¿Cómo
se tratan los cánceres de piel de células basales y de células
escamosas?
Esta
información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la
Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad
Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la
interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las
revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no
representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un
consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de
profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y
a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto
con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento
distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus
preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.
Los tratamientos que se describen en esta sección se aplican a la
queratosis actínica, al carcinoma de células escamosas, al carcinoma de
células basales y al carcinoma de células de Merkel. El linfoma de la
piel, el sarcoma de Kaposi y otros sarcomas se tratan de manera
diferente. Estos cánceres se discuten en documentos por separado de la
Sociedad Americana del Cáncer.
Esta sección comienza con comentarios generales sobre los tipos de
tratamiento usados para los cánceres de la piel de tipo no melanoma. Le
sigue información sobre las opciones de tratamiento convencional según
el tipo de cáncer de la piel.
Cirugía
Afortunadamente, la mayoría de los carcinomas de células basales y de
células escamosas pueden con frecuencia curarse por completo mediante
una cirugía relativamente menor, y algunas veces mediante medicamentos
administrados a la superficie de la piel. Existen muchos tipos
diferentes de cirugía para estos cánceres. El tipo de tratamiento
elegido depende del tamaño del cáncer, de la localización del mismo en
el cuerpo y del tipo específico de cáncer de la piel. En el caso de
ciertos cánceres de células escamosas con un alto riesgo de
propagación, a veces puede administrarse radiación o quimioterapia
después de la cirugía.
Escisión simple
Este procedimiento es similar a una biopsia escisional, aunque en este
caso el diagnóstico ya se conoce. Para este procedimiento, primero se
adormece la piel con anestesia local. Entonces, el tumor, junto con una
porción de la piel normal circundante, es extirpado con la ayuda de un
bisturí. La piel restante se sutura cuidadosamente, y queda una
cicatriz pequeña.
Electrodesecación y
curetaje
Este tratamiento extirpa el cáncer raspándolo con una cureta (un
instrumento largo y delgado con un borde raspante en el extremo), y
luego se trata el área donde estaba localizado el tumor con una aguja
eléctrica (electrodos) para destruir el resto de las células
cancerosas. A menudo, este proceso es repetido. La electrodesecación y
el curetaje constituyen un buen tratamiento para los tumores cancerosos
de células basales y de células escamosas. Este procedimiento deja
cicatriz.
Cirugía de Mohs (cirugía
controlada mediante microscopio)
Mediante la técnica de Mohs el cirujano elimina la capa de piel delgada
que el tumor puede haber invadido y luego observa la muestra bajo un
microscopio. Si se observan células cancerosas, se extirpan las capas
más profundas y se examinan hasta que no haya indicios de células
cancerosas en las muestras de piel. Este proceso es lento, pero permite
salvar más piel normal anexa al tumor, y crea una mejor estética
después de la cirugía. Esta técnica altamente especializada sólo debe
ser empleada por médicos capacitados en este tipo específico de cirugía.
Cirugía de ganglios
linfáticos
Si los ganglios linfáticos cercanos a un cáncer de la piel no melanoma
(especialmente a un carcinoma de células escamosas o de células de
Merkel) están aumentando de tamaño, los médicos deberán preocuparse
porque el cáncer pueda haberse extendido a dichos ganglios. Se le puede
hacer una biopsia a los ganglios (remítase a la sección ¿Cómo se
diagnostican los tipos de cáncer de la piel de células basales y de
células escamosas?) o extirparlos mediante una operación llamada
disección de ganglio linfático y observarlos con un microscopio para
determinar si hay signos de cáncer. Esta operación es más compleja que
la cirugía de la piel, y usualmente requiere anestesia general (usted
está dormido).
El linfedema, una complicación en la que se acumula exceso de líquido
en las piernas o los brazos, es un posible efecto secundario a largo
plazo de la disección de ganglio linfático. Los ganglios linfáticos en
la ingle o debajo del brazo normalmente ayudan a drenar el líquido de
las piernas y los brazos. Si se extirpan los ganglios linfáticos, puede
que el líquido se acumule resultando en la inflamación de dichas
extremidades. Las medias elásticas o mangas pueden ayudar a algunas
personas con este padecimiento. Para obtener más información, consulte
el documento Understanding
Lymphedema (For Cancers Other Than Breast Cancer) de la
Sociedad Americana del Cáncer.
Injertos de piel y
cirugía reconstructiva
Una vez extirpado un cáncer de la piel no melanoma de gran tamaño,
quizás no sea posible estirar la piel contigua lo suficiente como para
poder suturar los bordes de la herida. En estos casos, los injertos de
piel u otros procedimientos quirúrgicos reconstructivos pueden ayudar a
sanar la herida y reemplazar el tejido para restaurar la estética del
área afectada.
Otras
formas de terapia local
Algunos otros métodos se pueden emplear para tratar los cánceres de la
piel de células basales y de células escamosas que no se han propagado
a los ganglios linfáticos ni a otras partes del cuerpo. Algunos de
estos tratamientos son descritos como tipos de “cirugías”, ya que
destruyen un área específica del tejido de cuerpo. Sin embargo, estas
técnicas no conllevan el uso de bisturís o cortar la piel.
Criocirugía (crioterapia)
Este tratamiento conlleva aplicar nitrógeno líquido al tumor para
congelar y destruir las células anormales. Una vez que el tejido muerto
se descongela, pueden producirse ampollas y costras. La herida podrá
tardar uno o dos meses para sanar y dejará cicatriz. El área tratada
podrá quedar con un color más pálido después del tratamiento. A menudo,
la criocirugía se utiliza para condiciones precancerosas tales como la
queratosis actínica, así como para los carcinomas de células basales
pequeñas y de células escamosas.
Terapia fotodinámica
Este tratamiento involucra la administración de químicos al paciente
(ya sea sobre la piel, o inyectados en la sangre) que se acumulan en
las células del tumor durante el transcurso de varias horas o días, y
que hacen que las células sean sensibles a ciertos tipos o colores de
luz. Una fuente de luz entonces se enfoca en el tumor o tumores, lo que
causa que las células mueran. Un posible efecto secundario de la
terapia fotodinámica consiste en que puede hacer la piel de la persona
muy sensible a la luz por un período de tiempo. Por lo tanto,
se necesitan tomar precauciones para evitar quemaduras graves.
La terapia fotodinámica se puede usar para tratar los queratosis
actínicas. Sin embargo, su papel exacto en el tratamiento de los
cánceres de la piel no melanoma, si alguno, sigue por establecerse.
Quimioterapia tópica
La quimioterapia es un tratamiento con medicamentos que destruyen las
células cancerosas. El término quimioterapia tópica significa que el
medicamento contra el cáncer se coloca directamente en la piel
(usualmente en una crema o ungüento), en lugar de administrarse por vía
oral o inyectarse en una vena. El medicamento de uso más frecuente en
el tratamiento tópico de los cánceres de la piel de células basales y
de células escamosas es el fluorouracilo (también llamado 5-FU).
Cuando se aplica directamente en la piel en forma de crema, el
fluorouracilo llega a las células cancerosas cercanas a la superficie
de la piel, pero no a las que han penetrado profundamente, ni a las que
se han extendido a otros órganos. Por este motivo, el tratamiento con
fluorouracilo suele utilizarse solamente en condiciones precancerosas
tales como la queratosis actínica y para algunos cánceres de la piel
muy superficiales.
Debido a que sólo se aplica a la piel, el medicamento no se propaga por
todo el cuerpo. Por lo tanto, no causa los mismos efectos
secundarios que pueden ocurrir con la quimioterapia sistémica
(tratamiento que afecta a todo el cuerpo). Sin embargo, el tratamiento
puede ocasionar que la piel se ponga roja y sensible durante varias
semanas, lo que puede causar muchas molestias a algunas personas. Otros
medicamentos tópicos pueden usarse para ayudar a aliviar estos efectos
secundarios. El fluorouracilo también aumenta la sensibilidad de la
piel a la luz solar, de manera que las áreas tratadas deben protegerse
del sol durante varias semanas después del uso de esta crema para
evitar quemaduras.
Algunas veces se usa un gel que contiene el medicamento diclofenac para
tratar la queratosis actínica. Este medicamento pertenece a los
medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (NSAID, por sus siglas en
inglés), un grupo que incluye analgésicos como la aspirina y el
ibuprofén.
Modificadores de la
respuesta inmunitaria
Hay ciertos medicamentos que pueden causar una respuesta inmunitaria
sobre el cáncer que puede provocar su retroceso, o su reducción en
tamaño y desaparición.
El "imiquimod" es una crema que se puede aplicar a la queratosis
actínica y a algunos cánceres de células basales. No es un medicamento
de quimioterapia, sino que En lugar de esto, causa que el sistema
inmunitario del cuerpo reaccione a la lesión de la piel y cause su
destrucción.
El interferón es una versión artificial de una proteína del sistema
inmunitario que puede ser inyectada directamente al tumor para reforzar
la respuesta inmunitaria del cuerpo contra el cáncer. Puede usarse
cuando la cirugía no es posible, pero puede que no sea tan eficaz como
otros tratamientos.
Cirugía láser
Este enfoque relativamente reciente utiliza rayos láser para vaporizar
las células cancerosas. Algunas veces se usa en caso de carcinoma de
células escamosas in situ (que sólo afecta la epidermis) y en
carcinomas de células basales muy superficiales (aquellos que están
localizados cerca de la superficie de la piel). No sabemos todavía si
este tipo de tratamiento es tan eficaz como los métodos estándar de
tratamiento, y no es frecuentemente usado.
Radioterapia
La radioterapia utiliza rayos de alta energía (tales como los rayos X)
y partículas (tales como los fotones, electrones o protones) para
destruir las células cancerosas. La radioterapia externa enfoca la
radiación desde fuera del cuerpo sobre el tumor de la piel.
Si un tumor es muy grande, o está localizado en un área de la piel que
dificulte la cirugía, la radiación puede utilizarse como tratamiento
primario (principal), en lugar de la cirugía. La radioterapia primaria
resulta a menudo beneficiosa para aquellos pacientes mayores que,
debido a su precario estado de salud general, no pueden tolerar una
cirugía. La radioterapia puede curar un tumor canceroso de la piel no
melanoma de tamaño pequeño y retrasar el crecimiento de tumores
cancerosos más avanzados. La radiación también es útil en combinación
con otras terapias, particularmente en el caso de carcinoma de células
de Merkel.
En algunos casos, la radiación puede utilizarse después de la cirugía
como terapia adyuvante (adicional) para destruir cualquier depósito
pequeño de células cancerosas remanentes que pudieran no ser visibles
durante la cirugía. Esto disminuye el riesgo de recurrencia del cáncer
después de la cirugía. La radiación también puede utilizarse para
ayudar a tratar un cáncer de la piel no melanoma que se haya extendido
a los ganglios linfáticos o a otros órganos.
Entre los efectos secundarios de la radiación se encuentra la
irritación, el enrojecimiento y la sequedad de la piel. Con los
tratamientos más prolongados, estos efectos secundarios pudieran
empeorar. Al cabo de muchos años, pueden aparecer nuevos tumores
cancerosos de la piel en áreas tratadas anteriormente con radiación.
Por este motivo, no suele utilizarse la radiación para tratar el cáncer
de la piel en los jóvenes. No se recomienda el uso de radiación en
personas con ciertas condiciones hereditarias (tal como el síndrome de
nevo de células basales) ya que éstas pueden estar en un mayor riesgo
de los efectos cancerígenos de la radiación.
Quimioterapia
sistémica
La
quimioterapia sistémica usa medicamentos contra el cáncer que se
inyectan en una vena o se administran por la boca. Estos medicamentos
pasan a través del torrente sanguíneo a todas las partes del cuerpo. A
diferencia de la quimioterapia tópica, la quimioterapia sistémica puede
atacar las células cancerosas que se han propagado a los ganglios
linfáticos y otros órganos.
Para tratar un carcinoma de células escamosas o un carcinoma de células
de Merkel que se haya extendido a otros órganos, puede utilizarse uno o
más medicamentos quimioterapéuticos. Algunos de los medicamentos de
quimioterapia, tales como el cisplatino, la doxorrubicina, el
fluorouracilo (5-FU) y la mitomicina se administran por vía
intravenosa, usualmente una vez cada varias semanas. Estos medicamentos
a menudo pueden demorar la propagación de estos cánceres y aliviar
algunos de los síntomas. En algunos casos, pueden reducir el
tamaño de los tumores lo suficiente como para emplear otros
tratamientos, tal como cirugía o radioterapia.
Los medicamentos de quimioterapia funcionan al atacar las células que
se están dividiendo rápidamente, razón por la cual funcionan contra las
células cancerosas. Sin embargo, otras células en el cuerpo, tales como
aquellas en la médula ósea, el revestimiento de la boca y los
intestinos, así como los folículos pilosos, también se dividen
frecuentemente. También estas células son probablemente afectadas por
la quimioterapia, lo que ocasiona efectos secundarios.
Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis
de los medicamentos administrados, así como de la duración del tiempo
que se administran. Estos efectos secundarios pudieran incluir:
- Caída del cabello.
- Llagas en la boca.
- Pérdida de apetito.
- Náusea y vómito.
- Baja resistencia a las infecciones (debido a bajos niveles
de glóbulos blancos en la sangre).
- Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados
(debido al bajo nivel de plaquetas).
- Cansancio (debido al bajo nivel de glóbulos rojos).
Estos efectos secundarios son usualmente temporales y desaparecen
después de finalizar el tratamiento.
Asegúrese de hablar con el equipo de profesionales de la salud que le
atiende sobre cualquier efecto secundario que tenga. Con frecuencia hay
formas para reducir estos efectos secundarios. Por ejemplo, se pueden
administrar medicamentos para ayudar a prevenir o reducir las náuseas y
los vómitos.
Estudios
clínicos
A partir del
momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que
necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes
es decidir cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso.
Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a
cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención
médica le mencionó alguno. Los estudios clínicos son una forma de tener
acceso a la atención más novedosa contra el cáncer, aunque no todos
serán adecuados para toda la gente.
A continuación se presenta una breve descripción de lo que son los
estudios clínicos. Hablar con su equipo de atención médica, familiares
y amigos puede ayudarle a tomar la opción de tratamiento más adecuada
para usted.
¿Qué son los estudios
clínicos?
Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas
que se realizan con pacientes. Estos estudios determinan la seguridad o
eficacia de un tratamiento, o bien, puede que prueben nuevas formas de
diagnosticar o prevenir una enfermedad. Los estudios clínicos suelen
derivar en muchos avances en la prevención, diagnóstico y tratamiento
contra el cáncer.
Propósito de los estudios
clínicos
Los estudios clínicos se llevan a cabo en pacientes para hacer un
seguimiento más profundo sobre tratamientos o procedimientos nuevos que
parecen ser prometedores. Un estudio clínico sólo se realiza cuando
existe una buena razón para pensar que un tratamiento, examen o
procedimiento bajo estudio puede ser mejor que el empleado actualmente.
A menudo, los tratamientos bajo estudio ofrecen beneficios reales y
puede que en el futuro se conviertan en el tratamiento convencional.
Los estudios clínicos pueden concentrarse en muchos aspectos, entre
ellos:
- Nuevos usos de medicamentos que ya han sido aprobados por
la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration
o FDA por sus siglas en inglés) de EE.UU.
- Nuevos medicamentos que aún no han sido aprobados por la
FDA.
- Tratamientos sin medicamento (como la radioterapia).
- Procedimientos médicos (como algún tipo de cirugía).
- Hierbas y vitaminas.
- Herramientas para mejorar las formas en que se usan los
medicamentos o las pruebas de diagnóstico.
- Medicinas o procedimientos para aliviar los síntomas o
calidad de vida.
- Combinaciones de tratamientos y procedimientos.
Los investigadores realizan estudios sobre nuevos tratamientos para
tratar de responder a las siguientes preguntas:
- ¿Es útil el tratamiento?
- ¿Cuál es la mejor forma de administrar el tratamiento?
- ¿Funciona mejor que otros tratamientos que ya se encuentran
disponibles?
- ¿Qué efectos secundarios causa el tratamiento?
- ¿Surgen menos o más efectos secundarios que con el
tratamiento convencional actual?
- ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
- ¿En qué pacientes hay más probabilidades de que el
tratamiento sea útil?
Fases de los estudios
clínicos
Existen cuatro fases en los estudios clínicos, los cuales se clasifican
en las fases I, II, III y IV. A manera de ejemplo, se utilizará la
prueba de un nuevo medicamento como tratamiento contra el cáncer para
ilustrar cada una de las fases.
Estudios clínicos en fase
I: el propósito de un estudio en fase I es determinar la
mejor forma de administrar a los pacientes un tratamiento nuevo de
manera segura. El equipo de atención contra el cáncer observa
cuidadosamente a los pacientes en busca de efectos secundarios nocivos.
Para los pacientes en estudios en fase I, el medicamento ya ha sido
probado en estudios de laboratorio y con animales, pero no se sabe por
completo los efectos secundarios en humanos. Los doctores comienzan
administrando dosis muy reducidas del medicamento a los primeros
pacientes, y aumentan gradualmente la dosis en grupos subsiguientes de
pacientes, hasta que surjan los efectos secundarios, o bien, hasta que
se observe el efecto de alivio deseado. Los doctores esperan poder
ayudar a los pacientes, pero el propósito principal de un estudio en
fase I es probar la seguridad del medicamento.
Los estudios clínicos en fase I se realizan por lo general sobre
pequeños grupos de personas con diferentes tipos de cáncer que no
respondieron al tratamiento convencional, o cuyo cáncer les regresó
(recurrencia) tras el tratamiento. Si se determina que un medicamento
es relativamente seguro en la fase I, éste podrá ser probado en la fase
II del estudio clínico.
Estudios clínicos de fase
II: estos estudios están diseñados para ver si el
medicamento es eficaz. Se administra a los pacientes la mejor dosis de
acuerdo a como se haya determinado en la fase I del estudio. Luego son
observados cuidadosamente para ver el efecto que surta sobre el cáncer.
Los miembros del equipo de atención del cáncer también estudiarán si
hay efectos secundarios.
Los estudios en fase II a menudo se llevan a cabo en un grupo mayor de
pacientes con un tipo específico de cáncer que no respondió al
tratamiento convencional. Si se determina que un medicamento es eficaz
en la fase II, éste podrá ser probado en la fase III del estudio
clínico.
Estudios clínicos de fase
III: los estudios en esta fase involucran un gran número
de pacientes, generalmente aquéllos que recientemente han sido
diagnosticados con un tipo específico de cáncer. Puede que en algunos
estudios clínicos en fase III se admitan miles de pacientes.
Por lo general estos estudios son aleatorios, esto significa que los
pacientes son asignados a uno de dos (o más) grupos al azar. Un grupo
(el grupo de control) recibe el tratamiento convencional más aceptado.
Otro grupo (o más de un grupo) recibe el tratamiento que se está
estudiando. A todos los pacientes que participan en un estudio en fase
III se les observa muy de cerca. El estudio se suspende antes de su
finalización si los efectos secundarios del nuevo tratamiento son muy
graves, o si alguno de los grupos presenta resultados mucho mejores que
los demás.
Comúnmente, se requiere que los estudios clínicos estén en la fase III
antes de que la FDA apruebe un tratamiento para su uso por la comunidad
en general.
Estudios clínicos en fase
IV: una vez que un medicamento ha sido aprobado por la FDA
y esté disponible para todos los pacientes, aún se sigue estudiando en
otros estudios clínicos (a veces referidos como estudios clínicos en
fase IV). De esta forma, es posible obtener más información sobre los
efectos secundarios a corto y largo plazo, al igual que su seguridad al
usarse en un gran número de pacientes con muchos tipos de enfermedades.
Los doctores además pueden descubrir qué tan bien funciona el
medicamento, y si podría ser útil al usarse de otras formas (como en
combinación con otros medicamentos).
¿Cómo será la experiencia
de participar en un estudio clínico?
Si usted está participando en un estudio clínico, contará con un equipo
de expertos que vigilará su progreso muy cuidadosamente. Dependiendo de
la fase del estudio clínico, puede que reciba más atención (como tener
más consultas médicas y pruebas de laboratorio) de la que recibiría con
un tratamiento externo o que no formara parte de un estudio clínico.
Los estudios clínicos están diseñados especialmente para prestarle
atención detalladamente.
No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna de las personas que
forman parte del estudio puede anticipar si el tratamiento funcionará o
exactamente qué efectos secundarios ocurrirán. Eso es lo que se
pretende descubrir con el estudio. Aunque muchos de los efectos
secundarios desaparecen con el tiempo, algunos pueden ser prolongados o
incluso poner en riesgo la vida. Sin embargo, tenga en cuenta que
incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios.
Puede que decida inscribirse en un estudio clínico tras haber
considerado muchos factores.
La decisión de participar
en un estudio clínico
Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con
preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios
clínicos. Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de
cualquier estudio clínico, pero ya sea que decida inscribirse o no, la
decisión es completamente de usted.
Los doctores y enfermeras le explicarán detalladamente el estudio,
mencionando los posibles riesgos y beneficios, y le darán un formulario
para que lo lea y firme. En éste se declara que usted entiende el
estudio clínico y que desea participar en él. Este proceso se conoce
como consentimiento informado. Aun después de haber leído y firmado el
formulario, y después de que el tratamiento haya comenzado, usted tiene
total libertad de abandonar el estudio en cualquier momento y por
cualquier motivo. Participar en un estudio clínico no le impide recibir
cualquier otra atención médica que pudiera necesitar.
Para más información sobre los estudios clínicos, consulte al equipo de
profesionales que atiende su cáncer. A continuación se presentan
algunas preguntas que usted pudiera hacer:
- ¿Hay algún estudio clínico en el que pudiera participar?
- ¿Cuál es el propósito del estudio?
- ¿Qué tipo de pruebas y tratamientos implica el estudio?
- ¿Qué hace este tratamiento? ¿Ha sido usado anteriormente?
- ¿Sabré cuál tratamiento recibiré?
- ¿Qué es probable que pase en mi caso con o sin este nuevo
tratamiento bajo investigación?
- ¿Qué otras alternativas tengo y cuáles son sus ventajas y
desventajas?
- ¿Cómo pudiera el estudio afectar mi vida diaria?
- ¿Qué efectos secundarios puedo esperar del estudio? ¿Pueden
controlarse los efectos secundarios?
- ¿Seré hospitalizado(a), y de ser el caso, con qué
frecuencia y por cuánto tiempo?
- ¿Me costará algo el estudio? ¿Será gratis el tratamiento o
alguna parte del mismo?
- Si resultara perjudicado(a) como consecuencia de la
investigación, ¿a qué tratamiento tendría derecho?
- ¿Qué tipo de cuidado de seguimiento a largo plazo incluye
el estudio?
- ¿Se ha utilizado el tratamiento contra otros tipos de
cáncer?
¿Cómo puedo saber más
sobre estudios clínicos que puedan ser adecuados para mí?
La Sociedad Americana del Cáncer ofrece servicios para los pacientes,
al igual que para sus familiares y amigos en los que se relacionan a
los pacientes con los estudios clínicos. Usted puede acceder a este
servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet
http://clinicaltrials.cancer.org.
Dependiendo de la información que proporcione sobre su tipo de cáncer y
la etapa del mismo, así como de tratamientos que haya recibido
previamente, este servicio podrá consolidar una lista de estudios
clínicos que correspondan con sus necesidades médicas. Este servicio
también le preguntará dónde vive y si tendría disposición de viajar o
de trasladarse al centro de tratamiento al que podría acudir.
También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales
llamando sin costo a la línea de servicio de información sobre cáncer
del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o
visitando el sitio en Internet del NCI sobre estudios clínicos:
www.cancer.gov/clinicaltrials.
Si desea aún más información sobre los estudios clínicos, la Sociedad
Americana del Cáncer tiene un documento llamado Estudios clínicos: lo que
necesita saber, el cual puede consultar en
nuestro sitio www.cancer.org o solicitar una copia impresa llamando al
1-800-227-2345.
Terapias
complementarias y alternativas
Cuando padece cáncer, es posible que escuche maneras de tratar esta
enfermedad o de aliviar los síntomas que sean diferentes al tratamiento
médico convencional (estándar). Estos tratamientos pueden incluir
vitaminas, hierbas y dietas especiales, o métodos como acupuntura y
masaje, entre muchos otros. Es probable que usted tenga muchas
preguntas acerca de estos tratamientos. A continuación se presentan
algunas de las preguntas que usted pudiera tener:
- ¿Cómo sé si un tratamiento no convencional es seguro?
- ¿Cómo sé si es eficaz?
- ¿Debo tratar uno o más de estos tratamientos?
- ¿Qué sabe o piensa mi médico sobre estos métodos? ¿Debo
indicarle al médico que estoy considerando tratarlos?
- ¿Causarán algún problema estos tratamientos con mi
tratamiento médico convencional?
- ¿Cuál es la diferencia entre los métodos "complementarios"
y los métodos "alternativos"?
- ¿Dónde puedo obtener más información sobre estos
tratamientos?
Los términos pueden ser
confusos
No todas las personas utilizan estos términos de la misma manera, por
lo que esto puede ser confuso. La Sociedad Americana del Cáncer utiliza
el término complementario
para referirse a medicinas o métodos que se usan junto con la
atención médica regular. La medicina alternativa se usa en lugar del
tratamiento médico convencional.
Métodos complementarios:
estos tratamientos, en su mayoría, no se presentan como curas para el
cáncer. Con más frecuencia, se usan para ayudarle a sentirse mejor.
Algunos métodos que pueden ser usados en una manera complementaria son
la meditación que reduce el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor
o el té de menta para aliviar la náusea, Existen muchos otros. Se sabe
que algunos de estos métodos son útiles, mientras otros no han sido
probados. Se ha demostrado que algunos no son útiles y se ha
descubierto que unos pocos son perjudiciales. Sin embargo, algunos de
estos médicos pueden contribuir a su bienestar y comodidad.
Existen muchos métodos complementarios que usted puede utilizar con
seguridad junto con su tratamiento médico para ayudar a aliviar los
síntomas o efectos secundarios, mitigar el dolor y disfrutar más de la
vida. Por ejemplo, algunas personas encuentran útil métodos como la
aromaterapia, la terapia de masajes, la meditación, o el yoga.
Tratamientos alternativos:
estos tratamientos alternativos se usan en lugar del cuidado médico
habitual. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido
probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos pueden incluso
ser peligrosos y algunas hasta pueden causar efectos secundarios que
atentan contra su vida. En la mayoría de los casos, el mayor peligro es
que usted puede perder la oportunidad de beneficiarse del tratamiento
convencional. Las interrupciones y retrasos en su tratamiento médico
convencional pueden dar al cáncer más tiempo y oportunidad de que
crezca.
Decidir sobre qué hacer
Es fácil darse cuenta por qué las personas con cáncer consideran los
métodos alternativos. Quieren hacer todo lo posible por combatir el
cáncer. Algunas veces los tratamientos convencionales, como la
quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar, o puede que ya no
funcionen.
Algunas personas implican que su método puede curar el cáncer sin
presentar graves efectos secundarios, y resulta normal querer creer
esto. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de los métodos
convencionales de tratamiento no han sido investigados y probados para
que sean eficaces en el tratamiento contra el cáncer.
Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que
considera sus opciones:
- Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que
esté considerando usar.
- Coteje la lista de "señales de advertencia" que se
presentan más adelante.
- Comuníquese con la Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 para aprender más sobre los métodos complementarios y
alternativos en general y conocer más sobre los métodos específicos que
usted está considerando.
Señales de advertencia
Usted puede utilizar las preguntas que se presentan a continuación para
identificar tratamientos o métodos que debe evitar. Un "sí" como
respuesta a cualquiera de estas preguntas debe representar una señal de
advertencia.
- ¿Promete el tratamiento una cura para todos o para la
mayoría de los tipos de cáncer?
- ¿Se le ha dicho que no utilice el tratamiento médico
convencional?
- ¿Es el tratamiento o medicamento un "secreto" que sólo
ciertas personas pueden revelar?
- ¿Requiere el tratamiento que usted viaje a otro país?
- ¿Atacan los promotores del tratamiento a la comunidad
médica y científica?
La decisión es suya
Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas.
Si usted está considerando usar un método complementario o alternativo,
asegúrese de informarse sobre el método y consulte con su médico al
respecto. Al contar con información fidedigna y el apoyo del equipo de
profesionales que atiende su salud, usted podría utilizar con seguridad
los métodos que le pueden ayudar mientras evita aquellos que podrían
ser perjudiciales.
Tratamiento
del carcinoma de células
basales
El
carcinoma de células basales pocas veces se propaga a otras partes del
cuerpo, aunque puede invadir los tejidos cercaos si no es tratado.
Existen varios métodos que se pueden utilizar para extirpar o destruir
estos cánceres. La opción depende de varios factores, tal como el
tamaño del tumor y su localización, así como la edad, la salud general
y las preferencias de paciente.
Todos los métodos de tratamiento que se incluyen a continuación pueden
ser eficaces. Las tasas de recurrencia varían de aproximadamente 1%
para la cirugía Mohs hasta 10% para los otros, pero esto depende del
tamaño del tumor. Los tumores pequeños tienen menos probabilidad de
recurrir que los tumores más grandes.
Electrodesecación y
curetaje
Éste es el tratamiento utilizado con frecuencia contra los carcinomas
de células basales con tumores de menos de 1 centímetro de ancho (poco
menos de 1/2 de pulgada).
Escisión simple
Se utiliza a menudo para extirpar los carcinomas de células basales,
junto con un margen de piel normal.
Cirugía de Mohs
Esta cirugía tiene la mejor tasa de curación para el carcinoma de
células basales. Resulta especialmente útil en el tratamiento de
tumores grandes, tumores en los que los bordes no están bien definidos,
tumores en ciertas localizaciones críticas (tal como en o cerca de la
nariz, los ojos, las orejas, la frente, el cuero cabelludo, los dedos,
y el área genital), y aquellos que han regresado después de otros
tratamientos. Sin embargo, esta cirugía es más compleja y más costosa
que otros métodos.
Radioterapia
La radioterapia es una buena opción en el tratamiento de pacientes de
mayor edad, y para tumores que comprometen los párpados, la nariz o las
áreas de las orejas que resultan difíciles de tratar quirúrgicamente.
Modificadores de la
respuesta inmunitaria, terapia fotodinámica o quimioterapia tópica
Algunas veces estos tratamientos son considerados como opciones para
tratar tumores muy superficiales (que no se han extendido a demasiada
profundidad debajo de la superficie de la piel). Es necesario llevar a
cabo un seguimiento minucioso, ya que estos tratamientos no destruyen
las células cancerosas que han penetrado profundamente debajo de la
superficie de la piel.
Criocirugía
La criocirugía puede usarse contra algunos carcinomas de células
basales pequeños, pero no se recomienda para tumores más grandes, ni
para tumores localizados en ciertas partes de la nariz, las orejas, los
párpados, el cuero cabelludo o las piernas.
Tratamiento
del carcinoma de
células escamosas
La
mayoría de los cánceres de células escamosas se encuentran y tratan en
una etapa temprana, cuando pueden ser extirpados y destruidos con
métodos de tratamiento local. En pocos casos, estos cánceres se pueden
propagar a los ganglios linfáticos o a lugares distantes, lo que
requiere de más tratamiento intensivo.
Para los cánceres pequeños de células escamosas, la tasa de recurrencia
es similar a la de los cánceres de células basales. Resulta más difícil
tratar los cánceres de células escamosas más grandes, y las tasas de
recurrencia para los casos agresivos de este cáncer pueden ser tan
altas como 50% para los tumores grandes y profundos.
Escisión simple
La escisión simple se utiliza a menudo para tratar los carcinomas de
células escamosas.
Electrodesecación y
curetaje
La electrodesecación y curetaje algunas veces resulta beneficiosa para
el tratamiento de carcinomas de células escamosas pequeños, pero no se
recomienda para tumores más grandes.
Criocirugía
La criocirugía se utiliza en algunos casos de carcinoma de células
escamosas pero no se recomienda para tumores invasivos más grandes, ni
para tumores localizados en ciertas partes de la nariz, las orejas, los
párpados, el cuero cabelludo o las piernas.
Cirugía de Mohs
La cirugía de Mohs tiene la mejor tasa de curación. Resulta
especialmente beneficiosa en el tratamiento de carcinomas de células
escamosas mayores de 2 cm (alrededor de 4/5 de pulgada) de ancho o con
bordes pobremente definidos, para tumores que han reaparecido después
de otros tratamientos, para un cáncer que se está extendiendo a lo
largo de los nervios debajo de la piel y para un cáncer localizado en
ciertas áreas de la cara o del área genital.
Radioterapia
La radioterapia es una buena opción en el tratamiento para pacientes
mayores con tumores grandes, especialmente en áreas en las que se
dificulta la cirugía (los párpados, las orejas o la nariz).
Algunas veces se usa la radiación después de la cirugía (escisión
simple o resección de ganglio linfático) si no se extirpó todo el
cáncer (si los márgenes quirúrgicos fueron positivos), o si existe una
probabilidad de que algo de cáncer haya quedado. La radiación también
se usa para el tratamiento de los cánceres que han regresado después de
la cirugía y han crecido demasiado o han invadido profundamente tanto
como para ser extirpados quirúrgicamente.
Disección de un ganglio
linfático
La extirpación de los ganglios linfáticos regionales (cercanos) se
recomienda contra algunos carcinomas de células escamosas muy grandes o
profundamente invasivos, así como en aquellos casos en los que los
ganglios linfáticos se sienten aumentados de tamaño o duros al tacto.
Una vez extirpados los ganglios linfáticos, éstos se examinan con un
microscopio para ver si contienen células cancerosas.
Quimioterapia sistémica
La quimioterapia sistémica es una opción para aquellos pacientes con un
carcinoma de la piel de células escamosas que se ha extendido a los
ganglios linfáticos o a órganos distantes. En algunos casos, se puede
combinar con cirugía o radioterapia.
Tratamiento
de la queratosis actínica
A menudo, la queratosis actínica se trata debido a su potencial de
convertirse en cáncer de células escamosas. No obstante, debido a que
este riesgo es bajo, los tratamientos están generalmente dirigidos a
evitar las cicatrices u otras marcas que desfiguran tanto como sea
posible.
La queratosis actínica se trata comúnmente mediante criocirugía o con
fluorouracilo (5-FU) tópico. Estos tratamientos destruyen el área
afectada de la epidermis, que es la capa externa de la piel. Los vasos
sanguíneos y los vasos linfáticos, que pueden servir como transporte
para las células cancerosas a todo el cuerpo, no están presentes en
esta capa, así que el simplemente destruir las partes afectadas de la
epidermis usualmente cura la queratosis actínica.
Otras cremas tópicas, tal como imiquimod o diclofenac, u otros
tratamientos localizados (escisión por afeitado, electrodesecación y
curetaje, terapia fotodinámica) también se usan algunas veces.
Tratamiento
de la enfermedad de Bowen
La enfermedad de Bowen (carcinoma de células escamosas in situ) suele
tratarse mediante escisión simple. La electrodesecación y curetaje, la
radioterapia, el 5-FU tópico y la criocirugía son otras opciones. La
cirugía por láser o la terapia tópica pueden considerarse en
determinadas situaciones.
Tratamiento
del carcinoma de células
de Merkel
Los carcinomas de células de Merkel se tratan primero con una escisión
local amplia (extirpación del cáncer y de un amplio margen de piel
normal), o con la cirugía de Mohs.
Estos cánceres tienen una tendencia a propagarse a los ganglios
linfáticos o a sitios distantes. Debido a esto, incluso si los ganglios
linfáticos no parecen estar agrandados, muchos médicos recomiendan una
biopsia de ganglio centinela para saber si hay propagación del cáncer a
los ganglios linfáticos. Cuando es posible, esto se debe hacer antes de
la cirugía de la piel. Si se encuentra cáncer en el ganglio centinela,
usualmente se hace una resección de ganglios linfáticos. En cualquiera
de los casos, la radioterapia sobre el área afectada después de la
cirugía es a menudo usada para disminuir el riesgo de que el cáncer
regrese. Si se encuentra cáncer en muchos ganglios linfáticos, también
se puede recomendar quimioterapia adyuvante (adicional).
Si los ganglios linfáticos cercanos están agrandados al momento de
diagnosticar el cáncer, se puede hacer una biopsia por aspiración con
aguja fina para determinar si contienen cáncer. Si se encuentra cáncer,
las opciones de tratamiento incluyen una resección de ganglio
linfático, radioterapia al área, o una combinación de ambos. También se
puede considerar el tratamiento adyuvante con quimioterapia.
Para los cánceres que se han propagado o recurrido a lugares distantes,
se puede emplear cirugía, radioterapia, quimioterapia, o cierta
combinación de estos tratamientos. Estos tratamientos pueden aliviar
los síntomas o reducir temporalmente el tamaño de estos tumores, pero
en raras ocasiones, estos tratamientos pueden curar un carcinoma de
células de Merkel que se haya extendido más allá de la piel.
En general, la tasa de supervivencia a cinco años (el porcentaje de
pacientes que vive al menos cinco años después que se le diagnostica
cáncer) para el carcinoma de células de Merkel es aproximadamente 50%.
Información adicional sobre tratamiento
Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas
que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer
Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI)
son buenas fuentes de información.
La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales
en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los
doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas
guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).
El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a
través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web
(www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para el uso de los
profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están
disponibles en www.cancer.gov.
¿Qué debe
preguntarle a su médico acerca
de los tipos de cáncer de piel de células basales y de células
escamosas?
A medida que usted se enfrente al cáncer y su tratamiento, necesita
tener conversaciones sinceras y abiertas con su médico. Debe sentirse
en la libertad de preguntar cualquier cosa que le venga a la mente, sin
importar cuán insignificante parezca. Las enfermeras, los trabajadores
sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder
a muchas de sus preguntas. Estas son algunas preguntas que debe
considerar:
- ¿Qué tipo de cáncer de la piel tengo?
- ¿Pueden ustedes explicarme los diferentes tipos de cáncer
de la piel?
- ¿Se ha extendido mi cáncer por debajo de la piel? ¿Se ha
extendido a los ganglios linfáticos o a otros órganos?
- ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento? ¿Qué recomienda?
¿Por qué?
- ¿Estaré bien si el cáncer sólo se extirpa, sin recibir
tratamiento de seguimiento?
- ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios que debo
esperar?
- ¿Me quedará alguna cicatriz después del tratamiento?
- ¿Qué probabilidades hay de que mi cáncer regrese con las
opciones de tratamiento que hemos discutido? ¿Qué haríamos si eso
sucediera?
- ¿Qué debo hacer para estar listo para el tratamiento?
- ¿Cuál es la expectativa de supervivencia esperada en base a
cómo se ve mi cáncer?
- ¿Cuáles son mis probabilidades de padecer de otro cáncer de
la piel?
- ¿Debo tomar precauciones especiales para evitar la
exposición al sol? ¿Cuáles son los pasos más importantes que tengo que
seguir para protegerme del sol?
- ¿Está alguno de mis familiares en riesgo de tener cáncer de
la piel? ¿Qué debo decirles que hagan? ¿Debo decirle al médico de mis
hijos que se me ha diagnosticado un cáncer de la piel?
Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que
usted desee hacer. Por ejemplo, es posible que usted quiera más
información acerca de los períodos de recuperación, de manera que pueda
preparar su plan para sus actividades laborales. También es posible que
requiera información acerca de segundas opiniones o con respecto a los
estudios clínicos para los que pueda resultar elegible.
¿Qué sucede
después del tratamiento de los tipos de cáncer de piel de células
basales y de
células escamosas?
Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo.
Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún
resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo
que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común
entre las personas que han tenido cáncer.
Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia
recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto
aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer
aprenden a vivir con la incertidumbre.
Atención de seguimiento (cuidados
posteriores)
Después de finalizar el tratamiento, su médico probablemente
recomendará que usted examine su piel una vez al mes y que se proteja
del sol. También puede pedirles a sus amigos y familiares que le
busquen nuevas lesiones en aquellas áreas difíciles de ver.
En caso de que el cáncer regrese, es más probable que lo haga durante
los primeros cinco años tras haber recibido el tratamiento. Además,
toda persona que haya tenido un cáncer de la piel tiene un riesgo mayor
de padecer de otro en una parte diferente del cuerpo.
Usted debe someterse a exámenes de seguimiento según lo indique su
médico. Su programa de visitas de seguimiento dependerá del tipo de
cáncer que tuvo y de otros factores. Es posible que médicos diferentes
recomienden programas distintos. Para los cánceres de células basales,
las visitas a menudo se recomiendan aproximadamente cada seis meses por
los primeros cinco años, seguido de visitas cada año. Después de los
cánceres de células escamosas, por lo general, las visitas son más
frecuentes (a menudo cada tres a seis meses por los primeros años) y
luego visitas con menos frecuencia.
Durante estas visitas de seguimiento, su médico preguntará si tiene
síntomas y hará exámenes físicos para determinar si hay signos de
recurrencia o de nuevos cánceres de la piel. Para los cánceres de mayor
riesgo, tal como aquellos que han alcanzado a los ganglios linfáticos,
el médico puede que también ordene estudios por imágenes (por ejemplo,
CT o radiografías).
La atención de seguimiento también es necesaria para verificar efectos
secundarios potenciales de ciertos tratamientos. Éste es el momento de
hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como
hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener. Casi todos los
tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden
durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser
permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer
sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para
que le puedan ayudar a tratarlo.
Consultas con un nuevo doctor
En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es
posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Esto puede
deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se
cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de
doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su
nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento.
Asegúrese de que usted tenga disponible lo siguiente:
- Una copia del informe de patología de cualquier biopsia o
cirugía.
- Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
- Si se le admitió en el hospital, una copia del resumen al
alta que los médicos tienen que preparar cuando envían al paciente a su
casa.
- Si recibió radioterapia, un resumen del tipo y dosis de
radiación, así como el momento y el lugar en donde se administró.
- Si recibió quimioterapia, una lista de sus medicamentos,
las dosis y cuándo se tomaron.
También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere
pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad.
Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del
tratamiento.
Cambios en el estilo de vida que debe
considerar durante y después del
tratamiento
El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar
agotamiento
emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos
cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado
general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este
proceso durante el tratamiento del cáncer.
Tome decisiones saludables
Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que
tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables?
Quizás usted tomaba mucho alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o
fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no
expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones
estresantes le afectaran por mucho tiempo.
Ahora no es el momento de sentirse culpable. Sin embargo, usted puede
comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el
resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más
saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación
que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha
cambiado la vida como es el tener cáncer.
Usted puede comenzar trabajando en los asuntos que más le preocupan.
Obtenga ayuda en aquéllos que resulten más difíciles para usted. Por
ejemplo, si está pensando en dejar de fumar y necesita ayuda, llame al
programa para abandonar el tabaco Quitline® de la Sociedad Americana
del Cáncer al teléfono 1-800-227-2345.
Dieta y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede
ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por
ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La
náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito
por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado,
algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que
también puede ser frustrante.
Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los
alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga
lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos
problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo.
Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera un
nutricionista, un experto en nutrición que le puede sugerir ideas sobre
cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento.
Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a
tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más
normal.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento
consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se
sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples,
como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de
comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma
alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de
limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de
carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs),
mortadela y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por
completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas
por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma rutinaria. La
combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a
mantener un peso saludable y hacerle sentir más energético.
Descanso, cansancio,
trabajo y ejercicio
El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están
recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de
cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el
descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo
después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de
estar activas físicamente.
Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el
cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un
programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten
mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.
Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el
tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado
físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede
ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus
músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión
que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.
Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación
personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no
podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega
tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita,
pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias
cortas.
Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los
ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego,
trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios
para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se
integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo
adicional de apoyo que necesita para mantenerse activo cuando el
entusiasmo simplemente no exista.
Sin embargo, si usted está muy cansado, necesitará balancear la
actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando se sienta
cansado. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse
hacer esto cuando ellas estaban acostumbradas a trabajar todo el día o
a asumir las responsabilidades del hogar (Si desea más información
sobre el cansancio, consulte el folleto “Cansancio y anemia asociados
con el cáncer - Guías de tratamiento para pacientes”).
El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
- Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
- Fortalece sus músculos.
- Reduce el cansancio.
- Reduce la ansiedad y la depresión.
- En general, le hace sentir más feliz.
- Le hace sentir mejor sobre usted mismo.
Además, nosotros sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la
prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer
recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención
del cáncer que los adultos participen en una actividad física de
moderada a vigorosa, más allá de las actividades usuales, por lo menos
30 minutos durante cinco o más días a la semana; 45 a 60 minutos de
actividad física intencional es preferible. A los niños y a los
adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas
durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.
Su salud emocional
Una vez que finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta
abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Es
posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal
punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.
Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia
muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual
que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la
relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también
pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más
saludable y acude menos al doctor, consultará con menos frecuencia a su
equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas
personas.
Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted
necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo.
El apoyo puede provenir de muchas formas: familia, amigos, grupos de
apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u
orientadores individuales.
Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer
pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted
depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten
seguras en grupos de apoyo con personas similares que están
experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras
personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en
una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando
directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que
sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar
a dónde acudir con sus inquietudes.
La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es
necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo.
Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que
no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier
otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro
quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al
1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de
apoyo apropiado.
Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí
puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios
saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como
emocionalmente.
¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es
eficaz?
Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si
regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que
pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de
los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y
hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido
varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado,
con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a
todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el
posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles
desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos
secundarios del tratamiento.
Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas
personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el
tiempo limitado que les queda.
Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los
tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces,
probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el
cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted
necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que
continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o
supervivencia.
Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto
como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que
más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor
puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted
considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia
o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las
probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted
necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.
Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté
lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el
tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el
dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento "paliativo".
El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se
espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su
calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para
controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para
tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada
para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los
huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para
ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción
intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento
para tratar de curar el cáncer.
En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se
ofrece en las residencias (hospicios) de enfermos crónicos terminales.
En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es
posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran
atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan
en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no
significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados
por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que
el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y
sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.
También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza
de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo
esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y
amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En
cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en
este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más
importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que
usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.
¿Qué hay de
nuevo en las investigaciones y el tratamiento de los cánceres de piel
de células basales y de células escamosas?
En muchos centros médicos de todo el mundo actualmente se
están realizando investigaciones sobre las causas, la prevención y el
tratamiento del cáncer de la piel no melanoma.
Investigaciones básicas sobre el cáncer
de la piel
En los últimos años, los científicos han alcanzado muchos adelantos en
cuanto a la comprensión de cómo la luz ultravioleta daña el ADN y de la
manera en que los cambios en el ADN hacen que las células normales de
la piel se conviertan en células cancerosas. Los investigadores
trabajan continuamente para aplicar esta nueva información a nuevas
estrategias en el tratamiento del cáncer de la piel.
Educación pública
La mayoría de los cánceres de la piel pueden prevenirse. Las
estrategias preventivas pueden lograr una mayor reducción del número de
casos de cáncer de la piel, aliviar el dolor y disminuir el número de
muertes debido a esta enfermedad. Esto significa educar al público
acerca de los factores de riesgo, la prevención y la detección del
cáncer de la piel. Es importante que los profesionales de la salud y
los sobrevivientes de esta enfermedad les recuerden a las demás
personas el peligro que representa la exposición excesiva sin
protección a los rayos solares, así como lo fácil que puede ser
protegerse la piel de la radiación ultravioleta.
La American Academy of Dermatology (AAD) financia cada año exámenes
gratis de la piel en todo el país. Muchas oficinas de la Sociedad
Americana del Cáncer colaboran estrechamente con la AAD aportando
voluntarios para las actividades de registro, coordinación e
instrucción relacionadas con estos exámenes gratis. Busque información
localmente sobre estos exámenes o llame a la AAD para obtener más
información, El número de teléfono y la dirección de Internet de esta
institución aparecen en la sección "Recursos adicionales" de este
documento.
Prevención de los cánceres de la piel
genital
Los cánceres de células escamosas que comienzan en la región genital
representan casi la mitad de las muertes causadas por cánceres de los
queratinocitos. Al menos algunos de estos cánceres pueden estar
asociados con infecciones con ciertos tipos de virus del papiloma
humano (VPH), el cual se puede propagar mediante el contacto sexual.
En los últimos años, se han creado vacunas que pueden ayudar a proteger
contra la infección de algunos tipos de VPH. La intención principal de
las vacunas ha sido reducir el riesgo de cáncer del cuello uterino,
aunque también puede que disminuyan el riesgo de una persona de otros
cánceres que pueden estar asociados con el VPH. Sin embargo, esto no se
podrá confirmar sino hasta que transcurran muchos años, pues las
vacunas sólo han estado disponibles por poco
tiempo.
Quimioprevención
La quimioprevención es un área de investigación activa que conlleva el
uso de medicamentos para prevenir que se formen los cánceres. Es más
probable que sea más eficaz en las personas con un alto riesgo de
cánceres de la piel (especialmente cánceres de células escamosas), tal
como aquellas con un antecedente previo de cáncer de la piel o aquellas
que han recibido un trasplante de órgano, en lugar de personas en un
riesgo promedio de cáncer de la piel.
Hasta el momento, los retinoides son los medicamentos que se han
estudiado ampliamente, los cuales están asociados con la vitamina
A. Sin embargo, aunque han mostrado ser algo promisorios,
estos medicamentos pueden causar efectos secundarios, incluyendo el
potencial de ocasionar defectos de nacimiento. Por esta razón, no se
usan ampliamente en este momento, excepto en algunas personas con un
riesgo muy alto. Se están realizando estudios adicionales sobre los
retinoides. Otros componentes que se han estado analizando para reducir
el riesgo de cáncer de la piel incluyen el “eflornithine” y ciertos
antioxidantes, incluyendo los extractos de té verde.
Tratamiento
Tratamientos locales
Los tratamientos locales que se usan actualmente son exitosos para la
vasta mayoría de los cánceres de la piel no melanoma. Aun incluso en
algunos cánceres pequeños puede ser difícil de tratarlos si se
encuentran en ciertas áreas. Las formas más nuevas de tratamiento no
quirúrgico, tal como crema imiquimod, terapia fotodinámica, moduladores
de la respuesta inmunitaria, y cirugía láser pueden ayudar a reducir la
cicatrización y otros posibles efectos secundarios del tratamiento.
Actualmente se están realizando estudios para determinar la mejor
manera para utilizar estos tratamientos, y para tratar de mejorar la
eficacia de los mismos.
Tratamiento de una enfermedad en etapa avanzada
Mientras que la mayoría de los cánceres de la piel son detectados en
una etapa razonablemente temprana, algunos puede que se propaguen a
otras partes del cuerpo. Estos cánceres a menudo pueden ser difíciles
de tratar con las terapias actuales, tal como radiación y
quimioterapia.
Varios estudios están probando medicamentos dirigidos recientes para
los cánceres avanzados de células escamosas. Las células de estos
cánceres a menudo tienen demasiado de una proteína llamada EGFR en sus
superficies, lo que les puede ayudar a crecer. Los medicamentos que
atacan a esta proteína, tal como cetuximab (Erbitux) y gefitinib
(Iressa) actualmente se están probando en estudios clínicos. Para los
cánceres de la piel en etapa avanzada, también se está estudiando un
medicamento, conocido como desatinib (Sprycel), que ataca las
diferentes proteínas celulares.
Última
revisión:
20-Jun.-2008
Última actualización completa: 20-Jun.-2008
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