Cáncer de origen primario desconocido

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el cáncer de origen primario desconocido?

Por lo general, los cánceres de origen primario desconocido son encontrados cuando una persona presenta señales o síntomas.

Señales y síntomas del cáncer de origen primario desconocido

Las señales y los síntomas del cáncer de origen primario desconocido varían dependiendo de los órganos a los que se haya extendido. Resulta importante indicar que ninguno de los síntomas presentados a continuación es causado sólo por el cáncer de origen primario desconocido. De hecho, es más probable que sean causados por otra afección distinta al cáncer. Aun así, si usted tiene síntomas que sugieran que algo anormal está ocurriendo, consulte con su médico para que la causa se pueda evaluar y tratar, de ser necesario.

Algunos posibles síntomas del cáncer de origen primario desconocido incluyen:

Ganglios linfáticos inflamados, firmes no dolorosos

Los ganglios linfáticos normales son grupos de células del sistema inmunitario del tamaño de un fríjol que se encuentran por todo el cuerpo y que son importantes para combatir las infecciones. Frecuentemente el cáncer avanza hacia los ganglios linfáticos los cuales se agrandan de tamaño y se endurecen. Una persona puede notar una masa (ganglio linfático agrandado) debajo de la piel de los lados del cuello, arriba de la clavícula, debajo de los brazos o en la región de la ingle. A veces el médico los encuentra cuando hace un examen de rutina.

Una masa en el abdomen que se puede palpar o que causa la sensación de llenura

Una masa es una inflamación o área firme que puede ser causada por un tumor. Esto puede ser causado por el crecimiento del cáncer en el hígado o, con menos frecuencia, en el bazo.

Algunas veces las células cancerosas crecen en la superficie de muchos órganos del abdomen, y esto puede causar ascitis, una acumulación de líquido en el interior del abdomen. La acumulación de líquido puede causar que el abdomen se inflame. Algunas veces puede derivar en una sensación de llenura.

Dificultad para respirar

Este síntoma puede ser el resultado de un cáncer que se ha propagado a los pulmones o de la acumulación de líquido y células cancerosas en el área alrededor de los pulmones (un derrame pleural).

Dolor en el pecho o el abdomen

Esto se puede deber al crecimiento del cáncer alrededor de los nervios o a tumores que presionan los órganos internos.

Dolor en los huesos.

El cáncer que se ha propagado a los huesos algunas veces causa dolor intenso. La presencia del cáncer podría debilitar los huesos y causar fracturas (huesos rotos) por simplemente haber sufrido una lesión leve o por la simple presión del peso del cuerpo.

Tumores en la piel

Algunos tipos de cáncer que se generan en los órganos internos se pueden propagar por medio del torrente sanguíneo y llegar a la piel. Dado que es muy fácil ver las protuberancias en la piel, las metástasis en la piel algunas veces son el primer signo de que un cáncer de origen primario desconocido se ha propagado.

Debilidad, cansancio, falta de apetito y pérdida de peso

Estos síntomas se ven frecuentemente en cánceres más avanzados. Pueden deberse a la propagación del cáncer a órganos o sistemas específicos como la médula ósea o el sistema digestivo. Asimismo, algunos cánceres liberan sustancias en el torrente sanguíneo que pueden afectar el metabolismo y causan estos problemas.

Ésta no es una lista completa de síntomas que pudieran causar cánceres de origen primario desconocido. De nuevo, es probable que la mayoría de los síntomas presentados anteriormente sean por causa distinta a cáncer. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta cualquier signo o síntoma que sugiere que pudiese tener cáncer, su médico tomará sus antecedentes médicos completos para analizar los factores de riesgo y los síntomas, incluyendo los antecedentes familiares. A esto le seguirá un examen físico en el que se prestará atención especial a cualquier parte del cuerpo donde haya síntomas.

Métodos para diagnosticar un cáncer de origen primario desconocido

Si sus síntomas y los resultados de su examen físico sugieren que el cáncer puede ser la causa, el médico puede usar diferentes tipos de pruebas para encontrar el cáncer, averiguar la clase, y determinar dónde está localizado (y dónde pudo haber comenzado).

  • Estudios por imágenes, tal como radiografía, ecografía, tomografía computarizada (CT) o imágenes por resonancia magnética (MRI).
  • Estudios de endoscopia, en los cuales se observan órganos a través de un tubo iluminado colocado en una abertura del cuerpo, tal como la boca, la nariz o el ano.
  • Análisis de sangre
  • Biopsias, en las que se obtienen muestras de tejidos o de células para ser observadas con un microscopio o estudiadas en el laboratorio.

Estudios por imágenes y estudios de endoscopia

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radioactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones, incluyendo examinar con más detenimiento un área anormal que pudiera ser cáncer, saber cuán lejos se pudo haber propagado el cáncer, tratar de determinar el origen del cáncer, y ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.

Radiografías

Las radiografías son estudios que usan bajas dosis de radiación para ayudar a los médicos a ver los huesos y algunos aspectos de ciertos órganos. Algunas veces pueden ser útiles cuando se busca cáncer, pero otros estudios como la tomografía computarizada y las imágenes por resonancia magnética a menudo proveen mejores vistas de los tejidos blandos en el cuerpo.

Una radiografía del tórax es un simple estudio que le permite al médico observar los pulmones, el corazón y los huesos de la parte superior del cuerpo. Esto puede ayudar a mostrar si el cáncer comenzó en los pulmones o si se ha propagado a éstos. Esta prueba se puede hacer en la oficina del médico o en una clínica externa.

Si su médico sospecha que su cáncer proviene de alguna parte de su tracto digestivo, como el esófago, el estómago o el intestino grueso, pedirá que se tomen radiografías de estos órganos. Un material de contraste líquido llamado bario puede ayudar a delinear los órganos en las radiografías. A usted le pedirán que se tome este líquido antes de las radiografías si se van a observar el esófago y el estómago (series GI superior). Si se va a observar el intestino grueso (series GI inferior o enema de bario), el bario se administra como un enema antes del estudio. Para detectar el cáncer de origen primario desconocido, la endoscopia se usa con más frecuencia que el enema de bario por rayos X.

Las radiografías de los huesos pueden ayudar a evaluar el dolor que puede surgir del cáncer que se ha propagado a los huesos.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de rayos X que produce imágenes transversales detalladas de partes de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego una computadora combina éstas en imágenes de las secciones de la parte de su cuerpo bajo estudio. A diferencia de una radiografía convencional, una tomografía computarizada (CT) crea imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo.

Un explorador de CT ha sido descrito como una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se encuentra en la abertura central. Usted tendrá que acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías.

Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas (medio y un litro) de un contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino, a fin de que determinadas áreas no puedan confundirse con tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo.

La inyección puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presenta urticaria (erupciones en la piel). Rara vez ocurren reacciones más graves como dificultad respiratoria o baja presión sanguínea. Asegúrese de decir al médico si alguna vez ha tenido alguna reacción a cualquier material de contraste usado para rayos X. A veces, el contraste también puede afectar los riñones. Por esta razón se hace usualmente una prueba de sangre para verificar la función renal antes de administrar el contraste.

Biopsia con aguja guiada por CT: la CT también puede utilizarse para guiar con precisión la aguja de la biopsia hacia el tumor. Para este procedimiento, el paciente permanece en la mesa de la CT, mientras un radiólogo mueve una aguja de biopsia a través de la piel hacia la masa. La exploración por CT se repite hasta que los médicos están seguros de que la aguja se encuentra dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina (un fragmento diminuto de tejido) o una biopsia por punción con aguja gruesa (un cilindro delgado de tejido de ½ pulgada de largo y menos de 1/8 de pulgada de diámetro) y se examina con un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) provee imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo, especialmente del cerebro y la médula espinal. A menudo son útiles para encontrar los cánceres. El MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Por lo tanto, no conllevan el uso de radiación. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Para mostrar mejor los detalles, se puede inyectar en una vena un material de contraste, llamado gadolinio, antes de realizar el estudio. Sin embargo, el material de contraste se necesita con menos frecuencia que en una CT.

El procedimiento para obtener la MRI es un poco más incómodo que las pruebas de CT. En primer lugar, toman más tiempo, a menudo hasta una hora. Segundo, usted debe permanecer acostado dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede molestar a las personas que sufren de claustrofobia (temor a lugares encerrados). Si éste es un problema grave, puede que necesite someterse al estudio con una máquina “abierta” de MRI, las cuales son menos encerradas, aunque el estudio puede que no sea tan preciso. Además, las máquinas de MRI producen un zumbido y ruidos de chasquido que puede resultar incómodo. En algunos centros proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear este ruido.

Ecografía

La ecografía usa ondas sonoras cuyos ecos producen una imagen de los órganos internos o masas. Un pequeño instrumento parecido a un micrófono llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla.

La ecografía es un procedimiento bastante rápido y fácil que no usa radiación. Por esta razón, la ecografía a menudo es uno de los primeros estudios que se hace si se sospecha de una masa interna. Para la mayoría de los estudios de ecografía, usted simplemente se acuesta en una camilla y un técnico mueve el transductor por la piel sobre la parte de su cuerpo que está bajo estudio. Generalmente, se lubrica primero la piel con gel.

La ecografía puede ser útil para observar órganos en el abdomen y la pelvis con el fin de saber si han sido afectados por el cáncer.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography scan, PET), conlleva la inyección al torrente sanguíneo de glucosa (una forma de azúcar) que contiene un átomo radiactivo. La cantidad de radiactividad usada es muy baja. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades del azúcar radioactivo. Una cámara especial puede entonces crear una imagen de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero puede proveer información útil sobre todo el cuerpo.

Una PET puede ser útil si usted tiene cáncer en los ganglios linfáticos de su cuello. Puede encontrar la fuente de cáncer en algún lugar de la cabeza o el cuello. La PET también puede ayudar a indicar si un área anormal en una radiografía de tórax es cáncer. La PET también es útil cuando su médico cree que el cáncer se ha propagado, pero no sabe a qué lugar.

Algunas máquinas pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto le permite al doctor comparar las áreas de mayor radioactividad en la PET con la apariencia de esa área en la CT. La PET/CT puede ser útil para encontrar la localización primaria del cáncer de origen primario desconocido. También puede ser útil en localizar otras áreas a donde el cáncer se propagó.

Centellografía de receptores de somatostatina

La centellografía de receptores de somatostatina (SRS), también conocida como OctreoScan, puede ser muy útil en el diagnóstico de tumores neuroendocrinos (NETs). Utiliza una sustancia parecida a una hormona llamada octreótida que ha estado adherida a un material radioactivo llamado indio 111. La octreótida se adhiere a proteínas en las células del tumor de muchos tumores neuroendocrinos (NETs). Para este estudio, se inyecta una pequeña cantidad de esta sustancia en una vena. La sustancia viaja por la sangre y es atraída por tumores neuroendocrinos. Aproximadamente cuatro horas después de la inyección, se puede usar una cámara especial para mostrar donde se ha acumulado la radioactividad en el cuerpo. Luego de varios días también se pueden hacer estudios adicionales. Este estudio es útil no sólo para encontrar algunos tumores neuroendocrinos, sino también para determinar el tratamiento. Si un tumor se observa en una centellografía de receptores de somatostatina (SRS), probablemente responderá al tratamiento con ciertos medicamentos.

Endoscopia

La endoscopia es un procedimiento médico en el cual se usan instrumentos como tubos (endoscopios) para examinar el interior del cuerpo. Algunos endoscopios son huecos para que el médico pueda observar directamente en el cuerpo, mientras otros utilizan fibra óptica (cristal flexible o fibras plásticas que transmiten luz). Otros endoscopios tienen una cámara de video pequeña en la punta.

A los endoscopios se les llama de acuerdo con la parte del cuerpo que examinan. Por ejemplo, a un endoscopio que se usa para observar las vías respiratorias principales en los pulmones se le llama broncoscopio y al procedimiento se le llama broncoscopia. El endoscopio que se usa para examinar el interior del colon se llama colonoscopio.

Los tipos comunes de endoscopia incluyen:

  • Laringoscopia para examinar la laringe.
  • Esofagogastroduodenoscopia (EGD, también se conoce como endoscopia superior) para examinar el esófago (tubo que conecta la garganta con el estómago), el estómago, y el duodeno (la primera parte del intestino delgado).
  • Broncoscopia para examinar los pulmones.
  • Colonoscopia para examinar el intestino grueso (colon).
  • Cistoscopia para examinar la vejiga.

Dependiendo del área del cuerpo que se está examinando, el endoscopio puede ser insertado a través de una abertura como la boca, la nariz o el ano. Generalmente este procedimiento se realiza después de haber sido sedado y usualmente no causa dolor.

La endoscopia se usa comúnmente para observar el esófago y el estómago, así como el intestino grueso, los pulmones, la garganta y la laringe. Si se observa algo sospechoso durante el examen, se pueden obtener muestras de biopsia con instrumentos especiales utilizados a través del endoscopio. Luego se observan las muestras con un microscopio para ver si hay células cancerosas.

Ecografía endoscópica (ultrasonido): este estudio se realiza con una sonda de ultrasonido que se adjunta a un endoscopio. Se usa con más frecuencia para obtener imágenes del páncreas y para mostrar tumores del esófago. Los pacientes son sedados al comienzo, es decir, se les da medicina para adormecerlos. Luego se desliza la sonda a través de la boca o nariz hacia el esófago. Se puede usar para observar más de cerca cualquier tumor presente en el esófago. Cuando no hay tumores en el esófago, el endoscopio se pasa por el esófago y el estómago hasta llegar a la primera parte del intestino delgado. La sonda entonces puede ser dirigida hacia el páncreas, el cual está próximo al intestino delgado. La sonda está ubicada en la punta del endoscopio, por lo que es una buena manera de observar el páncreas. Resulta mejor que la CT para localizar tumores pequeños en el páncreas. Si se observa un tumor, se le puede hacer una biopsia durante este procedimiento.

También se puede usar una forma de ecografía endoscópica para examinar con más detenimiento los tumores del recto. Para este procedimiento, el endoscopio se pasa a través del ano y hacia el recto.

Pancreatografía retrógrada endoscópica: para este procedimiento, el endoscopio se pasa por la garganta del paciente hacia el esófago y el estómago hasta llegar a la primera parte del intestino delgado. El médico puede observar a través del endoscopio para encontrar la ampolla de Vater (el área donde el conducto colédoco se conecta con el intestino delgado). El médico guía un catéter (un tubo muy pequeño) desde el extremo del endoscopio hasta el conducto colédoco. Entonces, una pequeña cantidad de tinte (material de contraste) es inyectada a través del tubo hacia el conducto colédoco y se toman las radiografías. Este tinte ayuda a delinear el conducto biliar y el conducto pancreático. Las radiografías pueden mostrar un estrechamiento u obstrucción de estos conductos que podrían deberse al cáncer de páncreas. El médico que esté realizando esta técnica también puede colocar un pequeño cepillo a través del tubo para retirar células a fin de observarlas con el microscopio y ver si parecen ser cancerosas o no. Por lo general, este procedimiento se hace mientras el paciente está sedado (se le da medicina para que esté soñoliento).

Puede encontrar más información sobre este tema en nuestro documento Endoscopia.

Análisis de sangre

Si los signos y los síntomas indican que el paciente podría tener cáncer, se harán probablemente análisis de sangre para examinar la cantidad y el tipo de células sanguíneas y para medir los niveles de ciertas sustancias químicas de la sangre.

Recuento sanguíneo completo

El recuento sanguíneo completo (complete blood count, CBC) es una prueba que mide las diferentes células en la sangre, tal como los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Cuando los números de los diferentes tipos de células sanguíneas son más bajos de lo normal, esto podría indicar que un cáncer de origen primario desconocido se ha propagado a los huesos y ha reemplazado muchas de las células normales de la médula ósea, donde se producen nuevas células sanguíneas.

Además, una anemia (recuento más bajo de glóbulos rojos) pudiera indicar que existe sangrado estomacal o intestinal causado por el cáncer. Esto podría apuntar a algún lugar en el estómago o el intestino como la localización de su origen.

Pruebas químicas de la sangre

Las pruebas sobre los niveles químicos en la sangre pueden mostrar cuán bien ciertos órganos están funcionando, y en algunos casos pueden dar una idea de dónde puede encontrarse cáncer en el cuerpo.

Por ejemplo, las pruebas de la función hepática en una persona con cáncer de origen primario desconocido pueden sugerir que el cáncer pudiera estar presente en el hígado. El cáncer puede haber comenzado en el hígado o puede haberse propagado a éste de otra parte del cuerpo. Otras pruebas sanguíneas pueden indicar cuán bien los riñones están funcionando y si el cáncer invadió o no a los huesos.

Marcadores tumorales séricos

Algunos tipos de cáncer segregan ciertas sustancias en el torrente sanguíneo llamadas marcadores tumorales. Existen muchos marcadores tumorales diferentes, pero sólo unos pocos de ellos son beneficiosos en determinar el origen de un cáncer, tal como:

  • Antígeno prostático específico (PSA): un alto nivel de PSA en un hombre sugiere que el cáncer de origen primario desconocido pudo haber comenzado en la glándula prostática.
  • CA-125: un alto nivel de CA-125 en una mujer sugiere que un cáncer de ovario, trompa de Falopio o cáncer peritoneal primario puede ser la causa.
  • Gonadotropina coriónica humana (HCG): los altos niveles de la HCG sugieren un tumor de las células germinales, un tipo de cáncer que se puede generar en los testículos, los ovarios, el mediastino (el área entre los pulmones) o el retroperitoneo (el área detrás de los intestinos).
  • Alfafetoproteína (AFP): algunos tumores de células germinales y algunos cánceres que comienzan en el hígado producen esta sustancia.
  • Cromogranina A (CgA): los niveles de Cga pueden subir con cánceres neuroendocrinos.
  • CA 19-9: los altos niveles de este marcador tumoral sugieren que el cáncer se originó en el páncreas o las vías biliares.

Existen muchos otros marcadores tumorales, pero son menos útiles en pacientes con cáncer de origen primario desconocido debido a que sus niveles aumentan con muchos cánceres diferentes. Por ejemplo, el antígeno carcinoembrionario (CEA), puede aumentar cuando hay un adenocarcinoma de cualquier fuente. Los cánceres de colon, pulmón, ovario, páncreas, estómago y muchos otros pueden ser adenocarcinomas y causar que el nivel de CEA aumente.

Para más información sobre este tema, consulte nuestro documento Marcadores tumorales.

Las biopsias

Los exámenes físicos, los estudios por imágenes y los análisis de sangre pueden algunas veces sugerir de forma contundente la presencia de un cáncer, pero en la mayoría de los casos se necesita hacer una biopsia (extirpación de una parte del tumor para observarla con un microscopio y hacer otras pruebas de laboratorio) para saber con seguridad que se trata de cáncer. Por lo general, también se necesita una biopsia para saber el tipo de cáncer (como adenocarcinoma o carcinoma de células escamosas), y puede dar pistas sobre el origen del cáncer. Se necesita una biopsia para diagnosticar un cáncer de origen primario desconocido.

Se pueden hacer diferentes tipos de biopsias dependiendo de la localización del tumor que se sospecha.

Biopsia por aspiración con aguja fina (FNA)

En una biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration biopsy, FNA), el médico utiliza una aguja delgada y hueca adherida a una jeringuilla para aspirar (extraer) unas cuantas gotas de líquido que contiene células y pequeños fragmentos de tejido. En el lugar en que se va a insertar la aguja se podría aplicar anestesia local (medicamento adormecedor).

Si el tumor o un ganglio linfático se encuentra cerca de la superficie de la piel, el médico puede guiar la inserción de la aguja simplemente palpando el sitio. Si la masa se encuentra ubicada más profundamente, el médico puede usar un estudio por imágenes como la ecografía o una tomografía computarizada para guiar la colocación de una aguja más larga.

Las biopsias por aspiración con aguja fina son rápidas, causan pocas molestias, tienen pocas complicaciones y son útiles para determinar si el tumor es canceroso. Sin embargo, en muchos casos, una FNA no extrae suficiente tejido para todas las pruebas que se necesitan para identificar algunos cánceres de origen primario desconocido. Cuando éste es el caso, podría ser necesario realizar otros tipos de biopsias.

Biopsia por punción con aguja gruesa

Una biopsia por punción con aguja gruesa usa una aguja un poco más ancha para extraer más tejido, generalmente uno o más cilindros de tejido de aproximadamente 1/16 de pulgada de ancho y ½ a 1 pulgada de largo. Al igual que las biopsias de FNA, las biopsias por punción con aguja gruesa se pueden hacer palpando el sitio o con estudios por imágenes, dependiendo de dónde se encuentre el tumor. Por lo general se realizan con anestesia local (usted está despierto, pero el área está adormecida) de manera ambulatoria (no requiere hospitalización).

Una biopsia por punción con aguja gruesa remueve fragmentos de tejidos más grandes. Por lo tanto, es más probable que provea un diagnóstico más claro que si se emplea una biopsia FNA.

Biopsia por escisión

Durante una biopsia por escisión, un cirujano corta a través de la piel para extirpar el nódulo tumoral o un ganglio linfático completo. Los médicos a menudo prefieren este tipo de biopsia para un cáncer de origen primario desconocido porque les permite obtener la mayor cantidad de tejido posible para poder ayudar a hacer un diagnóstico acertado.

Si el ganglio o el tumor está cerca de la superficie de la piel, entonces ésta es una sencilla operación que usualmente se puede hacer con anestesia local. Si el ganglio o el tumor se encuentra dentro de la cavidad del pecho o del abdomen, es necesario usar sedación profunda o anestesia general (se duerme al paciente).

Algunas veces este tipo de biopsia se puede hacer usando un laparoscopio. Un laparoscopio es un tubo delgado con una fuente de luz que se inserta a través de un pequeño corte en la pared abdominal. Esto se usa para ver los contenidos del abdomen y guiar los instrumentos para hacer la cirugía. Debido a la que cirugía laparoscópica sólo requiere varias incisiones (cortes) pequeñas, a menudo el tiempo de recuperación es menor que en la cirugía abierta regular.

La toracoscopia es similar a la laparoscopia, pero se usa para la cirugía del tórax.

Los médicos a menudo prueban una biopsia con aguja fina o una biopsia por punción con aguja gruesa primero, si el tumor se encuentra muy profundo dentro del cuerpo y extirparlo requeriría cirugía mayor.

Biopsia por incisión

Este procedimiento es similar a la biopsia por escisión con la excepción de que solamente se extrae una parte del tumor o masa. Resulta útil para obtener muestras de tumores grandes, cuando la extirpación de toda la masa pudiera causar serias complicaciones, efectos secundarios o la necesidad de una recuperación prolongada. Al igual que en la biopsia por escisión, una biopsia por incisión, a menudo se puede hacer con anestesia local si el tumor está cerca de la superficie, pero requiere de sedación profunda o anestesia general si el tumor está más profundo en el cuerpo.

Biopsia endoscópica

Si se observa algo anormal durante la endoscopia, a menudo se puede hacer una biopsia en ese momento. Se pueden hacer biopsias con agujas usando una ecografía endoscópica, y también se pueden tomar muestras a través del endoscopio durante un procedimiento ERCP.

Toracentesis o paracentesis

En pacientes que presentan una gran acumulación de líquido dentro del tórax en el área que rodea los pulmones (conocida como derrame pleural) o del abdomen (ascitis), se pueden extraer muestras de líquido con una aguja larga y hueca. Luego se observa el líquido con un microscopio para ver si contiene células cancerosas y, si es así, determinar qué tipo de cáncer es. Toracentesis es el término médico para la extracción de líquido de la cavidad torácica mientras que paracentesis se refiere a la extracción de líquido del abdomen. Estos procedimientos usualmente se hacen con anestesia local (medicamento para adormecer el área) mientras el paciente está despierto.

Aspiración y biopsia de la médula ósea

Estas pruebas se pueden hacer para determinar si el cáncer se ha propagado a la médula ósea, la parte interna de ciertos huesos donde se producen nuevas células sanguíneas.

Generalmente se realiza una aspiración y una biopsia de médula ósea al mismo tiempo. En la mayoría de los casos, las muestras se toman del hueso de la parte posterior de la pelvis (cadera).

Para una aspiración de médula ósea, el paciente se acuesta en una mesa (ya sea sobre su costado o su estómago). Después de limpiar el área, la piel que se encuentra sobre la cadera y la superficie del hueso se adormece con un anestésico local, que puede causar una breve sensación de escozor o ardor. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula ósea líquida. Hasta con el uso de un anestésico, la mayoría de los pacientes experimentan algo de dolor breve cuando se extrae la médula ósea.

Generalmente se realiza una biopsia de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de médula (aproximadamente 1/16 de pulgada de diámetro y 1/2 pulgada de largo) con una aguja ligeramente más grande que se hace girar al empujarse en el hueso. La biopsia también puede causar algo de dolor brevemente. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a detener cualquier sangrado.

Las muestras de la médula ósea se envían a un laboratorio de patología para observación y pruebas para determinar si hay células cancerosas.

Pruebas de laboratorio de las muestras de biopsia

Todas las muestras de biopsias se envían primero a un patólogo, un médico con entrenamiento especial en el diagnóstico de cáncer, para que las examine con un microscopio. La apariencia del cáncer en el microscopio a menudo provee pistas sobre su origen. Si el diagnóstico no es claro, entonces realizar pruebas adicionales pudiera ayudar.

Inmunohistoquímica

Para esta prueba, unas capas muy delgadas del tejido de la biopsia se adhieren a las laminillas de un microscopio. Entonces, las muestras son tratadas con proteínas especiales (anticuerpos) diseñadas sólo para atacar una sustancia específica que se encuentra en ciertas células cancerosas. Si el cáncer del paciente contiene esa sustancia, el anticuerpo se adherirá a las células. Posteriormente se agregan químicos de manera que las células con anticuerpos adheridos a ellas cambien de color. Con este cambio de color, el médico puede identificar las células bajo observación microscópica. A menudo, los médicos necesitan usar muchos anticuerpos diferentes para tratar de determinar qué tipo de cáncer hay en las laminillas.

Citometría de flujo

En la citometría de flujo, las células de una muestra de biopsia son tratadas con anticuerpos especiales, cada uno de los cuales se adhiere sólo a ciertos tipos de células. Las células son luego pasadas por delante de un rayo láser. Si los anticuerpos se han adherido a las células, el láser causa que las células emitan una luz de cierto color, la cual es medida y analizada por una computadora. Esta prueba puede ser probablemente más útil en ayudar a determinar si el cáncer en un ganglio linfático es un linfoma u otro tipo de cáncer. También puede ayudar a determinar el tipo exacto del linfoma, para que los médicos puedan seleccionar el mejor tratamiento.

Pruebas citogenéticas

A través de las pruebas citogenéticas se observan los cromosomas de una célula (secciones de ADN) con un microscopio para detectar cambios. Las células humanas normales contienen 46 cromosomas. Algunos tipos de cáncer tienen anomalías muy características en sus cromosomas. Encontrar estos cambios ayuda a identificar ciertos tipos de cáncer. Varios tipos de cambios en los cromosomas se pueden encontrar en las células cancerosas.

  • Una translocación significa que una parte del cromosoma se ha desprendido y ahora se encuentra en otro cromosoma.
  • Una inversión significa que una parte del cromosoma está invertida (en el orden al revés) pero sigue adherida al cromosoma original.
  • Una eliminación indica que se ha perdido parte de un cromosoma.
  • Una duplicación sucede cuando todo o una parte del cromosoma se ha copiado por lo que hay demasiadas copias de ese cromosoma en la célula.

Una desventaja de las pruebas citogenéticas consiste en que generalmente se requieren tres semanas para obtener los resultados. Esto se debe a que es necesario cultivar las células cancerosas en el laboratorio durante dos semanas aproximadamente antes de que se puedan observar sus cromosomas con un microscopio. Una forma más nueva de pruebas cromosómicas se llama hibridización fluorescente in situ (fluorescence in situ hybridization, FISH). La prueba FISH usa tintes fluorescentes especiales para reconocer cambios cromosómicos específicos en ciertos tipos de cáncer. Una ventaja de la FISH consiste en que toma menos tiempo que la prueba citogenética convencional. La desventaja consiste en que es necesario que los médicos tengan una idea con anticipación de qué cambios cromosómicos ellos están buscando.

Pruebas genéticas moleculares

Las pruebas que se hacen al ADN de células cancerosas siguiendo métodos como la reacción en cadena de polimerasa (polymerase chain reaction, PCR) pueden localizar algunos cambios cromosómicos que no se pueden ver con un microscopio durante las pruebas citogenéticas. Las pruebas PCR pueden encontrar algunas translocaciones en partes de los cromosomas que son tan pequeñas que no se pueden ver con una prueba citogenética usual, pero al igual que la FISH, éstas requieren que los médicos sepan con anterioridad lo que ellos están buscando. También se puede usar para detectar cierto tipo de virus (virus de Epstein-Barr) que se encuentra en el cáncer nasofaríngeo. Si se encuentra este virus en las células cancerosas de un ganglio linfático agrandado del cuello, esto puede significar que se trata de un cáncer nasofaríngeo.

Estas pruebas sofisticadas en muchos casos no son necesarias, pero a veces son útiles en la clasificación de algunos cánceres cuando otras pruebas no han producido indicios sobre su origen.

Perfiles de expresión genética

Gracias a los avances de la tecnología, algunas pruebas de laboratorio más nuevas pueden analizar la actividad de muchos genes en las células cancerosas al mismo tiempo. Al comparar el patrón de la actividad genética en la muestra del cáncer de origen primario desconocido con los patrones de actividad vistos en tipos de cánceres conocidos, los médicos pueden algunas veces obtener una mejor idea del lugar donde se originó un cáncer. Estas pruebas pueden a veces ayudar al médico a descubrir el lugar donde el cáncer pudo haberse originado, pero hasta el momento, no han sido asociadas con mejores resultados en los pacientes.

Microscopio electrónico

La mayoría de los microscopios utiliza un rayo de luz común para observar los especímenes. Existe un instrumento mucho más complejo, grande y más costoso llamado microscopio electrónico que utiliza rayos de electrones. El poder de ampliación de este microscopio es cientos de veces mayor que el del microscopio de luz común y por eso a veces ayuda a encontrar pequeños detalles de la estructura celular del cáncer que pueden ofrecer indicios sobre el origen y el tipo de tumor.

Cuando se consideran los resultados de estas pruebas, la apariencia del cáncer bajo un microscopio, la localización de las metástasis y demás información sobre el paciente (edad, sexo, etc.), con frecuencia es posible identificar el origen del cáncer o clasificarlo de manera tal que pueda ayudar a dirigir el tratamiento.

Clasificación de cánceres de origen primario desconocido

Después de las pruebas de laboratorios iniciales, el patólogo clasifica a un cáncer de origen primario desconocido en uno de cinco tipos principales:

  • Carcinoma de células escamosas.
  • Adenocarcinoma.
  • Carcinoma escasamente diferenciado.
  • Carcinoma neuroendocrino.
  • Neoplasia maligna escasamente diferenciada.

Fecha de última actualización: 05/13/2013
Fecha de último cambio o revisión: 01/31/2014