¿Qué
son los tipos de cáncer de piel de células basales y de células
escamosas?
Para poder entender el cáncer de la piel de células basales y el cáncer
de la piel de células escamosas, resulta útil conocer sobre la
estructura normal y el funcionamiento de la piel.
Acerca de
la piel normal
La piel es el órgano más grande del cuerpo que tiene varias funciones
diferentes:
- Recubre los órganos internos y los protege de lesiones.
- Sirve de barrera a los gérmenes, como las bacterias.
- Evita la pérdida excesiva de agua y de otros líquidos.
- Ayuda a controlar la temperatura del cuerpo.
La piel tiene tres capas (vea la imagen a continuación):
- Epidermis.
- Dermis.
- Hipodermis.
Epidermis
La capa superior de la piel es la epidermis.
La epidermis es delgada, su espesor promedio es de sólo 0.2 milímetros
de espesor (alrededor de 1/100 de pulgada). Protege las capas más
profundas de la piel y los órganos del cuerpo contra el medio ambiente.

Los queratinocitos
son el tipo
de célula principal de la epidermis. Estas células producen una
importante proteína llamada queratina, que refuerza la capacidad de la
piel para proteger el resto del cuerpo.
La parte más externa de la epidermis se llama el estrato córneo o capa
córnea la cual Está compuesta de queratinocitos muertos que se
desprenden continuamente a medida que los nuevos se forman. Las células
en esta capa se conocen como células
escamosas debido a su forma plana.
Las células escamosas vivas se encuentran justamente debajo del estrato
córneo. Estas células se han movido ahí desde la capa basal, la parte
más inferior de la epidermis. Las células de la capa basal, conocidos
como las células
basales, se
dividen continuamente para formar nuevos queratinocitos. Éstos
remplazan a los queratinocitos viejos que se desgastan de la superficie
de la piel.
Las células llamadas melanocitos
también están presentes en la epidermis. Estas células de la piel
producen el pigmento color moreno protector llamado melanina. La
melanina es lo que hace que la piel tenga un color moreno o bronceado,
y se origina para proteger las capas más profundas de la piel contra
los efectos nocivos del sol.
La epidermis está separada de las capas más profundas de la piel por la
membrana basal.
Esta membrana constituye una estructura importante porque cuando un
cáncer alcanza un grado avanzado, generalmente se desarrolla a través
de esta barrera.
Dermis
La capa media de la piel se llama dermis,
la cual es mucho más gruesa que la epidermis. Contiene folículos
pilosos, glándulas sudoríparas, vasos sanguíneos y nervios que se
mantienen en su lugar gracias a una proteína llamada colágeno. El
colágeno producido por las células denominadas fibroblastos, le imparte
resistencia y fuerza a la piel.
Hipodermis
La capa más profunda de la piel se llama hipodermis. La hipodermis
y la parte inferior de la dermis forman una red de colágeno y células
adiposas (grasas). La hipodermis conserva el calor y posee un efecto de
amortiguación de choque que ayuda a proteger los órganos del cuerpo
para que no se lesionen.
Tipos de
cáncer de la piel
Melanomas
Los tipos de cáncer que se originan a partir de los melanocitos, las
células de la piel que producen los pigmentos, se llaman melanomas. Los
melanocitos también pueden formar crecimientos benignos llamados
lunares. Los melanomas y los lunares son tratados en otro documento de
la Sociedad Americana del Cáncer llamado Cáncer de la piel tipo melanoma.
Los cánceres que no son de tipo melanoma algunas veces son agrupados
como cánceres de la
piel de tipo no melanoma debido a que tienden a actuar de
manera muy diferente a los melanomas.
Cánceres de los
queratinocitos
El segundo tipo principal se llama carcinomas
queratinocitos o cánceres
de los queratinocitos,
ya que al observarlos bajo un microscopio sus células comparten algunas
características de los queratinocitos, el tipo de célula más abundante
de la piel normal. Los tipos más comunes de queratinocitos son el
carcinoma de células basales y el carcinoma de células
escamosas.
Carcinoma de células
basales:
cuando se observan con un microscopio, las células de estos cánceres
comparten algunas características con las células en la capa más
inferior de la epidermis, llamada capa de células basales.
Alrededor de ocho de cada 10 casos de cáncer de la piel son de las
células basales. Por lo general, surgen en las zonas expuestas al sol,
especialmente la cabeza y el cuello. El carcinoma de células basales
solía detectarse casi exclusivamente entre las personas de edad mediana
o avanzada. En la actualidad se está viendo también en personas más
jóvenes, probablemente porque éstas pasan más tiempo expuestas al sol.
El carcinoma de células basales tiende a ser de crecimiento lento. Es
muy raro que un cáncer de células basales se propague (haga metástasis)
a los ganglios linfáticos cercanos o a partes distantes del cuerpo. No
obstante, si un cáncer de células basales se deja sin tratar, puede
extenderse a las áreas cercanas y afectar los huesos, así como otros
tejidos debajo de la piel.
Después del tratamiento, el carcinoma de células basales puede recurrir
(reaparecer) en el mismo lugar de la piel. Las personas que han tenido
cánceres de células basales también tienen una probabilidad mayor de
padecer de nuevos cánceres en otros lugares de la piel. Tanto como la
mitad de las personas diagnosticadas con cáncer de células basales
padecerán de un nuevo cáncer de la piel dentro de cinco años.
Carcinoma de células
escamosas:
el carcinoma de células escamosas representa alrededor de dos de 10
casos de cáncer de la piel. Comúnmente aparece en las áreas del cuerpo
expuestas al sol, tales como la cara, las orejas, el cuello, los labios
y el dorso de las manos. También puede surgir en cicatrices o úlceras
de la piel en otras partes del cuerpo. Algunas veces comienzan en los
queratosis actínica (se describen a continuación). Con menor
frecuencia, se forman en la piel del área genital.
El carcinoma de células escamosas suele ser más agresivo que el cáncer
de células basales. Es más probable que se extienda a los tejidos
grasos justo debajo de la piel, y tiene más probabilidades de
propagarse a los ganglios linfáticos y/o a partes distantes del cuerpo,
aunque esto sigue siendo poco común.
Los queratoacantomas son crecimientos que se encuentran en la piel
expuesta al sol. Aunque puede que surjan rápidamente, su crecimiento
por lo general es lento. Muchos queratoacantomas se encogen e incluso
desaparecen por sí solos con el transcurso del tiempo sin tratamiento,
pero algunos pueden continuar creciendo y unos hasta pueden propagarse
hacia otras partes del cuerpo. Debido a que a menudo es difícil
predecir su crecimiento, muchos especialistas de la piel creen que lo
más seguro es considerarlos como una forma de cáncer de la piel de
células escamosas.
Tipos de cáncer de la
piel menos comunes
Junto con el melanoma y los cánceres de los queratinocitos, existen
algunos otros tipos de cáncer de la piel que son muy poco comunes.
Aunque estos cánceres también son “cánceres de la piel de tipo no
melanoma”, son bastante diferentes a los cánceres de los queratinocitos
y son tratados de una manera diferente, por lo que es útil
considerarlos por separado.
Los siguientes son otros tipos de cáncer de la piel no melanoma:
- Carcinoma de células de Merkel.
- Sarcoma de Kaposi.
- Linfoma cutáneo (piel).
- Tumores de los anexos de la piel.
- Varios tipos de sarcomas.
En conjunto, estos tipos representan menos de 1% de los casos de cáncer
de la piel no melanoma.
Carcinoma de células de
Merkel:
este tipo de cáncer de la piel poco frecuente se origina a partir de
las células neuroendocrinas (células productoras de hormonas que, en
ciertos aspectos, se parecen a las células nerviosas) de la piel. Se
cree que estos cánceres son causados en parte por la exposición solar.
Se encuentran con más frecuencia en la cabeza, el cuello, y los brazos,
aunque se puede originar en cualquier parte.
El tratamiento del carcinoma de células de Merkel se describe en la
sección “¿Cómo se tratan los tipos de cáncer de la piel de células
basales y de células escamosas?”. A diferencia de los carcinomas de
células basales y de células escamosas, los carcinomas de células de
Merkel a menudo reaparecen después del tratamiento y se extienden a los
ganglios linfáticos cercanos. También pueden propagarse a los órganos
internos, algo que resulta poco común con el carcinoma de células
escamosas e incluso menos común con el carcinoma de células basales.
Sarcoma de Kaposi:
por lo
general, este cáncer se origina en la dermis, pero también puede
formarse en los órganos internos. Antes de mediados de la década de los
ochenta, este cáncer era poco común y se encontraba principalmente en
ancianos de descendencia mediterránea. El sarcoma de Kaposi se ha
vuelto más común, debido a que es más probable que se presente en las
personas con el virus de inmunodeficiencia humana (HIV, por sus siglas
en inglés) y del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA o AIDS,
por sus siglas en inglés). El sarcoma Kaposi se discute en otro
documento de la Sociedad Americana del Cáncer.
Linfomas de la piel:
los linfomas
son cánceres que comienzan en los linfocitos, un tipo de células del
sistema inmunitario que se encuentran en la médula ósea (la parte
interna y blanda de algunos huesos), los ganglios linfáticos (cúmulos
de células del sistema inmunitario que tienen el tamaño de un fríjol),
el torrente sanguíneo y en algunos órganos internos. La piel también
contiene un número considerable de linfocitos.
Aunque la mayoría de los linfomas se originan en los ganglios
linfáticos o en los órganos internos, existen ciertos tipos de linfoma
que parecen originarse, en su mayoría o en su totalidad, en la piel. El
término médico linfoma cutáneo primario significa "linfoma que se
origina en la piel". El tipo de linfoma
cutáneo primario más común es el linfoma cutáneo de células T,
(la mayoría de éstos son llamados micosis
fungoide. Los linfomas cutáneos se discuten en el
documento "Linfoma de la piel" de la Sociedad Americana del Cáncer.
Tumores de los anexos:
estos
tumores se originan en los folículos pilosos o en las glándulas (tal
como las glándulas sudoríparas) de la piel. Los tumores de los anexos
malignos (cancerosos) ocurren con muy poca frecuencia, aunque los
tumores benignos (no cancerosos) son comunes.
Sarcomas:
estos cánceres se
originan a partir de las células del tejido conectivo, por lo general
en los tejidos que se encuentran a gran profundidad debajo de la piel.
Con mucha menos frecuencia, éstos pueden producirse en la dermis y la
hipodermis de la piel. Hay varios tipos de sarcoma que pueden surgir en
la piel, incluidos el dermatofibrosarcoma protuberans (DFSP, por sus
siglas en inglés) y el angiosarcoma (un cáncer de los vasos sanguíneos).
Tumores
benignos de la piel
La mayoría de los tumores de la piel no son cancerosos y, sólo en
contados casos, si acaso, se convierten en cáncer. Entre estos tumores
se encuentran:
- La mayoría de los tipos de lunares (para información sobre
los
lunares remítase al documento llamado Cáncer de la piel tipo melanoma
de la Sociedad Americana del Cáncer).
- Queratosis seborreicas: manchas con relieve, de
color
marrón, café o negro con una textura "cerosa" o una superficie áspera.
- Hemangiomas: crecimientos benignos de los vasos sanguíneos,
a menudo llamados manchas de fresa o manchas de Oporto.
- Lipomas: crecimientos blandos de células adiposas benignas.
- Verrugas: crecimientos de superficie áspera causados por un
virus.
Condiciones
potencialmente precancerosas y preinvasivas de la piel
Estas
condiciones pueden volverse cáncer de la piel o en las etapas más
iniciales en el desarrollo del cáncer de piel.
Queratosis actínica
(queratosis solar)
La queratosis actínica, también conocida como queratosis solar, es una
condición precancerosa de la piel causada por la sobreexposición a los
rayos solares. Las queratosis actínicas son pequeñas (por lo general,
miden menos de 1/4 de pulgada de ancho) manchas ásperas que pueden ser
de color rosado rojizo o del color de la piel. Suelen desarrollarse en
la cara, las orejas, el dorso de las manos y los brazos de las personas
de edad mediana o mayores que tienen la piel blanca, aunque también
pueden aparecer en otras áreas expuestas al sol. Generalmente, las
personas con una queratosis actínica contraen muchas más.
Las queratosis actínicas crecen lentamente. Por lo general, no causan
ningún síntoma. Es posible, pero no común, que las queratosis actínicas
se conviertan en cáncer de células escamosas. A menudo desaparecen por
sí solas, pero pueden reaparecer.
Aunque la mayoría de las queratosis actínicas no se convierten en
cáncer, constituyen una advertencia de que su piel ha sufrido daño por
el sol. Algunas queratosis actínicas y otros padecimientos de la piel
que pudieran convertirse en cáncer podrían tener que
extirparse.
Su médico debe examinar regularmente cualquiera que no haya sido
extirpada para ver si han ocurrido cambios que pudieran indicar la
presencia de un cáncer.
Carcinoma in situ de
células escamosas (enfermedad de Bowen)
El carcinoma in situ
de
células escamosas, también llamado enfermedad de Bowen, es la forma más
temprana del cáncer de la piel de células escamosas. In situ significa
que las células de estos cánceres todavía se encuentran completamente
dentro de la epidermis y no se han extendido a la dermis.
La enfermedad de Bowen se manifiesta en forma de manchas rojizas.
Comparada con las queratosis actínicas, las manchas de la enfermedad de
Bowen suelen ser mayores (algunas veces más de 1/2 pulgada de ancho),
de un rojo más intenso, y son más escamosas y algunas veces ásperas.
Al igual que en el caso del cáncer de la piel invasivo de células
escamosas, el principal factor de riesgo es la sobreeexposición a la
luz solar. A menudo, la enfermedad de Bowen en la piel anal y genital
está relacionada con una infección por transmisión sexual con los virus
del papiloma humano (VPHs, o HPVs en inglés, --los virus que también
pueden causar las verrugas genitales).
¿Qué indican
las estadísticas principales acerca de los tipos de cáncer de piel de
células
basales y de células escamosas?
El cáncer de la piel (incluyendo los tipos de cáncer de la piel de
células basales y de células escamosas) es el tipo de cáncer más común
de todos los cánceres, Se cree que representa al menos la mitad de
todos los cánceres.
El número de personas que contrae los cánceres de la piel de células
basales y de células escamosas cada año no se conoce. Las estadísticas
de la mayoría de los otros cánceres se conocen ya que son reportados a
los registros de cáncer, pero los cánceres de la piel de células
basales y de células escamosas no son informados. Esto significa que
todos los números presentados en este documento son estimados.
Cada año se diagnostican más de 1 millón de casos de cáncer de la piel
de células basales y de células escamosas. La mayoría de estos
(alrededor de 800,000 a 900,000 son cánceres de células basales. Los
cánceres de células escamosas ocurren con menos frecuencia (quizás
alrededor de 200,000 a 300,000) por año.
El número de estos cánceres ha estado aumentando durante muchos años.
Esto probablemente se debe a una combinación de un aumento en la
detección, una mayor exposición a la luz solar, y el envejecimiento de
la población.
La muerte a causa de estos cánceres es poco común. Se cree que
aproximadamente 2,000 personas mueren a causa de los cánceres de la
piel no melanoma cada año. La tasa de mortalidad ha disminuido
alrededor de 30% en los últimos 30 años. La mayoría de las personas que
mueren son de edad avanzada. Otras personas con mayor probabilidad de
morir de cáncer de la piel son aquellos con el sistema inmunitario
suprimido, tal como las personas que han recibido un trasplante de
órgano.
Última
revisión:
20-Jun-2008
Última actualización completa: 20-Jun.-2008
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