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Tratamiento
Melanoma

En esta sección usted encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
tratamiento

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¿Cómo se trata el melanoma?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
 

Esta sección comienza con comentarios generales sobre los tipos de tratamientos usados para el melanoma de la piel. Le sigue información sobre las opciones de tratamiento convencional según la etapa del melanoma.

Una vez se haya diagnosticado el melanoma y se haya  clasificado en etapas, su equipo médico recomendará una o más opciones de tratamiento. Es importante considerar las opciones detenidamente. Si hay algo que no entiende, pida que se lo expliquen. Las opciones de tratamiento dependen en gran manera del grosor del tumor primario y la etapa de la enfermedad.



Cirugía

Escisión simple

Los melanomas de poco grosor pueden curarse por completo mediante una cirugía relativamente menor llamada escisión simple. El tumor es extirpado junto con una pequeña porción de piel normal, no cancerosa, en los bordes. Dichos márgenes se refieren a la piel sana y normal que rodea los bordes del cáncer.

La escisión simple es diferente de la biopsia escisional. Los márgenes son más amplios, debido a que ya se conoce el diagnóstico. Los márgenes deben ser de cualquier tamaño desde 0.5 centímetros (cm) (alrededor de 1/4 de pulgada) hasta casi una pulgada dependiendo del grosor del tumor. Los tumores con mayor grosor requieren de mayores márgenes.

Grosor del tumor Márgenes recomendados
In situ 0.5 cm
Menos de 1 mm 1 cm
1 a 2 mm 1 a 2 cm
2 a 4 mm 2 cm
Más de 4 mm Por lo menos 2 cm

La anestesia local se inyecta en el área para anestesiarla antes de la escisión. Después del procedimiento, la herida se sutura cuidadosamente. Este procedimiento deja cicatriz.


Reescisión (escisión amplia)

Cuando se hace un diagnóstico de melanoma por biopsia, probablemente será necesario volver a hacer una escisión en el área. Se eliminará más piel del área del melanoma, y la muestra extraída se observará bajo un microscopio para asegurarse de que no queden células cancerosas en la piel. El tamaño del borde depende del espesor del tumor (vea la tabla anterior).

Si el melanoma se encuentra en la cara, los márgenes pudieran ser más pequeños para evitar desfiguración. En algunos casos, el cirujano puede que emplee la cirugía Mohs (aunque no todos los médicos concuerdan con su uso para melanoma). En este procedimiento, la piel (incluyendo el melanoma) se extirpa capa por capa. Cada capa es observada bajo un microscopio para ver si hay signos de cáncer. La operación continúa hasta que una capa muestre que no hay signos de cáncer. En teoría, esto le permite al cirujano extirpar lo más que puede del cáncer mientras se conserva el tejido de la piel circundante.


Amputación

Si el melanoma está en un dedo del pie o de la mano, el tratamiento pudiera requerir la amputación de parte o todo ese dedo. Anteriormente, se trataban algunos melanomas de los brazos y las piernas mediante amputación, pero esto ya no se realiza. Los estudios han demostrado que la escisión amplia de los melanomas del brazo y de la pierna es tan eficaz como la amputación.


Disección de un ganglio linfático

Una disección de un ganglio linfático extrae quirúrgicamente los ganglios en la región que con más probabilidad contiene células del melanoma que se han propagado. (Por ejemplo, si se encuentra un melanoma de la piel en una pierna, mediante la disección de ganglio linfático se extraerían los ganglios en la región de la ingle en ese lado del cuerpo, a donde las células del melanoma con más probabilidad se trasladarían).  Los ganglios luego son observados bajo un microscopio para ver cuántos de ellos contienen cáncer.

Una vez hecho el diagnóstico del melanoma mediante la biopsia de la piel, el médico examinará los ganglios linfáticos más cercanos al melanoma. Dependiendo del grosor del melanoma, esto se puede hacer mediante un examen físico y/o mediante estudios por imágenes para observar los ganglios que no están cerca de la superficie.

Si estos ganglios linfáticos adyacentes se encuentran anormalmente duros o agrandados, y una biopsia por aspiración con aguja fina encuentra melanoma en uno o más ganglios, por lo general se lleva a cabo una disección de los ganglios linfáticos.

Si los ganglios linfáticos no están agrandados, entonces se puede hacer una biopsia del ganglio linfático centinela, particularmente si el grosor del melanoma mide más de 1mm. (Consulte la sección “¿Cómo se diagnostica el melanoma?” para una descripción de este procedimiento). Si el ganglio linfático centinela no tiene cáncer, entonces es poco probable que el cáncer se haya propagado a los ganglios linfáticos, por lo que no se requerirá una disección de los demás ganglios. Si el ganglio linfático centinela da positivo para cáncer, generalmente se recomienda que se extirpen los demás ganglios linfáticos.

Aunque actualmente se realizan estudios clínicos, los médicos desconocen si la detección y extirpación de los ganglios linfáticos que pueden estar afectados por el cáncer salvará la vida al paciente. Aún así, algunos médicos creen que esto puede prolongar la supervivencia del paciente y, por lo menos, evitar el dolor que pudiera ser causado por el crecimiento del cáncer en estos ganglios linfáticos. Su beneficio principal en este momento consiste en ayudar a determinar el pronóstico del paciente.

Una disección de ganglio linfático completa puede ocasionar algunos efectos secundarios perturbadores. Uno de los que causa más molestias es el linfedema. Los ganglios linfáticos en la ingle o debajo del brazo por lo general ayudan a drenar el líquido de las extremidades. Si se extirpan, puede que el líquido se acumule resultando en la inflamación de una extremidad, lo que puede o no desaparecer con el pasar del tiempo. Las medias elásticas o mangas pueden ayudar a algunas personas con este padecimiento. Algunas veces se usan dispositivos especiales que aprietan las extremidades, los cuales pudieran ser útiles. Para obtener más información, consulte el documento Understanding Lymphedema (For Cancers Other Than Breast Cancer) de la Sociedad Americana del Cáncer.

El linfedema, junto con el dolor de la cirugía como tal, constituyen la razón por la que no se lleva a cabo este procedimiento a menos que el médico piense que es necesario. No obstante, es poco probable que este efecto secundario ocurra con la biopsia de ganglio linfático centinela. Es importante que hable con su médico sobre los posibles riesgos de efectos secundarios antes de que se hagan estos procedimientos.


Cirugía del melanoma metastásico

Una vez que el melanoma se ha propagado desde la piel hasta otros órganos distantes (tales como los pulmones o el cerebro), el cáncer es muy poco probable que sea curable mediante cirugía. Incluso si sólo se detecta una o dos metástasis mediante los estudios por imágenes, tales como la tomografía computarizada o las imágenes por resonancia magnética, es posible que existan otras áreas de metástasis que resultan demasiado pequeñas para poder ser detectadas por medio de estas pruebas. A veces se lleva a cabo una cirugía en estas circunstancias, aunque la meta es usualmente tratar de controlar el cáncer en lugar de curarlo. Si hubiera una metástasis, o incluso varias, y que éstas pudieran extirparse por completo, esta cirugía pudiera prolongarle la vida a algunos pacientes. La extirpación de las metástasis en algunas áreas, tal como el cerebro, también pudiera aliviar los síntomas y ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente.
 

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento con medicamentos que destruyen las células cancerosas. La quimioterapia sistémica usa medicamentos contra el cáncer que usualmente se inyectan en una vena o se administran por la boca. Estos medicamentos viajan a través del torrente sanguíneo a todas las partes del cuerpo (la razón por lo que se llama sistémica) y atacan las células cancerosas que ya se han propagado más allá de la piel para afectar los ganglios linfáticos y otros órganos.

Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen frecuentemente. También estas células son probablemente afectadas por la quimioterapia, lo que ocasiona efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo que se administran. Estos efectos secundarios pudieran incluir:
  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Pérdida de apetito.
  • Náusea y vómito.
  • Baja resistencia a las infecciones (debido a bajos niveles de glóbulos blancos en la sangre).
  • Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados (debido al bajo nivel de plaquetas).
  • Cansancio (debido al bajo nivel de glóbulos rojos).

Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen después de finalizar el tratamiento.

Asegúrese de hablar con el equipo de profesionales de la salud que le atiende sobre cualquier efecto secundario que tenga. Con frecuencia hay formas para reducir estos efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.

Para tratar el melanoma en etapa avanzada se pueden utilizar varios tipos de quimioterapias sistémicas. Aunque por lo general la quimioterapia no es tan eficaz en el melanoma como en otros tipos de cáncer, puede aliviar los síntomas o prolongar la supervivencia para algunos pacientes.
 
Se pueden usar varios medicamentos de quimioterapia para tratar el melanoma:
  • Dacarbazina (llamada también DTIC), se puede usar sola o en combinación con otros medicamentos de quimioterapia como la carmustina (conocida también como BCNU) y el cisplatino. La combinación de estos tres medicamentos, junto con el tamoxifeno (un medicamento de terapia hormonal) es llamada "régimen de Dartmouth".
  • El cisplatino, la vinblastina y la DTIC es otra combinación de quimioterapia para tratar el melanoma. Esto se conoce como “régimen CVD”.
  • La temozolomida es un nuevo medicamento que funciona de manera similar a la DTIC, pero que se puede administrar en forma de pastilla. Se puede administrar sola, aunque algunos estudios han demostrado que el medicamento es más eficaz cuando se combina con interferón.
  • Algunas veces se usa el paclitaxel para tratar el melanoma, ya sea solo o en combinación con medicamentos como el cisplatino o el carboplatino.

No está claro si el uso de combinaciones de quimioterapia es mucho mejor que un solo medicamento. Algunos estudios han encontrado que la combinación de medicamentos de quimioterapia con uno o más medicamentos de inmunoterapia (alfa-interferón y/o la interleucina-2) pudiera ser más eficaz que un solo medicamento de quimioterapia, aunque no está claro si esto ayuda a las personas a vivir por más tiempo. Este tipo de tratamiento también se llama bioquimioterapia o quimioinmunoterapia.

La perfusión de extremidades aisladas es un tipo de quimioterapia utilizada algunas veces para tratar los melanomas avanzados limitados a un brazo o a una pierna. Esto se hace durante un procedimiento quirúrgico. En lugar de administrar quimioterapia en una vena y dejar que llegue a todo el cuerpo, este método separa temporalmente el flujo de sangre de la extremidad en cuestión del resto del cuerpo e inyecta altas dosis de quimioterapia en la arteria que alimenta la extremidad. Esto permite que se administren altas dosis al área del tumor sin exponer a los órganos internos a estas dosis que, de lo contrario, podrían causar graves efectos secundarios. Por lo general, el líquido de quimioterapia es calentado antes de ser administrarlo, lo que puede ayudar a que funcione mejor. El melfalán es un medicamento de quimioterapia usado más comúnmente para este procedimiento.



Inmunoterapia

La inmunoterapia mejora y estimula el propio sistema inmunitario del paciente para que reconozca y destruya las células cancerosas con más eficacia. Se pueden utilizar varios tipos de inmunoterapia en el tratamiento de pacientes con melanoma avanzado.


Citocinas para el melanoma avanzado

Las citocinas son proteínas que refuerzan el sistema inmunitario en forma general. Dos versiones artificiales de citocinas naturales, el alfa-interferón y la interleucina-2 (IL-2), algunas veces se usan en los pacientes con melanoma. Se administran como infusiones intravenosas (IV) al menos al principio. Algunos pacientes o personas que cuidan de los pacientes pueden aprender cómo aplicar inyecciones debajo de la piel en sus casas. Ambos medicamentos pueden ayudar a reducir el tamaño de los melanomas avanzados (etapas III y IV) entre el 10% y el 20% de los pacientes cuando son usados solos. Estos medicamentos pudiese también administrarse como parte de un régimen de bioquimioterapia para los pacientes en etapa IV de melanoma.

Los efectos secundarios de la terapia con citocina pueden incluir fiebre, escalofríos, dolores, cansancio intenso, somnolencia y bajos recuentos sanguíneos. La interleucina-2, especialmente en altas dosis, puede hacer que el líquido se acumule en el cuerpo de forma tal que la persona se hinche y se sienta bastante enferma. Podría ser necesario hospitalizar a algunos pacientes debido a este problema.


Interferón-alfa como terapia adyuvante

Los pacientes con melanomas más profundos a menudo tienen células cancerosas que se desplazan hacia otras partes del cuerpo. Incluso después de que todo el cáncer aparente ha sido extirpado mediante cirugía, es posible que queden algunas de estas células. El interferón-alfa se puede utilizar como terapia adyuvante (añadida) después de la cirugía para tratar de ayudar a prevenir el crecimiento y propagación de estas células. Esto podría retardar la recurrencia del melanoma. Todavía no está claro si el interferón adyuvante mejora la supervivencia.

Para que el interferón sea eficaz, tienen que usarse altas dosis. Sin embargo, muchos pacientes no pueden tolerar los efectos secundarios de la terapia en altas dosis. Estos efectos secundarios incluyen: fiebre, escalofríos, dolores, depresión, cansancio intenso, y efectos al corazón y al hígado. Los pacientes se reciben este medicamento deben recibir seguimiento por parte de un oncólogo con experiencia en este tratamiento.

Al tomar la decisión de usar la terapia adyuvante, los pacientes y sus médicos deben considerar los posibles beneficios y efectos secundarios de este tratamiento.


Vacunas contra el melanoma

Las vacunas dirigidas al melanoma son terapias experimentales que aún no han probado sus beneficios. Estas vacunas son, de alguna manera, similares a las vacunas que se utilizan para prevenir enfermedades tales como la polio, el sarampión y las paperas que son causadas por virus. Tales vacunas por lo general contienen virus debilitados o partes de un virus que no pueden causar la enfermedad. La vacuna estimula el sistema inmunitario del cuerpo para destruir el tipo más dañino de virus.

De la misma forma, células destruidas del melanoma o partes de las células (llamadas antígenos) se pueden inyectar en un paciente como una vacuna en un intento para estimular el sistema inmunitario del cuerpo para que destruya otras células del melanoma en el cuerpo. Generalmente, las células o los antígenos están mezclados con otras sustancias que ayudan a estimular el sistema inmunitario del organismo en su totalidad. Sin embargo, contrario a las vacunas que tienen el fin de prevenir infecciones, estas vacunas tienen el objetivo de tratar una enfermedad existente.

Se ha probado que crear una vacuna contra un tumor como el melanoma es más difícil que crear una vacuna para combatir un virus. Hay estudios clínicos que se están realizando en la actualidad para probar el valor del tratamiento con vacunas en pacientes con melanoma avanzado, a veces combinadas también con la terapia de citocinas. Hasta el momento, los resultados de estos estudios han sido mixtos, aunque las vacunas más recientes pueden ser más prometedoras.


Vacuna Bacille Calmette-Guerin (BCG)

El BCG es una bacteria que está relacionada al germen que causa la tuberculosis. Contrario a su bacteria “prima”, la BCG no causa enfermedades graves en los humanos, pero sí activa el sistema inmunitario. La vacuna BCG funciona más como una citocina, mejorando todo el sistema inmunitario, y no como las vacunas contra el melanoma descritas anteriormente que son dirigidas específicamente a las células del melanoma. Algunas veces se usa para ayudar a tratar los melanomas en etapa III, inyectándola directamente en los tumores.


Crema imiquimod

Cuando se aplica como una crema, el imiquimod es un medicamento que estimula la respuesta inmunitaria local contra las células cancerosas de la piel. Para los melanomas en etapa muy temprana (etapa 0), algunos médicos pueden utilizar imiquimod si la cirugía pudiera causar desfiguración.  Aún así, no todos los médicos concuerdan si se debe usar en caso de melanoma.

Esta crema se aplica en cualquier lugar de una   a dos veces a la semana por alrededor de tres meses. Algunas personas pueden presentar graves reacciones de la piel cuando se usa este medicamento. El imiquimod no se usa para la mayoría de los melanomas avanzados.



Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos de alta energía o partículas para destruir las células cancerosas. La radioterapia externa enfoca la radiación desde fuera del cuerpo sobre el tumor de la piel. Este tipo de radioterapia se utiliza para tratar a algunos pacientes con melanoma.

La radioterapia no se usa a menudo para tratar el melanoma original que se presenta en la piel. En algunos casos, se puede administrar como adyuvante a la cirugía en el área donde los ganglios linfáticos fueron extirpados, especialmente si se encontró que muchos ganglios contienen cáncer. También se puede usar para tratar el melanoma que ha regresado, ya sea en la piel o en los ganglios linfáticos, después de la cirugía. La radioterapia también se puede usar para tratar la propagación distante.

Quizás la función principal de la radioterapia sea la paliación (alivio de los síntomas) de las metástasis al cerebro o a los huesos. No se espera que la radioterapia paliativa cure el cáncer, pero puede ayudar a reducir el tamaño del tumor por un tiempo para controlar algunos de los síntomas.


Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, tendrá que tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es decidir cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno. Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

A continuación se presenta una breve descripción de lo que son los estudios clínicos. Hablar con su equipo de atención médica, familiares y amigos puede ayudarle a tomar la opción de tratamiento más adecuada para usted.


¿Qué son los estudios clínicos?

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes. Estos estudios determinan la seguridad o eficacia de un tratamiento, o bien, puede que prueben nuevas formas de diagnosticar o prevenir una enfermedad. Los estudios clínicos suelen derivar en muchos avances en la prevención, diagnóstico y tratamiento contra el cáncer.


Propósito de los estudios clínicos

Los estudios clínicos se llevan a cabo en pacientes para hacer un seguimiento más profundo sobre tratamientos o procedimientos nuevos que parecen ser prometedores. Un estudio clínico sólo se realiza cuando existe una buena razón para pensar que un tratamiento, examen o procedimiento bajo estudio puede ser mejor que el empleado actualmente. A menudo, los tratamientos bajo estudio ofrecen beneficios reales y puede que en el futuro se conviertan en el tratamiento convencional.

Los estudios clínicos pueden concentrarse en muchos aspectos, entre ellos:
  • Nuevos usos de medicamentos que ya han sido aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration o FDA por sus siglas en inglés) de EE.UU.
  • Nuevos medicamentos que aún no han sido aprobados por la FDA.
  • Tratamientos sin medicamento (como la radioterapia).
  • Procedimientos médicos (como algún tipo de cirugía).
  • Hierbas y vitaminas.
  • Herramientas para mejorar las formas en que se usan los medicamentos o las pruebas de diagnóstico.
  • Medicinas o procedimientos para aliviar los síntomas o calidad de vida.
  • Combinaciones de tratamientos y procedimientos.

Los investigadores realizan estudios sobre nuevos tratamientos para tratar de responder a las siguientes preguntas:
  • ¿Es útil el tratamiento?
  • ¿Cuál es la mejor forma de administrar el tratamiento?
  • ¿Funciona mejor que otros tratamientos que ya se encuentran disponibles?
  • ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
  • ¿Surgen menos o más efectos secundarios que con el tratamiento convencional actual?
  • ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
  • ¿En qué pacientes hay más probabilidades de que el tratamiento sea útil?


Fases de los estudios clínicos

Existen cuatro fases en los estudios clínicos, los cuales se clasifican en las fases I, II, III y IV. A manera de ejemplo, se utilizará la prueba de un nuevo medicamento como tratamiento contra el cáncer para ilustrar cada una de las fases.

Estudios clínicos en fase I: el propósito de un estudio en fase I es determinar la mejor forma de administrar a los pacientes un tratamiento nuevo de manera segura. El equipo de atención contra el cáncer observa cuidadosamente a los pacientes en busca de efectos secundarios nocivos.

Para los pacientes en estudios en fase I, el medicamento ya ha sido probado en estudios de laboratorio y con animales, pero no se sabe por completo los efectos secundarios en humanos. Los doctores comienzan administrando dosis muy reducidas del medicamento a los primeros pacientes, y aumentan gradualmente la dosis en grupos subsiguientes de pacientes, hasta que surjan los efectos secundarios, o bien, hasta que se observe el efecto de alivio deseado. Los doctores esperan poder ayudar a los pacientes, pero el propósito principal de un estudio en fase I es probar la seguridad del medicamento.

Los estudios clínicos en fase I se realizan por lo general sobre pequeños grupos de personas con diferentes tipos de cáncer que no respondieron al tratamiento convencional, o cuyo cáncer les regresó (recurrencia) tras el tratamiento. Si se determina que un medicamento es relativamente seguro en la fase I, éste podrá ser probado en la fase II del estudio clínico.

Estudios clínicos de fase II: estos estudios están diseñados para ver si el medicamento es eficaz. Se administra a los pacientes la mejor dosis de acuerdo a como se haya determinado en la fase I del estudio. Luego son observados cuidadosamente para ver el efecto que surta sobre el cáncer. Los miembros del equipo de atención del cáncer también estudiarán si hay efectos secundarios.

Los estudios en fase II a menudo se llevan a cabo en un grupo mayor de pacientes con un tipo específico de cáncer que no respondió al tratamiento convencional. Si se determina que un medicamento es eficaz en la fase II, éste podrá ser probado en la fase III del estudio clínico.

Estudios clínicos de fase III: los estudios en esta fase involucran un gran número de pacientes, generalmente aquéllos que recientemente han sido diagnosticados con un tipo específico de cáncer. Puede que en algunos estudios clínicos en fase III se admitan miles de pacientes.

Por lo general estos estudios son aleatorios, esto significa que los pacientes son asignados a uno de dos (o más) grupos al azar. Un grupo (el grupo de control) recibe el tratamiento convencional más aceptado. Otro grupo (o más de un grupo) recibe el tratamiento que se está estudiando. A todos los pacientes que participan en un estudio en fase III se les observa muy de cerca. El estudio se suspende antes de su finalización si los efectos secundarios del nuevo tratamiento son muy graves, o si alguno de los grupos presenta resultados mucho mejores que los demás.

Comúnmente, se requiere que los estudios clínicos estén en la fase III antes de que la FDA apruebe un tratamiento para su uso por la comunidad en general.

Estudios clínicos en fase IV: una vez que un medicamento ha sido aprobado por la FDA y esté disponible para todos los pacientes, aún se sigue estudiando en otros estudios clínicos (a veces referidos como estudios clínicos en fase IV). De esta forma, es posible obtener más información sobre los efectos secundarios a corto y largo plazo, al igual que su seguridad al usarse en un gran número de pacientes con muchos tipos de enfermedades. Los doctores además pueden descubrir qué tan bien funciona el medicamento, y si podría ser útil al usarse de otras formas (como en combinación con otros medicamentos).


¿Cómo será la experiencia de participar en un estudio clínico?

Si usted está participando en un estudio clínico, contará con un equipo de expertos que vigilará su progreso muy cuidadosamente. Dependiendo de la fase del estudio clínico, puede que reciba más atención (como tener más consultas médicas y pruebas de laboratorio) de la que recibiría con un tratamiento externo o que no formara parte de un estudio clínico. Los estudios clínicos están diseñados especialmente para prestarle atención detalladamente.

No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna de las personas que forman parte del estudio puede anticipar si el tratamiento funcionará o exactamente qué efectos secundarios ocurrirán. Eso es lo que se pretende descubrir con el estudio. Aunque muchos de los efectos secundarios desaparecen con el tiempo, algunos pueden ser prolongados o incluso poner en riesgo la vida. Sin embargo, tenga en cuenta que incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios. Puede que decida inscribirse en un estudio clínico tras haber considerado muchos factores.


La decisión de participar en un estudio clínico

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico, pero ya sea que decida inscribirse o no, la decisión es completamente de usted.

Los doctores y enfermeras le explicarán detalladamente el estudio, mencionando los posibles riesgos y beneficios, y le darán un formulario para que lo lea y firme. En éste se declara que usted entiende el estudio clínico y que desea participar en él. Este proceso se conoce como consentimiento informado. Aun después de haber leído y firmado el formulario, y después de que el tratamiento haya comenzado, usted tiene total libertad de abandonar el estudio en cualquier momento y por cualquier motivo. Participar en un estudio clínico no le impide recibir cualquier otra atención médica que pudiera necesitar.

Para más información sobre los estudios clínicos, consulte al equipo de profesionales que atiende su cáncer. A continuación se presentan algunas preguntas que usted pudiera hacer:
  • ¿Hay algún estudio clínico en el que pudiera participar?
  • ¿Cuál es el propósito del estudio?
  • ¿Qué tipo de pruebas y tratamientos implica el estudio?
  • ¿Qué hace este tratamiento? ¿Ha sido usado anteriormente?
  • ¿Sabré cuál tratamiento recibiré?
  • ¿Qué es probable que pase en mi caso con o sin este nuevo tratamiento bajo investigación?
  • ¿Qué otras alternativas tengo y cuáles son sus ventajas y desventajas?
  • ¿Cómo pudiera el estudio afectar mi vida diaria?
  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del estudio? ¿Pueden controlarse los efectos secundarios?
  • ¿Seré hospitalizado(a), y de ser el caso, con qué frecuencia y por cuánto tiempo?
  • ¿Me costará algo el estudio? ¿Será gratis el tratamiento o alguna parte del mismo?
  • Si resultara perjudicado(a) como consecuencia de la investigación, ¿a qué tratamiento tendría derecho?
  • ¿Qué tipo de cuidado de seguimiento a largo plazo incluye el estudio?
  • ¿Se ha utilizado el tratamiento contra otros tipos de cáncer?


¿Cómo puedo saber más sobre estudios clínicos que puedan ser adecuados para mí?

La Sociedad Americana del Cáncer ofrece servicios para los pacientes, al igual que para sus familiares y amigos en los que se relacionan a los pacientes con los estudios clínicos. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org.

Dependiendo de la información que proporcione sobre su tipo de cáncer y la etapa del mismo, así como de tratamientos que haya recibido previamente, este servicio podrá consolidar una lista de estudios clínicos que correspondan con sus necesidades médicas. Este servicio también le preguntará dónde vive y si tendría disposición de viajar o de trasladarse al centro de tratamiento al que podría acudir.

También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando sin costo a la línea de servicio de información sobre cáncer del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o visitando el sitio en Internet del NCI sobre estudios clínicos: www.cancer.gov/clinicaltrials.

Si desea aún más información sobre los estudios clínicos, la Sociedad Americana del Cáncer tiene un documento llamado Estudios clínicos: lo que necesita saber. el cual puede consultar en nuestro sitio www.cancer.org o solicitar una copia impresa llamando al 1-800-227-2345.



Terapias complementarias y alternativas

Cuando padece cáncer, es posible que escuche maneras de tratar esta enfermedad o de aliviar los síntomas que sean diferentes al tratamiento médico convencional (estándar). Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como acupuntura y masaje, entre muchos otros. Es probable que usted tenga muchas preguntas acerca de estos tratamientos. A continuación se presentan algunas de las preguntas que usted pudiera tener:
  • ¿Cómo sé si un tratamiento no convencional es seguro?
  • ¿Cómo sé si es eficaz?
  • ¿Debo tratar uno o más de estos tratamientos?
  • ¿Qué sabe o piensa mi médico sobre estos métodos? ¿Debo indicarle al médico que estoy considerando tratarlos?
  • ¿Causarán algún problema estos tratamientos con mi tratamiento médico convencional?
  • ¿Cuál es la diferencia entre los métodos "complementarios" y los métodos "alternativos"?
  • ¿Dónde puedo obtener más información sobre estos tratamientos?


Los términos pueden ser confusos

No todas las personas utilizan estos términos de la misma manera, por lo que esto puede ser confuso. La Sociedad Americana del Cáncer utiliza el término complementario para referirse a medicinas o métodos que se usan junto con la atención médica regular. La medicina alternativa se usa en lugar del tratamiento médico convencional.

Métodos complementarios: estos tratamientos, en su mayoría, no se presentan como curas para el cáncer. Con más frecuencia, se usan para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que pueden ser usados en una manera complementaria son la meditación que reduce el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar la náusea, Existen muchos otros. Se sabe que algunos de estos métodos son útiles, mientras otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos no son útiles y  se ha descubierto que unos pocos son perjudiciales. Sin embargo, algunos de estos médicos pueden contribuir a su bienestar y comodidad.

Existen muchos métodos complementarios que usted puede utilizar con seguridad junto con su tratamiento médico para ayudar a aliviar los síntomas o efectos secundarios, mitigar el dolor y disfrutar más de la vida. Por ejemplo, algunas personas encuentran útil métodos como la aromaterapia, la terapia de masajes, la meditación, o el yoga.

Tratamientos alternativos: estos tratamientos alternativos se usan en lugar del cuidado médico habitual. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos pueden incluso ser peligrosos y algunas hasta pueden causar efectos secundarios que atentan contra su vida. En la mayoría de los casos, el mayor peligro es que usted puede perder la oportunidad de beneficiarse del tratamiento convencional. Las interrupciones y retrasos en su tratamiento médico convencional pueden dar al cáncer más tiempo y oportunidad de que crezca.


Decidir sobre qué hacer

Es fácil darse cuenta por qué las personas con cáncer consideran los métodos alternativos. Quieren hacer todo lo posible por combatir el cáncer. Algunas veces los tratamientos convencionales, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar, o puede que ya no funcionen.

Algunas personas implican que su método puede curar el cáncer sin presentar graves efectos secundarios, y resulta normal querer creer esto. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de los métodos convencionales de tratamiento no han sido investigados y probados para que sean eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Coteje la lista de "señales de advertencia" que se presentan más adelante.
  • Comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 para aprender más sobre los métodos complementarios y alternativos en general y conocer más sobre los métodos específicos que usted está considerando.


Señales de advertencia

Usted puede utilizar las preguntas que se presentan a continuación para identificar tratamientos o métodos que debe evitar. Un "sí" como respuesta a cualquiera de estas preguntas debe representar una señal de advertencia.
  • ¿Promete el tratamiento una cura para todos o para la mayoría de los tipos de cáncer?
  • ¿Se le ha dicho que no utilice el tratamiento médico convencional?
  • ¿Es el tratamiento o medicamento un "secreto" que sólo ciertas personas pueden revelar?
  • ¿Requiere el tratamiento que usted viaje a otro país?
  • ¿Atacan los promotores del tratamiento a la comunidad médica y científica?


La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si usted está considerando usar un método complementario o alternativo, asegúrese de informarse sobre el método y consulte con su médico al respecto. Al contar con información fidedigna y el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, usted podría utilizar con seguridad los métodos que le pueden ayudar mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.



Tratamiento del melanoma según la etapa

El tipo de tratamiento(s) que su medicó recomendará dependerá de la etapa en que se encuentre el melanoma, así como de su estado de salud general. Esta sección resume las opciones usualmente consideradas para cada etapa del melanoma.


Etapa 0

Los melanomas en etapa 0 no han crecido a más profundidad de la epidermis. Por lo general, estos melanomas son tratados con extirpación quirúrgica del melanoma y un margen de aproximadamente ½ cm (alrededor de 1/5 de pulgada) de piel normal. Para los melanomas en áreas sensitivas de la cara, algunos médicos pueden usar una crema que contiene el medicamento imiquimod (Aldara) si la cirugía pudiera causar desfiguración, aunque no todos los médicos concuerdan con el uso de esta crema.


Etapa I

El melanoma en etapa I se trata mediante la extirpación quirúrgica del melanoma así como un margen de piel normal. La cantidad de piel normal extirpada depende del grosor del melanoma. Cuando el grosor es menor de 1 mm, se recomienda una escisión amplia con márgenes de 1 cm (2/5 de pulgada). En los melanomas en etapa I con un grosor entre 1 mm y 2 mm, se deben extirpar el tumor y de 1 a 2 cm (4/5 de pulgada) de tejido circundante. En el melanoma en etapa I, no es necesario eliminar más de 2 cm de piel normal de todos los lados. La curación de los márgenes más anchos es más difícil y no se ha encontrado que los márgenes más anchos ayuden al paciente a vivir más.

Algunos médicos pueden recomendar la biopsia de ganglio centinela, especialmente si el melanoma se encuentra en etapa IB o tiene otras características que hacen que la propagación a los ganglios linfáticos sea más probable. Usted y su médico deben discutir esta opción. La disección rutinaria de los ganglios linfáticos (extirpación de los ganglios linfáticos cercanos al cáncer) no ha demostrado que mejore la tasa de supervivencia de los pacientes con melanoma en etapa I.


Etapa II

La escisión amplia es el tratamiento convencional para el melanoma en etapa II. Si el grosor del melanoma mide entre 1 mm y 2 mm, se extirpará también un margen de piel normal de 1 a 2 cm. Si el melanoma es más grueso de 2 mm, se extirpará alrededor de 2 cm de la piel normal desde alrededor del sitio del tumor.

Debido a que el melanoma podría haberse propagado a los ganglios linfáticos cercanos al melanoma, muchos médicos recomiendan también una biopsia del ganglio centinela. Usted y su médico deben discutir esta opción. Si se encuentra el ganglio(s) centinela(s), entonces se hará una biopsia y se extirpa el melanoma. Si el ganglio centinela contiene cáncer, entonces se hará una disección ganglionar (se extirpan quirúrgicamente todos los ganglios linfáticos en esa área) en una segunda operación.

En ciertos casos (tal como si se encuentra que el grosor del tumor mide más de 4 mm o si los ganglios linfáticos contienen cáncer), algunos médicos pueden recomendar terapia adyuvante (tratamiento adicional después de la cirugía) con interferón. Además, se podrían recomendar otros medicamentos o quizás vacunas como parte de un estudio clínico para tratar de reducir las probabilidades de que el melanoma regrese.


Etapa III

El tratamiento quirúrgico para el melanoma en etapa III usualmente requiere la disección de los ganglios linfáticos, junto con escisión amplia del tumor primario como en la etapa II. La terapia adyuvante con interferón puede ayudar a algunos pacientes con melanomas en etapa III a combatir la recurrencia por más tiempo.

Si hay varios melanomas, todos éstos deben ser extirpados. Si no se puede, una opción de tratamiento sería administrar inyecciones de BCG o interleucina-2 directamente en el melanoma. Para los melanomas en un brazo o en una pierna, otra posible opción consiste en infundir la extremidad con una solución calentada del medicamento de quimioterapia melfalán. En algunos casos, se puede administrar radioterapia como adyuvante a la cirugía en el área donde los ganglios linfáticos fueron extirpados, especialmente si se encontró que muchos ganglios contienen cáncer. Otros posibles tratamientos incluyen quimioterapia, inmunoterapia con citocinas, o ambas combinadas (bioquimioterapia).

Los tratamientos más nuevos que se están probando en los estudios clínicos podrían beneficiar a algunos pacientes. Muchos pacientes no serán curados con los tratamientos actuales para el melanoma en etapa III, por lo que deben considerar la participación en estudios clínicos.


Etapa IV

Los melanomas en etapa IV son muy difíciles de tratar, debido a que ya que se han propagado a ganglios linfáticos distantes u a otras áreas del cuerpo. Los tumores en la piel o las metástasis en los ganglios linfáticos que producen síntomas a menudo se pueden extirpar mediante cirugía. Las metástasis a los órganos internos a veces se pueden extirpar, dependiendo de cuántas hay presentes, donde están localizadas y la probabilidad de que causen síntomas. Las metástasis que causan síntomas, pero que no se pueden extirpar quirúrgicamente, se pueden tratar con radiación o quimioterapia.

Los medicamentos de quimioterapia que se usan en la actualidad tienen un valor limitado para la mayoría de las personas con melanoma en etapa IV. La dacarbazina (DTIC) y la temozolomida (Temodar) son los que se usan con más frecuencia, ya sea solos o combinados con otros medicamentos. Aún cuando la quimioterapia puede reducir el tamaño de estos cánceres, el efecto a menudo solo es temporal, con un promedio de tiempo de tres a seis meses antes de que el cáncer comience a crecer nuevamente. No obstante, en pocas ocasiones, estos medicamentos son eficaces por períodos de tiempo más prolongados.

La inmunoterapia con interferón o interleucina-2 puede ayudar a un pequeño número de pacientes con melanoma en etapa IV a vivir más tiempo. Las dosis más altas de estos medicamentos parecen ser más eficaces, pero también tienen efectos secundarios más graves.

Muchos médicos recomiendan la bioquimioterapia, una combinación de quimioterapia y interleucina-2, interferón, o ambas. Por ejemplo, algunos médicos están combinando el interferón con la temozolomida. La combinación de ambos medicamentos causa una mayor reducción del tamaño del tumor, lo que puede hacer sentir mejor a los pacientes. Sin embargo, no se ha demostrado que la combinación ayude a los pacientes a vivir por más tiempo. Otra combinación de medicamento usa bajas dosis de interferón, interleucina y temozolomida. cada uno parece beneficiar a algunos pacientes. Los pacientes deben considerar cuidadosamente los posibles beneficios y los efectos secundarios de cada tratamiento que se recomiende antes de comenzarlo.

Debido a que el melanoma en etapa IV es muy difícil de tratar con las terapias actuales, es posible que los pacientes quieran considerar la participación en un estudio clínico. Los estudios clínicos con nuevos medicamentos de quimioterapia, nuevos métodos de inmunoterapia o terapia con vacunas, así como las combinaciones de diferentes tipos de tratamientos, pueden beneficiar a algunos pacientes.

A pesar de que el pronóstico en general de los pacientes de melanoma en etapa IV no es favorable, un pequeño número de   pacientes respondieron extraordinariamente bien al tratamiento o han sobrevivido por muchos años después del diagnóstico.


Melanoma recurrente

El tratamiento del melanoma que reaparece después del tratamiento inicial depende de la etapa del melanoma original, del tratamiento inicial y del lugar de la recurrencia.

El melanoma puede regresar en la piel cercana al lugar donde se originó el tumor. En general, estas recurrencias locales (en la piel) se tratan con una cirugía similar a la recomendada contra el melanoma primario. Esto puede incluir una biopsia del ganglio linfático centinela. Dependiendo del grosor y la localización del tumor, se pueden considerar otros tratamientos, tal como perfusión de quimioterapia en extremidad aislada, radioterapia, o inyección al tumor con la vacuna BGC o interleucina-2.

Si los ganglios linfáticos adyacentes no fueron extirpados durante el tratamiento inicial, el melanoma puede regresar en el área cercana a los ganglios. Esto aparecería como una hinchazón o una masa tumoral.  La recurrencia en los ganglios linfáticos se trata mediante una disección de ganglio linfático, y puede incluir terapia adyuvante, tal como interferón o radioterapia.

El cáncer también puede regresar en áreas distantes. Casi cualquier órgano puede ser afectado. Con más frecuencia, el melanoma regresará en los pulmones, los huesos, el hígado o el cerebro. Por lo general, el tratamiento de las recurrencias es el mismo que se usa en el melanoma que se encuentra en etapa IV (remítase a la información anterior). Los melanomas que recurren en un brazo o una pierna pueden ser tratados con perfusión de quimioterapia en extremidad aislada. El melanoma que regresa al cerebro puede ser difícil de tratar. Algunas veces se pueden extirpar mediante cirugía localizaciones individuales de recurrencia. La mayoría de los medicamentos de quimioterapia no pueden alcanzar el cerebro, aunque la temozolomida puede ser útil. También puede ser útil la radioterapia al cerebro.

Al igual que en otras etapas de melanoma, es posible que los pacientes con melanoma recurrente quieran considerar la participación en un estudio clínico.



Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

La Sociedad Americana del Cáncer (ACS) colabora con la NCCN para producir una versión de algunas de estas guías de tratamiento, escritas específicamente para los pacientes y sus familias. Las guías de tratamiento del melanoma es una de éstas. Esta versión menos técnica está disponible en la página Web de la NCCN (www.nccn.org) y en la de la ACS (www.cancer.org). Puede solicitarse también una versión impresa través de la Sociedad comunicándose al 1-800-227-2345.

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para el uso de los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.


¿Qué debe preguntarle a su médico acerca del melanoma?

Es importante que tenga conversaciones francas y abiertas con los miembros del equipo médico encargado de su caso. Ellos quieren responder todas sus preguntas, sin importar lo insignificantes que éstas le parezcan. A continuación le indicamos algunas preguntas que debe considerar:
  • ¿Qué tipo de cáncer de la piel tengo?
  • ¿Hasta dónde se ha propagado mi melanoma dentro o debajo de la piel? ¿Cuál es el grosor de mi melanoma?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento? ¿Cuáles son los riesgos posibles y los beneficios de cada una?
  • ¿Qué tratamiento recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Cuál es la expectativa de supervivencia   esperada (pronóstico) en base a cómo se ve mi cáncer?
  • ¿Me quedará alguna cicatriz después del tratamiento?
  • ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
  • ¿Qué probabilidades hay de que se produzca una recurrencia (reaparición) de mi cáncer con las opciones de tratamiento que hemos discutido? ¿Qué haríamos si esto sucede?
  • ¿Debo tomar precauciones especiales para evitar la exposición al sol?
  • ¿Es necesario que asista a consultas de seguimiento para verificar la posibilidad de recurrencia o de formación de un nuevo cáncer?
  • ¿Debería organizar una revisión para los miembros de mi familia?

Además de estas preguntas de ejemplo, anote algunas que quiera hacer por su cuenta. Por ejemplo, es posible que usted quiera más información acerca de los períodos de recuperación, de manera que pueda preparar su plan para sus actividades laborales. También es posible que requiera información acerca de una segunda opinión o con respecto a los estudios clínicos para los que pueda resultar elegible.


¿Qué sucede después de recibir tratamiento contra el melanoma?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre.

Atención de seguimiento (cuidados posteriores)

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Su cuidado posterior deberá incluir exámenes de la piel y los ganglios linfáticos realizados por usted y por su médico de forma habitual. La frecuencia de sus visitas de cuidado posterior depende de la etapa de su melanoma al momento del diagnóstico. Además de los exámenes, puede que se recomienden análisis de sangre y estudios por imágenes para algunos pacientes.

Por ejemplo, un programa típico de seguimiento para los melanomas que miden menos de 1 mm por lo general requiere exámenes físicos cada tres a 12 meses durante varios años. Si estos exámenes son normales, usted puede regresar para un examen una vez al año. Su médico puede recomendarle exámenes más frecuentes si usted tiene muchos lunares o unos pocos lunares atípicos.

En el caso de melanomas más gruesos, un programa típico pudiera incluir exámenes físicos cada tres a seis meses durante dos años, después cada tres a 12 meses por los dos próximos años. Después de esto, los exámenes se realizan al menos una vez al año. Algunos médicos recomiendan también radiografías de tórax (para ver si hay metástasis en los pulmones) y ciertos análisis de sangre (para detectar metástasis en el hígado o los huesos) cada tres a 12 meses. Además se pueden considerar otras pruebas, como la CT, especialmente para personas que padecen de una enfermedad en etapa más avanzada.

También es importante que los sobrevivientes de cáncer de la piel tipo melanoma se autoexaminen periódicamente. Usted debe consultar a su médico si encuentra una nueva protuberancia o cambio en su piel. También debe reportar cualquier síntoma nuevo que persista (por ejemplo, dolor, tos, cansancio, pérdida del apetito). El melanoma puede volver tanto como en diez año, o en raras ocasiones, en más de diez años después del primer tratamiento.

Los pacientes con melanoma en etapa IV, cuyo cáncer ha sido extirpado completamente o desapareció después del tratamiento, por lo general tienen el mismo programa de seguimiento que para los pacientes con melanomas más gruesos (remítase a la información anterior).  Los pacientes con melanoma persistente en etapa IV tienen un programa de seguimiento basado en su situación específica.

Una persona que ha tenido un melanoma puede estar aún en riesgo de contraer otro melanoma o un tipo de cáncer de la piel que no sea un melanoma. Los pacientes curados de un melanoma deben continuar examinándose la piel cada mes para detectar nuevos tumores cancerosos y deben evitar la exposición al sol.


Consultas con un nuevo doctor

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:
  • Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al alta que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su casa.
  • Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
  • Si recibió quimioterapia, una lista de sus medicamentos, las dosis y cuándo se tomaron.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento.


Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted tomaba mucho alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo. 

Ahora no es el momento de sentirse culpable. Sin embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar trabajando en los asuntos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que resulten más difíciles para usted. Por ejemplo, si está pensando en dejar de fumar y necesita ayuda, llame al programa para abandonar el tabaco Quitline® de la Sociedad Americana del Cáncer al teléfono 1-800-227-2345.

Dieta y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma rutinaria. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energético.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de estar activas físicamente.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activo cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted está muy cansado, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando se sienta cansado. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando ellas estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar (Si desea más información sobre el cansancio, consulte el folleto “Cansancio y anemia asociados con el cáncer - Guías de tratamiento para pacientes”).

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre usted mismo.

Además, nosotros sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en una actividad física de moderada a vigorosa, más allá de las actividades usuales, por lo menos 30 minutos durante cinco o más días a la semana; 45 a 60 minutos de actividad física intencional es preferible. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.


Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas formas: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.


¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia. 

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer. 

En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales. En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.



¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento del melanoma?

En muchos centros médicos alrededor del mundo actualmente se están realizando investigaciones sobre las causas, la prevención y el tratamiento de cáncer de la piel tipo melanoma.

Causas y prevención

Luz solar y radiación ultravioleta (UV)

Estudios recientes sugieren que puede haber dos formas generales de que la exposición a la luz ultravioleta contribuye a un melanoma (aunque es probable que haya algo de superposición entre estas dos formas).

La primera consiste en exposición a la luz solar durante la niñez y adolescencia. Las personas con melanoma a menudo tienen un historial temprano de quemadura solar, aunque esto no es necesariamente así. Esta exposición temprana al sol inicia un cambio en las células de la piel (melanocitos) que pudiera convertirse en melanoma al pasar el tiempo. Los médicos que sostienen esta idea, creen que esto podría ayudar a explicar los melanomas que ocurren en las piernas y el torso, áreas que no están generalmente tan expuestas al sol durante la edad adulta.

El segundo tipo de melanoma ocurre en los brazos, el cuello y la cara. Estas áreas están muy expuestas al sol, particularmente en el caso de los hombres. Las cabinas bronceadoras pudieran contribuir también a que estos melanomas se originen.

Educación pública

La mayoría de los cánceres de la piel pueden prevenirse. Las estrategias de prevención y detección temprana pueden lograr la mayor reducción del número de casos de cáncer de la piel, aliviar el dolor y disminuir el número de muertes debido a esta enfermedad. Esto implica instruir al público, especialmente a los padres, acerca de los factores de riesgo del cáncer de la piel. Es importante que los profesionales de la salud y los sobrevivientes de esta enfermedad les recuerden a las demás personas el peligro que representa la exposición excesiva a los rayos solares, así como lo fácil que puede ser protegerse la piel de la radiación ultravioleta.

El melanoma debe detectarse tempranamente, cuando hay mayores probabilidades de ser curado completamente. Los autoexámenes mensuales y el estar atento a las señales de advertencia de los melanomas podría ser útil para detectar esta enfermedad en una etapa inicial curable.

La American Academy of Dermatology (AAD) financia cada año exámenes gratis de la piel en todo el país. La Sociedad Americana del Cáncer trabaja de cerca con la AAD para proveer voluntarios para la inscripción, coordinación y esfuerzos educativos relacionados con esos exámenes gratuitos. Busque información localmente sobre estos exámenes o llame a la AAD para obtener más información, El número de teléfono y el sitio Web de esta institución aparecen en la sección "Recursos adicionales".

Un lema que se popularizó en Australia ahora es usado en los Estados Unidos por la Sociedad Americana del Cáncer como mensaje para la prevención del cáncer de la piel.  "¡Ponte, úntate, colócate y atavíate!" ("Slip! Slop! Slap! ... and Wrap") es una manera llamativa de recordar que debe ponerse una camisa, untarse bloqueador solar, colocarse un sombrero y usar lentes de sol cuando salga al exterior para proteger sus ojos y la piel sensible a su alrededor.


Investigaciones en el ADN del melanoma

En los últimos años, los científicos han alcanzado muchos adelantos en cuanto a la comprensión de cómo la luz ultravioleta daña el ADN y de la manera en que los cambios en el ADN hacen que las células normales de la piel se conviertan en células cancerosas.

También han descubierto que el daño al ADN que afecta a ciertos genes es importante, ya que da lugar a que los melanocitos se conviertan en un melanoma. A menudo este daño se debe a la exposición a la luz solar.

Por otra parte, algunas personas pueden heredar genes mutados (dañados) de sus padres. Por ejemplo, cambios en el gen CDKN2A (p16) causan que algunos melanomas sean hereditarios en ciertas familias. Las personas que tienen antecedentes familiares considerables de melanoma deben hablar con un asesor genético especializado en cáncer o con un médico que tenga experiencia en la genética del cáncer, a fin de hablar sobre los beneficios, las limitaciones y las posibles desventajas de esta prueba para determinar cambios en este gen.


Clasificación molecular por etapas

Los avances en las investigaciones del ADN también se están aplicando a la clasificación molecular por etapas. En la clasificación por etapas ordinaria, un ganglio linfático extirpado a un paciente se observa con un microscopio para ver si las células del melanoma se han propagado a dicho ganglio.

En la clasificación molecular por etapas, el ácido ribonucleico o RNA (una sustancia química relacionada con el ADN) se extrae de las células en el ganglio linfático. Ciertos tipos de RNA son elaborados por las células del melanoma, pero no por las células normales de los ganglios linfáticos. Una prueba compleja y de alta sensibilidad, llamada reacción en cadena de polimerasa de transcripción inversa (RT-PCR, por sus siglas en inglés) se utiliza para detectar estos tipos de RNA.

Algunos estudios preliminares han encontrado que esta prueba es más sensible que los exámenes microscópicos de rutina para detectar la propagación del melanoma a los ganglios linfáticos. Esta prueba también puede en el futuro ayudar a identificar a algunos pacientes que pudieran beneficiarse de un tratamiento adicional, como la inmunoterapia, después de la cirugía. Sin embargo, a algunos médicos les preocupa que esta prueba pueda conducir a resultados positivos falsos (la prueba es positiva aún cuando no hay cáncer en la muestra), lo cual puede causar recomendaciones de tratamiento innecesario para algunos pacientes. Por esta razón, el uso de esta prueba no se recomienda actualmente, pero se están realizando estudios de investigación para saber más sobre cómo los resultados deben influenciar la selección del tratamiento.


Tratamiento

Inmunoterapia

Este enfoque para el tratamiento del melanoma incluye varias estrategias para ayudar al sistema inmunitario del cuerpo a atacar las células del melanoma de manera más efectiva. Algunas formas de inmunoterapia, tal como las citocinas (interferón alfa y la interleucina-2) y la vacuna BCG ya se están utilizando para tratar algunos melanomas. Éstas actúan reforzando el sistema inmunitario en forma general.

Las vacunas experimentales contra el melanoma ayudan a “entrenar” al sistema inmunitario de una persona a combatir el melanoma en una manera más específica. A medida que los investigadores vayan aprendiendo sobre cómo funciona el sistema inmunitario, estos tratamientos inmunitarios deben ser más eficaces. Ésta es un área importante de investigación actual, aunque las vacunas de melanoma sólo están disponibles en este momento mediante estudios clínicos.

Además se están estudiando otras formas de inmunoterapia. Un reciente estudio, un tanto limitado, demostró que tratar a los pacientes con linfocitos infiltrantes de tumor (TILs), que son células del sistema inmunitario encontradas en los tumores, podría reducir el tamaño de los tumores de melanoma y posiblemente prolongar la vida. Otro estudio encontró que las células T (un tipo de glóbulo blanco), a las cuales se les cambió el patrón genético en el laboratorio, podrían causar que se reduzca el tamaño de los tumores en una pequeña fracción de pacientes. Actualmente se están realizando estudios adicionales de estos tratamientos.

Focalización molecular

Conforme los médicos han ido descubriendo algunas de las anomalías genéticas en las células de melanoma, éstos han comenzado a desarrollar medicamentos que atacan dichas anomalías.
Un ejemplo lo conforma un gen llamado BRAF, el cual es anormal en la mayoría de las células de melanoma. Se han estado desarrollando y estudiando varios medicamentos que atacan la actividad de este gen.

Otro blanco es la CTLA-4, una proteína que suprime normalmente la respuesta inmunitaria de las células T, lo que podría ayudar a las células del melanoma a sobrevivir.  Los medicamentos que contrarrestan la CTLA-4, tal como ipilimumab, están actualmente en la etapa final de estudios clínicos. Es posible que prueben ser más eficaces cuando se combinan con otros tratamientos, tal como inmunoterapia o quimioterapia. 

Alrededor de una tercera parte de ciertos tipos de melanomas presentan cambios en un gen llamado c-kit. A menudo, esto incluye melanomas que se originan en ciertas áreas:
  • En las palmas de las manos, las plantas de los piel o debajo de las uñas.
  • Dentro de la boca o en cualquier otra área mucosal.
  • En áreas que reciben exposición solar crónica.

Se sabe que algunos medicamentos que actualmente se usan para tratar otros cánceres, tal como imatinib (Gleevec), atacan las células con cambios en el c-kit. Actualmente se están realizando estudios clínicos para determinar si el imatinib y los medicamentos similares pueden ayudar a las personas con estos tipos de melanoma.

Además, varios medicamentos que atacan a otros genes o proteínas anormales se están estudian actualmente en estudios clínicos.

Terapia génica

Un enfoque nuevo que resulta prometedor para tratar el melanoma implica la adición de ciertos genes a las células cancerosas. Se puede usar la terapia génica para tratar de reemplazar algunos de los genes dañados en las células del melanoma, con el fin de agregar un gen que pueda bloquear la capacidad de las células del melanoma para producir ciertas proteínas, o para ayudar a reforzar la respuesta inmunológica contra ellas. Muchos investigadores consideran que la estrategia más avanzada es la tercera. En la actualidad se están llevando a cabo estudios clínicos de estos métodos de terapia génica.



Última revisión: 16-Jun.-2008
Última actualización completa: 16-Jun.-2008
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