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La mayoría de los cánceres de piel de células escamosas se encuentra y trata en una etapa temprana, cuando pueden ser extirpados o destruidos con métodos de tratamiento local. Por lo general, los cánceres de células escamosas pequeños pueden curarse con estos tratamientos. Los cánceres de células escamosas más grandes son más difíciles de tratar, y los cánceres de crecimiento rápido tienen un mayor riesgo de regresar.

En pocas ocasiones, los cánceres de células escamosas pueden propagarse a los ganglios linfáticos o a partes distantes del cuerpo. Si esto ocurre, puede que sea necesario administrar tratamientos como radioterapia, quimioterapia, o ambas.

Cirugía

Para tratar los cánceres de piel de células escamosas, se pueden emplear diferentes clases de cirugía.

Escisión: a menudo se extirpa el tumor junto con un margen pequeño de piel normal para tratar los cánceres de células escamosas.

Legrado (curetaje) y electrodesecación: este método algunas veces resulta útil en el tratamiento de cánceres de células escamosas pequeños y delgados (que miden menos de 1 cm de ancho), pero no se recomienda para tumores más grandes.

Cirugía de Mohs: la cirugía de Mohs tiene la mejor tasa de curación. Esta operación es especialmente útil en el tratamiento de cánceres de células escamosas de más de 2 cm (alrededor de 4/5 de pulgada) de ancho o con bordes pobremente definidos, para cánceres que han reaparecido después de otros tratamientos, para un cáncer que se está extendiendo a lo largo de los nervios debajo de la piel y para un cáncer localizado en ciertas áreas de la cara o del área genital. Este método es típicamente más complejo, y toma más tiempo que otros tipos de cirugía.

Radioterapia

A menudo, la radioterapia es una buena opción para pacientes con tumores grandes, especialmente en áreas en las que sería difícil realizar la cirugía (tal como los párpados, las orejas o la nariz) o para pacientes que no pueden someterse a cirugía. Este tratamiento no se usa tanto como el tratamiento inicial en pacientes más jóvenes debido al posible riesgo de problemas a largo plazo.

Algunas veces se usa la radiación después de la cirugía (escisión simple o disección de ganglio linfático) si no se extirpó todo el cáncer (si los márgenes quirúrgicos fueron positivos), si los nervios están afectados, o si existe una probabilidad de que algo de cáncer aún haya quedado.

La radiación también se usa para el tratamiento de los cánceres que han regresado después de la cirugía y han crecido demasiado o han invadido tan profundamente como para ser extirpados quirúrgicamente.

Crioterapia

La criocirugía (criocirugía) se utiliza para algunos cánceres de células escamosas en etapas iniciales, especialmente en personas que no pueden someterse a cirugía, pero no se recomienda para tumores invasivos más grandes, ni para tumores en ciertas partes de la nariz, las orejas, los párpados, el cuero cabelludo o las piernas.

Tratamiento de los cánceres de células escamosas avanzados

Disección del ganglio linfático: la extirpación de los ganglios linfáticos regionales (cercanos) se podría recomendar en algunos cánceres de células escamosas que son muy grandes o que han invadido profundamente en la piel, y si los ganglios linfáticos se sienten agrandados o duros al tacto. Los ganglios linfáticos que se extirpan se observarán al microscopio para ver si contienen células cancerosas. Algunas veces, se puede recomendar la radioterapia después de la cirugía.

Quimioterapia sistémica: la quimioterapia es una opción para aquellos pacientes con cáncer de células escamosas que se ha extendido a los ganglios linfáticos o a órganos distantes. En ocasiones, se combina con cirugía o radioterapia.


Last Medical Review: 05/04/2016
Last Revised: 05/17/2016