Cáncer de pulmón microcítico (células pequeñas)

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Detección temprana, diagnóstico y clasificación por etapas TEMAS

¿Cómo se diagnostica el cáncer de pulmón microcítico?

La mayoría de los cánceres de pulmón no se encuentran sino hasta que comienzan a causar síntomas. Los síntomas pueden sugerir que una persona tiene cáncer de pulmón, pero el diagnóstico real se hace al observar las células del pulmón con un microscopio.

Señales y síntomas comunes del cáncer de pulmón

La mayoría de los cánceres de pulmón no causan ningún síntoma sino hasta que se han propagado demasiado para poderse curar, pero en algunas personas con cáncer de pulmón se presentan síntomas en etapas tempranas. Si acude al médico cuando comienza a notar los síntomas, es posible que el cáncer se diagnostique en una etapa más temprana cuando es más probable que el tratamiento sea más eficaz. Los síntomas más comunes del cáncer de pulmón son:

  • Una tos que no desaparece o que empeora.
  • Dolor en el pecho que a menudo empeora cuando respira profundamente, tose o se ríe.
  • Ronquera.
  • Pérdida de peso y pérdida de apetito.
  • Tos con sangre o esputo (saliva o flema) del color del metal oxidado.
  • Dificultad para respirar.
  • Cansancio o debilidad.
  • Infecciones como bronquitis y neumonía que no desaparecen o que siguen recurriendo.
  • Nuevo silbido de pecho.

Cuando el cáncer de pulmón se propaga a órganos distantes, puede causar:

  • Dolor en los huesos (como dolor en la espalda o las caderas).
  • Cambios neurológicos (como dolor de cabeza, debilidad o adormecimiento de un brazo o pierna, mareos, problemas con el equilibrio o convulsiones).
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos).
  • Protuberancias cerca de la superficie del cuerpo, debido a la propagación del cáncer hacia la piel o hacia los ganglios linfáticos (acumulación de células del sistema inmunológico) en el cuello o arriba de la clavícula.

Resulta más probable que la mayoría de los síntomas presentados anteriormente se deban a afecciones que no sean cáncer de pulmón. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Algunos cánceres de pulmón pueden causar un grupo de síntomas específicos que a menudo son descritos como síndromes.

Síndrome de Horner

Los cánceres de la porción superior de los pulmones (algunas veces llamados tumores Pancoast) pueden dañar un nervio que pasa desde la parte superior del tórax hasta el cuello, lo que puede causar un dolor intenso de hombros. Algunas veces estos tumores también causan un grupo de síntomas llamados síndrome de Horner:

  • Caída o debilidad de un párpado.
  • Pupila más pequeña (parte oscura en el centro del ojo) en el mismo ojo.
  • Transpiración reducida o ausente en el mismo lado de la cara.

Otras afecciones que no son cáncer de pulmón también pueden causar síndrome de Horner.

Síndrome de la vena cava superior

La vena cava superior (VCS) es una vena grande que lleva sangre desde la cabeza y brazos de vuelta al corazón. Esta vena pasa cerca de la parte superior del pulmón derecho y de los ganglios linfáticos dentro del tórax. Los tumores en esta área pueden hacer presión en la vena cava superior, lo que puede causar que la sangre se retenga en las venas. Esto puede causar inflamación en el rostro, cuello, brazos y la parte superior del tórax (algunas veces con una coloración roja azulada de la piel). También puede causar dolores de cabeza, mareos y, si afecta el cerebro, un cambio en el conocimiento. Aunque el síndrome de la vena cava superior puede desarrollarse gradualmente con el pasar del tiempo, en algunos casos puede poner en peligro la vida, y requerir tratamiento inmediato.

Síndromes paraneoplásicos

Algunos cánceres de pulmón pueden producir sustancias similares a hormonas que ingresan en el torrente sanguíneo y causan problemas en tejidos y órganos distantes, aunque el cáncer no se haya propagado a esos tejidos u órganos. Estos problemas se llaman síndromes paraneoplásicos. Algunas veces estos síndromes pueden ser los primeros síntomas de un cáncer de pulmón. Debido a que los síntomas afectan otros órganos, los pacientes y sus médicos al principio pueden sospechar que otra enfermedad, y no el cáncer de pulmón, los están causando.

Algunos de los síndromes paraneoplásicos más comunes asociados con el cáncer de pulmón microcítico (SCLC) son:

SIADH (síndrome de secreción inapropiada de hormona antidiurética): en esta condición, las células cancerosas producen una hormona (ADH) que ocasiona que los riñones retengan agua. Esto causa que los niveles de sal en la sangre sean muy bajos. Los síntomas del SIADH pueden incluir cansancio, pérdida del apetito, debilidad o calambres musculares, náusea, vómito, nerviosismo y confusión. Si no reciben tratamiento, los casos graves pueden conducir a convulsiones y coma.

Síndrome de Cushing: en algunos casos, las células cancerosas del pulmón pueden producir ACTH, una hormona que causa que las glándulas suprarrenales segreguen cortisol. Esto puede causar síntomas como aumento de peso, moretones que ocurren fácilmente, debilidad, somnolencia y retención de líquido. La hipertensión arterial y altos niveles de azúcar en la sangre (o incluso diabetes) también causan el síndrome de Cushing.

Problemas neurológicos: el cáncer de pulmón microcítico algunas veces puede causar que el sistema inmune del cuerpo ataque partes del sistema nervioso, lo que puede ocasionar problemas. Uno de éstos es un trastorno muscular llamado síndrome Lambert-Eaton, en el cual los músculos cercanos a la cadera se debilitan. Uno de los primeros signos puede ser dificultad para levantarse cuando se está sentado. Luego, los músculos que están alrededor del hombro pueden volverse débiles. Un problema poco común es la degeneración cerebelosa paraneoplásica, la cual puede causar pérdida del equilibrio e inestabilidad en el movimiento de brazos y piernas, así como dificultad para hablar o tragar. El cáncer de pulmón microcítico (SCLC) también puede causar otros problemas del sistema nervioso, tal como debilidad muscular, cambios en la sensibilidad, problemas de visión o incluso cambios en el comportamiento.

De nuevo, muchos de los síntomas presentados anteriormente también pueden ser causados por afecciones que no sean cáncer de pulmón. No obstante, si tiene cualquiera de estos problemas, es importante que consulte con su médico de inmediato para que se pueda determinar la causa y recibir tratamiento de ser necesario.

Antecedentes médicos y examen físico

Si usted presenta señales o síntomas que sugieren que pudiese tener cáncer de pulmón, su médico requerirá realizar un historial médico para analizar los factores de riesgo y saber más sobre los síntomas. Su médico también le hará un examen para detectar signos de cáncer de pulmón y otros problemas médicos.

Si los resultados del historial y el examen físico sugieren que usted podría tener cáncer de pulmón, se realizarán más pruebas. Estas pruebas podrían incluir estudios por imágenes y/o biopsias del tejido pulmonar.

Estudios por imágenes

Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden hacer por un número de razones tanto antes como después del diagnóstico de cáncer de pulmón. Estas razones incluyen:

  • Ayudar a encontrar un área sospechosa que pudiera ser cancerosa.
  • Saber cuán lejos se propagó el cáncer.
  • Ayudar a determinar si el tratamiento ha sido eficaz.
  • Detectar posibles signos del cáncer que regresa después del tratamiento.

Radiografía de tórax

Una radiografía de tórax es a menudo la primera prueba que su médico pedirá para buscar la presencia de masas o manchas en los pulmones. Se pueden hacer radiografías simples de tórax en centros de imágenes, hospitales, e incluso en algunos consultorios médicos. Si la radiografía es normal, probablemente no tiene cáncer en los pulmones (aunque es posible que algunos cánceres de pulmón no aparezcan en la radiografía). Si algo se ve sospechoso, su médico puede ordenar otras pruebas.

Tomografía computarizada

Resulta más probable que los estudios con tomografía computarizada (computed tomography, CT o CAT scan) muestren los tumores de pulmón que las radiografías de tórax rutinarias. Una tomografía computarizada también puede proporcionar información precisa sobre el tamaño, forma y posición de cualquier tumor en el pulmón, y puede ayudar a encontrar ganglios linfáticos agrandados que pudieran contener cáncer que se haya propagado desde el pulmón. La mayoría de los pacientes con cáncer de pulmón microcítico se someterán a una CT del tórax y del abdomen para observar los pulmones y los ganglios linfáticos, y para detectar masas en las glándulas suprarrenales, el hígado, y en otros órganos internos que puedan estar afectados por la propagación del cáncer de pulmón. A algunos pacientes se les hará una CT del cerebro para detectar propagación del cáncer, aunque es más probable que se haga una MRI cuando se examina el cerebro.

La tomografía computarizada usa rayos X para producir imágenes transversales detalladas de su cuerpo. En vez de tomar una fotografía, como la radiografía regular, la tomografía computarizada toma muchas fotografías al tiempo que un dispositivo rota a su alrededor mientras usted se encuentra acostado en una camilla. Luego, una computadora combina estas fotografías en imágenes de secciones transversales de la parte del cuerpo que se está estudiando. A diferencia de una radiografía convencional, una tomografía computarizada (CT) crea imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo.

Antes de la CT, es posible que le pidan que tome una solución de contraste o que le apliquen una inyección de una solución de contraste a través de una línea intravenosa. Esto ayuda a delinear mejor las estructuras en su cuerpo. El contraste puede causar cierto enrojecimiento o bochorno (sensación de calor, especialmente en la cara). Algunas personas son alérgicas y presentan urticaria (erupciones en la piel). Rara vez ocurren reacciones más graves como dificultad respiratoria o baja presión sanguínea. Asegúrese de decirle al médico si alguna vez ha tenido alergias o una reacción a cualquier material de contraste utilizado para los rayos X.

El tomógrafo que se utiliza para este estudio consiste en un anillo grande similar a una rosca (dona) grande, con una camilla estrecha que se desliza hacia dentro y afuera de la abertura central. Usted tendrá que acostarse inmóvil sobre la camilla mientras se realiza el examen. Las tomografías computarizadas toman más tiempo que las radiografías convencionales, y usted podría sentirse un poco confinado por el anillo mientras se toman las fotografías.

Biopsia con aguja guiada por CT: si un área sospechosa de cáncer se encuentra profunda dentro del cuerpo, se puede usar una tomografía computarizada para guiar con precisión la aguja de una biopsia hacia el área sospechosa. Para este procedimiento, usted permanece en la camilla de la CT, mientras un médico mueve una aguja de biopsia a través de la piel y hacia la masa. La exploración por CT continúa hasta que el médico pueda ver que la aguja se encuentra dentro de la masa. Entonces, se obtiene una muestra de biopsia y se examina con el microscopio.

Imágenes por resonancia magnética

A la mayoría de los pacientes con cáncer de pulmón microcítico se le hará imágenes por resonancia magnética (magnetic resonance imaging, MRI) del cerebro para detectar posible propagación del cáncer, aunque en lugar de esto se puede hacer una CT. Puede que también se haga la MRI para detectar una posible propagación a la médula espinal si los pacientes presentan ciertos síntomas.

Al igual que la tomografía computarizada (CT), las MRI proveen imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. Sin embargo, la MRI utiliza ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X. Se absorbe la energía de las ondas radiales y luego se libera en un patrón formado por el tipo de tejido corporal y por ciertas enfermedades. Una computadora traduce el patrón en una imagen muy detallada de las partes del cuerpo. El gadolinio, una sustancia de contraste, a menudo se inyecta en una vena antes de realizar el estudio para mostrar mejor los detalles.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las CT (a veces hasta una hora más) y son un poco más incómodas. Usted debe permanecer acostado dentro de un tubo estrecho, que podría ser confinante y puede que resulte molesto para las personas que temen a los lugares cerrados. Algunas veces, las máquinas especiales “abiertas” de MRI pueden ayudar a las personas que enfrentan este temor, si es necesario. Sin embargo, puede que en algunos casos las imágenes no sean tan nítidas. Las máquinas de MRI producen un zumbido y ruidos de chasquido de modo que algunos centros proveen audífonos para ayudar a bloquear estos ruidos.

Tomografía por emisión de positrones

Una tomografía por emisión de positrones (positron emission tomography, PET) puede ser muy importante si parece tener cáncer de pulmón microcítico en etapas tempranas (o limitada). Su médico puede utilizar esta prueba para ver si el cáncer se propagó a los ganglios linfáticos o a otros órganos, lo que puede ayudar a determinar sus opciones de tratamiento. Una PET también puede ser útil para proveer una mejor idea sobre si un área anormal en su radiografía del tórax o en un estudio de CT podría ser cáncer.

La tomografía por emisión de positrones también es útil si su médico cree que es posible que el cáncer se haya propagado, pero no sabe dónde. La PET puede revelar propagación del cáncer al hígado, los huesos, las glándulas suprarrenales u algunos otros órganos. Sin embargo, la PET no es tan útil para examinar el cerebro, ya que todas las células del cerebro usan mucha glucosa.

Para este estudio, se inyecta una forma de azúcar radiactiva (conocida como fluordesoxiglucosa o FDG) en la sangre. (La cantidad de radiactividad que se emplea es muy poca y el cuerpo la eliminará más o menos el día siguiente). Debido a que las células cancerosas crecen aceleradamente en el cuerpo, éstas absorben más azúcar radioactivo. Después de aproximadamente una hora, usted será colocado en la camilla de la máquina de la PET. Usted permanecerá acostado por aproximadamente 30 minutos mientras una cámara especial crea una fotografía de las áreas de radiactividad en el cuerpo. La imagen no es muy detallada, como en la CT o MRI, pero provee información útil sobre todo su cuerpo.

Muchos centros tienen máquinas especiales que pueden hacer una PET y una CT al mismo tiempo (PET/CT scan). Esto permite al médico comparar las áreas de mayor radiactividad en la PET con la apariencia más detallada de esa área en la CT. Éste es el tipo de PET que se usa con más frecuencia para los pacientes con cáncer de pulmón microcítico.

Gammagrafía ósea

Este estudio puede ayudar a mostrar si el cáncer se ha propagado a los huesos.

Para el estudio, se inyecta una pequeña cantidad de material de baja radiactividad en la vena (vía intravenosa, o IV). La sustancia se asienta en áreas de cambios en los huesos por todo el esqueleto en el transcurso de varias horas. Después hay que permanecer recostado en una camilla por alrededor de 30 minutos mientras una cámara especial detecta la radioactividad y crea una imagen del esqueleto.

Las áreas de cambios activos en los huesos atraen la radioactividad y aparecen como “puntos radioactivos”. Estas áreas pueden indicar la presencia de cáncer metastásico; sin embargo, la artritis u otras enfermedades óseas también pueden causar el mismo patrón. Para poder distinguir entre estas afecciones, su equipo de atención del cáncer puede usar otros estudios por imágenes tales como radiografías simples o una MRI para obtener una mejor imagen de las áreas que se iluminan, o incluso se puede hacer una biopsia para obtener muestras de los huesos.

Las gammagrafías óseas se hacen principalmente cuando existe una razón para pensar que el cáncer se pudo haber propagado a los huesos (debido a los síntomas como dolor de hueso, etc.) y los resultados de otras pruebas no son claros. Por lo general, la PET puede mostrar la propagación del cáncer a los huesos, por lo que las gammagrafías óseas usualmente no son necesarias si ya se hizo una PET.

Otras pruebas para diagnosticar el cáncer de pulmón y su propagación

Los síntomas y los resultados de estudios por imágenes pueden sugerir que una persona tiene cáncer de pulmón, pero el diagnóstico real de cáncer de pulmón se hace al observar las células del pulmón con un microscopio.

Las células se pueden obtener de las secreciones del pulmón (esputo o flema), se pueden extraer de un área sospechosa (biopsia) o se pueden encontrar en el líquido que se obtiene del área que rodea el pulmón (toracocentesis). Se puede utilizar una o más de las pruebas que se explican más adelante para determinar si una masa en el pulmón que aparece en los estudios por imágenes es, en realidad, un cáncer de pulmón. Estas pruebas también se pueden usar para determinar el tipo exacto de cáncer de pulmón que usted pudiera tener y para ayudar a determinar la extensión de su propagación. La elección sobre cuál prueba(s) usar depende de su situación.

Citología del esputo

Para este estudio, una muestra de esputo (mucosidad que al toser sale de los pulmones) se examina con un microscopio para determinar si contiene células cancerosas. La mejor manera para hacer la citología del esputo es obteniendo las muestras temprano en la mañana durante tres días consecutivos. Esta prueba es más probable que ayude a encontrar cánceres que se originan en las vías respiratorias principales del pulmón, tal como la mayoría de los cánceres de pulmón de células pequeñas y cánceres de pulmón de células escamosas. Puede que no sea tan útil para encontrar otros tipos de cáncer de pulmón.

Biopsia con aguja

A menudo los médicos pueden usar una aguja hueca para obtener una muestra pequeña de un área que luce sospechosa (masa). Una ventaja de las biopsias con aguja consiste en que no requieren de una incisión quirúrgica, aunque en algunos casos podrían no proveer la suficiente cantidad de muestra que se necesita para realizar un diagnóstico.

En una biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, siglas en inglés), el médico utiliza una jeringa con una aguja hueca y muy fina (más delgada que las usadas para los análisis de sangre) para extraer (aspirar) células y pequeños fragmentos de tejido. En una biopsia por punción con aguja gruesa se usa una aguja más grande para extraer uno o más pequeños cilindros (o núcleos) de tejido. Este tipo de biopsia provee una muestra más grande que las biopsias FNA.

Si el tumor se encuentra en la parte exterior de los pulmones, cualquier clase de biopsia con aguja se puede emplear insertando la aguja a través de la piel sobre la pared torácica. Esto se conoce como biopsia transtorácica con aguja. El área donde se inserta la aguja se puede adormecer primero con anestesia local. Después el médico dirige la aguja hueca hacia el área mientras observa los pulmones mediante fluoroscopia (que es como una radiografía, pero la imagen se ve en una pantalla, no en una película) o tomografías computarizadas. A diferencia de la fluoroscopia, la CT no proporciona una imagen constante, de manera que la aguja se introduce en dirección a la masa, se toma una CT, y la aguja se guía tomando como referencia la imagen. Esto se repite varias veces hasta que la aguja esté dentro de la masa.

Una posible complicación de este procedimiento consiste en la posibilidad de que se escape aire del pulmón en el lugar de la biopsia y hacia el espacio entre el pulmón y la pared torácica. Esto puede causar que parte del pulmón colapse y dificultades para respirar. A menudo, esta complicación, llamada neumotórax, se alivia sin la necesidad de ningún tratamiento. De no ser así, el tratamiento para esto consiste en colocar un tubo pequeño en el espacio del tórax y succionar el aire durante uno o dos días, después de esto usualmente sana por sí sola.

También se puede hacer una biopsia por aspiración con aguja fina para determinar la presencia de cáncer en los ganglios linfáticos localizados entre los pulmones:

  • La aspiración transtraqueal o transbronquial con aguja fina se realiza al pasar la aguja a través de la pared de la tráquea o de los bronquios (las vías respiratorias grandes que conducen hacia los pulmones) durante una broncoscopia o ecografía endobronquial (se describe más adelante).
  • En algunos casos se hace una biopsia FNA durante una ecografía endoscópica esofágica (se describe más adelante) al pasar la aguja a través de la pared del esófago.

Broncoscopia

La broncoscopia puede ayudar al médico a encontrar algunos tumores u obstrucciones en las vías respiratorias más grandes de los pulmones. Este estudio se puede usar para encontrar un tumor de pulmón o para tomar una muestra de un tumor para saber si es cáncer.

Para la broncoscopia, un tubo de fibra óptica, flexible y que tiene una fuente de luz (broncoscopio) se hace llegar a través de la boca o nariz hasta la tráquea y los bronquios. Primero se rosea la boca y la garganta con un medicamento que adormece el área. También es posible que le administren medicamentos por vía intravenosa para que se sienta relajado.

Se pueden pasar pequeños instrumentos por el broncoscopio para tomar biopsias (muestras de tejido). El médico también puede tomar muestras de las células del revestimiento de las vías respiratorias con un pequeño cepillo (cepillo bronquial) o mediante el enjuague de las vías respiratorias con agua salada estéril (lavado bronquial). Estas muestras de tejido y de células luego se observan con un microscopio.

Ecografía endobronquial

La ecografía es un tipo de estudio por imágenes que usa ondas sonoras para crear imágenes del interior de su cuerpo. Para esta prueba, un pequeño instrumento parecido a un micrófono y llamado transductor, emite ondas sonoras y recoge los ecos cuando rebotan en los tejidos del cuerpo. Una computadora convierte los ecos en una imagen en blanco y negro que aparece en una pantalla.

Para la ecografía endobronquial, un broncoscopio se coloca con un transductor de ultrasonido en su punta y se pasa por la garganta. Este procedimiento se hace aplicando un medicamento que adormece el área (anestesia local) y algo de sedación.

El transductor puede ser conducido en distintas direcciones para observar los ganglios linfáticos y otras estructuras en el mediastino (el área entre los pulmones). Si las áreas sospechosas tal como ganglios linfáticos agrandados se pueden ver en la ecografía, se pasa una aguja hueca a través del broncoscopio para obtener muestras de biopsia. Las muestras luego se envían a un laboratorio para ser observadas con un microscopio.

Esta prueba se puede emplear si el médico está considerando una cirugía como parte del tratamiento, lo que a menudo no es el caso para el cáncer de pulmón microcítico. Por lo general, se emplea en caso de cáncer de pulmón no microcítico.

Ecografía endoscópica esofágica

Este estudio es parecido a la ecografía endobronquial, con la excepción que el médico pasa un endoscopio (telescopio flexible con una fuente de luz) por la garganta hasta el esófago (el conducto que conecta la garganta con el estómago). Este procedimiento se hace aplicando un medicamento que adormece el área (anestesia local) y algo de sedación.

El esófago se encuentra justo detrás de la tráquea y está cerca de algunos ganglios linfáticos que están dentro del tórax, a los cuales el cáncer de pulmón se puede propagar. Al igual que en la ecografía endobronquial, el transductor puede ser conducido en distintas direcciones para observar los ganglios linfáticos y otras estructuras dentro del tórax que podrían tener cáncer de pulmón. Si en la ecografía se observan ganglios linfáticos agrandados, se puede pasar una aguja hueca a través del endoscopio para obtener muestras de biopsia. Las muestras luego se envían a un laboratorio para ser observadas con un microscopio.

Esta prueba se puede emplear si el médico está considerando una cirugía como parte del tratamiento, lo que a menudo no es el caso para el cáncer de pulmón microcítico. Por lo general, se emplea en caso de cáncer de pulmón no microcítico.

Mediastinoscopia y mediastinotomía

Estos procedimientos se pueden hacer para observar más directamente las estructuras en el mediastino (el área entre los pulmones) y tomar muestras de éstas. La mediastinoscopia y la mediastinotomía se realizan en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente). La diferencia principal entre los dos procedimientos consiste en la localización y el lugar de la incisión.

Estas pruebas se pueden emplear si el médico está considerando una cirugía como parte del tratamiento, lo que a menudo no es el caso para el cáncer de pulmón microcítico. Por lo general, se emplean en caso de cáncer de pulmón no microcítico.

Mediastinoscopia: se hace una pequeña incisión en la parte frontal del cuello y se introduce un tubo hueco, delgado e iluminado detrás del esternón (hueso torácico) y delante de la tráquea para observar el área. A través de este tubo se pueden pasar instrumentos para tomar muestras de tejido de los ganglios linfáticos a lo largo de la tráquea y de las principales áreas de los tubos bronquiales. La observación de las muestras con un microscopio puede indicar si hay células cancerosas.

Mediastinotomía: el cirujano hace una incisión un poco más grande (por lo general, de aproximadamente 2 pulgadas de largo) entre la segunda y la tercera costilla próximas al esternón. Esto permite que el cirujano tenga acceso a algunos ganglios linfáticos que no se pueden alcanzar mediante la mediastinoscopia.

Toracentesis

Si existe una acumulación de líquido alrededor de los pulmones (un derrame pleural), los médicos pueden usar la toracentesis para aliviar síntomas y determinar si fue causada por la propagación del cáncer al revestimiento de los pulmones (pleura). La acumulación de líquido también pudiese ser causada por otras afecciones, tal como insuficiencia cardiaca o infección.

Para este procedimiento, se adormece la piel y se inserta una aguja hueca entre las costillas para drenar el fluido. (En una prueba similar llamada pericardiocentesis, se extrae líquido del saco que rodea el corazón). El líquido se analiza con el microscopio a fin de detectar la presencia de células cancerosas. Las pruebas químicas del líquido algunas veces también son útiles para distinguir un derrame pleural maligno (canceroso) de uno benigno (no canceroso).

Si se diagnostica un derrame pleural maligno, se debe repetir la toracocentesis para extraer más líquido. La acumulación de fluido puede evitar que los pulmones se llenen de aire, así que la toracocentesis puede ayudar al paciente a respirar mejor.

Toracoscopia

Este procedimiento se puede hacer para determinar si el cáncer se ha propagado a los espacios entre los pulmones y la pared torácica, o a los revestimientos de estos espacios (pleura). También se puede usar para tomar una muestra de los tumores en las partes más externas de los pulmones, así como de los ganglios linfáticos y el líquido cercanos, y para evaluar si el tumor está creciendo hacia los tejidos u órganos adyacentes. Este procedimiento no se hace con frecuencia simplemente para diagnosticar cáncer de pulmón, a menos que otras pruebas, como las biopsias con aguja, no puedan obtener suficientes muestras para el diagnóstico.

La toracoscopia se realizan en el quirófano (sala de operaciones) mientras usted está bajo anestesia general (dormido profundamente). Se hace un pequeño corte (incisión) en el lado de la pared torácica (algunas veces se hace más de un corte). El médico entonces inserta un tubo delgado que tiene una fuente de luz y una pequeña cámara de vídeo en el extremo a través de la incisión para observar el espacio entre los pulmones y la pared torácica. De esta manera, el doctor puede ver los depósitos potenciales de cáncer en el revestimiento del pulmón o de la pared torácica, así como extirpar pequeñas porciones de tejido para ser observados con un microscopio. (Cuando ciertas áreas no se pueden alcanzar con la toracoscopia, el cirujano puede que necesite hacer una incisión más grande en la pared torácica, lo que se conoce como toracotomía).

Además, la toracoscopia se puede usar como parte del tratamiento para extirpar parte de un pulmón en algunos cánceres de etapa inicial. Este tipo de operación, conocida como cirugía torácica asistida por video (VATS) se describe en la sección “Cirugía para el cáncer de pulmón microcítico”.

Debido a que la cirugía a menudo no es parte del tratamiento del cáncer de pulmón microcítico, esta prueba no se necesita con frecuencia.

Aspiración y biopsia de la médula ósea

Estas pruebas se hacen para determinar si hay propagación del cáncer en la médula ósea. La médula ósea se encuentra en el interior de ciertos huesos y allí es donde se producen nuevas células sanguíneas. Estas pruebas se pueden hacer en pacientes que se cree tienen cáncer de pulmón microcítico en etapa temprana (limitada), pero con análisis de sangre que sugieren que el cáncer pudo haber alcanzado la médula ósea. En los últimos años, la PET se ha estado empleando con más frecuencia para la clasificación por etapas de la enfermedad, y actualmente estos estudios rara vez se realizan para cáncer de pulmón microcítico.

Los dos procedimientos usualmente se hacen al mismo tiempo. Las muestras se toman con más frecuencia del hueso de la parte posterior de la pelvis (cadera).

En el procedimiento de aspiración de médula ósea, usted se acuesta en una mesa (ya sea sobre su costado o su barriga). Después de limpiar el área sobre la cadera, la piel y la superficie del hueso se adormece con un anestésico local, que puede causar una breve sensación de escozor o ardor. Luego se inserta una aguja delgada y hueca en el hueso, y se usa una jeringa para aspirar una pequeña cantidad de médula ósea líquida (aproximadamente una cucharada). Hasta con el uso de un anestésico, la mayoría de las personas experimentan algo de dolor breve cuando se extrae la médula ósea.

Generalmente se realiza una biopsia de médula ósea inmediatamente después de la aspiración. Se extrae un pequeño trozo de hueso y de médula con una aguja ligeramente más grande que se hace girar al empujarse en el hueso. La biopsia probablemente también causará algo de dolor brevemente. Una vez que se hace la biopsia, se aplica presión en el sitio para ayudar a detener cualquier sangrado.

Pruebas de laboratorio de la biopsia y otras muestras

Las muestras que se han obtenido durante las biopsias u otras pruebas se envían al laboratorio de patología. Un patólogo, doctor que mediante pruebas de laboratorio diagnostica enfermedades como el cáncer, examinará las muestras usando un microscopio, y puede hacer otras pruebas especiales para ayudar a clasificar mejor el cáncer. (Los cánceres de otros órganos se pueden propagar a los pulmones. Es muy importante determinar dónde comenzó el cáncer, ya que el tratamiento es distinto dependiendo del tipo de cáncer).

Los resultados de estas pruebas se describen en un informe patológico, el cual está usualmente disponible dentro de una semana. Si usted tiene cualquier pregunta sobre los resultados de patología o sobre cualquier prueba de diagnóstico, hable con su doctor. De ser necesario, usted puede obtener una segunda opinión de su informe patológico al solicitar que las muestras de tejido sean enviadas a un patólogo en otro laboratorio recomendado por su doctor.

Para más información sobre cómo entender el informe patológico, lea Lung Pathology en nuestra página Web.

Inmunohistoquímica

Para esta prueba, se colocan sobre una laminilla unas secciones muy delgadas de la muestra. Entonces, las muestras son tratadas con proteínas especiales (anticuerpos) diseñadas sólo para atacar una sustancia específica que se encuentra en ciertas células cancerosas. Si las células cancerosas del paciente tienen esa sustancia, el anticuerpo se adherirá a las células. Posteriormente se agregan a las células otros químicos que hacen que el anticuerpo cambie de color. Con este cambio de color, el médico puede identificar las células bajo observación microscópica.

Análisis de sangre

Las pruebas sanguíneas no se utilizan para diagnosticar el cáncer de pulmón. No obstante, estas pruebas pueden ayudar a obtener una idea de la condición de salud general de la persona; por ejemplo, para determinar si una persona es lo suficientemente saludable para someterse a cirugía y para ayudar a determinar si el cáncer se pudo haber propagado a otras áreas.

Un recuento completo de células sanguíneas (CBC, por sus siglas en inglés) determina si su sangre tiene los números normales de varios tipos de células. Por ejemplo, pueden indicar si usted tiene anemia (bajo número de glóbulos rojos), si presenta problemas con sangrado (debido a un bajo número de plaquetas) o si tiene un riesgo mayor de infecciones (a causa de un bajo número de glóbulos blancos). Si usted está recibiendo quimioterapia, esta prueba se repetirá regularmente debido a que los medicamentos de quimioterapia pueden afectan las células productoras de sangre de la médula ósea.

Los análisis de química sanguínea pueden ayudar a detectar anomalías en algunos de sus órganos, tal como el hígado o los riñones. Por ejemplo, si el cáncer se propagó al hígado y a los huesos puede causar niveles anormales de ciertos químicos en la sangre, tal como niveles de lactato deshidrogenasa y de fosfatasa alcalina más elevados de lo normal.

Pruebas de la función pulmonar

Las pruebas de la función pulmonar se pueden hacer después del diagnóstico del cáncer de pulmón para saber cuán bien sus pulmones están funcionando. Por lo general, sólo se necesitan si la cirugía pudiera ser una opción en el tratamiento del cáncer. La cirugía para extraer el cáncer de pulmón pudiera conllevar remover parte o todo un pulmón. Por lo tanto, resulta importante saber con anticipación cuán bien están funcionando los pulmones. Debido a que la cirugía se utiliza en pocas ocasiones para tratar el cáncer de pulmón microcítico, estas pruebas no se hacen con frecuencia para pacientes que se sabe tienen este cáncer.

Existen algunos tipos diferentes de pruebas de la función pulmonar, aunque todas conllevan básicamente que usted inhale y exhale a través de un tubo que está conectado a una máquina que mide el flujo de aire.


Fecha de última actualización: 07/15/2013
Fecha de último cambio o revisión: 02/12/2014