Cáncer de hígado

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Causas, factores de riesgo y prevención TEMAS

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de hígado?

Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de que usted padezca una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen diferentes factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, como el fumar, pueden cambiarse. Otros, como la edad de la persona o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar.

Sin embargo, los factores de riesgo no suministran toda la información. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, algunas personas que adquieren la enfermedad puede que tengan pocos o ninguno de los factores de riesgo conocidos.

Los científicos han encontrado varios factores de riesgo que hacen que las personas tengan mayores probabilidades de padecer el carcinoma hepatocelular (HCC, por sus siglas en inglés).

Incidencia según el sexo

El carcinoma hepatocelular es más común entre los hombres que entre las mujeres. Gran parte de esto se debe probablemente a comportamientos que afectan algunos de los factores de riesgo descritos más adelante. El subtipo de HCC fibrolamelar es más común en las mujeres.

Raza/grupo étnico

En los Estados Unidos, los asiáticoamericanos y los isleños del Pacífico tienen las tasas más altas de cáncer de hígado, seguidos por los indios americanos/oriundos de Alaska y los hispanos/latinos, los afroamericanos y los blancos.

Cirrosis

La cirrosis es una enfermedad en la que las células del hígado se han dañado y remplazado por tejido cicatrizado. Las personas con cirrosis tienen un riesgo aumentado de cáncer de hígado. La mayoría (no todas) de las personas que padecen cáncer de hígado ya tienen cierta evidencia de cirrosis.

Existen varias posibles causas para la cirrosis. En los Estados Unidos, la mayoría de los casos ocurre en personas que abusan del alcohol o que tienen infecciones crónicas con el virus de la hepatitis B o el virus de la hepatitis C (HBV o HCV, por sus siglas en inglés).

La enfermedad de hígado graso que no se debe al consumo de alcohol, una afección en la que las personas que consumen un poco o nada de alcohol desarrollan un hígado graso, es común en personas obesas. Las personas con un tipo de esta enfermedad conocida como esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés) podrían desarrollar cirrosis.

Algunos tipos de enfermedades autoinmunes que afectan el hígado también pueden causar cirrosis. Por ejemplo, también existe una enfermedad llamada cirrosis biliar primaria (PBC) que parece ser una afección autoinmune, en la que el sistema inmunológico ataca a las vías biliares en el hígado. Esto causa daño a las vías biliares y puede hasta llegar a causar cirrosis. Las personas con PBC avanzada tienen un alto riesgo de cáncer de hígado.

Ciertos tipos de enfermedades metabólicas hereditarias (vea información más adelante) pueden ocasionar problemas en el hígado, lo que conduce a cirrosis.

Hepatitis viral crónica

A escala mundial, el factor de riesgo más común del cáncer de hígado es la infección crónica (a largo plazo) por el virus de la hepatitis B (HBV) o el virus de la hepatitis C (HCV). Estas infecciones causan cirrosis del hígado (vea información anterior) y son las responsables de que el cáncer de hígado sea el tipo de cáncer más común en muchas partes del mundo.

En los Estados Unidos, la infección por hepatitis C es una causa más común de cáncer hepatocelular, mientras que en Asia y en los países en desarrollo, la hepatitis B es más común. Las personas infectadas con ambos virus tienen un alto riesgo de padecer hepatitis crónica, cirrosis y cáncer de hígado. Este riesgo es aún mayor si también consumen bebidas alcohólicas en exceso.

El HBV y el HCV se pueden propagar de persona a persona por compartir agujas contaminadas (entre usuarios de drogas), tener sexo sin protección, o durante el nacimiento. También pueden ser transmitidos a través de transfusiones de sangre, aunque esto ha ocurrido muy pocas veces en los Estados Unidos desde que se comenzó a realizar pruebas para detectar estos virus en los productos sanguíneos. En los países en desarrollo, los niños algunas veces contraen infecciones de hepatitis B debido al contacto prolongado con familiares que están infectados.

El HBV es más probable que cause síntomas, como enfermedades parecidas a la gripe, y una pigmentación amarilla de los ojos y la piel (ictericia). No obstante, la mayoría de las personas se recuperan completamente de la infección por HBV dentro de pocos meses. Sólo un porcentaje muy pequeño de adultos se vuelven portadores crónicos (y tienen un riesgo mayor de cáncer de hígado). Los infantes y los niños pequeños que resultan infectados tienen un mayor riesgo de volverse portadores crónicos.

Por otro lado, es menos probable que el HCV cause síntomas. Sin embargo, la mayoría de las personas con HCV contraen infecciones crónicas, las cuales con más probabilidad causan daño hepático o incluso cáncer.

Otros virus también pueden causar hepatitis, tal como el virus de la hepatitis A y el de la hepatitis E. Sin embargo, las personas infectadas con estos virus no contraen hepatitis crónica, ni cirrosis, y tampoco tienen un riesgo aumentado de cáncer de hígado.

Consumo excesivo de alcohol

El consumo excesivo de alcohol es una causa principal de cirrosis en los Estados Unidos, lo que se asocia con un riesgo aumentado de cáncer de hígado.

Obesidad

La obesidad (mucho sobrepeso) aumenta el riesgo de padecer cáncer de hígado. Esto probablemente se deba a que puede causar enfermedad del hígado graso y cirrosis.

Diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 ha sido asociada con un mayor riesgo de cáncer de hígado, usualmente en los pacientes que también tienen otros factores de riesgo, tales como consumo exagerado de alcohol, hepatitis crónica viral, o ambos. Este riesgo puede ser mayor debido a que las personas con diabetes tipo 2 suelen tener sobrepeso o estar obesas, lo que a su vez puede causar problemas hepáticos.

Enfermedades metabólicas hereditarias

Ciertas enfermedades metabólicas hereditarias pueden causar cirrosis.

Las personas con hemocromatosis hereditaria absorben demasiado hierro del alimento que consumen. El hierro se asienta en tejidos por todo el cuerpo, incluyendo el hígado. Si se acumula suficiente hierro en el hígado, esto puede causar cirrosis y cáncer de hígado.

Otras enfermedades poco comunes que aumentan el riesgo de cáncer de hígado incluyen:

  • Tirosinemia.
  • Deficiencia de antitripsina alfa-1.
  • Porfiria cutánea tarda.
  • Enfermedades del almacenamiento del glucógeno.
  • Enfermedad de Wilson.

Aflatoxinas

Estas sustancias que causan cáncer son producidas por un hongo que contamina al maní, el trigo, la soya, las nueces molidas, el maíz y el arroz. Almacenar estos productos en un ambiente húmedo caliente puede causar el crecimiento de este hongo. Aunque esto puede ocurrir en casi cualquier parte del mundo, es más común en países tropicales y más calientes. Los países desarrollados en Europa y los Estados Unidos realizan pruebas para regular el contenido de aflatoxinas en los alimentos.

La exposición prolongada a estas sustancias es un factor de riesgo principal para el cáncer de hígado. El riesgo aumenta aún más en las personas con infecciones de hepatitis B o C.

Cloruro de vinilo y dióxido de torio (Thorotrast)

La exposición a estos químicos aumenta el riesgo de angiosarcoma del hígado (vea la sección “¿Qué es el cáncer de hígado?”). También aumentan el riesgo de padecer colangiocarcinoma y cáncer hepatocelular, pero a un grado mucho menor. El cloruro de vinilo es un químico que se usa en la fabricación de algunos tipos de plástico. El thorotrast es un químico que se les inyectaba antes a algunos pacientes como parte de ciertas pruebas radiológicas. Cuando se identificaron las propiedades cancerígenas de estos químicos, se tomaron medidas para eliminarlos o para reducir la exposición a éstos. El thorotrast ya no se usa y la exposición de los trabajadores al cloruro de vinilo está regulada estrictamente.

Esteroides anabólicos

Los esteroides anabólicos son hormonas masculinas que algunos atletas utilizan para aumentar su fuerza y masa muscular. El uso prolongado de los esteroides anabólicos puede aumentar levemente el riesgo de cáncer hepatocelular. Los esteroides parecidos a la cortisona, como la hidrocortisona, la prednisona y la dexametasona, no conllevan este mismo riesgo.

Arsénico

El consumo de agua contaminada naturalmente con arsénico, como la obtenida de algunos pozos, por mucho tiempo aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer de hígado. Esto es más común en partes del este de Asia, aunque también puede ser un asunto de preocupación en algunas áreas de los Estados Unidos.

Infección por parásitos

La infección por el parásito que causa esquistosomiasis puede causar daño hepático y está vinculado con el cáncer de hígado. Este parásito no se encuentra en los Estados Unidos, pero la infección puede ocurrir en Asia, África y Sur América.

Consumo de tabaco

Fumar aumenta el riesgo de padecer cáncer de hígado. Las personas que han dejado de fumar tienen un menor riesgo que los fumadores actuales, aunque ambos grupos tienen un mayor riesgo que las personas que nunca han fumado.

Factores con efectos sobre el cáncer de hígado que no están claros

Píldoras anticonceptivas

En pocos casos, las pastillas anticonceptivas pueden causar tumores benignos llamados adenomas hepáticos. Sin embargo, se desconoce si aumentan el riesgo de cáncer hepatocelular. Algunos de los estudios que han analizado este asunto han sugerido que pudiera haber una asociación, aunque la mayoría de los estudios no fueron de alta calidad y evaluaron tipos de pastillas que ya no se usan. Las pastillas anticonceptivas modernas tienen diferentes tipos de estrógeno, diferentes dosis de estrógeno y diferentes combinaciones de estrógenos con otras hormonas. No se conoce si las pastillas más nuevas aumentan el riesgo de cáncer de hígado.


Fecha de última actualización: 11/07/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/12/2014