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Tratamiento
Cáncer del riñón (carcinoma de células renales)

¿Cómo se trata el cáncer del riñón (carcinoma de células renales)?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones se basan en sus interpretaciones de los estudios de los tratamientos contra el carcinoma de células renales publicados en revistas médicas, así como en sus experiencias profesionales.

Sin embargo, la información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con el equipo de profesionales que atiende su cáncer.

Por supuesto, el equipo que atiende su cáncer podría tener motivos para sugerir un plan de tratamiento diferente a los que se presentan en estas guías generales. No dude en preguntarles sobre sus opciones de tratamiento. Además de la información que se brinda en este documento, le exhortamos a que busque información sobre el tratamiento en otras fuentes confiables, si usted está interesado.

Una vez que se diagnostica y se clasifica por etapas el cáncer, hay mucho que considerar antes de que usted o su médico escojan un plan de tratamiento. Usted pudiera sentir que debe tomar una decisión rápidamente, pero es importante que se tome el tiempo para absorber la información que acaba de conocer. Haga preguntas al equipo de profesionales que atiende su cáncer. Para obtener ejemplos de las preguntas, lea la sección "¿Qué debe preguntarle a su médico sobre el cáncer del riñón?".

Usted tal vez quiera sopesar los beneficios de cada tratamiento con los posibles efectos y riesgos secundarios. El tratamiento que usted escoja también debe tomar en cuenta su salud, edad y preferencias personales, así como la etapa de su cáncer.

Usted tal vez quiera una segunda opinión sobre la mejor opción de tratamiento para su situación, especialmente si hay varias opciones disponibles para usted. Una segunda opinión de alguien que se especializa en el tratamiento del cáncer renal puede proveer más información y ayudarle a sentirse más confiado sobre el plan de tratamiento que escoja.

Esta sección comienza con un resumen de los tipos de tratamientos contra el cáncer del riñón que están disponibles para usted. Luego se discuten los tratamientos que se usan normalmente contra el cáncer del riñón en cada etapa.

Cirugía

La cirugía es el tratamiento principal contra el carcinoma de células renales. No son muchas las probabilidades de sobrevivir al cáncer de células renales sin someterse a una cirugía. Dependiendo del tipo y la etapa, se podría usar la cirugía para extirpar el cáncer junto con parte del tejido del riñón que rodea al riñón o todo el riñón. Normalmente también es necesario extirpar la glándula suprarrenal (la glándula pequeña que está unida a la parte superior de cada riñón).

El cirujano puede hacer una incisión en varios lugares. Las localizaciones más comunes son la mitad del abdomen, debajo de las costillas en el mismo lado del cáncer o incluso en la espalda, justo detrás del riñón canceroso. Cada incisión tiene sus ventajas para tratar los cánceres de diferentes tamaños y en diferentes lugares del riñón.

Nefrectomía radical: La operación que se realiza más comúnmente para tratar el cáncer de células renales se llama nefrectomía radical. Mediante la nefrectomía radical se extirpa todo el riñón (junto con su cáncer), la glándula suprarrenal unida y el tejido graso que se encuentra inmediatamente alrededor del riñón.

Algunas veces se realiza la linfadenectomía regional junto con la nefrectomía radical. Mediante este procedimiento se extirpan los ganglios linfáticos cercanos para ver si contienen cáncer. Estos ganglios se usan para ayudar a establecer la etapa de su cáncer (recuerde que la clasificación por etapas es importante para escoger las opciones de tratamiento y para predecir sus probabilidades de supervivencia).

Nefrectomía parcial:Mediante este procedimiento, también llamado cirugía para preservar la nefrona, no se extirpa todo el riñón, sino que sólo se extirpa la parte que contiene el cáncer, dejando el resto de los órganos.

Las nefrectomías parciales se realizan a menudo en los pacientes con cáncer en ambos riñones o en los pacientes que tienen un sólo riñón y que contraen cáncer en ese riñón. Esto le permite al paciente mantener cierta función del riñón, y pudiera evitar que reciban diálisis.

Se están llevando a cabo, cada vez con más frecuencia, las nefrectomías parciales en los pacientes con cánceres pequeños de células renales (más pequeños de 4 cm o aproximadamente de 1 3/4 de pulgada) en uno de sus riñones. Los resultados han sido bastante prometedores. El beneficio obvio es que usted sólo pierde parte de su riñón. Debido a que existe un riesgo pequeño de no extirpar todo el cáncer, la mayoría de los cirujanos sólo realizarán esta cirugía para estos cánceres pequeños.

Extirpación de las metástasis: Aproximadamente el 25% de los pacientes con carcinoma de células renales ya presentan metástasis del cáncer en el momento del diagnóstico. Algunas veces la extirpación de las metástasis aliviará temporalmente el dolor y otros síntomas de la enfermedad metastásica, pero generalmente esto no ayuda a los pacientes a vivir por más tiempo.

En general, si hay muchas metástasis, no se recomienda la cirugía para extirpar todas o algunas de éstas. Sin embargo, se podría recomendar la cirugía si sólo hay una metástasis o si hay pocas metástasis fácilmente accesibles y se pueden extirpar completamente sin causar efectos secundarios graves.

Embolización arterial: La embolización arterial es una técnica que bloquea la arteria que alimenta al riñón que tiene el tumor. Se coloca un catéter (tubo) pequeño en la arteria en su ingle y se empuja a través del vaso hasta que llegue a la arteria que va desde la aorta al riñón (arteria renal ). Posteriormente, se inyecta un material en la arteria para bloquearla, cortando el suministro sanguíneo del riñón. Aunque este procedimiento se realiza pocas veces, algunas veces se realiza antes de la nefrectomía para reducir el sangrado durante la operación.

Riesgos de la cirugía

Los riesgos asociados con la cirugía incluyen:

  • Sangrado durante o después de la cirugía que pudiera requerir transfusiones de sangre
  • Infección de la herida
  • Daño a los órganos internos y a los vasos sanguíneos (como el bazo, el páncreas, la aorta, la vena cava y el intestino grueso o delgado) durante la cirugía
  • Neumotórax (aire no deseado en la cavidad del tórax)
  • Hernia incisional (abultamiento de los órganos internos debajo de la incisión quirúrgica debido a problemas con la curación de la herida)
  • Insuficiencia renal (si el riñón remanente no funciona bien)

Si usted no puede realizarse una cirugía debido a su mala salud (problemas cardíacos o pulmonares, por ejemplo), entonces sus mejores opciones para tratar el cáncer del riñón podrían ser la radioterapia o la embolización arterial del cáncer.

Radioterapia

La radioterapia usa radiación de alta energía para destruir las células cancerosas. La radiación externa dirige la radiación desde fuera del cuerpo hacia el cáncer. Este tipo de terapia se usa algunas veces como el tratamiento principal contra el cáncer del riñón, si su salud general no es tan buena como para someterse a una cirugía.

La radioterapia también puede usarse para paliar, o aliviar, temporalmente sus síntomas del cáncer del riñón como el dolor, el sangrado o los problemas causado por la metástasis. Lamentablemente, los carcinomas de células renales no son muy sensibles a la radiación. No se recomienda rutinariamente la radioterapia antes o después de la extirpación del cáncer porque en algunos estudios no se ha encontrado ninguna mejora en las tasas de supervivencia.

Los efectos secundarios de la radioterapia podrían incluir cambios leves en la piel (similares a la quemadura por el sol), náuseas, diarrea o cansancio. A menudo éstos desaparecen después de un corto período de tiempo. La radiación también podría empeorar sus efectos secundarios de la quimioterapia. La radioterapia dirigida al área del tórax podría causar daño a sus pulmones y a una posterior dificultad para respirar. Los efectos secundarios de la radiación al cerebro por lo general se tornan más graves después de 1 ó 2 años después del tratamiento y pueden incluir dolores de cabeza y dificultad para pensar.

Quimioterapia

La quimioterapia usa medicamentos anticancerosos que se administran en la vena o por la boca (en forma de pastilla). Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las partes del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea potencialmente beneficioso para el cáncer que se ha propagado (ha hecho metástasis) a órganos más allá del riñón.

Lamentablemente, las células del cáncer del riñón son muy resistentes a las formas actuales de quimioterapia, y no existe una forma convencional para tratarlas con medicamentos. Algunos medicamentos, como la vinblastina, la floxuridina, el 5-fluorouracilo (5-FU), son medianamente eficaces. Una combinación de 5-FU y otro medicamento llamado gemcitabina ha beneficiado a algunos pacientes. Un medicamento parecido al 5-FU, capecitabina, administrado como pastilla, también ha demostrado cierto beneficio.

Los medicamentos quimioterapéuticos destruyen las células cancerosas, pero también pueden dañar algunas de las células normales. Por lo tanto, se presta especial atención para evitar o minimizar los efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de medicamentos, de la cantidad tomada y de la duración del tratamiento. Los efectos secundarios temporales podrían incluir náusea y vómitos, pérdida del apetito, pérdida del cabello y llagas en la boca.

Debido a que la quimioterapia puede dañar las células productoras de sangre de la médula ósea, usted podría presentar un recuento bajo de células sanguíneas. Esto puede aumentar sus probabilidades de infección (debido a una falta de glóbulos blancos), sangrado o moretones después de cortadas o heridas menores (debido a una falta de plaquetas en la sangre) y cansancio (debido a recuentos bajos de glóbulos rojos).

La quimioterapia podría causar cambios en el ciclo menstrual de las mujeres y dañar permanente o temporalmente los ovarios o los testículos, lo que podría resultar en esterilidad (no poder tener hijos).

La mayoría de los efectos secundarios desaparecen una vez se detiene el tratamiento. Existen remedios para muchos de los efectos secundarios de la quimioterapia. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos antieméticos para evitar o reducir las náuseas y vómitos. Algunos medicamentos quimioterapéuticos tienen efectos secundarios específicos que pudieran ser permanentes. Si usted está recibiendo quimioterapia, pregúntele a su médico cuáles son los probables efectos secundarios y qué se puede hacer para evitarlos o tratarlos.

Inmunoterapia

La quimioterapia convencional no ha tenido mucho éxito en el tratamiento del carcinoma metastásico de células renales. Actualmente se está centrando mucha atención en la inmunoterapia, un método relativamente nuevo para tratar este cáncer. El objetivo de la inmunoterapia es estimular el sistema inmunológico de su cuerpo para luchar o destruir más eficazmente las células cancerosas. Existen varios tipos de inmunoterapia que se usan para tratar los pacientes con carcinoma metastásico de células renales.

Los medicamentos llamados citocinas (proteínas que activan el sistema inmunológico) se han convertido en uno de los tratamientos convencionales contra el carcinoma metastásico de células renales. Las dos citocinas que se usan con más frecuencias son la interleucina-2 (IL-2) y el interferón-alfa. Ambas citocinas hacen que estos cánceres se encojan a menos de la mitad de su tamaño original en aproximadamente un 20% de los pacientes. Los pacientes que responden a la interleucina-2 tienden a tener respuestas duraderas.

La combinación de bajas dosis de ambas citocinas parece ser al menos igual de eficaz que las altas dosis de interleucina-2, con menores efectos secundarios graves. Una investigación reciente con una combinación de interleucina-2, interferón y quimioterapia (usando 5-fluorouracilo) también luce prometedora y podría ofrecer mejores probabilidades de una remisión completa o parcial (poco o ningún cáncer remanente que se pueda detectar mediante estudios por imágenes).

Los posibles efectos secundarios de la terapia con citocina incluyen:

  • Cansancio extremo
  • Presión arterial baja
  • Acumulación de líquido en los pulmones
  • Daño al riñón
  • Ataques cardíacos
  • Sangrado intestinal
  • Fiebre alta y escalofríos

Estos efectos secundarios son a menudo graves y, pocas veces, pueden ser mortales. Por este motivo, sólo los médicos con experiencia en el uso de estas citocinas deben administrar este tratamiento contra el carcinoma de células renales.

Las citocinas también se pueden usar para estimular las células del sistema inmunológico que han sido extraídas de la sangre circulante. Después de mezclarlas con las citocinas en el laboratorio, se inyectan las células activadas del sistema inmunológico en el torrente sanguíneo. Posteriormente, sus células estimuladas del sistema inmunológico buscan y atacan las células cancerosas. Actualmente, este técnica está bajo estudio.

Los tumores del carcinoma de células renales contienen células cancerosas, así como células del sistema inmunológico para luchar contra las células cancerosas. Estas células del sistema inmunológico se llaman linfocitos infiltrantes de tumor. Algunos estudios experimentales indican que las células activadas con citocinas separadas del tumor pueden luchar mejor contra el carcinoma de células renales que las células inmunológicas activadas con citocinas del torrente sanguíneo. Actualmente se llevan a cabo investigaciones sobre este asunto.

Terapia hormonal

Algunos médicos tratarán a los pacientes con propagación de carcinoma de células renales con un medicamento llamado medroxyprogesterone (Provera) que actúa como la hormona femenina progesterona. Esporádicamente algún paciente (menos del 5% en la mayoría los estudios) presentará mejoras (reducción del tumor) con este tratamiento. Éste tiene pocos efectos secundarios, excepto por cierta retención de líquido y aumento de peso.

Terapias dirigidas

Actualmente se están estudiando varias formas nuevas de terapias dirigidas a partes específicas de las células cancerosas. Estas terapias han traído cierta esperanza a las personas con cáncer del riñón avanzado. Las terapias incluyen medicamentos que detienen el angiogénesis (crecimiento de nuevos vasos sanguíneos), tales como bevacizumab (Avastin), así como medicamentos dirigidos a otros factores importantes de crecimiento celular.

Aunque son prometedores, todavía ninguno de estos medicamentos ha sido aprobado para usarse contra el cáncer del riñón. Por lo tanto, estos medicamentos sólo están disponibles a través de estudios clínicos. Se ofrecen más detalles sobre estos nuevos medicamentos en la sección “¿Qué hay de nuevo en la investigación y tratamiento contra el cáncer del riñón (carcinoma de células renales)?”

Control del dolor

El dolor es una preocupación importante para algunos pacientes cáncer avanzado del riñón. Es importante que aproveche los tratamientos que pueden aliviar cualquier dolor que usted pudiese tener. La única forma que su médico puede ayudarle es que le hable sobre su dolor.

Existen muchas formas diferentes de medicamentos contra el dolor que van desde la acetaminofén y medicamentos similares a medicamentos más fuertes llamados opioides. El tratamiento con morfina u otros opioides reducirá su dolor considerablemente. Para que el tratamiento sea eficaz, los medicamentos contra el dolor deben tomarse siguiendo un horario regular, no justo cuando el dolor se torna grave. Se han creado varias formas de morfina de efecto duradero y otros medicamentos opioides de efecto duradero que sólo necesitan administrarse una o dos veces al día.

Estudios clínicos

El propósito de los estudios clínicos: El estudio de tratamientos prometedores nuevos o experimentales en pacientes se conoce como estudios clínicos. Un estudio clínico se lleva a cabo solamente cuando existe algún motivo para creer que el nuevo tratamiento puede ser valioso para el paciente. Se ha encontrado con frecuencia que los tratamientos utilizados en los estudios clínicos producen beneficios reales. Los investigadores llevan a cabo estudios de tratamientos nuevos para contestar las siguientes preguntas:

  • ¿Es beneficioso el tratamiento?
  • ¿Cómo funciona este nuevo tipo de tratamiento?
  • ¿Es más eficaz que los otros tratamientos que ya están disponibles?
  • ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
  • ¿Son mayores o menores los efectos secundarios que los del tratamiento convencional?
  • ¿Compensan los beneficios los efectos secundarios?
  • ¿A qué tipo de pacientes es más probable que el tratamiento le resulte beneficioso?

Tipos de estudios clínicos: Los estudios clínicos se llevan a cabo en tres fases en las que se estudia un tratamiento antes de que sea elegible para la aprobación de la Food and Drug Administration (FDA).

Estudios clínicos en la fase I: El propósito de un estudio en la fase I es buscar la mejor manera de administrar un tratamiento nuevo y determinar qué cantidad de éste se puede administrar con seguridad. Los médicos observan cuidadosamente a los pacientes en busca de efectos secundarios nocivos. El tratamiento se ha probado muy bien en estudios de laboratorio y con animales, pero los efectos secundarios en los pacientes no se conocen del todo. Los médicos que dirigen el estudio comenzarán administrándole bajas dosis del medicamento a los primeros pacientes y aumentarán la dosis en los grupos subsiguientes hasta que surjan los efectos secundarios. Aunque los médicos esperan poder ayudar a los pacientes, el propósito real de un estudio en la fase I es probar la seguridad del medicamento.

Estudios clínicos en la fase II: Estos estudios están diseñados para ver si el medicamento es eficaz. Se le administra a los pacientes la dosis más alta posible que no cause efectos secundarios graves (establecidos en el estudio en la fase I) y se les observa muy de cerca para ver si tiene algún efecto en el cáncer. Los médicos también estudiarán si hay efectos secundarios.

Estudios clínicos en la fase III: En estos estudios participa una gran cantidad de pacientes. En algunos se pueden inscribir miles de pacientes. Un grupo (el grupo de referencia) recibe el tratamiento convencional (el más aceptado). Los otros grupos reciben el nuevo tratamiento. A todos los pacientes que participan en un estudio en la fase III se les observa muy de cerca. El estudio se suspende si los efectos secundarios del nuevo tratamiento son muy graves o si alguno de los grupos presenta resultados mucho mejores que los demás.

Si usted está participando en un estudio clínico, recibirá un cuidado excelente. Usted tendrá un equipo de expertos que vigilarán su progreso muy cuidadosamente. El estudio está diseñado especialmente para prestarle atención de cerca a usted.

No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna de las personas que forman parte del estudio puede anticipar si el tratamiento funcionará o exactamente qué efectos secundarios ocurrirán. Eso es lo que se pretende descubrir con el estudio. Aunque muchos de los efectos secundarios desaparecen con el tiempo, algunos pueden ser permanentes o incluso amenazar la vida. Sin embargo, tenga en cuenta que incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios. Usted pudiera decidir inscribirse en un estudio clínico después de considerar muchos factores.

Decisión para inscribirse en un estudio clínico: La decisión de participar en un estudio clínico es totalmente suya. Sus médicos y enfermeras le explicarán los detalles del estudio y le proveerán un formulario que deberá leer y firmar para expresar su deseo de participar. Este proceso se conoce como consentimiento válido. Aun después de haber firmado el formulario y después de que el tratamiento haya comenzado, usted tiene total libertad para abandonar el estudio en cualquier momento y por cualquier motivo. El participar en un estudio clínico no impedirá que usted reciba algún otro cuidado médico que pudiera necesitar.

Para más información sobre los estudios clínicos, pregúntele al equipo de profesionales que atiende su cáncer. Entre las preguntas que debe hacer se encuentran:

  • ¿Cuál es el propósito del estudio?
  • ¿Qué tipo de pruebas y tratamientos implica el estudio?
  • ¿Qué hace este tratamiento?
  • ¿Qué es probable que pase en mi caso con, o sin, este nuevo tratamiento bajo investigación?
  • ¿Qué otras alternativas tengo y cuáles son sus ventajas y desventajas?
  • ¿Cómo pudiera el estudio afectar mi vida diaria?
  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del estudio? ¿Pueden controlarse los efectos secundarios?
  • ¿Tendré que permanecer en el hospital? Si es así, ¿con qué frecuencia y por cuánto tiempo?
  • ¿Me costará algo el estudio? ¿Será gratis alguna parte del tratamiento?
  • Si resultara perjudicado como consecuencia de la investigación, ¿a qué tratamiento tendría derecho?
  • ¿Qué tipo de cuidado de seguimiento a largo plazo incluye el estudio?
  • ¿Se ha utilizado el tratamiento contra otros tipos de cáncer?

La Sociedad Americana del Cáncer ofrece servicios para los pacientes, sus familiares y sus amigos en los que se relacionan los pacientes con los estudios clínicos. Usted puede acceder a este servicio a través del centro de información sobre el cáncer de la ACS al teléfono 1-800-227-2345 o en la página de Internet (www.cancer.org). Con base en la información que nos proporcione sobre su tipo de cáncer, etapa y tratamientos anteriores, nuestra computadora compilará una lista de estudios clínicos que coincidan con sus necesidades médicas. Al buscar el centro que sea más conveniente para usted, el servicio también puede tomar en cuenta dónde vive usted y si está dispuesto a viajar.

Usted también puede recibir una lista de los estudios clínicos vigentes al llamar gratis al Instituto Nacional del Cancer (National Cancer Institute, NCI) al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o al visitar la página en Internet del NCI www.cancer.gov/clinical_trials/.

Terapias complementarias y alternativas

Hoy día existe un gran interés en los terapias complementarias y alternativas contra el cáncer. Antes de cambiar su tratamiento o añadir cualquier método, asegúrese de hablar con su médico o enfermera, y pídale información a fuentes confiables como la Sociedad Americana del Cáncer o el Instituto Nacional del Cáncer. Algunos tratamientos pueden ser usados con el tratamiento médico convencional sin peligro alguno. Otros, sin embargo, pueden interferir con los tratamientos convencionales o podrían causar efectos secundarios graves. Es posible que cada vez que visite a su médico, usted quiera llevar consigo una lista de todos los medicamentos, vitaminas y complementos que está tomando, y asegurarse de que su médico sepa sobre ellos.

Opciones de tratamiento según la etapa

Etapa I o etapa II: Los carcinomas de células renales en etapa I o II son normalmente extirpados quirúrgicamente. Si usted tiene un tumor más pequeños en etapa I, a usted se le pudiera practicar bien sea una nefrectomía radical o una parcial. Para los tumores más grandes en etapa II, es más probable que la nefrectomía radical sea curativa que la nefrectomía parcial.

Por lo general, no se recomienda la quimioterapia, la radioterapia o la inmunoterapia adyuvante (adicional) después de la cirugía contra los carcinomas de células renales en etapa I o II, ya que el beneficio de la terapia adicional no ha sido confirmado. Si usted no puede someterse a una cirugía del riñón debido a otros problemas médicos graves, usted puede ser tratado con radioterapia o embolización arterial selectiva. Aunque estos tratamientos pudieran disminuir el crecimiento del tumor, no curarán el cáncer.

Con el tratamiento apropiado, la tasa de supervivencia a 5 años para los pacientes con cáncer del riñón en etapa I es de entre 90% y 100%, y la tasa de supervivencia a 5 años para el cáncer del riñón en etapa II es de entre 65% y 75%.

Etapa III: Los tratamientos más comunes para el cáncer del riñón en etapa III son la nefrectomía radical y la linfadenectomía regional. A algunos pacientes, se les pudiera realizar una embolización arterial para reducir la cantidad de sangrado durante la nefrectomía. Si el cáncer ha crecido a las venas vecinas, el cirujano podría abrir estas venas, extirpar el cáncer y reparar la vena.

La tasa de supervivencia a 5 años para los pacientes con etapa III varía ampliamente (debido a que hay muchas combinaciones diferentes de categorías T y N agrupadas dentro de esta etapa) y es de entre 25% y 50%.

Etapa IV: El carcinoma de células renales en etapa IV se ha propagado demasiado lejos del riñón como para curarse mediante cirugía. Si su salud general es lo suficientemente buena como para resistir los efectos secundarios del tratamiento con citocinas, esta opción le ofrece la mejor oportunidad y muchos médicos la consideran actualmente la terapia convencional.

Los estudios clínicos de nuevas formas de inmunoterapia, inmunoterapia combinada con quimioterapia, nuevos medicamentos quimioterapéuticos y las nuevas terapias dirigidas también representan una opción. Para algunos pacientes, los tratamientos paliativos como la embolización o la radioterapia podrían ser el mejor tratamiento. A algunos médicos les gusta usar terapia hormonal como el primer tratamiento porque tiene muy pocos efectos secundarios.

Cuando sólo hay unas pocas metástasis y es posible extirparlas sin crear efectos secundarios graves, un método quirúrgico agresivo para extirpar el tumor del riñón y estas metástasis podría curar a algunas personas o ayudarlas a vivir por más tiempo. Algunos médicos creen que la respuesta al tratamiento con medicamento, tal como IL-2, es mejor si el riñón se extirpa antes del tratamiento.

Se puede administrar radioterapia contra la metástasis del cerebro. Una forma especial de radioterapia, llamada radiocirugía estereotáctica o bisturí gamma, puede ser muy eficaz para tratar una única metástasis del cerebro. Este tratamiento usa haces de radiación altamente concentrados.

La radioterapia se puede usar para reducir los síntomas de algunas metástasis. Es importante tener su dolor correctamente controlado para mantener su calidad de vida. Es importante comprender que los medicamentos para aliviar el dolor no interfieren con sus otros tratamientos, y hay nuevos métodos de medicamentos contra el dolor que no le impiden mantenerse alerta y activo. De hecho, controlar el dolor le ayudará generalmente a estar más activo y a continuar sus actividades diarias.

La tasa de supervivencia a 5 años en los pacientes con etapa IV es de menos de 10%.

Carcinoma recurrente de células renales: Para el carcinoma de células renales que regresa (recurre) después del tratamiento inicial, las mejores opciones son la inmunoterapia con citocinas, la quimioterapia o los estudios clínicos de nuevos tratamientos, si usted puede y está en la disposición de resistir los efectos secundarios.

¿Qué preguntas debe hacerle a su médico sobre el cáncer del riñón (carcinoma de células renales)?

Es importante sostener diálogos sinceros y abiertos con el equipo de profesionales que atiende su cáncer. Ellos quieren responder todas sus preguntas, sin importar lo triviales que parezcan. Por ejemplo, tome en consideración las siguientes preguntas:

  • ¿Qué tipo de cáncer de del riñón tengo?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de su localización primaria?
  • ¿En qué etapa se encuentra mi cáncer y qué significa eso en mi caso?
  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
  • Partiendo de lo que usted ha descubierto sobre mi cáncer, ¿cuál es mi pronóstico a largo plazo?
  • ¿Qué riesgos o posibles efectos secundarios tienen los tratamientos que me sugiere?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer regrese con estos planes de tratamiento?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • ¿Qué tan rápido debo recibir tratamiento?

Además de estas preguntas modelo asegúrese de apuntar otras que pudiera tener. Por ejemplo, usted pudiera querer más información sobre el tiempo de recuperación para poder planear su programa laboral, o puede ser que usted desee preguntar sobre una segunda opinión o sobre los estudios clínicos para los que pudiera ser elegible.

¿Qué sucede después del tratamiento contra el cáncer del riñón (carcinoma de células renales)?

Cada tipo de tratamiento contra el carcinoma de células renales pudiera tener efectos secundarios que pueden durar desde unos pocos meses hasta muchos años. Tal vez usted pueda acelerar su recuperación estando consciente de esos efectos secundarios antes de que comience el tratamiento tomando acción para reducirlos y acortarlos, si es posible, después del tratamiento.

Desde el principio, tenga presente que usted debe lidiar con sus propios factores físicos y emocionales. En el proceso de decisión sobre cuál tratamiento debe tener, por ejemplo, podría ser útil discutir las opciones con su familia y amigos, así como con su médico y enfermera de cabecera. En cada paso del pretratamiento, del tratamiento y de la recuperación, usted debe hablar con el equipo de profesionales que atiende su cáncer sobre los efectos secundarios, las formas de hacerlos más fáciles de soportar y su pronóstico general (la expectativa de las probabilidades de supervivencia).

Recuerde que su cuerpo es tan único como su personalidad y sus huellas digitales. Aunque los científicos pueden determinar ciertos hechos sobre los tumores y los medicamentos, y los médicos pueden usar una variedad de tratamientos para eliminar el cáncer, nadie puede predecir con exactitud cómo usted responderá al cáncer o a su tratamiento.

Es posible que usted tenga fortalezas especiales tales como una historia excelente de alimentación y actividad física, un fuerte sistema de apoyo familiar o una fe profunda. Todas estas fortalezas pudieran afectar cómo usted responde al cáncer.

Pruebas de seguimiento: Su médico decidirá cuáles pruebas usted debe hacerse y con qué frecuencia según la etapa original de su cáncer y la respuesta al tratamiento. Se podrían tomar radiografías del tórax, tomografías computarizadas del abdomen y del tórax y otros estudios por imágenes para buscar una recurrencia local, metástasis o un nuevo tumor. También se podrían requerir análisis de sangre para examinar el funcionamiento del riñón y del hígado.

Síntomas nuevos: Es importante para usted reportar inmediatamente cualquier síntoma nuevo al médico. Éstos podrían ser la primera señal de un cáncer recurrente o de algunos efectos secundarios del tratamiento. En cualquier caso, el problema se puede tratar mejor si se reconoce tempranamente.

Factores relacionados con el estilo de vida: Usted puede ayudar en su propia recuperación del cáncer tomando decisiones saludables relacionadas con su estilo de vida.

  • Si usa tabaco, deje de hacerlo. El dejar de usarlo mejorará su salud general, y la recuperación total de su sentido del olfato podría ayudarle a disfrutar de una alimentación saludable durante la recuperación.
  • Si usted consume alcohol, límite la cantidad de bebidas. No consuma más de 1 ó 2 tragos al día.
  • Una buena nutrición le ayudará a mejorarse después del tratamiento.
  • Mantenga una alimentación bien balanceada y un peso saludable. Coma más alimentos de origen vegetal como frutas, ensaladas, verduras, alimentos integrales y altos en fibra. Coma menos grasa animal. Hable sobre su alimentación con el equipo que atiende su cáncer.
  • Haga ejercicios una vez se sienta bien. Pregúntele al equipo de profesionales que le atiende si su cáncer o su tratamiento le podría limitar su programa de ejercicios u otras actividades.

Si usted está recibiendo tratamiento contra el cáncer, esté consciente de la batalla que se está librando en su cuerpo. La radioterapia y la quimioterapia se suman al cansancio que la enfermedad en sí causa. Déle a su cuerpo todo el descanso que necesita para que se sienta mejor a medida que transcurre el tiempo.

Un diagnóstico de cáncer y su tratamiento representan retos mayores en la vida, que le afectan tanto a usted como a todos sus seres queridos. Antes de que llegue hasta el punto de sentirse abrumado, considere asistir a una reunión de algún grupo local. Si necesita otro tipo de ayuda en particular, comuníquese con el departamento de servicios sociales de su hospital o llame a la Sociedad Americana del Cáncer para ayudarle a conseguir orientadores o algún otro servicio.

¿Qué hay de nuevo en la investigación y tratamiento contra el cáncer del riñón (carcinoma de células renales)?

Siempre se están llevando a cabo investigaciones en el área del cáncer del riñón. Los científicos están buscando las causas y las maneras de prevenir el carcinoma de células renales. Los médicos están trabajando para mejorar los tratamientos como parte de un esfuerzo importante para disminuir el número de personas que mueren a causa de este cáncer.

En un muchos centros médicos, hospitales universitarios y otras instituciones en todo el país se están llevando a cabo investigaciones sobre los tratamientos contra el carcinoma de células renales. La Sociedad Americana del Cáncer apoya la investigación dirigida a la detección, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer del riñón.

Genética

Algunos científicos están estudiando varios genes que pudieran tener una función importante en el cambio de las células normales del riñón en carcinoma de células renales. En un método, algunos científicos están tratando de reemplazar el gen defectuoso de la enfermedad de von Hippel-Lindau (VHL) por uno normal. Otros investigadores están probando si el reemplazo de otro gen, el gen p53, puede cambiar las células cancerosas por normales. La mayor parte del trabajo se ha realizado hasta ahora en el laboratorio. La esperanza es que, eventualmente, los médicos puedan añadir genes normales nuevamente en las células del carcinoma de células renales para revertir su comportamiento canceroso.

Nuevos métodos quirúrgicos

Actualmente, nuevos métodos quirúrgicos usando frío extremo (criocirugía) o calor extremo (termoterapia por microondas) también se han estado probando en estudios clínicos para determinar la eficacia de éstos en el tratamiento de cánceres de células renales pequeños y localizados.

Inmunoterapia

Se están probando los estudios clínicos de los métodos nuevos de inmunoterapia. También se están realizando algunos estudios para encontrar las mejores dosis de citocinas que sean eficaces pero que tengan efectos secundarios mínimos. Se espera que la investigación básica dirigida hacia una mejor comprensión del sistema inmunológico, de cómo activarlo y de cómo reacciona ante el cáncer conduzca a una inmunoterapia cada vez más potente.

Trasplante de células madre de la médula ósea o de la sangre periférica

La cantidad de quimioterapia que puede administrarse es a menudo limitada por el daño que causa a la médula ósea, donde se producen las células sanguíneas. Esto podría causar una grave, incluso fatal, escasez de tipos importantes de células sanguíneas.

Las células madre en la médula ósea se convierten en células sanguíneas y células del sistema inmunológico capaces de atacar las células cancerosas. En el trasplante de células madre, se separan estas células de la médula ósea o del torrente sanguíneo del paciente (o de un donante compatible). Se trata al paciente con altas dosis de quimioterapia y luego se le inyectan las células madre. Posteriormente, las células madre trasplantadas sustituyen a sus propias células madre de la médula ósea, las cuales fueron destruidas por el tratamiento de quimioterapia. Sin las células madre donadas, usted no podría producir células sanguíneas nuevas ni células del sistema inmunológico y podría morir a causa de infecciones.

Las células madre trasplantadas del donante también se tornan inmunes a su tejido. En un estudio reciente, los médicos decidieron ver si las células del sistema inmunológico administradas junto con las células madre retardarían o detendrían la propagación de las metástasis del cáncer del riñón. A los pacientes se les administró dosis pequeñas de medicamentos quimioterapéuticos para suprimir el sistema inmunológico, de forma tal que sus cuerpos no rechazaran las células donadas del sistema inmunológico.

La dosis baja de quimioterapia no destruyó completamente sus células de la médula ósea, por lo que los efectos secundarios y los riesgos del procedimiento se redujeron. Luego, los investigadores trataron a los pacientes con inyecciones de células madre y células del sistema inmunológico donadas por un hermano o un donante sin ninguna relación con un tipo de tejido compatible. Algunos de los pacientes también recibieron inyecciones adicionales de células del sistema inmunológico posteriormente.

Aunque la terapia convencional no funcionó más para ninguno de estos pacientes, este nuevo tratamiento hizo que los tumores se encogieran o desaparecieran en 10 de los 19 pacientes. Los tumores fueron aparentemente eliminados en 3 de los pacientes. Dos pacientes murieron debido a complicaciones del tratamiento, y otros presentaron efectos secundarios incluyendo sarpullido y dolor intestinal, pero la supervivencia más larga de lo normal en la mayoría de los pacientes es bastante alentadora para los investigadores. No obstante, se necesita aún más investigar antes de que la terapia esté disponible fuera de los estudios clínicos.

Vacunas contra los tumores

Los investigadores están trabajando actualmente en un nuevo método de inmunoterapia que usa vacunas contra los tumores. Este método implica la adición genética de genes (segmentos de ADN) a las células cancerosas de un paciente que pueden ser activadas para producir citocinas. Después de extirpar un cáncer, los científicos añaden en el laboratorio estos genes a las células cancerosas del riñón y luego le inyectan nuevamente al paciente las células alteradas.

Añadir citocinas a las células cancerosas las identifica como blanco del sistema inmunológico de un paciente. Sin este tratamiento, el sistema inmunológico del cuerpo es pocas veces eficaz en el reconocimiento del carcinoma de células renales lo suficientemente bien como para destruir completamente el tumor.

Sin embargo, después de este tratamiento, el sistema inmunológico podría comenzar a reconocer mejor las células cancerosas alteradas e incluso las células cancerosas que no están alteradas que quedan en el cuerpo del paciente. Se está estudiando este método en etapas bastante tempranas y aún no se sabe si será más eficaz que la inmunoterapia convencional con citocinas.

Otro método consiste en hacer una vacuna de un tumor del paciente después la cirugía curativa. La vacuna se inyecta bajo la piel del paciente después de la cirugía para prevenir que el cáncer regrese. Un estudio preliminar ha mostrado que esto provee cierto beneficio.

Quimioterapia

Los medicamentos que están actualmente disponibles no son muy eficaces contra el carcinoma de células renales. Se están creando y probando nuevos medicamentos para encontrar tratamientos más eficaces. Se espera que la investigación básica sobre la comprensión de por qué este cáncer es tan resistente a la quimioterapia provea respuestas que ayuden a crear nuevos tratamientos de quimioterapia.

Terapias dirigidas

Debido a que los medicamentos de quimioterapia no han sido muy eficaces contra el cáncer del riñón avanzado, se están estudiando actualmente varios métodos nuevos de tratamiento. Éstos incluyen medicamentos antiangiogénesis (que destruyen los cánceres deteniendo su suministro de sangre) y medicamentos de factor de anticrecimiento (que interfieren con las substancias que algunas células cancerosas producen para estimular su propio crecimiento). También se están probando combinaciones de estos distintos tipos de medicamentos.

Recientemente, los investigadores han informando resultados preliminares prometedores en los estudios de las terapias dirigidas experimentales SU11248 y BAY 43-9006. Cada uno de estos tratamientos ha sido beneficioso a un alto porcentaje de pacientes con cáncer del riñón avanzado.

La combinación de bevacizumab (Avastin), un medicamento antiangiogénesis, con otra terapia dirigida conocida como erlotinib (Tarceva) también ha demostrado actividad prometedora contra el cáncer del riñón avanzado.

Aunque los resultados de estos estudios preliminares parecen ser mejores que aquellos que se han reportando tradicionalmente con quimioterapia (o quizá incluso con inmunoterapia), el número de pacientes inscritos en estos estudios fue pequeño. Los resultados de los estudios más abarcadores (llevándose a cabo actualmente) pudieran ser necesarios antes de que estos compuestos sean integrados al uso rutinario. Mientras tanto, estos compuestos están disponibles a través de la participación en estudios clínicos.

Recursos Adicionales

Organizaciones nacionales

Sociedad Americana del Cáncer (American Cancer Society) Teléfono: 1-800-ACS-2345 (1-800-227-2345) - Un especialista en información sobre el cáncer le asistirá en español. Dirección de Internet: www.cancer.org

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y apoyo para los pacientes incluyen*:

American Foundation for Urologic Disease Teléfono: 1-800-828-7866 Internet Address: www.afud.org

Kidney Cancer Association Teléfono: 1-800-850-9132 ó 1-847-332-1051 Internet Address: www.kidneycancerassociation.org

Instituto Nacional del Cáncer (National Cancer Institute) Teléfono: 1-800-4-CANCER - Asistencia disponible en español Dirección de Internet: www.cancer.gov

VHL Family Alliance Teléfono: 1-800-767-4845 ó 1-617-277-5667 Dirección de Internet: www.vhl.org

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer

Material informativo de la Sociedad Americana del Cáncer disponible en español

Llame al 1-800-227-2345 para obtener el siguiente material informativo gratis:

Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familiares (After Diagnosis: A Guide for Patients and Families)

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares (Understanding Chemotherapy: A Guide for Patients and Families)

Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares (Understanding Radiation: A Guide for Patients and Families)

La atención de la persona con cáncer en el hogar: Una guía para los pacientes y sus familiares (Home Care for the Person with Cancer: A Guide for Patients and Families)

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