Cáncer de pulmón microcítico (células pequeñas)

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Tratamiento contra el Cáncer de pulmón microcítico (células pequeñas) TEMAS

Radioterapia para el cáncer de pulmón microcítico

La radioterapia utiliza rayos de alta energía (por ejemplo, rayos X) o partículas para destruir las células cancerosas. El tipo de radioterapia que se utiliza con más frecuencia para tratar el cáncer de pulmón microcítico se llama radioterapia de rayos externos. La radiación se suministra desde afuera del cuerpo y es enfocada sobre el cáncer.

La radioterapia se puede utilizar en varias situaciones:

  • Se puede administrar al mismo tiempo que la quimioterapia en enfermedad de etapa limitada para tratar el tumor y los ganglios linfáticos en el tórax. Administrar quimioterapia y radiación al mismo tiempo se conoce como quimioradiación concurrente. La radiación se puede comenzar con el primer o segundo ciclo de quimioterapia.
  • Se puede suministrar también radiación después de completar totalmente la quimioterapia. En ocasiones, esto se hace en pacientes con etapa avanzada o en personas con la enfermedad en etapa limitada que no pueden tolerar la quimioterapia y la radiación al mismo tiempo (como una alternativa a la quimiorradiación).
  • El cáncer de pulmón microcítico a menudo se propaga al cerebro. Se puede administrar radiación al cerebro para ayudar a reducir las probabilidades de que surjan problemas a causa del cáncer que se ha propagado allí, pero que no se puede ver en los estudios por imágenes. A esto se le llama irradiación craneal profiláctica. Este tratamiento se emplea con más frecuencia en las personas con cáncer de pulmón microcítico en etapa limitada, aunque también puede ayudar a algunas personas con este cáncer en etapa avanzada.
  • Se puede usar la radiación para reducir el tamaño de los tumores con el fin de paliar (aliviar) los síntomas del cáncer de pulmón, tales como el sangrado, la tos, la dificultad para tragar, la dificultad para respirar, el dolor de huesos y los problemas causados por la propagación a otros órganos, tal como el cerebro.

Antes de iniciar el tratamiento, su equipo de radiación tomará cuidadosamente medidas para identificar los ángulos correctos para emitir los haces de radiación, y las dosis adecuadas de radiación. El tratamiento es muy similar a la radiografía, pero la radiación es más intensa. El procedimiento en sí no es doloroso. Cada tratamiento dura sólo unos minutos, aunque el tiempo de preparación (colocarle en el lugar correcto para el tratamiento) usualmente toma más tiempo.

Con más frecuencia, los tratamientos de radiación, como parte del tratamiento inicial para el cáncer de pulmón microcítico, se administran una o dos veces al día, 5 días a la semana durante 3 a 7 semanas. La radiación para aliviar los síntomas y la radiación craneal profiláctica se administran por periodos de tiempo más breves, usualmente menos de 3 semanas.

La radiación externa convencional se usa con mucha menos frecuencia que en el pasado. Las técnicas más nuevas ayudan a los médicos a tratar los cánceres de pulmón con más precisión a la vez que se reduce la exposición a la radiación de los tejidos sanos adyacentes. Es posible que estas técnicas ofrezcan mejores índices de éxito y menos efectos secundarios. La mayoría de los médicos actualmente recomienda usar estas técnicas más nuevas cuando están disponibles.

  • Radioterapia conformada en 3D: utiliza programas especiales de computadora para determinar con precisión la ubicación del tumor(s). Los rayos de la radiación son configurados y dirigidos al tumor (o tumores) desde varias direcciones, lo que hace menos probable que haya daños a los tejidos normales.
  • Radioterapia de intensidad modulada: la radioterapia de intensidad modulada (intensity modulated radiation therapy, IMRT) es una forma avanzada de terapia tridimensional. Esta técnica emplea una máquina controlada por una computadora que se mueve alrededor del paciente a medida que emite la radiación. Además de configurar los rayos y dirigirlos al tumor desde varios ángulos, la intensidad (fuerza) de los rayos puede ser ajustada para limitar la dosis que llega a los tejidos normales más sensibles. Esta técnica se emplea con más frecuencia si los tumores están cerca de estructuras importantes, tal como la médula espinal. Muchos hospitales y centros de cáncer importantes ahora usan IMRT.

Posibles efectos secundarios de la radioterapia

Los efectos secundarios comunes de la radioterapia pueden incluir:

  • Problemas en la piel, parecidos a quemaduras por el sol
  • Pérdida de pelo (en el área donde entra la radiación al cuerpo)
  • Cansancio (agotamiento)
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida de apetito y de peso

La radioterapia puede afectar las células productoras de sangre de la médula ósea, lo que puede derivar en bajos recuentos sanguíneos. Los glóbulos rojos y los glóbulos blancos son con más frecuencia afectados por la radiación, aunque algunas veces también se afectan las plaquetas. Esto puede ocasionar:

  • Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a muy pocos glóbulos blancos).
  • Facilidad para que se formen moretones o surjan sangrados (debido a muy pocas plaquetas).
  • Debilidad o dificultad para respirar después de una caminata breve (debido a muy pocos glóbulos rojos).

La mayoría de estos efectos secundarios desaparecen después del tratamiento, aunque algunos pueden durar por mucho tiempo o incluso ser permanentes. Cuando se administra quimioterapia con radiación, a menudo los efectos secundarios empeoran.

La radioterapia dirigida al tórax puede dañar sus pulmones, lo que podría causar tos, problemas para respirar y respiración corta. Por lo general, estos problemas se alivian después de completar el tratamiento, aunque a veces no desaparecen por completo.

Su esófago, el cual está en el medio del tórax, puede estar expuesto a la radiación, lo que podría causar dolor de garganta y dificultad para tragar durante o poco tiempo después del curso de tratamiento. Esto puede dificultar comer cualquier cosa que no sea alimentos blandos o líquidos por un tiempo.

La radiación en grandes áreas del cerebro algunas veces puede causar pérdida de memoria, dolor de cabeza y dificultad para pensar o reducción en el deseo sexual. Usualmente estos síntomas son menores si se comparan con aquellos causados por un tumor cerebral; sin embargo, pueden reducir su calidad de vida. Los efectos secundarios de la radioterapia al cerebro usualmente se tornan más graves de uno a dos años después del tratamiento. Usted puede encontrar más información sobre la radioterapia en nuestro documento Radioterapia: una guía para pacientes y sus familias.


Fecha de última actualización: 10/13/2014
Fecha de último cambio o revisión: 10/13/2014