Cáncer de hígado

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Tratamiento contra el Cáncer de hígado TEMAS

Terapia de embolización para cáncer de hígado

La embolización es un procedimiento en el que se inyectan sustancias para tratar de bloquear o reducir el flujo de sangre a las células cancerosas en el hígado.

El hígado es especial porque tiene dos fuentes sanguíneas. La mayoría de las células del hígado se alimentan de ramas de la vena porta, mientras que las células cancerosas en el hígado se alimentan usualmente de ramas de la arteria hepática. Al bloquear la rama de la arteria hepática que alimenta el tumor, se ayuda a eliminar las células cancerosas, pero deja la mayoría de las células sanas del hígado sin afectar debido a que obtienen el suministro de sangre de la vena porta.

La embolización es una opción para algunos pacientes con tumores que no pueden extirparse mediante cirugía. Se puede usar para tumores que son demasiado grandes como para ser tratados con ablación (usualmente miden más de 5 cm de diámetro). También puede emplearse con la ablación. La embolización reduce en algo el suministro de sangre al tejido normal del hígado. Por lo tanto, puede que esta no sea una buena opción para algunos pacientes cuyos hígados han sido afectados por enfermedades, tal como hepatitis o cirrosis.

Este tipo de tratamiento por lo general no requiere hospitalización.

Aún no está claro cuál de los tres tipos principales de embolización es el mejor en términos de resultados a largo plazo.

Embolización arterial

La embolización de la arteria también se conoce como embolización transarterial (o TAE). En este procedimiento, se coloca un catéter (un tubo flexible y delgado) en una arteria a través de un pequeño corte en la parte interna del muslo y se guía hasta la arteria hepática en el hígado. Por lo general, se inyecta un tinte en el torrente sanguíneo en ese momento para permitir al médico vigilar el paso del catéter mediante angiografía, un tipo especial de radiografía. Una vez que se coloca el catéter, se inyectan pequeñas partículas en la arteria para taparla.

Quimioembolización

Este método, también conocido como quimioembolización transarterial (o TACE) combina la embolización con la quimioterapia. Con más frecuencia, esto se hace mediante el uso de partículas diminutas que suplen un medicamento de quimioterapia para la embolización. La TACE también se puede hacer al administrar quimioterapia a través del catéter directamente en la arteria, y luego tapando la arteria.

Radioembolización (RE)

Esta técnica combina la embolización con la radioterapia.

En los Estados Unidos, esto se realiza al inyectar pequeñas esferas radiactivas (microesferas) en la arteria hepática. Los nombres de marca para estas esferas incluyen TheraSphere® y SIR-Spheres®. Una vez inyectadas, las esferas se alojan en los vasos sanguíneos cercanos al tumor donde emiten pequeñas cantidades de radiación hacia el lugar donde está el tumor por varios días. La radiación se desplaza a una distancia muy corta de modo que sus efectos son limitados principalmente al tumor.

Efectos secundarios de la embolización

Las posibles complicaciones después de la embolización incluyen dolor abdominal, fiebre, náusea, infección en el hígado, inflamación de la vesícula biliar, y coágulos sanguíneos en los vasos sanguíneos principales del hígado. Debido a que el tejido hepático sano puede ser afectado, existe un riesgo de que la función del hígado empeore después de la embolización. Este riesgo es mayor si se hace la embolización a una rama grande de la arteria hepática. Las complicaciones graves son poco comunes, pero es posible que ocurran.


Fecha de última actualización: 11/07/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/12/2014