Cáncer de próstata

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Tratamiento contra el Cáncer de próstata TEMAS

Radioterapia para cáncer de próstata

La radioterapia utiliza rayos de alta energía o partículas para destruir las células cancerosas. La radiación se puede emplear:

  • Como tratamiento inicial para tratar el cáncer de bajo grado que aún está solamente en la glándula prostática. Las tasas de curación para los hombres con estos tipos de cánceres son aproximadamente las mismas que para los hombres en los que se realiza una prostatectomía radical.
  • Como parte del tratamiento inicial (junto con terapia hormonal) para cánceres que han crecido fuera de la próstata y hacia tejidos cercanos.
  • Si el cáncer no se extirpó por completo o regresa (recurre) en el área de la próstata después de la cirugía.
  • Si el cáncer es avanzado, para reducir el tamaño del tumor y proporcionar alivio a posibles síntomas presentes y futuros.

Los dos tipos principales de radioterapia son la radioterapia con haces externos y la braquiterapia (radiación interna). Ambos parecen ser buenos métodos para tratar el cáncer de próstata, aunque se tiene más información sobre los resultados a largo plazo con la radiación externa.

(Otro tipo de radioterapia, en la que se inyecta en el cuerpo una medicina que contiene radiación, se describe en la sección “Prevención y tratamiento de la propagación del cáncer de próstata a los huesos”).

Radioterapia de rayos externos

En la radioterapia de rayos externos (external beam radiation therapy, EBRT), la radiación es dirigida a la glándula prostática desde una máquina que se encuentra fuera de su cuerpo. Este tipo de radiación se puede usar para tratar de curar los cánceres en etapas más tempranas, o para ayudar a aliviar síntomas, como el dolor en los huesos si el cáncer se ha propagado a áreas específicas de los huesos.

Antes de iniciar el tratamiento, se hacen estudios por imágenes tales como imágenes por resonancia magnética, tomografías computarizadas y radiografías regulares de la pelvis, para determinar la ubicación exacta de la glándula prostática. Entonces el equipo de radiación puede hacer unas marcas con tinta en la piel del paciente, que posteriormente se utilizará como guía para concentrar la radiación en el área correcta.

Generalmente el tratamiento se administra cinco días a la semana, durante alrededor de siete a nueve semanas en una clínica de servicios ambulatorios. Cada tratamiento con radiación es muy similar a someterse a una radiografía. La radiación es más potente que la usada en una radiografía, pero el procedimiento no causa dolor. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) toma más.

Las técnicas más nuevas de radioterapia de rayos externos enfocan la radiación con más precisión en el tumor. Esto permite que los médicos administren dosis más altas de radiación a la vez que se reduce la exposición de radiación a los tejidos sanos adyacentes.

Radioterapia de representación tridimensional conforme (3D-CRT, siglas en inglés)

Este tipo de radioterapia utiliza computadoras especiales para determinar con precisión la ubicación de su próstata. Entonces los rayos de la radiación son configurados y dirigidos a la próstata desde varias direcciones, lo que hace menos probable que haya daños a los tejidos normales. A usted probablemente lo colocarán en un molde de plástico, parecido a un yeso para el cuerpo, que lo mantendrá en la misma posición cada día para que la radiación se pueda dirigir con mayor precisión. Este método parece ser por lo menos tan eficaz como la radioterapia convencional y con menos efectos secundarios.

Radioterapia de intensidad modulada (IMRT)

La radioterapia de intensidad modulada, una forma avanzada de terapia tridimensional, es el método de radiación externa para el cáncer de próstata. Esta técnica emplea una máquina controlada por una computadora que de hecho se mueve alrededor del paciente a medida que emite la radiación. Además de configurar los rayos y dirigirlos a la próstata desde varios ángulos, la intensidad (fuerza) de los rayos puede ser ajustada para limitar la dosis que llega a los tejidos normales más sensibles. Esto permite que los médicos suministren una dosis incluso más elevada contra el cáncer.

Algunas máquinas de radiación más nuevas tienen un escáner de imágenes integrado. Este adelanto, conocido como radioterapia guiada por imagen (IGRT), le permite al médico tomar fotografías de la próstata y hacer ajustes menores en la dirección de los rayos justo antes de administrar la radiación. Esto podría ayudar a administrar la radiación incluso con más precisión, lo que puede conducir a menos efectos secundarios, aunque se necesita más investigación para probar esto. Otro método consiste en colocar diminutos implantes en la próstata que emiten ondas de radio para indicar a las máquinas de radioterapia a donde dirigir el tratamiento. Esto permite que la máquina se ajuste según el movimiento (como el ocasionado por la respiración) y puede que menos radiación se dirija a los tejidos sanos. En teoría, esto puede disminuir los efectos secundarios. Sin embargo, hasta el momento, ningún estudio ha demostrado que con este método se presentan menos efectos secundarios que con otras formas de IMRT. El equipo que utiliza esto se conoce como Calypso®.

Una variación de la IMRT se conoce como terapia de arco volumétrica modulada. En esta terapia se usa una máquina que emite rápidamente radiación a medida que gira una vez alrededor del cuerpo. Esto permite que cada sesión del tratamiento se administre en tan solo unos minutos. Aunque esto puede ser más conveniente para el paciente, aún no ha demostrado que sea más eficaz que la IMRT regular.

Radioterapia corporal estereotáctica

En este tratamiento se utilizan técnicas avanzadas guiadas por imágenes para administrar altas dosis de radiación a un área precisa, como la próstata. Debido a las altas dosis de radiación en cada dosis, el curso total del tratamiento se administra solo en varios días.

La radioterapia corporal estereotáctica a menudo se conoce por los nombres de los equipos que administran la radiación, tal como Gamma Knife®, X-Knife®, CyberKnife®, y Clinac®.

Cuando se compara con la radioterapia de intensidad modulada, la ventaja principal de la radioterapia corporal estereotáctica consiste en que el tratamiento toma menos tiempo (días en lugar de semanas). Sin embargo, los efectos secundarios no son menores. De hecho, algunos estudios han demostrado que algunos efectos secundarios en realidad podrían ser peores con la radioterapia corporal estereotáctica que con la radioterapia de intensidad modulada.

Radioterapia con rayos de protones

La terapia con rayos de protones enfoca rayos de protones en lugar de rayos X en el cáncer. Contrario a los rayos X que liberan energía tanto antes como después de alcanzar el blanco, los protones causan poco daño a los tejidos a través de los cuales pasan, y luego liberan su energía solo después de alcanzar cierta distancia. Esto significa que la radiación con rayos de protones puede en teoría hacer llegar más radiación a la próstata mientras causa menos daño a los tejidos normales adyacentes. La radioterapia con rayos de protones puede suministrarse con técnicas similares a la 3D-CRT y la IMRT.

Aunque los resultados preliminares son prometedores, hasta el momento los estudios no han demostrado que la terapia con rayo de protones es más segura o eficaz que los otros tipos de radiación externa. Actualmente, la terapia con rayo de protones no está ampliamente disponible. Las máquinas necesarias para producir los protones son muy costosas, y no están disponibles en muchos centros en los Estados Unidos. En la actualidad puede que no todas las compañías de seguro cubran la radiación conformal de rayos de protones.

Posibles efectos secundarios de la radioterapia de rayos externos

Algunos de los efectos secundarios de la radioterapia de rayos externos son los mismos que los de la cirugía, mientras que otros son diferentes. Las cifras usadas en la descripción de los posibles efectos secundarios que se presentan a continuación están asociadas a la radiación externa convencional, la cual se utiliza actualmente con mucha menos frecuencia que en el pasado. Los riesgos de los métodos de tratamiento más nuevos descritos anteriormente son probablemente menores.

Problemas intestinales: la radiación puede irritar el intestino grueso y el recto y causar una afección llamada proctitis por radiación. Esto puede provocar diarrea, algunas veces con sangre en las heces fecales e incontinencia rectal. La mayoría de estos problemas desaparece con el pasar del tiempo, pero en pocos casos el funcionamiento normal de los intestinos no se restablece. En el pasado, aproximadamente de 10 a 20% de los hombres reportaron problemas intestinales después de la radioterapia externa, aunque es menos probable que las nuevas técnicas de radioterapia causen estas complicaciones.

Problemas con la vejiga: la radiación puede irritar la vejiga y causar una afección llamada cistitis por radiación. Es posible que usted presente frecuentes deseos de orinar, una sensación de ardor mientras orina y/o sangre en la orina. Los problemas de la vejiga usualmente se alivian con el pasar del tiempo, pero en algunos hombres estos problemas nunca desaparecerán. Alrededor de un hombre de cada tres, continúa con la necesidad de tener que orinar con más frecuencia.

Incontinencia urinaria: algunos hombres padecen incontinencia urinaria después del tratamiento, lo que significa que no pueden controlar la orina o bien presentan algo de chorreo o goteo involuntario de orina. Como se describe en la sección sobre cirugía, existen diferentes niveles y tipos de incontinencia. En general, este efecto secundario es menos común que después de la cirugía. Al principio, el riesgo es bajo, pero aumenta cada año por varios años después del tratamiento.

Problemas de erección, incluyendo impotencia: después de varios años, la tasa de impotencia después de la radiación es aproximadamente la misma que después de la cirugía. Por lo general, los problemas de erección no ocurren inmediatamente después de administrarse la radioterapia, sino que se desarrollan lentamente en el transcurso de uno o más años. Esto es diferente en la cirugía, en la cual la impotencia aparece inmediatamente y puede mejorar con el transcurso del tiempo.

En estudios más antiguos, alrededor de tres de cada cuatro hombres eran impotentes dentro de los 5 primeros años de haber recibido radioterapia externa, pero algunos de estos hombres ya tenían problemas de erección antes del tratamiento. Aproximadamente la mitad de los hombres que tenían erecciones normales antes del tratamiento se volvió impotente a los 5 años. No está claro si estos valores también serán válidos para las nuevas formas de radiación. Al igual que en la cirugía, mientras más avanzada sea su edad, mayor la probabilidad de tener problemas de erección. A menudo se puede aliviar la impotencia con tratamientos como los mencionados en la sección sobre cirugía que incluyen los medicamentos contra la disfunción eréctil.

Para más información sobre cómo lidiar con los problemas de erección y otros asuntos relacionados con la sexualidad, lea el documento Sexualidad para el hombre con cáncer.

Sensación de cansancio: la radioterapia puede causar cansancio que puede durar por varios meses después de finalizado el tratamiento.

Linfedema: normalmente los ganglios linfáticos son una vía para el retorno de líquido hacia el corazón desde todas las áreas del cuerpo. Si los ganglios linfáticos que rodean la próstata están afectados por la radiación, se puede acumular líquido en las piernas o en la región genital con el pasar del tiempo, lo que causa hinchazón y dolor. Por lo general, esta afección puede ser tratada con terapia física, aunque puede no desaparecer completamente. Para más información, consulte nuestro documento Understanding Lymphedema: For Cancers Other Than Breast Cancer.

Estrechamiento uretral: en pocas ocasiones, la radiación puede causar la formación de cicatrices y el estrechamiento del conducto que lleva la orina desde la vejiga hacia el exterior del cuerpo. Esto puede causar problemas al orinar, y puede requerir tratamiento adicional para abrir nuevamente el conducto.

Braquiterapia (terapia de radiación interna)

La braquiterapia (también conocida como implantación de partículas o radioterapia intersticial) utiliza pequeñas partículas radiactivas cada una de ellas del tamaño aproximado de un grano de arroz. Estas partículas se colocan directamente en su próstata.

Por lo general, la braquiterapia se usa en los hombres con cáncer de próstata en etapas iniciales cuyo crecimiento es relativamente lento (como los tumores de bajo grado). Su uso también está limitado por otros factores. Para los hombres que han tenido una resección transuretral de la próstata o aquellos que ya tienen problemas urinarios, el riesgo de efectos urinarios secundarios puede ser mayor. Es posible que la braquiterapia no sea tan eficaz en los hombres con glándulas prostáticas grandes ya que puede no ser posible colocar las partículas en todas las localizaciones correctas. Actualmente, los médicos están estudiando las maneras de evitar esto, como administrar con anticipación un ciclo corto de terapia hormonal a los hombres para reducir el tamaño de la próstata.

Los estudios por imágenes, tales como la ecografía transrectal, la tomografía computarizada o las imágenes por resonancia magnética se usan para ayudar en la colocación de las partículas radiactivas. Unos programas de computación especiales calculan la dosis exacta de radiación necesaria.

Existen dos tipos de braquiterapia de la próstata. Ambos se hacen en una sala de operaciones y requieren algún tipo de anestesia.

Braquiterapia permanente (en bajas dosis, o LDR, en inglés)

En este método, las partículas (semillas) de material radioactivo (como yodo-125 o el paladio-103) se colocan en el interior de agujas delgadas, las cuales se introducen a través de la piel en el área entre el escroto y el ano y en la próstata. Se remueven las agujas y las partículas se dejan allí, y éstas liberan dosis bajas de radiación en el transcurso de semanas o meses. La radiación que proviene de las partículas alcanza una distancia muy corta, por lo que las partículas pueden emitir una gran cantidad de radiación en un área muy pequeña. Esto disminuye la cantidad de daño hecho a los tejidos sanos que están cerca de la próstata.

Generalmente se colocan entre 40 y 100 partículas. Debido a su pequeño tamaño, las partículas causan pocas molestias y simplemente se dejan en ese lugar después de que se agote su material radioactivo.

Este tipo de radioterapia requiere de anestesia espinal (la parte inferior de su cuerpo es adormecida) o anestesia general (en la que usted está dormido), y puede requerir una estadía de una noche en el hospital.

Es posible que se le administre también radiación externa junto con la braquiterapia, especialmente si existe el riesgo de que su cáncer se propague fuera de la próstata (por ejemplo, si tiene una puntuación de Gleason más alta).

Braquiterapia temporal (en altas dosis, o HDR)

Esta técnica utiliza dosis más altas de radiación que se administran por un corto tiempo. Se colocan unas agujas huecas a través de la piel entre el escroto y el ano en dirección a la próstata. En estas agujas se colocan tubos de nailon suave (catéteres). Luego estas agujas se retiran, pero los catéteres permanecen en el lugar. Entonces se colocan en los catéteres el iridio-192 o el cesio-137 radioactivo, generalmente por cinco a quince minutos. Usualmente, se administran tres tratamientos breves durante dos días en el hospital, y la sustancia radiactiva se retira cada vez que se administran los tratamientos. Los catéteres son retirados después del último tratamiento. Durante aproximadamente una semana después del tratamiento, usted sentirá algo de dolor o hinchazón en el área entre el escroto y el recto, y la orina puede tener un color marrón rojizo.

Por lo general, se combinan estos tratamientos con radiación externa, que se administra a una dosis más baja de la que se usaría por sí sola. La dosis total de radiación es lo suficientemente alta como para destruir todas las células cancerosas. La ventaja de este método es que la mayor parte de la radiación se concentra en la glándula prostática en sí, y no afecta la uretra ni los tejidos que circundan la próstata, como por ejemplo los nervios, la vejiga y el recto.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la braquiterapia

Si recibió partículas o semillas permanentes de braquiterapia, éstas emitirán pequeñas cantidades de radiación durante varias semanas. Aun cuando la radiación no llega lejos, es posible que su médico le pida que se mantenga alejado de las mujeres embarazadas y niños pequeños durante este tiempo. Es posible que también le pidan tomar otras precauciones, tal como usar un condón durante las relaciones sexuales.

Además existe el riesgo menor de que algunas de las semillas se muevan (emigren). Es posible que le pidan que filtre su orina durante la primera semana para recoger cualquier semilla que pudiese salir. Asegúrese de seguir cuidadosamente las instrucciones de su médico. También han surgido informes que indican que las partículas se han movido a través del torrente sanguíneo a otras partes del cuerpo, como los pulmones. Hasta donde los médicos han podido averiguar, esto no parece causar ningún daño a la salud y ocurre en muy pocas ocasiones.

Al igual que la radiación externa, la braquiterapia puede causar problemas con erecciones, y problemas urinarios e intestinales.

Problemas intestinales: los problemas intestinales, tales como dolor en el recto, ardor y/o diarrea pueden ocurrir, aunque menos del 5% de los pacientes presenta problemas graves a largo plazo.

Problemas urinarios: la incontinencia urinaria grave no es un efecto secundario común. Sin embargo, alrededor de uno de cada tres hombres pueden presentar problemas a largo plazo con incremento de la frecuencia urinaria. Esto puede ser causado por la irritación de la uretra (el conducto que drena la orina desde la vejiga). En pocas ocasiones, este conducto puede llegar a cerrarse (lo que se conoce como un estrechamiento uretral) y será necesario abrirlo mediante cirugía.

Problemas de erección: algunos estudios han encontrado que las tasas de problemas con erecciones son menores después de la braquiterapia, pero otros estudios han encontrado que las tasas no son menores que con la radioterapia externa o la cirugía. De nuevo, mientras más joven sea usted y mejor haya sido su función sexual antes del tratamiento, mayores son las probabilidades de que usted recupere la función sexual después del tratamiento.

Para más información sobre radioterapia, lea nuestro documento titulado Radiación: una guía para pacientes y sus familias.


Fecha de última actualización: 02/06/2015
Fecha de último cambio o revisión: 03/12/2015