Cáncer de piel tipo melanoma

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¿Qué hay de nuevo en la investigación sobre el Cáncer de piel tipo melanoma? TEMAS

¿Qué avances hay en la investigación y el tratamiento del cáncer de piel tipo melanoma?

En centros médicos alrededor del mundo, actualmente se están realizando investigaciones sobre las causas, la prevención y el tratamiento del cáncer de piel tipo melanoma.

Causas, prevención y detección temprana

Luz solar y radiación ultravioleta (UV)

Estudios recientes sugieren que puede haber dos formas generales de que la exposición a la luz ultravioleta esté asociada a un melanoma, aunque es probable que haya algo de superposición entre estas dos formas.

La primera consiste en exposición a la luz solar durante la niñez y adolescencia. Las personas con melanoma a menudo tienen un historial temprano de quemadura solar u otras exposiciones a la luz solar intensa, aunque esto no es para cada persona con melanoma. Esta exposición temprana al sol puede causar cambios en el ADN de las células de la piel (melanocitos), lo que las conduce a una ruta para convertirse en células de melanoma muchos años después. Algunos médicos creen que esto pudiera ayudar a explicar por qué los melanomas a menudo ocurren en las piernas y el torso, áreas que no están generalmente tan expuestas al sol durante la edad adulta.

La segunda forma está asociada a los melanomas que se presentan en los brazos, el cuello y el rostro. Estas áreas están muy expuestas al sol, particularmente en el caso de los hombres.

Las cabinas bronceadoras podrían contribuir a que estos tipos de melanomas se originen.

Los investigadores están estudiando si los melanomas que se originan a causa de estos tipos de exposiciones a la luz ultravioleta tienen diferentes cambios genéticos que podrían requerir que sean tratados de maneras distintas.

Educación pública

La mayoría de los cánceres de piel se puede prevenir. La mejor manera de reducir el número de cánceres de piel, así como el dolor y el número de muertes debido a esta enfermedad, consiste en educar al público, especialmente a los padres, sobre los factores de riesgo del cáncer de piel y las señales de advertencia. Es importante que los profesionales de la salud y los sobrevivientes de esta enfermedad les recuerden a las demás personas el peligro que representa la exposición excesiva a la luz ultravioleta (que proviene tanto del sol como de las fuentes artificiales, tal como las camas bronceadoras), así como lo fácil que puede ser protegerse la piel de la radiación ultravioleta.

El melanoma a menudo se puede detectar tempranamente, cuando hay mayores probabilidades de ser curado. Los autoexámenes mensuales y el estar atento a las señales de advertencia de los melanomas podría ser útil para encontrar la mayoría de los melanomas cuando se encuentran en una etapa inicial curable.

La American Academy of Dermatology (AAD) financia cada año exámenes gratis de la piel en todo el país. Muchas oficinas de la Sociedad Americana Contra El Cáncer colaboran estrechamente con la AAD aportando voluntarios para las actividades de registro, coordinación e instrucción relacionadas con estos exámenes gratis. Busque información en su área sobre estos exámenes o llame a la AAD para obtener más información. El número de teléfono y el sitio Web de esta institución aparecen en la sección “Recursos adicionales relacionados con el cáncer de piel tipo melanoma”.

Además de recomendar mantenerse en la sombra, la Sociedad Americana Contra El Cáncer utiliza un lema en inglés que se popularizó en Australia como parte de su mensaje para la prevención del cáncer de piel en los Estados Unidos. “¡Póngase, úntese, colóquese y use!” (“Slip! Slop! Slap! and Wrap”) es una manera llamativa de recordar que debe ponerse una camisa, untarse bloqueador solar, colocarse un sombrero y usar lentes de sol cuando salga al exterior para proteger sus ojos y la piel sensible a su alrededor.

Investigaciones en el ADN del melanoma

En los últimos años, los científicos han alcanzado muchos adelantos en cuanto a la comprensión de cómo la luz ultravioleta daña el ADN y de la manera en que los cambios en el ADN pueden provocar que las células normales de la piel se conviertan en células cancerosas.

Algunas personas, sin embargo, pueden heredar genes mutados (dañados) de sus padres. Por ejemplo, cambios en el gen CDKN2A (p16) causan que algunos melanomas sean hereditarios en ciertas familias. Las personas que tienen antecedentes familiares significativos de melanoma deben hablar con un asesor genético especializado en cáncer o con un médico que tenga experiencia en la genética del cáncer, a fin de hablar sobre los posibles beneficios, límites y desventajas de esta prueba para determinar cambios en este gen.

Clasificación molecular por etapas

Los avances en las investigaciones del ADN también se están aplicando a la clasificación molecular por etapas. En la clasificación por etapas ordinaria, un ganglio linfático extirpado a un paciente se observa con un microscopio para ver si las células del melanoma se han propagado a dicho ganglio.

En la clasificación molecular por etapas, el RNA (una sustancia química relacionada con el ADN) se extrae de las células en el ganglio linfático. Ciertos tipos de RNA son elaborados por las células del melanoma, pero no por las células normales de los ganglios linfáticos. Una prueba compleja, llamada reacción en cadena de polimerasa de transcripción inversa (RT-PCR, por sus siglas en inglés) se utiliza para detectar estos tipos de RNA.

Algunos estudios preliminares han encontrado que esta prueba RT-PCR es mejor que los exámenes microscópicos de rutina para detectar la propagación del melanoma a los ganglios linfáticos. Esta prueba también podría en el futuro ayudar a identificar a algunos pacientes que pudieran beneficiarse de un tratamiento adicional, como la inmunoterapia, después de la cirugía. Sin embargo, a algunos médicos les preocupa que esta prueba pueda conducir a tratamiento innecesario para algunos pacientes, razón por la cual, actualmente no se recomienda. Actualmente se realizan estudios para saber más sobre cómo los resultados deben influenciar la opción de tratamiento.

Tratamiento

Aunque los melanomas en etapa temprana a menudo se pueden curar con cirugía, los melanomas más avanzados son más difíciles de tratar, ya que los tratamientos convencionales contra el cáncer, como la quimioterapia, no son muy eficaces. Sin embargo, en los últimos años, los tipos más recientes de terapias dirigidas e inmunoterapia han cambiado el tratamiento de esta enfermedad, y muchos tratamientos nuevos han mostrado ser muy promisorios en el tratamiento de melanomas avanzados.

Inmunoterapia

Este tipo de tratamiento ayuda al sistema inmunológico del cuerpo a atacar las células del melanoma de manera más eficaz. Algunas formas de inmunoterapia, tal como ipilimumab (Yervoy), las citocinas (interferón alfa y la interleucina-2) y la vacuna BCG ya se están utilizando para tratar algunos melanomas (lea la sección “Inmunoterapia para el cáncer de piel tipo melanoma”).

Medicamentos que bloquean la CTLA-4: el ipilimumab ataca la CTLA-4, una proteína que suprime normalmente la respuesta inmunitaria de las células T, lo que podría ayudar a las células del melanoma a sobrevivir. El ipilimumab ha demostrado que ayuda a prolongar la vida de algunas personas con melanomas avanzados, y ya se usa para tratar a algunas personas con melanoma avanzado.

Un reciente estudio preliminar descubrió que combinar el ipilimumab con otro medicamento de inmunoterapia, conocido como GM-CSF, ayudó a prolongar la vida de pacientes con melanomas avanzados en comparación con aquellos que solo recibieron ipilimumab. Las personas que recibieron la combinación también parecen presentar menos efectos secundarios graves. Estudios clínicos adicionales están probando el ipilimumab combinado con este u otros medicamentos.

Medicamentos que boquean a la PD-1 o PD-L1: las células del melanoma podrían también utilizar otras vías naturales en el cuerpo para ayudar a evitar ser detectadas y destruidas por el sistema inmunológico. Por ejemplo, ellas a menudo tienen una proteína llamada PD-L1 en sus superficies que les ayuda a evadir el sistema inmunológico.

Los nuevos medicamentos que bloquean la proteína PD-L1, o la proteína PD-1 correspondiente en células inmunológicas llamadas células T, pueden ayudar al sistema inmunológico a reconocer las células del melanoma y atacarlas. En estudios preliminares, medicamentos que bloquean a estas proteínas, tal como nivolumab y lambrolizumab, han reducido el tamaño de tumores en alrededor de un tercio de las personas con melanomas, lo que es mejor que la mayoría de los resultados vistos con ipilimumab. Tal parece que estos medicamentos también causan menos efectos secundarios graves, y hasta el momento muchas de las respuestas tumorales han sido de larga duración. Actualmente se realizan estudios más abarcadores de estos nuevos medicamentos, incluyendo algunos que usan uno de estos medicamentos con ipilimumab para determinar si la combinación podría ser incluso mejor.

Vacunas contra el melanoma: en los estudios clínicos se están investigando vacunas dirigidas al melanoma. Se trata de terapias experimentales que aún no han probado ser útiles.

Estas vacunas contra el melanoma son, de alguna manera, similares a las vacunas que se utilizan para evitar enfermedades tales como el polio, el sarampión y las paperas que son causadas por unos virus. Tales vacunas por lo general contienen unos virus debilitados o partes de un virus que no pueden causar la enfermedad. La vacuna estimula al sistema inmunológico del cuerpo para destruir el tipo de virus más dañino.

De la misma forma, células destruidas del melanoma o partes de las células (antígenos) se pueden inyectar en un paciente como una vacuna para tratar de estimular al sistema inmunológico del cuerpo para que destruya otras células del melanoma en el cuerpo. Generalmente, las células o los antígenos están mezclados con otras sustancias que ayudan a reforzar el sistema inmunológico del cuerpo en su totalidad. Sin embargo, contrario a las vacunas que tienen el fin de prevenir infecciones, estas vacunas tienen el objetivo de tratar una enfermedad existente.

Se ha probado que producir una vacuna contra el melanoma es más difícil que producir una vacuna para combatir un virus. Los resultados de estos estudios usando vacunas para tratar el melanoma han sido mixtos hasta ahora, pero actualmente se estudian muchas vacunas más recientes que podrían prometer resultados más alentadores.

Otras inmunoterapias: se están estudiando también otras formas de inmunoterapia. Algunos estudios preliminares han demostrado que tratar a los pacientes con altas dosis de quimioterapia y radioterapia, y luego administrarles linfocitos infiltrantes de tumor (TILs), que son células del sistema inmunológico encontradas en los tumores, puede reducir el tamaño de los tumores de melanoma y posiblemente también prolongar la vida. Los estudios más recientes están buscando cambiar ciertos genes en los linfocitos infiltrantes de tumor antes de ser administrados para determinar si esto puede hacerlos más eficaces en la lucha contra el cáncer. En estudios preliminares, este método luce prometedor, aunque es complejo y solo se ha probado en pocos centros.

Actualmente, muchos estudios investigan combinar diferentes tipos de inmunoterapia, lo que podría ser más eficaz que cualquier tratamiento individual para el melanoma avanzado.

Medicamentos dirigidos

Conforme los médicos han ido descubriendo algunos de los cambios genéticos en las células de melanoma, éstos han desarrollado medicamentos que atacan dichos cambios. Estos medicamentos dirigidos funcionan de distinta manera que los que se usan comúnmente en la quimioterapia. En algunos casos, puede que estos medicamentos funcionen cuando la quimioterapia no es eficaz, y pueden presentar efectos secundarios menos graves.

Medicamentos que atacan a las células con cambios en el gen BRAF: como se indicó en la sección “Terapia dirigida para el cáncer de piel tipo melanoma”, alrededor de la mitad de todos los melanomas presenta cambios en el gen BRAF, lo que ayuda en el crecimiento de las células. Los medicamentos que atacan la proteína BRAF, tal como vemurafenib (Zelboraf) y dabrafenib (Tafinlar), así como medicamentos que atacan las proteínas asociadas a MEK, tal como trametinib (Mekinist), han demostrado que reducen el tamaño de muchos de estos tumores. Actualmente, estos medicamentos se usan con frecuencia en melanomas que dan positivo a este cambio genético.

Una de las desventajas de estos medicamentos consiste en que parecen funcionar por solo un tiempo limitado antes de que el cáncer comience a crecer nuevamente. Un nuevo método que actualmente se estudia consiste en combinar un inhibidor BRAF con un inhibidor MEK. Los resultados preliminares han sido promisorios, pues demuestran que combinar los medicamentos da lugar a respuestas más prolongadas y a que algunos efectos secundarios (como el desarrollo de otros cánceres de piel) tal vez sean en realidad menos comunes con la combinación.

Medicamentos que atacan a las células con cambios en el gen C-KIT: un pequeño número de melanomas presenta cambios en el gen C-KIT. Esto es más probable en melanomas que se originan en las palmas de las manos, las plantas de los pies, debajo de las uñas, o en ciertos otros lugares.

Actualmente se realizan estudios clínicos para probar medicamentos, tal como imatinib (Gleevec) y nilotinib (Tasigna), los cuales se sabe atacan las células con cambios en el C-KIT.

Medicamentos que atacan a otros cambios en los genes o en las proteínas: varios medicamentos que atacan a otros genes o proteínas anormales, tal como el sorafenib (Nexavar), el bevacizumab (Avastin), el pazopanib (Votrient), y el everolimus (Afinitor) también se están estudiando actualmente en estudios clínicos.

Los investigadores también están estudiando la combinación de algunos de estos medicamentos dirigidos con otros tipos de tratamientos, tal como quimioterapia o inmunoterapia.


Fecha de última actualización: 12/17/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/04/2014