está o no en los órganos que están fuera del sistema
linfático.
|
- Estado general de la persona: qué tan bien una persona
puede completar normalmente sus actividades diarias.
- El nivel de lactato deshidrogenasa (LDH) (séricos) en la
sangre (este nivel aumenta si hay tumores de rápido crecimiento).
| Factores
para un pronóstico bueno |
Factores
para un propósito adverso |
| Tener 60 o menos años de
edad |
Tener más de 60 años de
edad |
| Etapa I o II |
Etapa III o IV |
| No hay linfoma fuera de
los ganglios linfáticos, o el linfoma está sólo en un área fuera de los
ganglios linfáticos. |
Hay linfoma en más de un
órgano del cuerpo fuera de los ganglios linfáticos |
| Estado general de la
persona: puede funcionar y desenvolverse normalmente |
Estado general de la
persona: necesita mucha ayuda con las actividades diarias |
| LDH sérica normal |
LDH sérica elevada |
A cada factor pronóstico adverso se le asigna un punto. Las personas
sin ningún factor pronóstico adverso tendrían una puntuación de 0,
mientras que aquellas con todos los factores pronósticos adversos
tendrían una puntuación de cinco. El índice divide a las personas con
linfomas en cuatro grupos de riesgo:
- Bajo (0 o un factor pronóstico adverso).
- Bajo intermedio (dos factores pronósticos adversos).
- Alto intermedio (tres factores pronósticos adversos).
- Alto (cuatro o cinco factores pronósticos adversos).
En los estudios utilizados para crear el índice, aproximadamente el 75%
de las personas en el grupo del más bajo riesgo vivieron más de cinco
años, mientras que sólo alrededor del 30% de las personas en el grupo
del índice más alto vivió al menos cinco años. Estos números muestran
la diferencia que pueden hacer las puntuaciones del índice, pero se han
estado desarrollando tratamientos más nuevos desde entonces, por lo que
probablemente las tasas de supervivencia actuales son más altas.
El IPI permite que los médicos planeen mejor el tratamiento que si solo
se basaran en el tipo y etapa del linfoma. Se ha vuelto más importante
aun a medida que han ido surgiendo tratamientos nuevos y más eficaces
que a veces conllevan mayores efectos secundarios. El índice ayuda a
los médicos a determinar si estos tratamientos son necesarios. Además,
les provee información a los pacientes sobre lo que pueden esperar en
el futuro.
Índice internacional de pronóstico del
linfoma folicular
El índice internacional de pronóstico es útil para la mayoría de los
linfomas, pero no es tan útil para los linfomas foliculares, los cuales
tienden a ser de crecimiento más lento. Los médicos han creado un
índice internacional de pronóstico de linfoma folicular específicamente
para este tipo de linfoma. Este índice utiliza factores de pronóstico
ligeramente diferentes a los del índice internacional de pronóstico.
| Factores
para un pronóstico bueno |
Factores
para un propósito adverso |
| Tener 60 o menos años de
edad |
Tener más de 60 años de
edad |
| Etapa I o II |
Etapa III o IV |
| Hemoglobina de 12 g/dL o
más |
Hemoglobina menor de 12
g/dL |
| Cuatro o menos áreas de
ganglios linfáticos afectadas |
Más de cuatro áreas de
ganglios linfáticos afectadas |
| LDH sérica normal |
LDH sérica elevada |
A los pacientes se les asigna un punto para cada factor pronóstico
adverso. Las personas sin ningún factor pronóstico adverso tendrían una
puntuación de 0, mientras que aquellas con todos los factores
pronósticos adversos tendrían una puntuación de cinco. El índice
entonces divide a las personas con linfomas foliculares en tres grupos:
- Bajo riesgo: ningún o un factor pronóstico adverso.
- Riesgo intermedio: dos factores para un pronóstico adverso.
- Alto riesgo: tres o más factores pronósticos adversos.
El estudio utilizado para crear el índice internacional de pronóstico
del linfoma folicular incluyó las siguientes tasas de supervivencia:
| Grupo
de riesgo |
Tasa de
supervivencia a 5 años |
Tasa de
supervivencia a 10 años |
| Bajo riesgo |
91% |
71% |
| Riesgo intermedio |
78% |
51% |
| Alto riesgo |
53% |
36% |
Las tasas reflejan el número de personas que vivieron al menos cinco o
diez años después del diagnóstico (muchas personas viven por más
tiempo).
Última revisión / cambio realizado: 7-Ago.-2009
Última actualización completa: 7-Ago.-2009
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