Cáncer de orofaringe y de cavidad oral

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¿Qué es Cáncer de orofaringe y de cavidad oral? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Cáncer de orofaringe y de cavidad oral

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está compuesto por cientos de millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente para facilitar su crecimiento. Una vez que la persona llega a la edad adulta, la mayoría de las células sólo se dividen para reemplazar las células desgastadas o aquellas que están muriendo y para reparar lesiones.

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del organismo comienzan a crecer de manera descontrolada. Existen muchos tipos de cáncer, pero todos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

El crecimiento de las células cancerosas es diferente al crecimiento de las células normales. En lugar de morir, las células cancerosas continúan creciendo y forman nuevas células anormales. Las células cancerosas pueden también invadir o propagarse a otros tejidos, algo que las células normales no pueden hacer. El hecho de que crezcan sin control e invadan otros tejidos es lo que hace que una célula sea cancerosa.

Las células se transforman en células cancerosas debido una alteración en el ADN. El ADN se encuentra en cada célula y dirige todas sus actividades. En una célula normal, cuando el ADN se afecta, la célula repara el daño o muere. Por el contrario, en las células cancerosas el ADN dañado no se repara, y la célula no muere como debería. En lugar de esto, la célula continúa produciendo nuevas células que el cuerpo no necesita. Todas estas nuevas células tendrán el mismo ADN alterado que tuvo la primera célula.

Las personas pueden heredar un ADN dañado, pero la mayoría de las alteraciones del ADN son causadas por errores que ocurren mientras la célula normal se está reproduciendo o por algún otro factor del ambiente. Algunas veces, la causa del daño al ADN es algo obvio, como el fumar cigarrillos. No obstante, es frecuente que no se encuentre una causa clara.

En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor. Algunos tipos de cáncer, como la leucemia, rara vez forman tumores. En su lugar, estas células cancerosas afectan la sangre, así como los órganos hematopoyéticos (productores de sangre) y circulan a través de otros tejidos en los cuales crecen.

Las células cancerosas a menudo se trasladan a otras partes del organismo donde comienzan a crecer y a formar nuevos tumores que reemplazan al tejido normal. A este proceso se le conoce como metástasis. Ocurre cuando las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos de nuestro organismo.

Independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer, siempre se le da el nombre del lugar donde se originó. Por ejemplo, el cáncer de seno que se propagó al hígado sigue siendo cáncer de seno y no cáncer de hígado. Asimismo, al cáncer de próstata que se propagó a los huesos se le llama cáncer de próstata metastásico y no cáncer de huesos.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy distinta. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son dos enfermedades muy diferentes. Crecen a velocidades distintas y responden a distintos tratamientos. Por esta razón, las personas con cáncer necesitan un tratamiento que sea específico a la clase particular del cáncer que les afecta.

No todos los tumores son cancerosos. A los tumores que no son cancerosos se les da el nombre de benignos. Los tumores benignos pueden ocasionar problemas, ya que pueden crecer mucho y causar presión en los tejidos y órganos sanos. Sin embargo, estos tumores no pueden crecer hacia otros tejidos o invadirlos. Debido a que no pueden invadir otros tejidos, tampoco se pueden propagar a otras partes del cuerpo (hacer metástasis). Estos tumores casi nunca ponen en riesgo la vida de una persona.

¿En qué consisten los tipos de cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

El cáncer oral empieza en la boca, también llamada cavidad oral o bucal. La cavidad oral incluye los labios, el revestimiento interior de los labios y las mejillas (mucosa bucal), los dientes, las encías, las dos terceras partes anteriores de la lengua, el piso de la boca bajo de la lengua y el techo óseo de la boca (el paladar duro). El área detrás de las muelas del juicio (llamada trígono retromolar) puede ser incluida como parte de la cavidad oral, aunque con frecuencia se le considera como parte de la orofaringe.

El cáncer orofaríngeo se desarrolla en la parte de la garganta justo detrás de la boca, llamada orofaringe. En ocasiones, se le llama cáncer de garganta. La orofaringe comienza donde termina la cavidad oral. La orofaringe incluye la base de la lengua (el tercio posterior de la lengua), el paladar blando (la parte posterior del techo de la boca), las amígdalas, así como las paredes laterales y posteriores de la garganta.

La cavidad oral y la orofaringe le ayudan a respirar, hablar, comer, masticar y tragar. Las glándulas salivales menores ubicadas en la cavidad oral y en la orofaringe producen la saliva que mantiene la boca húmeda y ayuda a digerir los alimentos.

La cavidad oral y la orofaringe tienen varios tipos de tejidos corporales, y cada uno de estos tejidos está formado por varios tipos de células. Los distintos tipos de cáncer pueden generarse a partir de cada tipo de célula. Las diferencias son importantes, ya que pueden influenciar las opciones de tratamiento y el pronóstico (prognosis) de una persona.

En este documento no se abordan los tipos de cáncer que se originan en otras partes de la garganta.

El cáncer de nasofaringe (parte de la garganta detrás de la nariz y encima de la orofaringe) se abordará en el documento de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, Nasopharyngeal Cancer.

Los tipos de cáncer que empiezan en la laringe (órgano fonador) o en la hipofaringe (parte de la garganta detrás de la orofaringe) se abordan en el documento de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, Cáncer de laringe e hipofaringe.

Diagrama de las estructuras en la cabeza y el cuello.

Muchas clases de tumores (crecimientos anormales de las células) pueden producirse en la cavidad oral y en la orofaringe. Algunos de ellos son benignos, o no cancerosos, lo que significa que no invaden otros tejidos ni se propagan a otras partes del cuerpo; otros son cancerosos. Los tumores cancerosos pueden expandirse hacia tejidos circundantes y propagarse a otras partes del cuerpo. Algunos tumores empiezan como algo inofensivo, pero después pueden convertirse en cáncer; estos casos se conocen como condiciones precancerosas.

Tumores benignos (no cancerosos) de orofaringe y de cavidad oral

Muchos tipos de tumores benignos y afecciones semejantes a un tumor pueden empezar en la boca o la garganta:

  • Granuloma eosinofílico.
  • Fibroma.
  • Tumor de células granulares.
  • Queratoacantoma.
  • Leiomioma.
  • Osteocondroma.
  • Lipoma.
  • Schwannoma.
  • Neurofibroma.
  • Papiloma.
  • Condiloma acuminata.
  • Xantoma verruciforme.
  • Granuloma biogénico.
  • Rabdomioma.
  • Tumores odontogénicos (tumores que empiezan en el tejido formador de los dientes).

Estos tumores no cancerosos se originan de distintos tipos de células y tienen varias causas; no obstante, el tratamiento habitual es la extirpación quirúrgica, ya que es poco probable que reaparezcan (se reproduzcan).

Leucoplasia y eritroplasia (posibles afecciones precancerosas)

Leucoplasia y eritroplasia son términos que se usan para describir ciertos tipos de tejido anormal que se pueden observar en la boca o la garganta. La leucoplasia es un área blanca. La eritroplasia es un área roja plana o levemente elevada que, al ser raspada, suele sangrar con facilidad. Es probable que su dentista o higienista dental sea la primera persona que descubra estos problemas.

Estas áreas blancas o rojas pueden ser cáncer, o una afección precancerosa llamada displasia, o pudiera tratarse también de una afección relativamente inofensiva. La displasia se clasifica (como leve, moderada y severa) dependiendo de cuán anormal se vea el tejido en el microscopio. Conocer el grado de la displasia ayuda a pronosticar su probabilidad de avanzar hasta convertirse en cáncer o de desaparecer por sí sola o después de un tratamiento. Por ejemplo, es más probable que una displasia aguda se convierta en cáncer, mientras que es más probable que la displasia leve desaparezca por completo.

Las causas más frecuentes de la leucoplasia y la eritroplasia son fumar y masticar tabaco. Las dentaduras postizas mal adaptadas que rozan con la lengua o el interior de las mejillas pueden causar estas afecciones. Por lo general, la displasia desaparecerá si se elimina la causa.

Una biopsia es la única manera de saber con seguridad la gravedad de una zona de leucoplasia o eritroplasia. En una biopsia, se extrae una muestra de tejido del área anormal y luego se examina con un microscopio. No obstante, se pueden emplear primero otras pruebas para determinar si se trata de una lesión cancerosa (y por lo tanto se necesitará una biopsia) o para elegir la mejor zona para extraer muestras para una biopsia.

  • Uno de los métodos utiliza una tinta llamada azul de toluidina. La tinta se extiende sobre el área anormal y si hay cáncer, teñirá de azul los tejidos malignos.
  • Otro método emplea luz láser. Cuando la luz se refleja en el tejido canceroso, se ve diferente de la luz que se refleja en el tejido normal.
  • Otro sistema usa una luz especial para ver el área detrás de la boca que ha sido enjuagada con una solución de ácido acético (el ácido que se encuentra en el vinagre).
  • En ocasiones, el área anormal se puede evaluar mediante citología exfoliativa. En esta técnica, se raspa la lesión con un cepillo duro (biopsia con cepillo), y las células procedentes del raspado se examinan con un microscopio.

La mayoría de los casos de leucoplasia no se convierten en cáncer. Sin embargo, uno de cuatro casos de leucoplasia es canceroso al momento de la detección o tiene cambios precancerosos que finalmente avanzan hasta convertirse en cáncer si no son tratados adecuadamente. La eritroplasia es, por lo general, más grave. Hasta 7 de 10 casos con estas lesiones rojas arrojan un diagnóstico de cáncer cuando se les realiza la biopsia o se convierten posteriormente en cáncer.

Tumores cancerosos de orofaringe y de cavidad oral

Existen varios tipos de cáncer que pueden comenzar en la boca o en la garganta.

Carcinomas de células escamosas

Más del 90% de los casos de cáncer orofaríngeo y de la cavidad oral son carcinomas de células escamosas, también llamado cáncer de células escamosas. Las células escamosas son células planas, similares a escamas que normalmente forman el revestimiento de la boca y de la garganta. El cáncer de células escamosas comienza como una aglomeración de células escamosas anormales.

La forma más incipiente del cáncer de células escamosas se llama carcinoma in situ, lo que significa que las células cancerosas están presentes únicamente en la capa externa de las células llamada epitelio. Este caso es diferente del carcinoma invasivo de células escamosas, donde las células del cáncer se han expandido hacia las capas más profundas de la cavidad oral y de la orofaringe.

Carcinoma verrugoso

El carcinoma verrugoso es un tipo de carcinoma de células escamosas que conforma menos del 5% de todos los tumores de la cavidad oral. Es un cáncer de bajo grado (lento crecimiento) que rara vez se disemina a otras partes del cuerpo; sin embargo, puede propagarse profundamente a los tejidos adyacentes. Otra preocupación es que con el tiempo, se pueden producir áreas con cáncer de células escamosas dentro de algunos carcinomas verrugosos. Adicionalmente, algunos carcinomas verrugosos pueden tener zonas con cáncer de células escamosas que no son reconocidas en la muestra de la biopsia. Las células de estas áreas de carcinoma de células escamosas pueden hacer metástasis en otras partes del organismo. Debido a todas estas razones, los carcinomas verrugosos se deben extirpar de inmediato junto con un amplio margen del tejido circundante.

Carcinomas de glándulas salivales menores

El cáncer de las glándulas salivales menores se puede producir en las glándulas que se encuentran en todo el revestimiento de la boca y de la garganta. Existen varios tipos de cáncer de las glándulas salivales menores, incluyendo el carcinoma adenoide quístico, el carcinoma mucoepidermoide y el adenocarcinoma polimorfo de bajo grado. Para obtener más información sobre estos tipos de cáncer y de tumores benignos de glándulas salivales, vea el documento de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (disponible sólo en inglés), Salivary Gland Cancer.

Linfomas

Las amígdalas y la base de la lengua tienen tejido (linfoide) del sistema inmunológico que puede convertirse en un cáncer conocido como linfoma. Para obtener más información sobre estos tipos de cáncer, vea los documentos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, Linfoma no Hodgkin, Linfoma no Hodgkin en niños y Enfermedad de Hodgkin.

La información contenida en el resto de este documento sobre los tipos de cáncer de cavidad oral y de orofaringe se refiere únicamente al carcinoma de células escamosas.

¿Cuáles son las estadísticas clave sobre tipos de cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Los cálculos más recientes de la Sociedad Americana Contra El Cáncer para los tipos de cáncer orofaríngeo y de cavidad oral en Estados Unidos para el año 2011 son:

  • Aproximadamente 34,300 casos nuevos (24,100 en hombres y 10,200 en mujeres) de cáncer orofaríngeo y de la cavidad oral.
  • Se calcula que 6,900 personas (4,770 hombres y 2,130 mujeres) morirán debido a estos tipos de cáncer.

Estos tipos de cáncer son dos veces más comunes en hombres que en mujeres, y se presenta con igual frecuencia en la población blanca y en la negra. El índice de casos nuevos de esta enfermedad ha ido descendiendo en general durante los últimos 30 años. Sin embargo, se ha reportado un reciente aumento en los casos de cáncer de cavidad oral en los hombres menores de 50 años relacionado con infecciones a causa del virus del papiloma humano. El índice de mortalidad para estos tipos de cáncer ha ido disminuyendo desde fines de la década de los años 70.

Los tipos de cáncer orofaríngeo y oral ocurren más comúnmente en las siguientes áreas:

  • La lengua (aproximadamente un 25%).
  • Las amígdalas (entre 10% y 15%).
  • Los labios (entre 10% y 15%).
  • Las glándulas salivales menores (entre 10% y 15%).

El resto se presenta en las encías, el piso de la boca y en otras áreas.

La edad promedio de la mayoría de las personas que son diagnosticadas con estos tipos de cáncer es de 62 años; no obstante, se pueden presentar en personas jóvenes. Si bien pocas veces ocurren en niños, alrededor de un tercio se da en pacientes menores de 55 años.

Los índices de estos tipos de cáncer varían de acuerdo con los países. Por ejemplo, son mucho más comunes en Hungría y Francia que en Estados Unidos y mucho menos comunes en México y Japón. Los científicos piensan que estas diferencias se deben posiblemente a factores de riesgo medioambientales (vea la sección “¿Cuáles son los factores de riesgo para el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?").

Cuando se examina con detenimiento a los pacientes que han sido recientemente diagnosticados con cáncer de cavidad oral o de orofaringe, aproximadamente un 15% de los casos tendrá otro cáncer en un área cercana como la laringe (órgano fonador), el esófago (el tubo que transporta los alimentos desde la garganta al estómago) o el pulmón. Del total de personas que logran curarse del cáncer orofaríngeo o de cavidad oral, entre un 10% y un 40% manifestará otro tumor canceroso más adelante. Con frecuencia, el cáncer se producirá en uno de estos órganos o aparecerá uno nuevo en la garganta o en la boca. Por este motivo, los pacientes con cáncer orofaríngeo y de cavidad oral necesitan hacerse exámenes de seguimiento durante el resto de sus vidas. Asimismo, necesitan evitar el consumo de tabaco y de bebidas alcohólicas, factores que aumentan el riesgo para esta segunda aparición de tumores cancerosos.

Para las estadísticas relacionadas con los índices de sobrevivencia, vea la sección “¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?".

¿Cuáles son los factores de riesgo para el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Un factor de riesgo es cualquier cosa que afecte su posibilidad de padecer una enfermedad como el cáncer. Los distintos tipos de cáncer tienen distintos factores de riesgo. Por ejemplo, la exposición de la piel a la luz solar intensa es un factor de riesgo para el cáncer de piel.

Sin embargo, sólo porque tenga un factor de riesgo o más de un factor de riesgo para la enfermedad no significa que vaya a manifestarla. Algunas personas con cáncer orofaríngeo u oral no tienen ningún factor de riesgo conocido; en cambio, otros que presentan varios factores de riesgo nunca llegan a manifestar la enfermedad. Aun si una persona tiene uno o más factores de riesgo, es imposible saber con seguridad hasta qué punto éstos contribuyeron a producir el cáncer.

El tabaco y las bebidas alcohólicas

Algunos investigadores calculan que aproximadamente 8 de cada 10 casos de cáncer oral se podrían prevenir si se evita el consumo de tabaco y de bebidas alcohólicas.

Consumo de tabaco

Aproximadamente ocho de cada diez personas con cáncer oral y orofaríngeo consumen tabaco, y su riesgo de padecer estos tipos de cáncer está relacionado con la cantidad de tabaco y por cuánto tiempo lo han fumado o masticado.

Los fumadores tienen mucho más posibilidades que los no fumadores de producir estos tipos de cáncer. El humo del tabaco proveniente de cigarrillos, cigarros o pipas puede causar cáncer en cualquier parte de la boca o de la garganta, así también como cáncer de laringe (órgano fonador), pulmones, esófago, riñones, vejiga y varios otros órganos. El fumar pipa constituye un riesgo particularmente importante para los tipos de cáncer en el área de los labios, ya que éstos entran en contacto con la boquilla de la pipa. Más aún, aproximadamente una de cada tres personas que siguen fumando después de que el cáncer pareciera haberse curado presentará un segundo episodio de cáncer, ya sea de la cavidad oral, orofaringe o laringe (órgano fonador), en comparación con menos de 1 de cada 10 de estas personas que dejan de fumar.

Los productos del tabaco para uso oral (tabaco para aspirar o mascar) están asociados con cáncer de mejilla, de encía y de la superficie interna de los labios. El consumo de productos del tabaco para uso oral por tiempo prolongado representa un riesgo especialmente alto. Estos productos también causan gingivitis, destrucción de las cavidades óseas alrededor de los dientes y pérdida de los dientes.

Consumo de bebidas alcohólicas

El consumo de bebidas alcohólicas aumenta el riesgo de padecer cáncer orofaríngeo y de la cavidad oral. El riesgo se eleva aún más para las personas que consumen tanto tabaco como bebidas alcohólicas. Cerca de 7 de cada 10 pacientes con cáncer oral son bebedores empedernidos.

Consumo excesivo de bebidas alcohólicas y tabaco

De acuerdo con algunos estudios, el riesgo de estos tipos de cáncer en personas que consumen bebidas alcohólicas y tabaco en exceso puede ser 100 veces mayor que el riesgo en personas que no fuman ni toman bebidas alcohólicas.

Quid de Betel (u Hoja de Betel)

En el Sureste Asiático, en Asia Meridional, y en algunas otras partes del mundo es común mascar quid de betel, que se prepara con una mezcla de nuez de areca y lima envuelta en una hoja de betel. Muchas personas en estas zonas también mascan gutka, una mezcla de quid de betel y tabaco. El riesgo de tener cáncer de boca es mayor en las personas que mascan quid de betel o gutka.

Incidencia según el sexo

Los tipos de cáncer oral y orofaríngeo son dos veces más comunes en los hombres que en las mujeres. Es posible que esto se deba a que los hombres son más propensos al consumo de tabaco y de bebidas alcohólicas. Actualmente esta diferencia está disminuyendo a medida que más mujeres consumen ahora tabaco y bebidas alcohólicas.

Luz ultravioleta

La luz del sol es la principal fuente de luz ultravioleta (UV) para la mayoría de las personas. El cáncer de labios es más común en las personas que tienen trabajos al aire libre que conllevan una exposición prolongada a la luz solar.

Mala alimentación

Se ha determinado en varios estudios que una dieta baja en frutas y hortalizas está relacionada con un mayor riesgo de cáncer oral y orofaríngeo.

Infección por el virus del papiloma humano

Los virus del papiloma humano (HPV, siglas en inglés) son un grupo de más de 100 virus relacionados. La mayoría de las clases de HPV causan verrugas en varias partes del cuerpo; sin embargo, unas pocas clases de HPV parecen estar asociados con algunos tipos de cáncer. Por ejemplo, casi todos los casos de cáncer de cuello uterino están relacionados con una infección producida por alguna de estas clases de HPV. Estas mismas clases de HPV (especialmente el HPV 16) se encuentran en algunos tipos de cáncer oral y orofaríngeo. El cálculo aproximado actual es que el HPV puede ser un factor cercano a un cuarto en la ocurrencia de cáncer oral y orofaríngeo. El ADN del HPV se encuentra más frecuentemente en el cáncer de orofaringe (más de la mitad de los casos), particularmente en el cáncer de amígdalas y con menos frecuencia en el de la cavidad oral. Las personas con cáncer oral u orofaríngeo vinculado con la infección por el HPV son menos propensas a consumir tabaco y bebidas alcohólicas. El tumor canceroso de la orofaringe que contiene ADN del HPV parece tener un mejor pronóstico que los que no contienen HPV. La mayoría de las personas con infecciones por HPV en la boca y en la garganta no muestran síntomas y sólo un porcentaje muy pequeño presenta cáncer orofaríngeo.

Supresión del sistema inmunológico

Las personas que toman medicamentos que suprimen el sistema inmunológico para prevenir el rechazo de órganos trasplantados o para tratar ciertas enfermedades del sistema inmunológico pueden tener un mayor riesgo para el cáncer orofaríngeo y de la cavidad oral.

Liquen plano

Ésta es una enfermedad que ocurre principalmente en personas de mediana edad. Con frecuencia, afecta la piel (comúnmente como un sarpullido con comezón); no obstante, a veces afecta el revestimiento de la boca y de la garganta, y aparecen como pequeñas líneas o manchas blancas. Un caso agudo puede aumentar levemente el riesgo de cáncer oral.

Enfermedad de injerto contra huésped

La enfermedad de injerto contra huésped (GVHD, siglas en inglés) es una afección que ocurre, en ocasiones, después de un trasplante de células madre (un procedimiento médico que se usa cuando la médula ósea ha sido destruida a causa de una enfermedad, quimioterapia o radiación y luego se reemplaza con las células de un donante). Se presenta cuando las células madre de un donante reconocen las células del paciente como un ente extraño y lanzan un ataque contra ellas. La enfermedad GVHD puede afectar muchos tejidos del cuerpo, incluidos los de la boca. Esto aumenta el riesgo de cáncer oral, que puede observarse ya a los 2 años siguientes a la enfermedad de GVHD.

Síndromes genéticos

Las personas con ciertos síndromes ocasionados por defectos heredados (mutaciones) en algunos genes tienen un riesgo muy alto de presentar cáncer de boca y de garganta.

La anemia de Fanconi es una afección que puede ser causada por defectos heredados en varios de los genes que contribuyen a reparar el ADN. Las personas con este síndrome suelen tener problemas en la sangre a una edad temprana. Estos problemas sanguíneos suelen conducir a la leucemia o anemia aplástica. Estas personas tienen también un alto riesgo de producir cáncer de boca y de garganta; hasta 500 veces mayor que las personas sanas de la misma edad.

La disqueratosis congénita es otro síndrome genético que puede causar anemia aplástica. Las personas con este síndrome tienen también un riesgo muy alto de presentar cáncer de boca y de garganta a temprana edad.

Puede encontrar más información sobre la anemia de Fanconi y la disqueratosis congénita en nuestro documento disponible en inglés Aplastic Anemia.

Factores de riesgo inciertos, no demostrados o controvertidos

Enjuague bucal

Algunos estudios sugieren que el enjuague bucal con alto contenido de alcohol podría estar relacionado con un mayor riesgo del cáncer oral y orofaríngeo. Sin embargo, las últimas investigaciones han cuestionado estos resultados. El estudio de esta posible relación es complicado debido al hecho de que los fumadores y quienes toman bebidas alcohólicas con frecuencia (quienes ya tienen un mayor riesgo de manifestar estos tipos de cáncer) son más propensos a usar enjuague bucal que las personas que no consumen tabaco ni bebidas alcohólicas.

Irritación por dentaduras postizas

Se ha sugerido que la irritación a largo plazo del revestimiento de la boca causada por las dentaduras postizas mal adaptadas constituye un factor de riesgo para el cáncer oral. No obstante, muchos estudios no han descubierto en general un mayor riesgo en las personas que usan dentaduras postizas. Dado que las dentaduras postizas mal adaptadas pueden tener tendencia a atrapar agentes que se ha demostrado que causan cáncer oral, como partículas de alcohol y tabaco, quienes usan dentaduras postizas deberían asegurarse de que el dentista las examine con regularidad para garantizar una buena adaptación. Las personas que usan dentaduras postizas deben quitarse las dentaduras en la noche, lavarlas y enjuagarlas por completo todos los días.

¿Sabemos qué causa el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Los médicos y científicos no pueden afirmar con certeza cuáles son las causas en cada caso de cáncer oral y orofaríngeo. Sin embargo, sí conocen muchos de los factores de riesgo y cómo algunos de ellos hacen que las células se conviertan en células cancerosas.

El cáncer se produce cuando se altera el ADN de las células. El ADN contiene genes, las instrucciones para el funcionamiento de las células de nuestro cuerpo. Algunos de estos genes contribuyen a que las células crezcan a un ritmo adecuado. Cuando estos genes se alteran, las células pueden crecer de manera descontrolada y formar un tumor.

El tabaco y las bebidas alcohólicas pueden dañar las células del revestimiento de la orofaringe y de la cavidad oral. Las células en esta capa deben crecer más rápidamente para reparar el daño. En la medida en que las células necesiten dividirse con más frecuencia, hay más posibilidades de que ocurran errores al copiar su ADN, lo que puede aumentar las posibilidades de que se conviertan en células cancerosas.

Muchas de las sustancias químicas que se encuentran en el tabaco pueden dañar el ADN en forma directa. Los científicos no están seguros de si las bebidas alcohólicas alteran directamente el ADN. No obstante, han demostrado que contribuye a que muchas sustancias químicas que dañan el ADN pasen a las células con mayor facilidad. Esta puede ser la razón por la que la combinación de tabaco y bebidas alcohólicas daña el ADN mucho más que el tabaco por sí solo.

Este daño puede ocasionar que ciertos genes (por ejemplo, los genes encargados de iniciar o de detener el crecimiento celular) funcionen mal. Las células anormales pueden comenzar a acumularse, formando un tumor. Al ocurrir un daño adicional, las células pueden empezar a propagarse a tejidos circundantes y a órganos distantes.

En las infecciones causadas por el virus del papiloma humano (HPV), el virus hace que las células produzcan dos proteínas conocidas como E6 y E7. Cuando estas proteínas son elaboradas, “desactivan” algunos genes responsables de mantener controlado el crecimiento de las células. El crecimiento descontrolado de las células puede en algunos casos conducir al cáncer. Por lo general se acepta que cuando en el tumor se encuentra el ADN del HPV, especialmente en personas que no fuman y que consumen poco o nada de bebidas alcohólicas, el HPV es la causa principal del cáncer.

¿Se pueden prevenir el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Evite los factores de riesgo

Probablemente, la mayoría de los casos de cáncer orofaríngeos y de la cavidad oral se pudieran prevenir si las personas evitaran los factores de riesgo conocidos.

Limite el consumo de tabaco y de bebidas alcohólicas

El tabaco y las bebidas alcohólicas son los factores de riesgo más importantes para estos tipos de cáncer. La mejor manera de evitar que se produzcan es no comenzar a fumar. Dejar de fumar disminuye también en gran medida el riesgo de manifestar estos tipos de cáncer, aun después de muchos años de consumir tabaco. Lo mismo ocurre con el consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Limite la cantidad de bebidas alcohólicas que ingiere, si es que acaso bebe.

Limite la exposición a la luz ultravioleta (UV)

La radiación ultravioleta es un factor de riesgo importante y que puede evitarse para el cáncer de labio, así también como para el cáncer de piel. De ser posible, limite el tiempo que pasa al aire libre durante el mediodía, cuando los rayos ultravioletas (UV) del sol son más fuertes. Si está al aire libre en el sol, use un sombrero de ala ancha y aplíquese protector solar y labial que tenga al menos factor de protección solar (SPF) de 15.

Use dentaduras postizas bien adaptadas

Evitar las fuentes de irritación bucal (tal como dentaduras postizas que no estén debidamente adaptadas) puede también disminuir su riesgo de cáncer bucal.

Coma alimentos saludables

Se ha relacionado una mala alimentación con el cáncer orofaríngeo y de la cavidad oral, si bien no está exactamente claro cuáles son las sustancias en los alimentos saludables que podrían ser responsables de la disminución del riesgo de presentar estas enfermedades. En general, comer alimentos saludables es mucho mejor que añadir suplementos vitamínicos a una dieta que, de lo contrario, sería poco saludable. La Sociedad Americana Contra El Cáncer recomienda comer alimentos saludables, con énfasis en los alimentos de origen vegetal. Coma al menos 5 porciones de diversas hortalizas y frutas todos los días, así como también raciones de alimentos integrales, como pan, cereales, arroz y pastas. Consuma menos carne procesada y carnes rojas; coma pescado, aves o frijoles como alternativas.

Evite la infección por el HPV

El riesgo de infección por HPV en la boca y la garganta aumenta para las personas que tienen sexo oral y varias parejas sexuales. Estas infecciones son comunes y rara vez presentan síntomas. Aunque la infección por HPV está relacionada con el cáncer orofaríngeo, la mayoría de las personas con infecciones por HPV en la boca y en la garganta llegan a producir este cáncer. Además, muchos de los tumores cancerosos orales y orofaríngeos no están relacionados con la infección por HPV.

Trate los crecimientos precancerosos

En una época se pensaba que debido a que la leucoplasia o eritroplasia solían preceder la aparición del cáncer, si se eliminaban esas áreas, se podía evitar que se manifestara el cáncer. No obstante, se ha descubierto con algunos estudios que incluso cuando esas áreas son extirpadas por completo, las personas que tienen ciertos tipos de eritroplasia y leucoplasia siguen teniendo una alta posibilidad de presentar cáncer en alguna otra área de la boca. Este riesgo es especialmente alto si el tejido tiene una apariencia anormal en un microscopio (displasia).

Una razón por la cual la cirugía para estas condiciones no ayuda a prevenir el cáncer es que todo el revestimiento de la boca ha estado probablemente expuesto al mismo tipo de agentes causantes de cáncer que conducen a este tipo de precáncer (como el tabaco). Esto significa que toda el área puede ya tener cambios incipientes que pudieran conducir al cáncer. Este concepto se llama cancerización de campo.

Quimioprevención

Durante los últimos años, los médicos han estado probando medicamentos para ayudar a prevenir estos tipos de cáncer. Este enfoque, llamado quimioprevención, es particularmente necesario para las personas con un alto riesgo de presentar estos tipos de cáncer, como quienes tienen leucoplasia o eritroplasia. Se han estudiado varios tipos de medicamentos para la quimioprevención del cáncer orofaríngeo; sin embargo, la mayor parte de la investigación se ha enfocado en los medicamentos relacionados con la vitamina A (retinoides). Los estudios hasta el momento han demostrado que los retinoides pueden hacer que algunas áreas de leucoplasia se reduzcan e incluso desaparezcan temporalmente. No obstante, estos estudios no han encontrado un beneficio a largo plazo para prevenir la formación del cáncer o ayudar a que los pacientes vivan por más tiempo. Además, la mayoría de estos medicamentos tienen efectos secundarios molestos e incluso graves.

No se recomiendan los suplementos de vitamina salvo que sean recetados por un médico, debido a un problema de salud específico. Las altas dosis de vitamina A no disminuyen el riesgo de cáncer y pueden ser tóxicas. Los suplementos de vitamina A pueden, de hecho, elevar el riesgo de presentar algún tipo de cáncer. Por este motivo, los investigadores están estudiando los retinoides sintéticos (artificiales), que pueden ser más eficaces que la vitamina A natural en la prevención del cáncer.

Actualmente, se están investigando otros compuestos contra el cáncer que se pueden usar como enjuagues bucales. Este tema se aborda más detalladamente en la sección "¿Qué novedades hay en la investigación y tratamiento del cáncer de orofaringe y de cavidad oral?".

¿Se puede detectar a tiempo el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Muchas condiciones precancerosas y de cáncer de la cavidad oral y de la orofaringe se pueden detectar en etapas tempranas durante los exámenes de control de rutina que realiza un dentista, higienista dental o mediante un autoexamen.

Algunos casos iniciales de cáncer tienen síntomas que hacen que los pacientes busquen atención médica o dental (vea "¿Cómo se diagnostican el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?"). Lamentablemente, algunos tipos de cáncer pueden no manifestar síntomas hasta que han alcanzado una etapa avanzado o pueden producir síntomas similares a los causados por otra enfermedad que no sea cáncer, tal como un dolor de muelas. Algunos dentistas y médicos recomiendan que examine su boca al espejo todos los meses para ver si hay áreas anormales.

Las revisiones dentales de rutina que incluyen un examen completo de la boca son importantes para detectar a tiempo los tipos de cáncer (y precáncer) oral y orofaríngeo. La Sociedad Americana Contra El Cáncer también recomienda que los médicos examinen la boca y la garganta como parte de una revisión médica de rutina relacionada con el cáncer.

Junto con un examen clínico de la boca y de la garganta, algunos dentistas y médicos pueden usar tintes o luces especiales para buscar áreas anormales, particularmente si usted tiene un alto riesgo para estos tipos de cáncer. Aún se está estudiando la utilidad de estas técnicas más novedosas.

¿Cómo se diagnostican el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Señales y síntomas del cáncer de orofaringe y de cavidad oral

Las señales y síntomas posibles de estos tipos de cáncer pueden incluir:

  • Una llaga en la boca que no se cura (es el síntoma más común).
  • Dolor en la boca que no desaparece (también es muy común).
  • Un bulto o engrosamiento constante en la mejilla.
  • Un área blanca o roja persistente sobre las encías, lengua, amígdalas o el revestimiento de la boca.
  • Un dolor de garganta o la sensación de que hay algo atascado en la garganta que no desaparece.
  • Dificultad para masticar o tragar.
  • Dificultad para mover la mandíbula o la lengua.
  • Entumecimiento de la lengua u otra área de la boca.
  • Hinchazón de la mandíbula que hace que las dentaduras postizas no se adapten como es debido o se sientan incómodas.
  • Aflojamiento de los dientes o dolor alrededor de los dientes o en la mandíbula.
  • Cambios en la voz.
  • Un bulto o masa en el cuello.
  • Pérdida de peso.
  • Mal aliento constante.

Muchas de estas señales y síntomas pueden también ser causados por problemas menos graves, benignos, e incluso por otros tipos de cáncer. Es importante consultar con un médico o dentista si alguna de estas condiciones dura más de 2 semanas. Recuerde, mientras más pronto reciba un diagnóstico correcto, más rápido podrá iniciar un tratamiento y más eficaz será el mismo.

Si usted presenta algunas de estas señales o síntomas que sugieran que puede tener cáncer, su médico puede recomendarle otras pruebas.

Pruebas empleadas para detectar cáncer orofaríngeo y de cavidad oral

Antecedentes médicos y examen físico

Como primer paso, el médico posiblemente le hará preguntas sobre los síntomas, posibles factores de riesgo y cualquiera otra afección médica que usted pueda tener. Luego le realizará un examen físico para buscar indicios de cáncer oral u orofaríngeo (o precáncer). Estos indicios pueden ser bultos u otras áreas anormales en la cabeza, rostro o cuello, o problemas con los nervios del rostro y de la boca. El médico examinará todo el interior de la boca y puede que haga una palpación de toda el área interna con un dedo enguantado.

Si existe un motivo para creer que usted podría tener cáncer, el médico lo referirá a un especialista en estos tipos de cáncer, como un cirujano oral y maxilofacial o a un cirujano de cabeza y cuello, también conocido como médico de oídos, nariz y garganta (ENT, siglas en inglés) u otorrinolaringólogo. Este especialista probablemente le realizará otras pruebas.

Examen completo de la cabeza y el cuello

El otorrinolaringólogo le prestará especial atención al área de la cabeza y el cuello, y se asegurará de ver y palpar cualquier área anormal. Este examen incluirá los ganglios linfáticos del cuello, que serán palpados cuidadosamente para ver si hay señales de cáncer.

Debido a que la orofaringe está muy adentro del cuello y algunas partes no se ven con facilidad, puede que el médico use espejos o endoscopios especiales de fibra óptica (tubos flexibles, iluminados y delgados que se introducen por la boca o la nariz) para examinar esas áreas cuando usted esté en el consultorio médico.

El médico podría examinarlo con un procedimiento llamado faringoscopía y laringoscopía indirecta en el que se emplean espejos pequeños ubicados en la parte posterior de la boca para examinar la garganta, la base de la lengua y parte de la laringe (órgano fonador).

Se puede usar un endoscopio de fibra óptica para examinar algunas áreas que no se pueden ver con facilidad mediante el uso de espejos, como la región detrás de la nariz (nasofaringe) y la laringe o para ver ciertas áreas con mayor claridad. Este procedimiento se llama faringoscopía y laringoscopía indirecta.

Panendoscopia (incluyendo laringoscopia, esofagoscopia y posiblemente, broncoscopia)

Si hay una probabilidad razonable de que se trate de un caso de cáncer de cabeza o de cuello, se debe examinar toda el área de manera más exhaustiva, incluyendo la cavidad oral, la orofaringe, la laringe, el esófago (tubo que conduce al estómago), la tráquea (garguero) y los bronquios (conductos respiratorios en los pulmones). Este examen, llamado panendoscopia, se realiza en el quirófano, mientras usted está bajo los efectos de la anestesia general (en un sueño profundo), y permite que se puedan examinar estas áreas más de cerca.

Durante este examen, el médico usará endoscopios para examinar la garganta, la laringe y el esófago, y probablemente la tráquea y los bronquios. Si se encuentran algunos tumores, el médico extraerá muestras para examinarlas con un microscopio.

Tipos de muestras que se usan para diagnosticar el cáncer de orofaringe y de cavidad oral

El diagnóstico real en casos de cáncer oral y orofaríngeo se puede llevar a cabo únicamente mediante una biopsia. En todos los casos, se necesita una muestra de tejido o de células para confirmar que el cáncer está realmente presente antes de comenzar un tratamiento. Se pueden usar varios procedimientos de recolección de muestras, dependiendo de cada caso en particular.

Citología exfoliativa

En esta técnica, el médico raspa un área sospechosa y aplica el tejido recolectado sobre una placa de vidrio. Luego se tiñe la muestra con un tinte a fin de observar las células con un microscopio. Después, si alguna de las células tiene una apariencia anormal, se puede hacer una biopsia del área. La ventaja de esta técnica es que es sencilla y permite examinar incluso áreas con mínima apariencia anormal, lo que puede ayudar a un diagnóstico temprano y brindar una mayor posibilidad de cura en casos de cáncer. Sin embargo, este método no detecta todos los tumores cancerosos. En ocasiones, con este enfoque no es posible notar la diferencia entre las células cancerosas y las células que son anormales, pero no cancerosas (displasia), de modo que aún sería necesario realizar una biopsia.

Biopsia por incisión

En este procedimiento, se corta una pequeña parte de tejido de un área de apariencia anormal. Esto se puede llevar a cabo en el consultorio médico o en el quirófano, dependiendo del lugar donde está ubicado el tumor y de lo fácil que sea extraer una buena muestra de tejido. Si se puede realizar en el consultorio médico, se adormecerá el área alrededor del tumor antes de hacer la biopsia. Cuando la biopsia no se puede llevar a cabo en el consultorio médico porque el tumor se encuentra muy adentro de la boca o la garganta, se realiza en el quirófano con el paciente bajo anestesia general (en un sueño profundo). El cirujano usa instrumentos especiales a través de un endoscopio para extraer muestras de tejido.

Biopsia por aspiración con aguja fina

Para esta prueba, los médicos usan una aguja muy fina acoplada a una jeringa para extraer (aspirar) algunas de las células de una masa (tumor o bulto). Estas células son luego examinadas con un microscopio para ver si hay cáncer. La biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, siglas en inglés) no se emplea para encontrar la causa de una lesión en la boca o en la garganta; no obstante, se usa a veces cuando un paciente tiene una masa en el cuello que puede ser palpada o vista en una tomografía computarizada (CT). La biopsia por aspiración con aguja fina puede ser útil en varias situaciones, tales como:

Encontrar la causa de una nueva masa en el cuello: en ocasiones, se utiliza una biopsia FNA como la primera prueba para una persona a la que se le haya encontrado recientemente una masa en el cuello (bulto). La biopsia por aspiración con aguja fina puede mostrar que la masa en el cuello es un ganglio linfático benigno que ha crecido como reacción a una infección cercana, tal como sinusitis o una infección en un diente. En este caso, todo lo que se necesita es el tratamiento de la infección.

La biopsia por aspiración con aguja fina puede encontrar un quiste benigno (no canceroso) lleno de líquido, que puede ser tratado con cirugía. Aun cuando los resultados de la biopsia por aspiración con aguja fina sean benignos, si el paciente tiene síntomas que sugieren la presencia de cáncer, se necesitarán más pruebas (tales como una faringoscopía y panendoscopia).

Si la biopsia por aspiración con aguja fina determina que hay cáncer, el médico que examina la muestra puede, por lo general, distinguir el tipo de cáncer de que se trate. Si las células examinadas se ven como cáncer de células escamosas, se realizarán más exámenes para determinar si hay cáncer en la boca y la garganta. Si la biopsia por aspiración con aguja fina muestra un tipo distinto de cáncer, como un linfoma o un cáncer que se ha propagado a un ganglio linfático en el cuello desde otro órgano (tal como la tiroides, el estómago, o los pulmones) se llevarán a cabo más pruebas para hacer la determinación y se suministrará un tratamiento específico para ese tipo de cáncer.

Conocer la extensión de un cáncer conocido: la biopsia por aspiración con aguja fina se suele llevar a cabo en pacientes que se sabe que tienen cáncer oral u orofaríngeo, para determinar si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos en el cuello. Esta información ayudará al médico a decidir cuál es el mejor tratamiento para curar el cáncer.

Ver si el cáncer ha reaparecido después del tratamiento: la biopsia por aspiración con aguja fina se puede usar en pacientes cuyo cáncer ha sido tratado con cirugía o radioterapia, para determinar si alguna nueva masa que se ve en el cuello, en el área tratada, es un tejido cicatrizal o un cáncer que ha reaparecido.

Estudios por imágenes

Para los tumores cancerosos de la cavidad oral y de la orofaringe, se suelen usar estudios por imágenes para determinar la etapa (extensión) del cáncer una vez que se ha detectado. Estas evaluaciones pueden también ayudar al médico a hacer un diagnóstico si existe alguna duda de que la persona tenga cáncer.

Radiografía de tórax

Se puede realizar una radiografía de tórax para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones. Salvo que el cáncer esté muy avanzado, no es probable que se haya propagado. Esta radiografía se realiza con mayor frecuencia de forma ambulatoria. Si los resultados no son normales, el médico puede solicitar una tomografía computarizada (CT) u otro estudio para examinar los pulmones más detalladamente.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography scan, CT) es una clase especial de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como lo hace la radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas fotografías de la parte de su cuerpo que se estudia mientras rota a su alrededor. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes seccionales de la parte del cuerpo que se estudia.

Para algunos escanogramas, es posible que le pidan que tome una solución de contraste, que ayuda a marcar mejor el contorno del intestino, para que los tumores se vean con mayor claridad. Esto normalmente se usa cuando se examina el abdomen o la pelvis en una CT.

Una vez que se tomó la primera serie de imágenes, puede que también reciba una inyección intravenosa (IV) de un medio de contraste. El propósito de esta solución es también el de ayudar a que los tumores se vean con mayor claridad. Luego se toma una segunda serie de imágenes.

La inyección puede causar cierto enrojecimiento (una sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presentan erupciones. Rara vez ocurren reacciones más graves como dificultad respiratoria o baja presión sanguínea. Asegúrese de decirle al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

Las tomografías computarizadas requieren más tiempo que los rayos X convencionales. Necesita acostarse y permanecer inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante la prueba, la mesa se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de aro que rodea la mesa por completo. Es posible que tenga una cierta sensación de confinamiento (sensación de estar atrapado) dentro del anillo en el que permanece mientras se captan las imágenes.

La tomografía computarizada suministra información sobre el tamaño, la forma y la posición de cualquier tumor y puede ayudar a detectar ganglios linfáticos inflamados que pudieran tener cáncer.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. Esto no sólo produce secciones transversales del cuerpo como una tomografía computarizada, sino que también produce secciones (vistas) desde diversos ángulos. Al igual que la CT, puede que se inyecte un material de contraste, pero esto se hace con menos frecuencia.

En comparación con la CT, el estudio por MRI toma más tiempo, a menudo hasta una hora. Durante el examen, usted necesita acostarse inmóvil dentro de un tubo estrecho, que puede crear una sensación de encierro y afectar a las personas con claustrofobia (miedo a espacios cerrados). La máquina produce también un zumbido y ruidos de chasquido que pueden incomodar a algunas personas. En algunos centros se proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear estos ruidos.

Los exámenes de MRI son muy útiles para observar el cerebro y la médula espinal. Se usan con menor frecuencia para cáncer oral y orofaríngeo.

Tomografía por emisión de positrones

En la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) se inyecta en la sangre una sustancia de glucosa (una forma de azúcar) con un átomo radiactivo. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben grandes cantidades del azúcar radioactivo. Una cámara especial puede entonces crear una imagen de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero suministra información valiosa.

Este estudio puede ser útil para observar si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos; no obstante, no logra sustituir a la extracción de los ganglios linfáticos para determinar si éstos tienen cáncer. La PET es también útil cuando el médico encuentra cáncer en un ganglio linfático, pero no sabe dónde se originó el cáncer. Asimismo, la PET se puede utilizar cuando el médico cree que el cáncer se ha propagado, pero no sabe hacia dónde se ha propagado. Algunos dispositivos que combinan la CT y la PET pueden localizar los tumores incluso con mayor exactitud.

Estudio con ingesta de bario

El estudio con ingesta de bario (también conocido como serie gastrointestinal superior) se puede usar para examinar el revestimiento de la parte superior del sistema digestivo, especialmente del esófago (el tubo que conecta la garganta con el estómago). Los pacientes que se realizan este estudio primero toman una solución de bario, una bebida tipo caliza con la consistencia de un batido. Luego se toman imágenes de radiografía.

Debido a que los pacientes con cáncer orofaríngeo o de cavidad oral tienen riesgo de cáncer de esófago, es posible que el médico solicite este estudio para evaluar si este tipo de cáncer está presente. Asimismo, este estudio es útil para ver si el cáncer está interfiriendo con la deglución normal (tragar normalmente los alimentos).

Otras pruebas

Análisis de sangre

Ningún análisis de sangre puede diagnosticar tumores de la cavidad oral y de orofaringe. Sin embargo, el médico puede solicitar un análisis de sangre de rutina para determinar su estado general de salud, especialmente antes de tratamientos como la cirugía. Estos análisis pueden ayudar a diagnosticar desnutrición, bajos recuentos de glóbulos rojos (anemia), hepatitis e insuficiencia renal. Los análisis de sangre también pueden sugerir la posibilidad de que el cáncer se haya propagado al hígado o a los huesos. Cuando esto ocurre, se necesitan más estudios.

Examen dental

Cuando se va a usar radioterapia como parte del tratamiento, es probable que le pidan que vea a un dentista, quien le ayudará con el cuidado dental preventivo y le realizará extracciones dentales, si es necesario, antes de comenzar la radioterapia.

Si el cáncer está localizado en la mandíbula o en el techo de la boca, es posible que deba evaluarlo un dentista especializado (un prostodoncista). Este dentista puede realizar la sustitución de los dientes faltantes o de otras estructuras de la cavidad oral para restaurar su aspecto, comodidad, así como la capacidad para masticar, tragar y hablar después del tratamiento. Si junto con el tumor se va a extirpar parte de la mandíbula o del techo de la boca (paladar), el prostodoncista trabajará para asegurarse de que los dientes artificiales de reemplazo y los dientes normales restantes encajen adecuadamente. Esto se puede realizar con dentaduras postizas, otros tipos de prótesis o con implantes dentales.

¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

La clasificación por etapas (estadificación) es el proceso de determinar hasta dónde se ha propagado el cáncer. El pronóstico (prognosis) para las personas con cáncer depende, en gran medida, de la etapa (estadio) o fase del cáncer. La etapa en la que se encuentran los tumores cancerosos orales y orofaríngeos es uno de los factores más importantes en la elección del tratamiento.

La información de la estadificación se basa en los resultados del examen físico, de la endoscopia y de los estudios por imágenes (CT, MRI, radiografía de tórax o PET), los cuales se describen en la sección "¿Cómo se diagnostican el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?").

Sistema de estadificación TNM

Un sistema de estadificación es una forma estándar que emplean los médicos para describir y resumir hasta qué punto se ha propagado el cáncer en un paciente. El sistema más común usado para describir la extensión de los tipos de cáncer orofaríngeo y de cavidad oral es el Sistema TNM (Tumor, Ganglio, Metástasis) del Comité Conjunto Americano sobre el Cáncer (AJCC, siglas en inglés). El sistema de estadificación TNM describe tres puntos clave de información:

  • La T indica el tamaño del tumor principal (primario) y hacia cuáles tejidos, si es el caso, de la cavidad oral o de la orofaringe se ha propagado.
  • La N describe la extensión de la propagación a los ganglios o nódulos linfáticos adyacentes (regionales). Los ganglios linfáticos son pequeños grupos, en forma de frijol, de células del sistema inmunitario muy importantes en la lucha contra las infecciones. Las células de tumores cancerosos orofaríngeos o de la cavidad oral pueden desplazarse hacia los ganglios linfáticos en el área del cuello.
  • La M indica si el cáncer se ha propagado (ha producido metástasis) a otros órganos del cuerpo. (El sitio de diseminación más común son los pulmones. Las otras áreas de diseminación más comunes son el hígado y los huesos).

A continuación de las letras T, N, M aparecen números y letras para proporcionar información sobre cada uno de estos factores:

  • Los números del 0 a 4 indican la gravedad en forma creciente.
  • La letra X significa "no puede ser evaluado", porque no hay información disponible.

Categorías T para cáncer de labio, de la cavidad oral y de la orofaringe

TX: el tumor primario no puede ser evaluado, información desconocida.

T0: no hay evidencia de tumor primario.

Tis: carcinoma in situ. Esto significa que el cáncer aún se encuentra dentro del epitelio (la capa superficial de las células que recubren la cavidad oral y la orofaringe) y no se ha expandido a las capas más profundas del tejido de la cavidad oral y la orofaringe.

T1: el tumor es de 2 cm de diámetro (aproximadamente ¾ de pulgada) o más pequeño.

T2: el tumor es mayor de 2 cm de diámetro, pero menor de 4 cm (aproximadamente 1 ½ pulgada).

T3: el tumor es mayor de 4 cm de diámetro.

T4a: el tumor está extendiéndose hacia las estructuras cercanas. Esto se conoce como enfermedad local moderadamente avanzada.

  • Para el cáncer de la cavidad oral: el tumor está expandiéndose hacia las estructuras cercanas, tales como los huesos de las mandíbulas o del rostro, el músculo interno de la lengua, la piel del rostro o los senos maxilares.
  • Para el cáncer de labio: el tumor está expandiéndose hacia el hueso alveolar inferior (el nervio de la mandíbula), el piso de la boca, o la piel del mentón o de la nariz.
  • Para el cáncer orofaríngeo: el tumor está expandiéndose hacia la laringe (órgano fonador), músculo de la lengua o huesos como el pterigoideo medio, el paladar duro y la mandíbula.

T4b: el tumor está expandiéndose hacia estructuras cercanas y áreas o tejidos más profundos. Esto se conoce como enfermedad local muy avanzada. Cualquiera de las siguientes situaciones es posible:

  • El tumor está expandiéndose hacia otros huesos, como los platos pterigoideos o la base del cráneo (para cualquier tipo de cáncer orofaríngeo y de la cavidad oral).
  • El tumor rodea la arteria carótida interna (para cualquier tipo de cáncer oral y orofaríngeo).
  • Para el cáncer de labio y de la cavidad oral: el tumor está expandiéndose hacia un área llamada espacio masticador.
  • Para el cáncer orofaríngeo: el tumor está expandiéndose hacia un músculo llamado músculo pterigoideo lateral.
  • Para el cáncer orofaríngeo: el tumor está expandiéndose hacia la nasofaringe (el área de la garganta que está detrás de la nariz).

Categorías N

NX: cercano a los ganglios linfáticos, no puede ser evaluado; no se tiene información.

N0: el cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos cercanos.

N1: el cáncer se ha propagado a un ganglio linfático del mismo lado de la cabeza o del cuello donde está el tumor primario; este ganglio linfático es menor de 3 cm de diámetro (aproximadamente 1 ¼ pulgada).

N2 incluye tres subgrupos:

  • N2a: el cáncer se ha propagado a un ganglio linfático ubicado en el mismo lado que el del tumor primario; el ganglio linfático es mayor de 3 cm de diámetro, pero menor de 6 cm (aproximadamente 2 ½ pulgada).
  • N2b: el cáncer se ha propagado a dos o más ganglios linfáticos del mismo lado que el del tumor primario, pero ninguno de los dos es mayor de 6 cm de diámetro.
  • N2c: el cáncer se ha propagado a uno o más ganglios linfáticos sobre ambos lados del cuello o sobre el lado opuesto al del tumor primario, pero ninguno de ellos es mayor de 6 cm de diámetro.

N3: el cáncer se ha propagado a un ganglio linfático que es mayor de 6 cm de diámetro.

Categorías M

M0: no hay diseminación distante.

M1: el cáncer se ha propagado a sitios distantes fuera de la región de la cabeza y del cuello (por ejemplo, los pulmones).

Agrupación por etapas

Una vez que se asignan las categorías T, N y M, se combina esta información mediante un proceso llamado agrupación por etapas a fin de asignar una etapa general de 0, I, II, III o IV. La etapa IV se subdivide en A, B y C.

Etapa 0: Tis, N0, M0: carcinoma in situ. El cáncer está creciendo sólo en el epitelio, la capa externa del tejido bucal o de la orofaringe (Tis). Aún no ha crecido hacia una capa más profunda ni se ha propagado a las estructuras adyacentes, ganglios linfáticos (N0), ni a sitios distantes (M0).

Etapa I: T1, N0, M0: el tumor es de 2 cm de diámetro (aproximadamente ¾ de pulgada) o más pequeño (T1) y no se ha propagado a las estructuras adyacentes, ganglios linfáticos (N0), ni a sitios distantes (M0).

Etapa II: T2, N0, M0: el tumor es mayor de 2 cm de diámetro pero menor de 4 cm (T2) y no se ha propagado a las estructuras adyacentes, ganglios linfáticos (N0), ni a sitios distantes (M0).

Etapa III: se aplica uno de los siguientes:

T3, N0, M0: el tumor mide más de 4 cm de diámetro; sin embargo, no ha crecido hacia estructuras adyacentes ni se ha propagado a los ganglios linfáticos (N0), ni a sitios distantes (M0).

O

T1 a T3, N1, M0: el tumor tiene cualquier tamaño y no ha crecido hacia estructuras adyacentes (T1 a T3). Se ha propagado a un ganglio linfático sobre el mismo lado de la cabeza o del cuello, con menos de 3 cm de diámetro (N1). El cáncer no se ha propagado a sitios distantes (M0).

Etapa IVA: se aplica uno de los siguientes:

T4a, N0 o N1, M0: el tumor está creciendo hacia estructuras adyacentes (T4a). Éste puede ser de cualquier tamaño. No se ha propagado ni a los ganglios linfáticos (N0), ni a un ganglio linfático sobre el mismo lado de la cabeza o del cuello, y es menor de 3 cm de diámetro (N1). El cáncer no se ha propagado a sitios distantes (M0).

O

T1 a T4a, N2, M0: el tumor tiene cualquier tamaño y puede o no haberse expandido hacia estructuras adyacentes. No se ha propagado a sitios distantes (M0). Se ha propagado a uno de los siguientes sitios:

  • Un ganglio linfático del mismo lado de la cabeza o del cuello, tiene entre 3 y 6 cm de diámetro (N2a).
  • Un ganglio linfático del lado opuesto de la cabeza y del cuello, tiene menos de 6 cm de diámetro (N2b).
  • 2 o más ganglios linfáticos, los cuales son todos menores de 6 cm de diámetro. Los ganglios linfáticos pueden estar en cualquier lado del cuello (N2c).

Etapa IVB: se aplica uno de los siguientes:

T4b, cualquier N, M0: el tumor se está expandiendo hacia áreas o tejidos más profundos (enfermedad local muy avanzada; T4b). Puede (o no) haberse propagado a los ganglios linfáticos (cualquier N). No se ha propagado a sitios distantes (M0).

O

Cualquier T, N3, M0: el tumor tiene cualquier tamaño y puede o no haberse expandido hacia estructuras cercanas (cualquier T). Se ha propagado a uno o más ganglios linfáticos mayores de 6 cm de diámetro (N3), pero no se ha propagado a sitios distantes (M0).

Etapa IVC: cualquier T, cualquier N, M1: el tumor tiene cualquier tamaño, y puede o no haberse propagado a los ganglios linfáticos. Se ha propagado a sitios distantes, por lo general a los pulmones.

Cáncer recurrente (recidivante)

Ésta no es una etapa real en el sistema TNM. Una enfermedad recurrente (recidivante) significa que el cáncer ha regresado (reaparecido) después del tratamiento. El cáncer recurrente de la cavidad oral o de la orofaringe puede reaparecer en la boca o en la garganta (recurrencia local), en los ganglios linfáticos (recidiva regional) o en cualquier parte del cuerpo, tal como los pulmones (recurrencia distante).

Consulte con su médico si tiene alguna pregunta respecto a la etapa del cáncer que usted presenta o cómo éste afecta su tratamiento.

Índices relativos de supervivencia a 5 años, por etapa

Los índices de supervivencia suelen ser utilizados por los médicos como una forma estándar para hablar sobre el pronóstico de una persona (prognosis). Es posible que algunos pacientes con cáncer quieran conocer las estadísticas de supervivencia para personas en situaciones similares, mientras que para otras las cifras pueden no ser una ayuda e incluso pueden no querer conocerlas. Si usted desea o no leer sobre las estadísticas de supervivencia que se encuentran a continuación sobre cáncer de cavidad oral y de orofaringe, es su decisión.

El índice relativo de supervivencia a 5 años se refiere al porcentaje de pacientes que viven al menos 5 años después de que le diagnostican cáncer. Desde luego, muchas personas viven mucho más de 5 años (y muchos se curan).

El índice relativo de supervivencia a 5 años supone que algunas personas morirán de otras causas y compara la supervivencia observada de las personas con cáncer con la que se prevé para las personas que no tienen cáncer. Esta es la forma más precisa de describir el impacto que un tipo y etapa particular de cáncer puede tener sobre la supervivencia.

A fin de obtener índices relativos de supervivencia a 5 años, los médicos han examinado a personas que fueron tratadas al menos 5 años atrás. Los avances en el tratamiento a partir de entonces pueden resultar en una perspectiva más favorable para las personas que actualmente están siendo diagnosticas con cáncer oral y orofaríngeo.

Los índices de supervivencia se basan con frecuencia en los resultados previos de un gran número de personas que tuvieron la enfermedad; sin embargo, no pueden predecir lo que sucederá en el caso particular de cualquier persona. Existen muchos otros factores que pueden afectar el pronóstico de una persona, tal como problemas subyacentes de salud y qué tan bien responde la persona al tratamiento. El médico puede indicarle cómo se pueden aplicar a su caso las cifras que están a continuación, ya que él mismo está familiarizado con los aspectos de su situación particular.

Las siguientes estadísticas de supervivencia provienen del programa SEER (Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales) del Instituto Nacional del Cáncer. Éstas se basan en los pacientes que fueron tratados entre 1988 y 2001.

Labio

    Etapa

    Índice relativo de supervivencia a 5 años

    I

    96%

    II

    83%

    III

    57%

    IV

    48%

Lengua

    Etapa

    Índice relativo de supervivencia a 5 años

    I

    71%

    II

    59%

    III

    47%

    IV

    37%

Piso de la boca

    Etapa

    Índice relativo de supervivencia a 5 años

    I

    73%

    II

    60%

    III

    36%

    IV

    30%

Encías y otras partes de la boca

    Etapa

    Índice relativo de supervivencia a 5 años

    I

    81%

    II

    62%

    III

    45%

    IV

    40%

Orofaringe y amígdalas

    Etapa

    Índice relativo de supervivencia a 5 años

    I

    56% *

    II

    58% *

    III

    55% *

    IV

    44%

* Las cifras proporcionadas son correctas; sin embargo, éstas indican que para el cáncer de orofaringe y amígdalas, el índice relativo de supervivencia a 5 años para las etapas I, II y III es básicamente el mismo.

¿Cómo se tratan el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Esta información representa los puntos de vista de los médicos y del personal de enfermería que prestan servicio en la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana Contra El Cáncer. Estos puntos de vista se basan en la interpretación que ellos hacen de los estudios publicados en revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre tratamientos incluida en este documento no constituye una política oficial de la Sociedad y no tiene como objetivo ofrecer asesoramiento médico que reemplace la experiencia y el juicio de su equipo de atención médica contra el cáncer. Su objetivo es ayudar a que usted y a su familia tomen decisiones informadas, conjuntamente con su médico.
Es posible que su médico tenga motivos para sugerir un plan de tratamiento distinto de estas opciones generales de tratamiento. No dude en consultarle acerca de sus opciones.

Información general sobre tratamientos

La primera parte de esta sección describe varios tipos de tratamientos que se usan para los tipos de cáncer orofaríngeo y de cavidad oral. A continuación se ofrece una descripción de los enfoques más comunes empleados para tratar estos tipos de cáncer según su etapa y el sitio donde se iniciaron.

Las principales opciones de tratamiento para personas con cáncer oral y orofaríngeo son cirugía, radioterapia, quimioterapia y terapias específicas más novedosas. Éstas se pueden usar solas o combinadas, dependiendo de la etapa y de la ubicación del tumor. En general, la cirugía es el primer tratamiento para los tumores cancerosos de la cavidad oral y puede ser seguida por radiación o por una combinación de radiación y quimioterapia. Por otra parte, el cáncer de la orofaringe generalmente se trata con una combinación de quimioterapia y radiación.

Una vez que detecta y estatifica el cáncer, el médico puede conversar con usted sobre las opciones de tratamiento. Es importante que se tome el tiempo para pensar en todas sus opciones. Cuando elija un plan de tratamiento, considere su estado general de salud, el tipo y la etapa del cáncer, las posibilidades que tiene de curarse y el impacto del tratamiento sobre funciones tales como hablar, masticar y tragar.

Buscar una segunda opinión suele ser una buena idea. Una segunda opinión puede proporcionarle más información y ayudar a que se sienta más seguro con el plan de tratamiento que elija.

Cirugía

Por lo general, se realizan varias operaciones para tratar los tipos de cáncer de cavidad oral y la orofaringe. Dependiendo de la localización y de la etapa del cáncer, es posible usar uno o más de los siguientes procedimientos para extirpar el tumor, así como para ayudar a restaurar la apariencia y la función afectada por el cáncer o el tratamiento aplicado.

Resección del tumor

En esta operación se extirpa (reseca) todo el tumor y un área de tejido circundante de apariencia normal. La eliminación de este tejido normal, disminuye la posibilidad de dejar cualquier residuo de cáncer. El tumor primario puede ser extirpado de varias maneras: a través de la boca, por ejemplo, si es pequeño y fácil de alcanzar. En ocasiones, con un tumor más grande, especialmente cuando involucra a la orofaringe, el cáncer se extirpa con una incisión en el cuello o mediante un corte en el hueso de la mandíbula con una sierra a fin de tener acceso al tumor (mandibulectomía). La cirugía es, por lo general, el tratamiento de elección para el cáncer de cavidad oral.

Cirugía micrográfica de Mohs (para algunos tipos de cáncer de labio)

Algunos tipos de cáncer de labio pueden ser extirpados mediante la cirugía de Mohs, también conocida como cirugía micrográfica. Con este método, el tumor se extirpa en capas muy delgadas. Cada capa es examinada de inmediato con un el microscopio para observar si hay células cancerosas. El cirujano continúa extirpando más capas hasta que ya no se observen más células cancerosas. Este método puede reducir la cantidad de tejido normal que se extirpa con el tumor y limita el cambio en la apariencia causado por la cirugía.

Glosectomía

La glosectomía (extirpación de la lengua) puede ser necesaria para tratar el cáncer de lengua. Para los tumores cancerosos más pequeños, puede que sea necesario extirpar sólo una parte de la lengua (glosectomía parcial); para los más grandes, es posible que sea necesario extirpar toda la lengua (glosectomía total).

Resección total o parcial de la mandíbula

La resección mandibular (o mandibulectomía) extirpa toda o parte de la mandíbula. Esto puede ser necesario si el tumor ha crecido dentro de la mandíbula. Si el tumor tiene un movimiento limitado cuando el médico examine el área, se considera un signo de que el cáncer ha crecido en la mandíbula. Si la mandíbula tiene una apariencia normal en la radiografía y no hay pruebas de que el cáncer se haya propagado a la mandíbula, es posible que solo que sea necesario hacer una resección parcial de espesor mandibular. En esta operación se extirpa una parte de la mandíbula; no obstante, el hueso no se corta por completo. Si la radiografía muestra que el tumor ha crecido dentro de la mandíbula, será necesario extirpar una sección completa de la mandíbula.

Maxilectomía

Si el cáncer se ha expandido hacia el paladar duro (parte delantera del techo de la boca), será preciso extirpar todo o parte del hueso involucrado (maxilar). Esta operación se llama maxilectomía o maxilectomía parcial. El hueco en el techo de la boca que se crea con la operación puede ser rellenado con una dentadura especial llamada prótesis. La prótesis la elabora un prostodoncista, que es un dentista con capacitación especial.

Laringectomía (extirpación del órgano fonador)

Muy pocas veces, en la cirugía para extirpar tumores grandes en la lengua o la orofaringe puede también ser necesario extirpar el tejido que una persona necesita para tragar con normalidad. Como resultado, puede pasar comida a la tráquea y llegar a los pulmones, lo que puede causar neumonía. Cuando esto representa un riesgo importante, a veces se extirpa el órgano fonador (laringe) junto con el tumor primario. Esta operación se llama laringectomía. Cuando se extirpa la laringe, la tráquea se une a un hueco (estoma) en la piel del cuello a través del cual el paciente va a respirar (en lugar de hacerlo a través de la boca o de la nariz). Perder la laringe no significa necesariamente que se pierde la capacidad de hablar. Existen varias maneras de restaurar la voz. Vea el documento de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, Cáncer de laringe y de hipofaringe para encontrar más información sobre la restauración de la voz.

Diagrama de la cabeza y del cuello después de la cirugía para extirpar la laringe.

Disección del cuello

El cáncer de la cavidad oral y de la orofaringe suelen propagarse a los ganglios linfáticos del cuello. Dependiendo de la etapa y de la localización exacta del cáncer, puede ser necesario extirpar esos ganglios linfáticos mediante una operación llamada disección de cuello o de ganglios linfáticos. El objetivo es extirpar los ganglios linfáticos que tienen o pudieran tener cáncer.

Hay varios tipos de procedimientos de disección del cuello y difieren respecto a la cantidad de tejido del cuello que se extirpa. La cantidad de tejido extirpado depende del tamaño del cáncer primario y de cuánto se ha propagado a los ganglios linfáticos.

  • En una disección parcial o selectiva del cuello se extirpan únicamente unos pocos ganglios linfáticos.
  • En una disección radical modificada de cuello, se extirpa la mayoría de los ganglios linfáticos de un lado del cuello entre la mandíbula y la clavícula, así como también parte del músculo y el tejido nervioso.
  • En una disección radical de cuello, se extirpan casi todos los ganglios linfáticos de un lado, como así también más músculos, nervios y venas.

Los efectos secundarios más comunes de cualquier disección de cuello son adormecimiento de la oreja, debilidad al levantar el brazo por encima de la cabeza y debilidad del labio inferior. Estos efectos secundarios son causados por la lesión causada con la operación a ciertos nervios que afectan estas áreas. Después de una disección selectiva de cuello, la debilidad del brazo y del labio inferior desaparecerá por lo general después de unos pocos meses. No obstante, si se extirpa el nervio ya sea como parte de una disección radical de cuello o porque estaba comprometido con el tumor, la debilidad será permanente. Después de cualquier procedimiento de disección de cuello, el fisioterapeuta puede enseñarle al paciente algunos ejercicios para mejorar la movilidad del cuello y del hombro.

Reconstrucción con pedículo o colgajo libre

Por lo general, la zona angosta de tejido normal que se extirpa junto con los tumores pequeños no necesita reconstrucción. No obstante, la extirpación de tumores más grandes puede causar defectos en la boca, garganta o cuello que sí necesitarán reparación. En ocasiones, se puede usar una pequeña capa de piel, tomada del muslo, para restaurar un defecto pequeño. Esto se llama injerto de piel.

Para reparar un defecto más grande, se puede alternar una parte de músculo con o sin piel de un área cercana, tal como el pecho (colgajo pediculado de pectoral mayor) o la parte superior de la espalda (colgajo pediculado de trapecio). Gracias a los avances en la cirugía microvascular (sutura de pequeños vasos sanguíneos bajo el microscopio), los cirujanos tienen muchas más opciones para la reconstrucción de la cavidad oral y de la orofaringe. Los tejidos de otras áreas del cuerpo, como el intestino, los músculos del brazo, los músculos abdominales o el hueso de la parte inferior de la pierna, se pueden usar para sustituir partes de la boca, garganta o mandíbula. Antes de que se someta a una cirugía extensiva de cabeza y de cuello, es bueno preguntarle al cirujano sobre sus opciones para la cirugía reconstructiva.

Traqueostomía

Si el cáncer está bloqueando la garganta y es demasiado grande para extirparlo por completo, se puede abrir una apertura (traqueostomía) en la tráquea y en la parte delantera del cuello para hacer una derivación (bypass) del tumor y permitir que la persona respire más cómodamente. Si se espera que haya mucha hinchazón después de que se extirpe el tumor, es posible que el médico quiera hacer una traqueotomía temporal (incisión de la tráquea) para permitir que la persona respire con mayor facilidad hasta que baje la hinchazón.

Tubo de gastrostomía

El cáncer de cavidad oral y de orofaringe puede impedir que la persona trague los alimentos suficientes para una alimentación adecuada. A veces, es necesario colocar un tubo de alimentación (gastrostomía) entre la piel y el músculo del abdomen directamente hacia el estómago. La gastrostomía es un procedimiento quirúrgico menor, que puede ser realizado por un radiólogo, quien coloca el tubo directamente en el estómago.

Otra forma es que un médico coloque un tubo en el estómago usando un dispositivo llamado gastroscopio, que es un tubo largo y delgado con una cámara en el extremo que permite que el médico vea directamente dentro del estómago. Cuando se coloca un tubo de alimentación de esta manera, este procedimiento se llama gastrostomía endoscópica percutánea o PEG. Los pacientes son alimentados con nutrientes líquidos especiales a modo de goteo a través de un tubo. Siempre que puedan tragar con normalidad, los pacientes con estos tubos pueden también comer alimentos normales. Los PEG se pueden usar para alimentar a un paciente indefinidamente. A veces, estos tubos se usan en forma temporal para ayudar a mantener a un paciente saludable y alimentado durante el tratamiento. Además, se remueven con facilidad cuando el paciente ya puede comer normalmente.

Si se piensa que el problema de deglución es sólo a corto plazo, se puede colocar dentro del estómago un tubo nasogástrico de alimentación (tubo NG) a través de la nariz, bajando por el esófago al estómago. Igualmente, la alimentación se realiza mediante un goteo con nutrientes líquidos especiales a través de un tubo. A algunos pacientes les desagrada tener un tubo saliendo por la nariz, y prefieren el GEP.

En cualquiera de los casos, se les enseña al paciente y a la familia cómo usar el tubo. Luego de que el paciente se va a casa, generalmente reciben la visita de enfermeras de atención domiciliaria para asegurarse de que el paciente esté cómodo con la alimentación a través de estos tubos.

Extracción e implantes dentales

Cuando se planifica un tratamiento con radiación, se debe realizar una evaluación dental. Dependiendo del plan de radiación y de la condición de los dientes del paciente, puede ser necesario extraer algunos o incluso todos los dientes antes de suministrar la radiación. El cirujano de cabeza y cuello o un cirujano bucal pueden realizar la extracción de los dientes. Si se dejan, los dientes rotos o infectados (con abscesos) son muy propensos a causar problemas más graves (como infecciones agudas) al estar expuestos a la radiación.

Cuando se extirpa parte de la mandíbula y se reconstruye con hueso de otra parte del cuerpo, el cirujano puede colocar implantes dentales (material metálico al que se pueden fijar los dientes protésicos) en el hueso. Este procedimiento se puede llevar a cabo en el mismo momento en que se reconstruye la mandíbula o en una fecha posterior.

Efectos secundarios de la cirugía

Si la cirugía no es demasiado complicada, puede que el paciente sólo presente algo de dolor luego de la operación, que desaparecerá posteriormente. En ocasiones, la cirugía puede ser muy complicada, en cuyo caso, los efectos secundarios pueden incluir infección, apertura espontánea de la herida, problemas para comer o hablar o incluso, en casos muy poco comunes, la muerte durante el procedimiento o poco después de éste. Adicionalmente, puede también causar desfiguración. La pericia del cirujano al extirpar todo el cáncer es muy importante para minimizar estos efectos secundarios.

Efectos de la glosectomía: la mayoría de las personas a las que le extirpan sólo una parte de la lengua pueden hablar; sin embargo, notan con frecuencia que su habla no es tan clara como solía serlo. La lengua es importante para tragar y esta función también puede verse afectada. La terapia del lenguaje puede ayudar con estos problemas. Cuando se extirpa toda la lengua, los pacientes pierden la capacidad para hablar y tragar. Con una cirugía reconstructiva y un buen programa de rehabilitación, incluyendo terapia del habla, es posible que algunos pacientes recobren la capacidad para tragar y hablar lo suficiente como para ser entendidos.

Efectos de la laringectomía: la laringectomía, la cirugía que extirpa la laringe, deja a la personas sin los medios normales para el habla. Hay varias maneras de restaurar la voz de una persona. Vea el documento de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, Cáncer de laringe y de hipofaringe para encontrar más información sobre la restauración de la voz.

Después de una laringectomía, la persona respira a través de una estoma, o apertura, ubicada delante de la parte inferior del cuello. El equipo de atención médica que esté a cargo, le enseñará cómo cuidar y adaptarse al estoma. Debido a que el aire no puede ser purificado por el filtro natural de la nariz, se necesita un cubre estoma. Además de captar polvo y partículas, el cubre estoma oculta la mucosidad que el estoma secreta.

Efectos de la extirpación de hueso facial: algunos tipos de cáncer de cabeza y de cuello se tratan con operaciones que extirpan parte de la estructura ósea del rostro. Dado que los cambios que causa esta cirugía son tan visibles, pueden ser devastadores; y pueden también afectar el habla y la deglución (tragar los alimentos).

Los últimos avances en prótesis faciales y en cirugía plástica (reconstructiva) proporcionan actualmente a muchas personas una apariencia más normal y un habla más clara. Se pueden elaborar orejas y narices de plástico, que se tiñen para igualar el color de la piel y se adhieren al rostro. Todas estas cosas pueden ser de gran ayuda para la autoestima de una persona.

Radioterapia

La radioterapia usa rayos X o partículas de alta energía para destruir las células cancerosas o desacelerar su velocidad de crecimiento. La radioterapia se puede usar en varias situaciones para casos de cáncer de cavidad oral y de orofaringe:

  • Se puede usar como el tratamiento principal para tumores pequeños.
  • Los pacientes con tumores cancerosos más grandes pueden requerir tanto cirugía como radioterapia, o una combinación de radioterapia y quimioterapia, o un agente “dirigido” (vea "Terapia dirigida").
  • Después de la cirugía, se puede usar radioterapia, ya sea sola o con quimioterapia, como un tratamiento adicional (adyuvante) para eliminar depósitos muy pequeños de cáncer que no se pudieron ver ni extirpar durante la cirugía.
  • La radioterapia también se puede utilizar para aliviar los síntomas del cáncer, como dolor, hemorragias, dificultad para tragar y problemas causados por la metástasis en los huesos.

Radioterapia de haz externo

La forma más común de suministrar radiación para estos tipos de cáncer es enfocar cuidadosamente un haz de radiación con una máquina fuera del cuerpo. Esto se conoce como radioterapia de haz externo. Para reducir el riesgo de efectos secundarios, los médicos calculan detenidamente la dosis exacta necesaria y apuntan el haz de radiación con la mayor precisión posible para dar en el blanco que ha sido cuidadosamente delineado. Por lo general, con la radioterapia de haz externo el paciente recibe tratamiento 5 días a la semana durante 6 a 7 semanas.

Los nuevos enfoques de radiación, como suministrar radiación dos veces al día (fraccionamiento acelerado o hiperfraccionamiento) o el uso de técnicas más concentradas como la radioterapia de conformación tridimensional (3D-CRT, siglas en inglés) o la radioterapia por modulación de intensidad (IMRT, siglas en inglés), también se están usando en la actualidad.

Radioterapia acelerada e hiperfraccionada: muchos estudios clínicos han determinado que los tumores se pueden controlar mejor si los pacientes reciben radioterapia dos veces al día (a diferencia de una vez al día) durante algunos o todos los días del tratamiento, aunque esto puede causar más efectos secundarios.

Radioterapia de conformación tridimensional (3D-CRT, siglas en inglés): la 3D-CRT emplea programas informáticos especiales para mapear con precisión la localización del cáncer. Los haces de radiación son luego conformados y orientados hacia el tumor desde varias direcciones, lo cual disminuye el riesgo de daño a los tejidos normales. En teoría, al dirigir la radiación de manera más precisa, los médicos pueden reducir el daño por radiación a los tejidos normales importantes en el área (como nervios, vasos sanguíneos, y otros órganos) y es factible que puedan curar más casos de cáncer al aumentar la dosis de radiación al tumor propiamente. Todavía se requieren los resultados de estudios a largo plazo que confirmen esta teoría.

Radioterapia de intensidad modulada (IMRT, siglas en inglés): la IMRT es una forma avanzada de terapia tridimensional. Esta técnica emplea una máquina controlada por una computadora que de hecho se mueve alrededor del paciente a medida que emite la radiación. Además de dar forma al haz de radiación y de apuntarlo hacia el tumor desde varios ángulos, la intensidad (potencia) del haz de radiación se puede ajustar para minimizar la dosis que llega a los tejidos normales más sensibles. Esto permite que los médicos suministren una dosis incluso más elevada en las áreas con cáncer.

Braquiterapia

Otra forma en que se suministra el tratamiento de radiación es mediante la colocación de materiales radiactivos directamente en el tumor canceroso o cerca de éste. Este método se llama radiación interna, radiación intersticial o braquiterapia. Se pueden usar diferentes tipos de braquiterapia; sin embargo, éstos se usan con menor frecuencia para tratar el cáncer de la cavidad oral y de la orofaringe.

Braquiterapia de alta tasa de dosis (HDR, siglas en inglés): en esta técnica, que se lleva a cabo en quirófano, se colocan catéteres huecos (tubos delgados) en el tumor o sus alrededores. Es posible que requiera anestesia general (donde el paciente está en un sueño profundo). Los catéteres, que en sí mismos no son radioactivos, se dejan colocados durante varios días mientras el paciente permanece en el hospital. El verdadero tratamiento de radiación se lleva a cabo cada día en una sala especial del hospital. Los catéteres se conectan a una máquina que les inserta materiales radiactivos durante un tiempo corto y luego los saca. Los pacientes no quedan con material radiactivo entre tratamientos, ni después de éstos. Los catéteres se retiran antes de que el paciente se vaya a su casa.

Braquiterapia de baja tasa de dosis (LDR, siglas en inglés): este tipo de braquiterapia se puede realizar de dos maneras. En el enfoque temporal, el médico implanta tubos plásticos delgados y huecos en el tumor y sus alrededores. Estos tubos son cargados con pequeños gránulos radiactivos (llamados semillas) que permanecen colocados durante unos pocos días para destruir el cáncer. El paciente permanece en el hospital durante el tratamiento. Si bien la radiación recorre una distancia muy corta, el tiempo que las visitas, enfermeras, y otras personas encargadas de cuidarlo pueden permanecer con el paciente será limitado por precaución. Las semillas y los tubos se retiran antes de que el paciente regrese a su casa. El paciente no queda con material radiactivo después del tratamiento.

La braquiterapia permanente rara vez se usa para tratar estos tipos de cáncer. Para esta técnica, se colocan pequeños gránulos radiactivos (aproximadamente del tamaño y la forma de un grano de arroz) directamente en el tumor. Los gránulos emiten bajos niveles de radiactividad durante varias semanas y finalmente pierden su intensidad. Los gránulos se dejan colocados y es poco común que causen algún problema.

En ocasiones, la radioterapia interna y la radioterapia de haz externo se usan en forma conjunta.

Efectos secundarios de la radiación

La radiación puede causar varios efectos secundarios a corto plazo. Entre éstos se incluyen: cambios en la piel como una quemadura de sol o bronceado que desaparece lentamente, ronquera, enrojecimiento, así como dolor en la boca y en la garganta. Algunas veces aparecen llagas abiertas en la boca y la garganta, lo que dificulta comer y beber durante el tratamiento. Puede que sea necesario recurrir a la alimentación líquida a través de un tubo colocado en el estómago. Este tubo se le conoce como gastrostomía (vea la sección "Cirugía"). El tratamiento afecta las papilas gustativas y suele ocasionar la pérdida del sentido del gusto. Esta pérdida puede ser parcial o total y puede durar meses después de terminado el tratamiento.

La radioterapia también puede causar efectos secundarios a largo plazo o permanentes. El daño permanente a las glándulas salivales (de la saliva) puede causar el síndrome de boca seca. La falta de saliva promueve las caries. Las personas que son tratadas con radiación en la boca o el cuello necesitan mantener una higiene bucal minuciosa para ayudar a prevenir este problema. Los tratamientos con flúor también pueden ser de ayuda. Las técnicas de radioterapia más recientes, como la radioterapia de intensidad modulada (IMRT, siglas en inglés) hacen que sea posible dirigir la radiación con mayor precisión y pueden ayudar a reducir este efecto secundario. Un medicamento llamado amifostina (Ethyol®) también puede ayudar a disminuir este efecto secundario, al limitar el daño de la radiación en los tejidos normales. Este producto se inyecta debajo de la piel o en una vena unos minutos antes de cada tratamiento de radiación. La amifostina tiene efectos secundarios, como náuseas y vómitos, que pueden dificultar su tolerancia.

La osteoradionecrosis de la mandíbula puede ser un efecto secundario grave de la radioterapia. Esta lesión mandibular es más común después de una infección, extracción o trauma dental y es posible que sea difícil de tratar. El síntoma principal es dolor en la mandíbula. En algunos casos, el hueso realmente se fractura. El hueso fracturado algunas veces se cura, pero por lo general, el hueso dañado se tendrá que tratar quirúrgicamente.

Los efectos secundarios de la radiación son probablemente más graves en personas que están recibiendo quimioterapia al mismo tiempo. Estas personas tienen también que sobrellevar los efectos secundarios de la quimioterapia misma, los cuales pueden hacer que este tratamiento sea difícil de tolerar. Por este motivo, es importante que las personas que reciben tanto quimioterapia como radioterapia tengan relativamente un buen estado de salud antes de comenzar el tratamiento, entiendan los posibles efectos secundarios graves y sean tratados en un centro médico con mucha experiencia en este enfoque.

Quimioterapia

La quimioterapia (quimio) es el uso de medicamentos contra el cáncer suministrados vía intravenosa o vía oral. Estos medicamentos ingresan en el torrente sanguíneo y pueden llegar al cáncer que se ha propagado a los órganos más allá de la cabeza y del cuello. Esta terapia se puede emplear en varias situaciones diferentes:

  • Se puede usar quimioterapia combinada con radioterapia, en lugar de cirugía, para controlar los tumores cancerosos más grandes que están confinados a la región de la cabeza y el cuello. Varios estudios recientes revelaron que esto da como resultado índices de control local cercanos a los obtenidos con cirugía más radiación. Por lo general, no se usa la quimioterapia sin radiación para tratar estos tumores cancerosos.
  • En ocasiones, la quimioterapia se suministra (a veces con radiación) para reducir el cáncer antes de la cirugía. Esto se llama quimioterapia neoadyuvante o de inducción. En algunos casos, esto posibilita el uso de una cirugía menos radical y la extirpación de menos tejido. Si bien este tipo de tratamiento puede conducir a menos efectos secundarios graves a causa de la cirugía, no parece ayudar a que los pacientes vivan durante más tiempo.
  • La quimioterapia (por lo general, con radiación) se ha empleado también para reducir la gravedad de los síntomas del cáncer de cabeza y cuello en los casos en que el tumor es demasiado grande para ser extirpado por completo y la radioterapia por sí sola no lo ha podido controlar.

Los medicamentos de quimioterapia que se utilizan con mayor frecuencia para el cáncer de la cavidad oral y de la orofaringe son:

  • Cisplatino.
  • 5-fluorouracilo (5-FU).
  • Carboplatino.
  • Paclitaxel (Taxol®).
  • Docetaxel (Taxotere®).
  • Metotrexato.
  • Ifosfamida (Ifos®).
  • Bleomicina.

Un medicamento de quimioterapia se puede usar solo o combinado con otros medicamentos. Con frecuencia, la combinación de medicamentos puede ayudar a que los tumores se reduzcan mejor; sin embargo, esto causará más efectos secundarios. La combinación usada más comúnmente es cisplatino y 5-FU. Esta combinación es más eficaz que cualquier medicamento por sí solo en la reducción temporal del cáncer de la cavidad oral y de la orofaringe. Más recientemente, la adición del medicamento docetaxel a estos dos medicamentos ha producido buenos resultados en el tratamiento de algunos casos de cáncer.

Varios estudios han mostrado que la quicio-radioterapia (quimioterapia que se suministra al mismo tiempo que la radiación) ayuda a reducir tumores en algunos pacientes con cáncer de cabeza y de cuello. Algunos médicos prefieren suministrar radiación y quimioterapia antes de la cirugía. Sin embargo, los efectos secundarios pueden ser agudos y muy fuertes para algunos pacientes.

Varios estudios recientes de pacientes con cáncer demasiado avanzado para la cirugía, pero que no se ha propagado, mostraron que la quimioterapia y la radiación suministradas en forma conjunta producen un mejor resultado que la radiación por sí sola. Era menos probable que el cáncer reapareciera y los pacientes vivieron por más tiempo. No obstante, este enfoque de tratamiento combinado es difícil de tolerar para las personas que no gozan de buena salud. Si la persona tiene antecedentes de consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y mala alimentación puede presentar problemas de salud graves como enfisema o cardiopatías.

Efectos secundarios de la quimioterapia

Los medicamentos de la quimioterapia funcionan ya que atacan a las células que se dividen rápidamente, es por eso que funcionan contra las células cancerosas. Sin embargo, también afecta a otras células del cuerpo, como las de la médula ósea, del revestimiento de la boca e intestinos, así como a los folículos del cabello. Esto puede conducir a efectos secundarios.

Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo y de la dosis de los medicamentos suministrados y del tiempo que se tomen. Estos efectos secundarios pueden incluir:

  • Caída del cabello
  • Llagas en la boca
  • Pérdida del apetito
  • Náuseas y vómitos
  • Mayor posibilidad de infecciones (debido a un recuento bajo de glóbulos blancos).
  • Fácil formación de hematomas o hemorragias (debido a un recuento bajo de plaquetas).
  • Fatiga (debido a un bajo recuento glóbulos rojos).

Estos efectos secundarios suelen ser a corto plazo y desaparecen después de finalizado el tratamiento. Con frecuencia, hay formas de aliviarlos. Por ejemplo, se pueden suministrar medicamentos para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos. Puede que persistan unos pocos efectos secundarios que son causados únicamente por ciertos medicamentos, como la pérdida de la función renal o de la audición.

Terapia dirigida

En los últimos años, se han elaborado nuevos medicamentos dirigidos a partes específicas de las células cancerosas. Sus efectos secundarios son diferentes (y por lo general, menos agudos) que los que se ven con los medicamentos de la quimioterapia estándar.

Uno de los blancos (objetivos) en las células de cáncer de cavidad oral y de orofaringe se llama receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR, siglas en inglés). Muchas células del cáncer orofaríngeo y de cavidad oral tienen demasiadas copias del EGFR, lo cual les ayuda a crecer más rápido y a volverse más resistentes a la radiación y a la quimioterapia.

Se ha comprobado que un medicamento llamado cetuximab (Erbitux®), que bloquea al EGFR, ayuda a controlar los tumores por más tiempo. El tratamiento estándar es quimioterapia con radiación; pero aún no está claro si el uso del cetuximab con radiación es mejor que el tratamiento estándar (quimio estándar más radiación). Agregar cetuximab a la quimio (5-FU y cisplatino) puede ayudar a que los pacientes con cáncer avanzado vivan durante más tiempo que si se usara la quimio solamente. El cetuximab también se emplea por sí solo en personas con cáncer extendido que no se puede tratar con radiación y que ya no responde a la quimioterapia.

Este medicamento se suministra vía intravenosa (IV) y puede causar reacciones alérgicas mientras se está suministrando, que en muy pocos casos resultan ser graves. El otro efecto secundario importante es un sarpullido como el acné en el rostro, en la parte superior del pecho y de la espalda. Esta reacción ocurre generalmente a las pocas semanas de iniciado el tratamiento.

Actualmente se están también elaborando otros medicamentos dirigidos al EGFR, algunos de los cuales ya se están usando para tratar otros tipos de cáncer (vea "¿Qué novedades hay en la investigación y tratamiento del cáncer de orofaringe y de cavidad oral?".

Estudios clínicos

Es posible que haya tenido que tomar muchísimas decisiones desde que se enteró de que tiene cáncer. Una de las decisiones más importantes que tomará es elegir cuál es el mejor tratamiento para usted. Puede que haya escuchado hablar acerca de los estudios clínicos que se están realizando para el tipo de cáncer que tiene. O quizá un integrante de su equipo de atención médica le comentó sobre un estudio clínico.

Los estudios clínicos son estudios de investigación minuciosamente controlados que se realizan con pacientes que se ofrecen para participar como voluntarios. Se llevan a cabo para estudiar con mayor profundidad nuevos tratamientos o procedimientos.

Si está interesado en participar en un estudio clínico, comience por preguntarle a su médico si en la clínica u hospital se realizan estudios clínicos. También puede comunicarse con nuestro servicio de emparejamiento de estudios clínicos para obtener una lista de los estudios clínicos que cumplen con sus necesidades desde el punto de vista médico. Este servicio está disponible si llama al 1-800-303-5691 o mediante nuestro sitio en Internet en www.cancer.org/clinicaltrials. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales si llama a la línea telefónica de acceso gratuito del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI en www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen ciertos requisitos que usted debe cumplir para participar en cualquier estudio clínico. Si reúne los requisitos para formar parte del estudio, es usted quien deberá decidir si desea participar (inscribirse) o no.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más avanzada para el cáncer. Es la única forma que tienen los médicos de aprender mejores métodos para tratar el cáncer. Aun así, no son adecuados para todas las personas.

Usted puede obtener más información sobre los estudios clínicos en nuestro documento Estudios clínicos: lo que necesita saber. Este documento se puede leer en nuestro sitio Web o puede solicitarlo si llama a nuestra línea de acceso gratuito al 1-800-227-2345.

Terapias complementarias y alternativas

Cuando usted tiene cáncer es probable que oiga hablar sobre formas de tratar su cáncer o de aliviar sus síntomas, que su médico no le ha mencionado. Todos, desde amigos y familiares hasta grupos en Internet y sitios Web, ofrecen ideas sobre lo que podría ayudarle. Estos métodos pueden incluir vitaminas, hierbas y dietas especiales, u otros métodos, como por ejemplo, acupuntura o masajes.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No siempre se emplean estos términos de la misma manera y se usan para hacer referencia a muchos métodos diferentes, por lo que el tema puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas del cáncer. Principalmente, se emplean para ayudarle a usted a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan junto con el tratamiento habitual son la meditación para reducir la tensión nerviosa, la acupuntura para ayudar a aliviar el dolor, o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos métodos complementarios ayudan, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos no son útiles, y se ha determinado que unos pocos son perjudiciales.

Tratamientos alternativos: los tratamientos alternativos pueden ofrecerse como curas del cáncer. No se ha demostrado en estudios clínicos que estos tratamientos sean seguros ni eficaces. Algunos de estos métodos pueden ser peligrosos o tienen efectos secundarios que representan un riesgo para la vida. Pero, en la mayoría de los casos, el mayor peligro es que usted pueda perder la oportunidad de recibir los beneficios de un tratamiento médico convencional. Las demoras o las interrupciones en su tratamiento médico pueden darle al cáncer más tiempo para avanzar y disminuir las probabilidades de que el tratamiento ayude.

Obtenga más información

Es fácil darse cuenta de por qué las personas con cáncer piensan en métodos alternativos. Quieren hacer todo lo posible por combatir el cáncer y la idea de un tratamiento que no produzca efectos secundarios suena genial. En ocasiones, puede resultar difícil recibir tratamientos médicos, como la quimioterapia, o es posible que ya no den resultado. Pero la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido probados y no se ha demostrado que funcionen en el tratamiento del cáncer.

Mientras analiza sus opciones, aquí mencionamos tres pasos importantes que puede seguir:

  • Busque "señales de advertencia" que sugieran fraude. ¿Promete el método curar todos los tipos de cáncer o la mayoría de ellos? ¿Le indican que no debe recibir tratamiento médico habitual? ¿Es el tratamiento un "secreto" que requiere que usted visite determinados proveedores o viaje a otro país?
  • Hable con su médico o con el personal de enfermería acerca de cualquier método que esté pensando usar.
  • Llámenos al 1-800-227-2345 para obtener más información sobre métodos complementarios y alternativos en general, y para averiguar sobre los métodos específicos que está evaluando.

La elección es suya

Siempre es usted quien debe tomar las decisiones sobre cómo tratar o manejar la enfermedad. Si desea seguir un tratamiento no estándar, obtenga toda la información que pueda acerca del método y hable con su médico al respecto. Con buena información y el respaldo de su equipo de atención médica, es posible que pueda usar en forma segura los métodos que pueden ayudarle, a la vez que evita aquellos que pueden ser perjudiciales.

Opciones de tratamiento por etapa

El tipo de tratamiento que el médico le va a recomendar depende de la localización del tumor y de cuánto se ha propagado el cáncer. Esta sección resume las opciones que normalmente se consideran para cada etapa del cáncer de cavidad oral y de orofaringe. Ofrecemos comentarios generales sobre el tratamiento, dado que el enfoque para cada localización del cáncer puede ser diferente.

Etapa 0 (carcinoma in situ)

Aunque el cáncer en esta etapa no se ha vuelto invasivo, es decir, que no ha comenzado a crecer en las capas de tejido más profundas; sí puede hacerlo. El tratamiento habitual consiste en extirpar las capas superficiales de tejido junto con un pequeño margen de tejido normal. Esto se conoce como extracción quirúrgica o resección fina. Es importante que se lleve a cabo un seguimiento riguroso para observar si el cáncer ha reaparecido (recurrencia). El carcinoma in situ que continúa reapareciendo después de la resección puede requerir radioterapia. Entre 95% y 100% de los pacientes en esta etapa sobreviven mucho tiempo sin la necesidad de una cirugía importante. Es fundamental que estos pacientes se den cuenta de que si continúan fumando, aumenta el riesgo de que se produzca nuevamente un cáncer.

Etapas I y II

La mayoría de los pacientes con cáncer de la cavidad oral y de la orofaringe en etapa I o II pueden ser tratados exitosamente con cirugía o radioterapia. Ambos enfoques funcionan igualmente bien en el tratamiento de estos tipos de cáncer. La elección del tratamiento se ve influenciada por los efectos secundarios previstos.

Labios: el cáncer de labio generalmente se trata con cirugía, incluyendo la cirugía de Mohs. Se puede emplear radioterapia o una cirugía más extensa si el tumor resulta ser más grande de lo esperado. Si es necesario, la cirugía reconstructiva puede ayudar a corregir el defecto en el labio.

Como un primer tratamiento, se puede usar también radiación solamente. La radiación puede ser tanto de haz externo como braquiterapia (o a veces una combinación de las dos). La cirugía puede utilizarse si la radiación no elimina por completo del tumor.

Si el tumor es grueso, el cirujano puede extirpar y examinar los ganglios linfáticos del cuello.

Piso de la boca: la cirugía es preferible, en los casos en que puede realizarse, debido a los posibles daños óseos causados por la radiación. Si pareciera que la cirugía no eliminó completamente el cáncer, se puede agregar la radiación al tratamiento. Este cáncer se disemina rápidamente a los ganglios linfáticos del cuello. Es probable que se recomiende la cirugía (disección del cuello) para extirparlos. Por lo general, el cirujano extirpará los ganglios linfáticos del lado del cuello que está más cerca del tumor. Pero si el tumor está en el medio, entonces será necesario extirpar los ganglios linfáticos de ambos lados del cuello.

Frente de la lengua: se prefiere la cirugía para los tumores pequeños y la radiación para los más grandes, especialmente si la extirpación de éstos pudiera perjudicar el habla o la deglución. Si la cirugía no pudo extirpar todo el cáncer, puede que se añada radiación al tratamiento. En caso de tumores más grandes, se recomendará probablemente cirugía o radiación para tratar los ganglios linfáticos del cuello.

Mucosa bucal (mejilla): por lo general, este cáncer se trata con cirugía. Puede que en su lugar, se recomiende la radiación. Si se usa cirugía, puede agregarse radiación. Si el tumor es grande, se extirparán también los ganglios linfáticos del cuello.

Encía inferior: el cáncer en la encía inferior suele tratarse con cirugía, la cual puede incluir la extirpación parcial de la mandíbula (maxilar). Si no se pudo extirpar todo el tumor se puede agregar radiación. La radiación puede usarse como el tratamiento principal; sin embargo, ésta conlleva un riesgo de daño a la mandíbula. A menudo se recomienda cirugía para extirpar los ganglios del cuello.

Encía superior y paladar duro: el cáncer en la encía superior o en el paladar duro (la parte delantera del techo de la boca) es por lo general tratado con cirugía. También se puede agregar radiación, en caso de ser necesaria. Se pueden extirpar los ganglios linfáticos.

Parte posterior de la lengua: se prefiere generalmente la radiación porque la cirugía causaría más problemas con el habla y la deglución; no obstante, en algunos casos se usa la cirugía. Por lo general, los ganglios linfáticos también necesitan tratamiento.

Paladar blando (parte posterior del techo de la boca): dado que la cirugía probablemente interferiría con el habla y la deglución, la radiación suele ser el tratamiento de elección. Se puede suministrar también radiación en el cuello. Si se usa la cirugía como primer tratamiento, entonces los ganglios del cuello también podrían ser extirpados.

Amígdalas: tanto la cirugía como la radiación (quizás en combinación con quimioterapia) funcionan igualmente bien en el tratamiento del cáncer de amígdalas. Si es preciso que el cáncer sea tratado con radiación después de la cirugía, muchos médicos prefieren suministrar primero el tratamiento de radiación. Entonces, la cirugía sigue siendo una opción si la radiación no elimina todo el cáncer. Los ganglios linfáticos del cuello se pueden tratar de la misma forma, con cirugía o radiación.

Etapas III y IV

En casos más avanzados de cáncer de cavidad oral y de orofaringe, se requiere generalmente una combinación de cirugía y radiación, o de radiación y de quimioterapia o cetuximab. Adicionalmente, se está estudiando el efecto de combinar la radiación con ambos, la quimioterapia y el cetuximab. La elección del tratamiento se ve influenciada por los efectos secundarios previstos y el estado de salud actual del paciente.

La cirugía normalmente incluye la disección del cuello debido al alto riesgo de metástasis en los ganglios linfáticos. A menudo, se requiere radioterapia después de la cirugía, especialmente si el tumor se ha propagado a los ganglios linfáticos. La cantidad de tejido extirpado depende de la extensión del cáncer, y el método de reconstrucción depende del defecto quirúrgico resultante.

Los tumores primarios que son demasiado grandes para ser extirpados por completo mediante cirugía suelen tratarse con radiación, ya sea sola o con quimioterapia. Otra opción puede ser el uso del cetuximab junto con la radiación.

El cáncer que ya se ha propagado a otras partes del cuerpo se trata normalmente con un solo medicamento o con quimioterapia combinada. Es posible usar otros tratamientos como la radiación para aliviar los síntomas del cáncer o para ayudar a prevenir problemas.

Los estudios clínicos están evaluando diferentes maneras de combinar la radiación y la quimioterapia con o sin el cetuximab u otros agentes nuevos para mejorar la supervivencia y la calidad de vida; así como para reducir la necesidad de resección radical del cáncer avanzado de cavidad oral y de orofaringe.

Cáncer recurrente de orofaringe y de cavidad oral

Cuando el cáncer reaparece después del tratamiento, se llama cáncer recurrente. La recurrencia puede ser local (en el mismo lugar donde comenzó o cerca de éste) o distante (diseminación a los huesos u órganos como los pulmones). Las opciones de tratamiento para el cáncer recurrente dependen de la localización y del tamaño del tumor, de los tratamientos que ya se hayan usado y del estado general de salud de la persona.

Si el cáncer reaparece en la misma área y la radioterapia se usó como primer tratamiento, la cirugía, de ser posible, suele ser el siguiente tratamiento. Por lo general, la radioterapia de haz externo no se puede repetir en el mismo sitio con excepción de algunos casos selectos. No obstante, a menudo se puede usar la braquiterapia para controlar el cáncer si éste ha reaparecido en el lugar donde se inició. Si se usó cirugía en primer lugar, se puede considerar la cirugía, la radioterapia, o una combinación de ambas.

Si el cáncer reaparece en un área distante, la quimioterapia es la forma de tratamiento de preferencia. Si bien la quimioterapia puede reducir algunos tumores cancerosos durante un tiempo, no puede curarlos. Aun así, la reducción de los tumores puede ayudar a que los pacientes se sientan mejor, durante más tiempo. Aunque la mayoría de las quimioterapias parecen no mejorar los índices de supervivencia, el tratamiento con cetuximab puede ayudar a que las personas vivan más tiempo.

Los estudios clínicos prueban también nuevas combinaciones de tratamientos en personas cuyo cáncer recurre, y pueden ser una buena opción.

Más información sobre tratamientos

Si desea obtener más información sobre opciones de tratamientos; incluyendo algunas que probablemente no fueron abordadas en este documento, la Red Nacional Integral del Cáncer (www.nccn.org) y el Instituto Nacional del Cáncer son buenas fuentes de información.

El NCI proporciona directrices sobre tratamientos a través de su centro de información telefónica en el número (1-800-4-CANCER) y su sitio Web (www.cancer.gov). En este sitio Web se encuentran también a disposición directrices detalladas que pueden usar los profesionales de la atención del cáncer.

¿Qué le debe preguntar al médico sobre el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Mientras usted sobrelleva el cáncer y su tratamiento, le aconsejamos que mantenga conversaciones francas y abiertas con el médico. Hágale cualquier pregunta que tenga en mente, no importa si parece ser insignificante. A continuación, presentamos algunas preguntas que usted podría querer hacer. Las enfermeras, los trabajadores sociales y los demás miembros del equipo de tratamiento pueden también responder muchas de sus preguntas.

  • ¿Qué tipo de cáncer de la cavidad oral o de la orofaringe tengo?
  • ¿Se me ha propagado el cáncer más allá del sitio principal (primario)?
  • ¿Cuál es la etapa del cáncer que tengo? ¿Qué significa esta etapa en mi caso?
  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo? ¿Cuál me recomienda? ¿Por qué?
  • Según lo que usted sabe sobre el tipo de cáncer que tengo, ¿cuáles son mis probabilidades de supervivencia?
  • ¿Qué efectos secundarios puedo esperar de mi tratamiento?
  • ¿Cuáles son los otros riesgos del tratamiento?
  • ¿Cuánto tiempo me llevará recuperarme del tratamiento?
  • ¿Cuándo puedo volver a trabajar después del tratamiento?
  • ¿Necesitaré cirugía reconstructiva o una prótesis después del tratamiento?
  • ¿Cuáles son las posibilidades de que me reaparezca el cáncer?
  • ¿Reduce algún tipo de tratamiento el riesgo de recurrencia más que otros tratamientos?
  • ¿Qué debo hacer para estar preparada/o para el tratamiento?
  • ¿Debería buscar una segunda opinión?

Además de estas preguntas de ejemplo, asegúrese de anotar algunas preguntas propias. Por ejemplo, usted podría querer preguntar sobre los estudios clínicos para los cuales puede que reúna los requisitos.

¿Qué sucede después del tratamiento para el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Completar el tratamiento puede causarle tanto tensión nerviosa como entusiasmo. Tal vez sienta alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre la reaparición del cáncer. Cuando un cáncer reaparece después del tratamiento, se le llama cáncer recurrente. Ésta es una preocupación muy común en las personas que han tenido cáncer.

Puede que tome un tiempo antes de que sus temores disminuyan. No obstante, puede que sea útil saber que muchos sobrevivientes de cáncer han aprendido a vivir con esta incertidumbre y hoy día viven vidas plenas. En nuestro documento en inglés, Living with Uncertainty: The Fear of Cancer Recurrence, encontrará información más detallada sobre este tema.

Atención de seguimiento

Aun después de que finalice el tratamiento, los médicos querrán observarle rigurosamente. Es muy importante que acuda a todas sus citas de seguimiento. Durante estas visitas, los médicos le formularán preguntas sobre cualquier problema que tenga y le harán exámenes, análisis de laboratorios, radiografías y estudios por imágenes para determinar si hay signos de cáncer o para tratar efectos secundarios. Casi todos los tratamientos contra el cáncer tienen efectos secundarios. Algunos de ellos pueden durar de unas pocas semanas a meses, pero otros pueden durar el resto de su vida. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica sobre cualquier cambio o problema que usted note, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Los pacientes con cáncer de cavidad oral o de orofaringe pueden presentar recurrencias o nuevos tumores en el área de la cabeza y el cuello o en los pulmones. Por lo tanto, deben tener un seguimiento riguroso después del tratamiento. Las recurrencias ocurren más frecuentemente durante los primeros 2 años siguientes al tratamiento, de modo que los pacientes son, por lo general, examinados prácticamente cada dos meses durante el primer año posterior al tratamiento, cada varios meses durante el segundo año, y posteriormente, una o dos veces al año. Se pueden usar radiografías de tórax y otros estudios por imágenes para ver si hay recurrencia o un nuevo cáncer.

Con los avances en la cirugía y la radioterapia, ha mejorado mucho la capacidad de controlar el tumor principal de un paciente. Sin embargo, la aparición de un segundo cáncer en la cabeza y el cuello sigue siendo un riesgo importante. Se están probando medicamentos llamados agentes quimiopreventivos para evaluar si éstos pueden reducir el riesgo de ocurrencia de un segundo cáncer.

Uno de cada tres pacientes aproximadamente que ha recibido radiación en el área del cuello presentará daños en la glándula tiroides, lo que ocasiona niveles bajos de la hormona tiroidea (hipotiroidismo). Esto puede causar cansancio crónico, que se puede tratar mediante la ingesta diaria de pastillas con hormona tiroidea. Los análisis de sangre para controlar la función tiroidea pueden ser parte del tratamiento posterior de seguimiento.

Muchos estudios han determinado que la calidad de vida del paciente tiende a empeorar en los primeros meses después del tratamiento. No obstante, después de eso, si el paciente ha dejado de fumar y de tomar bebidas alcohólicas, las cosas tienden a mejorar. En un lapso de un año, muchos pacientes ya se sienten bastante bien y contentos.

Es importante mantener el seguro médico. Los estudios y las consultas médicas son costosos, y aunque nadie quiere pensar en el regreso de su cáncer, esto podría pasar.

Si su cáncer reaparece, el documento disponible en inglés When Your Cancer Comes Back: Cancer Recurrence puede brindarle información sobre cómo manejar y sobrellevar esta fase del tratamiento.

Terapia del lenguaje y de la deglución

Después de la cirugía u otro tratamiento para el cáncer de la cavidad oral y de orofaringe, un foniatra puede ayudarle si tiene problemas para hablar o tragar. Estos expertos tienen experiencia en problemas del habla y de la deglución.

Un dietista puede ayudarle a elegir alimentos que sean más agradables si su boca está seca y si ha perdido el sentido del gusto. Los médicos también pueden recomendarle un sustituto de la saliva.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo, quien desconoce totalmente sus antecedentes médicos. Es importante que usted le proporcione a este nuevo médico los detalles de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de tener a mano la siguiente información:

  • Una copia del informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si se sometió a una cirugía, una copia del informe quirúrgico.
  • Si estuvo hospitalizado, una copia del resumen del alta que todos los médicos deben preparar cuando los pacientes salen del hospital.
  • Copias de los estudios por imágenes (como radiografías o tomografías computarizadas).
  • Si recibió tratamiento con radiación, una copia del resumen del tratamiento.
  • Si recibió quimioterapia (o terapia dirigida), una lista de sus medicamentos, las dosis de los medicamentos y cuándo los tomó.

Es posible que el médico quiera copias de esta información para mantener un expediente, pero usted siempre debe mantener copias en su poder.

Cambios en el estilo de vida

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es la manera en que vivirá el resto de su vida al tomar decisiones que le ayuden a mantenerse sano y a sentirse tan bien como le sea posible. Éste puede ser el momento de reevaluar varios aspectos de su vida. Tal vez esté pensando de qué manera puede mejorar su salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan durante el tratamiento.

Tome decisiones más saludables

Para muchas personas, recibir un diagnóstico de cáncer les ayuda a enfocarse en la salud de formas que tal vez no consideraban en el pasado. ¿Qué cosas podría hacer para ser una persona más saludable? Tal vez podría tratar de comer alimentos más sanos o hacer más ejercicio. Quizás podría reducir el consumo de bebidas alcohólicas o dejar el tabaco. Incluso cosas como mantener su nivel de estrés bajo control pueden ayudar. Éste es un buen momento para considerar incorporar cambios que puedan tener efectos positivos durante el resto de su vida. Se sentirá mejor y además, estará más sano.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le inquietan. Obtenga ayuda para aquellos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llámenos al 1-800-227-2345. La información que proporcionamos puede ayudarle a incrementar sus probabilidades de dejar de fumar por siempre.

Aliméntese mejor

Alimentarse bien puede ser difícil para cualquier persona, pero puede ser incluso más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. El tratamiento puede cambiarle el sentido del gusto y las náuseas pueden ser un problema. Puede que no tenga deseos de comer y pierda peso aun sin quererlo o puede que haya ganado peso y pareciera que no puede perderlo. Todas estas cosas pueden causar mucha frustración.

Si el tratamiento le ocasiona cambios de peso o problemas con la alimentación o el sentido del gusto, coma lo mejor que pueda y recuerde que estos problemas usualmente se alivian con el pasar del tiempo. Puede que encuentre útil comer porciones pequeñas cada 2 ó 3 horas hasta que se sienta mejor. Usted puede también preguntar a los especialistas en cáncer que lo están atendiendo sobre los servicios de un nutricionista, un experto en nutrición que le pueda dar ideas acerca de cómo sobrellevar estos efectos secundarios del tratamiento.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento del cáncer consiste en adoptar hábitos saludables de alimentación. Puede que a usted le sorprendan los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de los alimentos sanos que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y hortalizas cada día. Consuma alimentos integrales en lugar de aquellos hechos con azúcares y harinas blancas. Trate de limitar las carnes con alto contenido de grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela y tocino. Mejor aún, si es posible, no consuma estos alimentos. Si toma bebidas alcohólicas, limítelas a una o dos bebidas al día como máximo.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio extremo, también llamado fatiga, es muy común en las personas que reciben tratamiento contra el cáncer. Éste no es un tipo de cansancio normal, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, el cansancio permanece durante mucho tiempo después del tratamiento, y puede que les resulte difícil ejercitarse y realizar otras cosas que deseen llevar a cabo. No obstante, el ejercicio puede ayudar a reducir la fatiga. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicios adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden sobrellevar mejor la situación.

Si estuvo enfermo y no muy activo durante el tratamiento, es normal que haya perdido algo de su condición física, resistencia y fuerza muscular. Cualquier plan de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad más avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis dos veces a la semana. Si no ha hecho ejercicio en varios años, tendrá que comenzar lentamente. Quizás deba comenzar con caminatas cortas.

Hable con el equipo de profesionales de la salud que le atienden, antes de comenzar. Pregúnteles qué opinan sobre su plan de ejercicios. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer ejercicios de manera que no los haga solo. Cuando los familiares o los amigos se integran en un nuevo programa de ejercicios, usted recibe ese refuerzo extra que necesita para mantenerse activo cuando el entusiasmo falle.

Si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Está bien descansar cuando lo necesite. En ocasiones, a algunas personas les resulta realmente difícil darse el permiso de tomar descansos cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar. Sin embargo, éste no es el momento de ser muy exigente con usted mismo. Esté atento a lo que su cuerpo desea y descanse cuando sea necesario (para más información sobre cómo sobrellevar el cansancio, consulte nuestros documentos en inglés Fatigue in People With Cancer y Anemia in People With Cancer).

Tenga en cuenta que el ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Junto con una buena alimentación, le ayudará a lograr y a mantener un peso saludable.
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio y le ayuda a tener más energía.
  • Ayuda a disminuir la ansiedad y la depresión.
  • Le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor consigo mismo.

A largo plazo, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la disminución del riesgo de que se manifiesten algunos tipos de cáncer. En los lineamientos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer sobre la actividad física para la prevención del cáncer, recomendamos que los adultos participen en una actividad física de moderada a vigorosa, más allá de las actividades usuales, por lo menos 30 minutos durante cinco o más días a la semana; 45 a 60 minutos de actividad física intencional es aún mejor.

Su salud emocional

Cuando termine su tratamiento, es posible que se sienta agobiado con muchas emociones diferentes. Esto les sucede a muchas personas. Es posible que haya sido tan fuerte lo que le tocó pasar durante el tratamiento que sólo se podía enfocar en llegar al final del día. Ahora puede que sienta que se suman a su carga una gran cantidad de otros asuntos.

Puede que se encuentre pensando en la muerte y en el proceso de morir; o tal vez esté más consciente del efecto que el cáncer ha tenido en su familia y amigos, así como en su empleo. Quizás éste sea el momento para reevaluar la relación con sus seres queridos. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted esté más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica y tendrá más tiempo disponible para usted. Estos cambios pueden causarle ansiedad a algunas personas.

Casi todas las personas que han tenido cáncer pueden beneficiarse de recibir algún tipo de apoyo. Necesita personas a las que pueda acudir para que le brinden fortaleza y consuelo. El apoyo puede presentarse en diversas formas: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales. Lo que es mejor para usted depende de su situación y de su personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo entre pares o en grupos educativos. Otras prefieren hablar en un entorno informal, como la iglesia. Es posible que algunos se sientan más a gusto hablando en forma privada con un amigo de confianza o un consejero. Sea cual fuere su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de tener un lugar al que recurrir en caso de tener inquietudes.

El cáncer puede ser una experiencia muy solitaria. No es necesario ni conveniente que trate de sobrellevar todo usted solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted no los hace partícipe de su proceso. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no sabe quién puede ayudarle, llame a la Sociedad Americana Contra El Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo que podría serle de utilidad.

Si el tratamiento deja de surtir efecto

Si el cáncer continúa creciendo o reaparece después de cierto tratamiento, es posible que otro plan de tratamiento sí pueda curar el cáncer, o por lo menos reducir su tamaño lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Sin embargo, cuando una persona ha probado muchos tratamientos diferentes y no hay mejoría, el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. Si esto ocurre, es importante sopesar los posibles beneficios limitados de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas del mismo. Cada persona tiene su propia manera de considerar esto.

Probablemente, la parte más difícil de su batalla contra el cáncer sea cuando ha pasado por muchos tratamientos médicos y pareciera que ya nada le hace efecto. El médico puede ofrecerle nuevas opciones, pero usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia.

Si quiere continuar con el tratamiento mientras pueda, necesita pensar en las probabilidades de obtener algún beneficio del tratamiento y comparar esto con los posibles riesgos y efectos secundarios. En muchos casos, el médico puede calcular la probabilidad de que el cáncer responda al tratamiento que usted considere. Por ejemplo, el médico puede indicar que administrar más quimioterapia o radiación pudiera tener alrededor de 1% de probabilidad de surtir efecto. Puede que algunas personas sienten incluso la tentación de probar esto, pero resulta importante pensar y entender las razones por las cuales se está eligiendo este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, necesita sentirse lo mejor posible. Asegúrese de que solicita y recibe el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, como náusea o dolor. Este tipo de tratamiento se llama atención paliativa.

La atención paliativa ayuda a aliviar síntomas, pero no se espera que cure la enfermedad. Se puede administrar junto con el tratamiento del cáncer, o incluso puede ser el tratamiento del cáncer. La diferencia es el propósito con que se administra el tratamiento. El propósito principal de la atención paliativa es mejorar su calidad de vida, o ayudarle a sentirse tan bien como usted pueda, tanto tiempo como sea posible. Algunas veces, esto significa que se usarán medicamentos para ayudar a aliviar los síntomas, como el dolor o la náusea. En ocasiones, sin embargo, los tratamientos usados para controlar sus síntomas son los mismos que se usan para tratar el cáncer. Por ejemplo, la radiación se pudiera usar para ayudar a aliviar el dolor en los huesos causado por el cáncer que se ha propagado a los huesos. Por otro lado, la quimioterapia pudiera usarse para ayudar a reducir el tamaño del tumor y evitar que bloquee los intestinos. No obstante, esto no es lo mismo que recibir tratamiento para tratar de curar el cáncer.

En algún momento, es posible que se beneficie de la atención de centros de cuidados paliativos (hospicio). Ésta es una atención especial que trata a la persona más que a la enfermedad, enfocándose más en la calidad de vida que en la duración de la vida. La mayoría de las veces, esta atención se proporciona en casa. Es posible que el cáncer esté causando problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad. Usted debe saber que aunque la atención de una institución para el cuidado de enfermos terminales a menudo significa el final de los tratamientos, como quimioterapia y radiación, no significa que usted no pueda recibir tratamiento para los problemas causados por el cáncer u otras afecciones de salud. En una institución para el cuidado de enfermos terminales, el enfoque de su cuidado está en vivir la vida tan plenamente como sea posible y que se sienta tan bien como usted pueda en esta etapa difícil. Puede obtener más información sobre las instituciones de cuidado de enfermos terminales en nuestro documento en inglés Hospice Care.

Mantener la esperanza también es importante. Es posible que su esperanza de curarse ya no sea tan clara, pero todavía tiene la esperanza de pasar buenos momentos con familiares y amigos, momentos llenos de felicidad y de significado. Una interrupción en el tratamiento contra el cáncer en este momento le brinda la oportunidad de reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento de hacer algunas cosas que usted siempre deseó hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea. Aunque el cáncer esté fuera de su control, usted aún tiene opciones.

¿Qué novedades hay en la investigación y tratamiento del cáncer de orofaringe y de cavidad oral?

Se están llevando a cabo investigaciones importantes sobre los tipos de cáncer oral y orofaríngeo en muchos hospitales universitarios, centros médicos, y en otras instituciones del país. Cada año, los científicos realizan más descubrimientos sobre las causas de la enfermedad, cómo prevenirla, y cómo mejorar el tratamiento.

Cambios en el ADN

Se está llevando a cabo una gran investigación para averiguar qué cambios en el ADN son responsables de hacer que las células de la cavidad oral y de la orofaringe se conviertan en células cancerosas.

Uno de los cambios que habitualmente se encuentran en el ADN de las células del cáncer de la cavidad oral es una mutación del gen p53. La proteína producida por este gen normalmente trabaja para evitar que las células crezcan en forma descontrolada y ayuda a destruir las células que están demasiado dañadas para ser reparadas por las células. Los cambios en el gen p53 pueden conducir a un mayor crecimiento de las células anormales y a la formación de cáncer. Los últimos estudios sugieren que las pruebas para detectar estos cambios en el gen p53 pueden permitir la detección temprana de los tumores de la cavidad oral y de la orofaringe. Estas pruebas se pueden usar también para definir mejor los márgenes quirúrgicos (área de células normales después de la extirpación del tumor) y para determinar cuáles son los tumores que tienen mayores posibilidades de responder a la cirugía o a la radioterapia.

Otro cambio en el ADN que se encontró en algunas células del cáncer de orofaringe (y con menor frecuencia en las células del cáncer de la cavidad oral) es la presencia del ADN del virus del papiloma humano (HPV). Algunas partes del ADN del HPV ordenan a las células producir proteínas que inactivan a la proteína p53, lo cual puede permitir que las células cancerosas se multipliquen y se dividan. Los estudios están evaluando si las pruebas para detectar el ADN del HPV pueden ayudar a diagnosticar estos tipos de cáncer. Además, la mayoría de los estudios sugieren que el cáncer de orofaringe asociado con el HPV tiene un mejor pronóstico. Se están realizando estudios para evaluar si los casos de cáncer asociados al HPV pueden ser tratados de manera menos agresiva, sin que se reduzca la supervivencia.

Quimioprevención

Como se mencionó en la sección, "¿Se pueden prevenir el cáncer de orofaringe y de cavidad oral?", los médicos están buscando medicamentos que ayuden a prevenir estos tipos de cáncer, especialmente en personas con un mayor riesgo, como las personas con leucoplasia o eritroplasia. Hasta el momento, los estudios clínicos que usan isotretinoína (ácido 13-cis-retinoico) y otros medicamentos relacionados con la vitamina A (retinoides) no han encontrado ningún beneficio a largo plazo que ayude a los pacientes a evitar el cáncer o a vivir más tiempo.

Actualmente, se están probando varios retinoides nuevos y otros tipos de medicamentos para ayudar a prevenir estos tipos de cáncer.

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (NSAID), como el sulindac y el celecoxib están siendo probados como medicamentos quimiopreventivos. Algunas investigaciones anteriores han descubierto que ciertos extractos de frambuesas negras pueden ayudar a prevenir estos tipos de cáncer. Otro compuesto que podría ser prometedor se conoce como inhibidor de Bowman-Birk (BBI), una proteína derivada de la soya.

Todos estos medicamentos y compuestos necesitan un mayor estudio antes de que puedan ser recomendados.

Tratamiento

Mapeo y biopsia del ganglio linfático centinela

En muchos casos de cáncer de la cavidad oral, los ganglios linfáticos se extirpan rutinariamente durante la cirugía (procedimiento conocido como disección de ganglios linfáticos). El procedimiento del ganglio linfático centinela puede ayudar al médico a determinar de antemano si el cáncer se ha propagado a estos ganglios, lo cual puede permitir que el paciente evite la cirugía si el cáncer no se ha propagado. El mapeo y la biopsia del ganglio centinela permite que el médico identifique y examine el/los ganglio(s) centinela; los ganglios a los que el cáncer se habría propagado en primer lugar antes de ir hacia otros ganglios. Si este ganglio no tiene cáncer, es muy poco probable que algún otro ganglio tenga cáncer.

En este procedimiento, el cirujano inyecta un material radiactivo alrededor del tumor, por lo general el día anterior a la cirugía. El material recorrerá el mismo camino que cualquier célula cancerosa habría tomado si hubiera ido hacia los ganglios linfáticos. El día de la cirugía se inyecta un tinte azul en el sitio del tumor, el cual también viajará hacia los ganglios linfáticos cercanos.

Durante la cirugía, el cirujano puede usar un detector de radiación para encontrar la región del ganglio linfático hacia la cual se podría haber propagado la radiactividad (y supuestamente el cáncer). Luego, el cirujano hace un corte en el área para ver los ganglios linfáticos radiactivos o teñidos de color azul. Estos son extirpados y examinados por un patólogo. Si no hay cáncer, entonces no es necesario realizar más cirugías. Si hay cáncer, entonces se extirparán todos los ganglios linfáticos en el área.

Este es todavía un procedimiento experimental, y es necesario seguir trabajando para decidir si puede reemplazar las extirpaciones rutinarias de ganglios linfáticos.

Nuevo enfoques en la quimioterapia

Gran parte de la investigación se está enfocando en mejorar los resultados de la quimioterapia en las personas con este tipo de cáncer. Esto incluye encontrar el momento propicio para suministrar estos medicamentos, averiguar cuáles son las combinaciones de medicamentos que funcionan mejor, y determinar cómo usar mejor estos medicamentos con otras formas de tratamiento.

Los investigadores continúan también desarrollando nuevos medicamentos de quimioterapia que podrían ser más eficaces contra los tumores cancerosos avanzados de la cavidad oral y de la orofaringe. La combinación de docetaxel, cisplatino, y 5-fluorouracilo (TPF) suministrada antes de la radioterapia parece funcionar mejor que el cisplatino y el 5-fluorouracilo solo. Actualmente se está probando su función en combinación con la radiación y otros agentes quimioterapéuticos en estudios más amplios.

En un enfoque más reciente para el cáncer de cabeza y cuello se inyecta el medicamento directamente en el tumor (quimioterapia intralesional). El éxito con este enfoque ha sido limitado en el pasado porque el medicamento tendía a propagarse rápidamente fuera de los tumores, a los tejidos cercanos y al resto del cuerpo. Los últimos avances en la preparación de la solución del medicamento de forma que ésta permanezca en el tumor (tal como una suspensión en gel) han renovado el interés en este tratamiento.

Nuevos métodos de radioterapia

Radioterapia acelerada e hiperfraccionada: muchos ensayos clínicos han determinado que los tumores pueden controlarse mejor si son tratados con radiación dos veces al día (a diferencia de una sola vez al día) durante algunos o todos los días del tratamiento, aunque esto pueda causar más efectos secundarios. Los estudios están evaluando si la quimioterapia combinada con radiación dos veces al día proporciona mejores resultados. También hay en curso ensayos sobre la radiación y la quimioterapia con o sin cetuximab.

Radiocirugía estereotáctica/radioterapia estereotáctica: ésta no es verdaderamente un tipo de cirugía, sino un tipo de radioterapia que emite una dosis de radiación grande y precisa al área del tumor en una sola sesión (radiocirugía) o en unas pocas sesiones (radioterapia). Este tratamiento se usa principalmente para algunos tumores de cerebro y de médula espinal; no obstante, algunos médicos están empleándolo en la actualidad para tratar el cáncer recurrente de la orofaringe.

Terapia dirigida

Algunos medicamentos que se dirigen al receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) pueden ayudar a tratar los tipos de cáncer de la cavidad oral y de la orofaringe. Ya se aprobó el cetuximab (Erbitux) para el uso contra estos tipos de cáncer. Actualmente se están estudiando otros medicamentos incluyendo el erlotinib (Tarceva®), panitumumab (Vectibix®), lapatinib (Tykerb®), y gefitinib (Iressa®).

Ahora también se están estudiando medicamentos que bloquean el crecimiento de los vasos sanguíneos que los tumores necesitan para sobrevivir, tales como el bevacizumab (Avastin®) y el sunitinib (Sutent®), para ser usados contra estos tipos de cáncer.

Vacunas

La mayoría de las personas piensa en las vacunas como una forma de prevenir enfermedades infecciosas como la poliomielitis o el sarampión. Ya se están usando las vacunas contra la infección por el virus del papiloma humano (HPV) para ayudar a prevenir el cáncer de cuello de útero. Es posible que tengan el beneficio adicional de prevenir también algunos casos de cáncer de la cavidad oral, aunque no van a ser útiles para tratar la enfermedad.

Sin embargo, hay algunos tipos de vacunas en etapas iniciales de investigación que están siendo estudiados como una forma de tratar a las personas con cáncer ayudando a su sistema inmunológico a reconocer y combatir las células cancerosas. Muchas de estas vacunas involucran a células dendríticas (células del sistema inmunológico), las cuales son extraídas de la sangre del paciente y expuestas en el laboratorio a algo que las estimule para atacar las células del tumor. Luego, las células dendríticas son nuevamente inyectadas en el cuerpo, donde deberían inducir a otras células del sistema inmunológico a atacar el cáncer del paciente.

Terapia génica

Nuevos descubrimientos sobre cómo los cambios en el ADN de las células de la cavidad oral y de la orofaringe hacen que estas células se conviertan en células cancerosas están siendo aplicados a tratamientos experimentales destinados a revertir estos cambios. Asimismo, se están desarrollando terapias génicas que interfieren con el efecto estimulador de crecimiento de ciertos virus del papiloma humano. Otro tipo de terapia génica agrega nuevos genes a las células cancerosas para hacerlas más susceptibles a ser destruidas por ciertos medicamentos. Estas formas de tratamiento aún se encuentran en las etapas más iniciales de estudio, de modo que es factible que pasen varios años antes de que sepamos si algunas de ellas son eficaces.

Recursos adicionales

Más información de la Sociedad Americana Contra El Cáncer

La información a continuación también puede serle útil. Estos materiales pueden ser solicitados si llama al número de acceso gratuito al 1-800-227-2345.

Después del diagnóstico: una guía para pacientes y familias

La atención del paciente con cáncer en el hogar: una guía para los pacientes y sus familias

Preguntas acerca del hábito de fumar, el tabaco y la salud

Targeted Therapy

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familias

Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familias

Los siguientes libros están disponibles a través de la Sociedad Americana Contra El Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para preguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person with Cancer at Home

What Helped Me Get Through: Cancer Patients Share Wisdom and Hope

Kicking Butts

Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, otras fuentes de información y apoyo para el paciente incluyen:

National Cancer Institute
Teléfono de acceso gratuito: 1-800-4-CANCER
Web: www.cancer.gov

National Coalition for Cancer Survivorship
Teléfono de acceso gratuito: 1-888-650-9127
Web: www.canceradvocacy.org

Let's Face It
Web: http://desica.dent.umich.edu/faceit/

SPOHNC (Support for People with Oral, Head, and Neck Cancer)
Teléfono de acceso gratuito: 1-800-377-0928
Web: www.spohnc.org

*La inclusión en esta lista no significa que se tiene el respaldo de la Sociedad Americana Contra El Cáncer.

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Fecha de última actualización: 04/11/2011
Fecha de último cambio o revisión: 04/11/2011