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¿Se puede prevenir el cáncer de hígado?
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Clasificación por etapas del cáncer de hígado
¿Cómo se encuentra el cáncer de hígado?
A menudo, el cáncer de hígado no causa síntomas hasta que se encuentra en sus etapas posteriores, por lo que rara vez se detecta en su estado inicial. Los tumores pequeños son difíciles de encontrar mediante exámenes físicos.
Las pruebas de detección no se recomiendan para las personas en riesgo promedio de cáncer de hígado, aunque se pueden realizar en personas con alto riesgo.
Pruebas que pueden realizarse para detectar el cáncer de hígado
Muchas personas que desarrollan cáncer de hígado han padecido cirrosis durante un periodo de tiempo prolongado. Si un paciente de cirrosis empeora sin razón aparente, los médicos deben sospechar que la causa pudiera ser el cáncer de hígado y deberán realizar las pruebas necesarias para determinar si este es el caso.
Prueba de la AFP
Los cánceres a veces pueden detectarse usando un estudio de la sangre que detecta una proteína llamada AFP (alfaproteína). Es normal que se encuentre la presencia de AFP en la sangre de bebés aún no nacidos, pero desaparece poco después de nacer. Cuando se detecta en la sangre de los adultos, puede que sea un indicador del cáncer de hígado (o de otro tipo de cáncer).
Las pruebas de AFP se pueden usar para detectar tumores iniciales en las personas que tienen un alto riesgo de padecer cáncer de hígado. Algunos tumores no producen mucha cantidad de esta proteína. Por lo tanto, cuando la AFP es lo suficientemente abundante para detectarse, puede que el tumor ya haya crecido demasiado para poder ser extirpado con cirugía, o que el cáncer se haya ya propagado fuera del hígado. Algunas enfermedades del hígado que no son cáncer también pueden aumentar los niveles de la AFP. Por estas razones, las pruebas de sangre de la AFP no se recomiendan para todas las personas.
Ecografía
La ecografía (conocida también como ultrasonido o sonograma) es un estudio que usa ondas sonoras para formar imágenes de los órganos internos del cuerpo. Durante una ecografía es necesario recostarse sobre una camilla mientras una vara se mueve alrededor de la piel sobre la parte del cuerpo a ser estudiada. Este estudio se usa en las personas que tienen ciertos factores de riesgo del cáncer de hígado para ayudar a detectarlo más temprano. Se pueden realizar pruebas de cualquier masa (tumor) en el hígado para determinar si se trata de cáncer, si es necesario.
¿Quién debe someterse a las pruebas?
Las personas con un riesgo más alto de cáncer de hígado pueden beneficiarse de las pruebas de detección (una prueba para la detección de una enfermedad se realiza antes de que la persona presente algún síntoma). Muchos doctores recomiendan las pruebas para ciertos grupos en alto riesgo. Esto incluye a las personas con cirrosis, especialmente para los casos graves en los que el paciente está en la espera de un trasplante de hígado. De otra manera puede que el cáncer comience durante la espera y que alcance un estado tan avanzado haciendo imposible la cura. Padecer cáncer de hígado también puede que la persona adquiera prioridad en la lista de espera para el trasplante.
Algunas personas con infecciones crónicas con el virus de la hepatitis B también deben ser sometidas a las pruebas, tales como aquellas con un historial familiar de cáncer de hígado. Para las otras personas con mayor riesgo, puede que los beneficios de someterse a las pruebas de detección no sean tan evidentes. Si usted considera que está en un grupo de alto riesgo, hable con su doctor sobre si someterse a las pruebas de detección es una buena idea para usted.
Síntomas del cáncer de hígado
La mayoría de las veces el cáncer de hígado no causa síntomas en sus etapas iniciales. Los síntomas a continuación podrían ser causados por cáncer de hígado, pero también podrían ser a causa de otros cánceres u otras enfermedades. Independientemente, si usted tiene alguno de los siguientes problemas, consulte con su médico inmediatamente:
- Pérdida de peso (cuando no está tratando de perder peso).
- Falta de apetito.
- Sensación de llenura tras comer poco.
- Náusea o vómito.
- Fiebre.
- Agrandamiento del hígado o protuberancia que pueda sentirse debajo de las costillas del costado derecho.
- Agrandamiento del bazo (se siente como una masa debajo de las costillas del lado izquierdo).
- Dolor en el abdomen o cerca del omóplato derecho.
- Inflamación en el abdomen.
- Picazón.
- Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia).
- Inflamación de las venas en la región del abdomen que pueden apreciarse a través de la piel.
- Empeoramiento de la enfermedad en el caso de tener hepatitis crónica o cirrosis.
Algunos tumores del hígado producen hormonas que actúan en otros órganos aparte del hígado. Estas hormonas pueden causar:
- Altos niveles de calcio en la sangre, lo que puede causar náusea, confusión, estreñimiento, debilidad o problemas musculares.
- Recuento bajo de glucosa en la sangre, lo cual puede hacer que sienta cansancio o desfallecimiento.
- Aumento del tamaño de los senos y/o reducción del tamaño de los testículos en los hombres.
- Altos niveles de glóbulos rojos, lo que puede causar enrojecimiento y sensación de rubor.
- Altos niveles de colesterol.
Estos hallazgos pueden hacer que los médicos sospechen una enfermedad del sistema nervioso u otros problemas, en lugar de cáncer de hígado.
Pruebas para observar mejor el cáncer de hígado
Si presenta cualquiera de los síntomas, o si hay cualquier motivo para sospechar cáncer en el hígado, su doctor empleará una o más de las pruebas para determinar si realmente tiene la enfermedad. Se le hará un examen físico y el doctor hará preguntas médicas sobre el estado de salud. Algunas de las pruebas que puede que se realicen se describen a continuación.
Estudios por imágenes
Estos estudios crean fotos del interior su cuerpo. Pueden realizarse para ayudar a encontrar tumores que podrían ser cáncer, para saber qué tanto el cáncer podría haberse propagado y para ayudar a saber si el tratamiento está surtiendo efecto.
Ecografía o ultrasonido: este estudio se usa para encontrar masas en el hígado. Esta prueba utiliza ondas sonoras para producir una imagen del interior del cuerpo. La mayoría de las personas conocen la ecografía porque se usa a menudo para ver un bebé durante el embarazo. Esta es una prueba fácil de realizar. Usted se acuesta en una camilla, se aplica gel sobre su piel y se desliza un dispositivo en forma de varilla sobre su piel.
Tomografía computarizada (CT scan): en esta prueba se usa rayos X para producir muchas imágenes del interior de su cuerpo. Luego las imágenes se integran por computadora para mostrar imágenes seccionadas de la parte del cuerpo bajo estudio. Las tomografías computarizadas pueden ofrecer información precisa sobre el tamaño, forma y ubicación de cualquier tumor en el hígado u otras partes.
Las tomografías computarizadas requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Usted necesita acostarse y permanecer inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner (el escáner es una máquina en forma de anillo que rodea la camilla). Es posible que tenga una cierta sensación de confinamiento (sensación de estar atrapado) dentro del anillo en el que permanece mientras se captan las imágenes. Actualmente, la CT espiral (también conocida como CT helicoidal) se usa en muchos centros médicos. Este tipo de CT usa una máquina más rápida que captura imágenes más nítidas.
Puede que además se requiera una vía intravenosa (IV) a través de la cual se inyecte el colorante. Esto ayuda a delinear mejor estructuras en el cuerpo. Algunas personas son alérgicas al tinte y presentan urticaria o, raras veces, problemas como dificultad para respirar y presión arterial baja. Asegúrese de informar a su doctor si presenta cualquier alergia o si alguna vez ha tenido problemas con cualquier material de contraste utilizado para las radiografías. Es posible que le pidan que tome una o dos pintas de un líquido que ayuda a delinear el intestino para evitar que ciertas áreas sean confundidas con tumores.
Imágenes por resonancia magnética (MRI): las imágenes por resonancia magnética pueden ser muy útiles para observar los cánceres de hígado. En ocasiones se puede distinguir un tumor benigno de uno canceroso. También se pueden usar para examinar los vasos sanguíneos que están en o alrededor del hígado, y pueden ayudar a mostrar si el cáncer de hígado se ha propagado a otras partes del cuerpo.
En las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) se utiliza ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X para la captura de imágenes. Una computadora produce el patrón de ondas radiales en una imagen detallada de las partes del cuerpo. Los estudios de MRI toman más tiempo que las CT. Para este estudio puede que permanezca dentro de una máquina grande en forma de cilindro, lo que puede causar molestias a algunas personas. Algunas veces, las nuevas máquinas de MRI más abiertas se pueden usar en lugar de las máquinas de MRI convencionales.
Angiografía: esta prueba consiste de un procedimiento radiológico para examinar los vasos sanguíneos. Se inyecta un tinte en una arteria antes de que se tomen las radiografías. El tinte delinea los vasos sanguíneos en las imágenes, mostrando aquellos que suministran sangre al cáncer de hígado. Esto puede ayudar a los cirujanos a decidir si el tumor se puede extirpar y, de ser así, cómo planear mejor la operación.
Esta prueba puede resultar incómoda porque se debe insertar un tubo delgado (catéter) desde la ingle hasta la arteria del hígado. Por lo general se usan medicamentos para adormecer el área antes de llevar a cabo esto.
Además, la angiografía se puede hacer con un explorador de CT o MRI. Estas técnicas a menudo se usan en lugar de las radiografías porque pueden delinear los vasos sanguíneos en el hígado sin la necesidad de un catéter en la arteria.
Gammagrafía ósea: una gammagrafía ósea puede ayudar a detectar cáncer que se ha propagado a los huesos. Puede que los médicos no ordenen este estudio a menos que usted presente síntomas, tal como dolor de hueso, o si existe una probabilidad de que usted pueda recibir un trasplante de hígado para tratar su cáncer.
Para esta prueba, se inyecta una pequeña cantidad de sustancia con un bajo nivel de radiactividad a través de una vena. La sustancia se asienta en las áreas dañadas de los huesos de todo el esqueleto en el transcurso de un par de horas. Luego, usted se acuesta sobre una mesa durante aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radiactividad y crea una imagen del esqueleto. Los cambios en los huesos aparecen como "puntos radiactivos" en el esqueleto, lo que puede sugerir que el cáncer ha alcanzado los huesos. Sin embargo, otras enfermedades de los huesos pueden producir el mismo patrón. Para hacer un diagnóstico preciso, podría ser necesario realizar otras pruebas como radiografías regulares o imágenes por resonancia magnética (MRI), o incluso una biopsia de hueso.
Otros métodos
Se pueden ordenar otros tipos de pruebas si su médico cree que usted podría tener cáncer de hígado, pero los resultados de los estudios por imágenes no son concluyentes.
Laparoscopia: en este procedimiento, un médico usa un tubo delgado con una fuente de luz conectado a una diminuta cámara de vídeo para observar el hígado y otros órganos. El tubo se inserta a través de un pequeño corte (incisión) en el frente del abdomen, con lo cual el doctor puede planear una cirugía u algún otro tratamiento. Además, los doctores pueden usar instrumentos pequeños a través de este tubo para extraer muestras de tejido que serán analizadas con un microscopio (vea la información sobre biopsia a continuación).
Este estudio se hace en la sala de operaciones (quirófano). Durante esta prueba se administran medicamentos para que se sienta relajado o somnoliento. Usted podrá regresar a casa después de que se recupere.
Biopsia: otras pruebas pueden sugerir que usted pudiera tener cáncer de hígado, pero a veces la única forma de asegurarse es extrayendo una muestra del tumor y analizarla con un microscopio. Esto se conoce como biopsia (no obstante, en algunos casos, como en personas con cirrosis cuyas CT o MRI muestran un tumor hepático que probablemente sea canceroso, puede que no se haga una biopsia).
Existen formas distintas para extraer una muestra del tumor. En algunos casos, se puede obtener una muestra de biopsia durante la cirugía para tratar el tumor. Otra opción podría ser colocar una aguja hueca a través de la piel en el vientre (abdomen) hasta llegar al hígado para obtener una pequeña muestra de biopsia. Primero, se adormecerá la piel en la que se colocará la aguja. También se puede obtener muestras de biopsia durante la laparoscopia (vea información anterior), cuando el médico esté observando la superficie del hígado y esté tomando muestras de cualquier área que no tengan un aspecto normal.
Pruebas de laboratorio
Se pueden realizar pruebas sanguíneas para determinar la presencia de una sustancia llamada AFP (alfaproteína). Los niveles de AFP a menudo son altos en las personas con cáncer de hígado. Los doctores pueden comparar los niveles de AFP antes y después del tratamiento para determinar la efectividad del tratamiento.
También se pueden realizar otras pruebas que son útiles para que el doctor determine qué tan bien funciona la parte del hígado que no está afectada con cáncer, así como qué tan bien funcionan los demás órganos. Esta información ayuda a los doctores a decidir si la cirugía es una opción.
Fecha de última actualización: 08/08/2012
Fecha de último cambio o revisión: 01/25/2013
- ¿Qué es Cáncer de hígado?
- Causas, factores de riesgo y prevención
- Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas
- Tratamiento contra el Cáncer de hígado
- La comunicación con su médico
- Después del tratamiento
- ¿Qué hay de nuevo en la investigación sobre el Cáncer de hígado?
- Otros recursos y referencias
