Cáncer de cuello uterino

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¿Qué es Cáncer de cuello uterino? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Cáncer de cuello uterino

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está compuesto por millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente para permitirle a la persona crecer. Una vez la persona llega a la adultez, la mayoría de las células sólo se dividen para reemplazar las células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Existen muchas clases de cáncer, pero todos ellos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

El crecimiento de las células cancerosas es diferente al crecimiento de las células normales. En lugar de morir, las células cancerosas continúan creciendo y forman nuevas células anormales. Además, las células cancerosas pueden invadir (crecer hacia) otros tejidos, algo que las células normales no pueden hacer. El crecimiento sin control y la invasión a otros tejidos es lo que hace que una célula sea cancerosa.

Las células se transforman en células cancerosas debido a un daño en el ADN. El ADN se encuentra en todas las células y dirige todas sus acciones. En una célula normal, cuando el ADN se afecta, la célula repara el daño o muere. Por el contrario, en las células cancerosas el ADN dañado no se repara, y la célula no muere como debería. En lugar de esto, la célula continúa produciendo nuevas células que el cuerpo no necesita. Todas estas nuevas células tendrán el mismo ADN dañado que tuvo la primera célula.

Las personas pueden heredar un ADN dañado, pero la mayor parte del ADN dañado es causado por errores que ocurren mientras la célula normal se está reproduciendo o por alguna otra cosa en nuestro ambiente. Algunas veces, la causa del daño al ADN es algo obvio, como fumar cigarrillos. A menudo, sin embargo no se encuentra una causa clara.

En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor. Algunos cánceres, como la leucemia, rara vez forman tumores. En lugar de formar un tumor, estas células cancerosas afectan la sangre y los órganos productores de sangre y circulan a través de otros tejidos en los cuales crecen.

Por otro lado, las células cancerosas a menudo se trasladan a otras partes del cuerpo donde comienzan a crecer y a formar nuevos tumores que reemplazan el tejido normal. Este proceso, llamado metástasis, ocurre cuando las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos de nuestro cuerpo.

Independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer, siempre recibe el nombre del lugar donde se originó. Por ejemplo, el cáncer de seno que se propagó al hígado sigue siendo cáncer de seno, y no cáncer de hígado. Asimismo, el cáncer de próstata que se propagó a los huesos es referido como cáncer de próstata metastásico, y no cáncer de huesos.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes. Crecen a tasas diferentes y responden a diferentes tratamientos. Por esta razón, las personas que padecen cáncer necesitan un tratamiento que sea específico a la clase particular del cáncer que les afecta.

No todos los tumores son cancerosos. A los tumores que no son cancerosos se les llama tumores benignos. Los tumores benignos pueden causar problemas, ya que pueden crecer mucho y ocasionar presión en los tejidos y órganos sanos. Sin embargo, estos tumores no pueden crecer (invadir) hacia otros tejidos. Debido a que no pueden invadir otros tejidos, tampoco se pueden propagar a otras partes del cuerpo (hacer metástasis). Estos tumores casi nunca ponen en riesgo la vida de una persona.

¿Qué es el cáncer de cuello uterino?

El cuello uterino es la parte inferior del útero (la matriz). A veces se le llama cuello del útero. El cuerpo del útero (parte superior) es el lugar donde se desarrolla un bebé. El cuello uterino conecta el cuerpo del útero con la vagina (el canal por donde nace el bebé). La parte del cuello uterino más cercana al cuerpo del útero se llama endocérvix. La parte próxima a la vagina, es el exocérvix (o ectocérvix). Los dos tipos principales de células que cubren el cuello del útero son las células escamosas (en el ectocérvix) y las células glandulares (en la endocérvix). El lugar donde estos dos tipos de células se unen se llama zona de transformación, donde se origina la mayoría de los cánceres de cuello uterino.

La mayoría de los cánceres de cuello uterino se originan en el revestimiento de las células del cuello uterino. Estas células no se tornan en cáncer de repente, sino que las células normales del cuello uterino primero se transforman gradualmente en cambios precancerosos, los cuales se convierten en cáncer. Los médicos usan varios términos para describir estos cambios precancerosos, incluyendo neoplasia intraepitelial cervical (CIN, por sus siglas en inglés), lesión intraepitelial escamosa (SIL) y displasia. Estos cambios se pueden detectar mediante la prueba de Papanicolaou y se pueden tratar para prevenir el desarrollo de cáncer (remítase a la sección “¿Se puede prevenir el cáncer de cuello uterino?”).

El cáncer de cuello uterino (también conocido como cáncer cervical), al igual que los cambios precancerosos, se clasifica de acuerdo con el aspecto que presenta bajo el microscopio. Existen dos tipos principales de cáncer de cuello uterino: el carcinoma de células escamosas y el adenocarcinoma. Aproximadamente un 80% a 90% de los cánceres de cuello uterino son carcinomas de células escamosas. Estos cánceres se originan en las células escamosas que cubren la superficie del exocérvix. Cuando se examina con un microscopio, este tipo de cáncer está compuesto por células parecidas a las células escamosas. Los carcinomas de células escamosas se originan con mayor frecuencia donde el exocérvix se une al endocérvix.

La mayoría de los cánceres cervicales restantes son adenocarcinomas. El adenocarcinoma se está tornando más común en las mujeres que nacieron durante los últimos 20 a 30 años. El adenocarcinoma cervical se origina a partir de las células de las glándulas productoras de mucosidad del endocérvix. Con menor frecuencia, el cáncer de cuello uterino tiene características tanto de los carcinomas de células escamosas como de los adenocarcinomas. Estos tumores se llaman carcinomas adenoescamosos o carcinomas mixtos.

Aunque los cánceres cervicales se originan de células con cambios precancerosos (precánceres), sólo algunas de las mujeres con precánceres de cuello uterino padecerán de cáncer. El cambio de precáncer cervical a cáncer cervical usualmente toma varios años, aunque puede ocurrir en menos de un año. En la mayoría de las mujeres, las células precancerosas desaparecerán sin tratamiento alguno. Aun así, en algunas mujeres los precánceres se convierten en cánceres verdaderos (invasivo). El tratamiento de todos los precánceres pueden prevenir casi todos los cánceres verdaderos. Los cambios precancerosos y los tipos específicos de tratamiento contra los cambios precancerosos se tratan en la sección "¿Se puede prevenir el cáncer de cuello uterino?"

Los cambios precancerosos se separan en diferentes categorías según la forma en que se ven las células del cuello uterino bajo el microscopio. Estas categorías se tratan en la sección titulada "¿Se puede prevenir el cáncer de cuello uterino?"

Aunque casi todos los cánceres de cuello uterino son carcinomas de células escamosas o adenocarcinomas, otros tipos de cáncer también se pueden desarrollar en el cuello uterino. Estos otros tipos, tal como melanoma, sarcoma y linfoma, ocurren con más frecuencia en otras partes del cuerpo. Este documento trata los tipos de cánceres de cuello uterino más comunes, y en adelante no se provee más información sobre estos tipos poco comunes.

¿Qué indican las estadísticas clave sobre el cáncer de cuello uterino?

En los Estados Unidos, los cálculos más reciente de la Sociedad Americana del Cáncer indican lo siguiente en cuanto al cáncer de cuello uterino para el 2010:

  • Alrededor de 12,200 nuevos casos de cáncer invasivo del cuello uterino serán diagnosticados.
  • Alrededor de 4,210 mujeres morirán de cáncer de cuello uterino.

Algunos investigadores calculan que el cáncer no invasivo del cuello uterino (carcinoma in situ) es alrededor de cuatro veces más común que el cáncer invasivo del cuello uterino.

El cáncer de cuello uterino fue en un tiempo una de las causas más comunes de muerte por cáncer en las mujeres que viven en este país. Luego, la tasa de mortalidad del cáncer de cuello uterino se redujo en 74% entre 1955 y 1992. La razón principal de este cambio fue el aumento en el uso de la prueba de Papanicolaou. Este procedimiento de detección puede encontrar cambios en el cuello uterino antes de que se origine un cáncer. Además, puede detectar el cáncer cervical temprano cuando está en la etapa más curable. La tasa de mortalidad del cáncer de cuello uterino continúa bajando a un ritmo de alrededor de un casi 4% al año.

Por otro lado, el cáncer de cuello uterino tiende a ocurrir en la mediana edad. La mayoría de los casos se encuentran en mujeres menores de 50 años, aunque resulta poco común en mujeres menores de 20 años. Muchas mujeres de edad avanzada no se dan cuenta que el riesgo de cáncer de cuello uterino aún existe a medida que envejecen. Casi 20% de las mujeres con cáncer de cuello uterino son diagnosticadas cuando tiene más de 65 años. Por esto es importante que las mujeres de edad avanzada se sigan haciendo las pruebas de Papanicolaou regularmente. Ve la sección “¿Se puede prevenir el cáncer de cuello uterino?” para más información específica sobre las recomendaciones vigentes de detección de la Sociedad Americana del Cáncer.

En los Estados Unidos, el cáncer de cuello uterino ocurre con más frecuencia en las mujeres hispanas; la tasa es más del doble en las mujeres hispanas que en las mujeres blancas no hispanas. Las mujeres negras padecen este cáncer alrededor de 50% más que las mujeres blancas no hispanas.

La tasa de supervivencia relativa a cinco años para las etapas más tempranas del cáncer invasivo del cuello uterino es de 92%. La tasa general (todas las etapas combinadas) de supervivencia a cinco años para el cáncer de cuello uterino es alrededor de 71%.

La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de cáncer. Las tasas de supervivencia a cinco años se usan para producir una manera convencional al hablar sobre el pronóstico. Por supuesto, muchas personas viven mucho más de cinco años. La supervivencia relativa a cinco años asume que algunas personas morirán de otras causas y compara la supervivencia observada con la esperada para las personas sin cáncer. Ésta es una manera más precisa de describir el pronóstico para las pacientes con un tipo y etapa particular de cáncer. Las tasas de supervivencia a cinco años se usan para crear una manera estándar de discutir el pronóstico o perspectiva de supervivencia.

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de cuello uterino?

Un factor de riesgo es aquel que aumenta las probabilidades de que padezca una enfermedad como lo es el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición a los rayos intensos del sol es un factor de riesgo para el cáncer de piel, el hábito de fumar es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer. No obstante, si se tiene uno, o hasta varios factores de riesgo, no necesariamente significa que se padecerá la enfermedad.

Varios factores de riesgo aumentan sus probabilidades de padecer cáncer de cuello uterino. Las mujeres sin estos factores de riesgo raramente contraen dicha enfermedad. Aunque estos factores de riesgo aumentan las probabilidades de padecer cáncer de cuello uterino, muchas mujeres que los tienen, no lo padecen. Cuando una mujer tiene cáncer de cuello uterino o cambios precancerosos, puede que no sea posible decir con seguridad que un factor de riesgo en particular haya sido la causa.

Al considerar estos factores de riesgo, es útil enfocarse en los que se pueden cambiar o evitar (tales como fumar o una infección con el virus del papiloma humano), en vez de enfocarse en los que no se pueden (tales como su edad y antecedentes familiares). Sin embargo, sigue siendo vital conocer los factores de riesgo que no se pueden cambiar ya que resulta aún más importante para las mujeres que tienen estos factores hacerse la prueba de Papanicolaou para detectar el cáncer de cuello uterino en las primeras etapas.

Los factores de riesgo del cáncer de cuello uterino incluyen:

Infección con el virus del papiloma humano

El factor de riesgo más importante para el cáncer de cuello uterino es la infección con el virus del papiloma humano (VPH o HPV, por sus siglas en inglés). El VPH es un grupo de más de 100 virus relacionados que pueden infectar las células que se encuentran en la superficie de la piel, los genitales, el ano, la boca y la garganta. Se les llama virus del papiloma debido a que algunos de ellos causan un tipo de crecimiento llamado papiloma. Los papilomas no son cánceres, y con más frecuencia se les llama verrugas. El VPH se transmite de una persona a otra durante el contacto con la piel. Se puede transmitir durante las relaciones sexuales, incluyendo coito vaginal, penetración anal, e incluso durante el sexo oral. No obstante, el VPH se puede propagar de persona a persona aunque no haya habido penetración. Todo lo que se requiere para la propagación del virus es el contacto de piel a piel con un área del cuerpo infectada por el VPH.

Los médicos creen que una mujer tiene que estar infectada con VPH antes de desarrollar cáncer de cuello uterino. A ciertos tipos de VPH se les llama tipos de VPH de alto riesgo debido a que a menudo son la causa del cáncer de cuello uterino. Estos tipos incluyen VPH 16, VPH 18, VPH 31, VPH 33 y VPH 45, entre otros. Alrededor de dos tercios de todos los cánceres de cuello uterino son causados por VPH 16 y 18. Los tipos de alto riesgo también están asociados a otros cánceres anogenitales, tales como cáncer de vulva y vagina en mujeres, cáncer de pene en los hombres, y cáncer anal tanto en hombres como en mujeres.

Los diferentes tipos de VPH causan verrugas en diferentes partes del cuerpo. Algunos tipos causan verrugas comunes en las manos y los pies. Otros tipos tienden a causar verrugas en los labios o la lengua. El HPV sólo infecta a las células de la superficie del cuerpo, incluyendo a las que se encuentran en el ano y los genitales, pero no pueden infectar la sangre o los órganos más internos, tal como el corazón o los pulmones.

Otros tipos de VPH pueden causar verrugas en o alrededor de los órganos genitales femeninos y masculinos, así como el área del ano. Estas verrugas pueden ser poco visibles o tener varias pulgadas de ancho. Se conocen como verrugas genitales o condiloma acuminado. Los dos tipos de VPH que causan la mayoría de los casos de verrugas genitales son el VPH 6 y el VPH 11. Debido a que estos dos tipos rara vez están asociados al cáncer de cuello uterino, se les llama tipos de VPH de bajo riesgo.

Muchas mujeres se infectarán con el VPH, pero muy pocas padecerán cáncer de cuello uterino. En la mayoría de los casos, el sistema inmunitario del cuerpo lucha contra el virus, y la infección desaparece sin necesidad de tratamiento. Por razones que no entendemos, en algunas mujeres la infección persiste, lo que puede causar cáncer de cuello uterino. Aunque actualmente no hay cura para la infección con el VPH, existen maneras de tratar las verrugas y el crecimiento celular anormal que causa el VPH.

La prueba de Papanicolaou detecta cambios en las células cervicales causados por la infección con el VPH. Las pruebas más recientes detectan infecciones en sí mediante la búsqueda de genes (ADN) del VPH en las células. Algunos médicos utilizan la prueba de VPH para ayudar a decidir qué hacer cuando los resultados de una prueba de Papanicolaou en una mujer son ligeramente anormales. Si la prueba encuentra a un tipo de VPH de alto riesgo, esto puede significar que ella necesitará una evaluación completa con un procedimiento de colposcopia.

La infección con VPH ocurre principalmente en las mujeres jóvenes y es menos común en las mujeres mayores de 30 años. La razón de esto no está clara. Se cree que los hombres sin circuncidar tienen más probabilidad de adquirir el virus y de trasmitirlo a otra persona. El VPH puede estar presente durante años sin ningún síntoma. Aun cuando alguien no presente verrugas visibles (o ningún otro síntoma), él (o ella) puede aún estar infectado con VPH y transmitir el virus a otra persona.

Los condones proveen cierta protección contra el VPH, pero no pueden proteger completamente contra las infecciones. Esto se debe a que el HPV aún se puede transmitir de una persona a otra mediante el contacto de piel a piel con un área del cuerpo infectada con HPV que no esté cubierta por un condón (como la piel en el área genital o anal). Aun así, los condones pueden ayudar al cuerpo a eliminar más rápidamente una infección con VPH, de manera que las pruebas de Papanicolaou anormales resultan normales otra vez en menos tiempo. Además, es importante usar los condones para protegerse contra el AIDS (sida) y otras enfermedades de transmisión sexual que se contraen a través de algunos fluidos corporales.

Por otro lado, se han estado desarrollando vacunas para ayudar a prevenir la infección con algunos tipos de VPH. Actualmente, existen dos vacunas diferentes contra el VPH cuyo uso está aprobado en los Estados Unidos por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Una de las vacunas, llamada Gardasil®, protege contra los tipos VPH 6, 11, 16, y 18. La otra vacuna contra el VPH, conocida como Cervarix®, protege contra los tipos de VPH 16 y 18. Ambas vacunas han demostrado reducir el riesgo de cáncer de cuello uterino. Actualmente se están desarrollando y probando más vacunas contra el VPH.

Aunque es necesario tener el VPH para que se origine el cáncer de cuello uterino, la mayoría de las mujeres con este virus no padece cáncer. Los doctores creen que otros factores tienen que surgir para que se origine el cáncer. Algunos de estos factores de presentan a continuación.

Fumar

Las fumadoras tienen aproximadamente el doble de probabilidades respecto a las no fumadoras de padecer cáncer de cuello uterino. Fumar expone al cuerpo a numerosas sustancias químicas cancerígenas que afectan otros órganos, además de los pulmones. Estas sustancias dañinas son absorbidas a través de los pulmones y conducidas al torrente sanguíneo por todo el cuerpo. Se han detectado subproductos del tabaco en la mucosidad cervical de mujeres fumadoras. Los investigadores creen que estas sustancias dañan el ADN de las células en el cuello uterino y pueden contribuir al origen del cáncer de cuello uterino.

Inmunosupresión

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH o HIV, en inglés), el virus que causa el sida (AIDS), causa daño al sistema inmunitario del cuerpo y ocasiona que las mujeres están en un mayor riesgo de infecciones con VPH. Esto puede explicar el riesgo aumentado de cáncer de cuello uterino en las mujeres con AIDS. Los científicos opinan que el sistema inmunitario es importante para destruir las células cancerosas, así como para retardar su crecimiento y extensión. En las mujeres infectadas con VIH, un precáncer de cuello uterino puede transformarse en un cáncer invasivo con mayor rapidez de la normal.

Infección con clamidia

La clamidia es una clase relativamente común de bacteria que puede infectar el sistema reproductor y que se contrae por contacto sexual. La infección con clamidia puede causar inflamación de la pelvis que puede conducir a la infertilidad. Algunos estudios han indicado que las mujeres cuyos resultados de los análisis de sangre muestran evidencia de una infección pasada o actual con clamidia tienen mayor riesgo de cáncer de cuello uterino que las mujeres con un análisis de sangre normal. A menudo, la infección con clamidia no causa síntomas en las mujeres. Puede que una mujer no sepa que está infectada a menos que se le practique un examen de clamidia cuando se le haga su examen pélvico.

Alimentación

Las mujeres con una alimentación con poco contenido de frutas, ensaladas y verduras pudieran aumentar el riesgo de cáncer cervical. Además, las mujeres que tienen sobrepeso tienen una mayor probabilidad de padecer adenocarcinoma del cuello uterino.

Píldoras anticonceptivas

Existe evidencia de que el uso de píldoras anticonceptivas por períodos prolongados aumenta el riesgo de cáncer de cuello uterino. La investigación sugiere que el riesgo de cáncer de cuello uterino aumenta mientras más tiempo una mujer tome las píldoras, pero el riesgo se reduce nuevamente después de suspender las píldoras. En un estudio reciente, el riesgo de cáncer de cuello uterino se duplicó en las mujeres que tomaron píldoras anticonceptivas por más de cinco años, pero el riesgo regresó a lo normal después de 10 años de haber dejado de tomarlas.

La Sociedad Americana del Cáncer opina que una mujer y su médico deben considerar si los beneficios de usar píldoras anticonceptivas superan los riesgos potenciales. Una mujer con múltiples parejas sexuales, independientemente de que otro tipo de contraceptivo use, debe usar condones para reducir el riesgo de enfermedades de transmisión sexual.

Muchos embarazos completados

Las mujeres que han tenido tres o más embarazos completos tienen un riesgo aumentado de padecer cáncer de cuello uterino. Nadie sabe realmente la razón para esto. Una teoría consiste en que estas mujeres pudieron haber tenido relaciones sexuales (coito) sin protección para quedar embarazadas, por lo que pudieron haber estado más expuestas al VPH. Además, algunos estudios han indicado que los cambios hormonales durante el embarazo podrían causar que las mujeres sean más susceptibles a infección con VPH o crecimiento tumoral. También se cree que el sistema inmunitario de las mujeres embarazadas pudiera estar debilitado, lo que permite la infección con VPH y crecimiento tumoral.

Edad temprana al momento del primer embarazo completado

Las mujeres que tenían menos de 17 años cuando tuvieron su primer embarazo completado tienen casi el doble de más probabilidad de padecer cáncer de cuello uterino más tarde en la vida que las mujeres que esperaron hasta los 25 años o más para quedar embarazadas.

Condición socioeconómica baja

La condición pobreza es también un factor de riesgo para el cáncer de cuello uterino. Muchas personas con bajos ingresos no tienen acceso fácil a servicios adecuados de atención a la salud, incluyendo las pruebas de Papanicolaou. Esto significa que es posible que no se hagan las pruebas de detección ni reciban tratamiento para precánceres de cuello uterino.

Dietilestilbestrol

El dietilestilbestrol (DES) es un medicamento hormonal que se administraba a algunas mujeres para prevenir el aborto espontáneo entre 1940 y 1971. Las mujeres cuyas madres tomaron DES (cuando estaban embarazadas de ellas) padecen adenocarcinoma de células claras de la vagina o del cuello uterino con más frecuencia de lo que normalmente se esperaría. Este tipo de cáncer se presenta en muy raras ocasiones en mujeres no expuestas al DES. Existe alrededor de un caso de este tipo de cáncer en cada 1,000 mujeres cuyas madres tomaron DES durante el embarazo. Esto significa que aproximadamente 99.9% de las "hijas del DES" no padecen estos cánceres.

Los adenocarcinomas de células claras asociados con DES son más comunes en la vagina que en el cuello uterino. El riesgo parece ser mayor en mujeres cuyas madres tomaron el medicamento durante sus primeras 16 semanas de embarazo. La edad promedio de las mujeres al momento del diagnóstico de adenocarcinoma de células claras relacionado con el DES es 19 años. Debido a que el uso de DES durante el embarazo fue suspendido por la FDA en 1971, incluso las hijas más jóvenes del DES son mayores de 35 años (luego de la edad con el riesgo más alto). Aun así, no hay una edad límite en la que estas mujeres estén seguras del cáncer asociado con DES. Los médicos desconocen exactamente por cuanto tiempo las mujeres continuarán con el riesgo.

Las hijas del DES también pudieran tener un riesgo aumentado de padecer cánceres de células escamosas y precánceres de cuello uterino asociados con el VPH.

Antecedentes familiares de cáncer de cuello uterino

El cuello uterino puede ser hereditario en algunas familias. Si su madre o hermana tuvieron cáncer de cuello uterino, sus probabilidades de padecer esta enfermedad aumentan de dos a tres veces en comparación a si nadie en la familia lo hubiera padecido. Algunos investigadores sospechan que algunos casos de esta tendencia familiar son causados por una condición hereditaria que hace que las mujeres sean menos capaces de luchar contra la infección con VPH que otras. En otros casos, la mujer de la misma familia, como una paciente que ha sido diagnosticada, puede estar más propensa a tener uno o más de otros factores de riesgo no genéticos descritos anteriormente en esta sección.

¿Conocemos las causas del cáncer de cuello uterino?

En los últimos años, los científicos han progresado mucho en el conocimiento de lo que ocurre en las células del cuello uterino cuando se origina el cáncer. Además, han identificado varios factores de riesgo que aumentan las probabilidades de que una mujer pueda padecer cáncer de cuello uterino (vea la sección anterior).

El desarrollo de las células humanas normales depende principalmente de la información contenida en los cromosomas de las células. Los cromosomas son moléculas grandes de ADN. El ADN es la estructura química que porta las instrucciones para casi todo lo que hacen nuestras células. Por lo general nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta algo más que nuestra apariencia externa.

Algunos genes (contenedores de nuestro ADN) tienen las instrucciones para controlar cuándo crecen y se dividen nuestras células. Ciertos genes que promueven la división celular se denominan oncogenes. Otros que hacen más lenta la división celular o que causan que las células mueran en el momento oportuno se llaman genes supresores de tumores. Las mutaciones del ADN (defectos genéticos) que activan a los oncogenes o desactivan a los genes supresores de tumores pueden causar cáncer. El VPH causa la producción de dos proteínas conocidas como E6 y E7. Cuando estas proteínas son producidas, desactivan algunos genes supresores de tumores. Esto pudiera permitir el crecimiento sin control de las células que recubren el cuello uterino, lo que en algunos casos causará cáncer.

Sin embargo, el VPH no explica completamente qué causa el cáncer de cuello uterino. La mayoría de las mujeres con VPH no padecen cáncer de cuello uterino, y otros factores de riesgo (como fumar e infección con VIH) influyen en qué mujeres expuestas a VPH son más propensas a padecer cáncer de cuello uterino.

¿Se puede prevenir el cáncer de cuello uterino?

Debido a que la forma más común de cáncer de cuello uterino comienza con cambios precancerosos, hay dos formas de detener el origen de esta enfermedad. La primera es encontrar y tratar los precánceres antes de que se tornen en cánceres, y la segunda es prevenir los precánceres.

Cómo encontrar y tratar los cambios precancerosos

Una manera bien comprobada para prevenir el cáncer de cuello uterino consiste en hacerse pruebas de detección para encontrar precánceres antes de que se tornen en cánceres invasivos. La prueba de Papanicolaou (prueba Pap) es la manera más común para prevenir este cáncer. Si se encuentra un precáncer, se puede tratar al detener el cáncer de cuello uterino antes de que realmente comience. La mayoría de los casos de cáncer invasivo del cuello uterino se detecta en mujeres que no se han hecho la prueba de Papanicolaou con regularidad.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda las siguientes guías para la detección temprana:

  • Todas las mujeres deben comenzar las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino tres años después de haber comenzado las relaciones sexuales (coito vaginal). Una mujer que espera hasta después de los 18 años para comenzar a tener relaciones sexuales, debe iniciar las pruebas de detección a no más tardar de los 21 años de edad. Una prueba de Papanicolaou convencional (Pap regular) debe hacerse cada año. Si en lugar de la prueba regular se emplea la prueba líquida de Papanicolaou, ésta se puede hacer cada dos años.
  • A partir de los 30 años de edad, muchas mujeres que hayan tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse las pruebas con menos frecuencia (cada dos a tres años). Se puede usar la prueba de Papanicolaou convencional (regular) o la prueba líquida de Papanicolaou. Algunas mujeres deben continuar con las pruebas cada año, como las mujeres expuestas a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento, aquellas con un historial de tratamiento para un precáncer, y las mujeres con un sistema inmunitario débil (por ejemplo, debido a infección con VIH, trasplante de órgano, quimioterapia, o uso prolongado de esteroides).
  • Otra opción razonable para las mujeres mayores de 30 años (quienes tienen sistemas inmunitarios normales y sin resultados anormales de la prueba de Papanicolau) es hacerse la prueba de Papanicolaou sólo cada tres años más la prueba de VPH ADN (más adelante se provee información sobre esta prueba). Se puede usar la prueba de Papanicolaou convencional (regular) o la prueba líquida de Papanicolaou.
  • Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales, y que no hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años previos, pueden dejar de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino. Las mujeres con antecedentes de cáncer de cuello uterino, exposición a dietilestilbestrol (DES) antes del nacimiento, infección con VIH, o un sistema inmunitario débil, deben continuar las pruebas de detección mientras estén en buen estado de salud.
  • Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total (extirpación del útero y del cuello uterino) puede que dejen de hacerse las pruebas de detección del cáncer de cuello uterino a menos que la cirugía se haya hecho como tratamiento de precáncer o de cáncer de cuello uterino. Las mujeres que hayan tenido una histerectomía sin la extirpación del cuello uterino (una histerectomía supracervical) necesitan continuar las pruebas de detección de este cáncer. Deberían seguir las guías anteriores.

Algunas mujeres creen que pueden dejar de hacerse las pruebas de Papanicolaou una vez dejan de tener hijos. Esto no es correcto. Deben seguir las guías de la Sociedad Americana del Cáncer.

Aunque la prueba de Papanicolaou ha tenido más éxito que ninguna otra prueba de detección en la prevención del cáncer, ésta no es perfecta. Una de sus limitaciones es que el análisis de las muestras de estas pruebas es realizado por los humanos, por lo que no siempre es posible un examen preciso de cientos de miles de células en cada muestra. Los ingenieros, científicos y doctores están trabajando en conjunto para mejorar esta prueba. Debido a que es posible que se pasen por alto algunas anomalías (aunque las pruebas sean examinadas en los mejores laboratorios), es recomendable hacerse esta prueba con la frecuencia recomendada por las guías de la Sociedad Americana del Cáncer.

Cómo hacer que las pruebas de Papanicolaou sean más precisas

Hay varias cosas que puede hacer para que su prueba de Papanicolaou sea lo más precisa posible:

  • Trate de no programar la cita médica durante el periodo menstrual.
  • Evite duchas vaginales 48 horas antes de la prueba.
  • No tenga relaciones sexuales (coito) 48 horas antes de la prueba.
  • No se aplique lavados vaginales, ni use tampones, espuma espermicida, gelatinas, u otras cremas vaginales o medicamentos vaginales 48 horas antes de la prueba.

Examen pélvico versus prueba de Papanicolaou

Muchas personas confunden los exámenes pélvicos con las pruebas de Papanicolaou. El examen pélvico es parte del cuidado de salud rutinario de la mujer. Durante un examen pélvico, el doctor examina los órganos reproductores, incluyendo el útero y los ovarios, y puede que haga pruebas para detectar enfermedades de transmisión sexual. A menudo, las pruebas de Papanicolaou se hacen durante los exámenes pélvicos, aunque puede que se le haga un examen pélvico sin incluir una prueba de Papanicolaou. Un examen pélvico sin una prueba de Papanicolaou no ayudará a detectar el cáncer de cuello uterino en etapa inicial, ni tampoco ayuda a encontrar células anormales del cuello uterino. A menudo, la prueba de Papanicolaou se hace al inicio del examen pélvico, después de colocar el espéculo. Para realizar la prueba de Papanicolaou, el médico tiene que remover células del cuello uterino al raspar o rozar cuidadosamente el cuello uterino con un instrumento especial. Los exámenes pélvicos pudieran ayudar a encontrar otros tipos de cánceres y problemas del sistema reproductor, pero sólo las pruebas de Papanicolaou proveerán información sobre el cáncer de cuello uterino en etapa inicial o precánceres.

¿Cómo se realiza una prueba de Papanicolaou?

La citología es la rama de la ciencia que trata con la estructura y la función de las células. También se refiere a las pruebas para diagnosticar el cáncer mediante la observación de las células mediante un microscopio. La prueba de Papanicolaou es un procedimiento que se usa para la obtención de células del cuello uterino para realizar la citología cervical.

Primero, el médico coloca un espéculo dentro de la vagina. Este instrumento de metal o plástico mantiene la vagina abierta de manera que el cuello uterino pueda verse bien. Seguidamente se obtiene, mediante raspado ligero, una muestra de células y mucosidad del exocérvix (la superficie del cuello uterino cercana a la vagina) con una pequeña espátula. Luego se inserta un pequeño cepillo o una torunda de algodón en la abertura cervical para tomar una muestra del endocérvix (parte interior del cuello uterino más cercana al cuerpo del útero). Existen dos métodos principales para preparar las muestras de células para que puedan ser examinadas con un microscopio en el laboratorio.

Citología convencional

Un método consiste en esparcir la muestra directamente sobre laminillas de vidrio para microscopio. Luego esta muestra se envía al laboratorio. Todas las muestras de citología cervical fueron manejadas de esta manera por lo menos 50 años. Este método funciona muy bien y es relativamente económico, pero tiene algunas desventajas. Uno de los problemas de este método consiste en que las células que se esparcen en la laminilla algunas veces se apilan una sobre la otra, por lo que las de abajo de la pila no se pueden observar claramente. Además, los glóbulos blancos (pus), un aumento de la mucosidad, de células de hongo o de bacterias a causa de infección o inflamación pueden esconder a las células del cuello uterino. Otro problema con este método consiste en que las células se pueden secar si las laminillas no son tratadas (con un preservativo) inmediatamente. Esto puede hacer difícil indicar si hay algo anormal con las células. Si no se pueden ver bien las células del cuello uterino (debido a cualquiera de estos problemas), es posible que sea necesario repetir la prueba de Papanicolaou.

Citología basada en líquido

Otro método consiste en colocar la muestra de las células del cuello uterino en un líquido preservativo especial (en lugar de colocarlas directamente en una laminilla). Esta muestra se envía al laboratorio. Los técnicos entonces utilizan instrumentos de laboratorio especiales para esparcir algunas de las células en el líquido sobre las laminillas de cristal para observarlas con un microscopio. A este método se le llama citología basada en líquido o prueba de Papanicolaou basada en líquido. El líquido ayuda a remover parte de la mucosidad, bacterias, y células de hongo y de pus en una muestra. Además, permite que las células del cuello uterino se esparzan con más uniformidad en la laminilla y evita que se sequen y se deformen. A las células que se mantienen en el líquido también se les puede hacer las pruebas del VPH. El uso de las pruebas basadas en líquido reduce la probabilidad de que la prueba de Papanicolaou sea repetida, pero no encuentra más precánceres que la prueba de Papanicolaou regular. También resulta más probable que la prueba basada en líquido encuentre cambios celulares que no son precancerosos, aunque estos cambios requerirán de más exámenes, lo que conduce a pruebas innecesarias. Este método es también más costoso que la prueba de Papanicolaou usual.

Otra manera para mejorar la prueba de Papanicolaou es el uso de instrumentos computarizados para localizar las células anormales en las laminillas. La Food and Drug Administration (FDA) aprobó un instrumento para leer primero las pruebas de Papanicolaou (en lugar de ser examinadas por un tecnólogo). También fue aprobado por la FDA para verificar nuevamente los resultados de las pruebas de Papanicolaou que se leyeron como normales por los tecnólogos. Cualquier prueba identificada por este instrumento como anormal sería entonces revisada por un médico o un tecnólogo.

Los instrumentos computarizados pueden encontrar células anormales que algunas veces los tecnólogos pasan por alto. La mayoría de las células anormales que se detecta de esta manera se encuentran más bien en etapas iniciales, como las células escamosas atípicas, pero algunas veces también se encuentran anomalías de alto grado que las pruebas humanas no detectaron. Los científicos aún desconocen si el instrumento puede detectar suficientes anomalías de alto grado pasadas por alto en las pruebas humanas como para tener un impacto significativo en la prevención del cáncer invasivo del cuello uterino. Las pruebas de detección automatizadas también aumentan el costo de las pruebas de citología del cuello uterino.

Por ahora, la mejor manera para detener el cáncer de cuello uterino en etapa inicial es asegurándose de que todas las mujeres se realicen las pruebas de acuerdo con las guías de la Sociedad Americana del Cáncer. Lamentablemente, muchas de las mujeres con mayor riesgo de cáncer de cuello uterino no se están realizando las pruebas o se las están realizando con una frecuencia incorrecta.

¿Cómo se informan los resultados de una prueba de Papanicolaou?

El sistema utilizado más ampliamente para describir los resultados de la prueba de Papanicolaou es el Sistema Bethesda (TBS, por sus siglas en inglés). Desde su incursión en 1988, este sistema ha sido revisado dos veces: primero en 1991 y recientemente en 2001. La siguiente información está basada en la versión de 2001. Las categorías generales son:

  • Negativo a lesiones intraepiteliales o cáncer.
  • Anomalías de las células epiteliales.
  • Otras neoplasias malignas.

Negativo para lesiones intraepiteliales o cáncer

Esta primera categoría significa que no se detectaron signos de cáncer, cambios precancerosos ni alguna otra anomalía significativa. Algunas muestras en esta categoría resultan ser completamente normales. Otras puede que detecten hallazgos que no tengan que ver con el cáncer de cuello uterino, como signos de infecciones con hongos, herpes o Trichomonas vaginalis (un parasito microscópico), por ejemplo. En algunos casos también pudiera haber indicios de cambios celulares reactivos, que son la forma en que las células del cuello uterino responden a las infecciones u otras irritaciones.

Anomalías de las células epiteliales

La segunda categoría, anomalías de las células epiteliales, significa que las células de la capa que recubre el cuello uterino muestran cambios que pudieran ser indicativos de cáncer o de alguna condición precancerosa. Esta categoría se divide en varios grupos para las células escamosas y las células glandulares.

Las anomalías de las células epiteliales para las células escamosas se llaman:

  • Células escamosas atípicas (ASCs; éstas se dividen en ASC-US y ASC-H, por sus siglas en inglés).
  • Lesiones intraepiteliales escamosas (SILs); éstas se dividen en SIL de bajo grado y SIL de alto grado.
  • Carcinoma de células escamosas.

Células escamosas atípicas: esta categoría incluye células escamosas atípicas de importancia incierta (ASC-US). Este término se usa cuando existen células que lucen anormales, pero que no es posible saber (mediante la observación de las células con un microscopio) si la causa es infección, irritación o precáncer. La mayor parte del tiempo, las células identificadas como ASC-US no son precancerosas. Algunos médicos recomendarán repetir la prueba de Papanicolaou después de seis meses. Algunos médicos usan la prueba VPH ADN para decidir si hay que hacer una colposcopia. Si se detecta un VPH de alto riesgo, es probable que el médico ordene una colposcopia. (La colposcopia se discute en la sección “Otras pruebas para las mujeres con resultados anormales de la citología del cuello uterino”).

Si los resultados de la prueba de Papanicolaou se identifican como ASC-H, esto significa que se sospecha de una SIL de alto grado. Se recomienda una colposcopia.

Lesiones intraepiteliales escamosas (SIL): estas anomalías se dividen en SIL de bajo grado y SIL de alto grado. Las SIL de alto grado tienen una tendencia menor a desaparecer sin tratamiento que las SIL de bajo grado y tienen una tendencia mayor a convertirse en cáncer si no se tratan. No obstante, todas las SIL se pueden curar con tratamiento y esto evita que se origine un cáncer verdadero. Una prueba de Papanicolaou no puede determinar por seguro si una mujer tiene un SIL de bajo grado o de alto grado. Simplemente, coloca el resultado en una de estas categorías de anomalía. Cualquier paciente con una SIL debe someterse a una colposcopia. La necesidad de tratamiento se basa en los resultados de las biopsias obtenidas durante la colposcopia. Debido a que la mayoría de las lesiones intraepiteliales escamosas son positivas para VPH, las pruebas del VPH no se usan para determinar la necesidad de una colposcopia en una mujer con SIL en una prueba de Papanicolaou.

Carcinoma de células escamosas: este resultado significa que la mujer tiene mayores probabilidades de padecer un cáncer invasivo de células escamosas. Se estarán realizando estudios adicionales para asegurarse del diagnóstico antes de que se pueda planear el tratamiento.

El Sistema Bethesda también describe las anomalías de las células epiteliales para las células glandulares.

Adenocarcinoma: los cánceres de las células glandulares se reportan como adenocarcinomas. En algunos casos, el patólogo que examina las células puede indicar si el adenocarcinoma comenzó en el endocérvix, en el útero (endometrio) o en alguna otra parte del cuerpo.

Células glandulares atípicas: cuando las células glandulares no lucen normales, pero tienen características que impiden que se pueda tomar una decisión clara con respecto a si son cancerosas, se les llama células glandulares atípicas. Generalmente se le hacen más pruebas a la paciente para ver si el resultado de la citología de su cuello uterino muestra células glandulares atípicas.

Prueba de VPH ADN

Como se indicó anteriormente, el factor de riesgo más importante del cáncer de cuello uterino es la infección con VPH. Los doctores ahora cuentan con una prueba para detectar los tipos de VPH que tienen una mayor probabilidad de causar el cáncer de cuello uterino (tipos de alto riesgo). En esta prueba, se buscan partículas del DNA de estos tipos de VPH en las células del cuello uterino. La manera en que se realiza la prueba es similar a la de Papanicolaou, en cuento a cómo se obtiene la muestra, y en algunos casos hasta se pueden hacer ambas pruebas de la misma muestra. La prueba de VPH ADN se usa en dos situaciones diferentes:

  • La FDA aprobó la prueba VPH ADN para usarse como prueba de detección del cáncer de cuello uterino, en combinación con la prueba de Papanicolaou, en las mujeres mayores de 30 años (vea las guías de detección de la Sociedad Americana del Cáncer discutidas anteriormente). No reemplaza la prueba de Papanicolaou. Las mujeres entre los 20 a 29 años que están sexualmente activas tienen una gran probabilidad (en comparación con mujeres de mayor edad) de contraer infecciones con VPH que desaparecerán por sí solas. Para estas mujeres más jóvenes, los resultados de esta prueba no son tan importantes y puede causar más confusión. Por esta razón, la prueba VPH ADN no se recomienda como prueba de detección en mujeres menores de 30 años de edad. Para más información, vea el documento “Lo que toda mujer debe saber sobre el cáncer de cuello uterino y el virus del papiloma humano”.
  • La prueba de VPH ADN también se pueden usar en las mujeres de cualquier edad que obtuvieron resultados ligeramente anormales en la prueba de Papanicolaou (ASC-US) con el fin de determinar si es necesario que se hagan más pruebas o recibir tratamiento (vea la próxima sección).

Otras pruebas para las mujeres con resultados anormales de la citología de cuello uterino

La prueba de Papanicolaou es una prueba de detección, no de diagnóstico. Por lo tanto, el resultado anormal de una prueba de Papanicolaou significa que será necesario realizar otras pruebas para determinar si en realidad hay un cáncer o un precáncer. Las pruebas que se usan incluyen un colposcopio (con biopsia) y un raspado endocervical. Estas pruebas se usan cuando los resultados de una prueba de Papanicolaou se reportan como SIL o células glandulares atípicas. Si una biopsia muestra un precáncer, los médicos toman medidas para evitar que se origine un verdadero cáncer.

Los médicos están menos seguros sobre qué hacer cuando el resultado de una prueba de Papanicolaou muestra células escamosas atípicas (ASC). Para decidir qué hacer, los médicos toman en cuenta su edad, sus resultados previos de la prueba de Papanicolaou, si tiene factores de riesgo para el cáncer de cuello uterino, si usted recuerda haberse hecho otras pruebas de Papanicolaou en el pasado, y si el resultado de la prueba es ASC-H o ASC-US. Las mujeres de 20 años o menos con resultados de Papanicolaou que muestran ASC-US tienden a ser observadas sin necesidad de tratamiento. Para las mujeres de al menos 21 años de edad con ASC-US, los expertos recomiendan colposcopia, repetir una prueba de Papanicolaou en seis meses o la prueba de VPH ADN. Si la prueba de VPH da positivo, se debe realizar una colposcopia. Para ASC-H, muchos médicos recomendarán colposcopia y biopsia.

Colposcopia

Si presenta ciertos síntomas que sugieren la presencia de un cáncer, o si la prueba de Papanicolaou muestra células anormales, será necesario realizarle una prueba llamada colposcopia. En este procedimiento, usted se acostará en una camilla como lo hace cuando se hace el examen pélvico. Se coloca un espéculo en la vagina para ayudar al médico a observar el cuello uterino. El doctor usará el colposcopio para examinar el cuello uterino. Este instrumento, el cual permanece fuera del cuerpo, tiene lentes de aumento como los binoculares. El colposcopio permite que el doctor vea de cerca y claramente la superficie del cuello uterino. Por lo general, el médico aplicará a su cuello uterino una solución diluida de ácido acético (parecida al vinagre) para que sea más fácil ver cualquier área anormal.

La colposcopia no causa dolor ni efectos secundarios, y puede llevarse a cabo sin peligro incluso durante el embarazo. Al igual que la prueba de Papanicolaou, se realiza pocas veces durante su periodo menstrual. Se hace una biopsia si se observa un área anormal en el cuello uterino. Para una biopsia, se extirpa un pequeño fragmento de tejido del área que luce anormal. La muestra se envía a un patólogo para que la examine con un microscopio. Una biopsia es la única manera de determinar si un área anormal es un precáncer, un cáncer real o ninguno de los dos.

Biopsias cervicales

Existen varios tipos de biopsias que se utilizan para diagnosticar un cáncer o un precáncer de cuello uterino. Si la biopsia puede extirpar completamente todo el tejido anormal, éste puede que sea el único tratamiento necesario.

Biopsia colposcópica: para este tipo de biopsia, se examina primero el cuello uterino con un colposcopio para detectar áreas anormales. Se utilizan unas pinzas de biopsia para extirpar una pequeña sección (de aproximadamente 1/8 de pulgada) del área anormal en la superficie del cuello uterino. El procedimiento de biopsia puede causar dolor de calambres leve o dolor de breve duración y es posible que presente posteriormente un ligero sangrado. Algunas veces, se usa un anestésico local para anestesiar el cuello uterino antes de la biopsia.

Curetaje endocervical (raspado endocervical): algunas veces, la zona de transformación (el área en riesgo de infección con VPH y precáncer) no se puede ver con el colposcopio. En esa situación, se tiene que hacer algo distinto para examinar esa área y determinar si hay cáncer. Esto significa hacer un raspado en el endocérvix al insertar un instrumento estrecho (la cureta) en el canal endocervical (el conducto entre la parte externa del cuello uterino y la parte interna del útero). La cureta se usa para raspar el interior del canal con el fin de extraer algo del tejido que recubre el canal endocervical. Esta muestra de tejido se envía al laboratorio para examinarla. Después de este procedimiento, las pacientes pueden sentir retorcijones y también pueden presentar algo de sangrado.

Biopsia cónica: en este procedimiento, también conocido como conización, el doctor extrae del cuello uterino un fragmento de tejido en forma de cono. La base del cono está constituida por el exocérvix (la parte externa del cuello uterino), y la punta o ápice del cono está formada por el canal endocervical. La zona de transformación (el límite entre el exocérvix y el endocérvix) está contenida dentro del cono. Esta es el área del cuello uterino donde es más probable que se desarrolle un cáncer o un precáncer. La biopsia cónica también se puede usar como tratamiento para extirpar por completo muchos precánceres, así como tumores cancerosos en etapas muy tempranas. Hacerse una biopsia cónica no evitará que la mayoría de las mujeres queden embarazadas, aunque las mujeres a quienes se les extirpa una gran cantidad de tejido mediante la biopsia pueden tener un mayor riesgo de partos prematuros.

Para las biopsias cónicas se utilizan comúnmente dos métodos: el procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP, por sus siglas en inglés, o también conocido como escisión con asa grande de la zona de transformación o LLETZ, por sus siglas en inglés) y la biopsia cónica con bisturí frío.

  • Procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP, LLETZ): en este método, se extirpa el tejido con un asa de alambre delgado que se calienta mediante corriente eléctrica y que sirve como escalpelo. Para este procedimiento se emplea anestesia local, y puede llevarse a cabo en el consultorio del médico. Sólo requiere unos 10 minutos. Usted podría presentar calambres ligeros durante y después del procedimiento, y puede presentar sangrado de leve a moderado por varias semanas.
  • Biopsia cónica con bisturí frío: este método utiliza un bisturí quirúrgico o un láser en lugar de un alambre calentado para extirpar el tejido. Requiere anestesia general (usted está "dormida" durante la operación) y se lleva a cabo en un hospital, pero no es necesario quedarse hasta el día siguiente. Después del procedimiento, los calambres y algo de sangrado pueden durar algunas semanas.

Cómo se informan los resultados de la biopsia

Los términos para reportar los resultados de las biopsias son un poco diferentes a los utilizados por el Sistema Bethesda para reportar los resultados de la prueba de Papanicolaou. A los cambios precancerosos se les llama neoplasia intraepitelial cervical o rara vez, displasia en lugar de lesión intraepitelial escamosa (SIL). Los términos para reportar los cánceres (carcinoma de células escamosas y adenocarcinoma) son los mismos.

¿Cómo se tratan las mujeres con resultados anormales en la prueba de Papanicolaou para prevenir el origen de un cáncer de cuello uterino?

Si se observa un área anormal durante la colposcopia, su médico puede removerla mediante un procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP o LLETZ) o una biopsia cónica con bisturí frío. Otras opciones incluyen destruir las células anormales con criocirugía o cirugía láser.

Durante la criocirugía, el doctor utiliza una sonda de metal enfriada con nitrógeno líquido para destruir las células anormales mediante congelación.

En la cirugía con láser, el doctor utiliza un rayo de luz de alta energía enfocado para vaporizar (quemar) el tejido anormal. Este procedimiento se hace con anestesia local a través de la vagina.

Tanto la criocirugía como la cirugía láser pueden hacerse en el consultorio del médico o en la clínica. Después de la criocirugía, usted puede presentar mucha secreción acuosa de color café durante algunas semanas.

Estos tratamientos casi siempre logran eliminar los precánceres y evitar que éstos se conviertan en un cáncer real. Es necesario que se haga exámenes de seguimiento para asegurarse de que la anomalía no reaparezca. Si reaparece, pueden repetirse los tratamientos.

Qué hacer para prevenir los precánceres

Evite estar expuesta al VPH

Usted puede prevenir la mayoría de los precánceres de cuello uterino previniendo la exposición al VPH. Ciertos tipos de conductas sexuales aumentan el riesgo de una mujer de contraer una infección con el VPH, tales como:

  • Tener relaciones sexuales a temprana edad.
  • Tener muchas parejas sexuales.
  • Tener una pareja que ha tenido muchas parejas sexuales.
  • Tener sexo con hombres que no hayan sido circuncidados.

Posponer las relaciones sexuales

Esperar hasta una mayor edad para tener relaciones sexuales puede ayudar a evitar el VPH. También ayuda a limitar su número de parejas sexuales y a evitar las relaciones sexuales con alguien que haya tenido muchas otras parejas sexuales. Recuerde que el VPH no siempre causa verrugas o cualquier otro síntoma; incluso una persona infectada con VPH puede que no presente síntomas por años. Alguien puede tener el virus y contagiar a otra persona sin saberlo.

Uso de condones

Los condones proveen cierta protección contra el VPH. Un estudio encontró que cuando se usan los condones correctamente, éstos pueden reducir la tasa de infección con VPH en aproximadamente 70% si se usan cada vez que se tiene sexo. Los condones no pueden ofrecer protección total ya que no pueden cubrir toda posible área de infección con VPH del cuerpo, tal como la piel del área genital o anal. No obstante, los condones proveen cierta protección contra el VPH, y también protegen contra el VIH y algunas otras enfermedades de transmisión sexual. El condón (cuando se usa por la pareja masculina) también parece ayudar a que la infección con VPH y los precánceres desaparezcan más rápidamente.

No fume

No fumar es otra forma importante de reducir el riesgo de precáncer y cáncer de cuello uterino.

Vacunas

Se han estado desarrollando vacunas que pueden proteger a las mujeres contra las infecciones del VPH. Hasta el momento, se ha estudiado una vacuna que protege contra los tipos 6, 11, 16 y 18 (Gardasil) y otra vacuna que protege contra los tipos 16 y 18 (Cervarix). Recientemente, la FDA aprobó la vacuna Cervarix (en 2009) para uso en los Estados Unidos, mientras que la vacuna Gardasil fue aprobada en 2006 para ser usada en este país. En octubre de 2009, la FDA también aprobó el uso de Gardasil en hombres para prevenir las verrugas genitales. Ambas vacunas requieren una serie de tres inyecciones por un período de seis meses. Por lo general, los efectos secundarios son leves. Los más comunes son enrojecimiento breve, inflamación e irritación en el área de la piel donde se administró la inyección. En raras ocasiones, una mujer joven se desmayará poco tiempo después de la inyección. La vacuna Cervarix fue aprobada para niñas y mujeres jóvenes de 10 a 25 años, mientras que la vacuna Gardasil se aprobó para aquellas de 9 a 26 años.

En los estudios clínicos, ambas vacunas previnieron los cánceres y los precánceres de cuello uterino causados por el tipo de VPH 16 y el 18; Gardasil® también previno las verrugas genitales causadas por los tipos 6 y 11. Tanto la Gardasil como la Cervarix sólo funcionan para prevenir la infección con VPH (no tratarán una infección existente). Por esta razón, para la mayor efectividad, la vacuna contra el VPH se debe aplicar antes de que una persona comience a tener relaciones sexuales.

En el 2009, el Federal Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) publicó recomendaciones para la vacunación contra el VPH. Recomendó que la vacuna con la serie de tres inyecciones fuera administrada de forma rutinaria a las niñas entre 11 y 12 años. Las niñas pueden también recibir la vacuna a una edad tan temprana como a los nueve años a discreción de los doctores. El ACIP también recomendó que las mujeres entre 13 y 26 años de edad que no hayan sido vacunadas reciban las vacunas a manera de “ponerse al día”. Para la prevención de los cánceres de cuello uterino y los pre-cánceres, se puede usar cualquiera de las dos vacunas: Cervarix o Gardasil. El ACIP recomienda Gardasil para la prevención de cánceres del cuello uterino y verrugas genitales.

Estas vacunas se deben administrar con precaución a cualquiera que presente alergias graves. Las mujeres con una alergia grave al látex no deben recibir la vacuna Cervarix, mientras que las mujeres que presenten una alergia grave a la levadura no deben recibir la vacuna Gardasil.

Las guías de la Sociedad Americana del Cáncer recomiendan que la vacuna contra el cáncer de cuello uterino sea administrada de forma rutinaria a mujeres entre 11 y 12 años, y tan pronto como a los 9 años de edad a discreción de los doctores. La Sociedad también está de acuerdo en que las jóvenes de hasta 18 años de edad deben recibir las vacunas para “ponerse al día”.

El panel independiente que hace las recomendaciones a nombre de la Sociedad reportó que no existe evidencia suficiente que muestre que “ponerse al día” con las vacunas para toda mujer entre 19 y 26 años sea beneficioso. Como resultado, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que las mujeres entre 19 y 26 años consulten con su médico antes de decidir si deben recibir las vacunas. Deben hablar sobre los riesgos de exposición previa al VPH y el beneficio potencial de vacunarse antes de decidir si reciben la vacuna. La investigación ha demostrado que es eficaz en producir una reacción inmune a los tipos de VPH en la vacuna y que también reduce los cánceres y precánceres de cuello uterino en las mujeres que reciben la vacuna. Estas vacunas también han sido estudiadas en mujeres y hombres de mayor edad. A medida que nueva información sobre Cervarix, Gardasil y otros nuevos productos se hace disponible, estas guías se irán actualizando.

Ambas vacunas contra el cáncer de cuello uterino son costosas (la serie completa de vacunas cuesta alrededor de US$375 (no incluye los honorarios del doctor ni el costo de aplicar las inyecciones). Deben ser cubiertas por la mayoría de los planes de seguros médicos (si se administran según las guías del ACIP). También debe tener cobertura por los programas gubernamentales que pagan las vacunas para niños menores de 18 años. Debido al costo excesivo, puede que quiera verificar su cobertura con su compañía de seguros antes de obtener la vacuna.

Es importante entender que la vacuna no protege contra todos los tipos de VPH causantes de cáncer. Por lo tanto, las pruebas de Papanicolaou rutinarias siguen siendo necesarias. Otro de los beneficios de la vacuna Gardasil consiste en que protege contra los dos virus que causan el 90% de las verrugas genitales.

Para más información sobre la vacuna y el VPH, por favor consulte nuestro documento (en inglés) Human Papilloma Virus: Questions and Answers.

¿Se puede detectar el cáncer de cuello uterino en sus primeras etapas?

Por lo general, el cáncer de cuello uterino se puede detectar en sus primeras etapas mediante pruebas de Papanicolaou regulares. A medida que las pruebas de Papanicolaou se convirtieron en pruebas de rutina en este país, durante la mitad del pasado siglo las lesiones preinvasivas (precánceres) del cuello uterino se volvieron mucho más comunes que el cáncer invasivo. Estar alerta ante cualquier señal y síntoma de cáncer de cuello uterino (remítase a "¿Cómo se diagnostica el cáncer de cuello uterino?") también puede ayudar a evitar retrasos innecesarios en el diagnóstico. La detección en las primeras etapas mejora mucho las probabilidades de un tratamiento exitoso y previene que cualquier cambio en las células del cuello uterino se convierta en canceroso.

La importancia de la prueba de Papanicolaou para detectar el cáncer y los cambios precancerosos del cuello uterino

Las muertes debido a cáncer de cuello uterino son mucho más comunes en los países donde las mujeres no se pueden hacer rutinariamente las pruebas de Papanicolaou. De hecho, el cáncer de cuello uterino es la causa principal de muerte por cáncer en las mujeres de muchos países en vías de desarrollo. Estos casos de cáncer por lo general se diagnostican en una etapa tardía (invasiva), en vez de precánceres o cánceres o etapas tempranas.

No todas las mujeres que viven en los Estados Unidos aprovechan los beneficios de la prueba de Papanicolaou. Entre el 60% y el 80% de las mujeres de este país diagnosticadas con cáncer invasivo del cuello uterino no se habían sometido a una prueba de Papanicolaou en los últimos cinco años. De hecho, muchas de ellas nunca se habían hecho la prueba. En particular, las mujeres de raza negra de edad avanzada y/o las mujeres de bajos ingresos y aquellas que han inmigrado recientemente a este país son las que tienen menos probabilidad de hacerse las pruebas regulares de Papanicolaou.

Apoyo financiero para mujeres de bajos ingresos

Las pruebas de detección del cáncer de seno y del cuello uterino están ahora más accesibles para las mujeres médicamente subatendidas a través del programa National Breast and Cervical Cancer Early Detection Program (NBCCEDP). Este programa provee pruebas de detección temprana del cáncer de seno y del cuello uterino a un bajo costo o gratis para las mujeres que no tienen seguro médico.

El NBCCEDP intenta llegar a tantas mujeres en comunidades médicamente subatendidas como sea posible, incluyendo las mujeres de edad avanzada, mujeres que no tienen seguro médico y las mujeres de grupos raciales y étnicos minoritarios. Aunque cada estado dirige su propio programa, la oficina de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) provee fondos de igual cantidad y apoyo al programa de cada estado.

Este programa, ofrecido principalmente a través de organizaciones sin fines de lucro y clínicas de salud locales, va dirigido a proveer pruebas de detección de cáncer de seno y del cuello uterino en mujeres que no tienen acceso a servicios médicos. El Departamento de Salud de cada estado tendrá la información sobre cómo contactar el programa más cercano.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de cuello uterino?

Signos y síntomas del cáncer de cuello uterino

Las mujeres con cánceres de cuello uterino en etapa temprana y precánceres usualmente no presentan síntomas. Los síntomas a menudo no comienzan sino hasta que un cáncer se torna invasivo y crece hacia el tejido adyacente. Cuando esto ocurre, los síntomas más comunes son:

  • Sangrado vaginal anormal, tal como sangrado después de sostener relaciones sexuales (coito vaginal), sangrado después de la menopausia, sangrado y manchado entre periodos y periodos menstruales que duran más tiempo o con sangrado más profuso de lo usual. El sangrado después de una ducha vaginal o después del examen pélvico es un síntoma común de cáncer de cuello uterino, no de precáncer.
  • Una secreción vaginal inusual (la secreción puede contener algo de sangre y se puede presentar entre sus periodos o después de la menopausia).
  • Dolor durante las relaciones sexuales (coito).

Estos signos y síntomas también pueden ser causados por otras condiciones que no son cáncer de cuello uterino. Por ejemplo, una infección puede causar dolor o sangrado. Aun así, si usted tiene algunos de estos signos u otros síntomas sospechosos, es importante que vea a su médico de inmediato. Ignorar los síntomas puede permitir que el cáncer progrese a una etapa más avanzada y que se reduzcan sus probabilidades de un tratamiento eficaz.

Lo mejor es que no espere a que aparezcan los síntomas. Hágase pruebas de Papanicolaou y exámenes pélvicos regulares.

A menudo, su médico de cabecera puede tratar los precánceres. Si se sospecha que el cáncer sea invasivo, su doctor le referirá a un oncólogo ginecólogo, un doctor que se especializa en los cánceres de sistema reproductor femenino. Algunas pacientes también serán referidas a un oncólogo radiólogo, un médico que se especializa en el tratamiento del cáncer con radiación.

Pruebas de diagnóstico para el cáncer de cuello uterino

Muchas de las pruebas diagnósticas que se describen a continuación no son necesarias para cada paciente. La decisión de usar estas pruebas se basa en los resultados del examen físico y la biopsia.

Historial médico y examen físico

El primer paso que tomará su doctor en su consulta es hacer una historia clínica personal y familiar completa. Esto incluye información relacionada con los factores de riesgo y los síntomas del cáncer de cuello uterino. Un examen físico completo ayudará a evaluar su estado general de salud. Además, se prestará especial atención a los ganglios linfáticos en busca de evidencia de metástasis (propagación del cáncer).

Cistoscopia, proctoscopia y examen bajo anestesia

Estos procedimientos se hacen con más frecuencia en mujeres que tienen tumores grandes. Los mismos no son necesarios si el cáncer es detectado a tiempo.

En la cistoscopia se introduce en la vejiga a través de la uretra un tubo delgado con una lente y una luz. Esto permite al médico examinar su vejiga y uretra para ver si el cáncer está creciendo en estas áreas. Se pueden extraer muestras de biopsia durante la cistoscopia para realizar pruebas patológicas (microscópicas). La cistoscopia se puede hacer usando anestesia local, pero algunas pacientes pudieran requerir anestesia general. Su médico le indicará qué esperar antes y después del procedimiento.

La proctoscopia es una inspección visual del recto a través de un tubo iluminado para determinar si el cáncer de cuello uterino se ha propagado al recto.

Su médico también puede realizar un examen de la pelvis mientras usted está bajo los efectos de la anestesia para determinar si el cáncer se ha propagado más allá del cuello uterino.

Estudios por imágenes

Si su doctor encuentra que usted tiene cáncer de cuello uterino, se podrían realizar ciertos estudios por imágenes. Éstos incluyen imágenes por resonancia magnética y tomografía computarizada. Estos estudios pueden mostrar si el cáncer se ha propagado fuera del cuello uterino.

Radiografía del tórax: se le realizará una radiografía regular del tórax para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones. Esto es muy poco probable a menos que el cáncer esté bastante avanzado. Esta radiografía se puede realizar en cualquier centro de atención para pacientes ambulatorios. Si los resultados son normales, probablemente no tenga cáncer en los pulmones.

Tomografía computarizada (computed tomography, CT): esta prueba es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas fotografías mientras rota a su alrededor. Luego una computadora combina estas fotografías en una imagen de una sección de su cuerpo. La máquina toma muchas imágenes de la parte de su cuerpo bajo estudio. Esta prueba puede ayudar a determinar si su cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos en el abdomen y la pelvis. También se puede usar para saber si el cáncer se ha propagado al hígado, los pulmones, o a cualquier otro lugar en el cuerpo.

Antes del primer conjunto de imágenes, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas de un líquido de contraste. También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de contraste. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo.

El contraste intravenoso puede causar que sensación de rubor en su cuerpo (una sensación de calor con algo de enrojecimiento en la piel). Algunas personas son alérgicas al tinte y presentan ronchas. En raras ocasiones, se pueden presentar reacciones más graves, como dificultad para respirar y baja presión arterial. Se le puede administrar medicamento para prevenir y tratar las reacciones alérgicas. Así que asegúrese de informarle a su médico si usted ha tenido alguna vez una reacción al material de contraste utilizado en las radiografías. Además, es importante que usted le informe al médico sobre cualquier otra alergia.

Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías regulares. Además, usted tendrá que permanecer inmóvil en una camilla mientras se realiza el procedimiento. No obstante, al igual que otros dispositivos computarizados, cada vez son más rápidos y la duración puede resultar gratamente corta. Sólo toma unos segundos completar un estudio con las nuevas tomografías computarizadas. Además, es posible que se sienta un poco encerrado por el anillo bajo el cual permanece acostado durante la toma de imágenes.

Algunas veces, las tomografías computarizadas se pueden usar para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación del cáncer. Para este procedimiento, conocido como biopsia de aguja guiada por tomografía, el paciente permanece en la camilla de tomografías mientras el radiólogo avanza la aguja de la biopsia hacia el lugar de la masa. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que los médicos están seguros que la aguja está dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento pequeño de tejido) o una muestra de biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido alrededor de ½ pulgada de largo y menor a un octavo de pulgada de diámetro) y se examina mediante un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética: en las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) se utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X para la captura de imágenes. La energía de las ondas de radio es absorbida y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón de las ondas de radio obtenido por los tejidos en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Las imágenes por resonancia magnética no sólo producen imágenes transversales del cuerpo al igual que la tomografía computarizada, sino que también producen secciones del largo de su cuerpo.

Los exámenes de MRI son muy útiles para examinar los tumores pélvicos. También son útiles en detectar el cáncer que se ha propagado al cerebro o la médula espinal.

Aunque menos frecuente, un material de contraste puede ser inyectado justo como se hace con las tomografías. Los MRI toman más tiempo (a menudo como una hora). Además, usualmente usted debe colocarse en el interior de un tubo, lo cual restringe el movimiento y puede molestar a las personas que padecen de claustrofobia (temor a lugares cerrados). La máquina produce un ruido martillante que podría ser molesto para algunas personas. En algunos centros se proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear estos ruidos. Un sedante suave puede ayudar a algunas personas.

Urografía intravenosa: la urografía intravenosa (también conocido como pielograma intravenoso o IVP) consiste en una radiografía del sistema urinario, tomada después de inyectar un colorante especial en una vena. Este colorante es extraído del torrente sanguíneo por los riñones y pasa a los uréteres y a la vejiga (los uréteres son los conductos que conectan a los riñones con la vejiga). Esta prueba encuentra anomalías en el tracto urinario, tales como cambios causados por la propagación del cáncer de cuello uterino a los ganglios linfáticos de la pelvis, que pueden comprimir o bloquear un uréter. Actualmente, este examen se usa pocas veces en la evaluación de las pacientes con cáncer de cuello uterino. Usted podría no necesitar un pielograma intravenoso si ya se le ha realizado una CT o un MRI.

Tomografía por emisión de positrones: la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET), utiliza glucosa (un tipo de azúcar) que contiene un átomo radioactivo. Las células cancerosas en el cuerpo absorben grandes cantidades de azúcares radioactivos y una cámara especial puede detectar dicha radioactividad. Este estudio puede ayudar a ver si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos. La PET también es útil cuando su médico cree que el cáncer se ha propagado, pero no sabe a qué lugar. La PET puede ser utilizada en vez de varios estudios diferentes de rayos X ya que ésta examina todo el cuerpo. Dispositivos más recientes combinan la CT y la PET para detectar aún mejor el tumor. Este examen se usa pocas veces en las pacientes con cáncer de cuello uterino en etapas iniciales, aunque puede que se use para buscar enfermedades más avanzadas.

¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de cuello uterino?

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar hasta dónde se ha propagado el cáncer. Se utiliza la información de los exámenes y pruebas de diagnóstico para determinar el tamaño del tumor, hasta qué punto éste ha invadido los tejidos dentro o alrededor del cuello uterino y la propagación a los ganglios linfáticos u otros órganos distantes (metástasis). Este es un proceso importante porque la etapa del cáncer es el factor más relevante para seleccionar el plan de tratamiento adecuado.

Un sistema de clasificación por etapas es un método que utilizan los miembros del equipo que atiende su cáncer para resumir el grado de propagación de un cáncer. Los dos sistemas utilizados para clasificar por etapas (estadios) la mayoría de los tipos de cáncer de cuello uterino, el sistema FIGO (International Federation of Gynecology and Obstetrics) y el sistema TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC) son muy similares. Ambos sistemas clasifican el cáncer de cuello uterino basándose en tres factores: la extensión del tumor (T), si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos (N) y si se ha propagado a lugares distantes (M). El sistema descrito a continuación es el sistema AJCC más reciente, el cual entró en vigor en enero de 2010. Cualquier diferencia entre el sistema AJCC y el sistema FIGO se explica en el texto.

Este sistema clasifica la enfermedad en etapas de 0 a IV, basado en una clasificación clínica en lugar de una quirúrgica. Esto significa que la extensión de la enfermedad se evalúa por medio de biopsias, el examen físico del doctor y algunas otras pruebas que se realizan en algunos casos, tales como la cistoscopia y la proctoscopia (no se basa en los hallazgos de la cirugía).

Si se hace una cirugía, ésta puede mostrar que el cáncer se ha propagado más de lo que los médicos pensaban al principio. Esta nueva información pudiera cambiar el plan de tratamiento, pero no cambia la etapa de la paciente.

Extensión del tumor (T)

Tis: las células cancerosas sólo se encuentran en la superficie del cuello uterino (la capa de las células que reviste el cuello uterino) sin crecer hacia (invadir) los tejidos más profundos. (Tis no está incluida en el sistema FIGO).

T1: las células cancerosas han crecido desde la capa de la superficie del cuello uterino hasta los tejidos más profundos del éste. Además, el cáncer puede estar creciendo hacia el cuerpo del útero, aunque no ha crecido fuera del útero.

T1a: existe una cantidad muy pequeña de cáncer que sólo se puede observar con un microscopio.

    T1a1: el área de cáncer es de menos de 3 milímetros (alrededor de 1/8 de pulgada) de profundidad y de menos de 7 mm (alrededor de 1/4 de pulgada) de ancho.

    T1a2: el área de invasión del cáncer es de entre 3 mm y 5 mm (alrededor de 1/5 de pulgada) de profundidad y de menos de 7 mm (alrededor de 1/4 de pulgada) de ancho.

T1b: esta etapa incluye los cánceres de etapa I que se pueden ver sin un microscopio. Esta etapa incluye también los tumores cancerosos que se pueden ver solamente con un microscopio y que se han propagado a más de 5 mm (alrededor de 1/5 de pulgada) de profundidad dentro del tejido conectivo del cuello uterino o que tienen más de 7 mm de ancho.

    T1b1: el cáncer se puede ver, pero no tiene más de 4 centímetros (alrededor de 1 3/5 de pulgada).

    T1b2: el cáncer se puede ver y tiene más de 4 centímetros.

T2: en esta etapa, el cáncer ha crecido más allá del cuello uterino y el útero, pero no se ha propagado a las paredes de la pelvis o a la parte inferior de la vagina. Puede que el cáncer haya crecido hacia la parte superior de la vagina.

T2a: el cáncer no se ha propagado a los tejidos próximos al cuello uterino (parametrio).

    T2a1: el cáncer se puede ver, pero no tiene más de 4 centímetros (alrededor de 1 3/5 de pulgada).

    T2a2: el cáncer se puede ver y tiene más de 4 centímetros.

T2b: el cáncer se ha propagado a los tejidos adyacentes al cuello uterino (el parametrio).

T3: el cáncer se ha propagado a la parte inferior de la vagina o a las paredes pélvicas. El cáncer puede estar bloqueando los uréteres (conductos que transportan la orina de los riñones a la vejiga).

T3a: el cáncer se ha propagado al tercio inferior de la vagina, pero no a las paredes pélvicas.

T3b: el cáncer ha crecido hacia las paredes de la pelvis y/o está bloqueando uno o ambos uréteres (a esto se le llama hidronefrosis).

T4: el cáncer se propagó a la vejiga o al recto o crece fuera de la pelvis.

Propagación a los ganglios linfáticos (N)

NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos cercanos.

N0: no se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes.

N1: el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.

Propagación a distancia (M)

M0: el cáncer no se propagó a ganglios linfáticos, órganos u tejidos distantes.

M1: el cáncer se propagó a órganos distantes (como por ejemplo el hígado o los pulmones), a los ganglios linfáticos del pecho o el cuello, y/o al peritoneo (el tejido que cubre el interior del abdomen).

Agrupación de las etapas

Entonces se combina la información sobre el tumor, los ganglios linfáticos y cualquier propagación del cáncer para asignar una etapa a la enfermedad. Este proceso se conoce como agrupación por etapas. Las etapas se describen usando el número 0 y con números romanos del I al IV. Algunas etapas se dividen en sub-etapas que se identifican con letras y números.

Etapa 0 (Tis, N0, M0): las células cancerosas sólo se encuentran en las células de la superficie del cuello uterino (la capa de las células que reviste el cuello uterino) sin crecer hacia (invadir) los tejidos más profundos del cuello uterino. La etapa también se llama carcinoma in situ (CIS) o neoplasia intraepitelial cervical (CIN) de grado III (CIN III). Este etapa no está incluida en el sistema FIGO.

Etapa I (T1, N0, M0): en esta etapa el cáncer creció hacia (invadido) el cuello uterino, pero no fuera del útero. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa IA (T1a, N0, M0): esta es la forma más temprana de la etapa I. Hay una cantidad muy pequeña de cáncer que es visible solamente mediante un microscopio. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

  • Etapa IA1 (T1a1, N0, M0): el cáncer es de menos de 3 milímetros (alrededor de 1/8 de pulgada) de profundidad y de menos de 7 mm (alrededor de 1/4 de pulgada) de ancho. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).
  • Etapa IA2 (T1a2, N0, M0): el cáncer es de entre 3 mm y 5 mm (alrededor de 1/5 de pulgada) de profundidad y de menos de 7 mm (alrededor de 1/4 de pulgada) de ancho. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa IB (T1b, N0, M0): esta etapa incluye los cánceres en etapa I que se puede ver sin un microscopio, así como cánceres que sólo se puede ver con microscopio, si se han propagado a más de 5 mm (alrededor de 1/5 de pulgada) de profundidad dentro del tejido conectivo del cuello uterino o que tienen más de 7 mm de ancho. Estos cánceres no se han propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

  • Etapa IB1 (T1b1, N0, M0): el cáncer se puede ver, pero no tiene más de 4 centímetros (alrededor de 1 3/5 de pulgada). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).
  • Etapa IB2 (T1b2, N0, M0): el cáncer se puede ver y mide más de 4cm. No se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa II (T2, N0, M0): en esta etapa, el cáncer ha crecido más allá del cuello uterino y el útero, pero no se ha propagado a las paredes de la pelvis o a la parte inferior de la vagina. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa IIA (T2a, N0, M0): el cáncer no se ha propagado a los tejidos próximos al cuello uterino (parametrio). Puede que el cáncer haya crecido hacia la parte superior de la vagina. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

  • Etapa IIA1 (T2a1, N0, M0): el cáncer se puede ver, pero no tiene más de 4 cm (alrededor de 1 3/5 de pulgada). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).
  • Etapa IIA2 (T2a2, N0, M0): el cáncer se puede ver y mide más de 4cm. No se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa IIB (T2b, N0, M0): el cáncer se ha propagado a los tejidos adyacentes al cuello uterino (el parametrio). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa III (T3, N0, M0): el cáncer se ha propagado a la parte inferior de la vagina o a las paredes pélvicas. El cáncer puede estar bloqueando los uréteres (conductos que transportan la orina de los riñones a la vejiga). El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa IIIA (T3a, N0, M0): el cáncer se ha propagado al tercio inferior de la vagina, pero no a las paredes pélvicas. El cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa IIIB (T3b, N0, M0; o T1-3, N1, M0): cualquiera de lo siguiente está presente:

  • El cáncer creció hacia las paredes de la pelvis y/o bloqueó uno o ambos uréteres, pero no se propagó a los ganglios linfáticos ni a sitios distantes;

O

  • El cáncer se propagó a los ganglios linfáticos en la pelvis (N1), pero no a sitios distantes (M0). El tumor puede ser de cualquier tamaño y pudo haberse propagado a la parte inferior de la vagina o a las paredes pélvicas (T1-T3).

Etapa IV: esta es la etapa más avanzada del cáncer de cuello uterino. El cáncer se propagó a órganos adyacentes o a otras partes del cuerpo.

Etapa IVA (T4, N0, M0): el cáncer se propagó a la vejiga o al recto, que son órganos cercanos al cuello uterino (T4). El cáncer no se propagó a los ganglios linfáticos cercanos (N0) ni a sitios distantes (M0).

Etapa IVB (cualquier T, cualquier N, M1): el cáncer se propagó a órganos distantes más allá del área pélvica, tales como los pulmones o el hígado.

Tasas de supervivencia según la etapa

A menudo, los médicos utilizan las tasas de supervivencia como una manera convencional de discutir el pronóstico de una persona. Algunas pacientes con cáncer tal vez quieran saber las estadísticas de supervivencia para mujeres que están en su situación similar, mientras que es posible que haya otras que no encuentren estos números útiles, o tal vez ni siquiera deseen conocerlas. Depende de usted, si desea enterarse de las estadísticas de supervivencia que se presentan a continuación para el cáncer de cuello uterino.

La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de cáncer. Por supuesto, muchas personas viven mucho más de cinco años (y muchos son curados).

Para obtener las tasas de supervivencia a cinco años, los médicos tienen que analizar a las personas que fueron tratadas por lo menos hace cinco años. Los avances en el tratamiento desde entonces pueden producir un pronóstico más favorable para personas que hoy día son diagnosticadas con cáncer de cuello uterino.

Las tasas de supervivencia a menudo están basadas en los resultados anteriores de un gran número de personas que padecieron la enfermedad, pero no pueden predecir qué ocurrirá en el caso particular de una persona. Muchos otros factores pueden afectar el pronóstico de una persona, tal como su estado de salud general y cuán bien el cáncer responde al tratamiento. Su médico puede indicarle cómo estos números que se presentan más adelante aplican en su caso, ya que él o ella está familiarizado con los aspectos de su situación particular.

Los números que se presentan a continuación provienen del Centro Nacional de Datos sobre el Cáncer, y se basan en personas diagnosticadas entre 2000 y 2002.

    Etapa

    Tasa de supervivencia a cinco años

    0

    93%

    IA

    93%

    IB

    80%

    IIA

    63%

    IIB

    58%

    IIIA

    35%

    IIIB

    32%

    IVA

    16%

    IVB

    15%

¿Cómo se trata el cáncer de cuello uterino?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Información general sobre el tratamiento

Las opciones para tratar a cada paciente con cáncer de cuello uterino dependen de la etapa de la enfermedad. La etapa de un cáncer describe su tamaño, la profundidad de invasión (cuán profundamente ha crecido hacia el cuello uterino) y hasta dónde se ha propagado.

Después de que se ha establecido la etapa de su cáncer de cuello uterino, su equipo médico le recomendará sus opciones de tratamiento. Considere sus alternativas sin apresuramientos. Si hay algo que no entienda, pida que se lo expliquen. Aunque la elección del tratamiento depende en gran medida de la etapa de la enfermedad en el momento del diagnóstico, otros factores que pueden influir en sus opciones son su edad, estado general de salud, circunstancias individuales y sus preferencias. Asegúrese de que comprenda todos los riesgos y efectos secundarios de los diferentes tratamientos antes de tomar una decisión.

Casi siempre es buena idea buscar una segunda opinión, especialmente con médicos experimentados en el tratamiento de cáncer de cuello uterino. Una segunda opinión puede proporcionarle más información y le ayudará a sentir más confianza al seleccionar un plan de tratamiento. Algunas compañías de seguro requieren una segunda opinión antes de aprobar el pago de ciertos tratamientos. Casi todas pagarán por una segunda opinión. Aun así, puede que primero usted quiera verificar su cobertura para que sepa si tiene que pagar por la consulta.

Los tres métodos principales de tratamiento son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Algunas veces el mejor plan de tratamiento incluye dos de estos métodos o más. Su equipo médico de atención contra el cáncer tiene como meta su recuperación. Si no es probable obtener una cura, la meta puede ser extirpar o destruir tanto cáncer como sea posible para ayudarle a vivir más tiempo y a sentirse mejor. A veces el tratamiento está dirigido a aliviar los síntomas. Esto se llama tratamiento paliativo.

Cirugía

Criocirugía

Se coloca una sonda de metal enfriada con nitrógeno líquido directamente en el cuello uterino. Esto destruye las células anormales mediante congelación. La criocirugía se usa para tratar el cáncer preinvasivo del cuello uterino (etapa 0), pero no el cáncer invasivo.

Cirugía láser

Se usa un rayo láser enfocado (a través de la vagina) para vaporizar (quemar) las células anormales o extirpar una porción pequeña de tejido para estudiarlo. La cirugía láser se usa para tratar el cáncer preinvasivo del cuello uterino (etapa 0), pero no para tratar el cáncer invasivo.

Conización

Se extrae del cuello uterino un pedazo de tejido en forma de cono. Este procedimiento se hace utilizando un bisturí quirúrgico o bisturí láser (biopsia cónica con bisturí frío) o utilizando un alambre delgado calentado mediante electricidad (procedimiento electroquirúrgico, LEEP o LEETZ). Vea la sección "¿Se puede prevenir el cáncer de cuello uterino?" para obtener más información. Una biopsia cónica se puede usar para diagnosticar el cáncer antes del tratamiento adicional con cirugía o radiación. También se puede usar como el único tratamiento en las mujeres con cáncer en etapa temprana (etapa IA1) que quieren preservar su capacidad para tener hijos (fertilidad). Después de la biopsia, el tejido extirpado (el cono) se examina con un microscopio. Si los márgenes (bordes más externos) del cono contienen células cancerosas (o precáncer), se necesitará más tratamiento para asegurarse de que todo el cáncer se removió.

Histerectomía

Esta cirugía se hace para extirpar el útero (tanto el cuerpo del útero como el cuello uterino), pero no las estructuras próximas al útero (parametrio y ligamentos uterosacros). La vagina ni los ganglios linfáticos de la pelvis se extirpan. Los ovarios y las trompas de Falopio usualmente se dejan en su lugar a menos que haya alguna otra razón para extirparlas.

Cuando se extirpa el útero a través de una incisión quirúrgica en la parte delantera del abdomen, se le llama histerectomía abdominal. Cuando se extirpa el útero a través de la vagina, se llama histerectomía vaginal. Al procedimiento que se emplea para extirpar el útero mediante laparoscopia, se le llama histerectomía laparoscópica. En algunos casos, la laparoscopia se realiza con herramientas especiales para ayudar al cirujano a que vea mejor y con instrumentos que son controlados por el cirujano. A este procedimiento se le llama cirugía asistida por robot.

Para todas estas operaciones se usa anestesia general o epidural (regional). El tiempo de recuperación y hospitalización tiende a ser más corto para una histerectomía laparoscópica o vaginal que para una histerectomía abdominal. Para una histerectomía vaginal o laparoscópica, la hospitalización es usualmente de uno a dos días y la recuperación demora de dos a tres semanas. Para una histerectomía abdominal se requiere usualmente de tres a cinco días de hospitalización, y la recuperación completa toma alrededor de cuatro a seis semanas. Cualquier tipo de histerectomía causa esterilidad (incapacidad para tener hijos). Normalmente no hay complicaciones, pero pudiera presentarse sangrado excesivo, infección de la herida o daños a los sistemas urinario o intestinal.

Una histerectomía se realiza para tratar el cáncer de cuello uterino en la etapa IA1. La operación también se realiza para algunos tumores cancerosos en la etapa 0 (carcinoma in situ), si hay células cancerosas en los bordes de la biopsia cónica (a esto se le llama márgenes positivos) o para adenocarcinoma in situ. La histerectomía también se utiliza para tratar algunas condiciones no cancerosas. La más común de éstas es el leiomioma, un tipo de tumor benigno conocido comúnmente como fibroma.

Histerectomía radical y disección de los ganglios linfáticos de la pelvis

Para esta operación, el cirujano extirpa más que solo el útero. También se extirpan los tejidos próximos al útero (parametrio y ligamentos uterosacros), la parte superior de la vagina próxima al cuello uterino (alrededor de 1 pulgada) y algunos ganglios linfáticos (grupos en forma de fríjol de tejido del sistema inmunitario) de la pelvis. Los ovarios y las trompas de Falopio no se extirpan a no ser que haya otra razón médica para hacerlo. Esta cirugía usualmente se hace a través de una incisión abdominal.

Otro método quirúrgico se conoce como histerectomía vaginal radical asistida por laparoscopia. Esta operación combina la histerectomía vaginal radical con una disección laparoscópica de los ganglios pélvicos. La laparoscopia permite observar el interior del abdomen y la pelvis a través de un tubo insertado dentro de una incisión quirúrgica muy pequeña. Algunos instrumentos pequeños se pueden controlar a través del tubo, permitiendo que el cirujano extirpe los ganglios linfáticos a través de los tubos sin hacer una incisión grande en el abdomen. La laparoscopia también puede facilitar a los médicos extirpar el útero, los ovarios y las trompas de Falopio a través de una incisión vaginal.

Algunas veces, la cirugía laparoscópica asistida por robot se usa para llevar a cabo histerectomías radicales. Las ventajas consisten en menos pérdida de sangre y una estadía más corta en el hospital después de la cirugía. Sin embargo, esta manera de tratar el cáncer de cuello uterino sigue siendo relativamente nueva, y su papel primordial en el tratamiento sigue bajo estudio.

En la histerectomía radical se extirpa más tejido que en la histerectomía simple, por lo que la estadía en el hospital puede ser más larga, de cinco a siete días. Debido a que se extirpa el útero, esta cirugía resulta en infertilidad. Normalmente no hay complicaciones, pero pudiera presentarse sangrado excesivo, infección de la herida o daños a los sistemas urinario o intestinal. Una histerectomía radical y disección de los ganglios linfáticos pélvicos son el tratamiento usual contra el cáncer de cuello uterino en las etapas IA2, IB, y con menos frecuencia en la etapa IIA, especialmente en las jóvenes.

Impacto sexual de la histerectomía: la histerectomía radical no cambia la capacidad de una mujer de sentir placer sexual. Aunque se acorta la vagina, el área alrededor del clítoris y la membrana que recubre la vagina permanecen tan sensitivas como antes. Una mujer no necesita un útero o cuello uterino para alcanzar un orgasmo. Cuando el cáncer ha causado dolor o sangrado con la relación sexual, la histerectomía puede en realidad mejorar la vida sexual de una mujer al eliminar estos síntomas.

Cervicectomía

La mayoría de las mujeres en etapa IA2 y etapa IB son tratadas con histerectomía. Otro procedimiento, conocido como cervicectomía radical, permite a algunas de estas mujeres jóvenes ser tratadas sin perder la capacidad de tener hijos. En este procedimiento se extirpa el cuello uterino y la parte superior de la vagina y se coloca una sutura "en bolsa de tabaco" para que funcione como una abertura artificial interna (la abertura del cuello uterino dentro de la cavidad uterina). También se extirpan los ganglios linfáticos cercanos mediante una laparoscopia. Esta operación se hace a través de la vagina o del abdomen.

Después de la cervicectomía, algunas mujeres pueden completar el embarazo y dar a luz bebés saludables mediante cesárea. En un estudio, la tasa de embarazo después de cinco años fue de más de 50%, pero el riesgo de un aborto después de esta cirugía fue mayor que el de las mujeres normales que están saludables. El riesgo de que el cáncer reaparezca después de este procedimiento es bajo.

Exenteración pélvica

Ésta es una operación más extensa que puede emplearse para tratar el cáncer de cuello uterino recurrente. En esta cirugía, se extirpan todos los órganos y tejidos, como en la histerectomía radical con la disección de los ganglios linfáticos pélvicos. Además, en esta operación se puede extirpar la vejiga, la vagina, el recto y parte del colon, dependiendo del lugar dónde se propagó el cáncer.

Si se extirpa la vejiga, será necesario crear una vía para almacenar y eliminar la orina. Esto por lo general incluye usar un segmento corto de intestino para que funcione como una vejiga nueva. Esta nueva vejiga puede estar conectada a la pared abdominal de manera que la orina se drene periódicamente cuando la paciente coloca un catéter en la urostomía (una pequeña abertura), o bien se puede drenar la orina continuamente hacia una bolsa plástica pequeña colocada en la parte delantera del abdomen.

Por otro lado, si se extirpa el recto y parte del colon, se necesita crear una vía nueva para eliminar el desecho sólido. Esto se hace conectando el intestino restante a la pared abdominal de manera que la materia fecal pueda pasar a través de una colostomía (una pequeña abertura) a una bolsa plástica pequeña colocada en la parte delantera del abdomen. Pudiera ser posible extirpar una parte afectada del colon (próxima al cuello uterino) y volver a conectar el colon, de manera que no se necesiten bolsas o aditamentos externos. Si se extirpa la vagina, se puede crear quirúrgicamente una nueva vagina con la piel, el tejido intestinal o por medio de injertos miocutáneos (músculo y piel).

Impacto sexual de la exenteración pélvica: la recuperación de una exenteración pélvica total toma un largo tiempo. La mayoría de las mujeres no comienza a sentir normalidad, sino hasta seis meses después de la cirugía. Algunas dicen que toma entre un año o dos ajustarse completamente.

A pesar de esto, estas mujeres pueden llevar vidas felices y productivas. Con práctica y determinación, también pueden experimentar deseo sexual, placer y orgasmos.

Radioterapia

La radioterapia usa rayos X de alta energía para destruir las células cancerosas. Estos rayos X se pueden administrar externamente mediante un procedimiento muy parecido al de una radiografía diagnóstica llamado radiación externa. Este tratamiento por lo general toma de seis a siete semanas. Para el cáncer de cuello uterino, este tipo de radioterapia a menudo se administra junto con bajas dosis de un medicamento de quimioterapia llamado cisplatino.

Otro tipo de radioterapia recibe el nombre de braquiterapia o terapia de radiación interna. Para el cáncer de cuello uterino, el material radioactivo se coloca en un cilindro dentro de la vagina. En algunos cánceres, el material radioactivo se puede colocar en agujas delgadas que se insertan directamente en el tumor. La braquiterapia en bajas dosis finaliza en sólo unos días. Durante ese tiempo, la paciente permanece en el hospital con instrumentos que mantienen el material radioactivo en el lugar. Por otro lado, la quimioterapia en altas dosis se administra de forma ambulatoria durante varios tratamientos. Para cada tratamiento, el material radioactivo se inserta por varios minutos y luego se remueve. La ventaja de la alta tasa de dosis consiste en que no necesita permanecer inmóvil por períodos prolongados de tiempo.

Los efectos secundarios comunes de la radioterapia incluyen cansancio, malestar estomacal o evacuaciones blandas. Algunas personas pueden experimentar náuseas, así como vómitos. Estos efectos secundarios tienden a empeorar cuando se administra quimioterapia con radiación. La radiación también puede ocasionar bajos recuentos sanguíneos, lo que causa anemia (bajos recuentos de glóbulos rojos) y leucopenia (bajos recuentos de glóbulos blancos). Por lo general, los recuentos sanguíneos regresan a lo normal después de suspender la radiación. También son comunes los cambios en la piel, pues la piel en el área tratada luce y se siente como si estuviera quemada por el sol. La radioterapia pélvica puede causar que se forme tejido cicatricial en la vagina. El tejido cicatricial puede causar que la vagina sea más estrecha (estenosis vaginal) o incluso más corta, lo que ocasiona dolor durante las relaciones sexuales (coito vaginal). No obstante, una mujer puede ayudar a evitar este problema al estirar las paredes vaginales varias veces por semana. Esto puede hacerse mediante relaciones sexuales (coito) de tres a cuatro veces por semana o usando un dilatador vaginal (un tubo plástico o de goma usado para estirar la vagina). La sequedad vaginal y el dolor durante las relaciones sexuales pueden ser efectos secundarios a largo plazo de la radiación. La radiación pélvica puede afectar a los ovarios, causando menopausia prematura. La radiación puede irritar la vejiga y puede ocasionar problemas para orinar. Se pueden también usar estrógenos vaginales para aliviar la sequedad vaginal y atrofia. La radiación a la pelvis también puede debilitar los huesos, lo que causa fracturas. Las fracturas de las caderas son las más comunes, y pueden ocurrir dos a cuatros años después de la radiación. Se recomiendan estudios sobre la densidad ósea. El tratamiento de los ganglios linfáticos con radiación puede derivar en problemas con el drenaje de líquido proveniente de las piernas. Esto puede causar inflamación grave en las piernas, una condición llamada linfedema.

Si usted experimenta efectos secundarios ocasionados por la radiación, discútalos con el equipo que atiende su cáncer.

Es importante saber que el hábito de fumar aumenta los efectos secundarios de la radiación. Si usted fuma, deje de fumar.

Quimioterapia

La quimioterapia sistémica usa medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o se administran por la boca. Estos medicamentos entran en el torrente sanguíneo y alcanzan todas las áreas del cuerpo, haciendo que este tratamiento sea potencialmente útil contra el cáncer que se ha propagado a órganos distantes (metástasis).

Los medicamentos utilizados con más frecuencia para tratar el cáncer de cuello uterino incluyen cisplatino, paclitaxel (Taxol®), topotecán, ifosfamida, y fluorouracilo (5-FU). Si se elige la quimioterapia, usted puede recibir una combinación de medicamentos. Los medicamentos utilizados en la quimioterapia destruyen las células cancerosas pero también dañan algunas células normales, lo que puede resultar en efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y dosis de los medicamentos administrados, así como del período de tiempo durante el cual se administran. Los efectos secundarios temporales de la quimioterapia pudieran incluir:

  • Náusea y vómito.
  • Pérdida de apetito.
  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.

Como la quimioterapia puede dañar las células que producen sangre en la médula ósea, los recuentos de células sanguíneas pueden bajar. Esto puede resultar en:

  • Aumento en la probabilidad de infecciones (debido a la escasez de glóbulos blancos).
  • Pérdida de sangre o hematomas después de cortaduras o lesiones menores (debido a la escasez de plaquetas).
  • Dificultad para respirar (por la disminución de los niveles de glóbulos rojos).

El cansancio también es bastante común y puede ocurrir debido a los bajos niveles de glóbulos rojos, a otras razones relacionadas con la quimioterapia o al cáncer en sí.

La mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia (excepto por la menopausia prematura y la infertilidad) desaparece una vez que se termina el tratamiento. El cabello volverá a crecer cuando termine el tratamiento. La menopausia prematura puede ser tratada con hormonas.

Si usted presenta efectos secundarios, hable con el equipo de profesionales que le atiende. Existen remedios para muchos de los efectos secundarios temporales de la quimioterapia. Por ejemplo, medicamentos muy eficaces para prevenir o reducir las náuseas y el vómito. Se pueden administrar otros medicamentos para estimular la producción de células sanguíneas.

Para algunas etapas del cáncer de cuello uterino, la quimioterapia se administra para ayudar a que la radiación sea más eficaz. Cuando se administran la quimioterapia y la radioterapia juntas, se conoce como quimioradiación concurrente. Una opción consiste en administra una dosis de cisplatino cada semana durante la radiación. Este medicamento se administra por una vena (IV) alrededor de cuatro horas antes de la cita para recibir la radiación. Otra opción es administrar cisplatino junto con fluorouracilo (5-FU) cada cuatro semanas durante la radiación. También se utilizan otras combinaciones de medicamentos. Administrar quimioterapia con radiación puede mejorar el pronóstico de la paciente, aunque administrar ambas juntas tiende a causar peores efectos secundarios. Asimismo, la náusea y el cansancio a menudo son peores. La diarrea también puede ser un problema si se administra quimioterapia al mismo tiempo que la radiación. También se pueden empeorar los problemas con los bajos recuentos sanguíneos. El equipo de especialistas en cáncer estará pendiente a los efectos secundarios y le puede administrar medicamentos para ayudar a que se sienta mejor.

Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios Clínicos: lo que usted necesita saber, el cual puede acceder en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de nuestra línea sin costo llamando al 1-800-227-2345.

Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura o masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento estándar.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:

  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.

Opciones de tratamiento para el cáncer de cuello uterino según la etapa

La etapa (estadio) en que se encuentra el cáncer de cuello uterino es el factor más importante al elegir un tratamiento. No obstante, entre otros factores que influyen en esta decisión se encuentran la localización exacta del cáncer en el cuello uterino, el tipo de cáncer (de células escamosas o adenocarcinoma), su edad, su estado físico general y si desea tener hijos.

Etapa 0 (carcinoma in situ)

Aunque el sistema de clasificación por etapas clasifica el carcinoma in situ como la forma más temprana de cáncer, los médicos a menudo lo consideran como un precáncer. Esto se debe a que las células cancerosas en el carcinoma in situ sólo están en la capa de la superficie del cuello uterino (no han crecido hacia las capas más profundas de las células). Las opciones de tratamiento para el carcinoma de células escamosas in situ son las mismas que se utilizan para otros precánceres (displasia o neoplasia intraepitelial cervical [CIN]). Las opciones incluyen criocirugía, cirugía con láser, procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP/LEETZ) y conización con bisturí frío. Por lo general, se recomienda una histerectomía para el adenocarcinoma in situ. Para las mujeres que desean tener hijos, el tratamiento con una biopsia cónica puede ser una opción. No puede haber células cancerosas en los bordes del cono, y la paciente tiene que estar bajo observación minuciosa mientras el cuello uterino esté en su lugar. Una vez la mujer haya tenido sus hijos, se recomienda una histerectomía.

Una histerectomía simple también es una opción para el tratamiento del carcinoma de células escamosas in situ, y se puede hacer si el cáncer regresa después de otros tratamientos. Todos los casos de carcinoma in situ pueden curarse con un tratamiento apropiado. No obstante, los cambios precancerosos pueden recurrir (reaparecer) en el cuello uterino o en la vagina, por lo que es muy importante que su médico le brinde una atención cuidadosa. Esto incluye cuidado de seguimiento con pruebas de Papanicolaou regularmente y en algunos casos con colposcopia.

La etapa IA se divide en etapa IA1 y etapa IA2

Etapa IA1: para esta etapa usted tiene tres opciones:

  • Si usted aún quiere poder tener hijos, primero se extirpa el cáncer con una biopsia cónica, y luego a usted se le vigila cuidadosamente para ver si el cáncer regresa.
  • Si la biopsia cónica no extirpa todo el cáncer (o si usted ya no va a tener hijos), el útero se extirpará (histerectomía).
  • Si el cáncer ha invadido a los vasos sanguíneos o los vasos linfáticos, es posible que necesite someterse a una histerectomía radical junto con la extirpación de los ganglios linfáticos pélvicos.

Etapa IA2: existen tres opciones de tratamiento:

  • Histerectomía radical junto con extirpación de ganglios linfáticos en la pelvis.
  • Radiación externa más braquiterapia.
  • Se puede hacer una cervicectomía radical con extirpación de ganglios linfáticos pélvicos si aún quiere tener hijos.

Si se lleva a cabo una cirugía, el tejido extirpado se examina en el laboratorio para ver si el cáncer se ha propagado más allá de lo que se esperaba. Por lo general, se recomienda radioterapia si el cáncer se ha propagado a los tejidos adyacentes al útero (parametrio) o a cualquier ganglio linfático. A menudo se administra quimioterapia con radioterapia. Si el informe patológico indica que el tumor tenía márgenes positivos, esto significa que es posible que haya quedado algo de cáncer. Esto también se trata con radiación pélvica (administrada con el medicamento de quimioterapia cisplatino). El médico también puede recomendar braquiterapia.

La etapa IB se divide en etapa IB1 y etapa IB2

Etapa IB1: existen tres opciones:

  • El tratamiento convencional es histerectomía radical junto con extirpación de ganglios linfáticos en la pelvis. Algunos ganglios linfáticos de la parte más superior del abdomen (ganglios linfáticos paraaórticos) también se extirpan para ver si el cáncer se ha propagado allí. Si se encuentran células cancerosas en los bordes de los tejidos extirpados (márgenes positivos), o si durante la operación se encuentran células cancerosas en los ganglios linfáticos, usted pudiera recibir radioterapia, posiblemente con quimioterapia, después de la cirugía.
  • La segunda opción de tratamiento es la radioterapia interna y externa en dosis altas.
  • Una cervicectomía radical con extirpación de ganglios linfáticos pélvicos (y algunos paraaórticos) es una opción si la paciente aún quiere tener hijos.

Etapa IB2: existen tres opciones:

  • El tratamiento convencional es la combinación de quimioterapia con cisplatino y radioterapia a la pelvis más braquiterapia.
  • Otra opción es una histerectomía radical con extirpación de los ganglios linfáticos pélvicos (y algunos paraaórticos). Si se encuentran células cancerosas en los ganglios linfáticos extirpados, o en los márgenes, se puede administrar radioterapia, posiblemente con quimioterapia, después cirugía.
  • Algunos médicos recomiendan radiación administrada con quimioterapia (primera opción) seguida de una histerectomía.

La etapa II se divide en etapa IIA y etapa IIB

Etapa IIA: el tratamiento para esta etapa depende del tamaño del tumor.

  • Una opción de tratamiento es la braquiterapia y la radioterapia externa. Este tratamiento se recomienda con más frecuencia si el tumor mide más de 4 cm (alrededor de 1 ½ pulgadas). Se administrará quimioterapia con cisplatino junto con la radiación.
  • Algunos expertos recomiendan extirpar el útero después de finalizar la radioterapia.
  • Si el cáncer no mide más de 4 cm, se puede tratar con histerectomía radical y extirpación de los ganglios linfáticos en la pelvis (y algunos en el área paraaórtica). Si el tejido que se extirpa durante la cirugía muestra células cancerosas en los márgenes o cáncer en los ganglios linfáticos, los tratamientos con radiación a la pelvis se administrarán con quimioterapia. También se puede administrar braquiterapia.

Etapa IIB: el tratamiento habitual es una combinación de radioterapia interna y externa. La radiación se administra con el medicamento de quimioterapia cisplatino. Algunas veces otros medicamentos de quimioterapia se pueden administrar junto con cisplatino.

Etapas III y IVA

El tratamiento recomendado consiste de una combinación de radioterapia interna y externa con cisplatino.

Si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos (especialmente los que están en la parte superior del abdomen), puede ser un signo de que el cáncer se ha propagado a otras áreas del cuerpo. Algunos expertos recomiendan examinar los ganglios linfáticos para determinar si contienen cáncer antes de administrar radiación. Una manera para hacer esto es mediante cirugía. Otra manera es mediante una CT o un MRI para ver cuán grandes están los ganglios linfáticos. Los ganglios linfáticos que están más grandes de lo habitual tienen una probabilidad mayor de tener cáncer. Puede que se les realicen biopsias a esos ganglios linfáticos para determinar si contienen cáncer. Si los ganglios linfáticos en la parte superior del abdomen (ganglios linfáticos paraaórticos) son cancerosos, puede que los médicos quieran hacer otros estudios para ver si el cáncer se ha propagado a otras partes del cuerpo.

Etapa IVB

En esta etapa, el cáncer se ha propagado de la pelvis a otras partes del cuerpo. La etapa IVB del cáncer cervical usualmente no se considera curable. Entre las opciones de tratamiento se encuentran la radioterapia para aliviar los síntomas del cáncer que se ha propagado localmente (cerca del cuello uterino) o de las metástasis a distancia. A menudo se recomienda la quimioterapia. La mayoría de los regímenes convencionales usa un componente de platino (tal como cisplatino o carboplatino) junto con otro medicamento, tal como paclitaxel, gemcitabina, topotecán, o vinorelbina. Se están llevando a cabo estudios clínicos para probar otras combinaciones de medicamentos quimioterapéuticos, así como otros tratamientos experimentales.

Cáncer recurrente del cuello uterino

A un cáncer que regresa después del tratamiento se le llama cáncer recurrente. El cáncer puede reaparecer localmente (en los órganos de la pelvis cercanos al cuello uterino) o regresar en áreas distantes (propagación a través del sistema linfático y/o del torrente sanguíneo a órganos tales como los pulmones o los huesos).

Si el cáncer ha recurrido solamente en la pelvis, la cirugía extensa (por exenteración pélvica) puede ser una opción para algunas pacientes. Esta operación puede aplicarse con éxito en un 40% a un 50% de las pacientes (véase información sobre cirugía en la sección "¿Cómo se trata el cáncer de cuello uterino?"). Algunas veces se puede usar radiación o quimioterapia como tratamiento paliativo (para aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad).

Si su cáncer ha recurrido en un área distante se puede usar quimioterapia o radioterapia para tratar y aliviar los síntomas específicos. Si se utiliza la quimioterapia, usted debe entender los objetivos y limitaciones de este tipo de terapia. Algunas veces la quimioterapia puede mejorar su calidad de vida, y otras veces la puede empeorar. Es necesario que discuta esto con sus doctores. Entre un 15% y un 25% de las pacientes pueden responder, por lo menos temporalmente, a la quimioterapia.

Actualmente se están llevando a cabo estudios clínicos para evaluar nuevos tratamientos que pudieran beneficiar a aquellas pacientes con recurrencia a distancia del cáncer de cuello uterino. Puede que quiera considerar la participación en un estudio clínico.

Cáncer de cuello uterino durante el embarazo

Un pequeño número de casos de cáncer de cuello uterino se detecta en mujeres embarazadas. La mayoría de los doctores considera que, si se trata de un cáncer en una etapa muy temprana, tal como la IA, no hay peligro de continuar el embarazo. Varias semanas después del parto, se recomienda una histerectomía o una biopsia cónica (esta biopsia sólo se sugiere para la subetapa IA1).

Si el cáncer se encuentra en la etapa IB, entonces usted y su doctor deben tomar una decisión con respecto a si debe continuar el embarazo. Si la decisión fuera en sentido negativo, el tratamiento deberá consistir en histerectomía radical y/o radiación. Si ambos deciden continuar el embarazo, la paciente deberá ser sometida a una cesárea, tan pronto como el bebé pueda sobrevivir fuera del vientre materno. Los cánceres más avanzados deben ser tratados inmediatamente.

Ayuda financiera

En el año 2000 se firmó la Ley de Tratamiento del Cáncer Cervical y Mamario. Esta ley proporciona fondos para tratar el cáncer de seno (mama) y cuello uterino para algunas mujeres de bajos ingresos. Los estados deben adoptar este programa para poder recibir los fondos federales correspondientes. Para más información, puede ponerse en contacto con el CDC llamando al 1-888-842-6355 o consultando la página en Internet www.cdc.gov/cancer.

Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee información de tratamiento a través del 1-800-4-CANCER y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.

¿Qué debe preguntar a su médico sobre el cáncer de cuello uterino?

Es importante que usted tenga conversaciones francas y abiertas con los miembros del equipo de atención del cáncer encargado de su caso. Ellos quieren responder todas sus preguntas, sin importar lo insignificantes que éstas le parezcan. Estas son algunas de las preguntas que debe considerar:

  • ¿Qué tipo de cáncer de cuello uterino tengo?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer más allá del cuello uterino?
  • ¿Se puede determinar la etapa de mi cáncer y qué significa eso?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda? ¿Por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios del tratamiento que me sugiere?
  • ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento si quiero tener hijos en el futuro?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • ¿Qué probabilidades hay de que se produzca una recurrencia (reaparición) de mi cáncer con los programas de tratamiento que hemos discutido?
  • ¿Debo hacer una dieta especial?
  • Según lo que sabe de mi cáncer, ¿cuál es mi pronóstico (perspectiva de supervivencia)?
  • ¿Dónde podré conseguir una peluca, si tengo que recibir medicamentos quimioterapéuticos que me ocasionen una pérdida temporal del cabello?
  • ¿Qué debo decirles a mis hijos, a mi esposo, a mis padres y a los demás miembros de la familia?

Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que usted desee hacer. Por ejemplo, usted pudiera necesitar información específica acerca del tiempo de recuperación previsto para poder planificar su programa de trabajo. También es posible que requiera información acerca de segundas opiniones o con respecto a los estudios clínicos para los que pueda resultar elegible.

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de cuello uterino?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre.

Cuidados posteriores

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o rayos X. Usted necesitará continuar con las pruebas de Papanicolaou independientemente del tratamiento que recibió (por ejemplo, biopsia cónica, histerectomía, o radiación). La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.

También es importante mantener un seguro médico. Aunque nadie quiere pensar que su cáncer puede regresar, esto siempre es una posibilidad. Si ocurre, lo que menos necesita es preocuparse sobre el pago del tratamiento.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de conservar lo siguiente:

  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si ha tenido radioterapia, una copia del resumen de su tratamiento.
  • Si se le ha hospitalizado, una copia del informe de alta que cada doctor tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.
  • Y finalmente, como algunos medicamentos de tratamiento para el cáncer tienen efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos (especialmente cualquier medicamento de quimioterapia), las dosis y el horario en que los toma.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Tome decisiones saludables

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía muchas bebidas con alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Alimentación y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento es comenzar hábitos saludables de alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su propia situación. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse algo de actividad física, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios para que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se integran en un programa de ejercicios nuevo, usted obtiene el refuerzo adicional de apoyo que necesita para mantenerse activos cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar (Si desea más información sobre el cansancio, consulte la publicación Fatigue in People with Cancer [El cansancio en las personas con cáncer]).

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que a lo largo de la vida el ejercicio desempeña un papel en el bloqueo de algunos tipos de cáncer. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.

Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento, resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia.

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento “paliativo”.

El tratamiento paliativo ayuda a aliviar los síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad; su propósito principal es mejorar su calidad de vida. Algunas veces, los tratamientos que usted recibe para controlar sus síntomas son similares a los tratamientos usados para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radioterapia pudiera ser administrada para ayudar a aliviar el dolor de huesos debido a metástasis en los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera ser administrada para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que cause obstrucción intestinal. Sin embargo, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.

En este momento, es posible que usted se beneficie de la atención de hospicio. La mayoría de las veces esta atención se proporcionar en casa. Es posible que su cáncer cause síntomas o problemas que requieren atención, y la atención para enfermos terminales se concentra en su comodidad. Usted debe saber que la atención de hospicio no significa que no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por su cáncer u otras condiciones de salud. Simplemente significa que el enfoque de su cuidado consiste en vivir lo más plenamente posible y sentirse tan bien como pueda en esta difícil etapa de su cáncer.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.

¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer de cuello uterino?

Se han estado investigando nuevas maneras para prevenir y tratar el cáncer de cuello uterino. Entre estos nuevos y prometedores métodos se encuentran los siguientes:

Vacunas contra el VPH

Se han estado desarrollando vacunas para prevenir la infección con algunos tipos de VPH asociados con el cáncer de cuello uterino. Las vacunas disponibles actualmente tienen el propósito de producir inmunidad a los tipos de VPH 16 y 18 para que las mujeres que se expongan a estos virus no contraigan infecciones. Además se han estado desarrollando vacunas para prevenir infecciones con algunos otros tipos de VPH que también causan cáncer. Se han estado realizando estudios a largo plazo para ver cuán bien estas vacunas reducirán el riesgo de cáncer de cuello uterino.

Algunas vacunas experimentales también se han estado estudiando para aquellas mujeres con infecciones de VPH establecidas, a fin de ayudar al sistema inmunitario a destruir el virus y curar la infección antes de que se origine un cáncer. Otras pruebas pretenden ayudar a ciertas mujeres con cáncer avanzado del cuello uterino que ya ha hecho metástasis o ha recurrido. Estas vacunas intentan producir una reacción inmunológica contra aquellas partes del virus (las proteínas E6 y E7) que causan el crecimiento anormal de las células cancerosas del cuello uterino. Se espera que esta inmunidad destruya las células cancerosas o les impida seguir creciendo.

Otros estudios clínicos

Se están realizando numerosos estudios clínicos para probar nuevos medicamentos quimioterapéuticos, nuevas formas de administrar radioterapia y nuevas combinaciones de cirugía y radioterapia o quimioterapia.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

Hemos seleccionado material informativo relacionado con este tema que también puede ayudarle. Estos materiales pueden ser solicitados llamando gratis al 1-800-227-2345:

Después del diagnóstico: una guía para pacientes y familiares

El cuidado del paciente en el hogar: una guía para pacientes y familiares

Vacunas contra el virus del papiloma humano: preguntas frecuentes

Quimioterapia: una guía para pacientes y familiares

Radioterapia: una guía para pacientes y familiares

Sexualidad: para la mujer con cáncer

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los costos o para hacer un pedido.

Cancer in the Family: Helping Children Cope with a Parent’s Illness

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person with Cancer at Home

Crossing Divides: a Couple's Story of Cancer, Hope, and Hiking in the Montana Continental Divide

What Helped Get Me Through: Cancer Patients Share Wisdom and Hope

Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

Gynecologic Cancer Foundation
Teléfono sin cargo: 1-800-444-4441
Número de teléfono: 1-312-578-1439
Sitio Web: www.thegcf.org

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237
Sitio Web: www.cancer.gov

National Cervical Cancer Coalition
Teléfono sin cargo: 1-800- 685-5531
Teléfono 1-818-909-3849
Sitio Web: www.nccc-online.org

National Coalition for Cancer Survivorship
Teléfono sin cargo: 1-877-NCCS-YES (1-877-622-7937)
Sitio Web: www.canceradvocacy.org

Centers for Disease Control and Prevention (CDC)
DES Update
Teléfono sin cargo: 1-888-232-6789
Sitio Web: www.cdc.gov/des

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en www.cancer.org.

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Fecha de última actualización: 12/02/2009
Fecha de último cambio o revisión: 07/01/2010