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Detección y síntomas

En esta sección del Centro de Recursos contra Leucemia Aguda en el Adulto usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas

¿Se puede detectar la leucemia aguda en el adulto en sus primeras etapas?

Para muchos tipos de cáncer el diagnóstico en las etapas más iniciales posibles hace que el tratamiento sea más eficaz. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda pruebas de detección para el diagnóstico de ciertos tipos de cáncer en sus primeras etapas en personas que no presentan síntomas.

En la actualidad, no hay pruebas especiales que se puedan recomendar para detectar la leucemia aguda en sus primeras etapas. La mejor forma de detectar la leucemia en sus inicios es reportando cualquier signo o síntoma al médico de inmediato. Un seguimiento constante es importante para los pacientes con una anomalía genética conocida que aumente su riesgo de leucemia aguda, para los pacientes con síndromes mielodisplásicos y para los sobrevivientes del cáncer tratados con ciertos medicamentos quimioterapéuticos.

¿Cómo se diagnostica la leucemia aguda en el adulto?

Signos y síntomas de la leucemia aguda

La leucemia aguda puede causar muchos signos y síntomas diferentes. La mayoría de ellos ocurre en todos los tipos de leucemia aguda, pero algunos son particularmente comunes en ciertos subtipos.

Los pacientes con leucemia aguda con frecuencia presentan varios síntomas generalizados. Éstos pueden incluir pérdida de peso, fiebre y pérdida del apetito. Por supuesto que éstos no son específicos para la leucemia aguda y son causados con más frecuencia por algo no relacionado con el cáncer.

La mayoría de los signos y síntomas de la leucemia aguda es resultado de una escasez de células normales de la sangre debido al desplazamiento de la médula ósea productora de sangre normal por las células leucémicas. Como resultado, las personas no tienen suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas funcionando correctamente.

La anemia, una escasez de glóbulos rojos, ocasiona dificultad para respirar, cansancio excesivo y un color "pálido" en la piel.

No tener suficientes glóbulos blancos normales (leucopenia) y, en particular, muy pocos granulocitos maduros (neutropenia o granulocitopenia) aumenta el riesgo de contraer infecciones. Aunque la leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos y los pacientes con leucemia pueden tener niveles muy altos de glóbulos blancos, las células de la leucemia aguda no protegen contra las infecciones. La trombocitopenia (no tener plaquetas suficientes para taponar los orificios en los vasos sanguíneos dañados) puede ocasionar un exceso de moretones, pérdida de sangre, hemorragias nasales frecuentes o graves y sangrado por las encías.

La propagación de las células leucémicas fuera de la médula ósea, llamada propagación extramedular, puede incluir al sistema nervioso central (el cerebro y la médula espinal), los testículos, los ovarios, los riñones y otros órganos. Los síntomas de la leucemia del sistema nervioso central (CNS, en inglés) incluyen dolor de cabeza, debilidad, convulsiones, vómitos, dificultad para mantener el equilibrio y visión borrosa. Algunos pacientes experimentan dolor en los huesos o en las articulaciones causado por la propagación de las células leucémicas a la superficie de los huesos o hacia dentro de las articulaciones desde la cavidad de la médula.

La leucemia ocasiona con frecuencia el agrandamiento del hígado y del bazo, dos órganos ubicados a la derecha y a la izquierda, respectivamente, del abdomen. El agrandamiento de estos órganos se manifestaría como una sensación de llenura, o hasta inflamación, del vientre. Estos órganos están cubiertos usualmente por las costillas inferiores pero, cuando se agrandan, el médico puede palparlos al examinar al paciente.

La leucemia se puede propagar a los ganglios linfáticos. Si los ganglios afectados están cerca de la superficie del cuerpo (los ganglios linfáticos a los lados del cuello, en la ingle, en el área de las axilas, sobre la clavícula, etc.), el paciente o el proveedor de atención a la salud puede notar la inflamación. También puede ocurrir inflamación de los ganglios linfáticos dentro del tórax o del abdomen, pero sólo se puede detectar mediante estudios por imágenes tales como la tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) o las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés).

La leucemia mielógena aguda, en particular la M5 o forma monocítica, se puede propagar a las encías, causando inflamación, dolor y sangrado. La propagación a la piel puede dar origen a pequeños puntos pigmentados (coloreados) que pueden parecer una erupción común. Una acumulación tumoral de células de la leucemia mielógena aguda debajo de la piel o en otras partes del cuerpo recibe el nombre de cloroma o sarcoma granulocítico.

El tipo de la leucemia linfocítica aguda de células T afecta con frecuencia al timo. Un timo agrandado puede presionar en los alrededores de la tráquea causando tos, dificultad para respirar o hasta sofocación. La vena cava superior (SVC, por sus siglas en inglés), una vena grande que transporta la sangre de la cabeza y los brazos de regreso al corazón, pasa próxima al timo. El crecimiento de las células leucémicas puede comprimir la vena cava superior y causar inflamación de la cabeza y de los brazos, conocida como síndrome de la vena cava superior. Esto puede afectar también al cerebro y constituir una amenaza para la vida. Los pacientes con el síndrome de la vena cava superior necesitan tratamiento inmediato.

Tipos de muestras utilizadas en el diagnóstico y evaluación de la leucemia

Si los signos y síntomas sugieren que un paciente tiene leucemia, el médico necesitará tomar muestras de las células de la sangre y de la médula ósea del paciente para hacer un diagnóstico preciso. También se pueden tomar muestras de otros tejidos y células para guiar el tratamiento.

Recuento y examen de las células sanguíneas: Los cambios en las cantidades de los diferentes tipos de células sanguíneas y la apariencia de estas células bajo el microscopio ayudan en el diagnóstico de la leucemia. La mayoría de los pacientes con leucemia aguda (leucemia linfocítica aguda o leucemia mielógena aguda) tienen demasiados glóbulos blancos en la sangre y no tienen suficientes glóbulos rojos ni plaquetas. Además, muchos de estos glóbulos blancos serán blastos, un tipo de célula que se encuentra normalmente en la médula ósea pero no en la sangre circulante. Estas células inmaduras no funcionan normalmente. Aun cuando estos hallazgos sugieren la presencia de leucemia, por lo general la enfermedad no se puede diagnosticar con seguridad sin obtener una muestra de las células de la médula ósea.

Pruebas de la médula ósea: En la aspiración de médula ósea se usa una aguja fina y una jeringa para extraer una pequeña cantidad de médula ósea líquida (alrededor de una cucharadita). Durante un procedimiento de biopsia de médula ósea, se extirpa una pequeña porción cilíndrica de hueso y médula (alrededor de 1/16 de pulgada de diámetro por ½ de pulgada de largo) con una aguja ligeramente más grande. Por lo general ambas muestras se toman al mismo tiempo de la parte posterior del hueso de la cadera. Estas pruebas se usan para diagnosticar la leucemia y, más tarde, para saber si la leucemia está respondiendo al tratamiento.

Pruebas químicas de la sangre: Estas pruebas miden la cantidad de ciertos químicos en su sangre pero no se usan para diagnosticar la leucemia. En los pacientes que ya se sabe que tienen leucemia, estas pruebas ayudan a detectar problemas en el hígado y los riñones debidos a los daños causados por la propagación de las células leucémicas o a los efectos secundarios de ciertos medicamentos quimioterapéuticos. Estas pruebas ayudan también a determinar si se necesita tratamiento para corregir los niveles anormalmente bajos o altos de ciertos minerales en la sangre.

Biopsia por escisión de los ganglios linfáticos: Un cirujano extirpa todo el ganglio linfático (biopsia por escisión). Si el ganglio está cerca de la superficie de la piel, la operación es sencilla y se puede efectuar utilizando un anestésico local (medicamento para adormecer), pero si el ganglio está dentro del tórax o del abdomen, se usa anestesia general (el paciente está dormido). Este procedimiento es importante para diagnosticar los linfomas, pero sólo se necesita en muy raras ocasiones para las leucemias.

Punción lumbar: Se introduce una aguja pequeña en la cavidad espinal en la parte baja de la espalda (debajo del nivel de la médula espinal) a fin de extraer líquido cefalorraquídeo (CSF, por sus siglas en inglés) para examinarlo en busca de células leucémicas.

Pruebas de laboratorio utilizadas para diagnosticar y clasificar la leucemia

Un médico con entrenamiento especial en enfermedades de la sangre y del tejido linfoide examina bajo el miscroscopio todas las muestras de biopsias (médula ósea, tejido de ganglio linfático, sangre y líquido cefalorraquídeo). Usualmente un patólogo (médico especializado en el diagnóstico de las enfermedades por medio de pruebas de laboratorio) examina las muestras y con frecuencia las revisa también el hematólogo/oncólogo del paciente (médico especializado en el tratamiento médico del cáncer y de las enfermedades de la sangre). Los médicos observarán el tamaño y la forma de las células y si su citoplasma contiene gránulos (agrupaciones microscópicas de enzimas y otras substancias químicas que ayudan a los glóbulos blancos a combatir las infecciones).

Basados en el tamaño, la forma y los gránulos de las células, los médicos pueden clasificar las células de la médula ósea en tipos específicos. Un elemento importante de esta clasificación celular es si las células parecen maduras (se parecen a las células normales de la sangre circulante, que pueden combatir las infecciones y ya no son capaces de reproducirse) o inmaduras (no tienen las características de las células normales de la sangre circulante, ni son eficaces para combatir las infecciones y se pueden reproducir). Las células más inmaduras reciben el nombre de blastos.

El porcentaje de células que son blastos es un factor particularmente importante. Para un diagnóstico de leucemia aguda por lo general se requiere tener al menos un 30% de blastos en la médula. Para considerar que un paciente está en remisión, el porcentaje de blastos no debe ser superior al 5%. A veces este examen no proporciona una respuesta definitiva y se necesitan otras pruebas de laboratorio.

Citoquímica: Después de colocar las células de la muestra en el portaobjetos de vidrio, se exponen a colorantes (tintes) químicos que son atraídos por, o reaccionan con, sólo algunos tipos de células leucémicas. Estos colorantes ocasionan un cambio de color que se puede ver sólo bajo el microscopio. Por ejemplo, un colorante hace que los gránulos de la mayoría de las células de la leucemia mielógena aguda aparezcan como puntos negros en el microscopio, pero no hace que las células de la leucemia linfocítica aguda cambien de color.

Citometría de flujo: Esta técnica se usa a veces para examinar las células de las muestras de la médula ósea, los ganglios linfáticos y la sangre. Es muy precisa para determinar el tipo exacto de leucemia. Una muestra de las células se trata con anticuerpos especiales y se pasa por delante de un rayo láser. Cada anticuerpo se une solamente a ciertos tipos de células leucémicas. Si la muestra contiene esas células, el láser hará que emitan una luz que se mide y analiza con una computadora. Los grupos de células se pueden separar y contar mediante estos métodos.

Inmunocitoquímica: Al igual que en la citometría de flujo, las células de la aspiración de médula ósea o de la muestra de biopsia se tratan con anticuerpos especiales. Pero en vez de utilizar un láser y una computadora para el análisis, la muestra se trata de manera que ciertos tipos de células cambien de color. El cambio de color se puede ver sólo en el microscopio. Al igual que la citometría de flujo, este procedimiento es útil para distinguir los diferentes tipos de leucemia entre sí y de otras enfermedades.

Citogenética: Las células humanas normales contienen 46 cromosomas, partes de ADN y proteína que controlan el metabolismo y el crecimiento celular. En ciertos tipos de leucemia, parte de un cromosoma se puede unir a parte de un cromosoma diferente. Este cambio, llamado translocación, se puede observar usualmente bajo el microscopio. Reconocer estas translocaciones ayuda a identificar ciertos tipos de leucemias linfocíticas agudas y leucemias mielógenas agudas y es importante para determinar el pronóstico del paciente. Algunos tipos de leucemias tienen un número anormal de cromosomas; por ejemplo, las células de la leucemia linfocítica aguda con más de 50 cromosomas son más sensibles a la quimioterapia. Las que tienen menos de 46 son más resistentes a la quimioterapia.

Las pruebas por lo general toman alrededor de tres semanas, porque las células leucémicas tienen que crecer en los recipientes de laboratorio durante un par de semanas antes de que sus cromosomas estén en condiciones de ser observados bajo el microscopio. Los resultados de las pruebas citogenéticas se escriben en una forma abreviada que describe cuáles cambios en los cromosomas están presentes:

  • una translocación, escrita como t(1:2), por ejemplo, significa que una parte del cromosoma 1 está ubicada ahora en el cromosoma 2.

  • una inversión, escrita como inv 16 significa que parte del cromosoma 16 está volteada y se encuentra en orden inverso, pero se mantiene unida al cromosoma de origen.

  • una eliminación, escrita como -7, por ejemplo, indica que se ha perdido parte del cromosoma 7.

  • una adición, +8, por ejemplo, sucede cuando todo o parte del material de un cromosoma se ha duplicado, y se encuentran demasiadas copias de él dentro de la célula.

Estudios genéticos moleculares: Ciertas sustancias, llamadas receptores antigénicos, se encuentran en la superficie de los linfocitos. Estos receptores son importantes para iniciar una respuesta del sistema inmunológico. Las células linfoides normales tienen muchos receptores antigénicos diferentes, que ayudan al cuerpo a responder a muchos tipos de infecciones.

Sin embargo, las leucemias linfocíticas, tales como la leucemia linfocítica aguda, se inician de un solo linfocito anormal, de manera que todas las células en la leucemia de cada paciente tienen el mismo receptor antigénicos. Las pruebas de laboratorio del ADN, que contienen información sobre los receptores antigénicos de cada célula, son una forma muy sensible de diagnosticar la leucemia linfocítica aguda. Debido a que los diferentes subtipos de células de la leucemia linfocítica aguda tienen características diferentes de los receptores antigénicos, esta prueba es útil a veces para la clasificación de la leucemia linfocítica aguda.

Las pruebas del ADN de las células leucémicas pueden encontrar también la mayoría de las translocaciones que son visibles bajo un microscopio en las pruebas citogenéticas. Las pruebas del ADN pueden hallar también algunas translocaciones que afectan partes de cromosomas demasiado pequeñas para verlas con la prueba citogenética usual bajo el microscopio.

Esta sofisticada prueba es útil en la clasificación de la leucemia debido a que muchos subtipos de la leucemia linfocítica aguda y de la leucemia mielógena aguda tienen translocaciones distintivas. La información acerca de estas translocaciones puede ser útil para predecir la respuesta al tratamiento. Estas pruebas se pueden usar después del tratamiento para hallar pequeñas cantidades de células leucémicas que se pueden pasar por alto en el examen bajo el microscopio. Vea "¿Qué hay de nuevo en la investigación y tratamiento de la leucemia aguda?" para obtener información sobre los adelantos recientes en la genética.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes son formas de producir imágenes del interior del cuerpo. Hay varios estudios por imágenes que se pueden hacer en las personas con leucemia.

Radiografías: Durante el curso del diagnóstico y la evaluación de una persona con leucemia, con frecuencia se obtienen una radiografía del tórax y una gammagrafía ósea. Estas pruebas pueden mostrar una masa en el pecho o evidencia de leucemia en los huesos o, en raras ocasiones, en las articulaciones.

Tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés): Éste es un tipo especial de radiografía, en la cual el rayo se mueve alrededor del cuerpo, tomando imágenes desde diferentes ángulos. Una computadora combina después estas radiografías para producir una imagen en corte transversal detallada del interior del cuerpo. Las tomografías computarizadas no se usan con frecuencia en la leucemia, pero pueden mostrar el agrandamiento de los ganglios linfáticos alrededor del corazón y de la tráquea o en la parte posterior del abdomen debido a la propagación de las células leucémicas. La afección de estas áreas es más común en la leucemia linfocítica aguda que en la leucemia mielógena aguda.

Imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés): Este procedimiento usa ondas de radio e imanes potentes para producir imágenes de los órganos internos generadas por computadora. Las imágenes se ven muy similares a las de una tomografía computarizada, pero son más detalladas. Este examen se puede usar cuando se sospecha que la leucemia afecta al cerebro.

Gammagrafía con galio y gammagrafía ósea: Para este procedimiento, el radiólogo inyecta un producto químico radiactivo que se acumula en áreas de cáncer o de infección. Esta acumulación de radiactividad se puede ver entonces mediante una cámara especial. Estas pruebas son útiles cuando un paciente tiene dolor en los huesos debido a infección en, o cáncer que afecta a, los huesos. Esta prueba no se utiliza cuando ya se le ha diagnosticado leucemia al paciente.

Ecografía: Esta prueba usa ondas sonoras para producir imágenes de los órganos internos. La prueba puede distinguir las masas sólidas de las masas llenas de líquido. Esto puede ayudar a mostrar si la leucemia ha afectado a los riñones, el hígado o el bazo.

¿Cómo se clasifica la leucemia aguda en los adultos?

A la mayoría de los tipos de cáncer se les asigna etapas numeradas, que se basan en el tamaño del tumor y qué tan lejos se ha propagado el cáncer a partir de la localización original en el cuerpo.

No hay necesidad de clasificar la leucemia por etapas, cómo se haría con otros tipos de cáncer, porque la leucemia afecta ya a toda la médula ósea del cuerpo y, en muchos casos, se ha propagado también a otros órganos, tales como el hígado, el bazo, los ganglios linfáticos, los testículos y el sistema nervioso central. Las pruebas de laboratorio ponen énfasis en determinar en forma precisa el tipo y subtipo de leucemia. Esto determina, a su vez, el pronóstico de la enfermedad específica y ayuda a predecir cuáles serán los tratamientos más eficaces.

Debido a que el tratamiento de la leucemia ha mejorado en los últimos 20 años, las investigaciones se han enfocado en determinar por qué algunos pacientes tienen una probabilidad de cura mejor que otros. Ciertas diferencias observadas constantemente entre los pacientes con respuestas buenas o desfavorables al tratamiento se llaman características pronósticas y ayudan a los médicos a decidir si un cierto tipo de leucemia debe recibir más o menos tratamiento.

Clasificación francesa-americana-británica (FAB) de las leucemias agudas

Hace varios años, se celebró una conferencia internacional de prominentes hematólogos/oncólogos especializados en el tratamiento de la leucemia y patólogos especializados en pruebas de laboratorio para el diagnóstico de enfermedades de la sangre, a fin de decidir acerca del mejor sistema de clasificación de las leucemias agudas. Este grupo de médicos franceses, estadounidenses y británicos decidió que las leucemias agudas se deben dividir en ocho subtipos de leucemias mielógenas agudas y tres subtipos de leucemias linfocíticas agudas.

Algunos subtipos de leucemias mielógenas agudas o de leucemias linfocíticas agudas, definidos en la clasificación francesa-americana-británica, se asocian con ciertos síntomas. Por ejemplo, los problemas de sangrado o de coagulación de la sangre se presentan con frecuencia en los pacientes con el subtipo M3 de leucemia mielógena aguda, conocido también como leucemia promielocítica aguda. La identificación de la leucemia M3 es muy importante por dos razones. La primera es porque estas graves complicaciones se pueden evitar con frecuencia mediante un tratamiento adecuado. La segunda razón es que las leucemias M3 responden, por lo general, a los retinoides (medicamentos relacionados químicamente con la vitamina A). La adición de retinoides al programa de tratamiento permite a los médicos disminuir las dosis de quimioterapia y reducir la gravedad de ciertos efectos secundarios.

Algunos tipos de leucemia aguda, tales como el subtipo L3 de la leucemia linfocítica aguda y el subtipo M5 de la leucemia mielógena aguda tienden a tener un pronóstico peor y muchos médicos recomiendan una quimioterapia más intensiva para estos pacientes.

El sistema francés-americano-británico original estaba basado solamente en la apariencia de las células leucémicas bajo el microscopio después del procesamiento de rutina o la coloración citoquímica. Más recientemente, los médicos han hallado que los estudios citogenéticos, la citometría de flujo y los estudios de genética molecular proporcionan información adicional que a veces es útil en la clasificación de las leucemias agudas y para establecer el pronóstico del paciente. En los próximos años conoceremos más acerca de los defectos genéticos subyacentes que causan la leucemia. Estos defectos, más que la apariencia de las células bajo el microscopio, se utilizarán para clasificar las leucemias y comprender sus pronósticos. Estos defectos genéticos pudieran formar también la base para tratar las leucemias.

En las páginas siguientes se tratarán los detalles de la clasificación de la leucemia aguda. Algunos pacientes encontrarán esto interesante y útil para comprender su leucemia. Otros pudieran estar menos interesados en los detalles de estas pruebas y quisieran pasar a la sección sobre el tratamiento de las leucemias agudas en los adultos.

Clasificación francesa-americana-británica (FAB) de la leucemia mieloide aguda (AML)

Subtipo de FAB

Nombre

% aproximado de pacientes adultos con AML

Pronóstico comparado con el promedio para AML

M0

AML indiferenciada

5%

Peor

M1

Leucemia mieloblástica con maduración mínima

15%

Promedio

M2

Leucemia mieloblástica con maduración

25%

Mejor

M3

Leucemia promielocítica

10%

Superior

M4

Leucemia mielomonocítica

25%

Promedio

M4 eos

Leucemia mielomonocítica con eosinofilia

Poco frecuente

Mejor

M5

Leucemia monocítica

10%

Peor

M6

Leucemia eritroide

5%

Peor

M7

Leucemia megacarioblástica

5%

Peor

 

Clasificación francesa-americana-británica (FAB) de la leucemia linfocítica aguda (ALL)

Subtipo de FAB

% aproximado de pacientes adultos con ALL

Tipo inmunológico

Comentarios

L1

30%

célula T o célula pre B

 

L2

65%

célula T o célula pre B

 

L3

5%

célula B

Pronóstico desfavorable con terapia estándar. Llamada también leucemia tipo de Burkitt.

Leucemias agudas indiferenciadas o bifenotípicas

Algunas pruebas más refinadas han mostrado que un número de casos de leucemias agudas tienen las características tanto de la linfocítica como de la mielógena. A veces las células leucémicas tienen características mieloides y linfoides en la misma célula. En otros casos, la leucemia de un paciente puede incluir algunas células con características mieloides y otras células con características linfoides. Clasificar en categorías estas leucemias agudas es difícil y controversial. A veces estos tipos de leucemias agudas son llamadas leucemias linfocíticas agudas con marcadores mieloides, leucemias mielógenas agudas con marcadores linfoides o leucemias bifenotípicas (2 tipos).

Estado de la leucemia aguda después del tratamiento

La leucemia aguda en los adultos se clasifica ya sea como que está en remisión (sin evidencia de la enfermedad) o como enfermedad activa (con el paciente recién diagnosticado o en recurrencia). El término de enfermedad residual mínima se usa cuando hay evidencia química (ya sea molecular o citogenética) de que las células leucémicas permanecen en la médula ósea, pero no hay una cantidad suficiente de estas células para encontrarlas por medio de exámenes de rutina bajo el microscopio. Para que un paciente esté en recurrencia fulminante debe haber más del 30% de células blásticas presentes en la médula ósea.

Revised 12-17-2001
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