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Tratamiento
Metástasis en los huesos

En esta sección del Centro de Recursos contra el Cáncer encontrará las respuestas a sus preguntas acerca de estos temas: En esta sección:
tratamiento
preguntas a su médico
después del tratamiento
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¿Cómo se trata la metástasis en los huesos?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.


Las opciones de tratamiento para las personas con metástasis en los huesos dependen de muchos factores:
  • Qué clase de cáncer primario tiene usted.
  • A qué huesos (y a cuántos) el cáncer se propagó.
  • Si cualquier hueso se ha debilitado o fracturado.
  • Qué tratamientos ha recibido anteriormente.
  • Su condición de salud general.

También se considerarán otros factores, tales como las características de las células cancerosas (en el caso del cáncer de seno, por ejemplo, si éstas contienen receptores de estrógeno).

La mayoría de los médicos creen que el tratamiento más importante contra las metástasis a los huesos es el que va dirigido al cáncer. Esto se hace generalmente con terapias sistémicas. Las terapias sistémicas entran al torrente sanguíneo y pueden llegar a las células cancerosas que se han propagado por todo el cuerpo. Las terapias sistémicas incluyen la quimioterapia o las terapias hormonales que se toman por la boca o se inyectan. También hay medicamentos llamados bifosfonatos que pueden ayudar a fortalecer los huesos enfermos y a prevenir fracturas. Los bifosfonatos se usan junto con la quimioterapia o la terapia hormonal contra la metástasis en los huesos. Estos tratamientos se describen con más detalles a continuación. Otra forma de tratamiento sistémico es un tipo de medicamento llamado un radiofármaco. Este tipo de medicamento se puede utilizar para administrar al mismo tiempo radiación a muchos huesos. Si los tratamientos sistémicos funcionan, los síntomas de las metástasis en los huesos desaparecerán y es probable que no surjan nuevos síntomas pronto.

Además, se pueden tratar los problemas en los huesos al atender el hueso que contiene cáncer. A menudo, esto se hace usando tratamientos locales, los cuales son dirigidos a una sola área.  Los tratamientos locales, tales como la radioterapia, pueden aliviar el dolor en el hueso al destruir el cáncer. Algunas veces, un hueso pudiera lucir como si estuviera próximo a fracturarse. Para prevenir esto, su médico puede recomendar una cirugía que conlleve reforzar el hueso mediante la colocación de una varilla delgada de acero u otra clase de soporte de metal Algunas veces, el médico inyecta pegamento para que el hueso esté más estable.  Es mucho más fácil prevenir que un hueso lesionado se fracture que tratar de repararlo una vez se haya fracturado.


Tratamientos sistémicos

Esta sección comienza con una descripción de los tipos de tratamientos sistémicos que se utilizan en pacientes con tumores cancerosos metastásicos. Para obtener información detallada acerca del tratamiento del cáncer metastásico, según el lugar donde se haya iniciado el tumor, consulte por favor nuestra información sobre ese tipo de cáncer. La información sobre el cáncer metastásico se incluirá en las secciones correspondientes al tratamiento del cáncer avanzado, el cáncer en etapa IV o el cáncer recurrente.

La segunda parte de esta sección contiene información que se concentra solo en el tratamiento de las metástasis a los huesos.


Quimioterapia

La quimioterapia usa medicamentos contra el cáncer que usualmente se inyectan en una vena o se administran por la boca. Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo, y pueden llegar al cáncer que se ha propagado. La quimioterapia se utiliza como tratamiento principal para muchos tipos de cánceres metastásicos, incluyendo cáncer de testículo, de ovario, de colon y algunos cánceres de seno. A menudo, la quimioterapia puede reducir el tamaño de los tumores, lo que puede reducir el dolor y ayudarle a sentirse mejor. Algunas veces se utiliza con tratamientos locales, tal como radiación.

Los medicamentos de quimioterapia destruyen las células cancerosas, pero también dañan algunas células normales, lo que puede causar algunos efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de medicamentos que se usen, la cantidad que se administre y la duración del tratamiento. Algunos efectos secundarios comunes de la quimioterapia incluyen:
  • Náusea y vómito.
  • Pérdida de apetito.
  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.

La quimioterapia puede dañar las células productoras de sangre de su médula ósea, lo que puede causar un bajo recuento de células sanguíneas. Esto puede ocasionar:
  • Mayores probabilidades de infección (causado por la escasez de glóbulos blancos).
  • Problemas con sangrado o aparición de hematomas (causado por una escasez de plaquetas en la sangre).
  • Debilidad o cansancio (causado por los bajos niveles de glóbulos rojos, lo que se conoce como anemia).

La mayoría de los efectos secundarios desaparecen cuando cesa el tratamiento. Existen maneras que su médico puede ayudarle a prevenir o controlar muchos de los efectos secundarios temporales de la quimioterapia. Por ejemplo, pueden administrarse medicamentos para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos (estos medicamentos se llaman antieméticos). Para más información sobre la quimioterapia, por favor remítase al documento "Quimioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.


Terapia hormonal

Los estrógenos son hormonas producidas por los ovarios que promueven el crecimiento de algunos tumores cancerosos del seno, particularmente de aquellos en que las pruebas pueden detectar receptores de estrógeno. Igualmente, los andrógenos (como la testosterona que es producida por los testículos), promueven el crecimiento de la mayoría de los tumores cancerosos de la próstata. Una de las principales maneras para tratar el cáncer de seno y de próstata consiste en detener estas hormonas. Existen varios tipos de tratamientos que bloquean las hormonas.

Una estrategia de tratamiento hormonal consiste en extirpar los órganos que producen las hormonas. En una mujer con cáncer de seno, la extirpación de los ovarios reduce los niveles de estrógeno. Los hombres con cáncer de próstata pueden ser tratados mediante la extirpación de los testículos para reducir los niveles de testosterona.

Es más común administrar medicamentos que eviten la producción de las hormonas. Este es un método común de terapia hormonal para combatir el cáncer de próstata. A los hombres se les puede administrar medicamentos tal como la hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH), la cual bloquea la producción de testosterona. Se pueden administrar los mismos medicamentos en mujeres con cáncer de seno para detener la producción de estrógeno por parte de los ovarios. Después de la menopausia, los ovarios dejan de producir estas hormonas, pero una pequeña cantidad de estrógeno sigue produciéndose en el tejido adiposo. Los medicamentos llamados inhibidores de la aromatasa pueden detener la producción de este estrógeno.

Otro método consiste en evitar que las hormonas afecten las células cancerosas. Por ejemplo, a los hombres con cáncer de próstata se les puede administrar antiandrógenos que bloquean los efectos hormonales masculinos en las células. Para los hombres con cáncer de seno, los antiestrogénicos como el tamoxifeno bloquean los efectos de estrógeno en los cánceres de seno.

Los efectos secundarios dependen del tipo de tratamiento hormonal que se use. El efecto secundario más común son los sofocos repentinos de calor (bochornos). El tratamiento hormonal de cáncer de próstata puede causar anemia, aumento de peso y pérdida del deseo sexual. El tamoxifeno causa un riesgo aumentado en coágulos sanguíneos y cáncer uterino.


Inmunoterapia

La inmunoterapia es una terapia sistémica que ayuda al sistema inmunitario del paciente a reconocer y destruir las células cancerosas con más eficacia. Existen diversos tipos de inmunoterapia que se utilizan para tratar a los pacientes con cáncer metastásico, incluyendo las citocinas, los anticuerpos monoclonales y las vacunas antitumorales. Algunos de éstos se han estado utilizando por algún tiempo, pero otros siguen siendo experimentales. Estos tratamientos se discuten detalladamente en nuestros documentos sobre inmunoterapia. También se discuten en la información sobre cada tipo de cáncer para el cual este método se utiliza. Si desea más información al respecto, consulte el documento "Inmunoterapia" de la Sociedad Americana del Cáncer o el documento sobre el tipo de cáncer que le interesa para saber si las inmunoterapias se utilizan para tratarlo.


Radiofármacos

Los radiofármacos son un grupo de medicamentos que tiene elementos radioactivos. Estos medicamentos se inyectan a través de una vena y se asientan en las partes del hueso que tienen cáncer. La radiación que liberan destruye las células cancerosas y alivia algo del dolor causado por la metástasis ósea. Algunos de los radiofármacos que se usan con más frecuencia son el estroncio 89 (Metastron) y el samario 153 (Quadramet). Otros radiofármacos, como el renio -186, el renio 188, y el tin-117, también se están estudiando.

Los radiofármacos no se usan para tratar la etapa temprana, cáncer localizado (cáncer que no se ha propagado), o para metástasis a otros órganos del cuerpo. Sólo se usan para el cáncer que se ha propagado de otra localización a los huesos.

Si el cáncer se ha extendido a numerosos huesos, este método con radiofármacos es mucho mejor para tratar de dirigir la radiación externa a cada hueso afectado. En algunos casos, se pueden combinar los radiofármacos con la radiación de rayos externos dirigida a las metástasis óseas más dolorosas (remítase a la sección “Radioterapia” que aparece a continuación). En comparación con la radiación de rayos externos, los radiofármacos tienen la ventaja se ser administrados en una sola dosis. Este único tratamiento puede reducir el dolor hasta por un año. El tratamiento se puede repetir cuando el dolor regresa, aunque usualmente el dolor no reducirá por tanto tiempo como se redujo con el primer tratamiento.

Los radiofármacos son más eficaces cuando las metástasis son osteoblásticas. Osteoblástica significa que el cáncer ha estimulado las células óseas (osteoblastos) para formar nuevas áreas de hueso. Estas áreas aparecen densas (blancas) en las radiografías (contrario a las lesiones osteolíticas, las cuales aparecen como áreas oscuras u orificios en los huesos). Las metástasis osteoblásticas ocurren con más frecuencia en el cáncer de próstata que se ha propagado a los huesos. Se encuentran con menos frecuencia en el cáncer del seno que se ha propagado a los huesos e incluso con menos frecuencia en la mayoría de los otros cánceres.

El efecto secundario principal de este tratamiento consiste en un recuento más bajo de células sanguíneas (principalmente glóbulos blancos y plaquetas). Esto puede aumentar el riesgo de infecciones o sangrado. Esto es un problema mayor si sus recuentos ya estaban bajos antes de recibir los radiofármacos Otro posible efecto secundario es la llamada “reacción de llamarada”, en la que el dolor empeora por un corto periodo de tiempo antes de aliviarse.


Bifosfonatos

Los bifosfonatos son un grupo de medicamentos que se utilizan a menudo para tratar la osteoporosis, un padecimiento común que debilita los huesos. Los bifosfonatos también han probado ser útiles para tratar a pacientes cuyo cáncer se ha propagado a los huesos. Dentro de esta categoría se encuentran medicamentos tales como alendronato (Fosamax®), etidronato (Didronel®), ibandronato (Boniva®), zoledronato (Zometa®), pamidronato (Aredia®) y otros. Los bifosfonatos también se usan para tratar a pacientes con mieloma múltiple, un cáncer que se origina en la médula ósea y que debilita los huesos.

Los bifosfonatos pueden ayudar con cáncer que se propagó a los huesos en más de una manera:
  • Reduce el dolor de huesos.
  • Retarda el daño óseo causado por el cáncer.
  • Reduce los altos niveles de calcio en la sangre (hipercalcemia).
  • Reduce el riesgo de fracturas.

Los bifosfonatos tienden a funcionar mejor cuando las radiografías muestran que el cáncer metastásico parece estar adelgazando y debilitando el hueso (metástasis osteolíticas). No son tan eficaces para el tratamiento de metástasis osteoblásticas (esclerosis), donde los huesos se vuelven más densos.

Algunos bifosfonatos se administran por boca, pero la mayoría de los bifosfonatos utilizados como tratamiento para metástasis en los huesos se administra por vena, usualmente cada tres a cuatro semanas. El zoledronato (Zometa®) es el medicamento que se usa con más frecuencia. Además, el pamidronato se utiliza comúnmente para tratar las metástasis en los huesos. En comparación con el pamidronato, el zoledronato tiene una ventaja, ya que la infusión de éste se puede hacer más rápidamente. Los estudios también han sugerido que el zoledranato puede reducir el riesgo de fractura algo mejor que el pamidronato.  Con el pamidronato parece haber una menor probabilidad de osteonecrosis en la mandíbula, un efecto secundario que es grave, pero que presenta en pocas ocasiones (discutido anteriormente).

En los estudios clínicos se ha reportado que los efectos secundarios más comunes de los bifosfonatos son cansancio, fiebre, náusea, vómito, anemia (bajos niveles de glóbulos rojos) y dolor a los huesos o las articulaciones. Sin embargo, otros medicamentos o el cáncer por sí solo también pueden causar muchos de esos efectos. Los bifosfonatos también pueden causar dolores en las articulaciones parecidos a los que provoca la artritis, así como dolores musculares.  A menudo, este dolor puede aliviarse o evitarse con un analgésico ligero. Estos medicamentos pueden reducir los niveles de calcio.  Por lo tanto, se le puede administrar a alguien que ya tiene bajos niveles de calcio. Puede que las personas que presentan una función renal deficiente no puedan tomar un bifosfonato. 

Para el 2003, los médicos comenzaron a informar un efecto secundario muy angustiante de daño al hueso de la mandíbula en los pacientes que recibían bifosfonatos. A este efecto secundario se le llama osteonecrosis de la mandíbula (ONJ). Los pacientes notan dolor u otros síntomas en la mandíbula, y los médicos que los examinan encuentran que parte del hueso de la mandíbula superior o inferior ha muerto. Esto puede causar la pérdida de dientes, infección y hueso expuesto en esa área. Además, pueden presentarse infecciones en el hueso de la mandíbula. La osteonecrosis puede causar dolor, inflamación o adormecimiento de la mandíbula; pérdida de las encías; pérdida de dientes; y otros problemas.  Una vez comienza, puede ser muy difícil curar la osteonecrosis.  Los médicos aún no están seguros por qué esto le ocurre a algunas personas y no a todas, y desconocen la mejor manera para tratarla. El primer paso es detener el bifosfonato. Otros tratamientos pueden incluir antibióticos y enjuagues bucales antibacterianos. Si nada de esto surte efecto, se puede hacer una cirugía. La cirugía de la mandíbula o la extracción de un diente mientras se recibe un bifosfonato parecen aumentar el riesgo de ONJ. Por esa razón, muchos oncólogos recomiendan que los pacientes acudan a una revisión dental y que cualquier problema de dientes o de la mandíbula sea tratado antes de comenzar a tomar los bifosfonatos.

Si usted está recibiendo un medicamento de bifosfonato, mantenga un buen cuidado de su boca mediante el uso de hilo dental, el cepillado de los dientes, y exámenes dentales regularmente. Si usted utiliza dentaduras, asegúrese que le queden bien ajustadas. Esta clase de atención dental cuidadosa antes y durante el tratamiento con bifosfonatos puede reducir el riesgo de esta difícil condición. Asegúrese de informar a su dentista sobre cualquier medicamento que esté recibiendo. Una vez usted haya comenzado el medicamento, es importante que trate rápidamente cualquier infección de las encías o los dientes. Evite la cirugía de la mandíbula o extracción de dientes. Tenga en cuenta que los empastes dentales, los procedimientos del conducto radicular y las coronas no parecen causar osteonecrosis. Si presenta cualquier problema con su boca o dientes, avísele inmediatamente al equipo de profesionales que atiende su cáncer.



Tratamientos locales


Radioterapia

La radioterapia utiliza partículas o rayos de alta energía para destruir las células cancerosas o para disminuir su crecimiento. La radioterapia puede emplearse para curar los tumores cancerosos primarios que no se hayan extendido demasiado desde su localización original. Sin embargo, cuando un cáncer se ha propagado en los huesos, el objetivo de la radiación es aliviar los síntomas. Si un hueso está tan débil que existe un riesgo inminente de fractura ósea, la radiación no la evitará. En este caso, el hueso tiene que ser estabilizado con cirugía (remítase a la información que aparece más adelante). Si el hueso es tratado antes de que se vuelva muy débil, la radioterapia puede que ayude a prevenir posteriormente una fractura.

La forma más común de usar radiación para una metástasis en los huesos es emitiendo cuidadosamente un haz de radiación desde una máquina situada fuera del cuerpo. Esto se conoce como radioterapia con haces externos. A fin de reducir el riesgo de los efectos secundarios, los médicos determinan cuidadosamente la dosis exacta, y dirigen el rayo detenidamente para alcanzar el objetivo.

La radioterapia externa contra la metástasis en los huesos se puede administrar una sola vez en una gran dosis, o en cantidades más pequeñas por cinco a diez tratamientos que permiten una dosis total mayor. La mayoría de los oncólogos de radiación (médicos especializados en radioterapia) prefieren administrar la radiación en varias sesiones. Ambas proveen el mismo grado de alivio al dolor. La ventaja de una sola dosis de tratamiento consiste en que cuesta menos y el paciente hace menos viajes para recibir el tratamiento. La ventaja de más tratamientos consiste en que menos pacientes necesitan nuevamente tratamiento porque el dolor ha regresado. Cuando se les pregunta, la mayoría de los pacientes prefieren una sola dosis de tratamiento.

Cada tratamiento de radiación externa dura sólo unos pocos minutos. Puede que la radiación externa sea una buena opción si usted tiene una o dos metástasis que están causando síntomas. Sin embargo, si usted tiene muchas metástasis dispersas por el cuerpo, el tratamiento es más difícil. En raros casos, algunos pacientes se pueden beneficiar de la radioterapia a toda la mitad superior o inferior de su cuerpo. La otra mitad del cuerpo se puede tratar varias semanas después.

Para más información sobre la radioterapia, solicite nuestro documento “Radioterapia: una guía para los pacientes y su familiares”.


Técnicas de ablación

A la colocación de una aguja o una sonda directamente en un tumor y el uso de calor, frío, o un químico para destruirlo se le llama ablación. Un tipo común de ablación, la ablación por radiofrecuencia (RFA) utiliza una aguja que transporta corriente eléctrica. La aguja se coloca dentro del tumor. Se puede utilizar una CT para asegurar que la aguja está en el lugar correcto. La corriente eléctrica que se administra por la aguja destruye el tumor. Por lo general, la RFA se hace mientras el paciente está anestesiado (dormido profundamente).

En otro tipo de ablación, llamada crioablación, se utiliza la sonda que se insertó en el tumor para congelarlo, lo que destruye las células cancerosas.  Otros métodos utilizan calor (termoterapia intersticial inducida por láser) o alcohol para destruir las células. Una vez se destruye el tejido canceroso, se puede llenar el defecto en el hueso con un cemento óseo (discutido más adelante).


Cirugía

Aunque la cirugía para extirpar un tumor primario del hueso (que se haya originado en el hueso) a menudo se lleva a cabo para tratar y curar el cáncer, el objetivo de tratar quirúrgicamente una metástasis a los huesos consiste en aliviar los síntomas. Las metástasis óseas pueden debilitar los huesos y dar lugar a fracturas que tienden a no sanar bien. En una operación se pueden colocar tornillos, varillas, alfileres, placas, armazones u otros dispositivos para estabilizar el hueso y ayudar a prevenir fracturas. Si el hueso ya está fracturado, la cirugía puede a menudo aliviar rápidamente el dolor y ayudar a la persona a regresar a sus actividades habituales.

Algunas veces una persona no puede someterse a cirugía debido a su mal estado de salud general, otras complicaciones de cáncer u otros efectos secundarios de otros tratamientos. Si los médicos no pueden reforzar quirúrgicamente un hueso que tiene metástasis, un yeso o tablilla puede ayudar a estabilizarlo para reducir el dolor de manera que usted no tenga que permanecer en cama.


Cemento óseo

Una opción para algunas personas consiste en inyecciones de un cemento o pegamento óseo de rápida acción llamado polimetilmetacrilato o PMMA para fortalecer y estabilizar un hueso. Cuando el pegamento se inyecta en un hueso vertebral se le llama vertebroplastía o kifoplastía.  Esto ayuda a aliviar el dolor en alrededor de tres de cuatro personas. También se puede usar un método como éste en los huesos largos. Cuando se inyecta el pegamento para fortalecer los huesos que no sean los de la columna vertebral, se le llama cementoplastía. Algunas veces, el pegamento se usa junto con la cirugía, la radiación, la ablación por radiofrecuencia, u otro tratamiento, dependiendo de la situación médica de la persona. Una persona con compresión de la médula espinal (próxima sección), una infección o una salud desfavorable puede que no tolere bien este tratamiento.


Cuando el cáncer amenaza con paralizar, esto es una urgencia

Algunas veces el cáncer se propagará aun hueso de la columna vertebral. El cáncer puede crecer lo suficiente como para presionar la médula espinal, lo que causa que ésta se comprima. Esto puede aparecer de maneras diferentes:
  • Dolor de espalda (el dolor puede pasar a una o a ambas piernas).
  • Adormecimiento en las piernas o el abdomen.
  • Debilidad en las piernas o dificultad para moverlas.
  • Incontinencia (orinar o defecar inesperadamente) o problemas al orinar.

 Si usted nota síntomas como éste, llame inmediatamente a su médico o acuda a la sala de urgencia. Si esto no es tratado inmediatamente, puede causar parálisis de por vida. Si el cáncer está comenzando a presionar la médula espinal, se puede tratar con radiación junto con un tipo de medicamento llamados corticosteroides. Algunas veces se necesita cirugía para aliviar la presión en la médula espinal. Esto puede prevenir la parálisis, así como ayudar a aliviar el dolor.

Después de la cirugía, a menudo se administran tratamientos de radiación. Un estudio encontró que la cirugía inmediata seguida de radiación puede ser el mejor tratamiento cuando la médula espinal ya está comprimida. Aquellas personas que han recibido radiación después de haber sido sometidos a cirugía tenían una probabilidad mayor de poder caminar y funcionar mejor que aquellas que sólo recibieron radiación. Puede que las personas con un cáncer muy avanzado u otros graves problemas de salud no puedan someterse a esta clase de cirugía.



Medicinas contra el dolor para metástasis en los huesos

Existen muchas maneras de aliviar el dolor causado por metástasis en los huesos. Algunos tratamientos que destruyen las células cancerosas (quimioterapia o radioterapia), retrasan su crecimiento (terapia hormonal) o reducen el daño al hueso (bifosfonatos). Aun así, estos tratamientos no pueden aliviar inmediatamente el dolor o hacer que desaparezca por completo. Si su tratamiento no alivia su dolor, infórmeselo inmediatamente a su médico o enfermera. No tema usar medicamentos u otros tratamientos, inclusive terapias complementarias que le ayuden a aliviar el dolor. Un alivio eficaz del dolor ayudará a que se sienta mejor. Le facilitará enfocarse en las cosas que le hacen sentir feliz y que son importantes en su vida.

El medicamento por vía oral es la manera más común de tratar el dolor. Con frecuencia se usan dos o más medicamentos juntos. Puede que su doctor comience con medicamentos tales como acetaminofeno (Tylenol®) o medicamentos antiinflamatorios no esteroidales, como ibuprofeno (Motrin®). Estos medicamentos pueden ser muy útiles en el tratamiento del dolor en los huesos. Si estas medicamentos no le ayudan, probablemente recibirá un opioide (una medicina contra el dolor relacionada con morfina). Los opioides que se utilizan comúnmente son codeína, hidrocodona, morfina u oxicodona. La codeína y la hidrocodona se consideran opioides "leves", mientras que la morfina y la oxicodona son más fuertes. Los opioides se consideran los mejores medicamentos para ayudar a controlar el dolor de los pacientes con cáncer.

Muchas personas no están dispuestas a tomar opioides porque les preocupa la adicción. Cuando se administran según se indica para controlar el dolor, la adicción a estos medicamentos ocurre en pocas ocasiones.  Además, pudiera preocuparle que las medicinas pudieran hacerle sentir soñoliento y que esto pudiera afectar sus actividades habituales. En realidad, la somnolencia se alivia con el pasar del tiempo, y la ausencia de dolor puede ayudarle a enfocarse en lo que es más importante para usted. Éstas son solo algunas de las razones por las que no debe dudar en pedir medicinas contra el dolor.

Si usted tiene dolor y le han prescrito analgésicos contra el dolor, debe tomarlos regularmente. Es mejor prevenir el dolor que tratarlo una vez comenzado. Mantenga al equipo que atiende el cáncer informado sobre cómo las medicinas están funcionando, y si usted puede trasladarse bien y cuidarse a sí mismo. Si las medicinas no están surtiendo efecto, el equipo que atiende el cáncer debe tratar otras maneras de controlar su dolor. Para más información sobre el control del dolor, por favor remítase al documento "Control del dolor: una guía para las personas con cáncer y para su familia”.



Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, o tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su doctor si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo de Servicio de Información sobre Cáncer del Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237) o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico, No obstante, si califica para un estudio clínico, es usted quien decide inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en nuestro documento Estudios clínicos: lo que necesita saber, el cual puede leer en nuestro sitio Web o puede solicitar a través de nuestro número de teléfono gratuito.



Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura y masaje, entre otros.


¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia de estos tratamientos no han sido probadas en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierde la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento.


Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:
  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay alguno "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?

  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.

  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.


La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.



Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN redacta las guías de tratamiento del cáncer para los médicos con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. La NCCN no cuenta con guías específicas para las metástasis a los huesos. Sin embargo, las metástasis a los huesos se discuten como parte de varias guías en otros tipos de cáncer, y en algunas de las guías sobre la atención de apoyo. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.

 

¿Qué debe preguntarle a su médico sobre la metástasis en los huesos?

Es importante que usted tenga conversaciones francas y abiertas con su médico acerca de su estado de salud. Tanto el médico como el resto del equipo de atención del cáncer quieren responder todas sus preguntas. Por ejemplo, considere las siguientes:
  • ¿De qué opciones de tratamiento dispongo para aliviar el dolor en los huesos?
  • ¿De qué opciones de tratamiento dispongo para tratar o prevenir las fracturas óseas?
  • ¿Qué tratamientos me recomienda y por qué?
  • ¿El tratamiento que me recomienda tiene como objetivo curar el cáncer, prolongarme la vida, o bien aliviar o prevenir algunos de los síntomas del cáncer?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios que debo esperar del (de los) tratamiento(s) que me ha recomendado, y qué puedo hacer para reducir dichos efectos?
  • ¿Existen estudios clínicos en los que pueda participar?



¿Qué sucede después del tratamiento de la metástasis en los huesos?

Puede que a usted lo vea su oncólogo después del tratamiento para ayudar a determinar cuán bien funcionaron sus tratamientos y si será útil administrar tratamiento adicional. Es muy importante que le informe al médico inmediatamente si se presentan síntomas nuevos, para que se pueda dar tratamiento a las metástasis nuevas o a los efectos secundarios. Un diagnóstico rápido de alguna metástasis nueva puede significar que el tratamiento funcionará mejor. Estos exámenes de seguimiento también pueden detectar los efectos secundarios del tratamiento a corto y largo plazo. Las revisiones médicas incluyen una historia clínica (el médico formula preguntas sobre sus síntomas), un examen físico minucioso, radiografías si fuera necesario, y pruebas de laboratorio. Aunque los médicos cuentan con guías generales para el seguimiento de los cánceres metastásicos, el programa exacto de exámenes y pruebas depende de la clase de cáncer que usted tuvo y su situación médica general.

A menudo, el tratamiento puede ayudar a encoger las metástasis de los huesos y aliviar los síntomas. Sin embargo, por lo general, la metástasis a los huesos no es curable. En cierto momento, el tratamiento dirigido al cáncer podría no ser eficaz para muchas personas. No obstante, existen otros tratamientos que pueden aliviar sus síntomas y hacerle sentir mejor. El objetivo en ese momento es que usted esté tan cómodo como sea posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento paliativo.

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar estos síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad. El propósito principal es mejorar la calidad de vida del paciente. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer, tal como radioterapia para ayudar a aliviar el dolor de huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal o presión en los nervios. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer. Para más información, consulte nuestro documento “Cáncer avanzado”.

En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se ofrece en las residencias (hospicios). La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que pueden estar llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento le brinda la oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.


Otros factores a considerar

Durante y después del tratamiento es posible que usted pueda acelerar su recuperación y mejorar su calidad de vida si asume una función activa. Aprenda sobre los beneficios y desventajas de cada una de sus opciones de tratamiento y pregúntele al equipo de profesionales que atiende su cáncer en caso de que no entienda algo. Entérese cuáles son los efectos secundarios del tratamiento y manténgase alerta a ellos. Reporte rápidamente estos efectos a su equipo de atención del cáncer a fin de que tomen las medidas necesarias para aliviarlos o eliminarlos.

Recuerde que su cuerpo es tan único como su personalidad y sus huellas dactilares. Si usted entiende la etapa de su cáncer y aprende cuán bien funcionan sus opciones de tratamiento, esto puede ayudar a predecir los problemas de salud a los que pudiera enfrentarse, aunque nadie puede decir con exactitud cómo responderá al cáncer y su tratamiento.

Puede ser que usted tenga fortalezas especiales tales como una historia de alimentación y de actividad física excelente, una fuerte red de apoyo familiar o amistades íntimas.   Puede que usted tenga una vida que sea profundamente espiritual con oración, meditación u otras prácticas que le ayudan a lidiar con los altibajos durante la enfermedad. Todas estas fortalezas pueden hacer la diferencia en cómo responde al cáncer. De hecho, los científicos han descubierto que algunas personas que aprovecharon la oportunidad de participar en un grupo de apoyo social, tal como un grupo de apoyo del cáncer, tuvieron una mejor calidad de vida. También hay profesionales en servicios sociales, de salud mental y pastorales que pueden ayudarle a sobrellevar su enfermedad.

Si está recibiendo tratamiento para el cáncer, esté consciente de la batalla que se está librando en su cuerpo. Los tratamientos con radiación y la quimioterapia aumentan el cansancio causado por la enfermedad en sí. Descanse tanto como necesite para que se sienta mejor a medida que pasa el tiempo. Pregúntele al equipo de profesionales que le atiende si su cáncer o su tratamiento le podrían limitar su programa de ejercicios u otras actividades. De no ser así, averigüe qué tipo de ejercicio le sería más beneficioso.

El cáncer y su tratamiento representan un desafío grande en la vida que le afecta tanto a usted como a todas las personas que se preocupan por usted. Antes de llegar al punto en que se sienta abrumada, considere asistir a una reunión de un grupo de apoyo local. Hay muchos grupos que proveen apoyo emocional, amistad y comprensión. Su equipo de atención médica puede sugerirle otras organizaciones que pudieran ayudarle. Si necesita asistencia individual o que le envíen a un profesional de la salud mental, comuníquese con el departamento de servicios sociales de su hospital o llámenos al 1-800-227-2345 para comunicarse con consejeros o para obtener otros servicios.



¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento de la metástasis en los huesos?

A medida que los científicos adquieren más conocimientos acerca de la forma exacta en que las células cancerosas se desprenden de un tumor primario, se propagan a través de la circulación linfática y sanguínea y comienzan a crecer en una nueva localización, se aproximan más al objetivo de crear tratamientos que puedan prevenir las metástasis a los huesos.


Radiofármacos

Se están desarrollando nuevos medicamentos que tienen menos efectos secundarios, tal como daño a la médula ósea. El uso de radiofármacos está aumentando y los investigadores están estudiando nuevas formas de dirigir partículas radioactivas a las células cancerosas al adherirlas a anticuerpos o ciertas sustancias químicas.


Prueba de medicamentos conocidos para nuevos propósitos

En pruebas de laboratorio y modelos de animales, varios medicamentos conocidos que fueron diseñados para otros usos han mostrado cierta acción que pudiera ayudar a retrasar o prevenir las metástasis en los huesos. Algunos de estos medicamentos se han estado analizando en estudios clínicos, y aunque la mayoría no ha mostrado ser promisoria hasta el momento en estudios con humanos, otros medicamentos siguen bajo estudio.

Se han estado estudiando los bifosfonatos como una posible manera para prevenir las metástasis en los huesos en pacientes de alto riesgo, lo que es un nuevo uso para estos medicamentos. Además, los investigadores están aprendiendo más sobre cuándo comenzar los bifosfonatos y por cuanto tiempo usarlos, y cómo reducir sus riesgos de efectos secundarios. 


Nuevos medicamentos para prevenir y tratar las metástasis en los huesos

Una medicina llamada denosumab que se ha estado desarrollando para tratar la osteoporosis también se ha estado probando en varias clases de cáncer para determinar si retrasará el crecimiento de metástasis en los huesos. La compañía que lo desarrolla buscará probablemente la aprobación de la FDA para la osteoporosis a principios de 2009. Aún no se conocen los efectos del medicamento a largo plazo, pero los resultados de los estudios clínicos preliminares parecen ser promisorios.

Los investigadores también están aprendiendo que los osteclastos (las células que disuelven los huesos) y los osteoblastos (las células que ayudan a formar los huesos) contienen otras moléculas que pueden ser atacadas.  Se han estado probando algunos compuestos en modelos de animales.

Se están investigando medicamentos que bloquean la acción de las células cancerosas en los huesos. Sin embargo, el desarrollo de estos medicamentos no se vislumbra en un futuro inmediato   Las células cancerosas segregan químicos que hacen que los huesos se disuelvan. También existen compuestos que permiten que las células cancerosas se adhieran a los huesos y crezcan allí. Algunos de estos químicos ya han sido identificados. Se espera que se puedan producir nuevos medicamentos para bloquear estos químicos sin afectar la restauración del hueso normal.


Nuevas pruebas

Un tipo especial de PET para los huesos usa fluoruro radioactivo en vez de glucosa. El fluoruro es atraído a las metástasis óseas mejor que la glucosa. Esto es especialmente beneficioso con los dispositivos más nuevos que combinan una tomografía computarizada con una PET para mejorar aun más la localización del tumor.

Además, se han estado realizando estudios sobre los tipos de sustancias liberadas en el torrente sanguíneo cuando las células cancerosas comienzan a crecer en los huesos. Existe una probabilidad que en el futuro los médicos puedan conocer cuando el cáncer alcanza los huesos de manera que las metástasis puedan ser tratadas antes de causar un grave daño. Tal prueba pudiera también ser útil en determinar si el tratamiento para las metástasis en los huesos está funcionando.



Última revisión / cambio realizado:  24-Mar.-2009
Última actualización completa:  24-Mar.-2009
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