Cáncer de páncreas

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¿Qué es Cáncer de páncreas? TEMAS

¿Qué es el cáncer?

Cáncer de páncreas

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está compuesto por millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente para permitirle a la persona crecer. Una vez la persona llega a la adultez, la mayoría de las células sólo se dividen para reemplazar las células desgastadas o que están muriendo, y para reparar lesiones.

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer sin control. Existen muchas clases de cáncer, pero todos ellos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

El crecimiento de las células cancerosas es diferente al crecimiento de las células normales. En lugar de morir, las células cancerosas continúan creciendo y forman nuevas células anormales. Además, las células cancerosas pueden invadir (crecer hacia) otros tejidos, algo que las células normales no pueden hacer. El crecimiento sin control y la invasión a otros tejidos es lo que hace que una célula sea cancerosa.

Las células se transforman en células cancerosas debido a un daño en el ADN. El ADN se encuentra en todas las células y dirige todas sus acciones. En una célula normal, cuando el ADN se afecta, la célula repara el daño o muere. Por el contrario, en las células cancerosas el ADN dañado no se repara, y la célula no muere como debería. En lugar de esto, la célula continúa produciendo nuevas células que el cuerpo no necesita. Todas estas nuevas células tendrán el mismo ADN dañado que tuvo la primera célula.

Las personas pueden heredar un ADN dañado, pero la mayor parte del ADN dañado es causado por errores que ocurren mientras la célula normal se está reproduciendo o por alguna otra cosa en nuestro ambiente. Algunas veces, la causa del daño al ADN es algo obvio, como fumar cigarrillos. A menudo, sin embargo no se encuentra una causa clara.

En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor. Algunos cánceres, como la leucemia, rara vez forman tumores. En este caso, las células cancerosas afectan la sangre y los órganos hematopoyéticos (productores de sangre) y circulan a través de otros tejidos en los cuales crecen.

Por otro lado, las células cancerosas a menudo se trasladan a otras partes del cuerpo donde comienzan a crecer y a formar nuevos tumores que reemplazan el tejido normal. Este proceso, llamado metástasis, ocurre cuando las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos de nuestro cuerpo.

Independientemente del lugar hacia el cual se propague el cáncer, siempre recibe el nombre del lugar donde se originó. Por ejemplo, el cáncer de seno que se propagó al hígado sigue siendo cáncer de seno, y no cáncer de hígado. Asimismo, el cáncer de próstata que se propagó a los huesos es referido como cáncer de próstata metastásico, y no cáncer de huesos.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy diferente. Por ejemplo, el cáncer de pulmón y el cáncer de seno son enfermedades muy diferentes, Crecen a una tasa diferente y responden a diferentes tratamientos. Por esta razón las personas que padecen cáncer necesitan un tratamiento que sea específico a la clase particular del cáncer que les afecta.

No todos los tumores son cancerosos. A los tumores que no son cancerosos se les llama tumores benignos. Los tumores benignos pueden causar problemas, ya que pueden crecer mucho y ocasionar presión en los tejidos y órganos sanos. Sin embargo, estos tumores no pueden crecer (invadir) hacia otros tejidos. Debido a que no pueden invadir otros tejidos, tampoco se pueden propagar a otras partes del cuerpo (hacer metástasis). Estos tumores casi nunca ponen en riesgo la vida de una persona.

¿Qué es el cáncer de páncreas?

El páncreas normal

El páncreas es un órgano que se encuentra detrás del estómago. Su forma se parece un poco a la de un pez, con cabeza ancha, cuerpo que va de ancho a delgado y una cola estrecha puntiaguda. Mide aproximadamente seis pulgadas de longitud y menos de dos pulgadas de ancho. Se extiende horizontalmente de un lado del abdomen al otro. La cabeza del páncreas está a la derecha del abdomen, detrás del lugar donde se unen el estómago y el duodeno (la primera parte del intestino delgado). El cuerpo del páncreas se encuentra detrás del estómago y la cola del páncreas está a la izquierda del abdomen, junto al bazo.

El páncreas cuenta con dos tipos diferentes de glándulas: exocrinas y endocrinas.

Las glándulas exocrinas producen el "jugo" pancreático, el cual es liberado hacia los intestinos. Este jugo contiene enzimas que le ayudan a digerir las grasas, proteínas y carbohidratos en los alimentos que come. Sin estas enzimas, algunos de los alimentos simplemente pasarían por sus intestinos sin ser absorbidos. Las enzimas son segregadas en los tubos diminutos llamados conductos. Estos diminutos conductos se unen para formar conductos mayores que suministran al intestino delgado con el jugo pancreático. Más del 95% de las células del páncreas son parte de las glándulas exocrinas y los conductos.

Un pequeño porcentaje de células del páncreas son células endocrinas. Estas células están dispuestas en agrupaciones pequeñas llamadas islotes (o islotes pancreáticos de Langerhans). Los islotes secretan hormonas importantes, tales como insulina y glucagón, directamente a la sangre. La insulina reduce la cantidad de azúcar en la sangre mientras que la glucagón la aumenta. La diabetes surge debido a un defecto en la producción de insulina.

Tipos de tumores de páncreas

Las células exocrinas y endocrinas del páncreas forman tumores de tipos completamente distintos.

Tumores exocrinos

Éstos son por mucho, el tipo de cáncer de páncreas más común. Cuando alguien dice que tiene cáncer de páncreas, por lo general lo que quiere decir es que tiene un cáncer de páncreas exocrino. Los quistes benignos y los tumores benignos (no cancerosos) llamados cistoadenomas pueden ocurrir, pero la mayoría de los tumores pancreáticos exocrinos son malignos (cancerosos).

Un adenocarcinoma es un cáncer que se origina en las células glandulares. Aproximadamente el 95% de los cánceres de páncreas exocrino son adenocarcinomas. Generalmente, estos cánceres se originan en los conductos del páncreas, pero en ocasiones podrían formarse a partir de las células que producen las enzimas pancreáticas (carcinomas de células acinosas).

Los tipos de cánceres ductales menos comunes del páncreas exocrino incluyen a los carcinomas adenoescamosos, carcinomas escamosos y carcinomas de células gigantes. Estos tipos se distinguen entre sí por cómo se ven al observarse con un microscopio.

El tratamiento del cáncer de páncreas exocrino se basa principalmente en la etapa del cáncer y no en su tipo exacto La etapa del cáncer describe cuán grande es el tumor y cuán lejos se ha propagado. La clasificación del cáncer de páncreas según la etapa se describe más adelante en este documento.

El carcinoma ampular (o cáncer de la ampolla de Vater) es un tipo especial de cáncer que merece mencionarse en sí. Este cáncer se desarrolla en donde el conducto biliar y el conducto pancreático se unen para vaciarse en el duodeno (ampolla de Vater). Los cánceres que comienzan en este lugar son llamados cánceres ampulares. Estos cánceres a menudo obstruyen el conducto biliar mientras aún son pequeños y no se han propagado mucho. Este bloqueo causa que la bilis se acumule en el cuerpo, lo cual resulta en que la piel y los ojos adquieran un color amarillento (ictericia), así como la orina se torna oscura. Esta señal, la cual es fácil de reconocer, alerta a las personas que algo anda mal. Debido a esto, los carcinomas ampulares por lo general se detectan más temprano que la mayoría de los cánceres pancreáticos, lo cual significa que a menudo ofrecen una mejor perspectiva de supervivencia que los demás cánceres comunes del páncreas.

En este documento el carcinoma ampular se incluye con el cáncer de páncreas porque los tratamientos son muy similares.

Tumores endocrinos

Los tumores del páncreas endocrino son menos comunes. Colectivamente se les conoce como tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs) o algunas veces como tumores de células de los islotes. Existen varios subtipos de tumores de células de los islotes. Cada uno recibe su nombre según el tipo de célula productora de hormonas en el que se generan:

  • Los insulinomas surgen de las células productoras de insulina.
  • Los glucagonomas surgen de las células productoras de glucínea.
  • Los gastrinomas surgen de las células productoras de gastrina.
  • Los somatostatinomas surgen de las células productoras de somatostanina.
  • Los vipomas surgen de las células productoras de péptido intestinal vasoactivo (VIP, por sus siglas en inglés).
  • Los ppomas surgen de las células productoras de polipéptido pancreático.

Alrededor de la mitad de los NETs son “funcionales”, lo que significa que producen hormonas que son liberadas a la sangre. A los tumores que no producen hormonas se les llama “no funcionales”.

Los tumores de células de los islotes pueden ser benignos o malignos. Los tumores benignos son llamados tumores neuroendocrinos pancreáticos mientras que los tumores malignos son llamados cánceres neuroendocrinos pancreáticos o carcinomas. Los tumores malignos y los benignos pueden parecerse mucho bajo el microscopio. Por lo tanto, no siempre está claro al momento del diagnóstico si un NET es o no cáncer. Algunas veces el diagnóstico sólo se confirma cuando el tumor se ha propagado fuera del páncreas.

Los cánceres neuroendocrinos pancreáticos representan sólo un 1% de todos los cánceres pancreáticos diagnosticados. El tratamiento y el pronóstico (perspectiva de supervivencia) dependen del tipo específico de tumor y la etapa (propagación) del tumor, aunque usualmente es mejor que el de los cánceres pancreáticos exocrinos. Los tipos más comunes de tumores de páncreas endocrinos son gastrinomas e insulinomas. Los otros tipos ocurren en muy pocas ocasiones.

Es muy importante distinguir entre el cáncer de páncreas exocrino y endocrino. Cada uno tiene distintos factores de riesgo, así como distintas causas, signos y síntomas, y se diagnostican con pruebas distintas, se les aplican tratamientos distintos y sus pronósticos difieren entre sí. En este documento, el término tumor neuroendocrino pancreático se usa para referirse tanto a tumores de páncreas endocrinos benignos y malignos.

¿Qué indican las estadísticas clave sobre el cáncer de páncreas?

En los Estados Unidos, los cálculos más recientes de la Sociedad Americana del Cáncer en cuanto al cáncer de páncreas para el 2010 indican:

  • Aproximadamente 43,140 personas (21,370 hombres y 21,770 mujeres) serán diagnosticados con cáncer de páncreas.
  • Aproximadamente 36,800 personas (18,770 hombres y 18,030 mujeres) morirán a causa de cáncer de páncreas.

Durante los pasados 15 a 25 años, las tasas de cáncer de páncreas han disminuido ligeramente tanto en hombres como en mujeres. Aun así, el cáncer de páncreas sigue siendo la cuarta causa principal de muerte por cáncer.

El riesgo de desarrollar cáncer pancreático durante la vida es aproximadamente de 1 en 72 (1.38%). Esta probabilidad es igual tanto para hombres como para mujeres. El riesgo de una persona puede verse alterado por ciertos factores de riesgo que se indican en la siguiente sección.

¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer de páncreas?

Un factor de riesgo es todo aquello que afecta la probabilidad de padecer una enfermedad, como por ejemplo el cáncer. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Por ejemplo, exponerse sin protección a la luz solar intensa es un factor de riesgo para el cáncer de la piel. El hábito de fumar es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer. Sin embargo, los factores de riesgo no lo indican todo. Presentar uno o incluso varios factores de riesgo no significa que dicha persona tendrá la enfermedad. Además, muchas personas que adquieren la enfermedad pueden no tener factores de riesgo conocidos.

Los investigadores han detectado varios factores de riesgo que afectan las probabilidades de que una persona desarrolle cáncer de páncreas exocrino.

Edad

El riesgo de padecer cáncer de páncreas aumenta con la edad. Casi todos los pacientes son mayores de 45 años de edad. Cerca del 90% son mayores de 55 años y casi el 70% son mayores de 65 años. La edad promedio al momento de realizarse el diagnóstico es de 72 años.

Sexo

Los hombres son ligeramente más propensos a padecer cáncer de páncreas que las mujeres. Puede que dicha diferencia, al menos en parte, se debiera a un mayor consumo de tabaco por parte de los hombres. La diferencia en el riesgo de cáncer pancreático era aún mayor en el pasado (cuando el consumo de tabaco era mucho más común en hombres que en mujeres), pero se ha ido aminorando en años recientes.

Raza

Las personas de raza negra son más propensas a desarrollar cáncer de páncreas en comparación con las personas de raza blanca. La razón de esto aún se desconoce, pero puede que sea en parte a los mayores índices de tabaquismo y diabetes entre los hombres, y de sobrepeso entre las mujeres de dicha raza.

Fumar cigarrillos

Los fumadores tienen un riesgo de dos a tres veces mayor de padecer cáncer de páncreas. Los científicos consideran que esto puede que se deba a que los químicos causantes de cáncer que hay en el humo del cigarrillo entran a la sangre ocasionando daños al páncreas. Se piensa que entre el 20 y 30 por ciento de los casos de cáncer de páncreas exocrino son a causa de fumar cigarrillos. Muchos expertos piensan que esta es la razón por la cual la tasa del cáncer de páncreas ha estado aumentando en los últimos 50 años, y sólo actualmente ha comenzado a bajar ya que las tasas de fumadores se han reducido.

Las personas que usan el tipo de tabaco que no se fuma también son más propensas a padecer cáncer de páncreas exocrino.

La obesidad y la actividad física

Las personas con mucho sobrepeso (obesas) son más propensas a desarrollar cáncer de páncreas exocrino, al igual que aquéllas con poca actividad física. El ejercicio reduce el riesgo de este cáncer.

Diabetes

El cáncer de páncreas exocrino es más común en las personas que padecen diabetes. La razón de esta relación se desconoce. El riesgo principalmente se encuentra en las personas con diabetes tipo 2. Este tipo de diabetes se inicia con más frecuencia en la adultez. A menudo, se asocia con estar sobrepeso u obeso. No se tiene certeza si hay un incremento del riesgo en las personas con el tipo 1 (en personas de menor edad) de la enfermedad. En algunos pacientes, sin embargo, el cáncer parece haber causado la diabetes (no a la inversa).

Pancreatitis crónica

La pancreatitis crónica es la inflamación a largo plazo del páncreas. Esta condición está asociada con un incremento en el riesgo de cáncer de páncreas, pero la mayoría de los pacientes con pancreatitis nunca desarrollan este cáncer. La asociación entre la pancreatitis crónica y el cáncer de páncreas es muy fuerte entre los fumadores.

Muy pocos casos de pancreatitis crónica parecen deberse a una mutación heredada de genes (consulte "Antecedentes familiares" más adelante). Las personas con esta forma hereditaria de pancreatitis crónica parecen tener un riesgo elevado de por vida de padecer cáncer de páncreas (aproximadamente de 40 a 75 por ciento).

Cirrosis del hígado

La cirrosis es una lesión del hígado que ocurre en las personas con daño hepático causado por cosas como la hepatitis y el uso de alcohol. Las personas con cirrosis parecen tener un riesgo aumentado de cáncer de páncreas.

Exposición ocupacional

La exposición intensa en el trabajo a ciertos pesticidas, tintes y sustancias químicas usadas en la refinería del metal podría aumentar el riesgo de padecer cáncer de páncreas.

Antecedentes familiares

El cáncer de páncreas parece presentarse con mayor frecuencia en algunas familias. En algunas de estas familias, el alto riesgo se debe a un síndrome hereditario que se explica en la próxima sección, “Síndromes genéticos”. En otras familias, se desconoce el gen que causa el riesgo aumentado de cáncer de páncreas.

Síndromes genéticos

Las mutaciones genéticas heredadas son copias anormales de ciertos genes que pueden ser transmitidos de uno de los padres a un hijo. Estos genes anormales pueden causar tanto como el 10% de los cánceres pancreáticos y también pueden causar otros problemas. Ejemplos de síndromes genéticos que pueden causar cáncer de páncreas exocrino incluyen:

  • Síndrome heredado de cáncer de seno y ovario, causado por mutaciones en el gen BRCA2.
  • Melanoma familiar, causado por mutaciones en el gen p16.
  • Pancreatitis familiar, causada por mutaciones en el gen PRSS1.
  • Cáncer colorrectal hereditario no poliposo (HNPCC), en la mayoría de los casos causado por un defecto en el gen MLH1 o el gen MSH2. Al menos cinco otros genes también pueden causar HNPCC: MLH3, MSH6, TGBR2, PMS1, y PMS2. Este trastorno también se conoce como síndrome Lynch.
  • Síndrome Peutz-Jeghers (PJS), causado por defectos en el gen STK1. Este síndrome también se ha asociado con pólipos en el tracto digestivo y otros tipos de cáncer.
  • Síndrome von Hippel-Lindau, causado por mutaciones en el gen VHL, lo que puede derivar en un riesgo aumentado de cáncer de páncreas y carcinoma de la ampolla de Vater.

Los tumores neuroendocrinos pancreáticos y los cánceres también pueden ser causados por un síndrome genético, tal como:

  • Neurofibromatosis, tipo 1, el cual es causado por mutaciones en el gen NF1. Este síndrome causa un riesgo aumentado de muchos tumores incluyendo somatostatinomas.
  • Neoplasia endocrina múltiple tipo 1, causada por mutaciones en el gen MEN1, lo que deriva en un riesgo aumentado de tumores de la glándula paratiroide, la glándula pituitaria y las células de los islotes del páncreas.

Los genes que causan los síndromes que se incluyeron en la lista anterior han sido encontrados por científicos y se pueden reconocer mediante pruebas genéticas. Para más información sobre pruebas genéticas, consulte la sección "¿Puede detectarse temprano el cáncer de páncreas?"

Problemas estomacales

La infección del estómago con la bacteria llamada Helicobacter pylori, la cual causa úlcera, pudiera aumentar el riesgo de cáncer de páncreas. Algunos investigadores creen que el exceso de ácido estomacal pudiera también aumentar el riesgo.

Alimentación

Algunos estudios han reportado una relación entre el cáncer pancreático y una alimentación alta en grasas, o que incluye el consumo de mucha carne roja, puerco y carnes procesadas (como los embutidos y el tocino). En otros se ha reportado que las dietas con un alto consumo de frutas y verduras pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de páncreas. Pero no todos los estudios han reportado estas asociaciones, y el rol exacto de la alimentación en relación con el cáncer pancreático aún está bajo estudio.

Café

Ciertos estudios más antiguos han sugerido que consumir café podría aumentar el riesgo de cáncer de páncreas, pero los estudios más recientes no han confirmado esto.

Alcohol

La mayoría de los estudios no han reportado una relación entre el consumo de alcohol y el cáncer de páncreas. Sin embargo, el consumo de alcohol en grandes cantidades puede incrementar el riesgo de desarrollar diabetes y pancreatitis crónica, los cuales son factores de riesgo para el cáncer de páncreas.

¿Conocemos las causas del cáncer de páncreas?

Aunque los científicos todavía no saben exactamente cuáles son las causas de la mayoría de los tipos de cáncer de páncreas, éstos han reportado varios factores de riesgo que pueden hacer más probable que una persona padezca esta enfermedad. Se ha demostrado en investigaciones recientes que algunos de estos factores de riesgo afectan el ADN de las células del páncreas, lo cual resulta en el crecimiento celular anormal que puede originar la formación de tumores.

Los investigadores ya entienden mucho mejor cómo ciertos cambios en el ADN pueden hacer que las células normales se conviertan en cancerosas. El ADN es el químico en cada célula que porta nuestros genes (las instrucciones sobre cómo funcionan nuestras células). Nos parecemos a nuestros padres porque ellos son la fuente de nuestro ADN. Sin embargo, el ADN afecta más allá que nuestra apariencia externa. Algunos genes contienen instrucciones para controlar cuándo las células crecen y se dividen. A ciertos genes que promueven la división de las células se les denomina oncogenes. Otros que retardan la división celular o que hacen que las células mueran en el momento apropiado se llaman genes supresores de tumores. El cáncer puede ser causado por mutaciones (defectos) en el ADN que activan los oncogenes o desactivan los genes supresores de tumores.

Se han detectado varios síndromes hereditarios de cáncer en los que las mutaciones heredadas del ADN presentan un riesgo muy alto de que la persona desarrolle ciertos cánceres. Entre éstos, hay un aumento en el riesgo de padecer cáncer de páncreas. Los investigadores han clasificado muchos de estos cambios del ADN en años recientes (consulte la sección "¿Cuáles son los factores de riesgo para el cáncer de páncreas?").

En su mayoría, en lugar de heredarse, las mutaciones del ADN de oncogenes o genes supresores de tumores relacionadas con los casos de cáncer de páncreas ocurren después del nacimiento. Estas mutaciones adquiridas pueden ser el resultado a la exposición a sustancias químicas cancerígenas en el medio ambiente, la dieta o el humo del cigarrillo. En ocasiones, estas mutaciones se presentan sin razón aparente.

A menudo, los cambios en el ADN que se perciben en los casos esporádicos (no hereditarios) de cáncer de páncreas son iguales a los que se perciben con los casos hereditarios. Por ejemplo, la mayoría de los casos esporádicos de cáncer de páncreas presentan cambios en el gen p16. Por esta razón, los científicos están estudiando de cerca los casos hereditarios para saber más sobre las causas del cáncer de páncreas. En la sección "¿Qué hay de nuevo en la investigación y el tratamiento relacionados con el cáncer de páncreas?" se habla sobre algunas anomalías específicas del ADN que se descubrieron recientemente en el cáncer de páncreas.

¿Se puede prevenir el cáncer de páncreas?

No hay pautas establecidas para la prevención del cáncer de páncreas. Por ahora, lo mejor es evitar los factores de riesgo para el cáncer de páncreas siempre que sea posible.

Fumar cigarrillos es el factor de riesgo más importante y evitable del cáncer de páncreas. Este factor es el responsable de un 20 a 30 por ciento de los casos de cáncer de páncreas. El consumo de tabaco también aumenta el riesgo de padecer otros cánceres, tal como cáncer de pulmón, boca, laringe, esófago, riñón, vejiga y otros órganos. Si desea obtener ayuda para dejar de fumar, hable con su médico o llame a la Sociedad Americana del Cáncer.

También es importante mantener un peso saludable, comer bien y hacer ejercicio. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda seleccionar los alimentos y bebidas en cantidades que ayuden a lograr y a mantener un peso saludable. Coma al menos cinco porciones de frutas y verduras al día, así como porciones de alimentos integrales de origen vegetal tales como arroz, panes, pastas y cereales. Reduzca su consumo de carnes rojas y procesadas. Seguir estas recomendaciones podría disminuir su riesgo de padecer cáncer de páncreas, así como otros tipos de cáncer y algunas enfermedades no cancerosas.

¿Se puede detectar el cáncer de páncreas en sus primeras etapas?

Una razón por la que las personas con cánceres de páncreas exocrinos tienen un pronóstico desfavorable es que muy pocos de estos cánceres se detectan en sus etapas iniciales. Debido a que el páncreas está ubicado en una región profunda del cuerpo, no se pueden ver ni sentir los tumores en sus etapas iniciales durante los exámenes físicos de rutina. Los pacientes por lo general no tienen síntomas hasta que el cáncer se ha propagado hacia otros órganos. Actualmente, no hay pruebas sanguíneas que puedan encontrar temprano el cáncer de páncreas. Los médicos están analizando si un estudio llamado ecografía endoscópica puede ser útil como prueba de detección en personas con un alto riesgo de cáncer de páncreas.

Análisis de sangre

Las células del cáncer de páncreas exocrino secretan una sustancia llamada CA 19-9 al torrente sanguíneo la cual puede detectarse mediante el análisis de la sangre. Pero para cuando los niveles en la sangre son lo suficientemente altos para poder detectarse consistentemente mediante los métodos disponibles, el cáncer ya no está en sus etapas iniciales. Por esta razón, no se recomienda la prueba para realizar exámenes de detección de rutina en personas que no tengan síntomas ni algún diagnóstico de cáncer conocido. La prueba CA 19-9 a veces se utiliza durante el tratamiento para determinar si el tratamiento está surtiendo efecto o después de éste para ver si el cáncer ha regresado.

Otra sustancia, el antígeno carcinoembrionario (CEA) puede ser útil en detectar el cáncer pancreático avanzado en algunas personas. Pero no es lo suficientemente sensible para detectar el cáncer en etapa inicial y no se recomienda como prueba de detección.

Prueba genética

Se cree que tanto como el 10% de los cánceres de páncreas son causados por cambios heredados del ADN. Debido a que estos casos algunas veces están asociados con otros tipos de cáncer, no es sencillo determinar si los parientes de un paciente tienen un incremento en el riesgo de padecer esta enfermedad. A menudo resulta útil consultar con alguien que tenga experiencia sobre los síndromes de cáncer hereditario, tal como un asesor en genética, genetista o un oncólogo (médico especializado en la atención de las personas con cáncer).

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda con insistencia que cualquier persona que esté considerando someterse a pruebas genéticas, hable con un asesor en genética, integrante de enfermería o médico calificado para que interpreten y le expliquen lo que significan los resultados de estas pruebas antes de realizarlas. Es muy importante que las personas entiendan y balanceen detenidamente los beneficios y riesgos de las pruebas genéticas antes de que se las realicen. Para más información remítase al documento de la Sociedad Americana del Cáncer Genetic Testing: What You Need to Know.

Para las personas en familias con un alto riesgo de cáncer pancreático, existen nuevas pruebas para la detección temprana que podrían ser útiles. Una de ellas se conoce como ecografía endoscópica (consulte la sección "¿Cómo se diagnostica el cáncer de páncreas?"). Esta prueba no se usaría para detectar el cáncer en el público general, pero pudiera usarse en algunas personas con antecedentes familiares significativos de cáncer pancreático. Mediante la ecografía (ultrasonido) endoscópica, los médicos han podido encontrar temprano cánceres en etapas tratables en algunos miembros de familias de alto riesgo. Además, las familias interesadas puede que deseen participar en estudios de investigación que están llevándose a cabo para determinar los factores genéticos y el rol potencial de los métodos de detección en aquellas personas con un historial familiar de la enfermedad.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de páncreas?

Si el paciente tiene uno o más de los signos y síntomas que se indican a continuación, se pueden realizar ciertos exámenes y pruebas para determinar si se deben a cáncer de páncreas u otra enfermedad.

Signos y síntomas del cáncer de páncreas

Ictericia

La ictericia se manifiesta a través de la piel y los ojos que se tornan amarillentos. Esto sucede al menos en la mitad de las personas con cáncer de páncreas y en todos los casos de cáncer ampular.

La ictericia es causada por la acumulación de bilirrubina en el cuerpo. La bilirrubina es una sustancia de color amarillo oscuro o marrón producida por el hígado. Normalmente, el hígado excreta la bilirrubina en la bilis. La bilis pasa por el conducto colédoco hacia los intestinos y eventualmente abandona el cuerpo a través de las heces fecales. Cuando el conducto colédoco se obstruye, la bilis no puede llegar hasta los intestinos y el nivel de bilirrubina se acumula.

Los cánceres que comienzan en la cabeza del páncreas están cerca del conducto colédoco. Estos cánceres pueden comprimir el conducto mientras aún están bastante pequeños. Esto puede causar ictericia, lo que puede permitir que estos tumores sean encontrados en una etapa inicial. Pero los cánceres que se originan ya sea en el cuerpo o la cola del páncreas no ejercen compresión en el conducto hasta que se encuentran propagados en todo el órgano. Para ese momento, el cáncer por lo general también se ha propagado más allá del páncreas.

Algunas veces, el primer singo de ictericia es el color oscuro de la orina causado por la bilirrubina. A medida que los niveles de bilirrubina aumentan en la sangre, la orina se torna de un color marrón.

Si el conducto biliar está bloqueado, la bilis (y la bilirrubina) no puede llegar al intestino. Cuando esto ocurre, una persona puede notar que las heces fecales se tornan de un color más claro.

Por otro lado, cuando la bilirrubina se acumula en la piel, ésta se torna amarilla y comienza a picar.

El cáncer no es la causa más común de ictericia. Otras causas, como los cálculos biliares, la hepatitis y otras enfermedades del hígado son causas mucho más comunes.

Dolor del abdomen o de la espalda

El dolor de abdomen o de la espalda es común en el cáncer avanzado de páncreas. Los cánceres que se originan en el cuerpo o la cola del páncreas pueden crecer significativamente y comenzar a comprimir otros órganos alrededor causando dolor. Puede que el cáncer además se propague a los nervios cercanos al páncreas, lo cual a menudo causa dolor de espalda. El dolor podría ser constante o intermitente. Por supuesto, el cáncer de páncreas no es una causa común de dolor en el abdomen o en la espalda. Con más frecuencia, este dolor es causado por enfermedades no cancerosas o incluso por otro tipo de cáncer.

Pérdida de peso y falta de apetito

En los pacientes que padecen cáncer de páncreas, es muy común adelgazar sin planearlo o inesperadamente. Estas personas también se quejan de disminución o pérdida del apetito, así como de un cansancio profundo.

Problemas digestivos

Si el cáncer bloquea el paso del jugo pancreático al intestino, es posible que una persona no pueda digerir alimentos grasosos. La grasa sin digerir podría causar que las heces sean de color pálido inusual, gruesas, grasosas y que floten en el inodoro. También, el cáncer puede comprimir la parte distal del estómago y causar un bloqueo parcial. Esto puede causar náuseas, vómitos y dolor que tiende a intensificarse después de comer.

Agrandamiento de la vesícula biliar

Si el cáncer obstruye el conducto biliar, la bilis puede acumularse en la vesícula, lo cual a su vez causa que ésta se agrande. A veces el doctor puede sentir este agrandamiento durante un examen físico. También puede detectarse mediante estudios por imágenes.

Coágulos sanguíneos o anomalías del tejido graso

Algunas veces, la primera señal de presencia de cáncer de páncreas es la formación de un coágulo de sangre en una vena grande, a menudo una vena en una pierna. A esto se le llama trombosis venosa profunda o DVT. Algunas veces, un coágulo se desprende y viaja a los pulmones, lo que ocasiona que sea difícil obtener suficiente aire. A un coágulo sanguíneo en los pulmones se le llama embolia pulmonar o PE. Aun así, tener un coágulo sanguíneo por lo general no significa que usted tiene cáncer. La mayoría de los coágulos sanguíneos son causados por otras cosas.

Otra señal de cáncer de páncreas consiste en el desarrollo de textura irregular del tejido adiposo debajo de la piel. Esto es causado por la secreción de enzimas pancreáticas que digieren la grasa.

Diabetes

Rara vez, el cáncer de páncreas exocrino destruye las células productoras de insulina causando diabetes (alto nivel de azúcar en la sangre). Sin embargo, es más frecuente que se presenten leves problemas con el metabolismo de azúcar que no causan síntomas de diabetes, pero que de todas formas se detectan mediante ciertos análisis de sangre.

Signos y síntomas de tumores neuroendocrinos pancreáticos

La mayoría de los signos y síntomas de los tumores neuroendocrinos pancreáticos son causados por el exceso de hormonas que los tumores liberan al torrente sanguíneo.

Gastrinomas

Estos tumores producen gastrina, una hormona que le instruye al estómago producir más ácido. La producción excesiva de gastrina causa una condición llamada síndrome de Zollinger-Ellison. El exceso de gastrina ocasiona que el estómago produzca demasiado ácido, lo que ocasiona úlceras estomacales que pueden causar dolor, náusea y reducción del apetito. Si la úlcera es grave, puede que comience a sangrar. Si el sangrado es leve, esto puede ocasionar anemia (bajos recuentos de glóbulos rojos). Si la hemorragia es grave, puede poner en riesgo la vida. El exceso de ácido también puede ser liberado en el intestino delgado, donde puede afectar las células que revisten el intestino y descomponer las encimas digestivas antes de que tengan la oportunidad de digerir los alimentos. Esto puede causar diarrea y pérdida de peso. Las úlceras en los pacientes con gastrinomas pueden ser difíciles de tratar, pues requieren de altas dosis de medicina contra úlceras para poder sanar. Los pacientes necesitar recibir estos medicamentos por mucho tiempo, ya que las úlceras tienden a regresan nuevamente si se suspende el tratamiento. La mayoría de los gastrinomas son malignos.

Glucagonomas

Estos tumores producen glucagón, una hormona que aumenta los niveles de glucosa en la sangre. El exceso de glucagón puede causar un aumento en los niveles de azúcar en la sangre, lo que algunas veces causa diabetes. Los pacientes también experimentan problemas con diarrea, pérdida de peso y mala nutrición. Los problemas con la nutrición pueden derivar en síntomas tales como irritación de la lengua y las esquinas de la boca (lo que se conoce como glositis y queilosis angular, respectivamente). La mayoría de estos síntomas son leves y con más frecuencia causados por otra condición. Los síntomas que hacen que la mayoría de las personas con glucagonomas visiten a sus médicos consisten en un sarpullido rojo que causa inflamación y ampollas. Este sarpullido puede pasarse de un lugar a otro en la piel. A esto se le llama eritema necrolítico migratorio y es la característica más distintiva de un glucogonama. La mayoría de estos tumores son malignos.

Insulinomas

Estos tumores producen insulina, lo que reduce los niveles de glucosa en la sangre. Demasiada producción de insulina causa un bajo nivel de azúcar en la sangre (hipoglicemia), con síntomas tales como debilidad, confusión, sudoración y palpitaciones cardíacas rápidas. Cuando el nivel de azúcar en la sangre es muy bajo, el paciente se puede desmayar o incluso caer en coma y presentar convulsiones. Los síntomas de un insulinoma se alivian si el paciente consume azúcar, ya sea por la boca (como alimento) o por una inyección administrada en una vena. La mayoría de los insulinomas son benignos.

Somatostatinomas

Estos tumores producen somatostanina, lo que ayuda a regular a otras hormonas. Los síntomas de este tipo de tumor incluyen diarrea, diabetes y problemas con la vesícula biliar. Los problemas con la vesícula biliar pueden ocasionar dolor abdominal, náusea, poco apetito e ictericia (piel amarillenta). Debido a que los síntomas de un somatostatinoma tienden a ser leves y son causados con más frecuencia por otras cosas, estos tumores suelen ser diagnosticados tarde, a menudo en una etapa avanzada. La mayoría de los somatastatinomas son malignos y tienden a propagarse al hígado.

VIPomas

Estos tumores producen una sustancia llamada péptido intestinal vasoactivo (VIP, por sus siglas en inglés). El exceso de VIP puede ocasionar problemas con diarrea y bajos niveles de potasio en la sangre. Los pacientes también presentan bajos niveles de ácido en sus estómagos, lo que ocasiona problemas para digerir los alimentos. También pueden presentar altos niveles de glucosa en la sangre. Al principio, la diarrea puede ser leve, pero luego empeora. Cuando son diagnosticados, la mayoría de los pacientes presentan diarrea grave y acuosa con hasta 20 evacuaciones al día. La mayoría de los VIPomas son malignos.

PPomas

Estos tumores producen polipéptido pancreático, lo que ayuda a regular tanto el páncreas exocrino como el endocrino. La mayoría de los PPomas son malignos, y causan problemas incluyendo dolor abdominal y un agrandamiento del hígado. Algunos pacientes también presentan diarrea acuosa.

Tumores no funcionales

Estos tumores no producen hormonas. Por lo tanto, no causan síntomas en etapas tempranas. La mayoría de éstos son malignos y comienzan a causar problemas conforme aumentan en tamaño o se propagan fuera del páncreas. Cuando se propagan, con más frecuencia se propagan al hígado. Esto puede causar que aumente el tamaño del hígado, lo que puede causar dolor y poco apetito. También pueden interferir con la función del hígado, lo que puede derivar en ictericia (piel amarillenta) y resultados anormales en pruebas de laboratorio.

Pruebas para diagnosticar el cáncer de páncreas

Antecedentes y examen físico

Se le tomarán sus antecedentes médicos completos para determinar si tiene algún factor de riesgo de cáncer de páncreas y para obtener información sobre el dolor (por cuánto tiempo lo ha tenido, qué tan grave es, dónde lo tiene y qué lo empeora o mejora), alteraciones con el apetito y el peso, así como el cansancio y otros síntomas.

La exploración física a fondo se centrará principalmente en el abdomen para determinar si tiene masas o acumulación de líquido. Se le revisará la piel y la parte blanca de los ojos para ver si tiene ictericia (coloración amarilla). Los cánceres que obstruyen el conducto biliar también pueden causar que la vesícula se agrande, lo cual a veces se puede detectar en un examen físico. El cáncer de páncreas puede propagarse al hígado, ocasionando su agrandamiento.

El cáncer también puede propagarse a los ganglios linfáticos sobre la clavícula y a otras localizaciones. Estas áreas serán observadas con cuidado para determinar si hay inflamación que pudiera indicar propagación de un cáncer.

Estudios por imágenes

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un procedimiento radiológico que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira a su alrededor. Luego una computadora combina éstas en imágenes que asemejan las secciones de la parte de su cuerpo bajo estudio.

Antes de tomar cualquier imagen, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre una y dos pintas de un contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino para que no se vayan a pasar por alto los tumores. También es posible que le apliquen una línea intravenosa mediante la cual se le inyecte una clase diferente de tinte de contraste (contraste IV). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo.

La inyección puede causar algo de rubor (enrojecimiento y sensación de calor que pudiera durar de horas a días). Algunas personas son alérgicas y presentan ronchas en la piel. En raras ocasiones, se pueden presentar reacciones más graves como dificultad para respirar y baja presión arterial. Se pueden administrar medicamentos para prevenir y tratar las reacciones alérgicas. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

Una CT toma más tiempo que las radiografías comunes. Necesita acostarse inmóvil sobre una camilla mientras se realiza el estudio. Durante el estudio, la camilla se mueve hacia adentro y hacia afuera del escáner, una máquina en forma de anillo que rodea completamente la camilla. Es posible que se sienta un poco confinado por el anillo en el cual permanece acostado durante la captura de imágenes.

Este estudio se hace con frecuencia para el diagnóstico del cáncer de páncreas, y también es útil en la clasificación por etapas del cáncer (qué tanto se ha propagado). La tomografía computarizada muestra el páncreas con bastante claridad y a menudo puede confirmar la localización del cáncer. Además, puede mostrar los órganos adyacentes al páncreas, así como los ganglios linfáticos y los órganos distantes donde pudiese haber propagación de cáncer. Esta prueba puede ayudar a determinar si la cirugía es una buena opción de tratamiento.

Las tomografías por computadora pueden también ser usadas para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia un área donde se sospecha propagación. Para este procedimiento, conocido como biopsia de aguja guiada por tomografía, el paciente permanece en la mesa de tomografías mientras el radiólogo avanza la aguja de la biopsia hacia el lugar de la masa. La exploración por CT continúa hasta que los médicos están seguros de que la aguja se encuentra dentro de la masa. Entonces, una muestra de biopsia se extirpa y examina mediante un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Los exámenes de imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes muy potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas radiales es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen detallada de las partes del cuerpo. Esto no sólo produce secciones transversales del cuerpo como un examen CT, sino que también produce secciones que son paralelas a la longitud de su cuerpo. Al igual que la CT, se inyectará un material de contraste, pero esto se usa con menos frecuencia.

La mayoría de los médicos prefieren la tomografía computarizada para observar el páncreas, aunque un MRI pudiera algunas veces proveer más información. Las imágenes por resonancia magnética son también muy útiles para examinar el cerebro y la médula espinal.

Las imágenes por resonancia magnética son un poco más incómodas que la tomografía computarizada y toman más tiempo, a veces hasta una hora más. Usted debe permanecer acostado dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede que resulte molesto para las personas que temen a los lugares cerrados. Los equipos más recientes son más "abiertos" y pueden aliviar esta ansiedad en caso de ser necesario. La máquina emite un fuerte sonido que puede resultar incómodo. En algunos centros se proporcionan audífonos para escuchar música y bloquear estos ruidos.

Centellografía de receptores de somatostatina

La centellografía de receptores de somatostatina, también conocida como OctreoScan, puede ser muy útil en el diagnóstico de tumores neuroendocrinos pancreáticos. Utiliza una sustancia parecida a una hormona llamada octreótida que ha estado adherida a un material radioactivo llamado indio 111. La octreótida se adhiere a proteínas en las células del tumor. Una pequeña cantidad de esta sustancia se inyecta en una vena. La sustancia viaja por la sangre y es atraída por tumores neuroendocrinos. Aproximadamente cuatro horas después de la inyección, se puede usar una cámara especial para mostrar donde se ha acumulado la radioactividad en el cuerpo. Luego de varios días también se pueden hacer estudios adicionales.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) involucra la inyección al torrente sanguíneo de una forma de azúcar (glucosa) que contiene un átomo radioactivo. Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben más azúcar radioactivo que las células normales. Entonces, una cámara especial puede crear una imagen de las áreas de radioactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee información valiosa. Este estudio es útil para ver si el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos. Además, la tomografía por emisión de positrones también es útil cuando su médico piensa que el cáncer se ha propagado, pero no sabe dónde.

Los estudios PET/CT combinan una tomografía computarizada y una tomografía por emisión de positrones para localizar mejor el tumor. Esta prueba puede ser especialmente útil para encontrar el cáncer que se ha propagado más allá del páncreas y que no pudiese extirparse mediante cirugía. Además, puede ser una prueba útil para determinar la etapa del cáncer. Esta prueba puede incluso localizar cánceres en etapas tempranas.

Ecografía (ultrasonido)

En la ecografía se usan ondas sonoras para producir imágenes de los órganos internos, como el páncreas. Para una ecografía del área abdominal, se coloca en la piel una sonda en forma de vara llamada un transductor. El transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los órganos internos. Una computadora procesa el patrón de ecos para crear una imagen en la pantalla.

Los ecos que la mayoría de los tumores del páncreas producen difieren de los que produce el tejido normal del páncreas. Los distintos patrones de eco pueden ayudar a distinguir algunos tipos de tumores pancreáticos entre sí.

Si los signos y síntomas indican que es probable que haya cáncer de páncreas, la tomografía computarizada generalmente sirve mejor que la ecografía para dar un diagnóstico preciso. Pero puede que se realice una ecografía en caso de que no pueda determinarse si otras ciertas enfermedades sean la causa de los signos y síntomas del paciente.

La ecografía endoscópica es más precisa que la ecografía abdominal, y es probablemente la mejor manera de diagnosticar el cáncer pancreático. Esta prueba se realiza con una sonda de ultrasonido que se adjunta a un endoscopio (un tubo de fibra óptica, delgado, flexible y con una fuente de luz que los doctores utilizan para observar el interior del tracto intestinal). Los pacientes son sedados al comienzo, es decir, se les da medicina para adormecerlos. Luego se desliza la sonda por la boca o la nariz a través del esófago (tubo que conecta la boca con el estómago) y del estómago, y hasta la parte inicial del intestino delgado. La sonda entonces puede ser dirigida hacia el páncreas, el cual está próximo al intestino delgado. La sonda está ubicada en la punta del endoscopio, por lo que se puede acercar al área del tumor para capturar imágenes. Ésta es una buena manera de observar el páncreas. Resulta mejor que la CT para localizar tumores pequeños. Si se observa un tumor, se le puede hacer una biopsia durante este procedimiento.

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP)

Para este procedimiento, un endoscopio (un tubo flexible, delgado e iluminado) se introduce en la garganta del paciente y se pasa hacia abajo por el esófago y estómago hasta llegar a la primera parte del intestino delgado. El médico puede observar a través del endoscopio para encontrar la ampolla de Vater (el área donde el conducto colédoco se conecta con el intestino delgado). El médico guía un catéter (un tubo muy pequeño) desde el extremo del endoscopio hasta el conducto colédoco. Entonces, una pequeña cantidad de tinte (material de contraste) es inyectada a través del tubo hacia el conducto colédoco y se toman las radiografías. Este tinte ayuda a delinear el conducto biliar y el conducto pancreático. Las radiografías pueden mostrar un estrechamiento u obstrucción de estos conductos que podrían deberse al cáncer de páncreas. El médico que hace este examen también puede colocar un cepillo pequeño mediante el tubo para extraer células y hacer una biopsia (para observar con un microscopio y determinar si son cancerosas). Por lo general, este procedimiento se hace mientras el paciente está sedado (se le da medicina para que esté soñoliento).

La ERCP también puede utilizarse para colocar una endoprótesis ("stent", un tubo pequeño) en el conducto biliar para mantenerlo abierto en caso de que un tumor cercano esté ejerciendo presión sobre éste. Esto se describe con más detalle en la sección sobre cirugía paliativa (consulte la sección "¿Cómo se trata el cáncer de páncreas?").

Angiografía

Esta es una técnica de radiografía que se usa para examinar los vasos sanguíneos. Se inyecta una pequeña cantidad de un material de contraste en una arteria para delinear los vasos sanguíneos. Después de esto, se toman radiografías.

La angiografía puede mostrar si la sangre que fluye en un área en particular está bloqueada o comprimida debido a un tumor y puede mostrar cualquier vaso sanguíneo anormal (alimentando el cáncer) en esa área. Esta prueba puede ser útil para determinar si el cáncer de páncreas ha crecido más allá de las paredes de ciertos vasos sanguíneos. Se usa principalmente para ayudar a los cirujanos a decidir si se puede extirpar completamente sin causar daño a los vasos sanguíneos vitales y también les ayuda a planificar la operación.

Además, la angiografía se puede utilizar para detectar tumores neuroendocrinos pancreáticos que son tan pequeños que no se pueden observar en otros estudios por imágenes. Estos tumores causan que el cuerpo forme más vasos sanguíneos para “alimentar” al tumor. Estos vasos sanguíneos adicionales se pueden observar en la angiografía.

Este procedimiento pudiera ser incómodo porque el radiólogo que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter en la arteria que llega al páncreas. Por lo general el catéter se inserta en una arteria en la ingle y se guía hasta llegar al páncreas. Se suele administrar un anestésico local para adormecer el área antes de realizar la inserción. Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.

Análisis de sangre

Puede que se utilicen varios tipos de pruebas sanguíneas para ayudar a diagnosticar el cáncer de páncreas o, de haberse detectado, para determinar las opciones de tratamiento.

Las pruebas sanguíneas que analizan los niveles de distintos tipos de bilirrubina (un químico producido por el hígado) son útiles para determinar si la ictericia del paciente se debe a una enfermedad del hígado o a una obstrucción del flujo biliar (ya sea por un cálculo biliar, un tumor o alguna otra enfermedad).

Puede que los niveles sanguíneos elevados de los marcadores tumorales CA 19-9 y antígeno carcinoembrionario (CEA) indiquen un diagnóstico de cáncer de páncreas exocrino, aunque estas pruebas no siempre son precisas (consulte la sección "¿Puede detectarse temprano el cáncer de páncreas?").

Otras pruebas sanguíneas pueden ayudar a evaluar el estado general de salud del paciente (como la función de su hígado, riñón y médula ósea). Estas pruebas también pueden ser útiles para determinar si podrían tolerar una intervención quirúrgica mayor.

Tumores neuroendocrinos pancreáticos

Los análisis de sangre para conocer los niveles de ciertas hormonas pancreáticas pueden ayudar a diagnosticar los tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs). En el caso de insulinomas, los niveles de insulina, glucosa y péptido C se miden mientras el paciente está en ayuna (sin comer o beber). (El péptido C es un subproducto de la producción de insulina). Se extrae sangre cada de seis a ocho horas hasta que el paciente comienza a presentar síntomas. El diagnóstico de un insulinoma se hace cuando existe un bajo nivel de glucosa en la sangre con altos niveles de insulina y péptido C. Otras hormonas pancreáticas, tal como gastrina, glucagón, somatostatina, polipéptido pancreático y VIP, se pueden medir con muestras de sangre que se pueden usar para diagnosticar tumores neuroendocrinos pancreáticos. Puede ser muy útil medir el nivel de una sustancia llamada cromogranina A (CgA). Este nivel aumenta en la mayoría de los casos de tumores neuroendocrinos pancreáticos, incluso en los tumores no funcionales.

Por otro lado, los niveles de gastrina aumentan en pacientes que están tomando el tipo de medicinas antiúlceras conocidas como inhibidores de la bomba de protones. Ejemplos de estos medicamentos incluyen: omeprazol (Prilosec®), esomeprazol (Nexium®), lansoprazol (Prevacid®) y otros. Estas medicinas se utilizan comúnmente para tratar a las personas con dolor y acidez estomacal. Un paciente tiene que dejar de recibir inhibidores de la bomba de protones por lo menos una semana antes de obtener un nivel de gastrina de manera que el medicamento no aumente falsamente el nivel de gastrina. Los niveles de gastrina son más útiles cuando se combinan con una prueba que mida la cantidad de ácido en el estómago. Esto se debe a que los bajos niveles de ácido pueden derivar en altos niveles de gastrina. Cuando un gastrinoma está presente, se observan altos niveles de gastrina junto con altos niveles de ácido.

Biopsia

Los antecedentes del paciente, el examen física y los resultados de los estudios por imágenes pueden sugerir de forma contundente la presencia de cáncer de páncreas, pero la única forma de estar seguro es extirpando una pequeña muestra del tumor y observarla mediante un microscopio. Este procedimiento se conoce como biopsia.

Existen varios tipos de biopsias. El procedimiento que se usa más a menudo para diagnosticar cáncer de páncreas se denomina biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés). En este estudio, un médico introduce una aguja fina a través de la piel hasta llegar al páncreas. El doctor usa imágenes de tomografías computarizadas o de ecografía endoscópica para ver la posición de la aguja y asegurarse que esté en el tumor.

Los médicos también pueden hacer una biopsia del tumor mediante una ecografía endoscópica para colocar la aguja directamente al tumor a través de la pared del duodeno. En cualquier caso, las muestras pequeñas de tejido pueden extraerse mediante la aguja. Las principales ventajas de este estudio son que no es necesario administrarle al paciente anestesia general (el paciente no está "dormido") durante la prueba y que los efectos secundarios significativos son poco comunes.

Antes, las biopsias quirúrgicas solían realizarse más comúnmente. Este tipo de biopsia requiere de una laparotomía (una larga incisión a través de la piel hacia la pared del abdomen para examinar los órganos internos). Es posible tomar muestras de las áreas cuya apariencia o tacto luzcan o se sientan anormales al extirpar una pequeña porción de tejido con un bisturí o mediante una aguja. El cirujano puede usar una aguja fina (como en una biopsia por aspiración con aguja fina). Más frecuentemente, los cirujanos usan una aguja más grande para extraer un núcleo cilíndrico de tejido de aproximadamente media pulgada de largo y menos de un octavo de pulgada de diámetro (conocida como biopsia por punción con aguja gruesa). La desventaja principal de este tipo de biopsia es que se debe usar anestesia general y el paciente debe permanecer en el hospital durante cierto tiempo para su recuperación.

Actualmente, la laparotomía es pocas veces recomendada. Los médicos prefieren usar la laparoscopia como un método de observación y quizás tomar una muestra del páncreas con la biopsia. Por lo general se suele sedar a los pacientes durante este procedimiento. El cirujano hace varias incisiones pequeñas en el abdomen e inserta instrumentos compactos como telescopios en la cavidad abdominal. Uno de estos usualmente se conecta a un monitor de video. El cirujano puede observar el abdomen, ver qué tan grande es el tumor y si se ha propagado, así como extraer muestras de tejido si lo requiere.

La mayoría de los médicos que tratan el cáncer de páncreas tratan de evitar la cirugía, a menos que los estudios por imágenes sugieran que una operación podría extirpar todo el cáncer visible. Incluso tras los estudios por imágenes y la laparoscopia, habrá casos en que el cirujano empezará una operación con la intención de extirpar el tumor pero durante la cirugía, se encontrará con que se ha propagado mucho más allá del páncreas como para poder extirparse completamente. En estos casos, se toma una muestra del cáncer sólo para confirmar el diagnóstico y se desiste de realizar el resto de la operación que se había planeado.

¿Cómo se clasifica por etapas el cáncer de páncreas?

La etapa de un cáncer pancreático (extensión de la enfermedad al momento del diagnóstico) es el factor más importante para considerar las opciones de tratamiento y predecir el pronóstico del paciente. Las pruebas que se describieron anteriormente (remítase a la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de páncreas?”) son las que se usan para determinar la etapa del cáncer.

Sistema de clasificación por etapas TNM de la American Joint Committee on Cancer (AJCC)

Un sistema de clasificación es una manera convencional con la cual el equipo que atiende su cáncer describe la extensión de la enfermedad. Un sistema que se utiliza para describir las etapas del cáncer de páncreas es el sistema TNM del American Joint Committee on Cancer (AJCC). El sistema TNM de clasificación por etapas contiene tres piezas clave de información:

  • La T describe el tamaño de el/los tumor(es) primario(s) medido en centímetros (cm) y si éste se ha propagado dentro del páncreas o a órganos cercanos.
  • La N describe la propagación a los ganglios linfáticos cercanos (nódulos regionales).
  • La M indica si el cáncer ha hecho metástasis (se ha propagado) a otros órganos del cuerpo (los sitios de propagación más comunes del cáncer pancreático son el hígado, los pulmones y el peritoneo, es decir, el espacio alrededor de los órganos digestivos).

Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores:

  • Los números del 0 al 4 indican gravedad en orden ascendente.
  • La letra X significa que “no puede ser evaluado” debido a que la información no está disponible.
  • Las letras “is” significan “carcinoma in situ”, lo que indica que el tumor está limitado dentro de las capas superiores de las células de la mucosa y todavía no ha invadido las capas más profundas de tejido.

Categorías T

  • TX: no se puede evaluar el tumor principal.
  • T0: no hay evidencia de un tumor primario.
  • Tis: carcinoma in situ (muy pocos tumores se detectan en esta etapa).
  • T1: el cáncer no se ha propagado más allá del páncreas y mide menos de 2 cm (aproximadamente ¾ de pulgada) de ancho.
  • T2: el cáncer no se ha propagado más allá del páncreas, pero mide más de 2 cm de ancho.
  • T3: el cáncer se ha propagado del páncreas a los tejidos que le rodean, pero no a vasos sanguíneos o nervios principales.
  • T4: el cáncer se ha extendido más allá del páncreas hacia los grandes vasos sanguíneos o nervios cercanos.

Categorías N

  • NX: no se pueden evaluar los ganglios linfáticos regionales.
  • N0: los ganglios linfáticos regionales (ganglios linfáticos cercanos al páncreas) no están comprometidos.
  • N1: el cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos regionales.

Categorías M

  • MX: no se puede evaluar la propagación a órganos distantes.
  • M0: el cáncer no se ha propagado a los ganglios linfáticos distantes (aparte de los que están cerca del páncreas) ni a órganos distantes como el hígado, los pulmones, el cerebro, etc.
  • M1: hay metástasis a distancia.

Agrupación por etapas del cáncer de páncreas

Después de que se hayan determinado las categorías T, N y M del cáncer, esta información se combina a fin de asignar una etapa que se expresa en números romanos, de I a IV. Al proceso de asignar un número de etapa con base en las etapas TNM se le denomina clasificación según la etapa.

  • Etapa 0 (Tis, N0, M0): el tumor está confinado a las capas superiores de células del conducto pancreático y no ha invadido a tejidos más profundos. No se ha propagado fuera del páncreas. Estos tumores a veces son referidos como carcinoma in situ pancreático o neoplasia intraepitelial pancreática III (PanIn III).
  • Etapa IA (T1, N0, M0): el tumor está confinado en el páncreas y mide menos de 2 cm. No se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes ni a lugares distantes.
  • Etapa IB (T2, N0, M0): el tumor está confinado en el páncreas y mide más de 2 cm. No se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes ni a lugares distantes.
  • Etapa IIA (T3, N0, M0): el tumor está creciendo fuera del páncreas, pero no hacia los vasos sanguíneos grandes. No se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes ni a lugares distantes.
  • Etapa IIB (T1-3, N1, M0): el tumor está confinado en el páncreas o está creciendo fuera del páncreas, pero no hacia los vasos sanguíneos grandes o nervios principales adyacentes. Se ha propagado a los ganglios linfáticos adyacentes, pero no a lugares distantes.
  • Etapa III (T4, Cualquier N, M0): el tumor está creciendo fuera del páncreas hacia los vasos sanguíneos grandes o nervios principales adyacentes. Pudiera o no haberse propagado a los ganglios linfáticos adyacentes. No se ha propagado a lugares distantes.
  • Etapa IV (Cualquier T, Cualquier N, M1): el cáncer se propagó a lugares distantes.

Otros factores

Aunque no son formalmente parte del sistema TNM, otros factores también son importantes en determinar el pronóstico (perspectiva de supervivencia). El grado del cáncer (qué tan anormal lucen las células bajo el microscopio) a veces se clasifica en una escala de G1 a G4, donde G1 indica los cánceres cuyas células lucen con la mayor normalidad, presentando la mejor perspectiva de supervivencia.

Para los pacientes que son sometidos a cirugía, otro factor importante es la extensión de la resección (si todo el tumor se extirpó). A veces esto se clasifica en una escala de R0 (donde todo el tumor visible y microscópico se ha extirpado) a R2 (donde algunos tumores visibles no pudieron ser extirpados).

Términos comúnmente usados para describir el cáncer de páncreas

Desde un punto de vista práctico, la extensión de la propagación del cáncer a menudo no puede ser determinada con precisión a menos que se realice una cirugía. Por esta razón, los médicos a menudo usan un sistema de clasificación más sencillo, el cual divide los cánceres en grupos en función de poder o no extirparlos quirúrgicamente. Estos grupos son llamados cáncer resecable, cáncer localmente avanzado (no resecable) y cáncer metastásico. Estos términos se pueden usar para describir tanto a los cánceres pancreáticos exocrinos como a los endocrinos.

Resecable

Si el cáncer está sólo en el páncreas (o se ha propagado justo más allá de éste), y el cirujano puede extirpar por completo el tumor, se le llama resecable.

Avanzado localmente (no resecable)

Si el cáncer no se ha propagado aún a órganos distantes, pero no se puede extirpar completamente con cirugía, se le llama avanzado localmente. A menudo, el cáncer no se puede remover debido a que existe demasiado de éste en los vasos sanguíneos adyacentes. Debido a que el cáncer no se puede extirpar por completo mediante cirugía, también se le llama no resecable. Para estos tumores, la cirugía se haría sólo para aliviar los síntomas o problemas, tales como una obstrucción del conducto biliar o del tracto intestinal.

Metastásico

Cuando el cáncer se propaga a los órganos distantes, se denomina metastásico. Aun así puede que se haga la cirugía, pero la meta sería aliviar los síntomas, no curar el cáncer.

Supervivencia del cáncer de páncreas según la etapa

La tasa de supervivencia a cinco años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos cinco años después de su diagnóstico de cáncer. Por supuesto, algunas personas viven mucho más de cinco años. Las tasas de supervivencia a cinco años se usan como una manera convencional al discutir el pronóstico. Las tasas de supervivencia relativa comparan la supervivencia de personas que tienen cáncer con la de personas sin cáncer. Debido a que algunas personas morirán de otras causas distintas al cáncer, ésta es una manera de sólo conocer las muertes debido a cáncer en cuestión. La tasa de supervivencia relativa a cinco años es una manera más precisa de describir el pronóstico para los pacientes con un tipo y etapa particular de cáncer. Recuerde que estos números están basados en pacientes que fueron diagnosticados al menos hace cinco años. Los avances en tratamiento desde entonces ha mejorado la supervivencia para las personas diagnosticadas más recientemente.

Supervivencia relativa a cinco años para el cáncer pancreático exocrino

    Etapa IA 37%

    Etapa IB 21%

    Etapa IIA 12%

    Etapa IIB 6%

    Etapa III 2%

    Etapa IV 1%

En general, alrededor de 20% de las personas con cáncer de páncreas viven al menos un año después del diagnóstico, mientras que menos del 4% estarán vivas después de los cinco años.

Los cánceres neuroendocrinos pancreáticos no son clasificados como los cánceres de páncreas exocrinos. En lugar de esto, las estadísticas se desglosan en diferentes etapas: localizada (sólo en el páncreas), regional (propagación a los ganglios linfáticos o tejido cercano) y distante (propagación a lugares distantes, tal como el hígado).

Supervivencia relativa a cinco años para los tumores neuroendocrinos pancreáticos

    Localizada 87%

    Regional 70%

    Distante 24%

La tasa de supervivencia relativa a cinco años tomada en conjunto para todos los pacientes es de 42%.

¿Cómo se trata el cáncer de páncreas?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del Cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.
La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.
Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.

Información general sobre el tratamiento

Los tres tipos principales de tratamiento contra el cáncer de páncreas exocrino son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Dependiendo de la etapa del cáncer, algunos de estos tratamientos podrían combinarse. Los tumores pancreáticos exocrinos también son tratados con estos tres tipos de terapia. Además, los medicamentos (aparte de quimioterapia) pueden ser útiles.

Cirugía

Hay dos tipos generales de cirugía que se usan para tratar el cáncer de páncreas exocrino.

  • La cirugía potencialmente curativa se usa cuando los estudios por imágenes sugieren que es posible extirpar por completo el cáncer.
  • La cirugía paliativa se puede realizar si los estudios por imágenes muestran que el tumor está demasiado extendido como para extirparse completamente. Este procedimiento se hace para aliviar los síntomas o para prevenir ciertas complicaciones asociadas con una obstrucción del conducto biliar o del tracto intestinal.

Varios estudios han demostrado que la extirpación parcial del cáncer no es útil para prolongar la vida del paciente por más tiempo. La cirugía contra el cáncer de páncreas es una de las operaciones más difíciles de realizar para un cirujano. Además, esta cirugía es una de las más difíciles para los pacientes, ya que pudieran surgir muchas complicaciones y la recuperación pudiera tomarle al paciente varias semanas. Los pacientes necesitan evaluar los beneficios potenciales y los riesgos de dicha cirugía con detenimiento.

Cirugía potencialmente curativa

La mayoría de las cirugías curativas están diseñadas para tratar los cánceres localizados en la cabeza del páncreas. Debido a que estos cánceres se encuentran cerca del conducto biliar, algunos de ellos causan ictericia y se detectan lo suficientemente temprano para poder ser extirpados. Las cirugías para otras partes del páncreas se mencionan a continuación, pero éstas solamente se llevan a cabo cuando es posible la extirpación total del cáncer.

Existen tres procedimientos que se usan para extirpar tumores de páncreas:

Pancreaticoduodenectomía (operación de Whipple): este es el tipo de operación más común para extirpar un cáncer de páncreas exocrino. Involucra la extracción de la cabeza, y a veces el cuerpo también, del páncreas. También se extirpa parte del estómago, intestino delgado y ganglios linfáticos cerca del páncreas. Se extirpa la vesícula biliar y parte del conducto colédoco. La vía biliar restante se une al intestino delgado de manera que la bilis pueda continuar fluyendo al intestino delgado desde el hígado.

Ésta es una operación compleja que requiere de mucha habilidad y experiencia. Conlleva un riesgo relativamente elevado de complicaciones que pueden resultar fatales. Cuando la operación se realiza en hospitales pequeños o por médicos con menos experiencia, más del 15% de los pacientes puede morir como consecuencia de complicaciones quirúrgicas. Por otro lado, cuando esta operación se realiza en centros oncológicos por cirujanos con experiencia en el procedimiento, menos del 5% de los pacientes mueren como consecuencia directa de complicaciones de la cirugía. Aun así, incluso en las mejores manos, muchos pacientes presentan complicaciones de la cirugía. Éstas pueden incluir:

  • Fugas de las varias conexiones que la cirugía tiene que hacer.
  • Infecciones.
  • Sangrado.
  • Dificultad para que el estómago se vacíe por sí solo después de comer.

Para que los pacientes tengan los mejores resultados, ellos deben ser tratados por un cirujano que haga muchas de estas operaciones. En general, las personas que se someten a este tipo de cirugía tienen mejores resultados cuando están en un hospital donde se realizan al menos 20 cirugías de páncreas por año.

Al momento del diagnóstico, sólo cerca de 10% de los cánceres de páncreas parecen estar confinados completamente dentro del páncreas. Sólo alrededor de la mitad de estos cánceres resultan ser realmente resecables una vez iniciada la cirugía. Aun así, incluso si se extirpa todo el tumor visible al momento de la cirugía, puede que algunas cuantas células cancerosas se hayan propagado ya a otras partes del cuerpo. Estas células pueden con el pasar del tiempo crecer en tumores nuevos y causar muchos problemas, incluso la muerte. Entre los pacientes que han sido sometidos a cirugía con el fin de intentar la extirpación total del cáncer de páncreas exocrino, la tasa de supervivencia a cinco años es aproximadamente del 20%.

Pancreatectomía distal: en esta operación se extirpa sólo la cola del páncreas o la cola y una porción del cuerpo del páncreas. Generalmente el bazo también se extirpa. Esta operación se usa con más frecuencia cuando hay tumores de células de los islotes en la cola y el cuerpo del páncreas. En raras ocasiones se utiliza para tratar cánceres de páncreas exocrino, ya que por lo general cuando estos tumores se detectan ya se han propagado.

Pancreatectomía total: esta operación alguna vez se utilizó para los tumores en el cuerpo o cabeza del páncreas. La cirugía extirpa todo el páncreas y el bazo. Actualmente se utiliza poco para tratar los cánceres de páncreas exocrino debido a que la extirpación de todo el páncreas no parece ofrecer ventaja alguna. Es posible vivir sin un páncreas, no obstante, cuando el páncreas se extirpa por completo, a esas personas se les deja sin células de los islotes que son las productoras de insulina. Estas personas desarrollan diabetes, lo cual puede ser difícil de controlar debido a que se hacen totalmente dependientes de la insulina.

Cirugía paliativa

Si el cáncer se ha propagado demasiado como para extirparse completamente, cualquier cirugía considerada será con fines paliativos (con el propósito de aliviar o prevenir los síntomas). Debido a que el cáncer de páncreas puede progresar rápidamente, la mayoría de los médicos no aconsejan la cirugía con fines paliativos. Sin embargo, algunas veces se comienza la cirugía con la esperanza de curar al paciente, pero el cirujano descubre que esto no es posible. En este caso, el cirujano pudiera continuar la operación como procedimiento paliativo y aliviar o prevenir síntomas.

El cáncer que crece en la cabeza del páncreas puede bloquear el conducto colédoco cuando éste pasa por esta parte del páncreas. Esta obstrucción puede causar dolor y problemas digestivos debido a que la bilis no llega al intestino. Los químicos de la bilis se acumularán en el cuerpo. Hay dos opciones para desbloquear la vía biliar.

Se puede realizar una cirugía para desviar el flujo de la bilis desde el conducto colédoco directamente al intestino delgado y así circundar al páncreas. Esta operación requiere que se haga un corte en el abdomen y el paciente podría requerir varias semanas para su total recuperación. Una ventaja es que durante esta procedimiento, el cirujano podría cortar los nervios que van al páncreas o inyectarlos con alcohol. Esto puede que reduzca o elimine cualquier dolor que el cáncer pueda estar produciendo. Algunas veces, la conexión del estómago al duodeno (la parte inicial del intestino delgado) es desviada durante este momento también. A menudo, durante una etapa avanzada del cáncer de páncreas, el duodeno es bloqueado por el cáncer, lo cual produce dolores y vómitos que hacen necesaria una cirugía. Circundar el duodeno antes de que esto ocurra puede ayudar a evitar una segunda operación.

Existe otro método para aliviar el conducto biliar bloqueado sin cirugía. En su lugar, se coloca una endoprótesis ("stent", un tubo pequeño) en el conducto para mantenerlo abierto. Esto por lo general se lleva a cabo con un endoscopio (un tubo flexible y largo) mientras el paciente está sedado. El doctor desliza el endoscopio a través de la garganta del paciente hasta llegar al intestino delgado. Luego inserta la endoprótesis hacia el conducto biliar mediante el endoscopio. Esta endoprótesis la cual está hecha de metal comúnmente, ayuda a mantener abierto el conducto biliar y resiste la compresión que ejerce el tumor alrededor. Después de varios meses, la endoprótesis podría congestionarse, pudiendo hacer necesaria su descongestión. También se cuentan ya con endoprótesis de mayor tamaño para mantener abierto el intestino delgado si es que está en peligro de ser bloqueado.

En general, el uso de las endoprótesis colocadas endoscópicamente ha sustituido la cirugía para aliviar la obstrucción del conducto biliar. Las endoprótesis también se pueden colocar antes de la cirugía para aliviar la ictericia antes de extirpar el páncreas.

Cirugía para tratar tumores y cánceres de páncreas endocrinos

Además de los procedimientos descritos anteriormente, se pueden emplear algunos procedimientos menos extensos para extirpar los tumores de páncreas endocrinos. A menudo, se hace la laparoscopia primero para localizar mejor el tumor y ver cuán lejos se ha propagado.

En caso de tumores pequeños, sólo se extirpa el tumor en sí. A esto se le llama enucleación. Esta operación se hace usando un laparoscopio de manera que sólo se necesitan hacer algunas incisiones pequeñas. Puede que esta operación sea todo lo que se necesite para tratar un insulinoma, ya que este tipo de tumor a menudo es benigno.

Los gastrinomas pequeños (tumores de dos pulgadas o menos) también se pueden tratar con enucleación, aunque el duodeno (la primera parte del intestino delgado) también se remueve. Por otro lado, los gastrinomas más grandes requieren una pancreatoduodenectomía o una pancreatectomía distal, dependiendo de la localización del tumor.

En algunos casos también se extirpan los ganglios linfáticos que rodean al páncreas, lo que se conoce como disección de los ganglios linfáticos peripancreáticos. Se extirpan los ganglios linfáticos para que puedan ser examinados y saber si hay signos de propagación del tumor.

Si el tumor de páncreas endocrino se propagó, se puede emplear cirugía para extirpar las metástasis. La cirugía se puede emplear cuando hay propagación al hígado (el lugar más común de propagación) y los pulmones. La extirpación de las metástasis puede mejorar los síntomas y prolongar la vida de los pacientes con tumores de páncreas endocrinos. En pocos casos, se puede hacer un trasplante de hígado para tratar los tumores de páncreas endocrinos que se han propagado al hígado.

Técnicas de ablación

Cuando un tumor de páncreas endocrino se propaga a otros lugares, se pueden extirpar las metástasis mediante cirugía y otras técnicas. Al tratar las metástasis, los síntomas pueden mejor y el paciente puede vivir por más tiempo. Algunas veces estos tratamientos se utilizan para tratar áreas de propagación del cáncer de páncreas exocrino cuando sólo algunas están presentes.

Ablación por radiofrecuencia: la ablación por radiofrecuencia utiliza ondas radiales para calentar y destruir tejidos, como áreas de propagación del cáncer.

Termoterapia por microondas: en este procedimiento se usan microondas para calentar y destruir el tejido anormal.

Criocirugía: se inserta una sonda en el tumor, lo que congela el tejido con nitrógeno líquido o anhídrido carbónico. Se destruye el área que se congela. A esta técnica también se le conoce como crioablación.

Embolización: en un procedimiento de embolización, se usa un catéter para encontrar el vaso sanguíneo que alimenta el tumor. Luego se inyecta una sustancia en el vaso sanguíneo que corta el suministro de sangre al tumor, lo que provoca la muerte al tumor. La sustancia que se inyecta puede ser simple, partículas diminutas (microesferas), aunque las partículas también pueden ser radioactivas (y suministrar radiación). Algunas veces, el catéter también se usa para inyectar medicamentos de quimioterapia. A esto se le llama quimioembolización.

Radioterapia

La radioterapia utiliza rayos X o partículas de alta energía para destruir las células cancerosas.

La radioterapia externa es el tipo de radioterapia que se usa más a menudo para tratar el cáncer de páncreas. Este tratamiento conlleva enfocar la radiación en el cáncer desde una máquina que está fuera del cuerpo. Este tipo de radioterapia es similar a someterse a una radiografía, excepto que cada tratamiento dura más y el paciente generalmente se somete a cinco tratamientos por semana durante un período de semanas o meses.

Los pacientes podrían recibir tratamiento preoperatorio (antes de la cirugía) o postoperatorio (después de la cirugía). Si se hará una cirugía, el tratamiento preoperatorio es a menudo preferido debido a que el tratamiento postoperatorio a menudo debe posponerse por varias semanas durante las cuales el paciente se recupera de la cirugía (administrar un tratamiento inmediatamente tras una cirugía podría interferir con la recuperación de la misma).

La radioterapia combinada con la quimioterapia (quimioradiación), podría usarse en pacientes cuyos tumores están demasiado extendidos como para poder extirparse mediante cirugía.

Los efectos secundarios de la radioterapia podrían incluir cambios leves en la piel similares a quemaduras de sol o bronceado, náuseas, vómitos, diarrea y cansancio. Por lo general, los pacientes tienen pérdida de apetito y tienen dificultades para mantener el peso. A menudo, estos efectos desaparecen tras pocas semanas de completar el tratamiento. La radioterapia puede empeorar los efectos secundarios de la quimioterapia. Asegúrese de hablar con su médico sobre estos efectos secundarios, y sobre las formas de prevenirlos o aliviarlos.

Quimioterapia

La quimioterapia (quimio) utiliza medicamentos contra el cáncer que se inyectan en una vena o que se administran por vía oral. Estos medicamentos entran al torrente sanguíneo y llegan a todas las áreas del cuerpo. Por lo tanto, este tratamiento podría ser útil en casos de cáncer que ha hecho metástasis (se ha propagado) más allá del órgano en el que se originó.

Tratamiento del cáncer de páncreas exocrino

Puede que se use la quimioterapia en cualquier etapa del cáncer pancreático. Resulta muy común usarla en las personas con cáncer avanzado. La quimioterapia se puede usar después de extirpar el cáncer mediante cirugía para tratar de eliminar cualquier célula cancerosa remanente (pero que no se puede ver). Este tipo de tratamiento se llama tratamiento adyuvante, el cual se emplea para ayudar a evitar que el cáncer regrese posteriormente. Para reducir el tamaño del tumor con anticipación, se puede administrar quimioterapia y radioterapia en las personas que se espera sean sometidas a cirugía. Cuando se administra tratamiento antes de la cirugía, a esto se le llama tratamiento neoadyuvante.

La gemcitabina (Gemzar®) es el medicamento de quimioterapia más comúnmente utilizado para tratar el cáncer de páncreas. Otro medicamento con frecuencia utilizado es el fluorouracilo (5-FU).

Algunas veces, se pueden usar otros medicamentos con la gemcitabina o 5-FU, tal como cisplatino, irinotecán (Camptosar®, CPT-11), paclitaxel (Taxol®), docetaxel (Taxotere®), capecitabina (Xeloda®), u oxaliplatino (Eloxitan®).

Los medicamentos de quimioterapia destruyen las células cancerosas, pero también dañan a algunas células normales. Esto puede resultar en efectos secundarios, los cuales dependerán del tipo de medicamentos que se usen, la cantidad que se administre y la duración del tratamiento. Los efectos secundarios comunes a corto plazo podrían incluir náuseas y vómitos, falta de apetito, pérdida del cabello y llagas en la boca. Debido a que la quimioterapia puede dañar la médula ósea, donde se producen nuevas células sanguíneas, los recuentos de células sanguíneas pueden bajar. Esto puede resultar en:

  • Aumento en la probabilidad de infecciones (debido a la reducción en los recuentos de glóbulos blancos).
  • Sangrado o hematomas (moretones) después de pequeñas cortaduras o lesiones menores (debido a la reducción en los recuentos de plaquetas).
  • Cansancio y dificultad para respirar (debido a la reducción en los recuentos de glóbulos rojos).

Muchos de los medicamentos de quimioterapia usados para el cáncer de páncreas pueden causar diarrea. Otros efectos secundarios pueden ocurrir dependiendo de qué medicamentos de quimioterapia son usados. Por ejemplo, el cisplatino puede causar daño a los riñones (nefropatía). Los médicos tratan de prevenir este problema administrándole al paciente muchos líquidos antes y después de dar el medicamento. Tanto el cisplatino como el oxaliplatino pueden causar daño a los nervios (neuropatía). Esto puede causar síntomas de hormigueo, adormecimiento o incluso dolor en las manos y los pies. Por alrededor de un día después del tratamiento, el oxaliplatino puede causar dolor en los nervios que empeora con la exposición al frío. A menudo, esto causa dolor al tragar, el cual empeora cuando el paciente trata de tragar alimentos o líquidos fríos. Si usted va a recibir quimioterapia, haga preguntas al equipo de profesionales que atienden el cáncer sobre los medicamentos que se usarán y los efectos secundarios que se espera que cause la quimioterapia.

La mayoría de los efectos secundarios desaparecen una vez se detiene el tratamiento. Si surgen efectos secundarios, existen tratamientos que ayudarán a aliviarlos o a eliminarlos. Por ejemplo, se pueden administrar medicamentos para prevenir o reducir las náuseas y los vómitos.

Terapia dirigida: se están estudiando nuevos medicamentos dirigidos a partes específicas de las células cancerosas. Estos medicamentos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia, y a menudo tienen menos efectos secundarios. (Para más información, remítase a la sección ¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer de páncreas?

Un medicamento llamado erlotinib (Tarceva) ha ayudado a algunos pacientes con cáncer de páncreas avanzado. Este medicamento se administra oralmente. El erlotinib se dirige a una proteína conocida como EGFR sobre la superficie de las células cancerosas, la cual normalmente estimula el crecimiento del cáncer. Se ha visto que al combinarse con gemcitabina, se obtienen ligeramente mejores resultados que al usar gemcitabina por sí sola. Puede que algunas personas se beneficien más que otras con este régimen combinado. Los efectos secundarios comunes del erlotinib incluyen irritaciones en la piel semejantes al acné, diarrea, falta de apetito y cansancio.

Quimioterapia para tumores de páncreas endocrinos

La quimioterapia no es muy útil en el tratamiento de estos tumores. Por lo tanto, la quimioterapia no se usa a menudo para tratar estos tumores. Cuando se emplea quimioterapia, los medicamentos preferidos son la doxorrubicina (Adriamycin® y streptozocin). En lugar del medicamento regular, recientemente se ha estado utilizando una forma especial de doxorrubicina, conocida como doxorrubicina (Doxyl®). En la forma más nueva, el medicamento se disuelve en gotas diminutas de grasa, lo que permite que se administre con menos efectos segundarios graves. Otros medicamentos de quimioterapia han sido útiles en el tratamiento de estos tumores, incluyendo fluorouracilo (5-FU), dacarbazina y temozolomida. Algunos estudios recientes han encontrado que la combinación de temozolomida con talidomida o con capecitabina (Xeloda®) puede ser útil.

Terapia dirigida: el medicamento sunitinib (Sutent) bloquea una señal que le indica a las células cancerosas que crezcan y se dividan. Cuando se utiliza para tratar los pacientes con tumores de páncreas endocrinos que se propagaron fuera del páncreas, este medicamento ha ocasionado que el tamaño de los tumores de algunos pacientes se reduzca. Además, ha ayudado a que los tumores de muchos pacientes dejen de crecer.

Otros medicamentos para tratar los tumores de páncreas endocrinos

La octreótida es un agente químicamente relacionado con la somatostanina, una hormona natural. Resulta muy útil para algunos pacientes con tumores de páncreas endocrinos, ya que puede evitar que el tumor libere su hormona en el torrente sanguíneo. Esto reduce los síntomas y ayuda a los pacientes a sentirse mejor. Se espera que este medicamento ayude a cualquier paciente con un tumor que se pueda ver en una centellografía de receptores de somatostatina (remítase a la sección “Estudios por imágenes”). La octreótida puede ayudar a reducir la diarrea en pacientes con VIPomas, glucagonomas y somatostatinomas. También puede ayudar con el sarpullido de los glucagonomas. Este medicamento incluso puede provocar que los tumores dejen de crecer. Los principales efectos secundarios son dolor en el lugar de la inyección, y rara vez retorcijones, náusea, vómito, dolor de cabeza, mareos y cansancio. La octreótida causa espesamiento de la bilis en la vesícula biliar, lo que puede derivar en cálculos biliares. También puede causar resistencia a la insulina que puede convertir a la diabetes preexistente en una más difícil de controlar.

Este medicamento está disponible como una inyección de acción prolongada que se administra una vez al mes, lo que pueda ayudar más a los pacientes que la versión de acción rápida. Un medicamento similar, lanreotida, también está disponible. También se administra mediante una inyección mensual. Actualmente se realizan estudios de un nuevo medicamento llamado pasireotida.

La diazoxida es un medicamento que puede bloquear la segregación de insulina del páncreas. Se puede usar para prevenir bajos niveles de azúcar en la sangre (hipoglicemia) en pacientes con insulinomas. A menudo, este medicamento se usa para normalizar los niveles de glucosa en la sangre antes de la cirugía con el fin de hacer que la operación sea más segura para el paciente.

Los inhibidores de la bomba de protones bloquea la segregación de ácido del estómago. Los medicamentos a menudo necesitan ser tomados en dosis más altas de lo usual, pero son muy útiles en la prevención de úlceras en pacientes con gastrinomas. Ejemplos de estos medicamentos incluyen: omeprazol (Prilosec®), esomeprazol (Nexium), lansoprazol (Prevacid) y otros.

Estudios clínicos

A partir del momento en que se le informa sobre su diagnóstico de cáncer, puede que necesite tomar muchas decisiones. Una de las decisiones más importantes es seleccionar cuál tratamiento es el más adecuado para tratar su caso. Puede que se entere sobre estudios clínicos que se estén llevando a cabo para su tipo de cáncer, O tal vez alguien de su equipo de atención médica le mencionó alguno.

Los estudios clínicos son investigaciones cuidadosamente controladas que se realizan con pacientes que participan voluntariamente. Los estudios clínicos se llevan a cabo para hacer un seguimiento de nuevos tratamientos o procedimientos promisorios.

Si quisiera formar parte de un estudio clínico, deberá comenzar con preguntar a su médico si su clínica u hospital lleva a cabo estudios clínicos. Para una lista de estudios clínicos que cumplan con sus necesidades médicas, usted puede llamar a nuestro servicio de estudios clínicos para ayudarle a encontrar un estudio adecuado para usted. Usted puede acceder a este servicio llamando al 1-800-227-2345 o consultando el sitio en Internet http://clinicaltrials.cancer.org. También puede obtener una lista de los estudios clínicos actuales llamando a la línea telefónica sin costo del Servicio de Información sobre Cáncer de Instituto Nacional del Cáncer al 1-800-422-6237 o visitando el sitio Web sobre estudios clínicos del NCI, www.cancer.gov/clinicaltrials.

Existen requisitos que debe cumplir para formar parte de cualquier estudio clínico. Si califica para un estudio clínico, es su decisión inscribirse o no al mismo.

Los estudios clínicos son una forma de tener acceso a la atención más novedosa contra el cáncer. Sólo a través de estos estudios los médicos aprenden sobre mejores métodos para tratar la enfermedad, aunque no todos serán adecuados para toda la gente.

Puede obtener mucha más información sobre este tema en nuestro documento Estudios Clínicos: lo que usted necesita saber, el cual puede acceder en nuestro sitio Web o solicitarlo a través de nuestra línea sin costo llamando al 1-800-227-2345.

Terapias complementarias y alternativas

Al tener cáncer, es probable que usted se entere de maneras que su médico no ha mencionado para tratar su tipo de cáncer o aliviar los síntomas. Todos, desde familiares y amigos, hasta foros de usuarios en Internet, ofrecen ideas que podrían serle útiles. Estos tratamientos pueden incluir vitaminas, hierbas, dietas especiales u otros métodos, como acupuntura o masaje, entre otros.

¿Qué son exactamente las terapias complementarias y alternativas?

No todos utilizan estos términos de la misma manera que a su vez se usan para referirse a muchos métodos diferentes, lo cual puede resultar confuso. Aquí, utilizamos el término complementario para referirnos a los tratamientos que se utilizan junto con la atención médica. El término alternativo lo utilizamos para referirnos al tratamiento que se usa en lugar del tratamiento indicado por el médico.

Métodos complementarios: la mayoría de los métodos de tratamiento complementarios no se ofrecen como curas para el cáncer. Estos tratamientos se usan principalmente para ayudarle a sentirse mejor. Algunos métodos que se usan de manera conjunta con el tratamiento convencional son la meditación para reducir el estrés, la acupuntura para aliviar el dolor o el té de menta para aliviar las náuseas. Se sabe que algunos de estos métodos complementarios son útiles, mientras que otros no han sido probados. Se ha demostrado que algunos de estos métodos no son útiles, y algunos cuántos incluso han demostrado ser perjudiciales.

Tratamientos alternativos: puede que éstos sean ofrecidos como curas para el cáncer. La seguridad y la eficacia no han sido probadas para estos tratamientos en estudios clínicos. Algunos de estos métodos puede que representen un peligro o que produzcan efectos secundarios que atenten contra la vida. Pero el mayor peligro en la mayoría de los casos, es que usted pierda la oportunidad de beneficiarse de un tratamiento convencional. Las demoras o interrupciones en sus tratamientos médicos puede que permitan más tiempo para que el cáncer se desarrolle y sea menos propenso a responder al tratamiento estándar.

Cómo obtener más información

Es fácil darse cuenta por qué puede que las personas con cáncer quieran considerar los métodos alternativos. Uno siempre desea hacer todo lo posible para combatir el cáncer, y la idea de un tratamiento sin efectos secundarios resulta atractiva. Algunas veces los tratamientos médicos, como la quimioterapia, pueden ser difíciles de tolerar o puede que ya no funcionen. Sin embargo, la verdad es que la mayoría de estos métodos alternativos no han sido investigados, ni han probado ser eficaces en el tratamiento contra el cáncer.

Usted puede tomar los siguientes tres pasos importantes a medida que considera sus opciones:

  • Esté atento de las señales de advertencia que sugieran que pueda tratarse de algún fraude. ¿Promete el método ser una cura para todos o la mayoría de los tipos de cáncer? ¿Se le ha dicho que no se someta a los tratamientos médicos convencionales? ¿Hay algún "secreto" del tratamiento que hace que requiera acudir con ciertos proveedores o viajar a otro país?
  • Hable con su médico o enfermera sobre cualquier método que esté considerando usar.
  • Póngase en contacto con nosotros llamando al 1-800-227-2345 para informarse más sobre los métodos complementarios y alternativos en general, así como para saber más sobre los métodos específicos que esté considerando.

La decisión es suya

Las decisiones sobre cómo tratar o manejar su cáncer siempre son suyas. Si desea emplear un tratamiento no convencional, infórmese todo lo que pueda sobre dicho método y hable al respecto con su médico. Al contar con información adecuada y con el apoyo del equipo de profesionales que atiende su salud, puede que logre emplear con seguridad los métodos que puedan beneficiarle mientras evita aquellos que podrían ser perjudiciales.

Tratamiento del cáncer de páncreas por etapa

Es difícil poder determinar la etapa del cáncer pancreático de manera precisa mediante los estudios por imágenes. Los doctores deben decidir antes de la cirugía si hay una buena probabilidad de que el cáncer pueda extirparse por completo. Por lo general, los cirujanos consideran que un cáncer de páncreas exocrino es resecable (que se puede extirpar por completo mediante cirugía) si es clasificado como T1, T2 o T3. Esto significa que no se ha propagado distantemente más allá del páncreas, especialmente hacia vasos sanguíneos adyacentes (T4). No hay ninguna manera de evaluar con precisión la propagación del tumor a los ganglios linfáticos antes de la cirugía.

Cáncer de páncreas exocrino

Resecable: si los estudios por imágenes muestran una probabilidad razonable de poder extirpar el cáncer por completo, se deberá proceder con cirugía en caso de ser posible, por conformar la única oportunidad de cura para esta enfermedad. En función de dónde se haya originado el cáncer, generalmente se lleva a cabo una pancreaticoduodenectomía (procedimiento de Whipple) o una pacreatectomía distal.

En la mayoría de los casos, pero no en todos, también se administra quimioterapia, ya sea por sí sola o combinada con radiación (quimioradiación). Este tratamiento se puede administrar antes o después de la cirugía. Algunos centros de tratamiento prefieren administrarlo antes de la cirugía, ya que la recuperación después de la cirugía a menudo es prolongada lo cual puede demorar o incluso impedir administrar dicho tratamiento. Pero aún no se ha determinado si este enfoque es mejor que administrar este tratamiento después de la cirugía. A muchos cirujanos les inquieta la terapia preoperatoria. Consideran que los pacientes podrían debilitarse, haciéndose incapaces de soportar la cirugía.

Un estudio reciente demostró que administrar gemcitabina tras la cirugía puede demorar el tiempo promedio antes de que el cáncer regrese por alrededor de seis meses. Además, parece ayudar a los pacientes a vivir por más tiempo. En el pasado, el 5-FU se usaba comúnmente después de la cirugía, pero hoy día la gemcitabina se usa con más frecuencia. Actualmente se realiza un estudio que compara el 5-FU y la gemcitabina como terapia adyuvante para determinar cuál de los dos es más eficaz. Pero aún no se ha determinado si agregar radiación a la quimioterapia resultaría en mayor beneficio.

Avanzado localmente: los cánceres de páncreas avanzados localmente son aquéllos que han crecido demasiado para poder extirparse por completo mediante cirugía, pero que aún no han alcanzado partes distantes del cuerpo. Varios estudios han demostrado que los intentos por extirpar parcialmente este tipo de cáncer no ayudan a que los pacientes vivan más tiempo. Por lo tanto, la cirugía tiene un rol limitado en estos casos. Principalmente se emplea para aliviar la obstrucción del conducto biliar o para circundar un intestino obstruido a causa del cáncer que ejerce presión sobre otros órganos.

Las opciones convencionales de tratamiento para los cánceres avanzados localmente son la quimioterapia con gemcitabina ya sea sola o junto con radioterapia. Un estudio demostró que combinar la radiación con gemcitabina ayudó a pacientes con cánceres avanzados localmente a vivir por más tiempo en comparación con la gemcitabina sola. En otro estudio a los pacientes con enfermedad avanzada localmente se les administró quimioterapia y radiación juntas y después se volvieron a evaluar los pacientes para determinar si el cáncer se ha reducido lo suficiente como para extirparse completamente mediante cirugía. Algunos pacientes entonces pudieron someterse a cirugía.

Metastásico (propagación amplia): debido a que estos cánceres se han propagado a través del sistema linfático o del torrente sanguíneo, estos no pueden extirparse con cirugía. Este tipo de cáncer también ya se ha propagado demasiado lejos como para tratarse con radioterapia por sí sola. Incluso cuando los estudios por imágenes muestran que la propagación ha ocurrido a sólo un área del cuerpo, debe asumirse que un pequeño grupo de células cancerosas (demasiado pequeño como para poder apreciarse con los estudios por imágenes) ya se ha propagado a otros órganos del cuerpo.

La quimioterapia con gemcitabina es el tratamiento convencional para el cáncer de páncreas avanzado, ya que puede reducir el tamaño del cáncer y ayuda a los pacientes a vivir por más tiempo. Las personas que reciben quimioterapia también parecen presentar menos síntomas relacionados con el cáncer. Agregar otros medicamentos a la gemcitabina puede mejorar la probabilidad de que los tumores se reduzcan y puede ayudar a las personas a vivir por más tiempo. Hasta el momento, sólo erlotinib y capecitabina han mostrado ayudar a algunos pacientes a vivir por más tiempo cuando se administran junto con gemcitabina. En general, el beneficio de administrar erlotinib junto con gemcitibina no era mucho (los pacientes vivían aproximadamente dos semanas más). El erlotinib no parece ayudar a todos los pacientes. Por lo tanto, los expertos están tratando de encontrar una manera de determinar quién debe recibir el medicamento y quién debe tratar algo diferente. La capecitabina también pareció ayudar a algunos pacientes que la recibieron con gemcitabina. La mayoría de los médicos administran quimioterapia con gemcitabina para el cáncer de páncreas, y consideran agregar otro medicamento de acuerdo con cada caso.

Debido a que los tratamientos actualmente disponibles son no eficaces para la mayoría de los pacientes, tal vez la gente quiera considerar formar parte en un estudio clínico que involucre combinaciones de quimioterapias (con o sin radioterapia) y nuevas terapias dirigidas.

Los médicos no concuerdan en cuanto a cuál es la mejor terapia que se le debe administrar a alguien cuando la gemcitabina deja de surtir efecto. Se pueden administrar diferentes medicamentos de quimioterapia si un paciente quiere más tratamiento y está lo suficientemente fuerte. A algunos pacientes se les administra uno de los agentes dirigidos. En este momento, es posible que la participación en un estudio clínico sea la mejor opción.

Cáncer recurrente: al cáncer se le llama recurrente cuando reaparece después del tratamiento. La recurrencia puede ser local (en o cerca del mismo lugar donde comenzó) o distante (propagación a órganos tal como el hígado, los pulmones o los huesos). Cuando el cáncer de páncreas exocrino recurre es esencialmente tratado de la misma manera que el cáncer metastásico, y es probable que incluya quimioterapia si el paciente puede tolerarlo.

Cáncer de la ampolla de Vater

La ampolla de Vater es el área donde el conducto pancreático y el conducto colédoco drenan sus secreciones en el duodeno (la primera parte del intestino delgado). El cáncer en este sitio puede originarse del conducto pancreático, duodeno o conducto colédoco. La pancreaticoduodenectomía (procedimiento de Whipple) a menudo tiene éxito como tratamiento contra este cáncer con un índice de supervivencia a cinco años del 30 a 50 por ciento. El carcinoma ampular más avanzado se trata igual que el cáncer de páncreas. En muchos pacientes, el cáncer de la ampolla de Vater no puede distinguirse del cáncer de páncreas sino hasta después de realizar la cirugía. La quimioradiación postoperatoria a menudo se recomienda en pacientes que han tenido una resección exitosa de su carcinoma ampular.

Tumores de páncreas endocrinos

Si el tumor es resecable, se extirpará mediante cirugía. El procedimiento que se utiliza depende del tipo de tumor, su tamaño y su localización en el páncreas. La cirugía puede oscilar entre tan poco como una enucleación hasta tanto como una pancreatoduodeneoctomía. A menudo se extirpan los ganglios linfáticos para saber si hay propagación del cáncer. Se puede hacer una laparoscopia antes de la disección para localizar e identificar mejor la etapa del tumor. Antes de cualquier cirugía, se administran medicamentos para controlar los síntomas causados por el tumor. Para los gastrinomas, se usan medicamentos para bloquear el ácido estomacal (como inhibidores de la bomba de protones). A menudo, las personas con insulinomas son tratadas con diazoxida para evitar que el nivel de azúcar en la sangre baje demasiado. Si el tumor era visible en la centellografía de receptores de somatostatina, se puede usar octreotida para controlar cualquier síntoma. Después de la cirugía, se vigila muy de cerca al paciente para determinar si hay signos de que el cáncer haya regresado o se haya propagado.

Si el cáncer se propagó, se pueden utilizar medicamentos para controlar los síntomas. Se puede emplear cirugía o técnicas de ablación para tratar las metástasis en el hígado. Si el cáncer se ha propagado ampliamente, el tratamiento con quimioterapia es una opción.

Información adicional sobre tratamiento

Para más detalles sobre las opciones de tratamiento, incluyendo algunas que no pudieran estar disponibles en este documento, la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI) son buenas fuentes de información.

La NCCN, compuesta por expertos de muchos centros de cáncer principales en el país, redactó las guías de tratamiento del cáncer para los doctores con el fin de ser usadas para tratar a los pacientes. Estas guías están disponibles en la página Web de la NCCN (www.nccn.org).

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) provee guías de tratamiento a través de su centro de información (1-800-4-CANCER) y su página Web (www.cancer.gov). Además, ofrece guías detalladas para su uso por los profesionales en la atención contra el cáncer, las cuales también están disponibles en www.cancer.gov.

¿Qué debe preguntarle a su médico sobre el cáncer de páncreas?

Es importante sostener diálogos sinceros y abiertos con el equipo de profesionales que atiende su cáncer. Ellos desean responder a todas sus preguntas, sin importar lo poco importantes que le parezcan a usted. Por ejemplo, considere las siguientes:

  • ¿Qué tipo de cáncer de páncreas tengo?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer más allá de la localización primaria?
  • ¿En qué etapa (estadio) se encuentra mi cáncer? ¿Es resecable?
  • ¿Cuáles son mis opciones de tratamiento?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda usted y por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos o efectos secundarios de los tratamientos que usted sugiere?
  • ¿Cómo afectaría el tratamiento mis actividades cotidianas?
  • ¿Qué tan propenso es el tratamiento que sea útil en mi caso?
  • ¿Cuánta experiencia tiene con este tratamiento en particular?
  • ¿Qué tanta experiencia en el hospital se tiene en tratar a pacientes con este cáncer?
  • ¿Sería recomendable que me enviaran a un centro oncológico para el tratamiento?
  • ¿Debería considerar participar en un estudio clínico?
  • Según lo que sabe acerca del cáncer que tengo, ¿cuánto tiempo cree que voy a vivir?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?

Además de estos ejemplos de preguntas, asegúrese de escribir las que usted desee hacer. Por ejemplo, puede que quiera preguntar sobre obtener una segunda opinión médica.

¿Qué sucede después del tratamiento del cáncer de páncreas?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados. Incluso sin recurrencias, las personas que han tenido cáncer aprenden a vivir con la incertidumbre.

Para la mayoría de las personas con cáncer de páncreas exocrino, la enfermedad nunca desaparece completamente. Usted puede optar por suspender el tratamiento, pero rara vez se cura el cáncer.

Cuidados posteriores

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o rayos X. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause algún malestar para que le puedan ayudar a tratarlo.

Consultas con un nuevo doctor

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Esto puede deberse a que su doctor que le atendió por primera vez se retiró o se cambió a otro lugar, o usted pudo haber cambiado de residencia o de doctor por alguna razón. Es importante que usted le proporcione a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de conservar lo siguiente:

  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si se le hospitaliza, una copia del resumen del alta hospitalaria que todos los médicos preparan cuando envían a los pacientes del hospital al hogar.
  • Debido a que algunos medicamentos pueden causar efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los tomó.
  • Copias de los resultados de los estudios por imágenes (a menudo se pueden incluir en un DVD).
  • Copias de los resultados de sus pruebas de laboratorio.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar desgaste emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su estado general de salud a largo plazo. Algunas personas incluso comienzan este proceso durante el tratamiento del cáncer.

Opte por una vida más saludable

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted consumía demasiadas bebidas con alcohol, comía más de lo que necesitaba, fumaba o no hacía ejercicio a menudo. Emocionalmente, quizás usted no expresaba sus sentimientos, o quizás dejaba que las situaciones estresantes le afectaran por mucho tiempo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable o culparse a sí mismo. El día de hoy puede comenzar a hacer cambios que puedan tener buenos efectos durante el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable. Qué mejor momento que ahora para aprovechar la motivación que tiene como resultado de haber pasado por una experiencia que le ha cambiado la vida como es el tener cáncer.

Usted puede comenzar a trabajar los aspectos que más le preocupan. Obtenga ayuda en aquéllos que le resulten más difíciles. Por ejemplo, si está considerando dejar de fumar y necesita ayuda, llame a nuestra línea para dejar de fumar al 1-800-227-2345.

Dieta y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Por ejemplo, el tratamiento a menudo puede cambiar su sentido del gusto. La náusea puede ser un problema. Es posible que usted pierda su apetito por un tiempo y también pierda peso sin desearlo. Por otro lado, algunas personas aumentan de peso incluso cuando no comen más, lo que también puede ser frustrante.

Si usted está perdiendo peso o tiene problemas con el sabor de los alimentos que su sentido del gusto percibe durante el tratamiento, haga lo mejor que pueda en relación con su alimentación y recuerde que estos problemas usualmente se van solucionando con el transcurso del tiempo. Usted puede pedirle al equipo de atención del cáncer que le refiera a un especialista en nutrición que le puede sugerir ideas sobre cómo combatir algunos de los efectos secundarios de su tratamiento. Además, usted puede encontrar útil comer porciones pequeñas cada dos a tres horas hasta que se sienta mejor y pueda regresar a un plan más normal.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos sanos de la alimentación. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de frutas y verduras cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs), mortadela (bologna) y tocino. Si puede, trate de evitar estos alimentos por completo. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma habitual. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energía.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común entre las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede provocar que no sientan deseos de mantenerse físicamente activas.

Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio. Los estudios han mostrado que los pacientes que siguen un programa de ejercicio adaptado a sus necesidades personales se sienten mejor física y emocionalmente, y pueden lidiar mejor con la situación.

Si usted padece de una enfermedad y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge al sentir tanto cansancio.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Una persona de edad avanzada que nunca se ha ejercitado no podrá hacer la misma cantidad de ejercicio que una de 20 años que juega tenis tres veces a la semana. Si hace varios años que no se ejercita, pero puede mantenerse activo, usted puede considerar caminar distancias cortas.

Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, puede procurar que alguien le acompañe a hacer los ejercicios para que mutuamente se motiven al no hacerlos solos. Cuando los familiares o los amigos se integran en un nuevo programa de ejercicio, usted obtiene el refuerzo de apoyo adicional que necesita para mantenerse activo cuando el entusiasmo simplemente no exista.

Sin embargo, si usted siente demasiado cansancio, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando sienta agotamiento. Resulta realmente difícil para algunas personas permitirse hacer esto cuando estaban acostumbradas a trabajar todo el día o a asumir las responsabilidades del hogar Para más información sobre el cansancio, consulte nuestras publicaciones Fatigue in People With Cancer and Anemia in People With Cancer.

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre sí mismo.

Además, sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos cánceres. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda en sus guías sobre la actividad física para la prevención del cáncer que los adultos participen en por lo menos una actividad física por 30 minutos o más durante cinco o más días a la semana. A los niños y a los adolescentes se les exhorta participar en actividades energéticas durante 60 minutos al menos cinco días de la semana.

Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que las emociones le sean abrumadoras. Esto ocurre a muchas personas. Es posible que usted haya pasado por mucho durante el tratamiento a tal punto que sólo se pueda enfocar en finalizar con todo su tratamiento.

Ahora usted se encuentra pensando sobre la posibilidad de su propia muerte, o sobre el efecto de su cáncer en su familia y amigos, al igual que en su empleo. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acuda menos al médico, consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas fuentes: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

Casi todas las personas que han pasado por la experiencia del cáncer pueden beneficiarse de algún tipo de apoyo. Lo que es mejor para usted depende de su situación y personalidad. Algunas personas se sienten seguras en grupos de apoyo con personas similares que están experimentando situaciones semejantes, o en grupos de educación. Otras personas pudieran preferir hablar en un entorno informal, tal como en una iglesia, mientras que otras pueden sentirse más cómodos hablando directamente con un amigo de confianza o un consejero. Cualquiera que sea su fuente de fortaleza o consuelo, asegúrese de que tiene un lugar a dónde acudir con sus inquietudes.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir mucha soledad. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle. Si no está seguro quién puede ayudar, llame a su Sociedad Americana del Cáncer al 1-800-227-2345 y le pondremos en contacto con un grupo o recurso de apoyo apropiado.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer, Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.

¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia.

Si usted desea continuar el tratamiento para combatir su cáncer tanto como pueda, necesitará continuar considerando las probabilidades de que más tratamiento brinde algún beneficio. En muchos casos, su doctor puede calcular la tasa de respuesta para el tratamiento que usted considere. Algunas personas están tentadas a recibir más quimioterapia o radiación, por ejemplo, incluso cuando sus doctores indican que las probabilidades de beneficio son menores al 1%. En esta situación, usted necesita analizar y entender sus razones para optar por este plan.

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que tenga la mayor comodidad posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor. Este tipo de tratamiento se llama tratamiento “paliativo”.

Atención paliativa y de apoyo

Ayudar a las personas a permanecer cómodas y a mantener una buena calidad de vida por el tiempo que sea posible son algunas de las principales metas al tratar el cáncer de páncreas. Esto se lleva a cabo mediante la atención paliativa.

Nutrición

Además de la obstrucción del conducto biliar, las personas con cáncer de páncreas pudieran carecer de apetito, perder peso y debilitarse. Puede que estos síntomas sean a causa del tratamiento o del cáncer en sí. En lo posible, se recomienda a las personas que intenten consumir alimentos que constituyan grandes fuentes de energía, así como complementos. Muchos pacientes necesitan tomar enzimas pancreáticas en forma de pastilla para ayudarles a digerir los alimentos con el fin de que sean absorbidos. El nutricionista del equipo de atención puede ofrecer asesoría al respecto. En algunos casos, los médicos pueden colocar temporalmente una sonda de alimentación en el estómago para mejorar la nutrición y los niveles de energía de la persona. Por lo general, esto es temporal.

Dolor

El dolor en la región del abdomen o la espalda puede convertirse en un principal problema para las personas con cáncer de páncreas. No obstante, existe tratamiento para aliviar el dolor. Si usted está sintiendo cualquier dolor, por favor, asegúrese de hablar con su médico o enfermera inmediatamente. El dolor es más fácil de aliviar si el tratamiento se inicia cuando comienza a tenerlo. Usted y su médico o enfermera pueden hablar sobre la mejor manera de tratar su dolor. Un especialista contra el dolor también puede ayudar en la preparación de un plan de tratamiento.

Existen formas comprobadas de aliviar el dolor debido al cáncer de páncreas mediante una combinación de medicamentos o, en algunos casos, endoscopia o cirugía. Por ejemplo, cortar algunos de los nervios que comunican las sensaciones de dolor o inyectar alcohol en estos nervios puede brindar alivio. A menudo, si el cáncer se extirpa, esos nervios se cortan o son tratados durante la misma operación. A la mayoría de los pacientes, el tratamiento con morfina u otros medicamentos similares (agentes opioides) les reduce considerablemente el dolor. Los medicamentos contra el dolor son más eficaces cuando se administran periódicamente siguiendo cierto horario. Estos medicamentos no funcionan tan bien si son administrados sólo cuando el dolor se intensifica. Se han formulado varias formas de acción prolongada de morfina y otros agentes opioides que únicamente requieren administrarse una o dos veces al día. La quimioterapia y/o radioterapia para el páncreas puede a veces aliviar el dolor al encoger el tamaño del tumor canceroso.

Para más información sobre el dolor y cómo aliviarlo, consulte el documento Control del dolor: una guía para las personas con cáncer y sus familias.

¿Qué hay de nuevo en las investigaciones y el tratamiento del cáncer de páncreas?

En muchos centros médicos alrededor del mundo actualmente se están realizando investigaciones sobre las causas, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de páncreas.

La genética y la detección temprana

Los científicos cada vez aprenden más sobre los cambios en el ADN que ocasionan que las células del páncreas se tornen cancerígenas. Los cambios hereditarios en los genes, como en el BRCA2, p16 y los genes responsables del cáncer colorrectal hereditario no poliposo (HNPCC) pueden aumentar el riesgo de que una persona padezca cáncer de páncreas. Los investigadores están ahora viendo formas de cómo estos genes pueden ser alterados en los casos en los que el cáncer pancreático no parezca ser hereditario.

Los investigadores también están haciendo estudios sobre pruebas de detección de otros cambios genéticos (no hereditarios) del cáncer pancreático y condiciones precancerosas. Uno de los cambios más comunes del ADN en estos padecimientos afecta al oncogén K-ras y altera la regulación del crecimiento de las células. A menudo, las pruebas de diagnóstico nuevas pueden reconocer este cambio en muestras de jugo pancreático tomadas al realizar la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica.

Por ahora, la ecografía endoscópica, la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica y las pruebas para detectar cambios en el K-ras son una opción para las personas que tienen antecedentes familiares pronunciados de cáncer de páncreas. Pero no se recomienda realizar estas pruebas en personas cuyo riesgo sea promedio y que carezcan de síntomas.

Tratamiento

El principal enfoque de mucha de la investigación que se lleva a cabo es sobre la búsqueda de mejores tratamientos del cáncer pancreático. Los principales objetivos consisten de mejorar la cirugía y la radioterapia, así como determinar la mejor combinación de tratamientos para personas con ciertas etapas del cáncer.

Quimioterapia

Se están realizando muchos estudios clínicos para probar nuevas combinaciones de medicamentos de quimioterapia para el cáncer de páncreas exocrino. En algunos estudios se está probando si los medicamentos convencionales utilizados contra el cáncer de páncreas, como la gemcitabina y el fluorouracilo (5-FU),se pueden mejorar combinándolos entre sí o con otros medicamentos de quimioterapia, como el cisplatino, oxaliplatino, docetaxel, irinotecano y pemetrexed. En otros estudios se están probando mejores vías para combinar la quimioterapia con la radioterapia o las más recientes terapias dirigidas.

Terapias dirigidas

A medida que los investigadores descubren más sobre lo que diferencia a las células del cáncer pancreático de las células normales, comienzan a desarrollar nuevos medicamentos que pueden aprovechar estas diferencias para atacar sólo a las células deseadas. Estas "terapias dirigidas" pueden ofrecer otra opción para tratar el cáncer de páncreas. Puede que demuestren ser útiles si se usan en conjunto con regímenes de tratamiento actuales, y no como sustituto de éstos. En general, parece ser que provocan menos efectos secundarios que los medicamentos tradicionales de quimioterapia. La búsqueda de nuevas terapias dirigidas para atacar los cánceres es un área activa de investigación.

Inhibidores de factor de crecimiento: muchos tipos de células cancerosas, incluyendo las del cáncer pancreático, contienen ciertas moléculas sobre su superficie que estimulan su crecimiento. A estas moléculas se les llama receptores del factor de crecimiento. Un ejemplo es el receptor de factor de crecimiento epidérmico (EGFR). Varios medicamentos dirigidos al EGFR están bajo estudio. Uno de ellos, conocido como erlotinib (Tarceva), ya ha sido aprobado para su uso junto con la gemcitabina.

Factores contra la angiogénesis: todos los cánceres dependen de nuevos vasos sanguíneos para obtener los nutrientes para su crecimiento. Para bloquear el crecimiento de estos vasos y con esto matar al tumor por falta de nutrición, los científicos han elaborado medicamentos contra la angiogénesis. Estos medicamentos se están probando en estudios clínicos y pueden usarse en pacientes con cáncer de páncreas.

Otras terapias dirigidas: muchos medicamentos que se enfocan en otros aspectos de las células cancerosas están siendo estudiados para su uso contra el cáncer de páncreas. Por ejemplo, se están probando medicamentos que se dirigen contra la acción de la enzima farnesil transferasas, la cual se piensa que estimula el crecimiento de muchos cánceres. Otros medicamentos, como el sunitinib, están dirigidos a distintas áreas.

Inmunoterapia

La inmunoterapia pretende estimular el sistema inmunitario de una persona, o proporcionarle componentes de un sistema inmunitario preparados para atacar a las células cancerosas. Algunos estudios de estos tratamientos han mostrado resultados promisorios.

También se están estudiando varias vacunas contra el cáncer pancreático, la cuales están enfocadas a estimular el sistema inmunitario de la persona para combatir a las células cancerosas. Se administra al paciente una vacuna que hace que el sistema inmunitario reconozca algunas de las sustancias anormales en las células del cáncer de páncreas y que las mate. Esto podría hacer que los tumores encojan o que prevenga su regreso tras la cirugía u algún otro tratamiento.

Otra forma de inmunoterapia involucra la inyección a los pacientes con anticuerpos monoclonales sintéticos. Estas proteínas del sistema inmunitario están hechas para asentarse sobre moléculas específicas, como el antígeno carcinoembrionario (CEA), el cual a veces se detecta sobre la superficie de células de cáncer de páncreas. Las toxinas o los átomos radioactivos pueden adherirse a estos anticuerpos lo cual los conduce directamente a las células del tumor. Se espera que esto afecte las células del cáncer sin afectar en gran medida las células normales. Para el cáncer de páncreas, estos tratamientos están en la actualidad sólo disponibles en estudios clínicos.

Heparinas de bajo peso molecular

Un estudio poco abarcador encontró que si se administraba heparina de bajo peso molecular (low molecular weight heparin, LMWH) con quimioterapia a pacientes con cáncer de páncreas avanzado, la quimioterapia parecía surtir mejor efecto. La LMWH se usa normalmente como un anticoagulante para tratar y prevenir los coágulos sanguíneos. Sin embargo, no se había usado para coágulos sanguíneos en estos pacientes. Los pacientes que recibieron este medicamento con quimioterapia fueron más propensos a ver reducido el tamaño de sus cánceres. Además, los pacientes que recibieron LMWH vivieron más tiempo que los pacientes que recibieron quimioterapia sin el medicamento. Actualmente se lleva a cabo un estudio más abarcador para tratar de confirmar este hallazgo.

Individualización de la terapia

Algunos medicamentos parecen surtir mejor efecto si se pueden encontrar ciertos tipos de mutaciones en los tumores de los pacientes. Por ejemplo, el erlotinib puede ser más eficaz en los pacientes si sus tumores tienen un cambio particular en el gen EGFR. Este concepto es un área de investigación intensa. También pueden existir algunas alteraciones genéticas que afectan cuán bien la gemcitabina funcionará en un paciente en particular. Identificar marcadores que puedan predecir cuán bien un medicamento funcionará antes de ser administrado es una importante área de investigación en muchos tipos de cáncer.

Nuevos tratamientos para los cánceres de páncreas endocrinos

Muchos tumores neuroendocrinos pancreáticos tienen receptores de somatastatina en sus células. Estos tumores se pueden tratar con octreotida y otros medicamentos similares. Se ha creado un nuevo medicamento en el cual la octreotida ha sido marcada con radiación. En un estudio preliminar, este medicamento redujo el tamaño de algunos tumores y evitó que otros crecieran. Además, ayudó a pacientes a vivir por más tiempo.

El everolimus (RAD001) es un tipo de medicamento de terapia dirigida que se llama inhibidor mTOR. Este medicamento, cuando se administra con octreotida, ha provocado la reducción del tamaño del tumor en el cáncer neuroendocrino pancreático bien diferenciado. Actualmente, este tratamiento sólo está disponible como parte de un estudio clínico.

Recursos adicionales

Más información de su Sociedad Americana del Cáncer

La información a continuación puede también serle de utilidad. Estos materiales pueden consultarse en nuestro sitio Web, o solicitarse llamando a nuestra línea gratuita al 1-800-227-2345.

Después del diagnóstico: una guía para los pacientes y sus familiares

El cuidado del paciente en el hogar: una guía para los pacientes y sus familiares

Control del dolor: una guía para pacientes y familiares.

Quimioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

Radioterapia: una guía para los pacientes y sus familiares

Los siguientes libros también están disponibles de la Sociedad Americana del Cáncer. Llámenos al 1-800-227-2345 para peguntar sobre los precios o para hacer un pedido.

American Cancer Society's Guide to Pain Control

Cancer in the Family: Helping Children Cope With a Parent’s Illness

Caregiving: A Step-By-Step Resource for Caring for the Person With Cancer at Home

Organizaciones nacionales y sitios Web*

Además de la Sociedad Americana del Cáncer, otras fuentes de información y de apoyo para pacientes incluyen:

Instituto Nacional del Cáncer
Teléfono sin cargo: 1-800-422-6237

TTY: 1-800-332-8615
Sitio Web: www.cancer.gov

Pancreatic Cancer Action Network
Teléfono sin cargo: 1-877-272-6226
Dirección en Internet: www.pancan.org

Confrontando el cáncer de páncreas
Pancreatica
Dirección en Internet: www.pancreatica.org

*La inclusión en esta lista no implica respaldo por parte de la Sociedad Americana del Cáncer.

Independientemente de quién sea, podemos ayudarle. Llámenos a cualquier hora del día o de la noche, para obtener información y apoyo. Llámenos al 1-800-227-2345, o visítenos en Internet en www.cancer.org.

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Fecha de última actualización: 11/18/2009
Fecha de último cambio o revisión: 07/06/2010