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| Tratamiento |
| Cáncer de testículo |
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¿Cómo se
trata el cáncer testícular?
Esta
información representa
las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del
Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer.
Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de
los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su
propia experiencia profesional.
La información sobre el
tratamiento
que aparece en este documento no representa la política oficial de la
Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia
y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El
objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones
basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico
tenga razones
para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de
tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre
sus opciones de tratamiento.
En los últimos años ha habido mucho progreso en el tratamiento del
cáncer testicular. Los métodos quirúrgicos se han refinado, y los
médicos saben más acerca de las mejores formas de usar quimioterapia o
radiación para tratar diferentes tipos de cáncer testicular.
La primera parte de esta sección describe los varios tipos de
tratamientos usados para el cáncer de testículo. Le sigue una
descripción de los métodos más comunes usados según el tipo y la
extensión de la enfermedad.
Decisiones sobre el tratamiento
Después de detectar y clasificar el cáncer, el equipo que atiende su
cáncer hablará de las opciones de tratamiento con usted. Debe tomarse
tiempo y pensar acerca de todas las opciones. Al elegir un plan de
tratamiento, los factores a considerar incluyen el tipo y la etapa del
cáncer, así como su salud física general. Cuando el tiempo lo permite,
a menudo es buena idea buscar una segunda opinión. Una segunda opinión
puede proporcionar más información y ayudarle a sentirse bien acerca
del plan de tratamiento que elija. Algunas compañías de seguros pueden
requerir una segunda opinión antes de aceptar el pago por los
tratamientos.
El lugar en el que reciba el tratamiento es importante. El valor de la
experiencia es inmensurable. Usted cuenta con las mejores
probabilidades de un buen resultado si va a un hospital en el que se
trata a muchos pacientes de cáncer testicular.
Los tres tipos principales de tratamiento contra el cáncer testicular
son:
- Cirugía.
- Radioterapia.
- Quimioterapia.
Cirugía
Con frecuencia, la cirugía es típicamente el primer tratamiento para
todos los cánceres de testículo.
Orquiectomía inguinal radical
Como se describe en la sección de “¿Cómo se diagnostica el cáncer de
testículo?”, en este tipo de cirugía se extirpa el testículo (o de los
testículos) que contiene(n) el cáncer. Se hace una incisión en la ingle
y se extrae el testículo del escroto a través de la abertura. Se hace
una incisión en el cordón espermático que une el testículo al abdomen.
El cirujano toma precauciones especiales para evitar la propagación de
las células cancerosas dentro de la herida o la transferencia de estas
células del tumor al torrente sanguíneo. Todas las etapas del cáncer
testicular se tratan usualmente con este tipo de cirugía.
Disección del ganglio linfático
retroperitoneal
Dependiendo del tipo y la etapa del cáncer, se pueden extirpar también
algunos ganglios linfáticos al mismo tiempo o durante una segunda
operación. (En algunos pacientes, después de que se extirpa el
testículo afectado, no se lleva a cabo una cirugía sobre los ganglios
linfáticos retroperitoneales, pero se observa cuidadosamente al
paciente con exámenes clínicos y tomografías frecuentes).
La disección de los ganglios linfáticos retroperitoneales puede ser una
cirugía mayor. Generalmente se hace una incisión grande para extirpar
estos ganglios linfáticos. Aproximadamente entre 5% y 10% de los
pacientes tienen complicaciones temporales después de la cirugía, tales
como obstrucción intestinal o infecciones en la herida. Ésta es una
operación difícil y de larga duración que debe ser hecha por un
cirujano que la haya realizado con frecuencia, ya que la experiencia es
importante.
En algunos casos el cirujano puede extirpar los ganglios linfáticos a
través de pequeñas incisiones en el abdomen usando un laparoscopio (un
tubo estrecho e iluminado el cual permite que los médicos operen en el
abdomen sin tener que hacer una incisión mayor que origine asimismo una
cicatriz más grande). Aunque la cirugía laparoscópica parece ser mucho
más fácil para el paciente, los médicos no están seguros si es tan
segura y eficaz en extirpar todos los ganglios linfáticos
potencialmente cancerosos en comparación con la cirugía abierta.
El paciente se recuesta sobre su costado en la cirugía laparoscópica,
después de que éste ha sido puesto a dormir. Se realizan pequeñas
incisiones para el acceso sobre el abdomen. Las manos del cirujano no
están dentro del cuerpo del paciente durante la cirugía. La cámara de
vídeo y los instrumentos prolongados se insertan a través de estas
incisiones. El cirujano observa el interior del abdomen en un monitor
de televisión. Mediante el uso de los instrumentos prolongados, los
ganglios linfáticos alrededor de la arteria aorta y la vena cava
inferior (vasos sanguíneos grandes) pueden extraerse a través de una de
las incisiones. Las incisiones pequeñas se cierran y el paciente es
despertado. Los pacientes se recuperan mucho más rápido de esta
operación que con el procedimiento convencional y pueden caminar poco
después de la cirugía. La hospitalización dura entre dos y cuatro días.
Generalmente hay menos dolor y los pacientes comienzan a comer en un
tiempo más inmediato. Este procedimiento sólo debe realizarse si el
cirujano tiene mucha experiencia.
Posibles efectos en la función sexual y
la fertilidad
La cirugía para extirpar los ganglios linfáticos retroperitoneales
puede dañar los nervios cercanos que controlan la eyaculación. Si estos
nervios se dañan, cuando un hombre eyacula, el semen no se expulsa
fuera del cuerpo sino que pasa a la vejiga. Esto se conoce como
eyaculación retrógrada.
Este tipo de cirugía no causa impotencia, ya
que un hombre aún puede tener erecciones y coito sexual, aunque la
eyaculación retrógrada puede hacer más difícil concebir
hijos. A fin de preservar la función normal de la
eyaculación, los cirujanos han creado un tipo de cirugía de los
ganglios linfáticos retroperitoneales llamada cirugía para conservar
los nervios y que tiene un índice muy alto de éxito al ser
realizada
por manos experimentadas.
Si se extirpan ambos testículos, no se pueden producir espermatozoides
y el hombre queda estéril. Además, sin los testículos, un hombre no
puede producir suficiente testosterona. Él tendrá que tomar
complementos, ya sea en forma de gel, parche o inyección. Por lo
general, las pastillas no son fuentes confiables de testosterona.
El cáncer testicular a menudo afecta a los hombres a una edad en la que
están tratando de tener hijos. Es recomendable que estos hombres hablen
con sus médicos sobre la cirugía para preservar los nervios, así como
lo concerniente a la preservación de espermatozoides en un banco de
esperma (se almacenan las células espermáticas congeladas obtenidas
antes del tratamiento). A menudo, los hombres con cáncer de testículo
tienen recuentos de espermatozoides más bajos de lo normal, lo que
puede hacer difícil obtener una buena muestra de espermatozoides.
Los hombres con cáncer testicular por lo general son jóvenes y un
cambio en la apariencia puede ser motivo de preocupación. Es posible
que sean solteros, estén saliendo con alguien y se preocupen de la
reacción que tendrá su pareja, o puede que sean deportistas y se
sientan avergonzados por la falta del testículo al estar en los
vestidores. Como en la operación también se extirpa el cordón
espermático localizado arriba del testículo, ese lado del escroto se
puede ver y sentir vacío para ellos.
Para restablecer una apariencia más natural, se le puede implantar
quirúrgicamente al hombre una prótesis testicular en el escroto. El
relleno de la prótesis que ha sido aprobado para su uso en los Estados
Unidos es de una solución salina (agua con sal) y viene en diferentes
tamaños para igualar el testículo restante. Después de implantada,
puede lucir como un testículo normal. Puede que quede una cicatriz
después de la operación que a menudo se cubre con el vello púbico.
Algunos hombres desean tener una prótesis, mientras que otros no. Usted
debe hablar con su cirujano sobre su preferencia antes de considerar
esta cirugía. Además puede que ayude hablar con alguien que haya tenido
una prótesis testicular para saber cuál ha sido su experiencia.
Perder un testículo usualmente no tiene ningún efecto en la capacidad
de un hombre de lograr una erección y tener sexo. Los hombres a quienes
se les haya extirpado ambos testículos aún pueden tener sexo siempre y
cuando obtengan suficiente testosterona.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos (como los rayos gamma o los rayos X) o
partículas de alta energía (como los electrones, los protones o los
neutrones) para destruir las células cancerosas o disminuir su
velocidad de crecimiento. En el tratamiento del cáncer testicular, la
radiación se usa principalmente para destruir las células cancerosas
que se han propagado a los ganglios linfáticos.
La radioterapia contra el cáncer de testículo se administra desde fuera
del cuerpo a través de un rayo de radiación dirigido cuidadosamente.
Esto se conoce como radioterapia con haces externos. El tratamiento es
muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. El
procedimiento en sí no causa dolor. Antes de iniciar el tratamiento, el
equipo médico tomará cuidadosamente medidas para determinar los ángulos
correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de
radiación. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de
preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento)
usualmente toma más.
Por lo general, la radioterapia se usa principalmente en pacientes con
seminoma, el cual es muy sensitivo a la radiación. No parece
funcionar bien para los no seminomas. Algunas veces se utiliza después
de la orquiectomía (operación para extirpar el testículo) y se dirige a
los ganglios linfáticos de la parte trasera del abdomen (ganglios
linfáticos retropertoneales). El propósito de esto es eliminar
fragmentos diminutos de cáncer en aquellos ganglios linfáticos que no
se puedan ver. Además, la radioterapia se puede usar para tratar
cantidades reducidas de seminoma que se sabe que se han propagado hacia
los ganglios (con base en los cambios que se aprecian en las
tomografías computarizadas y las de emisión de positrones).
Posibles efectos secundarios
La radioterapia puede afectar al tejido sano adyacente junto con las
células cancerosas. Aunque no es común, algunos hombres experimentan
una reacción en la piel similar a una quemadura solar. Esto desaparece
lentamente. Otros posibles efectos secundarios incluyen cansancio,
náuseas y diarrea.
Para reducir el riesgo de los efectos secundarios, los médicos calculan
cuidadosamente la dosis exacta que usted necesita y dirigen el rayo en
la forma más precisa posible hacia el objetivo. Por lo general, el
tratamiento del cáncer testicular incluye el uso de radiación a dosis
más bajas de las que se necesitan para otros tipos de cáncer. Se
colocan dispositivos protectores especiales sobre el testículo
remanente para ayudar a preservar la fertilidad.
Quimioterapia
La quimioterapia es el uso de medicamentos para tratar el cáncer. Los
medicamentos se pueden ingerir en forma de pastillas o se pueden
inyectar con una aguja en la vena o el músculo. Para tratar el cáncer
testicular, los medicamentos usualmente se administran en una vena. La
quimioterapia se considera terapia sistémica, lo que quiere decir que
el medicamento entra en el torrente sanguíneo y circula por todo el
cuerpo para alcanzar y destruir las células cancerosas. La
quimioterapia es una forma eficaz de destruir cualquier célula
cancerosa que se separa del tumor principal y viaja en el torrente
sanguíneo a los ganglios linfáticos u órganos distantes.
La quimioterapia con frecuencia se utiliza para curar el cáncer
testicular cuando se ha propagado más allá del testículo o para reducir
el riesgo de que el cáncer regrese después de extirpar el testículo. No
se usa para tratar el cáncer que sólo se encuentra en el testículo.
Los doctores administran la quimioterapia en ciclos, con cada período
de tratamiento seguido de un período de descanso para permitir que su
cuerpo se recupere. Los ciclos de quimioterapia generalmente duran
aproximadamente de tres a cuatro semanas. A menudo, resulta más eficaz
usar dos o más medicamentos de quimioterapia que usar uno solo. Los
medicamentos principales usados para tratar el cáncer de los testículos
incluyen:
- Cisplatino.
- Vinblastina.
- Bleomicina.
- Ciclofosfamida.
- Etopósido.
- Paclitaxel.
- Ifosfamida.
Estos medicamentos que se usan en varias combinaciones. Los regimenes
de quimioterapia que se usan con más frecuencia como tratamiento
inicial para el cáncer testicular son bleomicina, etopósido y
cisplatino (llamado BEP), o etopósido y cisplatino (también conocido
como EP). Algunos médicos creen que se debe usar un régimen más intenso
para los pacientes con un alto riesgo de enfermedad, y pueden sugerir
una combinación diferente de medicamentos de quimioterapia o incluso un
trasplante de médula ósea (vea la próxima sección).
Posibles efectos secundarios
Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que
se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las
células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como
aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los
intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen
rápidamente. También estas células son probablemente afectadas por la
quimioterapia, lo que puede ocasionar efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis
de los medicamentos administrados, así como el tiempo que se
administran. Estos efectos secundarios pueden incluir:
- Caída de pelo.
- Llagas en la boca.
- Pérdida de apetito.
- Náusea y vómito.
- Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a los
bajos niveles de glóbulos blancos).
- Tendencia a desarrollar moretones o presentar sangrados
fácilmente (a causa de bajos niveles de plaquetas).
- Cansancio (debido a bajos niveles de glóbulos rojos).
Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen
después de finalizar el tratamiento. Muchas veces hay métodos para
aminorar los efectos secundarios. Por ejemplo, existen medicamentos que
se pueden administrar para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y
los vómitos. Asegúrese de preguntarle a su médico o enfermera sobre los
medicamentos que ayudan a reducir los efectos secundarios.
También avíseles cuando usted experimente los efectos secundarios para
que puedan ser tratados eficazmente.
Algunos de los medicamentos utilizados para tratar el cáncer de
testículo pueden ocasionar efectos secundarios a largo plazo. Por otro
lado, el cisplatino puede causar daño renal. También puede afectar los
nervios, causando pérdida de audición, sensaciones de adormecimiento u
hormigueo en las manos o los pies, y sensibilidad al frío o al calor.
(A esto se le llama neuropatía periférica). En la mayoría de los casos,
estos síntomas desaparecen una vez finalice el tratamiento, pero en
algunas personas pueden durar mucho tiempo. La bleomicina puede dañar
los pulmones causando falta de aliento y problemas ante la actividad
física. Usted debe informarle al equipo de atención médica sobre éstos
y cualquier otro efecto secundario o cambios que usted tenga mientras
recibe la quimioterapia para que puedan ser tratados con prontitud. Es
posible que en algunos casos, las dosis de quimioterapia necesiten ser
reducidas o que el tratamiento necesite ser retrazado o suspendido para
prevenir que los efectos empeoren.
La aparición de un segundo cáncer (por lo general leucemia asociada al
etopósido) es un efecto secundario muy grave, pero, por fortuna, se
presenta en raras ocasiones, pues ocurre en menos del 1% de los
pacientes con cáncer testicular tratados con quimioterapia. Las
personas que han recibido quimioterapia para el cáncer testicular
parecen tener un riesgo mayor de problemas cardíacos más adelante en la
vida. Varios estudios también han sugerido que este tratamiento de
quimioterapia algunas veces puede causar colesterol elevado en la
sangre con el transcurso del tiempo, lo cual podrá requerir de
tratamiento más adelante en la vida.
Para más información sobre la quimioterapia y sus efectos secundarios,
por favor remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer
"Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.
Altas dosis
de quimioterapia y trasplante
de células madre
En general, los cánceres de testículo responden bien a la
quimioterapia, aunque no todos los cánceres son curados. Aunque es
posible que una dosis mayor de quimioterapia sea más eficaz, no se
administra debido a que podrían causar daño grave a la médula ósea,
lugar donde se producen las nuevas células sanguíneas. Esto podría
causar infecciones potencialmente fatales, sangrado, y otros problemas
debido a las cuentas bajas de células sanguíneas.
Un trasplante de células madre permite que los médicos usen dosis más
altas de quimioterapia. Se obtienen células madre productoras de sangre
del torrente sanguíneo en las semanas antes del tratamiento con una
máquina especial. Anteriormente las células madre se extraían de la
médula ósea, pero actualmente se hace con menos frecuencia. Estas
células madre se congelan, mientras el paciente recibe altas dosis de
quimioterapia. Cuando termina el tratamiento, el paciente recibe un
trasplante de células madre productoras de sangre. Este tipo de
trasplante no conlleva cirugía, pues en realidad es como una
transfusión de sangre. Las células madre se establecen en la médula
ósea y comienzan a producir nuevas células sanguíneas durante las
próximas semanas.
Se están realizando estudios para determinar si el uso de altas dosis
de quimioterapia seguidas de un trasplante de células madre puede ser
de utilidad en el tratamiento de algunos pacientes con cánceres
avanzado de las células germinales como parte del tratamiento inicial.
Hoy día se usa principalmente para el cáncer testicular que ha
regresado después de la quimioterapia.
Ésta es un tratamiento complejo e intenso. Se debe hacer en
un hospital en el que el personal tenga experiencia en el procedimiento
y en el tratamiento de la fase de recuperación. Los trasplantes de
células madre pueden ser costosos y a menudo requieren una estadía
prolongada en el hospital. Es importante que se entere si su asegurador
cubre transplantes antes de decidirse a este procedimiento, y tener una
idea de lo que tendrá que pagar.
Si desea más información sobre los trasplantes de células madre,
consulte el documento Trasplantes
de médula ósea y de células madre de sangre periférica de
la Sociedad Americana del Cáncer.
Estudios
clínicos
A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de
cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las
decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más
adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios
clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez
alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los
estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos
tratamientos o procedimientos promisorios.
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus
necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios
clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted.
Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o
consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información
sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o
visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI,
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier
estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión
inscribirse o no al mismo.
Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más
novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos
aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no
todos serán adecuados para toda la gente.
Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro
documento Estudios
Clínicos: lo que necesita saber. Usted puede leer
este documento en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de nuestra
línea sin costo 1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su
médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los
síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en
Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos
pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos,
como acupuntura o masaje, entre otros.
¿Qué son exactamente las terapias
complementarias y alternativas?
No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se
usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar
confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para
referirnos a
los tratamientos que se utilizan junto
con la atención médica. El
término alternativo
lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se
usa en lugar del
tratamiento indicado por el médico.
Métodos complementarios:
la mayoría de los métodos de tratamiento
complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer.
Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos
métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional
son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el
dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de
estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han
sido probados. Asimismo, se ha demostrado que algunos de estos métodos
no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser
perjudiciales.
Tratamientos alternativos:
puede que éstos sean ofrecidos como curas
para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para
estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede
que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que
atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los
casos, es que usted pierda la oportunidad de beneficiarse de un
tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus
tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer
se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento
convencional.
Cómo obtener más información
Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran
considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo
posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin
efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos
médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede
que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos
métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser
eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Esté atento de las señales
de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude.
¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de
cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos
convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que
requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
- Hable con su médico o
enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
- Póngase en contacto con
nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los
métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber
más sobre los métodos específicos que esté considerando.
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que
pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar
con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que
atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que
puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser
perjudiciales.
Opciones
de tratamiento por etapas
Tumores de células germinales en etapa I
Seminomas en etapa I:
estos cánceres son curados en más del 95% de los pacientes. Primero son
tratados con cirugía para extirpar el testículo y el cordón espermático
(orquiectomía inguinal
radical). Después de la cirugía, existen varios opciones:
- Radioterapia:
radiación dirigida a los ganglios linfáticos regionales (ganglios
linfáticos inguinales y retroperitoneales) es el próximo paso más
común. Debido a que las células seminomatosas son muy susceptibles a la
radiación, se pueden utilizar dosis bajas de radiación, en general por
aproximadamente de 10 a 15 tratamientos.
Su médico puede recomendarle radioterapia, aun cuando no hay evidencia
en la tomografía computarizada de que el cáncer se haya propagado a los
ganglios. Esto se debe a que en aproximadamente uno de cinco pacientes,
las células cancerosas se han propagado pero no fueron vistas en los
estudios por imágenes (como en CT). El uso de la radiación generalmente
destruye con éxito estas metástasis escondidas (ocultas).
- Quimioterapia:
otra opción que funciona tan bien como la radiación consiste en
administrar una o dos dosis de quimioterapia con el medicamento
carboplatino después de la cirugía.
- Observación
cuidadosa (vigilancia): otro método para tratar a los
hombres con seminomas en etapa I consiste en no administrar radiación o
quimioterapia inmediatamente después de la cirugía, sino observar
cuidadosamente a los pacientes por varios años. Esto significa ver al
doctor y hacerse un examen físico, análisis de sangre y estudios por
imágenes (radiografías del tórax y tomografías computarizadas) cada
varios meses por varios años, luego posiblemente con menos frecuencia.
Si con estas pruebas no se detecta ningún signo de que el cáncer se ha
propagado más allá del testículo, no se administra tratamiento
adicional. alrededor del 15% al 20% de los pacientes presentan recaída,
pero si la metástasis se detectan posteriormente, se puede aún usar
eficazmente radiación o quimioterapia para curar el cáncer.
Una manera en la que los doctores deciden de si deben ofrecer
tratamiento se basa en el tamaño del tumor y si éste invade los vasos
sanguíneos adyacentes. Si el tumor es grande o invade los vasos
sanguíneos, los doctores pudieran recomendar tratamiento con radiación
o quimioterapia.
No seminomas en etapa I:
estos cánceres son también curables en gran medida (98%), pero el
tratamiento convencional es diferente del tratamiento de los seminomas.
Al igual que para el seminoma, el tratamiento inicial es la cirugía
para extirpar el testículo y el tumor (orquiectomía inguinal radical).
Luego, las opciones de tratamiento dependen de la etapa.
Hay dos opciones para la etapa IA (T1):
- Disección del
ganglio linfático retroperitoneal (retroperitoneal lymph node
dissection, RPLND): la ventaja es que ofrece una alta tasa
de curación, pero tiene las mismas desventajas de una cirugía mayor con
sus complicaciones y la posibilidad de la pérdida de la capacidad para
eyacular normalmente. Después de la disección del ganglio linfático
retroperitoneal, si se encuentra cáncer en los ganglios, se puede
recomendar quimioterapia dependiendo de cuánta cantidad de cáncer se
encontró.
- Observación
cuidadosa (vigilancia) por varios años: la ventaja de la
vigilancia consiste en que no hay que enfrentarse a los problemas de la
cirugía o a los efectos secundarios de la quimioterapia. Por otro lado,
la desventaja consiste en que usted tiene que visitar al médico en
muchas ocasiones y hacerse muchas radiografías y pruebas. Por los
primeros dos años, las visitas al médico y los análisis de sangre se
realizan cada uno a dos meses, y las tomografías computarizadas cada
dos a cuatro meses. Sin la observación cuidadosa, el cáncer puede
regresar (recaída) y puede crecer tanto que la cura puede que no sea
posible. Hasta ahora, esto no se ha dado en hombres que consultaban al
médico con las visitas de seguimiento según estaban programadas. La
mayoría de las recaídas ocurre en el primer año después del
diagnóstico, y la mayoría del resto en el segundo año. Las recaídas
generalmente son tratadas con quimioterapia. Aun cuando más pacientes
presentarán una recaída con la vigilancia que con la disección de
ganglios linfáticos, las tasas de curación son similares para ambos
métodos debido a que las recaídas se encuentran por lo general lo
suficientemente temprano como para ser
curadas.
Hay hasta tres opciones para la etapa IB (T2, T3 o T4)
- Disección del
ganglio linfático retroperitoneal: al igual que en la
etapa IA, se puede recomendar la quimioterapia después de la disección
de los ganglios linfáticos retroperitoneales dependiendo de la
extensión del cáncer que se encontró.
- Observación
cuidadosa (vigilancia): requiere de visitas frecuentes a
los médicos y pruebas durante varios años. Por lo general, no es una
opción si el tumor es T3 o T4 o para la enfermedad T2 que tiene
invasión vascular (algo que es visto por un patólogo que observa el
tumor con un microscopio).
- Quimioterapia:
la opción más común es el régimen BEP por dos ciclos. Esta opción tiene
una alta tasa de curación, pero tiene la desventaja de los efectos
secundarios de la quimioterapia (mayormente los que son a corto plazo,
puesto que dos ciclos causan menos efectos secundarios a largo plazo).
Para la etapa in situ
(is):
Si los niveles de
marcadores tumorales (como AFP o HCG) siguen siendo altos incluso
después de extirpar el testículo/tumor, pero no se observa el tumor en
la CT, se recomiendan dosis completas de quimioterapia por tres a
cuatro ciclos.
Los médicos han aprendido que ciertas características del tumor indican
que el cáncer pudiera haber regresado. Estas características dependen
de los resultados de los análisis de sangre y de la manera en que de
las células cancerosas lucen bajo el microscopio. Si estas
características están presentes, es menos probable que los médicos
recomienden la observación solamente.
Tumores de células germinales en etapa
II
Seminomas en etapa II:
estos cánceres son tratados de manera diferente según el tamaño de los
ganglios linfáticos retroperitoneales.
Etapas IIa y IIb: en
estas etapas el tamaño de los ganglios linfáticos no es mayor de 5
cm. Estos cánceres son tratados con cirugía para
extirpar el testículo (orquiectomía inguinal radical) seguida de
radiación en los ganglios linfáticos retroperitoneales. Normalmente se
administran dosis más altas de radiación para los seminomas en etapa II
que en los seminomas en etapa I. Si por alguna razón no se puede
administrar radiación, se puede usar quimioterapia.
Etapa IIc:
en esta etapa el tamaño de los ganglios linfáticos es mayor de 5
cm. Estos cánceres se tratan con orquiectomía
inguinal radical seguida de quimioterapia por tres o cuatro
ciclos. Por lo general, la radioterapia no es utilizada en
los seminomas en etapa IIc.
No seminomas en etapa II:
el tratamiento para estos tumores depende de los marcadores tumorales y
los ganglios linfáticos retroperitoneales. Todos los hombres se
someterán a una orquiectomía inguinal radical para extirpar el
testículo con el tumor. Después de la cirugía, hay dos opciones
principales:
- Disección del
ganglio linfático retroperitoneal (RPLND). A esto le puede
seguir más tratamiento con quimioterapia si los ganglios linfáticos
contienen cáncer. Por lo general, la quimioterapia se administra en dos
ciclos.
- Quimioterapia.
Algunas veces, el médico recomendará que el paciente reciba
directamente quimioterapia (sin la cirugía del ganglio linfático
retroperitoneal). Es más probable que esto ocurra si los ganglios
linfáticos retroperitoneales se ven muy grandes en la tomografía
computarizada o si los niveles del marcador tumoral (HCG y/o AFP) son
elevados aun después de extirpar el testículo con el tumor. Usualmente
la quimioterapia se administra por tres o cuatro ciclos.
Después de la quimioterapia, se repite una tomografía computarizada
para ver si los ganglios linfáticos retroperitoneales continúan
agrandados, y de ser así, éstos son extirpados mediante RPLND.
Tumores de células germinales en etapa
III
Los seminomas y los no seminomas en etapa III se tratan con una
orquiectomía seguida por tres o cuatro ciclos de quimioterapia con una
combinación de medicamentos. Los regímenes principales son los mismos
que los utilizados contra los tumores cancerosos testiculares en etapa
II (por lo general BEP o EP). Este tratamiento fomenta la curación en
más del 70% de los casos.
Una vez concluye la quimioterapia, el médico determina si quedó algo
del cáncer. Los pacientes con estudios normales y marcadores normales
por lo general son observados minuciosamente después de esto, y puede
que no necesiten tratamiento adicional.
A veces puede que permanezcan algunos tumores, generalmente en los
pulmones o en los ganglios linfáticos retroperitoneales. El tratamiento
adicional en este momento depende del tipo de cáncer.
Seminomas:
los tumores que permanecen después de la quimioterapia, pero que no
parecen seguir creciendo a menudo son observados con estudios por
imágenes. Los resultados de la PET y el tamaño del tumor influirán en
la decisión de continuar la atención de seguimiento con estudios por
imágenes y marcadores tumorales o de considerar cirugía y/o radiación.
Otra opción puede ser quimioterapia con diferentes medicamentos si
estos tratamientos no surten efecto.
No-seminomas:
por lo general, los tumores remanentes son extirpados quirúrgicamente y
esto puede conformar una cura. Otra opción puede ser quimioterapia
adicional, pero con diferentes medicamentos. Los pacientes cuyo cáncer
ha hecho metástasis al cerebro por lo general reciben quimioterapia más
radioterapia dirigida al cerebro, aunque la cirugía al tumor en el
cerebro es otra opción.
Si los niveles del marcador tumoral son muy elevados o el cáncer se ha
propagado ampliamente, entonces el tratamiento de quimioterapia usual
puede que no siempre sea suficiente. Algunas veces el médico puede
recomendar altas dosis de quimioterapia seguida de un trasplante de
células madre si la quimioterapia regular no surte efecto. Además, los
pacientes pudieran considerar la participación en un estudio clínico de
regimenes de quimioterapia más nuevos (para más información, consulte
la sección "Estudios clínicos").
Tumores recurrentes de
células germinales
Si el cáncer desaparece con el tratamiento y luego regresa, se dice que
recurrió o que hay una recaída. El tratamiento de los tumores
recurrentes de las células germinales depende de la etapa y el
tratamiento iniciales. El cáncer que regresa en los ganglios linfáticos
retroperitoneales puede ser tratado con cirugía (RPLND) si la
recurrencia es menor (y si la orquiectomía fue el único tratamiento
quirúrgico administrado anteriormente). Dependiendo de los resultados
de la cirugía, se pudiera recomendar quimioterapia.
Si parece que el cáncer ha recurrido en muchos de los ganglios
linfáticos retroperitoneales o si el cáncer ha regresado en otra
localización, entonces se recomienda usualmente
quimioterapia. A esto le puede seguir cirugía.
Si el cáncer de un hombre recurriera después de la quimioterapia o si
su tratamiento ya no está surtiendo efecto, entonces será tratado con
regimenes de quimioterapia diferentes, lo que típicamente incluyen
ifosfamida, cisplatino y ya sea etopósido, paclitaxel o vinblastina.
El tratamiento del cáncer testicular que ha regresado después de la
quimioterapia no siempre es tan eficaz como los médicos quisieran. Por
lo tanto, algunos médicos pueden recomendar altas dosis de
quimioterapia seguidas de un trasplante de células madre. Esta puede
ser una mejor opción para los hombres con enfermedad recurrente, en
lugar de la quimioterapia convencional. (Vea la sección “Altas dosis de
quimioterapia y trasplante de células madre” para más información).
En general, si la quimioterapia ha dejado de ser eficaz, resulta
probablemente mejor buscar una segunda opinión en un centro de
excelencia con amplia experiencia en el tratamiento de pacientes con
cáncer testicular recurrente, antes de comenzar con otros tratamientos.
También se pueden considerar estudios clínicos.
Tumores de las células de Sertoli y de
las células de
Leydig
Por lo general se recomienda la orquiectomía inguinal radical contra
estos tipos de tumores. Comúnmente, la radioterapia y la quimioterapia
no son eficaces en estos tipos raros de tumores testiculares. Si el
médico sospecha que el tumor se ha propagado fuera del testículo, los
ganglios linfáticos retroperitoneales pueden ser extirpados
quirúrgicamente.
Información adicional sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer
Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI)
son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de
tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
La historia de Lance Armstrong
Nadie ha demostrado mejor los avances que se han logrado en el
tratamiento del cáncer de testículo que Lance Armstrong. En 1996, este
ciclista mundialmente reconocido comenzó a sentir que sus energías
disminuían, comenzó a toser sangre y tenía dolor en un testículo. Se le
diagnosticó un cáncer testicular que ya se había propagado por todo su
cuerpo hasta sus pulmones y cerebro.
Después que le extirparon el testículo, recibió quimioterapia con
cisplatino, etopósido e ifosfamida (ifosfamida se usaba en lugar de
bleomicina para evitar cualquier daño a sus pulmones que le impidiera
continuar en el ciclismo). También se sometió a una cirugía para
extraerle dos metástasis cerebrales (no se le administró radioterapia
por temor a que perjudicara su equilibrio o coordinación).
Lance completó su tratamiento a finales de ese año y, en 1998, ya
estaba compitiendo nuevamente. En 1999 gano el Tour de France,
catalogado por algunos como el evento deportivo más extenuante del
mundo. Lance marcó un record al ganar este evento siete veces
consecutivas desde 1999 a 2005. Además, creó la Lance Armstrong Foundation,
una organización caritativa dedicada a la cura del cáncer, así como a
la forma de lidiar con las consecuencias. Puede leer más información en
su página en Internet en www.laf.org.
¿Qué debe
preguntarle a su médico sobre el cáncer de testículo?
A medida que se vaya enfrentando a su cáncer y al proceso de
tratamiento, es importante que tenga conversaciones francas y abiertas
con los miembros del equipo de atención del cáncer encargado de su
caso. Debe sentirse en libertad de hacer las preguntas que pueda tener,
sin importar lo insignificantes que le parezcan. Entre las preguntas
que pudiera querer hacer están:
- ¿Qué tipo de cáncer de testículo tengo?
- ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la localización
primaria?
- ¿En qué etapa (estadio) se encuentra mi cáncer? ¿Qué
significa la clasificación por etapas?
- ¿Se necesitan hacer otras pruebas antes de decidir sobre el
tratamiento?
- ¿Cuánta experiencia tiene con el tratamiento de este tipo
de cáncer?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
- ¿Cuántas disecciones de ganglios retroperitoneales ha
realizado?
- ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
- ¿Cuánto tiempo durará el tratamiento? ¿Qué conllevará?
¿Dónde se administrará?
- ¿Cuánto tiempo me tomará la recuperación del tratamiento?
- ¿Cuándo puedo volver a trabajar después del tratamiento?
- ¿Cuáles son los riesgos o lo efectos secundarios posibles
de mi tratamiento?
- ¿Cuándo puedo tener relaciones sexuales después del
tratamiento?
- ¿Cuáles son las probabilidades de que quede estéril?
¿Debería acudir a un banco de esperma?
- ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer recurra?
¿Qué haríamos si eso sucediera?
- ¿Algún tipo de tratamiento reduce el riesgo de recurrencia
más que otro?
- ¿Debo obtener una segunda opinión antes de iniciar el
tratamiento, y cuándo sería útil para mí obtener una segunda opinión?
Sin duda usted tendrá otras preguntas acerca de su situación personal.
Asegúrese de escribirlas para que recuerde hacérselas al equipo que
atiende su cáncer. Recuerde también que los médicos no son los únicos
que pueden proporcionarle información. Otros profesionales de atención
a la salud, como las enfermeras y los trabajadores sociales, pueden
tener las respuestas a sus preguntas.
¿Qué sucede
después de recibir
tratamiento contra el cáncer del
testículo?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer
aprenden a vivir con la incertidumbre.
Cuidados posteriores
El cuidado de seguimiento es extremadamente importante después del
tratamiento del cáncer de testículo, ya que éste a menudo es muy
curable. Todavía existe una buena probabilidad de cura aun si
el tumor regresa, por lo que es importante encontrarlo a tiempo.
El equipo de atención a la salud que se encarga de su caso le explicará
cuáles son las pruebas que necesita y la frecuencia con la que debe
realizarlas. Necesitará pruebas de sangre frecuentes para medir los
niveles de ciertos marcadores proteicos (alfafetoproteína [AFP],
gonadotropina coriónica humana [HCG] y lactato deshidrogenasa [LDH])
para ayudar a detectar la recurrencia lo antes posible. Necesitará
también sacarse de forma periódica radiografías, tomografías
computarizadas y otros estudios por imágenes para detectar recurrencia,
metástasis o un tumor nuevo. Después de varios años, estas citas y
pruebas no tienen que hacerse con tanta frecuencia. Dependiendo del
tratamiento que ha tenido, es posible que requiera también seguimiento
específico por las complicaciones posibles del mismo.
Haga un esfuerzo especial para asistir a todas las citas con el equipo
que atiende su cáncer y siga sus instrucciones cuidadosamente. Informe
a su médico de inmediato cualquier síntoma nuevo o recurrente. Hay
alrededor de un 3% de probabilidad de que los hombres que han tenido
cáncer en un testículo desarrollen cáncer en el otro. Por lo general
este es un cáncer nuevo y no una metástasis del tumor anterior. Siempre
hay una probabilidad de que el cáncer regrese, algunas veces hasta por
30 años después, aunque la mayoría de las recurrencias ocurren en los
primeros cinco años.
Debido a que el cáncer testicular o su tratamiento pueden causar
esterilidad, es posible que antes de empezar el tratamiento los hombres
que deseen tener hijos consideren necesario el almacenamiento de
esperma en un banco de esperma para su uso posterior. Sin embargo, esté
consciente de que en muchos casos la enfermedad puede causar niveles
bajos de esperma, lo que hace difícil obtener una buena muestra. En
algunos casos, si queda un testículo, la fertilidad retorna temporal o
permanentemente después de que un cáncer testicular haya sido tratado
con éxito. Típicamente, por ejemplo, la fertilidad retorna dos años
después de terminar la quimioterapia. Incluso cuando el conteo
espermático del semen es muy bajo, los hombres cuentan con varias
opciones para la procreación. Una de estas opciones incluye la
fertilización in Vitro, en la cual un óvulo que ha sido extraído del
ovario de la pareja es fertilizado por sus espermatozoides en un
laboratorio y luego reimplantado en el útero. Asegúrese de hablar sobre
sus inquietudes de fertilidad con su médico antes de que inicie el
tratamiento.
Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios.
Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros
pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del
cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause algún
malestar para que le puedan ayudar a tratarlo.
Consultas con un nuevo médico
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede
deberse a que el doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de conservar lo siguiente:
- Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si se sometió a una cirugía, una copia del reporte del
procedimiento.
- Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al
alta que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su
casa.
- Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de
radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
- Si ha recibido quimioterapia u otras medicinas, una lista
de sus medicamentos, las dosis de los medicamentos y cuándo los tomó.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y después del tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo
que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente,
quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las
situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. Sin
embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener
efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor,
pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para
aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por
una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo,
si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra
línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.
Alimentación y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a
un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo
combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además,
usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres
horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela
(bologna) y
tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por
completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas
por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.
Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
mantenerse físicamente activas.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted padece una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el
tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado
físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede
ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus
músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión
que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que
mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los
amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el
refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando
el entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear
la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta
agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a
asumir las responsabilidades del hogar.
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición
cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la
depresión.
- En general, le hace sentir
más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre
sí mismo.
Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de
algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus
guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los
adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos
o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los
adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas
durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le
sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted
haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se
pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al médico y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su médico pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su médico
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus médicos indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que
tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba
el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de
hospicio. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en
casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que
requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales
se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de
hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los
problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud.
Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo
más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil
etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las investigaciones
y el tratamiento del cáncer de testículo?
Se han estado realizando investigaciones importantes sobre el cáncer
testicular en muchos hospitales universitarios, centros médicos y otras
instituciones en todo el país. Cada año, los científicos incrementan su
conocimiento acerca de las causas de la enfermedad, cómo prevenirla y
cómo mejorar el tratamiento.
Recientemente, los investigadores han encontrado variaciones
hereditarias en dos genes llamados ligando c-KIT (KITLG) y “sprouty 4”
(SPRY4) que parece aumentar el riesgo de un hombre de padecer cáncer de
testículo. Estos hallazgos pueden ayudar a identificar a los hombres
con un riesgo mayor, aunque es necesario realizar más estudios.
Además, los científicos están estudiando los cambios en el ADN de las
células cancerosas de los testículos, para aprender más acerca de las
causas de esta enfermedad con la esperanza de que una mayor comprensión
lleve a un tratamiento aún más eficaz. Ciertas mutaciones genéticas que
han sido encontradas en las células cancerosas de testículo han sido
vinculadas a resistencia a quimioterapia y predicen resultados
desfavorables. Estos hallazgos pueden ayudar a individualizar mejor el
tratamiento y a ayudar a encontrar nuevos medicamentos para tratar el
cáncer testicular que puedan atacar estas mutaciones genéticas. Una
mejor comprensión de los cambios genéticos ayudará a los doctores a
decidir cuáles pacientes necesitan tratamiento adicional y cuáles
pueden ser tratados con seguridad con cirugía solamente.
Los estudios clínicos han refinado los métodos de los médicos para
tratar estos tipos de cáncer y se espera que den las respuestas a
preguntas adicionales. Por ejemplo, los estudios han identificado los
factores que ayudan a predecir qué pacientes tienen un pronóstico
particularmente bueno y por lo tanto no necesitan cirugía de los
ganglios linfáticos ni radioterapia. Los estudios también han hallado
factores de pronósticos desfavorables que sugieren que ciertos
pacientes se pueden beneficiar de un tratamiento más intensivo.
Se ha estado realizando una gran cantidad de trabajo para tratar de
limitar las toxicidades a largo plazo del tratamiento mientras se
mantiene la tasa de curación. Los médicos quieran poder predecir mejor
qué cánceres son más probables que recurran y luego basar en esto la
cantidad de terapia, de manera que no se trate menos o en exceso a
nadie. Un estudio reciente informó buenos resultados al individualizar
el tratamiento de los hombres con cáncer testicular metastásico
basándose en la reducción de los marcadores tumorales (AFP y HCG)
después de la quimioterapia, administrando tratamiento más intenso a
aquellos con una reducción más lenta.
Se están probando nuevos medicamentos y nuevas combinaciones de
medicamentos para pacientes con cáncer recurrente. Se está estudiando
el trasplante de células madre como una estrategia para ayudar a los
hombres con tumores de pronóstico desfavorable a tolerar una
quimioterapia más intensiva. Además, se han refinado las combinaciones
de quimioterapia para ver si la eliminación de ciertos medicamentos y
su substitución con otros, o la disminución de las dosis puede reducir
los efectos secundarios en algunos hombres sin reducir la eficacia del
tratamiento.
Estudios recientes han revelado que los hombres que son seropositivos
(VIH) presentan un incremento en el riesgo de desarrollar cáncer
testicular. Debido a las modernas terapias medicamentosas para la
infección del VIH, la mayoría de estos hombres se pueden curar
utilizando tratamientos convencionales (orquiectomía, quimioterapia y/o
radioterapia) y pueden experimentar una mejor calidad de vida a pesar
de su estatus VIH.
Conforme más y más hombres jóvenes sobreviven al cáncer testicular, la
fertilidad se ha convertido en un aspecto muy importante a ser
considerado. Los avances en los métodos reproductivos de respaldo como
la fertilización in Vitro han hecho que la paternidad sea posible para
los sobrevivientes de cáncer testicular, incluso si sus conteos
espermáticos son extremadamente bajos. En algunos casos, las células
espermáticas extraídas de una muestra de biopsia testicular pueden
resultar exitosas cuando otras opciones han fallado.
Última
revisión / cambio realizado:
4-Sep.-2009
Última actualización completa: 4-Sep.-2009
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