Cáncer de próstata

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¿Qué hay de nuevo en la investigación sobre el Cáncer de próstata? TEMAS

¿Qué avances hay en la investigación y el tratamiento del cáncer de próstata?

En muchos centros médicos de todo el mundo actualmente se están realizando investigaciones sobre las causas, la prevención, la detección y el tratamiento de la próstata.

Genética

Las nuevas investigaciones de los genes relacionados con el cáncer de próstata ayudan a los científicos a entender mejor cómo se origina el cáncer de próstata. Esta investigación ayudará a proveer respuestas sobre los cambios genéticos que causan el cáncer de próstata. Esto podría permitir la creación de medicamentos para atacar estos cambios. Las pruebas para detectar genes anormales relacionados con el cáncer de próstata también podrían ayudar a identificar a los hombres con alto riesgo, quienes se podrían beneficiar de pruebas de detección más intensivas o de estudios de quimioprevención que usan medicamentos para tratar de evitar que padezcan cáncer.

Recientemente, se ha vinculado una mutación en un gen llamado HOXB13 al comienzo temprano del cáncer de próstata que tiende a darse en familias. Sin embargo, esta mutación es poco común, pues se encuentra en menos del 2% de los hombres con cáncer de próstata que participaron del estudio.

El gen HOXB13 y la mayoría de los genes que han sido estudiados hasta el momento provienen de los cromosomas que son heredados de ambos padres. Algunos estudios han encontrado que cierta variante del DNA mitocondrial, el cual es heredado sólo de la madre de una persona, pudiera duplicar o incluso triplicar el riesgo de un hombre de padecer cáncer de próstata.

Uno de los mayores problemas que enfrentan actualmente los médicos y sus pacientes con cáncer de próstata consiste en determinar cuáles cánceres tienen probabilidad de permanecer confinados en la glándula, y cuáles tienen más probabilidad de crecer y propagarse (y definitivamente necesitar tratamiento). Los descubrimientos nuevos pueden ayudar con esto en un futuro cercano. Por ejemplo, el producto de un gen conocido como EZH2 parece que se presenta con más frecuencia en los cánceres de próstata avanzados que en aquellos cánceres en etapa inicial. Los investigadores están tratando de decidir si la presencia del producto de este gen, u otros, indica que el cáncer es más agresivo. Esto podría en el futuro ayudar a indicar cuáles hombres necesitan tratamiento y cuáles se podrían beneficiar mejor de vigilancia activa.

Prevención

Los investigadores continúan buscando los alimentos (o las sustancias en ellos) que pueden ayudar a disminuir el riesgo de cáncer de próstata. Los científicos han encontrado algunas sustancias (licopenos) en los tomates y en los frijoles de soya (isoflavonas) que podrían prevenir el cáncer de próstata. Actualmente se llevan a cabo estudios para examinar más de cerca los posibles efectos de estos componentes. Además, los científicos están tratando de formar compuestos relacionados que sean aún más potentes y que se puedan usar como complementos dietéticos. Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones sugieren que una alimentación balanceada que incluya estos alimentos, así como otras frutas y vegetales, es más beneficiosa que consumir estas sustancias como complementos dietéticos.

Algunos estudios han sugerido que ciertos complementos vitamínicos y minerales (como la vitamina E y el selenio) pueden reducir el riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, un estudio a gran escala sobre este tema, llamado Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial (SELECT), encontró que los complementos de vitamina E o de selenio no disminuyeron el riesgo de cáncer de próstata después de haberlos consumido diariamente por alrededor de 5 años. De hecho, se descubrió que los hombres que tomaban suplementos de vitamina E tenían un riesgo ligeramente mayor de cáncer de próstata.

Otra vitamina que pudiera ser importante es la vitamina D. Los estudios recientes han encontrado que los hombres con altos niveles de esta vitamina parecen tener un menor riesgo de padecer las formas más letales de cáncer de próstata. En general, sin embargo, los estudios no han encontrado que la vitamina D proteja contra el cáncer de próstata.

Muchas personas asumen que las vitaminas y otras sustancias naturales no causan daño, pero la investigación reciente ha mostrado que las altas dosis de éstas pueden ser perjudiciales, incluyendo los complementos que se venden específicamente para el cáncer de próstata. Por ejemplo, un estudio encontró que los hombres que consumen más de siete tabletas de multivitaminas por semana pueden tener un riesgo aumentado de padecer cáncer de próstata avanzado. Otro estudio demostró que existe un mayor riesgo de cáncer de próstata en hombres que tenían altos niveles de ácidos grasos omega-3 en la sangre. Las pastillas de aceite de pescado, las cuales algunas personas toman para ayudarles con el corazón, contienen grandes cantidades de ácidos grasos omega-3.

Los científicos también han evaluado si ciertas medicinas hormonales conocidas como inhibidores de 5-alfa reductasa reducen el riesgo de cáncer de próstata. Los resultados de estos estudios se detallan en la sección “¿Se puede prevenir el cáncer de próstata?”.

Detección temprana

Los médicos concuerdan que la prueba del antígeno prostático específico en la sangre no es perfecta para encontrar el cáncer de próstata en etapa temprana. Esta prueba pasa por alto algunos cánceres, y en otros casos se eleva cuando el cáncer no está presente. Los investigadores están trabajando en dos estrategias para resolver este problema.

Un método consiste en tratar de mejorar la prueba que mide el nivel total de PSA, como se describió en la sección “¿Se puede encontrar el cáncer de próstata en sus etapas iniciales?”. El porcentaje de PSA libre es una manera para hacer esto, aunque requiere de dos pruebas separadas. La otra opción podría consistir en medir el PSA "complejo" solamente (la porción de PSA que no está "libre") en lugar de medir primero el nivel total y libre de PSA. Esta prueba por sí sola puede ofrecer la misma cantidad de información que las otras dos por separado. Actualmente se llevan a cabo estudios para determinar si esta prueba provee el mismo nivel de precisión.

El otro método consiste en desarrollar nuevas pruebas basadas en otros marcadores tumorales. Varias pruebas sanguíneas más nuevas parecen ser más precisas que la prueba PSA, según estudios preliminares. Los resultados preliminares han sido promisorios, pero éstas y otras pruebas nuevas todavía no están disponibles fuera de los laboratorios de investigación y se necesitarán más estudios antes de que se utilicen como prueba para el cáncer de próstata.

Otras pruebas nuevas bajo estudio son las pruebas de orina. Una de las pruebas llamada Progensa® analiza el nivel de antígeno 3 del cáncer de próstata (PCA3) en la orina. Mientras más alto sea el nivel, mayor probabilidad existe de que haya cáncer de próstata. En los estudios, se usaba junto con la prueba PSA.

Otra prueba busca un cambio genético anormal llamado TMPRSS2: ERG en las células de la próstata. La prueba se le hace a las células que se encuentran en la orina que se obtiene después de un examen rectal. Este cambio genético se detecta en alrededor de la mitad de todos los cánceres de próstata localizados. Rara vez se encuentra en las células de los hombres sin cáncer de próstata. Se están realizando estudios para convertir estos hallazgos en una prueba de detección temprana del cáncer de próstata.

Diagnóstico

Los médicos que realizan biopsias de la próstata a menudo confían en la ecografía transrectal (TRUS), la cual crea imágenes blancas y negras de la próstata usando ondas de sonido, para saber de dónde tomar las muestras. Sin embargo, la ecografía convencional puede no detectar algunas áreas que contienen cáncer.

Un método más nuevo cosiste en medir el flujo sanguíneo dentro de la glándula usando una técnica llamada ecografía Doppler a color. (A menudo los tumores tienen más vasos sanguíneos alrededor que el tejido normal). Esta técnica podría tomar biopsias más precisas de la próstata ya que ayuda a asegurar que se obtengan muestras de la parte correcta de la glándula.

Una técnica más reciente puede mejorar aún más la ecografía Doppler a color. Ésta requiere que primero se inyecte al paciente un agente de contraste que contiene microburbujas. Se han informado resultados prometedores, aunque se necesitarán más estudios antes de que se use comúnmente. Actualmente, esta prueba sólo está disponible como parte de un estudio clínico.

Los médicos también están estudiando si se puede usar la MRI para ayudar a guiar las biopsias de la próstata en los hombres que presentaron resultados negativos en biopsias guiadas con TRUS realizadas anteriormente, pero en quienes aún el médico sospeche que haya cáncer.

Estadificación

La estadificación (clasificación por etapas) desempeña un papel clave en decidir para qué tratamientos es candidato un paciente. No obstante, los estudios por imágenes para el cáncer de próstata, tales como la CT y la MRI, no pueden detectar todos los cánceres, especialmente en áreas pequeñas de cáncer en los ganglios linfáticos.

Es posible que un método nuevo, llamado MRI mejorado, ayude a encontrar los ganglios linfáticos que contienen cáncer. Primero, a los pacientes se les hace una MRI convencional, y luego se les inyecta partículas magnéticas diminutas, y se les hace otro MRI el próximo día. Las diferencias entre los dos MRI identifican las posibles células cancerosas en los ganglios linfáticos. Los resultados preliminares de esta técnica son prometedores, aunque se necesita más investigación antes de que se pueda usar ampliamente.

Un tipo más reciente de tomografía por emisión de positrones (PET) que usa acetato de carbono radiactivo en lugar de glucosa marcada (azúcar) también podría ser útil en detectar cáncer de próstata en diferentes partes del cuerpo, así como ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz. Actualmente se están realizando estudios sobre esta técnica.

Tratamiento

Es un área de investigación muy activa. Se están desarrollando tratamientos más nuevos, y se están logrando mejoras en muchos de los métodos convencionales para el tratamiento del cáncer de próstata.

Cirugía

Si se tienen que extirpar los nervios que controlan las erecciones (los cuales recorren ambos lados de la próstata) durante la operación, el hombre quedará impotente. Actualmente, algunos médicos exploran el uso de injertos de nervios para reemplazar los nervios cortados y restaurar la potencia. Estos injertos podrían ser nervios removidos de otras partes del cuerpo o ser artificiales. Esta técnica sigue considerándose experimental, y no todos los médicos están de acuerdo con su utilidad. Por lo tanto, se están realizando más estudios sobre esta técnica.

Radioterapia

Como se describió en la sección “Radioterapia para cáncer de próstata”, los avances tecnológicos están haciendo posible que la radiación se dirija con más precisión que en el pasado. Los métodos que actualmente se usan, como la radiación “conformal” (CRT), la radioterapia de intensidad modulada (IMRT) y la radiación con rayos de protones le permite a los médicos tratar solamente la glándula prostática y evitar la radiación a los tejidos normales tanto como sea posible. Se espera que estos métodos aumenten la eficacia de la radioterapia a la vez que reduzcan los efectos secundarios. Se están realizando algunos estudios para determinar cuáles técnicas de radiación son más adecuadas para grupos específicos de pacientes con cáncer de próstata. La tecnología está logrando que otras formas de radioterapia también sean más eficaces. Los programas nuevos de computadora permiten a los médicos planear mejor las dosis de radiación y los métodos tanto de la radiación externa como de la braquiterapia. La planificación de la braquiterapia hoy día se puede hacer incluso durante el procedimiento (intraoperatoriamente).

Tratamientos recientes para cánceres en etapas iniciales

Los investigadores actualmente están buscando formas nuevas de tratamiento para el cáncer de próstata en etapa temprana. Estos tratamientos nuevos podrían ser usados como tratamiento de primera línea o después de la radioterapia en los casos donde ésta no dio buenos resultados.

Un tratamiento conocido como ultrasonido focalizado de alta intensidad (high-intensity focused ultrasound, HIFU) destruye las células cancerosas al realizar un calentamiento intenso con rayos ultrasónicos. Este tratamiento se ha estado usando más en Europa, pero en los Estados Unidos actualmente sólo está disponible en estudios clínicos. Se están realizando estudios para determinar la seguridad y efectividad de este método.

Nutrición y cambios en estilo de vida

Un estudio preliminar realizado en hombres que presentan un nivel elevado de PSA después de la cirugía o radioterapia, parece haber encontrado que el nivel de PSA toma más tiempo en duplicar su valor al tomar jugo de granada. Actualmente, estudios más abarcadores están tratando de confirmar estos resultados.

También han sido informados algunos resultados preliminares alentadores con respecto a los complementos de linaza (semilla de lino). Un estudio pequeño en los hombres con cáncer de próstata en etapa inicial encontró que consumir semilla de lino diariamente pareció desacelerar la multiplicación de las células del cáncer de próstata. Se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados.

Otro estudio encontró que los hombres que optan por no recibir tratamiento para el cáncer de próstata localizado pueden reducir el crecimiento de la enfermedad mediante cambios drásticos en el estilo de vida. Los hombres del estudio llevaron una dieta vegetariana (sin comer carne, pescado, huevos, o productos lácteos) e hicieron ejercicios frecuentemente. Además, estos hombres participaron en grupos de apoyo y yoga. Después de un año, los hombres tuvieron en promedio una disminución ligera de sus niveles de PSA. Se desconoce si este efecto durará, ya que el informe sólo dio seguimiento a los hombres por un año. Además, es posible que el régimen sea difícil de seguir para algunos hombres.

Un reciente estudio demostró que administrar suplementos de soya después de la cirugía (prostatectomía radical) para el cáncer de próstata no redujo el riesgo de que el cáncer regresara.

Terapia hormonal

En los últimos años se han estado desarrollando varias formas más nuevas de terapia hormonal. Algunas de estas pueden ser útiles incluso si las formas convencionales de terapia hormonal ya no surten efecto.

Algunos ejemplos incluyen abiraterona (Zytiga) y enzalutamida (Xtandi), los cuales se describen en la sección “Terapia hormonal para el cáncer de próstata”.

Otro medicamento nuevo que está bajo estudio, conocido como orteronel, funciona de manera similar a la abiraterona. Este medicamento puede atacar la CYP17 con más precisión, lo que puede eliminar la necesidad de tomar un medicamento esteroide, como prednisona junto con el tratamiento. En la actualidad, el orteronel está disponible sólo en estudios clínicos.

Los inhibidores de la 5-alfa reductasa, como la finasterida (Proscar) y dutasterida (Avodart), son medicamentos que bloquean la conversión de testosterona a la dihidrotestosterona más activa. Estos medicamentos se usan normalmente para encoger la próstata en hombres con hiperplasia prostática benigna. También se están estudiando para tratar el cáncer de próstata, ya sea para complementar la vigilancia activa o si el nivel de PSA aumenta después de la prostatectomía.

Quimioterapia

Los estudios realizados recientemente indican que muchos medicamentos de quimioterapia pueden afectar el cáncer de próstata. Algunos de ellos, como docetaxel (Taxotere) y cabazitaxel (Jevtana), han demostrado ayudar a los hombres a vivir por más tiempo. Actualmente se están estudiando otros medicamentos quimioterapéuticos nuevos y combinaciones de medicamentos.

Inmunoterapia

Vacunas

Se están probando en estudios clínicos varios tipos de vacunas para estimular la respuesta inmunológica del cuerpo ante las células cancerosas de la próstata. Contrario a las vacunas contra las infecciones, como el sarampión y las paperas, estas vacunas están diseñadas para ayudar a tratar, no prevenir, el cáncer de próstata. Una de las posibles ventajas de estos tipos de tratamientos consiste en que parecen tener efectos secundarios muy limitados. Un ejemplo de este tipo de vacuna es sipuleucel-T (Provenge), la cual fue aprobada por la FDA.

Otra vacuna contra el cáncer de próstata (PROSTVAC-VF) utiliza un virus que ha sido modificado genéticamente para contener antígeno prostático específico (PSA). El sistema inmunológico del paciente debe responder al virus y comenzar a reconocer y destruir las células cancerosas que contienen PSA. Los resultados preliminares con esta vacuna han sido prometedores.

También se están desarrollando otras vacunas contra el cáncer de próstata.

Otros medicamentos

Un medicamento llamado ipilimumab (Yervoy) ataca ciertos glóbulos blancos que ayudan a controlar el sistema inmunológico. Este medicamento se usa para tratar el melanoma avanzado, y se está probando en hombres con cáncer de próstata avanzado.

Medicamentos de terapia dirigida

La terapia dirigida es un tipo más nuevo de tratamiento para el cáncer que usa medicamentos u otras sustancias para identificar y atacar las células cancerosas causando poco daño a las células normales. Estas terapias atacan el funcionamiento interno de las células cancerígenas; la programación que hace que éstas sean diferentes de las células normales y sanas. Cada tipo de terapia dirigida actúa de forma diferente, aunque todas alteran la manera en que una célula cancerosa crece, se divide, se repara por sí misma, o interactúa con otras células.

El cabozantinib (Cometriq™, también conocido como XL184) es un medicamento reciente que ataca la proteína MET, y tiene un efecto en la angiogénesis al atacar la proteína VEGFR. En estudios preliminares, se encontró que este medicamento causa que los tumores de los huesos se reduzcan o incluso desaparezcan en los estudios por imágenes de muchos hombres con cánceres de próstata que ya no respondían a las hormonas. El cabozantinib también ayudó a detener el crecimiento tumoral (fuera de los huesos) y alivió el dolor. El efecto duró un promedio de aproximadamente 6 meses. Aún no está claro si el medicamento puede ayudar a los hombres a vivir por más tiempo.

Inhibidores de la angiogénesis

El crecimiento de los tumores cancerosos de la próstata depende del crecimiento de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis) que nutren las células cancerosas. El análisis de la angiogénesis en muestras de cáncer de próstata puede ayudar a predecir los resultados del tratamiento. Los cánceres que estimulan el crecimiento de muchos vasos nuevos son más difíciles de tratar y tienen un pronóstico más desfavorable.

Se están estudiando nuevos medicamentos que puedan ser útiles para detener el crecimiento del cáncer de próstata al evitar la formación de nuevos vasos sanguíneos. En varios estudios clínicos, se han estado probando algunos medicamentos antiangiogénicos. Uno de éstos es la talidomida (Thalomid®), la cual ha sido aprobada por la FDA para tratar los pacientes con mieloma múltiple. Se combinó con quimioterapia en un estudio en fase inicial de hombres con cáncer de próstata avanzado. También ha sido estudiado para determinar si podría ayudar a la terapia hormonal a funcionar mejor. Aunque prometedor, este medicamento puede causar efectos secundarios considerables, incluyendo daño a los nervios y coágulos sanguíneos graves.

Tratamiento de la propagación del cáncer a los huesos

Los médicos están estudiando el uso de ablación por radiofrecuencia (radiofrequency ablation, RFA) para ayudar a controlar el dolor en los hombres cuyo cáncer de próstata se propagó a una o más áreas en los huesos. Durante la RFA, el médico usa la tomografía computarizada (CT) o la ecografía para guiar una pequeña sonda de metal dentro del área del tumor. Una corriente de alta frecuencia pasa a través de la sonda, calienta y destruye el tumor. La RFA se ha estado usando por muchos años para tratar los tumores en otros órganos como el hígado, pero su uso para tratar el dolor en los huesos sigue siendo relativamente nuevo. Aun así, los resultados preliminares son promisorios.


Fecha de última actualización: 10/18/2013
Fecha de último cambio o revisión: 03/12/2014