Cáncer de páncreas

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el cáncer de páncreas?

Si el paciente tiene uno o más de los signos o síntomas que se indican a continuación, se pueden realizar ciertos exámenes y pruebas para determinar si se deben a cáncer de páncreas o a otra enfermedad.

Señales y síntomas del cáncer de páncreas exocrino

Ictericia

La ictericia es una pigmentación amarilla de los ojos y la piel causada por la acumulación de bilirrubina en el cuerpo. La bilirrubina es una sustancia de color amarillo oscuro o marrón producida por el hígado. Normalmente, el hígado excreta la bilirrubina en la bilis. La bilis pasa por el conducto colédoco hacia los intestinos y eventualmente abandona el cuerpo a través de las heces fecales. Cuando el conducto colédoco se obstruye, la bilis no puede llegar hasta los intestinos y el nivel de bilirrubina se acumula. La ictericia se presenta en al menos la mitad de las personas con cáncer de páncreas y en todas las personas con cáncer ampular.

Los cánceres que comienzan en la cabeza del páncreas están cerca del conducto colédoco. Estos cánceres pueden comprimir el conducto mientras aún están bastante pequeños. Esto puede causar ictericia, lo que puede permitir que estos tumores sean encontrados en una etapa inicial. Pero los cánceres que se originan ya sea en el cuerpo o la cola del páncreas no ejercen dicha compresión en el conducto hasta que se encuentran propagados en todo el órgano. Para ese momento, el cáncer por lo general también se ha propagado más allá del páncreas.

Cuando el cáncer de páncreas se propaga, comúnmente pasa primero al hígado. Esto puede causar ictericia.

Algunas veces, la primera señal de ictericia es el color oscuro de la orina causado por la bilirrubina. A medida que los niveles de bilirrubina aumentan en la sangre, la orina se torna de un color marrón.

Si el conducto biliar está bloqueado, la bilis (y la bilirrubina) no puede llegar al intestino. Cuando esto ocurre, una persona puede notar que las heces fecales se tornan de un color más claro.

Por otro lado, cuando la bilirrubina se acumula en la piel, ésta se torna amarilla y comienza a picar.

El cáncer no es la causa más común de ictericia. Otras causas, como los cálculos biliares, la hepatitis y otras enfermedades del hígado son causas mucho más comunes.

Dolor del abdomen o de la espalda

El dolor de abdomen o de la espalda es común en el cáncer avanzado de páncreas. Los cánceres que se originan en el cuerpo o la cola del páncreas pueden crecer significativamente y pueden comenzar a comprimir otros órganos alrededor causando dolor. Puede que el cáncer además se propague a los nervios cercanos al páncreas, lo cual a menudo causa dolor de espalda. El dolor podría ser constante o intermitente. Por supuesto, el cáncer de páncreas no es una causa común de dolor en el abdomen o en la espalda. Con más frecuencia, este dolor es causado por una enfermedad no cancerosa o incluso por otro tipo de cáncer.

Pérdida de peso y falta de apetito

En los pacientes que padecen cáncer de páncreas, es muy común adelgazar sin planearlo o inesperadamente. Estas personas también se quejan de disminución o pérdida del apetito, así como de un cansancio profundo.

Problemas digestivos

Si el cáncer bloquea el paso del jugo pancreático al intestino, es posible que una persona no pueda digerir alimentos grasosos. La grasa sin digerir podría causar que las heces sean de color pálido inusual, gruesas, grasosas y que floten en el inodoro. También, el cáncer puede comprimir la parte distal del estómago y causar un bloqueo parcial. Esto puede causar náuseas, vómitos y dolor que tiende a intensificarse después de comer.

Agrandamiento de la vesícula biliar

Si el cáncer obstruye el conducto biliar, la bilis puede acumularse en la vesícula, lo cual a su vez causa que ésta se agrande. Algunas veces, el médico puede palpar esto durante un examen físico. También puede detectarse mediante estudios por imágenes.

Coágulos sanguíneos o anomalías del tejido graso

Algunas veces, la primera señal de presencia de cáncer de páncreas es la formación de un coágulo de sangre en una vena grande, a menudo una vena en una pierna. A esto se le llama trombosis venosa profunda o DVT. Algunas veces, un coágulo se desprende y viaja a los pulmones, lo que ocasiona que sea difícil obtener suficiente aire. A un coágulo sanguíneo en los pulmones se le llama embolia pulmonar o PE. Aun así, tener un coágulo sanguíneo por lo general no significa que usted tiene cáncer. La mayoría de los coágulos sanguíneos son causados por otras cosas.

Otra señal de cáncer pancreático consiste en el desarrollo de textura irregular del tejido graso debajo de la piel. Esto es causado por la secreción de enzimas pancreáticas que digieren la grasa.

Diabetes

Rara vez, el cáncer de páncreas exocrino destruye las células productoras de insulina causando diabetes (alto nivel de azúcar en la sangre). Sin embargo, es más frecuente que se presenten leves problemas con el metabolismo de azúcar que no causan síntomas de diabetes, pero que de todas formas se detectan mediante ciertos análisis de sangre.

Señales y síntomas de tumores neuroendocrinos pancreáticos

La mayoría de las señales y los síntomas de los tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs) son causados por el exceso de hormonas que los tumores liberan al torrente sanguíneo. Los diferentes tipos de tumores producen distintas hormonas.

Gastrinomas

Estos tumores producen gastrina, una hormona que le instruye al estómago producir más ácido. La producción excesiva de gastrina causa una condición llamada síndrome de Zollinger-Ellison. El exceso de gastrina ocasiona que el estómago produzca demasiado ácido, lo que ocasiona úlceras estomacales que pueden causar dolor, náusea y reducción del apetito. Si la úlcera es grave, puede que comience a sangrar. Si el sangrado es leve, esto puede ocasionar anemia (muy pocos glóbulos rojos). Esto puede ocasionar síntomas, como sentirse muy cansando y falta de aire cuando se hace ejercicios. Si el sangrado es más grave, esto puede causar que las heces fecales se tornen negras y alquitranadas. Un sangrado profuso puede por sí solo poner en peligro la vida. Las úlceras en los pacientes con gastrinomas pueden ser difíciles de tratar, pues requieren de altas dosis de medicina contra úlceras para poder sanar. Los pacientes necesitan recibir estos medicamentos por mucho tiempo, ya que las úlceras tienden a regresar si se suspende el tratamiento.

Cuando el estómago produce demasiado ácido, éste se puede liberar hacia el intestino delgado, donde puede dañar las células del revestimiento intestinal y descomponer las enzimas digestivas antes de que tengan la oportunidad de digerir los alimentos. Esto puede causar diarrea y pérdida de peso.

Alrededor de la mitad de los gastrinomas son cancerosos.

Glucagonomas

Estos tumores producen glucagón, una hormona que aumenta los niveles de glucosa en la sangre. El exceso de glucagón puede causar un aumento en los niveles de azúcar en la sangre, lo que algunas veces causa diabetes. Los pacientes también tienen problemas con diarrea, pérdida de peso y mala nutrición. Los problemas con la nutrición pueden derivar en síntomas tales como irritación de la lengua (glositis) y las esquinas de la boca (queilosis angular). La mayoría de los síntomas causados por un glucagonoma son leves y con más frecuencia son causados por otra condición.

Los síntomas que hacen que la mayoría de las personas con glucagonomas visiten a sus médicos consisten en un sarpullido llamado eritema necrolítico migratorio. Este sarpullido rojo causa inflamación y ampollas, y puede pasarse de un lugar a otro en la piel. Es la característica más distintiva de un glucagonoma.

La mayoría de los glucagonomas son cancerosos.

Insulinomas

Estos tumores producen insulina, lo que reduce los niveles de glucosa en la sangre. Demasiada producción de insulina causa un bajo nivel de azúcar en la sangre (hipoglicemia), con síntomas tales como debilidad, confusión, sudoración y palpitaciones cardíacas rápidas. Cuando el nivel de azúcar en la sangre es muy bajo, el paciente se puede desmayar o incluso caer en coma y presentar convulsiones. Estos síntomas se alivian si el paciente consume glucosa (azúcar), ya sea por la boca (como alimento) o por una inyección administrada en una vena.

La mayoría de los insulinomas son benignos (no cancerosos).

Somatostatinomas

Estos tumores producen somatostatina, lo que ayuda a regular a otras hormonas. Los síntomas de este tipo de tumor incluyen diarrea, diabetes y problemas con la vesícula biliar. Los problemas con la vesícula biliar pueden ocasionar dolor abdominal, náusea, poco apetito e ictericia (la piel y la parte blanca de los ojos se tornan amarillenta). Debido a que los síntomas de un somatostatinoma tienden a ser leves y son causados con más frecuencia por otras cosas, estos tumores suelen ser diagnosticados en una etapa avanzada.

La mayoría de los somatostatinomas son cancerosos. A menudo, no son encontrados sino hasta que se han propagado al hígado, cuando causan problemas como ictericia y dolor.

VIPomas

Estos tumores producen una sustancia llamada péptido intestinal vasoactivo (VIP, por sus siglas en inglés). El exceso de VIP puede ocasionar problemas con diarrea y bajos niveles de potasio en la sangre. Los pacientes también presentan bajos niveles de ácido en sus estómagos, lo que ocasiona problemas para digerir los alimentos. También pueden presentar altos niveles de glucosa en la sangre. Al principio, la diarrea puede ser leve, pero luego empeora. Cuando son diagnosticados, la mayoría de los pacientes presentan diarrea grave y acuosa con hasta 20 evacuaciones al día.

La mayoría de los VIPomas son cancerosos.

PPomas

Estos tumores producen polipéptido pancreático, lo que ayuda a regular tanto el páncreas exocrino como el endocrino. Causan dolor abdominal y un agrandamiento del hígado. Algunos pacientes también presentan diarrea acuosa.

La mayoría de los PPomas son cancerosos.

Tumores carcinoides

A menudo, estos tumores producen serotonina o su precursor 5-HTP. Cuando un tumor pancreático produce estas sustancias, éstas se desplazan primero al hígado. El hígado descompone estas sustancias antes de que puedan alcanzar el resto del cuerpo y causar problemas. Es posible que por esta razón los tumores carcinoides no causen síntomas hasta que se han propagado fuera del páncreas. Cuando se propagan, con más frecuencia lo hacen al hígado. Cuando esto ocurre, las hormonas se pueden liberar directamente desde las células cancerosas hasta la sangre abandonando así el hígado. Esto puede causar algo llamado síndrome carcinoide, cuyos síntomas incluyen: rubor (la piel se torna roja con una sensación de calor), diarrea, respiración sibilante y un ritmo cardiaco acelerado. A menudo, estos síntomas ocurren en episodios, y puede que entre episodios el paciente se sienta mejor.

Con el paso del tiempo, estas sustancias semejantes a hormonas pueden dañar las válvulas del corazón, causando falta de aire, debilidad, y un soplo cardíaco (un sonido anormal del corazón).

Tumores no funcionales

Estos tumores no producen hormonas. Por lo tanto, no causan síntomas en etapas tempranas. La mayoría de éstos son cancerosos y comienzan a causar problemas conforme aumentan en tamaño o se propagan fuera del páncreas.

Síntomas causados por la propagación del cáncer

Cuando los tumores neuroendocrinos pancreáticos se propagan, con más frecuencia se propagan al hígado. Esto puede causar que aumente el tamaño del hígado, lo que puede causar dolor y poco apetito. También pueden interferir con la función del hígado, lo que puede derivar en ictericia (la piel y los ojos adquieren un color amarillento) y resultados anormales en pruebas de laboratorio.

A pesar de que estos tipos de cáncer a menudo se propagan primero al hígado, se pueden extender a otros órganos y tejidos. Los síntomas dependen del lugar donde el cáncer está creciendo. Por ejemplo, la propagación del cáncer a los pulmones puede causar problemas con tos y respiración. La propagación a los huesos puede causar dolor en esos huesos.

Pruebas para diagnosticar el cáncer de páncreas

Antecedentes médicos y examen físico

Su médico tomará sus antecedentes médicos completos para determinar si tiene algún factor de riesgo de cáncer de páncreas y para obtener información sobre el dolor (por cuánto tiempo lo ha tenido, qué tan grave es, dónde lo tiene y qué lo empeora o mejora), alteraciones con el apetito y el peso, así como el cansancio y otros síntomas.

La exploración física a fondo se centrará principalmente en el abdomen para determinar si tiene masas o acumulación de líquido. Se le revisará su piel y la parte blanca de los ojos para ver si tiene ictericia (color amarillento). Los cánceres que obstruyen el conducto biliar también provoquen que la vesícula se agrande, lo cual a veces se puede detectar en un examen físico. El cáncer de páncreas puede propagarse al hígado, ocasionando su agrandamiento.

El cáncer también puede propagarse a los ganglios linfáticos sobre la clavícula y a otras localizaciones. Estas áreas serán observadas con cuidado para determinar si hay hinchazón que pudiera significar propagación de un cáncer.

Estudios por imágenes

Tomografía computarizada

La tomografía computarizada (computed tomography, CT) es un estudio de radiografía que produce imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En lugar de tomar una sola imagen, como se hace en una radiografía convencional, una tomografía computarizada toma muchas imágenes mientras gira a su alrededor. Luego, una computadora combina estas imágenes en una imagen de una sección de su cuerpo.

Un explorador de CT ha sido descrito como una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se encuentra en la abertura central. Usted necesitará acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías.

Antes de realizar el estudio, se le podrá solicitar que beba aproximadamente entre 1 y 2 pintas (entre medio y un litro) de un líquido llamado contraste oral. Esto ayuda a delinear el intestino, a fin de que determinadas áreas no puedan confundirse con tumores. Es posible que también le coloquen una línea IV a través de la cual se inyecta una clase diferente de tinte de contraste (agentes de contraste por vía intravenosa). Esto ayuda a delinear mejor las estructuras, como los vasos sanguíneos en su cuerpo.

La inyección puede causar cierto enrojecimiento y sensación de calor. Pocas personas son alérgicas al colorante y desarrollan urticaria, o raramente presentan reacciones más graves como problemas para respirar o presión sanguínea baja. Asegúrese de decir al médico si es alérgico a algo o si ha tenido alguna vez una reacción a cualquier material de contraste utilizado para rayos X.

Este estudio se hace con frecuencia para el diagnóstico del cáncer de páncreas, y es útil en la clasificación por etapas del cáncer (qué tanto se ha propagado). La tomografía computarizada muestra el páncreas con bastante claridad y a menudo puede confirmar la localización del cáncer. Además, puede mostrar los órganos adyacentes al páncreas, así como los ganglios linfáticos y los órganos distantes donde pudiese haber propagación de cáncer. Este estudio puede ayudar a determinar si la cirugía será una buena opción de tratamiento.

Biopsia con aguja guiada por CT: las tomografías computarizadas se usan para guiar con precisión una biopsia con aguja al área donde se sospecha está el tumor. Para este procedimiento, el paciente permanece en la camilla de la CT, mientras un médico mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia el tumor. Las tomografías computarizadas se repiten hasta que la aguja esté dentro de la masa. Se extrae una muestra mediante una biopsia con aguja fina o una biopsia por punción con aguja más gruesa y se observa con un microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

Las imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. La energía de las ondas de radio es absorbida por el cuerpo y luego liberada en un patrón formado por el tipo de tejido del cuerpo y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen detallada de las partes del cuerpo. Esto no sólo produce imágenes de las secciones transversales del cuerpo como un examen CT, sino que también produce secciones que son paralelas a la longitud de su cuerpo. Al igual que la CT, se inyectará un material de contraste, pero esto se usa con menos frecuencia.

La mayoría de los médicos prefieren examinar el páncreas con una tomografía computarizada, pero una MRI pudiera algunas veces proveer más información. Además, la MRI es útil para examinar el cerebro y la médula espinal.

Las MRI toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Puede que durante la realización del estudio, permanezca acostado dentro de un tubo estrecho lo cual puede resultar incómodo y confinante para algunas personas. Las nuevas máquinas de MRI más abiertas pueden ser otra opción. La máquina de MRI produce un zumbido fuerte y martillante que puede resultar incómodo. En algunos lugares se proveen audífonos o tapones para los oídos con el fin de ayudar a bloquear este ruido.

Centellografía de receptores de somatostatina

La centellografía de receptores de somatostatina (SRS), también conocida como OctreoScan, puede ser muy útil en el diagnóstico de tumores neuroendocrinos pancreáticos. Utiliza una sustancia parecida a una hormona llamada octreótida que ha estado adherida a una sustancia radioactiva (indio 111). La octreótida se adhiere a proteínas en las células del tumor de muchos tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs), pero es menos útil en encontrar los insulinomas.

Una pequeña cantidad de esta sustancia se inyecta en una vena. La sustancia viaja por la sangre y es atraída por tumores neuroendocrinos. Aproximadamente cuatro horas después de la inyección, se puede usar una cámara especial para mostrar donde se ha acumulado la radioactividad en el cuerpo. Luego de varios días también se pueden hacer estudios adicionales.

Este estudio puede ayudar a diagnosticar un NET, pero también puede ayudar a tomar decisiones sobre un tratamiento. Si un escáner SRS muestra un tumor neuroendocrino pancreático, esto a menudo significa que el tumor dejará de crecer si se trata con octreotida.

Tomografía por emisión de positrones

La tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) conlleva inyectar una forma de azúcar radioactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. Debido a que las células cancerosas en el cuerpo crecen rápidamente, éstas absorben grandes cantidades de azúcar radiactivo. Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la camilla de la máquina de la PET. Usted permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero puede proveer información útil sobre todo su cuerpo.

Este examen es útil para detectar la propagación de los cánceres de páncreas exocrinos, pero debido a que los tumores neuroendocrinos (NETs) crecen lentamente, éstos no se muestran bien en la PET.

Los estudios PET/CT combinan una tomografía computarizada y una tomografía por emisión de positrones para localizar mejor el tumor. Esta prueba puede ser especialmente útil para encontrar el cáncer exocrino que se ha propagado más allá del páncreas y que no pudiese extirparse mediante cirugía. Además, puede ser una prueba útil para determinar la etapa del cáncer. Esta prueba puede incluso localizar cánceres en etapas tempranas.

Ecografía (ultrasonido o US)

En la ecografía se usan ondas sonoras para producir imágenes de los órganos internos, como el páncreas. Para una ecografía del área abdominal, se coloca en la piel una sonda en forma de vara llamada un transductor. El transductor emite las ondas sonoras y detecta los ecos a medida que rebotan de los órganos internos. Una computadora procesa el patrón de ecos para crear una imagen en la pantalla.

Los ecos que la mayoría de los tumores del páncreas producen difieren de los que produce el tejido normal del páncreas. Los distintos patrones de eco pueden ayudar a distinguir algunos tipos de tumores pancreáticos entre sí.

Si los signos y síntomas indican que es probable que haya cáncer de páncreas, la tomografía computarizada generalmente sirve mejor que la ecografía para dar un diagnóstico preciso. Pero puede que se realice una ecografía en caso de que no pueda determinarse si otras ciertas enfermedades sean la causa de los signos y síntomas del paciente. Además, la ecografía se usa comúnmente para examinar el hígado, y se puede usar si una persona presenta síntomas (como ictericia) que apuntan a un problema con el hígado.

La ecografía endoscópica es más precisa que la ecografía abdominal, y es probablemente la mejor manera de diagnosticar el cáncer pancreático. Esta prueba se realiza con una sonda de ultrasonido que se adjunta a un endoscopio (un tubo de fibra óptica, delgado, flexible y con una fuente de luz que los doctores utilizan para observar el interior del tracto intestinal). Los pacientes son sedados al comienzo, es decir, se les da medicina para adormecerlos. Luego se desliza la sonda por la boca o la nariz a través del esófago (tubo que conecta la boca con el estómago) y el estómago, y hacia la parte inicial del intestino delgado. La sonda puede ser dirigida hacia el páncreas, el cual está próximo al intestino delgado. La sonda está ubicada en la punta del endoscopio, por lo que se puede acercar al tumor para capturar imágenes. Ésta es una buena manera de observar el páncreas. Resulta mejor que la CT para localizar tumores pequeños. Si se observa un tumor, se le puede hacer una biopsia durante este procedimiento.

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP)

Para este procedimiento, un endoscopio (un tubo flexible, delgado e iluminado) se introduce en la garganta del paciente y se pasa hacia abajo por el esófago y estómago hasta llegar a la primera parte del intestino delgado. El médico puede observar a través del endoscopio para encontrar la ampolla de Vater (donde el conducto colédoco se conecta con el intestino delgado). El médico guía un catéter (un tubo muy pequeño) desde el extremo del endoscopio hasta el conducto colédoco. Entonces, una pequeña cantidad de tinte (material de contraste) es inyectada a través del tubo hacia el conducto colédoco y se toman las radiografías. Este tinte delinea el conducto biliar y el conducto pancreático. Las radiografías pueden mostrar un estrechamiento u obstrucción de estos conductos que podrían deberse al cáncer de páncreas. El médico que hace este examen también puede colocar un cepillo pequeño mediante el tubo para extraer células y hacer una biopsia (para observar con un microscopio y determinar si son cancerosas). Por lo general, este procedimiento se hace mientras el paciente está sedado (se le da medicina para que esté soñoliento).

La ERCP también puede utilizarse para colocar una endoprótesis ("stent", un tubo pequeño) en el conducto biliar para mantenerlo abierto en caso de que un tumor cercano esté ejerciendo presión sobre éste. Esto se describe con más detalle en la sección sobre cirugía paliativa en la sección “Cirugía para el cáncer de páncreas”.

Angiografía

La angiografía es un procedimiento de radiografía que se usa para examinar los vasos sanguíneos. Se inyecta una pequeña cantidad de un material de contraste en una arteria para delinear los vasos sanguíneos, y luego se toman las radiografías.

La angiografía puede mostrar si la sangre que fluye en un área en particular está bloqueada o comprimida debido a un tumor y puede mostrar cualquier vaso sanguíneo anormal (alimentando el cáncer) en esa área. Esta prueba puede ser útil para determinar si el cáncer de páncreas ha crecido más allá de las paredes de ciertos vasos sanguíneos. Se usa principalmente para ayudar a los cirujanos a decidir si se puede extirpar completamente sin causar daño a los vasos sanguíneos vitales y también les ayuda a planificar la operación.

Además, la angiografía se puede utilizar para detectar tumores neuroendocrinos pancreáticos que son tan pequeños que no se pueden observar en otros estudios por imágenes. Estos tumores causan que el cuerpo forme más vasos sanguíneos para “alimentar” al tumor. Estos vasos sanguíneos adicionales se pueden observar en la angiografía.

Este procedimiento pudiera ser incómodo porque el radiólogo que lo realiza tiene que insertar un pequeño catéter en la arteria que llega al páncreas. Por lo general el catéter se inserta en una arteria en la ingle y se guía hasta llegar al páncreas. Se suele administrar un anestésico local para adormecer el área antes de insertar el catéter. Luego se inyecta rápidamente el tinte para delinear todos los vasos mientras se toman las radiografías.

Análisis de sangre

Puede que se utilicen varios tipos de pruebas sanguíneas que puedan ser útiles para diagnosticar el cáncer de páncreas o, de haberse detectado, para determinar las opciones de tratamiento.

Las pruebas sanguíneas que analizan los niveles de distintos tipos de bilirrubina (un químico producido por el hígado) son útiles para determinar si la ictericia del paciente es causada por una enfermedad del hígado o por una obstrucción del flujo biliar (ya sea por un cálculo biliar, un tumor o alguna otra enfermedad).

Puede que los niveles sanguíneos elevados de los marcadores tumorales CA 19-9 y antígeno carcinoembrionario (CEA) indiquen un diagnóstico de cáncer de páncreas exocrino, aunque estas pruebas no siempre son precisas (consulte la sección “¿Puede detectarse temprano el cáncer de páncreas?”).

Otras pruebas sanguíneas pueden ayudar a evaluar el estado general de salud del paciente (como la función de su hígado, riñón y médula ósea). Estas pruebas también pueden ser útiles para determinar si podrían tolerar una intervención quirúrgica mayor.

Tumores neuroendocrinos pancreáticos

Los análisis de sangre para conocer los niveles de ciertas hormonas pancreáticas pueden ayudar a diagnosticar los tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs). En el caso de insulinomas, los niveles de insulina, glucosa y péptido C se miden mientras el paciente está en ayuna (sin comer o beber). (El péptido C es un subproducto de la producción de insulina). Se extrae sangre cada 6 a 8 horas hasta que el paciente comienza a presentar síntomas de bajos niveles de azúcar en la sangre. El diagnóstico de un insulinoma se hace cuando existe un bajo nivel de glucosa en la sangre con altos niveles de insulina y péptido C.

Otras hormonas pancreáticas, tal como gastrina, glucagón, somatostatina, polipéptido pancreático y VIP (péptido intestinal vasoactivo), se pueden medir con muestras de sangre que se pueden usar para diagnosticar tumores neuroendocrinos pancreáticos. Puede ser muy útil medir el nivel de una sustancia llamada cromogranina A (CgA). Este nivel aumenta en la mayoría de los casos de tumores neuroendocrinos pancreáticos, incluso en los tumores no funcionales.

Por otro lado, los niveles de gastrina aumentan en pacientes que están tomando el tipo común de medicinas antiúlceras conocidas como inhibidores de la bomba de protones. Ejemplos de estos medicamentos incluyen: omeprazol (Prilosec®), esomeprazol (Nexium®), lansoprazol (Prevacid®) y otros. Estas medicinas se utilizan comúnmente para tratar a las personas con dolor y acidez estomacal. Un paciente tiene que dejar de recibir inhibidores de la bomba de protones por lo menos una semana antes de medir el nivel de gastrina, de manera que el medicamento no aumente falsamente el nivel de gastrina. La medición de los niveles de gastrina es más útil cuando se combinan con una prueba que mida la cantidad de ácido en el estómago. Esto se debe a que los bajos niveles de ácido pueden derivar en altos niveles de gastrina. Cuando un gastrinoma está presente, se observan altos niveles de gastrina junto con altos niveles de ácido.

Los inhibidores de la bomba de protones también pueden aumentar los niveles de CgA. Por lo tanto, los pacientes también necesitan suspender estos medicamentos antes de que se obtengan los niveles de CgA.

En caso de tumores carcinoides, se puede hacer un análisis de sangre para detectar serotonina, la cual produce muchos de estos tumores. El organismo convierte la serotonina en ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA), y lo libera en la orina. Una prueba comúnmente usada para detectar síndrome carcinoide mide los niveles de 5-HIAA en una muestra de orina tomada en 24 horas. Esta prueba puede ayudar a diagnosticar muchos (pero no todos) los tumores carcinoides.

Algunas veces, los tumores no producen mucha serotonina, pero sí producen su precursor, 5-HTP, el cual se puede convertir en serotonina en la orina. En pacientes con estos tumores, el nivel de serotonina en la sangre pudiera estar normal, aunque los niveles de serotonina y 5-HTP en la orina estén elevados.

El consumo de alimentos que contengan mucha serotonina puede aumentar los niveles de 5-HIAA en la orina. Entre estos alimentos se encuentran, la banana, el plátano macho, el kiwi, ciertas nueces, aguacate, tomates y berenjena. Además, las medicinas, incluyendo jarabe para la tos y acetaminofén (Tylenol) pueden afectar los resultados. Estas sustancias deben evitarse antes de realizar las pruebas de orina y sangre para tumores carcinoides.

Otras pruebas comunes que se realizan para detectar carcinoides pueden incluir, análisis de sangre para cromogranina A (CgA), enolasa específica de neuronas (NSE), sustancia P y gastrina. Dependiendo de la ubicación del tumor y de los síntomas del paciente, los médicos también pueden ordenar otros análisis de sangre.

Biopsia

Los antecedentes médicos del paciente, el examen físico y los resultados de los estudios por imágenes pueden sugerir de forma contundente la presencia de cáncer de páncreas, pero la única forma de estar seguro es extirpando una pequeña muestra del tumor y observarla bajo el microscopio. Este procedimiento se conoce como biopsia.

Existen varios tipos de biopsias. La que se usa más a menudo para diagnosticar cáncer de páncreas se denomina biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés). En este estudio, un médico introduce una aguja fina a través de la piel hasta llegar al páncreas. El doctor usa imágenes de tomografías computarizadas o de ecografía endoscópica para ver la posición de la aguja y asegurarse que esté en el tumor.

Los médicos también pueden hacer una biopsia del tumor mediante una ecografía endoscópica para colocar la aguja directamente en el tumor a través de la pared del duodeno. En cualquier caso, las muestras pequeñas de tejido pueden extraerse mediante la aguja. Las principales ventajas de este estudio son que no es necesario administrarle al paciente anestesia general (el paciente no está "dormido") durante la prueba y que los efectos secundarios significativos son poco comunes.

En el pasado, las biopsias quirúrgicas solían realizarse más comúnmente. Este tipo de biopsia requiere de una laparotomía (una larga incisión a través de la piel hacia la pared del abdomen para examinar los órganos internos). Es posible tomar muestras de las áreas cuya apariencia o tacto luzcan o se sientan anormales al extirpar una pequeña porción de tejido con un bisturí o mediante una aguja. El cirujano puede usar una aguja fina (como en una biopsia por aspiración con aguja fina). Más frecuentemente, los cirujanos usan una aguja más grande para extraer un núcleo cilíndrico de tejido de aproximadamente media pulgada de largo y menos de un octavo de pulgada de diámetro (conocida como biopsia por punción con aguja gruesa). La desventaja principal de este tipo de biopsia es que se debe usar anestesia general y el paciente debe permanecer en el hospital para su recuperación.

Actualmente, la laparotomía es pocas veces recomendada. Los médicos prefieren usar la laparoscopia como un método de observación y quizás tomar una muestra del páncreas con la biopsia. Se suele sedar o adormecer a los pacientes durante este procedimiento. El cirujano hace varias incisiones pequeñas en el abdomen e inserta instrumentos compactos como telescopios en la cavidad abdominal. Uno de estos usualmente se conecta a un monitor de video. El cirujano puede observar el abdomen, ver qué tan grande es el tumor y si se ha propagado, así como extraer muestras de tejido si lo requiere.

Puede que el médico no haga una biopsia en alguien que tenga un tumor en el páncreas que luzca como un cáncer (según los estudios por imágenes), si tal parece que se puede hacer una cirugía para remover todo el cáncer. En lugar de una biopsia, el médico puede proceder con la cirugía. Si el médico descubre durante la cirugía que el cáncer se propagó demasiado como para removerlo completamente, puede que sólo se extraiga una muestra del cáncer para confirmar el diagnóstico, y el resto de la operación planeada será suspendida.

Si se planeó tratamiento (tal como quimioterapia o radiación) antes de la cirugía, es necesario realizar primero una biopsia para confirmar el diagnóstico.

Para aprender más sobre los diferentes tipos de biopsias, cómo se usa el tejido en el laboratorio para diagnosticar la enfermedad, y lo que indicarán los resultados lea el documento Testing Biopsy and Cytology Specimens for Cancer. Puede acceder a este documento en nuestro sitio Web o solicitar una copia gratis vía telefónica llamando a nuestra línea sin cargos.


Fecha de última actualización: 03/05/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/05/2014