Cáncer de páncreas

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el cáncer de páncreas?

Cuando una persona presenta signos y síntomas que podrían ser causados por cáncer de páncreas, se realizarán ciertos exámenes y pruebas para encontrar la causa. Si se descubre cáncer, entonces se realizarán pruebas adicionales para ayudar a determinar la extensión (etapa o estadio) del cáncer.

Antecedentes médicos y examen físico

Su médico le hará preguntas sobre sus antecedentes médicos para determinar si tiene algún factor de riesgo de cáncer de páncreas y para obtener información sobre cualquier síntoma que presente, tal como dolor, alteraciones con el apetito, pérdida de peso y cansancio.

La exploración física a fondo se centrará principalmente en el abdomen (vientre) para determinar si tiene masas o acumulación de líquido. Los cánceres que obstruyen el conducto biliar pueden provocar que la vesícula se agrande, lo cual a veces se puede palpar en un examen físico. El cáncer de páncreas puede propagarse al hígado, ocasionando su agrandamiento. Se le revisará su piel y la parte blanca de los ojos para ver si tiene ictericia (color amarillento).

El cáncer también puede propagarse a los ganglios linfáticos sobre la clavícula y a otras localizaciones. Estas áreas serán observadas con cuidado para determinar si hay abultamientos o hinchazón que podrían significar propagación de un cáncer.

Si los resultados del examen son anormales, su médico probablemente ordenará pruebas para ayudar a encontrar el problema. También es posible que le pidan que consulte con un gastroenterólogo (un médico que trata enfermedades del sistema digestivo) para realizar más pruebas y tratamiento.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por varias razones tanto antes como después del diagnóstico de cáncer de páncreas. Estas razones incluyen:

  • Para encontrar áreas sospechosas que podrían ser cancerosas.
  • Saber si el cáncer se ha propagado, y de ser así, cuán lejos.
  • Ayudar a determinar si el tratamiento es eficaz.
  • Identificar signos del cáncer que regresa después del tratamiento.

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (CT scan) usa rayos X para producir imágenes transversales detalladas de su cuerpo. La CT se usa a menudo para diagnosticar el cáncer de páncreas porque puede mostrar el páncreas con bastante claridad. Además, este estudio puede ayudar a mostrar si el cáncer se ha propagado a los órganos adyacentes al páncreas, así como a ganglios linfáticos y a órganos distantes. Una CT puede ayudar a determinar si la cirugía puede ser una buena opción de tratamiento.

El tomógrafo que se utiliza para este estudio consiste en un anillo grande similar a una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se desliza hacia adentro y afuera de la abertura central. Usted tendrá que acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted puede sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías. En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira a su alrededor. Luego, una computadora combina estas imágenes en una imagen de una sección de su cuerpo.

Antes de realizar el estudio, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre 1 y 2 pintas (entre medio y un litro) de un líquido llamado contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino, a fin de que determinadas áreas no puedan confundirse con tumores. Es posible que también le coloquen una línea IV a través de la cual se inyecta una clase diferente de tinte de contraste (agentes de contraste por vía intravenosa). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras, como los vasos sanguíneos en su cuerpo.

La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Algunas personas son alérgicas al colorante y desarrollan urticaria, o pocas veces, presentan reacciones más graves, como problemas para respirar y presión sanguínea baja. Asegúrese de decir al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

Si su médico sospecha que usted podría tener cáncer de páncreas, puede que se le haga un conjunto de CT de su abdomen antes de recibir el contraste IV. Entonces se pueden realizar otros conjuntos de imágenes en los próximos minutos a medida que el contraste pasa a través del páncreas y otras partes del cuerpo. Estos conjuntos de imágenes se conocen como una CT multifase o una CT de protocolo pancreático.

Biopsia con aguja guiada por CT: la CT también se puede utilizar para guiar la aguja de la biopsia hacia un área donde se sospecha que hay un tumor pancreático. Pero si se necesita una biopsia con aguja, la mayoría de los doctores prefieren usar una ecografía endoscópica (descrita más adelante) para guiar la aguja hacia el tumor.

Para este procedimiento, usted permanece en la camilla de la CT, mientras un médico mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia el tumor. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Entonces, se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja para observarla con un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen detallada de las partes del cuerpo. Al igual que la CT, se inyectará un material de contraste, pero esto se usa con menos frecuencia.

La mayoría de los médicos prefieren examinar el páncreas con una tomografía computarizada, pero también se puede hacer una MRI.

Además, se pueden usar tipos especiales de MRI en personas que podrían tener cáncer de páncreas.

  • La colangiopancreatografía MR (MRCP), la cual se puede usar para observar los conductos biliares y pancreáticos, se describe más adelante en la sección sobre colangiopancreatografía.
  • La angiografía por MR (MRA), la cual se usa para observar los vasos sanguíneos, se menciona más adelante en la sección sobre angiografía.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías (a veces hasta una hora más) y son un poco más incómodas. Puede que durante la realización del estudio, permanezca acostado dentro de un tubo estrecho lo cual puede resultar incómodo y confinante para algunas personas. Otra opción la constituyen las nuevas máquinas de MRI que son más abiertas. La máquina de MRI produce un zumbido fuerte y chasquidos que pueden resultar incómodos. En algunos lugares se proveen audífonos o tapones para los oídos con el fin de ayudar a bloquear este ruido.

Ecografía

En los estudios de ecografía se usan ondas sonoras para producir imágenes de los órganos, como el páncreas.

Ecografía abdominal: para este estudio, se mueve sobre la piel del abdomen una sonda en forma de vara llamada un transductor. El transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los órganos. Una computadora procesa el patrón de ecos para crear una imagen en la pantalla. Los ecos que la mayoría de los tumores del páncreas producen difieren de los que produce el tejido normal del páncreas. Los distintos patrones de eco pueden ayudar a los médicos a distinguir algunos tipos de tumores pancreáticos entre sí.

Si no está claro qué podría estar causando los síntomas abdominales en una personas, una ecografía podría ser el primer estudio a realizase debido a que es fácil de llevar a cabo y no expone a la persona a radiación. No obstante, si los signos y los síntomas indican que es más probable que sean causados por cáncer de páncreas, la tomografía computarizada generalmente es más útil que la ecografía para observar el páncreas.

Además, la ecografía se usa comúnmente para examinar el hígado, y se puede usar si una persona presenta síntomas (como ictericia) que apuntan a un problema con el hígado.

Ecografía endoscópica: este estudio es más preciso que la ecografía abdominal y puede ser muy útil en el diagnóstico de cáncer pancreático. Este estudio se realiza con una pequeña sonda de ultrasonido en el extremo de un endoscopio (un tubo delgado, flexible que los doctores utilizan para observar el interior del tracto digestivo).

Para este estudio, primero se le administra una medicina para adormecerle. Luego se desliza la sonda por su boca o la nariz a través del esófago y del estómago, y hasta la parte inicial del intestino delgado. Entonces, la sonda se dirige hacia el páncreas, el cual está próximo al intestino delgado. La sonda ubicada en la punta del endoscopio puede llegar a estar muy cerca del páncreas, por lo que es una buena manera de observar el páncreas. Resulta mejor que la CT para localizar tumores pequeños. Si se observa un tumor, se puede pasar una pequeña aguja hueca a través del endoscopio para obtener muestras de biopsia del tumor durante este procedimiento.

Colangiopancreatografía

Una colangiopancreatografía es un estudio por imágenes para observar los conductos pancreáticos y biliares para determinar si están estrechos, bloqueados o dilatados. Estos estudios pueden ayudar a mostrar si una persona podría tener un tumor pancreático que esté bloqueando un conducto. También se puede usar para ayudar a planear la cirugía. Este estudio se puede hacer de diferentes maneras, cada una de las cuales tiene ventajas y desventajas.

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP): para este procedimiento, un endoscopio (un tubo flexible y delgado con una cámara de vídeo en el extremo) se introduce en la garganta y se pasa hacia abajo por el esófago y el estómago hasta llegar a la parte inicial del intestino delgado. Por lo general, este procedimiento se hace mientras se le da medicina para que esté adormecido.

El médico puede observar a través del endoscopio para encontrar la ampolla de Vater (lugar donde el conducto colédoco desemboca en el intestino delgado). El médico guía un catéter (un tubo muy pequeño) a través del extremo del endoscopio y hasta el conducto colédoco. Entonces, se inyecta una pequeña cantidad de tinte (material de contraste) en el conducto colédoco y se toman las radiografías. Este tinte delinea los conductos biliares y pancreáticos. Las radiografías pueden mostrar un estrechamiento u obstrucción de estos conductos que podrían deberse al cáncer de páncreas. El médico que hace este examen también puede colocar un cepillo pequeño a través del tubo para extraer células y hacer una biopsia (para observar con un microscopio y determinar si son cancerosas).

La ERCP también puede utilizarse para colocar una endoprótesis (“stent”, un tubo pequeño) en el conducto biliar o pancreático para mantenerlo abierto en caso de que un tumor cercano esté ejerciendo presión sobre éste. Esto se describe con más detalles en la sección sobre cirugía paliativa en la sección “Cirugía para el cáncer de páncreas”.

Colangiopancreatografía por resonancia magnética (MRCP): ésta es una manera no invasiva de observar el páncreas y las vías biliares utilizando el mismo tipo de máquina usada para los MRI convencionales. No requiere de una infusión de un agente de contraste y no es invasiva, contrario a la ERCP. Debido a que no es invasiva, los médicos a menudo usan la MRCP si el propósito del estudio es sólo observar los conductos biliares y pancreáticos. Sin embargo este estudio no se puede usar para obtener muestras de biopsia de tumores o para colocar endoprótesis en los conductos.

Colangiopancreatografía transhepática percutánea (PTC): en este procedimiento, el médico coloca una aguja fina y hueca a través de la piel del abdomen y hacia un conducto biliar que se encuentra dentro del hígado. Luego se inyecta un tinte de contraste a través de la aguja y se toman radiografías conforme el tinte pasa por los conductos biliares y pancreáticos. Al igual que la ERCP, este método también se puede usar para tomar muestras de líquidos o tejidos o para colocar un “stent” en un conducto con el fin de ayudar a mantenerlo abierto. Debido a que es un procedimiento más invasivo (y puede causar más dolor), por lo general la PTC no se usa a menos que ya se haya tratado la ERCP o que ésta no se pueda realizar por alguna razón.

Centellografía de receptores de somatostatina (SRS)

Este estudio, también conocido como OctreoScan, puede ser muy útil en el diagnóstico de tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs). Utiliza una sustancia parecida a una hormona llamada octreotide que se adhiere a una sustancia radiactiva (indio 111). El octreotide se adhiere a proteínas en las células del tumor de muchos tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs), pero es menos útil en encontrar los insulinomas.

Una pequeña cantidad de esta sustancia se inyecta en una vena. La sustancia viaja por la sangre y se une a los tumores neuroendocrinos pancreáticos. Aproximadamente cuatro horas después de la inyección, se puede usar una cámara especial para mostrar donde se ha acumulado la radioactividad en el cuerpo. Luego de varios días también se pueden hacer estudios adicionales.

Este estudio puede ayudar a diagnosticar estos tumores, pero también puede ayudar a tomar decisiones sobre el tratamiento. Los tumores neuroendocrinos pancreáticos que se muestran en la SRS a menudo dejarán de crecer si son tratados con octreotide.

Tomografía por emisión de positrones

Para la tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) se inyecta una forma de azúcar radiactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. La cantidad de radiactividad que se emplea es muy poca y el cuerpo la eliminará más o menos al día siguiente. Debido a que las células cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente, éstas absorben grandes cantidades de azúcar radiactivo. Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la camilla de la máquina de la PET. Usted permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero puede proveer información útil sobre todo su cuerpo.

En ocasiones, este estudio se realiza para detectar la propagación de los cánceres de páncreas exocrinos, pero debido a que los tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs) crecen lentamente, éstos no se muestran bien en la PET.

Algunas máquinas especiales pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radiactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la CT. Este estudio puede ayudar a determinar la etapa (extensión) del cáncer. Puede ser especialmente útil para encontrar el cáncer exocrino que se ha propagado más allá del páncreas y que no pudiese extirparse mediante cirugía.

Angiografía

La angiografía es un estudio de radiografía que se usa para examinar los vasos sanguíneos. Se inyecta una pequeña cantidad de un material de contraste en una arteria para delinear los vasos sanguíneos, y luego se toman las radiografías.

La angiografía puede mostrar si la sangre que fluye en un área en particular está bloqueada o comprimida debido a un tumor y también puede mostrar cualquier vaso sanguíneo anormal (alimentando el cáncer) en el área. Esta prueba puede ser útil para determinar si el cáncer de páncreas ha crecido más allá de las paredes de ciertos vasos sanguíneos. Se usa principalmente para ayudar a los cirujanos a decidir si el cáncer se puede extirpar completamente sin causar daño a los vasos sanguíneos vitales y también les ayuda a planificar la operación.

Además, la angiografía se puede utilizar para detectar tumores neuroendocrinos pancreáticos que son tan pequeños que no se pueden observar en otros estudios por imágenes. Estos tumores causan que el cuerpo forme más vasos sanguíneos para “alimentar” al tumor. Estos vasos sanguíneos adicionales se pueden observar en la angiografía.

La angiografía por rayos X es un procedimiento que puede ser incómodo porque el médico tiene que insertar un pequeño catéter en la arteria que llega al páncreas. Por lo general el catéter se inserta en una arteria en la ingle y se guía hasta llegar al páncreas. Se suele administrar un anestésico local para adormecer el área antes de insertar el catéter. Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.

Además, la angiografía se puede hacer con un explorador de CT (angiografía por CT) o un explorador MRI (angiografía por MR). Actualmente, estas técnicas se usan con más frecuencia porque pueden proveer información sobre los vasos sanguíneos en o cercanos al páncreas sin la necesidad de un catéter en la arteria. Puede que aún necesite una línea intravenosa para que el tinte de contraste pueda ser inyectado en el torrente sanguíneo durante el estudio por imágenes.

Análisis de sangre

Puede que se utilicen varios tipos de pruebas sanguíneas que puedan ser útiles para diagnosticar el cáncer de páncreas o, de haberse detectado, para determinar las opciones de tratamiento.

Pruebas de sangre para los cánceres de páncreas exocrinos

Pruebas de la función hepática: la ictericia (la piel y los ojos adquieren un color amarillento) es a menudo uno de los primeros signos de cáncer pancreático, pero puede tener muchas otras causas distintas al cáncer. A menudo, los médicos ordenan análisis de sangre para evaluar la función del hígado en personas con ictericia para ayudar a determinar su causa.

Por ejemplo, las pruebas sanguíneas que analizan los niveles de distintos tipos de bilirrubina (un químico producido por el hígado) pueden ayudar a determinar si la ictericia del paciente es causada por una enfermedad en el hígado o por una obstrucción del flujo biliar (ya sea por un cálculo biliar, un tumor o alguna otra enfermedad).

Marcadores tumorales: los marcadores tumorales son sustancias que a veces se pueden encontrar en la sangre de una persona con cáncer. En el cáncer de páncreas existen dos marcadores tumorales que pueden ser útiles:

  • CA 19-9 es una sustancia que a menudo las células del cáncer de páncreas exocrino liberan en la sangre, aunque con frecuencia no puede ser detectada sino hasta que el cáncer ya se encuentra en etapa avanzada.
  • El antígeno carcinoembrionario (CEA) es otro marcador tumoral que puede ser útil en detectar el cáncer pancreático avanzado en algunas personas, aunque no se usa con tanta frecuencia como CA 19-9.

Ninguna de estas pruebas de marcadores tumorales es lo suficientemente precisa para indicar con certeza si alguien tiene o no cáncer pancreático. Los niveles de estos marcadores tumorales no están elevados en todas las personas con cáncer pancreático, y algunas personas que no tienen cáncer de páncreas podrían tener altos niveles de estos marcadores debido a otras razones. Aun así, estas pruebas a veces pueden ser útiles, junto a otras pruebas, en determinar si una persona tiene cáncer.

En las personas que se sabe tienen cáncer de páncreas y que presentan altos niveles de CA19-9 o CEA, estos niveles se pueden supervisar por un tiempo para ayudar a determinar cuán bien está funcionando el tratamiento. Si se extrae el cáncer por completo, estas pruebas también se pueden hacer para detectar el regreso del cáncer.

Otras pruebas sanguíneas: pueden ayudar a evaluar el estado general de salud del paciente (como la función de sus riñones y la médula ósea). Estas pruebas pueden ser útiles para determinar si los pacientes podrían tolerar una intervención quirúrgica mayor.

Pruebas sanguíneas para tumores neuroendocrinos pancreáticos

Los análisis de sangre para conocer los niveles de ciertas hormonas pancreáticas pueden a menudo ayudar a diagnosticar los tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs).

En el caso de insulinomas, los niveles de insulina, glucosa y péptido C se miden mientras el paciente está en ayunas (sin comer o beber). (El péptido C es un subproducto de la producción de insulina). Se extrae sangre cada 6 a 8 horas hasta que el paciente comienza a presentar síntomas de bajos niveles de azúcar en la sangre. El diagnóstico de un insulinoma se hace cuando existe un bajo nivel de glucosa en la sangre con altos niveles de insulina y péptido C.

Otras hormonas pancreáticas, tal como gastrina, glucagón, somatostatina, polipéptido pancreático y VIP (péptido intestinal vasoactivo), se pueden medir en la sangre para ayudar a diagnosticar tumores neuroendocrinos pancreáticos. Puede ser muy útil medir el nivel de una sustancia llamada cromogranina A (CgA). Este nivel aumenta en la mayoría de los casos de tumores neuroendocrinos pancreáticos, incluso en los tumores que no producen exceso de hormonas (tumores no funcionales).

Las personas que padecen acidez estomacal o úlceras y que toman los medicamentos conocidos como inhibidores de la bomba de protones, como el omeprazol (Prilosec®), esomeprazol (Nexium®), lansoprazol (Prevacid®), a menudo tienen que dejar de tomarlos por una semana antes de someterse a estas pruebas. Esto se debe a que estas medicinas pueden aumentar falsamente los niveles de gastrina y CgA.

La medición de los niveles de gastrina es más útil cuando se combinan con una prueba que mida la cantidad de ácido en el estómago. Esto se debe a que los bajos niveles de ácido pueden derivar en altos niveles de gastrina. Cuando un gastrinoma está presente, se observan altos niveles de gastrina junto con altos niveles de ácido.

Tumores carcinoides: En caso de carcinoides, se puede hacer un análisis de sangre para detectar serotonina, la cual producen muchos de estos tumores. El organismo convierte la serotonina en ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA), y lo libera en la orina. Una prueba comúnmente usada para detectar síndrome carcinoide mide los niveles de 5-HIAA en una muestra de orina tomada en 24 horas. Esta prueba puede ayudar a diagnosticar muchos (pero no todos) los tumores carcinoides.

Algunas veces, los tumores no producen mucha serotonina, pero sí producen su precursor, 5-HTP, el cual se puede convertir en serotonina en la orina. En pacientes con estos tumores, el nivel de serotonina en la sangre puede estar normal, aunque los niveles de serotonina y 5-HTP en la orina estén elevados.

El consumo de alimentos que contengan mucha serotonina puede aumentar los niveles de 5-HIAA en la orina. Entre estos alimentos se encuentran, la banana, el plátano macho, el kiwi, ciertas nueces, aguacate, tomates y berenjena. Además, las medicinas, incluyendo jarabe para la tos y acetaminofén (Tylenol) pueden afectar los resultados. Estas sustancias deben evitarse antes de realizar las pruebas de orina y sangre para tumores carcinoides.

Otras pruebas comunes que se realizan para detectar carcinoides incluyen, análisis de sangre para cromogranina A (CgA), enolasa específica de neuronas (NSE), sustancia P y gastrina. Como se indicó anteriormente, los medicamentos conocidos como inhibidores de la bomba de protones que reducen la acidez estomacal, pueden aumentar los niveles de CgA y gastrina incluso en personas que no tienen tumores carcinoides. Si usted toma una de estas medicinas, hable con su médico sobre lo que debe evitar antes de someterse a estas pruebas sanguíneas.

Dependiendo de la ubicación del tumor y de los síntomas del paciente, los médicos también pueden ordenar otros análisis de sangre.

Biopsia

Los antecedentes médicos de una persona, el examen físico y los resultados de los estudios por imágenes pueden sugerir de forma contundente la presencia de cáncer de páncreas, pero usualmente la única forma de estar seguro es extirpando una pequeña muestra del tumor y observarla bajo el microscopio. Este procedimiento se conoce como biopsia. Las biopsias se pueden realizar de diferentes maneras.

Biopsia percutánea (a través de la piel): el médico inserta una aguja fina y hueca a través de la piel del abdomen y hacia el páncreas para extraer un pequeño fragmento del tumor. Esto se conoce como biopsia por aspiración con aguja fina (fine needle aspiration, FNA). El médico guía la aguja usando las imágenes de una ecografía o una CT.

Biopsia endoscópica: los médicos también pueden hacer una biopsia de un tumor durante una endoscopia. El médico pasa un endoscopio (un tubo delgado y flexible que tiene una pequeña cámara de video en el extremo) por la garganta y hacia el intestino delgado cerca del páncreas. En ese momento, el médico puede utilizar una ecografía endoscópica (EUS) para pasar una aguja hasta el tumor o una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP) para extraer células de los conductos biliares o pancreáticos. Estas pruebas se describieron en detalles anteriormente. Para realizar estas pruebas, se le administra un sedante (estará soñoliento), aunque usualmente no es necesario aplicar anestesia general (no estará en sueño profundo). Estos tipos de biopsias, pocas veces causan efectos secundarios significativos.

Biopsia quirúrgica: las biopsias quirúrgicas actualmente se realizan con menos frecuencia que en el pasado. Pueden ser útiles si al cirujano le preocupa que el cáncer se haya propagado fuera del páncreas y quiere examinar (y posiblemente hacer biopsias) otros órganos en el abdomen.

La manera más común de realizar una biopsia quirúrgica es mediante una laparoscopia (a veces llamada cirugía mínimamente invasiva). Usted estará sedado o adormecido durante este procedimiento. El cirujano hace varias incisiones (cortes) pequeñas en el abdomen e inserta instrumentos compactos semejantes a telescopios. Uno de los instrumentos tiene una pequeña cámara de video en el extremo para permitir que el cirujano pueda observar dentro del abdomen. El cirujano puede observar el páncreas y otros órganos para detectar tumores y tomar muestras de biopsia de áreas anormales.

En el pasado, los cirujanos a menudo usaban una laparotomía (se realizaba una larga incisión a través de la piel hacia la pared del abdomen) para examinar los órganos internos y tomar muestras de biopsia. Pero este tipo de cirugía requiere un periodo de recuperación más prolongado y hoy día se realiza pocas veces.

Puede que algunas personas no necesiten una biopsia

En pocas ocasiones, puede que el médico no haga una biopsia en alguien que tenga un tumor en el páncreas si los estudios por imágenes muestran que es muy probable que el tumor sea cáncer y si tal parece que se puede hacer una cirugía para remover todo el cáncer. En cambio, el médico procederá con la cirugía y al mismo tiempo se pueden observar las células del tumor para confirmar el diagnóstico. Si el médico descubre durante la cirugía que el cáncer se propagó demasiado como para removerlo completamente, puede que sólo se extraiga una muestra del cáncer para confirmar el diagnóstico, y el resto de la operación planeada será suspendida.

Si se planeó tratamiento (tal como quimioterapia o radiación) antes de la cirugía, es necesario realizar primero una biopsia para confirmar el diagnóstico.

Lea nuestro documento Testing Biopsy and Cytology Specimens for Cancer para aprender más sobre los diferentes tipos de biopsias, cómo se realizan pruebas a las muestras en el laboratorio para diagnosticar la enfermedad, y lo que indicará los resultados.


Fecha de última actualización: 07/30/2014
Fecha de último cambio o revisión: 07/30/2014