Cáncer de próstata

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Tratamiento contra el Cáncer de próstata TEMAS

Cirugía para el cáncer de próstata

La cirugía es una opción común para tratar de curar el cáncer de próstata si se cree que no se ha propagado hacia el exterior de la glándula (cánceres en etapa T1 o T2).

El tipo principal de cirugía para cáncer de próstata se conoce como prostatectomía radical. En esta operación, el cirujano extirpa toda la glándula prostática además de una porción del tejido que le rodea, incluyendo las vesículas seminales. Una prostatectomía radical se puede hacer de maneras diferentes.

Métodos abiertos de prostatectomía radical

En el método más tradicional de realizar una prostatectomía, el cirujano opera a través de una sola incisión larga para extraer la próstata y los tejidos adyacentes. A esto se le conoce como método abierto.

Prostatectomía radical retropúbica

Para esta operación, el cirujano hace una incisión en la piel de la parte baja del abdomen, desde el ombligo hasta el hueso púbico. Durante la cirugía, junto con la sedación se le puede administrar anestesia general (usted estará dormido) o anestesia espinal o epidural (se le adormecerá la parte inferior del cuerpo).

Si existe una probabilidad razonable de que el cáncer se haya propagado a los ganglios linfáticos (según su nivel de PSA, el examen digital del recto, y los resultados de la biopsia), el cirujano puede extirpar los ganglios linfáticos que están alrededor de la próstata en este momento. Por lo general, los ganglios se envían a un laboratorio de patología para ver si tienen células cancerosas (toma varios días recibir los resultados), aunque en algunos casos los ganglios se pueden examinar inmediatamente. Si al examinar los ganglios durante la cirugía cualquiera de ellos tiene células cancerosas, lo cual significa que el cáncer se ha propagado, puede que el cirujano suspenda la cirugía. Esto se debe a que es poco probable que el cáncer sea curado mediante cirugía, y a que extirpar la próstata podría aún ocasionar graves efectos secundarios.

Cuando se extirpa la próstata, el cirujano prestará mucha atención a los dos pequeños grupos de nervios tendidos en los dos lados de la próstata. Estos nervios controlan las erecciones. Si podía tener erecciones antes de la cirugía, el cirujano tratará de no dañar estos nervios (método de preservación de los nervios). Si el cáncer está creciendo hacia o muy cerca de los nervios, el cirujano tendrá que extirparlos. Si ambos se extirpan, usted no podrá tener erecciones espontáneas. Esto significa que usted necesitará ayuda (tal como medicamentos o bombas) para tener erecciones. Si se extirpan los nervios de un lado, todavía tendrá la probabilidad de conservar su habilidad para lograr erecciones, pero esa probabilidad será menor que si no se hubiera extirpado ninguno. Si no se extirpa ninguno de los paquetes nerviosos, entonces usted podría funcionar con normalidad. Por lo general, después de la cirugía toma de varios meses a un año lograr una erección ya que los nervios han sido tocados durante la operación y no funcionarán apropiadamente por un tiempo.

Después de la cirugía, mientras usted se encuentra todavía bajo los efectos de la anestesia, se le colocará un catéter en el pene para ayudarle a drenar la vejiga. Este catéter usualmente debe permanecer en el sitio de una a dos semanas durante el período de recuperación. Podrá orinar por su propia cuenta una vez se le quite el catéter.

Después de la cirugía, probablemente usted permanecerá en el hospital por varios días. Además, sus actividades estarán probablemente limitadas por alrededor de 3 a 5 semanas. Los posibles efectos secundarios de la prostatectomía se describen más adelante.

Prostatectomía radical perineal

En esta operación, el cirujano hace la incisión en la piel entre el ano y el escroto (el perineo), como se ilustra en la imagen anterior. Este método se usa con menos frecuencia debido a que no es posible preservar fácilmente los nervios y no se pueden extirpar los ganglios linfáticos. Sin embargo, a menudo es una operación más breve y puede ser una opción si usted no desea el procedimiento para preservar los nervios y no se requiere extirpar los ganglios linfáticos. También se puede usar si usted padece otras afecciones médicas que dificulten la cirugía retropúbica. Si se realiza correctamente, puede ser tan curativa como el método retropúbico. La operación perineal usualmente requiere menos tiempo que la operación retropúbica, y puede causar menos dolor, y posteriormente una recuperación más fácil.

Después de la cirugía, mientras usted se encuentra todavía bajo los efectos de la anestesia, se le colocará un catéter en el pene para ayudarle a drenar la vejiga. Este catéter usualmente debe permanecer en el sitio de una a dos semanas durante el período de recuperación. Podrá orinar por su propia cuenta una vez se le quite el catéter.

Después de la cirugía, probablemente usted permanecerá en el hospital por varios días. Además, sus actividades estarán probablemente limitadas por alrededor de 3 a 5 semanas. Los posibles efectos secundarios de la prostatectomía se describen más adelante.

Métodos laparoscópicos para prostatectomía radical

En los métodos laparoscópicos, se realizan varias incisiones más pequeñas con instrumentos quirúrgicos especiales para extraer la próstata. Este procedimiento se puede realizar mientras el cirujano sostiene directamente los instrumentos o usando un panel de control para mover con precisión los brazos robóticos que sostienen los instrumentos.

Prostatectomía radical laparoscópica

En una prostatectomía radical laparoscópica (laparoscopic radical prostatectomy, LRP), el cirujano hace varias incisiones pequeñas, a través de las cuales se insertan instrumentos especiales y largos para extirpar la próstata. Uno de los instrumentos tiene una pequeña cámara de video en el extremo, lo que permite que el cirujano pueda observar dentro del abdomen.

La prostatectomía laparoscópica tiene sus ventajas sobre la prostatectomía radical usual abierta, incluyendo menos pérdida de sangre y dolor, estadías más breves en el hospital (usualmente no más de un día) y períodos de recuperación más cortos (aunque será necesario usar el catéter por aproximadamente la misma cantidad de tiempo).

La LRP ha sido usada en los Estados Unidos desde 1999 y se ha hecho en centros comunitarios y universitarios. Cuando se realiza por médicos con experiencia en el procedimiento, la prostatectomía radical laparoscópica parece ser tan eficaz como la prostatectomía radical abierta, aunque todavía no contamos con los resultados a largo plazo de los procedimientos hechos en los Estados Unidos.

Los estudios preliminares reportan que las tasas de efectos secundarios de la LRP parecen ser casi las mismas que las de la prostatectomía abierta. (Estos efectos secundarios se describen más adelante). Con este método, puede que se retrase un poco la recuperación del control de la vejiga. Un método de preservación de los nervios es posible con la prostatectomía radical laparoscópica, lo que aumenta la probabilidad de erecciones normales después de la operación.

Prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot

Un método más nuevo consiste en hacer la cirugía laparoscópica a distancia mediante el uso de una interface robótica (el sistema da Vinci), lo que se conoce como prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot (RALRP). El cirujano se sienta en un panel cercano a la mesa de operaciones y controla los brazos robóticos para realizar la operación a través de varias incisiones pequeñas que se hacen en el abdomen del paciente.

Al igual que la prostatectomía radical laparoscópica directa, la prostatectomía laparoscópica asistida por robot tiene ventajas sobre el método abierto en términos de dolor, pérdida de sangre y tiempo de recuperación. Sin embargo, hasta el momento parece haber poca diferencia entre la prostatectomía radical laparoscópica directa y la robótica para los pacientes.

En términos de los efectos secundarios que más preocupan a los hombres, como problemas urinarios o disfunción eréctil, (descrito más adelante), parece no haber una diferencia entre la LRP asistida por robot y otros métodos de prostatectomía.

Para el cirujano, el sistema robótico puede proveer más maniobrabilidad y más precisión cuando se mueven los instrumentos que con la prostatectomía radical laparoscópica convencional. Aun así, la experiencia, el compromiso y la destreza del cirujano son los factores más importantes en el éxito de cualquier de los dos tipos de prostatectomía radical laparoscópica.

Si usted está considerando tratarse con cualquiera de los dos tipos de prostatectomía radical laparoscópica, es importante que entienda lo que se conoce y lo que todavía se desconoce sobre este método. De nuevo, la experiencia y la destreza de su cirujano son probablemente los factores más importantes. Si decide que cualquiera de los dos tipos de prostatectomía radical laparoscópica es el tratamiento apropiado para usted, asegúrese de encontrar un cirujano que tenga una vasta experiencia con este procedimiento.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la prostatectomía radical (incluyendo LRP)

Existen posibles riesgos y efectos secundarios con cualquier tipo de cirugía para el cáncer de próstata.

Riesgos quirúrgicos

Los riesgos asociados a cualquier tipo de prostatectomía radical son similares a los de cualquier cirugía mayor, incluyendo los riesgos de la anestesia. Entre los riesgos más graves se encuentran un ataque cardíaco, un derrame cerebral, la formación de coágulos sanguíneos en las piernas que pueden viajar hacia los pulmones y una infección en el área de la incisión.

Si se extirpan los ganglios linfáticos, se puede formar una acumulación de líquido linfático (llamado linfocele), la cual pudiera requerir que se drene.

Debido a que hay muchos vasos sanguíneos cerca de la glándula prostática, otro de los riesgos es el sangrado durante y después de la cirugía. Es posible que necesite transfusiones de sangre, lo de por sí conlleva un riesgo menor. En pocas ocasiones, es posible que se corte parte del intestino durante la cirugía. Esto podría causar infecciones en el abdomen y podría requerir otra cirugía para corregir este problema. Las lesiones a los intestinos son más comunes con las cirugías robóticas y laparoscópicas que con el método abierto.

En algunos casos no muy frecuentes, es posible que el paciente fallezca debido a complicaciones de la operación. El riesgo depende en parte de su estado de salud general, su edad y de la experiencia del equipo quirúrgico.

Efectos secundarios

Los principales posibles efectos secundarios de la prostatectomía radical son la incontinencia urinaria (falta de control de la vejiga) e impotencia (el no poder lograr erecciones). Estos efectos secundarios también pueden ocurrir con otras formas de tratamiento para cáncer de próstata, lo que se describe a continuación.

Incontinencia urinaria: usted puede padecer incontinencia urinaria, lo que significa que no puede controlar la orina o bien que presenta algo de chorreo o goteo involuntario de orina. Existen diferentes grados de incontinencia. El tener incontinencia puede afectarle no sólo físicamente, sino también emocional y socialmente. Hay tres tipos principales de incontinencia:

  • La incontinencia de esfuerzo es el tipo más común de incontinencia después de la cirugía de la próstata. Los hombres con incontinencia de esfuerzo tienen fuga de orina cuando tosen, se ríen, estornudan o hacen ejercicio. Usualmente es causada por problemas con la válvula muscular que retiene la orina en la vejiga (esfínter de la vejiga). Los tratamientos del cáncer de próstata pueden dañar los músculos que forman esta válvula o los nervios que mantienen los músculos funcionando.
  • Los hombres que padecen incontinencia por rebosamiento no pueden vaciar bien la vejiga. Estos hombres se tardan mucho en orinar y tienen un flujo goteante con poca fuerza. Generalmente la incontinencia por rebosamiento es causada por el bloqueo o el estrechamiento de la salida de la vejiga debido a tejido cicatricial.
  • Los hombres que padecen incontinencia de urgencia tienen una necesidad repentina de ir al baño y orinar. Este problema ocurre cuando la vejiga se vuelve demasiado sensible al estiramiento conforme se llena de orina.

En pocas ocasiones, los hombres pierden toda la capacidad para controlar la orina después de la cirugía, lo que se conoce como incontinencia continua.

Después de la cirugía del cáncer de próstata, el control normal de la vejiga usualmente regresa dentro de varias semanas o meses. La recuperación por lo general ocurre gradualmente, en etapas.

Los médicos no pueden predecir con certeza cómo un hombre se afectará después de la cirugía. En general, los hombres de edad más avanzada suelen tener más problemas de incontinencia que los hombres más jóvenes. En un estudio que incluyó hombres de 55 a 74 años que fueron tratados en todo tipo de hospitales, los investigadores encontraron lo siguiente después de 5 años de la prostatectomía radical:

  • 15% de los hombres no tenían control de la vejiga o tenían fugas o goteo frecuente de orina.
  • El 16% tenía escapes de orina al menos dos veces al día.
  • El 29% usó paños sanitarios para mantenerse seco.

(Algunos de los hombres estaban en dos o tres de estos grupos, por lo que agregar estos porcentajes juntos exagera la probabilidad de problemas urinarios).

La mayoría de los grandes centros de tratamiento contra el cáncer en los que se realiza la cirugía de la próstata con más frecuencia, y en los que los cirujanos tienen más experiencia, reportan menos problemas de incontinencia.

El tratamiento de la incontinencia depende de su tipo, causa y gravedad. Si usted tiene problemas de incontinencia, hable con sus médicos. Tal vez se sienta avergonzado de discutir este asunto, pero recuerde que usted no está solo. Éste es un problema común. Los médicos que tratan a los hombres con cáncer de próstata deben estar enterados de los problemas de incontinencia y estar en capacidad de sugerir medidas para corregirla, tales como:

  • Ejercicios especiales, llamados ejercicios de Kegel, que pueden ayudar a fortalecer los músculos de la vejiga. Estos ejercicios conllevan tensar y relajar ciertos músculos pélvicos. No todos los médicos están de acuerdo en cuanto a la utilidad o la mejor manera para hacer los ejercicios. Por lo tanto, pregúntele a su médico sobre los ejercicios de Kegel antes de comenzarlos.
  • Medicinas que ayudan a los músculos de la vejiga o al esfínter. La mayoría de estos medicamentos afecta los músculos o los nervios que los controlan. Estas medicinas son más eficaces para algunas formas de incontinencia, tal como la incontinencia de urgencia, que para otras.
  • Cirugía para corregir la incontinencia a largo plazo. Se puede inyectar un material, como el colágeno para apretar el esfínter de la vejiga. Si su incontinencia es grave y no mejora por sí sola, es posible la implantación quirúrgica de un esfínter artificial o se puede implantar un dispositivo pequeño llamado cabestrillo uretral para mantener el cuello de la vejiga en su sitio. Pregunte a su médico si estos tratamientos le pueden ayudar a usted.

Aun cuando su incontinencia no se pueda corregir completamente, todavía será posible aliviarla. Usted puede aprender a manejar y a vivir con su incontinencia. La incontinencia es más que un problema físico que también puede perturbar su calidad de vida si no se trata bien. No hay una sola manera correcta de tratar la incontinencia. El reto es descubrir qué es lo más apropiado para que sus actividades diarias vuelvan a la normalidad.

Hay muchos productos para la incontinencia que pueden ayudarle a mantenerse activo y cómodo, como almohadillas sanitarias que puede usar debajo de la ropa. Los calzoncillos para adultos y la ropa interior son más abultados que las almohadillas sanitarias pero proveen más protección. También se pueden usar almohadillas para la cama o protectores de colchón absorbentes (forros) que protegen las sábanas y el colchón.

Cuando escoja productos para la incontinencia, tenga en cuenta la siguiente lista de cotejo. Es posible que algunas de estas preguntas no sean de importancia para usted o quizás tenga otras que quiera añadir.

  • Absorbencia: ¿cuánta provee el producto? ¿Por cuánto tiempo le protegerá?
  • Tamaño: ¿se puede notar bajo la ropa normal? ¿Es desechable? ¿Se puede volver a usar?
  • Comodidad: ¿cómo se siente cuando usted se mueve o se sienta?
  • Disponibilidad: ¿qué tiendas venden los productos? ¿Son éstas de fácil acceso?
  • Costo: ¿cubre su seguro estos productos?

Otra opción es una cubierta de goma llamada catéter condón que se colocan sobre el pene para recoger la orina en una bolsa. También existen dispositivos de compresión (presión) que se pueden colocar en el pene por cortos períodos de tiempo para ayudar a evitar que la orina se escape.

La autocateterización puede ser una opción para algunos tipos de incontinencia. En este método usted inserta un tubo delgado en su uretra para drenar y vaciar la vejiga durante intervalos periódicos. La mayoría de los hombres pueden aprender esta técnica, que es segura y generalmente no produce dolor.

Además, usted puede tomar algunas precauciones simples que pueden hacer que la incontinencia sea menos problemática. Por ejemplo, vacíe la vejiga antes de ir a dormir o antes de realizar una actividad extenuante. Evite beber muchos líquidos, particularmente si las bebidas contienen cafeína o alcohol, ya que éstas pueden ocasionar que usted orine con más frecuencia. Debido a que la grasa del abdomen puede ejercer presión sobre la vejiga, la pérdida de peso algunas veces ayuda a mejorar el control de la vejiga.

El miedo, la ansiedad y la ira son sentimientos comunes que experimentan las personas que están lidiando con la incontinencia. El miedo a tener un accidente puede hacer que usted suspenda las actividades que más disfruta, como por ejemplo, llevar a sus nietos al parque, ir al cine o jugar golf. Usted puede sentirse aislado y avergonzado. Es posible que hasta evite las relaciones sexuales por miedo a tener un escape de orina. Consulte con su médico para que pueda comenzar a manejar el problema, ya que como se indicó anteriormente, existen muchas soluciones.

Impotencia (disfunción eréctil): esto significa que no se puede lograr una erección suficiente para la penetración sexual. Los nervios que permiten que el hombre logre erecciones pueden estar dañados o es posible que se hayan extirpado mediante una prostatectomía radical. También otros tratamientos (además de cirugía) pueden dañar estos nervios o los vasos sanguíneos que suplen sangre al pene para producir una erección.

Después de esta operación, la capacidad de lograr erecciones depende de la edad, la capacidad que tenía usted de lograr erecciones antes de la operación, y si se cortaron los nervios. Es de esperar una reducción en la capacidad de tener erecciones, pero cuanto más joven usted sea, hay más probabilidades de que conserve esta capacidad.

Se ha informado una amplia gama de tasas de impotencia en la literatura médica que van desde tasas tan bajas como alrededor de uno de cada cuatro hombres menores de 60 años hasta tan altas como alrededor de tres de cada cuatro hombres mayores de 70 años. Los médicos que realizan muchas prostatectomías radicales con preservación de nervios suelen reportar tasas de impotencia más bajas que los médicos que realizan la cirugía con menos frecuencia.

La situación de cada hombre es diferente. Por lo tanto, la mejor manera de obtener una idea sobre sus probabilidades de recuperar las erecciones consiste en preguntar a su médico sobre sus tasas de éxito y cuál sería probablemente el pronóstico en su caso particular.

Si su capacidad para lograr erecciones regresa después de la cirugía, esto a menudo ocurre lentamente. De hecho, esto puede que tome hasta 2 años. Durante los primeros meses, usted probablemente no podrá lograr una erección espontánea, por lo que es posible que necesite medicamentos u otros tratamientos.

Si después de la cirugía persiste la potencia, la sensación del orgasmo debe continuar siendo placentera, pero no hay eyaculación de semen (el orgasmo es “seco”). Esto se debe a que durante la prostatectomía las glándulas que producen la mayor parte del líquido para el semen (las vesículas seminales y la próstata) fueron extirpadas, y las vías por las que pasaba el esperma (el conducto deferente) fueron cortadas.

La mayoría de los médicos cree que recuperar la potencia es ayudada por el intento de lograr una erección tan pronto como sea posible una vez que el cuerpo ha tenido la oportunidad de curarse (usualmente varias semanas después de la operación). Algunos médicos llaman a esto rehabilitación peneana. El uso de medicamentos (vea información a continuación) puede ser útil en este momento. Asegúrese de hablar con su médico sobre su situación particular.

Hay varias opciones disponibles si tiene disfunción eréctil.

  • Los inhibidores de la fosfodiesterasa, tales como sildenafil (Viagra®), vardenafil (Levitra®) y tadalafil (Cialis®) son medicamentos que pueden promover la erección. Estos medicamentos no surtirán efecto si ambos nervios que controlan las erecciones están dañados o si fueron extirpados. Los efectos secundarios más comunes son dolor de cabeza, rubor (la piel se enrojece y se siente caliente), indigestión, sensibilidad a la luz y goteo o congestión nasal. En pocas ocasiones, estos medicamentos pueden causar problemas de visión, incluso posiblemente ceguera. Los nitratos, que son medicamentos que se usan en el tratamiento de trastornos cardiacos, pueden interactuar con estos medicamentos y causar una presión sanguínea muy baja, lo que puede ser peligroso. Algunos otros medicamentos también pueden causar problemas. Por lo tanto, asegúrese de informar a su médico qué medicamentos está tomando.
  • La alprostadil es una versión artificial de la prostaglandina E1, una sustancia que se produce naturalmente en el cuerpo, y que puede producir erecciones. Este medicamento se puede inyectar en la base del pene sin producir casi dolor, de 5 a 10 minutos antes del coito, o se puede colocar en la punta del pene como si fuera un supositorio. Hasta se puede aumentar la dosis para prolongar la erección. Es posible presentar efectos secundarios como dolor, mareos y una erección prolongada, pero generalmente estos efectos son mínimos.
  • Los dispositivos de vacío son otra opción para crear una erección. Estas bombas mecánicas se colocan alrededor de todo el pene a fin de producir una erección. La erección se mantiene después de remover la bomba mediante una cinta de goma fuerte que se coloca en la base del pene. La cinta se remueve al cortarla una vez que finaliza el coito.
  • Si otros métodos no ayudan, los implantes de pene podrían recuperar la capacidad de tener erecciones. Es necesaria una operación para colocar los implantes en su lugar. Existen varios tipos de implantes de pene, incluyendo los que usan varillas de silicón o dispositivos inflables.

Para más información detallada sobre cómo lidiar con los problemas de erección y otros asuntos relacionados con la sexualidad, lea el documento Sexualidad para el hombre con cáncer.

Cambios en el orgasmo: en algunos hombres, los orgasmos pueden ser de menor intensidad o desaparecer por completo. Algunos hombres reportan dolor al momento del orgasmo. Incluso si tiene problemas de impotencia, es posible que aún tenga orgasmos.

Infertilidad: en una prostatectomía radical se corta la conexión entre los testículos (donde se produce el esperma) y la uretra. Sus testículos seguirán produciendo esperma, aunque ésta no podrá salir como parte de la eyaculación. Esto significa que un hombre ya no podrá engendrar un hijo de manera natural. A menudo, esto no es un problema ya que los hombres con cáncer de próstata tienden a ser de edad avanzada. No obstante, si le preocupa esto, usted puede hablar con su médico sobre "almacenar" su esperma antes de la operación.

Linfedema: una complicación poco común, pero posible, de la extirpación de muchos de los ganglios linfáticos alrededor de la próstata es una condición llamada linfedema. Normalmente los ganglios linfáticos son una vía para el retorno de líquido desde todo el cuerpo hacia el corazón. Cuando se extirpan los ganglios, se puede acumular líquido en las piernas o en la región genital con el pasar del tiempo, lo que causa inflamación y dolor. Por lo general, esta afección puede ser tratada con terapia física, aunque puede no desaparecer completamente.

Cambio en la longitud del pene: uno de los posibles efectos menores de la cirugía es una reducción en la longitud del pene. Esto puede deberse probablemente a un acortamiento de la uretra que ocurre cuando se extrae una porción de ésta junto con la próstata.

Hernia inguinal: una prostatectomía aumenta las probabilidades de que un hombre padezca de una hernia inguinal (de la ingle) en el futuro.

Resección transuretral de la próstata

La resección transuretral de la próstata (transurethral resection of the prostate, TURP) se usa más frecuentemente para tratar a los hombres con agrandamiento no canceroso de la próstata, conocido como hiperplasia prostática benigna (BPH). Una TURP no se emplea para tratar de curar el cáncer de próstata, aunque algunas veces se usa en hombres con cáncer de próstata avanzado para ayudar a aliviar síntomas, tal como problemas urinarios.

Durante esta operación, el cirujano extirpa la parte interna de la próstata que rodea la uretra (la uretra es el conducto por el cual la orina sale de la vejiga). En esta cirugía no es necesario hacer una incisión en la piel. Se coloca un instrumento llamado resectoscopio en el interior de la uretra ingresando por el extremo del pene hasta el nivel de la próstata. Una vez que está en su sitio, se pasa electricidad a través de un alambre para calentarlo o se usa un rayo láser para cortar o vaporizar el tejido. Se administra ya sea anestesia espinal (que adormece la parte inferior de su cuerpo) o anestesia general (en la que usted está dormido).

La operación usualmente dura una hora. Después de la cirugía se inserta un catéter en la vejiga a través del pene. Permanece en ese lugar aproximadamente un día para ayudar a drenar la orina mientras la próstata cicatriza. Por lo general, usted debe permanecer en el hospital uno o dos días y puede regresar a sus actividades normales en una o dos semanas.

Es probable que se observe cierto sangrado en la orina después de la cirugía. Otros posibles efectos secundarios de la TURP incluyen infecciones y cualquier riesgo asociado con el tipo de anestesia que se administre.


Fecha de última actualización: 10/18/2013
Fecha de último cambio o revisión: 03/12/2014