Cáncer de páncreas

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Tratamiento contra el Cáncer de páncreas TEMAS

Cirugía para el cáncer de páncreas

Hay dos tipos generales de cirugía que se usan para tratar el cáncer de páncreas.

  • La cirugía potencialmente curativa se usa cuando los resultados de los exámenes y las pruebas sugieren que es posible extraer por completo el cáncer.
  • La cirugía paliativa puede realizarse si los estudios por imágenes muestran que el tumor está demasiado extendido como para extraerlo completamente. Esta cirugía se hace para aliviar los síntomas o para prevenir ciertas complicaciones, como el bloqueo del conducto biliar o los intestinos, pero no tiene el objetivo de tratar de curar el cáncer.

Varios estudios han demostrado que extraer solo parte del cáncer no ayuda a los pacientes a vivir más tiempo. Por lo tanto, la cirugía potencialmente curativa se realiza solamente si el cirujano cree que se puede extraer el cáncer por completo. Aun así, esta es una de las operaciones más difíciles de realizar para un cirujano. Además, resulta ser una de las operaciones más difíciles para los pacientes, ya que pueden surgir complicaciones y la recuperación puede tomar varias semanas. Los pacientes necesitan evaluar los beneficios potenciales y los riesgos de dicha cirugía con detenimiento.

Cirugía potencialmente curativa

Menos de 1 de cada 5 cánceres de páncreas parecen estar confinados a este órgano al momento del diagnóstico. Aun así, no todos estos cánceres resultan ser realmente resecables una vez iniciada la cirugía. En ocasiones, el cirujano comienza la operación y se da cuenta que el cáncer se ha extendido demasiado como para extraerlo por completo. Si esto ocurre, es posible que se suspenda la cirugía, o el cirujano podría continuar con una operación más sencilla con el objetivo de aliviar o prevenir síntomas (lea “Cirugía paliativa” más adelante). Esto es debido a que sería muy poco probable que la operación planeada cure el cáncer, y aún podría resultar en efectos secundarios graves. También prolongaría el periodo de recuperación, lo que podría atrasar otros tratamientos.

La cirugía ofrece la única oportunidad realista de curar el cáncer de páncreas exocrino, aunque no siempre conduce a una cura. Incluso si se extirpa todo el cáncer visible, a menudo algunas cuantas células cancerosas ya se han propagado a otras partes del cuerpo. Estas células pueden con el tiempo crecer hasta convertirse en nuevos tumores, lo que puede ser muy difícil de tratar.

Las tasas de éxito a largo plazo para la cirugía de los tumores neuroendocrinos pancreáticos son a menudo mucho mejores. Estos tumores tienen una mayor probabilidad de ser curados con cirugía.

La cirugía curativa se realiza principalmente para tratar los cánceres localizados en la cabeza del páncreas. Debido a que estos cánceres se encuentran cerca del conducto biliar, a menudo causan ictericia, lo que permite que se detecten lo suficientemente temprano como para poder extraerlos. Las cirugías para otras partes del páncreas se mencionan a continuación, pero éstas solamente se llevan a cabo cuando es posible la extirpación total del cáncer.

Se pueden usar tres procedimientos para extirpar tumores de páncreas:

Pancreatoduodenectomía (operación de Whipple): este es el tipo de operación más común para extirpar un cáncer de páncreas exocrino. En ocasiones también se emplea para tratar los tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs).

Durante esta operación, el cirujano extrae la cabeza del páncreas, y a veces también el cuerpo del páncreas. También se extraen estructuras adyacentes, tal como parte del intestino delgado, parte del conducto biliar, la vesícula biliar, los ganglios linfáticos cercanos al páncreas, y a veces parte del estómago. El próximo paso consiste en conectar el conducto biliar y el páncreas al intestino delgado de manera que la bilis y las enzimas digestivas puedan entrar al intestino delgado. Las partes del intestino delgado (o el estómago y el intestino delgado) también se vuelven a conectar para que los alimentos puedan pasar por el tracto digestivo.

Con más frecuencia, esta operación se lleva a cabo a través de una incisión grande (corte) en la mitad del abdomen (vientre). En los principales centros de cáncer, algunos médicos también realizan la operación laparoscópicamente, lo que a veces se conoce como “cirugía mínimamente invasiva” (lea “¿Qué avances hay en la investigación y el tratamiento del cáncer de páncreas?”.

Una operación de Whipple es un procedimiento complejo que requiere de mucha habilidad y experiencia. Conlleva un riesgo relativamente elevado de complicaciones que a veces pueden poner en peligro la vida. Cuando la operación se realiza en hospitales pequeños o por médicos con menos experiencia, hasta 15% de los pacientes podrían morir como consecuencia de complicaciones quirúrgicas. Por otro lado, cuando esta operación se realiza en centros oncológicos por cirujanos con experiencia en el procedimiento, menos del 5% de los pacientes mueren como consecuencia directa de la cirugía.

Para que los pacientes tengan los mejores resultados deben ser tratados por un cirujano que haga muchas de estas operaciones en un hospital donde se realicen muchas de ellas. En general, las personas que se someten a este tipo de cirugía tienen mejores resultados cuando están en un hospital donde se realizan al menos de 15 a 20 cirugías de páncreas por año (procedimientos Whipple).

Aun así, incluso en las mejores manos, muchos pacientes presentan complicaciones de la cirugía. Éstas pueden incluir:

  • Fugas de las varias conexiones entre órganos que el cirujano tiene que hacer.
  • Infecciones
  • Sangrado.
  • Dificultad para que el estómago se vacíe por sí solo después de comer.

Otras complicaciones a largo plazo pueden incluir pérdida de peso, dificultad para digerir algunos alimentos, cambio en los hábitos de evacuación y diabetes en algunas personas.

Pancreatectomía distal: en esta operación, el cirujano extirpa sólo la cola del páncreas o la cola y una porción del cuerpo del páncreas. Generalmente el bazo también se extirpa. Esta operación se usa con más frecuencia para tratar tumores neuroendocrinos pancreáticos en la cola y el cuerpo del páncreas. En raras ocasiones se utiliza para tratar cánceres de páncreas exocrinos, ya que por lo general cuando estos tumores se detectan ya se han propagado.

El bazo ayuda al organismo a combatir infecciones. Por lo tanto, si se extirpa el bazo usted tendrá un mayor riesgo de infección con ciertas bacterias. Para atender este problema, los médicos recomiendan que los pacientes reciban ciertas vacunas antes de esta operación.

Pancreatectomía total: esta operación alguna vez se utilizó para los tumores en el cuerpo o cabeza del páncreas. La cirugía extirpa todo el páncreas y el bazo. Actualmente se utiliza poco para tratar los cánceres de páncreas exocrinos debido a que la extirpación de todo el páncreas no parece ofrecer ventaja alguna.

Es posible vivir sin un páncreas, no obstante, cuando el páncreas se extirpa por completo, a esas personas se les deja sin células de los islotes que son las productoras de insulina y otras hormonas que ayudan a mantener los niveles de azúcar en la sangre. Estas personas desarrollan diabetes, lo cual puede ser difícil de manejar debido a que dependen totalmente de inyecciones de insulina. Las personas que se han sometido a esta cirugía también necesitan tomar enzimas pancreáticas en forma de pastilla para ayudarles a digerir ciertos alimentos.

Su médico recomendará ciertas vacunas antes de esta operación, ya que el bazo será extirpado.

Cirugía paliativa

Si el cáncer se ha propagado demasiado como para extraerlo completamente, cualquier cirugía considerada será con fines paliativos (con el propósito de aliviar o prevenir los síntomas). Debido a que el cáncer de páncreas puede progresar rápidamente, la mayoría de los médicos no aconsejan la cirugía mayor con fines paliativos, especialmente para las personas que no gozan de buena salud.

Algunas veces se podría comenzar la cirugía con la esperanza de curar al paciente, pero el cirujano descubre que esto no es posible. En este caso, el cirujano puede continuar la operación como procedimiento paliativo (cirugía de derivación) para aliviar o prevenir síntomas.

El cáncer que crece en la cabeza del páncreas puede bloquear el conducto colédoco cuando éste pasa por esta parte del páncreas. Esta obstrucción puede causar dolor y problemas digestivos debido a que la bilis no llega al intestino. Los químicos de la bilis también se acumularán en el cuerpo. Esto puede causar ictericia, náuseas y vómitos, así como otros problemas.

Para aliviar la obstrucción del conducto biliar, hay dos opciones principales.

Colocación de una endoprótesis (stent): el método más común para aliviar un conducto biliar obstruido no conlleva una cirugía en realidad. En cambio, se coloca una endoprótesis (stent, un tubo pequeño que usualmente está hecho de metal) dentro del conducto para mantenerlo abierto. Esto por lo general se lleva a cabo con un endoscopio (un tubo flexible y largo) mientras el paciente está sedado. A menudo, esto es parte de una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (ERCP). El doctor desliza el endoscopio a través de la garganta hasta llegar al intestino delgado. Luego inserta la endoprótesis hacia el conducto biliar mediante el endoscopio. La endoprótesis (stent) también se puede colocar a través de la piel durante una colangiopancreatografía transhepática percutánea (PTC). (Estas pruebas se describen en la sección “¿Cómo se diagnostica el cáncer de páncreas?”).

La endoprótesis ayuda a mantener abierta la vía biliar y a resistir la compresión que ejerce el cáncer que la rodea. Después de varios meses, la endoprótesis podría congestionarse, y puede que sea necesario su descongestión o reemplazo. También se pueden usar endoprótesis de mayor tamaño para mantener abiertas partes del intestino delgado si es que están en peligro de ser bloqueadas por el cáncer.

Las endoprótesis también se pueden colocar para ayudar a aliviar la ictericia antes de realizar la cirugía curativa (usualmente varias semanas antes). Esto ayuda a reducir el riesgo de complicaciones a causa de la cirugía.

Cirugía de derivación: en las personas que están lo suficientemente saludables, otra opción para aliviar un conductor biliar consiste en realizar una cirugía para desviar el flujo de la bilis desde el conducto colédoco directamente al intestino delgado y así circundar al páncreas. Por lo general, este procedimiento requiere que se haga una incisión grande en el abdomen que puede requerir varias semanas para la recuperación. Algunas veces se puede llevar a cabo a través de varios cortes pequeños realizados en el abdomen mediante el uso de instrumentos quirúrgicos largos y especiales. (A esto se conoce como cirugía laparoscópica o cirugía mínimamente invasiva).

A menudo, la colocación de una endoprótesis es más fácil y la recuperación es más corta, razón por la cual este procedimiento se realiza con más frecuencia que la cirugía de derivación. No obstante, la cirugía puede ofrecer algunas ventajas, tales como:

  • A menudo puede ofrecer un alivio más duradero que una endoprótesis, la cual podría requerir limpieza o reemplazo.
  • Podría ser una opción si por alguna razón no es posible colocar una endoprótesis.
  • Durante la cirugía, el cirujano puede cortar los nervios que van al páncreas o inyectarlos con alcohol. Esto puede que reduzca o elimine cualquier dolor causado por el cáncer. (A menudo el cáncer de páncreas causa dolor si alcanza a estos nervios).

Aun así, una derivación biliar puede ser una operación mayor. Por lo tanto, resulta importante que usted esté lo suficientemente saludable para tolerarla, y que hable con su médico sobre los posibles beneficios y riesgos antes de someterse a la cirugía.

Algunas veces, durante la operación también se desconecta el extremo que conecta al estómago con el duodeno (la parte inicial del intestino delgado) y se reconecta con una porción del intestino delgado que se encuentra más abajo. (Esto se conoce como una derivación gástrica). A menudo, durante una etapa avanzada del cáncer de páncreas, el duodeno es bloqueado por el cáncer, lo cual produce dolores y vómitos que hacen necesaria una cirugía. Algunas veces circundar el duodeno antes de que esto ocurra puede ayudar a evitar una segunda operación.

Cirugía para tratar tumores neuroendocrinos pancreáticos

Además de las cirugías descritas anteriormente, se pueden emplear algunos procedimientos menos extensos para extirpar los tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs).

A menudo, se hace la laparoscopia primero para localizar mejor el tumor y ver cuán lejos se ha propagado. Para este procedimiento, el cirujano hace varias incisiones (cortes) pequeñas en el abdomen e inserta instrumentos delgados parecidos a telescopios. Uno de los instrumentos tiene una pequeña cámara de video en el extremo para permitir que el cirujano pueda observar dentro del abdomen. El cirujano puede observar el páncreas y otros órganos para detectar tumores y tomar biopsias de áreas anormales.

Algunas veces, si el tumor pancreático es pequeño, sólo se extirpa el tumor en sí. A esto se le llama enucleación. Esta operación se hace usando un laparoscopio de manera que sólo se necesitan hacer algunas incisiones pequeñas. Puede que esta operación sea todo lo que se necesite para tratar un insulinoma, ya que este tipo de tumor a menudo es benigno.

Los gastrinomas pequeños y algunos otros tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs) también se pueden tratar con enucleación, aunque algunas veces también se extirpa el duodeno (la primera parte del intestino delgado). Por otro lado, los gastrinomas más grandes y otros tipos de tumores neuroendocrinos pancreáticos a menudo requieren una pancreatoduodenectomía (operación de Whipple) o una pancreatectomía distal, dependiendo de la localización del tumor.

En algunos casos, también se extirpan los ganglios linfáticos que rodean el páncreas para que puedan ser examinados y así saber si hay signos de propagación del cáncer.

Se puede hacer una cirugía para extraer metástasis si un tumor neuroendocrino pancreático se ha propagado al hígado (el lugar más común de propagación) o los pulmones. La extirpación de las metástasis puede mejorar los síntomas y prolongar la vida de los pacientes con tumores neuroendocrinos pancreáticos (NETs). En unos pocos casos se puede hacer un trasplante de hígado para tratar los tumores neuroendocrinos pancreáticos que se han propagado al hígado.

Para más información sobre cirugía como un tratamiento para el cáncer, lea nuestro documento Cirugía: una guía para pacientes y sus familias.


Fecha de última actualización: 07/30/2014
Fecha de último cambio o revisión: 07/30/2014