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Detección y síntomas
Cáncer de cuello uterino

Aquí usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: la detección
el diagnóstico
la clasificación por etapas

¿Se puede detectar el cáncer de cuello uterino en sus primeras etapas?

Por lo general, el cáncer de cuello uterino se puede detectar en sus primeras etapas mediante pruebas de Papanicolaou regulares. A medida que las pruebas de Papanicolaou se convirtieron en pruebas de rutina en este país, durante la mitad del pasado siglo las lesiones preinvasivas (precánceres) del cuello uterino se volvieron mucho más comunes que el cáncer invasivo. Estar alerta ante cualquier señal y síntoma de cáncer de cuello uterino (remítase a "¿Cómo se diagnostica el cáncer de cuello uterino?") también puede ayudar a evitar retrasos innecesarios en el diagnóstico. La detección en las primeras etapas mejora mucho las probabilidades de un tratamiento exitoso y previene que cualquier cambio en las células del cuello uterino se convierta en canceroso.


La importancia de la prueba de Papanicolaou para detectar el cáncer y los cambios precancerosos del cuello uterino

Las muertes debido a cáncer de cuello uterino son mucho más comunes en los países donde las mujeres no se pueden hacer rutinariamente las pruebas de Papanicolaou. De hecho, el cáncer de cuello uterino es la causa principal de muerte por cáncer en las mujeres de muchos países en vías de desarrollo. Estos casos de cáncer por lo general se diagnostican en una etapa tardía (invasiva), en vez de precánceres o cánceres o etapas tempranas.

No todas las mujeres que viven en los Estados Unidos aprovechan los beneficios de la prueba de Papanicolaou. Entre el 60% y el 80% de las mujeres de este país diagnosticadas con cáncer invasivo del cuello uterino no se habían sometido a una prueba de Papanicolaou en los últimos cinco años.  De hecho, muchas de ellas nunca se habían hecho la prueba. En particular, las mujeres de raza negra de edad avanzada y/o las mujeres de bajos ingresos y aquellas que han inmigrado recientemente a este país son las que tienen menos probabilidad de hacerse las pruebas regulares de Papanicolaou.


Apoyo financiero para las mujeres de bajos ingresos

Las pruebas de detección del cáncer de seno y del cuello uterino están ahora más accesibles para las mujeres médicamente subatendidas a través del programa National Breast and Cervical Cancer Early Detection Program (NBCCEDP). Este programa provee pruebas de detección temprana del cáncer de seno y del cuello uterino a un bajo costo o gratis para las mujeres que no tienen seguro médico.

El NBCCEDP intenta llegar a tantas mujeres en comunidades médicamente subatendidas como sea posible, incluyendo las mujeres de edad avanzada, mujeres que no tienen seguro médico y las mujeres de grupos raciales y étnicos minoritarios. Aunque cada estado dirige su propio programa, la oficina de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) provee fondos de igual cantidad y apoyo al programa de cada estado.

Este programa, ofrecido principalmente a través de organizaciones sin fines de lucro y clínicas de salud locales, va dirigido a proveer pruebas de detección de cáncer de seno y del cuello uterino en mujeres que no tienen acceso a servicios médicos. El Departamento de Salud de cada estado tendrá la información sobre cómo contactar el programa más cercano.

 

¿Cómo se diagnostica el cáncer de cuello uterino?

Signos y síntomas del cáncer de cuello uterino

Las mujeres con cánceres de cuello uterino en etapa temprana y precánceres usualmente no presentan síntomas. Los síntomas a menudo no comienzan sino hasta que un cáncer se torna invasivo y crece hacia el tejido adyacente. Cuando esto ocurre, los síntomas más comunes son:
  • Sangrado vaginal anormal, tal como sangrado después de sostener relaciones sexuales (coito vaginal), sangrado después de la menopausia, sangrado y manchado entre periodos y periodos menstruales que duran más tiempo o con sangrado más profuso de lo usual. El sangrado después de una ducha vaginal o después del examen pélvico es un síntoma común de cáncer de cuello uterino, no de precáncer.

  • Una secreción vaginal inusual (la secreción puede contener algo de sangre y se puede presentar entre sus periodos o después de la menopausia).

  • Dolor durante las relaciones sexuales (coito).

Estos signos y síntomas también pueden ser causados por otras condiciones que no son cáncer de cuello uterino. Por ejemplo, una infección puede causar dolor o sangrado. Aun así, si usted tiene algunos de estos signos u otros síntomas sospechosos, es importante que vea a su médico de inmediato. Ignorar los síntomas puede permitir que el cáncer progrese a una etapa más avanzada y que se reduzcan sus probabilidades de un tratamiento eficaz.

Lo mejor es que no espere a que aparezcan los síntomas. Hágase pruebas de Papanicolaou y exámenes pélvicos regulares.

A menudo, su médico de cabecera puede tratar los precánceres. Si se sospecha que el cáncer sea invasivo, su doctor le referirá a un oncólogo ginecólogo, un doctor que se especializa en los cánceres de sistema reproductor femenino. Algunas pacientes también serán referidas a un oncólogo radiólogo, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con radiación.


Pruebas de diagnóstico para el cáncer de cuello uterino

Muchas de las pruebas diagnósticas que se describen a continuación no son necesarias para cada paciente. La decisión de usar estas pruebas se basa en los resultados del examen físico y la biopsia.

Historial médico y examen físico

El primer paso que tomará su doctor en su consulta es hacer una historia clínica personal y familiar completa. Esto incluye información relacionada con los factores de riesgo y los síntomas del cáncer de cuello uterino. Un examen físico completo ayudará a evaluar su estado general de salud. Además, se prestará especial atención a los ganglios linfáticos en busca de evidencia de metástasis (propagación del cáncer).

Cistoscopia, proctoscopia y examen bajo anestesia

Estos procedimientos se hacen con más frecuencia en mujeres que tienen tumores grandes. Los mismos no son necesarios si el cáncer es detectado a tiempo.

En la cistoscopia se introduce en la vejiga a través de la uretra un tubo delgado con una lente y una luz. Esto permite al médico examinar su vejiga y uretra para ver si el cáncer está creciendo en estas áreas. Se pueden extraer muestras de biopsia durante la cistoscopia para realizar pruebas patológicas (microscópicas). La cistoscopia se puede hacer usando anestesia local, pero algunas pacientes pudieran requerir anestesia general. Su médico le indicará qué esperar antes y después del procedimiento.

La proctoscopia es una inspección visual del recto a través de un tubo iluminado para determinar si el cáncer de cuello uterino se ha propagado al recto.

Su médico también puede realizar un examen de la pelvis mientras usted está bajo los efectos de la anestesia para determinar si el cáncer se ha propagado más allá del cuello uterino.

Estudios por imágenes

Si su doctor encuentra que usted tiene cáncer de cuello uterino, se podrían realizar ciertos estudios por imágenes. Éstos incluyen imágenes por resonancia magnética y tomografía computarizada. Estos estudios pueden mostrar si el cáncer se ha propagado fuera del cuello uterino.

Radiografía del tórax: se le realizará una radiografía regular del tórax para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones. Esto es muy poco probable a menos que el cáncer esté bastante avanzado. Esta radiografía se puede realizar en cualquier centro de atención para pacientes ambulatorios. Si los resultados son normales, probablemente no tenga cáncer en los pulmones.

Tomografía computarizada (computed tomography, CT): esta prueba es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas fotografías mientras rota a su alrededor. Luego una computadora combina estas fotografías en una imagen de una sección de su cuerpo. La máquina toma muchas imágenes de la parte de su cuerpo bajo estudio. Esta prueba puede ayudar a determinar si su cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos en el abdomen y la pelvis. También se puede usar para saber si el cáncer se ha propagado al hígado, los pulmones, o a cualquier otro lugar en el cuerpo.

Antes del primer conjunto de imágenes, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas de un líquido de contraste.  También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de contraste. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo.

El contraste intravenoso puede causar que sensación de rubor en su cuerpo (una sensación de calor con algo de enrojecimiento en la piel). Algunas personas son alérgicas al tinte y presentan ronchas. En raras ocasiones, se pueden presentar reacciones más graves, como dificultad para respirar y baja presión arterial. Se le puede administrar medicamento para prevenir y tratar las reacciones alérgicas.  Así que asegúrese de informarle a su médico si usted ha tenido alguna vez una reacción al material de contraste utilizado en las radiografías. Además, es importante que usted le informe al médico sobre cualquier otra alergia.

Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías regulares. Además, usted tendrá que permanecer inmóvil en una camilla mientras se realiza el procedimiento. No obstante, al igual que otros dispositivos computarizados, cada vez son más rápidos y la duración puede resultar gratamente corta. Sólo toma unos segundos completar un estudio con las nuevas tomografías computarizadas. Además, es posible que se sienta un poco encerrado por el anillo bajo el cual permanece acostado durante la toma de imágenes.

Algunas veces, las tomografías computarizadas se pueden usar para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer. Para este procedimiento, conocido como biopsia de aguja guiada por tomografía, el paciente permanece en la camilla de tomografías mientras el radiólogo avanza la aguja de la biopsia hacia el lugar de la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que los médicos están seguros que la aguja está dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento pequeño de tejido) o una muestra de biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido alrededor de ½ pulgada de largo y menor a un octavo de pulgada de diámetro) y se examina mediante un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética: en las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) se utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X para la captura de imágenes. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Las imágenes por resonancia magnética no sólo producen imágenes transversales del cuerpo al igual que la tomografía computarizada, sino que también producen secciones del largo de su cuerpo.

Los exámenes de MRI son muy útiles para examinar los tumores pélvicos. También son útiles en detectar el cáncer que se ha propagado al cerebro o la médula espinal.

Aunque menos frecuente, un material de contraste puede ser inyectado justo como se hace con las tomografías. Los MRI toman más tiempo (a menudo como una hora). Además, usualmente usted debe colocarse en el interior de un tubo, lo cual restringe el movimiento y puede molestar a las personas que padecen de claustrofobia (temor a lugares cerrados). La máquina produce un ruido martillante que podría ser molesto para algunas personas. En algunos centros se proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear estos ruidos. Un sedante suave puede ayudar a algunas personas.

Urografía intravenosa: la urografía intravenosa (también conocido como pielograma intravenoso o IVP) consiste en una radiografía del sistema urinario, tomada después de inyectar un colorante especial en una vena. Este colorante es extraído del torrente sanguíneo por los riñones y pasa a los uréteres y a la vejiga (los uréteres son los conductos que conectan a los riñones con la vejiga). Esta prueba encuentra anomalías en el tracto urinario, tales como cambios causados por la propagación del cáncer de cuello uterino a los ganglios linfáticos de la pelvis, que pueden comprimir o bloquear un uréter. Actualmente, este examen se usa pocas veces en la evaluación de las pacientes con cáncer de cuello uterino. Usted podría no necesitar un pielograma intravenoso si ya se le ha realizado una CT o un MRI.

Tomografía por emisión de positrones: la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET), utiliza glucosa (un tipo de azúcar) que contiene un átomo radioactivo. Las células cancerosas en el cuerpo absorben grandes cantidades de azúcares radioactivos y una cámara especial puede detectar dicha radioactividad. Este estudio puede ayudar a ver si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos. La PET también es útil cuando su médico cree que el cáncer se ha propagado, pero no sabe a qué lugar. La PET puede ser utilizada en vez de varios estudios diferentes de rayos X ya que ésta examina todo el cuerpo. Dispositivos más recientes combinan la CT y la PET para detectar aún mejor el tumor. Este examen se usa pocas veces en las pacientes con cáncer de cuello uterino en etapas iniciales, aunque puede que se use para buscar enfermedades más avanzadas.



¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer del cuello uterino?

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar hasta dónde se ha propagado el cáncer. Se utiliza la información de los exámenes y pruebas de diagnóstico para determinar el tamaño del tumor, hasta qué punto éste ha invadido los tejidos dentro o alrededor del cuello uterino y la propagación a los ganglios linfáticos u otros órganos distantes (metástasis). Este es un proceso importante porque la etapa del cáncer es el factor más relevante para seleccionar el plan de tratamiento adecuado.

Un sistema de clasificación por etapas es un método que utilizan los miembros del equipo que atiende su cáncer para resumir el grado de propagación de un cáncer. El cáncer de cuello uterino se clasifica por etapas mediante el Sistema de Clasificación FIGO (International Federation of Gynecology and Obstetrics). Este sistema clasifica la enfermedad en etapas de 0 a IV, basado en una clasificación clínica en lugar de una quirúrgica. Esto significa que la extensión de la enfermedad se evalúa por medio del examen físico del doctor y algunas otras pruebas que se realizan en algunos casos, tales como la cistoscopia y la proctoscopia (no se basa en los hallazgos de la cirugía).

Si se hace una cirugía, ésta puede mostrar que el cáncer se ha propagado más de lo que los médicos pensaban al principio. Esta nueva información pudiera cambiar el plan de tratamiento, pero no cambia la etapa FIGO de la paciente. Este sistema de clasificación es diferente a los sistemas de otros cánceres. Los sistemas de otros cánceres toman en cuenta si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos locales. El sistema FIGO no toma esto en cuenta, aunque sabemos que el pronóstico es peor si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos.

Etapa 0: las células cancerosas sólo se encuentran en las células de la superficie del cuello uterino (la capa de las células que reviste el cuello uterino) sin crecer hacia (invadir) los tejidos más profundos del cuello uterino. La etapa también se llama carcinoma in situ (CIS) o neoplasia intraepitelial cervical (CIN) de grado III (CIN III).

Etapa I: en esta etapa el cáncer ha crecido hacia (invadido) el cuello uterino, pero no se ha propagado a otra parte.

Etapa IA: esta es la forma más temprana de la etapa I. Hay una cantidad muy pequeña de cáncer que es visible solamente mediante un microscopio.
  • Etapa IA1: el área de invasión del cáncer es de menos de 3 milímetros (alrededor de 1/8 de pulgada) de profundidad y de menos de 7 mm (alrededor de 1/4 de pulgada) de ancho.

  • Etapa IA2: el área de invasión del cáncer es de entre 3 mm y 5 mm (alrededor de 1/5 de pulgada) de profundidad y de menos de 7 mm (alrededor de 1/4 de pulgada) de ancho.

Etapa IB: esta etapa incluye los cánceres de etapa I que se pueden ver sin un microscopio. Esta etapa incluye también los tumores cancerosos que se pueden ver solamente con un microscopio y que se han propagado a más de 5 mm (alrededor de 1/5 de pulgada) de profundidad dentro del tejido conectivo del cuello uterino o que tienen más de 7 mm de ancho.
  • Etapa IB1: el cáncer se puede ver, pero no tiene más de 4 centímetros (alrededor de 1 3/5 de pulgada).

  • Etapa IB2: el cáncer se puede ver y tiene más de 4 centímetros.

Etapa II: en esta etapa, el cáncer ha crecido más allá del cuello uterino y el útero, pero no se ha propagado a las paredes de la pelvis o a la parte inferior de la vagina.
  • Etapa IIA: el cáncer no se ha propagado a los tejidos próximos al cuello uterino (parametrio). Puede que el cáncer haya crecido hacia la parte superior de la vagina.

  • Etapa IIB: el cáncer se ha propagado a los tejidos adyacentes al cuello uterino (el parametrio).

Etapa III: el cáncer se ha propagado a la parte inferior de la vagina o a las paredes pélvicas. El cáncer puede estar bloqueando los uréteres (conductos que transportan la orina de los riñones a la vejiga).
  • Etapa IIIA: el cáncer se ha propagado al tercio inferior de la vagina, pero no a las paredes pélvicas.

  • Etapa IIIB: el cáncer ha crecido hacia las paredes pélvicas. Si el tumor ha bloqueado a los uréteres (una condición llamada hidronefrosis) también se clasifica como etapa IIIB.


Nota: en el sistema de clasificación alterno del American Joint Committee on Cancer, la etapa IIIB se define por el hecho de que el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos en la pelvis.

Etapa IV: esta es la etapa más avanzada del cáncer de cuello uterino. El cáncer se ha propagado a órganos adyacentes o a otras partes del cuerpo.
  • Etapa IVA: el cáncer se ha propagado a la vejiga o al recto, que son órganos cercanos al cuello uterino.

  • Etapa IVB: el cáncer se ha propagado a órganos distantes más allá del área pélvica, tales como los pulmones o el hígado.


Tasas de supervivencia según la etapa

Estas estadísticas provienen del Centro de Datos SEER del Instituto Nacional del Cáncer. Estos números corresponden a mujeres diagnosticadas entre 1988 y 2001.  La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de cáncer. Las tasas de supervivencia a cinco años se usan para producir una manera convencional al hablar sobre el pronóstico. Por supuesto, muchas personas viven mucho más de cinco años. Las tasas de supervivencia relativa a cinco años asumen que algunas personas morirán de otras causas y compara la supervivencia observada con la esperada para las personas sin cáncer. Ésta es una manera más precisa de describir el pronóstico para pacientes con un tipo y etapa particular de cáncer.  

Etapa Tasa de supervivencia a cinco años
I 91%
IA
98%
IB
88%
II 61%
IIA
67%
IIAB
58%
III 47%
IV  16%


Última revisión / cambio realizado: 13-Nov.-2009
Última actualización completa:  13-Nov.-2009

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