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Prevención y factores de riesgo
Cáncer de cuello uterino

Aquí usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: los factores de riesgo
las causas
la prevención
la prueba de Papanicolaou
otras pruebas

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de cuello uterino?

Un factor de riesgo es aquel que aumenta las probabilidades de que padezca una enfermedad como lo es el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición a los rayos intensos del sol es un factor de riesgo para el cáncer de piel, el hábito de fumar es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer. No obstante, si se tiene uno, o hasta varios factores de riesgo, no necesariamente significa que se padecerá la enfermedad.

Varios factores de riesgo aumentan sus probabilidades de padecer cáncer de cuello uterino. Las mujeres sin estos factores de riesgo raramente contraen dicha enfermedad. Aunque estos factores de riesgo aumentan las probabilidades de padecer cáncer de cuello uterino, muchas mujeres que los tienen, no lo padecen. Cuando una mujer tiene cáncer de cuello uterino o cambios precancerosos, puede que no sea posible decir con seguridad que un factor de riesgo en particular haya sido la causa.

Al considerar estos factores de riesgo, es útil enfocarse en los que se pueden cambiar o evitar (tales como fumar o una infección con el virus del papiloma humano), en vez de enfocarse en los que no se pueden (tales como su edad y antecedentes familiares). Sin embargo, sigue siendo vital conocer los factores de riesgo que no se pueden cambiar ya que resulta aún más importante para las mujeres que tienen estos factores hacerse la prueba de Papanicolaou para detectar el cáncer de cuello uterino en las primeras etapas.

Los factores de riesgo del cáncer de cuello uterino incluyen:

Infección con el virus del papiloma humano

El factor de riesgo más importante para el cáncer de cuello uterino es la infección con el virus del papiloma humano (VPH o HPV, por sus siglas en inglés). El VPH es un grupo de más de 100 virus relacionados que pueden infectar las células que se encuentran en la superficie de la piel, los genitales, el ano, la boca y la garganta. Se les llama virus del papiloma debido a que algunos de ellos causan un tipo de crecimiento llamado papiloma. Los papilomas no son cánceres, y con más frecuencia se les llama verrugas. El VPH se transmite de una persona a otra durante el contacto con la piel. Se puede transmitir durante las relaciones sexuales, incluyendo coito vaginal, penetración anal, e incluso durante el sexo oral.  No obstante, el VPH se puede propagar de persona a persona aunque no haya habido penetración. Todo lo que se requiere para la propagación del virus es el contacto de piel a piel con un área del cuerpo infectada por el VPH.

Los médicos creen que una mujer tiene que estar infectada con VPH antes de desarrollar cáncer de cuello uterino. A ciertos tipos de VPH se les llama tipos de VPH de alto riesgo debido a que a menudo son la causa del cáncer de cuello uterino. Estos tipos incluyen VPH 16, VPH 18, VPH 31, VPH 33 y VPH 45, entre otros. Alrededor de dos tercios de todos los cánceres de cuello uterino son causados por VPH 16 y 18. Los tipos de alto riesgo también están asociados a otros cánceres anogenitales, tales como cáncer de vulva y vagina en mujeres, cáncer de pene en los hombres, y cáncer anal tanto en hombres como en mujeres.

Los diferentes tipos de VPH causan verrugas en diferentes partes del cuerpo. Algunos tipos causan verrugas comunes en las manos y los pies. Otros tipos tienden a causar verrugas en los labios o la lengua.  El HPV sólo infecta a las células de la superficie del cuerpo, incluyendo a las que se encuentran en el ano y los genitales, pero no pueden infectar la sangre o los órganos más internos, tal como el corazón o los pulmones.

Otros tipos de VPH pueden causar verrugas en o alrededor de los órganos genitales femeninos y masculinos, así como el área del ano. Estas verrugas pueden ser poco visibles o tener varias pulgadas de ancho. Se conocen como verrugas genitales o condiloma acuminado. Los dos tipos de VPH que causan la mayoría de los casos de verrugas genitales son el VPH 6 y el VPH 11. Debido a que estos dos tipos rara vez están asociados al cáncer de cuello uterino, se les llama tipos de VPH de bajo riesgo.

Muchas mujeres se infectarán con el VPH, pero muy pocas padecerán cáncer de cuello uterino. En la mayoría de los casos, el sistema inmunitario del cuerpo lucha contra el virus, y la infección desaparece sin necesidad de tratamiento.  Por razones que no entendemos, en algunas mujeres la infección persiste, lo que puede causar cáncer de cuello uterino. Aunque actualmente no hay cura para la infección con el VPH, existen maneras de tratar las verrugas y el crecimiento celular anormal que causa el VPH.

La prueba de Papanicolaou detecta cambios en las células cervicales causados por la infección con el VPH. Las pruebas más recientes detectan infecciones en sí mediante la búsqueda de genes (ADN) del VPH en las células. Algunos médicos utilizan la prueba de VPH para ayudar a decidir qué hacer cuando los resultados de una prueba de Papanicolaou en una mujer son ligeramente anormales. Si la prueba encuentra a un tipo de VPH de alto riesgo, esto puede significar que ella necesitará una evaluación completa con un procedimiento de colposcopia. 

La infección con VPH ocurre principalmente en las mujeres jóvenes y es menos común en las mujeres mayores de 30 años. La razón de esto no está clara. Se cree que los hombres sin circuncidar tienen más probabilidad de adquirir el virus y de trasmitirlo a otra persona. El VPH puede estar presente durante años sin ningún síntoma. Aun cuando alguien no presente verrugas visibles (o ningún otro síntoma), él (o ella) puede aún estar infectado con VPH y transmitir el virus a otra persona.

Los condones proveen cierta protección contra el VPH, pero no pueden proteger completamente contra las infecciones. Esto se debe a que el HPV aún se puede transmitir de una persona a otra mediante el contacto de piel a piel con un área del cuerpo infectada con HPV que no esté cubierta por un condón (como la piel en el área genital o anal). Aun así, los condones pueden ayudar al cuerpo a eliminar más rápidamente una infección con VPH, de manera que las pruebas de Papanicolaou anormales resultan normales otra vez en menos tiempo. Además, es importante usar los condones para protegerse contra el AIDS (sida) y otras enfermedades de transmisión sexual que se contraen a través de algunos fluidos corporales.

Por otro lado, se han estado desarrollando vacunas para ayudar a prevenir la infección con algunos tipos de VPH. Actualmente, existe una vacuna contra el VPH cuyo uso está aprobado en los Estados Unidos por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). La vacuna, llamada Gardasil®, protege contra los tipos VPH 6, 11, 16, y 18. Otra vacuna contra el VPH, conocida como Cervarix®, también ha sido sometida a prueba y pudiera ser aprobada por la FDA en un futuro cercano. Actualmente se están desarrollando y probando más vacunas contra el VPH. Se espera que estas vacunas reduzcan el riesgo de cáncer de cuello uterino. Aunque es necesario tener el VPH para que se origine el cáncer de cuello uterino, la mayoría de las mujeres con este virus no contraen cáncer. Los doctores creen que otros factores tienen que surgir para que se origine el cáncer. Algunos de estos factores de presentan a continuación.

Fumar

Las fumadoras tienen aproximadamente el doble de probabilidades respecto a las no fumadoras de padecer cáncer de cuello uterino. Fumar expone al cuerpo a numerosas sustancias químicas cancerígenas que afectan otros órganos, además de los pulmones. Estas sustancias dañinas son absorbidas a través de los pulmones y conducidas al torrente sanguíneo por todo el cuerpo. Se han detectado subproductos del tabaco en la mucosidad cervical de mujeres fumadoras. Los investigadores creen que estas sustancias dañan el ADN de las células en el cuello uterino y pueden contribuir al origen del cáncer de cuello uterino.

Inmunosupresión

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH o HIV, en inglés), el virus que causa el sida (AIDS), causa daño al sistema inmunitario del cuerpo y ocasiona que las mujeres están en un mayor riesgo de infecciones con VPH. Esto puede explicar el riesgo aumentado de cáncer de cuello uterino en las mujeres con AIDS. Los científicos opinan que el sistema inmunitario es importante para destruir las células cancerosas, así como para retardar su crecimiento y extensión. En las mujeres infectadas con VIH, un precáncer de cuello uterino puede transformarse en un cáncer invasivo con mayor rapidez de la normal.

Infección con clamidia

La clamidia es una clase relativamente común de bacteria que puede infectar el sistema reproductor y que se contrae por contacto sexual. La infección con clamidia puede causar inflamación de la pelvis que puede conducir a la infertilidad. Algunos estudios han indicado que las mujeres cuyos resultados de los análisis de sangre muestran evidencia de una infección pasada o actual con clamidia tienen mayor riesgo de cáncer de cuello uterino que las mujeres con un análisis de sangre normal. A menudo, la infección con clamidia no causa síntomas en las mujeres. Puede que una mujer no sepa que está infectada a menos que se le practique un examen de clamidia cuando se le haga su examen pélvico.

Alimentación

Las mujeres con una alimentación con poco contenido de frutas, ensaladas y verduras pudieran aumentar el riesgo de cáncer cervical. Además, las mujeres que tienen sobrepeso tienen una mayor probabilidad de padecer adenocarcinoma del cuello uterino.

Píldoras anticonceptivas

Existe evidencia de que el uso de píldoras anticonceptivas por períodos prolongados aumenta el riesgo de cáncer de cuello uterino. La investigación sugiere que el riesgo de cáncer de cuello uterino aumenta mientras más tiempo una mujer tome las píldoras, pero el riesgo se reduce nuevamente después de suspender las píldoras.  En un estudio reciente, el riesgo de cáncer de cuello uterino se duplicó en las mujeres que tomaron píldoras anticonceptivas por más de cinco años, pero el riesgo regresó a lo normal después de 10 años de haber dejado de tomarlas.

La Sociedad Americana del Cáncer opina que una mujer y su médico deben considerar si los beneficios de usar píldoras anticonceptivas superan los riesgos potenciales. Una mujer con múltiples parejas sexuales, independientemente de que otro tipo de contraceptivo use, debe usar condones para reducir el riesgo de enfermedades de transmisión sexual.

Muchos embarazos completados

Las mujeres que han tenido tres o más embarazos completos tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de cuello uterino. Nadie sabe realmente la razón para esto. Una teoría consiste en que estas mujeres pudieron haber tenido relaciones sexuales (coito) sin protección para quedar embarazadas, por lo que pudieron haber estado más expuestas al VPH. Además, algunos estudios han indicado que los cambios hormonales durante el embarazo podrían causar que las mujeres sean más susceptibles a infección con VPH o crecimiento tumoral. También se cree que el sistema inmunitario de las mujeres embarazadas pudiera estar debilitado, lo que permite la infección con VPH y crecimiento tumoral.

Edad temprana al momento del primer embarazo completado

Las mujeres que tenían menos de 17 años cuando tuvieron su primer embarazo completado tienen casi el doble de más probabilidad de padecer cáncer de cuello uterino más tarde en la vida que las mujeres que esperaron hasta los 25 años o más para quedar embarazadas. 

Condición socioeconómica baja

La condición pobreza es también un factor de riesgo para el cáncer de cuello uterino. Muchas personas con bajos ingresos no tienen acceso fácil a servicios adecuados de atención a la salud, incluyendo las pruebas de Papanicolaou. Esto significa que es posible que no se hagan las pruebas de detección ni reciban tratamiento para precánceres de cuello uterino.

Dietilestilbestrol

El dietilestilbestrol (DES) es un medicamento hormonal que se administraba a algunas mujeres para prevenir el aborto espontáneo entre 1940 y 1971. Las mujeres cuyas madres tomaron DES (cuando estaban embarazadas de ellas) padecen adenocarcinoma de células claras de la vagina o del cuello uterino con más frecuencia de lo que normalmente se esperaría. Este tipo de cáncer se presenta en muy raras ocasiones en mujeres no expuestas al DES. Existe alrededor de un caso de este tipo de cáncer en cada 1,000 mujeres cuyas madres tomaron DES durante el embarazo. Esto significa que aproximadamente 99.9% de las "hijas del DES" no padecen estos cánceres.

Los adenocarcinomas de células claras asociados con DES son más comunes en la vagina que en el cuello uterino. El riesgo parece ser mayor en mujeres cuyas madres tomaron el medicamento durante sus primeras 16 semanas de embarazo. La edad promedio de las mujeres al momento del diagnóstico de adenocarcinoma de células claras relacionado con el DES es 19 años. Debido a que el uso de DES durante el embarazo fue suspendido por la FDA en 1971, incluso las hijas más jóvenes del DES son mayores de 35 años (luego de la edad con el riesgo más alto). Aun así, no hay una edad límite en la que estas mujeres estén seguras del cáncer asociado con DES.  Los médicos desconocen exactamente por cuanto tiempo las mujeres continuarán con el riesgo.

Las hijas del DES también pudieran tener un riesgo aumentado de padecer cánceres de células escamosas y precánceres de cuello uterino asociados con el VPH.

Antecedentes familiares de cáncer de cuello uterino

El cuello uterino puede ser hereditario en algunas familias. Si su madre o hermana tuvieron cáncer de cuello uterino, sus probabilidades de padecer esta enfermedad aumentan de dos a tres veces en comparación a si nadie en la familia lo hubiera padecido. Algunos investigadores sospechan que algunos casos de esta tendencia familiar son causados por una condición hereditaria que hace que las mujeres sean menos capaces de luchar contra la infección con VPH que otras. En otros casos, la mujer de la misma familia, como una paciente que ha sido diagnosticada, puede estar más propensa a tener uno o más de otros factores de riesgo no genéticos descritos anteriormente en esta sección.



¿Conocemos las causas del cáncer de cuello uterino?

En los últimos años, los científicos han progresado mucho en el conocimiento de lo que ocurre en las células del cuello uterino cuando se origina el cáncer. Además, han identificado varios factores de riesgo que aumentan las probabilidades de que una mujer pueda padecer cáncer de cuello uterino (vea la sección anterior).

El desarrollo de las células humanas normales depende principalmente de la información contenida en los cromosomas de las células. Los cromosomas son moléculas grandes de ADN. El ADN es la estructura química que porta las instrucciones para casi todo lo que hacen nuestras células. Por lo general nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que nuestra apariencia externa.

Algunos genes (contenedores de nuestro ADN) tienen las instrucciones para controlar cuándo crecen y se dividen nuestras células. Ciertos genes que promueven la división celular se denominan oncogenes. Otros que hacen más lenta la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno se llaman genes supresores de tumores. Las mutaciones del ADN (defectos genéticos) que activan a los oncogenes o desactivan a los genes supresores de tumores pueden causar cáncer. El VPH causa la producción de dos proteínas conocidas como E6 y E7. Cuando estas proteínas son producidas, desactivan algunos genes supresores de tumores. Esto pudiera permitir el crecimiento sin control de las células que recubren el cuello uterino, lo que en algunos casos causará cáncer.

Sin embargo, el VPH no explica completamente qué causa el cáncer de cuello uterino. La mayoría de las mujeres con VPH no padecen cáncer de cuello uterino, y otros factores de riesgo (como fumar e infección con VIH) influyen en qué mujeres expuestas a VPH son más propensas a padecer cáncer de cuello uterino.



¿Se puede prevenir el cáncer de cuello uterino?

Debido a que la forma más común de cáncer de cuello uterino comienza con cambios precancerosos, hay dos formas de detener el origen de esta enfermedad. La primera es encontrar y tratar los precánceres antes de que se tornen en cánceres, y la segunda es prevenir los precánceres.

Cómo encontrar y tratar los cambios precancerosos

Una manera bien comprobada para prevenir el cáncer de cuello uterino consiste en hacerse pruebas de detección para encontrar precánceres antes de que se tornen en cánceres invasivos. La prueba de Papanicolaou (prueba Pap) es la manera más común para prevenir este cáncer. Si se encuentra un precáncer, se puede tratar al detener el cáncer de cuello uterino antes de que realmente comience. La mayoría de los casos de cáncer invasivo del cuello uterino se detecta en mujeres que no se han hecho la prueba de Papanicolaou con regularidad.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda las siguientes guías para la detección temprana:
  • Todas las mujeres deben comenzar las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino tres años después de haber comenzado las relaciones sexuales (coito vaginal). Una mujer que espera hasta después de los 18 años para comenzar a tener relaciones sexuales, debe iniciar las pruebas de detección a no más tardar de los 21 años de edad.  Una prueba de Papanicolaou convencional (Pap regular) debe hacerse cada año. Si en lugar de la prueba regular se emplea la prueba líquida de Papanicolaou, ésta se puede hacer cada dos años.

     
  • A partir de los 30 años de edad, muchas mujeres que hayan tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse las pruebas con menos frecuencia (cada dos a tres años). Se puede usar la prueba de Papanicolaou convencional (regular) o la prueba líquida de Papanicolaou. Algunas mujeres deben continuar con las pruebas cada año, como las mujeres expuestas a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento, aquellas con un historial de tratamiento para un precáncer, y las mujeres con un sistema inmunitario débil (por ejemplo, debido a infección con VIH, trasplante de órgano, quimioterapia, o uso prolongado de esteroides).

     
  • Otra opción razonable para las mujeres mayores de 30 años (quienes tienen sistemas inmunitarios normales y sin resultados anormales de la prueba de Papanicolau) es hacerse la prueba de Papanicolaou sólo cada tres años más la prueba de VPH ADN (más adelante se provee información sobre esta prueba). Se puede usar la prueba de Papanicolaou convencional (regular) o la prueba líquida de Papanicolaou.

  • Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales, y que no hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años previos, pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino. Las mujeres con antecedentes de cáncer de cuello uterino, exposición a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento, infección con VIH, o un sistema inmunitario débil, deben continuar las pruebas de detección mientras estén en buen estado de salud.

  • Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total (extirpación del útero y del cuello uterino) puede que dejen de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino a menos que la cirugía se haya hecho como tratamiento de precáncer o de cáncer de cuello uterino. Las mujeres que hayan tenido una histerectomía sin la extirpación del cuello uterino (una histerectomía supracervical) necesitan continuar las pruebas de detección de este cáncer. Deberían seguir las guías anteriores.

Algunas mujeres creen que pueden dejar de hacerse las pruebas de Papanicolaou una vez dejan de tener hijos. Esto no es correcto. Deben seguir las guías de la Sociedad Americana del Cáncer.

Aunque la prueba de Papanicolaou ha tenido más éxito que ninguna otra prueba de detección en la prevención del cáncer, ésta no es perfecta. Una de sus limitaciones es que el análisis de las muestras de estas pruebas es realizado por los humanos, por lo que no siempre es posible un examen preciso de cientos de miles de células en cada muestra. Los ingenieros, científicos y doctores están trabajando en conjunto para mejorar esta prueba. Debido a que es posible que se pasen por alto algunas anomalías (aunque las pruebas sean examinadas en los mejores laboratorios), es recomendable hacerse esta prueba con la frecuencia recomendada por las guías de la Sociedad Americana del Cáncer.


Cómo hacer que las pruebas de Papanicolaou sean más precisas

Hay varias cosas que puede hacer para que su prueba de Papanicolaou sea lo más precisa posible:
  • Trate de no programar la cita médica durante el periodo menstrual.
  • Evite duchas vaginales 48 horas antes de la prueba.
  • No tenga relaciones sexuales (coito) 48 horas antes de la prueba.
  • No se aplique lavados vaginales, ni use tampones, espuma espermicida, gelatinas, u otras cremas vaginales o medicamentos vaginales 48 horas antes de la prueba.

Examen pélvico versus prueba de Papanicolaou

Muchas personas confunden los exámenes pélvicos con las pruebas de Papanicolaou. El examen pélvico es parte del cuidado de salud rutinario de la mujer. Durante un examen pélvico, el doctor examina los órganos reproductores, incluyendo el útero y los ovarios, y puede que haga pruebas para detectar enfermedades de transmisión sexual. A menudo, las pruebas de Papanicolaou se hacen durante los exámenes pélvicos, aunque puede que se le haga un examen pélvico sin incluir una prueba de Papanicolaou. Un examen pélvico sin una prueba de Papanicolaou no ayudará a detectar el cáncer de cuello uterino en etapa inicial, ni tampoco ayuda a encontrar células anormales del cuello uterino. A menudo, la prueba de Papanicolaou se hace al inicio del examen pélvico, después de colocar el espéculo. Para realizar la prueba de Papanicolaou, el médico tiene que remover células del cuello uterino al raspar o rozar cuidadosamente el cuello uterino con un instrumento especial. Los exámenes pélvicos pudieran ayudar a encontrar otros tipos de cánceres y problemas del sistema reproductor, pero sólo las pruebas de Papanicolaou proveerán información sobre el cáncer de cuello uterino en etapa inicial o precánceres.
 

¿Cómo se realiza una prueba de Papanicolaou?

La citología es la rama de la ciencia que trata con la estructura y la función de las células. También se refiere a las pruebas para diagnosticar el cáncer mediante la observación de las células mediante un microscopio. La prueba de Papanicolaou es un procedimiento que se usa para la obtención de células del cuello uterino para realizar la citología cervical.

Primero, el médico coloca un espéculo dentro de la vagina.  Este instrumento de metal o plástico mantiene la vagina abierta de manera que el cuello uterino pueda verse bien. Seguidamente se obtiene, mediante raspado ligero, una muestra de células y mucosidad del exocérvix (la superficie del cuello uterino cercana a la vagina) con una pequeña espátula. Luego se inserta un pequeño cepillo o una torunda de algodón en la abertura cervical para tomar una muestra del endocérvix (parte interior del cuello uterino más cercana al cuerpo del útero). Existen dos métodos principales para preparar las muestras de células para que puedan ser examinadas con un microscopio en el laboratorio.

Citología convencional

Un método consiste en esparcir la muestra directamente sobre laminillas de vidrio para microscopio.  Luego esta muestra se envía al laboratorio. Todas las muestras de citología cervical fueron manejadas de esta manera por lo menos 50 años. Este método funciona muy bien y es relativamente económico, pero tiene algunas desventajas. Uno de los problemas de este método consiste en que las células que se esparcen en la laminilla algunas veces se apilan una sobre la otra, por lo que las de abajo de la pila no se pueden observar claramente. Además, los glóbulos blancos (pus), un aumento de la mucosidad, de células de hongo o de bacterias a causa de infección o inflamación pueden esconder a las células del cuello uterino. Otro problema con este método consiste en que las células se pueden secar si las laminillas no son tratadas (con un preservativo) inmediatamente. Esto puede hacer difícil indicar si hay algo anormal con las células. Si no se pueden ver bien las células del cuello uterino (debido a cualquiera de estos problemas), es posible que sea necesario repetir la prueba de Papanicolaou.

Citología basada en líquido

Otro método consiste en colocar la muestra de las células del cuello uterino en un líquido preservativo especial (en lugar de colocarlas directamente en una laminilla). Esta muestra se envía al laboratorio. Los técnicos entonces utilizan instrumentos de laboratorio especiales para esparcir algunas de las células en el líquido sobre las laminillas de cristal para observarlas con un microscopio. A este método se le llama citología basada en líquido o prueba de Papanicolaou basada en líquido. El líquido ayuda a remover parte de la mucosidad, bacterias, y células de hongo y de pus en una muestra. Además, permite que las células del cuello uterino se esparzan con más uniformidad en la laminilla y evita que se sequen y se deformen. A las células que se mantienen en el líquido también se les puede hacer las pruebas del VPH. El uso de las pruebas basadas en líquido reduce la probabilidad de que la prueba de Papanicolaou sea repetida, pero no encuentra más precánceres que la prueba de Papanicolaou regular. También resulta más probable que la prueba basada en líquido encuentre cambios celulares que no son precancerosos, aunque estos cambios requerirán de más exámenes, lo que conduce a pruebas innecesarias. Este método es también más costoso que la prueba de Papanicolaou usual.

Otra manera para mejorar la prueba de Papanicolaou es el uso de instrumentos computarizados para localizar las células anormales en las laminillas. La Food and Drug Administration (FDA) aprobó un instrumento para leer primero las pruebas de Papanicolaou (en lugar de ser examinadas por un tecnólogo). También fue aprobado por la FDA para verificar nuevamente los resultados de las pruebas de Papanicolaou que se leyeron como normales por los tecnólogos. Cualquier prueba identificada por este instrumento como anormal sería entonces revisada por un médico o un tecnólogo.

Los instrumentos computarizados pueden encontrar células anormales que algunas veces los tecnólogos pasan por alto. La mayoría de las células anormales que se detecta de esta manera se encuentran más bien en etapas iniciales, como las células escamosas atípicas, pero algunas veces también se encuentran anomalías de alto grado que las pruebas humanas no detectaron. Los científicos aún desconocen si el instrumento puede detectar suficientes anomalías de alto grado pasadas por alto en las pruebas humanas como para tener un impacto significativo en la prevención del cáncer invasivo del cuello uterino. Las pruebas de detección automatizadas también aumentan el costo de las pruebas de citología del cuello uterino.

Por ahora, la mejor manera para detener el cáncer de cuello uterino en etapa inicial es asegurándose de que todas las mujeres se realicen las pruebas de acuerdo con las guías de la Sociedad Americana del Cáncer. Lamentablemente, muchas de las mujeres con mayor riesgo de cáncer de cuello uterino no se están realizando las pruebas o se las están realizando con una frecuencia incorrecta.


¿Cómo se informan los resultados de una prueba de Papanicolaou?

El sistema utilizado más ampliamente para describir los resultados de la prueba de Papanicolaou es el Sistema Bethesda (TBS, por sus siglas en inglés). Desde su incursión en 1988, este sistema ha sido revisado dos veces: primero en 1991 y recientemente en 2001.  La siguiente información está basada en la versión de 2001. Las categorías generales son:
  • Negativo a lesiones intraepiteliales o cáncer.
  • Anomalías de las células epiteliales.
  • Otras neoplasias malignas.

Negativo para lesiones intraepiteliales o cáncer

Esta primera categoría significa que no se detectaron signos de cáncer, cambios precancerosos ni alguna otra anomalía significativa. Algunas muestras en esta categoría resultan ser completamente normales. Otras puede que detecten hallazgos que no tengan que ver con el cáncer de cuello uterino, como signos de infecciones con hongos, herpes o Trichomonas vaginalis (un parasito microscópico), por ejemplo. En algunos casos también pudiera haber indicios de cambios celulares reactivos, que son la forma en que las células del cuello uterino responden a las infecciones u otras irritaciones.

Anomalías de las células epiteliales

La segunda categoría, anomalías de las células epiteliales, significa que las células de la capa que recubre el cuello uterino muestran cambios que pudieran ser indicativos de cáncer o de alguna condición precancerosa. Esta categoría se divide en varios grupos para las células escamosas y las células glandulares.

Las anomalías de las células epiteliales para las células escamosas se llaman:
  • Células escamosas atípicas (ASCs; éstas se dividen en ASC-US y ASC-H, por sus siglas en inglés).
  • Lesiones intraepiteliales escamosas (SILs); éstas se dividen en SIL de bajo grado y SIL de alto grado.
  • Carcinoma de células escamosas.

Células escamosas atípicas: esta categoría incluye células escamosas atípicas de importancia incierta (ASC-US). Este término se usa cuando existen células que lucen anormales, pero que no es posible saber (mediante la observación de las células con un microscopio) si la causa es infección, irritación o precáncer. La mayor parte del tiempo, las células identificadas como ASC-US no son precancerosas. Algunos médicos recomendarán repetir la prueba de Papanicolaou después de seis meses. Algunos médicos usan la prueba VPH ADN para decidir si hay que hacer una colposcopia. Si se detecta un VPH de alto riesgo, es probable que el médico ordene una colposcopia. (La colposcopia se discute en la sección “Otras pruebas para las mujeres con resultados anormales de la citología del cuello uterino”).

Si los resultados de la prueba de Papanicolaou se identifican como ASC-H, esto significa que se sospecha de una SIL de alto grado. Se recomienda una colposcopia.

Lesiones intraepiteliales escamosas (SIL): estas anomalías se dividen en SIL de bajo grado y SIL de alto grado. Las SIL de alto grado tienen una tendencia menor a desaparecer sin tratamiento que las SIL de bajo grado y tienen una tendencia mayor a convertirse en cáncer si no se tratan. No obstante, todas las SIL se pueden curar con tratamiento y esto evita que se origine un cáncer verdadero. Una prueba de Papanicolaou no puede determinar por seguro si una mujer tiene un SIL de bajo grado o de alto grado. Simplemente, coloca el resultado en una de estas categorías de anomalía. Cualquier paciente con una SIL debe someterse a una colposcopia. La necesidad de tratamiento se basa en los resultados de las biopsias obtenidas durante la colposcopia. Debido a que la mayoría de las lesiones intraepiteliales escamosas son positivas para VPH, las pruebas del VPH no se usan para determinar la necesidad de una colposcopia en una mujer con SIL en una prueba de Papanicolaou.

Carcinoma de células escamosas: este resultado significa que la mujer tiene mayores probabilidades de padecer un cáncer invasivo de células escamosas. Se estarán realizando estudios adicionales para asegurarse del diagnóstico antes de que se pueda planear el tratamiento.

El Sistema Bethesda también describe las anomalías de las células epiteliales para las células glandulares.

Adenocarcinoma: los cánceres de las células glandulares se reportan como adenocarcinomas. En algunos casos, el patólogo que examina las células puede indicar si el adenocarcinoma comenzó en el endocérvix, en el útero (endometrio) o en alguna otra parte del cuerpo.

Células glandulares atípicas: cuando las células glandulares no lucen normales, pero tienen características que impiden que se pueda tomar una decisión clara con respecto a si son cancerosas, se les llama células glandulares atípicas. Generalmente se le hacen más pruebas a la paciente para ver si el resultado de la citología de su cuello uterino muestra células glandulares atípicas.


Prueba de VPH ADN

Como se indicó anteriormente, el factor de riesgo más importante del cáncer de cuello uterino es la infección con VPH. Los doctores ahora cuentan con una prueba para detectar los tipos de VPH que tienen una mayor probabilidad de causar el cáncer de cuello uterino (tipos de alto riesgo). En esta prueba, se buscan partículas del DNA de estos tipos de VPH en las células del cuello uterino. La manera en que se realiza la prueba es similar a la de Papanicolaou, en cuento a cómo se obtiene la muestra, y en algunos casos hasta se pueden hacer ambas pruebas de la misma muestra. La prueba de VPH ADN se usa en dos situaciones diferentes:
  • La FDA aprobó la prueba VPH ADN para usarse como prueba de detección del cáncer de cuello uterino, en combinación con la prueba de Papanicolaou, en las mujeres mayores de 30 años (vea las guías de detección de la Sociedad Americana del Cáncer discutidas anteriormente). No reemplaza la prueba de Papanicolaou. Las mujeres entre los 20 a 29 años que están sexualmente activas tienen una gran probabilidad (en comparación con mujeres de mayor edad) de contraer infecciones con VPH que desaparecerán por sí solas. Para estas mujeres más jóvenes, los resultados de esta prueba no son tan importantes y puede causar más confusión. Por esta razón, la prueba VPH ADN no se recomienda como prueba de detección en mujeres menores de 30 años de edad. Para más información, vea el documento “Lo que toda mujer debe saber sobre el cáncer de cuello uterino y el virus del papiloma humano”.

  • La prueba de VPH ADN también se pueden usar en las mujeres de cualquier edad que obtuvieron resultados ligeramente anormales en la prueba de Papanicolaou (ASC-US) con el fin de determinar si es necesario que se hagan más pruebas o recibir tratamiento (vea la próxima sección).


Otras pruebas para las mujeres con resultados anormales de la citología de cuello uterino

La prueba de Papanicolaou es una prueba de detección, no de diagnóstico. Por lo tanto, el resultado anormal de una prueba de Papanicolaou significa que será necesario realizar otras pruebas para determinar si en realidad hay un cáncer o un precáncer. Las pruebas que se usan incluyen un colposcopio (con biopsia) y un raspado endocervical. Estas pruebas se usan cuando los resultados de una prueba de Papanicolaou se reportan como SIL o células glandulares atípicas. Si una biopsia muestra un precáncer, los médicos toman medidas para evitar que se origine un verdadero cáncer.

Los médicos están menos seguros sobre qué hacer cuando el resultado de una prueba de Papanicolaou muestra células escamosas atípicas (ASC). Para decidir qué hacer, los médicos toman en cuenta su edad, sus resultados previos de la prueba de Papanicolaou, si tiene factores de riesgo para el cáncer de cuello uterino, si usted recuerda haberse hecho otras pruebas de Papanicolaou en el pasado, y si el resultado de la prueba es ASC-H o ASC-US. Las mujeres de 20 años o menos con resultados de Papanicolaou que muestran ASC-US tienden a ser observadas sin necesidad de tratamiento. Para las mujeres de al menos 21 años de edad con ASC-US, los expertos recomiendan colposcopia, repetir una prueba de Papanicolaou en seis meses o la prueba de VPH ADN. Si la prueba de VPH da positivo, se debe realizar una colposcopia. Para ASC-H, muchos médicos recomendarán colposcopia y biopsia.

Colposcopia

Si presenta ciertos síntomas que sugieren la presencia de un cáncer, o si la prueba de Papanicolaou muestra células anormales, será necesario realizarle una prueba llamada colposcopia. En este procedimiento, usted se acostará en una camilla como lo hace cuando se hace el examen pélvico. Se coloca un espéculo en la vagina para ayudar al médico a observar el cuello uterino. El doctor usará el colposcopio para examinar el cuello uterino. Este instrumento, el cual permanece fuera del cuerpo, tiene lentes de aumento como los binoculares. El colposcopio permite que el doctor vea de cerca y claramente la superficie del cuello uterino. Por lo general, el médico aplicará a su cuello uterino una solución diluida de ácido acético (parecida al vinagre) para que sea más fácil ver cualquier área anormal.

La colposcopia no causa dolor ni efectos secundarios, y puede llevarse a cabo sin peligro incluso durante el embarazo. Al igual que la prueba de Papanicolaou, se realiza pocas veces durante su periodo menstrual. Se hace una biopsia si se observa un área anormal en el cuello uterino. Para una biopsia, se extirpa un pequeño fragmento de tejido del área que luce anormal. La muestra se envía a un patólogo para que la examine con un microscopio. Una biopsia es la única manera de determinar si un área anormal es un precáncer, un cáncer real o ninguno de los dos.

Biopsias cervicales

Existen varios tipos de biopsias que se utilizan para diagnosticar un cáncer o un precáncer de cuello uterino. Si la biopsia puede extirpar completamente todo el tejido anormal, éste puede que sea el único tratamiento necesario.

Biopsia colposcópica: para este tipo de biopsia, se examina primero el cuello uterino con un colposcopio para detectar áreas anormales. Se utilizan unas pinzas de biopsia para extirpar una pequeña sección (de aproximadamente 1/8 de pulgada) del área anormal en la superficie del cuello uterino. El procedimiento de biopsia puede causar dolor de calambres leve o dolor de breve duración y es posible que presente posteriormente un ligero sangrado. Algunas veces, se usa un anestésico local para anestesiar el cuello uterino antes de la biopsia.

Curetaje endocervical (raspado endocervical): algunas veces, la zona de transformación (el área en riesgo de infección con VPH y precáncer) no se puede ver con el colposcopio.  En esa situación, se tiene que hacer algo distinto para examinar esa área y determinar si hay cáncer. Esto significa hacer un raspado en el endocérvix al insertar un instrumento estrecho (la cureta) en el canal endocervical (el conducto entre la parte externa del cuello uterino y la parte interna del útero). La cureta se usa para raspar el interior del canal con el fin de extraer algo del tejido que recubre el canal endocervical. Esta muestra de tejido se envía al laboratorio para examinarla. Después de este procedimiento, las pacientes pueden sentir retorcijones y también pueden presentar algo de sangrado.

Biopsia cónica: en este procedimiento, también conocido como conización, el doctor extrae del cuello uterino un fragmento de tejido en forma de cono. La base del cono está constituida por el exocérvix (la parte externa del cuello uterino), y la punta o ápice del cono está formada por el canal endocervical. La zona de transformación (el límite entre el exocérvix y el endocérvix) está contenida dentro del cono. Esta es el área del cuello uterino donde es más probable que se desarrolle un cáncer o un precáncer. La biopsia cónica también se puede usar como tratamiento para extirpar por completo muchos precánceres, así como tumores cancerosos en etapas muy tempranas. Hacerse una biopsia cónica no evitará que la mayoría de las mujeres queden embarazadas, aunque las mujeres a quienes se les extirpa una gran cantidad de tejido mediante la biopsia pueden tener un mayor riesgo de partos prematuros.

Para las biopsias cónicas se utilizan comúnmente dos métodos: el procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP, por sus siglas en inglés, o también conocido como escisión con asa grande de la zona de transformación o LLETZ, por sus siglas en inglés) y la biopsia cónica con bisturí frío.
  • Procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP, LLETZ): en este método, se extirpa el tejido con un asa de alambre delgado que se calienta mediante corriente eléctrica y que sirve como escalpelo. Para este procedimiento se emplea anestesia local, y puede llevarse a cabo en el consultorio del médico. Sólo requiere unos 10 minutos. Usted podría presentar calambres ligeros durante y después del procedimiento, y puede presentar sangrado de leve a moderado por varias semanas.

  • Biopsia cónica con bisturí frío: este método utiliza un bisturí quirúrgico o un láser en lugar de un alambre calentado para extirpar el tejido. Requiere anestesia general (usted está "dormida" durante la operación) y se lleva a cabo en un hospital, pero no es necesario quedarse hasta el día siguiente. Después del procedimiento, los calambres y algo de sangrado pueden durar algunas semanas.

Cómo se informan los resultados de la biopsia

Los términos para reportar los resultados de las biopsias son un poco diferentes a los utilizados por el Sistema Bethesda para reportar los resultados de la prueba de Papanicolaou. A los cambios precancerosos se les llama neoplasia intraepitelial cervical o rara vez, displasia en lugar de lesión intraepitelial escamosa (SIL). Los términos para reportar los cánceres (carcinoma de células escamosas y adenocarcinoma) son los mismos.

 
¿Cómo se tratan las mujeres con resultados anormales en la prueba de Papanicolaou para prevenir el origen de un cáncer de cuello uterino?

Si se observa un área anormal durante la colposcopia, su médico puede removerla mediante un procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP o LLETZ) o una biopsia cónica con bisturí frío. Otras opciones incluyen destruir las células anormales con criocirugía o cirugía láser.

Durante la criocirugía, el doctor utiliza una sonda de metal enfriada con nitrógeno líquido para destruir las células anormales mediante congelación.

En la cirugía con láser, el doctor utiliza un rayo de luz de alta energía enfocado para vaporizar (quemar) el tejido anormal. Este procedimiento se hace con anestesia local a través de la vagina.

Tanto la criocirugía como la cirugía láser pueden hacerse en el consultorio del médico o en la clínica. Después de la criocirugía, usted puede presentar mucha secreción acuosa de color café durante algunas semanas.

Estos tratamientos casi siempre logran eliminar los precánceres y evitar que éstos se conviertan en un cáncer real. Es necesario que se haga exámenes de seguimiento para asegurarse de que la anomalía no reaparezca. Si reaparece, pueden repetirse los tratamientos.


Qué hacer para prevenir los precánceres

Evite estar expuesta al VPH

Usted puede prevenir la mayoría de los precánceres de cuello uterino previniendo la exposición al VPH. Ciertos tipos de conductas sexuales aumentan el riesgo de una mujer de contraer una infección con el VPH, tales como:
  • Tener relaciones sexuales a temprana edad.
  • Tener muchas parejas sexuales.
  • Tener una pareja que ha tenido muchas parejas sexuales.
  • Tener sexo con hombres que no hayan sido circuncidados.

Posponer las relaciones sexuales

Esperar hasta una mayor edad para tener relaciones sexuales puede ayudar a evitar el VPH. También ayuda a limitar su número de parejas sexuales y a evitar las relaciones sexuales con alguien que haya tenido muchas otras parejas sexuales. Recuerde que el VPH no siempre causa verrugas o cualquier otro síntoma; incluso una persona infectada con VPH puede que no presente síntomas por años. Alguien puede tener el virus y contagiar a otra persona sin saberlo.

Uso de condones

Los condones proveen cierta protección contra el VPH. Un estudio encontró que cuando se usan los condones correctamente, éstos pueden reducir la tasa de infección con VPH en aproximadamente 70% si se usan cada vez que se tiene sexo. Los condones no pueden ofrecer protección total ya que no pueden cubrir toda posible área de infección con VPH del cuerpo, tal como la piel del área genital o anal. No obstante, los condones proveen cierta protección contra el VPH, y también protegen contra el VIH y algunas otras enfermedades de transmisión sexual. El condón (cuando se usa por la pareja masculina) también parece ayudar a que la infección con VPH y los precánceres desaparezcan más rápidamente.

No fume

No fumar es otra forma importante de reducir el riesgo de precáncer y cáncer de cuello uterino.

Vacunas

Se han estado desarrollando vacunas que pueden proteger a las mujeres contra las infecciones del VPH. Hasta este momento, se ha estudiado una vacuna que protege contra los tipos 6, 11, 16 y 18 del VPH (Gardasil®) y otra que protege contra los tipos 16 y 18 (Cervarix®). La FDA acaba de aprobar la vacuna Cervarix (octubre de 2009) para uso en los Estados Unidos, mientras que la vacuna Gardasil fue aprobada en 2006 para ser usada en este país. En octubre de 2009, la FDA también aprobó el uso de Gardasil en hombres para prevenir las verrugas genitales. Ambas vacunas requieren una serie de tres inyecciones por un período de seis meses. Por lo general, los efectos secundarios son leves. Los más comunes son enrojecimiento breve, inflamación e irritación en el área de la piel donde se administró la inyección. En raras ocasiones, una mujer joven se desmayará poco tiempo después de la inyección. La vacuna Cervarix fue aprobada para niñas y mujeres jóvenes de 10 a 25 años, mientras que la vacuna Gardasil se aprobó para aquellas de 9 a 26 años.

En los estudios clínicos, ambas vacunas previnieron los cánceres y los precánceres de cuello uterino causados por el tipo de VPH 16 y el 18; Gardasil® también previno las verrugas genitales causadas por los tipos 6 y 11. Tanto la Gardasil como la Cervarix sólo funcionan para prevenir la infección con VPH (no tratarán una infección existente). Por esta razón, para la mayor efectividad, la vacuna contra el VPH se debe aplicar antes de que una persona comience a tener relaciones sexuales.

En el 2007, el Federal Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) publicó recomendaciones para la vacunación con Gardasil. Recomendó que la vacuna fuera administrada de forma rutinaria a mujeres entre 11 y 12 años. Se puede administrar a mujeres más jóvenes (tan pronto como a los nueve años) a discreción de los doctores. El ACIP también recomendó que las mujeres entre 13 y 26 años de edad que no hayan sido vacunadas reciban las vacunas a manera de “ponerse al día”.  El ACIP se reunió en octubre de 2009 para considerar el uso de Cervarix para prevenir el cáncer de cuello uterino. El comité reconoció la vacuna Cervarix como una alternativa a la vacuna Gardasil para prevenir el cáncer de cuello uterino cuando se administra a mujeres en el grupo de edad aprobado. Las recomendaciones finales para el uso de la vacuna Cervarix no han sido publicadas.

Las guías de la Sociedad Americana del Cáncer recomiendan que la vacuna contra el cáncer de cuello uterino sea administrada de forma rutinaria a mujeres entre 11 y 12 años, y tan pronto como a los 9 años de edad a discreción de los doctores. La Sociedad también está de acuerdo en que las jóvenes de hasta 18 años de edad deben recibir las vacunas para “ponerse al día”.

El panel independiente que hace las recomendaciones a nombre de la Sociedad reportó que no existe evidencia suficiente que muestre que “ponerse al día” con las vacunas para toda mujer entre 19 y 26 años sea beneficioso. Como resultado, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las mujeres entre 19 y 26 años consulten con su médico antes de decidir si deben recibir las vacunas. Deben hablar sobre los riesgos de exposición previa al VPH y el beneficio potencial de vacunarse antes de decidir si reciben la vacuna.   La investigación ha demostrado que es eficaz en producir una reacción inmune a los tipos de VPH en la vacuna y que también reduce los cánceres y precánceres de cuello uterino en las mujeres que reciben la vacuna.   Estas vacunas también han sido estudiadas en mujeres y hombres de mayor edad. A medida que nueva información sobre Cervarix, Gardasil y otros nuevos productos se hace disponible, estas guías se irán actualizando.

Ambas vacunas contra el cáncer de cuello uterino son costosas (la serie completa de vacunas cuesta alrededor de US$375 (no incluye los honorarios del doctor ni el costo de aplicar las inyecciones). Deben ser cubiertas por la mayoría de los planes de seguros médicos (si se administran según las guías del ACIP). También debe tener cobertura por los programas gubernamentales que pagan las vacunas para niños menores de 18 años. Debido al costo excesivo, puede que quiera verificar su cobertura con su compañía de seguros antes de obtener la vacuna.

Es importante entender que la vacuna no protege contra todos los tipos de VPH causantes de cáncer.  Por lo tanto, las pruebas de Papanicolaou rutinarias siguen siendo necesarias. Otro de los beneficios de la vacuna Gardasil consiste en que protege contra los dos virus que causan el 90% de las verrugas genitales.

Para más información sobre la vacuna y el VPH, por favor consulte nuestro documento (en inglés) Human Papilloma Virus: Questions and Answers.



Última revisión / cambio realizado: 13-Nov.-2009
Última actualización:  13-Nov.-2009