¿Cómo
se trata el cáncer del
endometrio?
Esta información
representa las
opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco
de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas
opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los
estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia
experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Una vez analizados todos los resultados de las pruebas, su médico le
recomendará una o más opciones de tratamiento. No se apresure a tomar
una decisión. Si hay algo que no entienda, pida que se lo vuelvan a
explicar. La opción de tratamiento depende en gran medida del tipo de
cáncer, y de la etapa en que se encuentre la enfermedad en el momento
de descubrirse. Otros factores podrían desempeñar un papel importante
en la selección del mejor plan de tratamiento. Estos pueden incluir su
edad, su estado de salud general, si tiene planes de tener hijos y
otras consideraciones personales. Asegúrese de conocer todos los
riesgos y efectos secundarios de las diversas opciones de tratamiento
antes de tomar una decisión.
Es posible que desee obtener una segunda opinión Esta puede
proporcionar más información, y ayudarle a sentirse más confiada acerca
del plan de tratamiento que elija. Algunas compañías de seguros
requieren una segunda opinión antes de pagar por ciertos tratamientos,
pero, por lo general, no es necesaria para los tratamientos de rutina
contra el cáncer.
Existen cuatro tipos básicos de tratamiento para las mujeres con cáncer
endometrial: cirugía, radioterapia, terapia hormonal y quimioterapia.
La cirugía es el principal tratamiento para la mayoría de las mujeres
con este cáncer. Pero en ciertas circunstancias, puede utilizarse una
combinación de estos tratamientos. La elección del (de los)
tratamiento(s) dependerá del tipo y de la etapa en que se encuentre el
cáncer, así como de su estado de salud general.
Las próximas secciones describen los tipos diferentes de tratamiento.
Le sigue una sección sobre las opciones de tratamiento convencional
para cada etapa de la enfermedad.
Cirugía
Histerectomía
El tratamiento principal para el cáncer endometrial es una operación
(histerectomía) para extirpar el útero y el cuello uterino. La
histerectomía abdominal total o simple es el procedimiento en el que se
extirpa el útero mediante una incisión en el abdomen. Cuando se extirpa
el útero a través de la vagina, se llama histerectomía vaginal. La
extirpación de los ovarios y las trompas de Falopio en realidad no es
parte de una histerectomía (es un procedimiento separado conocido como
salpingo-ooforectomía bilateral. Este procedimiento a menudo se hace
junto con una histerectomía en la misma operación (vea información más
adelante). Para el cáncer endometrial, la extirpación del útero, sin
los ovarios o las trompas de Falopio, rara vez es recomendada. Para
determinar la etapa del cáncer, también se necesitará la extirpación de
los ganglios linfáticos en la pelvis y alrededor de la aorta (vea
información más adelante). Esto puede llevarse a cabo a través de la
misma incisión de la histerectomía abdominal. Si se realiza una
histerectomía vaginal, los ganglios linfáticos pueden extirparse
mediante laparoscopia (vea información más adelante).
Una histerectomía radical se hace cuando el cáncer endometrial se ha
propagado al cuello uterino o al área que circula al cuello uterino (el
parametrio). En esta operación, se extirpa todo el útero, los tejidos
contiguos al útero (el parametrio y los ligamentos uterosacrales), así
como la parte superior de la vagina (adyacente al cuello uterino). Para
el cáncer endometrial, se hace una salpingo-ooforectomía bilateral al
mismo tiempo. Esta operación se realiza con más frecuencia a través de
una incisión en el abdomen, aunque también se puede hacer a través de
la vagina. Cuando se usa un método vaginal, se emplea la laparoscopia
para ayudar a remover con seguridad todos los tejidos correctos. La
laparoscopia es una técnica que permite al cirujano observar el
interior del abdomen y de la pelvis a través de unos tubos que se
introducen en incisiones muy pequeñas. Los pequeños instrumentos
quirúrgicos pueden controlarse a través de los tubos, permitiéndole al
cirujano operar sin tener que realizar una gran incisión en el abdomen.
Este método puede abreviar el tiempo necesario para la recuperación de
la cirugía.
Para muchas de estas cirugías, se usa anestesia general o regional, de
manera que la paciente esté sedada o dormida durante estas
operaciones.
Salpingo-ooforectomía
bilateral
En esta operación se extirpan ambas trompas de Falopio y ambos ovarios.
Este procedimiento usualmente se hace al mismo tiempo que se extirpa el
útero (mediante histerectomía simple o radical) para tratar los
cánceres endometriales. La extirpación de ambos ovarios significa que
se le presentará la menopausia, si no la ha pasado ya.
Cirugía de ganglios
linfáticos
Disección de los ganglios
linfáticos pélvicos y paraaórticos: en esta operación se
extirpan ganglios linfáticos de la pelvis y de la región próxima a la
aorta para saber si contienen células cancerosas que se han propagado
del tumor endometrial. Por lo general, este procedimiento se lleva a
cabo durante el mismo tiempo que la operación para extirpar el útero.
Si la paciente se somete a una histerectomía abdominal, los ganglios
linfáticos se pueden extirpar a través de la misma incisión. En mujeres
que han tenido una histerectomía vaginal, los ganglios linfáticos
podrán extirparse por cirugía laparoscópica. En una disección de
ganglios linfáticos, se extirpa la mayoría o todos los ganglios
linfáticos en cierta área. Cuando sólo se extirpan unos pocos ganglios
linfáticos en un área, a esto se le llama muestreo de ganglio
linfático.
Muestreo laparoscópico de
los ganglios linfáticos: en el caso del cáncer
endometrial, la cirugía habitual es una histerectomía abdominal con un
muestreo de los ganglios linfáticos llevada a cabo en la misma
operación. La laparoscopia es una técnica que permite al cirujano
observar el interior del abdomen y de la pelvis a través de unos tubos
que se introducen en incisiones muy pequeñas. Los pequeños instrumentos
quirúrgicos pueden controlarse a través de los tubos, permitiéndole al
cirujano extraer los ganglios linfáticos. Este médico evita la
necesidad de realizar una gran incisión en el abdomen, lo que acorta el
tiempo necesario para la recuperación de la cirugía.
Se están llevando a cabo estudios para determinar si el muestreo de
ganglios linfáticos resulta tan eficaz como las operaciones usuales
para tratar el cáncer endometrial. Mientras tanto, muchos oncólogos
consideran que el muestreo laparoscópico de los ganglios linfáticos es
eficaz, y están ofreciendo este procedimiento como opción a sus
pacientes. En estudios recientes de seguimiento a corto plazo, las
mujeres que se sometieron a una cirugía laparoscópica presentaron la
misma tasa de curación que aquellas que se sometieron a cirugía
abdominal, con efectos secundarios reducidos de la operación.
Lavados de la cavidad
pélvica
En este procedimiento, el cirujano “lava” las cavidades abdominales y
pélvicas con solución salina (agua salada) y envía los líquidos al
laboratorio para determinar si contienen células cancerosas.
Otros procedimientos que
se pueden utilizar para la clasificación por etapas
- Epiplectomía:
el epiplón es una capa de tejido adiposo que recubre a los contenidos
abdominales como una red. El cáncer a veces se propaga a este tejido.
Cuando se remueve este tejido, a esto se le llama epiplectomía. Algunas
veces, el epiplón se extirpa durante una histerectomía para ver si el
cáncer se ha propagado allí.
- Biopsias
peritoneales: el tejido que cubre la pelvis y el abdomen
se llama peritoneo. Las biopsias peritoneales conllevan la extirpación
de pequeños fragmentos de este revestimiento para saber si hay células
cancerosas.
Exéresis máxima del tumor
Si el cáncer se ha propagado a través del abdomen, el cirujano puede
intentar la extirpación del tumor tanto como sea posible. Este
procedimiento se llama exéresis máxima. La exéresis máxima del cáncer
puede ayudar a otros tratamientos, como la radiación o la
quimioterapia, a funcionar mejor. La exéresis máxima del tumor es útil
para otros tipos de cáncer, pero no está claro aún si ayudaría a
prolongar la vida de los pacientes con cáncer endometrial.
Recuperación después de
la cirugía
En el caso de la histerectomía abdominal, la estadía en el hospital
suele ser de tres a siete días. En promedio, la estadía en el hospital
tras la histerectomía radical es de alrededor de cinco a siete días. La
recuperación total puede tomar entre cuatro y seis semanas. Por lo
general, un procedimiento laparoscópico y una histerectomía vaginal
requieren una estadía en el hospital de uno a dos días, y una
recuperación de dos a tres semanas. Las complicaciones son poco
frecuentes, pero pueden incluir sangrado excesivo, infección de la
herida y daños a los sistemas urinario o intestinal.
Efectos secundarios
Cualquier histerectomía causa infertilidad. Para las mujeres que no
habían pasado por la menopausia antes de la cirugía, la extirpación de
los ovarios causará la menopausia. Esto puede causar síntomas, como
sofocos repentinos de calor, la sudoración durante la noche y la
sequedad vaginal.
Radioterapia
La radioterapia consiste del uso de de radiación de alta energía (por
ejemplo, rayos X) para destruir las células cancerosas. La
radioterapia puede administrarse colocando materiales radiactivos
dentro del cuerpo en el lugar cercano al tumor. A esto se le llama
radioterapia interna o braquiterapia. Otra opción consiste en
administrar radiación desde una máquina fuera del cuerpo en un
procedimiento parecido a tener una radiografía. A esto se le llama radioterapia de rayos externos.
En algunos casos, se administran en secuencia tanto la braquiterapia
como la radioterapia de rayos externos. La etapa y el grado del cáncer
ayuda a determinar qué áreas necesitan ser expuestas a la radioterapia
y qué métodos se deben emplear.
Braquiterapia
Para la braquiterapia vaginal, se inserta en la vagina un cilindro que
contiene una fuente de radiación. Con este método, la radiación
principalmente afecta el área en contacto con el cilindro, como el
tercio superior de la vagina. Las estructuras cercanas, como
la vejiga y el recto, reciben menos exposición de radiación que el área
en contacto con el cilindro.
Este procedimiento es realizado en la sala de radiación del hospital o
centro de atención. Alrededor de cuatro a seis semanas después de la
histerectomía, el cirujano o el radiooncólogo introduce en la vagina de
la paciente un aplicador especial, en el cual se insertan píldoras de
material radiactivo. Existen dos tipos de braquiterapia para el cáncer
endometrial: bajas dosis (LDR) y altas dosis (HDR).
En la braquiterapia LDR, las píldoras usualmente se dejan en el lugar
por aproximadamente un día a la vez. La paciente necesita permanecer
inmóvil para evitar que las píldoras se muevan durante el tratamiento,
por lo que la mujer permanece usualmente en el hospital de un día para
otro. Es posible que se requieran varios tratamientos.
En la braquiterapia HDR, la radiación es más intensa. Cada dosis toma
un periodo muy corto de tiempo (usualmente menos de una hora), y la
paciente puede regresar a su casa el mismo día. Para el cáncer
endometrial, la braquiterapia HDR a menudo se administra semanalmente o
incluso cada día por al menos tres dosis.
Radioterapia con haces
externos
En este tipo de tratamiento, la radiación proviene de una fuerte
externa al cuerpo.
La radioterapia con haces externos a menudo se administra cinco días a
la semana durante cuatro a seis semanas. La piel que cubre el área que
se va a exponer a la radiación se marca cuidadosamente con tinta
indeleble o se inyecta un colorante en forma similar a un tatuaje. Se
crea un molde a la medida de la pelvis y de la espalda baja para
garantizar que la mujer sea colocada exactamente en la misma posición
para cada tratamiento. Aunque cada tratamiento toma menos de media
hora, las visitas diarias al centro de radiación pueden ser agotadoras
e inconvenientes.
Efectos secundarios de la
radioterapia
Los efectos secundarios comunes de la radioterapia incluyen cansancio,
malestar estomacal o evacuaciones blandas. Un efecto secundario común
es el cansancio profundo, que puede no presentarse hasta dos semanas
después de comenzar el tratamiento. La diarrea es común, pero
usualmente se puede controlar con medicinas sin receta. También se
pueden presentar náusea y vómito, aunque pueden ser tratados con
medicamentos. Los efectos secundarios tienden a empeorar
cuando se administra quimioterapia con radiación.
También son comunes los cambios en la piel, pues la piel en el área
tratada luce y se siente como si estuviera quemada por el sol. A medida
de que la radiación pasa a través de la piel hacia el cáncer, puede
dañar las células de la piel. Esto puede causar irritación que puede ir
desde enrojecimiento leve temporal hasta decoloración permanente. La
piel puede liberar líquido, lo que puede causar infección; por lo
tanto, se debe tener cuidado en limpiar y proteger el área expuesta a
la radiación.
La radiación puede irritar la vejiga y puede ocasionar problemas para
orinar. También puede ocurrir irritación de la vejiga, llamada cistitis por radiación,
ocasionando incomodidad y la urgencia de orinar con frecuencia.
La radiación también puede conducir a bajos recuentos sanguíneos, lo
que causa anemia (bajos recuentos de glóbulos rojos) y leucopenia
(bajos recuentos de glóbulos blancos). Por lo general, el cuento
sanguíneo regresa a lo normal después de suspender la radiación.
La radioterapia pélvica puede causar que se forme tejido cicatricial en
la vagina. El tejido cicatricial puede causar que la vagina sea más
corta o estrecha (estenosis
vaginal), lo que ocasiona dolor durante las relaciones
sexuales (coito vaginal). No obstante, una mujer puede ayudar a evitar
este problema al estirar las paredes vaginales varias veces por semana.
Esto puede realizarse mediante el coito de las relaciones sexuales de
tres a cuatro veces por semana o por usando un dilatador vaginal (un
tubo de plástico o de hule utilizado para estirar la vagina). Aún así,
la sequedad vaginal y el dolor durante las relaciones sexuales pueden
ser efectos secundarios a largo plazo de la radiación. La radiación
pélvica puede afectar a los ovarios, causando menopausia prematura. Sin
embargo, éste no es un problema para la mayoría de las mujeres que han
recibido tratamiento para el cáncer endometrial, debido a que ya han
pasado por la menopausia, naturalmente o como resultado de cirugía para
tratar el cáncer (histerectomía y extirpación de los ovarios).
La radiación a la pelvis también puede debilitar los huesos, lo que
causa fractura de los huesos de la cadera o de la pelvis. Es importante
que las mujeres que hayan tenido cáncer endometrial se comuniquen con
su médico inmediatamente si presentan dolor en la pelvis. Dicho dolor
puede ser originado por fractura, recurrencia del cáncer u otras
condiciones serias.
Si usted experimenta efectos secundarios ocasionados por la radiación,
discútalos con su médico. Existen remedios que se pueden emplear para
dar alivio a estos síntomas o para prevenir que ocurran.
Quimioterapia
La quimioterapia (a menudo llamada “quimio”) consiste en la utilización
de medicinas contra el cáncer que se administran por vía venosa u oral.
Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y llegan a todas las
áreas del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea potencialmente
útil contra el cáncer que se ha propagado más allá del endometrio. Si
se escoge este tratamiento, usted debe recibir una combinación de
medicamentos. En el tratamiento contra el cáncer, la combinación de
quimioterapia algunas veces funciona mejor que una sola medicina.
Los medicamentos utilizados para tratar el cáncer del endometrio pueden
incluir doxorrubicina (Adriamycin), cisplatino, carboplatino y
paclitaxel (Taxol). Con más frecuencia, se combinan dos o más
medicamentos para el tratamiento. Las combinaciones más comunes
incluyen cisplatino y doxorrubicina, placlitaxel y doxorrubicina, y
cisplanito/paclitaxel/doxorrubicina. El medicamento de quimioterapia
ifosfamida, ya sea sola o en combinación con otros medicamentos, a
menudo se usa para tratar el carcinosarcoma.
Estos medicamentos destruyen las células cancerosas, pero también
pueden dañar algunas células normales, lo que a su vez puede causar
efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia
dependen de los medicamentos específicos, de la cantidad administrada y
de la duración del tratamiento. Los efectos secundarios incluyen:
- Náusea y vómito.
- Pérdida de apetito.
- Llagas en la boca y en la vagina.
- Caída del cabello.
Además, la mayoría de los medicamentos de quimioterapia puede dañar las
células productoras de sangre de la médula ósea. Esto puede causar
bajos recuentos sanguíneos, tal como:
- Bajos niveles de glóbulos blancos, lo que aumenta el riesgo
de infección.
- Bajos niveles de plaquetas, lo que puede causar sangrado o
moretones después de cortadas o heridas menores.
- Bajos niveles de glóbulos rojos (anemia), lo que causa
problemas como cansancio y dificultad para respirar.
La mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia desaparecen
cuando termina el tratamiento, pero algunos pueden durar por mucho
tiempo. Los diferentes medicamentos pueden causar distintos efectos
secundarios. Por ejemplo, el medicamento doxorrubicina puede afectar el
músculo del corazón con el transcurso del tiempo. La probabilidad de
daño al corazón aumenta a medida que aumenta la dosis total del
medicamento. Por esta razón, los médicos establecen un límite
en la cantidad de este medicamento. Por otro lado, el cisplatino puede
causar daño renal. Administrar grandes cantidades de líquido antes y
después de la quimioterapia puede ayudar a proteger los riñones. Tanto
el cisplatino como el paclitaxel puede causar daño a los nervios
(neuropatía). Esto puede causar hormigueo, adormecimiento o incluso
dolor en las manos y los pies. La ifosfamida puede afectar el
revestimiento de la vejiga, lo que puede causar sangrado (cistitis
hemorrágica). Esto se puede prevenir mediante la administración de
grandes cantidades de líquido y un medicamento llamado mesna junto con
la quimioterapia. Antes de comenzar la quimioterapia, asegúrese de
hablar con los profesionales de la salud que le atienen sobre los
posibles efectos secundarios.
Si se presentan efectos secundarios durante la quimioterapia, recuerde
que hay maneras para prevenir o tratar muchos de ellos. Por ejemplo,
las medicinas modernas contra las náuseas pueden prevenir o reducir la
náusea y el vómito. Asegúrese de hablar con su médico o enfermera sobre
cualquier efecto secundario que usted tenga.
Terapia
hormonal
La terapia hormonal consiste en el uso de hormonas o medicamentos que
bloquean las hormonas para combatir el cáncer.
Progestinas
El tratamiento hormonal principal para el cáncer endometrial utiliza
medicamentos del tipo progesterona llamados progestinas. Las
dos progestinas más comúnmente usadas son acetato de
medroxiprogesterona (Provera
ya sea en inyección o pastilla) y acetato de megestrol (Megace en
pastilla). Estos medicamentos funcionan al desacelerar el crecimiento
de las células del cáncer endometrial. Los efectos secundarios pueden
incluir niveles elevados de azúcar en la sangre en pacientes con
diabetes. También se pueden presentar sofocos repentinos de calor,
sudoraciones nocturnas y aumento de peso (debido a retención de líquido
y aumento en el apetito). En pocas ocasiones, se presentan coágulos
sanguíneos graves en pacientes que reciben progestinas.
Tamoxifeno
El tamoxifeno se puede utilizar también en el tratamiento de la
enfermedad avanzada o recurrente. El objetivo de la terapia de
tamoxifeno es prevenir que cualquier estrógeno que circula en el cuerpo
de la mujer estimule el crecimiento de las células cancerosas. Aunque
el tamoxifeno puede prevenir que el estrógeno fomente el crecimiento a
las células cancerosas, en otras partes del cuerpo actúa como un
estrógeno débil. No causa pérdida ósea, aunque puede causar sofocos
repentinos de calor y sequedad vaginal. Las personas que reciben
tamoxifeno también presentan un riesgo elevado de coágulos sanguíneos
graves en las piernas.
Agonistas de la hormona
liberadora de la hormona gonadotropina
A la mayoría de las mujeres con cáncer endometrial se les ha extirpado
sus ovarios como parte del tratamiento. En otras mujeres, los
tratamientos de radiación han desactivados sus ovarios. Esto reduce la
producción de estrógeno y también puede desacelerar el crecimiento del
cáncer. Los agonistas de la hormona liberadora de la hormona
gonadotropina (GNRH) son otra manera de reducir los niveles de
estrógeno. Estos medicamentos “apagan” la producción de estrógeno por
los ovarios en mujeres que no han pasado por la menopausia. Ejemplos de
agonistas de GNRH incluyen la goserelina (Zoladex®) y la leuprolida
(Lupron). Estos medicamentos son inyectados cada una a tres meses. Los
efectos secundarios pueden incluir cualquiera de los síntomas de la
menopausia, como sofocos repentinos de calor y sequedad vaginal. Si
estos medicamentos han sido tomados por mucho tiempo (años), pueden
debilitar los huesos (algunas veces conduce a osteoporosis).
Inhibidores de la
aromatasa
Una vez se extirpan los ovarios (o ya no funcionan), la producción de
estrógeno continua en el tejido adiposo, el cual se convierte en la
fuente principal de estrógeno en el organismo. Los medicamentos
llamados inhibidores de la aromatasa pueden detener la producción de
este estrógeno y reducir aún más los niveles de estrógeno. Ejemplos de
los inhibidores de la aromatasa incluyen anastrozol (Arimidex),
letrozol (Femara) y exemestano (Aromasin). Estos medicamentos se usan
con más frecuencia para tratar el cáncer del seno, pero pueden ser
útiles en el tratamiento del cáncer endometrial. Los efectos
secundarios pueden incluir sofocos repentinos de calor y dolor
muscular. Si estos medicamentos han sido tomados por mucho tiempo
(años), pueden debilitar los huesos (algunas veces conduce a
osteoporosis). Estos medicamentos siguen bajo estudio, y el papel que
desempeñan en el tratamiento del cáncer del endometrial no está claro.
Estudios
clínicos
A partir del
momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, tendrá que
tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es
decidir cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede
que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para
su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención médica le
mencionó alguno. Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a
la atención más novedosa contra el cáncer, aunque no todos serán
adecuados para toda la gente.
A continuación se presenta una breve descripción de lo que son los
estudios clínicos. Hablar con su equipo de atención médica, familiares
y amigos puede ayudarle a tomar la opción de tratamiento más adecuada
para usted.
¿Qué son los estudios
clínicos?
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes. Estos estudios determinan la seguridad o
eficacia de un tratamiento, o bien, puede que prueben nuevas formas de
diagnosticar o prevenir una enfermedad. Los estudios clínicos suelen
derivar en muchos avances en la prevención, diagnóstico y tratamiento
contra el cáncer.
Propósito de los estudios
clínicos
Los estudios clínicos se llevan a cabo en pacientes para hacer un
seguimiento más profundo sobre tratamientos o procedimientos nuevos que
parecen ser prometedores. Un estudio clínico sólo se realiza cuando
existe una buena razón para pensar que un tratamiento, examen o
procedimiento bajo estudio puede ser mejor que el empleado actualmente.
A menudo, los tratamientos bajo estudio ofrecen beneficios reales y
puede que en el futuro se conviertan en el tratamiento convencional.
Los estudios clínicos pueden concentrarse en muchos aspectos, entre
ellos:
- Nuevos usos de medicamentos que ya han sido aprobados por
la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration
o FDA por sus siglas en inglés) de EE.UU.
- Nuevos medicamentos que aún no han sido aprobados por la
FDA.
- Tratamientos sin medicamento (como la radioterapia).
- Procedimientos médicos (como algún tipo de cirugía).
- Hierbas y vitaminas.
- Herramientas para mejorar las formas en que se usan los
medicamentos o las pruebas de diagnóstico.
- Medicinas o procedimientos para aliviar los síntomas o
calidad de vida.
- Combinaciones de tratamientos y procedimientos.
Los investigadores realizan estudios sobre nuevos tratamientos para
tratar de responder a las siguientes preguntas:
- ¿Es útil el tratamiento?
- ¿Cuál es la mejor forma de administrar el tratamiento?
- ¿Funciona mejor que otros tratamientos que ya se encuentran
disponibles?
- ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
- ¿Surgen menos o más efectos secundarios que con el
tratamiento convencional actual?
- ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
- ¿En qué pacientes hay más probabilidades de que el
tratamiento sea útil?
Fases de los estudios
clínicos
Existen cuatro fases en los estudios clínicos, los cuales se clasifican
en las fases I, II, III y IV. A manera de ejemplo, se utilizará la
prueba de un nuevo medicamento como tratamiento contra el cáncer para
ilustrar cada una de las fases.
Estudios clínicos en fase
I: el propósito de un estudio en fase I es determinar la
mejor forma de administrar a los pacientes un tratamiento nuevo de
manera segura. El equipo de atención contra el cáncer observa
cuidadosamente a los pacientes en busca de efectos secundarios nocivos.
Para los pacientes en estudios en fase I, el medicamento ya ha sido
probado en estudios de laboratorio y con animales, pero no se sabe por
completo los efectos secundarios en humanos. Los doctores comienzan
administrando dosis muy reducidas del medicamento a los primeros
pacientes, y aumentan gradualmente la dosis en grupos subsiguientes de
pacientes, hasta que surjan los efectos secundarios, o bien, hasta que
se observe el efecto de alivio deseado. Los doctores esperan poder
ayudar a los pacientes, pero el propósito principal de un estudio en
fase I es probar la seguridad del medicamento.
Los estudios clínicos en fase I se realizan por lo general sobre
pequeños grupos de personas con diferentes tipos de cáncer que no
respondieron al tratamiento convencional, o cuyo cáncer les regresó
(recurrencia) tras el tratamiento. Si se determina que un medicamento
es relativamente seguro en la fase I, éste podrá ser probado en la fase
II del estudio clínico.
Estudios clínicos de fase
II: estos estudios están diseñados para ver si el
medicamento es eficaz. Se administra a los pacientes la mejor dosis de
acuerdo a como se haya determinado en la fase I del estudio. Luego son
observados cuidadosamente para ver el efecto que surta sobre el cáncer.
Los miembros del equipo de atención del cáncer también estudiarán si
hay efectos secundarios.
Los estudios en fase II a menudo se llevan a cabo en un grupo mayor de
pacientes con un tipo específico de cáncer que no respondió al
tratamiento convencional. Si se determina que un medicamento es eficaz
en la fase II, éste podrá ser probado en la fase III del estudio
clínico.
Estudios clínicos de fase
III: los estudios en esta fase involucran un gran número
de pacientes, generalmente aquéllos que recientemente han sido
diagnosticados con un tipo específico de cáncer. Puede que en algunos
estudios clínicos en fase III se admitan miles de pacientes.
Por lo general estos estudios son aleatorios, esto significa que los
pacientes son asignados a uno de dos (o más) grupos al azar. Un grupo
(el grupo de control) recibe el tratamiento convencional más aceptado.
Otro(s) grupo(s) recibe(n) el/los nuevo(s) tratamiento(s) bajo estudio.
A todos los pacientes que participan en un estudio en fase III se les
observa muy de cerca. El estudio se suspende antes de su finalización
si los efectos secundarios del nuevo tratamiento son muy graves, o si
alguno de los grupos presenta resultados mucho mejores que los demás.
Comúnmente, se requiere que los estudios clínicos estén en la fase III
antes de que la FDA apruebe un tratamiento para su uso por la comunidad
en general.
Estudios clínicos de fase
IV: una vez que un medicamento ha sido aprobado por la FDA
y esté disponible para todos los pacientes, aún se sigue estudiando en
otros estudios clínicos (a veces referidos como estudios clínicos en
fase IV). De esta forma, es posible obtener más información sobre los
efectos secundarios a corto y largo plazo, al igual que su seguridad al
usarse en un gran número de pacientes con muchos tipos de enfermedades.
Los doctores además pueden descubrir qué tan bien funciona el
medicamento, y si podría ser útil al usarse de otras formas (como en
combinación con otros medicamentos).
¿Cómo será la experiencia
de participar en un estudio clínico?
Si usted está participando en un estudio clínico, contará con un equipo
de expertos que vigilará su progreso muy cuidadosamente. Dependiendo de
la fase del estudio clínico, puede que reciba más atención (como tener
más consultas médicas y pruebas de laboratorio) de la que recibiría con
un tratamiento externo o que no formara parte de un estudio clínico.
Los estudios clínicos están diseñados especialmente para prestarle
atención detalladamente.
No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna de las personas que
forman parte del estudio puede anticipar si el tratamiento funcionará o
exactamente qué efectos secundarios ocurrirán. Eso es lo que se
pretende descubrir con el estudio. Aunque muchos de los efectos
secundarios desaparecen con el tiempo, algunos pueden ser prolongados o
incluso poner en riesgo la vida. Sin embargo, tenga en cuenta que
incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios.
Puede que decida inscribirse en un estudio clínico tras haber
considerado muchos factores.
La decisión de participar
en un estudio clínico
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de
cualquier estudio clínico, pero ya sea que decida inscribirse o no, la
decisión es completamente de usted.
Los doctores y enfermeras le explicarán detalladamente el estudio,
mencionando los posibles riesgos y beneficios, y le darán un formulario
para que lo lea y firme. En éste se declara que usted entiende el
estudio clínico y que desea participar en él. Este proceso se conoce
como consentimiento informado. Aun después de haber leído y firmado el
formulario, y después de que el tratamiento haya comenzado, usted tiene
total libertad de abandonar el estudio en cualquier momento y por
cualquier motivo. Participar en un estudio clínico no le impide recibir
cualquier otra atención médica que pudiera necesitar.
Para más información sobre los estudios clínicos, consulte al equipo de
profesionales que atiende su cáncer. A continuación se presentan
algunas preguntas que usted pudiera hacer:
- ¿Hay algún estudio clínico en el que pudiera participar?
- ¿Cuál es el propósito del estudio?
- ¿Qué tipo de pruebas y tratamientos implica el estudio?
- ¿Qué hace este tratamiento? ¿Ha sido usado anteriormente?
- ¿Sabré cuál tratamiento recibiré?
- ¿Qué es probable que pase en mi caso con o sin este nuevo
tratamiento bajo investigación?
- ¿Qué otras alternativas tengo y cuáles son sus ventajas y
desventajas?
- ¿Cómo pudiera el estudio afectar mi vida diaria?
- ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del estudio? ¿Pueden
controlarse los efectos secundarios?
- ¿Seré hospitalizada? De ser ese el caso, ¿con qué
frecuencia y por cuánto tiempo?
- ¿Me costará algo el estudio? ¿Será gratis el tratamiento o
alguna parte del mismo?
- Si resultara perjudicado(a) como consecuencia de la
investigación, ¿a qué tratamiento tendría derecho?
- ¿Qué tipo de cuidado de seguimiento a largo plazo incluye
el estudio?
- ¿Se ha utilizado el tratamiento contra otros tipos de
cáncer?
¿Cómo puedo saber más
sobre estudios clínicos que puedan ser adecuados para mí?
La Sociedad Americana del Cáncer ofrece servicios para los pacientes,
al igual que para sus familiares y amigos en los que se relacionan a
los pacientes con los estudios clínicos. Usted puede acceder a este
servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet
http://clinicaltrials.cancer.org.
Dependiendo de la información que proporcione sobre su tipo de cáncer y
la etapa del mismo, así como de tratamientos que haya recibido
previamente, este servicio podrá consolidar una lista de estudios
clínicos que correspondan con sus necesidades médicas. Este servicio
también le preguntará dónde vive y si tendría disposición de viajar o
de trasladarse al centro de tratamiento al que podría acudir.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando sin costo a la línea de servicio de información sobre cáncer
del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o
visitando el sitio en Internet del NCI sobre estudios clínicos:
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Si desea aún más información sobre los estudios clínicos, la Sociedad
Americana del Cáncer tiene un documento llamado Estudios
clínicos: lo que necesita saber, el cual puede consultar en
nuestro sitio www.cancer.org o solicitar una copia impresa llamando al
1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Cuando padece cáncer, es posible que escuche maneras de tratar esta
enfermedad o de aliviar los síntomas que sean diferentes al tratamiento
médico convencional (estándar). Estos tratamientos pueden incluir
vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como acupuntura y
masaje, entre muchos otros. Es probable que usted tenga muchas
preguntas acerca de estos tratamientos. A continuación se presentan
algunas de las preguntas que usted pudiera tener:
- ¿Cómo sé si un tratamiento no convencional es seguro?
- ¿Cómo sé si es eficaz?
- ¿Debo tratar uno o más de estos tratamientos?
- ¿Qué sabe o piensa mi médico sobre estos métodos? ¿Debo
indicarle al médico que estoy considerando tratarlos?
- ¿Causarán algún problema estos tratamientos con mi
tratamiento médico convencional?
- ¿Cuál es la diferencia entre los métodos "complementarios"
y los métodos "alternativos"?
- ¿Dónde puedo obtener más información sobre estos
tratamientos?
Los términos pueden ser
confusos
No todas las personas utilizan estos términos de la misma manera, por
lo que esto puede ser confuso. La Sociedad Americana del Cáncer utiliza
el término complementario
para referirse a medicinas o métodos que se usan junto con la
atención médica regular. La medicina alternativa se usa en lugar del
tratamiento médico convencional.
Métodos complementarios:
estos tratamientos, en su mayoría, no se presentan como curas para el
cáncer. Con más frecuencia, se usan para ayudarle a sentirse mejor.
Algunos métodos que pueden ser usados en una manera complementaria son
la meditación que reduce el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor
o el té de menta para aliviar la náusea, Existen muchos otros. Se sabe
que algunos de estos métodos son útiles, mientras otros no han sido
probados. Se ha demostrado que algunos no son útiles y se ha
descubierto que unos pocos son perjudiciales. Sin embargo, algunos de
estos médicos pueden contribuir a su bienestar y comodidad.
Existen muchos métodos complementarios que usted puede utilizar con
seguridad junto con su tratamiento médico para ayudar a aliviar los
síntomas o efectos secundarios, mitigar el dolor y disfrutar más de la
vida. Por ejemplo, algunas personas encuentran útil métodos como la
aromaterapia, la terapia de masajes, la meditación, o el yoga.
Tratamientos alternativos:
estos tratamientos alternativos se usan en lugar del cuidado médico
habitual. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido
probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos pueden incluso
ser peligrosos y algunas hasta pueden causar efectos secundarios que
atentan contra su vida. En la mayoría de los casos, el mayor peligro es
que usted puede perder la oportunidad de beneficiarse del tratamiento
convencional. Las interrupciones y retrasos en su tratamiento médico
convencional pueden dar al cáncer más tiempo y oportunidad de que
crezca.
Decidir sobre qué hacer
Es fácil darse cuenta por qué las personas con cáncer consideran los
métodos alternativos. Quieren hacer todo lo posible por combatir el
cáncer. Algunas veces los tratamientos convencionales, como la
quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar, o puede que ya no
funcionen.
Algunas personas implican que su método puede curar el cáncer sin
presentar graves efectos secundarios, y resulta normal querer creer
esto. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de los métodos
convencionales de tratamiento no han sido investigados y probados para
que sean eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Coteje la lista de "señales de advertencia" que se
presentan más adelante.
- Comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 para aprender más sobre los métodos complementarios y
alternativos en general y conocer más sobre los métodos específicos que
usted está considerando.
Señales de advertencia
Usted puede utilizar las preguntas que se presentan a continuación para
identificar tratamientos o métodos que debe evitar. Un "sí" como
respuesta a cualquiera de estas preguntas debe representar una señal de
advertencia.
- ¿Promete el tratamiento una cura para todos o para la
mayoría de los tipos de cáncer?
- ¿Se le ha dicho que no utilice el tratamiento médico
convencional?
- ¿Es el tratamiento o medicamento un "secreto" que sólo
ciertas personas pueden revelar?
- ¿Requiere el tratamiento que usted viaje a otro país?
- ¿Atacan los promotores del tratamiento a la comunidad
médica y científica?
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si usted está considerando usar un método complementario o alternativo,
asegúrese de informarse sobre el método y consulte con su médico al
respecto. Al contar con información fidedigna y el apoyo del equipo de
profesionales que atiende su salud, usted podría utilizar con seguridad
los métodos que le pueden ayudar mientras evita aquellos que podrían
ser perjudiciales.
Opciones
de tratamiento para el
cáncer endometrial según la etapa
El
cáncer endometrial a menudo se diagnostica cuando a una mujer que
presenta síntomas se le hace una biopsia del endometrio o el
procedimiento de dilatación y curetaje (D&C). Las pruebas, tal
como la ecografía y la tomografía computarizada (CT) pueden hacerse
para buscar signos que indiquen que el cáncer se ha propagado a los
ganglios linfáticos o a los tejidos fuera del útero. Aún cuando estas
pruebas no muestren signos de propagación del cáncer, es necesario
hacer una cirugía para clasificar por etapa el cáncer. En esta
operación, se extirpan el útero, las trompas de Falopio y los ovarios
(histerectomía total/salpingo-ooforectomía bilateral [TH/BSO]). Los
ganglios linfáticos de la pelvis y alrededor de la aorta también son
extirpados (disección de los ganglios linfáticos pélvicos y
paraaórticos) y se examinan para saber si hay propagación del cáncer.
Se obtienen lavados de la pelvis. Si las pruebas hechas antes de la
cirugía muestran signos de que el cáncer se ha propagado fuera del
útero, se puede planear una cirugía diferente.
Etapa I
Un cáncer endometrial está en etapa I si el cáncer está limitado al
cuerpo del útero y no se ha propagado a ganglios linfáticos o a partes
distantes. Si el tumor es endometrioide, el tratamiento convencional
incluye cirugía para remover y clasificar por etapa el cáncer (vea
información más adelante). Los tejidos que se obtienen durante la
cirugía se examinan bajo el microscopio para saber cuán lejos se ha
extendido el cáncer. Esto indica la etapa en que se encuentra el
cáncer. El tratamiento después de la cirugía depende de la etapa. La
cirugía y otro tratamiento a menudo difiere de cánceres que no son
endometrioides (esto se discute más adelante en esta sección).
Tratamiento después de
completar la clasificación por etapas
Los cánceres endometrioides en etapa
IA se encuentran sólo en el endometrio y no han crecido
hacia el miometrio. Con más frecuencia, estos cánceres no requieren de
tratamiento adicional después de la cirugía. Si el tumor es grado 3, el
médico puede recomendar braquiterapia vaginal (VB). En raras ocasiones,
también se puede administrar radiación pélvica.
En la etapa IB,
el cáncer ha crecido a menos de la mitad del camino a través del
miometrio. Muchos de estos cánceres pueden ser observados sin
tratamiento adicional después de la cirugía. Para los tumores de alto
grado, los médicos tienden a recomendar radiación después de la
cirugía. Se puede emplear braquiterapia vaginal, radiación pélvica, o
ambas.
En la etapa IC,
el cáncer ha crecido a más de la mitad del camino a través del
miometrio. Después de la cirugía, es posible que la paciente se
mantenga bajo observación sin tratamiento adicional o que se le ofrezca
alguna forma de tratamiento de radiación. Se puede emplear
braquiterapia vaginal, radiación pélvica, o ambas.
Los cánceres de alto grado, como el carcinoma seroso papilar o el
carcinoma de células claras, tienen más probabilidad de propagarse
fuera del útero al momento del diagnóstico. Las pacientes con
estos tipos de tumores tienen más problemas en comparación con las que
tienen tumores de grados menores. La
cirugía puede ser más extensa si la biopsia que se hizo antes de la
cirugía mostró un cáncer de alto grado. Además de la
histerectomía total/salpingo-ooforectomía bilateral (TH/BSO) y de las
disecciones de los ganglios linfáticos pélvicos y paraaórticos, a
menudo se extirpa el epiplón y se pueden obtener biopsias peritoneales.
Después de la cirugía, tanto la quimioterapia como la radioterapia a
menudo se administran para ayudar a evitar que el cáncer regrese. La
quimioterapia usualmente incluye los medicamentos cisplatino y
doxorrubicina. Algunas veces, también se administra paclitaxel.
Una mujer con carcinosarcoma uterino a menudo tiene el mismo tipo de
cirugía que se emplea para el carcinoma endometrial de alto grado.
Después de cirugía, se puede administrar radiación, quimioterapia, o
ambas. A menudo, la quimioterapia incluye los medicamentos cisplatino e
ifosfamida, algunas veces junto con paclitaxel.
Pacientes sin
clasificación quirúrgica
Como se indicó anteriormente, el tratamiento convencional para el
cáncer endometrial incluye cirugía para remover y clasificar por etapa
el cáncer. En algunos casos, sin embargo, el médico puede ofrecer
tratamiento según la etapa clínica (vea la sección sobre la
clasificación por etapa para más detalles) y las pruebas radiológicas.
Si el cáncer visto en la biopsia endometrial o en el procedimiento de
dilatación y curetaje (D&C) es grado 1 y parece que el cáncer
está sólo en el útero, se dice que el cáncer está en etapa clínica I,
grado 1. Debido a que pocos de estos cánceres ya se han propagado,
algunos médicos no creen que sea necesario realizar siempre una
clasificación quirúrgica completa. A menudo, se hace una TH/BSO
primero. Tan pronto se extirpa el útero, se examina para ver a qué
profundidad y distancia se pudo haber propagado el cáncer. Si el cáncer
está sólo en las dos terceras partes superiores del cuerpo del útero y
no ha crecido más de la mitad a través de la capa muscular del útero,
la probabilidad de que el cáncer se haya propagado es muy baja. En
estos casos, el cirujano puede que haga una disección de los ganglios
linfáticos paraaórticos (LND), auque en lugar de eso puede remover sólo
unos pocos ganglios linfáticos o ninguno de ellos. Si ninguno de los
ganglios linfáticos contiene cáncer, esto puede significar que el
cáncer está en etapa IIIC y que se necesita tratamiento adicional (el
tratamiento de la etapa IIIC se discute más adelante). Si no se extirpó
ningún ganglio linfático (o si no hay células cancerosas en los
ganglios que fueron extirpados), el tratamiento después de la cirugía
podrían incluir observación sin tratamiento adicional o radiación.
Las mujeres que no se pueden someter a cirugía debido a otros problemas
médicos a menudo son tratadas sólo con radiación.
La terapia con progestina se usa algunas veces para tratar la etapa I,
grado 1 EC en mujeres jóvenes que aún desean tener hijos. El
tratamiento con progestina puede causar que el tamaño del cáncer se
reduzca o incluso que el tumor desaparezca por algún tiempo, lo que le
brinda a la mujer una oportunidad para quedar embarazada. Este método
es experimental y puede tener sus riesgos. En algunos casos, este
tratamiento no es eficaz y el cáncer sigue creciendo. A veces el tamaño
del tumor se reduce o desaparece por un tiempo, pero luego regresa
nuevamente. Si no se hace cirugía inmediatamente,
esto puede dar tiempo para que el cáncer se
propague fuera del útero. Es importante tener una segunda opinión de un
oncólogo ginecológico y de un patólogo (para confirmar el grado del
cáncer) antes de comenzar la terapia con progestina. Los pacientes
necesitan entender que éste no es un tratamiento convencional y que
puede aumentar el riesgo.
Es más probable que los médicos extirpen algunos ganglios linfáticos
cuando la biopsia muestra que el cáncer es de un grado mayor (2 ó 3).
Si el cáncer se propagó más allá de la mitad del grosor de la pared del
útero, entonces usualmente se toman muestras de los ganglios linfáticos
pélvicos y de los ganglios linfáticos paraaórticos.
Si el cáncer regresa después de la cirugía, normalmente lo hace en la
vagina. Muchos médicos recomiendan braquiterapia vaginal para prevenir
que esto ocurra. Otros recomiendan radiación de rayos externos a toda
el área de la pelvis. Ciertas características hacen que el cáncer tenga
más probabilidad de regresar después de la cirugía, tal como un grado
mayor, propagación a al tercio inferior o a la mitad exterior del
útero, crecimiento hacia los vasos linfáticos o sanguíneos, el tamaño
del tumor es mayor y la edad de la paciente es de más de 60 años. La
radioterapia a menudo se administra para reducir el riesgo de que el
cáncer regrese en la vagina o en la pelvis en cánceres con una o más de
estas características. En los pacientes sin estos factores de riesgo,
la probabilidad de que el cáncer regrese es poca y puede que no se
administre radiación después de la cirugía. Aunque administrar
radiación justamente después de la cirugía reduce la probabilidad de
que el cáncer crezca nuevamente en la pelvis, este tratamiento no ayuda
a las mujeres a vivir por más tiempo que si se hubiera administrado
sólo cuando el cáncer regresa. Puede que haya menos preocupación si la
radiación se administra inmediatamente, pero menos mujeres recibirán
radiación si esperan a que el cáncer regrese.
Etapa II
Cuando un cáncer está en etapa II, se ha propagado al cuello uterino,
pero aún no ha crecido fuera del útero.
Los cánceres en etapa IIA
se han propagado entre las células glandulares del cuello uterino, pero
no han creciendo hacia el tejido conectivo de sostén. Con más
frecuencia, la paciente primero se somete a cirugía (histerectomía y
salpingo-ooforectomía) con disección de los ganglios linfáticos
pélvicos y paraaórticos. Después de la cirugía, el paciente puede que
no necesite más tratamiento, o el médico puede recomendar radioterapia
con braquiterapia vaginal, tratamientos de radiación en la pelvis, o
ambas. El tratamiento después de la cirugía depende de cuánto el cáncer
ha crecido hacia la capa muscular del útero (miometrio) y el grado del
tumor.
Los cánceres en etapa IIB
están creciendo hacia (invaden) el tejido conectivo del cuello uterino.
Una opción de tratamiento consiste en cirugía primero, luego
radioterapia. La cirugía incluiría histerectomía (discutida en la
sección sobre tratamiento), salpingo-ooforectomía bilateral (BSO) y
disección de los ganglios linfáticos pélvicos y paraaórticos (LND). La
braquiterapia vaginal y los tratamientos de radiación en la pelvis se
administran después de que la paciente se haya recuperado de la
cirugía. La otra opción consiste de radioterapia primero, seguida de
una histerectomía simple, una BSO y una LND.
Los ganglios linfáticos que han sido extirpados se examinan para
determinar si hay células cancerosas. Si los ganglios linfáticos
muestran cáncer, entonces el cáncer en realidad no está en etapa II,
sino en etapa IIIC.
En algunos casos, una mujer con cáncer endometrial en etapa inicial
podría estar muy frágil o enferma con otras enfermedades para someterse
de forma segura a una cirugía. Estas mujeres son tratadas con solo
radioterapia.
Para las mujeres con cánceres de alto grado, como el carcinoma seroso
papilar o el carcinoma de células claras, la cirugía puede incluir
epiplectomía y biopsias peritoneales además de la histerectomía
total/salpingo-ooforectomía bilateral (TH/BSO), disecciones de los
ganglios linfáticos pélvicos y paraaórticos, así como lavados de la
cavidad pélvica. Después de la cirugía, tanto la quimioterapia como la
radioterapia, o ambas, se pueden administrar para ayudar a evitar que
el cáncer regrese. La quimioterapia usualmente incluye los medicamentos
cisplatino y doxorrubicina. Algunas veces, también se administra
paclitaxel.
Una mujer con carcinosarcoma uterino en etapa II a menudo tiene el
mismo tipo de cirugía que se emplea para el carcinoma endometrial de
alto grado. Después de cirugía, se puede administrar radiación,
quimioterapia, o ambas. A menudo, la quimioterapia incluye los
medicamentos cisplatino e ifosfamida, algunas veces junto con
paclitaxel.
Etapa III
Los cánceres en etapa III se han propagado fuera del útero.
Si el cirujano opina que se puede extirpar todo el cáncer visible, se
realiza una histerectomía con salpingo-ooforectomía bilateral. A veces,
las pacientes en etapa III requieren una histerectomía radical. También
es posible que se haga una disección de los ganglios linfáticos
pélvicos y paraaórticos. Se harán lavados de la cavidad pélvica y puede
que se extirpe el epiplón. Algunos médicos tratarán de remover
cualquier cáncer remanente (exéresis máxima), aunque hacer esto no ha
probado que ayude a las pacientes a vivir más tiempo.
Si el cirujano estima que no es posible extirpar todo el cáncer
visible, se puede administrar radioterapia antes de la cirugía para
extirpar el cáncer. La radioterapia puede reducir el tumor lo
suficiente como para hacer que la cirugía sea una opción.
Etapa IIIA:
si parece que el cáncer no se ha propagado fuera del útero, pero los
lavados de la cavidad pélvica muestran células cancerosas, este cáncer
esta en etapa IIIA. Para los cánceres pequeños y de bajo grado, no es
necesario administrar otro tratamiento después de la cirugía. Si el
cáncer es de grado 3, el médico puede recomendar tratamiento adicional
sin radiación.
Un cáncer también se considera en etapa IIIA cuando se ha propagado a
otros tejidos en la pelvis, como las trompas de Falopio, los ovarios y
el epiplón. Cuando esto ocurre, el tratamiento después de la cirugía
puede incluir quimioterapia, radiación o una combinación de ambas. La
radiación se administra a la pelvis o tanto al abdomen como a la
pelvis. Algunas veces también se usa braquiterapia vaginal.
Etapa IIIB:
en esta etapa, el cáncer se ha propagado a la vagina. Después de la
cirugía, el cáncer en etapa IIIB se puede tratar con radiación, con o
sin quimioterapia.
Etapa IIIC:
cuando el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos en la pelvis
o alrededor de la aorta, está en etapa IIIC. El tratamiento incluye
cirugía, seguida de quimioterapia y radiación.
Para las mujeres con cánceres de alto grado, como el carcinoma seroso
papilar o el carcinoma de células claras, la cirugía puede incluir
epiplectomía y biopsias peritoneales además de la histerectomía
total/salpingo-ooforectomía bilateral (TH/BSO), disecciones de los
ganglios linfáticos pélvicos y paraaórticos, así como lavados de la
cavidad pélvica. Después de la cirugía, tanto la quimioterapia como la
radioterapia, o ambas, se pueden administrar para ayudar a evitar que
el cáncer regrese. La quimioterapia usualmente incluye los medicamentos
cisplatino y doxorrubicina. Algunas veces, también se administra
paclitaxel.
Una mujer con carcinosarcoma uterino en etapa III a menudo tiene el
mismo tipo de cirugía que se emplea para el carcinoma endometrial de
alto grado. Después de cirugía, se puede administrar radiación,
quimioterapia, o ambas. A menudo, la quimioterapia incluye los
medicamentos cisplatino e ifosfamida, algunas veces junto con
paclitaxel.
Etapa IV
Etapa IVA:
estos cánceres han crecido hacia la vejiga o el intestino.
Etapa IVB:
estos cánceres se han propagado a los ganglios linfáticos que están
fuera de la pelvis o el área paraaórtica. Esta etapa también incluye
cánceres que se han propagado al hígado, los pulmones u otros órganos.
La paciente pudiera tener la mejor probabilidad si todo el cáncer
visible se puede remover y si las biopsias del abdomen no muestran
células cancerosas. Esto puede ser posible si el cáncer sólo se ha
propagado a los ganglios linfáticos en el abdomen y la pelvis. En la
mayoría de los casos de cáncer endometrial en etapa IV, la propagación
extensa del cáncer no hace posible una cura mediante cirugía.
Se puede realizar una histerectomía y salpingo-ooforectomía bilateral
para evitar sangrado excesivo (hemorragia). También se puede utilizar
la radioterapia por esta razón. Se puede usar terapia hormonal cuando
el cáncer se ha propagado a otras partes del cuerpo. Los medicamentos
usados para la terapia hormonal incluyen progestinas y tamoxifeno. Los
inhibidores de la aromatasa también pueden ser útiles y se han estado
estudiando. Los tumores cancerosos de alto grado y los que no tienen
receptores de progesterona detectables son menos propensos a responder
a la terapia de hormonas.
Las combinaciones de medicamentos de quimioterapia pueden ayudar por un
tiempo a algunas mujeres con cáncer endometrial avanzado. Los
medicamentos que se usan con más frecuencia son doxorrubicina
(Adriamycin), paclitaxel (Taxol), y ya sea cisplatino o carboplatino. A
menudo estos medicamentos se usan juntos en combinaciones. El
carcinosarcoma en etapa IV a menudo se trata con quimioterapia. Los
medicamento que se usan con más frecuencia son cisplatino, ifosfamida y
placlitaxel. Las mujeres con cáncer del endometrio en la etapa IV deben
considerar la participación en estudios clínicos de quimioterapia u
otros tratamientos nuevos.
Cáncer del endometrio
recurrente
Cuando un cáncer desaparece con el tratamiento, pero luego regresa, se
le llama cáncer recurrente o recaída. El tratamiento depende del tamaño
y la ubicación del cáncer. Si el cáncer recurrente es sólo en la
pelvis, la radioterapia puede proporcionar una cura. Las mujeres con
recaídas más extensas son tratadas como aquéllas con cáncer endometrial
en etapa IV. Se recomienda ya sea la terapia de hormonas o la
quimioterapia. Los tumores cancerosos de bajo grado que contienen
receptores de progesterona son más probables de responder bien a la
terapia de hormonas. Los tumores cancerosos de grado más alto y los que
no tienen receptores detectables son menos probables de reducirse
durante la terapia de hormonas, pero pueden responder a la
quimioterapia. Otra opción son los estudios clínicos de nuevos
tratamientos.
Si las pacientes tienen otras condiciones médicas que no les permiten
someterse a cirugía, por lo general se usa radioterapia solamente o en
combinación con terapia hormonal. El pronóstico para estas pacientes no
es tan favorable como para las que se pueden someter a cirugía.
Información adicional
sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer
Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI)
son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de los 20 centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
médicos con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a
través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para el uso de los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué
debe preguntarle a su médico sobre el cáncer del
endometrio?
A medida que enfrenta la enfermedad, es importante hablar franca y
abiertamente con el equipo de atención de cáncer que le atiende.
Siéntase en libertad de formular cualquier pregunta que tenga en su
mente, sin importar lo insignificante que parezca. A continuación le
presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de
añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras,
los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán
también responder a muchas de sus preguntas.
- ¿Qué tipo de cáncer endometrial tengo y de qué grado?
- ¿Se me ha propagado el cáncer más allá del sitio donde se
originó?
- ¿En qué etapa tengo el cáncer y qué significa eso en mi
caso?
- ¿Qué tratamientos pudiesen ser adecuados para mí? ¿Qué
recomienda? ¿Por qué?
- ¿Cuál es el objetivo de este tratamiento?
- ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
- ¿Qué riesgos o efectos secundarios tienen los tratamientos
que sugiere?
- ¿Cuáles son las probabilidades de recurrencia de mi cáncer
con los programas de tratamiento que hemos discutido?
- ¿Debo hacer una dieta especial?
- ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
- ¿Cuál es la expectativa de supervivencia esperada en base a
cómo se ve mi cáncer?
- ¿Acaso este cáncer me impide considerar la terapia de
restitución de estrógeno?
- ¿Cómo me sentiré durante el tratamiento?
- ¿Cuándo puedo volver a desempeñar mis actividades
habituales en el trabajo y/o en la casa?
Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que
usted desee hacer. Por ejemplo, usted pudiera necesitar información
específica sobre el tiempo de recuperación para poder planear su
horario laboral. Tal vez desee preguntar sobre segundas opiniones o
estudios clínicos que pudieran ser adecuados para usted.
¿Qué
sucede después del tratamiento
para el cáncer del endometrio?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer
aprenden a vivir con la incertidumbre. Puede obtener más información
sobre qué es de lo que tiene que estar al pendiente y cómo aprender a
vivir con la posibilidad de que el cáncer regrese en el documento
(disponible en inglés) Living
with Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence de la
Sociedad Americana del Cáncer, llamando al 1-800-227-2345.
Atención de seguimiento (cuidados
posteriores)
Una parte importante de su plan de tratamiento es un programa
específico de visitas de seguimiento después de la cirugía,
quimioterapia o radioterapia para garantizar el tratamiento adicional
necesario, si lo hay. Durante los primeros tres años después del
tratamiento, las visitas al médico de seguimiento son normalmente
programadas de cada tres a seis meses. Alrededor del 75% de las
recurrencias del cáncer endometrial se dan dentro de los primeros tres
años de la atención de seguimiento. Más adelante, la recurrencia es
menos probable y las visitas de seguimiento son programadas con menos
frecuencia, normalmente dos veces al año.
Durante cada visita de seguimiento, el médico le hará un examen pélvico
y verá si hay agrandamiento en los ganglios linfáticos en el área de la
ingle. Una prueba de Papanicolaou podrá también realizarse para ver si
hay células cancerosas en la parte superior de la vagina, cerca del
área donde el útero solía estar. El médico también le preguntará sobre
síntomas que podrán indicar recurrencia de cáncer o efectos secundarios
del tratamiento. Es muy importante que le diga al médico exactamente
cómo se siente.
Si sus síntomas o los resultados de su examen físico sugieren
que el cáncer regresó, se podrán
realizar pruebas de imagen (como tomografías o ultrasonidos), una
prueba sanguínea CA 125 y/o biopsias. Los estudios en muchas mujeres
con cáncer endometrial muestran que si no hay síntomas o anormalidades
en el examen físico, los análisis de sangre de rutina y las pruebas de
imagen no son necesarios.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento. Si su cáncer regresa, comuníquese con la Sociedad
Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 para solicitar más información
sobre cómo manejar y lidiar con esta fase de su tratamiento. Puede
obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.
Consultas con un nuevo doctor
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Esto puede
deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:
- Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si ha sido hospitalizado, una copia del informe de alta que
cada doctor tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a
casa.
- Si recibió tratamiento con radiación, un resumen de su
radioterapia.
- Finalmente, debido a que algunos medicamentos de
tratamiento contra el cáncer pueden causar efectos secundarios a largo
plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los
tomó.
Cambios en el estilo de vida que
debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted tomaba mucho alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o
fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no
expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones
estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable. El día de hoy puede
comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el
resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más
saludable. ¿Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación
que tiene como resultado de pasar por una experiencia que altera la
vida como tener cáncer?
Usted puede comenzar trabajando en los asuntos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que resulten más difíciles para usted. Por
ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a
la línea gratuita de la Sociedad Americana del Cáncer para dejar de
fumar al 1-800-227-2345.
Dieta y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, la quimioterapia a menudo puede cambiar su sentido del gusto.
La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un
nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre
cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento.
Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a
tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más
normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de vegetales y frutas cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por
completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas
por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma rutinaria. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energético.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
estar activas físicamente.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el
tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado
físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede
ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus
músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión
que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios
para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se
integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo
adicional de apoyo que necesita para mantenerse activo cuando el
entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted está muy cansado, necesitará balancear la
actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando se sienta
cansado. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando ellas estaban acostumbradas a trabajar todo el día o
a asumir las responsabilidades del hogar (para más información sobre el
cansancio, consulte la publicación, “Cansancio y anemia asociados con
el cáncer - Guías de tratamiento para los pacientes”).
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la depresión.
- En general, le hace sentir más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre usted mismo.
Además, nosotros sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la
prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer
recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención
del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad
física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los
niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades
energéticas por 60 minutos al día durante al menos cinco días de la
semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta
abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Es
posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal
punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas formas: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté
lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el
tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se
ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales.
La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es
posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran
atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan
en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no
significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados
por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que
el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y
sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las
investigaciones y el tratamiento del cáncer
del endometrio?
Patología molecular del cáncer
del endometrio
La investigación reciente ha mejorado nuestra comprensión de la forma
en que los cambios en ciertas moléculas pueden hacer que células
normales del endometrio se conviertan en células cancerosas. Durante
años se ha sabido que los daños o defectos al ADN (mutaciones) pueden
alterar genes importantes que regulan el crecimiento celular. Si se
dañan estos genes, el crecimiento sin control puede ocasionar cáncer.
A veces, el cáncer del endometrio y el cáncer del colon parecen ser
hereditarios. Ahora sabemos que algunas de estas familias tienen un
riesgo más alto para estos tipos de cáncer, porque han heredado un
defecto en ciertos genes que normalmente ayudan a reparar los daños en
el ADN. Si estas enzimas reparadoras no están trabajando en forma
adecuada, es más probable que persista el daño en el ADN y cause la
formación de cáncer. También se han encontrado defectos similares en la
reparación del ADN en las células cancerosas del endometrio de
pacientes sin tendencia familiar a padecer de esta enfermedad. Uno de
los genes normales responsables de suprimir el crecimiento del tumor,
llamado PTEN, es con frecuencia anormal en los cánceres del endometrio.
Las pruebas para este y otros cambios en el ADN podrán en un momento
ayudar a encontrar los cánceres endometriales en etapa temprana. Los
cánceres del endometrio sin otros genes supresores del tumor (o con
genes inactivos), tales como el gen de retinoblastoma (Rb) y el gen
p53, tienden a ser más propensos a regresar después del tratamiento
inicial. Las pruebas para estos y otros cambios del ADN algún día se
usarán para ayudar predecir cuán agresiva pudiera ser el cáncer y para
optar por el mejor tratamiento para cada mujer con esta enfermedad. El
objetivo de gran alcance en este campo de investigación es la terapia
genética que pueda corregir las anormalidades en el ADN que causan que
las células endometriales se hagan cancerosas.
Marcadores de tumores
Las moléculas liberadas por las células cancerosas pueden ayudar a
detectar la recurrencia de algunos tipos de cáncer. Por ejemplo, el CA
125 es un marcador útil para encontrar el cáncer recurrente del ovario.
Estudios recientes demuestran que las pruebas de sangre para el CA 125
pueden ser útiles también para encontrar el cáncer recurrente del
endometrio, antes de que los depósitos de tumores sean visibles
mediante la tomografía computarizada (CT) o las pruebas de resonancia
magnética (MRI). Medir los niveles de CA 125 antes de la cirugía puede
ayudar también a predecir hasta dónde se pudo haber propagado el
cáncer. Esto puede ser útil para decidir cuáles pacientes se
beneficiarán de la etapa quirúrgica y cuáles pudieran ser tratadas con
seguridad por medio de histerectomía sin tomar muestras de los ganglios
linfáticos.
Nuevos tratamientos
Los investigadores están examinando nuevos medicamentos, combinaciones
de medicamentos y “terapias dirigidas” en pacientes con cáncer
endometrial avanzado. El uso de quimioterapia adyuvante, con o sin
radiación también está bajo investigación.
Última revisión médica: 29-Ago.-2008
Última actualización completa: 29-Ago.-2008
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