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Detección y síntomas

En esta sección del Centro de Recursos contra el Cáncer de Tiroides usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas

¿Se puede encontrar temprano el cáncer de tiroides?

Muchos casos de cáncer tiroideo se pueden detectar tempranamente. De hecho, la mayoría de los cánceres tiroideos se detecta actualmente mucho más temprano que en el pasado y se trata con éxito. La mayoría de los cánceres tiroideos en etapa inicial se detecta cuando los pacientes les preguntan a sus médicos sobre los nódulos o protuberancias que han notado. Los profesionales de la salud detectan los otros cánceres durante un examen de rutina. Aunque es poco común, algunos cánceres tiroideos podrían no causar síntomas hasta que alcancen una etapa avanzada.

Si usted tiene síntomas inusuales, tales como una masa en el cuello o hinchazón en su cuello, debe concertar una cita con su médico de inmediato. Durante los exámenes físicos de rutina, asegúrese que su médico le haga un examen para detectar cáncer que incluya un examen de tiroides. Algunos médicos recomiendan que las personas se examinen su propio cuello dos veces al año para buscar cualquier crecimiento o bulto.

Algunas veces, los cánceres de tiroides se detectan cuando la gente se somete a estudios de ecografía (ultrasonido) debido a otros problemas de salud, tal como estrechamiento de la arteria carótida (la cual pasa por el cuello para suministrar sangre al cerebro) o glándulas paratiroides hiperactivas o agrandadas. Aunque los análisis de sangre o la ecografía de la tiroides a menudo encuentran cambios en la tiroides, estas pruebas no son recomendadas para la detección temprana a menos que haya una razón (como antecedente familiar) para sospechar que una persona está en riesgo aumentado de cáncer de tiroides.

Las personas con antecedentes familiares de carcinoma medular de tiroides (MTC) con o sin neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN 2) pudieran estar en alto riesgo de padecer este cáncer. La mayoría de los médicos recomiendan pruebas genéticas para estas personas cuando son jóvenes para ver si ellos tienen los cambios genéticos vinculados con el MTC. Para las personas que están en riesgo, pero que no se hacen las pruebas genéticas, existen pruebas de sangre que pueden ayudar a encontrar el MTC en una etapa temprana cuando aún puede ser curable. Las ecografías de la tiroides también se pueden hacer en personas de alto riesgo.



¿Cómo se diagnostica el cáncer de tiroides?

Signos y síntomas del cáncer de tiroides

La atención inmediata a los signos y síntomas es la mejor manera para diagnosticar temprano la mayoría de los cánceres de tiroides. El cáncer de tiroides puede causar cualquiera de los siguientes signos o síntomas locales:
  • Un nódulo, masa o hinchazón en el cuello, que algunas veces crece rápidamente.
  • Dolor en la parte frontal del cuello, que algunas veces sube hasta los oídos.
  • Ronquera u otros cambios en la voz que persiste.
  • Problemas de deglución (tragar alimento).
  • Problemas para respirar (sensación de estar respirando "a través de un popote" [sorbeto o pajilla]).
  • Tos persistente y que no se debe a un resfriado.

Si usted presenta cualquiera de estos signos o síntomas, hable con su médico inmediatamente. Muchas condiciones no cancerosas (y algunos otros cánceres de área del cuello) pueden causar algunos de estos mismos síntomas. Los nódulos tiroideos son comunes y usualmente benignos. No obstante, la única forma de saber con seguridad es haciéndose una evaluación médica. Mientras más temprano reciba usted el diagnóstico correcto, más temprano podrá comenzar su tratamiento y más eficaz será éste.


Historial médico y examen físico

Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer de tiroides, su médico querrá tomar una historia clínica completa. A usted le preguntarán sobre los síntomas, los posibles factores de riesgo y cualquier otro problema de salud o inquietud que usted tenga. Si alguien en su familia ha padecido cáncer de tiroides (especialmente cáncer medular de tiroides) o tumores de las glándulas suprarrenales, llamados feocromocitomas, es importante que se lo comunique a su médico, ya que esto pudiera indicar que usted está en alto riesgo de esta enfermedad.

Un examen físico provee otra información sobre los signos del cáncer de tiroides y otros problemas de salud. Durante el examen, su médico prestará especial atención al tamaño y firmeza de su tiroides y a cualquier agrandamiento de los ganglios linfáticos en su cuello.


Aspiración con aguja fina (FNA)


El diagnostico real de cáncer de tiroides se hace según los resultados de una biopsia, en la que se obtienen células del área sospechosa y se observan en un microscopio. La manera más simple de encontrar si un nódulo (o protuberancia) tiroideo es canceroso o no es con una biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés) del nódulo tiroideo.

Generalmente este tipo de biopsia se puede realizar en la oficina o clínica de su médico. Su médico colocará una aguja fina y hueca directamente en el nódulo para obtener células y unas pocas gotas de líquido en una jeringuilla. Generalmente, el médico repite el procedimiento dos o tres veces durante la misma cita para tomar muestras de varias áreas del nódulo. Posteriormente, se pueden observar las células con un microscopio para determinar si parecen cancerosas o benignas.

Antes de realizar la biopsia, se podría inyectar una anestesia local (medicamento para adormecer) en la piel encima del nódulo, pero en algunos casos quizá no se necesite un anestésico en lo absoluto. Una complicación potencial de la biopsia es el sangrado prolongado, aunque éste ocurre pocas veces excepto en las personas que tienen padecimientos hemorrágicos. Asegúrese de informarle con su médico si usted padece de estos trastornos.

Por lo general, se debe realizar esta prueba en todos los nódulos tiroideos que están lo suficientemente grandes como para ser palpados. Esto significa que son más grandes de un centímetro (alrededor de media pulgada) de ancho. Si un nódulo es demasiado pequeño como para ser palpado por el médico, algunas veces se pueden hacer biopsias FNA usando una máquina de ecografía para ayudar al médico a encontrar el lugar correcto donde colocar la aguja.

Puede que sea necesario repetir alrededor de dos de cada 10 pruebas, ya que la muestra no contenía suficientes células. Alrededor de siete de cada 10 biopsias FNA indicarán que el nódulo es benigno. El cáncer es diagnosticado claramente en sólo una de cada 20 aspiraciones con aguja fina.

Algunas veces los resultados de la prueba son sospechosos o atípicos. Esto ocurre cuando los hallazgos de la FNA no pueden indicar por seguro si el nódulo es benigno o maligno. En estos casos, es posible que se necesite una biopsia más compleja para obtener una mejor muestra, particularmente si el médico tiene razones para pensar que el nódulo puede ser canceroso. Este pudiera incluir una biopsia usando una aguja más grande, una biopsia “abierta” quirúrgica o una lobectomía (extirpación de la glándula en un lado de la tráquea). Las biopsias quirúrgicas se realizan en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente).


Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo determinar si un área sospechosa pudiera ser cancerosa, saber cuán lejos se ha propagado el cáncer y ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.


Radiografía de tórax

Se pudiera realizar una radiografía regular del tórax para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones, especialmente si usted tiene cáncer folicular de tiroides.


Ecografía

La ecografía, o sonografía, usa ondas sonoras para crear imágenes de su cuerpo. En esta prueba, se coloca un pequeño instrumento parecido a un micrófono y que se llama transductor en la piel frente a su glándula tiroidea. Emite ondas de sonido y recoge el eco que rebota en la tiroides. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla. Durante esta prueba no hay exposición a la radiación.

Este estudio es útil para determinar si un nódulo tiroideo es sólido o está lleno de líquido. También se puede usar para examinar la cantidad y tamaño de los nódulos tiroideos. Algunas veces, una ecografía de un nódulo puede mostrar características que sugieran que probablemente sea canceroso, pero no se puede predecir con seguridad si es maligno. Para los nódulos tiroideos que son muy pequeños como ser palpados, esta prueba se puede usar para guiar una aguja de biopsia hacia el nódulo para obtener una muestra. Aun cuando el nódulo es lo suficientemente grande como para palparlo, algunos médicos prefieren usar una ecografía para guiar la aguja.

La ecografía también puede ayudar a determinar si hay algún ganglio linfático adyacente agrandado debido a la propagación del cáncer de tiroides. Muchos especialistas de la tiroides recomiendan ecografía para todos los pacientes con nódulos tiroideos que son lo suficientemente grandes como para palparlos.


Tomografía computarizada

La tomografía computarizada es una prueba de rayos X que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego una computadora combina estas fotografías en imágenes de secciones de la parte del cuerpo que se estudia. A diferencia de los rayos X regulares, las CT crean imágenes de los tejidos blandos del cuerpo.

Después de tomar el primer conjunto de fotografías, es posible que le pidan que tome una solución de contraste o que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte el tinte de contraste. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. Entonces se procede con tomar un segundo conjunto de imágenes.

El contraste puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presentan erupciones. Raramente, se presentan reacciones más graves como dificultad para respirar o baja presión sanguínea. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

En años recientes, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal) ha estado disponible en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina más rápida. La parte del escáner de la máquina gira alrededor del cuerpo continuamente, permitiéndoles a los médicos obtener imágenes con mucha más rapidez que con la CT convencional. Esto reduce la probabilidad de tomar imágenes borrosas como resultado del movimiento que ocasiona la respiración. Además, reduce la dosis de radiación recibida durante el estudio. La ventaja mayor puede ser que las “secciones” que se presentan en las imágenes son más finas, lo que resulta en fotografías más detalladas que les permiten a los médicos observar áreas sospechosas de diferentes ángulos.

Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse inmóvil sobre una mesa mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo dentro del cual permanece acostado durante la captura de las imágenes.

La CT puede ayudar a determinar la localización y el tamaño de los cánceres de tiroides y si ellos se han propagado a áreas cercanas, aunque la ecografía es el estudio que usualmente se hace. Además, una CT se puede usar para determinar si hay propagación a órganos distantes, tal como a los pulmones.

En algunos casos, una tomografía computarizada puede también ser usadas para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer. Para la biopsia con aguja guiada por tomografía computarizada, usted permanece en la mesa de CT, mientras un radiólogo hace avanzar una aguja de biopsia hacia la ubicación de la masa. La exploración por CT continúa hasta que los médicos puedan ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Entonces, una muestra de biopsia se extirpa y examina con el microscopio.

Una desventaja de la CT para el cáncer de tiroides diferenciado es que el tinte de contraste de la CT contiene yodo, lo que interfiere con las gammagrafías con yodo radiactivo.  Por esta razón, muchos médicos prefieren las imágenes por resonancia magnética (MRI) en lugar de una CT.

Imágenes por resonancia magnética

Al igual que la CT, las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) se pueden usar para saber si hay cáncer en la tiroides o cáncer que se ha propagado a partes cercanas o distantes del cuerpo, aunque la ecografía usualmente es el estudio de la tiroides que se hace primero. El MRI puede proveer imágenes muy detalladas de los tejidos blandos, tal como la glándula tiroidea. Las imágenes por resonancia magnética son también muy útiles para examinar el cerebro y la médula espinal.

Los exámenes con imágenes por resonancia magnética utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Un material de contraste, llamado gadolinium, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar mejor los detalles.

El procedimiento para obtener el MRI es un poco más incómodo que las pruebas de CT. En primer lugar, toman más tiempo, con frecuencia hasta una hora. Segundo, usted debe permanecer acostada dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede molestar a las personas que sufren de claustrofobia (temor a lugares encerrados). Algunas veces, las máquinas más nuevas “MRI abiertas” pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor, si es necesario. La máquina también produce un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos centros proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear este ruido.


Gammagrafía de medicina nuclear

La gammagrafía de medicina nuclear (radionúclidos) conlleva administrar en el cuerpo sustancias con pequeñas cantidades de radiación y luego detectar con cámaras especiales a donde acuden las sustancias. Estos estudios pueden ayudar a localizar las células en el cuerpo que no se están comportando normalmente, aunque estas pruebas no proveen imágenes muy detalladas.

Gammagrafías con yodo radiactivo: para esta prueba, se administra por la boca (usualmente en forma de pastilla) o se inyecta por vena una pequeña cantidad de yodo radioactivo.  El yodo radioactivo también se usa para tratar el cáncer de tiroides diferenciado (papilar, folicular y células de Hürthle), pero en dosis mucho más elevadas. La glándula tiroidea (o las células tiroideas en cualquier parte del cuerpo) absorbe el yodo con el tiempo, y se usa una cámara especial varias horas después para ver a dónde se ha dirigido la radioactividad.

Para una gammagrafía tiroidea, la cámara se coloca frente a su cuello para medir la cantidad de radiación en la glándula. Las áreas anormales de la glándula tiroides que contienen menos radioactividad que el tejido circundante se llaman nódulos fríos, y áreas que atraen más radiación se llaman nódulos calientes. Por lo general, los nódulos calientes no son cancerosos, pero los nódulos fríos pueden ser benignos o cancerosos. Debido a que tanto los nódulos benignos como los cancerosos pueden aparecer fríos, esta prueba no puede diagnosticar por sí sola el cáncer de tiroides.

Las gammagrafías con yodo radioactivo se usan frecuentemente en el cuidado y manejo de los pacientes con cáncer tiroideo diferenciado. Debido a que las células del cáncer medular de tiroides no captan el yodo, no se usan las gammagrafías con yodo radioactivo en este cáncer. Si una biopsia determina la presencia de un cáncer de tiroides, las gammagrafías con yodo radioactivo a todo el cuerpo son muy útiles para detectar una propagación potencial por todo el cuerpo de los cánceres de tiroides diferenciados. Las gammagrafías que se hacen después de la cirugía también pueden ayudar a determinar qué tan lejos se ha propagado el cáncer de tiroides, si es que se ha propagado.

Si se extirpa toda la glándula tiroides debido a cáncer, se pueden realizar gammagrafías con yodo radioactivo frecuentemente. La gammagrafía será más sensible en este caso ya que una mayor cantidad del yodo radioactivo es recogido por las células del cáncer tiroideo que se ha propagado en algún otro lugar.

Las gammagrafías con yodo radioactivo funcionan mejor si los pacientes tienen niveles altos de la hormona estimulante de tiroides (TSH, por sus siglas en inglés, o tirotropina). Estos niveles pueden ser aumentados al suspender las pastillas de hormona tiroidea por varios días a varias semanas antes del estudio. Esto produce niveles bajos de hormona tiroidea, haciendo que la glándula pituitaria segregue más TSH, lo que estimula las células cancerosas a absorber el yodo radioactivo. Aunque este hipotiroidismo intencional es temporal, puede causar síntomas como cansancio, depresión, aumento de peso, somnolencia, estreñimiento, dolores musculares y dificultad para concentrase. Actualmente se encuentra disponible una forma inyectable de tirotropina que puede aumentar los niveles de TSH en el paciente antes de la gammagrafía con yodo radioactivo, por lo que es posible que no sea necesario suspender el reemplazo de hormona tiroidea por un período de tiempo prolongado.

Debido a que el yodo que ya se encuentra en el cuerpo puede interferir con este estudio, a las personas usualmente se les pide que no consuman alimentos o medicinas que contengan yodo días antes de la gammagrafía.

Tomografía de emisión de positrones: la tomografía de emisión de positrones (PET) después de inyectar glucosa (una forma de azúcar) que contiene un átomo radioactivo en la sangre. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades del azúcar radioactivo. Entonces, una cámara especial puede crear una imagen de las áreas de radioactividad en el cuerpo.

Este estudio puede ser muy útil si el cáncer de tiroides es uno que no absorbe yodo radioactivo. En esta situación, la PET puede indicar si el cáncer se ha propagado.

La PET no muestra detalles anatómicos tan claramente como una CT o un MRI, pero algunas de las máquinas más nuevas pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan).  Esto les permite a los médicos ver áreas que se iluminan en la PET con más detalles.

Gammagrafía con octreótido: algunas veces se podría realizar una gammagrafía con octreótido, que usa una hormona marcada radiactivamente, para determinar si hay propagación del cáncer medular de tiroides. Debido a que estos cánceres no absorben el yodo, las gammagrafías con yodo radioactivo no se pueden utilizar.



Análisis de sangre

Ningún análisis de sangre puede indicar si un nódulo tiroideo es canceroso o no. Sin embargo, las pruebas de los niveles sanguíneos de la hormona estimulante de tiroides (TSH, por sus siglas en inglés) se podrían utilizar para estudiar la actividad general de su glándula tiroides. Esta información se puede usar para ayudar a escoger los estudios por imágenes (ecografía o gammagrafías nucleares) para la evaluación inicial de un nódulo tiroideo.  Los niveles de las hormonas tiroideas (T3 y T4) también se pueden medir para obtener una idea de la función de la glándula tiroidea.

La tiroglobulina es una proteína producida por la glándula tiroides. La medida del nivel de esta proteína en la sangre no se puede utilizar para diagnosticar cáncer de tiroides. Sin embargo, después de la extirpación de la mayor parte de la tiroides mediante cirugía y la destrucción de las células normales restantes mediante yodo radioactivo (usando altas dosis de tratamiento), los niveles de tiroglobulina en la sangre deben ser muy bajos. Si los niveles no son bajos, esto pudiese significar que el cáncer de tiroides sigue presente. Un aumento en el nivel es un signo de que el cáncer puede estar regresando.

Si se sospecha la presencia de un carcinoma medular de tiroides (MTC), o si usted tiene un antecedente familiar de la enfermedad, los análisis de sangre para los niveles de calcitonina pueden ayudar a indicar si el MTC pudiera estar presente. Esta prueba también es útil para determinar la presencia de una posible recurrencia después del tratamiento del MTC. Debido a que la calcitonina puede afectar los niveles de calcio en la sangre, es posible que estos niveles también sean analizados. Las personas con MTC a menudo tienen altos niveles sanguíneos de una proteína llamada antígeno carcinoembrionario (CEA). Algunas veces, las pruebas de CEA pueden ayudar a determinar se hay cáncer.

Es posible que también se le hagan otras pruebas de sangre. Por ejemplo, si usted se va a someter a una cirugía, se realizarán pruebas para: verificar los recuentos de células sanguíneas, determinar si hay padecimientos hemorrágicos y verificar la función de su hígado y sus riñones.

 

¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de tiroides?

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar si el cáncer se ha propagado y, de ser así, hasta dónde. La etapa de un cáncer es uno de los factores más importante para seleccionar las opciones de tratamiento y para predecir su probabilidad de cura y supervivencia a largo plazo.

La clasificación por etapas se basa en los resultados del examen físico, la biopsia  y los estudios por imágenes (ecografía, CT, MRI, radiografía del tórax, y/o medicina nuclear), los cuales se describen en la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de tiroides?”.


El sistema de TNM de clasificación por etapas

Un sistema de clasificación por etapas es una forma convencional para el equipo de profesionales que atiende el cáncer de resumir cuán grande es el cáncer y qué tan lejos se ha propagado. Pídale a su médico que le explique la clasificación por etapas del cáncer de tiroides de una forma en la que usted entienda para que pueda desempeñar una función más activa en la toma de decisiones, basadas en la información, sobre su tratamiento.

El sistema que se usa con más frecuencia para describir las etapas de los cánceres es el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC). El sistema TNM describe tres piezas clave de información:
  • La letra T indica el tamaño del tumor primario y si éste ha crecido hacia el interior de las áreas cercanas.

  • La N describe la extensión de la propagación a los ganglios linfáticos regionales (nódulos). Los ganglios linfáticos son pequeños grupos, en forma de fríjol, de células del sistema inmunitario que son importantes en la lucha contra las infecciones. Las células de la cavidad oral o cánceres orofaringeales pueden pasar a los ganglios linfáticos en el área del cuello.

  • La M indica si el cáncer se propagó (ha hecho metástasis) a otros órganos del cuerpo. (El lugar más común a donde se propaga el cáncer de tiroides es el pulmón. Los próximos lugares más comunes son el hígado y los huesos).

Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores. Los números del 0 al 4 indican gravedad en orden ascendente. La letra X significa "no puede ser evaluado porque la información no está disponible".


Categorías T del cáncer de tiroides:

TX: no se puede evaluar el tumor primario.
T0: no existe evidencia de tumor primario.
T1: el tumor es de 2 cm (ligeramente menor de una pulgada) de ancho o más pequeño.
T2: el tumor es entre 2 cm y 4 cm (ligeramente menor de 2 pulgadas) de ancho.
T3: el tumor es más grande de 4 cm o ha comenzado a crecer en los tejidos adyacentes fuera de la tiroides.
T4a: el tumor de cualquier tamaño ha crecido extensamente fuera de la glándula tiroides en los tejidos cercanos del cuello.
T4b: el tumor ha vuelto a crecer hacia la columna vertebral o en los vasos sanguíneos grandes que están cercanos.


Categorías T de los cánceres de tiroides anaplásicos:

T4a: el tumor continúa dentro de la tiroides y pudiera ser extirpado mediante cirugía.
T4b: el tumor creció fuera de la tiroides y no se puede extirpar mediante cirugía.


Categorías N del cáncer de tiroides:

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales (cercanos).
N0: no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes.
N1: propagación a los ganglios linfáticos adyacentes.
N1a: propagación a los ganglios linfáticos alrededor de la tiroides en el cuello (cervical).
N1b: propagación a los ganglios linfáticos en los lados del cuello (cervical lateral) u parte superior del tórax (mediastino superior).


Categorías M del cáncer de tiroides:

MX: no se puede evaluar la presencia de metástasis (propagación) a distancia.
M0: no hay metástasis a distancia.
M1: presencia de metástasis a distancia que afecta los ganglios linfáticos distantes, órganos internos, huesos, etc.



Agrupación por etapas

Para aclarar más esta información, las descripciones TNM se pueden agrupar en una etapa del I al IV. A diferencia que la mayoría de los cánceres, los cánceres de tiroides se agrupan en etapas de una forma en la que se toma en cuenta tanto el subtipo de cáncer como la edad del paciente.


Para carcinoma papilar o folicular de tiroides (cáncer de tiroides diferenciado)

Las personas más jóvenes tienen menores probabilidades de morir a causa del cáncer tiroideo diferenciado (papilar o folicular). Los agrupamientos por etapas TNM para estos cánceres toman en cuenta este hecho; por lo tanto, todas las personas menores de 45 años con cáncer papilar de tiroides, por ejemplo, tienen etapa I si no tienen propagación a distancia y etapa II si tienen metástasis a distancia fuera del cuello y los ganglios linfáticos del mediastino superior.

Pacientes menores de 45 años:

Etapa I (cualquier T cualquier N, M0): el tumor puede ser de cualquier tamaño y podría o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes. No se ha propagado a áreas distantes.

Etapa II (cualquier T, cualquier N, M1): el tumor puede ser de cualquier tamaño y podría o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes. Se ha propagado a áreas distantes.


Pacientes de 45 años o más:

Etapa I (T1, N0, M0): el tumor mide menos de 2 cm de ancho y no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes o a áreas distantes.

Etapa II (T2, N0, M0): el tumor mide de 2 a 4 cm de ancho y no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes o a áreas distantes.

 Etapa III (T3, N0, M0 o T1a T3, N1a, M0): aplica uno de lo siguiente:
  • El tumor mide más de 4 cm o ha crecido ligeramente fuera de la tiroides, pero no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes o a áreas distantes.

  • El tumor es de cualquier tamaño y se ha propagado a los ganglios linfáticos que rodean la tiroides en el cuello (nódulos cervicales), pero no a localizaciones distantes.

Etapa IVA (T4a, N0 a N1a, M0 o T1 a T4, N1b, M0): aplica uno de lo siguiente:
  • El tumor es de cualquier tamaño y ha crecido fuera de la glándula tiroides hasta invadir los tejidos cercanos del cuello. Puede o no haberse propagado a los ganglios linfáticos alrededor de la tiroides en el cuello (nódulos cervicales) No se ha propagado a áreas distantes.

  • El tumor es de cualquier tamaño y puede haberse propagado fuera de la glándula tiroides. Se ha propagado a los ganglios linfáticos en el lado del cuello (nódulos cervicales laterales) u parte superior del tórax (nódulos del mediastino superior), pero no a lugares distantes.

Etapa IVB (T4b, cualquier N, M0): el tumor es de cualquier tamaño y ha crecido de nuevo hacia la columna vertebral o hacia los vasos sanguíneos grandes adyacentes. Puede que se haya propagado o no a los ganglios linfáticos adyacentes, pero no se ha propagado a sitios distantes.

Etapa IVC (cualquier T, cualquier N, M1): el tumor es de cualquier tamaño y puede que se haya propagado o no fuera de la glándula tiroides. Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes. Se ha propagado a áreas distantes.



Para carcinoma medular tiroideo

La agrupación por etapas del carcinoma medular de tiroides en las personas de cualquier edad es la misma para el carcinoma papilar o folicular en las personas mayores de 45 años de edad.


Para carcinoma de tiroides anaplásicos/indiferenciado

Todos los cánceres tiroideos anaplásicos se consideran en etapa IV, lo que refleja el mal pronóstico de este tipo de cáncer.

Etapa IVA (T4a, cualquier N, M0): el tumor continúa dentro de la tiroides y pudiera ser extirpado mediante cirugía. Puede que se haya propagado o no a los ganglios linfáticos adyacentes, pero no se ha propagado a sitios distantes.

Etapa IVB (T4b, cualquier N, M0): el tumor creció fuera de la tiroides y no se puede extirpar mediante cirugía. Puede que se haya propagado o no a los ganglios linfáticos adyacentes, pero no se ha propagado a sitios distantes.

Etapa IVC (cualquier T, cualquier N, M1): el tumor es de cualquier tamaño y puede que se haya propagado o no fuera de la glándula tiroides. Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes. Se ha propagado a áreas distantes.

Cáncer recurrente (recaída)

Ésta no es una etapa real en el sistema TNM. La enfermedad recurrente (recaída) significa que el cáncer ha regresado (recurrido) después del tratamiento. El cáncer tiroideo generalmente regresa en el cuello, pero pudiera aparecer nuevamente en otra parte del cuerpo (por ejemplo, los ganglios linfáticos, los pulmones o los huesos). Los médicos pueden asignar una nueva etapa basándose en qué lejos se ha propagado el cáncer, pero esto no es usualmente un proceso tan formal como la clasificación por etapas original. La presencia de enfermedad recurrente no cambia la clasificación formal original.

Si usted tiene alguna pregunta acerca de la etapa de su cáncer o cómo ésta afectará su tratamiento, no dude en preguntarle a su médico.


Supervivencia del cáncer de tiroides por tipo y etapa

Las siguientes estadísticas de supervivencia provienen del manual de clasificación de etapas de la AJCC (6th ed.). Existen algunos puntos importantes a señalar sobre estos números:
  • La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de los pacientes que viven al menos cinco años después del diagnóstico. Muchos de estos pacientes viven mucho más de cinco años después de su diagnóstico. Las tasas de supervivencia relativa a cinco años (como los números que se presentan más adelante) no incluyen pacientes que mueren de otras causas. Se consideran la manera más precisa de describir el pronóstico para las personas con un tipo y etapa particular de cáncer.

  • Estos números se obtuvieron de pacientes que fueron tratados entre 1985 y 1991. Aunque estos números están dentro de los más actuales que tenemos disponibles, ellos representan a personas que fueron diagnosticadas y tratadas por primera vez hace al menos de 15 a 20 años. Los avances en el tratamiento desde entonces se traduce en un pronóstico probablemente mejor para las personas que hoy día son diagnosticadas con estos cánceres.

  • Las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser útiles como una guía general, pero puede que éstas no representen de una forma precisa el pronóstico de una persona. Un número de otros factores, incluyendo las características de otro tumor, la edad y el estado de salud general de una persona también pueden afectar el pronóstico. Probablemente su médico sea una buena fuente de información para saber si estos números pueden aplicar en su caso, ya que él o ella está familiarizado con los aspectos de su situación particular.

Cáncer papilar de tiroides

Etapa Tasa de supervivencia relativa a cinco años
I 100%
II 100%
III 96%
IV 45%


Cáncer folicular de tiroides:

Etapa Tasa de supervivencia relativa a cinco años
I 100%
II 100%
III 79%
IV 47%

Nota: todos los pacientes en etapas III y IV con cáncer papilar o folicular de tiroides tienen, por definición, más de 45 años de edad.

Cáncer medular tiroideo:

Etapa Tasa de supervivencia relativa a cinco años
I 100%
II 97%
III 78%
IV 24%

Anaplásico

La tasa de supervivencia relativa a cinco años para los carcinomas anaplásicos (o indiferenciados), los cuales se consideran todos como etapa IV, es de aproximadamente 9%.


Última revisión / cambio realizado:  24-Jul.-2009
Última actualización completa:   24-Jul.-2009

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