Cáncer de orofaringe y de cavidad oral

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Tratamiento contra el Cáncer de orofaringe y de cavidad oral TEMAS

Radioterapia para el cáncer de orofaringe y de cavidad oral

La radioterapia usa rayos X o partículas de alta energía para destruir las células cancerosas o desacelerar su velocidad de crecimiento. La radioterapia se puede usar en varias situaciones para casos de cáncer de cavidad oral y de orofaringe:

  • Se puede usar como el tratamiento principal para tumores pequeños.
  • Los pacientes con tumores cancerosos más grandes pueden requerir tanto cirugía como radioterapia, o una combinación de radioterapia y quimioterapia, o un medicamento dirigido (lea “Terapia dirigida para el cáncer de orofaringe y de cavidad oral”).
  • Después de la cirugía, se puede usar radioterapia, ya sea sola o con quimioterapia, como un tratamiento adicional (adyuvante) para tratar de eliminar cualquier depósito pequeño de cáncer que no se pudo extirpar durante la cirugía. A esto se le conoce como radioterapia adyuvante.
  • La radiación se puede usar (junto con quimioterapia) para tratar de reducir el tamaño de algunos cánceres más grandes antes de la cirugía. A esto se le llama terapia neoadyuvante. En algunos casos, esto posibilita el uso de una cirugía menos radical y la extirpación de menos tejido.
  • La radioterapia también se puede utilizar para aliviar los síntomas del cáncer más avanzado, como dolor, hemorragias, dificultad para tragar y problemas causados por la metástasis en los huesos.

Radioterapia con haces externos

La forma más común de suministrar radiación para estos tipos de cáncer es enfocar cuidadosamente un haz de radiación con una máquina fuera del cuerpo. Esto se conoce como radioterapia de haz externo. Para reducir el riesgo de efectos secundarios, los médicos calculan detenidamente la dosis exacta necesaria y apuntan el haz de radiación con la mayor precisión posible para dar en el blanco que ha sido cuidadosamente delineado.

Antes de iniciar el tratamiento, el equipo de radiación cuidadosamente tomará medidas para determinar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. La radioterapia es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no es doloroso. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) toma más. Los tratamientos generalmente se administran 5 días a la semana durante 6 a 7 semanas. También se han investigado otros esquemas de dosificación de la radiación en estudios clínicos.

El hiperfraccionamiento consiste en administrar la dosis total de radiación en un número mayor de dosis, por ejemplo administrar dos dosis menores por día en vez de una dosis mayor.

El fraccionamiento acelerado significa administrar dos o más dosis cada día para que el tratamiento con radiación se complete más rápidamente (3 semanas en vez de 6, por ejemplo).

Puede que el hiperfraccionamiento y los esquemas de fraccionamiento acelerado reduzcan el riesgo de que el cáncer regrese en o cerca del lugar donde se originó (recurrencia local), y puede que ayuden a algunos pacientes a vivir por más tiempo. La desventaja consiste en que los tratamientos que se suministran en esta programación de sesiones de radiación también suelen ocasionar efectos secundarios más graves.

La radiación a menudo se administra usando técnicas que ayudan a los médicos a enfocar la radiación con más precisión, tal como radioterapia conformal tridimensional (3D-CRT) y la radioterapia de intensidad modulada (IMRT). Estas utilizan los resultados de estudios por imágenes, tal como la MRI y programas especiales de computadoras para delinear con exactitud la localización del tumor. Los haces de radiación son luego conformados y orientados hacia el tumor desde varias direcciones, lo que disminuye la probabilidad de que los tratamientos dañen los tejidos normales en comparación con antiguas formas de administrar la radiación externa.

Braquiterapia

Otra forma de suministrar radiación es mediante la colocación de materiales radiactivos directamente en el tumor canceroso o cerca de éste. Este método se llama radiación interna, radiación intersticial o braquiterapia. La radiación sólo se desplaza una distancia muy corta, lo que limita los efectos sobre los tejidos sanos adyacentes.

La braquiterapia no se usa con frecuencia para tratar el cáncer de cavidad oral o de orofaringe, ya que hoy día existen métodos de radiación externa más nuevos y muy precisos. Cuando se usa la braquiterapia, se combina con más frecuencia con radiación externa para tratar los cánceres de boca y labio en etapas tempranas.

Se pueden emplear varios tipos diferentes de braquiterapia. Una forma de braquiterapia consiste en colocar catéteres huecos (tubos delgados) en el tumor o sus alrededores durante la cirugía y se dejarlos en ese lugar por varios días mientras el paciente se encuentra en el hospital. Luego se insertan diariamente materiales radiactivos en los tubos por un corto periodo de tiempo.

En otra forma, se colocan pequeños gránulos radiactivos (aproximadamente del tamaño y la forma de un grano de arroz) directamente en el tumor. Los gránulos emiten bajos niveles de radiactividad durante varias semanas y finalmente pierden su intensidad. Los gránulos se dejan colocados y es poco común que causen algún problema.

Posibles efectos secundarios de la radioterapia

La radiación al área de la boca y la garganta pueden causar varios efectos secundarios a corto plazo, incluyendo:

  • Cambios en la piel como una quemadura de sol o bronceado en la cabeza y el cuello que lentamente desaparecen.
  • Ronquera
  • Pérdida del sentido del gusto.
  • Enrojecimiento e irritación o incluso dolor en la boca y en la garganta.

Algunas veces aparecen llagas abiertas en la boca y la garganta, lo que dificulta comer y beber durante el tratamiento. Puede que sea necesario recurrir a la alimentación líquida a través de un tubo colocado en el estómago. A esto se le conoce como gastrostomía o tubo G (lea la sección “Cirugía para el cáncer de orofaringe y de cavidad oral”.

La radioterapia también puede causar efectos secundarios que duran mucho tiempo o permanentes:

Daño a las glándulas salivares: el daño permanente a las glándulas salivales (de la saliva) puede causar el síndrome de boca seca. Esto puede causar problemas al comer y tragar.

La falta de saliva también puede ocasionar caries. Las personas que son tratadas con radiación en la boca o el cuello necesitan mantener una higiene bucal minuciosa para ayudar a prevenir este problema. Los tratamientos con flúor también pueden ser de ayuda.

Las técnicas de radioterapia más recientes, como la IMRT, pueden ayudar a reducir este efecto secundario. Un medicamento llamado amifostina (Ethyol®) también puede ayudar a disminuir este efecto secundario, al limitar el daño de la radiación en los tejidos normales. Este producto se inyecta debajo de la piel o en una vena unos minutos antes de cada tratamiento de radiación. La amifostina tiene efectos secundarios, como baja presión arterial, náusea y vómito, que pueden dificultar su tolerancia.

Daño al hueso de la mandíbula: este problema, conocido como osteoradionecrosis de la mandíbula, puede ser un efecto secundario grave de la radioterapia. Esto es más común después de una infección, extracción o trauma dental y es posible que sea difícil de tratar. El síntoma principal es dolor en la mandíbula. En algunos casos, el hueso realmente se fractura. El hueso fracturado algunas veces se cura, pero por lo general, el hueso dañado se tendrá que tratar quirúrgicamente.

Para ayudar a prevenir este problema, las personas que reciben radiación en el área de la boca o la garganta necesitan acudir a un dentista para tratar cualquier problema con sus dientes antes de comenzar la radiación. En algunos casos, puede que sea necesario remover los dientes.

Daño a la glándula pituitaria o tiroidea: si la glándula pituitaria o tiroidea se expone a la radiación, la producción de hormonas puede disminuir con el paso del tiempo. Esto puede ocasionar problemas con el metabolismo que pudieran requerir ser corregidos con medicamentos.

Estos efectos secundarios a menudo se empeoran si se administra quimioterapia al mismo tiempo que la radiación (quimiorradiación). Los efectos secundarios de la radiación y la quimioterapia son peores, lo que puede hacer este tratamiento difícil de tolerar. Por este motivo, es importante que las personas que reciben quimiorradiación tengan relativamente un buen estado de salud antes de comenzar el tratamiento, entiendan los posibles efectos secundarios graves y sean tratados en un centro médico con mucha experiencia en este enfoque.

Usted puede encontrar más información sobre radioterapia en nuestro documento Radioterapia: una guía para pacientes y sus familias.


Fecha de última actualización: 08/13/2014
Fecha de último cambio o revisión: 08/13/2014