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Tratamiento
Cáncer laríngeo e hipofaríngeo

En esta sección del Centro de Recursos contra el Cáncer Laríngeo e Hipofaríngeo usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
tratamiento
tratamiento por etapa
preguntas a su médico
después del tratamiento
lo nuevo en investigación y tratamiento

¿Cómo es el tratamiento para los cánceres de la laringe y la hipofaringe?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Después de que su cáncer es diagnosticado y clasificado en etapas, su equipo médico puede recomendar una o más opciones de tratamiento. La elección de un plan de tratamiento es una decisión importante, por lo que es importante que tome su tiempo para analizar todas las opciones.
Para crear su plan de tratamiento, el factor más importante a considerar es el sitio y la etapa (extensión) del cáncer. Su equipo de atención contra el cáncer también tomará en cuenta su edad, su estado de salud general y sus preferencias personales.

Muchas veces es recomendable buscar una segunda opinión, especialmente con médicos que tengan experiencia en el tratamiento de este tipo de cáncer. Una segunda opinión puede proporcionarle más información y ayudarle a sentir más confianza sobre el plan de tratamiento que está siendo considerado. Algunas compañías de seguro requieren una segunda opinión antes de aprobar el pago de ciertos tratamientos. Casi todas cubren los costos de la segunda opinión.

Existen tres métodos principales de tratamiento contra el cáncer:
  • Cirugía.
  • Radioterapia.
  • Quimioterapia.

Algunas veces el mejor plan de tratamiento incluye dos de estos métodos o más. Su equipo médico de atención contra el cáncer tiene como meta su recuperación. Si no es posible lograr una curación, la meta podría ser extirpar o destruir la mayor parte posible del cáncer para evitar, durante el mayor tiempo posible, que el tumor crezca y se propague o que recurra.

Una consideración principal en todo tratamiento consiste en salvar su laringe y su voz. Las personas que pierden la voz pueden padecer de aislamiento social y depresión. La mayoría de los expertos no recomiendan cirugía que extirpe totalmente la laringe, a menos que no haya otras opciones.

A veces el tratamiento está dirigido a aliviar los síntomas. Esto se llama tratamiento paliativo.



Cirugía

En el tratamiento de los cánceres laríngeos e hipofaríngeos habitualmente se utilizan diversas operaciones. Según la etapa del cáncer y su ubicación, podrán utilizarse una o más de ellas para extirpar el cáncer y parte del tejido laríngeo o hipofaríngeo circundante y para ayudar a restaurar la apariencia y función de los tejidos afectados por el tratamiento.

Exfoliación de las cuerdas vocales

Esta técnica involucra el uso de un instrumento alargado para descascarar las capas de tejido superficiales de las cuerdas vocales. Ésta puede ser una manera para hacer una biopsia y tratar el cáncer de la laringe en etapa 0 (carcinoma in situ). La mayoría de las personas hablan nuevamente con normalidad después de recuperarse de la operación.

Cirugía láser

Los rayos láser pueden usarse para tratar algunos cánceres en etapa 0 (carcinoma in situ), así como en etapa T1. Se usa un endoscopio para localizar el tumor, el cual es ya sea vaporizado o extirpado mediante el uso de un láser de alta intensidad. Una desventaja del uso de vaporización consiste en que destruye el tejido que se está tratando sin que quede nada para usarse como una muestra que se pueda observar con un microscopio. Si se usa el láser para remover parte de una cuerda vocal, esto puede dar como resultado que la persona hable con ronquera.

Cordectomía

Este procedimiento conlleva la extracción de parte o todas las cuerdas vocales. Puede utilizarse para tratar los cánceres glóticos muy limitados o superficiales. El efecto de este procedimiento en el habla varía dependiendo de cuánto de las cuerdas vocales es removido. La extirpación de parte de una cuerda vocal puede ocasionar que la persona hable con ronquera. Una vez se extirpan ambas cuerdas vocales, el habla normal ya no es posible.

Laringectomía

Laringectomía parcial: con frecuencia, se pueden tratar los cánceres más pequeños de laringe al remover parte de la caja sonora. A este procedimiento se le llama laringectomía parcial (a la extirpación total de la caja sonora se le llama laringectomía total). Existen dos tipos diferentes de procedimientos de laringectomía parcial, pero ambos tienen el mismo objetivo: para extirpar totalmente el cáncer mientras se deja tanta laringe natural como sea posible. En una laringectomía supraglótica, sólo se extirpa la parte de la laringe encima de las cuerdas vocales. Este procedimiento se puede usar para tratar algunos cánceres supraglóticos, y permite al paciente conservar su habla normal. En los cánceres pequeños de las cuerdas vocales (glotis), el cirujano podrá extraer el cáncer mediante la extracción de sólo una cuerda vocal, dejando la otra intacta. Esto permite que se conserve parte del habla.

Laringectomía total: en este procedimiento se extirpa toda la laringe. Se extirpa la laringe y luego la tráquea se lleva hacia la piel de la parte frontal del cuello como un estoma (u orificio), a través del cual usted respirará (vea la ilustración que sigue). Una vez se extirpa la laringe, ya no es posible el habla normal.

Las complicaciones potenciales de una laringectomía total pueden incluir sangrado e infecciones. En raras ocasiones, también puede ocurrir la ruptura de la arteria carótida (una arteria grande en el cuello).

La laringectomía puede también ocasionar el desarrollo de una fístula (una abertura anormal entre dos áreas que normalmente no están conectadas), así como de una constricción (estrechamiento) de la garganta (constricción faríngea).
 



 
Ilustraciones con autorización de la Fundación Mayo. De "Looking Forward...A Guidebook for the Laryngectomee" ("Mirando hacia delante ... Una guía para el laringectomizado"), por R. L. Keith y col. Nueva York, Thieme-Stratton, Inc. Copyright, Fundación Mayo, 1984.


Faringectomía total o parcial

La cirugía para extirpar toda o parte de la faringe se llama faringectomía. Puede que sea necesaria esta operación para tratar cánceres de la hipofaringe. A menudo, la laringe se extirpa junto con la hipofaringe. Después de la cirugía, es posible que usted necesite un procedimiento de reconstrucción para reconstruir la laringe y mejorar la capacidad para tragar.

Procedimiento reconstructivos

Colgajos miocutáneos: a veces es posible rotar un músculo y una sección de piel desde una región cercana a la garganta, como el tórax (colgajo de pectoral mayor), para reconstruir la garganta.

Colgajos libres: con los avances de la cirugía microvascular (suturar conjuntamente pequeños vasos sanguíneos con un microscopio), los cirujanos tienen muchas más opciones para reconstruirle el área de su garganta. Los tejidos de otras áreas del cuerpo, como un trozo de intestino o de un músculo del brazo, pueden ser utilizados para reemplazar partes de su garganta.

Disección del cuello

Los cánceres de laringe supraglótica y de hipofaringe a menudo se propagan a los ganglios linfáticos del cuello. Si, de acuerdo con la etapa y la localización exacta del tumor, su médico cree que es probable que haya propagación a ganglios linfáticos, podría ser necesario extirpar los ganglios linfáticos de su cuello. Esta operación se llama disección del cuello.

Existen varias formas de disección del cuello, que varían desde la disección radical del cuello hasta una menos extensa disección cervical selectiva del cuello. Difieren en la cantidad de tejido cervical extirpado del cuello. La cantidad de tejido extirpado depende del tamaño y de la extensión de la propagación del cáncer. En una disección radical completa, se extirpan los nervios y los músculos responsables del movimiento total del cuello y del hombro, junto con los ganglios linfáticos. Puede que esto sea necesario para asegurar que se han extirpado todos los ganglios linfáticos que probablemente contienen cáncer metastásico.  Algunas veces, los médicos tratarán de extirpar menos tejido normal para poder mantener funcionando normalmente el hombro y el cuello.

Traqueotomía

Si un cáncer laríngeo o hipofaríngeo bloquea la tráquea y es demasiado grande para ser extirpado por completo, es posible hacerle un orificio en su cuello para derivar el tumor y permitirle respirar con más comodidad. A la nueva abertura se le llama traqueotomía. A menudo, sólo se necesita una traqueotomía para proteger las vías respiratorias durante la recuperación una vez se hace una laringectomía o una faringectomía parcial. La traqueotomía permanece por un corto periodo de tiempo, y luego se remueve cuando ya no se necesita.

Tubo de gastrostomía

Los cánceres de laringe y de hipofaringe pueden impedir que se pueda tragar suficiente alimento para mantener una buena nutrición. Este problema puede debilitarle y hacer más difícil que usted finalice el tratamiento. Un tubo de gastrostomía es un tubo de alimentación que se coloca a través de la piel y el músculo de su abdomen directamente en su estómago. Algunas veces, este tubo se coloca durante una operación, pero a menudo se coloca endoscópicamente mientras el paciente está sedado. Cuando se coloca a través de una endoscopia, se le llama gastrostomía endoscópica percutánea. Una vez colocado, se puede usar para administrar nutrición adicional directamente al estómago. A menudo, el tubo de gastrostomía se necesita temporalmente para ayudarle a obtener nutrición adecuada durante la radiación y/o la quimioterapia. El tubo de alimentación se puede remover una vez usted pueda tragar mejor después del tratamiento.


Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos X (generada por un acelerador lineal) o rayos gamma (producido por isótopos radioactivos del cobalto) y partículas (como electrones) a gran intensidad para destruir las células cancerosas.

Tipos de radioterapia

Radioterapia de rayos externos: es la radiación suministrada desde afuera del cuerpo, que es enfocada sobre el cáncer. Este tipo de radioterapia se utiliza con mayor frecuencia para tratar el cáncer de laringe y de hipofaringe. La radioterapia externa contra los cánceres laríngeos e hipofaríngeos se suele suministrar en fracciones (dosis) diarias, cinco días a la semana, durante siete semanas aproximadamente. Otros esquemas para las dosis de radiación han sido investigados en estudios clínicos.

El hiperfraccionamiento es la división de la radiación total en un número mayor de dosis (por ejemplo, dos tratamientos por día en vez de uno). El fraccionamiento acelerado indica que el tratamiento con radioterapia se completa más rápidamente (seis semanas en vez de siete, por ejemplo).

Los resultados de algunos estudios indican que el hiperfraccionamiento y los esquemas de fraccionamiento acelerado reducen el riesgo de recurrencia local del cáncer de laringe y de hipofaringe. Un estudio reciente encontró que estos tipos de radiación mejoran las tasas de supervivencia. Sin embargo, estos esquemas también aumentan la gravedad de los efectos secundarios temporales.

Braquiterapia: la radioterapia interna, también conocida como braquiterapia, utiliza material radioactivo colocado directamente en el cáncer o en las cercanías. La braquiterapia puede ser utilizada sola o en combinación con la radioterapia externa. Rara vez es utilizada para el tratamiento del cáncer de laringe e hipofaringe.

La función de la radioterapia en el tratamiento

La radiación se puede utilizar como tratamiento principal (primario) del cáncer de laringe y de hipofaringe. Si el cáncer es pequeño, a menudo se puede destruir mediante radiación sin cirugía. La radioterapia puede ser una opción a la laringectomía parcial para tratar los cánceres pequeños. Este tratamiento puede ayudar a preservar mejor la calidad de la voz. También se utiliza para tratar pacientes cuya salud general está tan decaída que no pueden ser sometidos a una cirugía. A menudo, se administra quimioterapia con radiación. Esto puede ser más eficaz que la radiación sola, aunque también puede causar más efectos secundarios. (Remítase a la sección “Quimioterapia” para más detalles).

Después de extirpar el cáncer con cirugía, la radioterapia se puede usar para destruir depósitos muy pequeños de cáncer que no se pueden ver ni extirpar durante la cirugía. Esto se llama tratamiento adyuvante.

La radioterapia también se puede utilizar para aliviar los síntomas del cáncer de laringe o de hipofaringe, tales como el dolor, el sangrado, la dificultad para tragar y los problemas causados por las metástasis en los huesos.

Efectos secundarios

Muchas personas tratadas con radiación al área del cuello y de la garganta presentan problemas con llagas dolorosas en la boca y la garganta. Estas llagas pueden hacer muy difícil el consumo de alimentos y bebidas, y pueden causar pérdida de peso y desnutrición. Una vez finaliza la radiación, las llagas sanan con el transcurso del tiempo.

Algunos efectos secundarios menos graves de la radioterapia pueden incluir problemas leves en la piel, sequedad en la boca, dolor de garganta, empeoramiento inicial de la ronquera, dificultad para tragar, disminución del sentido del gusto, posible dificultad respiratoria por inflamación de la laringe, y cansancio. La mayoría de estos efectos secundarios desaparecen después de un corto período de tiempo. Los efectos secundarios de la radiación tienden a empeorar si la quimioterapia se administra al mismo tiempo. Hable con su médico acerca de estos efectos secundarios porque existen métodos para aliviarlos.

La radiación puede empeorar cualquier problema dental previo. Dependiendo del plan de radiación esperado y del estado en el que se encuentren sus dientes, pudiera ser necesario sacarle algunos o todos los dientes.

Por otro lado, la radiación dirigida a áreas cercanas a las glándulas salivares pueden recibir daño permanente, lo que causa sequedad de la boca que no se alivia con el paso del tiempo. Además de ser molesta, la sequedad de la boca puede propiciar las caries. Las personas con sequedad de la boca después de la radiación tienen que prestar atención a su salud oral.


Quimioterapia

La quimioterapia sistémica (quimio) usa medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o se administran por la boca. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las partes del cuerpo, lo que hace que este tratamiento sea útil para tratar el cáncer que ha hecho metástasis (se ha propagado) a órganos más allá de la cabeza y el cuello.

A menudo, la quimioterapia se administra junto con radiación como tratamiento principal para cánceres avanzados de la laringe  Este tratamiento puede permitir que el paciente evite la laringectomía y retener la capacidad para hablar. Además, la quimioterapia se usa para ayudar a aliviar los síntomas de cánceres que son demasiado grandes como para ser extirpados completamente mediante cirugía.

Quimioterapia convencional

Los medicamentos de quimioterapia que han sido utilizados con mayor frecuencia contra los cánceres de laringe y de hipofaringe son el cisplatino y el 5-fluorouracilo (5-FU). El uso de estos dos medicamentos juntos puede que sea mejor para reducir el tamaño de los tumores en comparación con el uso de uno solo.  Agregar un tercer medicamento, el docetaxel (Taxotere) puede ayudar aún más. Otros medicamentos que se pueden utilizar incluyen la bleomicina, el carboplatino, el metotrexato, y el paclitaxel (Taxol). Estos medicamentos se pueden utilizar como agentes únicos o en combinación.

Los medicamentos de quimioterapia destruyen las células cancerosas pero también dañan algunas células normales, lo que puede resultar en algunos efectos secundarios. Algunos efectos secundarios comunes de la quimioterapia pueden incluir:
  • Náusea y vómito.
  • Pérdida de apetito.
  • Caída del cabello. 
  • Llagas en la boca.
  • Recuentos sanguíneos bajos.

Como la quimioterapia puede dañar las células que producen sangre en la médula ósea, los recuentos de células sanguíneas pueden bajar. Esto puede resultar en:
  • Un mayor riesgo de infección (debido a la disminución de los glóbulos blancos).
  • Sangrado o hematomas después de pequeñas cortaduras o lesiones menores (por la disminución de las plaquetas).
  • Dificultad para respirar (por la disminución de los niveles de glóbulos rojos).

El cansancio también es muy común y su causa puede ser los bajos recuentos de glóbulos rojos, así como por otras razones relacionadas con la quimioterapia o por el cáncer en sí.

La mayoría de los efectos secundarios desaparece una vez se detiene el tratamiento. Los pacientes que tienen problemas con los efectos secundarios deben hablar con su equipo médico de atención del cáncer. Muchos efectos secundarios se pueden aliviar o incluso prevenir. Por ejemplo, hay muchos medicamentos muy eficaces para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.

Terapia dirigida

La terapia dirigida es un término utilizado para medicamentos que atacan ciertas partes de los cambios y señales en las células que son necesarios para que un cáncer se desarrolle y siga creciendo. Las terapias dirigidas contra el cáncer no dañan la médula ósea o las células sanguíneas como lo hace la mayoría de los medicamentos de quimioterapia. Se pueden usar solos o junto con otros medicamentos y tratamientos contra el cáncer. En comparación con otras formas de tratamiento contra el cáncer como la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia regular, la terapia dirigida aún es relativamente nueva.

El cetuximab (Erbitux) fue la primera terapia dirigida que se aprobó para tratar los cánceres de laringe e hipofaringe. Este medicamento es un anticuerpo que ataca el receptor de factor de crecimiento epidérmico (EGFR). Este receptor se puede encontrar en la superficie de algunas células normales, pero las células cancerosas de la laringe y de la hipofaringe a menudo tienen muchas más copias. El EGFR acoge la señal que le instruye a la célula crecer y dividirse. Cuando el cetuximab bloquea la señal, esto puede desacelerar o detener el crecimiento celular.  Asimismo, cuando el cetuximab fue agregado a la radioterapia, esto ayudó a los pacientes con cánceres avanzados (etapa III y IV) a vivir por más tiempo. Además, se ha demostrado que es útil cuando se agrega a cisplatino y 5-FU. Este medicamento no causa problemas con náusea, vómito o bajos recuentos sanguíneos, como lo hacen los medicamentos de quimioterapia regular. Los efectos secundarios más comunes del cetuximab son sarpullidos en la piel, y en raras ocasiones, problemas con reacciones alérgicas que ocurren mientras el medicamento se está administrando en la vena.

Actualmente se están realizando estudios de otros medicamentos de terapia dirigida para tratar los cánceres de laringe e hipofaringe.

Quimioradioterapia

La quimioradioterapia (también llamada quimioradiación) consiste en quimioterapia administrada al mismo tiempo que la radiación. Se ha demostrado que esta combinación reduce y elimina los tumores más eficazmente que cualquiera de los dos tratamientos de forma independiente A menudo, se usa en lugar de la laringectomía para tratar el cáncer de laringe. Un régimen usado comúnmente consiste en administrar una dosis de cisplatino cada tres semanas (por un total de tres dosis) durante la radiación. Otro método consiste en administrar primero quimioterapia con un cisplatino más otros medicamentos (tal como 5-FU o 5-Fu y docetaxel). Si el cáncer se reduce, entonces comienza la quimioradiación. En caso que el tamaño no se reduzca, entonces se recomienda la cirugía.


Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cáncer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo de Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en nuestro documento Estudios clínicos: lo que necesita saber, el cual puede leer en nuestro sitio Web o puede solicitar a través de nuestro número de teléfono gratuito 1-800-227-2345.


Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura y masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierde la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:
  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" en el tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?

  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.

  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.


 

Tratamiento para el cáncer de la laringe y la hipofaringe según la etapa

Cánceres laríngeos

Etapa 0

Esta etapa es bastante curable ya sea con la extracción quirúrgica de la capa celular anormal o con la vaporización de la capa celular normal con un rayo láser.   Entonces, al paciente se le vigila muy de cerca para ver si el cáncer regresa.

Si el cáncer regresa, la radiación será utilizada. Entre un 96% y un 100% de los pacientes en esta etapa no requerirán de cirugía extensa. Es importante que estos pacientes entiendan que la persistencia del hábito de fumar aumenta el riesgo de que surja un nuevo cáncer.

Cánceres laríngeos en etapas I y II

La mayoría de los pacientes con cáncer de la laringe en etapa I y II pueden ser tratados exitosamente sin ser sometidos a la extirpación total de la laringe. La radioterapia sola (sin cirugía) es exitosa en entre el 80% y 90% de los pacientes con cáncer laríngeo en etapa I y entre el 70% y 80% de los pacientes con cáncer en etapa II.

La laringectomía parcial también puede ser utilizada con resultados de supervivencia similares. Sin embargo, los resultados para la voz suelen ser mejores con la radioterapia que con la laringectomía parcial y el índice de complicaciones para la cirugía tiende a ser mayor que para el tratamiento con radioterapia sola. Muchos médicos optan por el uso de radioterapia para los cánceres más pequeños, reservando la cirugía en caso de que el cáncer regrese después del tratamiento. En cualquier caso, el tratamiento que no se elija al principio puede ser utilizado después si el tratamiento inicial fracasa.

Ciertos casos de cáncer glótico superficial pueden ser tratados al extraer la cuerda vocal cancerosa, o incluso por extirpación con rayo láser.
 
Los cánceres supraglóticos tienden a propagarse a los ganglios linfáticos del cuello. Si a usted le van a extirpar un tumor mediante cirugía, el cirujano probablemente también le extirpará los ganglios linfáticos del cuello. Si su tratamiento será la radioterapia, también recibirá radioterapia al cuello.

Cánceres laríngeos en etapas III y IV

Los cánceres laríngeos en etapas III y IV en general requieren tratamiento combinado con cirugía y radiación, con radiación y quimioterapia, o con los tres tipos de tratamientos. El tratamiento quirúrgico de estos tumores casi siempre requiere la extirpación completa de toda la laringe, aunque un pequeño grupo de cánceres laríngeos T3 aún pueden ser tratados con laringectomía parcial.

Los cánceres en etapas más avanzadas tienen un riesgo mayor de propagarse a los ganglios linfáticos cercanos. A menudo, estos ganglios linfáticos se remueven junto con el tumor si se usa la cirugía para tratar el cáncer.  Puede que se requiera radioterapia, a menudo administrada con quimioterapia, después de la cirugía, particularmente si existen metástasis en los ganglios linfáticos. 

En lugar de usar cirugía como primer paso, muchos médicos actualmente prefieren comenzar el tratamiento con radiación y quimioterapia. La cirugía entonces se puede hacer para extirpar cualquier cáncer remanente. Este método funciona tanto como la cirugía sola para tratar el cáncer, pero le brinda al paciente la oportunidad de preservar la laringe. Si el armazón de la laringe (tal como el cartílago tiroideo) ha sido destruido por el cáncer, puede que la laringe nunca vuelva a funcionar normalmente (independientemente del tratamiento seleccionado). En estos casos, la cirugía para extirpar la laringe pudiera ser el mejor método de tratamiento.

Los cánceres que son demasiado grandes para ser extirpado completamente con cirugía a menudo son tratados con radiación, usualmente combinada con quimioterapia. Varios estudios continúan investigando diversos métodos de radioterapia y quimioterapia combinadas para mejorar los resultados y reducir la necesidad de resección radical de los cánceres laríngeos avanzados.


Cánceres hipofaríngeos

Éstos son más difíciles de tratar que los cánceres laríngeos. Esto se debe a que no causan síntomas en etapa temprana, por lo que la mayoría se diagnostica en etapa avanzada. Los tumores localizados en esta zona tienen una alta probabilidad de extenderse hacia los ganglios linfáticos, aun cuando no haya una masa obvia en el cuello. Debido a este riesgo se recomienda la radioterapia al cuello para los pacientes a quienes se les extirpa quirúrgicamente un cáncer hipofaríngeo.

Cánceres hipofaríngeos en etapas I y II

Las dos opciones principales para tratar los tumores pequeños son radiación y cirugía. Los tumores más grandes son tratados con cirugía.

La cirugía incluiría la extirpación de la faringe de forma parcial o total, y los ganglios linfáticos en el cuello. Algunas veces, la laringe también se extirpa. Los pacientes que tienen una alta probabilidad de que el cáncer recurra (según lo que se encuentre durante la cirugía) pueden entonces ser tratados con radiación o quimioradiación.

Los pacientes que reciben radiación como tratamiento principal serán evaluados después de finalizar el tratamiento. Si aún queda cáncer en la hipofaringe, se realizará una cirugía.

Cánceres hipofaríngeos en etapas III y IV

Éstos son tratados con cirugía extensa seguida por radiación sola o quimioradiación. Otra opción es administrar quimioterapia como primer tratamiento. Si el cáncer desaparece con quimioterapia, se administra radioterapia. Se pueden extirpar los ganglios linfáticos del cuello después de la radiación. Si se reduce el tamaño del tumor sin que desaparezca, el paciente puede recibir quimioradiación o tratamiento con cirugía. El tratamiento adicional depende de los resultados de la terapia previa.


Cánceres recurrente de laringe y de hipofaringe

Al cáncer se le llama recurrente cuando reaparece después del tratamiento. La recurrencia puede ser local (en o cerca del mismo lugar donde comenzó) o distante (propagación a órganos tal como los pulmones o los huesos). Las opciones de tratamiento para pacientes cuyos cánceres laríngeos o hipofaríngeos regresan después del tratamiento dependen del tratamiento inicial suministrado y de la localización del cáncer recurrente (recurrencia local o recurrencia a distancia).

Las recurrencias locales en pacientes que ya han sido sometidos a una laringectomía parcial pueden ser tratadas con laringectomía total o con radioterapia. Si su cáncer reaparece localmente después de la radioterapia, el tratamiento habitual es la laringectomía total, aunque en ocasiones se utiliza la radioterapia adicional. La quimioterapia (tal vez en un estudio clínico) es el tratamiento habitual para las recurrencias a distancia y para las recurrencias locales que no han respondido al tratamiento combinado con radioterapia y cirugía.
 

Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.
 
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los médicos con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
 
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.
 


¿Qué debe preguntarle a su médico acerca del cáncer de laringe y de hipofaringe?

Es importante sostener diálogos sinceros y abiertos con el equipo de profesionales que atiende su cáncer. Ellos desean responder a todas sus preguntas, sin importar lo triviales que le parezcan a usted. Por ejemplo, considere las siguientes:
  • ¿Qué tipo de cáncer laríngeo o hipofaríngeo tengo?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la localización primaria?
  • ¿En qué etapa tengo el cáncer y qué significa eso en mi caso?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Está al tanto de cualquier estudio clínico al cual yo pueda ser elegible?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los tratamientos que usted sugiere?
  • ¿Cómo afectará a mi voz este tratamiento? Si mi laringe es extirpada, ¿cuáles son las opciones para recuperar mi voz?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer regrese con estos planes de tratamiento?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • Basado en lo que sabe acerca de mi cáncer, ¿qué tiempo cree que me queda de vida?

Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que usted desee hacer. Por ejemplo, usted podría desear más información acerca del tiempo de recuperación para poder planificar su esquema de trabajo. También es posible que requiera información acerca de segundas opiniones o con respecto a los estudios clínicos para los que pueda resultar elegible.



¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de laringe y de hipofaringe?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Para más información sobre este tema, y para aprender cómo lidiar con la posibilidad de que el cáncer regrese, llame al 1-800-227-2345 y solicite el documento “Living With Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence” (disponible en inglés) de la Sociedad Americana del Cáncer.


Atención de seguimiento (cuidados posteriores)

Los pacientes con cáncer de laringe o hipofaringe tienen riesgo de presentar recurrencias o nuevos cánceres en el área de la cabeza y el cuello. Por lo tanto, deben ser observados atentamente después del tratamiento. El equipo médico de atención del cáncer decidirá qué estudios deben ser realizados y con qué frecuencia según la etapa inicial del paciente, el tipo de tratamiento seleccionado y la respuesta a ese tratamiento.

Las recurrencias de estos cánceres son más frecuentes en los dos primeros años después del tratamiento, a usted se le examinará la cabeza y el cuello (incluyendo a menudo una laringoscopia) alrededor de cada dos meses durante el primer año después del tratamiento y cada cuatro meses durante el segundo año. Posteriormente, el seguimiento puede extenderse en intervalos de 3, 6 y 12 meses a medida que avanza el tiempo sin evidencias de recurrencias. Se pueden utilizar radiografías de tórax y otros estudios de imágenes para detectar recurrencias, metástasis o un nuevo tumor, en especial si el paciente experimenta nuevos síntomas. Si su glándula tiroidea recibió radiación como parte de su tratamiento, podrá requerir también análisis de sangre periódicos para verificar su función.

Es importante que el paciente le informe de inmediato al médico si tiene nuevos síntomas, debido a que éstos llevarán al médico a realizar estudios que ayudarán a detectar un cáncer recurrente lo más tempranamente posible, cuando las probabilidades de tratamiento exitoso son mayores.

Recuperación del habla después de la laringectomía total

Después de una laringectomía total usted no podrá hablar utilizando sus cuerdas vocales. Sin embargo, existen varias opciones para restaurar el habla después de una laringectomía total. La pérdida de la laringe por el cáncer hoy día no significa que usted perderá su capacidad para hablar. Aprender a hablar de nuevo tomará tiempo y esfuerzo. Se requerirá consultar a un terapeuta del habla que esté capacitado para la rehabilitación de personas que han sido sometidas a una laringectomía. El terapeuta del habla desempeñará un papel muy importante en ayudarle a aprender a hablar.

Habla esofágica: después de una laringectomía, su tráquea (vía aérea) ha sido separada de la boca y del tubo alimentario y, por lo tanto, ya usted no puede expulsar el aire de sus pulmones a través de la boca para hablar. Con entrenamiento, algunos pacientes pueden tragar aire, forzándolo a través de la boca. Conforme pasa por la garganta, causará vibraciones las cuales, con entrenamiento, las personas pueden transformar en habla. Ésta es la forma más básica de rehabilitación del habla. Con el desarrollo de nuevos aparatos y técnicas quirúrgicas con frecuencia no es necesario aprender a hablar con el esófago.

Punción traqueoesofágica (TEP, en inglés): ésta es la manera más común que utilizan los cirujanos para tratar de reestablecer el habla. La TEP se realiza en el momento de la operación o posteriormente. Este procedimiento crea una conexión entre la tráquea y el esófago mediante una pequeña punción en el sitio del estoma. Una pequeña válvula de una vía colocada en esta punción restaura su capacidad para forzar el aire desde sus pulmones hacia la boca. Después de esta operación usted puede cubrir su estoma con un dedo para forzar el aire hacia la boca, lo que produce un habla sostenida. Esto requiere práctica, pero usted puede trabajar estrechamente junto con los patólogos del lenguaje después de la cirugía para aprender esta técnica.

Electrolaringe: si a usted no se le puede hacer una punción traqueoesofágica por ciertas razones médicas o mientras está aprendiendo a utilizar su voz TEP, usted puede usar dispositivos eléctricos para producir una voz mecánica. Estos aparatos que funcionan con baterías, se colocan en el ángulo de la boca o contra la piel del cuello. Cuando presiona un botón en el dispositivo, comenzará a emitir un sonido vibrante. Al mover la boca y la lengua el paciente puede transformar el sonido en palabras. Se requerirá de entrenamiento con el terapeuta del habla para aprender a usar el dispositivo de forma apropiada.

Cuidado del estoma después de la laringectomía total

El tener un estoma en vez de la laringe implica que el aire que entra y sale no pasará a través de la nariz o de la boca. A medida que el aire atraviesa la nariz o la boca es humidificado, calentado y filtrado (se eliminan el polvo y otras partículas). Después de una laringectomía y una traqueotomía, el aire que llega a los pulmones será más frío y seco. Esto puede causar irritación del revestimiento de las vías respiratorias y acumulación de moco espeso o costroso.

Por esta razón, usted debe aprender a cuidar su estoma (mediante succión periódica, limpieza y empleo de un humidificador). Sus médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud podrán enseñarle a realizar estas tareas y a proteger su estoma, lo que incluye las precauciones para evitar que el agua o las partículas pequeñas entren a la tráquea. Los grupos de apoyo formados por otros pacientes que han sido sometidos a una laringectomía también pueden proporcionar información esencial sobre el cuidado del estoma y el empleo de productos para protegerlo y limpiarlo.

Impacto sexual de la laringectomía

La laringectomía cambia no sólo su apariencia física con el estoma, sino también su habla y respiración. La intimidad sexual puede verse afectada debido a la incomodidad que surge por cuestión de apariencia y de sensación rara. Sin embargo, hay cosas que usted puede hacer para aminorar estas sensaciones durante la intimidad.

Una bufanda, corbatín o camisa de cuello de tortuga pueden lucir bien y tapar la cubierta del estoma. Aún durante la actividad sexual, una cubierta del estoma puede lucir mejor que la estoma descubierta.

Durante la actividad sexual una persona puede sobresaltarse de primera intención cuando siente la respiración de su pareja en un lugar extraño. Mirándolo positivamente, un paciente bromeó: "¡ahora cuando beso, ya no tengo que subir a buscar aire!"

Usted puede disminuir los olores del estoma si evita comer ajo o comidas condimentadas, así como usar agua de colonia, perfume o loción para después de afeitarse.

Algunas veces los problemas al hablar interfieren con la comunicación de algunas parejas. Si usted ha aprendido a hablar con el esófago, hablar mientras hace el amor no representa un gran problema. Sin embargo, sí conlleva un esfuerzo mayor, al igual que se pierden algunos de los tonos altos emocionales. Un dispositivo para el habla integrado en el estoma también podría serle útil. Sin embargo, ninguno de estos métodos le permite susurrarle románticamente a su pareja en el oído.

Si usted usa un dispositivo manual para el habla, es probable que la comunicación durante el sexo sea extraña y que cause distracción. No obstante, usted puede comunicar mucho en el ámbito sexual si guía la mano de su pareja o si usa el lenguaje corporal.

En muchas situaciones sexuales no es necesario hablar. Con una nueva pareja, es recomendable que usted discuta el tipo de caricias y posiciones que le agradan antes de comenzar a hacer el amor.

Hábito de fumar y consumo de alcohol

Si usted fuma o consume bebidas alcohólicas es muy importante que deje de hacerlo. Dejar de fumar puede reducir su probabilidad de desarrollar un nuevo cáncer, lo cual constituye un serio problema entre los sobrevivientes de cáncer de laringe y de hipofaringe. También puede ayudar a mejorar su apetito y su estado general de salud.

Debido a que estos tipos de cáncer afectan a los fumadores, hay otros tipos de cáncer asociados con el fumar, tales como el cáncer de pulmón y el cáncer oral, que ocurren con frecuencia posteriormente. Evitar los factores de riesgo, como el fumar y el consumo de alcohol es la mejor manera de prevenir estos cánceres. Además, el alto riesgo de padecer un nuevo cáncer es una razón por la cual las personas con cánceres de laringe e hipofaringe necesitarán continuar con exámenes de seguimiento por el resto de sus vidas.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede deberse a que el médico que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de médico por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:
  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si ha sido hospitalizado, una copia del informe de alta que cada médico tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.
  • Si recibió tratamiento con radiación, una copia del resumen del tratamiento.
  • Finalmente, debido a que algunos medicamentos pueden causar efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los tomó.
   
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento. Si su cáncer regresa, comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer para solicitar más información sobre cómo manejar y lidiar con esta fase de su tratamiento. Puede obtener este documento llamando al 1-800-227-2345.


Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía muchas bebidas con alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo. 

Ahora no es el momento de sentirse culpable. El día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. ¿Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de pasar por una experiencia que altera la vida como tener cáncer?

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantener algo de actividad física, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta cansancio. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar (para más información sobre el cansancio, consulte la publicación, Cansancio y anemia asociados con el cáncer - Guías de tratamiento para los pacientes).

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en una actividad física de moderada a vigorosa, más allá de las actividades usuales, por lo menos 30 minutos durante cinco o más días a la semana; 45 a 60 minutos de actividad física intencional es preferible. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades físicas de moderadas a vigorosas por 60 minutos al día durante al menos cinco días de la semana.

Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto les ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acude menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.
 

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento, resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia. 

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento “paliativo”.

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer. 

En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.

 

¿Qué hay de nuevo en la investigación y el tratamiento del cáncer de laringe y de hipofaringe?

Siempre se están llevando a cabo investigaciones en el área de los cánceres de la cabeza y el cuello. Los investigadores están buscando las causas y las formas para prevenir los cánceres de laringe y la hipofaringe, y están trabajando para mejorar los tratamientos. Todo esto se está haciendo como parte de un esfuerzo mayor para reducir el número de casos de cáncer de laringe y de hipofaringe y mejorar el pronóstico de los pacientes afectados.


Cambios del ADN en los cánceres de laringe y de hipofaringe

Se están conduciendo muchas investigaciones para comprender mejor cómo los cambios en el ADN de ciertos genes causan que las células en la laringe o la hipofaringe se tornen cancerosas. El gen supresor de tumores p53 ha recibido gran atención. Los cambios en este gen contribuyen a la agresividad de muchos cánceres de la cabeza y el cuello.

Los estudios para detectar las alteraciones en el gen p53 pueden permitir la detección temprana de los tumores de la laringe y la hipofaringe. Estos estudios también podrían ser utilizados para definir mejor los márgenes quirúrgicos (controlar si todas las células cancerosas han sido extirpadas) y determinar qué tumores tienen más probabilidades de responder a la cirugía o a la radioterapia. Estos estudios siguen siendo experimentales y no se usan en el cuidado de rutina de los pacientes con cáncer.

Cambios en varios otros genes se han encontrado recientemente en cánceres de laringe o de hipofaringe. Éstos incluyen el gen p16 y el gen ciclin D1. Los investigadores esperan que esta información pueda conducir a mejores pruebas para la detección temprana y a ideas para nuevos tratamientos dirigidos.


Quimioprevención

La quimioprevención es el uso de medicamentos para impedir el desarrollo del cáncer. Puede prevenir que lesiones precancerosas se hagan cancerosas, así como que un cáncer recurra una vez que haya sido tratado.

Los investigadores están ahora concentrándose en varios medicamentos para tratar de prevenir que las lesiones precancerosas como la displasia (el desarrollo o crecimiento anormal de tejidos, órganos o células) se conviertan en cánceres.

Con los avances en la cirugía y la radioterapia, se ha mejorado la capacidad para controlar la masa cancerosa principal de un paciente. Sin embargo, el origen de segundos tumores en la cabeza y el cuello continúa siendo un riesgo importante. Se están estudiando varios agentes quimiopreventivos para ver si pueden reducir el riesgo de que surja un nuevo cáncer. Los análogos de los retinoides (sustancias químicas relacionadas con la vitamina A) se han estado estudiando mucho para este propósito, aunque los resultados han sido decepcionantes.


Nuevos Tratamientos

Debido a la naturaleza de los cánceres de laringe y de hipofaringe, varias formas nuevas de tratamiento prometedoras son propensas a hacer que la terapia resulte más efectiva y menos molesta en los próximos años.

Quimioterapia y quimioradioterapia

Para los casos avanzados de cáncer de laringe y de hipofaringe, se están estudiando nuevos sistemas de suministro de quimioterapia, como la inyección directa en las arterias que alimentan el cáncer, en combinación con radioterapia, en un intento por mejorar la eficacia. También se están estudiando nuevos medicamentos de quimioterapia y medicamentos que ya han resultado eficaces contra otros cánceres.

Los estudios clínicos también están investigando métodos para combinar mejor varios medicamentos de quimioterapia y la combinación de quimioterapia con la radioterapia. Por ejemplo, algunos estudios están comparando la eficacia de la quimioterapia suministrada antes, durante y/o después de la radioterapia.

Terapia dirigida

Inhibidores EGFR: las células escamosas en la laringe (y en otras áreas de la cabeza y el cuello) a menudo tienen niveles anormalmente altos de los receptores de los factores de crecimiento. Los factores del crecimiento son sustancias parecidas a las hormonas que se adhieren a estos receptores y les dan la señal a las células para que crezcan y se dividan. Tener demasiados receptores puede ser una causa de crecimiento celular anormal en algunos cánceres. El receptor del factor de crecimiento que ha sido más estudiado es conocido como el receptor de factor de crecimiento epidérmico (EGFR, por sus siglas en inglés). El cetuximab (Erbitux) es un anticuerpo que bloquea este receptor. Ya fue aprobado por la FDA para el tratamiento de cánceres de la región del cuello y la cabeza, incluyendo cáncer de laringe y de hipofaringe. Otros bloqueadores EGFR están bajo estudio para el tratamiento del los cánceres de la cabeza y el cuello. Éstos incluyen los medicamentos gefitinib (Iressa) y Erlotinib (Tarceva).

Estos medicamentos parecen surtir mejor efecto cuando se combinan con otros tratamientos, tal como radiación y quimioterapia.

Inhibidores de la angiogénesis: los tumores requieren de un gran suministro de sangre para crecer, por lo que liberan químicos que causan la formación de nuevos vasos sanguíneos. Los medicamentos que activan estas señales son llamadas inhibidores de la angiogénesis.  Estos medicamentos, tal como bevacizumab (Avastin) y sunitinib (Sutent) han sido útiles en el tratamiento de otros cánceres. Actualmente están bajo estudio para el tratamiento del los cánceres de cabeza y de cuello.

Virus terapéuticos

A menudo, se observan cambios en ciertos genes de las células cancerosas. Se pueden producir virus por ingeniería genética con una copia normal del gen. Entonces, el virus se inyecta para corregir el gen anormal y se espera que transforme las células cancerosas en células normales.



Última revisión / cambio realizado: 29-Mayo-2009
Última actualización completa:  29-Mayo-2009
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