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| ¿Qué es? |
| Leucemias en niños |
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¿Cuáles son las diferencias entre los
cánceres que afectan a los adultos y los que afectan a los niños?
Los tipos de cáncer que afectan a los niños son distintos de los que
afectan a los adultos. Aunque hay excepciones, los cánceres infantiles
tienden a responder mejor a la quimioterapia. Los niños también toleran
mejor la quimioterapia que los adultos. Sin embargo, debido a que la
quimioterapia puede causar algunos efectos secundarios a largo plazo,
los niños que sobreviven al cáncer necesitan atención minuciosa por el
resto de sus vidas.
A partir de los años sesenta, la mayoría de los niños y adolescentes
con cáncer han sido tratados en los centros especializados diseñados
para ellos. El recibir tratamiento en uno de estos centros les ofrece
la ventaja de tener un equipo de especialistas que conoce las
diferencias entre los tipos de cáncer que ocurren en los adultos y los
que ocurren en los niños y adolescentes, así como las necesidades
especiales de los niños con cáncer. Este equipo generalmente incluye a
pediatras oncólogos, patólogos, cirujanos, radiólogos oncólogos,
enfermeras pediatras oncólogas y enfermeras practicantes tituladas.
Estos centros también tienen psicólogos, trabajadores sociales,
especialistas en vida infantil, especialistas en nutrición, terapeutas
de rehabilitación, fisioterapeutas y educadores que pueden apoyar y
educar a la familia completa.
La mayoría de los niños con cáncer en los Estados Unidos ha sido
tratado en un centro que pertenece al Children’s Oncology Group
(COG). Todos estos centros están asociados con alguna universidad o
algún hospital de niños. A medida que aprendemos más sobre el
tratamiento del cáncer en los niños, nos convencemos aún más de la
importancia de que sean expertos con experiencia los que administren el
tratamiento.
¿Qué es la
leucemia en niños?
La leucemia es un cáncer de las células primitivas productoras de
sangre. Con mayor frecuencia, la leucemia es un cáncer de los glóbulos
blancos, pero algunas leucemias comienzan en otros tipos de células
sanguíneas.
La leucemia comienza en la médula ósea (la parte suave del interior de
ciertos huesos en donde se forman las nuevas células de la sangre). En
la mayoría de los casos la leucemia invade la sangre muy rápidamente.
De ahí puede extenderse a otras partes del cuerpo, como a los ganglios
linfáticos, el bazo, el hígado, el sistema nervioso central (el cerebro
y la médula espinal), los testículos u otros órganos.
Algunos tipos de cáncer infantil, tales como el neuroblastoma o el
tumor de Wilms, comienzan en otros órganos y se pueden propagarse a la
médula ósea, pero éstos no son leucemia.
Médula ósea, sangre y tejido linfático
normales
Para entender los diferentes tipos de leucemia, ayuda saber sobre los
sistemas sanguíneo y linfático.
Médula ósea
La médula ósea es la parte blanda del interior de los huesos. Es el
lugar donde se producen nuevas células sanguíneas (glóbulos rojos,
glóbulos blancos y plaquetas). En los niños, la médula ósea activa se
encuentra en casi todos los huesos del cuerpo, pero en los años de la
adolescencia, se encuentra fundamentalmente en los huesos planos (el
cráneo, los omóplatos, las costillas, la pelvis) y en las vértebras
(los huesos que forman la columna vertebral).
La médula ósea consiste en un pequeño número de células madre
sanguíneas, células productoras de sangre más maduras, células adiposas
y tejidos de apoyo que ayudan al crecimiento celular. Las células madre
sanguíneas experimentan una serie de cambios para producir nuevas
células sanguíneas. Durante este proceso, las células se desarrollan
hasta convertirse en linfocitos
(un tipo de glóbulo blanco) o en otras células productoras de sangre.
Las células productoras de sangre se pueden desarrollar en uno de los
tres principales tipos de células sanguíneas:
- Glóbulos rojos.
- Glóbulos blancos (que no son linfocitos).
- Plaquetas.
Glóbulos rojos
Los glóbulos rojos transportan oxígeno desde los pulmones hasta todos
los demás tejidos del cuerpo, y llevan el dióxido de carbono hasta los
pulmones para su eliminación. Cuando la médula no produce suficientes
glóbulos rojos para reemplazar los desgastados, es posible que aparezca
anemia (la
presencia de muy pocos glóbulos rojos en el cuerpo). La anemia puede
causar que una persona se sienta cansada, débil y tenga dificultad para
respirar debido a que los tejidos del cuerpo no reciben suficiente
oxígeno.
Plaquetas
Plaquetas: son en realidad fragmentos producidos por un tipo de célula
de la médula ósea llamada megacariocito. Se liberan en la sangre, en
donde su función principal es tapar los orificios de los vasos
sanguíneos causados por cortaduras o hematomas. A la escasez de
plaquetas en la sangre se le llama trombocitopenia. Una persona con
trombocitopenia puede sangrar y formar hematomas fácilmente.
Glóbulos blancos
Los glóbulos blancos, también conocidos como leucocitos, ayudan al
cuerpo a combatir infecciones. Los tres tipos principales de glóbulos
blancos son los linfocitos, granulocitos y monocitos.
Linfocitos:
éstas son las células principales que producen tejido linfoide, una
parte importante del sistema inmunitario del cuerpo.
El tejido linfático se encuentra en muchos lugares del cuerpo,
incluyendo en los ganglios linfáticos, el timo, el bazo, las amígdalas
y las glándulas adenoides, y la médula ósea. También se encuentra
disperso en todo el sistema digestivo y el sistema respiratorio. El
extenso sistema que conecta todos los tejidos linfoides se denomina
sistema linfático. Los linfocitos circulan en este sistema y
eventualmente fluyen en el torrente sanguíneo.
Los linfocitos se desarrollan a partir de células llamadas linfoblastos hasta
convertirse en células maduras que combaten las infecciones. Hay dos
tipos principales de linfocitos:
- Linfocitos B (células B)
- Linfocitos T (células T)
Las células B y las células T normales realizan diferentes tareas
dentro del sistema inmunitario.
- Las células
B ayudan a proteger el cuerpo contra las bacterias y los
virus. Cuando una célula B entra en contacto con uno de estos gérmenes,
madura hasta convertirse en una célula
plasmática, que libera proteínas denominadas anticuerpos.
Los anticuerpos se adhieren al germen, y lo marcan para que otras
partes del sistema inmunitario lo destruyan.
- Las células
T también ayudan a proteger al cuerpo contra sustancias
extrañas (aquellas que normalmente no se encuentran en el cuerpo).
Estas células reconocen sustancias químicas específicas, como las que
se encuentran en el exterior de las células infectadas por virus. Hay
varios tipos de células T, y cada una de ellas tiene una función
específica. Algunas destruyen células anormales liberando sustancias
que les producen orificios y les causan fugas. Algunas células T
liberan sustancias llamadas citocinas
que atraen otros tipos de glóbulos blancos, y estos entonces destruyen
las células anormales. Aún otras células T actúan vigilando que el
sistema inmunitario no ataque las células normales.
Los linfocitos son las células a partir de las cuales se desarrolla la
leucemia linfocítica (o linfoblástica) aguda. Aunque tanto las células
B como las células T se pueden convertir en leucemia, las leucemias de
las células B son mucho más comunes que las leucemias de las células T.
Las células B y las células T normales pueden ser reconocidas mediante
pruebas de laboratorio que detectan sustancias químicas específicas en
su superficie. Ciertas sustancias se encuentran exclusivamente en las
células B, y otras se encuentran sólo en las células T. Las pruebas de
laboratorio también ayudan a determinar la madurez de las células B y
de las células T. Tanto el tipo de linfocito como su etapa de madurez
son importantes, porque las leucemias que surgen de estos tipos
diferentes de células tienen diferentes características.
Granulocitos:
estos glóbulos blancos tienen gránulos, o sea manchas que pueden
visualizarse bajo el microscopio. Estos gránulos contienen enzimas y
otras sustancias que pueden destruir gérmenes como las bacterias. Los
tres tipos de granulocitos, neutrófilos,
basófilos y
eosinófilos,
se distinguen por el tamaño y el color de los gránulos. Los
granulocitos se desarrollan a partir de células productoras de sangre
llamadas mieloblastos
hasta convertirse en células maduras que combaten las infecciones.
Monocitos:
estos glóbulos blancos, que están relacionados con los granulocitos,
también son importantes para proteger al cuerpo contra las bacterias.
Se generan en la médula ósea como monoblastos
productores de sangre y se desarrollan hasta convertirse en monocitos
maduros. Después de circular en el torrente sanguíneo por
aproximadamente un día, los monocitos ingresan en los tejidos
corporales para convertirse en macrófagos,
que pueden destruir algunos gérmenes rodeándolos y digiriéndolos. Los
macrófagos también ayudan a los linfocitos a reconocer gérmenes y
comenzar a producir anticuerpos para combatirlos.
Cualquiera de las células formadoras de sangre o linfoides de la médula
ósea puede convertirse en una célula leucémica. Una vez ocurre este
cambio, las células de leucemia no pasan por el proceso normal de
maduración, sino que sobreviven y se acumulan en la médula ósea. Con el
paso del tiempo, estas células entran en el torrente sanguíneo y se
propagan a otros órganos, en donde pueden evitar el funcionamiento
normal de otras células corporales.
Tipos de leucemia en niños
Con frecuencia la leucemia se describe como aguda (que crece
rápidamente) o crónica (que crece lentamente). Casi todas las leucemias
en niños son agudas.
Leucemias agudas
Hay dos tipos principales de leucemia aguda:
Leucemia linfocítica aguda (linfoblástica) (acute lymphocytic leukemia,
ALL): este tipo de leucemia representa aproximadamente tres de cada
cuatro casos de leucemia infantil. Este tipo de leucemia se inicia en
las células linfoides de la médula ósea.
Leucemia mielógena aguda (acute myelogenous leukemia, AML): este tipo
de leucemia, también llamada leucemia mieloide aguda [acute myeloid
leukemia, AML], leucemia mielocítica aguda [acute myelocytic leukemia],
o leucemia no linfocítica aguda [acute non-lymphocytic leukemia, ANLL])
representa la mayoría de los casos remanentes. Este tipo de leucemia se
inicia a partir de las células que forman los glóbulos blancos (que no
son linfocitos), los glóbulos rojos o las plaquetas.
Leucemias de linaje hibrido o mixto: en estas leucemias poco comunes,
las células tienen características de la ALL y de la AML. Generalmente
reciben el tratamiento de la ALL y responden a este tratamiento como la
ALL.
Tanto la ALL como la AML se pueden dividir además en subgrupos
diferentes. Para más información sobre estos subtipos, consulte la
sección "¿Cómo se clasifica la leucemia en niños?".
Leucemias crónicas
Las leucemias crónicas son mucho más comunes en los adultos que en los
niños. Suelen crecen más lentamente que las leucemias agudas, aunque
también son más difíciles de tratar. Las leucemias crónicas
también se pueden dividir en dos tipos.
- Leucemia
mielógena crónica (chronic
myelogenous leukemia, CML): esta leucemia
ocurre rara vez en niños, aunque se puede presentar en ellos. Se trata
de la misma manera que en los adultos. Si desea más información sobre
la CML, consulte el documento Leucemia
mieloide crónica de la Sociedad Americana del Cáncer.
- Leucemia
linfocítica crónica (chronic
lymphocytic leukemia, CLL): esta leucemia es
extremadamente rara en los niños y no se describe en este documento. Si
desea más información sobre la CLL, consulte el documento Leucemia linfocítica crónica
de la Sociedad Americana del Cáncer.
Leucemia mielomonocítica juvenil
(juvenile myelomonocytic
leukemia,
JMML):
Este tipo poco común de leucemia no es crónica ni aguda. Se inicia a
partir de las células mieloides, pero no es de rápido crecimiento como
la leucemia mielógena aguda ni de crecimiento lento como la leucemia
mieloide crónica. Ocurre con más frecuencia en los niños de poca edad
(menores de cuatro años). Los síntomas pueden incluir piel pálida,
fiebre, tos, moretones o sangrado que ocurre fácilmente, dificultad
para respirar (debido a la presencia de demasiados glóbulos blancos en
los pulmones), y agrandamiento del bazo y de los ganglios linfáticos.
¿Cuáles son
las estadísticas importantes de la leucemia infantil?
La leucemia es el tipo de cáncer más común entre niños y adolescentes.
Representa aproximadamente uno de cada tres cánceres en los niños. Sin
embargo, en general, la leucemia infantil es una enfermedad poco común.
De aproximadamente 3,500 niños (entre las edades de 0 a 14 años) que
desarrollarán leucemia en 2009, aproximadamente tres de cada cuatro
serán diagnosticados con leucemia linfocítica aguda (ALL). La mayoría
de los otros casos serán leucemia mielógena aguda (AML). Las leucemias
crónicas son poco comunes en los niños.
La ALL es más común en la primera infancia, y ocurre con más frecuencia
entre los dos y los cuatro años de edad. Los casos de AML están más
diseminados en los años de la infancia, aunque es ligeramente más común
durante los primeros dos años de vida o durante la adolescencia.
La ALL es ligeramente más común entre los niños blancos que entre los
niños afroamericanos y americanos asiáticos, y es más común entre los
niños que entre las niñas. La AML ocurre igualmente entre niños y niñas
de todas las razas.
Tasas de supervivencia para leucemias en
niños
La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de
pacientes que vive al
menos cinco años después de su diagnóstico de
cáncer. En relación con las leucemias agudas, los niños que no
presentan la enfermedad después de cinco años tienen una alta
probabilidad de haber sido curados, ya que es muy poco común que estos
cánceres regresen después de ese periodo de tiempo. Las tasas de
supervivencia a cinco años actuales son basadas en niños diagnosticados
y tratados inicialmente por más de cinco años. Los avances en el
tratamiento desde entonces pueden producir un pronóstico más favorable
para los niños recientemente diagnosticados.
La tasa de supervivencia a cinco años de niños con ALL ha aumentado
significativamente con el tiempo y en general ahora es mayor de 80%.
También la tasa de supervivencia a cinco años para niños con AML ha
aumentado con el tiempo y ahora está entre 50% y 70%. La mayoría de los
estudios sugieren que ahora la tasa de curación de la leucemia
promielocítica aguda (APL), un subtipo de AML, es superior al 80%.
Las estadísticas de supervivencia algunas veces pueden ser útiles como
una guía general, pero puede que éstas no representen de una forma
precisa el pronóstico de un niño. Un número de otros factores,
incluyendo la edad del niño y las características del
tumor, también pueden afectar el pronóstico. Muchos
de estos factores se tratan en la sección "¿Cómo se clasifica la
leucemia en niños?" Probablemente el médico de su hijo sea una buena
fuente de información para saber si estos números pueden aplicar en su
caso, ya que él o ella está familiarizado con los aspectos de la
situación particular del niño.
Última
revisión / cambio realizado: 30-Jul.-2009
Última actualización completa: 30-Jul.-2009
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