Cáncer de páncreas

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Tratamiento contra el Cáncer de páncreas TEMAS

Cirugía para el cáncer de páncreas

Hay dos tipos generales de cirugía que se usan para tratar el cáncer de páncreas.

  • La cirugía potencialmente curativa se usa cuando los estudios por imágenes sugieren que es posible extirpar por completo el cáncer.
  • La cirugía paliativa puede realizarse si los estudios por imágenes sugieren que el tumor está demasiado extendido como para extirparse completamente. Este procedimiento se hace para aliviar los síntomas o para prevenir ciertas complicaciones asociadas con una obstrucción del conducto biliar o del tracto intestinal.

Varios estudios han demostrado que la extirpación parcial del cáncer no es útil para prolongar la vida del paciente. La cirugía contra el cáncer de páncreas es una de las operaciones más difíciles de realizar para un cirujano. Además, resulta ser una de las operaciones más difíciles para los pacientes. Puede que haya complicaciones y que el paciente requiera varias semanas para su recuperación. Los pacientes necesitan evaluar los beneficios potenciales y los riesgos de dicha cirugía con detenimiento.

Cirugía potencialmente curativa

La mayoría de las cirugías curativas están diseñadas para tratar los cánceres localizados en la cabeza del páncreas. Debido a que estos cánceres se encuentran cerca del conducto biliar, algunos de ellos causan ictericia y se detectan lo suficientemente temprano para poder ser extirpados. Las cirugías para otras partes del páncreas se mencionan a continuación, pero éstas solamente se llevan a cabo cuando es posible la extirpación total del cáncer.

Se emplean tres procedimientos para extirpar tumores de páncreas:

Pancreaticoduodenectomía (operación de Whipple): esta operación es la más común utilizada para extraer un cáncer de páncreas exocrino y también se usa algunas veces para tratar los tumores endocrinos pancreáticos. En este procedimiento se extrae la cabeza, y a veces también el cuerpo del páncreas. También se extirpa parte del estómago, intestino delgado y ganglios linfáticos cerca del páncreas. Se extirpa la vesícula biliar y parte del conducto colédoco. La vía biliar restante se une al intestino delgado de manera que la bilis pueda continuar fluyendo al intestino delgado desde el hígado.

Esta operación es compleja y requiere de mucha habilidad y experiencia. Conlleva un riesgo relativamente elevado de complicaciones que pueden resultar fatales. Cuando la operación se realiza en hospitales pequeños o por médicos con menos experiencia, más del 15% de los pacientes puede morir como consecuencia de complicaciones quirúrgicas. Por otro lado, cuando esta operación se realiza en centros oncológicos por cirujanos con experiencia en el procedimiento, menos del 5% de los pacientes mueren como consecuencia directa de complicaciones de la cirugía. Aun así, incluso en las mejores manos, muchos pacientes presentan complicaciones de la cirugía. Éstas pueden incluir:

  • Fugas de las varias conexiones que la cirugía tiene que hacer.
  • Infecciones.
  • Sangrado.
  • Dificultad para que el estómago se vacíe por sí solo después de comer.

Para que los pacientes tengan los mejores resultados deben ser tratados por un cirujano que haga muchas de estas operaciones en un hospital donde se realicen muchas de ellas. En general, las personas que se someten a este tipo de cirugía tienen mejores resultados cuando están en un hospital donde se realizan al menos 20 cirugías de páncreas por año (procedimientos Whipple).

Al momento del diagnóstico, sólo cerca de 10% de los cánceres de páncreas parecen estar confinados completamente dentro del páncreas. Sólo alrededor de la mitad de estos resultan ser realmente resecables una vez iniciada la cirugía. Aunque la cirugía provee la única oportunidad real para curar el cáncer de páncreas exocrino, no siempre conduce a una cura. Incluso si se extirpa todo el tumor visible, a menudo algunas cuantas células cancerosas ya se han propagado a otras partes del cuerpo. Con el pasar del tiempo, estas células crecen en tumores nuevos y causan muchos problemas, incluso la muerte. Por esta razón, la enfermedad regresa posteriormente en la mayoría de los pacientes que se sometieron a una cirugía que pareció haber removido por completo un cáncer del páncreas exocrino.

Las tasas de éxito a largo plazo para tumores neuroendocrinos pancreáticos son a menudo mucho mejores. Estos tumores tienen una mayor probabilidad de ser curados con cirugía.

El bazo ayuda al organismo a combatir infecciones. Por lo tanto, extirpar el bazo conlleva un mayor riesgo de infección con ciertas bacterias. Para atender este problema, los médicos recomiendan que los pacientes reciban ciertas vacunas antes del procedimiento Whipple.

Pancreatectomía distal: en esta operación se extirpa sólo la cola del páncreas o la cola y una porción del cuerpo del páncreas. Generalmente el bazo también se extirpa. Esta operación se usa con más frecuencia para tratar tumores neuroendocrinos pancreáticos en la cola y el cuerpo del páncreas. En raras ocasiones se utiliza para tratar cánceres de páncreas exocrinos, ya que por lo general cuando estos tumores se detectan ya se han propagado.

Puede que su médico recomiende ciertas vacunas antes de esta operación ya que el bazo será extirpado.

Pancreatectomía total: esta operación alguna vez se utilizó para los tumores en el cuerpo o cabeza del páncreas. La cirugía extirpa todo el páncreas y el bazo. Actualmente se utiliza poco para tratar los cánceres de páncreas exocrinos debido a que la extirpación de todo el páncreas no parece ofrecer ventaja alguna. Es posible vivir sin un páncreas, no obstante, cuando el páncreas se extirpa por completo, a esas personas se les deja sin células de los islotes que son las productoras de insulina. Estas personas desarrollan diabetes, lo que puede ser difícil de tratar porque ellas dependen totalmente de inyecciones de insulina y porque las células de los islotes también producen otras hormonas que ayudan a mantener los niveles de azúcar en la sangre.

Cirugía paliativa

Si el cáncer se ha propagado demasiado como para extirparse completamente, cualquier cirugía considerada será con fines paliativos (con el propósito de aliviar o prevenir los síntomas). Debido a que el cáncer de páncreas puede progresar rápidamente, la mayoría de los médicos no aconsejan la cirugía con fines paliativos. Algunas veces se comienza la cirugía con la esperanza de curar al paciente, pero el cirujano descubre que esto no es posible. En este caso, el cirujano pudiera continuar la operación como procedimiento paliativo y aliviar o prevenir síntomas.

El cáncer que crece en la cabeza del páncreas puede bloquear el conducto colédoco cuando éste pasa por esta parte del páncreas. Esta obstrucción puede causar dolor y problemas digestivos debido a que la bilis no llega al intestino. Los químicos de la bilis se acumularán en el cuerpo. Hay dos opciones para desbloquear la vía biliar.

Se puede realizar una cirugía para desviar el flujo de la bilis desde el conducto colédoco directamente al intestino y así circundar al páncreas. Esta operación requiere que se haga un corte en el abdomen y el paciente podría requerir varias semanas para su total recuperación. Una ventaja es que durante este procedimiento, el cirujano podría cortar los nervios que van al páncreas o inyectarlos con alcohol. Esto puede que reduzca o elimine cualquier dolor que el cáncer pueda estar produciendo.

Algunas veces, la conexión del estómago al duodeno (la parte inicial del intestino delgado) es desviada durante este momento también. A menudo, durante una etapa avanzada del cáncer de páncreas, el duodeno es bloqueado por el cáncer, lo cual produce dolores y vómitos que hacen necesaria una cirugía. Al circundar el duodeno antes de que esto ocurra puede ayudar a evitar una segunda operación posteriormente.

Existe otro método para aliviar el conducto biliar bloqueado sin cirugía. En su lugar, se coloca una endoprótesis ("stent", un tubo pequeño) en el conducto para mantenerlo abierto. Esto por lo general se lleva a cabo con un endoscopio (un tubo flexible y largo) mientras el paciente está sedado. El doctor desliza el endoscopio a través de la garganta del paciente hasta llegar al intestino delgado. Luego inserta la endoprótesis hacia el conducto biliar mediante el endoscopio. Esta endoprótesis la cual está hecha de metal comúnmente, ayuda a mantener abierto el conducto biliar y resiste la compresión que ejerce el tumor alrededor. Después de varios meses, la endoprótesis podría congestionarse, pudiendo hacer necesaria su descongestión. También se usan endoprótesis de mayor tamaño para mantener abierto el duodeno (u otras partes del intestino delgado) si es que está en peligro de ser bloqueado.

En general, el uso de las endoprótesis colocadas endoscópicamente ha sustituido la cirugía para aliviar la obstrucción del conducto biliar. Las endoprótesis también se pueden colocar antes de la cirugía para aliviar la ictericia antes de extirpar el páncreas.

Cirugía para tratar cánceres y tumores neuroendocrinos pancreáticos

Además de los procedimientos descritos anteriormente, se pueden emplear algunos procedimientos menos extensos para extirpar los tumores neuroendocrinos pancreáticos. A menudo, se hace la laparoscopia primero para localizar mejor el tumor y ver cuán lejos se ha propagado.

Algunas veces, si el tumor es pequeño, sólo se extirpa el tumor en sí. A esto se le llama enucleación. Esta operación se hace usando un laparoscopio de manera que sólo se necesitan hacer algunas incisiones pequeñas. Puede que esta operación sea todo lo que se necesite para tratar un insulinoma, ya que este tipo de tumor a menudo es benigno.

Los gastrinomas pequeños (dos pulgadas o menos) también se pueden tratar con enucleación, aunque algunas veces el duodeno (la primera parte del intestino delgado) también se remueve. Por otro lado, los gastrinomas más grandes requieren una pancreaticoduodenectomía o una pancreatectomía distal, dependiendo de la localización del tumor.

En algunos casos, también se extirpan los ganglios linfáticos que rodean el páncreas para que puedan ser examinados y así saber si hay signos de propagación del cáncer.

Si el tumor neuroendocrino pancreático se propagó, se puede emplear cirugía para extirpar las metástasis. La cirugía se puede emplear cuando hay propagación al hígado (el lugar más común de propagación) y los pulmones. La extirpación de las metástasis puede mejorar los síntomas y prolongar la vida de los pacientes con tumores neuroendocrinos pancreáticos (PNETs). En pocos casos, se puede hacer un trasplante de hígado para tratar los tumores neuroendocrinos pancreáticos que se han propagado al hígado.


Fecha de última actualización: 03/05/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/05/2014