Cáncer de hígado

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Se puede encontrar temprano el cáncer de hígado?

A menudo, resulta difícil encontrar el cáncer de hígado en sus etapas iniciales, ya que las señales y los síntomas a menudo no aparecen sino hasta que la enfermedad se encuentra en sus etapas más avanzadas. Los tumores pequeños del hígado son difíciles de detectar mediante un examen físico porque las costillas derechas cubren la mayor parte del hígado. Para cuando un tumor puede ser palpado, puede que ya sea bastante grande.

No existen pruebas de detección recomendadas ampliamente que se puedan usar para detectar el cáncer de hígado en personas que no presentan un riesgo aumentado (una prueba para detección del cáncer se realiza en personas sin ningún síntoma). No obstante, se pueden recomendar pruebas para algunas personas con un riesgo más alto.

Muchos pacientes que padecen cáncer de hígado tienen cirrosis (formación de tejido cicatricial causada por el daño a las células hepáticas) desde hace tiempo. Los médicos pueden realizar pruebas para detectar cáncer de hígado si un paciente con cirrosis empeora sin razón aparente.

Para las personas con un riesgo más alto de cáncer de hígado debido a cirrosis (por cualquier causa) u otras afecciones, la mayoría de los médicos recomienda pruebas de detección para este cáncer cada 6 a 12 meses con pruebas sanguíneas para detectar alfafetoproteína (AFP) y ecografías. Sin embargo, aún no está claro si las pruebas de detección darán como resultado un tratamiento más eficaz contra el cáncer de hígado.

Análisis de sangre de la alfafetoproteína (AFP)

La AFP es una proteína que normalmente se encuentra en altos niveles en la sangre de los fetos, pero que desaparece poco después del nacimiento. Cuando se encuentra en la sangre de los adultos, esto sugiere que ellos pudieran tener cáncer de hígado o un tumor de células germinales de los testículos (en hombres) o de los ovarios (en las mujeres).

Los análisis de sangre de la AFP se pueden usar para detectar tumores iniciales en las personas que tienen un alto riesgo de padecer cáncer de hígado. A menudo, esta prueba se hace cada 6 a 12 meses con una ecografía (ultrasonido). Sin embargo, estas pruebas no se usan usualmente como pruebas de detección en las personas que tienen un riesgo promedio de cáncer de hígado ya que no siempre son precisas:

  • Algunos tumores del hígado no producen mucha cantidad de esta proteína.
  • Con frecuencia, para cuando el nivel de AFP está elevado, el tumor es demasiado grande como para que se pueda extirpar o ya se ha propagado fuera del hígado.
  • Algunas enfermedades no cancerosas del hígado también pueden aumentar los niveles de AFP.

En los lugares del mundo en los que el cáncer de hígado es muy común, el uso del análisis de sangre de la AFP para detectar este cáncer ha resultado en la detección de muchos tumores en una etapa más temprana. Aun así, muchos expertos creen que esta prueba no es lo suficientemente precisa por sí misma para personas que viven en los Estados Unidos y Europa. Ellos recomiendan la ecografía como el estudio principal, a menudo junto con la prueba de AFP.

Ecografía (ultrasonido)

La ecografía usa ondas sonoras y sus ecos para producir una imagen de los órganos internos o masas. Un pequeño instrumento llamado transductor emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan contra los órganos. Una computadora convierte el eco en una imagen en blanco y negro. Este estudio puede mostrar masas (tumores) que están creciendo en el hígado, las cuales entonces pueden someterse a prueba para determinar si son cancerosas, si es necesario.

Esta prueba es muy fácil de realizar y en ella no se utiliza radiación. En la mayoría de los exámenes de ecografía, usted simplemente se acuesta en una mesa mientras el transductor (en forma de varita) se mueve alrededor de la piel sobre la parte del cuerpo bajo estudio. Generalmente, se aplica primero gel para lubricar la piel.

Esta prueba se usa en las personas que tienen ciertos factores de riesgo de cáncer de hígado para ayudar a detectarlo más temprano. Muchos expertos recomiendan que la prueba debe hacerse cada 6 a 12 meses. Sin embargo, nadie sabe con certeza con cuanta frecuencia se debe hacer.

¿Quién debe hacerse las pruebas de detección?

Las pruebas de detección del cáncer de hígado no se recomiendan para las personas que no tienen un riesgo aumentado. Actualmente, no existen pruebas de detección que los médicos consideren útiles para hacérselas a la población general.

Las personas con un riesgo más alto de cáncer de hígado pueden beneficiarse de las pruebas de detección Muchos médicos recomiendan realizar pruebas a las personas con cirrosis (por cualquier causa), especialmente si la cirrosis es tan grave que el paciente está en una lista de espera para un trasplante de hígado. Sin las pruebas de detección, un cáncer puede desarrollarse mientras la persona espera por un trasplante. Por lo general, encontrar el cáncer temprano aumenta la probabilidad de que el paciente sobreviva por más tiempo. El cáncer detectado temprano también hará que la persona adquiera prioridad en la lista de espera para el trasplante.

La mayoría de los médicos también recomienda que ciertas personas con infecciones crónicas por el virus de hepatitis B (HBV) se hagan las pruebas, especialmente las que tienen un antecedente en la familia de cáncer de hígado o que son asiáticoamericanos o personas de la raza negra.

En otros grupos con riesgo aumentado, los beneficios de las pruebas puede que no sean tan claros. Si cree que está en riesgo aumentado para el cáncer de hígado, pregunte a su médico si las pruebas son una buena opción para usted.


Fecha de última actualización: 11/07/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/12/2014